AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 28 Mayo  2003
Otra vez el socialismo vasco
Editorial ABC 28 Mayo 2003

Madrazares se desdobla
Lucrecio Libertad Digital  28 Mayo 2003

El miedo al terrorismo
EDURNE URIARTE ABC 28 Mayo 2003

Un respiro
Pío Moa Libertad Digital  28 Mayo 2003

El PNV se burla de la ley
Editorial El Ideal  28 Mayo 2003

Crónica de la indecencia
Germán Yanke Libertad Digital  28 Mayo 2003

Atucha, el rebelde
Editorial La Razón 28 Mayo 2003

Sin dilación
Editorial El Correo 28 Mayo 2003

Orden de atentar
Editorial El Correo 28 Mayo 2003

La prevaricación y el consejero
JAVIER MARTÍNEZ LÁZARO  El Correo 28 Mayo 2003

UA no se retira de la política alavesa y afirma que seguirá defendiendo la autonomía uniprovincial
AGENCIAS  VITORIA  28 Mayo 2003

Unidad Alavesa
Nota del Editor 28 Mayo 2003

«Ya es hora de que el nacionalismo entierre a Sabino Arana»
O. BARRIUSO/BILBAO El Correo 28 Mayo 2003

EEUU mantendrá la presión para obligar a Irán a suspender su apoyo al terrorismo internacional
Agencias Libertad Digital  28 Mayo 2003

El Foro de Ermua defiende un pacto global entre PSE-EE y PP para todo el País Vasco
AGENCIAS / MADRID El Correo 28 Mayo 2003

Otra vez el socialismo vasco
Editorial ABC 28 Mayo 2003

HASTA que Patxi López, secretario general de los socialistas vascos, anunció ayer que no habría acuerdos globales con otras formaciones en el País Vasco y que su objetivo era tener «el mayor número de alcaldes socialistas posible», parecía que había quedado claro que el PSE no iba a pactar en ningún caso con la coalición nacionalista PNV-EA. Durante la campaña, Rodríguez Zapatero respondió con aparente indignación a los emplazamientos que le hizo Aznar para que aclarara si los votos del PSE iban a servir para formar gobiernos con los nacionalistas. Dijo que no. Sin embargo, no sólo el presidente del Gobierno sospechaba que la inestabilidad de la dirección del PSE ante el nacionalismo iba a aflorar tras las elecciones municipales y forales vascas. Movimientos cívicos tan cercanos y conocedores del socialismo vasco como ¡Basta ya! expresaron muy claramente sus temores en parecidos términos. Por algo sería.

Las palabras del líder socialista vasco reflejan un problema subyacente de diagnóstico. Y esto es lo más grave. Mucho más que la injustificada reclamación de la Diputación de Álava, a pesar de que el PP supera al PSE en cuatro junteros (16/12). En el análisis de López sobre las razones que justifican su negativa a proponer un pacto general con el PP no es reconocible la situación actual del País Vasco. Las opciones que López maneja, distintas de pactar con el PP, le llevarían a entenderse con los partidos nacionalistas, con IU o con todos ellos. Es decir, con los firmantes del pacto de Estella, que son también los responsables de la política de fractura constitucional abierta desde 1998. Poco oportuno en el día en que los nacionalistas han desobedecido el auto de disolución de Sozialista Abertzaleak.

La dirección del PSE sigue pecando de un exceso de voluntarismo -abocado a la frustración- al pretender que la agenda política vasca sea otra, más cómoda para su afán por la transversalidad. Pero esa agenda viene dada por las fuerzas mayoritarias nacionalistas y está centrada en el proceso soberanista que Ibarretxe solemnizó con su plan de nación libre asociada, en el que las instituciones municipales y forales tienen una responsabilidad movilizadora fundamental. Recuérdese que fue una asamblea de electos municipales (Udalbiltza) el primer organismo político de la construcción nacional vasca diseñada en el pacto de Estella de común acuerdo con ETA. En los Ayuntamientos y en las Juntas Generales también hay que defender la Constitución, como en el Parlamento o en la calle.

LA democracia vasca, lamentablemente, se está jugando en todo los campos y con estas reglas. Para cambiarlos no surtirán efecto alguno los desenfoques en los que incurre el socialismo vasco, porque le privan de cualquier capacidad real de influencia y confunden irresponsablemente sobre sus prioridades, para gozo del nacionalismo. El cambio político en el País Vasco sigue dependiendo de que se consolide definitivamente la alternativa constitucional entre PP y PSE. Pero sólo se logrará si se ambiciona sinceramente, si existe en el socialismo vasco una voluntad real y estable de desbancar al actual nacionalismo para instaurar un gobierno que recupere el consenso estatutario y la convivencia plural que se ha expresado en las urnas. Para este objetivo el único aliado es el PP.

POR eso, nada puede satisfacer más al PNV que los movimientos estériles del PSE a su alrededor. Ni apartan al nacionalismo de su rumbo, ni refuerzan una alternativa. Sólo sirven para zarandear lo que su partido pactó con el PP en el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, en cuyo preámbulo se afirma que «la ruptura del pacto de Estella y el abandono de sus organismos constituye para el PP y el PSOE un requisito imprescindible para alcanzar cualquier acuerdo político o pacto institucional con el PNV y EA». No hay congruencia entre las incertidumbres que ha sembrado la dirección socialista vasca y la claridad de este compromiso entre PP y PSOE.

Rodríguez Zapatero no tiene que esperar a que Aznar le emplace nuevamente, porque el problema ya lo tiene planteado; ni bastará entonces con invocaciones en voz alta a su lealtad con la Constitución y al apoyo dado al Gobierno en la lucha antiterrorista, lo que nadie le cuestiona. Pero hace falta algo más, que es de su responsabilidad directa: que la acción política de su partido en el País Vasco deje de perderse en el corto plazo y se encauce definitivamente por la alternativa constitucional con el PP.

Madrazares se desdobla
Lucrecio Libertad Digital  28 Mayo 2003

Un inocultable fracaso en sus apuestas forzará al PSOE de Zapatero a gobernar, allá donde el PP no haya restablecido su mayoría absoluta, en coalición con la IU de Madrazares. Pagará un alto precio, pero esas son las reglas del juego: cuando un partido minoritario es indispensable, su cotización pasa a ser por completo ajena a la entidad de la clientela cuyos votos contabiliza. Sobre esa base fundó un imperio de corrupción fastuoso Bettino Craxi en la Italia de los años más podridos de la Democracia Cristiana de Andreotti. Sobre esa base, los castristas madrileños han proclamado su intención de zamparse el 50% de los presupuestos de la Comunidad Autónoma, acordes con el plúmbeo peso negociante de su 7% en las urnas. Son las reglas del juego. Y nadie tendrá nada serio que oponerles. Cuando a uno no le gusta este se sistema, se abstiene. Es lo que yo hago desde toda la vida. Pero, una vez las reglas de juego aceptadas, lo demás deriva con necesidad de teorema geométrico.

Habrá una excepción, sin embargo: el País Vasco. Y, ahí, las cosas empiezan a complicarse. En la medida misma en que al principio “un juego, unas reglas” se sustituye este otro mucho menos automático: “las reglas las hago yo conforme a conveniencia y las rompo cuando no me cuadran”.

En el País Vasco, Izquierda Unida seguirá siendo el puntal sin cuyo apoyo se vendría instantáneamente abajo todo el proyecto político del PNV: eso a lo cual elípticamente llaman Plan Ibarreche, y que, en designación no eufemística, es una procesual declaración de independencia, al margen del procedimiento regulado por la legalidad constitucional.

Madrazares se desplegará así en sus dos sosias: Llamazares, en el territorio español no sometido a asedio PNV, se embolsará la pasta –y los innumerables empleos– que el PSOE estará muy contento de hacer pagar a los contribuyentes para poder de nuevo retejer las redes aquellas de corrupción partidista que hicieron del socialismo felipista la peor peste política de la España contemporánea. Madrazo, en la zona exenta a ley que es la de las tres provincias vascas (con la retórica adjunción de Navarra), cobrará el salario del miedo, y gestionará el despliegue de lo que, a partir de septiembre, se anuncia como un formal golpe de Estado: el de una fracción del aparato estatal –la administración vasca en su conjunto– contra el código legal vigente.

Es una vieja estrategia estalinista: simultaneidad de acción legal e ilegal. En los territorios españoles donde la ley aún existe, Llamazares obtendrá, de la largueza de un Zapatero al borde del colapso todo cuanto soporte material requiera. En la zona exenta a control, ley y garantía, Madrazo se echará al monte con los joviales chicos de Arzallus. No es una mala estrategia. De algún modo, lo legal financia y da soporte o cobertura a lo ilegal. Es eficaz y sencillo.

No es una mala estrategia. De IU, por supuesto, que, como cualquiera sabe, de partido parlamentario apenas tiene ya más que el registro administrativo. Y que, de hecho, es uno de los últimos seudópodos castristas del planeta y, en todo caso, el último significativo en Europa.

Más extraño es entender que el PSOE zapaterista se embarque en eso. Algo tiene que ganar, es obvio; nadie se metería en un fregado así por filantropía hacia los últimos dinosaurios. ¿Qué gana el PSOE? O, más bien, ¿qué gana Zapatero? Unos cuantos escaparates con cuya bisutería ocultar el esplendor de su fracaso en lo que se anunció como la coyuntura óptima para liquidar a Aznar. La Comunidad Autónoma de Madrid, sobre todo, escaparate de escaparates. Ante la perspectiva de que González y otros Padrinos –mediáticos como políticos– se harten del margen dado a esa nulidad al frente del partido –confesemos, sin embargo, que una nulidad es siempre menos odiosa que un asesino–, Zapatero necesita anclar su imagen en algo. Y pagar lo que sea para obtenerlo.

Lo que sea. Lo que es: gobernar en el resto de España con el partido que perpetra un golpe de Estado desde el País Vasco. Incluso un cerebro como el de Zapatero debería ser capaz de preguntarse si es ése un coste asumible.

El miedo al terrorismo
Por EDURNE URIARTE ABC 28 Mayo 2003

HAY un factor central en cuestiones relativas al terrorismo que tendemos a olvidar habitualmente y que, si embargo, explica una parte de las actitudes ciudadanas, de las posiciones intelectuales y, en ocasiones, también de las decisiones de las propias instituciones políticas. Se trata del miedo al terrorismo. El miedo explica una buena parte de lo que ha sido la respuesta a ETA, y sin duda jugará un papel relevante en las consideraciones que se hagan si se produce una tregua. Lo mismo ocurre en relación con el terrorismo internacional, y lo hemos comprobado en la guerra de Irak y ahora de nuevo tras los atentados de Marruecos.

Porque, repentinamente, todas las sofisticadas consideraciones sobre la legitimidad de la guerra de Irak, sobre el papel de Estados Unidos o sobre la lucha contra el terrorismo internacional han sido sustituidas por Rodríguez Zapatero y por Llamazares por un solo criterio de valoración, la mayor o menor probabilidad de que España sea objetivo del terrorismo fundamentalista. Dicho de otra forma, la alianza de España con Estados Unidos en cuestiones de seguridad y defensa sería cuestionable porque los asesinatos de Marruecos han demostrado que ha aumentado el peligro de atentados contra los españoles.

Los dos pilares en los que debe basarse la lucha contra el terrorismo, la defensa de los principios democráticos y la defensa de la libertad de las personas, han pasado a un segundo plano. Y es que tras los atentados de Marruecos algunos líderes no han resistido la tentación de agitar una reacción ciudadana muy habitual provocada por el miedo que es la tendencia a sustituir toda consideración sobre los principios por la obsesión y esperanza de la seguridad más inmediata y cercana.
Realmente, todos los debates sobre la guerra de Irak y sobre el terrorismo fundamentalista han estado imbuidos por un potente factor de miedo que tendemos a olvidar demasiadas veces. Según una encuesta de Gallup sobre la guerra en Irak publicada hace unos días, la mayor parte de ciudadanos de numerosos países considera que el mundo es un lugar más peligroso tras la guerra de Irak.

El problema es que esa respuesta no está determinada tanto por la valoración de las estrategias más adecuadas para combatir el terrorismo, sino por el simple miedo. Y el miedo suele llevar a pensar que la utilización de la fuerza contra los terroristas aumentará su agresividad y los hará más peligrosos. O, lo que es lo mismo, aumentará las probabilidades de que los países occidentales sufran atentados.
El miedo a un recrudecimiento del terrorismo en nuestros propios países ha influido de forma muy importante en el rechazo a la estrategia de una parte de los países occidentales en la persecución del terrorismo internacional. Se trataría de «no provocar» y alimentar la esperanza de que los terroristas se olviden de nosotros, e incluso sufran alguna transformación mágica producto de la exposición de las bondades de los países democráticos. Los últimos atentados en Arabia Saudí y en Chechenia, y ahora los atentados de Marruecos, han provocado de nuevo la consideración de que «el mundo es un lugar más peligroso debido a la estrategia agresiva de Estados Unidos», y, entre nosotros, «debido a nuestro apoyo a Estados Unidos». Como si todos esos atentados, también los de Marruecos, no se hubieran producido igual con o sin Afganistán o con o sin Irak, o como si el 11-S hubiera sido provocado en realidad por Estados Unidos. O como si la colaboración con otros países en la lucha antiterrorista debiera depender del mayor o menor peligro que supone para nosotros mismos.

La idea de que un enfrentamiento con el terrorismo provocará su exacerbamiento suele ir acompañada de la consideración de que el terrorismo es un tipo de violencia política y que, por lo tanto, tiene causas sociales y sólo acabará definitivamente cuando se aborden esas causas. Y ni siquiera una experiencia tan esclarecedora como la de ETA ha servido en España para evitar la persistencia de ambas falsedades en relación ahora con el terrorismo internacional.

Además, los anteriores razonamientos se ensalzan más en la medida en que más amenazados y vulnerables se sienten los ciudadanos y los estados. Un buen ejemplo es el caso colombiano donde el terrorismo sanguinario de las FARC es respondido con constantes llamadas al diálogo tanto por parte de los ciudadanos como, al menos hasta el gobierno anterior, por el Estado. La última vez, ante la intervención del ejército para liberar a varios secuestrados, intervención que acabó con el asesinato de los secuestrados por parte de las FARC y que culminó con críticas de los familiares al Gobierno, y no a las FARC, y con una petición de negociación. Lo anterior, con ser una reacción comprensible en los familiares, tiende a ser asumido por importantes capas de la población que interiorizan la situación de secuestro y chantaje que persiguen los terroristas.

El miedo al terrorismo explica una buena parte de las reacciones que se producen en España frente a ETA, y es seguro que ante la posibilidad de una tregua de ETA las manifestaciones del miedo se multiplicarán. De hecho, una parte de la capacidad de influencia y control que los nacionalistas tienen en el País Vasco se basa en ese miedo al terrorismo. Y no me refiero tanto a la protección que una integración en el entorno nacionalista puede ofrecer. Me refiero a la estrategia de pactos y aceptación del chantaje que los nacionalistas proponen. Esa estrategia se ha basado tradicionalmente en dos elementos, la inacción policial de las instituciones controladas por el nacionalismo y la búsqueda de acuerdos con los terroristas.

Y lo inquietante es que ambos elementos, tan contrarios a los principios democráticos y a la defensa de la libertad, son percibidos por muchos ciudadanos como mucho más tranquilizadores que lo que proponen los partidos constitucionalistas, es decir, el combate al terrorismo. Porque el miedo provoca la aceptación del chantaje. Todo es válido con tal de que la amenaza terrorista desaparezca. Y la pureza democrática que la injustamente ensalzada sociedad civil tiende a exhibir en los periodos fáciles y poco problemáticos, se trastoca en cobardía, rendición y plegamiento a todas las condiciones del secuestro terrorista.

El miedo provoca una fatal atracción hacia la aceptación del chantaje terrorista en todas las sociedades. Y los ingredientes de esa reacción se repiten de la misma forma, se trate de ETA o de Al Qaeda. Al menos, años de experiencia práctica y la propia debilidad actual de ETA hacen pensar que la sociedad española está preparada para evitar ese chantaje en el caso del terrorismo nacional. El problema es que ahora nos enfrentamos a un terrorismo internacional mucho más difuso, más fuerte y peligroso que el de ETA. El miedo se ha disparado y muchas de las actitudes que se desplegaron frente a ETA, la inacción, la huida, la negociación, vuelven a florecer. Cualquier cosa a cambio de una salvación que los terroristas, por su propia naturaleza, nunca han garantizado ni garantizarán.

Un respiro
Pío Moa Libertad Digital  28 Mayo 2003

Creo que no soy el único que ha respirado ante el resultado de las elecciones. No porque el PP haya resistido tan bien, sino porque la ciudadanía no se ha dejado arrastrar demasiado por la demagogia desestabilizadora de las izquierdas y el PNV. Ha ocurrido bastantes veces en la historia que una patraña sentimental, explotada a fondo, ha arrastrado a grandes masas como una marea imparable frente a la cual de nada servían razonamientos, denuncias ni ideas. Puedo imaginar muy bien la angustia de muchos alemanes ante el irrefrenable ascenso nazi, la de muchos españoles ante el triunfo del odio tras la insurrección de octubre del 34, cuando la tremenda campaña de las izquierdas sobre los supuestos crímenes de la represión en Asturias transformaba la derrota de la revolución en una amenaza revolucionaria peor que nunca.

He oído a gente del PP argüir que los españoles son moderados, y que las manifestaciones y violencias de cuando la guerra de Irak se volverían contra sus autores. En apariencia han tenido razón, pero su postura revela una confianza suicida, aparte del espíritu oportunista de quien simplemente aspira a explotar, a parasitar las tendencias políticas sin aportar nada a ellas, actitud muy extendida y tradicional en la derecha: poco antes del hundimiento de la monarquía, en 1931, esa clase de enterados repetía el dicho famoso “en España nunca pasa nada”.

La demagogia encierra siempre un gran peligro, rara vez se deshincha por sí sola, y puede destruir la democracia, como ya supieron y sufrieron los griegos. Ahora el caso vasco lo ilustra a la perfección. Allí no existe democracia ni normalidad, propiamente hablando, y los evidentísimos crímenes y abusos del nacionalismo, año tras año, no acaban de abrir los ojos a cientos de miles de ciudadanos, subyugados por la gran mentira de Sabino Arana. ¿Por qué? Porque durante más de veinte años el nacionalismo ha podido actuar a sus anchas y sin apenas resistencia. Los vascos son, seguramente, tan moderados como los demás españoles, pero recuperar el terreno perdido exige y exigirá un largo y penoso esfuerzo. Terreno perdido a causa de los necios que llamaban al PNV “moderado y democrático”, que no querían ver en él ningún peligro para la estabilidad del país, y que tachaban de extremistas a quienes denunciaban los hechos.

En el conjunto de España hemos visto en estos meses pasados el fantasma de una situación semejante. Por suerte, el fantasma no se materializó. Pero no por mérito de los pasivos y seudomoderados, sino fundamentalmente gracias a la combatividad desplegada por Aznar, casi en solitario. Pues tan alarmante como la deriva extremista de la izquierda y el PNV ha sido la mísera respuesta de la mayoría del PP. Ojalá la lección fuera aprendida y los necios espabiladillos que todo lo saben no sacaran partido de un éxito que nada les debe.

El PNV se burla de la ley
Editorial El Ideal  28 Mayo 2003

Los políticos han sido capaces de hacer otra vez lo que nadie haría: retrasar la ejecución de una sentencia judicial. El Supremo, en contra de lo que es tradicional, actuó con celeridad y en un tiempo récord dictó la disolución con carácter inmediato del grupo de Sozialista Abertzaleak en el Parlamento vasco, pero el presidente de la cámara, Juan María Atutxa, quien ya en primera instancia se opuso a aceptar esa resolución, se ha valido de su voto de calidad (parece absurdo que dar ese calificativo a su postura) para retrasar el cumplimiento del acuerdo del alto tribunal. Los servicios jurídicos de la asamblea legislativa vasca deberán elaborar ahora un informe en el que dictaminen cuál es el camino que hay que seguir.

Sin embargo, no es preciso ningún estudio de los letrados para saber en qué dirección se mueve el PNV, que no es otra que la de la confrontación y la de avanzar hacia secesión, un objetivo para cuya consecución necesitan a los proetarras, por eso no se atreven a dar ni un paso que les pueda sentar mal y sobre todo después de que la ilegalización de las listas de AuB haya servido para que el partido de Xabier Arzalluz aumentase su representación en algunos municipios. Los “peneuvistas” han empezado a sentir miedo, aunque ese temor no tiene nada que ver con el que padecen los miles de vascos amenazados por ETA, pero ya se sabe que eso no le importa a los iluminados soberanistas.

Crónica de la indecencia
Germán Yanke Libertad Digital  28 Mayo 2003

Analicemos brevemente las preocupaciones de los nacionalistas vascos dos días después de las elecciones. En primer lugar, sostener, aumentar y consolidar el pacto con ETA-Batasuna, es decir, sustentar el antidemocrático plan de Ibarretxe en el totalitarismo de ese sector del nacionalismo vasco. Hablan de diálogo, de diálogo en euskera, de entendimiento para dar entrada en los nuevos ayuntamientos (vía contratos, subvenciones, empresas municipales, sueldos, etc.) a los colaboradores necesarios de la banda terrorista y a sus miembros disfrazados de políticos. No quieren ni pueden legalmente darles concejalías, pero sí todo lo demás y, además, con cargo a los presupuestos públicos y al dinero de todos los ciudadanos vascos. Los mantienen, así, vivos. Y de algún modo sometidos.

En segundo término, de la mano del más ignorante y antidemocrático de los presidentes que el Parlamento vasco ha tenido en toda su historia, se demora con informes y triquiñuelas a cumplir la sentencia del Tribunal Supremo para seguir protegiendo a Batasuna. Todo parece estar en la misma estrategia: no disolver el grupo parlamentario hasta reformar el Reglamento de la Cámara y colocar a los etarras en el Grupo Mixto en mejores condiciones, más protegidos, sin molestar tampoco a sus socios de Izquierda Unida.

Todo el día se pasan en esta labor de grupúsculos antidemocráticos y de gobiernos totalitarios entendiéndose con sus grupos paramilitares. Tanto que no tienen tiempo para detenerse, reflexionar sobre su barbarie y cambiar de rumbo cuando les llega la noticia, como ocurrió el martes mientras cavilaban en lo suyo, de que un socialista, fundador de Basta Ya en Vizcaya, sufre un nuevo atentado de las hordas nazis de Batasuna.

Conviene colocar en la crónica una cosa junto a la otra. Quizá el martes, al saber de la bomba a la puerta de la casa de Yagoba Gutiérrez, los muy bienpensantes del PNV se preguntaron por qué la impaciencia de los jóvenes de Batasuna pretende amedrentar, atacar y excluir a los no nacionalistas de este modo, así, a lo bruto, si entre todos pueden conseguirlo más limpiamente.

Atucha, el rebelde
Editorial La Razón 28 Mayo 2003

El presidente del parlamento autónomo vasco, Juan María Atucha, hizo posible ayer, con su voto de calidad, la puesta en escena de una nueva táctica dilatoria para no tener que aplicar el auto de la Sala Especial del Tribunal Supremo, que obliga a la cámara regional vasca a disolver el grupo parlamentario «Sozialistas Abertzaleak», siglas bajo las que se camufla la antigua Batasuna. La decisión de la mesa del parlamento vasco, con los votos en contra de PP y PSOE, y la abstención de Izquierda Unida, se justifica en la necesidad de pedir un «informe jurídico interno» que explique cuál debe ser el procedimiento a seguir y si se debería proceder a un cambio en el reglamento de la cámara. La excusa del pretendido informe, evidentemente, no se mantiene, puesto que hay precedentes, como el del Parlamento de Navarra que disolvió al grupo proetarra mediante una simple decisión de la Presidencia, con apoyo de la mayoría de la cámara foral.

No encontramos, pues, ante un nuevo capítulo de la estrategia de la tensión seguida desde hace meses por los nacionalistas vascos, que, todo hay que decirlo, tan buenos réditos electorales les ha dado entre los votantes de la deslegalizada Batasuna. El presidente Atucha, con la decisión de ayer, gana más tiempo sin incurrir en un claro delito de desobediencia, aunque existen expertos juristas que opinan que ya hay motivos para que la Fiscalía General del Estado empezara sus actuaciones.

De cualquier forma, la situación en la que se ha puesto Juan María Atucha no deja de llevar a un callejón sin salida. Tarde o temprano tendrá que decidir entre acatar la decisión del Supremo, desobedecer o, como ha anunciado en diversas ocasiones, dimitir. Al final, el Supremo tendrá que hacer que se cumplan las leyes, con lo que los nacionalistas habrán conseguido uno de sus objetivos, que no es otro que el de crispar la situación política en una nueva pugna con el Estado. Porque, como se advertía claramente en el auto del Tribunal Supremo, la posición de los nacionalistas en este asunto es una clara violación de los principios jurídicos y constitucionales españoles, que, no lo olvidemos, son la base de la legitimidad del propio parlamento autónomo vasco. Dentro del Estado no existen ni pueden existir poderes autónomos o autoinmunes al Derecho, ya que los poderes públicos, y la cámara regional vasca es uno de ellos, están sometidos a la Carta Magna y al resto del ordenamiento jurídico. Atucha arriesga la cárcel.

Sin dilación
Editorial El Correo 28 Mayo 2003

La resolución adoptada por la Mesa del Parlamento vasco, gracias al apoyo de los miembros de PNV y EA y el voto de calidad de su presidente, supone la demora en la aplicación de la sentencia del Tribunal Supremo de disolución del grupo parlamentario de Sozialista Abertzaleak, y ofrece indicios suficientes para pensar que se trata de una argucia para impedir su cumplimiento. Lo característico de la decisión del Supremo es que la disolución sólo pueden ejecutarla los órganos de gobierno de la Cámara, a no ser que sea el propio grupo heredero de Batasuna el que opte por autodisolverse. El Tribunal Supremo no cuenta con otro mecanismo para asegurarse tal cumplimiento que la insistencia ante el presidente y la Mesa del Parlamento. Ninguna otra instancia del Estado constitucional puede irrumpir en la vida parlamentaria para aplicar la sentencia. Por el contrario, la legislación sí permite el procesamiento por desobediencia de los miembros del Parlamento vasco que se nieguen a hacer efectiva la resolución del Supremo. Sería una amarga paradoja que tal cosa llegara a ocurrir, al tiempo que Sozialista Abertzaleak siguiera ostentando su grupo propio. Pero sobre todo resultaría fatal que la resistencia nacionalista ante la sentencia de disolución de SA desembocara en la crisis institucional más aguda de la historia del autogobierno vasco.

Por muchas que sean las razones políticas o jurídicas que los nacionalistas puedan esgrimir como crítica al contenido de la sentencia del Supremo, ninguna podría justificar el incumplimiento de la misma. No hace falta recabar la opinión de los servicios jurídicos de la Cámara para saber que el Reglamento posibilita la aplicación de la sentencia de disolución de Batasuna, en la medida en que faculta al presidente para suplir las omisiones de su articulado, debiendo contar para ello con el parecer favorable de la Mesa y de la Junta de Portavoces. Es esto último lo que revela que tras la apariencia de un desacuerdo de orden jurídico prevalece el propósito político de los integrantes del Gobierno vasco. A lo que no ha lugar es a que Juan María Atutxa o quienes deseen mostrarle su apoyo político conviertan tan grave conflicto institucional en un ejercicio de victimismo. No es bueno que el presidente del Legislativo vasco se erija en intérprete único de la dignidad parlamentaria. Sobre todo cuando el incumplimiento de la sentencia puede hacer, de seguro, infinitamente más daño a dicha institución que el que, al parecer de su presidente, derivaría de su aplicación.

Orden de atentar
Editorial El Correo 28 Mayo 2003

El incendio provocado de dos vehículos propiedad de ertzainas y el atentado perpetrado contra el socialista bilbaino Yagoba Gutiérrez se han unido a los actos de violencia terrorista que han perturbado el desarrollo normal de la pasada campaña electoral. Tal sucesión de hechos no puede ser fruto de un espontáneo brote de la denominada 'kale borroka'. Es mucho más probable que estemos asistiendo a las consecuencias de una decisión adoptada por la cúpula terrorista. La violencia de persecución vuelve a recordar a sus víctimas que su amenaza es mucho más que una macabra realidad latente. En el pasado este tipo de actos resultaron ser el complemento que los comandos más letales de ETA hallaron para suplir su ausencia en los momentos de mayor debilidad operativa. Pero, más tarde, lo que comenzó siendo calificado equivocadamente como 'violencia difusa' pasó a convertirse en el mecanismo por el que la banda terrorista lograba extender con más facilidad su bárbara crueldad hasta conseguir que la más insufrible de las inquietudes acabara destrozando la vida de miles de ciudadanos.

Hoy, después de tanta muerte y coacción, sería un imperdonable error que los responsables políticos y la sociedad vasca volvieran a contemplar tan significativo rebrote del terrorismo de la gasolina con la ignorante o acomodaticia candidez con que antaño fueron contempladas sus primeras manifestaciones. Es imprescindible y urgente que los responsables de los dos departamentos de Interior -Gobierno Vasco y Gobierno central- centren sus esfuerzos en impedir la posible proliferación de ese tipo de atentados. Al tiempo que resulta necesario que las máximas autoridades institucionales y los dirigentes de las formaciones democráticas alienten la reacción ciudadana ante tan evidente peligro.

La prevaricación y el consejero
JAVIER MARTÍNEZ LÁZARO/VOCAL DELEGADO PARA EL PAÍS VASCO DEL CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL  El Correo 28 Mayo 2003

El Consejo General del Poder Judicial en su última reunión plenaria dejó constancia de su preocupación por las manifestaciones que desde algunos sectores se habían realizado como consecuencia de la publicación de las sentencias del Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional en las que, por entender que AuB era una continuidad de la organización Batasuna-Euskal Herritarrok-Herri Batasuna, se consideraba legítimo y constitucional excluirla de la participación en las elecciones.

La declaración del Consejo General del Poder Judicial comenzaba recordando el derecho a la crítica a las resoluciones judiciales pero pedía mesura a la hora de valorarlas, máxime cuando las críticas procediesen de responsables políticos, obligados al respeto institucional que debe presidir las relaciones entre todos los poderes públicos.

El acuerdo del Consejo no difería en lo sustancial de otros adoptados con anterioridad, entre ellos aquél que se produjo como consecuencia de las críticas exacerbadas que se produjeron desde distintos ámbitos gubernamentales por el auto dictado por la Sala Segunda del Tribunal Supremo en el que se desestimó la querella interpuesta por el ministerio fiscal contra Arnaldo Otegi.

Aunque la declaración del Consejo General del Poder Judicial no hacía referencia a ninguna persona en concreto, el consejero de Justicia e Interior del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, se dio de inmediato por aludido. Tenía razones para ello. En efecto, según informó EL CORREO, con ocasión de la sentencia dictada por el Tribunal Constitucional que desestimó los recursos presentados por AuB, el señor Azkarraga declaró que «creía que los presidentes del Tribunal Supremo, del Constitucional y el Fiscal del Estado podían haber incurrido en un delito de prevaricación»; y que «el rechazo del Tribunal Constitucional de la mayoría de los recursos presentados por las plataformas abertzales consumaba un pucherazo cocinado en La Moncloa y suponía la crónica de un atropello anunciado»; y, en fin, pidió que «se investigase a los presidentes del Tribunal Constitucional, del Supremo y al Fiscal General por si habían cometido un delito de prevaricación».

Más recientemente, con ocasión de la resolución por la que el Tribunal Supremo acordó la disolución del grupo parlamentario de Sozialista Abertzaleak, Joseba Azkarraga sugirió que el Tribunal Supremo habría podido prevaricar, por haberse filtrado la resolución antes de su notificación formal.

El consejero de Justicia del Gobierno vasco no desconoce el alcance de sus actos. Sabía, por lo tanto, que estaba imputando tanto a los presidentes como a los magistrados que integran nuestros más altos tribunales «un pucherazo», un delito de prevaricación. Y sabe también lo dañino que puede resultar para la convivencia imputar a otros, sin ningún fundamento, la perpetración de un delito.

Desde luego el consejero Azkarraga no aportó el más mínimo elemento de convicción sobre la realización de dicho delito, al igual que no lo hizo Xabier Arzalluz, quien declaró por los mismos motivos que «sabemos, pese a no poder demostrarlo, que el Gobierno y Zapatero han presionado a los jueces».

A falta de cualquier indicio de la prevaricación que imputa a los magistrados de los más altos tribunales de nuestro país, su convicción de que estos han prevaricado sólo puede basarse en la consideración de que no existe otra razón jurídica que la que él defiende, de manera que aquellos tribunales que afirmasen lo contrario a lo que él sostiene serían, sin duda, unos prevaricadores.

En Derecho, se ha dicho que cualquier razonamiento jurídico es posible. Los jueces conocemos hasta qué punto posturas contrarias e incompatibles son defendidas con idéntico ardor ante los tribunales. Cualquier jurista, mucho más un consejero de Justicia, debería admitir que sus razonamientos y su convicción jurídica pueden no ser compartidos, sin que por ello, quien disiente, prevarique, o, como dice nuestro Código Penal, a sabiendas dicte resoluciones injustas.

Las investigaciones desarrolladas por el juez Garzón y las sentencias dictadas por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional en el proceso de ilegalización de Batasuna han establecido, sintéticamente, tres verdades jurídicas. La primera de ellas, que Batasuna es una creación y un instrumento de ETA, o que al menos apoya y defiende la actuación del grupo terrorista; la segunda, que Batasuna, por ser una creación o un instrumento o por apoyar y sostener la actuación de ETA, no goza de los derechos que la Constitución atribuye a los partidos políticos; y la tercera, que AuB no constituye una realidad diferenciada de Batasuna ni por sus objetivos ni por las personas que la integran; es decir, que AuB es una organización creada por Batasuna para evitar las consecuencias de su ilegalización, que sucede a ésta.

El consejero de Justicia del Gobierno vasco no comparte, obviamente, estas tesis y en su derecho está a criticarlas. Lo que sorprende es tan absoluta convicción en las propias razones y tan absoluta descalificación de las ajenas.

Y ello porque tantos años de coincidencia entre los planteamientos de ETA y Batasuna (antes EH y, mucho antes, HB), tantos militantes comunes de una u otra organización y tantos paralelismos tácticos y estratégicos entre ambas organizaciones podrían cuanto menos hacer pensar que era razonable establecer una sólida vinculación instrumental entre ellas; y si esta sólida vinculación instrumental existía debería considerarse al menos hasta cierto punto razonable que un Estado democrático no permitiese actuar legalmente a quien mantiene dichos lazos con una organización terrorista; y también existen, incluso para cualquier observador externo, buenas razones para pensar que AuB, dada la coincidencia de fines y personas, no es sino la sucesión de Batasuna, lo que por cierto confirmó el último comunicado de ETA, que llamó a votar a favor de dicha plataforma, al igual que en otras ocasiones lo hizo a favor de Batasuna o Herri Batasuna

Pues bien, si todas estas tesis aparecen cuanto menos como posibles y si es democráticamente razonable excluir a organizaciones fuertemente vinculadas al mundo terrorista del juego democrático, carece -y el consejero lo sabe- de la mínima racionalidad jurídica tachar de prevaricadores a los integrantes de los tribunales que dictaron las referidas sentencias, salvo, claro está, que no se admita nunca otra razón que la propia o que se niegue a quien no comparta las propias tesis la honestidad que uno mismo se atribuye o que se vea en el discrepante, aun jurídicamente, a un delincuente a quien debe perseguirse.

Tiene todo el derecho Joseba Azkarraga a criticar las sentencias que no le gusten, pero desde luego carece del derecho a llamar prevaricadores a quienes no compartan sus propios razonamientos jurídicos. Es parte de su trabajo y del nuestro que los ciudadanos confíen en las instituciones del Estado y de la Comunidad Autónoma Vasca y con afirmaciones tan desmesuradas contribuye poco a ello.

UA no se retira de la política alavesa y afirma que seguirá defendiendo la autonomía uniprovincial
La secretaria general, Enriqueta Benito, asegura que si su partido desapareciese "se olvidarían de los problemas reales de los alaveses"
AGENCIAS  VITORIA  28 Mayo 2003

La secretaria general de UA y candidata a la alcaldía de Vitoria, Enriqueta Benito, aseguró hoy que UA estará presente en el marco político alavés con la representación en Juntas Generales de un juntero, el candidato de la formación a diputado general, Ernesto Ladrón de Guevara.

UA ofreció hoy una rueda de prensa para aclarar que pese a la pérdida de los dos concejales que tenía en el Consistorio y de un juntero en JJGG, "no va a desaparecer" por lealtad a sus electores y porque creen en el proyecto que defienden: la autonomía uniprovincial. "UA a pesar de todas las zancadillas va a seguir estando en la escena política, a pesar de que se vaya diciendo que vendemos la sede y que estamos arruinados, que se olviden, porque no es verdad, porque vamos a seguir trabajando aunque solo tengamos un representante en Juntas Generales", aclaró Benito.

La secretaria general se mostró satisfecha con la decisión de su partido de concurrir a las elecciones como independientes, sin el PP, no como hicieron en el pasado. En este sentido, criticó a los miembros de su partido que concurrieron a los comicios en las listas del PP y los calificó de "transfugas medio corruptos".
Benito recalcó que UA seguirá aportando ideas "en defensa de la peculiaridad foral de Alava". Asumió que se abre otra etapa en el partido pero, expresó que confían en un futuro "ser más". "Álava sin UA volvería a estar a la intemperie del nacionalismo porque PP y PSE han hecho achique de espacio, si UA desapareciera se olvidarían de los problemas reales de los vitorianos y alaveses", argumentó Benito.

Por su parte, Ladrón de Guevara aseguró "que la política da muchas vueltas" y aunque no han logrado el resultado "esperado" están convencidos de que ha sido bueno presentarse. Afirmó que si UA se hubiera presentado a las autonómicas sin el PP el resultado del 25 de mayo hubiera sido diferente.

En este sentido, Benito resaltó que extrapolando los resultados de UA en las elecciones municipales y forales a unas autonómicas, UA lograría un escaño.
La secretaria general de UA incidió en que nadie tendrá que defender a sus electores porque están "capacitados" y tienen representación para poder hacerlo. También dijo que sus votantes están satisfechos porque "no se ha tirado el voto y trabajarán por marcar el perfil del alavesismo".

Unidad Alavesa
Nota del Editor 28 Mayo 2003

Con estos resultados electorales, parece que los electores no merecen que sigan defendiendo sus derechos y libertades cívicas y sus propias vidas, pero no se dan cuenta que las personas cabales tienen unos principios éticos que les impulsan a ello, aunque deban estar siempre en el lado de los perdedores, así que nada, adelante que ya vendrán tiempos mejores. Tampoco es que los electores lo tuviesen muy fácil, muchos de los candidatos de las listas tenían que resultarles totalmente desconocidos, pues a ver quien se atreve a dar la cara teniendo enfrente a los de la Parabellum, las bomba-lapa, -olla, -coche, incendiadiarias, los pintores de dianas, los chivatos y toda la gentuza de la misma calaña que anda suelta por allí.

Es muy fácil decir que los partidos afines deberían ir juntos, pero eso es una trampa, sólo hayque echar un vistazo alrededor: el PSOE de Nicolás Redondo en el País Vasco merece todo nuestro respeto, el PSOE del resto de España, ninguno con muy pocas excepciones; el PP del País Vasco merece tambien todos nuestros respetos, el PP de Fraga merece todo nuestro desprecio, nuestra lucha constante, pues es el culpable de la deriva nacionalista e independentista de Galicia, donde muchos tenemos que conformarnos con ser ciudadanos de segunda, por el simple hecho de ser constitucionalistas y defender nuestro derecho a ser hispanohablantes. Si el presidente Aznar fuese medianamente consecuente, debería ser el primero en defender el derecho de la ciudadanía a poder ser hispanohablante, y que conste que poniendo a España al lado de los combatientes contra el terrorismo, ha demostrado que no le faltan valor ni principios, pero quizá tenga su alma vendida a los nacionalistas catalanes, desde que sin mayoría parlamentaria tuvo que pactar con ellos, ante la imposibilidad de hacerlo con un PSOE corrupto.

Tampoco hay que olvidar que estas elecciones son unas falsas elecciones y que por tanto, los resultados tienen poco valor ético, pues al menos tienen dos condicionantes que las invalidan: la falta de libertad, el miedo, terror a veces, al terrorismo y al entorno terrorista-nacionalista (aquí también recibimos insultos y amenazas de los nacionalistas galleguistas) y por otro lado la falta de recursos públicos para los grupos políticos que defienden valores éticos, contra el abuso de los recursos públicos y el uso fraudulento de otros mecanismos de los partidos políticos enrocados en el sistema, que se basan el la mercadotecnia política.

Hay que hacer ver al electorado que los votos valen más en los partidos pequeños, así que nada de desfallecer, hay que seguir defendiendo los principios éticos,  por encima de las limitaciones que imponen los que ya están, usurpándo los derechos de los que deberían estar.

IÑAKI EZKERRA, ESCRITOR
«Ya es hora de que el nacionalismo entierre a Sabino Arana»
El autor, que publica un ensayo sobre Arana, cree que el PNV «tiene pendiente su transición» interna
O. BARRIUSO/BILBAO El Correo 28 Mayo 2003

El escritor Iñaki Ezkerra vuelve a la palestra con 'Sabino Arana o la sentimentalidad totalitaria' (Belacqva), un ensayo en el que denuncia «la deforme osamenta ideológica sobre la que el PNV ha desarrollado su estrategia política».

-¿Por qué elige la figura de Arana para teorizar sobre el nacionalismo?
-Porque afrontarla en sus justos términos es una asignatura pendiente de la democracia. Todo el mundo sabe las barbaridades que decía pero también es un gran desconocido. Pese a legitimar su nombre, el nacionalismo tiene especial interés en que no se conozca su obra.

-En pocas palabras y según usted, ¿quién fue Sabino Arana?
-Un racista, antiliberal, sexista, misógino y ardiente defensor de lo que con el franquismo se acabaría llamando nacional catolicismo. En resumen, un integrista irredento que representa la peor herencia del siglo XIX. Un personaje incómodo.

-¿Incluso para el propio PNV?
-Pienso que ellos están muy cerca de Arana. Otra cosa es que luego sean inconsecuentes con su pensamiento por una cuestión meramente práctica. El único que le cita, aunque no de forma explícita, es Arzalluz. El RH y los alemanes en Mallorca son puro Sabino Arana.

-¿Qué queda de aquella ideología en el nacionalismo actual?
-No sólo en el PNV, sino en la sociedad en general, pervive un orgullo etnicista peligroso, oculto por el lenguaje políticamente correcto. La aportación de Sabino consiste en dar cuerpo doctrinal a los peores tics heredados del siglo XIX y convertirlos en pensamiento político.

-En el libro insiste en esta idea.
-Claro. Porque lo que provoca la violencia es no admitir que el nacionalismo es una ideología más. Y con una visión totalitaria, la misma que está en el origen de casi todas las ideologías. Lo que ocurre es que todos los partidos -el PSOE, el PCE- han hecho sus revisiones. Todos hacen sus deberes.

-¿Y el PNV no?
-No. Aún tiene pendiente su transición ideológica. Y lo más terrible es que no se le ha pedido porque tras la muerte de Franco se pensó que el peligro era obrero, cuando lo cierto es que una burguesía radicalizada es mucho más peligrosa que un proletariado indignado. Como dice Hannah Arendt, el fenómeno totalitario se produce cuando a las masas apáticas les entra el apetito de la organización política. Algo de eso ocurre en Euskadi.

-Y, según usted, ¿tiene vuelta atrás?
-Falta una respuesta de la sociedad, que no debería aceptar calles con el nombre de Arana. Es hora de que el nacionalismo entierre ideológicamente a Sabino y adquiera un discurso civil. Si en lugar de apelar a etnias, el nacionalismo fuera constitucionalista -aun con su propio modelo-, no habría problema porque sería democrático.

DENUNCIAN LA EXISTENCIA DE DOS LABORATORIOS NUCLEARES
EEUU mantendrá la presión para obligar a Irán a suspender su apoyo al terrorismo internacional
Agencias Libertad Digital  28 Mayo 2003

La Casa Blanca anunció que mantendrá la presión diplomática contra Irán para forzar la entrega de los miembros de la red terrorista Al-Qaeda y el desmantelamiento del supuesto programa para la producción de armamento de destrucción masiva. En medio de la tensión, un grupo del exilio iraní denunció en EEUU la existencia de dos laboratorios nucleares desconocidos hasta ahora.

La Casa Blanca afirmó que mantendrá la presión diplomática sobre Irán para forzarlo a eliminar la presencia de miembros de Al-Qaeda en su territorio y abandonar su supuesto programa de armas nucleares. "El presidente (George Bush) va a seguir un rumbo diplomático", dijo en una rueda de prensa el portavoz presidencial, Ari Fleischer, en medio de la creciente presión política y periodística en EEUU en favor de medidas más duras contra Irán. El funcionario reconoció que Washington espera de Teherán, uno de los países que Bush incluyó en enero de 2002 en el llamado "Eje del mal" -junto a Irak y Corea del Norte-, medidas más convincentes contra el terrorismo y más transparencia sobre sus planes armamentísticos.

El portavoz consideró "insuficientes" las medidas emprendidas por el Gobierno de Teherán, que el domingo informó de la detención de seguidores de Osama ben Laden, e insistió en que los iraníes "deben cumplir sus compromisos" en materia de lucha antiterrorista. "Espero que nadie sugiera que nuestra política debería ser hacer un guiño a Irán y decirle que está bien que dé refugio a terroristas. Este presidente no hará eso", añadió Fleischer. Sobre el desarrollo de un supuesto programa de armas atómicas, dijo que EEUU "espera que nadie quiera mirar hacia otro lado, si Irán está desarrollando armas nucleares", y señaló que los organismos internacionales comparten la preocupación de Washington.

El Consejo Nacional de la Resistencia de Irán, un grupo de oposición al gobierno islámico de Teherán, denunció en el periódico estadounidense The New York Times la existencia de dos laboratorios nucleares en territorio iraní desconocidos hasta ahora. Se trata, según este grupo en el exilio, de dos pequeños centros de investigación nuclear que han sido establecidos a pocos kilómetros al oeste de Teherán y que dependen de un centro mayor ubicado en localidad de Natanz, en el centro del país. En una entrevista con el diario neoyorquino, Ali Safavi, miembro del Consejo, afirmó que "el régimen iraní está trabajando en cómo burlar la supervisión internacional" y asegura que en uno de los centros ya se ha empezado a procesar uranio enriquecido.

El secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, se sumó al esfuerzo por reducir la tensión de los últimos días y dijo que no se ha cambiado la política hacia Irán y que los contactos mantenidos con funcionarios iraníes en Ginebra desde principio de año continuarán. "Nuestras políticas son bien conocidas y no estoy al tanto de cambios. Tenemos contactos con ellos y continuarán", manifestó Powell en unas declaraciones a la prensa en Washington.

El 'Foro de Ermua' defiende un pacto global entre PSE-EE y PP para todo el País Vasco
El colectivo ciudadano '¡Basta Ya!' manifiesta su rechazo a cualquier acuerdo con PNV y EA mientras sigan apoyando el 'Plan Ibarrtxe'
AGENCIAS / MADRID El Correo 28 Mayo 2003

Los colectivos ciudadanos 'Foro de Ermua' y '¡Basta Ya!' se pronunciaron hoy sobre los pactos a los que deberían llegar las fuerzas políticas constitucionalistas en el País Vasco tras los comicios del pasado domingo. Mientras los primeros defendieron un pacto global PP-PSE en todos los puntos de la Comunidad Autónoma, '¡Basta Ya!' se limitó a pedir que ninguno pacte con PNV o EA si éstos siguen defendiendo el 'Plan Ibarretxe'.

Por parte del 'Foro de Ermua', su portavoz Enrique Múgica, se refirió directamente a los socialistas y afirmó que "el PSE sabrá a qué juega y con quién juega. Por encima de siglas están los proyectos ciudadanos, como el que tiene la izquierda para España". A continuación se refirió al alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, de quien dijo que debe escuchar al PSE y, "de una vez por todas, ponerse de lado de las víctimas". También sobre Elorza se pronunció el portavoz de '¡Basta Ya!', Carlos Martínez Gorriarán, quien conminó al edil socialista a que deje de creer que los votos que le concede la ciudadanía no tienen nada que ver con la "política general".

Sin embargo, Martínez Gorriarán no quiso pronunciarse sobre las ventajas de un pacto global en todo Euskadi entre los partidos constitucionalistas por respeto a los mecanismos internos de estas formaciones políticas. Así, se limitó a pedir "sensatez" y que no se creen "falsas expectativas" a los ciudadanos sobre un posible cambio en el seno de los partidos nacionalistas. Sin mencionar el pacto global, el portavoz de '¡Basta Ya!' pidió' el mayor número de acuerdos entre PSE y PP y el rechazo a cualquiera con PNV y EA mientras defiendan el plan del lehendakari, Juan José Ibarretxe, para hacer de Euskadi un estado libre asociado a España.

Asimismo, Múgica señaló que estas elecciones han demostrado que el voto no nacionalista está "plenamente movilizado" volviendo a alcanzar más del 40%, lo que demuestra que PP y PSE "no pueden viajar separados en ningún sitio del País Vasco y más cuando el nacionalismo vasco opta por la desobediencia y la chulería".

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