AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 1 Junio  2003
Llamazares y Zapatero, en evidencia
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Junio 2003

Para creer a Zapatero
Germán Yanke Libertad Digital  1 Junio 2003

Eta vuelve a asesinar policías
Ernesto Ladrón de Guevara La Razón 1 Junio 2003

Del dolor a la división
Editorial El Correo 1 Junio 2003

Nacionalismo e izquierda
José María Carrascal La Razón 1 Junio 2003

EL NUEVO ANTIFASCISMO
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 1 Junio 2003

Carriles bici y bombas lapa
ANTONIO ELORZA
El Correo 1 Junio 2003

Las dudas de Zapatero
Editorial El Ideal Gallego 1 Junio 2003

OLLA PODRIDA
Alfonso USSÍA ABC 1 Junio 2003

ETA asesina, el PNV e IU le ceden la palabra
EDITORIAL Libertad Digital  1 Junio 2003

EL PRINCIPIO CRIMINAL DE REALIDAD
Carlos Martínez Gorriarán ABC 1 Junio 2003

Bajo el volcán
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 1 Junio 2003

La Iglesia contra el terrorismo

Editorial La Razón 1 Junio 2003 1 Junio 2003

Canallas
Pilar Cernuda La Razón 1 Junio 2003

ETA y el PNV
Cartas al Director ABC 1 Junio 2003

¿Qué harán
Cartas al Director El Correo 1 Junio 2003

Sin máscaras
Cartas al Director El Correo 1 Junio 2003

JOSÉ MARÍA AZNAR: «El PNV anda detrás de un nuevo pacto de Estella e intenta neutralizar a los socialistas»
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 1 Junio 2003

¿PAGARÁ EL PSOE EN LAS GENERALES EL PACTO CON IU
MIKEL BUESA y BENIGNO PENDÁS ABC 1 Junio 2003

ETA volvió a actuar
José Cavero El Ideal Gallego 1 Junio 2003

Rosa Díez: «La gente en los funerales nos ha pedido unidad de acción contra ETA»
César Otal La Razón 1 Junio 2003

Llamazares y Zapatero, en evidencia
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 1 Junio 2003

Los abucheos a Llamazares y las críticas a Zapatero en los funerales por las últimas víctimas del terrorismo etarra, reflejados implacablemente por las imágenes de TVE, son algo más que un desahogo del dolor o una contrariedad de partido. En Navarra más que en ningún otro sitio de España, incluido el País Vasco, se hace evidente que el proyecto separatista de los criminales no tendría ninguna posibilidad de sobrevivir sin el oxígeno del separatismo del PNV, la complicidad de IU y la frivolidad de un PSOE que no está nunca donde debe y que últimamente multiplica sus despropósitos sectarios, anteponiendo su lucha contra el PP a la lucha común contra ETA. En Navarra más que en ninguna parte se ha recibido a Llamazares como merece, es decir, como se hubiera recibido a Arzallus e Ibarreche si se hubieran presentado en los funerales, o a Atutxa, que en absoluta coherencia con la radicalización de su partido, se negó a interrumpir la sesión del Parlamento Vasco para rendir tributo a los dos policías asesinados; y lo hizo con la misma desvergüenza con que PNV, EA e IU se niegan a cumplir la orden del Supremo de disolver al grupo parlamentario que, según su sentencia, es parte de ETA.

Llamazares es Madrazo y por eso lo abuchean. No en balde Madrazo es parte esencial de la mínima mayoría parlamentaria que defiende a Otegui y compañía, del Gobierno que protege a esa facción de ETA de la persecución judicial y de la ETB que difunde la propaganda etarra mientras se niega a emitir la de las víctimas del terrorismo. Madrazo es también el que equipara a la ETA con el PP, pero luego defiende la presencia legal de ETA en la vida política pese a lo que diga el Supremo y dice que el PP debería ser declarado ilegal porque en sus listas figuran "asesinos" como Aznar, que se han atrevido a derrocar a Sadam Husein y a criticar a Fidel Castro, su modelo político para el futuro campo de concentración de Eusko Rico, estado esclavo asociado a Cuba. Si Llamazares pensaba que acudiendo a los funerales lo iban a tomar por una fuerza política democrática y española, se equivocó de medio a medio. Ni lo es IU ni puede seguir engañando a la gente. Son el partido de Madrazo y con eso está dicho todo.

En cuanto a Zapatero, es el socio de pancarta y de Gobierno de Llamazares, como hemos tenido ocasión de comprobar durante meses. Y es también el pusilánime que, a las órdenes de González y Cebrián, decapitó a Redondo Terreros y colocó a un lidercito inane que ha dado públicamente libertad a sus ediles para pactar con quien quieran, que es la forma de negarse a pactar sistemática y lealmente con el PP. Si Zapatero cree que Odón Elorza, Rojo, Eguiguren y demás sociatas enfeudados al PNV transmiten a la sociedad española un mensaje de claridad y contundencia del PSOE en defensa de la unidad de España y de la libertad, debe tomarnos a todos por tontos o, si se cree muy listo, se equivoca por completo. El resultado de las elecciones del 25-M no es más que la primera pero evidente prueba de descrédito de sus siglas, precisamente por las compañías que cultiva, PNV e IU, y la alianza que rechaza, el PP. Si su opción es, como en la guerra de Irak, estar con los enemigos del sistema esperando hundir al sistema o al PP, tiene ante sí dos escenarios a cuál más lúgubre: que se hunda el sistema, en cuyo caso sobra el PSOE como partido de gobierno, o que el PP y con él el sistema resistan, en cuyo caso sobra él como líder socialista. Los abucheos de Navarra son sólo una prueba de un malestar mucho más profundo de la sociedad española contra sus políticos por no emplearse a fondo contra el terrorismo.

Pero no contra los políticos del partido del Gobierno, sino de los partidos de la oposición. Llamazares y, sobre todo, Zapatero están acabando con cualquier posibilidad de alternativa. Su siniestra política con respecto al terrorismo y el separatismo es un crimen. Y además, un error.

Para creer a Zapatero
Germán Yanke Libertad Digital  1 Junio 2003

Lo se porque me lo dijo personalmente, para disipar mis dudas: “En el País Vasco, allí donde los votos de PSOE y PP sumen uno más que los de los nacionalistas, constituiremos gobiernos con ellos. Apoyaremos a sus candidatos y aceptaremos el apoyo del PP a los nuestros”. ¿También Odón Elorza? “También”, me respondió. En la reciente campaña electoral, tratando de dejar a un lado las suspicacias de sus adversarios políticos, dijo también Zapatero que, aunque estableciese pactos en diversos lugares con Izquierda Unida, el socio en el País Vasco sería el Partido Popular. Repitió el sábado, tras la concentración de condena a los últimos asesinatos de ETA, que su objetivo son las mayorías constitucionalistas. En una entrevista reciente concedida al diario Abc, remachó: “No hay ningún margen ni horizonte de acuerdo con el PNV”. ¿Por qué no creerle si lo dice tantas veces y en tantos foros?

Convengamos, por tanto, que lo que le ocurre al secretario general del PSOE no es otra cosa que falta de sintonía con un sector de su partido en el País Vasco que, por decirlo de alguna manera, constituye un “sector crítico” en el PSOE y mantiene tesis distintas a las de Rodríguez Zapatero. Odón Elorza, por ejemplo, ya ha mantenido conversaciones con el cabeza de la lista del PNV en San Sebastián, quiere hablar con todos los partidos y adelanta que el pacto con el PP no es precisamente lo que más le gusta. El presidente de su partido en el País Vasco, Jesús Eguiguren, añade que el Plan Ibarretxe impide pactos globales con el PNV pero que, si tras la elección de alcaldes, surgiera alguna posibilidad de entendimiento con los nacionalista en algún ayuntamiento se estudiará “con toda naturalidad”. El secretario general de ese partido, Patxi López, descartó pactos globales con el PP, no desechó ninguna posibilidad al dar libertad a sus candidatos y señaló que un hipotético entendimiento con el PNV dependía de ellos, es decir, al parecer, de los nacionalistas. Pocos días antes de los últimos comicios, López advirtió a Aznar e Ibarretxe que dejaran a un lado su “prepotencia” si querían hablar de pactos con los socialistas vascos. El secretario general en Vizcaya, José Antonio Pastor, ya tenía un acuerdo con Eusko Alkartasuna en el ayuntamiento de Ortuella durante la pasada legislatura. Y, para no seguir, el secretario general del PSOE en Álava (y miembro de la Ejecutiva del partido por designación de Zapatero), abre el panorama de los acuerdos y quiere ser diputado general (a pesar de estar ocho puntos por debajo del PP) si su partido apoya al PP en el Ayuntamiento de Vitoria. Si no, dice por ahora, nada de nada. Dejo a un lado la situación en Navarra, que raya el escándalo.

Así que, creamos a Zapatero y admitamos que tiene en el País Vasco un sector crítico con opiniones divergentes a las del secretario general sobre los pactos constitucionales en esa comunidad autónoma. Admitamos también un punto de misterio ya que, en la entrevista de Abc, Zapatero afirma que “el PSE está en un proceso de diálogo y de debate con el PP sobre determinadas circunstancias de apoyo en determinadas instituciones y hay que dejar que ese proceso fluya de una manera prudente, de manera muy significativa en Álava”. ¿Quién está dialogando y debatiendo con el PP sobre estas cuestiones? Y concluyamos asimismo que, a pesar de las divergencias, Rodríguez Zapatero es buena persona: cree que las urnas le han dado la razón a Odón Elorza, apoya a Patxi López, está convencido de que Eguiguren representa la línea del PSOE, no ha reprochado sus pactos a Pastor, admite las triquiñuelas de Rojo porque “el PSE quiere y necesita gobernar instituciones importantes” (que es seguramente lo que quieren los populares de la Márgen Izquierda del Nervión en la que apoyan al PSE) y señala que no ha hablado con Lizarbe (secretario general del PSE).

Hay que creer a Zapatero. Pero no en todo. Porque, en la misma entrevista (y como han hecho también Eguiguren y Rojo), dice que su partido ha apoyado al PP en Álava a cambio de nada. A cambio de nada, no. A cambio de un acuerdo facilitado por el sentido común de Fernando Buesa, luego asesinado por ETA. A cambio de la presidencia de las Juntas Generales de Álava y de la de 6 comisiones de las mismas. Y para, con la lógica del apoyo a las listas más votadas, frenar el fascismo nacionalista. Así que a cambio de nada, no. Pero esto es poco a cambio de todo lo que hay que creerle.

Eta vuelve a asesinar policías
Ernesto Ladrón de Guevara es portavoz de Unidad Alavesa y electo en las Juntas Generales de Álava La Razón 1 Junio 2003

ETA, mafia por antonomasia, vuelve a las andadas. ETA, cáncer de la libertad y de la democracia, ha vuelto atacar a los servidores públicos, a los garantes de nuestras libertades. Dos policías han vuelto a caer bajo las fauces de la bestia del hacha y la serpiente. Hacha que decapita y serpiente que repta y se oculta sigilosa a la espera de la víctima. Clara alegoría de la vileza y la cobardía que caracteriza al grupo asesino.

Desgraciadamente esperábamos la vuelta de los sicarios del totalitarismo. Han esperado a que se desarrollaran las elecciones para no perjudicar al voto nulo de sus representantes políticos de estilo nazi. Han esperado creando una falsa ilusión de normalidad y de sosiego en estas tan trilladas tierras de España que buscan con ansiedad vivir en paz; pero nos devuelven a la realidad. Siguen ahí sigilosos, esperando revolver las entrañas de la gente de bien. Pues bien, aquí estamos donde estábamos, sólo que con dos víctimas mortales más ¬esta vez como muchas otras en el pasado¬ de un cuerpo de seguridad del Estado, y un tercero en muy grave estado (le deseamos lo mejor y que se restablezca en lo posible).

En este contexto resulta moralmente execrable que los nacionalistas y los de Madrazo se nieguen a cumplir el requerimiento judicial del Tribunal Supremo de disolver el grupo parlamentario de S.A. (Batasuna S.A., empresa asociada de la extorsión y el chantaje mafioso). ¿Cuándo los nacionalistas van a dar el salto decidido hacia la lucha sin cuartel a los tiranos que nos esclavizan a los ciudadanos pacíficos y nos impiden el desarrollo económico, político y moral como vascos? Tenemos que decir por enésima vez que el encaje de Álava en ese contexto demencial y esquizofrénico chirría por todas partes y que hay que dar soluciones a esta situación, eliminando barricadas y promoviendo la unidad de todos contra el mal. Por responsabilidad y por lealtad a la trayectoria histórica de los vascos en su diversidad territorial y tradiciones plurales no podemos seguir en las trincheras. Se impone resolver el déficit democrático y político generado por los esbirros de la mafia con decisiones valientes, resolutivas y buscando lugares comunes. De lo contrario caminamos hacia el abismo.

Pero en esta historia, como en muchas otras, que cada palo aguante su vela. Estaremos siempre dispuestos a construir espacios de convivencia.

Del dolor a la división
Editorial El Correo 1 Junio 2003

El funeral por los agentes del Cuerpo Nacional de Policía Bonifacio Martín y Julián Embid y las concentraciones que condenaban el atentado de Sangüesa permitían ayer pensar cuánto tiempo transcurrirá hasta que, enterrados sus cuerpos, vuelvan a desatarse las tensiones políticas en Euskadi. La pavorosa imagen de cada nuevo atentado permanece ya menos tiempo en nuestras retinas; en la atención que los medios de comunicación prestamos al drama; en la inquietud que cada estruendo mortal suscita en las instituciones. La sociedad vasca se muestra capaz de digerir en su normalidad cotidiana el espanto de dos cuerpos horriblemente mutilados.

La sensación de que hubo tiempos peores propicia la convivencia con el mal extremo. La paulatina acumulación de escenas desgarradoras ha ido acomodando el impacto del terror en la conciencia ciudadana. De tal suerte que las movilizaciones de repulsa se han convertido en Euskadi en un gesto en buena medida protocolizado, bajo el auspicio de las autoridades autonómicas. Ése, y no otro, ha sido el gran logro del terrorismo en el País Vasco: hacer de la incertidumbre que suscita la amenaza terrorista un juego macabro que muchas personas acaban contemplando como si no fuera con ellas. En cierto sentido, la sociedad sigue los pasos de la izquierda abertzale, cuya memoria respecto a las víctimas del terrorismo se reduce a la nada.

La diabólica mente del terrorismo ha conducido a la división entre quienes tienen sobradas razones para sentirse acosados por la amenaza violenta y quienes están seguros de que únicamente una circunstancia fortuita podría convertirlos en víctimas de la barbarie. Es ésta una realidad que se percibe y se silencia en la vida cotidiana de tantos y tantos vascos. Cuando el parlamentario que más tiempo lleva sentado en los escaños de la Cámara vasca, el peneuvista José Antonio Rubalkaba, se permite espetar a sus compañeros populares de hemiciclo que «llevan a las víctimas en la billetera o en el saco de votos» quiere decir que ése es el mensaje con el que los dirigentes nacionalistas tratan de tranquilizar la conciencia cívica de sus bases: con el recurso a la bajeza moral de quien prefiere especular con los beneficios que pueda procurarle lo que los jeltzales consideran «la confrontación entre extremos». Consignas como «necesitamos la paz» o «ETA sobra y estorba» han caracterizado estos últimos años a quienes no perciben el terrorismo como una amenaza que pende directamente sobre sus vidas; si acaso, como un mal anónimo que perturba la normalidad.

La violencia de ETA ha contribuido a fracturar la política vasca entre nacionalistas y no nacionalistas. La herida producida tiene muy difícil sutura. Tanto es así que desde hace tiempo casi nadie menciona ya en Euskadi la necesidad de recuperar la unidad democrática. El afán nacionalista de encarrilar a la sociedad vasca en pos de los objetivos soberanistas ha convertido la unidad de los demócratas en una quimera imposible de la que, al parecer, más valdría no hablar. Y, sin embargo, ésa es la única garantía de que la violencia desaparezca de una vez y para siempre. Porque el terrorismo no podría soñar con un terreno más favorable a su perpetuación que la profunda división que atenaza a la política vasca.

El lehendakari Ibarretxe condicionó la aplicación final de su plan al previo logro de una situación de ausencia de violencia. Pero tal planteamiento atestigua cuán equivocado está el nacionalismo -o cuán interesado en ofrecer fórmulas equívocas-, dado que los hechos han demostrado hasta la saciedad que la ausencia de violencia debería ser la condición previa para poder suscitar una discusión tan delicada como la propuesta por el lehendakari. Cuando, en marzo de 1997, el nacionalismo anunció su propósito de ensayar una vía propia hacia la paz estaba adelantando su negativa a aplicar moratoria alguna a la exposición pública de sus aspiraciones maximalistas y al intento por hacerlas realidad.

Pero cada día que transcurre parece más claro que sólo la moratoria en la discusión de los presupuestos respecto al futuro de Euskadi como comunidad permitiría combatir en condiciones a ETA y lograr su definitiva derrota. Porque en realidad esa moratoria no sería otra cosa que la explícita renuncia del nacionalismo gobernante a utilizar la persistencia del terrorismo como argumento añadido a sus postulados. ETA no está de acuerdo con el 'plan Ibarretxe'; pero se muestra satisfecha de que dicha iniciativa exista porque las graves fisuras que ésta genera en el campo democrático permiten al terror asegurar su continuidad.

Nacionalismo e izquierda
José María Carrascal La Razón 1 Junio 2003

¿Cómo es posible, se preguntan muchos, que IU coquetee con el nacionalismo vasco e incluso forme parte de un gobierno presidido por él? La explicación es muy sencilla. La izquierda siente debilidad por los nacionalismos al haber tenido éstos un origen popular e incluso progresista, como hijos que fueron de la Revolución Francesa. Los soldados que la Convención Nacional (adviertan el calificativo) envió a combatir los ejércitos austríacos que habían acudido en defensa de su monarquía morían con el grito de «Vive la Nation!» Era el nuevo régimen contra el viejo, el pueblo llano y la clase media contra la aristocracia, el futuro contra el pasado, la democracia contra el absolutismo. El hermanamiento nacionalismo-izquierda viene de entonces.

Lo malo es que el nacionalismo no se quedó en ruptura del viejo orden, abolición de privilegios, democracia universal, sino que ha derivado hacia fenómenos que nada tienen que ver con ello. Como en estas «postales» no hay margen para entrar en análisis profundos, me limito a apuntar tres aberraciones nacionalistas: el nazismo (nacional-socialismo), las limpiezas étnicas y las guerras que han emprendido para anexionarse territorios vecinos, como si el imperialismo fuese el destino final del nacionalismo. En España tenemos algunas muestras de ese afán expansivo de nuestros nacionalismos internos.

Pese a todo eso, la izquierda sigue teniendo una debilidad congénita por los nacionalismos. Incluso ahora, cuando los nacionalismos nada tienen ya que ver con el progresismo, al haberse convertido en las fuerzas más conservadoras y reaccionarias de todo el espectro político. Basta ver sus programas y escuchar a sus dirigentes para darse cuenta de que, hoy, nacionalismo no significa modernidad, sino arcaísmo. Si el mundo camina hacia el mestizaje y la globalización, los nacionalismos buscan el exclusivismo étnico o cultural, las «raíces» como dicen ellos, la tribu en último término. No estamos calumniando a nadie. Nos limitamos a repetir sus consignas.

¿Cómo es posible que la izquierda, que siempre fue progresista, abierta, internacionalista, se acerque a formaciones que representan justo lo contrario de todo eso? Pienso que las explicaciones son dos. La primera, táctica. La izquierda, al menos la de nuestro país, piensa que no puede alcanzar sola el poder y para alcanzarlo esta dispuesta, como Churchill frente a Hitler, a aliarse hasta con el mismísimo diablo. En este caso, con los nacionalismos, cosa que ya está haciendo en distintas autonomías. La segunda razón es de más calado. La propia izquierda está cambiando. Al ver que la derecha se ha hecho democrática e internacionalista, ella se ha hecho dogmática y nacionalista. No es sólo una conversión de conveniencia, lo es también de convicción. Nada se parece más a un conservador de antaño como un izquierdista de hogaño. Pero de eso les hablaré otro día.

EL NUEVO ANTIFASCISMO
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 1 Junio 2003

PASCUAL Maragall ha dicho que el PSC no es un partido sucursalista del PSOE, que es un partido independiente y que el PSOE no existe en Cataluña. ¿Algún comentario en Ferraz? Silencio. Sin embargo es un avance verbal del socialismo catalán. En tiempos de González, Maragall era más discreto. Se sabía que las relaciones entre la dirección del PSOE y el PSC eran un tanto «especiales» pero no se eliminaba toda vinculación orgánica. Con Zapatero ya no caben eufemismos. El PSC es un partido hermano que lo seguirá siendo en la medida en que el PSOE no renuncie a la misión de cambiar desde Madrid el modelo de Estado. Periféricos geográfica, histórica y culturalmente, quieren que la Constitución reconozca a Cataluña la diferencia política. Y al País Vasco.

En Sangüesa ETA asesina a dos policías.
En el País Vasco, Izquierda Unida apoya a los nacionalistas, la rebelión contra el Estado, la desobediencia civil, la recuperación de los votos nulos para que Batasuna, el brazo civil de ETA, pueda estar e la gestión de los Ayuntamientos a pesar de la sentencia del Supremo. Cuando llega la noticia del asesinato en Sangüesa de dos policías, Madrazo está junto a Atutxa. Madrazo es la punta de lanza de la izquierda estatal en el País Vasco. Se reconocen en él los partidos que apoyarán a Clos en el Ayuntamiento de Barcelona y a Maragall en las autonómicas: ERC e IpC.

Desde Madrid, desde Vitoria acuden al velatorio, al funeral de los dos policías asesinados en Sangüesa, Zapatero y Llamazares. La noticia les ha unido a los dos. Llevan tanto tiempo juntos por la calle que la noticia les une en el avión. En el velatorio, en el funeral, Rodríguez Zapatero irá con los suyos y Llamazares con los propios. Los que no están allí para representar al PSE son Redondo y los suyos. La cosa se va aclarando en el PSE. De poco valen las declaraciones de Zapatero. Con Patxi López están los socialistas que quieren estar cómodamente instalados y por eso han aumentado en las municipales. Los estilos de Elorza y Madrazo van aproximándose y terminarán siendo los que propicien el entendimiento con el PNV.

Mientras Sangüesa vive sus primeras horas de luto, se sientan a negociar los que hasta hace poco eran un tal Simancas y un tal Fausto, el primero en el nombre de Zapatero -y de sí mismo- y el segundo en nombre de Llamazares -y de sí mismo-. La izquierda estatal. Hablan del reparto de Consejerías, de Telemadrid y, quizás en los recesos, ante las tazas de café, de las cosas del País Vasco. Por cierto, ¿será partidario Fausto del Plan Ibarretxe?

Lo que no podían sospechar los Reventós, Serra y Maragall cuando decidieron integrarse en el PSOE, del que ahora son independientes; ni podían tampoco imaginar los González y quienes serían sus delfines; ni aún menos los Carrillo y Anguita y Llamazares es que la derecha española iba a cortar en seco el proceso de desintegración territorial con la autoridad que da llevar al país a un nivel económico impensable y con un exquisito respeto al Estado de Derecho y la fidelidad activa a la Constitución.Y esto en una era histórica caracterizada por el desprestigio de las ideologías de la izquierda. La izquierda no había imaginado que la invocación a España se identificara con la reivindicación de la convivencia, la seguridad y la libertad.

Cuando ETA mata en Sangüesa a dos policías a nadie se le ocurre pensar que las cosas son como hace veinte años. Entre otras cosas porque existe una fuerza exenta de todas las contradicciones de la izquierda, coherente contra el fascismo etarra, contra el nuevo fascismo. Se llama PP.

Carriles bici y bombas lapa
ANTONIO ELORZA/CATEDRÁTICO DE PENSAMIENTO POLÍTICO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE
El Correo 1 Junio 2003

He visto a Odón Elorza una sola vez en mi vida. Fue hace dos años, cuando me concedieron el Premio José Luis López de Lacalle, en el primer aniversario de la muerte del veterano militante de la izquierda vasca. En un momento del acto celebrado en Donosti, al salir de la sala donde se reunían familiares, amigos, socialistas guipuzcoanos y otros políticos demócratas, di con Odón, que se encontraba en el quicio de la puerta. Nadie le podía reprochar su ausencia, pero se las arregló para no estar entre los asistentes propiamente dichos, ni entonces ni en la comida que siguió, como si quisiera escenificar la equidistancia de que hace gala en sus actuaciones públicas y en los escritos recogidos en el librito 'La ciudad que nos une'. Es el hombre que se encuentra de viaje en la primera gran manifestación de ¡Basta ya! o que, cuando los concejales de Batasuna sacaron sus cromos de presos en un pleno tras el asesinato de un concejal del PP, se limita a pedir un informe jurídico sobre la cuestión. Lo suyo es desarrollar una eficaz política municipal en la capital guipuzcoana, lo que está muy bien, pero sobre un telón de fondo en que las declaraciones contra la famosa crispación o a favor del diálogo, y de paso contra el 'frentismo' de abertzales y constitucionalistas puestos en pie de igualdad, se resuelve una y otra vez a favor de los primeros.

No hay otra salida, ya que en principio se supone que un socialista, por muy reformador que sea, ha de ser un defensor de la Constitución. Si cada vez que se refiere a ella, lo que hace es denunciar el «inmovilismo», resulta evidente la elección de campo. Por lo mismo acaba siendo lógico su alineamiento con la perspectiva de una alianza municipal con PNV-EA, tras denunciar el «regalo envenenado» del apoyo anunciado por el PP y calificar una coalición con este último partido, no de regresiva, lo que sería explicable, sino de «contra natura». Como en tantos otros casos, la equidistancia es una máscara.

Pasqual Maragall ve en Odón Elorza al político español de «mayor coraje». No será, desde luego, porque nuestro alcalde asuma el riesgo de un atentado obra de los feroces constitucionalistas, a quienes comparó en una ocasión con las tropas lusobritánicas que en 1813 quemaron la ciudad. En términos políticos y humanos, mayor coraje tienen o tuvieron Ana Urchueguía, Rosa Díez o Maite Pagazaurtundua. Más bien, al lado de su labor de gestión digna de elogio, lo que representa su política de alcance general es todo lo contrario: negarse a afrontar la dura realidad del país, apoyándose en un par de generalidades del 'constitucionalismo útil' para proponer una vía de supervivencia al socialismo vasco donde su 'autonomía' es el pasaporte de la subalternidad respecto del PNV. Basta saber sumar para entenderlo. Está bien que defienda con uñas y dientes su 'txoko' municipalista; es mucho más discutible que pretenda proponer desde el mismo una política ciega ante el soberanismo de PNV-EA. Al parecer, Madrazo causa envidia.

Porque en vez de declamar contra la intransigencia, los frentes y quedarse satisfecho al consagrar un parque a las víctimas del «terrorismo y la violencia», conviene recordar que el terror sigue existiendo, como nos recuerda trágicamente el atentado del viernes en Sangüesa, y que a estas alturas conformarse con el llanto y los gestos es simplemente obsceno. Porque estamos ante un terrorismo político, llevado a cabo por ETA y sustentado en una trama de organizaciones sociales y políticas a las que es preciso combatir. Y, sobre todo, pensando en la postura de los defensores de un socialismo entreguista, porque en estos últimos meses venimos asistiendo a una actuación decidida por parte del nacionalismo democrático, en todos los campos y muchas veces contra todas las normas e instituciones del Estado, para proteger de la destrucción con que les amenaza la Ley de Partidos a esos grupos que desde la legalidad venían sirviendo de correas de transmisión al centro de decisiones etarra. De nada valen los rituales públicos con minutos de silencio por las víctimas ante el ayuntamiento si luego te asocias a aquellos que hoy se dejan la piel en la defensa del brazo políticos de los criminales.

A muchos nos gustaría volver hacia atrás las agujas del reloj de la historia, con la posibilidad de unas coaliciones más o menos amplias entre PSOE y PNV, y tal vez los mismos o más deseamos que la presión del terror desaparezca y sea posible plantear unas elecciones frente al PP con la reforma de la Constitución, de sentido federal, sobre el tapete. Pero aquí y ahora seguimos bajo el imperio de la muerte, protegido en el plano político por un tripartito consagrado a la nueva carlistada del enfrentamiento a muerte con Madrid. Y la política no es solamente compromiso o razones de partido, sino en primer término ponderación de los factores que actúan sobre una realidad y establecimiento consiguiente de prioridades de cara a una elección racional. Pensar, llegados a este punto, que más vale pactar con el PNV por ser más favorable a los parques o a los carriles bici no es simplemente un error. Constituye una dejación del deber que obliga a todo político leal al concepto de libertad: otorgar una prioridad absoluta a la defensa de la democracia ante quienes intentan destruirla, y también ante los que han convertido en estrategia el encubrimiento y la defensa de sus agresores. Sean éstos 150 ó 170.000.

El regreso de las 'ekintzak', con el aval inmediatamente proporcionado por los nacional-socialistas (Sozialista Abertzaleak) deja las cosas bien claras, por lo que a las intenciones políticas de ETA se refiere, y descubre de forma no menos diáfana el significado de la resistencia numantina, con toques de tragicomedia, decidida por el Gobierno vasco y el tripartito frente a la ilegalización de Batasuna y de sus disfraces políticos. Atutxa ha mencionado la palabra «dignidad» al justificar la insumisión del Parlamento vasco frente al mandato del Tribunal Supremo. ¿No cree que la única dignidad residiría en probar que Batasuna no es ETA, si de veras piensa oponerse por todos los medios a su puesta fuera de la ley? ¿Hasta cuándo son soportables despropósitos como los de Anasagasti al decir que estamos ante un recurso al «pase foral», con el 'se obedece pero no se cumple' amparado por la Constitución?

Todo esto nada tiene que ver con la retórica españolista de Aznar. Apenas celebradas las elecciones, ETA ha reabierto su sendero del crimen político y una vez más el comportamiento de sus servidores en la legalidad confirma que nada ha cambiado. La muerte en Navarra supone una advertencia encubierta a PNV y EA: si son buenos, es decir, si siguen en el papel de encubridores políticos, les mantendrán fuera del coto de caza. Ibarretxe y los suyos lamentarán las muertes y acusarán indirectamente al Gobierno por 'crispar' la escena política vasca con la Ley de Partidos y su aplicación.

Sólo del plan soberanista, convertido de disparate político en bálsamo de paz, vendrá la solución. El eco logrado en las urnas aconseja seguir con el engaño, y seguir hasta el fin, con la pugna artificial con Madrid, en vez de con ETA, a modo de resorte para mantener la necesaria tensión. Volviendo la vista hacia atrás, con el 13-M de 2001 en el punto de mira, cabe apreciar un cansancio entre los constitucionalistas y un avance de los que ven en el plan Ibarretxe la salida del túnel, por usar la misma expresión de la que se sirviera el lehendakari. Así las cosas, a favor de la ofensiva montada desde Ajuria Enea, ETA tiene todas las razones para volver a matar, y a hacerlo con la máxima intensidad posible. Pocos reconocerán que el único freno a la escalada de la muerte no ha venido de las concesiones permanentes del nacionalismo democrático, sino de las leyes y de los recursos empleados por el Gobierno central. Ante el crimen de Sangüesa, sería bueno que los socialistas vascos, por encima de su guerra particular con el PP, lo tuvieran en cuenta a la hora de elaborar su política.

Las dudas de Zapatero
Editorial El Ideal Gallego 1 Junio 2003

Seguro que José Luis Rodríguez Zapatero no se imaginó nunca que la resaca que dejaron tras de sí las elecciones del pasado día 25 iba a ser tan dura. Lo que los sondeos presentaban como un paseo triunfal de los socialistas frente a un Partido Popular en declive se transformó, unas vez concluido el recuento de los votos, en una dulce victoria aderezada con estrepitosos fracasos y, lo que es casi peor, una dependencia casi total de los hombres de Gaspar Llamazares para poder gobernar.

Hay quien asegura que las navajas han comenzado a brillar en la sede socialista y que más de un barón quiere pasar factura al inexperto líder que no fue capaz de aprovechar el tirón que circunstancias como el “Prestige” o la guerra de Irak le pusieron en bandeja. Sin embargo, el momento más duro todavía estaba por llegar. Porque tiene que ser durísimo verse abucheado por una multitud cuando se atraviesa el duro trance de acudir al funeral de dos agentes de Policía asesinados por ETA.

Y es que la alianza firmada con Izquierda Unida supone ir de la mano de una formación que no tiene reparos en ponerse al lado del PNV en el Gobierno de Euskadi. Por eso, en estos momentos, Zapatero está ante su particular encrucijada. No resultará fácil seguir manteniendo su apoyo al Ejecutivo en su postura antiterrorista y, al mismo tiempo, no provocar que los pactos con IU no salten por los aires. A lo peor es que quiere devolver a los socialistas a la senda que les permitió formar parte de los gobiernos de Ardanza. Pero aquel era otro PNV y, sin lugar a dudas, esta es otra España.

OLLA PODRIDA
Por Alfonso USSÍA ABC 1 Junio 2003

DOS policías nacionales asesinados por la ETA en la navarra Sangüesa. Dos heridos graves. Reafirmación y sangre. A Josu Jon Imaz, consejero y portavoz del Gobierno vasco, no se le cayó la cara de vergüenza al afirmar que para «el «lendakari» y su Gobierno lo fundamental es terminar con la ETA». Horas antes del asesinato, el PNV, EA e Izquierda Unida se opusieron en el Parlamento vasco a la emisión de un vídeo sobre las víctimas del terrorismo. Madrazo -y Llamazares- está con los que amparan legalmente a los terroristas y sus cómplices.

Los de Madrazo van a gobernar en Madrid con los socialistas. Olla podrida, y no me refiero al hallazgo culinario burgalés. Olla podrida donde toda la porquería y el cinismo político se reúne y se mezcla.

A muchos kilómetros de Sangüesa, al Magnífico Rector de la Universidad de Valencia tampoco se le cayó la cara de vergüenza. Tiene cara, pero no vergüenza. Lo que no se tiene no puede caer del protagonista de la carencia. El señor Rector, una vez más, escudándose en la libertad de expresión y el espíritu universitario, cedió el aula magna de la Facultad de Filosofía a un grupo de estudiantes partidarios de los «Países Catalanes» -se ha visto en las elecciones lo que representan- que habían invitado a Hebe de Bonafini, a la profesional de la incitación terrorista mejor pagada del mundo.

La puerca de la Bonafini, en la Universidad de Valencia, entre aplausos de los estudiantes catalanistas y la alegría del Magnífico Rector, dijo que «los pueblos tienen derecho, cada vez más, a la violencia». Dijo que «los terroristas no existen, sino los revolucionarios que nunca mueren». Justificó el ataque a las instituciones, coreó la cantilena «Aznar hijo de puta» y pidió el voto para Izquierda Unida. Lógico, si tenemos en cuenta que Izquierda Unida en las Vascongadas censura y se enfrenta a las víctimas del terrorismo. Con independencia de la repugnancia ética y moral de ese Rector que abre las puertas de la Universidad de Valencia a una instigadora del crimen -¿no habría que cerrarle las puertas de España?-, ya es hora de que subseres infames como la gorda del odio, la amiga de la ETA y Batasuna, deje de disfrutar la libertad de la nación que no es la suya para promover la desobediencia civil, el terrorismo, el ataque a las instituciones y la violencia con la ciudadanía.

Que ese cetáceo grasiento y asqueroso venga una y otra vez a exponernos sus teorías de muerte es algo que subleva a cualquier español pacífico y decente, excepto al Fiscal. Porque las palabras de la bestia del pañuelo, las últimas y las primeras, son de actuación de la Fiscalía y, en último caso, de expulsión inmediata de España. Olla podrida, más podrida aún si cabe, con el ingreso en el mejunje de esta sucia e inmunda pedorra. Y escribo «pedorra» desde el punto de vista literal e higiénico. Que un buen amigo, cuyo trabajo le obliga a viajar con frecuencia a Buenos Aires, tuvo la desgracia de compartir un vuelo, en sector de cercanía, con Hebe de Bonafini, que no dejó de tocar el clarinete por la retambufa desde el despegue de la aeronave del madrileño Barajas al aterrizaje en el bonaerense Ezeiza. En «Clase Preferente» para más señas, que la elefanta proterrorista y «solidaria» no viaja en «Clase Turista» porque resulta más incómodo el trayecto.

Pero esto último es anécdota y no sustancia. La olla podrida de la política se nutre de nuevos elementos. Un comunismo que va a gobernar en Madrid en sociedad con los socialistas y que calla la voz de las victimas del terrorismo. Unos socialistas que en las Vascongadas son capaces de llegar a acuerdos con los nacionalistas que se niegan a cumplir las sentencias del Supremo y el Constitucional. Una banda terrorista que suma dos nuevas víctimas a su horrible botín. Un Rector que recibe a una propagadora de la violencia, que además es una guarra. La olla está abierta y espera nuevos elementos. ¡Qué cobardes somos!

ETA asesina, el PNV e IU le ceden la palabra
EDITORIAL Libertad Digital  1 Junio 2003

A los familiares de las dos nuevas víctimas mortales de ETA no les quedará siquiera el pequeño consuelo de que el vídeo en homenaje y apoyo a las víctimas del terrorismo se emita también en la televisión pública vasca. Mientras Atutxa cedía la palabra a los representantes de ETA en Vitoria para que se opusieran, junto con PNV-EA e IU, a la emisión del vídeo en ETB (demandada por PP y PSE), sus compañeros de banda asesinaban a dos policías con una bomba lapa en la localidad navarra de Sangüesa, hiriendo gravemente a otro agente y a un empleado de Telefónica. Ni qué decir tiene que la emisión en hora de máxima audiencia de la “rueda de prensa” –así la calificaron los responsables de ETB– de ETA hace unos días, en la que los asesinos pedían el voto para AuB, al contrario que el vídeo de las víctimas de ETA, no fue considerada “propaganda política” por parte de ETB o del tripartito gobernante en Vitoria, sino información del “máximo interés” para los ciudadanos vascos.

Desde el pacto de Estella, la podredumbre moral del PNV-EA, antes cuidadosamente recubierta de gruesas capas de maquillaje democrático, ha ido aflorando paulatinamente a la superficie, al mismo ritmo que el objetivo final de la secesión iba ocupando, a instancias y bajo la presión de ETA-Batasuna, el primer lugar entre las prioridades de Arzalluz, Ibarretxe y Egibar. Y la manifestación más clara de esa descomposición moral es que, ante el dilema de elegir entre las víctimas y sus verdugos, los nacionalistas no dudan en quedarse con los segundos; como indican, entre otras muchas manifestaciones, la negativa de Atutxa a disolver el grupo parlamentario etarra en Vitoria, el tratamiento sectario que reciben los constitucionalistas en la televisión de Ibarretxe y el desprecio sistemático que las víctimas del terrorismo reciben de las instituciones vascas dominadas por el PNV.

Pero aun es posible un grado más de infamia y de corrupción moral. El PNV, con todo, persigue un claro objetivo al que todo lo supedita, incluida la obligación legal y moral de combatir el terrorismo: la secesión de España y la construcción de un estado totalitario. Y puesto que el absoluto moral de los nacionalistas es llegar a ese estado monolítico donde no tengan cabida los no nacionalistas, es comprensible su falta de interés por todo lo que, a sus ojos, pudiera fortalecer la posición de los constitucionalistas. Sin embargo, Madrazo, que nada tiene que ganar a la larga apoyando un proyecto que, más tarde o más temprano, acabará por convertirle a él y a los suyos también en víctimas o en exiliados cuando dejen de ser útiles al nacionalismo, no duda en prestarse al juego de los nacionalistas –IU ha cosechado un buen número de votos procedentes de ETA-Batasuna– a cambio de unas migajas de poder, de presupuesto y de coche oficial. Si la inmoralidad del PNV-EA, fundada en motivos ideológicos, es sencillamente repugnante; la de Madrazo e IU, motivada únicamente por el afán de poder e influencia, es más que nauseabunda.

Este nuevo atentado de ETA, la negativa de Ibarretxe a disolver el grupo parlamentario etarra y la actitud del PNV-EA e IU hacia las víctimas del terrorismo deberían marcar el límite de lo tolerable para Patxi López, quien irresponsablemente ha dejado libertad a los concejales electos del PSE para pactar gobiernos municipales en el País Vasco con el PNV-EA. Afortunadamente, Zapatero ya se ha pronunciado en este sentido, advirtiendo del error que supone pactar con quienes se niegan a privar de presencia institucional a los etarras. Sin embargo, para que el compromiso del PSOE en la lucha contra el terrorismo y el nacionalismo totalitario fuera completo y creíble, Zapatero debería exigir también a Llamazares el fin de la colaboración con quienes prefieren los verdugos a las víctimas, como paso previo para formalizar los pactos de gobierno en los ayuntamientos y comunidades del resto de España. Pues, de otro modo, también el PSOE, de forma indirecta, quedaría contaminado de esa podredumbre moral en la que la IU de Madrazo y Llamazares supera incluso a los nacionalistas vascos.

Para ello, el PSOE tiene una ocasión inmejorable en las conversaciones entre Simancas y Fausto Fernández para constituir el gobierno de la Comunidad de Madrid, la más próspera de España y la de más nutrido presupuesto. Veremos si las convicciones morales de Zapatero y Simancas resisten la tentación del poder y el dinero.

EL PRINCIPIO CRIMINAL DE REALIDAD
Carlos Martínez Gorriarán ABC 1 Junio 2003

El asesinato de dos policías nacionales en Sangüesa nos devuelve al ingrato principio de realidad. ETA, aunque arrinconada, debía matar para seguir viviendo, axioma del canibalismo terrorista.

Durante muchos años se dijo que era mejor actuar como si no hubiera terrorismo, porque así se impediría que los terroristas influyeran en las decisiones políticas. Algo análogo a negarse a desalojar un edificio en llamas para no dar la razón al pirómano. Estas majaderías son responsables de que ETA siga matándonos, aunque mucho menos desde que se reconoció que el problema no es contentar o ignorar al pirómano, sino impedirle que actúe y tener un buen cuerpo de bomberos por si lo consigue. El gobierno Ibarretxe y sus corifeos siguen aferrados a la falsedad de actuar como si el terrorismo no contara, aunque en realidad no cuenten con otra cosa. Y en el colmo del cinismo, preguntan con tono de untuoso reproche episcopal vasco: «¿En qué ha mejorado la vida de los amenazados la ilegalización de Batasuna? Ya ven que siguen matándoles ...». Egibar, propagandista habitual de la infamia, interpreta el doble asesinato de Sangüesa como un «mentís macabro de la ausencia de pactos con el nacionalismo». Pero el atentado viene a recordar sus pactos explícitos e implícitos con el terrorismo. El único mentís verídico consistiría en que Ibarretxe y sus socios procedieran como si fuera indispensable suprimir a ETA antes de pasar a cualquier otra cosa.Mentís, claro está, tan improbable como la desaparición voluntaria de la banda terrorista.

Bajo el volcán
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 1 Junio 2003

TRES MESES y veintidós días llevaba ETA sin cometer un atentado. Tiempo más que suficiente para que algunos líderes vascos hayan vuelto a actuar como si ETA hubiera desaparecido. No me refiero, obviamente, al PNV, cuya práctica política, muy condicionada en lo que le beneficia por la presencia terrorista (la repugnante teoría de Arzalluz del árbol y las nueces), no se siente, en todo caso, interpelada por el hecho de que el país que viene gobernando desde hace más de veinte años sea el único de la Europa democrática donde todos los políticos de la oposición llevan escolta policial.

No, no me refiero al PNV, que contempla desde hace mucho la amenaza terrorista como si se tratara de la amenaza inevitable de un volcán: como otros, el etarra tendría el problema de que periódicamente entra en erupción, pero tendría para el PNV la ventaja de que su devastador rugido no afecta a la comunidad nacionalista, sino sólo a las vecinas. Y con un volcán así, tan exquisitamente selectivo, el nacionalismo puede, claro, convivir.

Más extraño resulta, sin embargo, que esta forma de ver el problema terrorista sea compartida, en cuanto pasa un tiempo sin que hayamos de llorar un nuevo crimen, por quienes son objetivo de ETA militar. Pero así es: han bastado tres meses y veintidós días sin cadáveres para que vuelvan a oírse voces en el socialismo vasco sobre la necesidad de formar gobiernos locales transversales PNV-PSE, y sobre la de no dejarse llevar por la política de confrontación de la que -se dice- el PP sería tan responsable, si no más, que el PNV. Odón Elorza, abanderado mayor de esta línea de colaboración con los que hacen poco o nada para evitar que ETA mate, entre otros, a los suyos, lo decía con su descaro habitual: «El PP es muy perjudicial para el PSE».

Puede que electoralmente sea así, aunque los comicios del domingo han demostrado lo contrario: que el perjudicado es el PP. Pero aunque resultara como dice Odón Elorza, sería igual: la política sólo puede abordarse en clave electoral cuando no está en riesgo la vida y la libertad de decenas de miles de personas.

Cuando lo está, es sencillamente inmoral plantearse colaborar de cualquier forma con quien, el PNV, defiende hoy los mismos objetivos políticos que ETA, con quien se ha opuesto a la ilegalización de su brazo político legal, con quien está dispuesto a permitir que se constituyen gestoras en los ayuntamientos donde dicen haber ganado los que por decisión judicial no han podido concurrir a los comicios, con quien se niega a acatar las sentencias del Supremo y con quien, en fin, emite en la ETB un vídeo de ETA militar pero no una campaña promovida por sus víctimas.

La Iglesia contra el terrorismo
Editorial La Razón 1 Junio 2003 1 Junio 2003

La homilía del arzobispo de Pamplona, monseñor Sebastián, pronunciada durante el funeral por los dos policías nacionales asesinados en la víspera por ETA en Sangüesa, resume y expresa de modo admirable la posición que todo católico debe mantener ante el terrorismo. Sus palabras, que, al margen del contenido religioso, igualmente pueden ser suscritas por cualquier demócrata, recordaron ayer, ante los féretros de las dos últimas víctimas de la banda, que no basta con reprobar los atentados. Su condena fue todo lo contundente que podía esperarse, pues, además de explicar claramente que «no se puede matar» y «no se puede colaborar con los que matan», monseñor Sebastián condenó la estrategia de quienes recogen los frutos ensangrentados del árbol agitado por ETA y dijo que «tampoco se puede apoyar de ninguna manera a quienes colaboran con los que matan».

El contenido de la homilía del obispo navarro coincide, por otra parte, con los últimos documentos elaborados por la Conferencia Episcopal española, que se ha manifestado con toda claridad en contra del terrorismo y de sus apoyos políticos. No por ello pierde el mensaje de monseñor Sebastián un ápice de interés, tanto por el valor de su contenido como por la claridad con que se expresa ante los católicos y con la autoridad que le concede su sillón episcopal sobre cierto sector del clero en el País Vasco y Navarra que ha apoyado, con escandalosa publicidad, a los proetarras. Son ellos quienes más deberían reflexionar ante la evidencia de que quien colabora con el mal no puede evitar mancharse y que la doctrina de la Iglesia es incompatible con la violencia y el odio. Toda una lección de ética, de moral, para los nacionalistas que blasonan de catolicismo mientras defienden como sea a los batasunos y buscan fórmulas para que los proetarras tengan algo de peso en las instituciones.

Si acabar con el terrorismo es un urgente imperativo moral para la Iglesia católica, también es una medida de ética democrática para una sociedad civil que es incapaz de entender dudas partidistas a la hora de plantear un mismo frente en defensa de la libertades constitucionales, o de aceptar dobleces o hipocresías. Es el caso, sin ir más lejos, del líder de la coalición comunista IU, Gaspar Llamazares, presente en el funeral por dos víctimas de ETA justo el día después de que su correligionario Javier Madrazo (sin haber sido públicamente reprendido por ello desde IU) votase en el parlamento de Vitoria junto a los batasunos y los nacionalistas en contra de que la ETB, la televisión autonómica, emitiese un sencillo anuncio de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, tras haber programado sin dudar un minuto una entrevista con encapuchados cabecillas de ETA y, después, otra al batasuno Otegui para que pudiese justificarse tras los dos asesinatos.

Canallas
Pilar Cernuda La Razón 1 Junio 2003

Han vuelto a pegar duro, no hay forma de que estos malnacidos dejen de matar, se revuelven como la serpiente de su emblema cuando están acorralados, acosados, desguarnecidos. Están peor que nunca, pero ya sabíamos que no renunciarían a los atentados, en su permanente afán de demostrar que están vivos y con las espadas en alto. Ya caerán, ya, y antes de lo que piensan, a pesar de que todavía nos quedan unos años de sufrimiento y de miedo, aunque los amenazados hacen el esfuerzo heroico de tragárselo y seguir adelante como si no fueran conscientes de que en cualquier esquina puede aparecer una pistola apuntando a su nuca, o una lapa en los bajos de su coche.
Ha sido ETA quien ha asesinado en Navarra, pero una vez más hay que recordarle a Ibarretxe que en su mano está, más que en ninguna otra, acabar de una vez con el terrorismo. Por muchas medidas policiales, jurídicas y económicas que se pongan en marcha, el oxígeno de Ajuria Enea y de Sabin Etxea a los batasunos al hacer suyos sus objetivos políticos da aliento a los terroristas. Un despropósito, una vergüenza.

ETA y el PNV
Enrique Pascual González-Babé.Madrid. Cartas al Director ABC 1 Junio 2003

ETA acaba de volver a las andadas asesinando a dos policías y dejando a dos familias huérfanas.

Terror, rabia, impotencia e injusticia califican este brutal y sanguinario asesinato contra la vida humana. Cuál fue mi sorpresa cuando veo, en el mismo telediario, la noticia sobre la negativa de PNV e IU a la propuesta planteada por los partidos no nacionalistas de exigir a la televisión pública vasca que emita el anuncio publicitario de apoyo a las víctimas de ETA. ETB, una cadena en teoría pública, que hace poco dio publicidad gratuita de forma extensiva a los mismos terroristas que ahora han acabado con la vida de dos personas más, se niega a emitir un anuncio de apoyo a los asesinados. Me pregunto yo si los directivos de dicha cadena se han puesto alguna vez en la piel de esas familias que han llorado a un muerto asesinado por ETA.

Pienso realmente que el PNV ha perdido por completo el norte y que Arzalluz es la persona más cobarde que hay hoy en día en España (a la que pertenece por mucho que le pese). A este iluminado y a los suyos les diría que no basta con condenar con la boca pequeña los atentados, claro que él y los suyos sí que pueden permitirse el lujo de pasear sin escolta por las calles del País Vasco. También le pediría al PSOE que se replantee sus negociaciones con Izquierda Unida, partido que apoya constantemente a los nacionalistas que a su vez respaldan indirectamente a ETA.

¿Qué harán?
Mª Concepción Monsó Pons/Laukariz-Mungia, Vizcaya Cartas al Director El Correo 1 Junio 2003

Y ETA volvió a asesinar. Sin miramiento, sin arrepentimiento, sin importarle un comino los espantosos sufrimientos de las familias. Y no sólo las familias, sino sus amigos, las personas de bien que maldecimos el momento en que nacieron esos asesinos y los que les apoyan, les ayudan, les inculcan el odio y les inducen a cometer actos bárbaros para lograr que una leyenda se convierta en la historia de los vascos. Una historia inventada por Sabino Arana y utilizada por el PNV, EA, la extinta HB/EH y apoyada por los representantes de IU, Madrazo, Llamazares y por algunos del PSE-EE. Muertes, mutilaciones, sufrimiento... ¿Qué harán ahora los partidos nacionalistas? ¿Seguirán apoyando a los extremistas? ¿IU? ¿Qué hará Madrazo? ¿Y los proclives al PNV del PSE? ¿Apoyarán a la parte que está a favor de la Constitución o al 'plan Ibarretxe'? Mi más sentido pésame a las familias, amigos y a aquellos que sienten estos horripilantes asesinatos. Desgraciadamente, no serán los últimos. Los terroristas esperaban, seguramente, a que los votos entraran en las urnas.

Sin máscaras
José María López/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 1 Junio 2003

El 30 de mayo, a mediodía, las ratas volieron a salir de las cloacas para asesinar a dos policías nacionales, herir a otro y a un trabajador de Telefónica. Mientras esto ocurría en Sangüesa, el digno señor Juan María Atutxa se negaba a suspender el pleno del Parlamento vasco y permitía hacer uso de la palabra a los ilegalizados amigos, cómplices y encubridores de los asesinos. EITB se niega a emitir un anuncio de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, el Parlamento vasco incumple sentencias del Supremo, ayuntamientos nacionalistas pagan viajes para visitar a encarcelados, etcétera. Por fin, los amigos de los amigos de los asesinos están mostrando su cara real, la de los que a rebufo de los criminales prosiguen su avance hacia la república del quién sabe dónde. Es tanto el odio que les ciega que hacen el juego del 'todo vale', pero ¡ojo! que el Estado de Derecho tiene sus resortes para defenderse de los que se empeñan en torpedearlo.

JOSÉ MARÍA AZNAR: «El PNV anda detrás de un nuevo pacto de Estella e intenta neutralizar a los socialistas»
Por JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS ABC 1 Junio 2003

José María Aznar, presidente del Gobierno, es un político de fuertes convicciones. Tras salir bien parado de las Elecciones municpales y autonómicas del 25-M, redobla sus mensajes en los tres ejes que más tiempo le absorben: la política antiterrorista, la posición de España en el escenario internacional y la consolidación de un proyecto reformista de centro-derecha.

José María Aznar pasa su último mes de mayo en la Moncloa. Son las 12 y 10 minutos de la mañana del viernes. Hace calor y opta por el jardín para responder a las preguntas de esta entrevista. En poco de mas de dos horas y media tiene previsto volar hacia Rusia para las celebraciones de San Petersburgo. No parece motivado por los festejos que organiza Putin cuando percibe todavía los ecos del funeral de 62 militares españoles, víctimas de un accidente de aviación en Turquía. Reconoce Aznar que el acto fúnebre fue duro y califica la catástrofe como «uno de los disgustos más grandes de mi vida». El ambiente del palacete presidencial parece en calma y Aznar contesta las preguntas en tono monocorde, con ligera gesticulación y algún cansancio. Pero ni habrá viaje a San Petersburgo, ni placidez ambiental, ni sosiego alguno. Primero una nota casi furtiva de su ayudante. Luego, un salto del sillón, rápido, nervioso. A continuación un teléfono móvil. Después la noticia trágica y brutal de dos policías nacionales asesinados y un tercero horriblemente mutilado. El Aznar duro, gélido, férreo deja notar su emoción, entreabre la puerta de su sentimiento más profundo. El atentado terrorista le deja «tocado». «Sí, en mayo ya no estaré pero me dará tiempo a ver comenzar los primeros días de la primavera. No estaré en la Moncloa, me iré a una casa alquilada porque la mía la tengo en renta para pagar la hipoteca». Y la entrevista sigue su curso.

-Acaba de producirse un atentado en Sangüesa (son las 12,48 horas del viernes).
-Ante todo, mi recuerdo y la expresión de mi dolor a las familias de las víctimas y nuestro apoyo absoluto a la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, al ejemplo que las víctimas y sus familias nos dan permanentemente. La lucha contra el terror va a seguir con la misma tenacidad, con la misma determinación. Nuestra voluntad de acabar con el terrorismo es completa. Deseo que quienes todavía no han sido capaces de dar un paso claro para dejar al lado planes absurdos y enfrentarse de raíz con el terrorismo lo hagan de una vez, y todos los que no están en ello, o los que están en esa operación, reflexionen muy seriamente sobre lo que están haciendo.

-Presidente ¿esto cambia algo el panorama que existía o era previsible que ETA iba a volver a actuar?
-Con independencia de cualquier política de ensoñación, mientras exista una organización terrorista procurará siempre hacer lo que sabe, que es matar y cometer crímenes. Si alguien piensa que con las organizaciones criminales lo mejor que se puede hacer es darle la razón, que es lo que hace el plan Ibarretxe, pues yo creo que eso es una equivocación profunda. Lo que hay que hacer con las organizaciones terroristas, es terminar con ellas. La lucha contra el terrorismo es muy larga y muy difícil, dentro y fuera de España, y por eso los compromisos que asumamos y que asumimos los hacemos de un modo irreversible. Por eso también, el plan de Ibarretxe es una rendición ante el chantaje del terror.

-¿Sigue pensando, como declaró a ABC el 20 de enero del pasado año, que el PNV busca un Estella II y también neutralizar al PSOE?
-Sí. Que el Partido Nacionalista Vasco anda detrás de un Estella II es seguro, y que intente neutralizar al Partido Socialista, también. Que pueda conseguir las dos cosas está por ver.

-El secretario general del PSOE ha declarado a ABC (30 de mayo) que los socialistas no ven ni horizonte ni tienen margen para llegar a acuerdos con el PNV.
-El mayor triunfo del 25 de mayo es el de las libertades de todos. El mayor triunfó del 25 de mayo es que la sociedad española decide no plegarse al chantaje y decide que una Batasuna fuera de la ley no se presente a las elecciones. Y eso es lo más importante de lo que ha ocurrido. Había quien decía -y no quiero dar nombres porque no estoy en el capítulo de recuerdos todavía- que la ilegalización de Batasuna iba a suponer una catástrofe para la convivencia del País Vasco. Lo que sabemos ahora es que en las instituciones, en los Ayuntamientos del País Vasco y en las Juntas generales no habrá representación de los terroristas, y eso es una muy buena noticia para la sociedad española. Me alegro mucho de haber podido impulsar un proceso en virtud del cual se hayan podido producir consecuencias legales de la magnitud de las que estamos hablando. La ley, al final, siempre favorece la convivencia y ceder ante el chantaje siempre favorece a los que quieren acabar con la convivencia. Esa es la regla.

-Pero ¿le parece verosimil un reagrupamiento de todo el nacionalismo vasco para reiterar exigencias al Estado?
-Tenemos una estrategia clara para terminar con el terror. Y la vamos a mantener, sin ninguna duda. El nacionalismo vasco, y el PNV en concreto, tiene dos posibilidades: o retira el plan de Ibarretxe o mantiene el desafío al Estado. Lo que se ha encontrado Ibarretxe es que la sociedad vasca es plural y no acepta tal plan.

-¿Y si hay desafío?
-El Estado de Derecho no acepta desafíos de nadie. La ley se cumple. El Estado de Derecho exige el respeto de las reglas y el cumplimiento de las normas.

-Pero hay desafío. Las sentencias del Tribunal Supremo no se han cumplido en el Parlamento vasco. ¿Qué hacer?
-Me refiero a la responsabilidad del Gobierno. El Tribunal Supremo ha dictado una sentencia y ha dado instrucciones y eso hay que respetarlo y acatarlo. De lo contrario, el Tribunal Supremo tomará medidas. Lo importante es que en el País Vasco no hay «masa crítica» para aceptar el plan de Ibarretxe. Por eso, entre otras razones, tiene que retirarlo.

-Es inevitable abordar la tragedia de los sesenta y dos militares muertos en accidente en Turquía, que ha provocado un gran debate.
-Éste ha sido uno de los mayores disgustos de mi vida, por el que he expresado y expreso mi profundo sentimiento y consternación. La tarea de las Fuerzas Armadas es admirable y ejemplar y así debe apreciarlo la sociedad española. Dicho esto, debemos definir bien los procesos de contratación del transporte de los militares españoles que ahora dependen de la OTAN. Esos procedimientos están garantizados en sus singularidades y caracteristicas. En este caso, por desgracia, todo indica que estamos ante un trágico error humano.

-Parece que se produce, a raíz de este accidente, una demanda sobre los gastos de Defensa.
-Debemos abrir ese debate, pero antes quiero dejar claro dos aspectos. El primero es que toda la información sobre la investigación del caso, que corresponde a los Gobiernos español y turco, será puesta a disposición del Parlamento, de la opinión pública y de las familias de las víctimas. Y se hará con toda claridad, aunque insisto, parece que estamos ante un error humano. Y segundo, espero responsabilidad de todos a la hora de afrontar temas como éste, muy doloroso, y que afectan a la a la seguridad del país.

-Cuando dice responsabilidad, ¿a qué se refiere exactamente?
-Como suele ocurrir, y es un espectáculo bastante repugnante, los que menos han respaldado y apoyado a nuestras Fuerzas Armadas en sus misiones son los que más se rasgan las vestiduras irresponsablemente cuando se produce un accidente como el de Turquía. Que cada cual ponga los límites donde quiera. La gran cuestión es que España está mudando su situación internacional y lo está haciendo hacia arriba, que es lo difícil, no hacia abajo que es lo fácil. Y ese cambio afecta al conjunto; a la vida económica, a la social y también a la defensa.

-Para eso hay que invertir.
-Si. Lo he dicho varias veces, para esa transformación España tiene que asumir mayores niveles de compromiso con la seguridad y con la defensa, y creo que he sido coherente con esa situación. Sobre la inversión en defensa tengo que decir que es mayor de la que se dice, aunque no alcanza lo que nos gustaría o lo que deberíamos. Pero no es verdad que invirtamos sólo el 0,89 por ciento del PIB

-¿Ese dato no es cierto?
-No es cierto. Porque ese dato omite tres cosas fundamentales: los programas de renovación de material del Ejercito español, es decir, el programa de Fragatas F-100, el «Eurofighter» y el programa de carros de combate «Leopard» no figuran directamente en los presupuestos del Ministerio de Defensa, sino que están recogidos en los presupuestos del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Tampoco se cuenta que la Guardia Civil forma parte de la defensa nacional, lo mismo que no se tienen en cuenta todas las operaciones de mantenimiento de la paz en el extranjero en las que España participa, que son las operaciones de Bosnia, de Kosovo, de Afganistán y ahora de Irak. La acción exterior tiene una concepción de crédito ampliable, por tanto no es un crédito limitado presupuestariamente. Pero el debate adicional es si España invierte lo que debe en conformidad con el papel internacional que tiene y el que pretende tener. Y si ese debate se abre, que debe abrirse, es porque la situación de España en el plano internacional ha cambiado.

-¿Esa mudanza a la que se refiere se produce por la apuesta atlantista, de vinculación de España a Estados Unidos y el Reino Unido en el conflicto bélico de Irak?
-Esa decisión sitúa a España con más presencia internacional, con más capacidad de interlocución y con más capacidad de influencia que antes. A su planteamiento, le digo que sí. Pero no sólo es eso; la mutación de España deriva de más cosas, de la prosperidad económica y del desarrollo político, porque nuestra democracia es más fuerte. Pero ahora hay que consolidar ese nuevo estatus y hacerlo de manera estable. Eso es lo que se juega España en los próximos seis o siete años. Y si se toman las decisiones adecuadas, puede ganar y, de lo contrario, perder. Si España hace lo que tiene que hacer, se consolidará en una situación de primer nivel mundial..

-Este asunto ha emergido en las recientes elecciones municipales y autonómicas: Irak, el Prestige... grandes cuestiones de Gobierno. Los resultados para el PP son mejores de lo esperado. ¿Ha salido favorecido del plebiscito?
-La algarada callejera y la pancarta nunca son una alternativa política. Lo que las elecciones han demostrado es que los españoles quieren estabilidad, han dado un ejemplo de madurez, han desautorizado a los grandes profetas de la catástrofe y han contestado a los que buscaban la desestabilización del Gobierno y la destrucción del Partido Popular, utilizando para ello la presión. Lo han hecho olvidándose de que las grandes democracias como la española funcionan sobre la base del respeto a las reglas, a las alternativas y a los proyectos coherentes. Lo que se ha puesto de manifiesto es que la algarada callejera no es alternativa y, además, ha quedado claro que no había alternativa detrás de la algarada callejera.

-Declaró usted a ABC en marzo de 2003 que había una operación política para derribar al PP. ¿Lo sigue pensando?
-Claramente se ha intentado. El 25 de mayo iba a ser la certificación definitiva de esa operación. Pero ha sido al contrario: lo que han demostrado las elecciones autonómicas y municipales es la buena salud de nuestra democracia y la proyección de futuro para el centro reformista, y ha certificado que no hay alternativa en este momento en España.

-Usted dijo a este periódico el 9 de enero de 2000 que el centro reformista estaba consolidado y que había «colgado los complejos en el perchero de la historia». No parece tan claro a la vista de algunos acontecimientos.
-Pues nuestro partido lo ha demostrado, y de largo, en los últimos meses. El PP es una formación más fuerte de lo que era antes; y España también.

-El 2 de abril de 2000, después de ganar las elecciones generales por mayoría absoluta, decía usted que en el 12-M triunfó la España abierta, de centro y reformista. ¿Mantiene ese diágnostico?
-Esa España abierta, de centro y reformista es la que sigue siendo ampliamente mayoritaria después del 25-M.

-Entonces, ¿está usted satisfecho con los resultados del 25-M?
-Estoy muy satisfecho. Pero es que además esta satisfacción está avalada por los datos. El PP ha obtenido 23.621 concejales, 700 más que el PSOE. Hemos obtenido casi 3.000 mayorías absolutas (2.997), que son 730 mayorías más que el PSOE. El PP es el primer partido en 35 de las 52 capitales de provincia, frente a 12 del PSOE. En 27 de ellas obtenemos mayoría absoluta, frente a 6 mayorías socialistas. En las elecciones autonómicas, el PP ha obtenido 700.000 votos más que el PSOE. El 43,7 por ciento de los votos -5.656.485- frente al 38,2 por ciento -4.941.035- del PSOE. Hemos sido el partido más votado en 8 de las 13 Comunidades autónomas que se disputaban en estas elecciones, que unidas a las que no votaban el 25-M hacen que el PP sea la principal fuerza política en 9 de las 17 Autonomías, frente a 5 del PSOE.

-Pasando a otro tema. ¿Qué papel quiere jugar el PP en Cataluña a la vista de los resultados del 25-M? Allí su partido ha subido 40.000 votos, pero el PSC y CiU han bajado en beneficio, por ejemplo, de ERC y de IC.
-Cataluña ofrece algunas lecciones también. Cuando se siembran vientos radicales la cosecha la recogen los radicales. CiU y los socialistas catalanes han jugado a radicalizarse y lo que han hecho es que sean precisamente los más radicales quienes salgan beneficiados. Me sorprende mucho que la reacción de ambos partidos sea la de radicalizarse más. Me parece una reacción estratégica profundamente equivocada. No me quejo, pero me preocupa que eso pueda perjudicar a Cataluña. Por eso, el PP de Cataluña tiene que manifestar el perfil de una posición muy clara por la estabilidad, que es el enganche de Cataluña con la garantía de liderazgo y progreso en un escenario en el, cuando se vaya Jordi Pujol, se tiene que abrir presencia y vitalidad catalana. Será un escenario político mucho más abierto.

-En Aragón, a tenor de los resultados del pasado domingo, o ustedes no se han explicado bien o allí no han entendido para nada el Plan Hidrológico Nacional.
-Hay fuerzas políticas que hacen del problema del agua una cuestión al margen de la razón política. La campaña que se ha hecho es una campaña absolutamente brutal en contra del Partido Popular, basada a menudo en criterios estrictamente emocionales. He hecho dos preguntas que nadie me ha sabido refutar: ¿en qué parte del Ebro que pasa por Aragón se coge agua para llevarla a otras regiones? ¿qué Gobierno a lo largo de la historia de España es el que está haciendo mayores inversiones en Aragón? Éste, el del PP. Es cuestión de tiempo que se nos dé la razón en Aragón. Sabíamos que al hacer el Plan Hidrológico asumíamos costes y hemos estado dispuestos a aceptarlos. Pero estamos absolutamente convencidos de que al final los ciudadanos aragoneses verán que el Plan Hidrológico Nacional también les favorece a ellos, porque las obras que han reclamado durante tanto tiempo van a ser las que se hagan con él. Lo que ocurrirá con eso es que el discurso de algunos se habrá acabado.

-¿El resultado en Andalucía sugiere que hay algún movimiento en los electorados urbanos?
-Espero y deseo que así sea, porque Andalucía puede aprovechar muchas más oportunidades que ahora. Después de veinte años de experiencia de una política socialista que no ha sido capaz de sacar a Andalucía de los últimos lugares de desarrollo en España, los ciudadanos andaluces apostarán por la modernización, por un proyecto de futuro, que encarna el PP.

-¿Y Galicia? ¿Se siente entendido por los gallegos?
-Más entendido, desde luego, que algunos que se han dedicado al aprovechamiento político de la tragedia del «Prestige» y que, además, han sido derrotados. Pero insisto, no he visto jamás un aprovechamiento más deshonesto de una situación como la de Galicia. Vea los resultados de la Costa de la Muerte, de Muxía por ejemplo.

-En donde el PP no arranca es en Castilla-La Mancha y Extremadura.
-Pero un dato significativo es que el Partido Socialista no ha incrementado sus cuotas de poder para ser alternativa. Eso es importante. Donde ha mantenido gobiernos, lo han conseguido los que no están en la actual dirección del PSOE. Lo que es la expresión de la nueva dirección socialista, que había manifestado claramente sus apuestas -el Ayuntamiento de Madrid, la Comunidad Valenciana y Baleares-, se ha saldado con un profundo fracaso. Por eso digo que la estrategia de Rodríguez Zapatero ha fracasado en sí misma y en las personas por las que apostaba.

-Pero también a usted le atribuyen haberse confundido con el traslado de Alberto Ruiz-Gallardón a la candidatura al Ayuntamiento de Madrid y la designación de Esperanza Aguirre para la Comunidad.
-A toro pasado es facilísimo opinar, pero todo el mundo cuando nombramos nuestros candidatos lo aplaudió. El Partido Popular ha ganado en Madrid las elecciones muy claramente, tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad, y solamente un acuerdo en contra del Partido Popular, el del PSOE-IU, nos va a privar de gobernar la Comunidad Autónoma; ésa es la realidad. Pero los madrileños ya están recibiendo avisos de lo que puede pasar. Cuando se empieza a decir que la primera aspiración que tiene uno es tener el control de Caja Madrid o de la Televisión autonómica, o acabar con los conciertos con la enseñanza privada, se están marcando unos objetivos muy claros. El PSOE tiene que saber con quién pacta. El ritmo se lo está marcando IU. Es la misma IU que apoya el Plan Ibarretxe, que no vota para que no se acate la sentencia del Supremo sobre Batasuna, es la que no facilita mayorías constitucionales, es la que evita que se emitan en la Televisión Pública Vasca los mensajes de las víctimas del terrorismo, y la que al mismo tiempo no se queja de que se emitan entrevistas con los terroristas. Con esa Izquierda Unida es con la que va a pactar el Partido Socialista.

-Llegamos a Baleares.
-Baleares es el ejemplo de que las políticas negativas son un fracaso. Las políticas de todos contra el PP sin un proyecto político detrás son un fracaso y los hechos demuestran que se puede llegar al Gobierno de la Comunidad que más crece de España, la más próspera de España, y en cuatro años pasar de la cabeza a la cola con una mala política. Me alegro mucho de que Baleares tenga ante sí un horizonte de recuperación.

¿PAGARÁ EL PSOE EN LAS GENERALES EL PACTO CON IU?
MIKEL BUESA y BENIGNO PENDÁS ABC 1 Junio 2003

Los resultados de las elecciones municipales y autonómicas del pasado domingo implican la necesidad del PSOE de establecer pactos con Izquierda Unida para poder alcanzar el Gobierno de diversos Ayuntamientos y Comunidades donde ha sido el PP la fuerza más votada. Varios líderes políticos han advertido ya de las consecuencias negativas que estos pactos pueden acarrear en un futuro al PSOE, cautivo a menudo de una fuerza totalmente minoritaria pero convertida en decisiva por arte de la necesidad, y sobre ello reflexionan en esta página Benigno Pendás y Mikel Buesa.

MIKEL BUESA, Catedrático de Economía Aplicada: NO ES LA ALTERNATIVA DE LA IZQUIERDA

AUNQUE considero que, en el ejercicio de la política, son aceptables ciertas dosis de oportunismo -pues, de otro modo, no sería posible aprovechar las facilidades que, para el logro de sus objetivos, ofrece el curso cambiante de los acontecimientos sociales-, pienso también que su práctica debe sujetarse de manera estricta a ciertos principios morales que la hagan confiable a los ojos de los ciudadanos. En el caso de los pactos postelectorales, a mi modo de ver serían dos las razones que podrían justificar la adopción de acuerdos entre diferentes partidos: la primera concierne a la defensa de valores políticos esenciales, como el pluralismo o los derechos cívicos que definen el sistema democrático, cuando se corre el riesgo real de perderlos; y la segunda, se refiere a la asociación de fuerzas ideológicamente afines para hacer factible un proyecto de gobierno positivamente definido.

Tal como veo las cosas después de las últimas elecciones, teniendo en cuenta su discurso público, me parece que ninguno de estos motivos se encuentra detrás de un posible pacto entre el PSOE e IU. El primero es obvio, pues nuestro sistema constitucional, salvo en el País Vasco, no se encuentra en riesgo; y es precisamente en la aludida región donde ese pacto no va a tener vigencia. Pero el segundo no es tan evidente, aunque ambos partidos se ubiquen en la izquierda. Y ello, porque IU es un partido que bordea los límites del sistema -hasta traspasarlos, por ejemplo, en el caso vasco cuando, en conjunción con el nacionalismo, se suscribe el pacto firmado con ETA, o, con respecto a la política exterior, cuando se llama a la insurrección ciudadana-, mientras que el PSOE se encuentra doctrinal y políticamente imbricado dentro del sistema. Además, es difícil que, en estas circunstancias, pueda definirse un proyecto de gobierno para España, sus regiones y sus municipios, más allá de un mero reparto de carteras y presupuestos.

Me parece, por ello, que el pacto PSOE-IU no es sino el fruto del peor de los oportunismos. De ese oportunismo que, al grito de «no pasarán», no busca sino desbancar al oponente, en un «quítate tú que me pongo yo» que no ofrece a los ciudadanos un programa de acción que pueda hacerles ver con confianza el futuro. Y, de esta manera, seguramente, en la inmediata contienda electoral nacional, no podrá lograrse la alternativa de la izquierda, pues son muchos los votantes que, estando próximos al centro, aguantan mal los acuerdos de carácter extremista; y son más aún aquellos a los que les cuesta aceptar la indefinición programática. Claro que, para evitar esta última, el Partido Socialista tendría que deshacerse definitivamente de las rémoras del pasado y poner orden en esa algarabía ideológica en la que parece que todo vale y que acaba centrifugando los elementos más genuinos del pensamiento y la tradición de la izquierda.


BENIGNO PENDÁS, Profesor de Historia de las Ideas Políticas: MIOPÍA POLÍTICA
DURANTE la campaña electoral, se jactaba Zapatero de la textura flexible de la oferta socialista, capaz de concluir pactos y coaliciones con muy diferentes fuerzas políticas. Todo ello en contraste con la supuesta rigidez del proyecto popular, condenado al parecer a la soledad de los dogmáticos. Percepción errónea -también ilusoria- de la realidad. Ha pasado tan sólo una semana, maldita, por desgracia: Trebisonda, Sangüesa... Resulta que el PP ha sellado un acuerdo fructífero con Coalición Canaria, que prolonga sus efectos más allá del corto plazo.

A su vez, el PSOE navega sin rumbo entre opciones contradictorias, algunas imposibles, otras inconvenientes, ninguna satisfactoria. El pacto con IU (en Madrid como espejo; en otras plazas como rutina) perjudica seriamente la posición de Zapatero para las elecciones generales. Basta leer con sentido común los resultados del 25-M. España es una sociedad de clases medias, equilibrada y satisfecha, que expresa pasiones intensas y vota según la razón práctica. Muchos lo advertimos en su día. No es prudente confundir la democracia de la protesta (pancartas y griterío, ética postmoderna y estética antediluviana) con la democracia de la razón, activa sólo en las urnas. El equipo de Ferraz, precipitado y bajo la presión de los suyos, pretende acortar los plazos ineludibles del cambio de ciclo. Porque hay plazos y hay ciclos: la Política quiere ser tan científica como la Economía para tener derecho a equivocarse sin rubor. El PSOE tendrá, por tanto, que trabajar día a día, aunque ya sabemos que eso cuesta, para persuadir al ciudadano renuente.

Los pactos con IU son un grave error estratégico. Gana puntos Zapatero cuando renuncia al debate parlamentario en homenaje a los militares; los pierde, para no recuperar ni uno, cuando la coalición, ávida de poder, se reparte el botín antes de llamar a la puerta. El acuerdo es ineludible, supongo: consolida posiciones internas, distribuye cuotas, desactiva a los enemigos de casa... Es comprensible, pero pasará factura. IU apoya la aventura secesionista en el País Vasco y juega a la retórica predemocrática que el votante centrista desprecia incluso más que teme. Hay una tradición jacobina en el PSOE que le convendría recuperar, adaptada a los tiempos, recordaba hace poco Miguel Boyer en un coloquio de FAES. Hay también una referencia valiosa en la socialdemocracia histórica: los fabianos, Bernstein, Besteiro, Bobbio y tantos otros... Señas de identidad del socialismo moderno, en busca del único «caladero» posible, como dice Bono. No se pesca ni un solo voto (jóvenes incluidos, otro fallo en el análisis) con un partido aquí «socialcomunista», allá «criptonacionalista», confederación de interés a corto plazo, sin brújula de navegar. Mejor presbicia a fuerza de trabajo duro que miopía política, imagen borrosa del horizonte que se avecina.

ETA volvió a actuar
José Cavero El Ideal Gallego 1 Junio 2003

Tras una larga pausa, que todos celebramos, y que en alguna ocasión llegó a dar pie para que ente que se convirtiera en tregua, y a ser posible definitiva, la banda terrorista ETA ha vuelto a actuar como sabe hacerlo: un coche bomba acababa con la vida de dos personas en Sangüesa, Navarra. Dos policías nacionales eran las víctimas mortales y varias personas más resultaban heridas, alguna de suma gravedad.

Es decir, que transcurrido el tiempo de la campaña electoral y las elecciones mismas, la banda ha regresado a sus prácticas más específicas y connaturales de atentar y matar, sobre todo a agentes del orden representantes del Estado español, el enemigo. Y también volvían a producirse las reacciones de condena y rechazo a los crímenes etarras. Alguna tan tajante como la del portavoz del gobierno vasco, que declara que la prioridad de tal gobierno es la extinción, erradicación y eliminación de la banda ETA.

“Arrancar a ETA de la sociedad”, ha dicho el portavoz Imaz, algo que no parece que coincida con la realización práctica de objetivos por su propio partido, tan renuente y nada inclinado a no dejar lugar alguno a los proetarras en la vida pública vasca.

Ese doble lenguaje tan frecuentemente empleado por Partido Nacionalista Vasco y sus socios de Eusko Alkartasuna, de condena de la banda y de paralela comprensión e incluso apoyo a su rama política, que hace inconcebible la política vasca y complica extraordinariamente cualquier solución en marcha.

En cambio, son perfectamente coincidentes, y hasta intercambiables, las expresiones de los dirigentes del PP y del PSOE.No es improbable que el nuevo atentado etarra termine por convencer a algunos olvidadizos sobre de qué lado de la sociedad están, y quiénes son o pueden llegar a ser sus compañeros a la hora de asumir responsabilidades de gobiernos municipales.

Por cierto, que tras conocerse la trágica noticia, la Reina doña Sofía, que recorría en ese instante la Feria del Libro madrileña, se acercó al recinto donde están instalados los miembros de la Policía Nacional en la Feria y les hizo llegar “su solidaridad” y “tristeza” por el acontecimiento y quiso reconfortarles y animarles en el ejercicio de su profesión, según especificaron fuentes del Cuerpo Nacional. Nuevamente, como en los funerales por los sesenta y dos militares fallecidos en el accidente aéreo que se registró en una localidad perdida de Turquía, la Reina estaba en primera línea de la solidaridad con los sufrientes.

Rosa Díez: «La gente en los funerales nos ha pedido unidad de acción contra ETA»
Europarlamentaria del PSOE
Con la combatividad que le caracteriza, recuerda a los nacionalistas que sus hijos y sus nietos vivirán en libertad gracias a que los constitucionalistas no se marcharán del País Vasco
César Otal La Razón 1 Junio 2003

Rosa Díez (Sodupe, Vizcaya, 1952), destacado miembro del PSE y europarlamentaria socialista, estuvo presente ayer en los funerales por los dos policías asesinados por ETA en Sangüesa. Sacó una conclusión clara sobre lo que los navarros reclamaron a las puertas de la catedral de Pamplona: unidad de acción contra la banda terrorista. Aparte, y sin mezclar uno y otro asunto, subraya que los pactos postelectorales no están cerrados y que las declaraciones efectuadas hasta ahora forman parte del debate político cotidiano después de unas elecciones.

¬Ha estado en los funerales por los policías asesinados el viernes. ¿Qué ambiente se respiraba?
¬Había mucha gente muy emocionada y muy dolida que pedía fundamentalmente unidad de acción y trabajo conjunto para acabar con ETA.

¬Se han escuchado gritos contra Zapatero y Llamazares.
¬He entrado y salido de la catedral con José Luis Rodríguez Zapatero y ha habido algunas manifestaciones críticas sueltas. Pero también he visto aplausos, cariño y agradecimiento. He vivido las dos cosas. Y como no he entrado con Llamazares no sé lo que le ha pasado a él. Pero sí que se puede decir, en honor a los navarros, que ahí estaban, y más allá de alguna manifestación crítica no representativa, que lo que he visto ha sido una expresión de solidaridad y de agradecimiento a la presencia del líder socialista.

¬ETA reaparece pocos días después de las elecciones. ¿Qué mensaje cree que quiere lanzar ahora?
¬Nos equivocamos si tratamos de analizar desde la lógica de gente de bien las actuaciones de ETA. Es una organización fascista que asesina siempre que puede. Si no ha matado desde que mató a Joseba Pagazaurtundua no es porque no haya querido. A ETA no la podemos juzgar desde la lógica del cálculo político. Tiene un objetivo que es terminar con la democracia, aterrorizar a los ciudadanos, matar a los representantes políticos o a aquellos que nos protegen, como los policías. No tiene más mensaje que ése. Por eso la respuesta de los demócratas no puede ser más que una: mucha firmeza y mucha unidad. Hay que perseguirla hasta derrotarla, a ETA y a sus cómplices, a los directos. Y también hay que combatir políticamente a aquellos que les protegen institucionalmente, que les dan cobertura, que les hacen el discurso político, que les quieren dar representación política en aquellos sitios en los que la democracia no se la ha dado... a esos hay que combatirlos también políticamente.

¬¿Por qué un atentado en un pueblo como Sangüesa?
¬Porque han podido. Porque en ese pueblo probablemente era más fácil que en otros. Son criminales, son fascistas, son asesinos, pero son, además, cobardes, son muy cobardes, muy rastreros y muy cobardes. Son como garrapatas, que están esperando a que pase alguien para atentar y para chuparles la sangre.

¬Elecciones. ¿Cree que los resultados son un rechazo al plan Ibarreche? Arzallus opina que no constituyen en sí un refrendo del plan.
¬No creo que el PNV tenga ninguna duda de que con las reglas del juego democrático el plan Ibarreche nunca podrá ser implantado, hoy por hoy, en España y en Euskadi. Lo demás son discursos de Arzallus y de Ibarreche dirigidos a su clientela. Afortunadamente el Estado de derecho es fuerte y los resultados de las elecciones, a pesar de que no hay libertad, vuelven a demostrar que ésta es una sociedad plural y que sigue queriendo formar parte del Estado de derecho español y europeo.

¬¿Cree realmente que Ibarreche planteará su referendum a la vuelta de las vacaciones?
¬No quiero formular hipótesis sobre eso, ya veremos.

¬Todos los partidos suben, incluido el PNV. ¿Ha habido trasvase de votos de Batasuna?
¬Los resultados son una práctica repetición en número de votos y casi hasta en distribución de los resultados autonómicos. El PNV, con EA, se ha quedado aproximadamente con los mismos votos, unos poquitos más, que los que obtuvo en las elecciones autonómicas. Ya en aquellas hubo un electorado de Batasuna que optó por los garbanzos clientelares y votó a la coalición PNV-EA. Esos mismos les han vuelto a votar. Pero naturalmente ha habido también una parte del electorado de HB que les ha votado ahora. Si el PNV les ofrece lo mismo, es lógico.

¬¿Cree que el bloque constitucionalista ha vuelto a fracasar, que ha tocado techo? Le pongo el ejemplo de Bilbao, donde el PP se volcó.
¬Hacer hipótesis sobre lo que pudo ser y no fue sólo conduce a la melancolía. Creo que el bloque constitucionalista ha resistido y bien, a pesar de las dificultades. Y lo que los ciudadanos tienen que tener claro es que este bloque está aquí y aquí, en Euskadi, se va a quedar; que los ciudadanos libres, también muchos de los que votan PNV, pueden estar seguros de que mantendremos la defensa de estos valores, que aquí nos quedaremos; y que los hijos y los nietos de algunos de los que hoy disfrutan de la democracia mientras nosotros la defendemos vivirán en democracia y libertad gracias a que los constitucionalistas no nos marcharemos de Euskadi.

¬¿Está Patxi López actuando con acierto al dar libertad en los ayuntamientos para pactar?
¬Los pactos después de las elecciones son cosas cotidianas. Nuestro comité nacional la próxima semana decidirá los pactos. Eso forma parte del debate político. Pero los debates alrededor de los pactos no hay que mezclarlos con la política antiterrorista o con el compromiso contra ETA. Son escenarios distintos que no tienen nada que ver. En la lucha contra el terrorismo todos los socialistas españoles, y desde luego Patxi López entre ellos, estamos absolutamente comprometidos. Lo demás forma parte de debates internos que se producen en cualquier partido después de unas elecciones.

¬¿Qué opina de un pacto PSE-PNV en San Sebastián?
¬Las cosas que no han ocurrido no las voy a valorar.

¿Que le pide a sus compañeros del PSE en cuanto a pactos?
¬Lo discutiremos en nuestro comité nacional. La política de pactos en Euskadi tendrá mucho debate, como lo ha tenido siempre, pero será coherente con nuestro discurso en la campaña, respetuoso con las votaciones de los ciudadanos y absolutamente respetuoso con el objetivo de alcanzar la libertad y la seguridad y de acabar con ETA.

¬¿Ha habido una depuración de «redondistas» en el PSE?
¬Pues yo no me siento depurada. Aunque bien es cierto que yo no soy redondista, yo soy Rosa Díez, y no me siento depurada. Si hay alguien que se siente depurado que lo diga.

¬¿Qué le diría a Atucha?
¬Que se le ve el plumero. Que verdaderamente, en fin..., se ve con mucha claridad a quién obedece. Que no es un digno representante ni presidente del Parlamento vasco y que está actuando a la orden de Ibarreche, de Arzallus y vaya usted a saber si también a la orden de los no disueltos sucesores de Batasuna.

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