AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 2 Junio  2003
Problemas de lenguaje
Pío Moa Libertad Digital 2 Junio 2003

Algo más contra ETA
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 2 Junio 2003

Pirro en Chamberí
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  2 Junio 2003

Ambigüismo
IÑAKI EZKERRA/ El Correo 2 Junio 2003

Un ápice de cordura
Editorial El Ideal Gallego 2 Junio 2003

El desafío al Estado
José Cavero El Ideal Gallego 2 Junio 2003

La ambición de Rojo
Antonio Pérez Henares El Ideal Gallego 2 Junio 2003

Por Boni, por Julián
Consuelo Sánchez Vicente El Ideal Gallego 2 Junio 2003

El muro de rechazo
Luisa Palma La Razón 2 Junio 2003

Pedir cuentas a IU
Iñaki Ezkerra La Razón 2 Junio 2003

Contradicciones en el PSOE
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 2 Junio 2003

Reaparece la máquina de matar
Lorenzo Contreras La Estrella 2 Junio 2003

Cómplices
MANUEL ALCÁNTARA/ El Correo 2 Junio 2003

Contra Castro y ETA
Cartas al Director ABC 2 Junio 2003

Problemas de lenguaje
Pío Moa Libertad Digital 2 Junio 2003

No existe un “problema vasco”, sino del nacionalismo vasco, ni tampoco de terrorismo solo, pues el terrorismo no es más que una expresión de ese nacionalismo. Decir que el terrorismo es el problema principal constituye un error, por más que sea una parte muy importante del problema. Tanto el PNV-EA como la ETA persiguen los mismos fines, es decir, la desmembración de España y la liquidación de la democracia en las Vascongadas y Navarra, cosa que han conseguido ya en gran medida en las primeras. La diferencia entre el PNV-EA y la ETA no pasa de ser de método, y aun en ese sentido resulta parcial y secundaria, pues se da una simbiosis entre los nacionalistas que pasan por moderados y los organizadores directos del asesinato sistemático. Aunque con disputas entre ellos, la tendencia principal ha sido durante todos estos años al apoyo mutuo frente a los no nacionalistas.

Tampoco debieran llamarse “constitucionalistas”, sino “demócratas”, los opuestos al nacionalismo, pues no defienden meramente la Constitución, sino el principio mismo de la democracia, oponiéndose al régimen siniestro impuesto, no totalmente pero sí en buena medida, por la simbiosis entre PNV-EA y ETA. Ni debe hablarse del PNV como un partido pacífico y legalista, pues jamás lo ha sido, pese a la fraseología de los hipócritas alumnos de Sabino Arana. Éste era muy claro: todas sus predicaciones excitaban al odio y la violencia, y desde el principio sus seguidores protagonizaron altercados y rupturas con la legalidad. Sólo que él, consciente de que una sublevación les llevaría por entonces a la derrota, se abstenía por mero realismo, como él mismo decía, de llamar a los bizkaínos a las armas. Pero estaba dispuesto a hacerlo según “la historia aconsejase”. ¿Lo aconseja ahora la historia? El PNV ha tenido la suerte de que otros hagan el trabajo sucio por él, permitiéndole “recoger las nueces”. Hipocresía y violencia son los dos rasgos fundamentales de la conducta política del PNV-EA, y no entenderlo así conduce a espejismos.

El problema del nacionalismo surge de tres factores. En primer lugar, de la bula concedida a su propaganda durante veinte años. En segundo lugar, del poder otorgado al PNV sobre la enseñanza y la propaganda oficial. Y, por último, de la atracción ejercida sobre amplias masas por la idea de constituir una raza especialísima y, desde luego, superior a los despreciables maketos. El PNV ya no alza abiertamente la bandera del racismo, como antaño (no podría hacerlo sin condenarse ante todo el mundo), pero el principio sigue, implícito, en toda su política, y es la clave de su fuerza ideológica. Sólo desde ese principio puede manipular, por ejemplo, el vascuence para convertirlo en catapulta contra la unidad de España y la democracia.

En Vasconia luchan los partidarios de la unidad de España contra quienes buscan su desmembración, los partidarios de la democracia contra quienes la vienen destruyendo, los partidarios de la convivencia pacífica entre distintas tendencias, contra quienes ejercen la violencia y el asesinato, o intentan beneficiarse de ellos. El lenguaje debiera reflejar constantemente estos hechos, pero no acaba de ser así, y después de tantos años de predominio de la perversión del lenguaje nacionalista, el contagio persiste. Y un lenguaje que refleja inadecuadamente la realidad casi siempre conduce al desastre.

Algo más contra ETA
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 2 Junio 2003

Cuando se producen atentados como el que el pasado viernes costó la vida a dos policías en Sangüesa, una de las preguntas que se plantea mucha gente es: ¿Qué más puede hacerse para acabar con ETA? La mayoría de los ciudadanos es consciente de que la lucha contra el terrorismo ha adelantado mucho, pero mientras persistan los crímenes se puede considerar que no se ha avanzado lo suficiente. Y de ahí nace la pregunta: ¿Qué más podemos hacer?

La represión policial y judicial es fundamental para combatir a ETA, pero no es suficiente. Es preciso también un combate político e ideológico contra los terroristas que mine la confianza en las ideas que los alimentan. Joseba Arregi hace tiempo que insiste en esta cuestión: hace falta deslegitimar social e ideológicamente a ETA y en esta tarea tiene una responsabilidad principal el nacionalismo por la proximidad de cultura política y hasta de objetivos. El nacionalismo institucional tiene la obligación de cuestionar a fondo las ideas de los terroristas porque con frecuencia éstos invocan principios y finalidades coincidentes con el primero. Y esto hay que hacerlo a diario, con perseverancia, y hacerlo desde la política y desde el sistema educativo, a fin de atajar un día la renovación generacional de ETA mediante la disuasión. No bastan las palabras de dolor pronunciadas el día del atentado.

Sin embargo, a menudo no ocurre así. Más bien al contrario. En los últimos años, desde el nacionalismo se está haciendo un trabajo sistemático de deslegitimación intenso del sistema democrático y de sus instituciones. Hemos visto el gran esfuerzo empleado en combatir todas y cada una de las medidas aprobadas por el Parlamento español. No sólo se discrepa del contenido de esas medidas, sino que se pone en cuestión la legitimidad de las instituciones que las han aprobado. Se discuten las resoluciones judiciales y se pone en la picota a los magistrados. La descalificación se extiende al conjunto del marco político al que se tacha lo mismo de ser una «democracia de baja calidad» que un régimen «fascista» o «autoritario». Y cuando se critica a ETA, se hace en términos que resultan más injuriosos para sus víctimas que para la organización terrorista. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se dice que ETA es el mejor aliado del PP y del PSOE y se olvida la afición etarra a asesinar a populares y socialistas.

Cuando se pone más empeño en atacar ideológicamente al sistema democrático español que al terrorismo, no es de extrañar que haya quien se sienta legitimado para enrolarse en ETA y matar al prójimo como una forma de elevar el nivel de calidad de la democracia.

Pirro en Chamberí
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  2 Junio 2003

Zapatero se está acostumbrando a mentir en demasía. No es cierto, como proclamó ayer, que “los socialistas hemos ganado las elecciones en Madrid”. Las han perdido en el Ayuntamiento y en la Comunidad, donde el PP ha triunfado de forma aplastante. En el Ayuntamiento superando la mayoría absoluta de sobra, por dos concejales, y en la Comunidad quedándose a 10.000 votos, un escaño, y después de la reforma electoral. Salvo que Zapatero sea no sólo socio sino presidente del PCE o Izquierda Unida, se ha quedado muy atrás del PP en Madrid. Y si en el Ayuntamiento de la Capital ni siquiera reclutando hasta el último representante comunista puede conseguir una mayoría parlamentaria, en la Comunidad sólo puede conseguirlo regalándole la mitad del Presupuesto a un partido extremista, cómplice del PNV y del Pacto de Estella, que apenas ha llegado al 7% de los votos. Si eso es ganar las elecciones, ¿qué será para Zapatero perderlas? ¿Lo de Baleares, donde aplicó el patrón de “todos contra el PP” que ahora reedita en Madrid? ¿De qué victoria habla Pirro Luis Rodríguez Zapatero?

Pirro ha pasado a la Historia porque después de una victoria en la que sufrió tal número de bajas que perdió prácticamente toda su capacidad militar, se dice que dijo que con otra victoria así ya no necesitaría derrotas. Evidentemente, Pirro mentía menos que Zapatero. Ventajas de la monarquía absoluta, sin oposición, pares, ni barones para cobrar derrotas. Pero el candidato socialista no debería extremar sus exageraciones, extrapolaciones o trolas. Faltan nueve meses para las generales de 2004. Cuanto más victoria prometa, más cara será la factura de la derrota. Al punto de no poder pagarla.

Una de las características de la izquierda en general, y de la totalitaria en particular, es el uso sistemático de la mentira. Celebramos el aniversario de Orwell, que llevó a la ficción en 1984 lo que los comunistas habían hecho terrible realidad: la mentira es verdad y la verdad es mentira. La Komintern no fue, desde su fundación por Lenin, más que una inmensa máquina de mentir, calumniar, tergiversar y engañar al mundo, tal vez porque en opinión de Lenin “la mentira es un arma revolucionaria” y para él, ayuno de toda ética y enemigo de toda moral, cualquier arma letal era buena. Zapatero, del brazo del comunista Llamazares, lleva varios meses mintiendo al por mayor, en lo del “Prestige”, en la guerra de Irak y, ahora, en su política vasca, que es como decir en su definición nacional. Es posible que le haya cogido el gusto o que crea que toda España sigue la SER. Pero no hay más que ver lo cabreada que está la vieja guardia socialista para saber que su joven guardia roja ha perdido con todo el equipo. Si Pirro quiere engañarse, allá él. Si quiere engañarnos, lo pagará muy caro. Más caro aún.

'Ambigüismo'
IÑAKI EZKERRA/ El Correo 2 Junio 2003

El primer efecto de las municipales vascas ha sido la conformación de la ambigüedad como un nuevo y prestigioso espacio ideológico. La ambigüedad por sí misma, como opción voluntaria y concepto doctrinal. La ambigüedad por la ambigüedad, sin esconder ya ninguna estrategia para la consecución de ningún objetivo que no sea el de ganar votos.

Estoy hablando, en fin, del 'ambigüismo', que es algo más que la ambigüedad simple y tradicional de toda la vida: es la formulación política de ésta como alternativa independiente y autosuficiente. Para el nacionalismo la ambigüedad era un medio con el que conseguía poner un pie fuera de la Constitución y el Estatuto a los que pretendía abandonar más adelante y de un modo definitivo. En cambio, para Odón Elorza y para Madrazo, los dos premiados por las elecciones y los dos grandes valedores de esa moda fuera de la pasarela nacionalista, la ambigüedad es un 'viaje políticamente desinteresado a ninguna parte' y por lo tanto un fin en sí. Digo 'políticamente desinteresado' porque su interés se ciñe a la persecución del voto sin que se sepa para qué.

La naturaleza paradójica de este fenómeno acaba de situar a una importante parte de la sociedad vasca en un territorio electoralmente metafísico. Mientras el nacionalismo reniega de la vieja ambigüedad utilitaria para volverse redundante, un sector del campo constitucionalista recoge el testigo de esta ambigüedad joven y reluciente de naturaleza ascética y se define por la indefinición.

Quienes antes decían 'si vamos de frente no lograremos la alternancia' hoy dan un paso al frente en las tinieblas. De ser un recurso, la tibieza pasa a postularse como valor moral. El 'ambigüista' ya no es el ambiguo vergonzante de antes. Es el moralista y el proselitista de la ambigüedad, el que ha hecho de ésta una militancia radical y correosa. Es el que milita peleón y pega carteles para la noble causa de no ser 'ni carne ni pescao'.

Algún día se escribirán en Euskadi emotivos epitafios de este pelo: 'Creyó en la ambigüedad firmemente', 'luchó con coraje por la vaguedad ideológica', 'dedicó su vida a no ser ni chicha ni limoná'... Algún día no muy lejano el 'ambigüista' será reconocido. Y a mí todo eso me parece muy bien pero que no se nos imponga a los demás su ideario de sombra. ¡Que no se nos robe la claridad a los perdedores! Ya lo dijo el poeta: «¡Nos queda la buena vista! O algo así.

Un ápice de cordura
Editorial El Ideal Gallego 2 Junio 2003

La situación política en el País Vasco y sus aledaños -eso que los nacionalistas han dado en llamar Euskal Herria- está tan deteriorada que el simple rechazo de la violencia por parte de un miembro de la ilegalizada Batasuna hace que se abra un halo de esperanza. Y es que lo peor es que resulte extraño que un ser humano -se supone entonces que dotado de la capacidad del raciocinio- reniegue de la violencia, del asesinato indiscriminado de dos personas por el mero hecho de lucir un determinado uniforme. Eso sí, ha recurrido a una carta abierta dirigida. No tuvo el coraje necesario para manifestar su repulsa al crimen en el pleno extraordinario que se convocó tras el atentado de Sangüesa. Un acto en el que tuvo que soportar el desprecio de sus vecinos, que aún conmocionados por la explosión se olvidaron de los miedos que atenazan habitualmente a la sociedad vasca y navarra y se atrevieron a gritarle a la cara “asesino”. Patxi Urmeneta, que así se llama el edil de EH, aboga por la vía política para lograr los fines que su formación anhela. Y lo bueno es que la Constitución española, el Estado de Derecho, garantiza que cualquiera pueda defender libremente sus ideas, eso sí, sin apoyarse en el tiro en la nuca o en la bomba lapa, como habitualmente hace Batasuna, brazo político de ETA. La única lástima es que tenga que haber dos muertos para que el resorte de la cordura salte en los enrevesados cerebros de quienes lo justifican todo por la independencia de Euskadi. Ojalá que más representantes de Batasuna sigan la senda de Urmeneta.

El desafío al Estado
José Cavero El Ideal Gallego 2 Junio 2003

Aznar lo acaba de proclamar con total nitidez: el PNV tiene dos opciones: o retira el Plan Ibarretxe o desafía al Estado. Y dado que no pasa por la cabeza del lehendakari, ni por la de su mentor, Xavier Arzalluz, retirar ese plan soberanista, es claro que nos hallamos ante un desafío al Estado. En realidad, el desafío al Estado se viene produciendo ya de manera sistemática en cada ocasión que determinan desde Madrid algo con lo que los nacionalistas no están de acuerdo.

Sobre todo, en materia de ilegalización de Batasuna, la discrepancia viene siendo permanente, desde la Ley de Partidos Políticos aprobada por el Parlamento hasta las sucesivas sentencias que instan a proceder a esa deslegalización, a prohibir las listas electorales de AuB o a disolver el grupo parlamentario batasuno en el Parlamento vasco. Ésta última viene siendo la batalla más larga y en la que los nacionalistas resisten de manera más tozudao. Es decir, está planteando el pulso de la representación máxima de Euskadi frente a los poderes del Estado, en un choque de competencias que está por ver hasta dónde lo quieren hacer llegar, pero que de momento se prolonga con excusas previsibles. Ahora estamos a la espera del informe de los servicios jurídicos de la Cámara. Y el paso siguiente pudiera ser el planteamiento directo de ese conflicto de competencias en el que debería escucharse la voz del Tribunal Constitucional.

Pero se trata de prolongar el pulso, de llevar la situación hasta el punto sin retorno de una desobediencia civil. De sobra saben los nacionalistas que Batasuna y sus nombres son prolongación de la banda independentista, separatista y terrorista, con la que, como repetidamente han dicho Arzalluz y Egibar, coinciden en sus aspectos finalistas aunque disientan de los procedimientos para obtener esa finalidad... Por más que acepten que no les ha venido mal la banda y sus crímenes de tres décadas para avanzar en la vía soberanista cada vez más intrépida y comprometida frente al Estado.

La ambición de Rojo
Antonio Pérez Henares El Ideal Gallego 2 Junio 2003

Mantener una política propia en el País Vasco con respecto al PP es una pretensión más que legítima de los socialistas. Es necesario y tiene visión de futuro. Pero que eso no tiene por que significar renunciar a las señas constitucionalistas. Y eso es lo que algunos están confundiendo y otros algo peor que eso. Son aquellos que acabaran por echarle la culpa al Gobierno de que Arzallus haya optado por tirarse al monte. Una mentira que unir a las mil que se cuentan todos los días en Euskadi y que han envenenado el alma de buena parte del pueblo.

Zapatero tiene un problema. O mejor dos. Uno se llama Elorza y el otro, más nocivo aún, Rojo. Del alcalde de San Sebastián suele esperarse fuera de su ciudad casi todo y poco bueno, pero ahora la salida de pata de banco del dirigente alavés coloca a la dirección socialista en uno de los mayores aprietos. La posición de Rojo de “o me dan la Diputación Foral o que se la quede el PNV” apenas si camufla una ambición personal muy desaforada y carece no sólo de coherencia sino también de sentido común. El PSOE ha sido la tercera fuerza política y de la misma manera que se rasgarían todos los velos si los populares no apoyaran a los socialistas para que mantuvieran las varas de alcalde, se van a rasgar con este juego que pretende defender Rojo con argumentos ridículos y retorcidos. Será una pésima noticia si se consuma esa entrega del bastión constitucionalista a los separatistas. En Alava no tragaran pero aún menos en Sevilla, en Toledo, en Madrid o en Badajoz.

La pretensión de aislar esos resultados, para ese trueque que sólo beneficia a Javier Rojo, del resto de Euskadi es inaudita. “Es que lo damos todo” clama don Javier a cambio de nada. Se olvida de que el acuerdo significa en el conjunto del País Vasco nada menos que 23 municipios para el PSOE por tan solo nueve para el PP. Lógico pues el PSE ha sacado mejores resultados. Pues respétense señor Rojo, como se le respetaría a usted si hubiera sacado más votos que el PP en Alava. Pero da la maldita causalidad de que ha sacado menos.

Lo perverso y lo injusto es lo que puede desplomarse sobre su partido, sobre Zapatero. Que es, está siendo ya, bastante injusto. Porque si en el algo ha mantenido el líder socialista una posición irreprochable, sólida y defendible ha sido el terrorismo. Fue el quien propuso el Plan por la Libertad y contra el Terrorismo, que primero le ningunearon en el PP hasta darse cuenta de su trascendencia. La lealtad de Zapatero en este asunto auténticamente de Estado ha sido admirable y por ello son extemporáneos los gritos contra él, tan fuera de lugar y tan cargados de sectarismo. Pero que sepa por lo que le están viniendo. Deberá embridar a Odón y a Javier sino quiere que se le encabriten los caballos y sea el quien acabe dándose la costalada.

Por Boni, por Julián
Consuelo Sánchez Vicente El Ideal Gallego 2 Junio 2003

Los atentados de ETA son siempre injustificables pero no inexplicables. El de Sangüesa ha sido un regalo de ETA a los integrantes de su lista de espera de asesinos. A ese 10% de vascos que el 25-M siguieron las instrucciones de ETA de votar nulo. Por llamar a las cosas por su nombre. Caiga también sobre ellos la sangre de Boni y de Julián, y la desolación de sus familias.

En los entramados terroristas no matan sólo quienes ponen la bomba o aprietan el gatillo. ¿Da el País Vasco para ciento y pico mil asesinos? Me llevo haciendo esta pregunta muchos años. En privado al principio. Públicamente después. Mientras Batasuna, en cualquiera de sus advocaciones, fue una fuerza política legal, mientras cupo alguna duda, por pequeña que fuera, no sobre si Batasuna compartía los fines de ETA, que nunca las hubo, sino sobre si compartía también sus medios siempre me respondí que no, que pensar que una sociedad con menos de un millón y medio de electores pudiera dar para ciento y pico mil asesinos era una monstruosidad. Pero, tras la ilegalización de Batasuna, ¿Cómo denominar sino asesinos a secas a ese 10% de vascos que la semana pasada votaron nulo siguiendo las instrucciones de la banda?

Se esperaba que ETA volviese a matar: será así mientras existan. Y existirán hasta que sean derrotados por la democracia: hasta que los demócratas les derrotemos. Hasta entonces, todo lo que no ayude a aislar social y políticamente a los asesinos, cualquier cosa que les de oxígeno, es connivencia con ETA. La sonrojante hipocresia del Gobierno nacionalista vasco del PNV y EA, que pese a proclamar tras el horror de Sangüesa que “terminar con ETA es su prioridad absoluta” sigue sin supeditar el Plan soberanista del lehendakari Ibarretxe a la desaparición de la banda, desde luego. Pero también la heladora equidistancia de los pescadores de río revuelto de IU. Ni con los unos ni con los otros debería firmar pacto alguno el PSOE vasco en semejantes circunstancias. Por Boni. Por Julián.

El muro de rechazo
Luisa Palma La Razón 2 Junio 2003

El Gobierno vasco insiste en amparar políticamente a los cómplices de ETA, desobedece a la Justicia, desafía al Estado, pasa de las víctimas. Tras el 25-M, el PSOE se ha comprometido en no ir con el PNV, pero algunos de los suyos, tipo Odón, se lo saltan a la torera. Por eso Rodríguez Zapatero fue increpado en el funeral de Pamplona, aunque nada comparable al «chaparrón» que recibió Llamazares y por el que pudo comprobar hasta qué punto exaspera que su Madrazo apoye a los cómplices de ETA y él lo consienta. Y es que la gente de bien está harta de hipocresías. Harta del engaño, la crueldad y la indecencia, porque lo está también del árido desierto fanático de una supuesta ideología, más apolillada que una peluca de la Revolución Francesa, cuyo único progreso es sembrar la muerte. Pero, por encima de todo, de lo que está harta es de que algunos cobijen el terror por conveniencia. No se puede estar, ni pactar, ni ir de la mano con quienes justifican el asesinato en función de sus intereses políticos, ése es el «muro de rechazo moral» que ha pedido el arzobispo de Pamplona y donde debería estar sin lugar a dudas el PNV y no lo está

Pedir cuentas a IU
Iñaki Ezkerra La Razón 2 Junio 2003

La imposibilidad de relevar al nacionalismo en el control de las instituciones vascas no es algo que cree sólo frustración en los constitucionalistas de Euskadi. La crea en toda España y acaba trocándose en reproche a las víctimas directas de esa situación. Este reproche es como la manía que el médico le acaba cogiendo al enfermo al que se le dan los medicamentos precisos para que sane y al que siempre se le ve lamentándose pero resistiéndose a tomarlos. Esa manía del doctor al paciente desobediente y quejica no nace de la indiferencia, sino de la impotencia. Como ese médico, muchos españoles se preguntan «qué podemos hacer» y a la vez se rebelan ante la expectativa de seguir hablando toda la vida de ese enfermo eterno.

Pues bien. Para superar esa impotencia y ayudar a los amenazados del País Vasco se pueden empezar a hacer cosas muy concretas. Una de ellas es pedir cuentas a Izquierda Unida, esa formación política de dimensión nacional que hoy representa la más obscena complicidad con el nacionalismo radicalizado desde Lizarra. Se habla estos días del vídeo sobre las víctimas del terrorismo que no va a emitir la misma ETB que retransmite los comunicados de ETA como un telediario. Se habla de la responsabilidad de IU por su papel en el Parlamento y el Gobierno vascos al lado del PNV y de EA. Pero las graves responsabilidades de Llamazares y Madrazo en la deteriorada situación vasca ni son de hoy ni se quedan en ese vídeo. Quienes votan a IU en Andalucía y Extremadura deben recordar que es con el apoyo de IU con el que se niegan en Euskadi homenajes, calles y monumentos en memoria de las víctimas. Es IU la que apoya el silencio ominoso sobre los policías nacionales y los guardias civiles que dejaron esas tierras para ser asesinados o mutilados en el País Vasco.

En el Ayuntamiento de Bilbao, PP y PSE-EE suman hoy trece concejales, los mismos que PNV y EA. Si no se puede hablar de una victoria constitucionalista en esa ciudad, es gracias a IU, a que los tres concejales que IU ha sacado el 25-M no están con la Constitución, sino con el nacionalismo y el plan secesionista de Ibarretxe. No es admisible que IU estuviera en Lizarra y ahora esté en el Gobierno de Ibarretxe. No es admisible que IU secunde todos los órdagos nacionalistas a la democracia. No es admisible que apoye a una ideología que odia todo lo español y que no ha renegado de Sabino Arana, el hombre que dedicó cientos de páginas a hablar de «la inferioridad de los maketos» y comparó a los inmigrantes de toda España con los simios. No es admisible que Madrazo no lleve escolta en la Euskadi de los amenazados. Pidamos cuentas a esa IU en la que no hay miedo a que le pase como a los policías nacionales de Sangüesa.

Contradicciones en el PSOE
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 2 Junio 2003

Mucho cuidado debe llevar Rodríguez Zapatero en la época que ahora empieza de pactos y declaraciones varias si no quiere comprometer su futura campaña electoral a la Presidencia del Gobierno.

Llamazares, sin haberse tomado la medicación, ya ha anunciado que en la Comunidad de Madrid desaparecerán los conciertos de la Consejería de Educación con los colegios privados, lo que significará la vuelta a las cavernas en el sistema educativo madrileño: Rodríguez Zapatero no le ha desmentido.

En el País Vasco, los socialistas campan por sus respetos y los que hace dos semanas eran amigos de Batasuna, ahora son demócratas con los que se puede pactar. Da igual que Zapatero haya dicho que no hay espacio para acordar gobiernos con el PNV, que su gente parece que está decidiendo lo contrario.

En las filas socialistas de Madrid ha empezado una lucha interna de imprevisibles consecuencias: desde Bono hasta Leguina, los mandamases actuales o antiguos líderes del PSOE han enfilado sus carabinas contra el secretario general y también contra el secretario de Organización.

El comportamiento del PSOE con los pocos triunfos que tiene en la mano no es el más vistoso para empezar la campaña de las generales, que es lo que ahora tocaba, según anunció Zapatero en la noche electoral.
 
De momento, están en un todos contra todos, y no hay un maldito chapapote que despiste la atención informativa.
Los resultados de las generales del próximo año se están midiendo en estos momentos: con qué talento se pacta, con qué proyectos se cuenta y qué partido es el que hay de verdad dentro del PSOE. Ya puede andar Zapatero con pies de plomo y decidir si lo suyo es seguir a la izquierda o volver al centro.

Reaparece la máquina de matar
Lorenzo Contreras La Estrella 2 Junio 2003

ETA ha reaparecido como máquina de matar cuando todavía funcionaba alguna expectación relacionada con su último comunicado del pasado 10 de mayo, en el que anunciaba haber celebrado un proceso asambleario del que daría cuenta "en breve". Simultáneamente avisaba de que "nunca desitiremos ante nuestros enemigos". El asesinato en Sangüesa de dos funcionarios de la Policía Nacional, dos burócratas del servicio de tramitación del DNI, sin caracterización, por tanto, de policía "represivo" clásico, según la terminología etarra, responde a la necesidad, por parte de la banda, de realizar un acto de presencia. Pero al mismo tiempo permite especular, a propósito del llamado "proceso asambleario", con un cierto debate sobre diferencias internas que se habría saldado con un nuevo triunfo de los "duros".

No sería la primera vez que esto ocurriera. Pero ahora se concitaba otro factor: la celebración de las elecciones municipales y forales, que prácticamente han dejado intacta la situación vasca preexistente en términos de poder y al mismo tiempo han permitido al ilegalizado brazo político de ETA, hoy conocido como AuB por sus siglas, desafiar al poder central y al Tribunal Supremo con el ejercicio tangible y computable del voto nulo. El mundo abertzale violento, concluido el cielo electoral con el resultado ilegal que más o menos le apetecía, ha dicho "aquí estoy" o más bien "aquí sigo". Previamente, el mismo día en que difundía su comunicado, la policía francesa asestaba a la organización en Saintes, cerca de La Rochelle, un golpe importante con la detención de Ainhoa García Montero, "Laia", considerada, entre otros activistas, cabecilla "militar" de la banda. García Montero, junto con otros dos militantes catalogados como miembros de "la reserva", residían en una vivienda localizada unos tres meses antes por agentes de la Comisaría General de Información española. Es decir, estaban controlados y vigilados. Angel Acebes, ministro del Interior, dijo que la operación había representado un "golpe muy importante y muy duro" a ETA en su "núcleo esencial".

Con los nuevos asesinatos se demuestra que el "núcleo esencial" conserva su capacidad operativa y que, el debilitamiento del entramado social de la banda no neutraliza suficientemente las filtraciones informativas o los servicios del mismo tipo que se le hacen llegar. Los policías de Sangüesa estaban tan controlados o más, que los activistas de La Rochelle. Y lo mismo cabe pensar de muchos otros miembros de la Seguridad del Estado, aparte de personalidades políticas o de otro relieve valoradas por ETA como objetivos de sus acciones criminales.

El optimismo de Acebes no podía implicar su creencia en el exterminio pronto de la banda, pero sí, lógicamente, en la disminución progresiva de sus actividades, demostrada por otra parte con las detenciones de cincuenta y tres etarras en lo que va de año y con la reducción de los atentados. Durante la campaña electoral ha habido una "alerta máxima" de las Fuerzas de Seguridad del Estado y, concretamente en Madrid, una reactvación de la "operación Miño", con cientos de controles esporádicos y sorpresivos.

Existía, pues, una expectativa halagüeña que puede perdurar, pero que recibe también graves sustraendos. Piénsese en el robo de un cargamento de pistolas procedentes de Francia y con destino a Guernica. Un robo perpetrado en territorio francés, en Las Landas, cuando los conductores del camión remolque, presumiblemente conratados para garantizar su transporte hacia el mercado legal de España y Portugal, dormían plácidamente en un hotel del recorrido. O sea, absoluta falta de vigilancia, ni policial ni de ningún otro tipo. Pero sí, con toda seguridad, seguimiento terrorista, como en otras ocasiones ha ocurrido con cargamentos "sensibles".

La lucha contraterrorista tendría que atender de manera especial el cuidado de estos transportes y abandonar una excesiva confianza en la policía francesa. Por otra parte, el optimismo oficial fundado en que la persecución internacional del terrorismo se puede reflejar altamente en aspectos concretos de las necesidades internas españolas, debería relativizarse. Francia sigue haciendo frente a sus compromisos con el socio español de la UE, pero sin abandonar del todo un grado de negligencia tradicional. Y Estados Unidos, listas negras aparte, difícilmente pondrá sus servicios secretos y sus instrumentos de captación de actividades terroristas a disposición de las autoridades españolas en la medida en que éstas desearían, con el etarra a un nivel represivo que sólo existe para el terrorista islámico.

Cómplices
MANUEL ALCÁNTARA/ El Correo 2 Junio 2003

El alcalde de Sangüesa ha reafirmado su sospecha de que los terroristas que asesinaron a dos policías tenían que contar, forzosamente, con la complicidad de vecinos del pueblo. El trabajo sucio de adherir al coche la bomba lapa corrió a cargo de los criminales con carné, pero no menos puerca fue la tarea de los informadores. Alguien hubo que tomó nota de los horarios y los itinerarios, registró minuciosamente las costumbres de las víctimas elegidas y acopió todos los datos que pudieran facilitar sus muertes.

Los chivatos también son asesinos. ¿Por qué no considerar 'matones' a los que ayudan a matar? Es cierto que no aplican explosivos ni aprietan gatillos, pero no lo es menos que, sin su laborioso seguimiento, la gestión de los criminales, tan rápida, tan eficaz, tan impune, sería mucho más dificultosa. Esta especie de quinta columna invisible es necesaria para que haya entierros de personas inocentes, que un momento antes gozaban de una magnífica salud. Sin los solapados trabajos detectivescos de estos cobardes, el oficio de asesino, que es bastante provechoso, sería más aleatorio, pero gracias a estos espías 'amateurs' los que se ganan la vida quitándosela a otros tienen todas las garantías. Trabajan, pero seguros.

En los pueblos pequeños se conoce todo el mundo, se suele decir. Pues no. Se saludan, pero no se conocen. Se sabe quién es fulano, pero no se sabe lo que es capaz de hacer por hacer méritos. El alcalde de Sangüesa ha vuelto a decir que hay cómplices entre los vecinos. Puede ser ese hombre que sale de su casa tres veces al día para poner a mear a su perro o esa señora amable que no se pierde una misa o esa joven guapa que va todos los días a recoger a su niña al colegio. Puede ser cualquiera. También los colaboradores de los que ponen bombas o disparan en la nuca tienen apariencia de personas. Incluso dan las gracias cuando alguien les cede el paso y acarician a los perros. No. En los pueblos no se conoce todo el mundo.

Contra Castro y ETA
Cartas al Director ABC 2 Junio 2003

De blanco, hay que vestirse de blanco para denunciar la opresión, el despotismo, la crueldad, el totalitarismo, la intolerancia, la falta de libertad que se padece en Cuba bajo el puño inmesiricorde de Fidel Castro. De blanco, como van vestidas a Misa en la Iglesia de Santa Rita en La Habana las mujeres de los periodistas y escritores encarcelados y condenados por denunciar una realidad que los oídos de Fidel no quieren oír. De blanco a pasear, a la playa, a la compra, a cualquier lugar. De blanco para que los que tienen las manos manchadas de sangre y las conciencias negras comprueben que los que tenemos las manos blancas y conciencias libres de crímenes estamos con los cubanos encarcelados y con los familiares.

De blanco, también de blanco, para apoyar a las víctimas de los terroristas de ETA, para denunciar a los que dan su apoyo a la banda terrorista. De blanco, hemos de vestir de blanco como protesta contra el terrorismo y contra el totalitarismo Cubano y Vasco.  Mª Concepción Monsó Pons.   Laukariz-Mungia (Vizcaya).

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