AGLI

Recortes de Prensa     Martes 10 Junio  2003
Mafia en estado puro
Editorial La Razón 10 Junio 2003

Zapatero y la seguridad Federico
Jiménez Losantos Libertad Digital 10 Junio 2003

El mus de Ibarreche
JAIME CAMPMANY ABC 10 Junio 2003

La endeblez de Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital 10 Junio 2003

Choque de trenes
Ernesto Ladrón de Guevara La Razón 10 Junio 2003

Golpismo vasco, suma y sigue
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 10 Junio 2003

Principios por encima de intereses

Miguel Ángel Rodríguez La Razón 10 Junio 2003

Carta de Canarias: Egunkaria, honoris causa
Víctor Gago Libertad Digital 10 Junio 2003

Ibarretxe quiere negociar
José Cavero El ideal Gallego 10 Junio 2003

Soluciones políticas
Ramón Pi El Ideal Gallego 10 Junio 2003

ETA tienta a los socialistas
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 10 Junio 2003

Gotzone Mora pide amparo al Defensor del Pueblo ante los ataques del rector de la UPV
D. Mazón - Madrid.- La Razón 10 Junio 2003

Las reformas legales y la eficacia policial acaban con la «kale borroka»
NIEVES COLLI MADRID. ABC 10 Junio 2003

Mafia en estado puro
Editorial La Razón 10 Junio 2003

Dentro de cualquier estrategia mafiosa, la amenaza debe combinarse con una oferta de «perdón» a los amenazados a cambio de su silencio, su omisión o su clara colaboración con los fines pretendidos por los pistoleros. Eso es, exactamente, lo que hace la banda etarra en su último boletín interno, el «Zutabe» número 100, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, cuando ofrece seguridades a aquellos políticos constitucionalistas que «tengan una actitud positiva para superar el conflicto».

Si despojamos el mensaje de su lenguaje pretendidamente revolucionario, nos encontraremos con una pura y simple amenaza: renuncia a tus derechos y a tus convicciones y te perdonamos la vida.
Es, pues, mafia en estado puro. Porque la amenaza, expresada en estas condiciones, consigue, además, el objetivo añadido de extender la desconfianza y la difamación sobre cualquier político del arco constitucional que, por las razones que sean, adopte una posición distinta a la de sus compañeros de formación.

Pudiera ser el caso de Odón Elorza, al que, según declaraciones de los miembros de un comando etarra que asesinó a un concejal socialista, se le había excluido expresamente de la lista de objetivos. Es cierto que el alcalde de San Sebastian ha mantenido posturas ambivalentes con respecto al nacionalismo vasco, en algunas ocasiones ciertamente contrarias a las de otros compañeros del partido socialista vasco, pero que la simple «deferencia» de ETA para con su persona le convierta en objeto de sospecha para muchos ciudadanos de buena fe, es prueba de hasta dónde llega el estado de confusión impuesto por el terror.

Por ello, la mejor respuesta a tanta iniquidad es la que ha dado ayer el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, al anunciar que su partido mantendrá el frente constitucional en el País Vasco y que apoyará al PP sin condiciones allí donde sean necesarios sus votos. Es un mensaje inequívoco que los terroristas deben entender en toda su extensión. Porque frente al chantaje, a la mafia, la única respuesta es apretar los dientes y mantener la unidad. La pugna política, legítima e incluso deseable, entre los dos grandes partidos nacionales, debe quedar al margen cuando se trata de la defensa del Estado democrático. En el caso de Álava, Zapatero ha dado un ejemplo claro. No nos cabe ninguna duda de que el Partido Popular hará igual.

Zapatero y la seguridad Federico
Jiménez Losantos Libertad Digital 10 Junio 2003

El Secretario General del PSOE ha tomado la loable costumbre de confesarse periódicamente con "El Mundo" para hacernos partícipes de sus inquietudes y preocupaciones, amén de ofrecer soluciones para nuestros males, que, en buena lógica partidista, se resumen en uno: que el PP siga en La Moncloa. Desde luego, entre el empeño de González por encarcelar o asesinar civilmente a Pedro Jota y éste zapateril de confiarle sus inquietudes más centro-derechistas (la audiencia es la que es, pese al Irak y pese a quien pese) preferimos esto último.

Otra cosa es el crédito y la solvencia de sus reflexiones, particularmente en lo que se refiere a Seguridad. Está claro que en el PSOE saben que la inseguridad ciudadana es uno de los problemas que más preocupan a los españoles, y con razón. Está igualmente claro, porque no es la primera vez que hace referencia a ello, que Zapatero querría que el electorado lo percibiera como un Presidente del Gobierno con más capacidad que Aznar u otro líder del PP para hacer frente a esa inseguridad. Nos tememos, sin embargo, que con un discurso a medio camino entre la demagogia más desatada y el oportunismo menos solvente, Zapatero siga resultando poco creíble y, por ende, poco votable.

Es imposible creer que quien antes, durante y después de la guerra de Irak ha compartido con Llamazares y todos los grupos antisistema de España y de la Antiespaña (porque los batasunos también eran "pacifistas") la pancarta contra Aznar y contra Bush sea un decidido partidario de la Ley y el orden, en lo nacional y en lo internacional. Es imposible creer que quien en esas manifestaciones que, como suele suceder en las algaradas antisistema, desembocaban en salvajismo urbano se puso junto a los salvajes y contra la policía, sea el amigo de la Policía.

Es imposible creer que quien ha tratado de hundir todas las iniciativas de endurecimiento de la Ley de Extranjería para combatir la inmigración ilegal y la delincuencia aneja sea un paladín en la lucha contra esa delincuencia y esa ilegalidad. Es, en fin, imposible creer que quien sigue aún con el rollo de que "está contra la guerra" y finge reclamar para la ONU el protagonismo que él mismo le negó en la guerra (anunció solemnemente en el Parlamento que el PSOE estaba contra la intervención aliada aunque la respaldase el Consejo de Seguridad) sea el Presidente que va a devolver a nuestros Ejércitos los fondos económicos y el respaldo político y moral que necesitan. Es muy difícil creerlo porque el PSOE se opuso hasta al homenaje mensual a la bandera de España, militares mediante, en la Plaza de Colón. ¿O acaso Zapatero ha cambiado de opinión también sobre esto, pero, a diferencia de lo que ha hecho en el País Vasco echando a Redondo, ahora a favor de la causa nacional?

Lo veremos en la próxima entrevista en "El Mundo". Mientras tanto, permítasenos una educada, comedida, razonable e irrenunciable incredulidad.

El mus de Ibarreche
Por JAIME CAMPMANY ABC 10 Junio 2003

ESE mus que están jugando los nacionalistas vascos (Arzalluz, Ibarreche, Atucha, Anasagasti y los demás musolaris acordados con la cúpula etarra) contra el Gobierno, contra el Estado, contra el ordenamiento jurídico y contra el régimen democrático, es un mus tramposo que se juega con cartas marcadas y en el que esos tahúres de la política hacen señas falsas. Además, es un mus que ellos juegan con el pistolero detrás, apoyándoles el envite, por si en un descuido del fullero se pierde el órdago.

Fuerzan el juego, y ahora están echando el órdago con un pimiento, pero con el pistolero preparado para arrojar sobre la mesa algún concejal socialista o pepero o una pareja de guardias civiles. Están empeñados en que la partida termine tirando la mesa y rompiéndose la cabeza a sillazos. Quieren que el Gobierno, cansado ya de las trampas y de los órdagos preparados, acosado por los terroristas de pistola, por los de despacho y por los de escaño, acuda al último recurso previsto en la Constitución, deje en suspenso el Estatuto e interrumpa la autonomía. Los musolaris tramposos de Arzalluz piensan que así tendrían detrás, no sólo a los pistoleros etarras, sino a buena parte del pueblo vasco.

En esas estamos. El Tribunal Supremo del Estado español ha ordenado al presidente del Parlamento vasco, Juan María Atucha, que proceda la disolución del grupo parlamentario etarra, disfrazado bajo el nombre y el antifaz de Sozialista Abertzaleak o así. Bueno, pues Arzalluz le ha hecho la seña y Atucha ha hecho un corte de mangas al Tribunal Supremo y tres higas gongorinas. Su Junta de Portavoces no se lo permite, dice, como si la junta de los políticos acordados con la cúpula etarra pudieran pasar por encima del poder judicial y del Estado de Derecho. Ese es un órdago a la grande que el Estado no debe perder, y que puede terminar en que los tribunales suplan la autoridad del presidente de la asamblea parlamentaria y además lo procese por desobediencia, lo empapele y lo inhabilite para cargos públicos durante un buen rato. No sólo a él, sino también a los portavoces de las tres higas gongorinas.

Nuevo guiño del director de juego. Esta vez Arzalluz le hace la seña a Ibarreche, y el lehendakari convoca a una reunión al jefe del Gobierno, Aznar, y al jefe del principal partido de la oposición, Rodríguez Zapatero, para «negociar» la diferida y molesta disolución del grupo Socialista Abertzaleak, y de paso propugnar el «plan independentista» que lleva el nombre de Ibarreche. Esta actitud denota la idea que los musolaris arzallusistas tienen del sistema democrático y del Estado de Derecho. Creen que una «negociación» entre tres políticos (Ibarreche, Aznar y Zapatero) puede dejar sin efecto y en agua de cerrajas una disposición firme y clara del Tribunal Supremo. Así piensan ellos. La francachela política está por encima de las leyes y de los tribunales, y el imperio de las pistolas está por encima de todo lo demás.

Pero con un poco de optimismo podemos pensar que se acerca el momento en que tendrán que jugar, tal vez con las mismas trampas, pero sin los pistoleros a la espalda.

La endeblez de Zapatero
EDITORIAL Libertad Digital 10 Junio 2003

Por mucho que Rodríguez Zapatero insista en interpretar los resultados del 25 de mayo como el inicio de un cambio político favorable al PSOE, lo cierto es que una lectura libre de prejuicios indica más bien el fracaso ante el electorado de una política basada en la agitación, la pancarta, la manifestación callejera e incluso el insulto y la agresión. Si bien es verdad que en número de votos –no así de concejales– el PSOE superó al PP por una diferencia de cien mil en las convocatorias municipales, en las autonómicas ocurrió más bien lo contrario.

Detrás del comprensible triunfalismo de cara a la galería –la única “pieza” importante que arrebatará el PSOE al PP es la Comunidad de Madrid, previo pago de un oneroso peaje a Izquierda Unida–, la realidad es que el 25 de mayo, del que el equipo de Zapatero esperaba la consolidación del leonés con una rotunda victoria, ha resultado ser una “amarga victoria” cuando no un claro fracaso. Algunos destacados socialistas que ya habían manifestado cierto descontento con el rumbo que había tomado el PSOE –sobre todo en lo relativo a la cuestión nacional y a la alianza estratégica con Izquierda Unida–, han elevado el tono de sus críticas. Quizá las más destacables sean la de Bono, quien ha señalado que el voto que debe ganar el PSOE es el de centro-derecha, no el de la extrema izquierda; la de Juan Alberto Belloch, quien se quejó de la excesiva preponderancia de las cuestiones de política nacional e internacional en detrimento de la política local y regional; y la de José Félix Tezanos (ideólogo guerrista), quien pidió expresamente “menos protestas y más propuestas”.

El liderazgo de Zapatero, que ya nació en parte hipotecado por el apoyo de Maragall a su investidura como secretario general y que recibió un rudo quebranto con la defenestración de Redondo Terreros a instancias de Polanco, ha recibido otro duro golpe en las pasadas elecciones municipales y autonómicas. El PSOE, para gobernar en ayuntamientos y comunidades, tendrá que pactar con el mismo partido que mantiene a Madrazo –cómplice de los desafueros del PNV– en el País Vasco. Maragall, que ya gozaba de patente de corso antes de las elecciones para proferir toda clase de demagógicas insensateces sobre la cuestión nacional –incluido el crédito que dio a las "torturas" que dijo sufrir Otamendi, el ex director de Egunkaria–, ha dejado bien claro recientemente que, a pesar de su fracaso en Barcelona, quien manda en el PSC es él y que no acepta imposiciones de Ferraz. Asimismo, Odón Elorza va por libre en el PSE y no oculta sus simpatías por el PNV ni su disgusto y escasa disposición a pactar de nuevo con el PP en el ayuntamiento de San Sebastián.

Pero quizá lo más llamativo de esa pérdida de autoridad ha sido la actitud de Javier Rojo en las negociaciones para formar la Diputación de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria. Exigir la presidencia de la Diputación siendo únicamente la tercera fuerza política más votada chocaba contra el más elemental sentido común y contra el acuerdo tácito del PP y del PSOE de apoyar la lista constitucionalista más votada en todas las instituciones y ayuntamientos vascos. Hasta tal punto que Zapatero ha tenido que salir al paso de la polémica e instar al PSE –“sin pedir nada a cambio”– a que apoye al PP, la lista más votada en ambas instituciones... para ser desautorizado públicamente tan sólo unas horas después por Txarli Prieto, el portavoz de las Juntas Generales de Álava, quien afirma que el candidato a la Diputación de Álava sigue siendo Javier Rojo y que el apoyo a Ramón Rabanera (PP) anunciado por el líder socialista “no ha sido claro del todo”; pues según él, las palabras de Zapatero son “una declaración de intenciones que necesita de una maduración y de una concreción por parte de los socialistas alaveses y del PP de Álava”.

Que el líder de un partido nacional, en una cuestión tan seria como es la unidad de los constitucionalistas frente al nacionalismo excluyente, quede desautorizado por otro líder regional de su mismo partido tan sólo unas pocas horas después de haberse pronunciado es motivo de seria preocupación y una buena muestra de la endeblez del liderazgo de Zapatero. A todo eso se une la circunstancia de que Zapatero se ha rodeado de un equipo gris y escaso, incapaz de elaborar un programa serio para el gobierno de España más allá de las pancartas, la demagogia y los golpes de efecto.

Por todo ello, no cabe augurar precisamente un rotundo triunfo del PSOE en las próximas Elecciones Generales. Para tener una esperanza de victoria, lo primero que tendría que hacer Zapatero es poner orden en un partido dividido por tensiones centrífugas. Y después, rodearse de un equipo que en materia de política económica, nacional e internacional ofrezca unas mínimas garantías de solvencia. La cuestión es que, para hacer todo eso, apenas le quedan diez meses... Y tampoco parece que el leonés esté por la labor.

Choque de trenes
Ernesto Ladrón de Guevara es portavoz de Unidad Alavesa y procurador electo en las Juntas Generales de Álava La Razón 10 Junio 2003

El triste accidente ferroviario de Chinchilla (Albacete) sirve alegóricamente para referirnos al conflicto institucional que se prepara en el País Vasco en una nueva edición endiablada y desquiciante del enfrentamiento rupturista al que nos dirigen los nacionalistas.

Cada nuevo episodio supera en grado de irresponsabilidad y sinrazón a los anteriores. Parece que es imposible ir más allá en la sinrazón y en la aberración de la práctica política nacionalista, pero no nos equivoquemos, todo es susceptible de empeorar. ¿Más aún? Pues sí, tal como lo demuestran los acontecimientos.

Choque de trenes es lo que nos preparan los nacionalistas, pero no como en Chinchilla por un descuido humano, por un error irreparable pero, sin duda, ajeno a cualquier grado de intencionalidad. No. El choque de trenes que nos preparan los nacionalistas tiene todos los indicios de estar provocado, de querer descarriar el tren del Estado Constitucional y de Derecho, de querer dejarnos sin el tren de la democracia y de la convivencia pacífica que exige lealtad con las normas y leyes que nosotros mismos nos hemos proporcionado como fruto del pacto social dimanado de las urnas. Parece quererse provocar un desastre político e institucional de alcances difícilmente previsibles. Nada sucede por casualidad, salvo los accidentes ferroviarios reales, aunque sean fruto de errores humanos. Las víctimas de este choque de trenes van a ser los ciudadanos y ciudadanas vascos, como siempre.

Aunque, a decir verdad, los votantes nacionalistas se lo han buscado, los demás no tenemos la culpa de tanto desafuero, ni por qué sufrir sus consecuencias. Pero, mientras tanto, la imagen de país bananero que estamos dando los vascos nos produce empobrecimiento moral y económico y fractura en la convivencia. ¿Hasta dónde están dispuestos a llevarnos?

Dictada la Ley de Partidos políticos por voluntad del legislativo, que es el que representa la voluntad popular, y promovida por las instancias europeas la declaración de Batasuna y de sus grupos clónicos como terroristas, a la judicatura no le queda otra opción que instar al Parlamento vasco a la disolución de un grupo político que sirve de instrumento del terrorismo para la financiación y la acción subversivo-institucional. Lo lógico en esta situación es prohibir toda manifestación orgánica, política o institucional que esté relacionada con el entramado terrorista. Hasta aquí es lo que la razón nos dice a todas las personas bienintencionadas, lo cual es lo mismo que hablar de la razón lógica, la razón práctica y la razón jurídica. Pero los nacionalistas se mueven en otra lógica, pues su objetivo es el que les marcó Don Sabino Arana Goiri, que es la destrucción del Estado de Derecho y el separatismo para conformar su propia Nación-Estado.

Quien no viera eso hace veinticinco años es por ignorancia, estupidez o simplemente por mirar para otro lado. Los nacionalistas son los únicos que han tenido un proyecto de fondo, a largo plazo; y un desarrollo estratégico secuenciado y calculado. A nadie se le oculta que estamos en una de las últimas fases de su estrategia, y que lo que ocurre no responde a la casualidad.

Hoy nos encontramos ante un conflicto de carácter institucional y político seguramente buscado a propósito. Los nacionalistas han decidido poner en jaque-mate al Estado de Derecho y a la división de poderes.

Lo sucedido en el Parlamento vasco es la manifestación más evidente de rebelión contra el poder judicial y contra el imperio de la Ley, que es el único ámbito en el que se puede desenvolver la democracia ¬otra cosa es tiranía o despotismo pero no democracia.

La Mesa del Parlamento vasco tenía que haber cumplido rigurosa, diligente y escrupulosamente el auto del Tribunal Supremo, aunque sólo fuera por respeto a un poder independiente del Legislativo y del Ejecutivo.

No lo ha hecho, y han empleado la táctica que tan hábilmente utilizan los nacionalistas, que es la del calamar. Es decir, huida enturbiando las aguas para ocultar la estrategia de fondo, que no es ni mucho menos lo aparente, sino la que traman más allá de los gestos testimoniales. Consiste, en suma, en que ante la inevitabilidad del cumplimiento de la sentencia, el Sr. Atutxa, junto a la mayoría de la Mesa del Parlamento vasco acuerda una resolución que aparentemente cumple el mandamiento judicial, con la complacencia bisoña del representante socialista, ¬¿parece mentira a estas alturas!¬ No cabía el traslado de dicha resolución a la Junta de Portavoces sino el cumplimiento estricto de la sentencia desde un punto de vista administrativo.

La Junta de portavoces es un órgano político y la Mesa un órgano administrativo de la Cámara. Tan sólo había que adoptar su cumplimiento incondicional, no su puesta a discusión política. Mienten los nacionalistas, entre ellos la presidenta de EA, diciendo que cabe la discusión política de la sentencia. Las sentencias se cumplen, no se discuten.

¿Por qué lo han hecho? Pienso que el nacionalismo vasco está en pleno proceso de ruptura y utilizan todas las oportunidades políticas para materializarlo. Desde un escenario de máximo enfrentamiento al Estado de Derecho se trata de abocar al País Vasco a una situación de rebelión para culminar el llamado «Plan de Ibarretxe» y presentarse a un posible referéndum en unas condiciones sociológicas apropiadas. Ellos piensan en la mitad de la sociedad vasca que les sigue y se olvidan de la otra mitad, pues nos consideran metecos en nuestra propia tierra y no contamos a efectos de sus planes. Un escenario de ruptura les favorece.

Ocurre que puesto que han puesto en marcha el tren por la vía de la colisión y del descarrilamiento, lo deseable es que no se produzcan víctimas inocentes y sean ellos, que lo han programado, los que paguen las consecuencias. ¿Será posible?

La firmeza y la inteligencia en la acción de Estado se imponen, y ello implica el ejercicio del poder que la voluntad democrática de los ciudadanos ha puesto en manos de nuestros gobernantes en España. La Constitución es para algo, y no puede ser que mientras el común de los mortales esté obligado a su cumplimiento haya personajes que tengan «patente de corso». Los poderes fácticos no son compatibles en un Estado de Derecho.

En este momento los nacionalistas son los últimos residuos de lo que fue en la transición democrática lo que llamábamos «poderes fácticos».

No puede aplicarse la ley con diferentes raseros. Se impone la razón de la justicia; que es lo mismo que la razón de Estado. Es una cuestión de higiene democrática.

Golpismo vasco, suma y sigue
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 10 Junio 2003

DENTRO DE la tradición golpista del nacionalismo vasco ha de inscribirse la última felonía de los separatistas, terroristas directos o no, que, asimilándose a okupas de las instituciones del Estado de derecho, al que insultan y denigran con sus actuaciones, se han declarado en rebeldía negándose a cumplir las sentencias del Tribunal Supremo.

El separatismo vasco, en sus delirios antiliberales y, en consecuencia, antiespañoles, de «Dios y Leyes viejas», se recrea en una ficción: la de que su parlamento regional, creado por la Constitución de la única e indivisible Nación española, es soberano para desafiar a la Nación y a sus máximas instituciones, incluido el Tribunal Supremo. Que puede aplicar a capricho una especie de «pase foral».

Si yo fuera, como gusta decir Ibarretxe, «vasco» o «vasca», vería con grave preocupación que mi institución parlamentaria regional se convierta en asilo de rebeldes y renegados. Que lo «vasco» o «vasca» pueda terminar asociándose tan íntimamente al crimen organizado y a la cobardía que vengan a convertirse en sinónimos. Y, para qué hablar de la catadura moral de Atutxa, al que a la felonía leguleya que le adorna hay que sumar la cobardía añadida de ampararse en trucos propios de compinches pícaros y trileros.

¿Qué hacer? Probablemente, de no venir un ataque de sensatez, seguirá la peripecia meramente jurídica con la intervención del Tribunal Superior de Justicia regional y el procesamiento de los rebeldes. Pero el drama es que, ahora o más tarde, España se va a ver obligada a afrontar el problema político: suspender las instituciones vascas para desarticular a los rebeldes que las ocupan, o dejar que el proceso de rebelión y alta traición, del que este caso es una escaramuza más, continúe. Y esa última alternativa puede conllevar al final el abandonar a su suerte a los españoles leales residentes en esa parte del territorio.

Principios por encima de intereses
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 10 Junio 2003

Zapatero tomó ayer una de las decisiones que más le van a criticar en su partido en el País vasco pero que más credibilidad le va a dar entre la ciudadanía: votar al Partido Popular en Álava por principios, por encima del interés partidista que significaría dejarse votar por el PNV o al revés. Incluso un desinformado, un tal Charlie (en vasco Txarli, apodo inglés traducido al vasco) salió a decir que Zapatero no tenía nada que obligar al PSE ¿?

Primer gesto con autoridad del secretario general del PSOE que ve que no puede dejar que se le vaya el partido de las manos si quiere llegar vivo a las elecciones del 2004. Una cosa es dejar a los cántabros que voten a la derecha regionalista del PRC ¬y que no tenga explicación porque nadie en Madrid le preguntará por ello dentro de dos semanas¬, y otra cosa es dejarse manejar por los mismos que ayer decidieron no acatar la sentencia del Tribunal Supremo.

Queda por valorar la expresión «sin nada a cambio», que dijo Zapatero en la rueda de prensa: hombre, que estamos todos peleando por la Libertad y la Democracia en la única parte de la Unión Europea que no goza de nuestro sistema de convivencia. «Sin nada a cambio» también vota el PP al alcalde socialista de San Sebastián, que ya son ganas porque es el tipo que más problemas le da a Zapatero. «Sin nada a cambio» nos ayudamos todos.

Luego está la cosa de las encuestas del PSOE para desautorizar las críticas de Aznar a sus pactos con IU. ¿Saben qué preguntó ayer la SER para sacar en titulares que sólo el 16 por ciento de los ciudadanos coinciden con las críticas de Aznar? Atentos: «¿Está de acuerdo con Aznar en que con los pactos PSOE-IU volverán los rojos a España?». Me parece una barbaridad que haya un 16 por ciento de gente que diga que está de acuerdo con esa pregunta. Aznar nunca dijo eso.

Carta de Canarias: Egunkaria, honoris causa
Víctor Gago Libertad Digital 10 Junio 2003

Todos héroes, todos víctimas, todos colmados de honores por su servicio a la libertad, todos ultrajados por la falta de ésta. Así de aseados quedan unos y otros, terroristas y promotores del terror, prescriptores de lo políticamente correcto y amigos del pensamiento único, tras el esperpéntico escándalo que ha rodeado, como la fanfarria a una parada de monstruos, la conferencia-trampa de Marcelo Otamendi en los aledaños de la Universidad de Las Palmas.

El rector, Manuel Lobo, ha trascendido por su aparente dignidad cívica al impedir in extremis que el Sindicato de Estudiantes celebrase la charla del director de Egunkaria Sortzen en la Escuela de Magisterio, para lo que contaba con un permiso concedido previamente por la propia Universidad. En el titular de la noticia, sin embargo, no se dice toda la verdad; de hecho, se deja fuera lo sustancial de ésta: que el rector, Lobo con piel de cordero demócrata, se vio obligado a dar marcha atrás cuando la presencia de Otamendi fue advertida al público durante una tertulia local en Intereconomía, saltando a continuación a los teletipos. La Universidad adujo, entonces, que el permiso era para un acto interno del Sindicato, no para una conferencia. ¿Es que hay alguna contradicción? La presencia de este presunto sicario intelectual de ETA, de hecho, no se publicitó fuera de la Universidad. Más tarde, el rector en persona terminó de maquillar la indecencia: "No autorizaré ningún acto para hacer apología del terrorismo". Justo lo que había hecho y sólo rectificó para la galería, según se desprende de la versión que la portavoz del sindicato estudiantil dio del traslado de la conferencia de Otamendi a la sede del Partido Comunista de los Pueblos de Canarias.

Ésta aseguró que desde el Rectorado le explicaron que la prohibición venía directamente de la Delegación del Gobierno, un disparate legalista desmentido por la propia Delegación y para el que sólo hay tres explicaciones complementarias: una, el rector teme incomodarse con el Sindicato de Estudiantes, que tan buenos servicios presta en el Claustro a su apoltronamiento personal; dos, el rector piensa que puede manipular a unas fanatizadas organizaciones estudiantiles; y tres, es evidente que está en lo cierto y, por tanto, sólo le sirven interlocutores estudiantiles descerebrados y sin escrúpulos.

La vergonzosa presencia de Otamendi no es un hecho aislado en Canarias, aunque la mentalidad que lo promueve y los vínculos de simpatía y de intercambio que ésta ha generado con el movimiento terrorista ya no dispondrán del soporte institucional que les ha permitido infiltrarse en sindicatos, escuelas y universidades públicas (más del 90 por ciento del sistema educativo en Canarias) y medios de comunicación, a lo largo de veinte años. La debacle de la izquierda nacionalista y el triunfo del PP, el pasado 25-M, cortocircuitan el flujo de legitimidad y de subvenciones entre el poder político local y las innumerables organizaciones que en Canarias propagan el evangelio de los pueblos oprimidos y prometen el paraíso socialista tras la inminente Revolución; vasos comunicantes que ICAN, la extrema izquierda de Coalición Canaria, ha nutrido con el presupuesto de Ayuntamientos, Cabildos, empresas públicas y Cajas de Ahorros bajo su control durante las últimas dos décadas.

Más lento y costoso, en cambio, será revertir la mentalidad que hoy se forja en las aulas y los medios. Esa mentalidad es básicamente una forma de odio: hacia todo lo que huela a Occidente (libertad individual, capitalismo, Derecho, ...) y por todo lo que recuerde a España. Está metida hasta el tuétano de la burocracia, los servicios educativos y la Prensa, y es el contexto, por ejemplo, de que periódicos pro-etarras hayan empezado a abrir corresponsalías y delegaciones en Canarias, o de que Otamendi y su fanfarria de liberados sindicales no sólo se paseasen de la Universidad al ateneo del Partido Comunista, sino que fuesen recibidos bajo palio por la Asociación de Periodistas por las Libertades, un gremio de amedrentamiento al que la libertad le importa un comino, creado durante la guerra del Golfo, en concreto, después de las muertes de los reporteros José Couso y Julio A. Parrado. Los mismos que llamaron asesinos a Aznar y a Soria (José Manuel, presidente del PP de Canarias); los mismos que callaron cuando se descubrieron las fosas comunes cavadas por el Baas, o ante el encarcelamiento del periodista canario Raúl Rivero en la nueva oleada de represión y asesinatos de la dictadura de Castro, arropan como a un héroe de la libertad a un sicario puesto a dedo por ETA justamente para acercar un orden político y moral en el que la libertad haya sido erradicada de la faz del País Vasco.

El juez Del Olmo cita en su auto de clausura de Egunkaria un espeluznante memorando confiscado al dirigente etarra Dorronsoro Malaxechevarría, en el que ETA informa de sus contactos con Otamendi para que éte se haga cargo de la Dirección del diario. Dice: "Ha aparecido una nueva opción y después de hablar con él, él no ha dicho que no y en consecuencia esa opción se está afianzando. Opción: Martxelo Otamendi, de Tolosa, en su tiempo fue Director del Auskaltegi del Ayuntamiento, luego ha trabajado en televisión... El director actual no lo ve mal, aunque le pedirá, por decirlo de alguna manera, estrecha unión ideológica. En el plano personal tenemos algunas dudas, a ver si toma por su cuenta el apego personal para el proyecto...". A este Otamendi, el servicial colaborador que "no dice que no", universitarios y periodistas de Canarias lo han investido de autoridad académica y profesional en la libertad de expresión y han difundido con toda solemnidad sus historias sobre la tortura policial. No se puede caer a una sima de vileza, descrédito e inanidad intelectual más profunda.

¡Cómo para seguir tragándose aquello de la prensa libre e independiente; y la universidad, cuna del saber en libertad!

Ibarretxe quiere negociar
José Cavero El ideal Gallego 10 Junio 2003

Algún observador había puesto de relieve el silencio en el que se había sumido, en los últimos tiempos, el lehendakari: ni había comentado los resultados electorales vascos, ni se había pronunciado sobre la reaparición de ETA con un nuevo crimen, en Sangüesa. Pues bien, ya ha regresado del silencio el jefe del gobierno autónomo vasco, y lo ha hecho en defensa de la incómoda posición en la que se encuentra su correligionario Atutxa, quien pudiera verse procesado por la obstrucción que viene haciendo al mandato del Tribunal Supremo de que sea disuelto el grupo parlamentario batasuno, ahora con el nombre de Sozialista Abertzaleak. La Sala Especial del Supremo está planteándose ya interponer una querella contra el presidente de la cámara vasca por entender que hay fraude de ley y falta de buena fe en la negativa del Parlamento vasco a disolver el grupo. Mientras, en núcleos nacionalistas se cuenta ya con ese eventual procesamiento de Atutxa y él parece tenerlo asumido, la Fiscalía está estudiando los posibles tipos penales aplicables al presidente del Parlamento de Vitoria.

Pues bien, Ibarretxe sorprende con su iniciativa de proponer a Aznar y Zapatero un diálogo para hablar de soluciones y para que se deje de hablar de desafío de los nacionalistas vascos al Estado. “De ninguna manera me voy a arrugar ante los insultos y las descalificaciones”, dice el arrogante lehendakari, que, seguidamente, se declara dispuesto a someter a ese diálogo su propuesta soberanista en cada una de sus palabras. Socialistas y populares han sido coincidentes en su reacción a las declaraciones del lehendakari: las decisiones de los jueces no se negocian. “En un Estado de Derecho, las sentencias judiciales no se negocian en una mesa, sencillamente se cumplen”. En cuanto al plan soberanista, lo que debe hacer el lehendakari es retirarlo de una vez, le reclama Mayor Oreja.

Aprovecha la ocasión de esta reaparición en escena el lehendakari para elogiar y dar apoyo a Atutxa, de quien se declaró orgulloso y a quien respalda en su actitud de oponerse a la disolución del grupo batasuno. “Como lo ha hecho a lo largo de toda su vida, está tratando de hacer las cosas con dignidad, seriedad y responsabilidad. Ha sido y es una persona responsable y estoy orgulloso de que nos represente como presidente del Parlamento”, dijo. Lo cual, permite suponer que pertenece al lehendakari la estrategia de resistirse a la disolución del grupo batasuno.

Soluciones políticas
Ramón Pi El ideal Gallego 10 Junio 2003

El enfrentamiento político, pero también legal, protagonizado por el Parlamento vasco con el Tribunal Supremo era, en cierto modo, previsible, aunque reconozco que hasta el último momento alimenté la esperanza de que la cordura prevaleciese entre los nacionalistas y que no tensasen la cuerda institucional hasta el trasponer la frontera de la legalidad, como ha sucedido con el incumplimiento de la resolución del Supremo acerca del grupo Sozialista Abertzaleak, alias de Batasuna. La triquiñuela de Atutxa de fingir que hace falta modificar el Reglamento de la institución que preside, y que la Junta de Portavoces no ha querido, no se sostiene, y los nacionalistas vascos lo saben bien. Pero esta disputa jurídica puede llevar tiempo, que es lo que quieren ganar.

Este episodio es uno más, ya situado en el terreno de los hechos y no de la teoría, de la inveterada costumbre (diría vicio, más bien) de los políticos nacionalistas en general, y vascos en particular, de resolver los problemas con lo que llaman “soluciones políticas”, que se enfrentan a “soluciones jurídicas” o “legales”. Las “soluciones políticas” de los nacionalistas pretenden pasar por encima de las leyes o, si hace falta, contraviniéndolas. Eso se hizo con el referéndum autonómico de Andalucía, incluyendo ilegalmente a Almería, por poner un ejemplo.

Los nacionalistas vascos necesitan recurrir a este expediente netamente antidemocrático porque, de lo contrario, el choque con la realidad sería muy doloroso para sus intereses, dado que todo el nacionalismo vasco está edificado sobre mentiras, embustes y quimeras ilusorias: una historia falsa, una lengua impuesta, un territorio inventado, un pasado soberano inexistente, una realidad social falsificada. Si no fuera con “soluciones políticas” que se saltasen el imperio de la ley, ¿cómo sobrevivir?  ramon.pi@sistelcom.com

ETA tienta a los socialistas
En su último boletín interno, «Zutabe», al que ha tenido acceso LA RAZÓN, la banda ofrece sacar de la lista de objetivos a los miembros de este partido que muestren una actitud «clara y evidente» para superar el «conflicto»
Ya el año pasado los terroristas decidieron no atentar contra el alcalde donostiarra del PSOE, Odón Elorza
Los pistoleros reconocen que ha habido etarras que les han robado dinero y amenazan con matarlos
Toda España y todos los sectores. ETA ha convertido a todos en objetivos de sus atentados. No hay un sector que escape a su atención. En el «Zutabe», publicación interna de los pistoleros, número 100, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, los terroristas dedican varias páginas a enumerar esos objetivos, en lo que parece más una baladronada de uso interno para tratar de acallar a los que, dentro de la «organización», se quejan de su falta de capacidad operativa, que otra cosa. ETA ofrece «salvoconductos» a los miembros del PSOE ¬y a los del PP¬ que muestren una actitud «clara y evidente» para superar el supuesto «conflicto» vasco.
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas - Madrid.- La Razón 10 Junio 2003

El debate que ETA dice haber celebrado en los últimos meses, y al que se refirieron los encapuchados que aparecieron en la televisión pública vasca, ha concluido con la elaboración de una larga lista de los que pueden ser objetivos de sus atentados. No hay grandes novedades entre los mismos, pero algunas fuentes antiterroristas consultadas destacan que la banda comunique a sus militantes que «una actitud positiva de un responsable del PSOE con respecto a la superación de la imposición que sufre Euskal Herria podría variar nuestra actitud con respecto a él, siempre y cuando esa actitud sea clara y contundente». (La «oferta» se extiende también a los miembros del PP). Declaraciones de etarras que obran en poder de la Audiencia Nacional revelaron que la banda había excluido expresamente al alcalde de San Sebastián, el socialista Odón Elorza, de su lista de objetivos.

Topos
En otro pasaje del documento, ETA, tal y como adelantó LA RAZÓN, vuelve a poner de manifiesto que está obsesionada por la existencia de «topos» en su organización y amenaza con matar a «los delatores, considerándolos miembros de las Fuerzas Armadas». La banda también anuncia «acciones especiales» para causar la preocupación de los «mandatarios del Estado español» aunque precisa que la «lucha armada ¬con un uso «agudo y adecuado» de sus fuerzas¬ estará equilibrada con la iniciativa política».

La lista de objetivos ¬no se cita el nombre de ninguna persona¬ es interminable y comienza por los que suponen una mayor amenaza para los terroristas: la Policía y la Guardia Civil, incluidos los acuartelamientos «aunque los familiares sigan siendo utilizados como escudos humanos», afirman los pistoleros. Los militares, sus «dependencias y todos sus vehículos sin distinción»; los «torturadores» con una «respuesta contundente a la impunidad que muestran en la alta Navarra»; los guardaespaldas; y «todos aquellos que colaboren con las Fuerzas Armadas», también están en la lista.
«La oligarquía, los ricos, los banqueros y los responsables económicos», incluso en sus «lugares de reposo y de relación social», podrían también sufrir atentados, uno de cuyos objetivos es «espantar o dificultar la inversión internacional» en España. «En el futuro ¬agregan¬ se dará al frente económico una importancia especial, aunque sepamos que para hacer realmente daño debemos llevar a cabo campañas armadas fuertes y sistemáticas (...). El ámbito geográfico de estas acciones será el Estado español, ya que las de esas características llevadas a cabo en Euskal Herria serán efectuadas en casos muy concretos y contra objetivos muy determinados».

Ataques a infraestructuras
Infraestructuras como las redes eléctricas; almacenes y tuberías de agua, luz y petróleo; redes de telefonía, informática y fibra óptica; redes de antenas de medios de comunicación; oficinas centrales de bancos; núcleos industriales; empresas de todo tipo (alta tecnología, armamento); medios de transporte y comunicación; actos de influencia económica internacional organizados en el Estado español; y los intereses económicos que Francia tiene en España, también son objetivos de la banda.

Los terroristas dicen que al «frente turístico se le dará prioridad» y que «la actividad armada» «será durante todo el año» y en todas las zonas, además de las «habituales».
Figuran entre las potenciales víctimas de sus atentados los responsables políticos, para dar «una respuesta» a los «ataques contra la izquierda abertzale, que se han triplicado»; los miembros y asalariados que ayudan o protegen al PP y PSOE y las sedes de estos partidos; la Administración española; los que trabajan para dicha Administración; y los dirigentes navarros por la «actuación contra el euskera».

La banda coloca como objetivos a los «medios de comunicación de guerra de España para responder al ataque que llevan a cabo en el conflicto en contra de Euskal Herria»; y destaca que quiere acabar con los atentados en el «frente carcelario» pero que, de momento, le mantiene abierto.

Robo de dinero
Dentro de ETA ha habido alguien que ha «metido la mano en la caja». En el «Zutabe» se revela que «aunque son pocos casos, ha habido quienes en ocasiones han robado dinero en las estructuras de la izquierda abertzale o a la propia organización». Los cabecillas también admiten que ha habido militantes con opiniones contrarias a la actividad terrorista: «los que están a favor de mantener la línea actual, con algunos matices; los que dicen que hay que acelerar el conflicto, desechando unos cuantos “tabúes”, ya que la organización y la izquierda abertzale han andado sumergidas en politiqueos; hay también quien dice que la lucha armada está acabada; y quien dice que es necesaria una adecuación de la línea política y militar actual, pensando que la llevada a cabo hasta ahora ya ha dado lo que podía dar de sí». Los cabecillas resuelven esta controversia con la aplicación, pura y dura, del centralismo democrático. «La lucha armada -sentencian- es el modo de lucha que desarrollamos para lograr el reconocimiento de Euskal Herria. Por medio de la lucha armada se quiere impedir que el socavamiento continuado de las bases materiales de Euskal Herria se convierta en irreversible. Los pasos de la lucha armada se han de comprender bajo ese prisma. Mirando más que a su intensidad o cantidad, a su capacidad de influir».

No obstante, ETA reconoce, a modo de excusa por la escasa actividad que ha desplegado en los últimos meses, que esta necesidad de continuar con la lucha armada se está viendo entorpecida por la acción de las Fuerzas de Seguridad, por el «desequilibrio entre el ataque que sufre ETA y su capacidad para llevar a cabo acciones».

Gotzone Mora pide amparo al Defensor del Pueblo ante los ataques del rector de la UPV
D. Mazón - Madrid.- La Razón 10 Junio 2003

La portavoz de la plataforma «Profesores por la Libertad» y docente de la Universidad del País Vasco, Gotzone Mora, mantuvo ayer una reunión con el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, en la que le solicitó que amparara a los profesores de la UPV que padecen los ataques del rector, Manuel Montero, cuando denuncian la situación de privilegio de los presos de ETA en la institución vasca. En este sentido, la profesora solicitó al Defensor del Pueblo que «contrarreste» esos ataques «porque, según él, estoy ensuciando la universidad cuando denuncio la situación de los presos de ETA que estudian en la universidad o de la falta de libertad en las aulas».
Asimismo, Mora pidió a Múgica que haga un llamamiento a las universidades españolas para que la plataforma pueda exponer en ellas «la falta de libertad que se vive en la UPV» y pidió que el rector de la Universidad incremente las medidas de seguridad en el campus con el fin de complementar a las que ya existen y para que los profesores que se han visto obligados a salir de la UPV y del País Vasco puedan volver.

Mora, que hoy intervendrá en la Mesa del Parlamento vasco para exponer la situación que vive la Universidad, defendió las medidas adoptadas por el Gobierno por las que los presos de ETA ya no estudiarán en la UPV y lo harán en la UNED, ya que la universidad vasca «no tiene infraestructura» suficiente para desempeñar la labor que realiza la Universidad a Distancia y negó que los presos no vayan a acabar el curso en la UPV.
NIEVES COLLI MADRID. ABC 10 Junio 2003

Eduardo Fungairiño, fiscal-jefe de la Audiencia Nacional, habla de «optimistas» perspectivas en la lucha contra ETA. En 2002 fueron detenidos 186 de sus miembros

La reforma penal llevada a cabo en 2000 en relación con los delitos de «kale borroka» o violencia callejera en el País Vasco ha sido uno de los factores decisivos, junto con la eficacia policial, en la importante reducción experimentada en 2002 por este fenómeno terrorista. Así lo pone de manifiesto el fiscal-jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, en la Memoria correspondiente a ese ejercicio.

Las cifras hablan por sí solas: en 2002, se registraron 190 acciones de terrorismo urbano, mientras que un año antes se habían producido 490 atentados y, en 2000, hasta 630. «La disminución ha sido, pues, drástica», asegura Fungairiño, en cuya opinión ha sido de gran importancia la reforma del Código Penal que agravó las penas y los tipos correspondientes a estas acciones terroristas.

En lo que a la acción policial se refiere, la Memoria cifra en 79 los detenidos en 2002 por «kale borroka». Treinta y cuatro por la Ertzaintza en Álava y Vizcaya; 29 por la Guardia Civil en Guipúzcoa; y 16 por la Policía en Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra.

En cuanto a ETA, los atentados cometidos en 2002 se cobraron 6 víctimas mortales, lo que también supone una importante reducción con respecto a años anteriores. Muy importante ha sido la eficacia policial: en total, fueron detenidos 186 terroristas, 62 de ellos en Francia. De los capturados en España, 63 lo fueron por la Policía; 52 por la Guardia Civil; y 9 por la Ertzaintza.

«Hay razones fundadas -resume Fungairiño- para ser, no ya realistas, sino incluso optimistas en cuanto a la represión del terrorismo gracias a la mejora de los instrumentos legales y la actividad judicial, el esfuerzo policial y la cooperación judicial internacional».

La Audiencia Nacional dio a conocer también ayer su Memoria. Su presidente, Carlos Dívar, hace hincapié en las deficiencias de personal y materiales (estas últimas referidas a la falta de espacio en el edificio de la calle Génova) para hacer frente a la posible asunción de nuevas competencias -como la persecución de los traficantes de inmigrantes ilegales- por parte de este Tribunal. Dívar reclama también medidas «de orden legislativo y jurisprudencial» para resolver los problemas que plantea la celebración de macrojuicios.

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