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Recortes de Prensa     Jueves 12 Junio  2003
El PSOE tiene un problema
Editorial ABC 12 Junio 2003

Los peligros del PSOE
Germán Yanke Libertad Digital  12 Junio 2003

Forzado acuerdo alavés
Carmen Gurruchaga La Razón 12 Junio 2003

El entreguismo socialista
Editorial El Ideal Gallego 12 Junio 2003

Gotzone Mora: «La sociedad catalana me ha dado la espalda»
MARÍA A. PRIETO ABC 12 Junio 2003

El PSOE tiene un problema
Editorial ABC 12 Junio 2003

El escándalo desatado por los dos diputados socialistas en la Asamblea de Madrid, que otorgaron con su ausencia voluntaria del pleno la Presidencia de la Cámara a la candidata del Partido Popular, ha suscitado el rechazo generalizado de la clase política. Tiene razón el PSOE al proceder a su expulsión inmediata y cuando rechaza cualquier posible negociación con ellos. Y es más que posible que existan detrás de su sorprendente rebelión intereses inmobiliarios, negocios sucios del ladrillo en la región madrileña, que se denuncian ahora desde las filas socialistas para explicar las motivaciones de los dos diputados electos de la corriente «Renovadores por la base». Es lógico pensar, al menos por los antecedentes de casos similares, que hay dinero, y mucho, en torno a este escándalo, pero tendrán que ser los Tribunales, cuando se pruebe la sospecha, quienes deberán descubrir los presuntos intereses económicos y encausar a los responsables.

Si algo ha quedado ya probado en este desagradable suceso, por más que ahora desde las filas socialistas se quiera poner el punto de mira en la corrupción y se obvien otras razones, es que el PSOE tiene un serio déficit de cohesión interna y un grave problema por su política de pactos con la coalición comunista de IU. Ni los excesos verbales del pobre Llamazares, ni el burdo intento de Ferraz de trasladar al PP la responsabilidad de un problema creado en el seno de la Federación Socialista Madrileña pueden ocultar uno de los orígenes del mal que ha dado al traste con los planes de Rafael Simancas.

Ni como pacto de improbable investidura, ni como aliado en el caso de que se convoquen nuevas elecciones para la Comunidad, IU es un vecino cómodo para los socialistas. Son muchos, en seno del partido, los que rechazan a un compañero de viaje que, si sirve para agitar la calle y sostener la pancarta, trae consigo el peaje de individuos tan deplorables como Javier Madrazo. Porque resulta imposible disfrazar, y menos en campaña electoral, la realidad de que IU en el País Vasco es defensora de los batasunos; se ha negado a firmar el pacto antiterrorista; ha sostenido con su voto al nacionalismo más radical; se ha hecho cómplice del pacto de Estella con ETA; se mantiene al margen de la lealtad constitucional y es firme pilar con el que Ibarreche cuenta para implantar su plan secesionista.

No se puede pactar con cualquiera para obtener el poder. Rodríguez Zapatero lo sabía cuando forzó a su candidato alavés a renunciar a sus aspiraciones personales y está ahora obligado a poner en su sitio a Odón Elorza en San Sebastián. Pactar con la coalición comunista puede darle poder hoy, pero también restarle apoyos electorales mañana, como cercenó en su días las buenas perspectivas de Joaquín Almunia. Es, en esencia, el mensaje de José Bono cuando aconseja buscar en el centro la mayoría perdida.

Los peligros del PSOE
Germán Yanke Libertad Digital  12 Junio 2003

Los acontecimientos en la Asamblea de Madrid –tanto lo más serio como los aspectos esperpénticos– han dejado entre asustados y noqueados a muchos dirigentes del PSOE. Los otrora más habladores, prefieren ahora esperar callados, hacer alusiones metafísicas a una supuesta verdad que terminaremos por conocer, reunirse en casa y tomar aliento. No es para menos, seguramente, después de haber puesto tantas esperanzas, incluso las exageradas, en la elección del señor Simancas como presidente del Gobierno de Madrid.

Sin embargo, creo que el mayor problema del PSOE no está en dos diputados que, por considerarse maltratados y despechados, impiden el triunfo parlamentario de la coalición socialcomunista. El problema reside en el dibujo que, como aquellas famosas caras, aparece en las paredes de Ferraz junto a los diputados huidos de la Asamblea. Es una pintura un poco caótica: el secretario general anuncia el voto del PSOE al PP en Álava porque, como los socialistas han reconocido, la posición contraria daña su imagen; Odón Elorza, amparándose en la insignificancia de Patxi López, arremete contra el PP y habla con el PNV, como hicieron formalmente sus compañeros de partido dando el primer disgusto de la semana a Zapatero; Bono sigue con lo del centro; el desmemoriado Leguina ataca a Blanco; Vázquez pide un cambio de rumbo en el País Vasco y se lamenta del que el PSOE ha adoptado en Galicia; en Valencia se muestran mosqueados con Ferraz; en Cantabria, los socialistas hacen una pirueta pasmosa; Belloch, Almunia y otros dan publicidad a sus críticas en los periódicos; Clos, pechando con el varapalo a Maragall en las urnas, tiene que premiar a la izquierda catalana; IU pedía y sigue pidiendo el oro y el moro; etc., etc.

Me temo –o, más que temerlo, lo deseo– que tendrá que haber nuevas elecciones en Madrid. Y me temo que los socialistas deberán comenzar a pensar que el posible castigo que reciban en esos comicios tendrá mucho que ver con este dibujo aparecido en sus paredes que con el hecho de haber sido traicionados por dos diputados díscolos. Este incidente da pena; el otro, rabia.

Y una coda: Llamazares, abogado defensor de los silenciosos socialistas, socio leal, sustento de una política de izquierdas, muleta para que Zapatero se recomponga de cara a las elecciones generales, pide en Madrid que el fiscal intervenga y, en el País Vasco, ante el golpe de Estado de Atutxa y el PNV, que el fiscal (y el Tribunal Supremo, y el abogado del Estado, y la decencia política) se retire. Cuando Odón Elorza dice que no le gusta la “lectura” que el PP hace de la Constitución, vamos viendo cuales son las otras interpretaciones posibles.

Forzado acuerdo alavés
Carmen Gurruchaga La Razón 12 Junio 2003

Hay un factor novedoso en el envalentonamiento del PNV al enfrentarse de manera tan chulesca al Tribunal Supremo por defender a sus amigos de Sozialista Abertzaleak. Porque no serán socios, pero los nacionalistas de derechas demuestran amorosa hermandad con los radicales, incluidos ya en la Europa comunitaria como pertenecientes a grupo terrorista. Y ese factor, según entiendo después de tantos años observando la política vasca, tiene mucho que ver con que el PNV les había perdido el respeto, o el miedo, a los constitucionalistas al darse cuenta de que no estaban unidos como podía entenderse hace apenas dos meses. Y así es. El PP y el PSOE se distanciaron de manera ostensible tras las últimas elecciones por el problema, entre otros, del enquistamiento en la elección de presidente de la Diputación de Álava. Hasta que hace dos días Zapatero zanjó la cuestión imponiendo su arbitraje en tan delicado asunto. Aunque tras lo sucedido en la Asamblea de Madrid, con el PSOE nunca se sabe.

Los socialistas vascos aventajan territorialmente al PP en Guipúzcoa y Vizcaya, en tanto que Álava es territorio de los «populares». Y los del PSOE querían afianzarse en esa provincia pese a que las urnas les son esquivas. Para ello argumentaban que no estaban dispuestos a perder allí por dos a cero ¬Alcaldía y Diputación¬ como en las elecciones anteriores. Los «populares» aducían una especie de pacto sobreentendido según el cual el partido ¬de entre los dos¬ que obtuviera más votos en una localidad o provincia del País Vasco, gobernaría, llegado el caso, con el apoyo del otro. Y así, en los municipios de la llamada «margen izquierda» (de la ría de Bilbao) donde ha dominado el PSOE y ahora está en precario, cuenta con los votos del PP para hacerse con esas alcaldías, como con otras, en justa correspondencia, de distintas localidades vascongadas.

En la Diputación de Álava, que según esa práctica correspondería al PP, no ha habido acuerdo por largo tiempo, con lo que se corría el riesgo de que cayera en manos de la coalición PNV-EA. Las posibilidades de un arreglo llegaron a estar oscuras. El PP vasco se resistía a ceder algo que considera suyo según la praxis tradicional con el PSOE desde hace años. En cambio, los socialistas ¬o un sector influyente de ellos¬ pensaban y piensan que les irán mejor las cosas cuanto más se alejen de los «populares», a quienes consideran unos advenedizos en Euskadi y que, además, han engordado a su costa (bien es cierto que respetando las reglas de juego democrático). Y el PNV, al ver el espectáculo de «sokatira» entre los constitucionalistas, decidió que, en el conflicto del Parlamento autonómico, si de tensar la cuerda se trata, ésa es su especialidad. Ahora, con la aparente recomposición del pacto entre «populares» y socialistas, rectificar posturas ya es difícil. Pero al ver de nuevo la unión de los defensores de la Constitución quizá titubeen y busquen un apaño. Si no es que están más allá del punto de retorno.

El entreguismo socialista
Editorial El Ideal Gallego 12 Junio 2003

Aquellos españoles que pasaron por el trago de hacer la “mili” recordarán que en su cartilla, en los supuestos rasgos de su personalidad y pericia bélica, junto al valor siempre aparecía un escueto: “se le supone”. A falta de guerras en las que demostrar el arrojo frente al enemigo, todos los reclutas pasaban por ser unos fieros soldados, capaces de dar hasta su última gota de sangre por la patria. A los políticos, también hay una serie de valores que se les debían suponer. Por ejemplo, la honradez, las ganas de trabajar por el bien de los ciudadanos, por unas ideas... Y, sin embargo, han sido políticos, compañeros hasta hace una hora de los “traidores” de Madrid, los primeros en insinuar que detrás de su “espantá” hay oscuros intereses económicos y urbanísticos.

El problema es que nadie, absolutamente nadie, se ha creído la justificación dada de la decisión de Eduardo Tamayo y Teresa Sáez de ausentarse en la elección del presidente del parlamento madrileño. Según los socialistas, no es posible que ningún afiliado esté descontento con el entreguismo a Izquierda Unida, co-gobernadora gracias a un exiguo número de votos. Uno de lo males que se suele achacar a los políticos es que una vez que “pisan moqueta” se distancian de la realidad de la calle y, por supuesto, de lo que perciben las bases. Y ¿qué sentirá un socialista madrileño al saber que su formación tenía previsto entregar la mitad del gobierno a IU pese a que los de Llamazares sólo obtuvieran el 5% de los votos? Es posible que a Zapatero lo único que le interese es que el PSOE figure como gobernante en Madrid, pero también es verdad que lo normal es que más de uno se sienta defraudado por la poca capacidad negociadora que los socialistas han demostrado a la hora de pactar los gobiernos con los comunistas.

Gotzone Mora: «La sociedad catalana me ha dado la espalda»
MARÍA A. PRIETO ABC 12 Junio 2003

BARCELONA. La profesora Gotzone Mora pisó ayer finalmente el Aula Magna de la Universidad de Barcelona, pero las cosas no transcurrieron como ella deseaba. Es cierto que en el acto de desagravio organizado por el rectorado -que hace tres meses impidió que Mora dictara una conferencia en las mismas dependencias- no se produjeron incidentes, pero la militante socialista del País Vasco marchó «dolida» de Cataluña. Y no era para menos. No más de cuarenta personas se dieron cita en el Aula Magna, que se veía más desangelada que nunca.

Emocionada, al borde de las lágrimas, Gotzone Mora se confesó: «Agradezco a los organizadores que me hayan invitado, pero me quedo triste, porque esta sociedad catalana que tantas veces se ha hermanado con la mía y yo con ella me ha dado la espalda». A Gotzone Mora, objetivo de los nacionalistas vascos y del entorno etarra, le habría gustado «ver caras de compañeros (en referencia al Partit dels Socialistes de Catalunya), de alumnos y de otras personas que, aunque no estén de acuerdo conmigo, quieran escucharme».

En efecto, a la conferencia, enmarcada en el ciclo «La Universidad por la paz» no asistió ningún dirigente del PSC, ni de ninguna otra formación catalana. En plena época de exámenes, tampoco los alumnos de la UB se dejaron caer por el lugar. Pero puesto que «todo se supera y yo siempre intento mirar hacia adelante», la profesora vasca pasó a relatar la terrible cotidianidad de su vida en la Universidad del País Vasco «donde no se puede respirar» A ella y a otros como ella les han dejado gatos muertos a la puerta del despacho; les han destrozado el coche y han puesto sus nombres en el centro de una diana, pero resiste porque, según cuenta, «constantemente me piden por la calle que siga siendo la voz de la gente que tiene miedo a expresarse».

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