AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 15 Junio  2003
Un país increíble
Amando de Miguel La Razón 15 Junio 2003

Ayuntamientos renovados
Editorial El Correo 15 Junio 2003

Reaparición terrorista
Editorial El Correo 15 Junio 2003

La hora de la Justicia
CARLOS URQUIJO VALDIVIELSO El Correo 15 Junio 2003

¿Somos tontos
Cartas al Director El Correo 15 Junio 2003

España no puede contar con este PSOE
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  15 Junio 2003

Pero, ¿existe Zapatero
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital  15 Junio 2003

Ayuntamientos democráticos
Editorial La Razón 15 Junio 2003

LA INTELIGENCIA SOCIALISTA
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 15 Junio 2003

La fiesta de la democracia
Editorial El ideal Gallego 15 Junio 2003

El PSE recupera Andoain con un tributo a López de Lacalle y Pagaza
ÓSCAR B. DE OTÁLORA/ANDOAIN El Correo 15 Junio 2003

El PSOE da Navarra al nacionalismo y se entrega a IU
C. Morodo - Madrid.- La Razón 15 Junio 2003

Batasuna pataleó y atacó sin éxito hasta el último minuto
J. Arias Borque/ L. R. N. - Vitoria/ Madrid.- La Razón 15 Junio 2003
 

Un país increíble
Amando de Miguel La Razón 15 Junio 2003

Tomo la expresión de un anuncio que hace el Gobierno Vasco para atraer turistas al País Vasco. Bueno, ahora se dice siempre Euskadi, un neologismo ya implantado que suplanta la idea de país por la de Estado. Eso mismo se quiere hacer desde Vasconia con el conjunto de la sociedad española, que aparece así como «el Estado» sin más.
No estamos ante una mera cuestión de usos lingüísticos. La almendra del asunto es que el Gobierno vasco se presenta ante los españoles y ante el mundo entero como la representación de un Estado independiente. No hay más que ver cómo afirma Ibarreche que el Parlamento Vasco es «soberano». No sólo lo asegura sino que es consecuente con esa entelequia. Jamás se oirá decir a las autoridades vascas que son parte de España, que ellas son también parte del verdadero Estado español.

Sin embargo, los hechos son tozudos. El País Vasco siempre ha sido parte de Castilla y luego del conjunto de España, y no sólo como Estado sino como sociedad. Los apellidos netamente vascongados se encuentran distribuidos profusamente en toda España y en Iberoamérica. En muchos aspectos, a lo largo del último siglo, Vasconia ha sido la parte más adelantada de España en muchos aspectos de la vida económica y la organización social. Ya es paradójico que, en esas condiciones, el País Vasco quiera ser independiente. De hecho, desde que existe un plan explícito de independencia («soberanista», dicen), la situación económica del País Vasco retrocede. No hay más que ver que es una de las pocas regiones españolas que no atrae inmigrantes extranjeros en la cantidad proporcional a su desarrollo económico. ¿No resulta un dato increíble?

No discuto, por obvio, que la contribución de los vascos a la Historia de España ha sido esencialísima. En cambio, no se podría decir lo mismo ¬ni siquiera por aproximación¬ del peso de los vascos en la Historia de Francia. No es sólo una cuestión del pasado. Ahora mismo la atención que conceden los periódicos españoles a las cuestiones vascas resulta desproporcionadamente alta. Todo lo vasco resulta fascinante para el resto de los españoles y me atrevo a decir que para muchos hispanoamericanos. Vamos, que, si no hubiera terrorismo, no haría falta hacer anuncios para llevar turistas al País Vasco. El terrorismo se evaporará el día en que desaparezca el nacionalismo vasco. Lo que tiene que haber en Vasconia es un partido asociado al PP y otro al PSOE, pero sin ínfulas «soberanistas». Es lo que tienen los navarros y no les va nada mal, por cierto. El País Vasco merece ser un país enteramente creíble.

Ayuntamientos renovados
Editorial El Correo 15 Junio 2003

La constitución de los ayuntamientos y la elección de los alcaldes que durante los próximos años dirigirán su actuación representó ayer la culminación de un proceso electoral que tuvo su primera y decisiva vuelta el pasado 25 de mayo. En Euskadi y Navarra, la exclusión judicial de la izquierda abertzale de la liza electoral ha dado lugar a un panorama sin precedentes en la vida local. Los sucesivos procesos de ilegalización de Batasuna y de las organizaciones consideradas por los tribunales como su «continuidad operativa» se han trasladado por primera vez al ámbito institucional, lo cual genera o apunta cambios políticos de indudable trascendencia. De ahora en adelante, ETA no contará con la cobertura que hasta ahora ha encontrado en la vida municipal; en plenos que se convertían en auténticas manifestaciones de apología del terror y desprecio hacia las víctimas. Los concejales elegidos el 25 de mayo y los alcaldes designados ayer no tendrán que soportar a su lado la sombra tantas veces amenazante de compañeros de corporación dispuestos a justificar el asesinato de sus propios vecinos.

Las sentencias judiciales han desterrado el fundamentalismo fuera de la legalidad institucional, de tal suerte que ni la conciencia ciudadana en general ni los sentimientos de quienes más padecen por causa del terrorismo serán en adelante violentados desde la tribuna que hasta ayer mismo poseían los extremistas en las casas consistoriales. La izquierda abertzale se enfrenta a una situación sin precedentes en su trayectoria. Sus seguidores han de ser conscientes de que ha sido la propia sociedad la que ha declarado radicalmente incompatibles el terrorismo y la representación institucional. Quien pretenda actuar en la legalidad deberá no sólo renunciar al uso de la violencia sino denunciarla y condenarla. Quien opte por continuar dando cobertura al terrorismo sabe que no podrá contar con una voz legalizada que ampare su ignominiosa conducta. Ésa es la encrucijada que determinará la evolución del comportamiento político de los miles de ciudadanos vascos y navarros que el 25 de mayo optaron por el voto nulo, a pesar de que quienes en la mañana de ayer trataron de boicotear el normal desarrollo de los plenos municipales se resistan a enfrentarse a la nueva realidad y prefieran dejarse llevar por la inercia de la barbarie y el mesianismo.

La anulación del voto a la izquierda abertzale ha simplificado la composición de los nuevos ayuntamientos y propicia un mayor número de casos en los que la gobernabilidad de los mismos se sostendrá en mayorías absolutas o, en todo caso, precisadas de apoyos puntuales. Aun no siendo éste su objetivo, los próximos cuatro años conocerán una realidad municipal más estable y, en esa medida, más racional y eficiente. De ahí que, exceptuando las localidades navarras en las que la alianza del resto de las fuerzas ha impedido a UPN alcanzar la alcaldía, la jornada de ayer no deparara significativas sorpresas. Pero, tal y como han indicado los dirigentes del socialismo vasco, la ausencia de Batasuna va a favorecer que la actividad política en las instituciones locales y forales se desarrolle en un clima de mayor normalidad que hasta ahora. La persistencia del Plan Ibarretxe constituye una razón poderosa que disuade al constitucionalismo de cualquier actitud que facilite al nacionalismo compatibilizar el gobierno de las instituciones dentro del vigente marco constitucional con su superación soberanista y unilateral. Pero el constitucionalismo tampoco podrá eludir la responsabilidad que le atañe para deslindar aquellos aspectos de la vida institucional que afecten a los fundamentos de la convivencia en una sociedad plural y sean causa seria de divergencia respecto al nacionalismo de aquellos otros temas que hagan posible la definición de políticas comunes.

José María Aznar y los demás dirigentes y candidatos del PP convirtieron la alianza post-electoral entre los socialistas e IU en argumento fundamental de su estrategia de campaña frente a la tendencia ascendente que las encuestas concedían al partido de Rodríguez Zapatero. La desconcertante situación provocada por la fuga de dos electos socialistas de la Asamblea de Madrid ha realzado la importancia de la unidad de la izquierda como factor crítico para las aspiraciones del PSOE tanto en el corto plazo como, en especial, de cara a las elecciones generales. Desde que en 1996 el PP arrebató la mayoría al PSOE, dicha cuestión se ha convertido en un dilema poco menos que irresoluble para los sucesores de Felipe González. La constitución de los ayuntamientos en el resto de España permitió ayer reseñar la existencia de una línea de continuidad en las coincidencias manifestadas por PSOE e IU a la hora de establecer los gobiernos locales. Pero mientras los socialistas parecen inscribir las citadas coincidencias dentro del ámbito de la necesidad ineludible de superar la representatividad de los populares en tal o cual institución, brinda a éstos un fácil flanco para presentar dichas alianzas como ejemplo de radicalidad. La alternativa socialista frente al PP depende en buena medida de lo que acontezca en la comunidad de Madrid, no sólo porque su credibilidad ha quedado en entredicho, sino porque lo sucedido ha suscitado la duda razonable sobre si el partido de Rodríguez Zapatero cuenta con un programa político propio y solvente.

Reaparición terrorista
Editorial El Correo 15 Junio 2003

Después de remarcar su presencia durante y después de la campaña electoral pasada, ETA no quiso permanecer ausente de la jornada que iba a consagrar el desalojo legal de la izquierda abertzale de los municipios de Euskadi y Navarra. La terrible carga letal que contenía el artefacto dispuesto para su detonación hallado en Bilbao supuso ayer la reaparición de la banda terrorista en Vizcaya. La más que estimable eficacia y celeridad con la que la Ertzantza desactivó el explosivo impidió que causara males incalculables. A la espera de que la investigación policial esclarezca cuál era la intención última de los terroristas, basta el dato de la propia existencia del dispositivo mortal, de los 30 kilos de carga destructora, para reiterar a los responsables políticos e institucionales -también a los que ayer asumieron sus cargos- que entre sus cometidos no puede existir otra prioridad que la derrota definitiva de ETA.

Los funcionarios policiales que ayer consiguieron garantizar la integridad de personas y bienes ante tan amenazante presencia cumplieron con su deber de forma encomiable. Pero la obligación de sus superiores y la de todas las personas responsabilizadas en la lucha contra el terrorismo es lograr que ningún coche bomba pueda circular impunemente por las calles del País Vasco y del resto de España. ETA no puede seguir siendo tratada como un factor imprevisible, sin más, sino que ha de convertirse en el objetivo número uno no sólo de los esfuerzos en el terreno de la actuación policial y judicial, también del empeño político y social para que la sociedad vasca no acabe aletargada en la creencia de que nos basta con esperar el final del terrorismo.

La hora de la Justicia
CARLOS URQUIJO VALDIVIELSO/PARLAMENTARIO VASCO DEL PP El Correo 15 Junio 2003

Resulta difícil ya encontrar adjetivos para calificar, sin repetirse, la actitud del nacionalismo vasco en su permanente desafío al Estado de Derecho. Con la decisión adoptada por la Junta de Portavoces del Parlamento vasco en relación con la disolución de Batasuna, el PNV ha consumado la ruptura del único eslabón que le mantenía unido al Estado de Derecho. Su oposición a disolver de hecho lo que ya estaba disuelto de derecho por el Supremo supone un acto de insumisión que hasta la fecha ni los cómplices de ETA se habían atrevido a dar con esa claridad. Con el agravante además de que todo ello se hace no desde la clandestinidad, sino desde un Gobierno y un Parlamento que deben su existencia a la misma Constitución a la que ahora traicionan.

Las fuerzas políticas que hacemos de la Constitución y del Estatuto de Autonomía nuestra razón de ser y estar en el País Vasco hemos puesto todo nuestro empeño en incorporar al nacionalismo a la democracia española, en buscar su encaje en la España constitucional. Pusimos todo nuestro esfuerzo, cediendo quizá demasiado en ocasiones, en satisfacer a los nacionalistas para que se sintieran cómodos en el proyecto que alumbraba tras la dictadura. Hoy hay que decir que ese esfuerzo ha resultado baldío. El trabajo desplegado, las contrapartidas obtenidas de los gobiernos de la Transición o de los de coalición con el PSE, por poner tan sólo dos ejemplos, no han servido para saciar al nacionalismo y obtener un compromiso de lealtad al sistema de convivencia refrendado por todos los españoles, también en el País Vasco, hace ahora veinticinco años.

Tristemente, cuando las cotas de autogobierno de que hoy gozamos los vascos son de tal envergadura que jamás habrían sido soñadas por los Arana, Agirre y demás prohombres del nacionalismo, el partido de Ibarretxe tira por la borda el esfuerzo y los consensos tejidos con tanta paciencia durante los últimos años. Se han echado al monte además sin posibilidad de retorno a corto plazo y aunque ello sea a costa de quebrar la convivencia entre vascos, dibujando ante nosotros uno de los panoramas políticos más oscuros de la historia reciente. Y todo eso únicamente por un puñado de votos. Por heredar los votos de la banda terrorista ETA y sustituirles políticamente asumiendo su proyecto independentista y etnicista. Un proyecto que, aunque ellos saben de imposible realización, dejará todavía por su obstinación mucho más dolor y miseria por el camino.

Llegados pues a este punto, solo cabe confiar en la respuesta de nuestras instituciones. El protagonismo en esta hora no es ya de los partidos políticos sino del Poder Judicial. La respuesta tiene que ser implacable con quienes se han burlado de la ley y de las resoluciones de los tribunales. Frente al desafío y la insumisión del nacionalismo vasco sólo cabe una respuesta serena pero firme y contundente. Los tribunales tienen la urgente obligación de colocar a quienes se sitúan al margen de la Ley frente a sus responsabilidades. Eso es lo que esperamos todos los españoles que siempre hemos hecho de la observancia de las leyes nuestra norma de conducta.

¿Somos tontos?
Joseba Urízar Aldecoa/Sopelana-Vizcaya Cartas al Director El Correo 15 Junio 2003

Pactaron con ETA y luego lo negaron. Convirtieron, con una exquisita falta de pudor, el funeral de Fernando Buesa en un desfile de ikurriñas y de exaltación del lehendakari. Pusieron todas las trabas a la ilegalización del brazo político de ETA. Llamaron «asquerosos» a los de Basta Ya que acudieron a una manifestación cuyo lema era 'ETA no'. Pusieron el grito en el cielo con el cierre de 'Egunkaria', sin molestarse en analizar las causas y llamaron torturadora a la Guardia Civil. Con el cadáver de Pagazaurtundua aún caliente, Arzalluz insultó a su madre. Clamaron contra el fin de los privilegios de los etarras en la universidad. Ahora se niegan a disolver Batasuna, incumpliendo la sentencia del Supremo. Ofrecen cobertura política y representación a los colegas de ETA. Declaran ilegales las manifestaciones de los radicales, pero no las impiden. Y cuando se producen dos asesinatos más, ponen cara de pena y declaran sin que se les mueva un músculo de esa cara tan dura que tienen que su objetivo es «la desaparición de ETA». ¿A quién pretenden engañar a estas alturas? ¿Pensarán que somos todos tontos? ¿No les queda un ápice de vergüenza?

España no puede contar con este PSOE
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  15 Junio 2003

El PSOE, que como la URSS empieza a merecer la definición de “cuatro siglas, cuatro mentiras”, se ha convertido en el primer agente electoral del PP. En Navarra, los últimos pactos socialistas con los nacionalistas vascos habrán convencido a quienes aún no lo estuvieran de que ni Navarra ni España pueden contar con este PSOE. Mientras en Madrid se escenifica la inacabable comedia de la corrupción partidista, en Navarra se representa la tragedia de la disgregación nacional. Y en realidad ambas son dos caras de la misma moneda: un partido nacional sin proyecto nacional está condenado a dejar de ser un partido. Y a destruirse desde arriba para reconstruirse desde abajo... o a desaparecer.

Cada paso adelante que da la voracidad de poder local es un paso atrás en el poder nacional. Cada pacto con los enemigos de España y de la democracia para arañar cargos y dinero público es un golpe al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. En su preámbulo, ese pacto propuesto por el PSOE y firmado por el PP dice con toda claridad que ninguno de ellos pactará con el PNV mientras no abandone la complicidad con los terroristas y el proyecto separatista que con ellos comparte. Pues ahí está Navarra, para probarlo. Ahí está Patxi López, para confirmarlo. Ahí está Odón Elorza, para remacharlo. Y si el partido de Ibarreche y el partido de Madrazo son los socios políticos del PSOE, ¿alguien puede todavía dudar de que Zapatero ha renunciado a la Moncloa? ¿Alguien puede creer que este partido de oportunistas desorejados y sectarios irredentos, que no hacen ascos a los totalitarios comunistas o separatistas y que son capaces de cualquier cosa con tal de perjudicar al PP, puede conquistar el próximo mes de marzo la confianza de los ciudadanos para gobernar España?

En los meses que faltan, cada uno de los municipios donde se demuestra la poca fiabilidad del PSOE es un escaparate, una mesa petitoria, un anuncio convincente llamando a votar al PP, cualquiera que sea su candidato. Sólo un error grave de Aznar en la elección podría comprometer ese triunfo. Pero incluso si el candidato popular no es muy bueno, entre fiarse poco y no fiarse nada de un partido hay un trecho importante. El mismo, cada vez mayor, que separa a Aznar de Zapatero.            Por cierto, ¿dónde está Zapatero?

Pero, ¿existe Zapatero?
Jaime Ignacio del Burgo Libertad Digital  15 Junio 2003

Estella es una ciudad cargada de simbolismo político. Durante la carlistada fue corte de reyes llenos de calor popular. Más tarde fue utilizada por el nacionalismo vasco para lanzar el primer Estatuto de Euzkadi en los albores de la II República, aunque el proyecto naufragara en lo que a Navarra se refiere. Y en época reciente, fue elegida para lanzar a los cuatro vientos un pacto para dinamitar la Constitución española y avanzar hacia la independencia del País Vasco o Euskal Herria. Navarra es el oscuro deseo del nacionalismo.

Pues bien, desde los años de la transición a la democracia, Navarra supo resistir el acoso nacionalista, refrendó -por mayoría absoluta- la Constitución de 1978, pactó con el Estado desde el respeto a sus derechos históricos el Amejoramiento del Fuero de 1982 y desde entonces ha disfrutado de una estabilidad institucional que, entre otras cosas, le ha permitido situarse a la cabeza de España en la mayor parte de los indicadores del bienestar.

Todo eso se hizo entre UPN, partido de centro derecha, y el PSOE, partido de centro izquierda, al menos en Navarra, en virtud de una colaboración fructífera derivada del hecho de compartir el mismo proyecto de convivencia tanto en lo relativo a la navarridad como a la vocación española del viejo Reino.

Sin embargo, el PSN, gravemente tocado desde el descubrimiento de la corrupción que afectó a sus principales dirigentes, hace dos años decidió que no podía esperar mucho más tiempo sin estar en el poder, rompió el pacto presupuestario alcanzado en 1999 con UPN y convocó a los ciudadanos a manifestarse en las urnas para la configuración de un "gobierno de progreso" -¿les suena?-, con el concurso tanto de Izquierda Unida como con los nacionalistas "buenos", es decir, con todos aquellos que rechazaran la violencia.

El resultado de las elecciones forales fue para el PSN especialmente demoledor. En 1999, obtuvo 11 escaños. En el 2003, los mismos. Ni uno más. El descalabro había sido vaticinado por destacados dirigentes históricos del socialismo que expresaron públicamente su apoyo a UPN ante la posibilidad de un gobierno que para alcanzar mayoría absoluta tendría que contar, además de IU, con el PNV, EA y Aralar.

En un reciente Consejo Regional hubo voces críticas con la actual dirección del Partido y su Secretario General, Juan José Lizarbe, se vio obligado a manifestar que no trataría de revalidar su título en el próximo Congreso socialista. Por eso, el PSN necesitaba con urgencia mejorar la cuenta de resultados. La ocasión podía venir de las alcaldías en litigio. Si Estella, Tafalla, Tudela, Barañaín y Sangüesa, localidades de singular importancia, acababan en el ceso socialista podía paliarse la derrota electoral.

Para eso era imprescindible negociar con los partidos nacionalistas, incluidas ciertas candidaturas de la izquierda abertzale. Y se hizo. Las negociaciones se llevaron a cabo sin luz ni taquígrafos. En algunos casos, IU servía de correa de transmisión entre el PSOE y los grupos nacionalistas. El objetivo no era otro que la expulsión de UPN de las alcaldías, pese a ser la lista más votada y pese además a que los constitucionalistas en conjunto sumaban mayoría absoluta.

En Ferraz se alarmaron ante el dislate y trataron de evitarlo, con buen criterio. Recibir alcaldías, con pactos bajo la mesa, de manos nacionalistas vulneraba el pacto por las libertades y contra el terrorismo del año 2000, en cuyo impulso inicial tanto empeño puso el Secretario General del PSOE, Rodríguez Zapatero. No podía aceptarse de ningún modo que para desplazar del poder a UPN, partido adherido al pacto de Madrid, se recibiera el voto de los separatistas. Así que en la tarde de ayer se recibió la orden de que los concejales socialistas de las cinco localidades en cuestión votaran en blanco y permitieran el acceso de UPN a las alcaldías. Los socialistas deben ser buenos fueristas, así que decidieron aplicar el derecho a resistir las disposiciones que consideraban injustas: "Se obedece, pero no se cumple".

El resultado no ha podido ser más penoso. Eso sí, según ellos han cumplido el compromiso con el pueblo que les pedía votarse a sí mismos. No tienen la culpa, pobrecitos, de ser tan estupendos/as sus candidatos/as que hasta los separatistas les votan gratis et amore. Sería cómico si no fuera trágico. Pronto veremos las consecuencias del precio a pagar.

Después de todo sólo cabe hacer una pregunta. ¿De verdad el Partido Socialista Obrero Español existe o se ha convertido en un conglomerado donde cada cual marcha en la dirección que estima más oportuna para sus intereses? ¿Exigirá Ferraz a los alcaldes y alcaldesas rebeldes que renuncien a la alcaldía para recomponer la dignidad y el decoro exigidos por el pacto por las libertades y contra el terrorismo?

Estella no es Madrid, es verdad. ¿Pero existe Zapatero?

Jaime Ignacio del Burgo es Diputado de UPN

Ayuntamientos democráticos
Editorial La Razón 15 Junio 2003

El día de ayer fue una fiesta para la democracia con la constitución de los ayuntamientos surgidos de las urnas el pasado 25 de mayo y hay motivos para alegrarse por la consolidación del sistema político que representa la administración más próxima a los ciudadanos. Todos debemos sentirnos plenamente satisfechos porque, por vez primera en muchos años, el brazo político de ETA ha sido barrido de estas instituciones y, de forma generalizada, ha perdido poder y dinero. La banda quiso ayer, y afortunadamente fracasó en su intento, amargar la jornada con un coche-bomba preparado para provocar una matanza en el centro de Bilbao. Y fracasó también, a pesar de la inoperancia de la Ertzaintza a las órdenes del nacionalista Balza, al tratar de evitar con sus «borrokas» y simpatizantes la constitución de los ayuntamientos en muchas localidades del País Vasco, pues se completaron los trámites democráticos, aunque en ocasiones tuviera que hacerse lejos de la Casa Consistorial.

Ha funcionado, sobre todo, la alianza entre el PSOE y la coalición comunista de Izquierda Unida, una legítima y legal reunión de intereses, que ha permitido a la suma de ambos grupos lograr el gobierno de 310 municipios, una cifra que no alcanzaban desde 1979. Hoy ha tenido éxito una alianza de la izquierda, un «todos a una, y como sea, contra el PP» que, si funciona en el nivel local ¬donde cualquier alianza es posible en función de la personalidad concreta de cada candidato¬, es posible que no lo haga en la misma medida cuando se habla de política nacional.
Rodríguez Zapatero puede cantar victoria por el número de municipios con alcalde socialista, pero debería explicar por qué su partido pacta en términos tan amplios con una coalición que habla de una forma en el País Vasco y de otra fuera de esta Comunidad. El secretario general del PSOE deberá, en algún momento, pedir explicaciones al partido del pobre Llamazares por su alianza contra los constitucionalistas, o justificar en su caso las razones por las que se siente cómodo con los votos de una coalición que, en el País Vasco, es parte del gobierno nacionalista, se movilizó en contra de la ilegalización de Batasuna y todavía defiende con su voto la permanencia del brazo político de ETA en el Parlamento de Vitoria. Y tendrá que contar también qué razones existen para que sus concejales en cinco lugares de Navarra se hayan aliado con los nacionalistas vascos y en contra de los constitucionalistas de UPN.
Hay ocasiones, y la proximidad de las elecciones generales de 2004 es una de ellas, en que comprometerse con quien sea para llegar al poder pasa factura. Lo sabe bien Joaquín Almunia, que pagó muy caro en votos en las últimas generales el anuncio de una alianza «contra la derecha», con la coalición comunista de Izquierda Unida.

LA INTELIGENCIA SOCIALISTA
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 15 Junio 2003

«El PSOE está gravemente tocado. El suyo es un derrumbe a cámara lenta. No es un caso extraño al destino general de los partidos de izquierda en toda Europa, de los socialistas y de los comunistas. Ha sucedido en Italia y Francia»DECEPCIÓN profunda en el entorno intelectual del Partido Socialista. Amargura y vergüenza en algún caso. Si no se puede hablar de desbandada, sí de retirada discreta. De los más lúcidos. «Apaga y vámonos» ha escrito Juan José Millás. A unos les resulta insoportable la aparición de nuevos Roldanes («hay que limpiar las calderas del barco»), decía ayer Joaquín Leguina en este periódico). Para otros lo más grave es la torpeza de la dirección socialista, su compromiso con gentes de la catadura humana de Tamayo y Sáez.

Este universo de profesionales -sociólogos, periodistas, creadores-, que es sin duda alguna el patrimonio más valioso que puede tener un partido de izquierdas hoy, cuando ha desaparecido el movimiento obrero y no hay, por tanto, vanguardias que encarnen la «conciencia de clase», nunca llegó a entusiasmarse con José Luis Rodríguez Zapatero. Quizá porque éste tampoco ha sabido valorar el papel de estos como intelectual orgánico. Se limitaron a aceptarle a falta de recambio. José Bono habría sido para ellos una solución peor. A partir de ahí pusieron en marcha una estrategia que ha ido siguiendo Zapatero de forma disciplinada: ha presidido huelgas estudiantiles y la huelga general (del brazo de Llamazares), ha asumido el papel de servidor del eje franco-alemán en la guerra de Irak, ha limado sus aristas españolas en beneficio de la greña nacionalista, y por fin ha defendido con entusiasmo la coalición con los comunistas en las elecciones. Es verdad que el resultado de éstas no fue un éxito pero quizá sí un buen comienzo para la carrera final. Desde luego nadie podría acusar de temerario a quien apostara hace unos días por Zapatero como ganador de las legislativas de 2004. Ésta era la situación hasta el martes negro, hasta la sesión en la que la Asamblea de la Comunidad madrileña debía elegir la presidencia. Ahí cambió todo. Ahí se terminó todo. No sólo perdió el PSOE la joya de la corona sino la dignidad que debe tener el partido con el que puede colaborar un intelectual, un escritor político. La fuga de los diputados Tamayo y Sáez reveló la elementalidad y la ineficacia de la dirección socialista. Un bochorno insufrible.

Es verdad que no han faltado reacciones aguerridas, casi desesperadas, por parte de algunos representantes de la inteligencia socialista. Se ha llegado a explicar la fuga de los diputados Tamayo y Sáez como el resultado de un golpe de Estado llevado a cabo por agentes del PP. La larga mano del capital inmobiliario («de derechas» por definición) habría conseguido el secuestro de la voluntad popular gracias a la compra de unos «despojos humanos», como ha definido José Blanco, secretario de Organización del PSOE, a los diputados traidores. Es posible que haya gentes que se acuesten con esta ensoñación e incluso lleguen de esta forma a conciliar la conciencia y el sueño.
El PSOE está gravemente tocado. El suyo es un derrumbe a cámara lenta. No es un caso extraño al destino general de los partidos de izquierda en toda Europa, de los socialistas y de los comunistas: ha sucedido en Italia (el suicidio del PCI, la muerte de Craxi en Túnez...) y en Francia, donde la floración de organizaciones trotskistas es la señal inequívoca de un debilitamiento progresivo de la izquierda clásica. En España el Partido Socialista se mantiene todavía gracias a la fidelidad de un electorado con claves históricas y a este mundo de profesionales de la cultura, intelectuales y creadores (ajeno al de las gentes del cine y de la canción). Por esa razón el visible cuarteamiento de este mundo y su discreta retirada como defensores del PSOE pueden ser el síntoma más claro del derrumbe de éste.

La fiesta de la democracia
Editorial El ideal Gallego 15 Junio 2003

Con sorpresas, pero con menos de las que algunos se esperaban, la gran fiesta de la democracia, la constitución de las corporaciones locales se ha ejecutado. En toda España, el resultado de las urnas, el mandato de los ciudadanos, se ha transformado en grupos de gobierno y, como para que la jornada fuera mucho más feliz, la Ertzaintza consiguió desactivar un coche bomba con el que ETA quería demostrar el respeto que le infunde lo que los votantes manifiestan. Treinta kilos de explosivos en Bilbao dispuestos a provocar una auténtica carnicería, entre un edificio de la Feria de Muestras y el Hospital de Basurto. Una animalada más que, afortunadamente, quedó en un susto. Ante la victoria sobre la amenaza de los asesinos, poco importan esas pequeñas “traiciones” que rompieron la disciplina impuesta por los partidos en aras de los pactos logrados por las direcciones. En Corcubión, por ejemplo, el PSdeG tendrá que expulsar a sus ediles, que optaron por no apoyar al candidato nacionalista. En Ponteareas, fueron los populares los que dieron el apoyo al PSOE, dejando a los independientes en fuera de juego. Y en O Porriño, el BNG, con tres concejales, dirigirá el municipio gracias a políticos que antes habían concurrido en las listas del PP. Y de los más de trescientos consistorios, todavía hay ocho que no han podido constituir sus corporaciones por estar pendientes de recursos judiciales. Dicen los políticos que las elecciones locales son las más atípicas porque en ellas se vota a la persona, no al partido. Tal vez por eso resulta tan complicado imponer una disciplina tan férrea como la que se registra en otros organismos. En los municipios vence el corazón y, además, los ciudadanos suelen castigar a quienes mercadean con la confianza en ellos depositada.

El PSE recupera Andoain con un tributo a López de Lacalle y 'Pagaza'
El pleno, en el que Batasuna perdió la Alcaldía, transcurrió entre insultos y amenazas
ÓSCAR B. DE OTÁLORA/ANDOAIN El Correo 15 Junio 2003

El acto final de la recuperación del Ayuntamiento de Andoain por parte del PSE, tras cuatro años de gobierno de Batasuna, se produjo frente al monolito que recuerda a los asesinados José Luis López de Lacalle y Joseba Pagazaurtundua. El nuevo alcalde, José Antonio Pérez Gabarain, dejó su makila junto a una foto de 'Pagaza', apoyó sus dos enormes manos en la roca y rompió a llorar. A su lado, Estíbaliz Garmendia, la viuda del sargento de la Policía Municipal, se dejó vencer por el llanto, al igual que las decenas de socialistas y populares que, una vez finalizado el pleno del constitución del Ayuntamiento, habían caminado hasta el monumento en memoria de las dos víctimas de la banda terrorista. A su alrededor, decenas de escoltas y ertzainas permanecían alerta.

Unos minutos antes, Pérez Gabarain, había sido insultado, amenazado e increpado hasta la náusea por una treintena de radicales que, desde primeras horas de la mañana, ocupaban la sala de plenos de Andoain. En primera línea de se encontraba el miembro de Batasuna José Antonio Barandiarán, el alcalde saliente, que siempre se ha negado a condenar los asesinatos de López de Lacalle y 'Pagaza', así como todos los actos de 'kale borroka' que han arrasado la localidad en los últimos cuatro años.

Edificio protegido
Barandiarán, siempre en silencio, fue testigo de cómo su sustituto se encargó desde las once menos cuarto de la mañana de dar todos los pasos para conformar el nuevo Ayuntamiento. Los primeros en llegar al edificio consistorial, protegido por varias dotaciones de 'beltzas', fueron los siete concejales socialistas y los dos del Partido Popular. Cuando ocuparon sus sillas, un agente de la Policía local comenzó a preparar la urna para votar al nuevo alcalde. A las once menos cinco, entraron en el salón los siete miembros del PNV, encabezados por su portavoz, Mikel Arregi, y el único edil de Izquierda Unida.

Después de una rápida votación, Pérez Gabarain se alzó con la alcaldía gracias a los populares. Cuando se proclamó su mandato, los radicales que ocupaban las filas del público desplegaron unas pequeñas pancartas con la frase: «PNV, EA, IU, PP y PSE-EE. Pucherazo». Ese fue el gesto que preludió una lluvia de insultos, como «ladrones», «fascistas», «'txakurras'» o «traidores». Los militantes del PP y el PSE que habían acudido para apoyar a sus representantes, entre los que se encontraban María San Gil y Manuel Huertas, así como Maite Pagazaurtundua, respondieron a los abucheos con un estruendo de aplausos.

Gabarain intentó leer un discurso que los radicales silenciaron a base de gritos. En su mensaje, el nuevo alcalde decía: «Hoy no quiero olvidarme de los que nos faltan. José Luis López de Lacalle y Joseba 'Pagaza'. Ellos no están con nosotros porque ETA les quitó la vida. Hoy hubiera sido un gran día para ellos». Tras levantar la sesión, Gabarain guió a los socialistas y populares hasta el monumento a sus amigos muertos.

El PSOE da Navarra al nacionalismo y se entrega a IU
Pacta con PNV e independentistas en varios municipios de la Comunidad Foral y firma la mayor unión con los comunistas desde 1979
C. Morodo - Madrid.- La Razón 15 Junio 2003

Las alianzas postelectorales del PSOE fueron uno de los ejes del discurso de José María Aznar en la campaña del 25-M, sobre la base de aventar que había un acuerdo tácito con IU para controlar el mayor número posible de corporaciones tras la cita con las urnas. También avisó de lo que planeaban socialistas y nacionalistas en comunidades como Navarra. Ayer, la constitución formal de los ayuntamientos dejó un mapa electoral en el que la coalición de izquierdas, el autodenominado «pacto de progreso», se hace con el gobierno de unos 300 municipios bajo cuya órbita están más de 5 millones de personas. Se trata de la mayor alianza desde las elecciones de 1979, cuando empezó la cohabitación municipal que marcó la antesala de la llegada de los socialistas al poder. Quedó interrumpida en 1995 porque IU, de la mano de Julio Anguita, se sintió más atraída por dirigir sus guiños al PP que al PSOE, permitiendo así a los populares hacerse con las Alcaldías de Málaga y Córdoba, o con el Gobierno autonómico de Asturias, a pesar de encontrarse en minoría.

La mayor sorpresa de la jornada se produjo en la Comunidad foral donde los socialistas se valieron del apoyo de los nacionalistas vascos para provocar que UPN perdiese algunas de las alcaldías más importantes. Ferraz, a través de José Blanco, se vio obligada a anunciar incluso la apertura de expedientes a los ediles contrarios a la línea oficial.

Pacto PSOE-IU
Ayer quedó explícito que Andalucía es la comunidad autónoma en la que el pacto de la izquierda tiene más presencia (más de 80 municipios), si bien también es cierto que los partidos mayoritarios han incumplido, sin excepción, las recomendaciones de sus directivas sobre los acuerdos con otras formaciones tras las municipales, sobre todo en los pueblos, mientras que tampoco ha sido respetada la lista más votada en municipios medios como Jerez, Écija o Estepona.

El acuerdo global PSOE-IU se ha vulnerado, por una u otra parte, en una decena de localidades dando lugar a sorpresas de última hora en corporaciones menores con alianzas anti-natura entre comunistas y populares (pese a que Génova había desautorizado de antemano cualquier acuerdo con el partido de Gaspar Llamazares para no quedarse sin discurso) o incluso entre socialistas y populares.

Ejemplo de lo primero es la localidad de Manzanilla, en Huelva, donde IU gobernará con el apoyo de los ediles del PP; y como muestra de lo segundo está el caso de los pueblos de La Higuera y Lupón, en Jaén. [Sorpresas de última hora, con consecuencias incluso disciplinarias, se han producido también en el terreno de las alianzas del PP, en concreto en el acuerdo firmado con Coalición Canaria que queda incumplido en hasta un total de diez ayuntamientos, bien por pactos de los nacionalistas con el PSOE o por acuerdos entre los populares y los socialistas].

La multiplicación actual de los pactos de la izquierda hay que interpretarla sin obviar que en el mapa de las capitales de provincia prima el gobierno de la lista más votada, sobre apoyos eso sí diversos. En el 99, fueron ocho las alcaldías de ese nivel perdidas por el PP por culpa de los acuerdos postelectorales: Lugo, Pontevedra, Burgos, Soria, Córdoba, Sevilla, Granada y Almería. Del escenario resultante del 25-M desaparecen de la virtual mano del PP cuatro corporaciones, alguna de ellas especialmente emblemática como es el caso del tradicional «bastión» de León, tierra natal del líder socialista, José Luis Rodríguez Zapatero. Las otras «plazas» son: Guadalajara, Segovia y Teruel.

El espejo de Madrid
Pero, sobre el importante paquete de 300 municipios bajo la órbita de la alianza PSOE-IU, la estrategia de los dos socios pasaba por convertir en la estrella, en el espejo en el que se mirasen los demás, a la Comunidad madrileña, donde del 25-M ya venían dadas dos simbólicas derrotas del pacto: la de Alcalá de Henares y la de Mostoles. Los planes de Rodríguez Zapatero y de Llamazares de demostrar su capacidad de gestionar conjuntamente con eficacia uno de los mayores presupuestos autonómicos y gobernar conjuntamente a cinco millones y medio de personas no pueden estar más en el aire por culpa de la crisis desatada en la Asamblea por la «escapada» de los dos diputados de la FSM.

Por otra parte, ayer quedó en evidencia cómo en la baraja de pactos postelectorales el PSOE ha repartido importante mano con fuerzas independentistas en Cataluña, Galicia y la citada Navarra. En el primer caso, se ha impuesto el predominio de los pactos de progreso firmados entre PSC, ERC e ICV con ejemplos emblemáticos como el de Barcelona o Gerona.
Los acuerdos reeditados por el PSdeG y el BNG han permitido a estas fuerzas hacerse con las alcaldías de varias de las principales ciudades, aunque el PP alcanzó la de Ferrol por un entendimiento con los independientes.

Batasuna pataleó y atacó sin éxito hasta el último minuto
Cuatro municipios guipuzcoanos se tuvieron que constituir en la Diputación por las amenazas abertzales en esas localidades Eguíbar, alcalde de Lizarza al votar en blanco los ediles el PNV para resaltar el triunfo del voto nulo
La constitución de los ayuntamientos en el País Vasco tuvo un triste denominador común: los altercados protagonizados por miembros y simpatizantes de Batasuna. En San Sebastián fueron detenidos dos ex concejales y el líder Joseba Álvarez tras una protesta ilegal frente al consistorio, aunque horas más tarde fueron puestos en libertad con cargos. En Lizarza, el portavoz del PNV Joseba Eguíbar, fue proclamado alcalde entre las protestas de los radicales, mientras que cuatro ayuntamientos guipuzcoanos tuvieron que constituirse en la Diputación foral por miedo a los ataques de los proetarras. Estos, que boicotearon los actos en varios consistorios, llegaron a lanzar piedras a los concejales constitucionalistas en Guecho.
J. Arias Borque/ L. R. N. - Vitoria/ Madrid.- La Razón 15 Junio 2003

La jornada de constitución de los ayuntamientos del País Vasco se desarrolló, como se esperaba, con incidentes en muchas. Miembros de Batasuna repitieron en las tres provincias vascas protestas que se saldaron con la detención de dos ex ediles de la coalición y el líder batasuno Joseba Álvarez en San Sebastián, donde se manifestaban ilegalmente. Horas más tarde, los detenidos fueron puestos en libertad con cargos. Los simpatizantes abertzales pasaron la noche del viernes encerrados en el Ayuntamiento.

Guipúzcoa
En Guipúzcoa, los altercados se reprodujeron en multitud de localidades. En Lizarza fue elegido alcalde Joseba Eguíbar, el portavoz del PNV, único partido con representación en el Ayuntamiento, entre gritos de «enemigo» y «siervo de Madrid» que retrasaron el pleno veinte minutos. En Éibar, un grupo de simpatizantes de la plataforma de Arnaldo Otegui protagonizaron un enfrentamiento con la Guardia Urbana al intentar al pleno municipal unos minutos antes de que éste comenzara. Además de los altercados, cuatro ayuntamientos (Hernani, Usurbil, Pasajes e Ibarra) tuvieron que constituirse en la Diputación foral por miedo a los ataques de los radicales, ya que en todos ellos, los votos nulos superaron al partido más votado el pasado 25-M. En Azpeitia, los simpatizantes abertzales se llevaron del Ayuntamiento las sillas correspondientes a los puestos que reclamaban. En Andoain, el nuevo alcalde socialista tras cuatro años de gobierno batasuno, José Antonio Pérez Gabarain, realizó su discurso entre gritos de «fascista» y «ladrón» mientras el ex alcalde permanecía impasible en primera fila sin entregarle el bastón de mando.
En Mondragón y Rentería también se produjeron incidentes de consideración. En la primera, gobernada a partir de ahora por la coalición PNV-EA, alborotadores increparon a toda la corporación durante la elección del primer edil con gritos de «ladrones» y «fascistas». En Rentería, los ediles del PSE y PP tuvieron que abandonar las dependencias municipales en furgones de la Ertzaintza.

Vizcaya
En Vizcaya se reprodujeron los altercados, en algunos lugares con más virulencia que en Guipúzcoa. Por ejemplo, el pleno constitutivo de Guecho, los ediles del PP y PSE decidieron abandonar la sala durante el discurso de Iñaki Zarraoa, reelegido alcalde, después de que éste asegurara que facilitará la participación «desde posiciones legales» de la deslegalizada plataforma abertzale Getxo Bizia. Durante el pleno fueron constantes los improperios de los simpatizantes batasunos, que también apedrearon fuera del Consistorio a los concejales constitucionalistas y se enfrentaron con la concejal socialista Gotzone Mora. En Sestao, la Policía tuvo que utilizar gases para dispersar a las personas que permanecían en el interior del Ayuntamiento tras la elección del nacionalista Alberto Lozano como alcalde, que cedió la palabra a los miembros de la plataforma deslegalizada para que reclamaran los votos nulos de la localidad.

La capital vizcaína, Bilbao, registró pocos incidentes, aunque la Policía tuvo que desalojar a cuatro ex concejales de Batasuna que se habían sentado en los escaños. Esta actitud fue también adoptada por dos ex concejales batasunos en Barrica, donde el pleno se suspendió por la presencia de los dos proetarras. Un cuarto de hora después, y a puerta cerrada, se constituyó el ayuntamiento. En Arrigorriaga, la Policía desalojó a los radicales sacándoles en volandas después de que se negaran a abandonar el pleno. Por último, en Santurce los nacionalistas se unieron a los proetarras en los insultos a los ediles constitucionalistas poco después de la elección del socialista Javier Cruz como primer regidor.

Álava
La conformación de los entes locales en Álava fue según lo previsto. En Vitoria, el popular Alfonso Alonso repite como primer regidor de la capital alavesa. Alonso obtuvo catorce votos de los veintisiete concejales que conforman la corporación. Nueve provenían de las filas de su propio grupo y cinco de las filas socialistas. Tal y como habían anunciado los de Patxi Lazcoz (PSE) se limitaron a garantizar que la Alcaldía estuviese en manos de los constitucionalistas, por lo que dos de sus ediles votaron en blanco para no dar al PP ni un voto más de los estrictamente necesarios. Durante el acto no se registraron altercados de gravedad.

Esta tranquilidad no se vivió en las otras dos principales poblaciones de la provincia, ya que tanto en Amurrio como en Llodio hubo incidentes reseñables. En la primera de las localidades la sesión plenaria se celebró a puerta cerrada, debido a la presencia de unos 50 radicales en la Sala Consistorial que amenazaron e insultaron a los electos del PP, tanto dentro del ayuntamiento como fuera, ante la ausencia injustificable de la Ertzaintza. En Llodio la elección del nuevo alcalde tuvo que celebrarse a puerta cerrada en un despacho del ayuntamiento, debido a la presión que ejercían los proetarras, que intentaron que no se llevase a cabo la elección.

La anécdota del día la protagonizó el popular Iñaki Ibáñez, que se ha convertido en el alcalde más joven del País Vasco, con 22 años, tras ser elegido primer edil de Yécora con el respaldo del PSE.

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