AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 30 Junio  2003
Debate sobre el estado... del PSOE
EDITORIAL Libertad Digital 30 Junio 2003

Otra vez el 155
Iñaki Ezkerra La Razón 30 Junio 2003

El dragón y la Caja
ENRIQUE VILLAR El Correo 30 Junio 2003

Listas abiertas
Cartas al Director El Correo 30 Junio 2003

Zapatero, dolido por los ataques de Aznar, anuncia que retira la sanción a sus concejales navarros
Libertad Digital  30 Junio 2003

Rojas Marcos sostiene que el terrorista carece de remordimientos y que su rehabilitación es casi imposible
Madrid EP Estrella Digital 30 Junio 2003

La verdadera historia del País Vasco
JOSÉ ANTONIO VACA DE OSMA  ABC 30 Junio 2003

Debate sobre el estado... del PSOE
EDITORIAL Libertad Digital 30 Junio 2003

Desde el mismo momento en que Tamayo y Sáez fueron expulsados fulminantemente del PSOE por abandonar la disciplina de voto el pasado día 10, y dada la negativa del PP y del PSOE a contar con los votos de los dos diputados rebeldes, la única salida para superar la situación de bloqueo institucional en la Comunidad de Madrid era celebrar unas nuevas elecciones. Y puesto que el recurso a las urnas era inevitable, lo lógico habría sido convocar esos nuevos comicios lo antes posible, sin pasar por el trámite de una investidura fantasma que los retrasará por otros dos meses.

Aunque no hay que excluir la posibilidad de que Simancas termine aceptando “por error” los votos de Tamayo y Sáez para proclamarse presidente de la Comunidad de Madrid en segunda votación este lunes a primera hora de la noche –lo que pospondría las elecciones al menos hasta el próximo mes de marzo–, todo indica que la farsa de la no investidura de Simancas que comenzó el sábado tiene como único objeto ganar tiempo. Un tiempo que el PSOE, con el auxilio de los fiscales cesantes Villarejo y Bermejo, de PRISA y de otros medios que se prestan también al delictuoso juego de conculcar el derecho constitucional a la inviolabilidad de las comunicaciones, empleará para ir refinando y engordando la burda “trama” inmobiliaria. Hoy por hoy, la famosa teoría de la “conspiración” del PP para arrebatar el gobierno de la Comunidad de Madrid a PSOE-IU –una coalición postelectoral con programa desconocido que los electores no votaron el pasado 25 de mayo– tan sólo se apoya en la repetición de una querella ya sobreseída –Pablo Zúñiga y la “trama” de Alcorcón– que volvió a presentar –filtrándola previamente a El País– un subordinado del fiscal Bermejo, en la famosa visita del constructor militante del PP a Romero de Tejada y en un par de listas de llamadas telefónicas a las que han tenido acceso El País y El Mundo.

La teoría que sostiene este último diario sobre una “intermediación” de José Esteban Verdes –novio de Paloma García Romero, una concejala del Ayuntamiento de Madrid– entre Tamayo y Romero de Tejada, de la que también habría estado informado Ruiz Gallardón a través de la novia de Verdes, si bien no puede calificarse de inverosímil, no es más que una mera conjetura entre otras que también podrían explicar la lista de llamadas telefónicas que publicó El Mundo el domingo. Como, por ejemplo, que Verdes, como él mismo ha reconocido, tuviera una relación profesional y de amistad con Tamayo (ambos son abogados) y este último le insinuara a Verdes su intención de impedir el pacto PSOE-IU en Madrid. Nada más lógico que Verdes, militante del PP, pusiera en conocimiento de Romero de Tejada y de su novia esa valiosa información conforme la iba recibiendo de Tamayo. Y nada más necio que pensar que Romero de Tejada o Ruiz Gallardón tuvieran la obligación de revelar a Simancas las intenciones de Tamayo y Sáez, en el caso de que las hubieran conocido de antemano.

Las especulaciones de El Mundo le vienen muy bien a Simancas para seguir cebando la bomba de las acusaciones sin fundamento, que alimenta al ventilador del estiércol y que sustrae a la opinión pública la verdadera causa de la crisis institucional de Madrid: la reyerta entre clanes inmobiliarios de la FSM a cuenta del reparto del botín electoral –Tamayo, en su intervención en la Cámara madrileña, acusó a Simancas de romper los pactos internos de la FSM–, que se produce en el seno de un partido sin programa ni liderazgo, dividido por las tensiones centrífugas en el País Vasco y Cataluña y por la inmoderada sed de cargos y presupuestos en Navarra. En la Comunidad Foral se ha violado flagrantemente el Pacto Antiterrorista con tal de obtener algunos ayuntamientos, sin que por ello Zapatero haya expulsado del PSOE a los responsables con la misma celeridad con que lo hizo con Tamayo y Sáez. En Galicia, el PSOE pacta también ayuntamientos con el nacionalismo antiespañol del BNG. En Cantabria, contrariando la voluntad de los electores, cede el gobierno a la tercera lista en número de votos con tal de que no gobierne el PP. Y en toda España, el PSOE pacta con el mismo partido que en el País Vasco es compañero de viaje de la deriva separatista y totalitaria del PNV-EA.

Con este bagaje, no es probable que Zapatero pueda levantar mucho la voz en el debate sobre el estado de la Nación que tendrá lugar este lunes. Agotados los temas del Prestige y del “no a la guerra”, a Zapatero sólo que queda la “trama inmobiliaria” para intentar contrarrestar la fuerza argumental de una excelente gestión del gobierno del PP, cuyos únicos puntos negros son la carestía de la vivienda –en gran medida imputable a la desafortunada sentencia del Constitucional que impidió la liberalización del suelo–, la inseguridad ciudadana –provocada en parte por la política de puertas abiertas del PSOE en materia de inmigración–, el accidente ferroviario de Chinchilla o el desastre del Yakolev en Turquía, al que la mezquina política del PSOE en el pasado para con las Fuerzas Armadas no es en absoluto ajena.

Más que un debate sobre el estado de la Nación, lo que los ciudadanos demandarían es un debate sobre el estado del PSOE; un partido que en los últimos tiempos, al igual que ocurría en la etapa final del felipismo, ha demostrado estar dispuesto a todo –incluidos los insultos, las agresiones, la difamación, la violación de la intimidad, la alianza con partidos antisistema y la ruptura de pactos de Estado– con tal de tocar poder.

Otra vez el 155
Iñaki Ezkerra La Razón 30 Junio 2003

La posibilidad de suspender la autonomía vasca echando mano al 155 fue lanzada a modo de globo sonda tras el verano trágico de 2000 y tras las resistencias explícitas del propio consejero Balza para poner el Departamento vasco de Interior al servicio de la lucha antiterrorista. Ahora es Jaime Mayor quien vuelve a recordar la existencia de ese artículo tras la negativa de Juan María Atutxa a cumplir la orden de disolución de Sozialistak Aberzaleak dictada por el Supremo y tras las amenazas de Ibarretxe de llevar su plan al Parlamento vasco o a unas elecciones.

Que no sea deseable la aplicación del 155 no quiere decir que sea imposible. Y recordar tal posibilidad a los nacionalistas ¬como ha hecho Jaime Mayor¬ es oportuno en un momento en el que éstos no hacen otra cosa que medir las fuerzas al Gobierno de la Nación; tantear hasta donde pueden tomarle el pelo. Flaco favor hace a la democracia y a la convivencia quien da por hecho en voz alta que el 155 no se aplicará jamás, que el nacionalismo puede llenar alegremente de escoltados el País Vasco no ya sin tomar medidas contra ETA ni sus redes sociopolíticas sino aprovechando incluso esa situación de terror para empujar la puerta independentista.

El éxito frente a los órdagos del nacionalismo vasco reside en una combinación de prudencia y capacidad de decisión. Sin capacidad de decisión, la prudencia deja de ser tal y se vuelve miedo o indolencia. El nacionalismo vasco adolece de una exhibicionista voluntad de escándalo que es genética y latía ya en la obscena retórica sabiniana contra los inmigrantes. Lejos de aminorar esa voluntad, el nacionalismo la ha potenciado en el último lustro. Lleva ya treinta años escandalizándonos cada mes a base de decir algo que nos hiere en lo democrático, en lo cívico, en lo moral, en lo humano. Lleva tres décadas abriéndose la gabardina para mostrar su desnudez totalitaria pero impotente, su colgajo ridículo en medio del parque político. Y nosotros llevamos el mismo tiempo echándonos las manos a la cabeza como monjitas sin reparar en que eso es lo que le anima al exhibicionista. Quizá ya es hora de dejar de echarse las manos a la cabeza y llevarlo al psiquiatra.

Si Ibarretxe lleva su plan al Parlamento de Vitoria no sería la primera vez que esa cámara legisla fuera de sus competencias. Ya a comienzos de 1990 votó «el ámbito vasco de decisión», que, como el Plan Ibarretxe, debería ser barrido ¬aunque tarde¬ por un plumazo del Constitucional. Quizá con esto baste y no haya que llegar al 155. Como el hombre de la gabardina, lo del nacionalismo es pura escenografía. Lizarra 1 y Udalbiltza iban a ser la repera. Sólo fueron ruido. Pero tampoco es cuestión de quedarnos sordos. ¿Por qué coño vamos a quedarnos sordos?

El dragón y la Caja
ENRIQUE VILLAR/DELEGADO DEL GOBIERNO EN LA COMUNIDAD DEL PAÍS VASCO El Correo 30 Junio 2003

De los más de veinticinco años que llevo en política ocupando toda clase de puestos y de todos los niveles, la actuación que posiblemente más me ha satisfecho ha sido la de ser consejero de la Caja de Ahorros Municipal de Vitoria, hoy parte integrante de la Caja Vital, y el motivo es que los cometidos del consejo eran en gran medida los más acordes con mi formación técnico-económica.

Aprovecho para decir que aquella época, la última de Vicente Botella, fue durísima en todos los sentidos: intervenciones de ETA dentro de la Caja, amenazas a los consejeros y, sobre todo, escasez de fondos para la concesión de préstamos. Y todos sabemos la vocación de 'préstamos para vivienda' que ha tenido desde siempre la Caja. Todo vitoriano que se precie ha sido poseedor de una póliza de crédito con la Caja, de la cual seguro que está totalmente satisfecho. Tal era la necesidad de circulante, que se tuvo que vender parte del patrimonio y realizar los valores en Bolsa para poder disponer de liquidez en los préstamos.

Aprovecho para remarcar que la larga época como director general de Vicente Botella, bilbaíno de pro, no fue agradecida convenientemente en Vitoria y que, a mi juicio, queda pendiente por parte de las instituciones, sean del color político que sean, un homenaje a tan importante persona. Nunca es tarde para reparar una ingratitud o un olvido y a mí, como vitoriano de adopción, me gustaría que se cumpliese cabalmente con este gran bilbaíno.

Siguiendo con la historia de mi vida política y de la Caja, y en otro escenario distinto como es el Parlamento vasco, luché con todas mis fuerzas contra el Banco Nacional Vasco, consiguiendo cuantas veces lo propuso el Gobierno nacionalista que se quedase sobre la mesa por falta de apoyos. El paso del tiempo, que no el sentido común, ha empujado al Gobierno vasco a posponer tal idea, dado que si los bancos nacionales pierden importancia a chorros en favor del Banco Europeo, no cabe que una pequeña porción de España monte el tinglado de un banco nacional sin otra misión que crear y ocupar un montón de cargos con jugosos sueldos (habría que superar el sueldo del gobernador del Banco de España). Pero realmente todo esto son suposiciones.

En el devenir de la Historia se plantea la fusión de las cajas vascas, medida difícil y con fuertes argumentos en contra, como es el vender el mismo producto (fusión) con tres nombres y en bases distintas, Kutxa, BBK y Vital, y tiene además la ventaja de que los fondos para obras sociales están independizados en los tres territorios históricos. Cada uno en su casa conoce mejor que los demás sus necesidades. Bien es verdad que hay argumentos a favor como son el del ahorro de medios y productos, que serían más baratos atendiendo a todo el territorio vasco, y que el tamaño, en general, va unido a la fuerza económica.

Pero este dragón omnívoro que es el Gobierno vasco tenía de alguna forma que conseguir su dominio sobre las cajas, pero no un dominio paternal, sino un dominio tiránico, un dominio soberbio, un dominio, en definitiva, incompatible con lo que algunos entendemos por democracia.

El contemplar la realidad de la Caja Vital, caja alavesa en manos de sus contrarios políticos (para ellos sus enemigos), les ha llevado, fruto de su incontenible orgullo, a desarrollar una ley que prácticamente paraliza cerebral, económica y realmente a las cajas. Y a mí me duele fundamentalmente la Caja Vital, que considero como algo mío. Si a una caja le quitas la decisión sobre los fondos sociales y las inversiones le has cortado, además de los pies y las manos, la lengua, con lo cual tienes un ser que piensa pero que no puede actuar. Eso se llama tortura, en este caso, tortura económica. Y todo ello envuelto en una serie de argumentos ofrecidos por la vicelehendakari que producen verdadero asco y que si llegan a triunfar, tal y como lo ha programado el Gobierno nacionalista, hará que muchos nos pensemos dónde ingresar nuestros dineros y con quién compartir nuestra intimidad económica.

Según técnicos en la materia, estas nuevas disposiciones ponen a las cajas vascas en condiciones mucho peores que cualquier otra caja del resto de España establecida en el País Vasco. Y, cómo no, ya ha sido la vicelehendakari -en absoluto experta en estos temas- la que ha dicho que hay cajas todavía más dominadas por estamentos políticos en el resto de España. Eso es reconocer que todavía están más dominadas políticamente que lo que ella y sus colegas nacionalistas quieren ejercer sobre las pobres cajas vascas.

Efectivamente, desde que la Ley Financiera limitó hasta un máximo del 50% la representación política en las cajas de ahorros, no sorprende la pretensión del Gobierno de Ibarretxe de recuperar cuotas de control. No ha podido resistirse a utilizar para su provecho la golosa obra social de las cajas.

El borrador del nuevo decreto que desarrolla la Ley de Cajas Vascas (que el Gobierno central estudia recurrir ante el Tribunal Constitucional) tiene un marcado carácter intervencionista, aumentando su control e inspección al exigir la autorización previa de la Consejería de Hacienda para participar en otras entidades siempre que la inversión supere el 2,5% de sus recursos propios o para adquirir más del 50% del capital de otra firma. Finalmente, el Departamento de Hacienda será el que fije las directrices de la obra social de las cajas.

Pero es que, además, la nueva ley quita la posibilidad de representación a los impositores residentes fuera de la Comunidad Autónoma del País Vasco al introducir un coeficiente de ponderación de manera que las posibilidades de obtener representación en las asambleas ya no son las mismas. Esto afecta especialmente a Álava y es clave a la hora de elegir los órganos de gobierno de la Caja Vital, ya que en las últimas elecciones su actual presidente, Pascual Jover, lo fue por sólo un voto.

Establece, también, la obligación de renovar en el plazo de seis meses sus asambleas y órganos de gobierno, peligrosa novedad ésta que no tiene antecedentes ni a escala estatal ni en ninguna otra comunidad autónoma. Fija la obligación de remitir periódicamente al Gobierno vasco sus informes de gestión y de funcionamiento y la pretensión 'genérica' de que remitan a Hacienda cuanta información económica se les solicite.

Al nacionalismo que gobierna nuestro País Vasco no le gusta aún del todo el panorama que vislumbra desde sus posiciones. Y lo que ocurre en la provincia de Álava le satisface aún menos. No está contento de cómo han quedado configuradas las principales instituciones del territorio, y no le gusta porque interfiere en sus planes que la Caja de Ahorros (la Vital) se escape a su control impidiendo avanzar en su proyecto de unificar las tres cajas de ahorro vascas. El proyecto de contar con un instrumento financiero controlado, afín, que le permita llevar a cabo sus planes políticos.

No ha renunciado el Gobierno vasco a la creación de una institución financiera propia. De hecho, y aunque sirva únicamente a efectos de chascarrillo, tiene registrados en Internet desde junio de 2000 tres dominios con el nombre de 'EuskalBank' cuyo mantenimiento, por cierto, corre por cuenta de la empresa Euskaltel. Sin embargo, la mayoría no nacionalista en Álava tras los dos últimos comicios locales y provinciales, con la consiguiente pérdida del control de la Caja Vital como daño colateral, ha constituido un hándicap para el proyecto del que aún no se han recuperado los nacionalistas. Los que hemos perdido tantas veces reconocemos a los que el perder les trastorna y les convierte en el dragón voraz que todo lo devora.

Listas abiertas
Rafael Capanegra García/Las Arenas, Getxo-Vizcaya Cartas al Director El Correo 30 Junio 2003

Mientras los Rolling Stones anulaban su reserva en un hotel bilbaíno, al conocer la salvajada de ETA en Getxo, el alcalde de esta localidad citaba a las fuerzas vivas del municipio con el sugestivo eslogan 'Necesitamos la Paz'. (Podría añadir: y salud, y dinero, y sentido común...) Los nacionalistas siguen creyendo que poner una vela a Dios y otra al diablo les proporciona réditos y nutren sus cuadros directivos con personajes melifluos, como este alcalde, que tiene la extraña virtud de contentar a sus jefes, pero a casi ninguno de sus electores. ¿Para cuándo listas abiertas en la política de este país?

Zapatero, dolido por los ataques de Aznar, anuncia que retira la sanción a sus concejales navarros
Libertad Digital  30 Junio 2003

En el turno de contrarréplica de Zapatero llegó la única novedad de este debate. Tras el repaso de Aznar al escaso liderazgo de Aznar en Madrid, País Vasco, Navarra, Cantabria y Cataluña, Zapatero ha anunciado que retira los expedientes a los socialistas navarros que, en contra de la dirección, se apoyaron en el nacionalismo para desalojar a UPN.

A las seis menos veinte de la tarde llegó el turno de Zapatero para contestar a la réplica de Aznar. Anunció que se centraría en el modelo de Estado. Pero lo cierto es que la única novedad fue su marcha atrás disciplinaria para los concejales desobedientes de Navarra. Tras decir que “hemos ganado las elecciones municipales y esa es la fortaleza en democracia”, el líder socialista anunció que los socialistas navarros “no van a ser ni sancionados ni expedientados” y echa la culpa a comportamientos de UPN que no se corresponden pese a que se demostró que los argumentos esgrimidos por el PSOE y el diario “El País”–UPN fue el que rompió los acuerdos– eran falsos. Pero la razón de esta decisión es que Zapatero no tolera que “Aznar exija nada al PSOE”. Añade que “no tenemos acuerdos ni con PNV ni con CiU” y le recuerda que el primer gobierno del PP se formó con esos apoyos.

• Comisión de accidentes. Zapatero volvió sobre uno de sus capítulos preferidos: Los accidentes. Dijo que las familias de los militares fallecidos en el accidente en Turquía han constituido una asociación “pidiendo que se establezca la verdad”, por lo que pidió que se permita “que tengamos una comisión de accidentes como este”.

• El Parlamento y la vivienda. Volviendo al tema de la vivienda, el diputado socialista afirmó que “en el año 96 la vivienda era más accesible que hoy” y añadió que el Parlamento “tiene competencias para legislar el valor del suelo que es la clave para explicar el precio de la vivienda”. Eso a pesar de que su partido recurrió hace siete años al Constitucional para que fueran las Comunidades Autónomas las que tuvieran en exclusiva esta competencia. El TC le dio la razón al PSOE y hoy se pagan las consecuencias.

• Matemáticas para Madrid. En referencia a la expresión de Aznar calificando de “sectas” al PSOE madrileño, Zapatero se lanzó con un argumento tan poco consistente como este: “De guerrilleros, numerarios y legionarios no sabemos nada en el PSOE”. Se refería el socialista a la militancia religiosa de miembros del PP. Y volvió a convertirse en Simancas haciendo referencia a las exclusivas informativas. En resumen: “Todos son del PP y todos mienten”. Aquí lanza el socilista su ecuación, como siempre, de diseño: “Demasiadas coincidencias, más muchas mentiras, igual a culpabilidad”. En este punto, Zapatero llevaba ya consumido más del doble de tiempo que le corresponde.

Rojas Marcos sostiene que el terrorista carece de remordimientos y que su rehabilitación es casi imposible
Madrid EP Estrella Digital 30 Junio 2003

El psiquiatra Luis Rojas Marcos considera que el terrorista no es un enfermo mental y que su perfil psicológico se acerca más a la persona que "envuelve" su violencia en una idea más o menos religiosa o política. Rojas Marcos sostiene que, al carecer de remordimientos, la rehabilitación del terrorista es prácticamente imposible. "En el fondo son personas que no tienen remordimientos, por lo tanto, no tienen sentimientos de culpa, no tienen una motivación para cambiar, para rehabilitarse. Esto también se encuentra en el psicópata", argumenta Rojas Marcos en una entrevista publicada en el último número de la revista Fundación Víctimas del Terrorismo.

Para el autor de 'Semillas de la violencia' y 'Más allá del 11-S: la superación del trauma', el terrorista vive un mundo de justificaciones para su actos con una ideología muy cerrada y no se le puede convencer de que lo que ve no es así.

"Cuantos más atentados comete -dice-, otro nudo más que ata a esa cadena que le hace incorregible. La rehabilitación es prácticamente imposible en el terrorista que ha cometido muchos crímenes o que no tiene sentimientos de culpabilidad ni remordimientos".

En cuanto a los medios para ayudar a las víctimas del terrorismo, Rojas Marcos subraya que sin un nivel razonable de seguridad es casi imposible empezar a superar las secuelas de un atentado.

En su opinión, hay que preparar los cauces para que las víctimas se encuentren más seguras, expresen sus sentimientos y se sientan apoyadas, tanto desde el punto de vista económico y social como ofreciéndoles "respeto y comprensión".

Además, afirma que no hay nada más contraproducente que culpar a la víctima, cosa que ocurre en terrorismo cuando se argumenta que "si no hubiera pensado como pensaba, si no fuera concejal...".

En este contexto, el profesor y miembro de la Academia de Medicina de Nueva York, encuentra "muy acertado" que en estos momentos se diga que "todos somos víctimas del terrorismo". "Las secuelas -agrega- son el sentimiento de culpabilidad, de miedo y el sentimiento de venganza, porque la represalia es algo muy humano".

Así pues, para fomentar la convivencia, a su juicio, hay que ir a la infancia. "El asesino, el que maltrata a su mujer, el terrorista, no se crea a partir de los 21 años. La semilla de la violencia se siembra en los primeros años de la vida. Y es ahí donde la sociedad tiene que buscar al violento, al terrorista", asevera Rojas Marcos.

La verdadera historia del País Vasco
Por JOSÉ ANTONIO VACA DE OSMA, Embajador de España ABC 30 Junio 2003

CREO que muchas fantasías retrospectivas sobre el País Vasco buscan su justificación y hasta su supremacía en lo más remoto ya que no pueden encontrarlas en los datos históricos y científicos. Menos todavía si se tiene un idioma que carece de literatura. Así, a mediados del siglo XVIII, un abate vasco francés, Diharce de Bidassouet, aseguró que el euskera era la lengua del Creador, y otro abate, Perocheguy, afirmó que es el idioma anterior a la Torre de Babel, mientras que el cura de Sare, Dominique Laherjuzan, dice que el vasco prueba la divinidad del Génesis.

No eran necesarias tantas fantasías. En la Península Ibérica, desde los tiempos más remotos, los pueblos primitivos anteriores a la invasión celta hablaban una lengua con una serie de dialectos que hoy en gran parte pueden ser traducidos a base del vascuence. Eran los iberos, llamados así porque habitaban en Iberia, cuyo nombre procedía del gran río Iber o Ebro. Así aparece explicado con toda clase de detalles en las obras de los más importantes lingüistas y prehistoriadores, tal como lo desarrollo en mi obra «Los Vascos en la Historia de España». La demostración mejor está en la toponimia de toda la Península, cubierta de nombres vascos. Para los romanos todos los habitantes del norte de la Península eran cántabros, desde Galicia hasta Cataluña, y una de sus tribus habitaba en la Navarra pirenaica hasta Jaca, lo que llamaban el «Saltus Vasconum», que por el sur se extendía hasta el Ebro. En contra de lo que creen algunos, esa región fue romanizada y lo prueban los puertos romanos desde Irún al Nervión y la calzada de Astorga a Burdeos, que cruzaba el País Vasco y Navarra, pasando por Roncesvalles.

Los pueblos que ocupaban las Provincias Vascongadas actuales no eran vascos sino celtíberos, los várdulos, del Bidasoa al Deva; los caristios, del Deva al Nervión, y los autrigones, del Nervión al Asón y hacia el sur alavés. Fueron los romanos los que facilitaron la expansión vascona, desde el Pirineo occidental hacia toda la zona vascongada o vasconizada actual, agrupada entonces en el convento jurídico de Calagurris, o sea, Calahorra.

Pero dejemos tan remotos aunque aleccionadores antecedentes, incluso los de la tardía cristianización de la región, así como los de la resistencia de la romanizada Vasconia a la invasión de los Bárbaros y al dominio visigodo, que volvió a encerrar a los vascones en las montañas y valles del Pirineo Navarro. Vamos al reino de Pamplona, donde por primera vez aparecen esos vascones como un pueblo histórico, uno de los núcleos clave de la Reconquista.

Ya en el año 718 los árabes habían ocupado Navarra con muy escasa resistencia. La primera vino desde Asturias, con los reyes Alfonso II y Fruela. Fue por aquellos años, ya siglo noveno, cuando apareció Íñigo Arista enfrentado a los francos y afirmando una personalidad histórica plenamente hispánica.

Lo que es totalmente falso es que existiera en España un Ducado de Vasconia independiente, lo que fue sólo un gobierno provincial del Imperio franco, con jurisdicción únicamente en Francia y dependiente de París. Es un invento de los nacionalistas sabinianos, como el fraile Bernardino de Estella. La verdad es que el ente histórico que hoy se llama Euzkadi, con zeta como lo escribía don Sabino, o Euskal Herría, como los que quieren extender el pequeño imperio a Navarra y a Francia, nunca tuvo entidad política independiente, ni como nación ni como Estado.

El cambio de milenio, año 1000, eleva al trono de Navarra a Sancho Garcés III, el gran Sancho el Mayor, que convierte a su reino en el centro político y de poder de toda la España cristiana. Ocupa por conquista o por herencia todo el norte de la Península, rey de las Españas, le llaman los códices medievales, rey en León, en Castilla, en Aragón, en su Navarra, en las provincias vasconizadas, hasta Cataluña, que le rinde tributo. Él es el padre y el creador de los reyes y de los primeros grandes reinos, Castilla y Aragón, que distribuye a sus hijos. Sancho el Mayor, Hispaniarum Rex, gran rey vascón, protagonista de la Historia de España.

El nombre de las tres provincias del País Vasco aparece por primera vez en el Cronicón de Alfonso III el Magno hacia el año 880. Vasca era Munia, la mujer de Alfonso II de Asturias.

Guipúzcoa -Lipuzcoa en los Códices- se incorpora voluntaria y definitivamente a Castilla el año 1200. Todos los reyes juraron los Fueros y juraron también no enajenar jamás dicha provincia, ni aún con la dispensa del Papa. El nombre de Álava, Araba en vascuence, es de origen árabe y ya en el siglo X figura como su señor el conde de Castilla, Fernán González, siendo gobernada la provincia por las Juntas de la Cofradía de Arriaga.

Vizcaya, Bizcaia, en el siglo IX era un conjunto de unidades tribales, pequeños señoríos, merindades, anteiglesias las Encartaciones. Al margen de leyendas, Arigorriagas, Aitores, Jaun Zuria..., las diversas zonas de Vizcaya se fueron incorporando al naciente condado de Castilla y de modo completo a la Corona en 1379. Bilbao fue fundada el año 1300 por Don Diego López de Haro, reinando Juan I. Desde aquellos tiempos, los vascos en general fueron conocidos en la historia como los «vizcaínos». Y los reyes, primero de Castilla y luego de la España unida por los Reyes Católicos, juraron los fueros bajo el roble de Guernica.

Los vascos fueron siempre leales a los monarcas y Fernando e Ysabel mostraron su preferencia por las tierras vascongadas. De allí salieron muchos de sus embajadores, grandes capitanes, almirantes, secretarios y ministros. Y lo mismo ocurrió con Carlos I y con Felipe II. Muchos de ellos, efectivamente, fueron protagonistas de grandes hechos por Europa, en el Mediterráneo y en el descubrimiento, conquista y colonización de las Españas de Ultramar, siempre al servicio de la Corona.

Saltando de siglo en siglo, llegamos al XVIII, en el que los vascos fueron honor y gloria de España en el comercio, la navegación y la cultura. No hubo ni una sola gota de antiespañolismo y demostraron su patriotismo nacional, no reñido con su gran amor a su tierra vasca. Recordemos a los Caballeritos de Azcoitia, a la Real Sociedad Guipuzcoana de Cracas, y la Vascongada de Amigos del País. Los vascos lucharon contra la Convención Francesa, como habían combatido al lado de Castilla en favor de Felipe V y más tarde con valor y lealtad a la Corona en la Guerra de la Independencia.

Todos sabemos que la mayor parte del País Vasco estuvo a favor de los carlistas. No contra España sino contra los gobiernos liberales con gotas masónicas de la época, no contra la unidad sino para «llevar al rey Don Carlos a la Corte de Madrid».

De la tergiversación política del carlismo nació el primer nacionalismo mal entendido, sectario, clericoide y excluyente. Y frente a opiniones equivocadas puede asegurarse que el carlismo fue siempre español como lo fueron los liberales vascos y más tarde, ya en el siglo XX, los socialistas. En plena guerra de 1936 a 1939, el gobierno del Frente Popular de la II República dio al PNV, a cambio de unirse a su bando, un Estatuto, muy inferior en atribuciones al de la actual Constitución. En aquella guerra, hace ya más de sesenta años, hubo vascos en los dos bandos. Baste recordar los Tercios de Begoña, de la Virgen Blanca, de San Ignacio... aparte de los famosos de Navarra. Y a los gudaris, en el otro bando, los que fueron a conquistar Villarreal de Álava y a defender el cinturón de hierro de Bilbao.

La lista de grandes vascos, grandes españoles a lo largo de la historia y en los siglos XX y XXI, sería interminable.

En estas líneas, a vuelapluma, no he hecho sino resumir en apretada síntesis algunos de los títulos del índice de mi obra «Los Vascos en la Historia de España». He querido, como dice el profesor don Julián Marías, «combatir la ignorancia histórica que está adquiriendo proporciones inquietantes y está imponiendo la desfiguración negativa del pasado». Y lo que es más triste, con la complicidad enfermiza con el terrorismo y la ceguera de algunas gentes «conservadoras», hasta cientos de eclesiásticos que no quieren oír la voz del Sumo Pontífice.

 

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