AGLI

Recortes de Prensa     Martes 1 Julio  2003
¿La Nación... enferma
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 1 Julio 2003

Aznar gana su último debate
Editorial ABC 1 Julio 2003

Reinos de Taifas
José María Carrascal La Razón 1 Julio 2003

El Parlamento vasco: ¿vuelve la doctrina de los «interna corporis acta»
José F. MERINO MERCHÁN La Razón 1 Julio 2003

«Algo se mueve en el PNV»
Iñaki Ezkerra La Razón 1 Julio 2003

El estado de los políticos
Editorial El Correo 1 Julio 2003

Arnedo y Calleja denuncian el terror y señalan la credibilidad como arma
A. A. ABC 1 Julio 2003

UPN denuncia el cambio súbito de Zapatero hacia los socialistas navarros que le desobedecieron
Libertad Digital  1 Julio 2003

El Parlamento Europeo suspende la actividad de Batasuna y limita a Gorostiaga
Libertad Digital  1 Julio 2003

Los «redondistas» y Vázquez le sacan los colores a Maragall por su Reino de Aragón
Ep - Bilbao/A Coruña.- La Razón 1 Julio 2003

Testimonios sobrecogedores de las víctimas de ETA en Hipercor, hace 16 años
EFE Libertad Digital  1 Julio 2003
 

¿La Nación?... enferma
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 1 Julio 2003

TODO lo grave está por venir. En otoño sabremos si se resuelve la crisis de la FSM o si, por el contrario, ésta se desmorona patéticamente y a partir de ahí sabremos si Rodríguez Zapatero llega como candidato a las elecciones de marzo de 2004 y, en tal caso, si conseguirá imponerse al sucesor de José María Aznar. Pero, sobre todo, en septiembre podremos saber si la sociedad española y sus partidos y el Gobierno nacional son capaces de enfrentarse al plan independentista que va a proponer Ibarretxe en el Parlamento de Vitoria.

Esto es lo que ha intentado escamotear y trivializar Rodríguez Zapatero en el debate del estado de la Nación al decir que «nuestro sistema territorial necesita algunas reformas» cuando estamos a tres meses de la mayor prueba a la que se podía someter al Estado autonómico, desde su creación, y de la que ya son avances más que inquietantes las actitudes de rebeldía institucional del presidente Atutxa y de los miembros de la mesa del Parlamento vasco. Estamos, en fin, ante el asalto al Estado, ya no disimulado sino abierto y llevado a cabo por una parte del Estado mismo que es uno de sus Gobiernos regionales.

Y ¿cuál es la actitud de los partidos políticos ante el desenlace de esta escalada que comenzó el día en que el PNV no votó la Constitución y de forma más explícita desde la firma del pacto de Estella / Lizarra? Son favorables al Plan Ibarretxe las formaciones nacionalistas vascas, incluida la ilegalizada Batasuna; las gallegas, asociadas en el Bloque; las catalanas Convergencia, Unió, Esquerra Republicana de Catalunya, IpC... Lo es también la Izquierda Unida de Madrazo y -de forma consentidora- la nacional dirigida por Llamazares. Por supuesto, el PNV se ha sentido siempre alentado por las reclamaciones de Pasqual Maragall en torno a la formulación de un nuevo tipo de Estado. El PSC es la caución de los Patxi López y los Eguiguren en su camino tortuoso hacia el entendimiento definitivo con el PNV y frente al PP, a pesar del Pacto Antiterrorista.

Pero, a pesar de todo, el arropamiento de todos estos partidos al Plan Ibarretxe sería soportable si el PSOE, el segundo partido nacional, mantuviera unas posiciones inequívocas en la defensa dela Constitución y del autonomismo. Su ambigüedad sistemática, el juego doble, la utilización interesada del pacto antiterrorista se agravan en la perspectiva de ruptura por la que está pasando el PSOE. La incapacidad de Rodríguez Zapatero para imponerse a las diversas baronías y familias y clanes del partido se traduce en la emergencia real de poderes regionales y locales, que terminan alineándose con las tesis taifistas y por lo que se refiere al País Vasco con la propuesta de Ibarretxe. El cuarteamiento de la FSM, las traiciones al constitucionalismo en Navarra o las afrentas a la lógica en Cantabria... conducen al debilitamiento del PSOE y, por lo mismo, al fortalecimiento del frente anti-constitucional.

La crisis socialista no sólo es una desgracia para el sistema de partidos, lo es también para España. Seguirá existiendo la «cuestión» nacional mientras el PSOE no esté del lado del constitucionalismo, la unidad y la defensa de la realidad histórica y presente de España... Es una tarea excesiva para un solo partido.

Por esa razón entiendo que el estado de la nación en estos momentos es el propio de un enfermo.

Aznar gana su último debate
Editorial ABC 1 Julio 2003

EN una democracia parlamentaria, los discursos y las confrontaciones sólo se legitiman en la medida en que se corresponden con escenarios reconocibles por los ciudadanos. Lo demás es puro artificio. Es evidente que en los últimos meses han pasado muchas cosas en España y que la disparidad de interpretaciones entre Gobierno y oposición estaba ya descontada. Pero el enfrentamiento dialéctico entre Aznar y Rodríguez Zapatero, en la primera sesión del debate sobre el estado de la Nación, mostró un antagonismo de situaciones que hacía complicado afirmar que ambos se referían al mismo país. Quizá fue debido precisamente a que cada uno eligió el escenario más favorable para elaborar su análisis sobre la nación y las diferencias de planteamiento acabaron siendo muy visibles. Aznar presentó el balance de su gestión con forma y fondo de despedida, ajustando el tono a un registro institucional y el contenido a una exposición ya histórica de sus gobiernos. Recordó los ejes de sus principales políticas -prosperidad económica, posición de España en la comunidad internacional y defensa de las instituciones- y, fiel a su puntualidad electoral, confirmó el agotamiento de su mandato, en marzo de 2004.

Como en todo debate de esta naturaleza, la verdadera discusión comenzó con la contestación del líder de la Oposición. Rodríguez Zapatero introdujo su propio guión para la crítica al gobierno, un guión previsible basado en la guerra contra el régimen de Sadam Husein, la catástrofe del Prestige, la regeneración democrática y los accidentes del avión militar en Turquía y del Talgo en Chinchilla. Hubo más sorpresa en el tono agresivo de Zapatero que en el contenido de su discurso, en unos casos desgastado por la evolución de los acontecimientos, y en otros decididamente inverosímil. La guerra de Irak y la marea negra del «Prestige» pasaron el filtro de las urnas y se notó demasiado que están muy amortizadas como críticas al Gobierno. Cuestionar la regeneración democrática del PP por el asunto de los diputados fugados en la Asamblea de Madrid lindó con el absurdo.

A pesar de todo, Zapatero fue directamente a por Aznar con un tono que confirmaba el fin de cualquier pacto tácito sobre límites a la discordia. El resultado fue la dispersión del debate, porque Zapatero quiso hablar de todo con argumentos, en general, superficiales y reiterativos. No hubo profundidad en la exposición, quizá porque el objetivo era escenificar un nuevo estado en las relaciones entre Gobierno y Oposición, mucho más hostil y enconado que el que se generó cuando Zapatero llegó a la Secretaría General del PSOE con formas moderadas y ofertas de grandes acuerdos. La opción del enfrentamiento es legítima y permitirá realmente medir las capacidades de PP y PSOE ante un intenso período electoral, que comenzará en otoño.

Sin embargo, Zapatero dejó sobre la mesa argumentos preocupantes para mantener y crear consensos de Estado y cabe dudar si lo hizo con pleno conocimiento de sus consecuencias. La cuestión de la cohesión territorial y el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo sufrieron duros impactos verbales en el discurso de Zapatero, al encajar los actuales riesgos para la unidad de España en el tiempo de mandato de Aznar, sin más explicaciones pero con toda intención, y reaccionar temerariamente anunciando la cancelación de los expedientes disciplinarios a los alcaldes socialistas elegidos con los votos nacionalistas. Cuando su candidato a la Generalitat de Cataluña, Pascual Maragall, acaba de anunciar un programa federalista puro y duro, y cuando el pulso del nacionalismo vasco aumenta por días, el discurso de Zapatero introduce confusión sobre su decisión final ante unos debates esenciales para la estabilidad institucional y que no han hecho más que empezar.

En materia económica y de empleo, Aznar se movió a gusto. Conoce las cifras y las maneja comparativamente con soltura y, sobre todo, sabe hacerse eco de la sensación de seguridad que existe en la sociedad. No dejó opción a las acusaciones de Zapatero de que la bondad del balance económico es ficticia. No es lo que perciben los ciudadanos y esta falta de realismo debilitó el discurso del líder socialista, muy concentrado en abrir a toda costa flancos a la gestión de Aznar. Al final, el debate se cerró con un presidente que se va y una alternativa que no llega.

Reinos de Taifas
José María Carrascal La Razón 1 Julio 2003

Tan estrambótico, astracanesco y alucinante es el sainete que está teniendo lugar en la Comunidad de Madrid que nadie se ha detenido a pensar en lo que hay detrás de él. Ni el PSOE, por la cuenta que le tiene, ni el Partido Popular, por despiste o dejadez, ha aludido a ellos, siendo, como es, lo más importante. Me refiero a la «madre de todos los follones», al origen de todos los líos, a esa casa de tócame Roque o como te llames en que se ha convertido el PSOE. Visto lo que está ocurriendo, no creo resulte injurioso decir que tras perder su condición de obrero, de socialista y, en más de un lugar, de español, el PSOE ha dejado de ser un partido, para convertirse en una docena de ellos. Sin que se lleven demasiado bien entre sí. Hay el PSOE que pesca votos a su derecha y hay el PSOE que los pesca a su izquierda. Hay el PSOE que pacta con los nacionalistas y hay el que no quiere saber nada de ellos. Hay el que defiende una línea de centro y hay el que mantiene vivo el espíritu revolucionario. El mejor reflejo de tantas y tan distintas tendencias lo tenemos en la Federación Socialista Madrileña, microcosmo donde vienen conviviendo tendencias tan distintas como las de Leguina, Balbás, Simancas o Benedicto. Trasládenlo a escala nacional y tendrán la radiografía del PSOE de nuestros días.

En un paisaje tan atomizado, no es extraño que se impongan las personalidades. El PSOE de Bono poco o nada tiene que ver con el de Maragall ¬según han confesado públicamente ambos¬, mientras el de Rodríguez Ibarra está a mil leguas del de Odón Elorza. Sin que ninguno de ellos se parezca ni siquiera por el forro al de Paco Vázquez. Al de Chávez hay que echarle de comer aparte, no en vano guarda el Santo Grial de lo que un día fue el partido. Mientras aragoneses, cántabros, astures, baleares, valencianos y demás, hacen la guerra y la paz por su cuenta, según los imperativos del tiempo y las circunstancias. ¿Y del PSOE de Zapatero, qué hay?, querrá saber algún lector ingenuo. Pues el Partido Socialista de Zapatero hace lo que puede, que no es mucho, en un intento de aparentar que manda en tan díscola tropa, aunque la inmensa mayoría de las veces tiene que contentarse con dar el visto bueno a lo que ésta decida, le guste o no. Más que un partido de implantación nacional, con un programa coherente y unos objetivos claros, el PSOE es hoy un conjunto de reinos de taifas, donde cada reyezuelo hace y deshace a su antojo, sin que la dirección nacional pueda hacer otra cosa que aceptarlo y tragar saliva en aras de «evitar conflictos», como justificó patéticamente Simancas la entrada de Tamayo y Sáez en sus listas. Para evitar conflictos, Zapatero está viendo como el partido se le cuartea por todas partes. El que iba a presidir la regeneración del Partido Socialista, lo que está presidiendo es su atomización. Pues ya me dirán ustedes qué hay en común entre el socialismo manchego y el catalán o incluso entre el coruñés y el resto del gallego.

Lo único que comparten hoy los muy distintos socialistas españoles son las ansias de poder. Por gobernar son capaces de todo, de pactar con quien sea y de aceptar lo que caiga, los programas más radicales o las amistades más peligrosas. Churchill dijo que, para derrotar a Hitler, estaba dispuesto a coaligarse con el diablo. Pero aquella era una circunstancia excepcional. En democracia, normalmente, no hacen falta pactos contra natura. Es verdad que de tanto en tanto es necesario meterse en la cama con alguien no necesariamente atractivo. Pero de eso a renunciar al propio programa y adoptar otro opuesto al nuestro hay mucho trecho. Pero esto exactamente es lo que están haciendo Zapatero y Simancas. Con las consecuencias que estamos viendo: unos resultados bastante más pobres que los esperados, un susto cada día, unas listas que les estallan en las manos. Un refrán, más anglosajón que mediterráneo (tal vez porque los mediterráneos tenemos más fe en la mentira que los nórdicos) dice que se puede engañar una vez a una persona, pero no siempre a todo el mundo.

De un tiempo a esta parte, Zapatero viene atribuyendo todos los males de España al Partido Popular. Sin molestarse en ofrecernos un programa alternativo de gobierno, no sabemos si porque no lo tiene o porque no lo considera necesario. Ahora, Simancas, ha rizado el rizo tratando de echar sobre el PP los males de su partido. Comprendo que ante situaciones críticas, como la que le han dejado los dos traidores, lo más fácil, lo más simple, lo único posible incluso es desviar la atención hacia el contrario. Pero eso no arregla el problema propio. Al revés, los agranda y profundiza. El problema del PSOE no son Tamayo y Sáez. Todo lo más, estos son los efluvios, las erupciones de un mal mucho más hondo. El problema del PSOE hoy es que anda dividido en clanes, tribus, banderías, cada cual de su pelaje y con su jefecillo al frente, que no se cree obligado a seguir la norma común, tal vez porque esa norma común no existe. Pues el PSOE actual no tiene programa. Adopta en cada lugar el que cree le conviene, lo que no quiere decir que sea el más conveniente, pues se trata del programa que le prestan sus compañeros de viaje, aquí, los nacionalistas, allí, Izquierda Unida, acullá, quien sea. Con lo que acaba sin tener ninguno. Y tras quedarse sin programa, está a punto de quedarse sin cabeza. Díganme cuántos reyes de taifas obedecen a Zapatero y me darán la razón. Más bien él les obedece a ellos. «Esto no hubiera pasado con Felipe González,» oigo entre la militancia. No, no hubiera pasado. Pero tales reflexiones nostálgicas no resuelven la cosa. A no ser que quiera volverse a echar mano de él, lo que no hay que descartar si siguen así las cosas en el PSOE. O PSOEs.

El Parlamento vasco: ¿vuelve la doctrina de los «interna corporis acta»?
José F. MERINO MERCHÁN La Razón 1 Julio 2003

La Sala especial del 61 del Tribunal Supremo acordó el pasado día 20 de mayo la disolución del grupo Sozialista Abertzaleak (SA) por considerarlo heredero y parte de Batasuna de acuerdo con lo previsto en la reciente Ley de Partidos. Como consecuencia de lo anterior, el 4 de junio el Tribunal Supremo requirió al presidente del Parlamento vasco, don Juan María Atutxa, a que diese cumplimiento a la decisión judicial en un plazo máximo de cinco días. La Mesa del Parlamento vasco, en vez de atenerse a dar cumplimiento material a la Sentencia del Tribunal Supremo, procedió a su calificación trasladando la decisión oportuna a la Junta de Portavoces, para que, conforme al artículo 29 del Reglamento de la Cámara, tomase a su vez la resolución pertinente. Según la Mesa y la Junta de Portavoces no puede cumplirse el Auto del Tribunal Supremo «por no tener mecanismos para ello» y por implicar un presunto ataque a los principios de «soberanía y autonomía organizativa de la Cámara».

Pues bien, se ha de decir que tal planteamiento es completamente erróneo desde el punto de vista jurídico-constitucional, y ello, independientemente del juicio político que tal conducta nos merezca. En efecto, aunque sin declararlo expresamente, la apelación a los principios de soberanía y autonomía organizativa que realizan tanto la Mesa como la Junta de Portavoces en el Parlamento vasco se fundamenta en la llamada doctrina de los «interna corporis acta» o «internal procedings», por la que los actos calificadores de la Mesa son inviolables y gozan de una independencia que los desvincula del resto del ordenamiento jurídico. Esa doctrina fue formulada a finales del siglo XIX por Gneist, y estuvo vigente durante buena parte del siglo XX, pero acabó decayendo con la configuración real y efectiva del Estado democrático de Derecho y, sobre todo, con la aparición en Europa de los Tribunales Constitucionales como órganos destinados a preservar la superioridad material y formal de la Constitución como norma suprema del Estado. Así, la Sentencia n° 9 de 1959 de la Corte Constitucional italiana supuso un hito importante al desbaratar por completo la teoría de que los actos internos de las Cámaras son independientes de la Constitución y del resto del ordenamiento por no estar fiscalizados por ningún control externo, ya que ello atentaría presuntamente contra la autonomía orgánica y funcional de las Cámaras. En efecto, esa importante sentencia estableció que no existen espacios o zonas inmunes al imperio de la Constitución y la Ley, dado el carácter indivisible del Estado de Derecho.

Por su parte, nuestro Tribunal Constitucional, con fundamento en los artículos 9.1 y 118 CE, ha terminado por subordinar sin ningún género de duda las «interna corporis acta» del Parlamento al pleno control jurisdiccional, tal como se recoge, entre otros, en el Auto de 23 de mayo de 1987 y en sus Sentencias 118/1988, 161/1988 y 23/1990.
La segunda falacia en la que se apoya el presidente de la Cámara vasca, señor Atutxa, para no cumplir el Auto del Tribunal Supremo consiste en afirmar que no puede ejecutarse «por no existir mecanismos reglamentarios para ello», cuando es universalmente reconocido en todos los Parlamentos la existencia de las llamadas «funciones normativas del presidente de las Cámaras», que constituyen un haz de competencias, de aplicación, interpretación e integración del Reglamento. Es, como alguien ha dicho, la suma de las demás funciones que tiene atribuidas expresamente el presidente de una Cámara, para resolver situaciones conflictivas de silencio, o dudosas, y que le permiten dictar la correspondiente norma interpretativa, que automáticamente se autointegra en el Reglamento de la Cámara.

Estamos, por tanto, ante una auténtica función normativa que sólo le corresponde al presidente de la Cámara y que se constituye en fuente y fundamento del resto de sus competencias. Esta función normativa adopta la forma de norma supletoria y, como ha dicho el Tribunal Constitucional en su Sentencia n° 118/1988, esas disposiciones interpretativas del presidente tienen la misma naturaleza que los Reglamentos de las Cámaras. La naturaleza de esas disposiciones tiene el carácter de normas delegadas por el Reglamento a favor del presidente, que autoriza a éste, mediante un poder derivado a dictar con la flexibilidad que el caso requiera, normas «ad hoc» para la correcta toma de decisiones y tramitación procedimental de los trabajos que penden en la Cámara. Obligado es colegir de lo anterior que el señor Atutxa, oída la Mesa ¬incluso oída la Junta de Portavoces¬, podría en cualquier momento sin ningún otro trámite dictar la correspondiente norma interpretativa para disolver el grupo Sozialista Abertzaleak sin necesidad de modificar el Reglamento de la Cámara vasca.

¿Pero qué hacer ahora ante la postura del señor Atutxa? Afortunadamente, el ordenamiento jurídico da dos claras respuestas a la falta de colaboración del presidente del Parlamento vasco. 1) La propia Sala puede adoptar las medidas que sean necesarias para ejecutar su Auto mediante la ejecución subsidiaria: en este caso, acordando la disolución del grupo Sozialista Abertzaleak (artículo 108.1 JCA). 2) Abrir la correspondiente vía de responsabilidad penal contra el presidente del Parlamento vasco, que puede hacerse extensible a todos los que votaron en contra de la ejecución solicitada por el Tribunal Supremo por la presunta comisión de los delitos de desobediencia y malversación de caudales públicos.

«Algo se mueve en el PNV»
Iñaki Ezkerra La Razón 1 Julio 2003

Estaba cantado. En la medida en que el PNV ha asimilado el electorado de la extinta HB, va a heredar todos los tópicos que se cernieron sobre aquélla. Y así como durante lustros hubo más de un analista político que tenía la desfachatez de cobrar mensualmente por repetir la cantinela aquella de «algo se mueve en HB» adoptando la pose científica y el paciente gesto de incomprendido que debió de adoptar Galileo al proclamar que la «Tierra se mueve», así surgen ahora los nuevos Galileos del presunto movimiento del PNV que pretenden presentar a Iñigo Urkullu y a José Luis Bilbao como la gran alternativa renovadora, negociadora y esperanzadora frente a la vieja guardia de los Arzalluz, Egibar, Retolaza, Anasagasti...

Hay algo que debe quedar claro. Todo esto es un invento de Patxi López o su mando a distancia pues ya se sabe que Patxi López es un robot sin vida mental propia al que sólo se le ocurren cosas como que «la gobernación de España no debe pasar por Madrid», tan incoherentes por otro lado cuando a él lo teledirigen desde Ferraz. Urkullu y Bilbao no son ninguna alternativa sino más temibles que Arzalluz porque son tan bestias como él pero más fríos y sin esa lírica sabiniana y casposa que le lleva a meter la pata y cantar las delicias del Rh negativo. Si el relevo del PNV está en esos dos, lo que hemos conocido será poco. En vez de ese lirismo destemplado y mal encarado habrá destemplado y mal encarado pragmatismo.

La explicación de por qué Ibarretxe prefiere mantener a Arzalluz como contrapunto duro de su discurso blando en vez de apostar por Iñigo Urkullu, que es igualmente cercano a su Plan y mangonea el PNV vizcaíno, puede estar precisamente en el temor a que este último se convierta en un rival, a tener a su lado a alguien demasiado parecido a él políticamente y con más vocación de liderazgo. ¿Cuánto mejor un líder crepuscular que no ofrece problemas!, un perro que no ha dado mal resultado y a cuyos ladridos ya está habituado el vecindario.

En realidad lo que sucede es que «nada se mueve en el PNV» como nada se movió nunca en HB mientras alrededor terminó moviéndose todo el mundo. ¿Para qué quiere Patxi López, o quien lo teledirige, soltar esta teoría del movimiento interno en el PNV? Pues para protegerlo; para añadir a continuación otra teoría tan manoseada como la anterior: que «el acoso externo es lo que le hace al PNV cerrar filas y mantener su cohesión». Para que termine estando como mal visto presionar al PNV; para lo mismo que el PNV lo decía de HB: para pactar con HB y sacar provecho. En lo que se les pilla a estos Galileos de pacotilla es en que no les persigue ninguna Inquisición por defender ese dichoso «movimiento». La Inquisición son ellos.

El estado de los políticos
Editorial El Correo 1 Julio 2003

José María Aznar protagonizaba ayer su último debate sobre el estado de la nación. En su primer discurso, el presidente tuvo un tono a veces testamentario y dibujó un panorama de los siete años de su mandato sin un ápice de autocrítica, pasando aceleradamente las páginas más espinosas, como la vivienda o la seguridad. El líder de la oposición, José Luis Rodríguez Zapatero, lejos de la buena imagen transmitida en el anterior debate, adoptó un tono beligerante, con el que no logró destacar sobre su antagonista en ningún momento. En realidad, no podría hablarse ni siquiera de empate en el habitual rifirrafe de cifras sobre los grandes asuntos del Estado que, lógicamente, admiten dos enfoques antitéticos. La respuesta de Rodríguez Zapatero, enrevesada, desarticulada y con demasiados flecos demagógicos, fue en términos generales áspera y cargada de descalificaciones, con acusaciones insistentes a Aznar de faltar a la verdad, de «incompetencia» y de «ineficacia». Si la respuesta de Aznar resultó demoledora en cuanto a la interpretación de datos objetivos y programas cumplidos, su particular debate sobre el estado del socialismo español llegó a ser incluso sangrante. A partir de aquí, el intercambio entre los dos principales líderes se convirtió en un encarnizado cruce de acusaciones en el que salieron a relucir agravios antiguos, olvidando mirar el futuro.

El debate de ayer se asemejó mucho a un primer acto de la campaña electoral de las generales del próximo año, por cierto anunciadas por Aznar para el mes de marzo. Visto el tono de la polémica quedó claro que el objetivo de los contendientes no era precisamente depurar las políticas en beneficio del país ni extraer conclusiones constructivas, sino lanzarse directamente a la yugular electoral de su adversario. Tras el 25-M -en el que el PP consiguió remontar su crisis, y con un conflicto madrileño deteriorando gravemente al PSOE- los dos partidos se jugaban mucho en el envite. No parece que tras la liturgia parlamentaria hayan cambiado las posiciones: el PP, que tiene en su haber el notable bagaje de una buena gestión económica que no admite dudas, ha mantenido el tipo, y el PSOE, que sigue siendo indudablemente alternativa aunque con rémoras que podrían convertirse en insuperables, no consigue acortar las distancias. Los nueve meses que faltan hasta las elecciones de 2004 se antojan ahora demasiado cortos para el gran esfuerzo de recuperación que ha de llevar a cabo Zapatero si quiere que su oferta de cambio se concrete en una realidad palpable y tangible.

Pero más allá del pulso entre los dos principales partidos de la Cámara, el debate del estado de la nación sirvió al nacionalismo gobernante en Euskadi para trasladar al resto de España su apuesta soberanista. El portavoz del PNV, Iñaki Anasagasti, llevó ayer sin ambages al Congreso el clima de fractura política vivido desde hace meses en las instituciones vascas y entre éstas y las españolas y que tiene su punta de lanza en el Plan para la Convivencia presentado por el lehendakari Ibarretxe. Anasagasti, que reprochó a Aznar no haber sido capaz de acabar con ETA en sus siete años de mandato, eludiendo la responsabilidad que le incumbe al partido que ha gobernado en Euskadi durante todo el período democrático, esgrimió un mensaje de ruptura que llegó hasta oponer a el País Vasco y España y a dudar de su futuro común. «Es posible que lleguemos tarde, que la comunicación resulte imposible y que España y Euskadi ya no puedan convivir», dijo. Una frase que trasciende el reproche político y entra en el terreno explícito del soberanismo y de la superación unilateral del marco jurídico.

Lo que pudo haber sido una crítica comprensible del desarrollo de la España de las Autonomías y la eventual necesidad de una revisión constitucional que la adapte a la nueva realidad de un Estado evolucionado e integrado en Europa, visión compartida por algunos partidos de la Cámara, se transformó, a golpe de apremio, en un ariete contra los equilibrios institucionales. Justificar el Plan Ibarretxe por un incumplimiento del Estatuto de Gernika, cuando hace meses que el Gobierno tripartido de Euskadi decidió superarlo, y defenderlo como una «propuesta política para la convivencia, no para el desafío, no para ninguna deriva, no para el enfrentamiento, no para la desobediencia civil» es, cuando menos, ignorar la realidad compleja y plural de la sociedad vasca. Anasagasti llevó ayer al Congreso, la Cámara común de todos los ciudadanos y todos los territorios de España, un discurso de alguien que no se siente parte de un proyecto que es fruto de la Historia y, sobre todo, del consenso y de la decisión libre de sus miembros. Un mensaje partidista, desgajador y falto de autocrítica que condiciona y compromete cualquier propuesta de diálogo o superación del enfrentamiento.

Arnedo y Calleja denuncian el terror y señalan la credibilidad como arma
A. A. ABC 1 Julio 2003

MADRID. José María Calleja, director del programa «A debate», de CNN+, denunciaba, al comienzo de su intervención, que en el País Vasco «tenemos miedo. Es un ingrediente más de la vida cotidiana. Trabajar allí con escolta policial se ha convertido en un elemento más del paisaje». Pero, por encima de todo, emerge la verdad. En ese sentido, Calleja subrayó que la obligación de todo periodista es contar la verdad, «aunque sea complicada y tenga muchos matices». Esa verdad hay que contarla «con destreza profesional y con sensibilidad». El periodista tiene que estar en continua tensión informativa. Su obligación es contar lo que pasa a su alrededor de forma transparente e inteligible, porque «la realidad es la fuente de información número uno».

Luego rindió un emotivo homenaje a las víctimas de las que nadie se acuerda. «Hoy en día nos «acusan» de ser beligerantes contra ETA. Es decir, uno puede ser beligerante contra la OTAN, contra la guerra de Irak y está mal visto ser beligerante contra los asesinos. El terrorismo es una mezcla de publicidad más miedo, de márketing más miedo. Durante mucho tiempo, en el País Vasco hemos informado desde el punto de vista del que mataba y las víctimas han sido víctimas del paisaje».

Calleja señaló que hay gente que todavía no sabe lo que pasa en el País Vasco: «Existe un discurso político que pretende el exterminio del otro. Se nos insulta tildándonos de la «Brunete mediática» y el otro día el señor Ibarreche habló del «Gal mediático». Los asesinos vienen de ahí. Están educados en el odio... Hay que decirlo bien a las claras: en una parte de España hay periodistas que no pueden ejercer su profesión libremente», concluyó.

Por su parte, el director de «El Correo», Ángel Arnedo, habló de la libertad y el autocontrol desde un elemento clave en todo periodista: la credibilidad. En este sentido coincidió con Fernando R. Lafuente en subrayar que el único activo que tiene todo aquel que escribe, narra o relata hechos es la credibilidad: «Es nuestro único patrimonio». Arnedo habló de dos grandes problemas que preocupan a los medios de comunicación: los que se derivan de la aplicación de las leyes y los asuntos que se encuentran en el filo mismo de la ley: «En el primer caso hablamos de una situación que se caracteriza por la tensión permanente y en ese sentido debemos luchar cada día por ampliar los espacios de libertad. Una máxima, un axioma del buen periodista -matizó Arnedo- es dejar que los hechos hablen por sí mismos». Enseguida señaló que hay que denunciar la salvajada del terror «y hay que hacerlo con amplitud, nunca silenciándolo». «La credibilidad y el rigor son los mayores activos de un periódico», recalcó.

Arnedo confesó que, como director de un gran periódico, le preocupan más los casos en los que los afectados no son poderosos: «En el caso de los niños, debemos extremar en nuestros diarios las precauciones mucho más allá de lo que marca la ley. Hay que tener un cuidado exquisito con las imágenes de los menores en los medios de comunicación». «¿Qué decir de ese asalto a las familias de las víctimas del terrorismo?», se preguntó el periodista. Y respondió: «Creo que estaría bien que renunciásemos a esas exhibiciones de dolor», enlazando con una sugerencia que momentos antes hizo Calleja a los jóvenes periodistas: «Jamás le preguntéis a una víctima del terrorismo cosas del estilo de «¿qué le diría usted a los asesinos de su padre? o «¿cómo valora usted el funeral?»».

UPN denuncia el cambio súbito de Zapatero hacia los socialistas navarros que le desobedecieron
Libertad Digital  1 Julio 2003

La decisión de Zapatero de no expedientar a los ediles socialistas navarros por pactar con nacionalistas no ha sentado nada bien en las filas de UPN. El secretario general del PSOE anunció la decisión en el debate sobre el Estado de la Nación. UPN lo achaca a la “falta de liderazgo y la incoherencia” de Zapatero, que, tras decir que no apoyaba esta postura y abrirles expediente, ahora hace lo contrario.

 UPN ha denunciado que “la anulación del expediente abierto a los alcaldes insumisos navarros que consiguieron la alcaldía gracias al apoyo de las formaciones independentistas es algo que se veía venir dada la falta de liderazgo de Zapatero y la hipocresía e incoherencia de la que he hecho gala respecto a los pactos con los nacionalistas”. La formación navarra considera que Zapatero “vuelve a demostrar en este asunto su hipocresía, ya que declaró que no respaldaba a los alcaldes insumisos, les abrió expediente y ahora los anula, contradiciendo sus palabras”. En este sentido, no entiende que a los dos tránsfugas de la Asamblea de Madrid “se les haya expulsado de forma inmediata y a los alcaldes navarros Zapatero les haya anulado el expediente y ahora alabe su actuación, respaldando la cohabitación del PSOE con Aralar, EA, PNV y otras formaciones aberchales radicales”.

Desde UPN se señala que Zapatero no es quien para dar lecciones de ética y comportamiento a UPN, “que ha mantenido su compromiso de posibilitar gobiernos municipales constitucionalistas llegando a acuerdos con los socialistas en localidades importantes como Berriozar”. En este tema, dicen, Zapatero ha actuado como un “falsario” al lanzar calumnias sobre la actuación de UPN en Berriozar y Alsasua, de las que exigen rectificación. Según UPN, el acuerdo de estos partidos en Berriozar “que defienden la Constitución y el Amejoramiento” supone un “ejemplo evidente” de los acuerdos que se “podrían haber alcanzado” para la formación de los ayuntamientos en Barañain, Estella, Burlada y Tafalla, “si el PSOE no hubiera preferido los votos y las alianzas con los independentistas”.

Asimismo, lamentan que en estas localidades “la ambición desmesurada del PSOE por llegar al poder le haya hecho caer en la redes del independentismo y no haya querido conformar ayuntamientos constitucionalistas, ya que los partidos que rechazan los proyectos soberanistas de Ibarreche y defienden la Constitución suman mayoría en todas ellas”.

El Parlamento Europeo suspende la actividad de Batasuna y limita a Gorostiaga
Redacción - Bruselas.- La Razón 1 Julio 2003

El presidente del Parlamento Europeo, Pat Cox, decidió ayer suspender la actividad en su institución de Batasuna y la marca electoral de este partido, Euskal Herritarrok, como consecuencia de la reciente inclusión de ambas en la lista de grupos terroristas de la Unión Europea (UE). Esta medida, de todos modos, no impedirá que siga actuando a título particular el eurodiputado que la formación de Arnaldo Otegui tiene en la Cámara de Bruselas, Koldo Gorostiaga, aunque sí verá reducida su capacidad de actuación.
 
Fuentes del Parlamento Europeo informaron a Servimedia de que la decisión, tomada hace unos días y conocida hoy por los parlamentarios españoles, supone que Gorostiaga mantiene su escaño en la Eurocámara, pero no podrá realizar determinadas actividades políticas.

En concreto, según la decisión adoptada por Cox en la Eurocámara, el eurodiputado de Batasuna estará inhabilitado en el Parlamento comunitario para convocar reuniones, ruedas de prensa o realizar otras actividades que tengan alguna relación con Batasuna o Euskal Herritarrok.

Las fuentes consultadas señalaron, asimismo, que la decisión de Pat Cox también afectará a los ingresos económicos que hasta el momento venía percibiendo Koldo Gorostiaga de la institución europea para el desempeño de su actividad parlamentaria en Bruselas.

Diputado no adscrito
La resolución adoptada por la Eurocámara no conlleva, como viene demandando el Tribunal Supremo al Parlamento vasco sin que este se decida a aplicarla, la disolución de ningún grupo vinculado a Batasuna, ya que en la institución europea Gorostiaga figura como «diputado no adscrito».

La inhabilitación de Batasuna y Euskal Herritarrok en el Parlamento de la Unión Europea fue solicitada hace unas semanas por el Grupo Popular, en el que se integra el PP, que solicitaba a la institución comunitaria que aplicase en su seno las consecuencias de la inclusión de las formaciones abertzales en la lista de grupos terroristas europeos, medidas que ya se han empezado a aplicar.

Los «redondistas» y Vázquez le sacan los colores a Maragall por su Reino de Aragón
Dicen que con su apoyo a Atucha está legitimando la desobediencia
Ep - Bilbao/A Coruña.- La Razón 1 Julio 2003

La promesa hecha por Pasqual Maragall de que en caso de conseguir la victoria en las próximas elecciones autonómicas habría una Cataluña que «ni los independentistas imaginan» ha encendido la mecha de la polémica, pues sus propios compañeros de partido la han tildado de «locura».

La corriente «redondista» del PSE, formada por miembros próximos a las tesis que defendía Nicolás Redondo Terreros, ex líder de los socialistas vascos, comparó con el «plan Ibarreche» alguna de las propuestas para Cataluña realizadas este domingo por Pasqual Maragall, candidato del PSC a la Generalitat. En declaraciones a Servimedia, Gotzone Mora, concejal del PSE en Guecho (Vizcaya) y una de las impulsoras de la corriente «redondista», señaló que es una «locura» y comparable al «plan Ibarreche» que Maragall plantee recuperar el esquema de la Corona de Aragón, para crear una «macrorregión» que integraría las comunidades de Cataluña, Aragón, Baleares y Valencia. Mora consideró equivocados los planteamientos del líder del PSC, puesto que, a su juicio, el diseño de España que recoge la Constitución ha permitido «vivir los mejores años en paz y en tranquilidad en este país».

A su juicio, las «fuerzas» no hay que dedicarlas a reformar la estructura territorial del Estado, sino a hacer frente al «plan Ibarreche» y a definir el papel de España en la Unión Europea.

Por su lado, Francisco Vázquez, en declaraciones a RNE, dijo que Pasqual Maragall, al resistirse a apoyar la deslegalización de Batasuna, no está defendiendo la autonomía del Parlamento vasco, sino «la comisión continuada de un delito de desobediencia e insumisión, que está llevando a cabo el nacionalismo vasco, que es tanto como hacerse solidario de un delito».

Para el alcalde coruñés, el modelo de España está perfectamente definido por la Constitución española de 1978 y que para el PSOE «estar siempre en este terreno del nacionalismo es un error estratégico de primer orden, porque por mucho que uno quiera situarse en vanguardia, al final siempre será superado por los nacionalistas, es ser tonto útil o compañero de viaje de otros que al final son los que terminan aprovechándose de la ingenuidad».

Testimonios sobrecogedores de las víctimas de ETA en Hipercor, hace 16 años
EFE Libertad Digital  1 Julio 2003

Un total de dieciséis víctimas del atentado cometido por el "comando Barcelona" de ETA en el Hipercor de la Ciudad Condal el 19 de junio de 1987 rememoraron este martes en la Audiencia Nacional la tragedia. Fallecieron 21 personas y 45 resultaron heridas. El mayor reproche ha sido el olvido. Los etarras Santi Potros y Rafael Caride se enfrentan a la petición de 950 años de cárcel.

Perdieron a sus familias y sufrieron heridas hace 16 años. Este lunes lo recordaban en la Audiencia Nacional. Además del relato sobrecogedor de los hechos, las víctimas del atentado de ETA en Hipercor, lamentaron el olvido. "Ni una llamada he recibido de la Administración", afirmó ante la sección primera de la Sala de lo Penal Roberto Manrique, delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en Cataluña, quien el día en el que explotó el coche-bomba colocado en uno de los subterráneos del Hipercor se encontraba trabajando en la sección cárnica y sufrió heridas de importancia. "Recuerdo una explosión tremenda y a partir de ahí el sufrimiento por las heridas y por tratar de salir de allí", añadió Manrique.

Este fue uno de los testimonios escuchados este martes en el juicio que se inició el lunes en este tribunal al ex dirigente etarra Santiago Arróspide Sarasola, "Santi Potros", y al antiguo miembro del "comando Barcelona" Rafael Caride Simón, para quienes el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungariño, y el abogado de la AVT Juan Carlos Rodríguez Segura, solicitan 950 años de cárcel, el primero en calidad de autor por inducción y cooperación necesaria, y el segundo como presunto autor material del atentado.

Ninguno de los procesados estuvieron presentes en la Sala para escuchar los testimonios de estas personas, algunas de las cuales no pudieron reprimir las lágrimas al recordar la muerte de sus familiares. Así Álvaro Cabrerizo rememoró la pérdida de su mujer y dos hijas, quienes ese día habían ido a los almacenes a comprar, y quien tratando de contener sus sentimientos explicó que al enterarse de que había hecho explosión un artefacto en Hipercor se personó en el lugar para tratar de conocer qué era lo que había pasado con ellas.

Al no tener respuesta se dedicó a buscarlas por los hospitales a donde eran trasladados los heridos y muertos, hasta que en uno de ellos, una asistenta le mostró un cordón que reconoció como el que llevaba su mujer. "Me bajaron donde estaban los cadáveres y las reconocí", afirmó Cabrerizo, pidiendo al Tribunal que hiciera justicia y que no abandone a las víctimas. También tuvo palabras para los terroristas y sus familias, a quienes conminó a pensar en el dolor que provocan. "Nosotros sólo podemos ver a nuestros familiares en las tumbas, y ellos pueden ir a las cárceles", concluyó.

Otro de los momentos más intensos se vivió cuando declaró el matrimonio compuesto por Enrique Vicente Mañé y Nuria Manzanares, quienes ese día perdieron a sus dos hijos, de nueve y trece años, y una hermana de la mujer. "Habían ido a Hipercor a comprar un traje de baño para mi hija, que se iba de fin de curso", aseguró entre lágrimas Manzanares.

Por su parte Jordi Morales, quien tenía siete años cuando se produjo el atentado, relató que ese día se quedó "sólo" al perder a sus padres y a su futuro hermano, ya que su madre estaba embaraza. También relató su experiencia una cajera del almacén, quien explicó que estaba embaraza cuando se produjo la explosión y defendió que las causas que provocaron que su hija sea sorda pudo deberse a la misma.

El alcance de la deflagración pudo ser comprendida gracias a las descripciones que hicieron las víctimas que estaban ese día en Hipercor, quienes explicaron que la explosión, que cortó el suministro eléctrico, provocó una densa humareda y llamaradas que causaron importantes quemaduras a la mayoría de ellas. El juicio está previsto que quede visto para sentencia este miércoles.

El 19 de junio de 1987, 21 personas perdieron la vida en el atentado más sangriento de ETA.

Morales Ocaña, Rafael
Daza Cecilia, Teresa
Vicente Manzanares, Jorge
Vicente Manzanares, Silvia
Marmol Cubillo, María del Carmen
Cabrerizo Mármol, Susana
Cabrerizo Mármol, Sonia
Salto Viñuelas, Luis Enrique
Eyre Diéguez, María Emilia
Amez Franco, Milagros
Martínez Domínguez, Matilde
Manzanares Servitja, Mercedes
Valero Sánchez, José
Ramírez Calanda, Luisa
Caparrós Ubierna, Felipe
Ortega Pérez, Consuelo
Moreno Moreno, Mercedes
Valldellou Mestre, María Rosa
Serrer Cervantes, Barbara
Dieguez Fernández, María Paz
Valls Bauza, Javier



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