AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 7 Julio  2003
Asimétricos
Iñaki Ezkerra La Razón 7 Julio 2003

Fracaso autonómico en Córcega
Editorial La Razón 7 Julio 2003

Cortinas de humo
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 7 Julio 2003

Beneficios del miedo
Editorial El Ideal Gallego 7 Julio 2003

Ni que el Tour fuera el Festival de San Sebastián
EDITORIAL Libertad Digital  7 Julio 2003

ETA busca dinero
Editorial ABC 7 Julio 2003

La advertencia de Arzalluz
Consuelo Sánchez-Vicente El Ideal Gallego 7 Julio 2003

ETA sigue ahí
Fernando Jáuregui El Ideal Gallego 7 Julio 2003

Y la Vuelta, ¿qué
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  7 Julio 2003

Andoain estuvo de fiesta
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 7 Julio 2003

Lo que revela el gol del Tour
Fernando González Urbaneja Estrella Digital 7 Julio 2003

ETA sigue con su campaña de extorsión y ataca en Vizcaya a una empresa de transportes
Redacción - Bilbao.- La Razón 7 Julio 2003

El Foro de Ermua pide que se castigue al Tour de Francia quitándole el premio Príncipe de Asturias
ABC 7 Julio 2003

Córcega dice «no» a la ampliación de la autonomía que propuso Chirac
PARÍS. JUAN PEDRO QUIÑONERO, CORRESPONSAL ABC 7 Julio 2003

Francia profunda
JUAN PEDRO QUIÑONERO ABC 7 Julio 2003
 

Asimétricos
Iñaki Ezkerra La Razón 7 Julio 2003

Una prueba de que Pasqual Maragall es ya un nacionalista de veras, no un actor ni un clónico, es que ha interiorizado los métodos léxicos del nacionalismo, el uso que éste hace del eufemismo para enmascarar su violencia física o moral. Los nacionalistas tanto vascos como catalanes son expertos en magnificar, dramatizar e hiperbolizar las respuestas a sus excesos (denominan «Brunete Mediática» o «terrorismo verbal» o «fascismo» al periodismo constitucionalista olvidando el único terrorismo que de verdad existe o el militarismo y el fascismo de ETA, que son los verdaderos, los que hoy padecemos) y son asimismo expertos en llamar «inmersión lingüística» a la imposición idiomática, «lucha armada» al asesinato, «diálogo» al chantaje o «libre asociación» a la puerta independentista.

Entre ese repertorio de piruetas eufemísticas que llegan a lo metafórico, se halla el «federalismo asimétrico» de Maragall. Llamar «asimétrica» a la desigualdad lisa y llana es un logro estilístico sin precedentes digno de la derecha más inclemente y decimonónica. Si, la burguesía más reaccionaria y esclavista de la industrialización llega a dar con este hallazgo lingüístico ni la socialdemocracia ni el estado del bienestar habrían llegado nunca. Llamar «asimétrico» al pobre es un ejercicio retórico de hipocresía derechista que roza la perfección. Es la prueba de que aquí hay mucho izquierdismo de pega. A la izquierda clásica semejante alarde de perversión terminológica no podría más que escandalizarle. Ya no existen los desheredados ni los marginados, los explotados ni los alienados, los parias de la Tierra de los que hablaba la letra de la Internacional. Existen los asimétricos. Ya, no existe la injusticia social, la miseria, el paro, las desigualdades económicas... Existe la asimetría.

Con los nacionalismos, la demanda independentista y las agresiones a la libertad ideológica de los otros perdían todo su carácter insolidario y reaccionario. Quedaban transformadas en una cuestión técnica de ingeniería y obras públicas: había que tender puentes para el entendimiento, hacer caminos para la paz, crear nuevos espacios de diálogo... Con el «asimetrismo» que nos trae Maragall puede decirse que la lucha de clases, el sindicalismo de izquierda y el socialismo obrero español quedan reducidos a una pura cuestión de geometría. Gracias a Maragall, el presidente Lula no representa ya la pobreza de las fabelas sino la asimetría brasileña. Gracias a Maragall ya podemos hablar de los asimétricos de las pateras, los asimétricos del paro, los pensionistas asimétricos... Y todo por no decir que promulga un inventillo, discriminatorio, conservador y feo en el que se les den todavía más privilegiados a los de siempre.

Fracaso autonómico en Córcega
Editorial La Razón 7 Julio 2003

La victoria, por escaso margen, del «no» a la futura reforma administrativa de la isla francesa, proyecta las sombras más negras sobre el futuro del proyecto descentralizador apadrinado por el primer ministro francés, Jean Pierre Raffarin. El hecho de que en uno de los territorios más nacionalistas de la República, el único en el que se mantiene activo desde los años setenta un movimiento terrorista de carácter independentista, se haya dado una respuesta popular negativa a un cambio administrativo que debía aportar una amplia autonomía a la isla demuestra que la mayoría de los franceses no están por la labor de cambiar su modelo de Estado.

Se puede argumentar que en el voto corso ha podido influir decisivamente la tradicional división en clanes, algunos auténticamente mafiosos, opuesta a la creación de una sola capital y de un gobierno centralizado, con mayores facultades para imponer la ley. Pero es un argumento que choca con la realidad del sufragio. Ha sido en el medio rural donde ha ganado el «sí» a la reforma, mientras que en las ciudades, teóricamente menos comprometidas con las intrigas locales, se ha dado un «no» mayoritario al modelo autonómico.

Raffarin y su ministro del Interior, Nicolás Sarkozy, artífice de este primer proyecto descentralizador, tendrán que reconducir todo el proceso, que era una de las grandes apuestas del gobierno de Chirac. Pero, por el momento, parecen tener razón quienes advertían que los franceses no quieren muchas aventuras con su actual modelo de Estado.

Cortinas de humo
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 7 Julio 2003

Los últimos datos conocidos del Euskobarómetro revelan que en el País Vasco se agudiza la segmentación política y el bloqueo entre nacionalistas y no nacionalistas. «Hay más pesimismo, peores expectativas, un malestar democrático sin precedentes, menos confianza institucional y más vascos dispuestos a abandonar el país que hace un año», sintetizaba el catedrático Francisco J. Llera, director del estudio. La estrategia de desgaste del marco político impulsado por el nacionalismo, además de agudizar la fractura social, se refleja en aspectos como la erosión del apoyo a la Constitución o la extensión de la idea de la existencia de una regresión autonómica.

Uno de los ideológos del soberanismo en el PNV, Juan María Ollora, en una conferencia pronunciada en la UPV en 1994, se refería al listado de 54 competencias pendientes de transferir que había elaborado el Parlamento vasco y decía que, salvo tres que consideraba «fundamentales», la Seguridad Social, el INEM y la Formación Ocupacional, «las demás son aire».

Si uno de los más exigentes líderes del PNV pensaba que el grueso de las competencias pendientes no eran sino humo, cabe preguntarse el por qué de la campaña de desvalorización del Estatuto que se ha producido en las filas nacionalistas en los últimos años. Se ha alimentado la frustración y la insatisfacción de manera sistemática y se ha hecho creer a sectores importantes de las bases nacionalistas que el texto estatutario es poco menos que el timo de la estampita. No ha sido, desde luego, la base social la que ha experimentado una radicalización que ha sido canalizada por las direcciones de los partidos, sino a la inversa. Como en las modernas estrategias publicitarias, es el fabricante el que se esfuerza para crear mercado para un producto que pocos demandaban antes de que una persistente campaña de anuncios televisivos les llevara a cuestionarse cómo habían podido vivir hasta entonces sin hacer esa compra.

Durante muchos años, la celebración del Aberri Eguna era la ocasión que aprovechaban los dirigentes del PNV para enorgullecerse del grado de autogobierno de Euskadi, sin parangón en otras regiones europeas y sin antecedentes en nuestra propia historia. Desde 1998, sin embargo, la actitud es la contraria. De considerarnos admirados por Europa, hemos pasado a envidiar el estatus de unas islas bálticas pobladas por pájaros que hasta ahora sólo aparecían en el Trivial, a desear el grado de autodeterminación del Ulster, con una autonomía que el primer ministro británico suspende por decreto cada vez que tiene dolor de muelas, o el referéndum secesionista de Quebec, antes de que los secesionistas perdieran en las urnas.

En lugar de valorar, afianzar y perfeccionar el marco estatutario, se ha preferido levantar cortinas de humo para presentar en las sombras propuestas soberanistas que dividen a los ciudadanos.

Beneficios del miedo
Editorial El Ideal Gallego 7 Julio 2003

ETA ha vuelto a actuar. En esta ocasión su objetivo ha sido la empresa de transportes Azkar. Una bomba ha destrozado en su sede de Bedia, en Vizcaya, varios camiones de la compañía, que tiene una importante relación con Galicia. El atentado coincide con la campaña que ha emprendido hace unas semanas la banda asesina contra objetivos económicos y empresariales. Los expertos en la lucha antiterrorista han sacado dos conclusiones de esta nueva acción. La primera es que los etarras han conseguido establecer de nuevo un comando en Vizcaya y que éste ya cuenta con la infraestructura suficiente para atentar con cierta facilidad. La segunda, que la banda está desesperada intentando conseguir dinero a toda costa.

Porque lo que está claro es que atentando contra el empresariado busca que el miedo haga que el impuesto revolucionario vuelva a funcionar. Los últimos golpes asestados tanto en Francia como en España contra la cúpula de ETA la ha dejado muy debilitada. Su estructura es muy precaria y, por ello, intenta conseguir fondos con los que mantener a sus asesinos. Sin embargo, la “reentré” etarra coincide con una nueva subida de tono del PNV, siempre dispuesto a intentar obtener provecho del miedo y de las acciones de los radicales. En esta ocasión ha sido Arzalluz el que ha amenazado con plantear directamente la independencia de Euskadi. En las proximidades de su jubilación, alguien debería explicarle al líder nacionalista que tan inmoral y execrable es quien comete un atentado como quien obtiene rendimiento de un crimen. Algo que, desgraciadamente, el PNV está haciendo con demasiada frecuencia en los últimos tiempos.

Ni que el Tour fuera el Festival de San Sebastián
EDITORIAL Libertad Digital  7 Julio 2003

La bochornosa decisión de los organizadores del Tour de Francia de firmar un acuerdo con Batasuna —representante político de ETA ilegalizado por el Tribunal Supremo e incluido en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea— debería suponer la inmediata retirada del Premio Príncipe de Asturias del Deporte concedido recientemente a los organizadores de la ronda ciclista gala.

Tanto el portavoz de la organización terrorista como el del Tour aseguran que el acuerdo tiene por objetivo lograr que el vasco sea lengua oficial en la decimosexta etapa de la carrera, la que se desarrolla entre las localidades de Pau y Bayona. Es simplemente increíble este inusitado interés por parte del director general del Tour, Jean-Marie Leblanc, de implicar este evento deportivo en la promoción de una lengua que no es oficial en territorio alguno galo. El objetivo —por supuesto no declarado— del máximo responsable del Tour, por el contrario, no es otro que lograr que los terroristas y su simpatizantes no revienten ni siquiera con algaradas el pacífico transcurso de una ronda que este año cumple su centenario.

En cualquier caso, con independencia del contenido del acuerdo, lo que es bochornoso es que se firme con Batasuna, dando legitimidad y concurso a lo que ya a nivel europeo debe ser considerado como una organización terrorista. Esto es más que suficiente para retirar la concesión a la ronda gala del Premio Príncipe de Asturias, galardones que —por si fuera poco— ya venían sufriendo un paulatino descrédito desde largo tiempo atrás.

Claro que, por muy intolerable y afrentosa que sea para los españoles, esta decisión de los responsables del Tour no deja de ser muy equiparable a la de los organizadores del Festival de San Sebastián que durante treinta años han hecho cesiones —también supuestamente de tipo cultural— para que ETA y sus simpatizantes no reventaran los premios cinematográficos de la capital donostiarra. En el Festival de San Sebastián hasta se ha disuadido a algún participante condenar el terrorismo desde la tribuna, como si de una incorrección política se tratara.

En cualquier caso, esperemos que la presión de las autoridades españolas sea lo suficientemente firme como para que logre una pública rectificación de Leblanc. Si tarda menos que la de Atutxa, mucho mejor...

ETA busca dinero
Editorial ABC 7 Julio 2003

LA banda terrorista ETA vuelve a centrar su estrategia terrorista en la clase empresarial vasca. El último atentado cometido en la madrugada de ayer contra la empresa de transportes Azkar, en Bedia (Guipúzcoa), se une a los de las semanas anteriores contra el Hotel Tamarises, en el corazón de Neguri, e Iberdrola. La extorsión es imprescindible para la financiación de los terroristas y estos avisos a golpe de bomba no tienen otro objetivo que mantener el miedo. ETA siempre ha buscado dinero amenazando y asesinando, pero ahora la necesidad de fondos la sentirá de manera acuciante después de que la Justicia le haya cortado los canales «legales» de financiación. La trama financiera de ETA ha sido objeto de sucesivos golpes del juez Garzón y de la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Han caído empresas «pantalla», asociaciones supuestamente cívicas y toda la red de herriko tabernas, instrumentos para blanquear y allegar fondos a la organización terrorista. El remate de la ilegalización de Batasuna y de su trama electoral ha cerrado las generosas subvenciones que recibían los entornos de ETA y que, escalonadamente, acababan en la caja única de la banda.

Los empresarios vascos se enfrentan nuevamente al doble reto de resistir al chantaje de ETA, no cediendo a sus amenazas ni pagando el precio puesto por los terroristas, y de mantener la actividad productiva del País Vasco, lastrada por el terrorismo y preocupada por el aventurerismo soberanista. Nada de esto es fácil, como se ve no sólo en los atentados contra bienes y personas, sino en las silenciosas cifras del éxodo de empresarios y ejecutivos que abandonan el País Vasco de forma continua. ETA quiere dinero y es responsabilidad de todos, instituciones y empresarios, que no lo consiga.

La advertencia de Arzalluz
Consuelo Sánchez-Vicente El Ideal Gallego 7 Julio 2003

Coincidiendo con la reaparición de ETA en escena Arzalluz ha “advertido al Estado” que si no tiene en cuenta el Plan “necesario y sensato” de Ibarretxe sobre “la nueva forma de concebir la presencia de los vascos en el Estado español (...) a lo mejor es el último no independentista” que nos presentan. La complicidad, digamos intelectual, entre quienes mueven el árbol y quienes recogen las nueces vuelve a ser evidente. Pero el oportunismo que destilan estas declaraciones encaminadas a aprovechar el terror que el terrorismo siembra para torcerle el pulso a Estado con la amenaza de que, si no cede, nos comerá el coco, resulta patético.

ETA matará, cuando pueda, mientras exista, el crimen es la única seña de identidad del terrorismo, lo único que le da carta de naturaleza; esto hay que tenerlo siempre presente. A pesar de los enormes avances que ha registrado la lucha contra este y todos los terrorismos desde los salvajes atentados del 11-S, la tantas veces reiterada voluntad de matar de esta banda y el hecho de que de vez en cuando aun lo consiguen impide extraer conclusiones en clave de derrota de su relativa inactividad criminal. Conclusiones que podrían verse brutalmente desmentidas por la realidad en cualquier momento. Pero, este: ETA es el único y verdadero problema vasco.

Si el presidente de cualquiera de las comunidades autónomas españolas que no tienen una banda terrorista en su seno, que afortunadamente son todas menos la vasca, presentase al Estado un Plan como el que le ha presentado Ibarretxe, pensaríamos que ha enloquecido. En vez de gastar ríos de tinta y de palabras en analizar las consecuencias sociales y políticas del tal plan mandaríamos al abajofirmante al psiquiatra. ¿Y qué futuro esperaría al presidente de cualquier Parlamento que se negase a cumplir una sentencia del Tribunal Supremo, como está haciendo el Atutxa, salvo la inhabilitación que en estos casos prevé la legislación vigente? No el Estado, que está, por fin, donde debe: Arzalluz, Atutxa, Ibarretxe y quienes como ellos viven del problema vasco, de esa obscena forma de hacer política, son los que tienen un gran problema a la vista: cuando ETA no puede matar el problema vasco... desaparece.

ETA sigue ahí
Fernando Jáuregui El Ideal Gallego 7 Julio 2003

Como el Guadiana, ETA reaparece de cuando en cuando, para demostrarnos con sus locas acciones que sigue ahí y que, si no atenta como antes, es porque no quiere. Y también porque sus principales dirigentes, los más criminales, están detenidos y la organización está bastante descabezada. Pero este domingo volvieron a las andadas, probablemente porque no les pagan el mal llamado impuesto revolucionario. Últimamente es lo que les mueve: necesitan dinero. Pero incluso ellos, que no actúan por ideas sino por impulsos, parecen desconcertados con lo que ocurre en Euskadi, y ello les lleva a una cierta inacción.

Los resultados del último euskobarómetro, auspiciado, al fin y al cabo, por el propio Gobierno de Ibarretxe, abonan la tesis de que los vascos se encuentran ahora por completo desorientados entre los planes del lehendakari, las respuestas del Gobierno central, las posiciones a veces ambivalentes de los socialistas y el repliegue evidente de Batasuna, por mucho que tratasen de utilizar el Tour de Francia para sus fines propagandísticos.

Ahora mismo resulta muy difícil precisar qué porcentaje de vascos apoyarían una autodeterminación por la independencia, qué porcentaje abomina de ETA y qué porcentaje seguiría las tesis, ahora consideradas minoritarias, de los llamados constitucionalistas; tal es el caos que aporta el euskobarómetro, acaso maquillado por el Gobierno vasco.

Analistas hay que reconocen claramente que Euskadi está al borde de la fractura civil, y que el que ha venido siendo el principal problema de España desde hace más de treinta años (se cumplen ahora treinta y cinco de los primeros asesinatos de la banda), el llamado problema vasco ­que no es solamente ETA­, se encuentra en vías de empeorar, en lugar de mejorar.

Y es de temer que este verano registre nuevas tensiones sociales con las habituales semanas grandes de Bilbao, San Sebastián, las fiestas de Vitoria e incluso, por qué no si a ETA y a sus seguidores políticos no les detiene nada, los sanfermines.

Sí, ETA y su entorno están ahí, dispuestos a darnos el verano con sus acciones puntuales, sus llamamientos a la desobediencia civil. Ahora, lo importante sería que los nacionalistas no se dejasen arrastrar por esta estrategia, que, a la vista está, no hace más que seguir rompiendo Euskadi. Y que el Gobierno central reanude una improbable vía de diálogo con este nacionalismo. Pero ya digo: pienso que un encuentro de Ibarretxe en La Moncloa está aún lejano. Tan lejano como la sucesión de Aznar, ni más ni menos.

Y la Vuelta, ¿qué?
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  7 Julio 2003

Cuando se supo que el Tour de Francia, premiado con el Príncipe de Asturias, había pactado con el mundo etarra para tener la carrera y el negocio en paz, el Gobierno y la sociedad española reaccionaron con una firmeza gratificante. No se ocultó el asunto ni se le restó importancia, ni se dijo que ocurría en otro país donde nuestros complejos no pueden cambiar las decisiones. Por el contrario, se planteó hasta el boicoteo de los patrocinadores de la carrera. La presión ha tenido éxito y el director del Tour, Jean-Marie Leblanc, ha salido con la excusa típica de haber sido engañado y ha mostrado su disposición a rehacer las cosas.

Ahora que se ha conseguido rectificar una afrenta a los españoles, convendría que mirásemos en nuestro propio país y nos aplicásemos lo que exigimos a los demás. El Tour ha cedido en 2003 ante la amenaza etarra, pero el Estado español y las organizaciones deportivas se rindieron hace más de 20 años. ¿Cuánto tiempo hace que la selección nacional de fútbol no juega en San Mamés, la llamada catedral del fútbol español?, ¿desde cuándo no se celebra ninguna final de la Copa del Rey en los estadios vascos y navarros? Lo mismo del fútbol se puede aplicar a otros deportes como el baloncesto, el atletismo, la natación, el balonmano. Las competiciones y campeonatos nacionales se desarrollan por toda España salvo en Vascongadas y Navarra. ¿Será porque se admite que no son territorio español?

El ejemplo palmario es la Vuelta Ciclista a España. Hace más de dos décadas que su recorrido evita cuidadosamente acercarse a la muga vasconavarra. ETA logró que el Estado y los organizadores reconociesen la independencia vasca a efectos del ciclismo mediante atentados. Varios guardias civiles de tráfico que vigilaban las pruebas fueron asesinados y también se colocaron bombas los recorridos. Los altos de Barazar y Urquiola desaparecieron de las etapas. Es el mismo proceso que la persecución de las corridas de toros en Cataluña. Desde entonces, el Gobierno y la sociedad española han mirado para otro lado.

Después de plantarse ante la organización del Tour, el Gobierno español debería impulsar la vuelta de la Vuelta a tierras vascas, sin miedo a los incidentes, ni a que los tribunos peneuvistas se quejen de que la política estropea las fiestas del verano. Desde 1999 ondea en el Ayuntamiento de Vitoria la bandera nacional y no pasa nada; se ha ilegalizado Batasuna y los cielos no se han abierto sobre como castigo por la blasfemia. Si la serpiente multicolor recorre las carreteras vascas y unos grupos de reventadores quieren impedirlo, ya está la Ertzaintza para imponer el orden.

Andoain estuvo de fiesta
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 7 Julio 2003

ETA sigue intentado intimidar al empresariado vasco y a los ciudadanos en general, pero en Andoain los demócratas pudieron salir a la calle a celebrar una fiesta. Era un homenaje a las víctimas del terrorismo, pero con fiesta. Una reunión impensable cuando mataron a Pagazaurtundúa.

Este pueblo, icono de Batasuna durante muchos años, ahora ya no está gobernado por los amigos de los terroristas.
El único que no se ha enterado de la importancia de desterrar a estos de nuestra convivencia es el director del «Tour de Francia», pero el resto sabemos qué importante es poder salir a la calle en Andoain. Y eso que aún no todos se atreven.

A pesar de la presión del nacionalismo vasco, poco a poco la normalidad va volviendo al Norte de España.
Es increíble cómo se están comportando los chicos de Arzalluz, una suerte de «chicos de la gasolina» pero en las instituciones. Se han quitado la careta y estamos viendo sus fauces.

Andoain estuvo de fiesta mientras el nacionalismo vasco quería que su fiesta fuera otra vez la del amedrentamiento y la coacción: ¿alguien cree que el «Tour» se ha prestado a la reivindicación del euskera porque les ha entrado de repente un amor a la cultura y las tradiciones?

¿Cómo puede el PNV condenar los atentados de ayer de Eta el mismo día que hace oídos sordos al chantaje de la misma organización a la carrera ciclista?

Así van preparando su declaración de «independentxia». Que unos muevan el árbol y otros recojan las nueces. Amenaza tú, que yo digo que es mejor negociar conmigo que morir por tus bombas. Difícil plasmar eso en un texto que tenga apariencia de legalidad, pero lo están maquinando.

Fiesta en Andoain para seguir la batalla. Cada día, un pasito más hacia la libertad.

Lo que revela el gol del Tour
Fernando González Urbaneja Estrella Digital 7 Julio 2003

El gol que los batasunos han colado con su acuerdo suscrito con gentes tan notorias como los organizadores del Tour ha sido por la escuadra y con efecto. Un gol que deja atónito al que lo recibe y a la parroquia. Ante algo semejante sólo se puede ir rápido al centro, olvidar y seguir el partido como si nada, como que se tratara de un sueño. Eso sí, estudiar el disparo y aprender a colocar mejor la barrera. Que no vuelva a repetirse.

Batasuna no existía, eso decía el Gobierno, están en las cuerdas, la comunidad internacional les había extrañado hasta borrarlos de la lista civil, y resulta que algo tan civil como el mayor espectáculo ciclista del mundo les otorga tratamiento VIP. Porque el acuerdo Batasuna-Tour está más cerca de la beneficencia y las causas buenas que de lo comercial. ¿Había contrapartida económica en el acuerdo? ¿Era un contrato comercial, como tantos otros que justifican y hacen rentable el espectáculo? ¿Hay algún acuerdo semejante que haya suscrito la entidad y que pueda mostrar para comparar?

Es evidente hasta para el más lerdo que se trata de un acuerdo raro y singular que oculta más de lo que muestra. La coartada era la defensa del idioma; el objetivo era armarla, contaminar, enredar, confundir... Por parte del Tour se trató de evitar problemas, someterse a unos tipos que ponen bombas y arruinan una etapa, con la coartada de que podían negar toda evidencia, poner cara de tontos y decir: me engañaron, creíamos que eran gentes de bien.

El daño está hecho y no tiene arreglo; la capacidad de respuesta contra quienes han perpetrado la tropelía o la han consentido es mínima. Por construir escenarios: ¿se imaginan qué hubiera pasado si la liga de béisbol de Canadá hubiera suscrito un acuerdo semejante con una organización paraterrorista considerada amenaza para Estados Unidos?

Lo que revela la audacia de los señores del Tour es que el respeto que impone el Gobierno español es más bien mejorable, firmaron el acuerdo porque temían las bombas y porque suponían que el posible escándalo se apagaría en unos días, justo con la emoción de la carrera. Y así va a ser.

Lo que revela el gol del Tour es que en la lucha contra los terroristas y sus entornos hay muchas palabras gruesas, bastante aprovechamiento partidista con otros objetivos, pero convicciones débiles e inteligencia deficiente ante desafíos que están más allá de las propias narices. La capacidad de movilización de los batasunos, disfrazados de nacionalistas/independentistas/patriotas, que defienden ideas y son víctimas de persecuciones, sigue siendo notoria.

Cómo se puede entender que el estado mayor de la estrategia antiterrorista (debe haberlo) no hubiera imaginado ese escenario y, consiguientemente, puesto en marcha las medidas preventivas para evitar el bochorno?

El gol del Tour es una invitación a la humildad, a bajar los humos de los buenos resultados y las eficientes políticas. Debilitar el pacto antiterrorista por hechos locales en ayuntamientos atormentados por los enfrentamientos ciudadanos y reducir a cuestión diplomática el gol del Tour revela que queda mucho por recorrer para fijar políticas y prioridades, para plantar cara al cáncer de la violencia.                FG.urbaneja@terra.es

ETA sigue con su campaña de extorsión y ataca en Vizcaya a una empresa de transportes
El vicepresidente de la sociedad asegura que «nunca» recibieron amenazas terroristas
ETA volvió a actuar por segunda vez en una semana atentando, en la madrugada del sábado al domingo, contra la empresa de transportes Azkar en la localidad vizcaína de Bedia. Un artefacto colocado por la banda terrorista debajo de uno de los camiones estacionados en el aparcamiento de la empresa estalló provocando importantes daños materiales, aunque ninguna víctima. Se trata de la primera acción que la banda dirige contra esta empresa de transportes, que además nunca había recibido ninguna amenaza terrorista, según manifestó su vicepresidente después del atentado.
Redacción - Bilbao.- La Razón 7 Julio 2003

Tan sólo cuatro días después de que la Ertzainzta desactivara un coche bomba en el barrio bilbaíno de Larraskitu, que tenía como objetivo acabar con la vida de los artificieros, ETA volvió a atentar en la madrugada del sábado al domingo, esta vez contra los intereses de la empresa de transporte Azkar, en uno de cuyos camiones colocó una bomba.

El artefacto explotó a las dos y media de la madrugada en el número 10 de la calle Barrio Murtantza del polígono industrial de Murtantza, en Bedia (Vizcaya), donde se encuentran las instalaciones de la citada empresa de transportes. Media hora antes, los bomberos recibieron una llamada en nombre de la banda terrorista en la que se alertaba de la colocación del artefacto. La deflagración provocó importantes daños en algunos de los vehículos que estaban estacionados en el aparcamiento de la empresa. Así, el camión que portaba el artefacto en sus bajos quedó destrozado y otros dos que se encontraban cerca del primero quedaron también dañados.
El vicepresidente de Azkar, José Antonio Orozco, afirmó que en los 36 años que la compañía gallega lleva trabajando en la localidad vizcaína «nunca» recibió «ninguna» amenaza terrorista. En ningún momento tuvieron conocimiento de ninguna «notificación, amenaza, nada. Esto es aleatorio», aseguró.

Condena
Por su parte, el Círculo de Empresarios Vascos pidió al conjunto de la sociedad vasca que muestre su rechazo ante el atentado y advirtió de que la banda armada pone en riesgo el desarrollo económico y la generación de empleo en el País Vasco.

Entre las reacciones políticas manifestadas en contra del atentado, el Gobierno vasco expresó «su más enérgica condena» y denunció que «ETA, nuevamente, hace lo único que sabe hacer, utiliza la violencia y el chantaje contra personas y bienes, vulnerando sus derechos de forma injusta e injustificable». El presidente del PNV en Vizcaya, Iñigo Urkullu, denunció en un comunicado que, «en estas situaciones, el único análisis que cabe es el del desprecio hacia ETA, autora de este nuevo atentado».

El Foro de Ermua pide que se castigue al Tour de Francia quitándole el premio Príncipe de Asturias
ABC 7 Julio 2003

MADRID. La indefinición del director general del Tour de Francia, Jean Marie Leblanc, al amagar pero no dar a Batasuna tras las críticas que ha recibido la organización de la ronda ciclista por pactar con los proetarras para fomentar el euskera, movió ayer al Foro de Ermua a pedir que, de no producirse una rectificación inmediata, España castigue al Tour retirándole el premio Príncipe de Asturias.

Rubén Múgica, portavoz del Foro, aseguró ayer a la agencia Servimedia que «si no existe una rectificación total y sincera» por parte del Tour, debería acordarse la retirada del prestigioso galardón concedido este año a la organización de la carrera ciclista, que cumple cien años de existencia. Múgica, que hizo hincapié en que pese a haberse acordado la concesión de este premio, su entrega oficial no se tendrá lugar hasta dentro de unos meses, criticó que Leblanc dé un paso adelante y dos atrás.

«No es suficiente -dijo Múgica- con que el director de la carrera ciclista haya dicho que se siente engañado por parte de Batasuna» y que después haya dicho que, para corregir su error, esté dispuesto a un «gesto de apaciguamiento» con España. El portavoz del Foro exigió de Leblanc una «rectificación absoluta» y añadió que «si el Tour quiere saber cómo no se paga peaje (a ETA y a su entorno), que aprenda de la sociedad española.

Múgica incidió en el hecho de que, pese a que Batasuna sostenga que en territorio francés es una organización legal, las autoridades de ese país deben tener en cuenta que ha sido incluida en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea después de que el Tribunal Supremo haya ilegalizado a esa formación por ser parte integrante de la organización etarra.

Pese a esta petición, los nacionalistas vascos quisieron dar ánimos a Leblanc. El presidente de la Ejecutiva del PNV, Xabier Arzalluz, sostuvo que al PP no le molesta tanto el acuerdo del Tour con Batasuna como «el paso de la carrera por los Pirineos desde que está el equipo Euskaltel porque con la afición al ciclismo y a la romería que hay en el País Vasco, es un espectáculo y una fiesta vasca de ikurriñas. están cabreados como monas y hasta aquí llega su pequeñez».

En la misma línea, el secretario general de Eusko Alkartasuna, Gorka Knörr, pidió ayer a la «Euskaltzaindia», Academia de la Lengua Vasca, que se dirija al Tour para que, a toda costa, el euskera esté presente en la etapa del día 23, que discurrirá entre Pau y Bayona. Knörr consideró que «una reyerta política con tintes manipuladores» no debe interponerse en ningún caso al «fin absolutamente loable» que es la difusión del euskera en el Tour.

Desde el PP, por contra, se consideró «un escándalo, un escarnio y un insulto» que Leblanc aún no haya movido pieza. El secretario general de los populares vascos, Carmelo Barrio, afirmó ayer que «ya no caben demoras ni dilaciones» y que no sirve un mero «gesto de apaciguamiento» del Tour hacia España. «Esto -dijo- es un insulto brutal y sangrante a las víctimas del terrorismo. No puede haber acuerdos entre el deporte y el terrorismo... Leblanc es capaz de esperar un poco, pero no sé a qué».

Desde CiU, Josep Antoni Duran Lleida no quiso valorar el acuerdo con Batasuna, pero indicó que le parece «perfecto» el reconocimiento del euskera durante la carrera ciclista.

Córcega dice «no» a la ampliación de la autonomía que propuso Chirac
PARÍS. JUAN PEDRO QUIÑONERO, CORRESPONSAL ABC 7 Julio 2003

En un referéndum sin precedentes, los corsos han dicho «no» por mil ochocientos votos al proyecto de estatuto especial propuesto por el Gobierno de centro-derecha, apoyado por socialistas y nacionalistas, y combatido por independientes, comunistas y personalidades que han denunciado concesiones inaceptables a los grupúsculos independentistas. El proyecto de convertir Francia en una «República descentralizada» sufre un severo voto de castigo.

Según los resultados oficiales del Ministerio del Interior, un 50,98 por ciento de los 191.000 electores corsos rechazó ayer un proyecto que, finalmente, se ha percibido como esquizofrénico e inaceptable, porque estaba apoyado, al mismo tiempo, por fuerzas políticas que defienden cosas diametralmente opuestas para Córcega y para Francia.

Jacques Chirac, jefe del Estado, había pedido el «sí», «para confirmar el puesto de Córcega dentro de Francia». Jean-Pierre Raffarin, primer ministro, había defendido su proyecto como «el primer paso para la transformación de Francia en una República descentralizada». Nicolás Sarkozy, ministro del Interior, ha defendido el proyecto de nuevo estatuto en nombre de la «generosidad y firmeza del Estado». El proyecto presentado por el Gobierno de centro-derecha había sido apoyado, al mismo tiempo, por la oposición socialista y los nacionalistas de Córsica Nazione, partido legal partidario de una independencia «gradual».

Rechazo a la experimentación
Ese apoyo heteróclito y confuso es lo que, finalmente, ha inquietado a los corsos, que han preferido la estabilidad de un estatuto que les concede una cierta autonomía y privilegios, pero han rechazado la «experimentación institucional» en la que el Gobierno de Jean-Pierre Raffarin esperaba fundar su proyecto de descentralización nacional.

Todo parece sugerir que el «no» corso a la reforma refleja un rechazo que va mucho más allá del resultado puramente aritmético. En Ajaccio y Bastia, las dos grandes ciudades corsas, más del 75 por ciento de los electores votaron contra las consignas del Gobierno y los nacionalistas. En la Córcega profunda, agraria y pueblerina, los partidarios de la reforma no consiguieron la movilización esperada por el Gobierno y los nacionalistas.

La espectacular detención de Yvan Colonna, presentado como un terrorista criminal, presunto asesino del prefecto Claude Erignac, la noche del jueves, se interpretó oficiosamente como un «apoyo» inesperado a las tesis del Gobierno, que había intentado por todos los medios convencer a sus electores conservadores tradicionales. Viernes y sábado, el ministro del Interior, Nicolás Sarkozy, hizo campaña ininterrumpidamente, insistiendo siempre, en el mismo mensaje : votar «sí» sería votar por una Francia fuerte capaz de ser generosa con los nacionalistas corsos. En la recta final de la campaña los sondeos comenzaron a sugerir al fracaso del «sí» gubernamental y nacionalista. Pero la detención de Colonna, inculpado rápidamente de asesinato, introdujo un nuevo factor de incertidumbre. La formidable movilización y el optimismo gubernamental parecía sugerir el triunfo final de su política de firmeza policial y descentralización institucional.

La victoria final del «no», muy justa, pero bien real, devuelve a todas las partes al punto de partida. El proyecto de nuevo estatuto, el cuarto en los últimos veinticinco años, no hubiera dado a Córcega poderes excepcionales. Ni mucho menos. De hecho, el proyecto sólo proponía la supresión de dos consejos regionales y una cierta unidad política, apoyada en una Asamblea regional, con poderes relativamente modestos. Por el contrario, se introducía una ambigüedad radical.
Los corsos parecen haber rechazado, esencialmente, la ambigüedad y la imprevisible «experimentación» institucional. Todo parece sugerir que la victoria final del «no» fue la consecuencia definitiva de la movilización de los electores moderados, partidarios de una Córcega bien enraizada en Francia y sus instituciones. La movilización importante confirma que los electores eran muy sensibles al resultado final del escrutinio. Y el voto masivo de las grandes ciudades, Ajaccio y Bastia parece subrayar una hostilidad popular profunda a una experiencia que se percibía ambigua e imprevisible.

Las primeras reacciones de anoche confirmaban ampliamente la consternación del Gobierno y de los nacionalistas de Córsica Nacione. El presidente Chirac comentó el resultado del referéndum en un tono menor, sin entrar en el fondo del problema: la gravedad del rechazo contra los proyectos de descentralización de su Gobierno. Nicolás Sarkozy reaccionó en un tono puramente técnico, intentando quitar a la victoria del «no» su profundo alcance nacional.

Silencio nacionalista
Por su parte, los portavoces nacionalistas estaban a la hora de escribir esta crónica ruidosamente silenciosos. Córsica Nacione había apoyado el «sí», creyendo que se trataba de una victoria táctica para sus ambiciones independentistas, mientras que las distintas facciones del Frente Nacional de Liberacion de Córcega habían denunciado una «farsa electoral».

En otro plano, Jean-Pierre Chévènement, ex ministro del Interior, dimitido del Gobierno de Lionel Jospin, para mejor oponerse a cualquier concesión a los nacionalistas, comentaba ayer noche : «La victoria del «no» es un triunfo para el Estado y un gran fracaso para el Gobierno, para los socialistas y para los nacionalistas. Todos ellos se habían embarcado en un proyecto de manicomio. Los corsos no han deseado embarcarse en aventuras peligrosas. Se trata de una buena noticia para Córcega y para Francia».

Francia profunda
Por JUAN PEDRO QUIÑONERO ABC 7 Julio 2003

Madame De Sévigné y Chateaubriand evocaban con nostalgia la Francia anterior a la centralización revolucionaria y bonapartista. Napoleón y Jules Ferry, a través de la fuerza militar y la escuela laica, construyeron el Estado centralista moderno en Francia, cuyas raíces vienen de mucho más lejos. De Gaulle en la inmediata postguerra, Giscard durante el primer choque petrolífero de 1973-79, Mitterrand, años más tarde, se inscribían en la misma tradición, con tímidas incursiones descentralizadoras, como las leyes Deferre de 1982.

Los maestros y profesores la primavera pasada, los corsos ayer mismo, volvieron a recordar el hondísimo apego de las capas más profundas de la sociedad francesa a un Estado burocrático fuerte: los agricultores quieren precios protegidos, los funcionarios son agresivamente hostiles contra Europa y contra las regiones, los maestros y profesores se tiran a la calle si un gobierno les ofrece un estatuto de funcionarios regionales, y los corsos... votan significativamente contra una reforma cuyo fracaso entierra anticipadamente el proyecto difunto de construir una República «descentralizada».

En el referéndum celebrado ayer en la isla los corsos no sólo rechazaron un nuevo estatuto; manifestaron su apego a un Estado centralizado que, en definitiva, forma parte de la herencia de Napoleón, el más célebre corso, que tuvo una juventud nacionalista antes de soñar con un destino imperial.

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