AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 16 Julio  2003
La identidad colectiva, un mito opresivo
MARCOS AGUIRRE / El Correo  16 Julio 2003

El póstumo triunfo de Monzón
Germán Yanke Libertad Digital 16 Julio 2003

Suspendamos la autonomía vasca
Alfredo CASQUERO ALGARRA La Razón 16 Julio 2003

Terroristas acosados
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 16 Julio 2003

No es Euskadi, es España
Román CENDOYA a Razón 16 Julio 2003

Hacer de la necesidad virtud
Ernesto Ladrón de Guevara La Razón 16 Julio 2003

¡Qué tropa!
José María Carrascal La Razón 16 Julio 2003

Los cachorros de ETA
Editorial El Ideal Gallego 16 Julio 2003

Los etarras a la cárcel
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz  16 Julio 2003

La sala discordante
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital  16 Julio 2003

Miedo a protestar
Cartas al Director El Correo 16 Julio 2003

Detienen en Berriozar a dos etarras con 150 kilos de dinamita y arsenal listo para atentar
EFE Libertad Digital   16 Julio 2003

Denuncian que el Ayuntamiento de Bilbao financia dentro de las fiestas actos de apoyo a ETA
EFE Libertad Digital   16 Julio 2003
 

La identidad colectiva, un mito opresivo
MARCOS AGUIRRE / El Correo  16 Julio 2003

En su concepción democrática la nación es una suma de individuos políticamente organizados mediante un Estado común. Ese Estado vela por el cumplimiento de la ley y respeta los derechos de los ciudadanos, entre los cuales ocupa un lugar preeminente la libertad individual. Esta libertad, sin la cual no hay pluralismo político, significa que cada individuo es autónomo en la elección de sus preferencias ideológicas y culturales; en virtud de su autonomía individual cada ciudadano tiene ante sí una amplia gama de opciones que le permiten afirmar su propia personalidad y su independencia ideológica frente a la colectividad o frente al Estado. El pluralismo ideológico, entendido como libre opción de los individuos, es una condición necesaria para la democracia; por eso para ser ciudadano de una nación no se le exige a nadie la adhesión previa a un 'espíritu nacional', o a una supuesta identidad colectiva; la 'nación de los ciudadanos' no se basa en la afinidad cultural, sino en el ejercicio de iguales derechos, entre ellos el de la libertad.

Pero la nación de los ciudadanos no coincide con la nación de los nacionalistas, cuyo principal rasgo ideológico es la obsesión por la identidad colectiva: para un nacionalista la nación es una comunidad de gentes que se parecen desde siempre y que tienen la obligación moral de seguir pareciéndose. El carácter diferencial, el conjunto de los rasgos que nos distinguen a unos de otros como personas es transferido por los nacionalistas del individuo a la etnia, pueblo o nación. El 'pueblo' no es una suma de individuos con sus derechos, sino una gran personalidad colectiva con sus atributos diferenciales y cuyo origen se remonta al principio de los tiempos. En cuanto a las personas concretas, sólo alcanzan significación en su vida mortal si se las entiende como partes de esa gran Persona Eterna que es la nación. En la ideología del nacionalismo vasco el individuo es absorbido por el 'pueblo vasco', mientras que la nación, es decir el 'pueblo vasco', se apropia de los rasgos diferenciales y los derechos propios del individuo. La sociedad vasca real, compuesta por una compleja suma de hombres con sus diferentes personalidades, culturas e ideologías queda transmutada en el 'pueblo vasco', entendido no como una suma plural de individuos, sino como una persona gigantesca que engloba, o que debería englobar, a todos los hombres y a todas las generaciones que habitan un territorio. Para los nacionalistas cada individuo está moralmente obligado a luchar por la supervivencia de una supuesta personalidad colectiva; por tanto, sus derechos quedan subordinados a la permanencia del 'pueblo eterno', que es la 'comunidad natural' en que nació. Desde esta perspectiva el 'pueblo vasco' es un grupo originario o 'natural' de gentes que, en virtud de su lengua, cultura y costumbres, participan de una personalidad común. El nacionalismo nos presenta la 'identidad vasca' como un 'hecho natural' que todos los vascos estamos obligados a perpetuar, cuando en realidad es una invención creada por los propios nacionalistas, mitificación que constituye precisamente el núcleo de su ideología

Para ser admitido social y políticamente en condiciones de igualdad, para no ser un mal vasco, un enemigo de la colectividad, es preciso acatar el mito de la personalidad nacional. Nuestros nacionalistas son tan 'abiertos' que perdonan los apellidos y se conforman con la adhesión ideológica a su mito central: la identidad colectiva. Son tan generosos y tan igualitarios que nos permiten 'ser como ellos' o, mejor dicho, 'parecernos' a los vascos de verdad: basta con pensar y votar como ellos. Ya lo dijo el lehendakari a los habitantes de la margen izquierda: «sois como nosotros». Declaración asombrosa si pensamos que en una sociedad de ciudadanos con iguales derechos no existe la distinción entre 'nosotros' y 'ellos'; declaración inaudita en alguien que por su propio cargo debería considerarse el representante de 'todos'. De hecho la sociedad vasca ha sido dividida por el nacionalismo en dos poblaciones que se distinguen no sólo por su ideología, sino por su diferente grado de consideración y derechos efectivos. ¿Cómo serán tratados aquellos que rehúsan la adhesión ideológica, la amable invitación a entrar en el 'nosotros'? El lenguaje del PNV durante la pasada campaña electoral puede darnos una idea aproximada.

En un artículo colectivo publicado en 'Deia' (16 mayo) los constitucionalistas, a quienes se designa literalmente como «ellos», son tachados de nostálgicos del franquismo; los partidos que los representan son «ajenos al País»; se basan en «formas adulteradas de democracia» y constituyen «quintas columnas dedicadas al sabotaje de los intereses del Pueblo Vasco», se les honra con el título de «carroñeros y buitres». Como en la vieja España inquisitorial los judíos son invitados a entrar en el cristianismo, y amenazados si no lo hacen. Si la discriminación y la amenaza a los herejes se mezclan con la invitación a entrar en la verdadera Iglesia, ¿quién podrá resistir la tentación del bautismo? Por eso proliferan los conversos.

En las pasadas elecciones Ibarretxe asignó a su propio partido la labor de «exigir una y otra vez la identidad vasca»; esta 'exigencia' de la identidad vasca suele esgrimirse retóricamente contra 'Madrid', que parece representar el centro geográfico de la maldad política, pero donde de verdad se ejerce esta exigencia de manera imperiosa y muy expeditiva es sobre cada uno de nosotros: los individuos de carne y hueso que, al margen de las abstracciones nacionalistas, formamos la sociedad vasca realmente existente.

El póstumo triunfo de Monzón
Germán Yanke Libertad Digital 16 Julio 2003

Parece que al final ha triunfado Telesforo Monzón. No como cuando la UCD, en una campaña electoral en el País Vasco, eligió una de sus pésimas canciones como sonsonete para su publicidad, sino de verdad. Aquello no fue un triunfo, sino la constatación simbólica de lo acomplejada y atrabiliaria que era la derecha de la sacrosanta Transición. Ahora sí, ahora parece haber triunfado en casa y, desde la tumba, habrá recompuesto la figura –aquella elegancia un tanto hortera de quien se consideraba, a la postre, un noble- recordando las polémicas nacionalistas de los años sesenta.

Monzón quería integrar a ETA en una familia común, la Resistencia Vasca, porque todos era patriotas. Monzón fue toda su vida un ciego moral y un tuerto dialéctico y, como tal, no ocultaba que con el PNV (no también con el PNV, sino sólo con el PNV, que fuera de casa no hay crimen) ETA no se había portado “como angelitos”, ni tampoco pedía la unidad, sino que se fuera “de la mano”, sin “zancadillas”, sin que el PNV se convirtiera “en el fariseo del templo”. Entonces saltaron las alarmas, el partido se sulfuró, la dirección aludió al pensamiento “totalitario” de ETA (“y sus procedimientos también”), aclaró que los exiliados de la banda en Francia no se podían comparar con los suyos y subrayó que, ante tanta evidencia y tanto descrédito para el nacionalismo vasco, lo mejor era destruir a ETA. Monzón, mientras, con sus cancioncillas y sus cabriolas lingüísticas, seguía en su rincón con un minoritario grupo de adeptos.

Minoritario entonces. Porque ahora, reivindicándolo sin citarle, el PNV aparece monolítico defendiendo sus tesis, entrevistándose con los emisarios batasunos de la banda terrorista, estableciendo una estrategia de futuros encuentros, queriendo buscar la solución (la solución final, claro) con este grupo de totalitarios que tiene el terrorismo en la entraña de su ideología. En eso ha terminado el PNV. ¿Que no es lo mismo que ETA? Ya lo sabemos, pero también que quiere lo mismo y que busca la convergencia de la manera que, en casa momento, sea posible, que van de la mano, como quería Monzón.

Tanto ha triunfado que los procedimientos para salirse con la suya parecen similares. Monzón, que sólo quería la más agobiante y represora de las patrias vascas posibles –todas un poco indignantes, la verdad–, no tuvo empacho en buscarla paseándose sin ser perseguido por la Francia ocupada por los nazis. La ilegalidad y la opacidad a cualquier libertad siempre han sido un procedimiento atractivo para los enemigos de la democracia. Debía pensar que, al fin y al cabo, allí estaban los alemanes porque los franceses se habían equivocado, que es lo que su partido dice ahora, en otro ejercicio de cinismo totalitario, del Tribunal Supremo. Cualquier cosa antes de terminar con ETA.

Suspendamos la autonomía vasca
Alfredo CASQUERO ALGARRA La Razón 16 Julio 2003

El comportamiento vergonzoso de dos socialistas y las sospechas más que fundadas de otras formas de moverse en política igualmente vergonzosas por parte del PP actúan como espesa capa de humo de la actualidad nacional. En el norte de España los amigos de ETA, esto es PNV, se escurren como sanguijuelas de las decisiones judiciales. La feroz defensa del Gobierno vasco de los amigos del PNV, esto es ETA, pasa casi desapercibido por la irresistible atención que provoca la Capital en el runrún político.

Así las cosas, varias son las alternativas que tiene el Gobierno. De todas ellas, incluida el procesamiento de Atucha, vía judicial, la más contundente y quizá la más eficaz es la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

La suspensión de la autonomía vasca situaría correctamente al Estado de Derecho por encima de la altanería, y los comportamientos chulescos y antidemocráticos del nacionalismo vasco. Nada puede ser más grave para una democracia que esta manifiesta rebelión de una parte de España.

El plan Ibarreche va desbrozando lentamente el espinoso camino que le separa de su objetivo, y nada lo frena, salvo duras palabras en el Parlamento, o severas admoniciones en los medios de comunicación que en nada contribuyen a aplacar las ansias independentistas de ETA y amigos. Algunos elucubran con las consecuencias de la aplicación del artículo 155, anunciando un cataclismo político. De ser así, el Estado también tendría respuesta en la Constitución.

Se equivocaron quienes profetizaban la hecatombe, caso de ser ilegalizada HB. Los perros siguen ladrando y mordiendo, pero no ya con nuestro dinero. Siguen matando, pero con menos fuerza cada vez. En estas elecciones municipales, la sangre no ha sido encubierta por las papeletas electorales, a pesar de que el PNV les defienda con ahínco. La autonomía vasca, el nacionalismo vasco y el separatismo de los comunistas se enfrentan de forma absoluta a la sensatez, a la historia y a la Constitución.

Urge frenar en seco tan disparatada carrera hacia la nada. Si se suspende la autonomía vasca, como prevé la Constitución, sería un paso de gigante en la consolidación de nuestro Estado de Derecho. El enfrentamiento es tan brutal, es tan grave el pulso que pretenden estos nacionalistas radicales, que las buenas palabras, los aplazamientos de cualquier decisión, no harían sino animar en su onírico proyecto de independencia.

Y respecto a la cuestión política, la que se refiere a las relaciones deterioradas entre el PP y PSOE, es necesario un pacto sólido, de Estado, que anteponga el interés nacional a sus míseras y vergonzosas peleas de intereses partidistas. Nos jugamos algo más que un pelotazo especulativo, mucho más que la Presidencia de una Comunidad Autónoma. Han puesto en juego los nacionalistas la libertad y la vida de quienes no son como ellos. Han puesto en juego, nada menos, que quinientos años de historia.

Terroristas acosados
Por CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 16 Julio 2003

LA mejor prueba de que a ETA le queda poco tiempo de amargarnos la vida es que sus terroristas han pasado de acosarnos a ser acosados. La detención del «Nafarroa» a los dos días de colocar una bomba demuestra que los terroristas activos duran sueltos cada vez menos tiempo y, en definitiva, que andan acosados. Los veteranos son detenidos o expulsados de países que fueron refugio seguro. Y sólo reclutan adolescentes tan crueles como indisciplinados. A los recién detenidos les espera un juicio y una condena; cuando acabe, no reconocerán ni la calle donde jugaron a matones de la revolución. Eso es todo.

Mientras tanto, hay un partido centenario, el PNV, que va camino de convertirse, si no lo es ya, en un apestado internacional. Sospechosos de connivencia con los responsables de miles de atentados con más de ochocientos asesinatos, ni siquiera en Gibraltar y Quebec aceptan recibir a Ibarretxe. Su única esperanza es mantener engañada a la opinión pública vasca, convencerla de que su plan traerá paz y más chollos para los nacionalistas.

Mejor informado parece estos días el señor Balza, que se apunta a la denostadísima «vía policial para acabar con ETA». Pero Balza tiene a su policía deprimida y ofendida, obsesionada con su propia seguridad y al borde de la huelga. Otro gallo cantaría si el PNV hubiera creído alguna vez en lo de acabar con ETA, que dice Balza. Claro que, entonces, no hubieran podido explotar el terrorismo ni el dolor ajeno para perpetuarse en el poder.

Les queda una redención posible: acatar la sentencia del Supremo, renunciar a cualquier veleidad soberanista mientras haya la menor sombra de violencia, y para ello trabajar en el desmantelamiento de ETA y de toda su trama. Pero no será así. Los nacionalistas eligieron unir su destino al de los terroristas, que son de los suyos: aprovecharán sus atroces estertores hasta el último minuto. ¿Y después?: nada más y basta de chollos, eso habrá sido todo.

No es Euskadi, es España
Román CENDOYA a Razón 16 Julio 2003

No voy a cansarme de denunciar los atropellos legales y la situación de ataque permanente al Estado de los nazionalistas, primero vascos, luego catalanes y después asimétricos. No voy a cansarme de defender el Estado de Derecho y la Constitución íntegramente. No voy a cansarme de exigir que todos los españoles vivamos en libertad e igualdad. No voy a cansarme de reivindicar la separación de poderes.

Sí me cansa la interpretación miope que hacen algunos de lo que supone el ataque nazionalista al modelo Constitucional. Son cada día más los que están cayendo en la trampa de decir que los que anticipan, denuncian y mantienen el pulso al nacionalismo sólo hablan de Euskadi. Es otra trampa amparada y avalada por torticeros intereses dispares.

Me cansan los que no toman posición porque no se sabe qué negocios harán en el futuro a cambio del resto de España. Me cansan los que quieren resolverlo, sin salpicarse, dejándolo en manos de los de allí. Me cansan los «sin modelo» que participan de la fiesta disgregadora. Ya es hora de que todos esos, que nos acusan de hablar sólo del País Vasco, se enteren de que de lo que hablamos no es de Euskadi, es del futuro de España.

Hacer de la necesidad virtud
Ernesto Ladrón de Guevara es portavoz de Unidad Alavesa y procurador en las Juntas Generales de Álava La Razón 16 Julio 2003

Coincidiendo con el sexto aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, la Fundación que recuerda a uno de los mártires por la libertad más renombrados entregó su premio en la edición de este año a dos ilustres personalidades del compromiso con la libertad y la democracia: Vidal de Nicolás –alma poética y actitud sensible contra todo tipo de injusticia– y Jaime Larrínaga –sacerdote del Evangelio cristiano, predicador incansable del verdadero mensaje de aquel Jesús de Nazaret que abogaba por el entendimiento entre los hombres mediante el amor, el que postulaba por la esencial igualdad del género humano, el que insistía, hasta dar testimonio con su propia muerte, sobre la maldad intrínseca del odio y de la imposición violenta como forma de dominio de unos sobre sus congéneres–. Jaime, por su testimonio personal, es perseguido, dando reflejo con su conducta de su fe cristiana.

La Fundación Miguel Ángel Blanco ha elegido en esta edición de su premio a dos homenajeados tan dispares en sus postulados religiosos, uno ateo, el otro cristiano, que comparten ideales esenciales, y en el fondo cohabitan en un humanismo de similares raíces, aunque no pertenezcan formalmente a la misma confesión. Ambos coinciden en la idea de que la única forma civilizada de estar presentes en este mundo es respetándose unos a otros, asumiendo que para tener creencias de forma libre se han de permitir las de los demás y así coexistir de forma pacífica bajo el paradigma de la tolerancia que da sentido al pluralismo, y la supremacía de los valores de la convivencia fraterna. Sin igual proponérselo, ambos comparten, en el fondo, la trilogía de la ilustración francesa: libertad, igualdad, fraternidad; similar a libertad, solidaridad y civilidad.

El País Vasco sigue girando sin término en la noria de la búsqueda del arca perdida o de la tierra de promisión, en el encuentro de una identidad perpetuamente indeterminada. Esto sería perfectamente asumible si no fuera porque mucha gente que se resiste a irse de su tierra tiene que vivir en un desasosiego permanente, renunciando a una calidad de vida que sin duda tendría si no tuviera que llevar escolta, o si pudiera manifestarse libremente sin esa autocensura castrante que produce la fatalidad de que unos vascos tengan más derechos que otros en la práctica, es decir que el ideal ilustrado de la igualdad ante la ley sea, hoy en la Vasconia de nuestros ancestros, simplemente un enunciado vacío de contenido en su realidad práctica. Por eso se requería un acuerdo estable para la gobernabilidad de Álava. Álava constituye un parapeto inexpugnable a la intolerancia si los constitucionalistas lo hacemos bien. En este preciso momento los constitucionalistas gobiernan las instituciones más importantes de Álava: la Diputación y el Ayuntamiento vitoriano. Sin embargo, no creo que estemos en condiciones de asegurar que la gobernabilidad de ambas instituciones esté asegurada en un clima de estabilidad y de pactos de profundo calado. Al contrario: tengo la seguridad de que los acuerdos para la gobernabilidad bajo el signo constitucionalista están cogidos con hilvanes. Y eso debe preocuparnos. No es bueno porque alimenta las expectativas del nacionalismo que no ve un asentamiento firme de ese muro de contención que debe ser Álava, al igual que con muchísima más fortuna lo fue y lo es Navarra.
Las declaraciones del Sr. Rojo de estos últimos días confirman la sospecha. Espero equivocarme pero nada me dice que en un futuro más próximo que lejano los socialistas no vuelvan a pactar con los nacionalistas.

En este contexto hace ya un mes yo pedía al PP generosidad en Álava. Siendo el PP el más votado en Álava del ámbito constitucionalista, correspondía a éste, en buena lid, liderar la Diputación y el Ayuntamiento de Vitoria. Sin embargo, había un interés y un valor de más amplia prevalencia que era, ni más ni menos, que asegurar cuatro años sin sobresaltos. En definitiva, el objetivo al que aspirábamos los verdaderos demócratas era el alcanzar cuatro años regidos por el cambio que se inició en la pasada legislatura. Algunos no me interpretaron bien y hoy tenemos el resultado: un apoyo a la investidura que en nada garantiza la cohesión en las políticas que se desarrollen. Y se abre un futuro más bien incierto en lo que a los acuerdos en sede parlamentaria o de corporación municipal se refieren, con sus vaivenes y váyase a saber si con riesgo para la estabilidad del propio pacto constitucionalista.

Hubiera sido mejor una Diputación y un Ayuntamiento repartidos entre los dos principales partidos, en cohabitación, con la participación de UA, lo que significaba la renuncia del PP a presidir una de las dos instituciones. No ha sido así, con lo que el Partido Socialista no se ve vinculado a futuros acuerdos para pactar políticas en las instituciones con lo que ello significa de inestabilidad, sobre todo en el pórtico de unas Elecciones Generales que va a conllevar –lo estamos viendo ya– una confrontación cainita entre los dos principales partidos en esta nueva edición del turnismo político que inventó Cánovas. Algunos me calificarán de agorero. Desde luego es una desgracia ir siempre por delante de los bueyes. Lo más cómodo es ir detrás del carro. A algunos nos toca adelantarnos a los acontecimientos y estar siempre mal mirados. Pero el tiempo dejará a cada uno en el lugar que le corresponde.

¡Qué tropa!
José María Carrascal La Razón 16 Julio 2003

Cada vez entiendo menos, e imagino que a millones de españoles les ocurrirá lo mismo. No entiendo que una sentencia del Tribunal Supremo tenga que someterse a consideración del Tribunal Supremo del País Vasco y, menos todavía, que el gobierno de aquella comunidad trate incluso de decidir la composición de éste.

No entiendo que Maragall ponga como norte de su programa la reforma del Estatuto catalán, sin que la dirección de su partido le dé el alto.

No entiendo que el vicealcalde de Madrid acuse a su propio partido de haber aireado datos nada cómodos para él, alegando que con ello quiere torpedearse la candidatura de Ruiz-Gallardón en la sucesión de Aznar.

¿Se les ha subido el calor a la cabeza? ¿Se han vuelto todos locos? ¿ O son simplemente incapaces de asumir sus propias responsabilidades y lo único que saben es echar las culpas a los demás de sus deficiencias? No lo sé, pero nuestros políticos están como moscas de verano, zumbantes e irascibles, imposibles de tratar.

Que está ya en marcha el proceso para separar Euskadi de España, a cargo no de Eta o Batasuna, sino del PNV, no lo puede extrañar nadie, pues lo vienen anunciando ellos mismos. Lo que no esperábamos era que fuese tan pronto. Creíamos que iba a ser a lomos del plan Ibarreche, allá por septiembre, pero resulta que han elegido el terreno judicial para el primer gran desafío. El intento de instrumentalizar su Tribunal Supremo contra el Tribunal Supremo de la nación va a ser su primer acto de independencia, su primera muestra de soberanía. Y como no se anden listas nuestras autoridades políticas y jurídicas, los nacionalistas vascos van a conseguir ambas de facto antes de que nos demos cuenta.

De ahí que considere casi más grave lo que está ocurriendo en el PSOE, con un Maragall empeñando en forzar el marco del Estatuto y un Rodríguez Zapatero permitiéndoselo. Que CiU o ER incluyan en sus programas objetivos que rompen el pacto constitucional es fuerte, pero entraba en las posibilidades. Por algo son nacionalistas. Que los incluyan los socialistas catalanes es demencial.

Ante eso, un Manuel Cobo acusando al PP de filtrar su condición de apoderado en las empresas urbanísticas de su padre parece cosa menor. No lo es. No lo es porque detrás de Cobo está Ruiz-Gallardón. Y Ruiz-Gallardón es uno de los hombres importantes del PP. Lo que significa que hay una grieta en él. Sólo nos faltaría que Cobo y Ruiz-Gallardón, imitando a Tamayo y Sáez, abandonaran su partido, y tuviéramos nuevas elecciones, no sólo en la Comunidad de Madrid, sino también en la alcaldía de la capital. Perdonen que caiga en el chiste fácil, pero no encuentro otra forma de desahogarme ante tanta miopía, sordidez, ego, rencillas, enanos y fanáticos. ¡Qué tropa!, como decía Romanones.

Los cachorros de ETA
Editorial El Ideal Gallego 16 Julio 2003

La desarticulación por octava vez en la historia del “comando Nafarroa” de ETA es, qué duda cabe, una sensacional noticia. Más aún desde la certeza de que los dos asesinos detenidos tenían treinta kilos de explosivos preparados para matar. Cualquier golpe policial contra la banda asesina es motivo de satisfacción para esa gran mayoría que quiere vivir en paz. Pero -porque siempre hay un pero-, al desgranar los detalles de la operación surgen preguntas inquietantes. Joseba Segurola había sido detenido en diciembre de 2001 como presunto miembro de un grupo de apoyo al “comando itinerante” de ETA. En marzo de 2001 fue condenado a dos años de prisión por tenencia de explosivos, después de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional y sus abogados pactasen la pena. Ibai Aguinaga, alias “Beltza”, había ingresado en prisión el 21 de diciembre de 1999 por su supuesta pertenencia al “Grupo Y” más activo de Vizcaya. Ambos proceden de la “kale-borroka”.

La cuestión es ¿por qué estos dos jóvenes -23 años cada uno- no se encontraban en la cárcel pagando por sus delitos anteriores? Las detenciones de ayer demuestran varias hipótesis: en primer lugar, la clara e indisoluble conexión entre ETA y la violencia callejera; en segundo, la escasa vocación de rehabilitación que anida en el espíritu de los independentistas radicales, y en tercero -pero no menos importante- la necesidad de que la Justicia caiga con todo su peso sobre lo que huela a terrorismo. De haberlo tenido en cuenta, ¿cuántas muertes se hubiesen evitado?

Los etarras a la cárcel
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz  16 Julio 2003

LA DETENCIÓN de dos etarras en la localidad navarra de Berriozar, apenas unas horas después de que la mafia a la que pertenecen tratara de volar por los aires y en plenos sanfermines un hotel del Casco Viejo de Pamplona, constituye una excelente noticia para todos los demócratas, pone a los criminales en su sitio y confirma las ventajas insuperables de aplicar la vía policial para detener a los que disparan contra la libertad.

Un grupo de policías vestidos de sanfermines -pantalón y camisa blancas, pañuelico y faja rojas-, ha cogido literalmente en calzoncillos a estos dos etarras en una localidad como Berriozar, lugar espeso en el que fue asesinado el teniente Casanova. Falta por aclarar aún el historial criminal de estos dos individuos, pero seguro que tienen algo que decir del asesinato de dos policías nacionales en Sangüesa, de la bomba del hotel de Pamplona y, quién sabe, del asesinato de Joseba Pagazaurtundua, cometido el ocho de febrero de este año por individuos que podrían haber ido de Navarra a Andoain.

Cada vez pasa menos tiempo desde que los criminales hacen su fechoría hasta que son detenidos, cada vez transcurren menos horas entre el atentado y el encarcelamiento, cada vez es más la gente que se alegra por la puesta en manos de la justicia de los criminales y cada vez son menos los que protestan contra las detenciones de etarras: lo obvio se acaba imponiendo.

Hasta Javier Balza, consejero de Interior del Gobierno del PNV, decía el domingo pasado, en el periódico de su partido, que contra eta (con

minúsculas, por favor), sólo queda ya la vía policial. Cuántos años para llegar a esta conclusión, cuántos muertos para constatar esta evidencia, cuánto debate estéril para llegar al sentido común.

Pues sí, se ha tardado mucho tiempo en llegar a la conclusión de que para acabar con el terrorismo hay que detener a los terroristas -¡qué esfuerzo en el análisis!-, que para que no haya gente que mata por la calle, la gente que mata tiene que estar en la cárcel.

Algunos llevamos unos cuantos años defendiendo esa vía y por ello hemos sufrido todo tipo de ataques. Desde los que dicen que no queremos que el terrorismo se acabe, hasta el memo de guardia, dispuesto a sostener la melonada del empate infinito entre los que asesinan y quienes son asesinados.

Los dos detenidos en Berriozar, Joseba Segurola e Ibai Aguinaga, se habían fogueado, nunca mejor dicho, en sus malas artes actuales con pasados episodios de violencia callejera, lo que nos permite constatar otra obviedad, y van dos: los criminales no salen de Júpiter, vienen del entrenamiento en el odio, de la gimnasia en la violencia desde muy pequeños; estos dos sujetos son los que Arzallus define de forma paternalista como «chicos de la gasolina», que ya vemos en qué desembocan.

Los dos criminales estaban dispuestos a seguir asesinando, posiblemente siguiendo el manual de atentados para esta temporada puesto en circulación por el boletín de ETA en su último número. Sus futuras victimas habrán respirado tranquilas y, tercera obviedad, habrán comprobado en sus propias carnes las ventajas de la eficacia policial.

No sé si después de las palabras de Balza saldrá ahora algún portavoz del PNV de guardia para decir «no es esto, no es esto». Cualquiera sabe, porque otros nacionalistas vascos comparan últimamente a la Justicia con la mafia, palabra ésta que no les he oído emplear, en el caso de Joseba Azkárraga, todavía consejero de Justicia, para referirse a ETA.

Después de muchos años de incomprensión, después de mucho dolor, después de mucha sangre, lo lógico se acaba imponiendo: lo mejor para acabar con los que matan es detenerlos.

La sala discordante
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital  16 Julio 2003

En el argot forense se denomina como Sala de Discordia, o del 262, a la Sala cuya finalidad es resolver los empates que pudieran producirse en cualquier tribunal. Para ello la Ley Orgánica del Poder Judicial establece: “Cuando en la votación de una sentencia o auto no resultare mayoría de votos sobre cualquiera de los pronunciamientos de hecho o de derecho que deban hacerse, volverán a discutirse y a votarse los puntos en que hayan disentido los votantes. Si no se obtuviere acuerdo, la discordia se resolverá mediante celebración de nueva vista, concurriendo los magistrados que hubieran asistido a la primera, aumentándose dos más, si hubiese sido impar el número de los discordantes, y tres en el caso de haber sido par. Concurrirá para ello, en primer lugar, el presidente de la sala, si no hubiere ya asistido; en segundo lugar, los magistrados de la misma sala que no hayan visto el pleito; en tercer lugar, el presidente de la audiencia, y, finalmente, los magistrados de las demás salas, con preferencia de los del mismo orden jurisdiccional.” A partir de ahí, y con arreglo a unos criterios que deben conocerse anualmente, es la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia la que ha de decidir cuáles son los magistrados, en número de dos o tres, que han de asistir a la Sala de Discordia, pero siempre dentro de los parámetros del artículo 262, citado más arriba, y con arreglo, a su vez, a unos criterios uniformes y mantenidos en el tiempo, en donde tendrán preferencia los magistrados libres de señalamiento y los más modernos.

Pero si este es el problema formal, el problema de fondo es otro. La ley Orgánica de Partidos Políticos tiene un límite en su aplicación, el Parlamento Vasco, el cual, con una conducta escandalosa y creo que delictiva está incumpliendo descaradamente una resolución judicial, algo que entra de lleno en el delito de desobediencia recogido en el Código Penal. Bueno, pues cuatro magistrados del Tribunal Superior de Justicia no consiguen ponerse de acuerdo en admitir la querella presentada por el Ministerio Fiscal contra Atutxa, presidente del Parlamento Vasco, y otros dos representantes del tripartito, Gorka Knorr y Conchi Bilbao. De esta forma, no es que no vean conducta delictiva alguna en la obstrucción que desde el Parlamento Vasco se está llevando a cabo en contra del auto que extiende a S. A. los efectos de la disolución de Batasuna, es que no ven ni una remota posibilidad de que el delito de desobediencia del artículo 410 del Código Penal pueda haberse producido. Total, que al final no estamos más que ante la autonomía del Parlamento Vasco. Y esto es lo grave, que haya jueces en el País Vasco que no respeten ni sus propias instituciones judiciales. La sala discordante, ya digo.

Miedo a protestar
Mariana Pérez Castellanos/Getxo. Vizcaya Cartas al Director El Correo 16 Julio 2003

Hace seis años y pocos días fue secuestrado y asesinado Miguel Angel Blanco. Ello supuso una movilización de masas que exigían la libertad y la paz. En este sexto aniversario se ha recordado aquel fatídico fin de semana y se ha vuelto a pedir la libertad y la paz. Pero esta vez ha faltado mucha gente, no por vagancia. No han acudido por miedo, por miedo a ser 'fichados'. Hoy en día no sólo hay que criticar y rechazar a ETA por destrozar familias, por quitar vidas, etcétera, sino porque han conseguido que la gente tenga miedo a salir a la calle y que no puedan, por culpa de ese temor, recordar en el día de su aniversario a nuestro conciudadano. A pesar de esto te recordamos, Miguel Ángel.

Detienen en Berriozar a dos etarras con 150 kilos de dinamita y arsenal listo para atentar
EFE Libertad Digital   16 Julio 2003

Los dos arrestados integraban el núcleo del grupo "Navarra" de ETA, reconstituido recientemente. Se trata de Joseba Segurola Beobide e Ibai Aguinaba Guinea. Tenían en su poder ciento cincuenta kilos de explosivo, treinta de ellos ya montados para matar, armas y detonadores. Ultimaban un atentado. La operación sigue abierta y se busca a un tercer terrorista.

 Los dos etarras han sido detenidos en la localidad navarra de Berriozar dentro de una operación antiterrorista en la que se ha practicado el registro del domicilio que ocupaban. El ministro del Interior explicó que fueron detenidos a las tres de la madrugada de este martes por parte de efectivos del Cuerpo Nacional de Policía que se han incautado en la vivienda y en un trastero anexo de un subfusil, un fusil de asalto de la marca Cetme, una escopeta del calibre 12, tres pistolas automáticas con varios cargadores, unos 150 kilos de explosivos, temporizadores, telemandos, detonadores y numerosa munición, así como documentación falsa y de otro tipo que está siendo analizada por la Policía.

Los dos detenidos, dijo Acebes, son "el núcleo esencial y los máximos responsables" del "comando Navarra". Por este motivo, el ministro destacó la "magnitud" de los arrestos, que se han producido tras una investigación "intensa y profunda" por parte de la Policía. Con los 150 kilos de explosivos, los etarras tenían material para "cometer muchos atentados en el futuro" y 30 de ellos estaban "ya montados" para ser instalados en un coche-bomba o en una olla (se han hallado varios recipientes de este tipo) y atentar de forma "inminente".

Tanto Aguinaga como Segurola, quienes están siendo trasladados a Madrid para tomarles declaración y posteriormente pasar a disposición judicial, tienen reclamaciones judiciales. El primero había sido detenido en tres ocasiones por su relación con el terrorismo urbano y el segundo, que ha sido arrestado en dos ocasiones, tenía pendiente una orden de búsqueda, detención e ingreso en prisión por colaboración con banda armada.

Los arrestados pueden estar relacionados con los últimos atentados registrados en Navarra, entre los que se encuentran la colocación de una bomba el pasado sábado en un hotel de Pamplona y el asesinato de dos agentes destinados en la oficina de expedición del DNI el pasado 30 de mayo en la localidad de Sangüesa.

ETA quiso dejar su huella en los sanfermines
Sólo en el último año y medio se han producido en Navarra siete atentados en los que tres policías han sido asesinados y doce personas han resultado heridas. El 23 de mayo del pasado año, la explosión de un coche bomba en las proximidades del Edificio Central de la Universidad de Navarra causó heridas a un policía y dos civiles. El 24 de septiembre, una bomba oculta tras una pancarta de ETA colocada en las cercanías de la localidad de Leiza ocasionó la muerte del cabo de la Guardia Civil Juan Carlos Beiro Montes y dejó heridos a otros tres agentes de este cuerpo. La Guardia Civil sufrió un nuevo atentado el 12 de octubre de 2002 al ser atacado con granadas el cuartel de Urdax.

El 29 de septiembre fueron colocadas dos bombas de escasa potencia en sendas empresas de las localidades de Azagra y Arguedas, aunque la existencia de esta última no se descubrió hasta el 11 de abril pasado. El 30 de mayo de este año, una bomba lapa colocada bajo el vehículo utilizado por un equipo de expedición del DNI de la Policía Nacional causó la muerte de los agentes Bonifacio Martín y Julián Embid y dejó gravemente herido a otro agente. Además, otros cinco vecinos de la localidad de Sangüesa, donde tuvo lugar el atentado, resultaron heridos.

La última acción terrorista se produjo el pasado sábado, día 12, en plenos sanfermines, cuando ETA colocó una bomba en los servicios del Hotel Maisonnave, de Pamplona. El artefacto no estalló, pese a que una empleada de la limpieza lo trasladó hasta el sótano ignorando que se trataba de una bomba. Posteriormente, la policía pudo desactivar el explosivo.

Denuncian que el Ayuntamiento de Bilbao financia dentro de las fiestas actos de apoyo a ETA
EFE Libertad Digital   16 Julio 2003

Antonio Basagoiti, portavoz del PP en el consistorio bilbaíno, ha pedido a los ayuntamientos vascos que dejen de financiar fiestas en las que se apoye a ETA. El último ejemplo, las del barrio de Santutxu, donde está prevista una comida, un brindis y una manifestación “por los represaliados”, en referencia a los presos etarras.

Basagoiti ha hecho este llamamiento desde el barrio bilbaíno, en el que no faltan dentro del recinto festivo las pancartas y pintadas con lemas en favor de los presos etarras. Junto a esto, hay previstos actos de apoyo a ETA en las fiestas. El programa fue aprobado en una reunión del Consejo de Distrito con el voto a favor de todos los partidos, a excepción del PP.

Basagoiti también ha emplazado al departamento de Interior del Gobierno vasco a “aplicar la ley e impedir que se haga propaganda gratuita de este tipo de organizaciones” y “mucho menos que puedan programarse actos con el objetivo explícito de rendir homenaje a los miembros de la banda terrorista ETA”. El dirigente popular ha señalado que “si el Ayuntamiento de Bilbao ha actuado con irresponsabilidad en este caso, financiando un programa de fiestas que incluye homenajes a terroristas, es obligación del departamento de Javier Balza impedir su celebración y también la exhibición de carteles en los que se incita al asesinato y se trata a los terroristas como auténticos héroes”.

El pasado año, el programa de fiestas de Getxo incluía una “mención especial” de recordatorio a todos los presos de ETA. El PP también pidió su retirada aunque los nacionalistas se negaron.

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