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Recortes de Prensa     Viernes 18 Julio  2003
¿No es ahora libre la Cataluña de Maragall
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 18 Julio 2003

Empresarios muy sensatos
Germán Yanke Libertad Digital 18 Julio 2003

Pasqual I (Romance)
JAIME CAMPMANY ABC 18 Julio 2003

Artur Mas y los consulados catalanes
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 18 Julio 2003

¿Dos sistemas educativos
Aleix Vidal-Quadras La Razón 18 Julio 2003

Educación falsa
Cartas al Director El Correo 18 Julio 2003

Hacer las maletas
Editorial La Razón 18 Julio 2003

Grandes empresas vascas se marcharán de la comunidad si prospera el Plan Ibarreche
Redacción - Madrid.- La Razón 18 Julio 2003

Gesto denuncia la «tortura» a la que ETA somete a miles de ciudadanos
SAN SEBASTIÁN El Correo 18 Julio 2003

¿No es ahora libre la Cataluña de Maragall?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 18 Julio 2003

Dice Maragall que su designio estratégico o fin político último es “una Cataluña libre en una España federal”. Y lo primero que cabe pedirle a un proyecto es que no exista ya. La España federal no existe, de ahí que Maragall la pretenda conseguir. Pero ¿y la “Cataluña libre”? Si la pretende es que, hoy por hoy, no existe esa Cataluña libre o no existe en ella esa libertad que pretende conseguir Maragall, si llegaran al poder Zapatero y él, o él y Zapatero.

Pero no deja de resultar sorprendente que Maragall dé a entender que no es libre una sociedad en la que él lleva ostentando durante muchos años, por elección popular y presuntamente democrática los más altos cargos públicos: concejal y alcalde de Barcelona, diputado autonómico, candidato a la Presidencia de la Generalidad... todo eso y más ha sido Maragall. ¿Ha ejercido y ejerce aún esos cargos tan importantes en una dictadura? ¿Ha sido elegido por la violencia que ejerce algún poder despótico sobre el cuerpo social catalán? ¿Habla desde la clandestinidad? ¿Desde el exilio? ¿Desde dónde habla Maragall? ¿Desde qué legalidad y desde qué realidad?

En rigor, lo que plantea Maragall para Cataluña es lo mismo que Ibarreche para el País Vasco. Ambos pretenden que un ente político definido a su antojo (Cataluña o los Països Catalans, Euskadi o la Gran Euskal Herria) carece de libertad por culpa de un régimen de fuerza al que identifican con España. Y proponen y se proponen conseguir esa “libertad” futura destruyendo la legalidad presente en nuestro país, desde la propia estructura del Estado hasta la condición nacional de España. Ibarreche dice que quiere un “Estado Libre Asociado” a España del que lo único que sabemos es que resulta incompatible con la Constitución española y con la Unión Europea.

Maragall propone una “España federal” que desconoce aún más abiertamente la soberanía nacional y por ello es igualmente incompatible con nuestra Carta Magna, que se basa precisamente en ese sujeto político para garantizar la libertad ciudadana. Pero la propuesta maragalliana tiene tres aspectos que la hacen aún más peligrosa que la de Ibarreche: se presenta como una reedición de la del PNV, se identifica con Ibarreche frente al PP de Aznar y cuenta con el respaldo explícito de Zapatero, que por lo visto también piensa que Cataluña no es libre y que España, para existir legítimamente, debe destruir el estado de las Autonomías y crear un estado federal.

Sobre esto hay que pensar para votar o no votar a Maragall. Sobre esto hay que pensar para votar o no votar a Zapatero. Sobre esto pensarán muchos para no dejar de votar, en cualquier circunstancia y con cualquier candidato, al partido de Aznar. Don Pasqual es su mejor agente electoral.

Empresarios muy sensatos
Germán Yanke Libertad Digital 18 Julio 2003

Cuando los empresarios vascos, o su representación institucional, le dijeron al lehendakari Ibarretxe que no les gustaba su Plan, que llevaba a la inestablidad y la confrontación, cedimos ante la perpleja emoción (sobre todo porque al PNV le enfadó y comenzó maniobras “desestabilizadoras” de la cúpula patronal) y nos creímos que los firmantes eran unos tipos valientes y aguerridos. Utilizo el plural porque lo leí y oí por aquí y por allá y hasta me sumé, reconozco que un poco escéptico, al carro de las alabanzas.

Tenía que haber sido más precavido. Una y otra vez, la organización patronal vasca salta a la arena para defender un principio básico de su ideología y su quehacer: la “estabilidad”, la tranquilidad institucional para que puedan seguir haciendo negocios. El asunto es moneda de curso común en el País Vasco. Veamos: ETA asesina a un funcionario, Batasuna apoya a ETA, algunos ciudadanos piden el apoyo del Gobierno vasco contra esa banda y sus ramificaciones y no lo consiguen, se enfadan y protestan en voz alta, el Gobierno central lamenta la actitud del autonómico. Y entonces sale el “sensato”, como los empresarios, y reclama entendimiento, estabilidad, tranquilidad institucional, que los dos ejecutivos busquen un punto medio o un territorio de entendimiento. A la víctima y a los ciudadanos alterados que les parta un rayo, o que se calmen para que se pueda pasear y hacer negocios.

Antes de aquel comunicado sobre el Plan Ibarretxe, al que vuelvo enseguida, la patronal vasca se había pronunciado sobre las dificultades en la negociación del Cupo y el Concierto Económico. No hicieron ninguna valoración política de las actitudes de uno y otro, y mucho menos acerca de una estrategia nacionalista de quiebra del Estado de Derecho, sino que pidieron el acuerdo, el consenso, la estabilidad, el statu quo, la mandanga de sus privilegios fiscales y económicos. “Hay que crear riqueza” y ya se sabe que, para ello, no es la libertad condición sine qua non. Ahora, más de lo mismo. El Gobierno vasco, se niega a pagar 32,2 millones de euros que debe de la liquidación del Cupo de 2001 diciendo, con el habitual sistema de chantaje que el nacionalismo llama “diálogo”, que sólo habría pago, en su caso, si se negocian 11 temas, algunos bastante estrafalarios y otros desbordando la legalidad vigente. El Gobierno español muestra su descontento, se niega al chantaje, y anuncia que recuperará la deuda “con las medidas necesarias”. Y ahí están, otra vez, los empresarios, tan sensatos, pidiendo que se rompa la incomunicación.

Lo dijeron también cuando lo de Ibarretxe, pidieron transferencias sin saber con exactitud el fundamento legal de las reclamaciones nacionalistas, colaron expresiones como “la asintonía de esfuerzos frente a la violencia” y se preocuparon más de que Ibarretxe solicitara opciones sobre uno u otro “modelo de país” que de la naturaleza antidemocrática y excluyente del plan. Siempre igual, si hay estabilidad, si el Cupo y el Concierto funcionan, si no hay que definirse, si se mantienen las subvenciones, si el Gobierno vasco sigue comprando (en una de las economías más intervenidas de Europa), si no pisa el acelerador, se puede crear riqueza. Que el Gobierno central rompa la incomunicación, que los alterados se calmen.

Todo muy sensato y muy edificante. Tengo un amigo que, cuando le manifiesto mi indignación por estos asuntos, me responde, irónico, que sí, que sí, pero que mire los libros de historia y le diga cuántos empresarios había en la Resistencia contra los nazis. Vale, pero, desde luego, había más que en el País Vasco.

Pasqual I (Romance)
Por JAIME CAMPMANY ABC 18 Julio 2003

LOS socialistas hispanos del sureste celtibérico, ahondando en los adelantos e insistiendo en el progreso, progresando, progresando, que es su principal empeño, se han encontrado por fin en el siglo catorceno. Van ya por Jaime II y han declarado heredero de su múltiple corona y de sus extensos reinos a un infante catalán, pascual como los borregos, que al no tener precedente el nombre entre sus abuelos la Historia le llamará el rey don Pasqual I.

Fundador de dinastía será este príncipe apuesto, que si no es hijo de rey eso ha de ser lo de menos, porque de juglar famoso el nuevo monarca es nieto, y si el juglar no fue conde, muy bien mereciera serlo. Joan Maragall es el nombre del juglar que fue su abuelo, y que dedicara a España oda que muy bien recuerdo. Pero al nieto le ha cegado el extraño pensamiento de predicar por ciudades y sembrar en nuestro suelo doctrina muy novedosa y proyecto también nuevo que ha sido ya bautizado «federalismo asimétrico».

Como esa nueva doctrina no cuajó en sus compañeros de partido, en andaluces, castellanos y extremeños, y provocó algunas higas de murcianos y manchegos, decidió el federalista dar un salto en el progreso y avanzando por la Historia llegar a lo posmoderno y colocarse de un brinco ante Fernando I. Aquel rey aragonés no debe hacer casamiento con Isabel de Castilla ni juntar esos dos reinos con los otros que ya tienen, por conquista o casamiento, en varios tronos unidos o sólo uno verdadero. Para dominar la Historia y no ser de ella muñeco, hay que escribir el presente, el futuro y el pretérito y pasear libremente por el tobogán del tiempo.

Así habló a sus catalanes el audaz Pasqual I: «Súbditos de mi condado, catalanes de mi pueblo, aragoneses altivos, valencianos de los huertos, mallorquines de las islas, gentes de los Pirineos, del Rosellón, de Cerdaña, y hasta lejanos isleños de Sicilia, tantos años sirena de marineros de Aragón y Cataluña, de Roger de Lauria el sueño: escuchad con atención, con reverencia y respeto, porque os debo confesar un ambicioso proyecto. La corona que yo ciña al entrar como preveo a ese Palau de San Jaime que a Pujol tuvo por dueño; el trono donde yo asiente lo augusto de mi trasero, el cetro que la mi mano empuñe con ardimiento y el manto de blanco armiño con el que cubra mi cuerpo, han de ser trono y corona, a más del manto y del cetro que usara aquel gran monarca llamado Jaime I».

Dijo el príncipe Pasqual, después miró a Zapatero, y Zapatero le dijo que estaba bien y que bueno, que a ver lo que ahora decían, si estaban o no de acuerdo, el Camps a orillas del Júcar, Iglesias al pie del Ebro, Jaume Matas en Mallorca, y allende los Pirineos lo que piensen los franceses de territorios fronteros. Entre las siete provincias, cuatro en el hispano suelo y tres en terreno galo, que es de euskaldunes empeño, y el Rosellón y Cerdaña que pide Pasqual I, vamos a dejar a Francia en los mismísimos huesos.

Se alzó entre la concurrencia un catalán sabio y viejo. Y dijo: «Va bé, Pasqual, no nos tomes más el pelo».

Artur Mas y los 'consulados catalanes'
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 18 Julio 2003

Artur Mas y Josep Antoni Durán Lleida andan de viaje por México y allí, en su residencia oficial de Los Pinos, han visitado y cumplimentado al presidente Vicente Fox. Hacen bien Mas y Duran en viajar juntos. Entre los dos hacen un político completo. Vienen a ser, salvando las distancias del parecido, como Hernández y Fernández, los hermanos del bombín de las historias de Tintín. Mas, el “hereu”, significa el pragmatismo y Durán, el cristianodemócrata, encarna lo doctrinal. El uno tiene tupé y el otro se afeita la calva. El del tupé, en carrera ascendente, ha llegado a donde no soñaba, e incluso – con permiso de Pascual Maragall – llegará más lejos, y el alopécico, en descendente, es una sombra del hombre que fue.

Mas y Durán han sacado pecho y le han dicho a Fox que una parte del éxito de la política económica de José María Aznar se debe a la colaboración de CiU. No digo yo que eso no sea cierto. El mejor periodo aznarí, el de su primera legislatura, tuvo un especial apoyo, más que de Convergencia, de Jordi Pujol. Eso es un lujo. Pujol, un viejo zorro con sentido del Estado, actuando como “jefe de gabinete” de Aznar es algo inevitablemente provechoso; pero, visto en el ámbito internacional, la realidad española se vende mejor como un todo que como una caja de queso en porciones. Esa es la fatiga del nacionalismo.

Coincide el gesto, tan intrascendente como sintomático, con el anuncio hecho por Artur Mas de ir creando una suerte de “consulados catalanes” para propagar la imagen de Cataluña por el mundo y, de paso, proyectar la economía catalana. No sé si eso debe interpretarse como un exceso de celo en la vocación internacional catalana o, por el contrario, como una censura al no muy diligente servicio exterior del Estado.

Un “cuerpo diplomático” catalán, algo paralelo al Ministerio de Exteriores, es, aparte de un proyecto seguramente inconstitucional, un desatino funcional. La representación en el exterior es, sin otra posibilidad de lectura, una competencia exclusiva del Estado; pero, además, si cada Autonomía se establece por su cuenta en este tipo de funciones, nos encontraremos con dieciocho representantes oficiales de España, y sus correspondientes equipos y funcionarios, en cada lugar de interés. Quizás solo sean, al final, diecisiete porque al del Estado solo se podrán añadir dieciséis de las diecisiete Autonomías. Madrid no se recuperará fácilmente de los destrozos y paralizaciones en que la ha sumido la ambiciosa torpeza de Rafael Simancas y su mariachi de la FSM.

Estando, como estamos, en vísperas electorales catalanas el anuncio de Mas debe ser interpretado, primero, en clave electorera. Hay que demostrarle al personal que la Generalitat se mueve, que no para, que se desvive por el bien de la economía catalana y de los catalanes todos; pero no conviene olvidar lo que no hace mucho, con motivo de la apertura de una oficina de la Generalitat en Marruecos, en Casablanca, recordó la ministra de Exteriores, Ana (de) Palacio: la competencia en política exterior es estatal.

Cuando es tiempo de empezar a hablar de una representación internacional única para toda Europa, en una época en que los Estados ya resultan demasiado pequeños para el desarrollo del juego establecido, hablar de la subdivisión de la realidad vigente, la propuesta de los “consulados catalanes” parece risible.

¿Dos sistemas educativos?
Aleix Vidal-Quadras La Razón 18 Julio 2003

Uno de los más firmes propósitos del presidente del Gobierno desde su llegada a La Moncloa ha sido la reforma del sistema educativo. La enseñanza secundaria, en particular, había llegado a un preocupante estado de degradación tras una década larga de debilitamiento de los contenidos, pérdida de exigencia en el rendimiento escolar, permisividad en los comportamientos y fragmentación localista de los programas. Aunque su intención inicial de confiar esta difícil tarea a la actual ministra del ramo no pudo ser satisfecha durante la primera legislatura de mayoría del Partido Popular, su nombramiento en la segunda indica la persistencia del esquema que Aznar llevaba en la cabeza. Y no cabe duda que Pilar del Castillo ha sabido cumplir este encargo con la lograda combinación de inteligencia, perseverancia y seguridad en sí misma que la caracterizan.

Ahora bien, una cosa es legislar y otra conseguir que lo establecido en las normas se plasme en la realidad. La parte correspondiente a fijar correctamente las bases legales se ha llevado a cabo brillantemente, sorteando todo tipo de obstruccionismos, demagogias y resistencias corporativas. Las leyes y decretos de desarrollo necesarios están ya en vigor y ahora corresponde a las administraciones autonómicas, poseedoras de la competencia exclusiva en educación, el aplicarlas de manera eficiente y completa. Sin embargo, esta fase del diseño presidencial tropieza con una seria dificultad. Nadie puede garantizar que en aquellas comunidades donde gobiernan formaciones nacionalistas o el Partido Socialista se sigan fielmente las pautas marcadas por la reforma así concebida. De hecho, a lo largo de su preparación mediante el obligado debate social y también de su trámite parlamentario, han sido estas fuerzas políticas las que han protagonizado la oposición más virulenta a los planteamientos del Ministerio.

Consciente de este problema, Aznar ha optado por una línea posibilista y ha instado a las nueve autono mías que controla el PP a esmerarse en desarrollar las nuevas líneas directrices ajustándose rigurosamente a la descripción de las asignaturas comunes y eliminando los vicios existentes en las de libre elaboración por las autoridades educativas regionales. Es obvio que la respuesta a tal requerimiento por los ejecutivos de Galicia, Baleares y la Comunidad Valenciana constituirá una piedra de toque al tratarse de territorios con lengua propia.

Aunque el Gobierno central confía en el efecto ejemplarizante de los resultados alcanzados en las comunidades etiquetadas con sus siglas, no deja de ser preocupante que se configure una España que, por la vía fáctica, esté educativamente dividida en dos partes netamente diferenciadas por motivos electorales. A lo mejor habrá que escuchar a los que reclaman cambios constitucionales, pero no precisamente en la dirección que desean.

Educación falsa
Gabriel Carretié González/Bilbao Cartas al Director El Correo 18 Julio 2003

Me dirijo al lehendakari señor Ibarretxe en contestación a las declaraciones que recoge este diario, fecha 11/07/03, página 22. Puedo confirmar con evidencias que el PNV y su Gobierno vasco no son democráticos en el sentido genérico; de la misma forma que no fue considerado democrático el Partido Nacional Socialista alemán que lideraba Hitler, a pesar de haber sido elegido en comicios.

Se supone en principio que los demócratas son ciudadanos decentes, que cumplen con los valores superiores de la justicia; en cambio, sus departamentos de Educación y de Cultura imponen una Historia del país fundamentalmente falsa, como falsos son bastantes de los planteamientos reivindicativos del Gobierno vasco.

Quizás para el criterio personal de los votantes nacionalistas vascos, tales manifestaciones sean tenidas por un insulto; pero sin duda alguna, es una agresión a cada ciudadano, el ofrecer un servicio público de educación fraudulento. La situación prevista por nuestro máximo mandante de que para analizar la realidad social, nuestra ciudadanía se dedique a partirse la cara en la calle, es una evidencia de la deficiente educación que nos ha proporcionado su Gobierno durante veintitantos años.

Hacer las maletas
Editorial La Razón 18 Julio 2003

Aunque el profesor Mikel Buesa, director del Instituto de Análisis Industrial y Financiero de la Universidad Complutense, aún no ha completado su encuesta sobre la influencia económica del plan soberanista de Ibarreche, los datos preliminares dibujan un panorama poco alentador para el País Vasco. Un tercio de las grandes empresas radicadas en esa comunidad está estudiando, o ya lo ha llevado a cabo, el traslado de su producción a otras regiones, mientras que un 40 por ciento considera que la iniciativa nacionalista está teniendo una influencia negativa para sus ventas en el resto de España.

Los resultados de este sondeo coinciden con otros datos, como la fuga de profesionales y universitarios recien licenciados, que hablan a las claras de lo que supondría para el País Vasco el llamado «coste de la no España». Pero, sin duda, la confrontación que pretende Ibarreche tendría unas consecuencias mucho más graves que las puramente económicas: la fractura social y la violencia moral ejercida sobre una población que, al contrario de lo que intentan hacernos creer los inventores del «corralito nacionalista», no tiene graves problemas en su doble identidad vasca y española.

Agotado intelectualmente el modelo peneuvista, éste sólo encuentra justificación en una estrategia de la tensión que hunde sus raíces en el miedo y que, al final, no deja más opción que la de hacer las maletas. El plan soberanista tiene riesgos demasiado graves, pero Ibarreche nunca lo reconocerá.

Grandes empresas vascas se marcharán de la comunidad si prospera el Plan Ibarreche
Según una encuesta, sólo el 6 por ciento de las sociedades apoya la secesión
Grandes empresas vascas estudian o están realizando ya el traslado de sus sedes y producción fuera del País Vasco ante el temor a las consecuencias negativas que en su actividad puede tener el Plan Ibarreche, que será explicado en septiembre por el «lendakari». Así se deduce de una encuesta que está realizando el Instituto de Análisis Industrial y Financiero de la Universidad Complutense de Madrid, del que es director el economista Mikel Buesa.
Redacción - Madrid.- La Razón 18 Julio 2003

Buesa explicó a Servimedia que los datos preliminares de la encuesta reflejan que las grandes empresas vascas ¬las que tienen más de 100 trabajadores¬ están bastante preocupadas ante las consecuencias del Plan Ibarreche. En concreto, este economista explicó que de las casi 50 respuestas de grandes empresas con las que cuenta, se deduce que un 27 por ciento de estas compañías están estudiando o ya han realizado el traslado de producción fuera del País Vasco. El análisis de las contestaciones también indica que un 25 por ciento de las compañías han realizado o están estudiando trasladar su sede fuera de la comunidad vasca, mientras que un 15 por ciento dicen estar estudiando realizar desinversiones.

Al mismo tiempo, Buesa añadió que otra conclusión es que el 45 por ciendo de las empresas están analizando cómo puede afectarles el Plan Ibarreche mediante reuniones en las que, incluso, se ha pensado elaborar «planes de contingencia» para afrontar la repercusión de la iniciativa del «lendakari». Asimismo, el director del Instituto de Análisis Industrial y Financiero aludió a que sólo un 6 por ciento de las sociedades encuestadas entiende que el plan del jefe del Gobierno vasco va a ser positivo. Añadió que, frente a esto, un 40 por ciento de las grandes compañías afirman que la iniciativa de Ibarreche está teniendo una influencia negativa en sus ventas en el resto de España.

Buesa concluyó que estos datos preliminares de la encuesta, cuyas conclusiones finales serán presentadas en septiembre, ponen de manifiesto que entre la patronal vasca existe una preocupación «grande» ante lo que puede suponer la aplicación del «plan soberanista».

Por otra parte, el secretario general de Haciendas Territoriales, Rafael Cámara, cree que, con el descuento unilateral de una parte del cupo que abona al Estado, el Gobierno vasco está «testando el Plan Ibarreche en el terreno financiero» y bloqueando la solución de otras cuestiones importantes. En una entrevista con Efe, Cámara dijo que el Ejecutivo de Vitoria ha buscado de forma premeditada un conflicto, como lo demuestra que apenas dos días antes de que surgiera este asunto hubo una reunión entre ambas administraciones en la que se abordaron muchas cuestiones, pero «curiosamente» no las discrepancias sobre financiación sanitaria que luego provocaron el descuento unilateral por parte del Gobierno vasco de 32,2 millones de euros del cupo.

Gesto denuncia la «tortura» a la que ETA somete a miles de ciudadanos
Centenares de personas protestan contra la «violencia de persecución» El colectivo reclama una «sociedad libre»
SAN SEBASTIÁN El Correo 18 Julio 2003

La coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria reunió ayer a varios centenares de personas en los jardines de Alderdi Eder de San Sebastián para mostrar su «solidaridad con las personas amenazadas y en contra de la violencia de persecución» que ETA y su entorno ejercen sobre ellas. Al acto asistieron el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, el diputado general de Guipúzcoa, Joxe Joan González de Txabarri, así como concejales de todos los partidos con representacion en el consistorio donostiarra como Ramón Etxezarreta (PSE), Román Sudupe (PNV-EA), Duñike Agirrezabala (IU-EB) y Ramón Gómez (PP).

Custodiado por varias dotaciones de la Ertzaintza, el acto comenzó a las ocho de la tarde cuando varios miembros de la coordinadora desplegaron una pancarta que tenía pegados diversos carteles en euskera y castellano con frases como 'Algo habrá hecho', 'Desde que es ertzaina no salimos con él', 'Ya sabía dónde se metía' o 'Yo no entiendo de política'.

Durante cerca de cinco minutos en los que se guardó silencio, varios ciudadanos procedieron a despegar esos carteles para dejar al descubierto el lema de la protesta: 'Si te amenazan, nos agreden. No a la violencia de persecución, juntos por la libertad'.

A continuación, los miembros de Gesto por la Paz Gorka Landaburu y Aitzpea Zubia leyeron en castellano y en euskera el manifiesto final del acto, en el que denunciaron la violencia de persecución que ETA y su entorno ejercen en forma de «agresiones y amenazas permanentes contra jueces, profesores, funcionarios de prisiones, empresarios, políticos y muchas otras personas».

«Estas personas pueden ser nuestro primo, nuestra vecina, el amigo de mi padre, mi compañero de pupitre, el portero de mi equipo, en definitiva, parte de nuestra comunidad», denunciaron Landaburu y Zubia, para arremeter contra la estrategia de ETA que trata de «acallar a quien piensa diferente» y se opone a su estrategia.

«Mientras la libertad de nuestros vecinos esté amenazada, lo está la de todos», argumentaron antes de subrayar la necesidad de «ofrecer una solidaridad activa, que perdure en el tiempo» y de dar un «abrazo colectivo que los proteja a ellos y nos proteja a todos del fascismo y la tolerancia». «Esa solidaridad se percibirá sólo si somos capaces de ofrecerla todos juntos por encima de nuestras diferencias», indicaron para concluir con un «no a la violencia, a la persecución, a la imposición de ideas y a los pensamientos únicos» y un «sí a la paz, a una sociedad integradora, al pluralismo y la diversidad, a una ciudadanía educada en el respeto al diferente, a la solidaridad, al diálogo y la libertad».

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