AGLI

Recortes de Prensa     Miercoles 23 Julio  2003
El golpe a plazos de Ibarretxe
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 23 Julio 2003

Un «plan» que rompe la Constitución
Editorial ABC 23 Julio 2003

No basta con decir que es una trampa
LUIS IGNACIO PARADA ABC 23 Julio 2003

La campaña del terror
Editorial El Correo 23 Julio 2003

El mismo guión
EDURNE URIARTE ABC 23 Julio 2003

Campaña de verano
Editorial La Razón 23 Julio 2003

Al fondo, el PNV
Germán Yanke Libertad Digital  23 Julio 2003

Los nacionalismos vasco y catalán
José Ramón Rodríguez-Sabugo La Razón  23 Julio 2003

La crueldad, señal de debilidad
Ignacio Villa Libertad Digital   23 Julio 2003

Como el padrino
Román Cendoya La Razón  23 Julio 2003

El aliento de las hienas
José Clemente La Razón  23 Julio 2003

Dinámica de terror
Miguel Ángel Rodríguez La Razón  23 Julio 2003

La «campaña de verano» de ETA
Francisco Marhuenda La Razón  23 Julio 2003

ETA en la playa
ANTONIO PAPELL/ El Correo  23 Julio 2003

El verano de ETA
Editorial El Ideal Gallego  23 Julio 2003

ETA contra Castellio
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz  23 Julio 2003

En verano, anuncios gratis

JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz  23 Julio 2003

La España futura

Cartas al Director ABC  23 Julio 2003

Otras víctimas, otra autonomía
JOSEBA ARREGI / El Correo  23 Julio 2003

Irak sin Baaz
Lucrecio Libertad Digital   23 Julio 2003

ETA siembra el pánico con dos bombas trampa en Alicante y Benidorm que dejan trece heridos
C. M. Valier / R. Almau / R. L. V. - Valencia / Alicante / Madrid.- La Razón  23 Julio 2003

Juan Troitiño, el etarra que puso las bombas, es hijo del autor del atentado de Hipercor
J. M. Zuloaga - Madrid.- La Razón  23 Julio 2003

Miguel Sanz reclama que Navarra no sea estudiada por los niños vascos como parte de Euskal Herria
EFE Libertad Digital   23 Julio 2003

El borrador del Plan Ibarretxe confirma su proyecto secesionista con ETA como elemento de persuasión
Libertad Digital   23 Julio 2003

El golpe a plazos de Ibarretxe
Por CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN. Profesor de Filosofía Universidad del País Vasco ABC 23 Julio 2003

LOS políticos y analistas españoles de tres al cuarto que estos días andan calificando de «golpe de Estado» cada contratiempo partidario van a tener, por fin, un verdadero golpe de Estado del que ocuparse. Porque tal cosa es el proyecto contenido en el «Estatuto Político de la Comunidad Libre Asociada de Euskadi», más conocido como «Plan Ibarretxe articulado», cuyo paradójico objetivo es limitar al máximo toda articulación concebible entre los vascos y el resto del mundo.

Esta articulación dislocada desarrolla los contenidos y plazos del Plan Ibarretxe, un programa unilateral de nacionalismo obligatorio para los ciudadanos vascos y, de rebote, para los del resto de España y Unión Europea, cuya incipiente Constitución también contradice. En efecto, el Plan Ibarretxe articulado no sólo pretende derogar la Constitución española en lo que se refiere a la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra, sino que colisiona con la Constitución europea, que excluye la reclamación de supuestos «derechos históricos» irredentos, garantiza la integridad territorial de los Estados fundadores y niega el reconocimiento de nacionalidades intermedias entre los ciudadanos y los Estados de la Unión. Alguien con autoridad deberá decírserlo a Ibarretxe y a la manipulada, engañada y adormecida opinión pública vasca, a la que se susurra con extendida complacencia que el Plan Ibarretxe conseguirá de una tacada la retirada de ETA y la paz, pero sobre todo la satisfacción y hegemonía de la tribu nacionalista. A cambio, sólo se pide a España que se vaya, y al 70 por ciento de los vascos que no desea la independencia que bendiga la conversión del régimen nacionalista en sistema constitucional.

Las competencias que el plan adjudica unilateralmente a la «Comunidad Libre Asociada de Euskadi» no es sino la lista de reclamaciones comunes y particulares de la comunidad nacionalista. Fundamentar el plan en el supuesto derecho a la autodeterminación del pueblo vasco es, obviamente, la exigencia común que une al PNV y EA con ETA. Igual sucede con la proclamación de la nacionalidad vasca y el avance hacia la «territorialidad» mediante las relaciones especiales con Navarra y el país vasco-francés. La supresión de toda huella, o casi, del sistema judicial y jurisdiccional constitucional español busca liquidar las tribulaciones de Atutxa y relegalizar Batasuna y el entramado civil de ETA, eliminado los efectos del Pacto por las Libertades. Además, la apropiación de la seguridad social y de las relaciones socio-laborales satisfacería una de las más caras (en todos los sentidos) reclamaciones de los sindicatos nacionalistas ELA y LAB, locomotoras sociolaborales del soberanismo. Finalmente, se busca colarse de rondón en la Unión Europea, haciendo de Euskadi una circunscripción electoral única semejante a los Estados de la Unión.

De lograrse estas pretensiones, ¿qué le quedaría a la «Comunidad Libre Asociada de Euskadi» para equipararse con un Estado-nación clásico? Poca cosa: dar por suprimidas esas «salas especiales» previstas para resolver contenciosos con el Estado, y ejercer el acto formal de declarar la independencia. Todo muy poco original: el modelo está en la historia irlandesa, en la estrategia de Edmond De Valera y el IRA que consiguió primero la autonomía, y luego la declaración de la República del Eire (e igual de irredenta que la irlandesa, con nuestro Ulster en territorio español y francés). Lo que propone Ibarretxe es un retroceso en toda regla a los estados nacionalistas, proteccionistas y agresivos típicos del siglo XIX, los responsables de las salvajes guerras mundiales que la invención de la Comunidad Europea ha querido erradicar.

Digámoslo claramente: esta propuesta, todo el Plan Ibarretxe, no es otra cosa que la coronación del camino de la exclusión étnica, ideado por Sabino Arana y convertido en violencia terrorista por ETA. Su mera proposición en un Estado democrático cuya principal excepción al Estado de derecho es, precisamente, la situación vasca, expresa la voluntad de imponer la injusticia y la tiranía sobre los ideales de justicia y democracia.

Ibarretxe puede ganar si los atropellados se dejan atropellar. Si todos aceptamos que la paz nacionalista bien merece ceder la independencia judicial, la separación de poderes, el pluralismo político, la cultura democrática, la verdad histórica, la ciudadanía. Pero la consecución de ese plan significaría la aceptación general de un proceso constituyente logrado mediante la violencia. Pues sin terrorismo, sin atentados como los de Alicante y Benidorm y los miles anteriores que han costado la vida a casi 850 personas asesinadas por ETA, no habría plan Ibarretxe ni proyecto de «Comunidad Libre Asociada de Euskadi». ¡Qué sarcasmo!: sólo es posible proponer este Plan porque en la Comunidad donde quiere aplicarse no hay libertad para muchos ciudadanos. Y porque la Constitución que se pretende derogar defiende el derecho de Ibarretxe a proponer cualquier cosa, incluso este chantaje político: o nos dais lo que pedimos por la buenas, o lo tomamos por las malas.

¿Qué posibilidades de ganar tiene Ibarretxe? En principio, muy pocas o ninguna, pero sin duda los nacionalistas vascos esperan que su ejemplo sea seguido, como otras veces y con otros modales, por los nacionalistas catalanes -en cuyo número debe incluirse a Maragall y su resurrección de la Corona (¿Libre y Asociada?) de Aragón- y los de otras taifas. Y, a la vista de cómo está el patio, cabe sospechar que no faltarán aspirantes al liderazgo nacional que encuentren «discutibles», «imaginativas» e «interesantes» algunas ideas de Ibarretxe. Y no sólo la de las selecciones nacionales deportivas vascas. ¿No sería estupendo que los poderes autonómicos se libraran del incordio del Tribunal Constitucional?; ¿o que cada comunidad organizara a su modo las «relaciones» socio-laborales?; ¿no sería estupendo que ningún gobierno o parlamento autonómico estuviera sometido al artículo 155? Por eso parece urgente que los partidos democráticos españoles suscriban un pacto constitucional que, al estilo del Pacto por las Libertades, garantice a todos -y en primer lugar a los ciudadanos vascos, que al fin y al cabo somos los más amenazados- que nadie podrá derogar los derechos constitucionales españoles y europeos. Tampoco una comunidad de alucinados y aprovechados que se cree procedente del neolítico, dirigida por fanáticos y apoyada en las sangrientas fechorías de los terroristas de la familia.

Un «plan» que rompe la Constitución
Editorial ABC 23 Julio 2003

EL proyecto de nación libre asociada, planteado por Ibarretxe en septiembre del pasado año ante la Cámara vasca, cuenta ya con un texto normativo, que desarrolla los tres ejes fundamentales del programa máximo nacionalista: el derecho de autodeterminación del Pueblo Vasco, la territorialidad y la asociación voluntaria con el Estado Español en un régimen de cosoberanía e igualdad. El documento, que hoy reproduce íntegramente ABC, anunciado por el propio Arzalluz en una entrevista publicada el pasado fin de semana, responde con absoluta precisión a los ejes de la iniciativa política presentada por el lendakari en el Pleno del Parlamento vasco celebrado el 27 de septiembre de 2002, anticipado en su contenido más ideológico por el dictamen de la Comisión de Autogobierno aprobado por la Cámara en el mes de julio. Su lectura revela un intento de sumar argumentos respetables, obsoletos o manipulados -el modelo quebequés, el pacto con la Corona, el derecho de autodeterminación, la disposición adicional primera de la Constitución- del que resulta una absoluta deformidad política y jurídica.

En todos estos pronunciamientos parlamentarios ya se plasmaba el salto cualitativo del nacionalismo, que fue impulsado por los compromisos del Pacto de Estella y que se centraba en el agotamiento de la etapa estatutaria y, por tanto, en la denuncia explícita del consenso constituyente alcanzado en 1978. Este rupturismo agónico del proyecto nacionalista ha llevado al PNV a sacrificar dos pilares de la identidad constitucional e histórica vasca, renegando de sus propias aportaciones. Por un lado, se atreve a derogar unilateralmente el Estatuto Vasco de 1979 -ley orgánica del Parlamento Nacional- y, por otro, diluye los Territorios Históricos de Alava, Vizcaya y Guipúzcoa en la nueva entidad paraestatal que se crea. Aunque el texto elaborado por el PNV y el Gobierno vasco no habla de independencia, ni de soberanía, ni de Estado, el planteamiento político y el desarrollo jurídico de la nueva «Comunidad Libre Asociada de Euskadi» responde a una entidad de carácter estatal, autodeterminada y soberana, que decide asociarse con España.

EL documento encierra un pronunciamiento de secesión respecto del Estado español, implícito pero inequívoco para justificar la posterior adhesión a España, tratada como una realidad ajena de la que es necesario separarse para volver con una fórmula asociativa. La propuesta soberanista esconde así una nueva actitud de cobardía por el nacionalismo, preocupado por urdir una ficción jurídica que disfrace un acto de segregación con una declaración de pacto democrático con el Estado español. El derecho de segregación sigue la pauta del modelo quebequés (voluntad clara e inequívoca, seguida de una negociación con el Estado), pero su previsión para el futuro es un acto de cinismo, porque el proyecto es, en sí, una manifestación de ese derecho. El diseño político e institucional de la «Comunidad Libre Asociada de Euskadi» pretende un ejercicio efectivo de soberanía, aunque su absoluta inviabilidad constitucional lo recluya en el mero voluntarismo. Ni el derecho internacional, que ha interpretado la autodeterminación en contextos coloniales y con respeto a la integridad territorial de los Estados, ni la Unión Europea, en la que el nacionalismo quiere voz propia, cuyos fundamentos han sido actualizados en un proyecto de Convención que declara la intangibilidad de las fronteras, amparan el propósito nacionalista de crear un estado encubierto.

En todo caso, el documento elaborado por el PNV y el Gobierno vasco es la prueba de que el nacionalismo renuncia a la transacción. El lendakari no ha incorporado a sus planes de futuro para la sociedad vasca ninguna reflexión sobre la pluralidad ideológica y la diversidad territorial de esa sociedad, ni los planteamientos de moderación y de oposición que, durante la ronda de audiencias, escuchó en boca de empresarios, sindicatos y partidos no nacionalistas. La propuesta de Ibarretxe es el fin certificado del diálogo porque es definitivamente nacionalista y para nacionalistas, al apostar por la fractura de la sociedad vasca en dos comunidades marcadas por la obligación de optar entre identidades que el nacionalismo quiere hacer materialmente contrapuestas.

EL texto revela una voluntad propia de legislador constituyente, que identifica al Pueblo Vasco como titular de un derecho de autodeterminación que se ejercería mediante la aprobación de la propuesta estatutaria del lendakari. Así, además de incorporar a la «diáspora», se establece el principio de ciudadanía vasca, apoyado en dos pilares: la nacionalidad vasca y la carta de derechos y deberes que el Parlamento vasco podrá establecer al margen de los previstos en la Constitución. En cuanto a la territorialidad, el documento solventa en falso la controversia entre pragmatismo y maximalismo, distinguiendo entre, por un lado, el territorio del Pueblo Vasco, integrado por el País Vasco, Navarra y los tres territorios franceses y, por otro, el territorio de la «Comunidad Libre Asociada de Euskadi», limitado a la actual Comunidad vasca. El irredentismo late en las referencias a Navarra, que vuelve a ser involucrada en la estrategia nacionalista, incluso con una osada derogación especial del artículo 145 de la Constitución, que prohíbe la federación de Comunidades autónomas. La conjunción de estos tres argumentos -Pueblo Vasco, autodeterminación y territorio- se materializa en una libre asociación con el Estado español basada en la cosoberanía, con una nueva derogación específica de la Constitución en su artículo 155. Con esta derogación, el nacionalismo confirma que su proyecto es secesionista y que la «Comunidad Libre Asociada» es una entidad política en pie de igualdad con el Estado español, razón por la que éste no puede tener mecanismos de superioridad sobre aquélla, como los que establece el artículo 155 o el artículo 161.2, también excluido en este pacto nacionalista, porque prevé la suspensión automática de las leyes y disposiciones autonómicas impugnadas por el Estado.

La propuesta nacionalista se basa, por tanto, en una progresiva desconstitucionalización del País Vasco, mediante el desmantelamiento absoluto del Estado, lo que se hace aún más patente en la configuración de una Administración de Justicia propia. Las instituciones centrales previstas por la Constitución -el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Supremo- son suplantadas, respectivamente, por un Consejo Judicial vasco, con capacidad para designar los cargos judiciales y nombrar al Fiscal jefe y demás responsables del Ministerio Público; y por el Tribunal Superior de Justicia, reconvertido en órgano de casación y última instancia de todos los procesos judiciales instados en el País Vasco. Incluso el Tribunal Constitucional deja paso a un nuevo órgano, llamado Tribunal de Conflictos Euskadi-Estado, creado específicamente para resolver las controversias sobre la libre asociación.

LAS propuestas no buscan un acuerdo con el Estado, sino una confrontación, un «plante» como el que Egibar propuso compartir con Batasuna. Incluso el proyecto de libre asociación lo descarta en su disposición transitoria al diseñar un procedimiento de renovación del pacto político con España en el que, en caso de que la negociación con el Estado no diera resultado, bastará la «decisión democrática de la sociedad vasca» para hacerlo efectivo. En esta ausencia de expectativas de acuerdo político sobre bases legítimas y constitucionales, el nacionalismo sigue contando con el factor de la violencia como medio de persuasión, a través del reclamo de una tregua que ponga en valor -como recordaba ETA en uno de sus últimos comunicados- unas propuestas que, sin la amenaza terrorista, serían aún más irrelevantes políticamente. El lendakari siempre afirmó, con misteriosa convicción, que su proyecto se discutiría en ausencia de violencia, seguro de que el nacionalismo radical y la banda terrorista no frustrarán un proyecto en el que están reconocidos todos los mínimos vitales admitidos por el mundo nacionalista.

Es también cierto que el PNV administrará el calendario de su propuesta como más le interese y beneficie, interfiriendo los procesos electorales y sucesorios que están programados para el tiempo en que el lendakari iniciará los trámites parlamentarios y políticos de su propuesta. En su valoración táctica del sentido de la ventaja, el nacionalismo sigue confiando en que la posibilidad del cese de la violencia provoque en la sociedad española la ansiedad suficiente para obtener réditos políticos. Esa ansiedad, que puede desenfocar la verdadera imagen del despropósito nacionalista, es la que se ha evitar en la valoración de un documento engañoso, frentista y anticonstitucional.

No basta con decir que es una trampa
Por LUIS IGNACIO PARADA ABC 23 Julio 2003

NOS conformamos con llamar «tregua trampa» al comunicado del 16 de septiembre de 1998, en el que, por primera vez en sus treinta años de crímenes, ETA anunció el comienzo de un alto al fuego unilateral, total e indefinido, que terminó el 28 de noviembre de 1999. Hace dos meses, el ministro del Interior auguraba en un mitin en Andoain, feudo histórico de Batasuna, otra tregua trampa que los terroristas aprovecharían para reorganizarse, ganar tiempo y frenar la acción del Estado de Derecho ante los últimos golpes. Ayer, tras los dos atentados contra edificios turísticos en Alicante y Benidorm, el propio Acebes cayó otra vez en la simplificación de llamar «bombas trampa» a unos artefactos preparados para mucho más que matar. La máxima de Matz, es inexorable: «Una conclusión es el punto donde uno se cansó de pensar.»

Porque cuando los terroristas avisan de la colocación de un explosivo cuya detonación se produce veinte minutos antes de la hora que anuncian, lo que están urdiendo es algo más que una trampa en la que no deben de caer ciudadanos, turistas y encargados de mantener la calma antes y después del atentado. Ni tampoco los gobernantes, el Estado de Derecho ni, en última instancia, los medios de comunicación. Es lo que, en el rico idioma español que tanto odian los secesionistas y los asesinos, deberíamos llamar un anzuelo, un cebo, una argucia; un ardid,una treta, una tramoya; una añagaza, un truco, un engaño; una farsa, una maquinación, una artería. Aquí no hay reglas del juego. No caigamos en la trampa de llegar a conclusiones simplistas llamando trampa a lo que es una emboscada contra las Fuerzas de la Seguridad del Estado para alcanzar tres objetivos: conseguir una coartada para que su acción no parezca una matanza indiscriminada; lograr los efectos anticipados del terror en el desalojo; dinamitar a los artificieros encargados de desactivar las bombas.

La campaña del terror
Editorial El Correo 23 Julio 2003

El terrorismo de ETA volvió ayer a llenar de miedo e inquietud lugares que miles de españoles y de europeos acostumbran a frecuentar para su descanso estival. Los dos atentados perpetrados en Alicante y Benidorm responden al obsesivo propósito de la banda terrorista de convertir el amedrentamiento de los turistas extranjeros en resorte para la proyección internacional de su macabra existencia. Las graves heridas causadas a dos jóvenes ciudadanos de Holanda y Alemania tratan de disuadir a los visitantes para que no se aproximen a suelo español, territorio que los activistas de la muerte intentan presentar como sometido al más cruento conflicto. Este periódico recurso a sembrar de zozobra los núcleos turísticos de la costa mediterránea representa para los terroristas una demostración de fortaleza. Pero, en realidad, cada año que pasa se convierte en el reflejo de su extrema debilidad, de su patética desorientación, de su incapacidad para provocar todo el pavor que desearían inducir en una población que no está dispuesta a que la violencia de ETA perturbe su tranquilidad.

Es posible que los atentados de ayer sean el inicio de una nueva campaña de bombas. De hecho el impacto de tan bárbara acción recuerda la tragedia provocada por los terroristas el pasado año en la cercana localidad de Santa Pola, en la que asesinaron a la niña Silvia Martínez y al jubilado Cecilio Gallego. Por eso mismo los atentados de ayer han de ser objeto de la más firme condena por parte de la sociedad y de sus instituciones, y han de suscitar la correspondiente réplica por parte de la ciudadanía. Al mismo tiempo, esta ciudadanía ha de responder al propósito intimidatorio de los terroristas aferrándose a la normalidad de una vida cotidiana que en estos meses adquiere todas las características de un tiempo de ocio y disfrute. Porque, en la medida en que la libertad se afiance como pauta de comportamiento de cuantas personas puedan sentirse acosadas por la amenaza terrorista sobre las zonas turísticas, se verán frustradas las expectativas que los violentos han depositado en su abominable proceder.

La exportación del terrorismo etarra a localidades que constituyen puntos habituales de vacaciones e incluso de residencia para tantos y tantos ciudadanos de Euskadi interpela muy directamente a los propios vascos. Porque si el terrorismo representa siempre y en todo lugar una de las manifestaciones más injustas de la intolerancia extrema, esa injusticia se vuelve aún mayor cuando convierte en víctimas propiciatorias a personas que nada tienen que ver con las causas a las que de forma ignominiosa se refieren los propios terroristas. Que el terrorismo vasco se cebe en los lugares de descanso del pueblo al que dice pretender liberar no refleja tanto una paradoja por parte de los propios violentos como la esquizofrénica realidad con que la convivencia con el terror envuelve las conciencias de demasiados vascos.

El mismo guión
Por EDURNE URIARTE ABC 23 Julio 2003

ETA repite desde hace mucho tiempo el mismo guión en su estrategia, con la única diferencia de que cada vez tiene menos recursos para interpretarlo adecuadamente. Pero lo segundo no debe hacer perder de vista lo primero.

El guión incluye el trabajo constante de reunión de datos sobre los objetivos, la formación de comandos, la persecución organizada de los diferentes grupos sociales, por ejemplo, los empresarios en las últimas semanas, y la campaña internacional. Y los atentados de ayer formaban parte de la campaña internacional. Su objetivo no es tanto el daño a la industria turística sino la repercusión internacional que ETA espera, es decir, espacio en los medios de comunicación de otros países sobre esa «banda armada que lucha por los derechos de los vascos» y, lamentablemente, el resultado sigue sin ser un completo fracaso.

Pero lo que no debemos minusvalorar sobre todo es que el guión se repite, y que ETA seguirá interpretándolo inexorablemente mientras pueda hacerlo. La debilidad de ETA, su incapacidad para atentar todo lo que quisiera, nos lleva a olvidar que la banda terrorista persiste y persistirá en desplegar todos sus mecanismos de destrucción aunque sea a una intensidad menor de la que desearía. Y la más lenta cadencia de los atentados nos arrastra demasiadas veces al descuido de esta elemental constatación sobre el terrorismo etarra, o a un estado de adaptación y tranquilidad casi tan dañino como el nerviosismo y la agitación.

Campaña de verano
Editorial La Razón 23 Julio 2003

La mafia etarra insistió ayer en mostrar su única imagen posible, la de un grupo de asesinos que sólo sabe ocasionar dolor, con el estallido de dos bombas en sendos hoteles de la costa levantina. Aunque, con tristeza, nos vamos acostumbrando a que la banda insista cada verano en atacar a la industria turística no deja de sorprender que, en esta ocasión, hayan empleado sus llamadas de aviso para mentir y tratar de que los policías, que actuaron con prontitud y profesionalidad, se confiasen y provocaran una matanza al hacer estallar los artefactos antes del tiempo marcado en sus mensajes de amenaza. Y a punto han estado de lograrlo cuando, en Alicante, los efectos de la explosión afectaron a una escuela de idiomas próxima al hotel atacado, y varios estudiantes extranjeros y una profesora española resultaron heridos, alguno de ellos de gravedad.

El objetivo no es otro que el ya conocido y reiterado en los documentos internos que marcan la estrategia de la banda, de hacer daño a España allí donde más pueda doler: el turismo, su primera industria nacional. Su campaña, contumaz, resulta inútil a la vista de los resultados. A pesar de todo, los turistas siguen llenado nuestras playas y los que ayer pudieron oír la explosión de hotel de Benidorm, regresaron tranquilamente a sus lugares junto al mar, sin que los efectos de la bomba estropeasen sus vacaciones.

Es más, según las cifras facilitadas por Exceltur se calcula que este año nos visitarán más de 53 millones de extranjeros, lo que supone un 2,5 por ciento más que en todo el año anterior. Puede hablarse por tanto de otro año de éxito para España como una de las grandes potencias turísticas del mundo (aunque la crisis económica internacional se refleje en el descenso del gasto medio por turista), y de un nuevo fracaso de la banda ETA en su siniestro plan para impedir la llegada de visitantes a nuestras costas.

Al fondo, el PNV
Germán Yanke Libertad Digital  23 Julio 2003

Siempre que puede, mata, hiere, destruye. Lo hará hasta el final, hasta que se logre destruir la banda terrorista. En su entraña está el totalitarismo violento y no hay otro camino que el que, por fin, se ha iniciado. Necesita paciencia, requiere dolor y sacrificio, pero el objetivo es terminar con ETA, destruirla, que es el único modo de terminar con el terror.

Recordemos ahora, para evaluar algunas dificultades políticas, tres declaraciones de los últimos días. Hace apenas una semana, el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, aseguraba que el diálogo del PNV con la “izquierda abertzale” había avanzado tanto que la ETA actual terminaba siendo residual y contra ella sólo cabía la acción policial. Indignante, pero cierto. La batalla por la destrucción de ETA sólo debería iniciarse, según el PNV, cuando sus tesis hayan impregnado, mediante el diálogo, a todo el nacionalismo. Antes no, antes hay que “avanzar socialmente, en conciencia social”. La invitación era expresa: si me demuestran que no son residuales, sostendremos el diálogo, apartaremos a la policía.

Por si alguien, dada la forma confusa en que se expresó esta doctrina, pensara que el diálogo del PNV con los terroristas ya había alcanzado una cota suficiente, el presidente del partido, aprovechando el enamoramiento de la periodista que le entrevistaba en El País, señalaba este último fin de semana, que, diga lo que diga Balza, ETA no es residual sino “endémica” al País Vasco. Hay que hablar con “la otra ETA, que es Batasuna” y que no lleva armas, hay que quitarles los apoyos, en definitiva, llevando sus tesis a otro cesto. Por último, Iñaki Anasagasti, todavía portavoz del PNV en el Congreso, señalaba, tras las detenciones en México, que olían “a chamusquina” y que no eran sino una operación propagandística del Ministerio de Interior.

Ante el grave problema del terrorismo, actualizado como tantas otras veces con las bombas de este martes en Benidorm y Alicante, conviene recordar estas muestras de indignidad democrática para que nadie tenga la tentación de pactar una política antiterrorista con este PNV amigo y colaborador de la “otra ETA”. El camino es destruirla, cuanto antes, con todos los medios del Estado de Derecho, sin contemplaciones.

Por cierto, en esa misma entrevista, Xavier Arzalluz añadía que el señor Zapatero le había dicho al portavoz Anasagasti que, aunque ahora cierren puertas, “cuando estemos en el poder os abriremos todas”. Ya sé que mienten tanto Anasagsti como Arzalluz, pero convendría que el señor Zapatero lo confirmara.

Los nacionalismos vasco y catalán
José Ramón Rodríguez-Sabugo es abogado. La Razón  23 Julio 2003

Lo hace falta manifestar la importancia del tema de los nacionalismos vasco y catalán. El nacionalismo vasco lleva la iniciativa y tiene el problema de fondo del terrorismo, del que tampoco hace falta manifestar su gravedad; pero, al final, el nacionalismo catalán, más acorde con las reglas constitucionales, termina reivindicando lo mismo que el nacionalismo vasco. El nacionalismo vasco es una serie de reivindicaciones estudiadas y presentadas en el momento que se considera más apropiado; o su paralización en algún momento, cuando encuentran una mayor resistencia, o cuando no corresponde con el calendario que tienen programado, o cuando no consideran conveniente el presentarlas o plantearlas en un determinado momento. La realidad de los partidos nacionalistas vascos es que coinciden con los mismos fines que tiene ETA, que es la independencia del País Vasco, español y francés, y van presentando sus reivindicaciones escalonadamente.

Por otra parte, los partidos de ámbito nacional, en ciertas ocasiones, quisieron solucionar el problema de acuerdo con el Partido Nacionalista Vasco; por ejemplo, el denominado Espíritu de Ermua, en el que había una coincidencia general en que debían tomarse las medidas adecuadas para acabar con el terrorismo y evitar la disgregación de España y afianzar su unidad, y que no se realizaron porque el Partido Nacionalista Vasco se encargó de poner o echar arena en los cojinetes.

El tema de los nacionalismos vasco y catalán, intelectualmente, hay que abordarlo en gran medida en clave de humor, como dijo Albert Boadella, en una entrevista en una revista semanal: «La Cataluña del nacionalismo no existe. Cuando uno fabrica una realidad que no existe, es que tiene un desequilibrio». El tema de los nacionalismos vasco y catalán está examinado en numerosos tratados y ensayos, y no voy a referirme a los mismos en este artículo.

Reivindicaciones vasco-catalanas
Cuando examinamos las continuas reivindicaciones con la intención de desarmar y dejar sin competencias a la Administración Central del Estado, que emplean los nacionalistas con una interpretación distinta de la Constitución Española –una, como dicen, relectura de la misma, que es un cambio radical, que no tiene que ver nada con el texto de la Constitución, y que no tiene relación con los antecedentes históricos, ni con la realidad del Estado español– vemos cómo se concreta en la declaración conjunta del nacionalismo, con la llamada declaración de Barcelona en el año 1998, con el reconocimiento de la plurinacionalidad de España o la imposición de las lenguas regionales en perjuicio del español.

El nacionalismo vasco, con la propuesta de Ardanza, en el año 1998, del ámbito vasco de decisión; con la declaración explícita realizada por Ibarreche en septiembre de 2002, en la que se intuyen con toda claridad las pretensiones de los mismos, que siempre mostraron de una forma implícita que es una declaración tajante de independencia con una serie de reivindicaciones de competencias exclusivas, como la capacidad de firmar tratados internacionales, control del Poder Judicial, orden público, Seguridad Social, y la Economía –estructuras de todo el Estado– , además de una co-soberanía voluntariamente compartida.

Las reivindicaciones del delfín de Pujol, Arthur Mas, en marzo del año 2002, fueron, entre otras, las de gestionar la Seguridad Social, que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sea la última instancia jurídica, descentralización del Consejo General del Poder Judicial, competencia en la expedición de pasaportes, expedir el euro en todos los idiomas de España, fomento del catalán en otras Comunidades Autónomas, administración única –incluida la tributaria–, que el ejecutivo catalán sustituya al Gobierno en Cataluña, presencia en la Unión Europea y circunscripción electoral en las elecciones al Parlamento Europeo.

Arthur Mas piensa, todavía, en su inexperiencia política, que las citadas reivindicaciones basta con escribirlas en un papel, cuando no las consiguieron en otras circunstancias o en situaciones más inciertas, y son cuestiones en las que hay que mantenerse firmes, no pudiendo accederse a sus peticiones.

El PSC, en manos de catalanistas
El Partido Socialista, partido de ámbito nacional, atrajo un problema con la creación del Partido Socialista Catalán, y con su representante, Pascual Maragall, y su propuesta, realizada en enero de 2001, en una conferencia en Madrid en el Club Siglo XXI, que se diferencia poco de las reivindicaciones de Arthur Mas; por ejemplo, descentralización de las instituciones del Estado, proteger e impulsar desde el Estado las cuatro lenguas españolas en sellos, pasaportes, DNI, emisión del euro (igual que Arthur Mas, se olvidan que el castellano es la lengua oficial del Estado y las demás lenguas españolas son oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas), casar las sentencias en los Tribunales Superiores de Justicia, excepto el recurso de unificación de doctrina, libertad de establecer los tipos impositivos, etc. Divergencias del Partido Socialista Catalán, que hacen perder al PSOE, estimo, su identidad.

Desconozco de qué forma el Partido Socialista de Cataluña cayó en manos de catalanistas (Xoan Rabentos, Ramón Obiols, Josep Verde i Aldea, Pascual Maragall, Serra) que no tienen nada que ver con los votantes catalanes del PSOE que son, en gran mayoría, emigrantes andaluces, asturianos, gallegos, murcianos, que se instalaron allí.
Magnífico el magisterio de la Iglesia católica en el tema de los nacionalismos, con la Instrucción Pastoral, de noviembre de 2002, no en contra de los nacionalismos, sino del totalitarismo nacionalista cuando dice: «la configuración propia de cada Estado es normalmente el fruto de largos y complejos procesos históricos. Estos procesos no pueden ser ignorados ni, menos aún, distorsionados o falsificados al servicio de intereses particulares. España es fruto de uno de estos complejos procesos históricos. Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear, no seria prudente ni moralmente aceptable». Y añade: «Pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder local o de cualquier otro tipo, es inadmisible. Es necesario respetar y tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria».

Defensa de la unidad nacional
Una defensa –llamemosla política– de la unidad de España, y es que la Iglesia, en su misión pastoral, no puede estar silenciosa ante la disgregación de España. Algo que, por otra parte, tanto ha contribuido a lograr su unidad, en contraste con las manifestaciones de algunos obispos del País Vasco, en junio de 2002, en las que se manifestaban también políticamente en contra de la Ley de Partidos Políticos, de la ilegalización de Batasuna, «sean cuales fueren las relaciones existentes entre Batasuna y ETA».

Hay que fomentar el patriotismo, concretamente el símbolo de la patria, que es la bandera. Se habla ahora del patriotismo constitucional, que es el que se apoya en la defensa de la Constitución, término acunado por Jurgen Habermas. Hay que divulgar lo que los españoles hicimos juntos, mostrar un proyecto para el futuro y no crear historias particulares dentro de España, ya que, por otra parte, son historias virtuales, inventadas, y que nunca tuvieron realidad; y nadie ama a la patria, como decía Séneca, por ser grande, sino por ser la suya; y se pueden dar las correspondientes interpretaciones individuales de cómo debe ser ésta pero estimo que, colectivamente, para estimular lo que es el patriotismo, hay que partir de la nación española respecto a la historia y lo que hicimos conjuntamente, y su desarrollo y fortalecimiento en el futuro, sin expresar elementos disgregadores. Y, para entendernos, hay que partir de unos conceptos generales, como son los aceptados en los paises occidentales: la democracia, como instrumento y conjunto de reglas, «para garantizar la convivencia, libertad y justicia», y el reconocimiento y protección de los derechos y libertades públicas, e individuales, y de los deberes incluidos.

El Estado de las Autonomías tiene que tener una estructura cerrada, no permanentemente abierta como pretenden los nacionalistas, con excusas y subterfugios, que atañen a la unidad de España. No se puede pretender que un partido político o un ministro se haga simpático, sea del signo que sea, y siempre piensen en el rendimiento electoral, o con el fin de no plantar cara en los asuntos que pertenecen a la estructura de un Estado, y ofrezcan transferencias de competencias, desguarneciendo el armazón del mismo. O que los nacionalistas mantengan permanentemente abierta la construcción de la estructura del Estado, y pretendan conseguir, en la constante reivindicación, competencias que corresponden a la Administración Central y que no son transferibles dentro de lo que debe considerarse un Estado.

La crueldad, señal de debilidad
Ignacio Villa Libertad Digital   23 Julio 2003

La banda terrorista ETA ha vuelto a actuar este martes. Lo ha hecho como sólo sabe hacerlo. Desde la cobardía, desde el anonimato, desde la villanía, desde la aberración. Los terroristas han escogido de nuevo la forma y la manera más fácil para poner en práctica su odio y su locura. Lo han hecho corriendo el menor riesgo posible, han vuelto a iniciar sus tristes "campañas de verano", en el momento en el que las playas están llenas, abarrotadas de cientos de miles de personas ajenas a la locura de unos cuantos que viven encerrados en un mundo de bombas, de pistolas, de exclusión y de dictadura.

Los atentados de los terroristas etarras son siempre el exponente más claro de la barbarie humana. Pero estos atentados veraniegos, en zonas de alta concurrencia popular, donde los ciudadanos están inmersos en la lógica despreocupación de las vacaciones, tienen especial crueldad. Son atentados indiscriminados, los atentados más deplorables que se pueden ejecutar. Riesgo cero para el terrorista, riesgo total para los ciudadanos, puesto que todos se convierten en objetivos potenciales de esta barbaridad, imposible de explicar en una sociedad moderna y democrática del siglo XXI.

La banda terrorista ETA, por lo visto en la provincia de Alicante, tiene intención de poner en marcha una oleada de atentados en zona escogidas y veraniegas. Quizá piensan que con esta estrategia muestran una cierta fuerza, cuando la realidad es bien diferente. Esta forma de actuar nos está enseñando al terrorista más cobarde, totalmente descabezado y atolondrado en su acción. Una banda terrorista que prepara una campaña de estas características es cierto que puede llevar el miedo y la inseguridad a las costas españolas, pero de forma simultánea esta enseñando todas sus miserias y todas sus carencias. Los terroristas con esta nueva ofensiva pueden buscar dar una imagen de fortaleza en la acción, de organización interna y de planificación esmerada. Nada más lejos de la realidad. Con estos atentados "veraniegos", ETA deja en evidencia su incapacidad para correr riesgos. La crueldad es siempre la mejor señal de una profunda debilidad interna.

No es casualidad que este lunes, el presidente Aznar, en Logroño, advirtiera que estamos en un momento crucial en la lucha contar el terrorismo etarra. Los terroristas, etarras con sus acciones indiscriminadas y cobardes, se encargan de demostrar a todos sus puntos débiles. Barbaridades pueden hacerlas y seguirán ejecutándolas, pero es una carrera que se dirige directamente al precipicio. Es precisamente por esta evidencia de que la banda terrorista se encuentra en uno de los momentos más críticos de su historia, cuando se hace especialmente indispensable una acción común y coordinada de todas las fuerzas democráticas. ETA enseña sus debilidades, y los demócratas no pueden desaprovechar la oportunidad.

Es por ello que con este panorama de un terrorismo acorralado, llama poderosamente la atención la nula implicación del Gobierno vasco en la lucha contra ETA. Seguramente escucharemos de Ibarretxe sus condenas formales y formalistas de los atentados, en un ejercicio intelectual de complicada comprensión. Pero detrás de esa fachada hueca, el Ejecutivo de Vitoria seguirá en una actitud ramplona, evitando que la lucha contra el terrorismo ocupe la prioridad que se merece en la acción del Gobierno vasco. Si algo hay que evitar es que los terroristas utilicen las Instituciones vascas como un salvavidas político; y por lo que vemos y escuchamos al nacionalismo vasco, a día de hoy, son su principal asidero.

Como el padrino
Román Cendoya La Razón  23 Julio 2003

Balza ha cometido el error de decir que la forma de terminar con la ETA actual es mediante la vía policial. Balza ha dado la razón a la política que Mayor Oreja instaló en el Ministerio del Interior y que eficazmente han seguido los siguientes ministros. La reacción de Arzallus ha sido poner el grito en el cielo ante semejante desliz. Para Arzallus «la primera cuestión a solucionar, políticamente, es el problema de ETA» (El País 20/07/03). El cosechador de nueces ve con preocupación que se le seca el árbol. Arzallus quiere irse porque sin ETA no sabe hacer política. Y mientras, debido a su ensoñación particular, son muchos más los que sufren que les entren en la tienda, les dejen un sobre y a las dos horas regresen a buscarlo. Antes era suficiente con mil euros, ahora hay que poner dos mil. Antes era una vez al mes, ahora son dos. Antes suponía cuatro millones de pesetas al año, ahora son ocho. ETA es así, es mafia. Y Arzallus insiste en que para terminar con la extorsión y el asesinato hay que buscar una solución política. Luego se queja de su imagen, dice que no es «una fiera», sino «un tío fácil de tratar» y «asequible». Es como el padrino.

El aliento de las hienas
José Clemente La Razón  23 Julio 2003

La banda terrorista ETA ha vuelto a dejar su impronta en la Costa Blanca. Dos potentes bombas en sendos hoteles de Alicante y Benidorm nos devuelven a la cruda realidad de esa gentuza: destrucción y muerte. Esta última es lo que buscaban al hacer estallar los artefactos antes de la hora anunciada, y nos indica que la única pretensión de los terroristas no era otra que la de asesinar a los artificieros de la Policía Nacional que acudieron hasta el lugar para salvar cuantas vidas pudieran. Menos mal que los Ángeles Custodios estaban al loro.

Cuando ETA actua lo hace por dos razones: o está muy mal y necesita dar la sensación de una fuerza que no tiene o, sencillamente, se expresa de la única manera que sabe, es decir, matando. Estamos, de nuevo, ante una campaña de verano que lo que busca es dañar nuestra economía, o el turismo, es decir, la economía. Si han arruinado el País Vasco, que coño le importa lo demás.

Lo suyo es hacer daño y causar dolor. Ésa es su bandera y su patria son los cementerios. Esos hijos de puta, escondidos en algún lugar de nuestra querida costa, esperan agazapados la orden para volver a hacer daño. Como las hienas, cuyo aliento sentimos, no dudarían en disparar a su madre en la nuca y a bocajarro si con ello lograran una palmadita de sus jefes, muchos de ellos en cómodos despachos y con cargos electos que les permiten soñar y proclamar a las provincias vascongadas en Estado Libre Asociado.

Dinámica de terror
Miguel Ángel Rodríguez La Razón  23 Julio 2003

Los terroristas ya han empezado esa macabra campaña veraniega que consiste en reivindicar su patriotismo vasco volando hoteles en la Costa del Sol. Anasagasti entenderá que algo le «huele a chamusquina» cuando se detiene a los etarras en México, pero encontrará alguna justificación a las bombas contra el turismo. Extraño modo de hacer política.

ETA ya dijo que su objetivo era destrozar cualquier industria española. Ya lo ha hecho con la vasca. Lamentablemente, atentados como los de ayer hacen daño al buen prestigio de nuestro país y, en este caso, eso se traduce en euros.

Si los terroristas no ponen más bombas es porque no pueden. Las medidas policiales tomadas contra ETA y las judiciales tomadas contra su entorno han hecho disminuir el número de atentados, pero mientras sólo uno de ellos mantenga el apoyo de cierta parte de los partidos y otras instituciones vascas, se creerá con autoridad para cargar un coche con explosivos y hacerlo volar. Actuar en Alicante contra unos veraneantes es una cobardía, pero da de lleno en la línea de flotación de una de las industrias más potentes: el turismo. A partir de hoy, la llamada de cualquier desaprensivo alertando de una bomba en una papelera de cualquier playa española sembrará el pánico.
Cada día que pasa, ETA tiene menos efectivos para matar, pero aún están vivos. Es en días como hoy en los que se comprueba con crudeza cómo se hace imprescindible que el PNV cambie su mensaje de justificación de ciertos actos violentos y la ciudadanía se felicite de que exista un pacto entre el Gobierno y la oposición para terminar con los asesinos. Lo malo, es que, mañana, algunos lo habrán olvidado.

La «campaña de verano» de ETA
Francisco Marhuenda La Razón  23 Julio 2003

Los asesinos de ETA comenzaron ayer su macabra «campaña de verano». Un año más buscan perjudicar al sector turístico y teñir de sangre nuestras playas. No hay una actividad económica más sensible ante una ofensiva de estas características. Cualquier noticia negativa produce un efecto devastador y un retraimiento en los desplazamientos. No hay más que comprobar las consecuencias económicas sufridas por algunos países de los atentados del 11-S y el comportamiento de los turistas ante el riesgo del terrorismo islámico. El turismo es el sector que más aporta a nuestro PIB.

Frente al terrorismo no existe otra opción que la firmeza. Ni diálogo ni medias tintas, simplemente la acción legal, policial e internacional. Son las tres líneas que han permitido los éxitos de los últimos años. La contundencia en la aplicación de las leyes y las reformas precisas para impedir ámbitos de impunidad o penas leves; la eficacia de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y, finalmente, el aislamiento internacional. A esto hay que añadir la unión de las fuerzas políticas. En este ámbito era imprescindible contar con la colaboración del PNV, pero no hay que olvidar que la calculada ambigüedad que ha mostrado desde los años de la Transición le ha dado notables réditos. El nacionalismo vasco ha creado un túpido entramado de intereses y corruptelas políticas que nadie ha cuestionado porque había el problema terrorista.

Sólo desde la ignorancia o la mala fe se puede defender otra vía para hacer frente a esa caterva de mafiosos de la peor calaña. ETA se encuentra, a pesar de sus intentos por provocar una nueva masacre, en un mal momento que forma parte de un lento e irreversible declive. Esto no significa que no tenga capacidad de matar, aunque no lo pueda hacer con la intensidad y regularidad que desearía. Es difícil en estos momentos pedir serenidad y confianza, asegurar que se está en la buena dirección, porque todos tenemos las brutales imágenes en la retina. A pesar de ello, la labor del Gobierno es de una eficacia probada y sólo la indigna actitud del PNV y el gobierno vasco impiden que se avance con más éxito y rapidez en la lucha contra ETA.

La actuación del ministro del Interior, Ángel Acebes, sus colaboradores y la Policía y Guardia Civil está dando grandes resultados, tanto en el frente interno como externo. Es difícil transmitir hoy la pésima situación en que se encuentran esos asesinos y sus colaboradores del entramado político, económico y social. La «campaña de verano» debe contestarse con firmeza y serenidad, porque no hay que titubear frente a esas excreciones que no merecen ningún respeto.

ETA conseguiría sus fines si escucháramos tonterías como el comunicado de CiU en el que asegura que «continúa apostando por la vía del diálogo». Con la banda terrorista y sus sicarios no hay que dialogar, porque nunca hay que hacerlo con mafiosos, pederastas, corruptos y asesinos en serie. Sólo cabe aplicar con contundencia las leyes. El PNV debería reflexionar. Nadie duda de sus credenciales democráticas, pero su ambigüedad es un desprecio contra los derechos humanos y una lacra en su trayectoria. No cabe esa lacerante equidistancia. El PNV es tanto un problema como un elemento imprescindible para resolver el terrorismo. Es un contrasentido, pero la política vasca es desde hace décadas un delirio constante de irracionalidad nacionalista. En muchos casos se trata de buena gente unida sentimentalmente a una idea perversa

ETA en la playa
ANTONIO PAPELL/ El Correo  23 Julio 2003

Con alguna anticipación con relación al año pasado, ETA irrumpió ayer en el verano de la costa levantina con su macabro mensaje de destrucción y terror. Traicioneramente, colocó dos bombas-trampa que estallaron antes de lo anunciado y, aunque hubo tiempo de desalojar los dos establecimientos hoteleros en Benidorm y Alicante, las explosiones provocaron trece heridos. Hubo suerte: la 'campaña' antiturística que los fanáticos etarras llevaron a cabo en 2002, que entonces se cebó en Santa Pola y en Torrevieja, causó dos víctimas mortales. Desde 1979, ETA ha atentado en las playas en doce años distintos, con 179 'acciones' y seis víctimas mortales. Una verdadera proeza.

La irracionalidad, lógicamente condenada inmediatamente por todos los actores políticos y sociales de este país, no requiere apenas comentarios y ni siquiera merecería análisis alguno si en Euskadi no existieran el conflicto y la incomunicación actuales. La pretensión etarra de arruinar el negocio turístico español, la primera industria de este país, y de extender el miedo entre una ciudadanía alegre y confiada que se dispone a disfrutar de sus vacaciones haría sonreír por ingenua si tal designio no utilizara la dinamita para expresarse. Ni el turismo se resentirá de forma perceptible, ni mucho menos el Estado se doblegará a la presión criminal de los fanáticos inadaptados. Mantener, pues, la ficción de que ese terrorismo lúgubre y absurdo favorece alguna tesis política es una simple prueba de que quienes lo inspiran viven absortos en su utopía, absolutamente fuera de la realidad. Máxime cuando, de un tiempo a esta parte, los sayones ya saben que serán capturados bien a corto plazo.

Lo cierto es en todo caso que el problema persiste, que se mantiene la difusa pero cierta amenaza sobre todos los ciudadanos, que la hidra que nació hace más de treinta años en unas circunstancias bien distintas mantiene alguna de sus torvas cabezas. Y, sin embargo, no existe en Euskadi el consenso de todos los demócratas que sería natural frente a esta minoría que desfigura la democracia vasca, que enrarece la democracia española, que nos ha traído innumerables desgracias, ha costado más de 800 vidas y todavía nos mantiene en un relativo estado de excepción que, entre otros perjuicios, nos obliga a enfatizar en exceso el valor de la seguridad en detrimento de la grandeza de la libertad.

Una del las primeras reacciones a los atentados de Benidorm y Alicante que transmitieron ayer los medios de comunicación fue la del portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti. No hubo en ella el menor resquicio de ambigüedad. El veterano parlamentario lanzó denuestos contra los criminales, animó a las fuerzas del seguridad del Estado a perseguir a los autores de los atentados y deseó a los terroristas que se pudran en las cárceles de por vida. Nadie tiene derecho a dudar de la honradez de esta declaración, ni de que resuma la respuesta corporativa de todo el partido al que pertenece Anasagasti. Y si las cosas son de este modo, ¿por qué ha de ser imposible recuperar un gran consenso de todas las fuerzas políticas democráticas vascas para acosar y acabar definitivamente con una ETA que está exangüe, aunque conserve la escasa fuerza que es precisa para asesinar indiscriminadamente? ¿Por qué no ha de haber modo de aplazar el tiempo indispensable la confrontación política hasta que concluya la gran lacra que nos ha azotado durante décadas, y que, por su sola existencia, desnaturaliza el debate institucional en el País Vasco?

Ni siquiera la existencia explícita de dos proyectos políticos incompatibles en Euskadi -llamémosles, para entendernos, el constitucionalista y el soberanista- justifica la incapacidad de los partidos para tejer un pacto antiterrorista transversal que abarque a todos, y que tiene su magnífico precedente en el Pacto de Ajuria Enea. ¿O acaso no se entiende que la propia confrontación política entre las dos grandes opciones vascas -véase Québec- adquiriría otra entonación y otras perspectivas convivenciales si entre todos se edificara un verdadero cerco incondicional al terrorismo y se expulsara con firmeza y unánimemente de la comunidad a quienes todavía alientan el terror desde la barrera radical de su militancia política?

No es difícil entender que la exaltación, el acaloramiento y la crispación de la controversia política entre los demócratas vascos abonan las razones bastardas de unos terroristas que ya son apenas espectros inadaptados que jamás podrían defender sus esquemas en un ambiente democrático. Y tampoco es difícil de ver que la ciudadanía exige a sus representantes democráticos un esfuerzo en este sentido. El bloqueo actual no va en la dirección correcta. Y ello se ve con meridiana claridad en el momento en que corre la sangre inocente.

El verano de ETA
Editorial El Ideal Gallego  23 Julio 2003

Si hubiese vida inteligente en ETA sería de interés supino que alguien explicase qué persigue la banda asesina con sus campañas de verano, en las que ajusta su punto de mira hacia las costas turísticas. Por más que se le dé vueltas, y aún concediendo la dudosa premisa de que los asesinos se mueven por un ideal, cuesta trabajo encontrar relación entre las ansias independentistas de los nacionalistas radicales y el afán por castigar y dilapidar una de las principales fuentes de ingresos del Estado. No hay más que odio. Odio por el país al que no quieren pertenecer.

Odio y muerte, porque -no se puede esperar otra cosa- en su ceguera no hay grados y les es lo mismo llevarse por delante unos kilos de cascotes que la vida de un inocente. Alicante y Benidorm fueron ayer los objetivos de los criminales. Lejos del País Vasco, como si también quisiesen dar descanso a sus amigos del PNV y los eximieran de afrontar el para ellos farragoso trance de condenar un atentado.

ETA no calcula sus riesgos. Sigue con los mismos métodos de hace treinta años enterarse de que el panorama internacional ha cambiado su postura con respecto al terrorismo. Es posible que en los 70 un par de bombas colocadas de forma estratégica en la Costa del Sol le reportasen a la banda un cierto eco publicitario más allá de los Pirineos. Hoy por hoy, y a la vista de los acontecimientos que marcan la pauta de la historia contemporánea, atentar contra intereses extranjeros es una huida hacia delante cuya meta es el precipicio. Es cuestión de paciencia y firmeza.

ETA contra Castellio
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz  23 Julio 2003

LOS PISTOLEROS de ETA no sólo viven fuera de la ley. Viven también fuera del mundo. Pues, más allá de la repugnancia moral que produce la utilización de la violencia criminal, sólo quien ha perdido cualquier contacto con la realidad puede llegar a creer que poniendo bombas tendrá alguna posibilidad de conseguir sus objetivos en la actual España democrática.

ETA incitó durante años una intervención del aparato militar que, provocando el caos político y civil, abriera a sus desalmados estrategas una oportunidad de forzar al poder democrático a sentarse a negociar. Fue la época en que asesinaba casi únicamente a miembros del ejército, la Guardia Civil y la policía nacional.

Estabilizada la democracia y desaparecido el peligro de una intentona militar, ETA comenzó a atentar también contra los políticos no nacionalistas: el nuevo objetivo era lograr que el Gobierno se aviniese a negociar el estatus constitucional del País Vasco a cambio del cese de los crímenes.

Puede que en algún momento esta última estrategia resultase verosímil para los que empuñaban las pistolas: es ésa una parte de esta historia de la infamia que algún día podremos desvelar. Pero si tal cosa aconteció, hoy es evidente que esa posibilidad ha desaparecido por completo: el pacto antiterrorista entre el PSOE y el PP es sobre todo un compromiso de que ningún gobierno democrático negociará nada con ETA en el futuro.

¿Cómo es posible entonces que haya aún quienes demuestran estar tan convencidos de las posibilidades de obtener algo a cambio de sus crímenes como para dedicarse a poner bombas en hoteles? Sólo el autismo político más cerril permite comprender tal sin sentido: sí, sólo ese ambiente demencial en el que España es percibida como un Estado forajido que quiere acabar a sangre y fuego con lo vasco y con los vascos permite sumergirse en los delirios que pueden llevar a unos chavales a creer que están defendiendo a su patria cuando están atentando contra la vida, la integridad y la libertad de las personas.

Hará ahora un par de años, y en una comida organizada por La Voz, me habló Carlos Casares de un libro entonces desconocido para mí -Castellio contra Calvino, de Stefan Zweig- que nuestro llorado amigo definió como «o máis fermoso alegato escrito nunca contra o fanatismo». Acabo de leerlo y es verdad. En él cita Zweig una frase de Castellio, defensor de Servet frente al fanatismo calvinista, que no debemos olvidar: «Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre». Herir a una decena es sólo herir a una decena. Para nada: hoy lo sabe todo el mundo, menos los terroristas y quizá quienes, ¡miserables!, les alientan.

En verano, anuncios gratis
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz  23 Julio 2003

EL TERRORISMO nacionalista vasco acaba de presentar su campaña de publicidad para el verano. Se trata de un anuncio de inserción obligatoria en todos los periódicos españoles, que será tratado jugosamente por la prensa sensacionalista inglesa y alemana, al que no harán ascos los rotativos franceses, que se redifundirá una y otra vez por las televisiones europeas y, en menor medida, por las de otros países del planeta.

La cuña es un estruendo que en radio funciona bien. Se deja el sonido real durante unos segundos y luego entra la voz de locutor, especialmente subrayada después de ese momento de intriga que siempre provoca la pausa de palabras en la radio. Los testimonios de los presentes en el lugar de los hechos realzarán el verismo del mensaje; no falla: la gente que ve como habla otra gente que es como ella, se siente automáticamente identificada y piensa: «yo podía haber estado allí».

El spot será largamente manoseado, pongamos en Turquía, en Croacia, en la costa yugoslava -para que luego digan, mira cómo las gastan fuera de aquí, dirá algún hotelero-, en lugares que viven del turismo y necesitan que el de al lado deje de captar visitantes para llevárselos él.

La ventaja de esta campaña, entre otras, reside en su gratuidad para el anunciante. No le cuesta un duro; bueno, sí, los alquileres de pisos o coches, la pasta del artefacto, algo para gasolina, quizá unos bocadillos apurados con un par de cervezas que desinhiben. El resto sale gratis. No hay producto en el mundo, ni la Coca-Cola, que se pueda plantear semejante campaña publicitaria: horas de televisión en casi todo el mundo, kilómetros cuadrados de periódicos, horas y horas en radios. Un dineral. El efecto publicitario se acrecienta cuando todos sabemos que en julio, camino de agosto, las ideas se guardan en el interior, por el calor, y se hace preciso rebañar de cualquier parte para enjaretar la portada, para elegir el primer titular con imágenes de impacto o para buscar el sonido que saque de la siesta canicular al oyente.

Como el anunciante busca casi siempre la polisemia, se ha colocado un letrero, que está tan perfectamente ubicado como para parecer de atrezzo, en el que aparece el logo de una marca política; no sé si lo cogen, se trata de que el lector establezca inmediatamente una asociación de ideas, para que, de esa forma tan subliminal que caracteriza a los creadores del producto, alguien eche la culpa a los del logo y no a los de las cervezas.

Hombre, molesta pensar que habrá espectadores de guardia que dirán: ves, si ya te lo decía yo, están tensando tanto la cuerda los unos, que a los otros no les queda más remedio que anunciarse. (Este tipo de análisis es muy semejante al de aquel vecino, idiota moral en plantilla, que reprocha por igual al violador y a la violada el estado en el que ambos le están dejando la escalera).

Lo único cierto del anuncio son los heridos, que en el momento de escribir estas líneas parece que podrán salvar sus vidas; los aterrorizados, que no olvidarán este estruendo; los perplejos, que no acaban de creerse lo que ocurre; los caraduras, que dicen que no es para tanto, los inmorales, que sienten que no va con ellos; los abyectos, que se aprovechan del artefacto para seguir sumando botín... Ven, casi nos sale el anuncio de la Coca-Cola.

La España futura
Cartas al Director ABC  23 Julio 2003

El futuro de España tal y como la entendemos es hoy día más que dudoso. Mucho me temo que yo la veré convertida en otra cosa, y eso sí que traerá otra generación del 98, que no sé si esta vez se llamará del 12, del 25 o del 76.

España está en un proceso de desintegración que empieza desde que ser y sentirse español está mal visto. Ya sólo los fachas tienen patria y los que creen tener país están trasnochados. De esto se nutren los nacionalistas; ellos son los que han ganado, o por lo menos nos llevan una ventaja quizá insalvable.

Hace siglos que surgió la leyenda negra, y ésta se ha visto reeditada reiteradamente, y ha llegado a la memoria colectiva de los españoles apoyada por nuestra historia en los últimos siglos.

Lo español era rancio, atrasado, decepcionante, no tenía futuro, no era democrático, ni atractivo, ni divertido, ni popular. Esto ha cambiado y España es hoy un país moderno que atrae a millones de personas, con gente magnifica: trabajadora y divertida. Aquí es donde hay que poner el acento para la defensa de nuestra patria, en la batalla mediática, en la de la imagen, en la publicidad. Y no sólo eso: todos nosotros, los que nos sentimos orgullosos de lo que somos, no tenemos que ocultarlo, sino todo lo contrario, respetando siempre a los que piensan diferente, que sin ese respeto de nada nos sirve la patria. Sin esto de poco valdrán las sentencias y los pactos.   Daniel Martín Martín.

Otras víctimas, otra autonomía
JOSEBA ARREGI / El Correo  23 Julio 2003

Aunque pueda haber más de una hipótesis para explicar la nueva oleada de bombas de ETA dirigidas a empresarios vascos y navarros, lo cierto es que estos atentados traen a la memoria un problema bastante olvidado en la sociedad vasca, la existencia de personas, empresarios o individuos supuestamente acaudalados, sometidas a una amenaza y a un chantaje diarios, o pagar a ETA o sufrir algún tipo de atentado. Es conocido, aunque haya caído en el olvido colectivo, que ETA ha dado algunos pasos que hacen más odioso el mal llamado impuesto revolucionario, que no es otra cosa que simple extorsión: dirigir las cartas no directamente a la persona sometida al chantaje, sino a su entorno familiar, para que la presión de pagar sea mucho mayor, para que la capacidad de resistencia del implicado se vea debilitada a través del sentimiento, una muestra más de la crueldad de ETA. A ello se añade que, en su fantasmagoría de grandeza, ETA pretenda cobrar lo que denomina impuesto revolucionario con una penalización por demora en los casos en que no se haya atenido a los plazos impuestos por ella.

No sé si alguna vez será posible saber cuántos han cedido al chantaje, y en qué condiciones, y cuántos lo han resistido. Lo que es cierto es que muchos han resistido al chantaje, hasta el punto de haber sido víctimas de secuestro en algunos casos, víctimas de atentados intimidatorios en otros, y víctimas de atentado mortal como en el caso de Jose Mari Korta.

Decía que son víctimas que caen demasiado fácil en el olvido y que vuelven a la superficie cuando ETA desencadena una nueva ola de atentados. Pero son víctimas que están entre nosotros, en el seno de la sociedad vasca, sufriendo un chantaje y una amenaza que pesa en su vida diaria, una amenaza que ha roto con muchos proyectos de vida, que ha amargado muchas vidas, algunas de ellas en sus primeros pasos profesionales.

El chantaje y la amenaza a las que les somete ETA ha coartado tremendamente la autonomía de estas personas. Les ha hecho cambiar su estilo de vida. Les ha hecho abandonar en algunos casos sus proyectos profesionales, sus proyectos empresariales. Algunos han tenido que reorientar del todo su vida. A más de uno le han roto la ilusión de vivir. Otros han tenido que renunciar a sus aficiones, amistades, costumbres y modos de vida.

Se trata de personas condenadas a vivir con el miedo a que les suceda algo, a ellos o a sus familiares, caso de mantener la negativa a pagar. Personas víctimas de un conflicto de conciencia tremendo, pues quizá estuvieran dispuestas a pagar para salvar a su familia si no fuera porque saben que ese dinero es instrumento necesario, medio efectivo para proceder a la comisión de otros atentados con víctimas mortales: se niegan a ser colaboradores pasivos del terror de ETA. Viven, como analiza Gesto por la Paz en su documento 'Violencia de Persecución', con la libertad limitada, con la autonomía coartada, sin poder tomar las decisiones más sencillas que hacen la vida llevadera. ETA les ha robado la libertad, la autonomía y la tranquilidad de conciencia.

Estos profesionales y empresarios conocen el significado de la limitación de la autonomía. Saben que para que una empresa, un proyecto empresarial pueda florecer es necesario que existan infraestructuras de todo tipo, materiales, educativas, reguladoras. Saben que todo ello tiene un coste y que es necesario que cada uno aporte lo suficiente para que la sociedad pueda poner a disposición de los empresarios y profesionales los medios suficientes para llevar a cabo su actividad provechosa para el conjunto de la misma. Saben que la autonomía siempre es limitada. Saben que la autonomía sólo es posible en esa limitación. Saben que en definitiva no se pueden plantear autonomía y limitación de forma que se contradigan mutuamente. Saben que la autonomía es algo que se conquista y se mantiene dentro de unas relaciones, dentro de unas limitaciones, dentro de unas condiciones regulatorias. Saben que el éxito de un emprendedor y de un buen profesional es una combinación de capacidad de riesgo, capacidad de aprovechar con iniciativa las oportunidades y las ocasiones, y de no olvidar las dependencias, las relaciones y las condiciones en cada situación.

A todas estas personas sometidas al chantaje y a la amenaza de ETA, a todas estas otras víctimas, ETA añade una limitación arbitraria, injusta, violenta, ilegítima de su autonomía, además de la limitación legítima, necesaria y enriquecedora que hace posible su trabajo de empresario o profesional. Pretendiendo ETA además darle un cariz de limitación legítima a su amenaza y a su chantaje hablando de un tipo de impuesto y de intereses de demora.

En unos momentos en los que la sociedad vasca parece abocada a un conflicto institucional en virtud de la invocación a la autonomía del Parlamento vasco quizá fuera conveniente reflexionar sobre las limitaciones legítimas, necesarias y enriquecedoras -para la justicia de la sociedad, para la libertad de los ciudadanos, para la garantía de los derechos individuales- de la autonomía para todo el mundo que vive en sociedad, persona individual, empresa, asociación civil, institución pública, ordenamiento jurídico e incluso constitución, si quiere ser garantista tal y como lo entiende el constitucionalista italiano Luigi Ferrajoli, y que no pueden menos de pretender serlo todas las constituciones actuales.

Declinar la palabra autonomía como algo absolutamente contrapuesto a cualquier tipo de limitación, pretender que la autonomía es un valor absoluto en sí mismo, un valor que está por encima de cualquier otro valor en un Estado de derecho equivale a plantear la pretensión de un poder absoluto en una sociedad democrática, que si lo es se lo debe precisamente a la renuncia a la creencia en ninguna clase de absoluto.

Pero además sería necesario no olvidar la otra limitación de la autonomía que sufren muchas personas en la sociedad vasca, todas aquellas personas sometidas al chantaje y a la amenaza de ETA, una limitación ilegítima, violenta, arbitraria y cruel. Y sería necesario preguntarse acerca de estas limitaciones de la autonomía, unas legítimas y otra totalmente ilegítima, en el marco de la defensa de los derechos y de las libertades de los ciudadanos, en el marco de la necesaria garantía de seguridad que es condición de las libertades y de los derechos individuales. Porque esa garantía de seguridad, condición necesaria para el goce de las libertades y de los derechos individuales, depende en un Estado de derecho, en último término, del imperio de la ley, que pronuncia su última palabra por medio de las sentencias de los tribunales. Especialmente cuando dicha ley y dichas sentencias afectan a las posibilidades efectivas de funcionamiento del entramado en el que se ubica la amenaza y el chantaje de ETA. Aunque no se esté de acuerdo con esa ley y con las sentencias que la aplican.

El debate político vasco se está caracterizando en los últimos tiempos por la abstracción, por la renuncia a tener en cuenta la realidad concreta en la que se está llevando a cabo. Se discute de derechos en abstracto. Se discute de sujetos en abstracto. Se discute de libertad y de autonomía en abstracto. Esa abstracción puede llegar a ser una gran mentira porque oculta realidades que no pueden ser olvidadas en el debate, como la existencia de ETA, la existencia del chantaje y de la amenaza, la existencia de limitaciones ilegítimas de la autonomía impuestas por ETA, la existencia de víctimas, de asesinados por ETA, de familiares de esas víctimas, de víctimas que viven permanentemente bajo la amenaza, con miedo.

La referencia permanente a las limitaciones del Estado de derecho, a que el Estado de derecho exige actuar con cautela, dentro de unos límites, es algo que conviene recordar siempre. Pero también conviene recordar que lo que más de uno pretende con ese recordatorio no es fortalecer al Estado de derecho, que no puede dejar de ser Estado si quiere serlo de derecho, sino todo lo contrario: que bajo la exigencia de las cautelas impuestas por el derecho, el Estado sea todo menos Estado. En este caso, el Estado de derecho deja de serlo por partida doble, porque ya no hay Estado que pueda ser de derecho, y porque tampoco el derecho sobrevive, pues donde no hay Estado lo único que vale es la ley de la jungla, la ley del más fuerte.

Irak sin Baaz
Lucrecio Libertad Digital   23 Julio 2003

En Irak existía una dictadura implacable. Una de las más inhumanas del planeta. En Irak, poblaciones enteras –sin distinción de ancianos, mujeres o niños– fueron exterminados, previa tortura en muchos casos, y tragados por fosas comunes que sólo ahora revelan la verdadera dimensión del genocidio que no quisimos ver. En Irak, a lo largo de los terribles años de la dictadura del nazi Baaz, no hubo derecho ni libertad que no fueran violados. Hablar de condición ciudadana entonces hubiera sido bastante peor que un sarcasmo.

Se acabó. Y no logro imaginar que haya una mente sana que no se alegre del actual desenlace. Hubo muertos en la guerra, claro. No se ha inventado aún una guerra sin muertos. Todos ellos sumados, no pesan el horror de una sola semana de atrocidades sadamistas. Que sea precisamente la zona más devastada por los sunnitas del Baaz, el Kurdistán, la que más rápidamente haya estabilizado su situación política es síntoma de hasta qué punto la eliminación de Sadam y sus secuaces era la condición previa e indispensable para la hipótesis de un Irak sencillamente vivible.

Se acabó. Y la indecencia con que parte de la prensa española sigue empeñada en exhibir como desastre lo que no puede ser constatado sino como una campaña militar excelentemente planificada y muy baja en costes humanos, va haciéndose cada día más obscena. Hasta culminar ese flagrante oxímoro de gimotear por el riesgo a que pueda la vida de nuestros militares verse expuesta en territorio iraquí. Los militares, en España, son profesionales sólo. Y un militar no tiene otro oficio que el de arriesgar su vida. Todo lo demás es pésima retórica, cuando no pura y simple tomadura de pelo. No pienso que exista militar digno de ese nombre que no se sienta insultado por tal tipo de “piedad” acerca de su destino.

Han muerto soldados americanos y británicos. Y seguirán muriendo. La muerte, para un soldado, es la prevista contrapartida de su nómina. Pero la realidad se impone: las zonas bajo control sadamista son hoy nimias, la operatividad de los desesperados del Baaz apenas llega a anécdota terrorista menor. Y el cerco se va estrechando. Pocos dirigentes importantes del partido de Sadam quedan aún libres. Y si, como parece deducirse de las informaciones últimas, los dos hijos del dictador (y notorios torturadores) Usay y Qusay hubieran también caído, el curso de las últimas escaramuzas estaría entrando en su fase resolutoria. Pese a que los delirantes de por aquí se empeñen en seguir invocando un fantástico Vietnam sin selva que no existe, tal vez, más que en sus deseos.

ETA siembra el pánico con dos bombas trampa en Alicante y Benidorm que dejan trece heridos
Los artefactos estallaron minutos antes de la hora fijada por los terroristas en una llamada al diario «Gara» De las trece víctimas, una permanece muy grave tras cinco horas de operación debido a un impacto que recibió en el cráneo
Quince días antes de cumplirse el aniversario del atentado de Santa Pola que acabó con la vida de un hombre de 57 años y una niña de seis, ETA volvió a atentar contra los intereses turísticos en la Comunidad Valenciana. Los objetivos fueron esta vez dos hoteles de las localidades de Alicante y Benidorm. La explosión de dos bombas –con unos diez kilos de explosivo cada una, según la primera estimación– en ambos recintos antes de la hora anunciada por los terroristas pudo provocar una auténtica masacre, aunque afortunadamente no fue así. Cuatro policías y un civil resultaron heridos en Benidorm, mientras que en Alicante fueron alcanzadas otras ocho personas, una de las cuales permanece ingresada muy grave.
C. M. Valier / R. Almau / R. L. V. - Valencia / Alicante / Madrid.- La Razón  23 Julio 2003

ETA volvió a poner ayer en marcha la autodenominada «campaña de verano» contra los intereses turísticos españoles y, de nuevo, volvió a elegir la costa valenciana. Alicante y Benidorm fueron los objetivos golpeados por la macabra maquinaria terrorista, que esta vez no consiguió su objetivo de sembrar la muerte. En las dos explosiones que se produjeron sólo hubo que lamentar trece heridos.

Todo comenzó a las once de la mañana, cuando dos llamadas anónimas a los diarios «Gara» y «Levante» de una persona que dijo hablar en nombre de ETA advertía de la colocación de dos artefactos en los hoteles Nadal de Benidorm y Bahía de Alicante. Ambos, según dijo el interlocutor, harían explosión a las doce y media del mediodía. Inmediatamente, sobre las once y media, las Fuerzas de Seguridad del Estado procedieron al desalojo de los dos recintos. Sin embargo, veinticinco minutos antes de la hora prevista, estalló el artefacto ubicado en el hotel Bahía. Cinco minutos después, la deflagración se produjo en el hotel Nadal.

Bombas trampa
La rápida actuación de la Policía, según explicó el ministro del Interior, Ángel Acebes, evitó la tragedia, pues los agentes consiguieron desalojar ambos edificios antes de que los artefactos estallasen, pese a que lo hicieran antes de la hora fijada. Como explicó Acebes, las dos bombas eran «trampas» que –no le cabe la menor duda– estaban pensadas para «multiplicar los riesgos y los efectos del atentado, tanto contra los ocupantes del hotel como contra las Fuerzas de Seguridad».

En Benidorm, cuatro policías nacionales, que inspeccionaban las habitaciones para cerciorarse de que el inmueble estaba vacío, resultaron heridos leves por la explosión. También fue atendida una mujer, que sufrió una crisis de ansiedad. El artefacto explosivo estaba colocado junto a una viga del primer piso.

En Alicante, el saldo de afectados fue más abultado, ya que resultaron heridas ocho personas que se encontraban en una academia de idiomas contigua al lugar de la explosión –la bomba estaba en el interior de la habitación 106 del citado recinto–. Dos de ellas eran profesores de nacionalidad española, mientras que otras dos eran holandesas, dos rusas, dos suecas, una inglesa y otra alemana. Uno de los holandeses, un joven de 30 años de edad que no llevaba documentación consigo cuando explotó la bomba, permanecía, al cierre de esta edición, en la UCI, tras cinco horas de operación que le realizaron cuatro equipos médicos diferentes en el hospital General de Alicante, tras sufrir un fuerte impacto en el cráneo. Otro joven alemán, de 24 años, permanecía en estado grave en el mismo centro hospitalario. Tras ser intervenido quirúrgicamente, no se temía por su vida.

«Los irlandeses deben actuar»
Uno de los testigos de excepción del atentado terrorista de Benidorm fue el alcalde de Belfast, localidad norirlandesa que ha padecido el mismo cáncer terrorista que España, pero bajo las siglas del IRA. Martin Morgan, que se encontraba en una farmacia a cuarenta metros de la deflagración, declaró que «ha llegado el momento de que cierta gente en Irlanda del Norte use su influencia para cambiar las tácticas de los vascos». Otros testigos del suceso relataron que escucharon la explosión pero creyeron que eran petardos, y que tras ver la caída de los cascotes, se tiraron al suelo.

Por otra parte, las alarmas antiterroristas se dispararon también en la ciudad de Valencia con un aviso de bomba que recibió la centralita de la oficina principal de Bancaixa en la calle del Pintor Sorolla de la capital. La comunicación se produjo a las once de la mañana, cuando los informativos aún no habían difundido la noticia. Tras la inspección de los TEDAX, a las dos horas del desalojo, los cuatrocientos trabajadores de la entidad volvieron a ocuparla.

Juan Troitiño, el etarra que puso las bombas, es hijo del autor del atentado de Hipercor
Las Fuerzas de Seguridad del Estado creen haber identificado a Juan José Troitiño Ciria como el etarra que colocó las bombas en los hoteles de Alicante y Benidorm, según fuentes antiterroristas. Este individuo es hijo de Domingo Troitiño Arranz, uno de los pistoleros más sanguinarios de la banda, que perteneció al «comando Barcelona» y que, entre otras acciones criminales, perpetró el atentado de Hipercor. El Ministerio del Interior solicita la colaboración ciudadana para tratar de localizar a este pistolero que se podría encontrar todavía en algún punto de la costa mediterránea.
J. M. Zuloaga - Madrid.- La Razón  23 Julio 2003

Las citadas fuentes creen que este presunto etarra, que se presentó en los hoteles «bien vestido» y con un esparadrapo en la nariz, para evitar ser identificado, pertenece a un «comando itinerante» que la banda, pese a las medidas policiales que se han adoptado en la frontera hispano-francesa, ha conseguido introducir en nuestro país.
Esta célula criminal podría estar compuesta por dos o tres personas pero, de momento, tan sólo se tiene constancia de la existencia del referido individuo, identificado como Juan José Troitiño, nacido en julio de 1980, al que se imputa la colocación de las maletas-bomba.

Por la mañana, habría acudido al hotel Nadal de Benidorm y alquiló una habitación para dos días. Tras entregar una documentación, que se ha comprobado que era falsa, subió a la habitación, dejó la maleta, activó el temporizador para que la bomba hiciera explosión a las 12,10 de la mañana de ayer, salió a la calle y ya no se le volvió a ver por allí. Por la tarde, con otra documentación falsa, repitió la maniobra en el Hotel Residencia Bahía de Alicante. En este caso, el terrorista subió a la habitación 106 y activó el artefacto para estallara a las doce y cinco del mediodía.

Asesinar a los agentes
Sin embargo, en las llamadas realizadas a dos diarios para anunciar los atentados, la banda criminal mintió y dijo que las bombas harían explosión a las 12,30. Intentaban asesinar a los agentes de Policía que acudieran a evacuar los hoteles y a tratar de desactivar los artefactos.

El «comando» podría contar con una mínima infraestructura en la zona para ultimar la preparación de las bombas –aunque estas labores se pueden realizar con toda facilidad en una zona deshabitada– y la incógnita reside en saber si los etarras disponen de más explosivo y disposi- tivos para activarlo. En caso afirmativo, estaríamos ante una campaña de atentados que se podría prolongar incluso durante el mes de agosto, agregaron las mismas fuentes. La preparación de los artefactos en pleno campo suele ser habitual en los últimos tiempos entre los etarras. El «comando» que pretendía sembrar de bombas Madrid durante la pasada Nochevieja las montó en un paraje próximo a Villalba.

De confirmarse que Troitiño es el autor de la colocación de las bombas, se trataría de un caso más de hijos de etarras encarcelados que se incorporan a la banda.

La colaboración ciudadana se considera fundamental para localizar y detener a Troitiño y a los otros terroristas que formarían parte del «comando». Cualquier detalle, por mínimo e intranscendente que parezca, puede aportar pistas. Los teléfonos a los que se debe llamar son el 900100091 y el 900100062.

Miguel Sanz reclama que Navarra no sea estudiada por los niños vascos como parte de Euskal Herria
EFE Libertad Digital   23 Julio 2003

El presidente navarro ha garantizado todo el esfuerzo necesario para que en su comunidad los contenidos educativos “sean fieles a la realidad institucional y política”. Pero mientras en el País Vasco las ikastolas enseñen a los niños que Navarra es parte de Euskal Herria, la enseñanza de la historia sigue siendo un peligro. Sanz ha pedido a Aznar que vigile cómo se aplica la ley en la comunidad de Ibarretxe.

El presidente de Navarra, Miguel Sanz, ha solicitado este martes al jefe del Ejecutivo, José María Aznar, que la Alta Inspección del Ministerio de Educación "persiga" los contenidos educativos que "no se adapten a la realidad histórica y social" autonómica y del conjunto de España, en alusión al País Vasco. Sanz, en la rueda de prensa posterior a su entrevista con Aznar, aseguró que su Gobierno perseverará en que en los colegios públicos y privados de su Comunidad, la historia se enseñe conforme a la realidad política e institucional, y mostró su desconfianza respecto a que el Gobierno vasco "haga aplicar la ley a los profesores".

Por su parte, el ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas, aseguró que el Ministerio de Educación ya estudia el posible incumplimiento de los contenidos educativos que se puedan estar dando en las enseñanzas del País Vasco, y aseguró que el Gobierno "hará lo que esté en sus manos para que se respeten los contenidos educativos y sean fieles a la realidad institucional y política".

En relación con el proyecto soberanista del Gobierno vasco, Arenas señaló que el presidente navarro "ha hecho una afirmación navarrista desde la que se va a contestar a lo que puede ser un escenario de desafío al conjunto del Estado desde septiembre con la presentación de un proyecto articulado que exprese las posiciones rupturistas de Ibarretxe".

Además, Miguel Sanz ha pedido a Aznar que se estudie si los acuerdos postelectorales del PSOE para acceder a algunos ayuntamientos de Navarra, desbancando así la lista más votada de UPN, "se corresponden con el contenido" del Pacto Antiterrorista firmado entre populares y socialistas, y acusó al líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, de incumplir su palabra.

El presidente regional explicó que tras el verano celebrarán una nueva reunión para estudiar nuevas formas de combatir "algunas situaciones que traen causa del chantaje y la presión terrorista" que -dijo- sufren los concejales de UPN que han accedido como lista única en algunos ayuntamientos tras la ilegalización de Batasuna y las organizaciones afines. En relación con el acceso del PSOE al gobierno de algunos ayuntamientos navarros con pactos que han desbancado a UPN, destacó la necesidad de perseverar "en la unidad de los demócratas y poner por encima los intereses generales del país sobre los partidistas", y pidió a los socialistas que "no usen el fenómeno de la violencia para conseguir ventajas electorales".

Para Imaz es sólo “una serpiente de verano”
En la comparecencia posterior a la reunión del Consejo de Gobierno Vasco, el portavoz del Gobierno Vasco, Josu Jon Imaz, menifestó que este tipo de declaraciones son "una serpiente de verano". Asimismo, dijo "no entender nada" porque, recordó, el Ministerio de Educación ha premiado en reiteradas ocasiones la calidad de distintos centros educativos vascos.

Añade que "son debates del pasado, que no interesan lo más mínimo a la sociedad. La sociedad no quiere que entremos en guerras de guerrillas sobre simbología que, como mínimo, son arcaicas y caducas".

El borrador del Plan Ibarretxe confirma su proyecto secesionista con ETA como elemento de persuasión
Libertad Digital   23 Julio 2003

Arzalluz adelantó que el plan separatista estaba ya articulado. Su borrador, que publican los medios del Grupo Correo, contempla la derogación de los artículos de la Constitución sobre el País Vasco y Navarra. Ibarretxe, que se propone enterrar el Estatuto de Guernica, quiere dotar a la nueva Comunidad Libre Asociada de poder ejecutivo, legislativo y judicial. Ya prepara el referéndum unilateral.

Estructurado como una constitución, el borrador del “Estatuto Político de la Comunidad Libre Asociada de Euskadi” cuenta con un preámbulo y siete títulos, que se cierran con dos disposiciones transitorias y la derogatoria del vigente estatuto de Guernica. Tal y como publican los medios del Grupo Correo, sesenta y nuevo artículos en total con los que Ibarretxe pretende crear una “nueva entidad política”.

El texto es el programa unilateral de nacionalismo obligatorio. Pretende derogar la Constitución española por “voluntad vasca” en lo que se refiere al País Vasco y Navarra. Pero además colisiona con el proyecto de Constitución europea, que excluye la reclamación de supuestos “derechos históricos”, garantiza la integridad territorial de los estados fundadores y niega el reconocimiento de nacionalidades intermedias entre los ciudadanos y los estados de la Unión Europea.

No hay novedades en las reivindicaciones que plantea este borrador de la nueva “Comunidad Libre Asociada”, son las mismas competencias que el nacionalismo y ETA exigen. El plan se basa en el derecho de autodeterminación del “pueblo vasco”, que entiende integrado por Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, Navarra y la parte francesa que engloba en Behenafarroa, Lapurdi y Zuberoa.

El partido de ETA, de nuevo en la legalidad
La Cámara de esta nueva Comunidad Libre Asociada se reserva en exclusiva el “régimen de creación, reconocimiento, organización y extinción de partidos políticos, sindicatos de trabajadores y asociaciones empresariales”.

Además, el Estatuto contempla aforar a los parlamentarios que delincan fuera de la Comunidad ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo, una instancia, la del alto tribunal, que queda reducida a un mero unificador de doctrina porque “la organización judicial vasca culminará en el Tribunal Superior de Justicia de Euskadi”.

El desmantelamiento del Estado que persigue este plan rupturista es total en el ámbito judicial. Las instituciones centrales que prevé la Constitución, como son el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Supremo, son sustituidas en la nueva Comunidad por un Consejo Judicial vasco, que designe los cargos judiciales y los representantes del Ministerio Público, y por el Tribunal Superior de Justicia. También contempla un “Tribunal de Conflictos Euskadi-Estado”, en lugar del Tribunal Constitucional.

Junto a esto, la creación de la “nacionalidad vasca”, “compatible con la española y ambas tendrán carácter oficial”. También se reserva numerosas competencias del Estado porque proclama su facultad normativa sobre el ámbito socio-laboral y la Seguridad Social e incluso pretende crear un Tribunal de Cuentas Públicas propio y exclusivo.

Referéndum unilateral
La aprobación de este “Estatuto” correspondería “al Parlamento vasco, al Gobierno de Vitoria o a las Cortes Generales del Estado Español”. En septiembre se prevé que reciba el visto bueno de la Cámara vasca con los votos a favor del tripartido y la heredera de Batasuna. Para entonces, el PNV confía en que ETA cumpla y decrete un tregua, prueba evidente de que los terroristas son un instrumento más para conseguir los objetivos políticos.

Tras esto, comenzará un proceso de negociación con el Ejecutivo central, que no puede durar más de cinco meses. Es indiferente que haya o no acuerdo. porque Ibarretxe se reserva el derecho a someter unilateralmente a referéndum la propuesta.

Entre tanto detalle, ni una sola referencia a la pluralidad ideológica y la diversidad territorial de la sociedad vasca. Todo se concentra en la exclusión étnica ideada por Sabino Arana y asumida por ETA en cada atentado.

Recortes de Prensa   Página Inicial