AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 25 Julio  2003
El proyecto de Euskorrico sale a la luz
EDITORIAL Libertad Digital 25 Julio 2003

LLAMAD A LOS LOQUEROS
Jaime CAMPMANY ABC 25 Julio 2003

Arzallus, al Congreso, a por los tres quintos
Luis María ANSON  25 Julio 2003

EL PLANECITO
Alfonso USSÍA ABC 25 Julio 2003

La hidra
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  25 Julio 2003

Falsedad nacionalista
Antonio Martín Beaumont La Razón 25 Julio 2003

El inoportuno ‘Plan Ibarretxe’
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 25 Julio 2003

El inoportuno ‘Plan Ibarretxe’
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 25 Julio 2003

Bomba trampa
Juan Ignacio Jiménez Mesa Estrella Digital  25 Julio 2003

Funcionarios entre la espada y la pared
Editorial La Razón 25 Julio 2003

Y YO ¿PUEDO IR A MANRESA
Carlos HERRERA ABC 25 Julio 2003

Los juristas coinciden en que el Plan Ibarretxe es «una quimera para chantajear a la sociedad»
M. M. ABC 25 Julio 2003

Orquesta con director
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 25 Julio 2003

Del suicida Kelly a los cachorros de Sadam
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  25 Julio 2003

Dos heridos leves al explotar un paquete bomba de ETA en los juzgados de Estella
Agencias Libertad Digital  25 Julio 2003

El segundo presunto etarra identificado fue encarcelado en 1996 acusado de 20 actos de violencia callejera
Madrid. Agencias ABC 25 Julio 2003

Subterfugio de CiU para impartir dos horas menos de castellano en clase a los alumnos
Xiana Siccardi - Barcelona.- La Razón 25 Julio 2003

Belisario Betancur vislumbra el futuro del español «promisorio y vigoroso»
FÉLIX IGLESIAS ABC 25 Julio 2003

El proyecto de Euskorrico sale a la luz
EDITORIAL Libertad Digital 25 Julio 2003

Hace más de dos años que Arzalluz e Ibarretxe lo llevan anunciando, justo después de mayo de 2001: esta sería la legislatura en que la vía soberanista recibiría su impulso definitivo. En julio de 2002, el tripartito ya amenazó con asumir unilateralmente competencias exclusivas del Estado; y Azkarraga, consejero vasco de Justicia, ya advirtió de la intención del gobierno de Ibarretxe de no acatar la ilegalización de Batasuna. Y en este año, hace poco más de dos meses, el portavoz del PNV, Joseba Egibar, ofrecía al portavoz de ETA-Batasuna, Arnaldo Otegi, un “plante conjunto al Estado español”, del que la negativa a disolver el grupo de SA en el Parlamento Vasco no ha sido más la manifestación preliminar.

Apenas tres días después de que Arzalluz –anunciando su retiro con la satisfacción del “deber cumplido” una vez que cree divisar la tierra prometida de la secesión de facto, y designando a precisamente a Egibar como posible sucesor– negara cínicamente a María Antonia Iglesias en El País que el plan de Ibarretxe fuera independentista o soberanista, ABC revelaba el miércoles el articulado del proyecto de Euskorrico; el cual, expresándolo en pocas palabras, hace tabla rasa de la Constitución, partiendo del supuesto implícito de que la entelequia de Euskalherría es un estado independiente que decide, en uso de su soberanía e independencia, asociarse a España.

Bajo el sofisma de la “Comunidad Libre Asociada de Euskadi”, en el delirio de Ibarretxe, el Estado queda privado de las competencias clave en las que descansa la soberanía, conservando la defensa como única competencia relevante: se establece el principio de “ciudadanía vasca”, cuyos derechos y deberes podrán ser definidos al margen de la Constitución. Quedan derogados los Arts. 155 y 161.2 de la Constitución, los instrumentos legales que garantizan la unidad nacional. Se prevé un Consejo General del Poder Judicial independiente, así como un remedo de Tribunal Supremo propio, ambos con competencias plenas al margen de sus homólogos estatales. En cuanto a conflictos competenciales, el Tribunal Constitucional sería sustituido –una vieja aspiración de los nacionalistas– por un “Tribunal de Conflictos de Euskadi-Estado” controlado por los nacionalistas. Queda abierta la posibilidad de convocar un posterior referéndum de reforma del Euskorrico, eufemismo para el referéndum secesionista que reclama ETA, amén de la representación exterior propia o del detalle folklórico de una “selección nacional” de fútbol vasca. Y muy importante: competencias propias en cuanto a legislación sobre partidos, para poder rehabilitar el brazo político de ETA, cuyo apoyo en el Parlamento Vasco es imprescindible para poner en marcha la farsa jurídica que “legitime” el proceso secesionista en el seno de una “tregua” pactada con los terroristas. Cuyas pistolas y bombas, como prueban los atentados de Alicante y Benidorm, son imprescindibles para persuadir al resto de España de que sólo el plan de Ibarretxe puede traer la ansiada paz.

Como ya advertíamos hace justo un año, hace poco más de tres meses y hace escasamente unas semanas, los nacionalistas iban en serio. No es necesario reiterar que el Euskorrico nacionalista carece de posibilidades de prosperar mientras se mantenga el actual marco institucional que prevé la Constitución. Ni tampoco es preciso recordar que la Unión Europea, cuya Constitución verá la luz próximamente, ha dejado bien claro que no aceptará en su seno a futuribles escisiones procedentes de los estados miembros.

Sin embargo, sí que es conveniente señalar que los nacionalistas han demostrado estar dispuestos a cualquier cosa con tal de lograr su objetivo: conferir fuerza legal y desarrollar hasta sus últimas consecuencias el embrión de estado totalitario euskaldún que laboriosamente han ido construyendo durante 25 años de constante chantaje a España con el pretexto de ETA. De momento, se conforman con la independencia de facto que podrían obtener de un PSOE que arribara en minoría a La Moncloa en el actual estado de descomposición, provocado por la pusilanimidad y la cortedad de miras de Zapatero, por la caída de Redondo Terreros y por las doctrinas de Maragall y Elorza. Y a tal efecto, también cuentan con las “vibraciones simpáticas” que este auténtico golpe de Estado institucional que proyectan puedan provocar en los nacionalistas catalanes, sus socios tradicionales en el objetivo estratégico de desmembrar España como condición previa para lograr el objetivo último de todo nacionalista: la secesión.

Ha llegado la hora en que el PSOE debe definir con absoluta claridad cuál es exactamente su postura en torno a la cuestión nacional. Ya no hay espacio para las extravagancias de Maragall, para las sumisiones de Elorza al PNV o para las “equidistancias” de Patxi López. Zapatero deberá optar por desautorizar públicamente al “sector centrífugo” del PSOE y pactar con el PP las líneas de defensa de la unidad nacional –única garantía real de nuestra democracia y de nuestro Estado de derecho. O bien despedirse definitivamente de llegar a La Moncloa algún día para ser testigo y responsable directo de la definitiva descomposición de su partido.

LLAMAD A LOS LOQUEROS
Por Jaime CAMPMANY ABC 25 Julio 2003

EFECTIVAMENTE, y como ha dicho Aznar, el «Plan Ibarreche» es un dislate. Sea o no sea el texto publicado un borrador definitivo o sólo provisional y aproximado, no deja de ser un puro dislate. Dislate equivale a disparate. Un disparate es el dicho o el hecho absurdo, y absurdo es lo que contradice a la razón y la repugna. Más claro y sin rodeos ni eufemismos: el dislate es obra de locos. Que los locos, además de locos, sean malvados, sean perversos, es algo que se da con bastante frecuencia.

Los gallegos tienen un dicho para preguntar a quien intenta justificar la acción de alguien asegurando que «está loco». Dicen los gallegos: «¡Ah, loco! ¿Pero rompe los billetes?». Lo más dramático de estas locuras que hacen los nacionalistas vascos es que esos rompen los billetes. Los primeros perjudicados, diezmados y empobrecidos son ellos. Es verdad que los vascos llevan años votando mayoritariamente ese nacionalismo, y en ese sentido tienen lo que quieren. Pero el pueblo vasco, bueno, laborioso y alegre y que trajo altas glorias a la historia de España, no se merece esta situación de zozobra y de terror.

Hace tiempo que vengo diciendo que el PNV se halla gobernado e impulsado por un loco, independientemente de que Arzalluz pueda ser considerado también como un sujeto perverso. Tengo dicho que ante los sucesivos disparates que realiza Aznar desde su cargo a salvo de las urnas, mejor que llamar a los guardias, «¡eh, guardias!», hay que llamar a los loqueros. Claro está que ante el «Plan Ibarreche» hay que acogerse al derecho y agarrarse a la ley, incluso cuando la ley toma la forma inequívoca de una cachiporra dura y dolorosa. O sea, hay que agarrarse a la ley con todas las de la ley. Pero lo más indicado sería usar la camisa de fuerza. ¡Eh, llamad a los loqueros! Al fin y al cabo los sujetos más peligrosos y nefastos de la Historia, empezando por el cercano Hitler, eran sólo unos locos que lograron fascinar a una parte de su pueblo.

Se puede decir que Pasqual Maragall, con su proyecto de resucitar la vieja Corona de Aragón, ha dado un salto en la Historia de cuatro o cinco siglos, pero el salto de Arzalluz no se ve bien a dónde llega, porque de repente han constituido una nacionalidad de algo que jamás fue reino, ni república ni estado y que se encuentra en la Historia todo lo más como Señorío de Vizcaya y como parte, más o menos constante, de otros reinos.

La configuración de una nación histórica independiente, formada con las tres provincias vascas, más Navarra y más las tres provincias de allende los Pirineos es un dislate, por no decir una gilipollez, de aquel loco llamado Sabino Arana, que, como don Quijote, recuperó la razón antes de morir. Javier Arzalluz ha enloquecido frenéticamente para tomar el relevo de Sabino Arana en la nómina demencial, entre los locos ni siquiera egregios. Lo que sucede es que, detrás de ellos, hay otros locos que no rompen los billetes, sino que los ganan matando, que fundan su vida sobre la extorsión, el secuestro y el asesinato. Estamos ante dos dislates de la misma familia.

Arzallus, al Congreso, a por los tres quintos
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 25 Julio 2003

La voluntad general libremente expresada por el pueblo español en 1978 estableció la Constitución, como plataforma de convivencia y cimiento del Estado de Derecho. No es, sin embargo, un texto inamovible. Puede enmendarse y reformarse pero siempre a través del propio articulado constitucional, tal y como prevé el título X en los artículos 166 al 169.

Si un diputado utópico y provocador de Murcia, apoyado por Pocholo Martínez Bordiú, cree que Cartagena debe ser un cantón independiente con moneda, fronteras y pasaporte propios, tiene todo el derecho a pensar así. No puede imponer sus ideas ni por la fuerza ni por los hechos consumados ni por el terror porque eso es un delito. Sí puede proponer en el Congreso su plan e intentar, a través del cauce constitucional, conseguir primero el apoyo de los tres quintos de la Cámara y después de la mitad más uno de los votos de los ciudadanos españoles en referéndum constitucional.

A Arzallus y a su marioneta Ibarreche no hay que decirles que sus planes son dislates o aberraciones históricas, que lo son, sino sencillamente recordarles que para ponerlos en práctica no tienen otro camino que la senda constitucional. Que consigan, en fin, el apoyo de los tres quintos del Congreso de los Diputados y, si así fuera, que conquisten a la mayoría absoluta de los ciudadanos españoles en el referéndum correspondiente.

El Estado de Derecho y la libertad de expresión no impiden que un ciudadano quiera la independencia de Cartagena o la segregación del País Vasco. La Constitución arbitra los cauces para su propia reforma. Lo que no resulta aceptable es que se trate de imponer un plan a través de hechos consumados o que se utilice el chantaje del terror para llevarlo a cabo. Eso es un delito y la propia Constitución tiene previsto en su artículo 155 cortar de raíz cualquier veleidad en ese sentido. Y no pasa nada porque se aplique el artículo 155 si hay consenso entre los grandes partidos nacionales. El Parlamento británico ha suprimido en varias ocasiones la autonomía de Irlanda del Norte. Y no ha pasado nada. Arzallus y su marioneta Ibarreche deben saber que no se sortea impunemente una sentencia del Tribunal Supremo o se pone en marcha un plan toreando por revoleras y faroles el texto constitucional.

Dentro de la Constitución, en fin, todo. Fuera de la Constitución, nada. Y si fuera necesario se suspende la autonomía vasca durante el tiempo que resulte conveniente. Y aquí paz y después gloria.

EL PLANECITO
Por Alfonso USSÍA ABC 25 Julio 2003

HE leído en ABC el llamado «Plan Ibarreche». Se han vuelto definitivamente locos. Más que un plan es una provocación en toda regla. La Constitución a la basura. Espero con impaciencia la interpretación de Miguel Herrero de Miñón. Y he leído las reacciones de políticos, partidos, jueces, plataformas y ciudadanos que van por libre. Cuidado con la reacción de los últimos, que son los que votan. De todas esas exégesis, la más acertada ha sido la del filósofo Fernando Savater: «Sería una payasada si no hubiera violencia, pero habiendo violencia la cosa se pone seria». En efecto, ese presumible plan es una payasada, pero detrás de ella se asesina, se comprende el crimen, se apoya a los criminales y se atemoriza a una sociedad entera. Decepcionante la reacción del socialista alavés Javier Rojo. Más que decepcionante, confusa, merecedora de una aclaración. Dice Rojo que el Gobierno español «debe responder con la legalidad, aunque con mucha serenidad y mucha tranquilidad, al atropello que supone el desarrollo del plan de Ibarreche». La respuesta desde la legalidad es la única posible y deseable, y ahí estamos todos de acuerdo con Rojo. Lo que no entiendo es la mucha serenidad y la mucha tranquilidad. Si la respuesta es absolutamente legal, lo de la serenidad y la tranquilidad no vienen a cuento. La Ley se cumple y basta.

Entre los nacionalistas vascos las reacciones han sido coincidentes y gaseosas. Unos dicen que se trata de un borrador y otros que de una filtración para crear confusión. Así interpreta su publicación en este periódico la «vicelendakari» Cenazurrabeitia desde su impasible expresión entre somormujo y calamón común. Los comunistas de Llamazares y Madrazo no están de acuerdo con el plan. Ya se sabe que a los comunistas esto de España les molesta bastante desde que no les dejaron hacer la España que ellos querían. No lo pueden remediar.

Y se esperan más reacciones. Los navarros ya han dicho a través de las urnas que no quieren nada de futuro común con el nacionalismo separatista vasco. Los alaveses están por decirlo, y si les dejan puede quedar el plan en planecito. Sin Navarra, Álava, Laburdi, Zuberoa y Benarrava -los últimos territorios franceses con menos de un uno por ciento de nacionalistas-, el plan Ibarreche se resumiría en Vizcaya y Guipúzcoa, solitas en un plan, no acostumbran a llevarse bien como demuestra la Historia. Así que todo este lío para liarse a tortas con el vecino, inclinación a la que han sido muy aficionados los vizcaínos y los guipuzcoanos desde que Sabino Arana despreciara a los segundos con especial inquina. A los alaveses se les conocía por «burgaleses» en ese proyecto de esquizofrenia colectiva que se inició con el vizcaitarrismo del pichafloja de Abando.

Y se esperan las reacciones de los empresarios vascos, y de las grandes sociedades españolas establecidas en las Vascongadas. Quizás al BBV, a Repsol y a Iberdrola no les convenza el planecito. Y se esperan las reacciones de muchos nacionalistas que se sentirían cercanos a la ruina de llevarse a cabo el imposible plan. Y se esperan las reacciones de las instituciones que tienen en la Constitución Española la potestad y el deber de reaccionar cuando la letra y el espíritu de la Carta Magna se hieren o golpean. Que ese planecito no es otra cosa que un Golpe de Estado disfrazado de falsa paz. Y se esperan las reacciones de los españoles que van a exigir la respuesta de sus representantes. Y todo por un planecito surgido de la cabeza de unos locos racistas que sólo van a conseguir la detención de su singularidad. Payasada, pero también traición y peligro.

La hidra
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  25 Julio 2003

La red de chantaje popularmente conocida como nacionalismo vasco, que tiene las propiedades de la hidra, acaba de asomar dos de sus cabezas. Observemos las plurales facciones del monstruo: nos resultan tristemente familiares, pero esta vez han emergido de su lago de Lerna, que más bien es un albañal, a plena luz del día, descubriendo algunos matices interesantes.

Una cabeza aparece en forma de “borrador” estatutario, y el nombre le viene que ni pintado a este intento de borrar la Historia. Pero como proyecto legislativo es un aborto amenazante: se aprobaría sin pasar por las Cortes, establecería su propio poder judicial y consagraría la primacía de sus leyes sobre las españolas, así como la representación internacional del País Vasco.

Aznar ha respondido con dos obviedades que nunca están de más: el proyecto es incompatible con la Constitución Española y con la futura constitución europea; su probabilidad de prosperar es igual a cero. Pero claro, eso ni sorprende ni disuade al presidente del gobierno vasco, consciente de que lo que tiene entre manos no es ningún proyecto viable sino un arma para apuntar a nuestras instituciones. Por eso advierte “que nadie se ponga nervioso”, que es lo que dicen los atracadores profesionales cuando entran en un banco embutidos en una media.

Por su parte, el PSOE se limita de momento a señalar por boca de la elocuente Chacón que “la prioridad es acabar con la violencia”, aserto aun más obvio que el de Aznar y que sin embargo nos deja sumidos en una terrible duda: si se acabara con la violencia, ¿sería materia de discusión política el borrador para borrar España? La mitología no parece el fuerte de esta gente (¡Héctor, nombre bíblico!), así que probablemente ignoren que cuando a la hidra se le corta sólo una cabeza, ésta renace. Con la violencia se ha de acabar, pero sin olvidar que después el País Vasco seguirá siendo parte de una nación que, mira por dónde, se llama España y disfruta de un estado de derecho. De no ser así, la victoria sería un espejismo y en realidad el terror habría ganado la partida.

La otra cabeza ha emergido encapuchada en la costa levantina. Las bombas de Alicante y Benidorm en pleno mes de julio suscitan también un montón de obviedades relacionadas con el ataque a los intereses turísticos. A mí me sugiere algo más: la profunda envidia que ha de sentir la hidra contra una comunidad que es el reverso exacto de la suya. Valencia es el emblema de la España moderna, representa la prosperidad, la iniciativa, la inteligencia para aprovechar las oportunidades, la fe en el futuro. Esa luz ha de resultar odiosa no sólo para los linajes carcelarios.

De vez en cuando aparecen cabecitas que nos desconciertan porque se adornan con inesperadas máscaras. A la hidra le gusta mucho usar la careta de Maragall, que nunca se da cuenta de nada porque lleva saltando desde el ochenta y seis, cuando Samaranch dijo lo de “la ville de... Barcelone!”. El pobre no lo ha superado. Otras testas siguen sumergidas, esperando el momento más dañino para enseñarse y para ensañarse. Sea quien sea el sucesor de Aznar, que no se olvide de Hércules.

Falsedad nacionalista
Antonio Martín Beaumont La Razón 25 Julio 2003

ETA tiene siempre un mismo objetivo: alterar la convivencia entre los españoles. Su «campaña de verano» trata de sembrar el miedo entre los turistas extranjeros y de empobrecer la pujante economía española. ETA, duramente castigada por las FSE, es todavía capaz de atentar y de matar, y sobre esto no hay que llamarse a engaño. Hay una región entera de España, y cierta parte de otra, en la que las instituciones democráticas están en buena medida dominadas por los enemigos de la paz. Los nacionalistas, armados o desarmados, no pueden ver España en paz y prosperidad.

Los nacionalistas vascos no son patriotas. Su problema no es el amor por la patria chica. Se distinguen por su resentimiento a España, a lo español. Se ha visto en el montaje que el nacionalismo «victimista» quiso hacer de la etapa del Tour del miércoles. Nadie en España se opuso al idioma vasco, tal como pretendió hacer creer el nacionalismo para agrandar distancias, sino contra el pacto del director de la carrera ciclista francesa, Jean Marie Leblanc, con la Batasuna, alias de ETA, ilegalizada en toda Europa por terrorista.

El nacionalismo es un proyecto sin salida que se sustenta en la mentira y en las bombas y en las pistolas. Mientras en la sociedad vasca no se den las condiciones de libertad y de seguridad precisas para la crítica racional los poderes del Estado estarán obligados, en democracia, a arbitrar los medios oportunos y legales en defensa de la libertad de los ciudadanos y en contra de la manipulación y la mentira nacionalista. Además de grandes éxitos policiales contra el terrorismo, en esa tarea tampoco cabe bajar la guardia.

El inoportuno ‘Plan Ibarretxe’
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 25 Julio 2003

Saben mis lectores, si es que tengo alguno, de mi descriptible entusiasmo ante los movimientos nacionalistas en particular y, generalizando, de cualquier planteamiento o fórmula políticos de naturaleza excluyente. Acotar la realidad y la vida a un reducido ámbito territorial y/o étnico es, además de anacrónico, algo parecido a tasarse a uno mismo el número de novelas a leer o el de conciertos a escuchar. Es, por otra parte, absolutamente respetable que algunas personas, o muchas en determinadas regiones, constituyan en eje de sus vidas el fervor nacionalista, un “invento” reciente en la realidad política europea que ha reverdecido los viejos códigos y maneras de los grandes caciques de antaño.

No todos los nacionalismos son iguales. Arrancan, eso sí, de un mismo principio activo y sentimental; pero la historia y evolución de los nacionalistas primitivos, gentes generalmente iluminadas, han cuajado realidades muy diversas en distintos escenarios del Viejo Continente. Entre todos ellos, el vasco, nacido de los delirios de Sabino Arana y como resaca de las guerras carlistas, ha adquirido entre nosotros una carta de naturaleza que llega a convertirse en epicentro de todos los terremotos políticos nacionales.

El PNV, el conventillo de clausura en el que se ofician los principales ritos del nacionalismo, es algo más que un partido político. O algo distinto. En su seno se cuecen las esencias de un legado antropológico del que brotan vectores de difícil entendimiento e imposible clasificación. Eso tiene que ver con que el PNV, piedra angular del tripartito que actualmente gobierna en Vitoria, saque a pasear de vez en cuando los fantasmas del separatismo. Tengo la sensación creciente de que es algo calculado, algo equivalente a los ritos de la Iglesia católica en función del calendario litúrgico.

Dentro de esa lógica secuencial, el lehendakari, Juan José Ibarretxe, ha filtrado, o consentido la filtración, de un borrador —uno de los ocho en los que dice trabajar— para un proyecto soberanista que, naturalmente, ha hecho sonar las alarmas del Gobierno. “Es radicalmente incompatible con la Constitución Española”, ha dicho ya José María Aznar.

El planteamiento de Ibarretxe, rotundamente separatista, germinado al margen de la Historia y muy distante de lo que se lleva en nuestro mundo, sería admisible como elemento de trabajo y discusión si no coincidiera con un momento sangrante del terrorismo que, también nacionalista, coincide en sus fines —no en sus métodos— con los grupos y grupúsculos que han hecho posible y constante ese fervor separatista. Hablar de un “pacífico” plan independentista desde una familia del nacionalismo vasco mientras otra hace explosionar bombas en Benidorm o Alicante es un caso de esquizofrenia manifiesta.

No hay idea política, por disparatada que parezca —o nos parezca—, que no merezca un minuto de atención; pero en este caso la idea de Ibarretxe coincide con un momento de efervescencia etarra y, sólo por eso, se convierte en inoportuno. En el País Vasco no se dan, ni de lejos, los supuestos de una convivencia democrática. Las pistolas y las bombas la han roto, y mientras la calma no se le restituya a la sociedad —a toda la sociedad— habrá que pasar por el tamiz de los escrúpulos cualquier proyecto que pretenda establecer un nuevo estatus para las tres provincias vascongadas. La inoportunidad deslegitima el borrador.

Al tiempo que lo ha filtrado y, con primicia en ABC, ya está en todos los diarios españoles, el lehendakari pide que no se haga ruido a partir de él. Raro capricho que denota escasez democrática. El derecho que asiste a Ibarretxe para hacer borradores no es mayor que el que nos ampara a todos para opinar sobre los dichos, hechos y escritos de los demás.

Bomba trampa
Juan Ignacio Jiménez Mesa Estrella Digital  25 Julio 2003

Como las bombas que pone ETA en la costa mediterránea, el estatuto de Ibarretxe es una trampa de estallido anticipado, una trampa puesta allí para que caigan quienes pretendan desactivar con habilidad, con argumentos dialécticos, la pretensión separatista de una parte del nacionalismo vasco. Se supone que la táctica negociadora del PNV está dirigida al PSOE, que por razones de coyuntura puede ir al trapo. Aznar, tan poco predispuesto a la negociación con los nacionalistas, y con tan poca cintura para esas cosas, difícilmente aceptaría negociar. Y se ve claramente que los redactores del estatuto de Ibarretxe han procurado que parezca una invitación al debate. Ellos mismos dicen que no es un documento de mínimos. En realidad es todo lo contrario: una auténtica pasada que supera el mínimo sentido común de quien siga creyendo en que los conceptos de soberanía y de Estado significan algo.

Pero eso, el contenido es lo de menos. Lo que pretende el Gobierno vasco, y por tanto el PNV, es que se lleve a votación en referéndum un documento, el que sea, para dejar por sentado que toda decisión sobre el futuro de aquella parte de España les corresponde sólo a ellos, a los ciudadanos residentes en el País Vasco y, si fuera posible, como alguna vez han pretendido, a los que además de residir muestren signos inequívocos de identidad vasca. Unos símbolos de identidad que, naturalmente, serían ellos, los nacionalistas del PNV, quienes podrían otorgar con valor de acreditación.

La pretensión autodeterminista es defendible como principio, pero hace chirriar los engranajes de la Constitución en cuanto se intenta explicitar de modo tan expreso. ¿Acaso puede una parte abandonar el todo a golpe de voluntad parcial? El precedente comparativo que ahora gusta es el de Québec, pero allí un tribunal o una comisión de expertos constitucionalistas dictaminó que ni siquiera ganando un referéndum local se daba vía libre a la independencia, aunque eso sí, propiciaba una negociación con el Estado que incluyese la soberanía. Tal vez eso es lo que pretenden los actuales dirigentes del PNV, que sin estar sobrados de formación intelectual en ese terreno, saben que les conviene discutir de soberanía antes y después de cualquier referéndum.

Una de las cosas más extraordinarias de ese documento es que anuncia con fecha fija el momento de la rebelión. Dice que será a los seis meses de aprobarse en referéndum local, lo apruebe o no el Parlamento español o lo promulgue o no el Rey. Una precisión como ésa en el estallido de la rebelión constitucional, seis meses exactos, se parece, como decía, a los anuncios de las bombas de ETA. En realidad la rebelión empezaría desde el momento mismo en que se convoque un referéndum en el País Vasco, o cuando, como se dice, y para evitar abstenciones, se convoque simultáneamente con las elecciones generales, lo que conllevaría la anulación de éstas y el consiguiente escándalo internacional. La rebelión en realidad hace ya tiempo que empezó, lo que ocurre es que entre los nacionalistas vascos, especialmente entre los de “Dios y las viejas leyes”, hay mucho respeto por la legalidad y bastante miedo a la ruptura. De cara a ellos, Arzalluz y los suyos prefieren jugar a las apariencias y decir que ellos negocian, que son moderados.

Ya ven: ni siquiera pretenden ser un Estado. Les basta con ser una “comunidad libre asociada”. O sea, menos que Puerto Rico. La diferencia es que Puerto Rico, en su relación con Estados Unidos, empezó siendo colonia, en tanto aquí, en España, los verdaderos colonizados somos nosotros, los demás españoles. Y estos nacionalistas vascos lo que quieren es seguir colonizándonos industrial y comercialmente, pero sin las cargas de solidaridad. Socios de conveniencia es lo que son.                j.i.jimenez@estrelladigital.es

Funcionarios entre la espada y la pared
Editorial La Razón 25 Julio 2003

Una cosa es el ejercicio de la política, gozando de la cuota de inmunidad efectiva que ello conlleva, como sucede con los diputados autonómicos vascos, y otra muy distinta lo es ejercer una responsabilidad personal como funcionario público, estrictamente ajustada a la legalidad, como es hoy el caso del letrado mayor de la Cámara de Vitoria y antes fue el del interventor. Por eso, porque son cosas bien distintas, puede impunemente Atucha, con el apoyo de los representantes de EA y de la coalición comunista de IU, defender al brazo político de ETA y gallear como parte de su calculada estrategia de confrontación con el Estado. Y por lo contrario se negó en su día el interventor a pagar a los proetarras para no incurrir en un delito.

El letrado mayor, que debía ser garante de la legalidad y respetar escrupulosamente las sentencias de los tribunales, y por supuesto las del Supremo, había intentado hasta el momento evitar lo inevitable: cumplir con lo ordenado, de forma clara, por el Tribunal Supremo. De hecho, transitó mientras pudo por un callejón judicial, como un mal defensor que busca ganar tiempo, sin más salidas que la de convertirse en acusado o escapar por la puerta falsa de la dimisión.

Con toda probabilidad, la causa de este triste incidente que deja bajo mínimos el prestigio jurídico del Parlamento regional de Vitoria, hay que buscarla en la presión ejercida por la suma del nacionalismo e IU, que están empeñados en que todos, hasta los funcionarios, sigan ciegamente el camino secesionista marcado por Arzallus e Ibarreche. Los que no están de acuerdo, o se marchan o se arriesgan a sufrir el acoso personal por haber osado mantener su independencia. No debe ser fácil, con un millar de asesinatos y persecuciones grabados en la memoria colectiva, arriesgarse a cumplir la legalidad y enfrentarse, y públicamente, a ese mismo nacionalismo que ordena proteger al brazo político de ETA.

Y YO ¿PUEDO IR A MANRESA?
Por Carlos HERRERA ABC 25 Julio 2003

NO sé, no sé; Manresa no es que fuera objetivo prioritario en mis pasiones, pero reconozco que su patrimonio artístico es más que estimable: el gótico, el modernismo, la despampanante basílica de La Seu, su oferta museística y su enclave, en el Pla de Bages, en la Cataluña Central, la hacen merecedora de una visita. Luce un par de ofertas gastronómicas de las que andan ocultas en el paisaje común de la ciudad y su gente es consecuencia de esas mezclas tan saludables que exhibe prácticamente toda la comunidad. Resulta innegable que el desarrollo de la segunda mitad del siglo anterior dejó su garfio en Manresa y que poco queda de aquél pueblecito vigoroso y coqueto que diseñaron los años anteriores y que tanto tuvieron que ver en el desarrollo del catalanismo político.

Los ayuntamientos democráticos significaron un respiro en los desmanes y lucharon por dignificar el aspecto de una urbe en la que el orden urbanístico brillaba por su ausencia. Pues bien, en un acalorado y patriótico pleno municipal, los grupos de Convergencia y de ERC, es decir, los formalmente nacionalistas aunque no únicos, sacaron adelante una medida que obligaba a la retirada de la bandera española del balcón del ayuntamiento durante los días en los que la ciudad celebra su fiesta local. ¿Cuál es la razón?: oficialmente que ni esa enseña ni la europea -la cual ha sido añadida como excusa- ostentan representación alguna en momentos tan delicados como los de vivir las jornadas festivas en honor de los patronos, Sant Fruitós y Sant Maurici.

El alcalde, socialista, no ha tenido más remedio que tragar y, como saben, la Delegación del Gobierno ha apremiado al consistorio a que esa medida sea revocada. Entretanto, la Generalitat, fiel a sí misma, se calla como una puerta, por no escribir otra palabra que suena parecida y que se ajusta más a la realidad, y deja que siga el curso de algo que supone que le conviene mucho al partido gobernante cara a las elecciones: hacerse ver como un garante de la catalanidad más absoluta; la que consigue, poco a poco, deshacerse de los símbolos de «ocupación».

Que a estas alturas los juguetones concejales nacionalistas se saquen del bolsillo propuestas semejantes no hace sino que indicar que muy bien deben andar las cosas en Manresa para que se pierda el tiempo en medidas más propias de idiotas que de representantes públicos (aunque nada indique que resulte imposible ser ambas cosas a la vez). Pero hay más. Retirando la bandera española del Ayuntamiento, el consistorio debe considerarnos indeseables a muchos: uno mismo, sin ir más lejos, puede verse en la bandera catalana -muchos años vividos felizmente en esa comunidad-, pero no del todo: me faltaría la andaluza, que es la que completa mi andadura y tengo por cierto que no la van a colgar del balcón en honor a los muchos que han dejado su esfuerzo en hacer de Manresa lo que es hoy. La de España, que tantos alcanza, ha demostrado largamente su convivencia con el resto de enseñas.

Sin embargo, su retirada hace ver que quienes en ella estamos representados estamos de más: mejor que no vayamos, allí sólo caben los que se entienden con una sola bandera. En fin, no pensaba acercarme por su fiesta mayor, pero por si hubiera tenido una sola duda, o tal vez la idea remota de asistir a alguno de los actos de su programa, ya me han dicho que mejor me quede en España, que yo creía que incluía Manresa, pero que veo que no. Llegan las elecciones y aquí hay que demostrar, gesto a gesto, que no se es lo que no se quiere ser. Aunque se sea.   cherrera@andalucia.net

Los juristas coinciden en que el Plan Ibarretxe es «una quimera para chantajear a la sociedad»
M. M. ABC 25 Julio 2003

Expertos juristas consultados por ABC coinciden en señalar que el texto del «Plan Ibarretxe» no resiste un análisis jurídico «lógico» toda vez que se basa en una quimérica e imposible superación de la Constitución española. Más allá de un puro ejercicio de libertad ideológica, los juristas califican el texto adelantado por este periódico de «fantasmagórico», «irreal» y «chantajista», si no de intento de «golpe de Estado desde dentro del Estado».

Pedro González-Trevijano, Rector de la Universidad Juan Carlos I y Catedrático de Derecho Constitucional
«Es una disparatada y delirante alternativa constitucional»
González-Trevijano considera que el proyecto de Estatuto de la Comunidad Libre Asociada de Euskadi «es la disparatada expresión normativa de un cúmulo de despropósitos históricos, políticos, constitucionales y jurídicos. Una delirante alternativa constitucional que, partiendo de una falsaria soberanía vasca de decisión propia, se quiere presentar como la manifestación de un poder constituyente soberano y, sin embargo, a todas luces irreal».

«A partir de tal tautología constitucional -añade-, se desglosa un conjunto de 69 artículos que desea conformarse como el contenido obligado e intangible de un nuevo referente constitucional, pero que quebranta el Pacto constituyente de 1978 y, de esta suerte, nuestra vigente Carta Magna». Esto se materializa, «primero, en un Preámbulo, con una declaración de personalidad y una manifestación programática de intenciones fuera de la Historia y del Derecho vigente; segundo, con un entendimiento anacrónico de los derechos y libertades fundamentales, que quedan vinculados a una extraña futura Ley vasca de desarrollo».

«En tercer lugar -añade-, supone una subversión de nuestro sistema de poderes constitucionales, con referencias injustificables a un Poder Judicial propio, a un Tribunal de Conflictos Euskadi-Estado, y a un Consejo Judicial Vasco; cuarto, supone una violación unilateral del régimen competencial estatutario, pretendiendo asumir inexplicables competencias en legislación penal, mercantil y civil, o poniendo fin al principio de unidad de caja de la Seguridad Social. Y finalmente, una trasnochada concepción de las relaciones internacionales, que desconoce además los mismos cimientos de la futura Constitución Europea, que no permite aventuras secesionistas de esta naturaleza». «Se trata, en definitiva, de un proyecto que supone lo que ya C. Smitt denominaba la perversa «Destrucción de una Constitución». Y lo que es aún peor, una gravísima deslealtad a nuestras normas comunes de convivencia y un profundo desprecio hacia el resto de los españoles».

Jesús Santos Vijande
Catedrático de Derecho Procesal y ex Letrado del Tribunal Constitucional
«Un intento de golpe de Estado desde dentro del Estado»
Jesús Santos consideró que el documento de Ibarretxe «es en sí tanto un acto de ejercicio de libertad ideológica como irrelevante desde un punto de vista jurídico. Y es irrelevante porque no dice nada sobre cómo aprobar el Estatuto político. No ofrece ninguna precisión. Se limita a establecer postulados radicalmente contrarios a la Constitución y, partiendo de esa base, lo relevante es qué tiene previsto hacer el Gobierno vasco». «De hecho, para adquirir relevancia jurídica, este texto necesariamente obliga a reformar la Constitución. Si no, no deja de ser una reflexión amparada en la libertad ideológica».

Según Santos, ante este panorama sólo caben dos posibilidades. «La primera pasa por que el Gobierno vasco quiera actuar conforme a la Constitución. Y, en este sentido, lo único que puede hacer es solicitar del Parlamento vasco que pida al Gobierno de la nación o al Congreso de los Diputados la conversión de este documento en un proyecto de ley de reforma constitucional o en una proposición de ley. A partir de ahí, se daría lugar a un proceso de reforma que requeriría un referéndum a todos los españoles».

La segunda opción pasaría, a juicio de este catedrático, por el hecho de que no se respetara el proceso de reforma constitucional. «Entonces -añade-, el promotor de la iniciativa podría incurrir, en según qué circunstancias, en delitos tales como usurpación de funciones e, incluso, en delito de sedición (ambos con penas de prisión)».

Para Santos Vijande, «tratar de llevar adelante este proyecto ignorando el procedimiento de reforma constitucional podría ser susceptible de estos delitos «en una interpretación favorable, ya que en último término podría estudiarse incluso una situación incardinable en el delito de rebelión». «En cualquier caso, supone un intento de golpe de Estado desde dentro del Estado. No es sustancialmente distinto a lo que hizo Tejero en su día. El documento contraviene títulos esenciales de la Constitución y no es susceptible de un «pacto político», sino de una profunda reforma constitucional».

Roberto Blanco Valdés
Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Santiago de Compostela
«El proyecto somete a toda la sociedad española a un chantaje»
Roberto Blanco opina que la propuesta de Ibarretxe «está destinada a abrir un gran debate sobre el País Vasco y sobre su posición constitucional en el Estado; pero ese debate se abre en un momento en el que todas las personas invitadas a él no están en igualdad de condiciones. Y ello, lamentablemente, porque mientras unas opinan con libertad, otras no lo pueden hacer o lo hacen bajo la amenaza y la inseguridad de sus propias vidas. En este sentido, Ibarretxe actúa unilateralmente y como un «ventajista» frente a los que están seriamente amenazados».

Desde un punto de vista jurídico, Blanco indicó que, «en primer lugar, la propuesta de Ibarretxe exige una reforma del Estatuto de Autonomía vasco, algo para lo que necesita una mayoría absoluta que no tiene, a no ser que cuente con lo que era Batasuna. Y dado que Batasuna ya ha afirmado públicamente que no apoyará el Plan, está condenado al fracaso. Podrían disolver la Cámara y convocar nuevas elecciones en busca de una mayoría absoluta o atraerse la ayuda de un partido ilegalizado por el Supremo, pero eso es una especulación en estos momentos».

«Avancemos un paso -continúa Blanco-: imaginemos como hipótesis que Ibarretxe sí logra una mayoría absoluta en el Parlamento vasco, independientemente de la calificación moral que pueda merecer apoyarse en Batasuna. Aún en ese caso, la propuesta no se puede aprobar sin el visto bueno de las Cortes Generales, para lo cual debería contar con el indispensable respaldo del PP, algo imposible. Y tampoco se puede pensar en un eventual apoyo del PSOE, que ha rechazado el Plan. Por tanto, no hay ninguna posibilidad de que pueda ser aprobado en las Cortes».

«Pero por encima de estas reflexiones, hay una más: la propuesta exige una reforma de la Constitución porque afecta al sistema de distribución de competencias previsto en el Título octavo y porque incide directamente en el principio de unidad del artículo 2». «Dicho ésto, ¿por qué es posible que, en este contexto, se plantee la propuesta?», se pregunta Blanco. «Tiene una finalidad: someter al pueblo vasco, primero, y luego a la sociedad española, al chantaje. El texto viene a decir «si ustedes aprueban esto, conseguiremos acabar con la violencia», lo que además no sería sino un reconocimiento de que los terroristas han cumplido su objetivo».

A juicio de Blanco, «esta premisa es intolerable porque de lo que se trata es de ganar la batalla sin dar la razón a los violentos». «Evidentemente -concluye-, nadie quiere violencia, pero no puede ser pagando ese precio. Ahí radica el chantaje. Lo que se pretende es romper las reglas del juego de la mayoría desde una posición minoritaria».

Ramón Entrena Cuesta
Abogado
«Cero en conducta, cero en aplicación y cero en constitucionalismo»
Al jurista Ramón Entrena, el texto de Ibarretxe le conduce más a la ironía que al análisis jurídico. «Quizá -afirma- la cada vez más habitual judicialización de la política sea la razón por la que ABC acude a personas del mundo del Derecho para opinar sobre documentos como este; y lo cierto es que, desde el punto de vista jurídico, bastaría por ahora con decir que, en el fondo, el documento contiene una constitución; y añadir, como en las libretas de notas de los antiguos colegios, cero en conducta, cero en aplicación y cero en constitucionalismo». «Jamás en la historia -opina- se ha dispuesto de un grado de autogobierno como el actual y por eso, más que a juristas, se debería haber llamado a Valle Inclán o tal vez a Muñoz Seca, si es que no pretendieran algunos llevarnos al terreno de Sófocles o Eurípides».

«Sí debo advertir -añade- que si de verdad se creen los del pacto que por ahí alcanzarán la Arcadia feliz, me recuerdan a aquellos planteamientos ingenuos de la transición que creían que «esos chicos» eran nobles idealistas luchadores contra el franquismo; la profesión de «esos chicos» es la que es y seguiría siendo la misma en esa Arcadia asociada; y para evitar y erradicar esa profesión y sus secuelas, los españoles de cualquier punto no estaremos asociados, sino solidarios y unidos con los españoles vascongados».

«También cuentan con Navarra -concluye Ramón Entrena- y quizá sea llegado el momento de decir que «Navarra somos todos», lo mismo que, en cuanto a las provincias vascongadas, España somos todos; por cierto, para esa asociación, ¿dónde está la libre prestación del consentimiento asociativo por parte de los navarros?; ¿acaso se pretende tener por prestado ese consentimiento a través de los pactos contra natura que algunos han alcanzado en ciertos Ayuntamientos?; ¿o es que el Señorío de Vizcaya aspira a emular el viejo imperialismo para anexionarse el Reino de Navarra?».

Enrique Arnaldo Alcubilla
Profesor de Derecho Constitucional
«Para una asociación, debe haber confluencia de voluntades»
Enrique Arnaldo observa en el proyecto de Ibarretxe «un denodado voluntarismo político, pero incapaz de resistir un examen lógico». «Una Constitución -sostiene-, y lo es el Estatuto de 69 artículos, es el instrumento de legitimación racional normativa de una comunidad soberana. Pero el País Vasco no lo es, como tampoco el invocado Québec. Luego se parte de una primera falsedad, por cuanto la soberanía no corresponde a quien quiere, sino a quien la ostenta, que es el pueblo español en su conjunto. Las concepciones de la cosoberanía o de la soberanía compartida son invenciones de laboratorio. La invocación del derecho de autodeterminación fundándolo en el Derecho Internacional, o en una suerte de Derecho Natural, es fantasmagórica, pura quimera. Así pues, toda modificación del Pacto Constitucional de 1.978 requiere el pronunciamiento de todo el pueblo español, que es quien ostenta la soberanía, que en modo alguno cabe fraccionarla o fracturarla».

«La segunda falsedad -asegura-consiste en la definición de un estatuto de libre asociación con España sin conocer si ésta es su voluntad. Para que exista una asociación debe producirse la comunidad o confluencia de voluntades. Parece ser que el proyecto prevé únicamente un trámite de audiencia por cinco meses, y si las Cortes Generales no son conformes al proyecto éste se impone (¿por la fuerza?, ¿por la razón?)». Arnaldo observa una tercera falsedad «dejando de lado las aporías, las confusiones de conceptos jurídicos elementales, o la marginación de otros como los principios de jerarquía y competencia». «Es, una vez más, la de la supremacía de los derechos históricos, cuya concreción resulta imposible dado su carácter evanescente e inencontrable y que en no pocos casos responden a difusas voces». «Baste -recuerda Arnaldo- con escuchar la voz del Tribunal Constitucional: La Constitución de 1.978, como norma fundamental y fundamentaria del ordenamiento jurídico imposibilita «el mantenimiento de situaciones jurídicas (aun con probada tradición) que resulten incompatibles con los mandatos y principios constitucionales. La Constitución no es el resultado de un pacto entre instancias territoriales que conserven unos derechos anteriores a la Constitución y superiores a ella, sino una norma del poder constituyente que se impone con fuerza vinculante general en su ámbito, sin que queden fuera de ella situaciones históricas anteriores»». «Por eso -añade-, la actualización de los derechos históricos sólo y exclusivamente es posible en el marco y con plena sujeción a la Constitución, la que el proyecto de 69 artículos pretende desplazar y derogar.

«En fin -termina Arnaldo-, la Constitución de 1.978 ha sido y es norma de convivencia, norma de integración y de vertebración de la sociedad española. El proyecto independentista es desagregador, disgregador, excluyente y pretende el enfrentamiento, la ruptura y la fractura en el seno de la sociedad vasca.

Orquesta con director
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 25 Julio 2003

¿Qué cosa puede hacer que doscientos hombres hagan el mismo movimiento a la vez, en la misma décima de segundo? Una batuta. Parece ser que Zapatero va a coger la batuta en su partido y va a poner en fila a los violines para darles entrada según vaya diciendo. No es mala la intención. Lo que no se sabe es por qué ha tardado tanto tiempo en acometer ese empeño.

Otra cosa es si ya ha decidido la partitura, porque los violines pueden entrar a las órdenes de la batuta, pero si cada cual lleva su ritmo y su cantar, estarán en fila pero vaya lío. Y es ahí donde se le espera al secretario general del PSOE. Por el momento, en tres años se han ido viendo desavenencias que han quedado ocultas tras algunas pancartas y la buena intención generalizada de que era un nuevo equipo. Y si bien los resultados externos no son malos, si bien ha conseguido resucitar parte de la ilusión del electorado socialista, no puede decirse lo mismo en cuanto a línea ideológica: hace tres meses el Gobierno de Baleares era el ejemplo a seguir, según afirmó en un mitin, y ahora lo es el de Cantabria, presidido por la ultraderecha.

Más grave es la situación creada en el País Vasco, donde el mensaje de la Federal y el de Elorza casan como el agua y el aceite, o en Cataluña, donde la nueva Corona de Aragón made in Maragall no parece que sea del agrado ni de Ibarra ni de Chaves.

Que el problema no son ya los violines, sino la partitura. Y es en ese punto donde se duda de la autoridad, no ya de Zapatero, sino de su equipo más cercano, personajes a los que hemos visto acuñar algunas frases contra el Gobierno pero pocas que definan el proyecto del PSOE. Y las orquestas no están para que cada uno toque por su orden, sino para que todos juntos suenen bien.

Del suicida Kelly a los cachorros de Sadam
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  25 Julio 2003

La guerra de Irak no será la de Vietnam, pero los medios de comunicación y la izquierda política que desde la caída de Saigón no han podido disfrutar de una derrota de las democracias occidentales lo seguirán intentando. Asistíamos conteniendo la náusea a la apoteosis de la mentira y la manipulación a cargo de la BBC en el Caso Kelly (un suicidio convertido casi en crimen de Estado por los medios españoles) cuando de pronto se ha producido un episodio mucho más relevante y que demuestra que la guerra en Irak no ha terminado: la muerte de los cachorros de Sadam Husein. Desgraciadamente para los que intentan que el genocida iraquí gane en los medios de comunicación occidentales la guerra que fue incapaz de librar en los campos de batalla iraquíes, también en este episodio han ganado los buenos. Tampoco se parece a Vietnam.

Lo que sí se parece mucho a lo de entonces, e incluso resulta mucho peor, es la hipocresía de mucho periodismo y de mucho periodista cuyas escasas ideas y escuálidos principios se reducen a esa forma de senilidad intelectual que consiste en atacar a la civilización occidental según los cánones de 1968. Y como entonces, no hay mentira que no se justifique ni verdad que no se camufle ni manipulación que abochorne a los manipuladores. Contra Washington, igual que entonces, vale todo. Y contra sus aliados, todo y más. La campaña contra Blair y contra Bush con la excusa de las armas de destrucción masiva sólo busca una cosa: venganza por el fracaso de los periodistas occidentales enemigos de Occidente y hacerles pagar a Londres y Washington su determinación política y su desprecio mediático a los agoreros de la Prensa Progre.

Está claro que la BBC manipuló vilmente las declaraciones de Kelly para erosionar al Gobierno Blair, como estuvo clara durante la guerra la toma de partido a favor de la dictadura iraquí de la mayoría de los medios de comunicación americanos y europeos. Y como es evidente que la guerra de Irak no ha terminado, porque la progresía no se resigna a haberla perdido, convendría que no la dieran por terminada los gobiernos americano, británico o español que, desde la foto de las Azores, fueron capaces de mantener su voluntad de lucha frente a las presiones mediáticas de los nostálgicos del Vietcong. Bush hijo debería haber aprendido de Bush padre que las guerras no terminan cuando uno quiere sino cuando el enemigo se ha rendido o ha sido destruido. En el caso de los medios progres, no ha sucedido ni una cosa ni la otra. Y es mucho más peligrosa la guerrilla audiovisual en Londres que la guerrilla baasista en Bagdad.

Dos heridos leves al explotar un paquete bomba de ETA en los juzgados de Estella
Agencias Libertad Digital  25 Julio 2003

Poco antes de las seis de la mañana una persona en nombre de ETA avisó de la colocación de una bomba en los juzgados de la localdiad navarra que explotaría diez minutos después. Cuando los artificieros trataban de localizar el paquete-bomba se registró la explosión. Dos perosnas han resultado heridas leves.

El paquete bomba, de fabricación casera, estaba colocado en el interior de los juzgados, junto a la puerta, según confirmaron fuentes del Gobierno de Navarra. Los daños producidos son menores y los dos heridos leves ya han sido dados de alta.

Sobre las 5,48, SOS Navarra fue alertado por DYA de la colocación del paquete bomba, después de que la asociación recibiera momentos antes el aviso. La explosición se produjo a las 6 horas, cuando justo estaban llegando los cuerpos y fuerzas de seguridad. Las dos personas heridas fueron trasladadas al hospital García Orcoyen de Estella y dadas de alta después poc después. Se trata del copiloto de una furgoneta que resultó desplazada al pasar por el lugar en el momento de la explosición y que presentaba dolor en los oídos. La otra es una vecina que sufrió una crisis de ansiedad.

Un hombre que dijo hablar en nombre de la organización terrorista hizo una llamada a las 5:45 horas a la DYA en Pamplona alertando de la colocación de una bomba que estallaría en quince minutos, como al final ocurrió. La voz repitió en dos ocasiones el mensaje y colgó.

El artefacto estaba compuesto por alrededor de un kilogramo de explosivo y "es similar a los empleados por la banda terrorista ETA", informó la delegación del Gobierno en un comunicado. La bomba causó desperfectos en la puerta y fachada del edificio judicial. Se encontraba dentro de un recipiente metálico que fue colocado durante la noche en un contenedor de basura ubicado en el exterior del edificio del juzgado, un lugar por donde pasan numerosos peregrinos, que salen de madrugada desde Estella para continuar su camino hacia Santiago.

El segundo presunto etarra identificado fue encarcelado en 1996 acusado de 20 actos de violencia callejera
Madrid. Agencias ABC 25 Julio 2003

El segundo presunto etarra identificado por su posible participación en los atentados del pasado martes contra un hotel de Benidorm y otro de Alicante, Asier Eceiza Ayerra fue detenido y encarcelado en 1996 acusado de petenecer a un "talde Y" al que se atribuyeron más de 20 actos de violencia callejera , según informaron a Europa Press fuentes de la investigación. Además, la Policía le atribuye realizar seguimientos al edil socialista de Orio, Juan Priede, que fue asesinado por ETA en marzo de 2002.

Así, según las mismas fuentes, el terrorista que pudo apoyar en su acción al ya identificado Jon Joseba Troitiño como autor de la colocación de las dos maletas bomba en los hoteles Bahía y Nadal puede ser Asier Eceiza, de 24 años de edad y natural de San Sebastián.

Eceiza fue detenido el 18 de noviembre de 1996 en Hernani (Guipúzcoa), junto con otros cuatro jóvenes por agentes del Cuerpo Nacional de Policía acusados de pertencer a un talde Y" responsable
de numerosas acciones de violencia callejera.

Los detenidos junto con Asier Eceiza fueron Alejandro Perera Arizcun, Erlantz Karla Cristobál Irigaray, Zigor Izaguirre Otaegui y Urtzi García Montero, y la Policía les atribuyó más de medio centenar de acciones y altercados de violencia callejera centradas en la zona de Hernani y sus alrededores.

Además, la Policía intervino a los detenidos diverso material utilizado, entre el que figuró una pistola simulada marca Colt Double Eagle 45 ACP, utilizada para el lanzamiento de proyectiles de acero, así como libros y publicaciones de ETA, numerosas semillas de marihuana y diversa documentación.

Los cinco integrantes del "talde Y" fueron acusados de participar en acciones de quema de autobuses, camiones, vehículos particulares y oficiales pertenecientes a la Ertzaintza, a la Compañía Telefónica, así como a tres vagones de Renfe y ataques a sus oficinas.

Asimismo, se les acusó de causar graves destrozos en cajeros automáticos de entidades bancarias y cabinas telefónicas, y de efectuar lanzamientos de cócteles molotov contra las sedes del PSE-EE y de EA en Hernani, en suma más de 60 sabotajes durante 1996, que ocasionaron pérdidas económicas por valor de más de 500 millones de pesetas (unos 3 millones de euros) en la provincia guipuzcoana.

El juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez de Liaño decretó el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para Alejandro Perera, Asier Eceiza, Urtzi García y Erlantz Karla Cristobál Irigaray. En cambio, Zigor Izaguirre quedó en libertad.

No obstante, el 18 de diciembre de 1996 Asier Eceiza fue puesto en libertad sin fianza, a petición del fiscal, junto a los otros tres o jóvenes que se encontraban en prisión.

A partir de 1997, la Policía le considera integrado en la banda terrorista ETA y, en concreto, su integración en los denominados taldes de reserva de la organización.

Las Fuerzas de Seguridad retoman su pista en enero de 2002 al constatar que como miembro del "comando Tupy" de ETA, satélite del denominado "Barkatxo", realizó labores de información sobre objetivos así como seguimientos de concejales no nacionalistas en la provincia de Guipúzcoa.

Más aún, Según la Policía, Eceiza efectuó vigilancias sobre el edil de Orio, Juan Priede, que fue asesinado el 21 de marzo de 2002 por los "liberados" --a sueldo de ETA-- Iñaki Bilbao Goicoetxea y Unai Bilbao que fueron detenidos y procesados por el citado atentado.

Finalmente, sobre Eceiza recaen dos órdenes de busqueda y captura internacional dictadas por la Audiencia Nacional por pertenencia a banda armada y terrorismo.

Subterfugio de CiU para impartir dos horas menos de castellano en clase a los alumnos
Educación sostiene que el proyecto es «incompatible» con la Ley y estudia presentar un recurso
La Generalitat ha decidido evadirse de la LOCE sin temor a que el Ministerio observe una inconstitucionalidad. Las dos horas semanales destinadas en Primaria al estudio del castellano, y que incluyen el aprendizaje de la caligrafía, el uso del diccionario, y la conjugación de los tiempos verbales castellanos se enseñarían en la lengua que prefiriera el profesor, pudiendo ser el catalán. Educación respondió que la propuesta es incompatible con la LOCE aunque señaló que «estamos abiertos al diálogo», pero si existen «desviaciones» se intentará llegar a un acuerdo, y de no ser posible se recurrirá a la Justicia.
Xiana Siccardi - Barcelona.- La Razón 25 Julio 2003

La Consejería de Educación de la Generalitat de Cataluña ha decidido aplicar a su medida la Ley de Calidad de la Enseñanza (LOCE) respecto al número de horas destinadas al aprendizaje del castellano y al catalán en el ciclo de Primaria, en el que éste gozará de la primacía en las aulas a partir del curso 2004-2005.

La ley estima como obligatorias un mínimo de cuatro horas de enseñanza del castellano a la semana, más otras dos que se destinan a las lenguas cooficiales. Hasta ahí todo correcto, pero dentro de las cuatro horas de castellano, dos se destinan al «aprendizaje de la lengua», como es el respeto al turno de palabra, potenciar el hábito de lectura, la ordenación y claridad de la expresión escrita, la distinción de los tiempos verbales, la elaboración de correos electrónicos, las categorías gramaticales, el orden alfabético y el uso del diccionario», que se realizarán, según ha decidido en la Generalitat, en la lengua que el profesor prefiera.

«Estructuras comunes»
La consejera Carme-Laura Gil defendió fervientemente que estas dos horas de «estructuras comunes», «en las que se enseñan conceptos del aprendizaje lingüístico que son válidos tanto para el castellano como para el catalán» puedan realizarse en cualquiera de las dos lenguas, y ante el riesgo de que este programa resultase inconstitucional, dijo que «el Ministerio lo impugnará si quiere hacer el ridículo en los juzgados».

Explicó, también, que se llegó a esta medida ante la problemática que supone dedicar dos horas al castellano, otras dos horas al su aprendizaje, y lo mismo con el catalán, lo que supondría ocho horas de lengua, que sería «demasiado», de manera que la equidad de la Generalitat pasa por unir el aprendizaje de ambas lenguas en dos horas. Preguntada por los periodistas sobre la posibilidad de que el profesor decida dar estas dos horas en catalán –que será lo más probable– cuando la ley estima que debiera hacerse en castellano, la consejera consideró como un sinsentido que a un niño se le diga «Vols agafar el diccionari?» y al de su lado «¿Quieres coger el diccionario?» porque «entonces el tiempo de clase pasaría volando y no se aprendería nada».

Por su parte, el Ministerio de Educación advirtió de que «no hay interpretación posible» y es de «obligado cumplimiento» que los decretos que desarrollan la Ley de Calidad establecen un mínimo obligatorio de cuatro horas semanales para los alumnos de Primaria de las autonomías con lengua cooficial. Así lo indicó a Efe el director general de Coordinación Territorial y Alta Inspección, Juan Angel España, quien explicó que todavía es «prematuro» hacer consideraciones sobre el desarrollo que haga de la LOCE el Gobierno catalán, pero sí recordó que el Ministerio, en concreto la Alta Inspección, debe comprobar que las normas de cada comunidad autónoma responden a la legislación básica. En cualquier caso, dijo que por parte de Educación «no hay propósito de tensión y estamos abiertos al diálogo», aunque si existen «desviaciones» se intentará llegar a un acuerdo, y de no ser posible se recurrirá a la justicia.

Belisario Betancur vislumbra el futuro del español «promisorio y vigoroso»
FÉLIX IGLESIAS ABC 25 Julio 2003

El jurado destacó su labor de compromiso en favor de los procesos de paz de Iberoamérica y por el desarrollo económico, social y cultural de sus pueblos

VALLADOLID. El que fuera presidente de Colombia entre 1982 y 1986 recibió ayer la noticia de que el jurado del premio internacional de la Fundación Cristóbal Gabarrón a una Trayectoria Humana había decidido otorgarle este reconocimiento por unanimidad «con completa sorpresa, porque nunca me vi como destinatario ya que desborda mi precaria biografía. Y digo esto sin falso humildismo», aseguró Belisario Betancur.

Y es que el fallo del jurado -integrado por el presidente de las Cortes de Castilla y León, José Manuel Fernández Santiago; el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva; la directora de Comunicación de RTVE, Teresa Pérez Alfageme; la ex directora de Naciones Unidas en España. Isel Rivero, y presidido por Guillermo Luca de Tena, presidente de honor de Vocento- destacó del galardonado «su compromiso permanente con los procesos de paz en Iberoamérica, con el desarrollo económico, social y cultural de los pueblos iberoamericanos y su esfuerzo continuo por la promoción y difusión del español en el mundo».

En este sentido, Betancur señaló que tras su paso por la política «ahora me dedico a la suprapolítica». Y es que el también miembro de la Academia Colombiana de la Lengua Española y presidente de la Fundación Santillana para Iberoamérica está volcado, desde su abandono de la política activa, en la cultura, la educación y las acciones sociales.

Belisario Betancur, nacido hace 80 años en una zona rural del noroeste colombiano, mantiene el entusiasmo que caracterizó su mandato presidencial en favor del diálogo y la paz cuando aseguraba ayer desde Colombia que «con cada amanecer, con cada día nos enfrentamos a la creación del mundo», aunque precisamente el poso político de gran parte de su trayectoria vital le hace cauto a la hora de prometer utopías: «Las soluciones a todos los problemas que tenemos no son inmediatas y desde luego no se acaba con ellos por decreto», subrayó Betancur.

El futuro de la lengua
En la valoración realizada por el jurado del premiado, su vocación en favor del cuidado y difusión de la lengua española ocupa un lugar destacado; algo que al premiado satisfizo especialmente cuando este periódico le leyó el fallo. Frente a otras voces agoreras, Belisario Betancur también impregna de entusiasmo y vitalidad su pronóstico para con la lengua española, cuyo destino vislumbró como «muy promisorio», a la vez que no oteó especial peligro por el acecho del inglés, ya que en su opinión este fenómeno se compensa por «la penetración vigorosa del español en el territorio de Estados Unidos».

En este ámbito, para el también escritor y editor colombiano, la lengua común de más de 400 millones de hispanohablantes se enfrenta al futuro, sobre todo ante el reto de las nuevas tecnologías, con tal versatilidad que «admite expediciones atrevidas» de otras hablas y todo ello «sin mengua de su esencia».

Betancur recordó sus discusiones con Dámaso Alonso cuando dirigía la Real Academia Española sobre la necesidad de reconocer en su diccionario los españolismos igual que se incluían argentinismos o mexicanismo, porque «allá ustedes tienen expresiones tan chocantes como «suba arriba» o «entre para adentro»».

En su opinión, ya han pasado los tiempos en que España desde la minoría ejercía de metrópoli lingüística, y «a pesar de que a este lado del océano somos mayoría, lo somos sin arrogancia». En esta cuestión «somos una sola y misma cosa».

Además de mostrar su profunda satisfacción por el galardón, Belisario Betancur recordó que ha estado en Valladolid en varias ocasiones, todas ellas motivadas por su quehacer en torno a la lengua española, como fueron el I Congreso Internacional de Valladolid y otros actos universitarios. Por ello no faltará a la cita del 15 de octubre para recoger el premio, aunque admitió con énfasis el estímulo que le supone el «gusto y regusto» por algunos de los renombrados caldos de la Ribera de Duero.

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