AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 28 Julio  2003
Vigencia constitucional
Editorial La Razón 28 Julio 2003

Unidad frente al «Plan Ibarretxe»
Editorial ABC 28 Julio 2003

España=Libertad
JORGE TRÍAS SAGNIER ABC 28 Julio 2003

Otra bomba “turística”
Editorial El Ideal Gallego 28 Julio 2003

AUTODETERMINACIÓN Y DERECHOS HISTÓRICOS (II)
BENIGNO PENDÁS ABC 28 Julio 2003

El espíritu del mal
Iñaki Ezkerra La Razón 28 Julio 2003

Persistencia
PABLO MOSQUERA La Voz 28 Julio 2003

Lenguaje de terror
Editorial El Correo 28 Julio 2003

Paranoia de fondo
Cartas al Director El Correo 28 Julio 2003

La margarita dijo no
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 28 Julio 2003

Manuel Jiménez de Parga: «Hemos de hacer frente a cualquier ataque contra la Constitución y reafirmar su vigencia»
Inmaculada G. de Molina La Razón 28 Julio 2003

El Gobierno cántabro exige al PNV que «se olvide» del plan Ibarretxe y acabe con la banda
PERE FRANCESCH BILBAO El Correo 28 Julio 2003

Acebes denuncia que el Plan Ibarretxe legitima el terrorismo etarra
SANTANDER. ABC 28 Julio 2003

Gonzalo Anes dice que todas las Comunidades son históricas y tienen un pasado común
Ep - Madrid.- La Razón 28 Julio 2003

ETA continúa su ofensiva y hace estallar un coche bomba en el aeropuerto de Santander
Marta Borcha - Santander.- La Razón 28 Julio 2003
 

Vigencia constitucional
Editorial La Razón 28 Julio 2003

Hacer frente «a cualquier ataque contra la Constitución, venga de donde venga, y reafirmar de forma rotunda su vigencia» es hoy una necesidad ante los nuevos órdagos soberanistas vasco y catalán. El presidente del Tribunal Constitucional, Manuel Jiménez de Parga, está plenamente convencido de ello, así como de que se debe reforzar un sentimiento constitucionalista. En una entrevista con Inmaculada G. de Molina, que LA RAZÓN ofrece hoy a los lectores, Jiménez de Parga afirma que no es momento para cambiar un texto que requiere de una vigencia tranquila, sin alteraciones durante cierto tiempo, para que los ciudadanos reconozcan la importancia de un documento que sólo se debe modificar «rara vez y con manos temblorosas».

La cuestión no reside en «blindar» una ley de leyes y hacerla inalterable, máxime cuando no recoge nuevas realidades como las generadas por la informática o el derecho al sueño, sino en reconocer en ella su capacidad de cohesión nacional, cuando hasta se carece de letra para el himno nacional y recordar públicamente que la historia puede acarrear hasta una querella por parte de un gobierno autonómico. Cuando se proponen modificaciones estatutarias que afectan directamente a la Constitución es conveniente aclarar, como hace Jiménez de Parga, que el titular del poder constituyente es la nación española y que «los Estatutos de autonomía dimanan de la Constitución, que es la fuente legítima de los mismos». Porque la autonomía de las comunidades «no es soberanía. Y todo lo que vaya contra esto va contra la Constitución».

Unidad frente al «Plan Ibarretxe»
Editorial ABC 28 Julio 2003

EL conjunto de reacciones provocadas por la difusión del texto constitutivo de la Comunidad Libre Asociada de Euskadi, ha dado al lendakari Ibarretxe la medida de su inviabilidad. Fuera del mundo nacionalista, el texto publicado por ABC no ha generado ninguna empatía, ni ha sido percibido como una alternativa más legítima que el Estatuto o más eficaz que la acción policial, si con él se pretende la convivencia política en el País Vasco o la derrota de ETA. El fracaso es evidente y estaba anunciado, porque lo que el lendakari calificó con simpático desparpajo como un borrador de los ocho que dice haber manejado, realmente está desarrollando lo que ya estaba pactado con ETA y con sus grupos de apoyo desde 1998. Sus ejes son los mismos: segregación de la identidad española, desmantelamiento del Estado y hegemonía nacionalista. Por eso mereció el rechazo de sindicatos no nacionalistas, de empresarios -luego vino el linchamiento de Román Knörr- y del PSE durante la ronda de entrevistas que organizó Ibarretxe para «socializar» su plan.

El lendakari ha faltado sistemáticamente a la verdad, porque sólo quiere impulsar un proceso de soberanía y no de paz -éste sí era el modelo irlandés-, por eso el nacionalismo no busca el apoyo del PP ni del PSOE, ni le preocupa la inconstitucionalidad congénita del proyecto, sino la incorporación del mundo abertzale radical, primero mediante su adhesión política y social, luego con su voto en el Parlamento de Vitoria y, llegado el caso, en el referéndum. El nacionalismo vasco no se ha apartado del guión escrito en 1998, ni ha asumido las voces críticas con su apuesta soberanista, ni siquiera ha sido receptivo a una trayectoria histórica que de forma invariable en los últimos años va estrechando las diferencias electorales con el bloque constitucionalista.

Igual desprecio ha aplicado a las encuestas del propio gobierno vasco sobre los porcentajes de sentimiento independentista. El objetivo del plan está definido por una opción irreversible con ETA -que ayer llevó a Santander su siniestra campaña de verano-y sus terminales políticas, con las que sólo discrepan en la intensidad de los movimientos tácticos, pero la estrategia final ni se toca. El proyecto de Comunidad Libre Asociada nace para situar el llamado conflicto vasco en otra dimensión, no para solucionarlo. Es la dimensión en la que el nacionalismo gobernante ha roto definitivamente sus equilibrios internos entre soberanistas y autonomistas; también en la que el planteamiento tradicional de los fueros y, por tanto, de los Territorios Históricos, como fundamentos de la identidad vasca, van a ser superados por una entidad artificial, sin historia y sin adherencias de comunidad con el resto de España; la dimensión, en definitiva, en la que se renuncia para siempre a la transacción con la sociedad vasca no nacionalista.

Son evidentes las razones por las que el proyecto ha generado una unidad de reacción en el PP y en el PSOE. Ambos han destacado el fracaso anticipado del plan del lendakari y han comprometido su oposición al mismo. Al nacionalismo le preocupará poco no haber contado siquiera con un momento de duda del secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, porque sus futuribles mayorías parlamentarias y plebiscitarias están diseñadas con otras aportaciones, procedentes directamente del caudal terrorista.

Pero para el resto de los españoles, es, sin duda, la confirmación de una política de Estado entre los dos principales partidos, imprescindible como activo del sistema democrático y como factor de seguridad para la sociedad española. Sin embargo, podría no ser suficiente. El plante nacionalista va a exigir de forma inmediata ampliar el compromiso en torno a los principios, para llevarlo al terreno de la acción política. El socialismo español, principalmente, debe sentirse concernido por esta responsabilidad, que se va a plantear inevitablemente a corto plazo, y a la que debe enfrentarse con materiales más tangibles que las declaraciones de Zapatero. El PSOE está en mala posición para afrontar un debate duro y prolongado sobre la cohesión nacional, no porque a Zapatero le falten convicciones personales, que las ha acreditado y reiterado más allá de toda duda, sino porque su partido tiene una situación interna desordenada. El PSOE no puede descentralizar por barrios su actitud ante el problema territorial que plantean los nacionalismos, y no sólo el vasco, manteniéndose como si nada pasara por apoyar la reforma estatutaria planteada por Maragall en Cataluña o creyéndose sin pestañear que en el País Vasco hay margen para oponerse al PNV sin una convergencia real con el PP.

España=Libertad
Por JORGE TRÍAS SAGNIER ABC 28 Julio 2003

LA Constitución -garantía de nuestras libertades- se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española. Así, literalmente, lo dice su texto, y con base a esta unidad podemos afirmar hoy que España es sinónimo de libertad. Kapuscinski sostiene que el mundo está amenazado por tres plagas, por tres pestes: la del nacionalismo, la del racismo y la del fundamentalismo religioso. En Euskadi, desde hace más de un cuarto de siglo campa por sus respetos la primera, habiendo infectado de indignidad a buena parte de la sociedad vasca, que deambula aterrorizada, y pretende contagiar al resto de la Nación de la misma y criminal enfermedad. Quienes gobiernan el pequeño territorio han conseguido convertir a esa parte de España en uno de los lugares más desgraciados de Europa. Afortunadamente, la publicación del proyecto de «Estatuto Político de la Comunidad Libre Asociada de Euskadi» por este diario centenario -una exclusiva de las que hacen época en el periodismo serio- ha desenmascarado las verdaderas intenciones de ese nacionalismo. La descarnada lectura de lo que va a significar esa «realidad social dinámica, abierta y no excluyente» (sic) que nos proponen Ibarretxe y sus seguidores, no sólo provoca indignación sino, también, estupor. Resulta incomprensible que quieran pasar a la Historia como aquellos pesticidas que pretendieron la voladura de la Constitución.

Llevo muchos años escribiendo que las libertades, que tanto esfuerzo costó restablecer, no pueden ser rehenes de una minoría nacionalista, sea o no sea violenta. El Estado, es decir, la nación española, carecería de sentido si no fuese capaz de garantizar a todos los ciudadanos que se encuentran bajo su jurisdicción y protección esas libertades. Y si en una parte de ese Estado unos ciudadanos no pueden expresarse libremente pues si lo hacen peligra nada menos que su vida, cualquiera que sea el Gobierno debe procurar, por los medios legales que tenga a su alcance, garantizar esa vida y esa libertad. También llevo muchos años defendiendo la legitimidad democrática -y lo mucho que hicieron por su restablecimiento durante la Transición- de los principales partidos nacionalistas, CiU y el PNV. Y siempre he creído que era un error demonizar a los nacionalistas vascos. Pero la situación ha llegado a un punto de difícil retorno donde, desgraciadamente, la disyuntiva se plantea en los siguientes términos: o el Estado se retira del País Vasco y deja sin protección a la mitad de la población o, por el contrario, obliga a quien ostenta su representación allí, el Gobierno autónomo, a cumplir y hacer cumplir la Ley. Ahora ya sabemos lo que quieren los nacionalistas: acabar con la libertad. Deberían saber que, al amparo del artículo 155 de la Constitución, si la situación sigue caminando hacia el precipicio, deberá obligarse al Gobierno vasco al cumplimiento forzoso de sus obligaciones y a proteger el interés general. Después del documento y de conocer sus intenciones, ellos ya han demostrado su absoluta incapacidad para respetar la Ley. España, la España de la libertad, está obligada a hacérselo saber.

Otra bomba “turística”
Editorial El Ideal Gallego 28 Julio 2003

Poco le importa a ETA que Ibarretxe y el PNV estén forzando hasta límites insostenibles las relaciones con el Estado a costa de plantear la ruptura con España. Los terroristas lo tienen muy claro. Lo suyo es seguir matando, atentando, poniendo coches bomba. Y lo es porque se nutren del miedo que provocan, del pánico que cualquier mortal siente al saberse objetivo de la locura criminal de los etarras. Ayer le tocó el turno al aeropuerto de Santander. La capital cántabra, tal vez por su proximidad con el País Vasco, se ha convertido en el último año en uno de los escenarios favoritos para los criminales. De hecho, es la tercera ocasión en doce meses en la que los explosivos rompen la tranquilidad de la ciudad. Sin embargo, ayer, por lo menos el comunicante que alertó de la colocación de la bomba dio tiempo suficiente para que los artificieros localizaran el explosivo y para que las fuerzas de seguridad pudieran desalojar la zona. No hubo en esta ocasión un adelanto en el estallido, como sucedió la semana pasada en la Costa del Sol en un intento de causar todavía más daño. La bomba de ayer se puede encuadrar en la campaña que ETA está lanzando contra los intereses turísticos españoles. Saben que la llegada de visitantes es uno de los pilares económicos del Estado y piensan que atentando indiscriminadamente en zonas frecuentadas por foráneos sus acciones adquirirán una mayor repercusión. Sin embargo, de lo que no son conscientes es que, con este tipo de atentados lo único que logran es demostrar al mundo entero la calaña de la que forman parte.

AUTODETERMINACIÓN Y DERECHOS HISTÓRICOS (II)
BENIGNO PENDÁS ABC 28 Julio 2003

Proyecto desvelado en su integridad por ABC es inconstitucional porque se sustenta en un derecho de autodeterminación inexistente y en una interpretación inaceptable de los derechos históricos reconocidos por la disposición adicional primera de la Constitución. A la autodeterminación ficticia alude el apartado cuarto del Preámbulo para justificar el derecho a decidir su propio «estatus», facultad que atribuye a los ciudadanos actuales de la Comunidad Autónoma de Euskadi como parte integrante del Pueblo Vasco o Euskal Herria, cargado de esencias y trascendencias. A la famosa disposición adicional apela, por su parte, el apartado quinto, para justificar un «pacto político de convivencia con el Estado español, basado en la libre asociación». Dice J. Bentham que las falacias son argumentos formalmente aceptables, empleados no obstante con el propósito deliberado de inducir al engaño. Conviene que juristas y politólogos no nos dejemos arrastrar a ese terreno peligroso. El nacionalismo político busca una finalidad precisa: la segregación del País Vasco respecto de España en tanto que Nación y en tanto que Estado. Los conceptos al uso son instrumentos ocasionales: da igual confederación que federalismo asimétrico; derechos originarios, derivativos o mixtos; naciones sin Estado o Estados sin nación. El terror totalitario pervierte el lenguaje político: quien domina los conceptos construye el mundo a su medida. Estamos, por fortuna, en un escalón inferior: el oportunismo se limita a desfigurar el significado de las palabras. Mientras algunos discuten con asepsia científica, otros buscan su propia ventaja coyuntural. No hay que dejarse engañar.

En términos políticos, se trata de combatir el muy extendido sofisma del «ámbito vasco de decisión». Todo lo contrario: lo que atañe al conjunto, por todos debe ser discutido y aprobado. Es la fórmula medieval «quod omnes tangit...»: queda claro que la historia de las ideas ofrece argumentos de muy diverso tipo, aunque no siempre gustan a los que se sirven de «viejas escrituras ya pasadas», como diría Jorge Manrique. A estos efectos, insisto, todos somos vascos, porque el problema nos concierne como españoles. En términos jurídico-constitucionales el doble fundamento, autodeterminación y derechos históricos, de la eventual soberanía del Pueblo Vasco (coyunturalmente reducido: en potencia, siete territorios más la diáspora; en acto, sólo tres y ya veremos) carece de rigor y resulta inadmisible. Veamos por qué.

El derecho de autodeterminación de los pueblos es producto de la guerra fría y del proceso de descolonización. Aparece de forma genérica en los «catorce puntos» del presidente Wilson y también en la Carta de San Francisco; pero, en sentido estricto, se perfila en Naciones Unidas entre 1960 (resolución 1541/XV) y 1970 (resolución 2625/XXV), esto es, en plena explosión emancipadora de las antiguas colonias. El resultado es conocido: el número de Estados se ha multiplicado por cuatro en un siglo escaso. Recuérdese el peso del «grupo de los 77» en la Asamblea General de la ONU; de Bandung y la idea del Tercer Mundo; de la eclosión, a veces incontrolada, de nuevos sujetos de apariencia estatal, sin tradición ni solvencia. Pues bien: incluso en este contexto las resoluciones mencionadas establecen una cláusula de salvaguardia: no es lícito «quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes (...) dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo». Por tanto, de acuerdo con el Derecho Internacional, sólo se admite la autodeterminación en contra de un régimen no democrático que establezca la discriminación por razón territorial o de otro tipo. Supongo que nadie en el PNV y asociados se atreve a sostener que España practica la explotación colonial respecto del País Vasco. A veces, en cambio, planea sobre el discurso político un argumento intolerable para la gran mayoría de los españoles: que nuestro Estado Constitucional no es legítimo porque desconoce los derechos del Pueblo Vasco. Basta recordar el alto grado de descentralización, tal vez el más amplio de Europa, que alcanza nuestro Estado autonómico. En todo caso, es notorio que la Constitución no reconoce el derecho invocado, cuya teoría y cuya práctica llevan consigo la destrucción de España como sujeto constituyente.

Vamos con los derechos históricos. Mucha literatura jurídica (M. Herrero, T. R. Fernández, J. Corcuera y M. A. García Herrera) y también exceso de fundamentalismo ideológico. Oigamos, en primer lugar, al Tribunal Constitucional: «La Constitución no es el resultado de un pacto entre instancias territoriales históricas que conserven unos derechos anteriores y superiores a ella, sino una norma del poder constituyente que se impone con fuerza vinculante general» (STC 76/1988). «Lo que la Constitución ha venido a amparar y respetar no es una suma o agregado de potestades, facultades o privilegios, ejercidos históricamente, en forma de derechos subjetivos de corporaciones territoriales, susceptibles de ser traducidos en otras tantas competencias...» (STC 123/1984). Está muy claro. El debate sólo se justifica, como siempre, a partir del contexto social y político. Es cierto, a estas alturas del siglo XXI, que la teoría racional-normativa de Constitución goza de aceptación casi universal.

Conviene recordar al profesor García-Pelayo, en plena etapa constituyente: esos derechos históricos son «algo tan vago, difuso y confuso» que abre paso a «interpretaciones teóricas y prácticas de gravedad incalculable». Sabia profecía: lo peor es que proporcionan «un arsenal de argumentos jurídicos» que pueden ser empleados en estrategias de largo alcance. Aquí está la prueba, un cuarto de siglo después. Ahora bien: los derechos históricos en el Proyecto Ibarretxe cumplen la función de coartada que justifica la sedicente constitucionalidad del texto. La Comunidad Libre Asociada, fórmula alambicada para esconder la estatalidad, deriva -de acuerdo con el artículo 1.2- del «respeto y actualización de los derechos que les corresponden a los Territorios Vascos en virtud de su historia, y de acuerdo con la disposición adicional primera de la Constitución...» Lo de menos es que sobra algún pronombre. La clave está en la oferta de un producto edulcorado, aceptable para los ingenuos (quedan pocos, por fortuna) y digerible como siempre por los contemporizadores (que no faltan). Ni siquiera el régimen de concierto económico se engancha ya de la tradición. Los derechos históricos son tan sólo un «nomen iuris» para justificar el llamado constitucionalismo útil: ¿era este el objetivo de tantas páginas repletas de circunloquios?

Extraña fórmula la Comunidad Libre Asociada, más cerca de Quebec que de Baviera. Da la impresión -una vez más- de que el nombre es puramente circunstancial. El otro asociado es, según el texto, el Estado español, porque España no existe como nación ni siquiera a efectos de su definición como una realidad ajena. Comunidad con lengua propia, el euskera, regulado con prudencia en el artículo 10, que reproduce en lo sustancial el Estatuto vigente. Con símbolos propios, entre los cuales el artículo 11 incluye a las selecciones deportivas de Euskadi, expresión sociológica (todos nos entendemos) de la segregación afectiva que precede a las normas jurídicas. Con su propia capital, a designar por una ley futura, sin garantías para Vitoria, ya imaginamos por qué. Pero la clave de este Título I se sitúa en la ciudadanía vasca, diáspora incluida, y en sus relaciones territoriales, con segregación posible y probable. Otro argumento fuerte, como veremos, en contra de la constitucionalidad del Proyecto.

El espíritu del mal
Iñaki Ezkerra La Razón 28 Julio 2003

Fue hace un par de años. Rosa Regás aterrizó en Bilbao para presentar el libro de un autor vasco. Tras el acto, ella, el autor y otras cinco personas cenamos en un buen restaurante. De los siete comensales tres llevábamos escolta. En el trayecto hacia el local y ya mientras cenábamos, Rosa Regás pudo ver a media docena de señores rondándonos permanentemente para garantizar nuestra seguridad. Rosa Regás no paraba de hablar de los regímenes militares en Chile y Argentina, de hasta dónde era capaz de llegar el horror criminal del ser humano. Todos asentíamos, pero, al cabo de una hora de oírla hablar de unos horrores tan lejanos en el tiempo y el espacio como las caídas dictaduras del Cono Sur, hubo en la mesa quien dijo con timidez y señalando a sus propios escoltas que cenaban a su espalda: «No hace falta ir tan lejos, mira cómo andamos aquí».

Rosa Regás no quiso mirar a la mesa contigua y siguió hablando de Videla y Pinochet. Hubo un momento en que, aprovechando la oscura ambientación de las luces pálidas del restaurante, adoptó un tono de voz tétrico y nos dijo paseando una mirada chisporroteante y casi acusadora por todos nosotros: «Es que para mí los asesinatos y la falta de libertad de aquellas dictaduras representan la encarnación del espíritu del mal». Lo dijo de tal modo, con un énfasis tan logrado y sugerente en esa expresión –«espíritu del mal»–, con una cara tan estremecedora que por poco me meo en mi sitio del miedo que me entró.

Rosa Regás ha firmado ahora un manifiesto de «intelectuales antiimperialistas» donde puede leerse: «... como en el caso de Euskadi, una implacable campaña de demonización orquestada por el poder intenta convencer a la opinión pública de que el Gobierno cubano atenta contra la democracia». No me ha extrañado. Desde hace años Rosa Regás saca una columna semanal en la Prensa vasca donde no deja de atacar a Aznar y no ha dicho nunca una palabra contra el mundo de ETA. No hay en esos artículos literatura ni análisis intelectual sino la repetición de los tópicos más previsibles. El escritor y el intelectual buscan ángulos inéditos para defender lo común. Sin embargo, Rosa Regás cumple a rajatabla con una progresía de manual. Es como una numeraria del PSC, porque hay numerarios del PSC como los hay del Opus. Al leer ese manifiesto he vuelto a pensar lo que pensé en aquella cena bilbaína en la que el «espíritu del mal» pasó sobre nuestras cabezas, los bacalaos al pil pil y las merluzas a la ondarresa: que el verdadero espíritu del mal se parece a la inocencia. ¿Qué es el espíritu del mal?, dices, Rosa, mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es el espíritu del mal? ¿Y tú me lo preguntas? El espíritu del mal eres tú.

Persistencia
PABLO MOSQUERA La Voz 28 Julio 2003

SI ALGO tienen estos vascos del PNV es que son incansables en su intento de convertirse en una nación con Estado. Y han logrado que haya muchas personas dispuestas a echarlos del Estado.

Hay cuestiones a tener presente:

No hay otra región en Europa que disfrute del autogobierno que se ejerce desde las instituciones forales y comunes de Euskadi.

Los navarros no quieren saber nada de integrarse en Euskadi tal como es, no digamos si encima se hace independiente de España.

Los vascos-franceses de Iparralde, ni son nacionalistas, ni quieren saber nada del conflicto Euskadi-España, salvo los refugiados españoles que allí residen.

En Euskadi se disfruta de una calidad de vida muy superior a la de cualquier otra comunidad del Estado español, fundamentalmente, por la cantidad de recursos que les proporciona su autonomía.

Lo de los derechos históricos del pueblo vasco es un mito, una milonga, y un querer disfrazar de historicismo la tendencia a tener privilegios, gracias al complejo de unos y la esperanza de la mayoría pagando peaje por la paz en el norte de España.

Una comunidad de algo más de dos millones de ciudadanos, no sería tan noticiable sin ETA; lo que les llevaría a esperar en la cola para tener más que añadir a lo mucho que reciben y gestionan.

A sus dirigentes se les ha olvidado que la dictadura franquista les proporcionó una situación en la que el ahorro de la España pobre se invertía en su industria, y su desarrollo, inducido desde Madrid, fue la causa de la inmigración procedente del resto del país, que se dividía entre los que hacían negocios y los que hacían las maletas.

Con todo, su proyecto es desvertebrador y rupturista; incluso dentro de su propio territorio y tejido social -véanse los resultados electorales y la situación de Álava, que nunca se ha sentido atraída por el fundamentalismo batasuno o por las pretensiones segregacionistas del nacionalismo-.

Advertencias a la persistencia
En el mundo actual, ya no es posible la independencia, sólo el cambio de dependencia.

Al poco tiempo de ser nación con Estado, los vascos habrían de resolver sus conflictos internos entre la extrema izquierda de Batasuna y la derecha cristiana del PNV, y lo harían como siempre lo hicieron sus antepasados, matándose en carlistadas.

Así que, o nos tomamos a broma lo del Estado Libre Asociado de Euskadi, o se aproxima una borrasca por el norte.

Lenguaje de terror
Editorial El Correo 28 Julio 2003

El estallido del coche-bomba que ETA había colocado en el aparcamiento del aeropuerto de Santander volvió a sobresaltar ayer a una ciudadanía que, tanto en la capital cántabra como en el resto de España, se resiste a que el terrorismo acabe violentando su existencia cotidiana. El terrorismo está jalonando este período estival con atentados que evocan la secuencia de sus bárbaras actuaciones de años precedentes. Como si los reclutas del terror trataran de emular a sus mentores acudiendo instintivamente a los mismos lugares para cometer los mismos atentados, la nueva generación etarra está siguiendo el guión de siempre aunque variando la cadencia de sus incursiones. Es así como resultan más palpables la sinrazón y la debilidad de un grupúsculo que con su atroz empeño realza su incapacidad para dejar de ser lo que es. El atentado de Santander revela que la destrucción es mucho más que el altavoz que ETA utiliza para hacerse presente: es el único lenguaje que conoce y emplea; en definitiva, su única razón de ser. En el núcleo de la trama terrorista no podría hallarse otro impulso que el de sembrar la muerte y la destrucción para asegurarse su propia pervivencia. Cada bárbara irrupción que protagoniza el terror así lo demuestra.

Divagar sobre el supuesto de que ETA pudiera albergar otras intenciones que las expresadas mediante el lenguaje de la destrucción no sólo resulta inútil; es además pernicioso porque concede al terror mucho más que el beneficio de la duda: le brinda la justificación que sus activistas y sus seguidores requieren para continuar haciendo de la violencia su auténtica ideología. ETA ha dado ya suficientes pruebas de su desalmado propósito totalitario como para que el nacionalismo gobernante en Euskadi siga esperando, sin más, su final, o solicitando de sus dirigentes una pronta renuncia a la utilización del terror. Es inevitable que buena parte de la opinión pública -en especial aquellos sectores perseguidos por la 'fatwa' etarra- perciba en esa paciente actitud de Ibarretxe y su partido una mirada excesivamente comprensiva hacia la trayectoria pasada y futura del terrorismo abertzale. Por eso mismo, los dirigentes que gobiernan la autonomía vasca no pueden sorprenderse -mucho menos indignarse- porque tras cada atentado de ETA surjan voces que apelan a su responsabilidad o que emplazan al nacionalismo democrático a comprometerse para acabar de una vez por todas con la trama terrorista. Ello es así porque, a diferencia de lo que desean creer los responsables de PNV, EA e IU, cada vez está más claro que la sociedad democrática no tiene nada que decirle a ETA. Como cada vez está más claro que las instituciones democráticas no pueden albergar en Euskadi otra prioridad que la derrota de ETA en el más breve plazo.

Paranoia de fondo
Carlos López Casanueva/Madrid Cartas al Director El Correo 28 Julio 2003

Los asesinos que no sacan provecho (como los de ETA-HB) suelen ser personas que no perciben su propia violencia como tal. En el caso vasco, esta paranoia de fondo me parece clara. Gente que se siente parte de un pueblo que lleva cientos de años sometido por las armas (Ibarretxe). Que vive en un país, perdón, un Estado, que es cuando menos una democracia de «mala calidad» (Arzalluz)... Cuando el PNV dice que la violencia vasca es la consecuencia de un conflicto político de fondo, el conflicto ¿cuál es? ¿La decisión del PNV de alimentar la paranoia de fondo mientras no se les respete su pretendido derecho único a ser los 'amos del cotarro vasco'? Y cuando un sector del PSOE corrobora mediante los hechos estas fantasías al mostrar públicamente simpatía hacia el victimismo nacionalista (apoyo de PSC a Atutxa en su defensa de HB-ETA), ¿no están facilitando la aceptación social del engañoso victimismo nacionalista?

La margarita dijo no
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 28 Julio 2003

Esta vez parece que ha salido «no». Como no se sabe con qué criterios se toman las decisiones estratégicas en el PSOE, se supone que habrán ido a un prao a coger margaritas y la de Rubalcaba ha dicho que no van a ir de la mano con el Gobierno para sentar las bases de la Constitución y de la Democracia frente a la pretensión megalómana de Ibarretxe, la CLAE (Comunidad Libre Asociada de Euskadi), definida por el fiscal general del Estado como la aldea de Astérix y Obélix.

El problema no es ya que el PSOE rompa su dinámica de consenso con el Gobierno en asuntos que afectan a la defensa del Sistema, sino que es difícil averiguar por qué registro saldrán los dirigentes socialistas. Es decir, qué margarita les tocará en la siguiente tanda en la que decidan si lo suyo estará más cerca de defender la Constitución y España o, por el contrario, la nueva Corona de Aragón de Maragall con un toque de nacionalismo vasco estilo Patxi López. Cuando dice el PSOE que frente a la CLAE ellos propondrán «más estatuto» recorre un escalofrío por la columna vertebral porque, a saber qué significa eso en manos de Odón Elorza.

¿Por qué ahora el PSOE dice «no» a pactar una estrategia conjunta con el Gobierno? No se sabe. Un buen acuerdo, como el que se alcanzó contra el terrorismo, incluso sería una baza aceptable para la campaña electoral de marzo. En cambio, cualquier planteamiento equívoco en este punto puede pasarles una gravísima factura.
Quizás hayan pensando que es mejor aparecer ante la opinión pública con un mensaje que diga «ni con el PNV, ni con el PP», pero cuando quisieron situarse ahí tras las elecciones municipales, sus gestos fueron incomprensibles para muchos de sus mismos votantes.
Ahora toca «no». Esperemos que eso no signifique que la decisión es mirar para otro lado en este debate.

«Algunos políticos catalanes de hoy parecen franquistas»
Manuel Jiménez de Parga: «Hemos de hacer frente a cualquier ataque contra la Constitución y reafirmar su vigencia»
«No hay que tocar la Constitución para lograr el sentimiento constitucionalista. Pero el sueño, la tercera edad y la libertad informática se deben considerar derechos fundamentales»
Inmaculada G. de Molina La Razón 28 Julio 2003

En abril próximo cumple su mandato como presidente y magistrado del Constitucional. Pero, a sus 74 años, ni se le pasa un solo segundo por la cabeza eso de jubilarse. Al contrario, intentará cumplir uno de sus sueños, convertirse en alcalde de su Granada natal. Esa ciudad con un ilustre pasado histórico. La Granada musulmana con surtidores multicolores, cuya evocación tantos quebraderos de cabeza le ha dado frente a unos políticos que «dañan la imagen de Cataluña con sus acciones judiciales y sus declaraciones». Pero esa ilusión no llegará hasta 2007. Para entonces, Manuel Jiménez de Parga habrá llegado a la «edad superior» de los 78 años. Mientras tanto, anda estudiando la esperanza de vida. Con entusiasmo interroga a sus interlocutores sobre la misma a principios del siglo XX. Era de 40 años. Ahora se ha prolongado casi hasta los 90. Por eso, él aún tiene tiempo, y energías no le faltan, para aspirar como independiente a la Alcaldía de su tierra.

Perfecta armonía
–Hernando considera al Tribunal de Luxemburgo más respetuoso que al Constitucional en sus competencias.
–Estoy seguro de que la intención del presidente del Supremo, buen amigo mío, no era, ni mucho menos, enfrentar a las dos casas. Con la creación de los Tribunales Constitucionales, los Supremos se sometieron a su revisión. Esto genera roces e interpretaciones diversas. En el caso español, la armonía entre los dos tribunales es perfecta y la relación entre sus presidentes, cordialísima. A veces, se han producido interpretaciones diversas y roces. Pero no se puede dar mayor importancia a estas declaraciones.

–¿Es justa la acusación que le hace de sustituir al juez ordinario y dictar nuevas sentencias?
–El Tribunal nunca lo ha hecho. Si se anula una sentencia de un tribunal superior se deja viva la primera, como en el caso de indemnizaciones. Insisto en que nuestras relaciones son buenas. En algún momento, ha surgido alguna discrepancia. Pero no se puede decir que en España haya un conflicto parecido al de otros países.

–¿Cómo marcha el trabajo del grupo creado para superar estos recelos con las reformas legislativas oportunas?
–Marchaba muy bien. Pero el relevo en Justicia retrasó lo que hubiera sido un acuerdo definitivo. No obstante, hay un entendimiento entre los representantes del Constitucional y el Supremo. Estas reformas legislativas son lentas y hay que estudiarlas con mucho cuidado.

–¿El estudio de este grupo estará listo antes de marzo de 2004?
–No digo que se apruebe la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, pero sí el anteproyecto para que en su día se tramite como tal.

–¿La Justicia es lo suficientemente independiente del Poder Ejecutivo?
–Sí, y funciona correctamente. La prueba más contundente es el mínimo número de asuntos que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo falla contra el Reino de España.

–¿Qué opina de que el fiscal general del Estado sea la única figura cuyo mandato no está limitado?
–En EE UU, el fiscal general del Estado es miembro del Gobierno. Aquí se ha querido encontrar una fórmula de Estatuto del Ministerio Fiscal difícil de obtener. Hay un fiscal que tiene su independencia y que recibe, como todos los fiscales del mundo, las sugerencias y peticiones del Gobierno. El Estatuto del fiscal del Estado es correcto, democráticamente válido y se puede homologar al de otros países.

–Por tanto, no hay que limitar sus mandatos para reforzar su independencia, como piden algunos sectores.
–No llego a entender lo de ser más independiente del Ejecutivo. El Gobierno necesita actuar en los tribunales. En lo contencioso y civil tiene a los abogados del Estado y en lo penal al fiscal general, que para eso está. De lo contrario, no tendría ninguna manera de hacer valer sus pretensiones.

–¿Cómo valora la sustitución un tanto precipitada de Villarejo, Bermejo...?
–Son muy amigos míos. No conozco las razones de esas sustituciones.

–Se habla de vendetta.
–No. Son profesionales muy importantes. Ha habido una reorganización con criterios diferentes de cómo debe funcionar la Fiscalía y las Especiales.

–¿Tiene razón de ser la existencia de la Fiscalía Anticorrupción?
–Ha desempeñado un papel importante, pero también quizás la lucha contra la corrupción podría funcionar sin necesidad de un fiscal especial. Las dos fórmulas son defendibles.

–¿Es indispensable la Audiencia Nacional? ¿Y cuando desaparezca ETA?
–Hoy cumple una tarea que de momento no se debe retocar. A lo mejor en el futuro, si entramos en una etapa de convivencia. Pero ahora la Audiencia es muy importante.

–Por cierto, ¿hay indicios para que se investigue la supuesta trama inmobiliaria de Madrid?
–No sé nada.

–¿En determinados casos, los escaños deberían ser del partido?
–La legislación y la interpretación de esta casa no son satisfactorias. La fórmula alemana es la menos mala y recoge la representación proporcional de nuestra Constitución. Consiste en dos votos, uno para la lista y otro para candidatos individuales. Así, se cumple el deseo de tener diputados que uno conoce y, por otra parte, se refuerza la presencia de los partidos. Este sistema funciona en Alemania.

Desnudos
–¿Hay que endurecer la Ley del Menor?
–Hay que darle mayor protección. Hay una sociedad a la que no le importa que exista y le ofrece espectáculos terribles. Bajo la bandera de la liberalidad, crea un clima que no le favorece. Esto es lo que habría que endurecer. ¡Esa foto de las nadadoras desnudas! Era un espectáculo increíble. No comprendo cómo en Cataluña personas con responsabilidades han podido permitir lo del fotógrafo americano con gente desnuda tirada en el suelo. ¡Por Dios! Esa imagen es ofensiva para Cataluña. Eso sí que es ofenderla.

–¿Y la de Extranjería?
–Siempre hemos alardeado de que no somos racistas y cuando ha llegado la inmigración... La gente más modesta es la gran enemiga de la inmigración. Piensa que le va a quitar su trabajo. Al inmigrante hay que darle sus derechos fundamentales y sus protecciones. Y a los delincuentes hay que tratarlos como se les trata en todos los países.

–¿España es débil como nación?
–No. No tenemos un himno nacional con letra. Es un gravísimo error. Países de hace tres años lo tienen y sus futbolistas lo cantan.

–¿Tras 25 años, se puede reformar la Constitución o sería un coladero para las reivindicaciones nacionalistas?
–Los textos constitucionales deben modificarse rara vez y con manos temblorosas. Requiere una vigencia tranquila y sin alteraciones durante un cierto tiempo para que el ciudadano medio lo vea como un documento importante, que deja de serlo si se modifica con frecuencia. Esto genera el llamado sentimiento constitucional, como ocurre en EE UU.

–¿Y?
–Nos falta el sentimiento nacional. Tenemos uno débil, fraccionado, con muchas interferencias. Por eso, para la cohesión de España, el sentimiento constitucional es importante. No hay que modificar la Constitución. No porque existan amenazas concretas, sino porque debe tener una vida larga y tranquila. Ahora bien, otra cosa es su interpretación y adaptación cotidiana a las nuevas exigencias.

–¿Hay que considerar algunos nuevos derechos como fundamentales?
–La libertad informática no está expresamente protegida como derecho fundamental. El derecho al sueño se debe considerar como tal y el de la tercera edad, lo que llamo la edad superior. El porcentaje de personas mayores es tan elevado que merece un tratamiento especial. El artículo 10 es una base para acoger el derecho fundamental de los mayores.

Trabajo en libertad
–¿Prosperará el recurso de Batasuna admitido por el Constitucional?
–Nunca se sabe si los recursos que entran en esta casa van o no a prosperar.

–¿Qué le parece que el consejero de Justicia vasco tilde de mafioso al Supremo?
–Muy mal, sobre todo, cuando es un consejero de Justicia quien pone esos calificativos a instituciones tan importantes.

–¿Lo ocurrido con la «Sala de la Discordia» del TSJPV confirma que la justicia vasca está atemorizada?
–No conozco el detalle. Es un tema en el que ha habido dos interpretaciones diferentes de las normas aplicables y que se ha optado por una. Como todos los días, los tribunales opinan de forma distinta.

–¿Los jueces vascos desarrollan su trabajo en libertad?
–Sí.

–¿El Supremo debería anular todas las decisiones de la mesa del Parlamento vasco?
–No sé. No conozco este tema.

–¿Ibarreche está echando un pulso al Estado al tramitar su plan como proyecto de ley?
–No sé lo que quiere.

–En su proyecto de ley de reforma del Estatuto se considera que los derechos y deberes los ostentan los vascos.
–Hemos de hacer frente a cualquier ataque, venga de donde venga, y reafirmar de forma rotunda la vigencia de la Constitución. El titular del poder constituyente es la nación española. El interés general de España y la solidaridad entre los españoles son unos postulados que se hallan en la base de las normas constitucionales. Los Estatutos de Autonomía dimanan de la Constitución, que es la fuente legítima de los mismos. Es la protagonista a la que acompañan los Estatutos. La autonomía de las Comunidades no es soberanía. Y todo lo que vaya contra esto va contra la Constitución.

–También prevé la creación de una sala especial en el TC.
–El Constitucional tiene jurisdicción en todo el territorio español. No se puede fraccionar su jurisdicción, ni tampoco la del Supremo.

–El Plan Ibarreche incluye la creación del Poder Judicial vasco, reivindicado también por CiU.
–El Supremo tiene jurisdicción en todo el territorio español. Por tanto, no se le puede fraccionar.

–¿Qué puede hacer la Justicia para impedir la convocatoria del referéndum sobre la independencia?
–El referéndum es una decisión jurídico-política. Desconozco la realidad política. ¿Qué fuerzas políticas podrían ayudar o entorpecer cualquiera de las decisiones? Es el político quien debe tomar la decisión, si es posible con los asesoramientos jurídicos pertinentes. Ya veremos qué pasa.

–¿Se debe aplicar el artículo 155 de la Constitución, si hay referéndum?
–Es una decisión jurídico-política. No es un precepto que tenga sólo un efecto jurídico. También lo tiene político. Cuando era ministro la realidad que teníamos que tratar era muy distinta. A veces, no coincidía con la jurídica. Cuando estás ahí (en el Gobierno) te das cuenta de que no puedes hacer determinadas cosas. Políticamente no puedes. Aplicar el artículo 155 o cualquier otra reacción política lo deberá decidir quien conozca la vida política sobre la que se proyecta. Esas medidas tienen después sus efectos que pueden ser estupendos o no tanto.

–¿A qué efectos se refiere?
–Es un tema político.

–Según el proyecto de ley de Ibarreche, este artículo no sería de aplicación al País Vasco.
–Y tampoco otros. Hay muchos artículos que ellos no aplican...

–¿Por qué se tiene tanto miedo a usar el artículo 155? ¿Si nunca se pensó utilizar, por qué se incluyó?
–Es una decisión jurídico-política. Tampoco se puede ir por el mundo pegando palos de ciego. Es una decisión muy importante. Comprendo que se medite y se reflexione.

–¿Qué le parece que CiU, al amparo del Plan Ibarreche, proponga su reforma estatutaria? ¿Esta propuesta está al margen de la Constitución?
–Hay unas actitudes favorables a la mayor autonomía e incluso a la independencia, que, según las circunstancias, aparecen con mayor o menor fuerza.

–¿Se acentúan con la proximidad de citas electorales?
–Es un momento oportuno para recordar los programas electorales. Es discutible hablar de Cataluña como una unidad. Hay muchas Cataluñas. La pena es que algunos políticos dan una imagen de intransigencia que no corresponde a Cataluña. Con sus declaraciones, hacen un daño enorme. La gente que no la conoce piensa que todo el mundo es igual y no es así.

Franquistas, hoy demócratas
–¿A qué políticos se refiere?
–A algunos que dicen algo que creen un acierto y es un error, porque perjudica a la imagen de Cataluña. Es una sociedad tolerante y abierta, donde hemos convivido mucha gente y algunos hemos luchado de forma clara por la democracia. Algunos de los políticos que ahora salen me recuerdan su actitud franquista y su colaboración con el franquismo. Y hoy son más demócratas que nadie. Uno se tiene que callar. ¿Qué vas a hacer? Algunos de los que surgen ahora estaban en otra postura o en ninguna, que era otra manera de colaborar con el franquismo.

–¿Los nacionalismos vasco y catalán quedarán algún día diluidos en una Europa, con su Constitución?
–No. Los nacionalismo son, como los sentimientos, difíciles de extirpar. Que tengamos una Constitución europea, aunque sea imperfecta y haya que retocarla, es una gran conquista.

–¿Quiere decir que el País Vasco y Cataluña serán independientes algún día?
–No. A los vascos los conozco poco. Los catalanes se siente muy catalanes, pero también españoles. No me parece mal que existan los sentimientos nacionales dentro de un orden y siempre que no se transformen en guerras.

–¿CiU se extralimitó con la demanda civil que le presentó?
–El Supremo dictó sentencia favorable a mí. No he ofendido a Cataluña. Esa palabra no la usé nunca. Son ellos con estas acciones judiciales los que la están ofendiendo. Están dando una imagen de intransigencia que no corresponde con esa autonomía. Son ellos los que la están dañando y no yo, al decir que hay autonomías que se autocalifican de históricas y al asegurar que la historia ha pasado por Cataluña, País Vasco y Galicia, pero también por Castilla, Andalucía...

–¿Por qué?
–Era tan obvio el desarrollo que tenía Granada, Córdoba, Andalucía, en comparación con el resto de España en el siglo X. Se enfadaron cuando dije que teníamos fuentes de colores. No tengo la culpa. Lo siento mucho, pero era así.

–¿A los políticos de CiU no les importaría reescribir la historia?
–Es una tentación humana.

El Gobierno cántabro exige al PNV que «se olvide» del 'plan Ibarretxe' y acabe con la banda
El Ejecutivo vasco muestra su «repulsa más enérgica» a un atentado «que rompe la convivencia normalizada entre los ciudadanos
PERE FRANCESCH/BILBAO El Correo 28 Julio 2003

Los partidos democráticos condenaron ayer «con rotundidad» el nuevo atentado de ETA en Santander, que permitió escuchar reproches dirigidos al lehendakari y al Gobierno vasco, por dedicar más energías a sus exigencias «inconstitucionales» -en alusión al 'plan Ibarretxe'- que a combatir a la banda. En esta línea, el secretario general del Partido Regionalista de Cantabria y presidente de la comunidad, Miguel Ángel Revilla, aseguró que es al PNV a quien deben dirigirse los partidos al exigir «que esto se acabe» y no a la propia ETA, que, según dijo, no es más que una «banda de desalmados y asesinos».

Revilla exigió a los jeltzales que sean «más rotundos» en la condena de estas «salvajadas» y «se olviden de reivindicaciones de Estado, porque este tipo de sucesos afectan a todos los vascos y a todos los españoles». A su juicio, el mensaje del jefe del Ejecutivo de Vitoria «da alas a los terroristas porque plantea reivindicaciones que coinciden con las de HB y ETA».

Desde el Gobierno central, el ministro de Interior, Ángel Acebes, que se desplazó al aeropuerto de Santander para evalúar 'in situ' los daños, insistió en que «nada» debe desviar la atención del «prioritario» combate contra ETA, algo que, en su opinión, no ocurre en el caso del Ejecutivo de Ibarretxe. «En lugar de dedicarse a colaborar en la detención de los miembros de ETA, se están ocupando de proponer planes de ruptura inconstitucionales», subrayó Acebes, que lamentó el «daño» que estas propuestas hacen a la lucha antiterrorista y a Euskadi y consideró «ilógica y sin sentido» la actitud del lehendakari.

Por su parte, el Gobierno vasco mostró su «repulsa más enérgica» al atentado y afirmó que «rompe la convivencia normalizada entre los ciudadanos». El Ejecutivo vasco recordó que la comunidad cántabra ha sufrido «reiterados ataques por parte de ETA que sólo han sembrado el horror y la indignación entre la población». Por ello, el Gobierno autónomo, que condenó esta nueva acción terrorista, mostró su solidaridad con el pueblo cántabro y añadió que el terrorismo de ETA «sólo provoca conmoción social y dolor personal en los afectados».

La vicepresidenta regional y secretaria general del PSC-PSOE, Lola Gorostiaga, consideró que el atentado sólo añade más «dolor, indignación y rabia», pidió la ayuda de los ciudadanos para erradicar la «lacra que es el terrorismo», así como la unión de las formaciones democráticas «por encima de los intereses partidistas».

Final cercano
El secretario general del PP cántabro, Francisco Rodríguez, que también llamó a la unidad de la clase política, aseguró que en los próximos años «se verá que se acaba esta lacra del terrorismo». La secretaria de organización del PP, Ana Mato, también se mostró confiada en que «lograremos acabar con el terrorismo» con los instrumentos que contempla la Ley.

IU hizo un llamamiento a la sociedad «para no dejarse amedrentar» y para «responder con seriedad y unidad en la calle ante la violencia», además de felicitar a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado por la rápida evacuación.

Acebes denuncia que el Plan Ibarretxe legitima el terrorismo etarra
SANTANDER. ABC 28 Julio 2003

«Los etarras no tienen, desde la lógica nacionalista, ninguna razón para dejar de actuar pues el documento de Ibarretxe les da la razón sobre el supuesto conflicto», declara Acebes. El ministro del Interior, Ángel Acebes, aseguró ayer que el plan soberanista de Ibarretxe es uno de los factores que más perjudican a la lucha antiterrorista. Poco después de que ETA hiciera estallar un coche bomba cargado con treinta kilos de explosivo en el aparcamiento del aeropuerto de Santander, Acebes afirmó que el articulado del proyecto desvelado el pasado miércoles por ABC legimita a ETA tanto porque recoge buena parte de sus postulados (derecho de autodeterminación, cuestión territorial, etcétera) como porque le da la razón sobre la supuesta «naturaleza política del conflicto».

«ETA no tiene ninguna razón, desde la lógica del nacionalismo, para dejar de actuar», afirma Acebes en declaraciones a este periódico. Según las tesis del titular de Interior, el hecho de que los nacionalistas vascos estén más implicados en un debate teórico sobre el soberanismo que en actuar para que ETA deje de matar es otra de las causas que hacen más complicada la lucha antiterrorista. Ese desestimiento por parte del PNV y del Ejecutivo vasco contrasta con la contundencia de la colaboración internacional, la eficacia de las Fuerzas de Seguridad y la decidida acción judicial contra la estructura -ya ilegal- que ETA había dispuesto en las Instituciones y en algunos márgenes de la sociedad civil vasca.

Sin lógica ni sentido
Según el ministro, «no hay ninguna lógica, ni tiene ningún sentido que el Gobierno vasco y el PNV estén empeñados en prioridades como la de provocar una ruptura inconstitucional cuando lo que deberían hacer es dedicar todos sus esfuerzos a detener a los terroristas, a luchar contra ETA sin que nada les despiste de ese objetivo».

Sin embargo, no parece que el Ejecutivo vasco esté dispuesto a atender las consideraciones procedentes del Gobierno. Ayer mismo, el consejero vasco de Justicia, Joserba Azkarraga, en una entrevista en «Gara», apostaba por la «vía política» para acabar con ETA. Y la semana pasada en el mismo medio era el titular vasco de Interior, Javier Balza, quien se hacía eco de parecidas consideraciones para concluir que el futuro de ETA era el de convertirse en una especie de fenómeno residual parecido al de los Grapo. Además, Ibarretxe ha tratado en todo momento de no relacionar la confección de su plan con las exigencias de ETA. Pese a todo, los nacionalistas contemplan el proyecto soberanista como una forma de introducir las tesis maximalistas de ETA en el diseño futuro del País Vasco.

Estructura terrorista
Entre tanto, los terroristas continúan con su campaña, que sostienen, básicamente, el «comando itinerante» -compuesto por Jon Joseba Troitiño y Asier Eceiza-, el Vizcaya y una estructura en Guipúzcoa. A esos tres grupos hay que atribuir, según fuentes de Interior, las acciones de las últimas semanas cuyo común denominador ha sido el de intentar «cazar» a los desactivadores de explosivos. En Bilbao, la banda colocó un artefacto en unas instalaciones de Iberdrola cuyo objetivo era provocar una matanza entre los miembros de la Ertzaintza que acudieron al aviso de bomba. Similares procedimientos que las bombas puestas, esta semana pasada, en Alicante, Benidorm y la localidad navarra de Estella.

Fuentes de Interior explicaron también que todo apunta a que ETA ha centrado su estrategia en buscar víctimas entre los miembros de las Fuerzas de Seguridad, lo que no provoca contradicciones entre sus partidarios, y en no condicionar de una forma abrupta, por el momento, los pasos que PNV y Batasuna están dando hacia la convergencia, con el telón de fondo del Plan Ibarretxe.

Frente a los cálculos y las tácticas que ocupan a los nacionalistas -para los que acabar con la violencia depende de que se satisfagan todas sus exigencias-, el ministro Acebes insistió ayer en que «el Estado seguirá persiguiendo a todos los responsables de estos atentados para ponerlos a disposicion de la Justicia y que cumplan íntegramente sus condenas».

Pese al recrudecimiento de la actividad de ETA desde el final de las elecciones municipales, la Policía ha logrado desarticular un «comando» en Berriozar (Navarra) -con la detención de dos «liberados»- y las autoridades mexicanas llevaron a cabo hace nueve días una operación de envergadura con la detención de nueve personas (dos de ellas mexicanas) que formaban parte de la infraestructura de la banda para mover capitales sin dejar rastro.

Gonzalo Anes dice que todas las Comunidades son históricas y tienen un pasado común
Ep - Madrid.- La Razón 28 Julio 2003

El director de la Real Academia de la Historia, Gonzalo Anes, alerta contra la enseñanza tendenciosa de la Historia en algunos ámbitos de nuestro país que intenta conformar mentes a ideas preconcebidas con unas finalidades políticas. Anes dijo a Ep que todas las comunidades son históricas, con una historia común que deben conocer los alumnos, sin particularismos. Por otra parte, atribuyó al antiamericanismo en el mundo la eficacia que tuvo la propaganda soviética que aún está en la mente de millones de personas.

Gonzalo Anes indicó que «todas las comunidades son históricas y sus habitantes deben conocer, en líneas generales, la historia común, porque si no se conoce la historia común se va a un particularismo no comprensible». A su juicio, por conveniencia propia de los alumnos y de las familias interesa que se conozca lo esencial de la historia común. El director de la Academia de la Historia distinguió entre lo que enseñan los libros de texto y las explicaciones de los profesores en las distintas Comunidades Autónomas. Defendió la visión amplia frente a los particularismos y aseguró que no se puede ir contrarriente en una Europa unida.

Al mismo tiempo, manifestó que los políticos, y no sólo los catalanes o los vascos, independientemente de la Comunidad Autónoma de que se trate, siempre tienen la tendencia a servirse de la historia para fundamentar sus argumentaciones.

Formación deficiente
Por otra parte, Anes manifestó que «los conocimientos de los alumnos, en general, cuando llegan a la universidad, son muy deficientes y, según las zonas de España, hasta parciales y vistos de manera tendenciosa». «Pero esto no quiere decir –añadió– que los estudiantes lleguen a la universidad con una formación peor que la que teníamos hace treinta o cuarenta años». Para Anes, los alumnos llegan «con una formación distinta y saben muchas cosas que nosotros ignorábamos», sin citar el caso de la informática que sirve para una mayor formación. No obstante, Gonzalo Anes declaró que "ha habido una dejadez en la formación humanística de los alumnos en los centros de enseñanza primaria y media". Sin embargo, el director de la Academia de la Historia consideró más preocupante que "se les enseñe tendenciosamente y se intente conformar sus mentes a ideas preconcebidas con una finalidades políticas". Elogió el esfuerzo realizado por las autoridades del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y, en especial, de la ministra Pilar del Castillo y de su antecesora, Esperanza Aguirre.

"PORTENTOSA" PROPAGANDA SOVIETICA CONTRA USA
Por otra parte, al ser preguntado por las movilizaciones en todo el mundo contra la guerra de Irak, calificó de "portentosa" la eficacia de la propaganda soviética contra Estados Unidos, al que se identifica con el capitalismo y las multinacionales, mientras se olvida que este país salvó a Europa del nazismo y del avance del stalinismo. "Una de las cuestiones más admirables del siglo XX es la eficacia inmensa de la propaganda soviética, a partir sobre todo de la II Guerra Mundial. Su eficacia es portentosa y ha conseguido imbuir en las mentes de un gran número de personas de todos los países del mundo la idea de que los Estados Unidos son la explotación del capitalismo, las multinacionales y responsables de la pobreza en el mundo", declaró. Anes aseguró que la propaganda soviética contra Estados Unidos "está grabada en las conciencias de la gente, independientemente de cuáles sean sus ideas que pueden ser profundamente conservadoras y, al mismo tiempo, profundamente antinorteamericanas". Se mostró partidario de hacer un análisis sobre la propaganda soviética que ha hecho que la opinión pública esté contra Estados Unidos en las manifestaciones, a la vez que no trata del régimen sangriento de Saddam Hussein en las manifestaciones.

NOS LIBERÓ DEL NAZISMO Y EL STALINISMO
"Se ha olvidado totalmente --dijo-- que gracias a Estados Unidos Europa se liberó del nazismo. Gracias a Estados Unidos hubo una contención del avance del stalinismo en Europa y en el mundo y, gracias a Estados Unidos, Europa ha podido disfrutar de un nivel de vida mucho más alto, porque lo que había de gastarse en armaneto hizo posible una política social que ha significado bienestar para un gran número de personas". Resaltó que España tiene una leyenda negra por haber mandado en el mundo, como ahora la tiene Estados Unidos. "Toda potencia o país que sobresale tiene detractores. España lo tuvo en tiempos de Carlos V y Felipe II", puntualizó.

ETA continúa su ofensiva y hace estallar un coche bomba en el aeropuerto de Santander
Acebes reprocha a Ibarreche que plantee la secesión en vez de detener etarras
ETA volvió ayer a sembrar el terror. El aeropuerto de Santander sufrió a las 5.02 de la tarde cuantiosos daños materiales tras hacer explosión un coche bomba con matrícula doblada de Bilbao que se hallaba en el aparcamiento de la terminal cántabra, aunque no hubo que lamentar heridos. La fachada del aeropuerto quedó totalmente destrozada. La onda expansiva alcanzó a una docena de vehículos, que quedaron calcinados.
Marta Borcha - Santander.- La Razón 28 Julio 2003

El aeropuerto cántabro presentaba un paisaje desolador: amasijos de hierro, vehículos calcinados, ventanas rotas, cristales por el suelo cubiertos de espuma, estructuras metálicas de las puertas de entrada al aeropuerto violentamente arrancadas, coches de bomberos apagando el fuego, un intenso olor a quemado y una patente indignación en todo el personal del aeropuerto y las Fuerzas de Seguridad.

Según fuentes de la investigación, el coche bomba, un Renault 19 rojo, estaba cargado con 30 kilos de explosivos, cantidad muy superior a la utilizada por ETA en sus últimas acciones criminales. En Alicante y Benidorm, por ejemplo, utilizaron entre ocho y diez kilos de cloratita.

La llamada de los terroristas a las 16.55 horas al diario «Gara» que anunciaba la explosión de un coche bomba a las 17.00 horas puso en marcha un amplio dispositivo policial que acordonó el aeropuerto de Santander y trasladó a más de sesenta personas, entre pasajeros y trabajadores del aeropuerto, a las pistas de aterrizaje por falta de tiempo para evacuarlos. La angustia de la decena de pasajeros que vieron truncados sus destinos a Madrid y Barcelona era latente en las horas posteriores al atentado. El destino y la rápida actuación de la Guardia Civil quiso que no hubiera víctimas, y el estar vivo era, para los pasajeros que todavía no creían lo que había sucedido, el único motivo de alegría.

La deflagración del coche fue tan potente que algunos de sus fragmentos sobrevolaron la terminal y alcanzaron las pistas de aterrizaje donde se encontraba el personal del aeropuerto y los pasajeros. Fuentes de la lucha antiterrorista informaron de que los Técnicos en Desactivación de Explosivos de Guardia Civil que acudieron hasta el aparcamiento del aeropuerto de Santander tenían orden de no intentar desactivar la bomba, a pesar de tener localizado el vehículo, por temor a que la banda hubiese mentido en la hora de la explosión y se tratase de una trampa.Todos los accesos al aeropuerto quedaron cerrados tras el aviso de la banda y el tráfico de aviones se desvió a aeropuertos cercanos.

ETA reapareció en Santander sólo sesenta horas después de haber atentado contra los juzgados de la localidad navarra de Estella.
Poco después, a las 18.55 horas, el ministro del Interior, Ángel Acebes, aterrizaba en el aeropuerto cántabro en el primer avión de la Fuerza Aérea Española que tomaba tierra en las pistas tras el atentado. «ETA está haciendo todo lo que puede con todo lo que tiene», aseguró el ministro, quien atribuyó este atentado a la estructura estable de la organización terrorista en el País Vasco y Navarra.

Críticas a Ibarreche
El ministro tuvo también palabras para criticar al Gobierno vasco y su plan soberanista. «En lugar de dedicarse a detener a los “comandos” terroristas, se dedican a promover planes de ruptura anticonstitucionales que tanto daño hacen al estado democrático».

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