AGLI

Recortes de Prensa     Martes 29 Julio  2003
La hora de la intransigencia
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 29 Julio 2003

La gran desvergüenza
Germán Yanke Libertad Digital 29 Julio 2003

Nacionalidad, partidos y referéndum
BENIGNO PENDÁS ABC 29 Julio 2003

ETA presiona y el PNV espera
Lorenzo Contreras Estrella Digital 29 Julio 2003

Vaya Plan
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 29 Julio 2003

Intolerancia
Juan Allende La Razón 29 Julio 2003

El regionalismo como solución
Enriqueta Benito Bengoa La Razón 29 Julio 2003

«Campaña veraniega»
Faustino F. Álvarez La Razón 29 Julio 2003

La visita de ETA
José Cavero El Ideal Gallego 29 Julio 2003

Vascos al sol
Bruno Aguilera La Razón 29 Julio 2003

La dignidad de la UPV
GOTZONE MORA  El Correo 29 Julio 2003

Ibarretxe no deja de sorprendernos
Cartas al Director ABC 29 Julio 2003

Voto de UA
Ernesto Ladrón de Guevara Cartas al Director El Correo 29 Julio 2003

Un sacerdote en el exilio
Editorial La Razón 29 Julio 2003

Selecciones
ALFONSO USSÍA ABC 29 Julio 2003

Michavila: «A Ibarreche sólo le apoyan comunistas y terroristas»
E. L. P. - Madrid.- La Razón 29 Julio 2003

Arenas sostiene que «hay tres propuestas de ruptura con la Constitución: las de Ibarretxe, Mas y Maragall»
G. L. A. ABC 29 Julio 2003

Larrínaga deja Maruri por el «apartheid social» del PNV, «mayor que el de HB»
J. Arias Borque - Vitoria.- La Razón 29 Julio 2003
 

La hora de la intransigencia
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 29 Julio 2003

MATA ETA, y hay gentes que aconsejan dialogar, es decir, ceder en algo. Pide Ibarretxe la secesión, y lo que se les ocurre a algunos es dar algo a cambio. Porque en el fondo creen que los que asesinan y los que piden la separación del País Vasco tienen algunas razones históricas para hacerlo. Piensan que las mayorías están siempre en deuda y que por definición los minoritarios deben ser atendidos... Son los tontos útiles de ETA y del PNV, profesores -constitucionalistas con frecuencia-, historiadores, periodistas, políticos, verdaderamente dañinos para nuestra convivencia. Han sido los oportunistas que han jugado con el capital social y cultural de España para quedar ellos bien, como seres generosos, en realidad esclavos de un ego enfermizo al que sacrifican la defensa de lo común nacional.

Estas gentes (de izquierda en general excepto algunos casos notables de la derecha) han sido las que han inspirado todos los excesos del proceso autonómico, desde la Constitución hasta nuestros días, desde la introducción del concepto de «nacionalidades» y las alusiones a los Fueros en aquella hasta nuestros días del Plan Ibarretxe.

Ya he escrito en más de una ocasión que hay que buscar la explicación de esta actitud entreguista y pródiga respecto al capital común de la Nación, en un complejo de culpa frente a los nacionalistas. Un complejo hecho de ignorancia histórica, de desconocimiento de la propia España, del residual autodeterminismo que hunde las raíces en el estalinismo y en el tercermundismo, de haber sido con frecuencia hijos de los ganadores de la Guerra Civil. Conocedores los nacionalistas de la «entereza» patriótica de sus contrincantes, se entregaron a un reivindicacionismo sin límites sin darse nunca por satisfechos. Así, mientras se iba disolviendo el Estado como un azucarillo, estos seres seguían pensando en nuevas concesiones. De este modo hemos llegado a la situación actual: ahora, se pide un Estado Vasco; mañana otro catalán y ¿por qué no? pasado el gallego.

Sólo un proceso como el que hemos vivido permite que Jordi Pujol pueda decir, al abandonar la carrera a la Generalidad catalana, que nunca en la Historia un político catalán sacó tanto del Estado, y al mismo tiempo que «Madrid» no ha sabido entender a Cataluña y que, de esa manera, se ha perdido la ocasión de encontrar el «encaje» de aquella en España. ¿No resulta nauseabundo que se siga hablando de la persistencia de los «hechos diferenciales»? Como digo, los nacionalistas descubrieron la endeblez no sólo patriótica sino psicológica de los no nacionalistas y siguen explotándola como una mina. En esta confianza a veces llegan al histrionismo, como ha sucedido con Pascual Maragall al proponer la vuelta a la Corona de Aragón.

Hay un hartazgo de todo esto. Cada vez queda más clara la desvergüenza de los nacionalistas y más al descubierto la miseria moral de los entreguistas. Si, como escribía el domingo José Antonio Zarzalejos, este salto que representa el Plan Ibarretxe puede llegar a suponer una crisis en el PNV, ¿cómo es posible que estos «mediadores» de los nacionalistas puedan decir que algo tendremos que hacer desde el Estado, desde el Gobierno, desde Madrid? Abrumados por la culpa de hablar en castellano, de pertenecer a este gran país que es España y que ha dado a la humanidad gentes como Ignacio de Loyola y Miguel de Unamuno, ¿tendremos que ofrecer a cambio algo para impedir la separación del País Vasco? Una vez más se nos viene a decir que los que nos sentimos españoles somos los responsables últimos de este disparate que es el Plan Ibarretxe y que, por ello, deberemos sentarnos a dialogar, a negociar, a llegar a un acuerdo. De lo contrario, España irá al desastre por nuestra bien conocida intransigencia.

¿Sabes qué te digo, querido lector? Que al fin llegó la hora de la intransigencia. Que ni un milímetro más.

La gran desvergüenza
Germán Yanke Libertad Digital 29 Julio 2003

Es un asunto personal, ya lo sé. Es un asunto mío, pero también de cientos de miles de ciudadanos. Aunque muy personal, sin duda, porque, ante la ofensiva nacionalista (Plan Ibarretxe, rebeldía institucional, criterios cotidianos antidemocráticos, política de desistimiento de los no nacionalistas, violencia terrorista, arbitrariedad y discriminación) lo que nos jugamos, cada uno de ellos y yo, es nuestra libertad y nuestros derechos.

Me enfrento, por ello, a la estrategia socialista del momento como un asunto personal. Y no puedo entender que, por su incapacidad para establecer una política coherente y cohesionada –que es un problema que ya detectaron en el último de sus Congresos, como consta en los documentos del mismo–, no quieran ahora defendernos de este ataque totalitario junto al PP.

Realmente patético resulta que, ante la imperiosa necesidad de que los demócratas estén unidos, se responda reprochando al PP que pone en cuestión la política autonómica del PSOE o que subraya en el debate político contradicciones o falta de cohesión. Al parecer, para defender mi libertad y la de mis conciudadanos, el socialismo español pone condiciones: que el PP acepte que es la misma doctrina la que expone el señor Maragall y la que defiende el señor Bono, que diga que le parece bien que la Ejecutiva del PSOE se cargara a Nicolás Redondo después de haber dado el primer paso importante para arrebatar el poder democráticamente a los nacionalistas, que ratifique en un congreso que las diferencias entre el alcalde de La Coruña y el de San Sebastián son, además de meras cuestión de matiz, asuntos internos que no afectan a la ciudadanía, que pase por alto sus escalofriantes pactos en Navarra... Podría seguir pero ¿para qué? Parece que el PSOE nos pide que, si necesitamos su concurso para defender nuestras libertades, neguemos que tiene problemas, vayamos más allá de las actas de su propio congreso, y adoremos devotamente a sus dirigentes. Si no, ellos irán a lo suyo. Y, en lo suyo, ellos sí, ellos podrán decir que el PP tensiona la situación, que su política (incluso la del Pacto Antiterrorista suscrito con ellos) conduce a una menor cohesión territorial, que no dialoga y que es un partido antidemocrático.

Si quieren hacerlo así, si quieren ir a lo suyo, es mejor que lo justifiquen de otro modo. El comunicado de los socialistas vascos, firmado por su coordinador, es una desfachatez intelectual propia de la formación de que lo firma pero impropio del partido de Indalecio Prieto. Aquí, ante Ibarretxe, no estamos ante un problema de poder y representación de los distintos partidos en los que haya que velar por la supervivencia o la fuerza del PSOE. Aquí, ante una ofensiva totalitaria que quiere dinamitar la línea de flotación de la democracia, no hay distintas respuestas, las de derechas y las de izquierdas –si es que estos señoritos del PSE pueden ser considerados de izquierda, tantos de ellos vinculados familiar y laboralmente a las empresas e instituciones del PNV–, sino la del Estado de Derecho, la de los fundamentos de la democracia, comunes, espero, a los partidos nacionales PP y PSOE. Ya está bien de fórmulas imbéciles y entontecedoras como esa de “más Estatuto”, como si esa vaporosa nadería fuera la solución a la violencia terrorista apoyada por las insitituciones controladas por los nacionalistas. Y sin un somero análisis, que la actual dirección del PSE no ha hecho nunca en público, de la situación actual del desarrollo estatutario y de las razones –casi todas impresentables– por las que se sigue reivindicando lo irreivindicable con sensatez somera.

Este trasunto de mal estudiante de Básica que es el coordinador del socialismo vasco, como tantos otros iletrados de su partido, tan bien instalados, tan protegidos, tan excelentemente pagados por unos y otros, nos vienen ahora con el diálogo entre Gobiernos. Al parecer, si ellos se oponen al proyecto “rupturista, soberanista y etnicista”, es que son muy buenos socialistas; si lo hace el Gobierno conservador es que no dialoga. Y nos cuentan que hay que construir el país “desde el entendimiento y el acuerdo” para empezar a negarlo con el PP, con lo que ya se sabe con quién hay que intentar entenderse, a pesar de todo. Y luego esa bobada de “más Estatuto”.

Para oponerse a la guerra de Irak no pusieron tantas condiciones ni reclamaron tanta autonomía. Podían estar todo el día en la calle con IU y podían en el Parlamento coordinar mociones, preguntas y reclamaciones con comunistas, regionalistas, nacionalistas y hasta el PNV. Era “contra el PP” (que parece el desideratum máximo de la doctrina socialista contemporánea) y todo valía. Y si el PP se muestra intransigente con el nacionalismo totalitario, pues ellos no. Y si se empeña en defender la unidad de España, pues ellos tratarán pronto de defender otra cosa, por aquello de la unidad desgasta al PSOE y da votos al PP.

Sí, ya sé que es un asunto personal. Pero no puedo aceptar que, para mantener su mediocridad y evitar enfrentarse a los verdaderos problemas (los del PSOE y los del país), estos socialistas se nieguen a ir de la mano de los demócratas. Otra vez.

Nacionalidad, partidos y referéndum
Por BENIGNO PENDÁS ABC 29 Julio 2003

Tercera tesis: sobre el falso pivote de la autodeterminación y más allá -por razones obvias- de los derechos históricos, plantea el título I el «derecho a decidir» del Pueblo Vasco, en particular la facultad de segregación respecto del Estado español. Con tal objetivo se articulan tres elementos que incurren en inconstitucionalidad patente: el derecho a la nacionalidad vasca, la potestad para convocar consultas populares y la aprobación de una ley propia de partidos políticos.

«Segregación» es, por tanto, la palabra clave en el análisis del discurso jurídico y político. He aquí el tenor literal del artículo 2.4: «En el supuesto de que las ciudadanas y ciudadanos vascos, en el ejercicio democrático de su libre decisión, manifestaren su voluntad clara e inequívoca de proceder a la segregación del Estado español, las instituciones vascas y españolas se entenderán comprometidas a garantizar un proceso de negociación interno y externo para establecer de común acuerdo las condiciones de la misma».

Fórmula insólita: la voluntad unilateral del Pueblo Vasco impone un deber jurídico inexcusable a los órganos del Estado. Sobre el conjunto del título I planea una concepción esencialista y antidemocrática. El profesor Llera lo explicaba con claridad hace unos días en ABC: «Les queda grande la sociedad vasca abierta y plural y le temen a la democracia representativa, por eso prefieren un espacio público sólo para la comunidad nacionalista basado en sus métodos plebiscitarios y populistas». Por eso reclama el texto la potestad omnímoda para convocar consultas por vía de referéndum, con un farragoso detalle sobre sus formas y consecuencias, vinculante -una vez más- para terceros.

Para ello establece una nacionalidad vasca, compatible -dice- con la española, y la extiende a la «diáspora» concebida como una consecuencia del «ius sanguinis» perpetuo. Con el mismo objeto, por último, otorga a la Comunidad Libre Asociada la competencia exclusiva para la creación, reconocimiento, organización y extinción de partidos políticos, sindicatos y asociaciones empresariales. Todo bajo control en el paraíso nacionalista.

El modelo de segregación sigue las pautas de Quebec, aunque parece ignorar los nuevos tiempos que corren en Canadá. Apela también al «común acuerdo» para repartir la herencia, al modo -quizá- de la separación de checos y eslovacos. Sea como fuere, el derecho de secesión da lugar a una fórmula política más débil que la confederación.

La historia no engaña. La confederación norteamericana, etapa intermedia entre independencia y Constitución federal, se establece en virtud de los «Articles» de 1777, que proclaman una unión perpetua entre los Estados. En el debate posterior, apasionante para la Teoría Política, concurren dos tesis contradictorias: los defensores del derecho de secesión, en particular Calhoun, representantes de las oligarquías locales, contra los federalistas al modo del famoso juez Marshall o el presidente Jackson, cuyo discurso de 1832 al pueblo de Carolina del Sur merece una cita literal: «La secesión no significa la denuncia de un pacto, sino la ruptura de la nación». Bien dicho. Ésta es la consecuencia inaceptable del sujeto constituyente ficticio y del inexistente derecho de autodeterminación. También es la prueba inequívoca del carácter transitorio del sedicente pacto para la libre asociación: hoy, nos vale; mañana, armonizada «ad hoc» la sociedad vasca, nos separamos. Supongo que nadie en sus cabales pretenderá sostener de buena fe la constitucionalidad de esta propuesta.

Para conformar un Pueblo Vasco limpio de asperezas y adherencias, entran en escena tres instrumentos de eficacia jurídica indiscutible. Son las ventajas de la fuerza constitutiva del Derecho. Ante todo, una nacionalidad propia, jugando con trampa a la hora de utilizar la expresión en el sentido del artículo segundo de la Constitución. Esta de ahora es una nacionalidad concebida como estado civil y traducida en ciudadanía vasca a efectos del Derecho público. La pretensión del Proyecto choca de raíz con el artículo 11 del texto constitucional. Sólo existe la nacionalidad española, que se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo dispuesto por el Código Civil. La «doble nacionalidad» está prevista como excepción justificada, que se articula por medio de un tratado internacional, «con los países iberoamericanos o con aquellos que hayan tenido o tengan una particular vinculación con España». Una vez más, el Estatuto Político vulnera sin pudor el principio de igualdad ante la ley que preside la Constitución en su conjunto. En especial, cuando prevé una «Carta fundamental de derechos y deberes civiles y políticos de la ciudadanía vasca», aprobada por ley del Parlamento de Euskadi. Más y mejores derechos, se supone, en contra del valor más arraigado en la conciencia política contemporánea.

La consulta popular es la vía que pretende otorgar legitimidad democrática a la aventura soberanista. De ahí la insistencia en que sólo la Comunidad Libre Asociada controle la convocatoria y la práctica del referéndum, exigiendo del Estado el respeto escrupuloso de su resultado. También se apunta al referéndum como fórmula para la eventual incorporación de Navarra (artículo 3.3), sin apelar -prudencia y realismo- a nada semejante cuando se trata de territorios «ubicados», así lo dice, en el Estado francés (artículo 4). Es evidente que no encaja en la Constitución: el referéndum ha de ser convocado por el Rey, a propuesta del Gobierno, previa autorización del Congreso de los Diputados, dispone el artículo 92.2 en referencia al referéndum consultivo. El resto de las consultas previstas en la norma fundamental conciernen a los Estatutos de autonomía y a la reforma de la propia Constitución. Supongo que está muy claro: el Proyecto Ibarretxe exige acudir al procedimiento agravado del artículo 168: dos tercios en Congreso y Senado; elecciones generales; dos tercios en las nuevas cámaras; referéndum. De todos los españoles, por supuesto. Chantajes aparte, no tiene ninguna posibilidad razonable de prosperar.

Vamos con el tercer elemento. El texto atribuye a Euskadi la regulación de los partidos políticos y deja un papel muy secundario a las leyes orgánicas del Estado. Objetivo político: devolver la legalidad a Batasuna y dar cobertura a quienes han sido expulsados con todo rigor técnico-jurídico (ley, sentencia del Tribunal Constitucional, sentencia del Tribunal Supremo) del espacio público reservado a las personas honradas. Por fortuna, ya no hay terroristas en las instituciones democráticas. Sin embargo, el Proyecto Ibarretxe pretende que recuperen sus puestos en las asambleas autonómicas y locales. Propósito perverso. Procedimiento inviable: sólo mediante ley orgánica, fuente jurídica de carácter estatal por definición, procede el desarrollo de esta variante específica del derecho de asociación. Así lo determina el Tribunal Constitucional en la sentencia 48/2003, reiterando su jurisprudencia anterior: el partido es una forma particular de asociación cualificada por la relevancia de sus funciones; es, pues, elemento de comunicación entre lo social y lo jurídico, de cuya aspiración se sirve el Estado para proveer a la integración de la voluntad general. No hay, pues, régimen de partidos fuera del ámbito nacional.

Otra prueba de la inconstitucionalidad radical que impregna el texto que analizamos, desde la fórmula «constituyente» del Preámbulo a la disposición derogatoria. Mañana hablaremos del Poder Judicial, pieza de caza mayor en esta peligrosa apuesta por la soberanía.

ETA presiona y el PNV espera
Lorenzo Contreras Estrella Digital 29 Julio 2003

ETA mantiene su ritmo de atentados, desmintiendo todos los diagnósticos sobre su suprema debilidad. Puede que esté debilitada, pero no parece que del todo, es decir, tanto como para merecer la estimación de que su postración sea verdaderamente suprema. La situación, por desgracia, no llega a tanto.

El “plan Ibarretxe” ha estallado, mientras tanto, con todas sus consecuencias. Lo que hay que preguntarse es por qué se ha filtrado y quién lo ha filtrado, haciendo con ello perder peso político al lehendakari en su estrategia solapada y gradual. Ahora ya se conoce, incluso de manera articulada, la entera dimensión del proyecto soberanista.

Inmediatamente han cundido las interpretaciones, cosa por otra parte lógica. Y esas interpretaciones no se refieren sólo al enigma de la filtración, sino también a la interacción que el proyecto mantiene con la estrategia de ETA. Es algo que muchos observadores discuten. Y si no muchos, algunos. Sobre todo aquellos que se resisten a creer en la connivencia del PNV con la dirección de la banda terrorista. Se arguye a este respecto que el PNV es un partido de larga raigambre democrática, y no encaja en su modelo de actuación, en pro del autogobierno o de la independencia, una complicidad con ETA, tan totalitaria en sus designios y en sus comportamientos. Ahora bien, este buen pensamiento en pro de las intenciones nacionalistas equivale a olvidar todo lo que los pactos de Estella significaron, todo lo que entonces hubo de complicidad y andadura común del camino.

El PNV, por sólo citar al principal partido nacionalista, necesita de ETA más que ETA de él. Claro que lo mismo se podría decir de EA, el socio del PNV en el Gobierno de Vitoria. En declaraciones al diario proetarra Gara, Joseba Azkárraga, actual consejero de Justicia del Gobierno vasco, ha dicho que el texto que se prepara, y que puede coincidir con el borrador filtrado, debe ser —¿no lo es ya?— “un proyecto nuevo, abierto, no excluyente pero netamente abertzale”.

No excluyente”, pero para quién debe ser así. ¿Para los no nacionalistas vascos que quedarían embolsados en la futura situación o simplemente para la banda terrorista? Precisamente de los votos de Batasuna, inexistente como grupo parlamentario, pero con sus diputados en posesión de su representación oficial, habrá de depender en septiembre, cuando el proyecto de Ibarretxe sea presentado a la Cámara, el resultado que avale la fórmula.

Cuando al consejero de Justicia le ha preguntado Gara cómo esperan los nacionalistas conseguir el apoyo necesario, la respuesta ha sido ésta: “Éste es uno de los debates más importantes que va a desarrollar este país desde la aprobación del Estatuto de 1979, y hay que procurar que sea un debate sosegado y desarrollado con tranquilidad y con tiempo. No hay que pensar que la situación que padece Euskal Herria hoy sea la misma que vayamos a tener dentro de un año. Las posiciones de algunos pueden cambiar y yo tengo grandes deseos de que cambien”.

Y tanto. Como que se olfatea ese apoyo a poco que nacionalistas y proetarras negocien como ya negociaron en el pretérito. Todo es cuestión de esperar y ver los efectos de la retroalimentación política.

Vaya Plan
SANTIAGO GONZÁLEZ/ El Correo 29 Julio 2003

Mucho me había impresionado, lehendakari, la lectura del Estatuto Político de la Comunidad Libre Asociada de Euskadi, aunque no tanto como la nota que, bajo el marbete 'Comunicado del Lehendakari', hizo pública Ajuria Enea la misma mañana en que el trabajo-borrador fue publicado. Me llama la atención, mi admirado Juan Josué, que en un comunicado tan personal como da a entender su título, se explique usted tan en tercera persona. Quiero decir que antes matizaba el distanciamiento de la tercera persona con la expresión «este lehendakari», que le era tan querida. Ahora, ni eso.

Explica usted (quiero decir Él) en su comunicado que el borrador de trabajo filtrado es «uno de los ocho trabajos-borradores con los que el Lehendakari viene trabajando» y uno al leerlo, es que no puede dar crédito. No es que no le crea, lehendakari; es sólo que lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, al decir de 'El Guerra'. Verá, el Diccionario de la Real Academia, aún vigente en esta Comunidad Libre Asociada (en adelante, CoLA), describe la voz «borrador» como «escrito provisional en que pueden hacerse modificaciones». Un borrador es un texto abierto, al que se le ponen y quitan cosas y al que se va dando forma progresivamente.

Por mucho que usted (quiero decir Él) se empeñe en llamar borrador al engendro que conocimos el pasado miércoles, es un proyecto acabado de Estatuto, con su preámbulo, sus 7 títulos y 69 artículos, sus dos disposiciones transitorias y su disposición derogatoria. Imaginemos que usted, (con la ayuda de Él), se ha escrito ocho «borradores» como éste. ¿En que se diferencian los otros siete? ¿Hay alguno de ellos que no contemple el ejercicio del Derecho a Decidir, las relaciones con Navarra, las selecciones nacionales deportivas, el poder judicial propio, el ámbito laboral vasco, la representación exterior y todo en este plan?

Hace años, no sé si usted (Él) se interesaba por la política ya entonces, Felipe González dirigió a Fraga un elogio ambiguo, al decir «a su señoría le cabe el Estado en la cabeza». ¿Qué podríamos decir de alguien a quien le caben ocho estatutos de la CoLA en la cabeza? Eso, tirando por lo bajo, porque es de suponer que EA tenga otros ocho e IU, el doble, porque Madrazo se los habrá hecho dibujar en planta y alzado.

Pero lo más tremendo de todo es esa traca final: «Hasta entonces que nadie se ponga nervioso Hasta entonces abstenerse de meter ruido». No hay gobernante democrático que se permita emplear unos términos tan despectivos y autoritarios, aunque usted (o Él) podría haberlo mejorado, cerrando con broche de oro las dos órdenes precedentes: «No vamos a dejar que los españoles nos toquen la CoLA». Dicho sea sin ánimo de señalar, naturalmente.

Intolerancia
Juan Allende La Razón 29 Julio 2003

La tarea de los políticos tiene que resultar en muchas ocasiones honestamente defraudadora. Han de dimitir de parte de sus principios –o, si se quiere, de parte de sus promesas– en orden a hacer viable el gran proyecto político: la convivencia en el seno de la sociedad a la que sirven. Es por eso que las decisiones políticas no deben dejar del todo satisfecho a nadie, pero deben permitir a todos sentir la libertad más allá de las elecciones a que cada cuatro años nos llaman las urnas, epidermis del sistema democrático. Sin embargo, no todo el mundo entiende las cosas de esta forma. En Euskalherria se produce justamente el efecto contrario al descrito: en nombre de una tenue mayoría, el Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) impone al conjunto de la ciudadanía un proceso independentista con el que, explícitamente, sólo están de acuerdo los integrantes de la franja más radical del MLNV, el Lendakari y el ex presidente del partido en el Gobierno vasco, Xavier Arzallus. Esta escasamente novedosa óptica política es, al mismo tiempo, la más dramática interpretación del sistema democrático moderno. Este tipo de política ha dado, en nuestra reciente historia, soporte legal a más barbaridades de las que a la humanidad le hubiera gustado tener noticias.

El gobernante MLNV ha optado por una interpretación de la democracia que exige a los perdedores que asuman como propias las aspiraciones de los ganadores de los comicios. Más concretamente, sería como si la disputa de un partido de fútbol llevase aparejada la obligación de disolver el equipo perdedor. La consagración de la intolerancia o, lo que es lo mismo, la reducción del contenido semántico de la palabra libertad hasta identificarla con la acción del voto. En 1493, Sebastian Brandt escribió «La nave de los locos», texto que describe la humanidad navegando a la deriva a causa de su desvarío. El desvarío de los políticos del MILNV va asolando Euskalherria de intolerancia. Va haciendo así cada día más difícil la vida común de los vascos.

Con independencia de las aspiraciones de independencia de cada uno, los ciudadanos hemos de exigir a los políticos que garanticen nuestra independencia de pensamiento, de palabra, de obra y de omisión. Y la libertad para expresar y para impulsar cuantas ideas se nos ocurran en el ejercicio de la independencia de pensamiento. Al contrario de los locos que gobernaron la nave de Brandt, Daniel Defoe hace de su Robinson Crusoe el ejemplo de un hombre (inglés) capaz de reconciliarse con la naturaleza, con un nativo, Viernes, a quien domestica y que termina por convertir en su amigo y, finalmente, con los más aguerridos enemigos de un inglés: los marineros españoles. Con tan contrapuestos personajes recrea una sociedad casi perfecta en la que el interés supremo es vivir con comodidad y, para ello, convivir con tolerancia respecto de nuestros semejantes. Después de tantos años, Robinson y Viernes reciben la visita de un barco que había sufrido un motín. No sólo restablecen el orden legitimo entre los tripulantes de la embarcación con la que abandonarán la isla, sino que, además, establecen un pacto social entre los que se quedan para que puedan vivir en armonía y respeto. Con tolerancia.

Justo al contrario de lo que propone Defoe en su célebre novela, los políticos del MLNV utilizan la intolerancia como arma para lograr que los adversarios políticos se conviertan, sin remisión a ser posible, en enemigos. Si la bondad o la paciencia del adversario hacen estéril el acoso, los líderes del MLNV pasan a emplear la violencia, eficaz productora de odio. Justo al contrario de la propuesta del inglés, el MLNV oferta para defendernos de nuestros semejantes, no para defendernos con nuestros semejantes si alguna eventualidad natural o alguna enfermedad lo requiere. Tomás Moro en «Utopía», John Locke en «Carta sobre la tolerancia» y, más tarde, Defoe con el citado y entretenidísimo «Robinson Crusoe» fundamentan el apasionamiento de los ingleses por la tolerancia.

Sin embargo, es lamentablemente curioso que, pese a la secular adoración que los vascos han profesado a las tradiciones inglesas, el MLNV se niegue a adoptar justo la más preciosa de ellas. Bárbara Barns destacó de entre las cualidades de Andy Warhol su capacidad para llevar a la práctica los tópicos de la vanguardia: consiguió que algo tan singularmente elitista como el arte fuese popular. Será necesario contar con alguien con tan destacadas facultades expresivas como las que atesoró el insigne artista americano para popularizar la tolerancia entre los vascos del MLNV.

Mientras la acción del Ejecutivo y la determinación del poder Judicial han reducido los asesinatos hasta extremos difícilmente imaginables hace tan sólo un año, el MLNV reparte documentos sobre su plan de Estado Libre Asociado entre los agentes sociales más próximos, reclama los derechos de quienes matan, condena la actitud de quienes mueren y lamentan la pérdida de su mejor y más eficaz arma: la violencia. Pese a todos estos extremos tan evidentemente rechazables, Adela Guell, catalana octogenaria, sabia por tanto, afincada en Vizcaya por matrimonio, distingue únicamente tres distintos tipos de vascos en orden a su adscripción política: los que son nacionalistas y lo dicen, los que son nacionalistas y no lo dicen y, los que son nacionalistas y no lo saben. Imposible dimitir de esa condición por duro que parezca.

El regionalismo como solución
Enriqueta Benito Bengoa es secretaria general de Unidad Alavesa La Razón 29 Julio 2003

ETA ha explosionado una bomba en la terminal del aeropuerto de Cantabria. Ya he perdido la cuenta de cuántos atentados han hecho en la Comunidad vecina. Tienen que estar contentos con nosotros los vascos. Se me dirá que los vascos es una cosa y ETA es otra, pero como a la mujer del César, no sólo basta que sea decente sino que tenemos que parecerlo, y la verdad es que damos una imagen...

La responsabilidad de lo que ocurre no es sólo de ETA sino de quien alimenta a la hiedra asesina. Los nacionalistas deben, de una vez por todas, sin remilgos, contribuir más que con palabras con actitudes y hechos a la exterminación de ese cáncer que se llama terrorismo vasco: ETA. Deben dejar de alimentar las expectativas de ETA, deben abandonar pretensiones secesionistas mientras exista ETA, deben ser corresponsables en la lucha sin cuartel contra la mafia asesina. Pero como no lo hacen, sino que cada vez son más remisos en la lucha contra los liberticidas y cada vez alimentan más las justificaciones de los terroristas, se les confunde en los objetivos y en la estrategia con quienes quieren extirpar cualquier atisbo de democracia y libertad en la tierra de los fueros vascos.

Es hora de pasar de las palabras a las realidades y dejar de echar gasolina al fuego.

Pero, por otra parte, mi Partido (Unidad Alavesa) exige también al resto de los partidos del arco parlamentario que tomen cartas en el asunto de una vez. Aparte de la lucha antiterrorista, que está muy bien, hay que obstruir el avance secesionista y eso no se hace con palabras sino con hechos.

Exigimos que se nos dé respuesta sobre por qué no es admisible en un Estado democrático la pretensión de los alavesistas de Unidad Alavesa de resolver el asunto más podrido de la historia de los problemas en España que es el de devolver el derecho de Álava a regirse por sus fueros ancestrales rompiendo el proyecto nacionalista. No entendemos por qué no se coge el toro por los cuernos de una vez y se sigue siempre al rebufo de las políticas nacionalistas, siempre a la defensiva.

No es casual que este último atentado haya ocurrido en Cantabria. Su presidente –Miguel Ángel Revilla– es un amante y defensor de su tierra como el mayor de los nacionalistas y es capaz de dar todo por ver a Cantabria a la cabeza en bienestar y en desarrollo para beneficio de sus conciudadanos. Pero esa sana aspiración y sentimiento de amor a su terruño no están reñidos con un civismo a prueba de fuego que implica el respeto y lealtad al marco constitucional, que es lo mismo que decir una actitud de subordinación al ordenamiento jurídico en el que se basa la civilidad, pues éste nace de la voluntad popular que es eso que llamamos soberanía.

Viendo lo que pasa en el País Vasco he de decir que siento una enorme admiración por esa Comunidad vecina, y alcanzaría la felicidad si, como vasca, tuviera entre los que nos gobiernan, en eso que llamamos Euskadi, siendo los representantes ordinarios del Estado en mi Comunidad Autónoma –no lo olvidemos–, a gentes como Revilla.
Me pregunto por qué no. Por qué no podemos defender nuestras prerrogativas, competencias y desarrollo autonómico con la máxima firmeza sin perder la compostura, sin renunciar a nuestra pertenencia a un marco más amplio y sin hacer tabla rasa de nuestra realidad histórica y social. ¿Por qué no se puede ser civilizados y defender nuestra soberanía compartida sin ir hacia la confrontación, hacia la ruptura, hacia exigencias imposibles? ¿Por qué hemos de renunciar al desarrollo económico, al consenso, al diálogo constructivo y a erradicar a ese Zumalacárregui que ha anidado en el ser de muchos de los vascos que no saben vivir sin episodios conflictivos y sin regresos al pasado?

Revilla nos da la pista. La solución es un regionalismo sano, no un nacionalismo excluyente y secesionista, sino un regionalismo autonomista leal con la configuración constitucional de un Estado confederado con otros estados en Europa. La solución es regionalismo constructivo, exigente con sus atribuciones competenciales pero no desvertebrador. La solución es entendimiento, consenso y diálogo no condicionado por actitudes mafiosas, respeto.

Deseo felicitarle, Sr. Revilla. Vd. es un referente de cómo podría ser un sano nacionalismo constitucional, en definitiva un regionalismo vertebrador de una España con una ciudadanía unida en la diversidad. Le animamos a seguir pronunciándose como siempre lo ha hecho contra ese nacionalismo execrable que alimenta a ETA. Ayúdenos, por favor. Tenga en cuenta que aquí hay muchos vascos que sufrimos cada vez que ETA hace de las suyas en otras tierras de España.

«Campaña veraniega»
Faustino F. Álvarez La Razón 29 Julio 2003

Para referirse al atentado terrorista del aeropuerto de Santander, un locutor de un programa informativo de televisión, en el atardecer del domingo, se expresa de este modo: «ETA continúa con su campaña veraniega, que había iniciado en Alicante y en Benidorm».

Llamar a la vileza asesina «campaña veraniega» es como llamar al conde Drácula «experto en hematología». Por suerte, la gente de la calle entiende las cosas bastante mejor que algunos comunicadores, y cuando a unas señoras, que tomaban el sol en Benidorm, muy cerca del destrozado hotel Nadal, les preguntaron si iban a suspender su veraneo, respondieron con ideas muy claras: «Ni hablar, que eso es lo que querrían los etarras; de aquí no nos vamos, y no por heroísmo o por imprudencia, sino por poner nuestro granito de arena para que esa gentuza no se salga con la suya». Y el testimonio iba acompañado de unas imágenes de niños intentando buscar un tesoro bajo la piel de la arena o encerrar el Mediterráneo en sus cubos de plástico.

Si la palabra configura la idea, y es simultánea o incluso previa al pensamiento, hay que cuidar lo que decimos al referirnos a horrores como el terrorismo, vigilando que nada pueda reflejar una costumbre o una resignación a convivir con el tiro en la nuca, con la extorsión, con el chantaje, con el coche-bomba en el aparcamiento de un aeropuerto o al lado de un cuartel de la Guardia Civil. La terminología con que se refieren a ETA quienes más directamente intentan desmantelarla también contiene expresiones dudosas y confusas, al menos para quienes somos ciudadanos de a pie, como el hecho de referirse a un «comando legal» por el hecho de que esté o deje de estar fichado...

Y hablar de la «lucha armada» también podría quedar para una guerra tan inevitable o tan discutible como la de Iraq, pero nunca para acciones criminales que no implican un enfrentamiento en el campo de batalla de dos bandos, sino que es la acción vil de unos mafiosos contra quienes el Estado de Derecho reacciona con el fin de llevarlos ante los jueces. También palabras o expresiones como diálogo, negociación, violencia de baja intensidad, etcétera, podrían ser sustituidas o eliminadas del libro de estilo con que se narra una situación sanguinaria que subsiste en España tras cuatro décadas de persecución con peores resultados de los deseados.

Además del lenguaje absurdo de «la campaña veraniega», otras cosas han de cambiar. Entre ellas, casos como el de la joven barcelonesa que nació con una sordera total causada por la onda expansiva de una bomba etarra (su madre, embarazada de tres meses, trabajaba como cajera de Hipercor en el día del terrible atentado), y a quien han tardado quince años en reconocerle el derecho a una indemnización, después de haber negado que la muchacha había sido víctima del terrorismo. A este episodio acaso lo llamen en la televisión «indagación jurídica lenta pero segura».

La visita de ETA
José Cavero El Ideal Gallego 29 Julio 2003

Verano tras verano, ETA se hace presente en los meses de vacaciones. Hace unos días colocaba una bomba en Alicante y acaba de dar un zarpazo en Santander, amén de que no hace mucho los medios de comunicación informaban que la banda terrorista volvía a presionar a los empresarios para que pagaran el impuesto revolucionario, que no es ni impuesto ni revolucionario, sino extorsión. Han pasado muchas décadas desde que ETA nació, y España ha ido cambiando profundamente. El nuestro es hoy un país democrático, con una Constitución moderna y progresista, un país que en nada difiere del resto de Europa, salvo por la existencia de la banda terrorista. A estas alturas de la historia, ETA sabe que no va a ganar, pero le da lo mismo porque han convertido su existencia en un fin en si mismo.

De manera que los terroristas continuarán sembrando el terror, la extorsión y la muerte, aún sabiendo que eso no les acerca ni un ápice a su programa máximo, que es la independencia. Y mientras ETA se hace presente, el lehendakari Ibarretxe continua pergeñando su plan como si tal cosa, es decir, haciendo abstracción de que la organización terrorista existe. Pero existe, y mientras exista no debería haber más plan que acabar con ella.

Sería absurdo negar que la campaña de verano de ETA no provoca temor en el sector turístico y que, al igual que en otras ocasiones, algunos periódicos europeos alertan sobre el problema de inseguridad en España a cuenta de los terroristas. Pero me temo que a estas alturas de la historia todo se ha convertido en un ritual. ETA aparece en verano en la costa, y el resto del año allí donde puede hacer más daño, deja un reguero de horror, el país se conmociona, y luego la cotidianeidad se impone, y vuelta a empezar.

Me pregunto por la incapacidad manifiesta de quienes forman parte de ETA, y sus aledaños, para entender la realidad, para vivir sin inmutarse instalados en una farsa que les lleva a defender que son diferentes al resto de la Humanidad, como si vinieran de un mono diferente del que venimos todos.

Vascos al sol
Bruno Aguilera La Razón 29 Julio 2003

Son las cuatro de la tarde y estamos a la sombra de los pinos de una cala balear de agua turquesa. Sopla una ligera tramontana y ha remitido el calor sofocante de los últimos días. Al menos momentáneamente. Gorka va por su cuarta jarra de cerveza y el alcohol lo ha vuelto locuaz. De hecho se está quitando lo gordo. El caso es que me ha cogido por banda aquí en la barra del chiringuito y no me suelta ni para atrás. Gran tipo el Gorka este a pesar de su excesiva vehemencia. Me quedo porque en sus ojos brillantes veo que hablar conmigo le produce un cierto alivio.

–¡No podéis dejarnos tirados! Es que aquello está irrespirable. Es la dictadura del miedo, chico. Tienes que pasarte la vida disimulando para sobrevivir en manos del lerdo de Ibarreche y del hijo de puta de Arzallus. Por no hablar del cursi de Ana Sagasti (sic) que estoy seguro que es de la acera de enfrente.

–Pero hombre Gorka, no te pases. Después de todo no será para tanto.
–¿Cómo qué no? Es que son una auténtica panda de cabrones, que para más inri no dan un palo al agua. Porque los etarras serán unos criminales pero por lo menos se juegan el tipo. Sobre todo ahora que la CIA también va a por ellos. Sin embargo los mandamases del PNV son realmente despreciables. Unos vagos de mierda.

–Modérate, Gorka, que debe haber de todo. Yo, por ejemplo, conozco a alguno del PNV que es un encanto.
–Sí pero a que vive en Madrid, viendo los toros desde la barrera. Porque lo jodido es estar allí. Y eso que vivo en Álava que hoy es el único lugar decente del País Vasco.

Nos han traído las sepias a la plancha y Gorka se ha apresurado a cortar un pedazo y a mojarlo en ali oli.

–¿Y sabes lo peor? que la culpa de todo la tienen los de Madrid, desde que los de la UCD les dieron a los mamones del PNV todo lo que pidieron y más. Sobre todo el Suárez ese que no entiendo por qué tiene tan buena prensa cuando fue el que la cagó. Y es que ni en el desmadre de la Segunda República se llegó a la centésima parte de este entreguismo bochornoso. Y para acabar de arreglarlo los que ahora gobiernan España no tienen huevos. Pues si no ¿cómo te explicas que el soplapollas de Atucha que no tiene media hostia, lleve «roqueando» al Tribunal Supremo desde hace semanas? Y es que Aznar no parece entender que los de Arzallus son unos caguetas y que cuando alguien se planta y les hace frente se achantan. ¿Se ha montado la parda por la ilegalización de Batasuna?

Gorka se ha terminado la sepia y ahora pide unos mejillones de roca con la quinta jarra. Es de buen yantar este chicarrón del norte que sigue despotricando con voz estentórea. –A ver si en Donostia no podían hacer como aquí, donde todo estará en catalán pero por lo demás cada uno puede decir y pensar lo que quiera. Sin estar acojonado de que te denuncie el vecino a la policía secreta de Arzallus. Ya me jode pero he de reconocer que los del Imperio de Barcelona se lo montan mucho mejor que nosotros.

El calor de la brisa vespertina y el alcohol liberan cada vez más a este lenguaraz entrañable. –Dime tú ¿qué grandes intelectuales tienen estos desgraciados? Ninguno. Nunca los han tenido ni los tendrán. Es sencillamente imposible cuando tienen como gran manitú al mamarracho de Sabino Arana. Por eso nuestras mejores cabezas han huido siempre por piernas. Por solo citar a Miguel de Unamuno, a Pío Baroja o a Ramiro de Maeztu. Todos vascos hasta la médula pero más españoles que nadie.

Seguimos hablando casi hasta el anochecer. Al final me da su tarjeta por si conozco una buena agencia inmobiliaria en Madrid. Porque quiere comprarse un piso. Aunque seguiría yendo a Álava los fines de semana. A ver si algún día se cansan los malos, me dice. Porque por ahora los que se hartan son los otros. Los vascos que se pasan el año a la sombra suspirando por pasar sus vacaciones al sol. Como Gorka. Respirando en libertad, aunque sólo sea unos días.

La dignidad de la UPV
GOTZONE MORA/PROF. SOCIOLOGÍA UPV/EHU Y PORTAVOZ DE 'PROFESORES POR LA LIBERTAD' El Correo 29 Julio 2003

Hace escasas fechas se hizo público un comunicado firmado, según aseguran sus promotores, por ¿413 docentes? de la Universidad del País Vasco, en contra de las medidas adoptadas por el Gobierno de la Nación en relación con los presos de la banda terrorista ETA matriculados en nuestra Universidad. En el texto, además de rechazar la decisión de impedir la matriculación de los reclusos etarras en la UPV y solicitar tanto al Parlamento como al Gobierno vasco que dieran los «pasos necesarios con el fin de plantear urgentemente ante los Tribunales Europeos competentes la defensa de los derechos de los ciudadanos vascos tan gravemente conculcados por los poderes del Estado y especialmente por la arbitrariedad y parcialidad del Poder Judicial», se expresaba también un rechazo absoluto a las posiciones mantenidas por la Plataforma 'Profesores por la Libertad' especificando que dicha Plataforma ha sido la solicitante de las iniciativas adoptadas.

Desde una perspectiva personal, la publicación del mencionado documento así como determinadas posiciones adoptadas por los nacionalistas, lejos de producirme ningún tipo de sorpresa han reafirmado mis augurios. Y es que el nacionalismo vasco (ya sea del signo que fuere, pues esta cruzada no se circunscribe al entorno radical) ha hecho del tema de los presos de ETA matriculados en la UPV una cuestión personal, movilizando a todas sus 'fuerzas vivas' con el fin de que se posicionen en relación con el particular. Para justificar la afirmación anterior baste recordar la intervención del presidente del Euskadi buru batzar del PNV, Xabier Arzalluz quien llamó a la UPV a «armar una gorda contra la reforma de la Ley Penitenciaria» o «habréis perdido toda vuestra dignidad». Ante tal irresponsabilidad por parte de los dirigentes políticos nacionalistas, así como por las patentes inexactitudes y la manifiesta voluntad de confundir intencionadamente a la opinión pública que se constata en el comunicado de los ¿413 profesores? de la UPV, resultaba procedente posicionarnos en relación con el referido documento.

En primer lugar, y contrariamente a lo que se empeñan en afirmar los representantes del nacionalismo, la medida adoptada por el Gobierno de la Nación en ningún caso cercena derechos fundamentales de los ciudadanos (en este caso de miembros de la banda terrorista ETA encarcelados), por cuanto a nadie se le priva del derecho a la educación. Únicamente se ha decidido trasladar esa función a la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Las razones que justifican dicha decisión son obvias. Primero, porque al ser la UPV una Universidad presencial carece de la estructura necesaria para llevar a cabo una formación a distancia como es el caso de la que se suministra a los presos de ETA. Por el contrario, la UNED dispone de los medios adecuados para garantizar el proceso educativo en esas condiciones, así como la plena objetividad y garantías en el desarrollo del mismo. Segundo, porque existe la sospecha de irregularidades y tratos de favor hacia los presos de la banda terrorista ETA matriculados en la UPV, circunstancia de tal entidad que está siendo objeto de investigación por parte de la Fiscalía General de Estado que necesariamente habrá observado indicios de irregularidades a la hora de iniciar sus actuaciones.

Afirmar, como hace el Comunicado de los ¿413 profesores? de la UPV, que las medidas adoptadas por el Gobierno de la Nación y expresamente apoyadas por la Plataforma 'Profesores por la Libertad' cercenan el derecho a la educación constituye, por tanto, una grosera manipulación, únicamente atribuible a la ignorancia sobre las medidas reales adoptadas o a la mala fe de los redactores y firmantes del Comunicado. La verdad es que algunos 'documentos', tanto por su contenido como por la identidad de sus firmantes, más que producir descrédito en aquellos contra los que van dirigidos, prestigian a las personas aludidas, y este es el caso de las afirmaciones vertidas respecto a la plataforma 'Profesores por la Libertad' en el citado comunicado.

Resulta, cuanto menos, llamativo que entre los firmantes se encuentren docentes que recientemente han ostentado cargos de la máxima responsabilidad en la institución universitaria, como es el caso del anterior rector Pello Salaburu. Personas que desde sus antiguos puestos estaban obligados a asumir la responsabilidad de investigar con el fin de que situaciones de esta naturaleza no se produjeran y que cuando se han puesto en evidencia las mismas en lugar de quedar en un segundo plano, se empeñan en agredir al mensajero y en cerrar los ojos ante la realidad. Es curioso, y en concreto a nadie se nos escapa, que las actitudes y los hechos se repiten. En esta línea, basta recordar algunas situaciones acaecidas bajo el mandato de Pello Salaburu. Por especificar y aportar algún dato objetivo se puede hacer referencia a la retirada por su parte de «querellas contra cinco ex profesores de la institución» cuando era inminente la aparición de una sentencia presumiblemente condenatoria, circunstancia que se produjo a instancias de algunos partidos políticos nacionalistas, y que contribuyó al mantenimiento de una situación de tensionamiento larvado que aún hoy sigue viviendo la Universidad del País Vasco.

En todo caso, me gustaría finalizar recalcando la posición de la plataforma 'Profesores por la Libertad' a lo largo del referido proceso. Este movimiento ha significado la voz de un colectivo de docentes (si bien apoyados por otros sectores de la Universidad como alumnos y personal de la administración) que ha pretendido volver a dignificar el nombre de la Universidad del País Vasco. Nuestra plataforma, aun siendo consciente del precio que podía suponer la consecución de su objetivo, ha luchado por acabar con la situación de privilegio que desde hace más de dos décadas venían disfrutando los presos de la banda terrorista ETA que estudian en nuestra Universidad. Ha luchado por terminar con una situación de tensionamiento y miedo que se percibe y palpa cotidianamente en la actividad universitaria. Ha dado pasos adelante para quitarnos de encima la 'yunta' que nos condicionaba y, sin ella, enseñar con libertad. Nuestra lucha, que de momento está siendo criticada por sectores que siguen dando oxígeno a la banda terrorista ETA y por grupos que sólo piensan en clave de poder, es una lucha por la dignidad, porque la estructura universitaria siga siendo una avanzadilla en la búsqueda del conocimiento y un referente en la defensa de valores humanos y del compromiso con la libertad y la vida.

Ibarretxe no deja de sorprendernos
Cartas al Director ABC 29 Julio 2003

Mientras ETA sigue asesinando, poniendo bombas y extorsionando a empresarios, y mientras miles de vascos tienen que abandonar su tierra por las presiones y amenazas que reciben, lo que le preocupa a Ibarretxe es defender un plan soberanista completamente utópico e inviable. Y digo utópico e inviable no porque sea un plan unilateral, impuesto e incompatible con la Constitución (hechos de por sí ya suficientemente preocupantes), sino porque se apoya en el también utópico e inviable derecho de autodeterminación. Porque aunque Ibarretxe se declare defensor a ultranza de este derecho, nunca nos ha aclarado los detalles de su posible aplicación. Por ejemplo, ¿podrán los alaveses ejercer el derecho de autodeterminación para decidir si quieren pertenecer o no a la «Comunidad Libre Asociada de Euskadi»?

La realidad es que Ibarretxe y, por extensión, todos los que defienden dicho derecho, no pueden contestar a estas preguntas sin quedar en evidencia. Si contestan afirmativamente estarán demostrando su absoluta carencia de sentido común, pues un País Vasco sembrado de pequeñas «islas» pertenecientes a distintos Estados sería social y políticamente inviable. Si por el contrario contestan negativamente, estarían mostrando su incoherencia al defender el derecho de autodeterminación cuando les interesa y restringirlo cuando es contrario a sus intereses.

Por favor, señor Ibarretxe, hágase un favor a usted mismo y al pueblo vasco: déjese de «comunidades libres asociadas» y demás proyectos utópicos que sólo contribuyen aumentar innecesariamente la crispación en una región que no necesita más. Lea el último Euskobarómetro y entérese de cuáles son los dos problemas que más preocupan a los vascos.    José Yanguas Balmaseda.   Barcelona.

Voto de UA
Ernesto Ladrón de Guevara/Procurador de UA en las Juntas Generales de Álava Cartas al Director El Correo 29 Julio 2003

Doña Leticia Camerón no entiende que UA haya votado en blanco en la investidura del diputado general de Álava. Se lo explico:

En primer lugar, el voto de UA no es necesario para gobernar y la prueba es que el señor Rabanera despreció nuestra disposición a formar un gobierno de concentración constitucionalista. Por tanto, si no somos necesarios para una cosa, tampoco lo somos para el voto. Nuestro voto fue testimonial y con él quisimos reflejar varias cosas, entre otras:

1. Nuestra protesta porque el PP y el PSE no han sido capaces de formar un gobierno estable. Desgraciadamente lo veremos más pronto que tarde. Nosotros pedimos a ambos generosidad para gobernar en coalición, incluso planteamos al PP que cediera la presidencia de la Diputación a los socialistas para que ambos se sintieran cómodos y proporcionar así la necesaria estabilidad para Álava, pero no quisieron. Por eso con nuestro voto en blanco denunciamos esa situación.

2. Nuestra denuncia por los comportamientos prepotentes y políticamente inmorales del PP, que ha fomentado el transfuguismo en Álava (tres cargos públicos de UA fueron acogidos en sus filas sin haber hecho antes renuncia de sus puestos).

En segundo lugar nadie nos va a dar lecciones de sacrificio a favor del constitucionalismo, pero no nos gusta la actitud de ruptura de puentes para el entendimiento entre partidos vascos. Sin duda, los nacionalistas son los culpables de la deriva en la que nos encontramos, que traerá desolación. No obstante, la actitud de quiebra de la convivencia entre partidos y de crispación no beneficia a nadie. Posiblemente sea beneficioso a efectos electorales en Madrid o Sevilla, pero a los vascos no nos trae nada bueno. Exigimos a PP y PNVque nos devuelvan el entendimiento que caracterizó a la Mesa de Ajuria Enea.

Un sacerdote en el exilio
Editorial La Razón 29 Julio 2003

El obispo de Bilbao, monseñor Blázquez, escogió la festividad de Santiago Apóstol, el pasado día 25, para denunciar públicamente, como prelado de todos los vizcaínos, la «violencia de persecución» que se vive en su diócesis. El obispo no se limitó a una condena, clara y firme del terrorismo, y señaló expresamente que hay otras formas de violencia, de persecución inicua de personas sobre las que se pone una diana sólo por el hecho de atreverse a pensar por su cuenta y osar oponerse a los dictados del nacionalismo. Ahora sabemos que cuando el prelado escribía su mensaje, había acordado ya el traslado del párroco de la localidad vizcaína de Maruri, víctima de ese acoso, ante la imposibilidad material de que el sacerdote Jaime Larrínaga pudiera ejercer su ministerio con la mínima normalidad. Quizás al escribir su homilía, Blázquez hubiera deseado haber demostrado públicamente un mayor afecto por su sacerdote.

Larrínaga no ha sido trasladado a la fuerza por su obispo: la decisión fue adoptada de común acuerdo después de que destacados miembros del nacionalismo vasco, y en especial del PNV de Maruri, comenzasen una campaña pública contra el párroco. Su pecado no era otro que el hablar en público contra la dictadura de Arzallus e Ibarreche y tuvo que sufrir por ello incluso manifestaciones públicas y por escrito, y, lo más doloroso para un sacerdote, ver cortada su labor como pastor.

Jaime Larrínaga pudo haber continuado como párroco, pues recibió en su momento el apoyo de su obispo. A pesar de su actitud valiente como persona, que le costó convertirse en el primer sacerdote con escolta, de nada le hubiera servido persistir en una misión pastoral con el odio de parte de su comunidad, aparentemente católica, que puso el plan de Ibarreche y el PNV por encima del Evangelio. Larrínaga abandona su parroquia con la cabeza bien alta, en una decisión en la que le han precedido ya decenas de miles de vascos en una limpieza ideológica por la que los defensores del brazo político de ETA se aseguran una bolsa electoral gracias a la expulsión de los que no siguen la senda soberanista.

Selecciones
Por ALFONSO USSÍA ABC 29 Julio 2003

LOS nacionalistas -y en este caso, también los catalanes- mienten y enredan más que hablan cuando se trata de confundir aún más a los confundidos. Una de sus obsesiones enfermizas es la de las selecciones «nacionales» deportivas. Un mensaje publicitario de la Generalidad de Cataluña dice que «el futuro es una final Cataluña-Italia». El argumento recurrente para establecer la comparación y el derecho es siempre la existencia de las cuatro selecciones nacionales británicas: Inglaterra, Escocia, País de Gales e Irlanda del Norte. El argumento no tiene ni pies ni cabeza.

Los británicos -especialmente los ingleses- son los inventores de muchos deportes o, al menos, sus impulsores y ejercitantes originales. Entre ellos, destaca el fútbol. En un principio jugaban entre ellos y la rivalidad británica animaba el cotarro. Además, cada uno de los países tenía su propio campeonato. En las Olimpiadas no. En los Juegos Olímpicos participan los Estados y ahí se reúnen todos los británicos para representar al Reino Unido. En el fútbol, son la excepción por defecto de origen, pero siguen manteniendo sus ligas particulares. El Celtic de Glasgow tiene como rival al Aberdeen pero no al Manchester United o al Liverpool. Si Cataluña y Euskalerría quieren tener selecciones nacionales, que el Barcelona, el Athletic de Bilbao o la Real Sociedad se olviden de enfrentarse al Real Madrid, al Deportivo de La Coruña o al Betis. Lo harían contra el Manresa y el San Feliú de Guixols el primero y contra el Eibar y el Rentería los segundos. Significaría la quiebra para sus poderosos clubes con su obsesión cangrejil. Y llegada la cita olímpica, los catalanes y los vascos competirían con España, porque no se contempla en la Carta Olímpica la participación de los pueblos.

Con los Juegos Olímpicos perdidos, el frenesí nacionalista se centra en las selecciones de fútbol, baloncesto, balonmano y demás deportes. El primer paso para conseguirlo sería el de crear sus propios campeonatos de Liga y Copa ajenos a los del Estado. Que lo hagan. Que mantenga el Barcelona un presupuesto de cien millones de euros para ganarle la Liga al Tarrasa y al Olot. Que se traigan a Ronaldinho para que triunfe clamorosamente en el campo del Roda de Bará o del Sitges. Que la Real Sociedad de San Sebastián -¿por qué Real?-, que ha llegado al edén de Europa por competir en la Liga española -quizás la de más calidad del continente y del mundo-, se vea obligada a resumir sus ambiciones a la de vencer al Oyarzun, en tanto que el Athletic de Bilbao haría lo mismo con el Mondragón.

No se puede tener todo. Lo que pretenden estos frescos es seguir igual en los campeonatos que organizan las federaciones españolas y tener sus selecciones propias. Es decir, el dinero asegurado por España y la gloria nacionalista pendiente de sus camisetas autonómicas, que no son ni serán más que eso, unas respetables camisetas regionales que ya se han sudado en partidos amistosos.

La Generalidad de Cataluña no puede prometer que el futuro es una final Cataluña-Italia, porque Italia es un Estado y Cataluña no. Porque Italia siempre tendrá una selección infinitamente mejor y más competitiva que una selección regional. Eso no es el futuro, es una quimera. Son ganas de mentir al sector de la sociedad más proclive a tragarse las falsedades. En el plan gamberro de Ibarreche se contempla la culminación del sueño. Gilipollez supina. Por nacionalistas que sean los dirigentes del Barça y del Athletic de Bilbao, tiemblan cada vez que se habla del proyecto. Prácticamente desaparecerían del mapa. De un mapa con más de quinientos años de perfiles comunes, por otra parte. Necios.

Michavila: «A Ibarreche sólo le apoyan comunistas y terroristas»
E. L. P. - Madrid.- La Razón 29 Julio 2003

Las reacciones al plan soberanista del PNV siguen. Ayer, le tocó el turno al ministro de Justicia, José María Michavila, quien se refirió al documento como «un disparate político que podría ser una comedia si no fuera porque intenta la desintegración del País Vasco». Con estas palabras se refería al polémico texto de Ibarreche, un responsable político al que, según sus palabras, sólo apoyan «comunistas y terroristas».

Con estos dos apoyos parlamentarios, prosiguió el ministro, «nos encontramos con un partido político que fue democristiano, que hoy colabora con un partido ilegalizado y con otro comunista, y plantea desde esa plataforma política un proyecto para desintegrar el País Vasco, para dividir, y en lugar de apostar por la convivencia, la pluralidad y la tolerancia, dar marcha atrás».

En declaraciones en los pasillos del Congreso, Michavila subrayó que el texto en cuestión es absolutamente inconstitucional; en término jurídicos, absolutamente antijurídico y en términos políticos, «un profundo disparate porque no tiene viabilidad ninguna ni «da respuestas positivas a los problemas que genera el terrorismo».
Recalcó también que las aspiraciones de los nacionalistas no son más que un intento de eludir las responsabilidades de quien «tendría que preocuparse de que toda su oposición lleva escolta y sin embargo él apoya a un grupo parlamentario ilegalizado por terrorismo, y se ha opuesto a todas las leyes que se han hecho estos dos años contra el terrorismo».

Trayectoria de fracasos
En fin que el PNV, a juicio del ministro, ha cosechado una larga trayectoria de fracasos al oponerse a la Ley de Partidos, a que el terrorismo callejero se denominara así, a que los terroristas cumplan su condena y a impedir que Batasuna vuelva a presentarse a las elecciones.

Por su parte, desde las filas del PSE-EE se señaló ayer que no alcanzará un pacto con el PP para oponerse al «plan Ibarreche» por considerar que «no es necesario» y anunció que hará frente al proyecto del «lendakari» en las instituciones y «en la calle si es necesario» desde «nuestra autonomía y la defensa de nuestra alternativa».
El coordinador de PSE-EE, Rodolfo Ares, respondió de esta forma a través de un comunicado al ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas, quien al PSOE de que cometería «un error histórico» si no responde al «desafío» del PNV con el «plan Ibarreche» mediante una estrategia conjunta con el Partido Popular.

Para Ares, el pacto que propone el PP pretende «desgastar» al PSOE en una estrategia para obtener votos en el resto de España. A su juicio, «el PP y el señor Arenas, lejos de hacer una política de Estado, están más empeñados en hacer política partidaria porque si no, deberían entender que lo inteligente y lo necesario es que cada partido nos opongamos al plan del “lendakari” desde su autonomía y la defensa de los proyectos».
En su opinión, el PP «se equivoca» al demandar pactos «para oponerse al nacionalismo» porque «la mejor forma de hacer frente a los planes soberanistas y rupturistas del nacionalismo es reforzar las opciones constitucionalistas, que también son plurales y diversas en Euskadi».

Ares criticó el proyecto «rupturista, soberanista y etnicista» del «lendakari» y reprochó, por otro lado, al PP que se siente «muy cómodo en esta situación de trincheras en la que vive la sociedad vasca». Abogó, ante ello, por el diálogo entre los gobiernos y la unidad de los demócratas frente a ETA y señaló que el PSE-EE apuesta por «impulsar un movimiento de fondo en la sociedad vasca que ofrezca alternativas al plan construyendo país desde el entendimiento y el acuerdo y defendiendo más al Estatuto», informa J. Arias Borque.

Arenas sostiene que «hay tres propuestas de ruptura con la Constitución: las de Ibarretxe, Mas y Maragall»
G. L. A. ABC 29 Julio 2003

MADRID. «La preocupación no se ha despejado», concluyó Javier Arenas tras escuchar de viva voz los argumentos de Rodríguez Ibarra sobre la lealtad constitucional del PSOE. «Tengo claro que hay tres propuestas de ruptura con la Constitución: las de Ibarretxe, Mas y Maragall», sostuvo el ministro de Administraciones Públicas, pese a las diferencias evidentes de un proyecto secesionista con los de reforma de un Estatuto, si bien inmediatamente después de situar a los tres en el mismo plano, matizó que «no digo que sean iguales». Sí equiparó, no obstante, los planteamientos de los dos candidatos a presidir la Generalitat de Cataluña: «Hay una carrera entre Mas y Maragall para ver quién es el más nacionalista y rompe antes con la Constitución».

La respuesta, en todo caso, sí es la misma: «A los tres les decimos que no somos partidarios de reformar la Constitución. Con el Estado de las Autonomías en la plenitud de su desarrollo, es momento para la estabilidad».

Arenas se agarró a las manifestaciones de Ibarra en el sentido de que algunos de los aspectos de la reforma estatutaria que plantea Maragall obligarían a cambios en la Constitución para concluir que «como acaba de reconocer el señor Rodríguez Ibarra, la propuesta de Maragall está fuera de la Constitución. No hay ninguna duda, porque dice que Cataluña es una nación y que España es una nación, y la Constitución dice que nación hay una». Y no desaprovechó la oportunidad para dejar caer que el planteamiento del candidato del PSC «inquieta dentro de su propio partido».

El ministro reiteró el emplazamiento al PSOE para que comparta con el PP «dos estrategias» ante la situación del País Vasco: «una de respuesta firme y serena a Ibarretxe, y la otra, de seguir construyendo conjuntamente una alternativa al nacionalismo». Esta última, en su opinión, está «en el espíritu» del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. La llamada a la colaboración la trufó con la acusación al PSOE de incumplir no ya el espíritu, sino «la letra» del acuerdo, al mantener a los alcaldes navarros elegidos con votos nacionalistas.

A Ibarretxe le dirigió un emplazamiento contundente: «Le pido que dedique a la lucha contra el terrorismo al menos un 10 por ciento del tiempo que dedica a sus planes rupturistas y a reuniones con dirigentes de organizaciones ilegales».

Larrínaga deja Maruri por el «apartheid social» del PNV, «mayor que el de HB»
El portavoz del Foro Ermua cree «que es consecuencia del Plan Ibarreche»
El único sacerdote español que tiene escolta por estar amenazado por ETA, Jaíme Larrínaga, párroco de la localidad vizcaína de Maruri, dejará la parroquia el próximo domingo para desarrollar su labor pastoral en otra localidad. El hecho se debe al «apartheid social» y a las presiones que desde el PNV y la izquierda abertzale le han llegado. Desde el Foro Ermua aseguraron que «es otra de las consecuencias del Plan Ibarreche».
J. Arias Borque - Vitoria.- La Razón 29 Julio 2003

El párroco de la localidad vizcaína de Maruri, Jaime Larrínaga, abandonará la parroquia en la que ha llevado su labor eclesiástica durante los últimos años el próximo domingo. Esta decisión es fruto de un consenso en el seno de la diócesis vizcaína, ya que la actual situación de acoso que vive el párroco, tanto desde la izquierda abertzale como del nacionalismo peneuvista, le impide llevar a cabo con eficacia su labor pastoral. Según confirmó ayer a LA RAZÓN el portavoz del Foro El Salvador, José Luis Orella, «el orígen de la decisión se remonta a los momentos de mayor acoso protagonizados por el PNV de Maruri, que ha envenenado el ambiente. Su actitud ha sido peor que la de la izquierda abertzale, ellos han sido los que han hecho la campaña de marginación». Pero se ha esperado a que se calmasen un poco las aguas para que no pareciese que Larrínaga cedía a la presión, porque «los católicos deben estar unidos y a él le empezaba a ser imposible cumplir con su labor sacerdotal. Tenía que andar por las noches, como un ladrón, para visitar a los enfermos».

Larrínaga ha vivido sometido a una continúa campaña de acoso desde el Ayuntamiento peneuvista de la localidad, que fue acompasada por la izquierda abertzale, convirtiendo al sacerdote en el único que lleva escolta. De hecho, desde el Ayuntamiento de Maruri se hizo una campaña para que los padres no consintiesen que sus hijos fueran a catequesis y tomasen la primera comunión con Larrínaga. El portavoz del Foro Ermua, Rubén Múgica, manifestó que esta marcha es debido a las presiones nacionalistas, es «otra de las consecuencias del Plan Ibarreche». «Es una agresión contra la ciudadanía, una agresión detrás de la cual hay un agresor, que es Juan José Ibarreche, con el que no hay nada que debatir».

El portavoz de la plataforma calificó a Larrínaga como «un hombre cabal», preocupado por la sociedad vasca, y lamentó que su marcha «refleja la tragedia del País Vasco». A su vez, criticó a los obispos vascos, que «son incompatibles» con Larrínaga, porque mientras el párroco se dedica a la protección del desamparado, que son las víctimas del terrorismo, los obispos «se preocupan por apaciguar a la bestia».

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