AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 6 Agosto  2003
La integración de los nacionalismos
Francisco Marhuenda La Razón 6 Agosto 2003

Ibarretxe triunfa en Maruri
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 6 Agosto 2003

Larrinaga denuncia la intoxicación nacionalista a los jóvenes en el sistema educativo vasco

EFE Libertad Digital  6 Agosto 2003

PESTE EN EL CORRO
Alfonso USSÍA ABC 6 Agosto 2003

Anasagasti y la calor
Román Cendoya La Razón 6 Agosto 2003

Turno de guardia
TONIA ETXARRI/ El Correo 6 Agosto 2003

¡A hacer limpieza!
Cartas al Director El Correo 6 Agosto 2003

Aznar afirma que el plan Ibarretxe supone «someterse a los postulados de ETA»
F. P./COLPISA. MALLORCA El Correo 6 Agosto 2003

La integración de los nacionalismos
Francisco Marhuenda La Razón 6 Agosto 2003

España goza de un nivel de descentralización política como tienen pocos Estados compuestos del mundo. Los gobiernos autonómicos se han convertido en el núcleo de la vida política de sus comunidades y gestionan competencias fundamentales para los ciudadanos, como son la educación y la sanidad. Los hechos diferenciales están reconocidos constitucionalmente y desarrollados en los respectivos estatutos. Su capacidad inversora es muy importante y la estructura del gasto público, dejando de lado el pago de la deuda o las pensiones, muestra el tránsito que se ha llevado a término desde el centralismo de 1975 al Estado de las Autonomías.

El País Vasco y Navarra cuentan con un sistema de financiación privilegiado que se sustenta, gracias a la generosidad de los constituyentes, en unos derechos históricos que los nacionalistas han convertido en una clausula para justificar unas reivindicaciones que quiebran el modelo constitucional.

Mientras que en Navarra existe lealtad, el PNV se comporta con tanta deslealtad como irresponsabilidad. No vale la pena referirse a EA, que es su fiel monaguillo, o a la IU de Madrazo, que se vende por un cargo. Navarra tiene mayores títulos históricos para sustentar cualquier demanda, pero la diferencia es que la defensa de sus derechos históricos, sus competencias y su navarrismo se realiza con profunda lealtad. Cuando se pone como ejemplo a Alemania, hay que recordar que allí, afortunadamente, no existen partidos nacionalistas que cuestionen permanentemente el modelo. Todos son leales y no anteponen sus intereses políticos a los del conjunto de la nación.

Desde que se elaboró la Constitución hasta nuestros días, la política española ha vivido acomplejada por el nacionalismo vasco y catalán. Las cesiones se han sucedido sin que se haya logrado estabilizar el modelo, acabar con las reivindicaciones o el terrorismo en el caso vasco. Los problemas del PNV y CiU, que se sienten incómodos porque su horizonte final es lograr la independencia de su «nación», se han convertido en absurda necesidad de lograr el encaje del País Vasco y Cataluña. La mayor parte del socialismo vasco y catalán ha caído en el complejo del emigrante y ha querido ser igual de nacionalista que el PNV y CiU. El PP y el PSOE tienen que acabar con esta falacia del encaje porque ni la sumisión ni las cesiones estabilizarán el modelo.

Ibarretxe triunfa en Maruri
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 6 Agosto 2003

NO HA hecho falta que salgan los siete borradores del lunático de Ibarretxe para comprobar, una vez más, la absoluta falta de piedad de los nacionalistas con las víctimas. Jaime Larrinaga, hasta ahora cura de Maruri (Vizcaya), se suma a la larga lista de ciudadanos vascos que, presionados por eta y desesperados por la falta de apoyo del PNV, han hecho las maletas y se han marchado de la tierra en la que nacieron. Éste es el problema, éste es el principal problema: fuera de la iglesia nacionalista, no hay salvación. Éste es el mensaje que el nacionalismo, el que mata y el que no, lanza permanentemente a todos los habitantes de la comunidad autónoma vasca. Si usted es nacionalista, tendrá buena consideración social, podrá expresar sus opiniones políticas en voz alta y hará rentables negocios económicos. Si usted no es nacionalista y lo expresa, tiene riesgo de que le vuelen la cabeza, entrará en el bombo de los amenazados, no podrá hablar en voz alta, acabará llevando escolta y le quemarán la librería. Ante este panorama, ante esta perversión, ante esta situación dictatorial, todavía no me explico cómo algunos seguimos dispuestos a luchar por las libertades, con lo fácil que es llevarse bien con el régimen nacionalista.

En el caso de Jaime Larrinaga se reúnen todos los pliegues del horror, aquí esta el ADN de la persecución. Larrinaga se va porque los feligreses que le apoyan le cuentan que por ese apoyo son mal vistos en el pueblo, se les presiona, se les hace la vida imposible hasta el punto de tener que ir a misa a otros pueblos. A Larrinaga los muy católicos padres del PNV, los que se dan la paz en misa todos los domingos, le han dicho que no quieren que dé la comunión a sus hijos, que no quieren que les dé la catequesis, que no quieren oír sus misas, ni darle la mano ni recibir la comunión ellos tampoco. Todo ello dentro del catolicismo practicante.

Larrinaga se ha ido, sobre todo, por esa presión a sus feligreses, por ese acoso que él ha sufrido, y que lleva a un alcalde del PNV a buzonear un panfleto contra Larrinaga por todo el pueblo, cosa que el mismo alcalde no ha hecho jamás con ninguno de los criminales, responsables de los asesinatos cometidos por eta mientras él era alcalde.

En este repugnante clima va el portavoz del PNV, Inaki Anasagasti, y dice que Larrinaga no es un hombre de paz. O sea que Josu Ternera sí puede estar en la comisión de derechos humanos del Parlamento vasco gracias al apoyo del PNV, pero Larrinaga no puede dar misa en Maruri porque no es de la comunión nacionalista.

Es para comer cerillas. No hay región en toda Europa en la que se pueda perpetrar semejante atropello, no hay país con régimen democrático en el que pueda ocurrir semejante escenificación de ausencia de piedad, falta de piedad nada cristiana, digo yo.

Maruri es el microcosmos en el que ya ha triunfado el plan del lunático de Ibarretxe: un pueblo sin nacionalistas, un pueblo en el que mandan los nacionalistas y los que no piensan como ellos o se callan o se largan con viento fresco. Ni Franco lo hubiera hecho mejor con la oposición. Estamos otra vez en el régimen nacional católico.

Larrinaga denuncia la "intoxicación nacionalista" a los jóvenes en el sistema educativo vasco
EFE Libertad Digital  6 Agosto 2003

El sacerdote vasco Jaime Larrínaga ha dicho que dejó la parroquia Maruri (Vizcaya) el pasado domingo porque "la feligresía pasaba por una situación de heroicidad". A su juicio, la solución para los problemas de convivencia pasa por "hacer una política de educación para la paz", ya que los jóvenes vascos sufren una permanente "intoxicación nacionalista".

Larrínaga ha pronunciado una conferencia de prensa antes de intervenir en el curso "Terrorismo, nuevos retos y respuestas sociales", celebrado dentro de los cursos de verano de la Universidad Complutense en San Lorenzo de El Escorial. En dicha comparecencia ha explicado que "los afectados por el virus del nacionalismo no tenían piedad y el odio cada vez era mayor" en la localidad vizcaína cuya parroquia dirigía. Ante esta situación, explicó, los feligreses que aún asistían a la misa los domingos "lo hacían en situación de heroicidad" contra las presiones de otra parte de los parroquianos, por lo que decidió abandonar el cargo después de 36 años.

A su juicio, la solución a los problemas de convivencia en el País Vasco pasan por "hacer una política de educación para la paz", y denunció que en la actualidad "lo que se imparte en escuelas e institutos vascos es una intoxicación nacionalista y los jóvenes carecen de una educación para la paz". Con respecto al Plan Ibarretxe, Larrínaga lo definió como "un ataque a las víctimas del terrorismo" y "uno de los referendos de Franco", porque "nadie se puede oponer, ya que nos cierran la boca a los críticos", una circunstancia ante la cual "la Iglesia debe dar más la cara". También pidió implicación a toda la jerarquía de la iglesia española porque la situación en el País Vasco "afecta a toda España", indicó.

En este sentido, explicó que "encontró poco apoyo entre sus hermanos sacerdotes" en los últimos años, y aunque el obispo de Bilbao, Ricardo Blázquez, "sí me mostró su apoyo" con ofrecimientos como facilitarle una vivienda en Bilbao, "no fue solidario en concelebrar la misa conmigo, por ejemplo". Asimismo, señaló que el vicario, Ángel María Unzueta, "en lugar de limar aristas" cuando acudió a reunirse con los vecinos de la localidad vizcaína, "empeoró la situación".

Respecto al futuro, Larrínaga reconoció que desconoce quién le sustituirá en Maruri, pero señaló que "en el clero vasco, el nacionalismo es más fuerte que en la propia feligresía" y anunció que no tiene intención de dejar el País Vasco ni la Iglesia. Entre sus planes próximos, el sacerdote tiene previsto realizar el próximo año un curso en una universidad que no determinó para retornar al año siguiente a un nuevo destino en el País Vasco, aunque, agregó, "he advertido al obispo que no soy perseguido sólo en Maruri sino por todo el nacionalismo".

Menos seminaristas nacionalistas
En el mismo curso, el catedrático de la Facultad de Teología de la Universidad de Deusto, Rafael Aguirre, pronunció una ponencia sobre la "Iglesia española frente al terrorismo". Durante la misma, Aguirre destacó que "lo más lamentable de la postura de la Iglesia en este tema ha sido la actitud hacia las víctimas, que ha dejado mucho que desear". Esta circunstancia, auguró, será "una lacra que pesará" sobre esta institución durante mucho tiempo. Para Aguirre, "en la raíz de esta actitud de la Iglesia está el peso de la opción nacionalista en los cuadros dirigentes eclesiásticos", entre los que destacó al anterior obispo San Sebastián, José María Setién, quien "mantuvo una actitud fría y desgraciada con las víctimas".

Sin embargo, destacó que entre los nuevos seminaristas, la ideología nacionalista ha perdido peso. El catedrático subrayó que el Plan Ibarretxe es "un ultraje a las víctimas y sería un envilecimiento moral de la sociedad vasca". Aguirre concluyó que el papel de la Iglesia en la situación vasca, "no es una labor de intermediación", sino la de denunciar la raíz idolátrica del nacionalismo etarra que fanatiza y funciona como un alucinógeno ideológico" y demostrar "su solidaridad con las víctimas".

PESTE EN EL CORRO
Por Alfonso USSÍA ABC 6 Agosto 2003

NO se habla de otra cosa en Comillas, la preciosa villa cántabra de los Arzobispos. En el centro de la localidad, el Corro de Campíos, lugar de reunión y encuentro de los comillanos y los visitantes. Arnaldo Otegui ha comprado un apartamento junto al Corro. Al terrorista le gusta la españolísima Montaña. Sabe que los montañeses son gente de paz. Aquí no se depura, ni se coarta, ni se secuestra, ni se presiona, ni se hiere, ni se asesina. En un rincón del Corro, junto a la casa de doña Amanda Correa, se ubica el bar «Samovy», regentado por una familia admirable y queridísima. Quien no ha tomado una copa o un café en la terraza del «Samovy» no puede presumir de haber estado en Comillas. Los sobrinos de José Luis Caso llevan el negocio.

José Luis Caso era comillano y creyó un día que su prosperidad la encontraría en la vecina Vasconia. En Rentería se instaló y trabajó honradamente. Se integró con plenitud en su nueva tierra. Se presentó con el Partido Popular a las elecciones municipales y fue elegido concejal. Su amor por la tierra vasca fue correspondido por los amigos de Otegui con un disparo en la nuca. A nadie hizo mal en la vida y fue asesinado por creer en la libertad, la paz y la convivencia. A sólo treinta metros del solar de José Luis Caso, Arnaldo Otegui ha comprado un apartamento.

El problema no es que un indeseable, un criminal, un repugnante terrorista, un traidor a esa España que es tan suya como nuestra, haya tenido la jeta de comprarse un apartamento en Comillas. El problema es que en Comillas exista un propietario, o un promotor inmobiliario, o una sociedad constructora que le haya vendido un piso a semejante rata. Que se acepte sin más que el dinero del representante oficial de los asesinos sea el mismo que el dinero de una familia honrada y pacífica. Cuando se abre el camino a la peste, todo un pueblo puede enfermar. Si se consultara a los vecinos de Comillas, el noventa y nueve por ciento de ellos se opondría a tener en la villa, como un ciudadano más, a Arnaldo Otegui. Pero el dinero es el dinero, el ladrillo es el ladrillo y las ganancias, las ganancias. El que ha vendido a Otegui una parte del suelo de Comillas es el único culpable de la tropelía.

Ya estuvo el fantoche por aquí hace años. Se alojó en una urbanización espantosa construida con el beneplácito del anterior alcalde, muy aficionado a conceder licencias. Almorzó en San Vicente de la Barquera y cenó en Quijas. En San Vicente oyó comentarios en alta voz referidos a su madre y abandonó con sus cuatro guardaespaldas la villa marinera, precipitadamente. Es un valiente el hijoputa. No soporta ni un insulto. Ellos matan, pero no aguantan la mirada firme ni las palabras de un ciudadano honrado. Se escudan en la garantía que ofrece una sociedad pacífica.

Es de esperar que una reacción ciudadana, una protesta vecinal, pueda desbaratar la indigna operación inmobiliaria. El Corro de Campíos, cuando la tarde vence, es el paraíso de los niños. Un asesino no puede pasear tranquilamente entre los hijos de la buena gente. La propiedad ha sido registrada a nombre de un testaferro. El apartamento es de Otegui. No ha invertido en Hernani, ni en Rentería, ni en Oyarzun, ni en Mondragón, ni en Guecho, el municipio que administra su amigo el nacionalista Zarraoa. No, se ha venido hasta Cantabria, esa tierra que él llama despectivamente «España», para disfrutar. Un canalla le ha vendido unos metros cuadrados que ya están apestados. Ahí, a pocos metros de la casa de José Luis Caso.

Anasagasti y la calor
Román Cendoya La Razón 6 Agosto 2003

Como diría Di Stefano «la calor afecta a los muchachos». Las inusitadas temperaturas que sacuden Euskadi están causando estragos entre el personal. La publicación del comunicado de ETA ha puesto en evidencia que Anasagasti es especialmente sensible al recalentamiento cerebral.

ETA es, al margen del calor, la única que cuenta el futuro cuando dice que «es un insulto el seudo debate montado sobre el plan Ibarreche». Ellos saben que cuando quieran sentarán al PNV, le plantearán sus exigencias y el PNV tragará. Por eso no se entiende que el acalorado Anasagasti haya dicho al respecto que «el comunicado parece hecho por gente que no vive en el planeta Tierra sino en un asteroide raro».

Resulta que ahora el PNV es galáctico –como el Real Madrid–, que en Lizarra pactó con extraterrestres y que en el Parlamento Vasco el PNV protege a gentes que no son de la Tierra. Sólo falta que, cualquier día, Josu Jon anuncie a la salida de Otegi de Ajuria Enea que el lendakari se ha entrevistado con Arnoldo Darth Vader.

Lo malo es que, cuando se pasen los calores, los nazionalistas seguirán con su cerebro nazi igual de recalentado. Y que para decir y hacer sandeces tienen todo el año. Este otoño sí que viene caliente y complicado.

Turno de guardia
TONIA ETXARRI/ El Correo 6 Agosto 2003

Puede que todo se haya agudizado con la ola de calor. Pero, dado el deterioro de las relaciones institucionales y la tergiversación propia (la provocada por los protagonistas de la política, sin necesidad de utilizar a los medios de comunicación) de los mensajes, da la impresión de que Euskadi no tiene remedio. Que «esto es lo que hay y vamos a peor», como suele decir una conocida comunicadora de televisión. Habrá que pasar por alto las reflexiones del diputado general de Guipúzcoa, González de Txabarri, cuando dice que la opinión del vicepresidente Rajoy sobre el plan del lehendakari «coincide con la de ETA». Porque una cosa es que estemos en verano y otra muy distinta que aceptemos cualquier frivolidad. Pero cuando el engolado Olabarria se deja seducir por la tentación del lenguaje callejero y recurre a hablar de «melonadas» o de actitudes «genuinamente fascistas» cuando quiere que todos le entendamos en sus críticas al PP. O cuando el Defensor del Pueblo, Múgica, necesita decir de sus antiguos amigos del PNV (cuándo éstos eran capaces de crear espacios de consensos democráticos) que son «una guerrilla de desesperados», cabe pensar que el deterioro político sigue su curso.

Queda todavía mucho para terminar el verano, pero aquí todos los partidos han dejado su retén de guardia. Nadie quiere llegar al mes de septiembre sin los deberes pasados a limpio. Es curioso pero en cuanto se nombra la palabra 'septiembre' todo el mundo tiembla. Como si fuera un mes maldito. Total, se trata del mes en el que Juan José Ibarretxe presentará su plan para que nos metamos en otro estatuto, otros estatus, otro marco, otro de todo. De momento, él se ha ido. Al menos no estuvo en la bajada del Celedón. Casi nadie se dio cuenta. Vamos que, entre la charanga y el agua de los bomberos, los puros y el ligoteo, los pasacalles, la aurora y el futuro del Alavés, no se le echó de menos en los ambientes de juerga en una ciudad con la que, a pesar de sentirse muy unido, como 'alavesico' que es, está gobernada por el Partido Popular en el Ayuntamiento y en la Diputación.

Otros, los que se han quedado de guardia quieren que la gente reaccione. Pero no hay forma de que coincidan en una sola causa común. Los socialistas, aprovechando que Rodolfo Ares está en la garita, quieren presentar una alternativa -¿articulada?- a la de Ibarretxe. El PP quiere movilizar a la ciudadanía en contra del plan. Elkarri lo ve todo tan mal que necesita convocar una manifestación para defender «la necesidad del debate» en este país. Y Urkullu, que en este mes suele desahogarse hablando todo lo que ha callado durante el curso político, se refiere a los pobres empresarios que sufren el acoso del PP, sin acordarse de la presión que sufrió Confebask cuando tuvo las agallas de decir que no era partidario de los sueños del lehendakari. Aznar está en las islas, pero no descansa. El 'plan Ibarretxe', dice, no pasará. Todavía falta un mes. Calma.

¡A hacer limpieza!
Cartas al Director El Correo 6 Agosto 2003

Los vascos hemos podido comprobar cómo los peneuvistas tratan a quienes se rebelan contra su hegemonía. El alcalde de Guecho, Iñaki Zarraoa, expulsó a grito pelado de un salón a dos concejalas de la oposición porque la recepción que había montado con fondos públicos era sólo para él y sus concejales pata negra.

Iñaki Anasagasti ha despedido al párroco de Maruri con la amabilidad característica de los seguidores de Sabino Arana, el que decía que había que recibir a pedradas a los maestros que no sabían euskera. Según Anasagasti, el padre Jaime Larrinaga merece el castigo y el señalamiento porque no había sido «un hombre de paz»; supongo que los curas para él ejemplares son el obispo Uriarte, que repite como un lorito las consignas del lendakari, y los que comprenden a los etarras porque son buenos chicos y el conflicto es político.

Luego, que no nos vengan contando Ibarretxe y sus acólitos cuánto sufren por los perseguidos y que en su comunidad libre asociada todos podremos vivir en paz y armonía. Así será si se expulsa a los que rechistan, ¿verdad, lendakari?   Pablo Gómez Basterra.   Bilbao.

Aznar afirma que el 'plan Ibarretxe' supone «someterse a los postulados de ETA»
Acusa al lehendakari de pretender «borrar al País Vasco de España» Cree que el PSOE propone reformas sólo para «tapar sus problemas»
F. P./COLPISA. MALLORCA El Correo 6 Agosto 2003

José María Aznar aprovechó ayer su comparecencia tras la tradicional audiencia veraniega con el Rey en Palma de Mallorca para descalificar duramente el 'plan Ibarretxe', dejar claro que el proyecto contará con la frontal oposición del Gobierno y de «la sociedad española» y hacer una defensa a ultranza del actual Estado autonómico frente a aquellos que quieren ponerlo «patas arriba», sean los nacionalistas vascos o sea el PSOE. Sea a través de reformas constitucionales, «ocurrencias» con los Estatutos de Autonomía o «aventuras» soberanistas como, a su juicio, la emprendida por el jefe del Ejecutivo de Vitoria.

Tras entrevistarse durante casi dos horas con don Juan Carlos en el Palacio de Marivent -a donde llegó en helicóptero procedente de Menorca y donde regresará a finales de mes antes de reincorporarse a La Moncloa-, el presidente del Gobierno hizo un exhaustivo repaso de la actualidad, con especial atención a la iniciativa «secesionista» del lehendakari. Aznar acusó a Ibarretxe de «doblar la rodilla» ante ETA al pretender convertir Euskadi en una comunidad libre asociada dentro del Estado, ya que, según dijo, semejante planteamiento supone «someterse a los postulados políticos» de la banda.

«Doblar la rodilla ante el terrorismo lo podrán hacer algunos, pero España no lo va a hacer», advirtió Aznar que, en este sentido, quiso dejar claro -«con toda rotundidad, para que nadie se llame a engaño»- que ni la sociedad vasca ni la española tolerarán que Euskadi «se tire definitivamente al abismo». No consentirán, insistió, que se consume un proyecto «de secesión, confrontación y eliminación de gran parte de la sociedad vasca».

Crispación
Aznar se permitió recurrir a un juego de palabras para criticar al lehendakari y consideró que su iniciativa, aún en fase de borrador, «tiene razones para llamarse así, porque borra el País Vasco de España, borra la Constitución y borra la convivencia». «Es un buen borrador», ironizó el jefe del Ejecutivo central, que conminó a Ibarretxe a aclarar si está dispuesto a «materializarlo». Aseguró que su Gobierno defenderá la Constitución y el Estatuto frente a las pretensiones de los nacionalistas vascos, aunque haya quien por ello le acuse, dijo, de fomentar la «crispación». «Vivimos en un país en que son las víctimas las que crispan», lamentó, en referencia al caso de Jaime Larrínaga, que acaba de abandonar Maruri tras 36 años como párroco.

Aunque Ibarretxe fue el principal destinatario de sus dardos, Aznar también arremetió contra el líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien reprochó su «irresponsable» actitud al pretender poner «patas arriba» el entramado institucional consolidado en España en los últimos 25 años.

Para el presidente del Gobierno, las reformas de la Carta Magna y del Estatuto catalán planteadas por Zapatero y Pasqual Maragall no son sino meros pretextos para «tapar los problemas internos» de los socialistas, entre los que citó las crisis desatadas en la Asamblea de Madrid y en el Ayuntamiento de Marbella, pero también los que él interpreta como «serios problemasde dirección y de proyecto» en Euskadi, Navarra y Cataluña.

Por ello, recomendó al PSOE que, en lugar de primar sus «intereses a corto plazo», adopte una visión «más completa» del país y sus necesidades y no ponga en peligro la «estabilidad» de España.

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