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Recortes de Prensa     Jueves 7 Agosto  2003
El final de la infamia
Víctor Manuel ARBELOA  La Razón 7 Agosto 2003

¿Hasta dónde es posible la resistencia cívica
Ernesto LADRÓN DE GUEVARA La Razón 7 Agosto 2003

El melón de Olabarría
Iñaki EZKERRA La Razón 7 Agosto 2003

Socialistas vascos critican el plan alternativo del PSE porque da oxígeno al nacionalismo
Agencias Libertad Digital  7 Agosto 2003

Rosalía Sainz, viuda del subteniente Casanova asesinado por ETA, dice que «nunca» perdonará a quienes mataron a su marido
EFE/PAMPLONA El Correo 7 Agosto 2003

El final de la infamia
Víctor Manuel ARBELOA es ex presidente del Parlamento de Navarra La Razón 7 Agosto 2003

Pasaron los Sanfermines y los días pre y possanfermineros, poco propicios para la reflexión política. La triste intervención de Rodríguez Zapatero en el Congreso durante el Debate del Estado de la Nación extendió por toda España, todavía más, la noticia de los desatinos del PSN-PSOE y llenó a muchos de preocupación, por lo que he podido oír y leer en la mayoría de los medios informativos de Madrid frente al silencio de los críticos del PSN y de no pocos medios navarros.

Como nos temíamos, todo ha acabado en nada, siendo nada al fin todo. El bueno de Francisco Vázquez aún pensaba el día anterior, según le oí en RN1, que la Comisión Ejecutiva Federal expulsaría a los cinco regidores en cuestión.
Ya estaba todo bastante claro cuando Álvaro Cuesta salió diciendo, el día 28, una serie de falsedades y repitiendo lo que alcaldes y alcaldesas iban a mantener contra toda evidencia, negando en algunos casos lo que habían dicho cándidamente unos días antes. Carlos Duarte siguió paso a paso las declaraciones del alcalde de Sangüesa sobre pactos y acuerdos y resultó un retrato dramático. Pero todos ellos junto a Maragall y Montilla, que apoyaron airadamente los acuerdos municipales con los independentistas, no parecen haber leído o no parecen compartir el Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo. Del PSC no me extraña porque siempre le fueron hostiles, y sus acuerdos de todo género con los independentistas catalanes son bien conocidos.

Dice el dichoso acuerdo: «La ruptura del pacto de Estella y el abandono de sus organismos constituye para el PP y el PSOE un requisito imprescindible para alcanzar cualquier acuerdo político o pacto institucional con el PNV y EA». Y si con éstos, ¿qué será con Aralar y Herri Ekimena? La declaración conjunta de Almunia y Lizarbe, del 15 de febrero de 1999, aún es más clara: «Las injerencias que denunciamos en la política navarra, la estrategia y actitudes que muestran los nacionalistas vascos a partir de la reunión de Estella, y más concretamente su proyecto anexionista de Navarra, hacen imposible la colaboración política con ellos».

No se trata, pues, de «pactos escritos», que para la nueva alcaldesa de Tafalla parece que es lo sustancial, ni de condenas del terrorismo, ni de que los partidos con los que se acuerda sean, como dice el PSC, «ramas de ETA». La cosa es mucho más sencilla. Un acuerdo, según el diccionario, es una «resolución premeditada de una sola persona o de varias», y nada más político, hombre, en el nivel municipal, que la Alcaldía, el programa o parte de él, y las concejalías. El alcalde de Sangüesa, después de todo lo largado, quiere hacernos creer a última hora que HE le dio «un cheque en blanco para que no ganase AISS». Pues peor lo pone todavía. Y la Concejalía de la Juventud para HE ¿fue otro cheque en blanco, esta vez del alcalde? No sé quién dijo que todo tuvo desde el principio un aire de farsa. Los alcaldables, incluida la presidenta del partido, hoy alcaldesa de Estella, llamaron «fraude» y «broma» a lo que se les pedía «desde Madrid» (sic).

Por otra parte, ¿qué sanción iba a imponer el PSOE a unos concejales que se niegan, como les ordenan a última hora, a votar en blanco para no recibir los votos de los independentistas si en Cataluña y Galicia otros socialistas se alían habitualmente con los independentistas, y en Mallorca, Aragón y Cantabria forman gobiernos con la derecha de toda la vida? Así que aprovechando una pataleta contra Aznar, que acababa de mantearlo en el Debate del Estado de la Nación, Zapatero, que tanto se gloria del acuerdo por las libertades y contra el terrorismo, se lanzó al turrumbal, repitiendo las sinrazones de sus indisciplinados, y mandando al cuerno cualquier sanción, sin explicarnos por qué dio aquella orden, que fue befada y desobedecida, y por qué se abrió un expediente ridiculizado luego por todos.

Alguna razón o sinrazón tendrá Luis María Vital Sevillano para defender, en su carta a un diario navarro, al nuevo y «encantador» alcalde de Sangüesa con tanto entusiasmo y arremeter vitriólicamente contra quien como yo ha analizado razonadamente los hechos ¬no sólo las palabras¬, según su leal saber y entender.

Le propongo una cosa al señor Vital Sevillano. Vamos a contar lo sucedido, sirviéndonos de las muchas declaraciones del mismo señor alcalde, a las Asociaciones de Víctimas del Terrorismo, y vamos a preguntarles después quién es aquí el «abyecto», el bajo y el vil, y también si no se puede hablar de «farsa» en todo este infame proceder. Yo no critico ningún homenaje a las víctimas, no, ni me burlo de ninguna lágrima. Digo y hago exactamente lo contrario. También yo estuve, como es mi costumbre, aunque sin foto, en el lugar de la matazón en Sangüesa. Pero al ir a honrar a las dos víctimas de ETA, yo no venía de recibir el voto de mis amigos «izquierdistas» y «demócratas», amigos y secuaces de ETA, del pacto de Estella y del Plan Ibarreche. No me interesa la «paz», ni la «libertad», ni «el buen gobierno» de todos ellos.

Estos días sabemos ya mucho más de los acuerdos políticos de los socialistas navarros con partidos independentistas y secuaces de ETA. Hoy cuentan éstos en los seis ayuntamientos navarros en los que han entrado con las concejalías de cultura, educación, euskera, juventud..., es decir, con aquellas que siempre han deseado para ir extendiendo su antiespañolismo, su anticonstitucionalismo, su antinavarrismo. Pero los socialistas navarros, que han llevado a cabo esta infamia, violando normas superiores y directrices muy concretas, son menos peligrosos, al parecer, para la Comisión Ejecutiva Federal que los concejales socialistas de Marbella, que acaban de firmar una moción de censura contra su alcalde.

¿Hasta dónde es posible la resistencia cívica?
Ernesto LADRÓN DE GUEVARA La Razón 7 Agosto 2003

Cuando Jaime Larrínaga, con el que he tenido el honor de compartir muchos momentos cuando fui secretario del Foro Ermua, anunció que se iba, mi primer pensamiento fue: «Vaya..., uno más que se tiene que ir por el ambiente irrespirable de opresión y falta de libertad, muy similar al de la peor de las repúblicas bananeras». Uno a uno, se han ido marchando del País Vasco los mejores baluartes de la intelectualidad y del testimonio cívico-ético de la sociedad vasca. La lista es interminable... Savater, Azurmendi, Juaristi, Portillo... A nadie se le puede pedir que deje su vida en el intento, que pierda décadas de su existencia para la causa de la libertad en su tierra natal o de adopción, aunque algunos prosigamos en el empeño.

Este domingo pasado ofició su última misa en Maruri. Al igual que otras veces estuve tentado de ir, pero esta vez me busqué una excusa para no estar, pues las despedidas me entristecen y, en esta ocasión, la misa del padre Larrínaga tenía un sabor agridulce, un sentido y un sentimiento de despedida, como dice la canción... «cuando un amigo se va...».

Yo siempre he pensado que no se le puede pedir a la ciudadanía que resista ante la tiranía, ante la opresión y ante el despotismo, que para eso están los Estados desde su invención por el liberalismo ilustrado. Los derechos y libertades se conquistan y se conservan con sudor y lágrimas ¬a veces con sangre como en el País Vasco¬, pero el Estado constitucional está para eso, para que nadie se vea privado de su libertad, de su dignidad. Es al Estado a quien compete velar por los derechos individuales, por los derechos humanos. Cuando se comparece, en protección de esos derechos, ante tribunales internacionales como el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, la demanda por privación de derechos fundamentales no se ejercita contra un Gobierno autonómico, sino ante el Gobierno de la Nación. Por eso no se puede pedir imposibles a nadie... Todo el mundo tiene derecho a un modelo de vida en realización plena, sin estigmas ni recortes de su dignidad ni de su libertad. Por eso lo que hace Larrínaga es justo, es normal que quiera irse, además de que es lógico pues no puede preservar la unidad de su comunidad parroquial en un ambiente de crispación como el que hay en Maruri por culpa de quienes no aceptan que pueda haber otros enfoques de vida distintos del nacionalismo exacerbado y excluyente, secesionista, sobre todo, en este caso, enfoques auténticamente evangélicos.

Leo a Anasagasti el mismo día en que Jaime simboliza su despedida: «No es un hombre de paz; ha trabajado por enfrentar a los vecinos de Maruri». Pues bien, yo le manifiesto mi desprecio más rotundo por su mezquindad y maldad. Anasagasti refleja con esa actitud expresada en unas pocas palabras, imbricadas en ponzoña y mal sentimiento, su calidad humana detestable y su intrínseco corazón de hielo. Aunque piense lo que ha dicho, por respeto humano debiera habérselo callado, pero su canallesca naturaleza le deja al descubierto. Tiene mi más olímpico desprecio político y humano. Gentes como este señor denigran no sólo el sentido de la política como algo noble si no que rebajan los sentimientos humanos a lo más bajo de la naturaleza humana. Espero que nunca tenga necesidad de recibir la misericordia y la piedad de sus congéneres no afectos al clan al que pertenece. Que el Dios de Larrínaga se apiade de él.

El melón de Olabarría
Iñaki EZKERRA La Razón 7 Agosto 2003

Emilio Olabarría, actual parlamentario del PNV y antiguo miembro del Consejo General del Poder Judicial, ha dicho que la idea de Michavila de recurrir ante el Tribunal Constitucional el Plan lbarretxe es una melonada. Yo creo que no se puede llegar a comprender el verdadero alcance de esta calificación sin tener una foto de Olabarría delante, sin haber visto antes el impresionante cabezón de este ejemplar salvaje y depredador que habita en los bosques de la Gran Euskal Herria y que se interna en las ciudades y los pueblos para aparearse y fabricar sus nidos llamados científicamente «batzokis». Realmente no se puede entender el significado de esa alusión de Olabarría a los melones si no se tiene oportunidad de contemplar esa cabezota del Holoceno, esa mole imberbe en la que se confabulan sin piedad una calvorota y una papada cinceladas a mazazo limpio, los ojos como platos, las pupilas y las córneas inyectadas en sangre mientras su usuario logra pronunciar la infortunada palabra ¬«melonada»¬ a duras penas, deletreándola como bien le ha enseñado el logopeda. No se puede entender, en fin, a Olabarría si no se aprecia el asombroso parecido físico de su careto brutal con el propio melón por él mismo invocado de un modo tan insensato, tan temerario, tan irresponsable.

¿Pero quién le obligaba a este hombre a hablar de melones ni de sandías, a colocarse de ese modo innecesario y gratuito en el disparadero, a ponerse con esa alegría la soga al cuello! Olabarría es sencillamente el melón del Reino, el cucurbitáceo por antonomasia. Olabarría a veces logra decir de seguido términos que ha oído en alguna parte y le parecen la repera, expresiones que no sabe muy bien lo que significan y que usa infaliblemente de una forma leguleya, como «jurispru- dencia» o «jurisconsulto». Y entonces se le encienden los ojotes como semáforos porque ni él mismo se cree que haya sido capaz de pronunciarlas. Ahora ha conseguido el hombre decir «Tribunal Constitucional» para descalificar el paso más desdramatizador, elemental y sensato que debe dar el Gobierno para salvar la autonomía vasca y al propio Lehendakari de sí mismo porque es Ibarretxe el único que quiere aplicar el 155 al derogar el Estatuto. Lo que debe decirle el Constitucional es que no tiene facultades para ello, que no puede suicidarse aunque lo desee.

El problema que tiene Olabarría para ser tomado en serio es que se parece demasiado a Fétido, ese personaje de «La familia Adams» que es un cómico remedo del Nosferatu clásico. Emilio Olabarría eructa fetideces y será recordado como uno de los rostros ominosos y bestiales de Lizarra. El único melón que hay aquí es el suyo y la única melonada, el Plan lbarretxe.

Socialistas vascos critican el "plan alternativo" del PSE porque "da oxígeno" al nacionalismo
Agencias Libertad Digital  7 Agosto 2003

Zapatero ha asumido el giro nacionalista del PSOE liderado por Maragall y Elorza, que contempla la reforma de los estatutos y la Constitución. En el País Vasco, esta deriva sigue levantando ampollas entre los socialistas. La corriente que representa la línea política de Nicolás Redondo Terreros cree que es "tremendamente peligrosa e ingenua".

Los frentes en el PSE se han hecho más evidentes a raíz de la propuesta de presentar un plan alternativo al de Ibarretxe. La “corriente redondista”, que viene denunciando las maniobras del PSE por arrinconarla, es contraria a la propuesta de cambiar el Estatuto vasco y la Constitución. Considera que esta iniciativa da oxígeno al nacionalismo. Goztone Mora, en declaraciones a Europa Press, ha explicado que las intenciones de Patxi López son “tremendamente peligrosas” e “ingenuas” si se piensa que se puede hacer cambiar al nacionalismo, al que acusa de practicar una “limpieza étnica” centrada en personas con un “cierto carisma para la opinión pública”.

Plan contra la secesión
Mora considera “correcto” que el PSE ponga un proyecto sobre la mesa aunque matiza que no debe ser como el presentado este martes por la Comisión Ejecutiva de los socialistas vascos, que plantea la posibilidad de cambios en el Estatuto y la Constitución. En su opinión, el plan tiene que tener como objetivo la lucha “contra los planteamientos secesionistas y soberanistas que encierra el plan Ibarretxe. Todo lo demás es dar oxígeno al nacionalismo gobernante”.

Gotzone Mora cree que el planteamiento que ha realizado el PSE, en el momento actual, es “tremendamente peligroso”, ya que, “entrar en una reforma constitucional en estos momentos en los que el señor Ibarretxe ha puesto un plan sobre la mesa, puede ser de la ingenuidad mayor, al plantear que el PNV pueda cambiar con esto”. Mora ha recordado que los representantes de la línea política de Redondo Terreros defienden que no se debe “perder el tiempo en reconstrucciones que no tienen ningún sentido en los tiempos en que vivimos”. En este sentido, precisa que “no se pueden hacer en estos momentos reformas constitucionales si se quiere reconducir al nacionalismo y que acepte la pluralidad de las ideas”.

El PNV aplaude el giro del PSOE
La catedrática de la UPV y miembro del Foro de Ermua ha explicado que lo le hace reafirmarse “todavía más” en esta posición es “observar la salida rápida que hicieron miembros del PNV y miembros del Gobierno vasco, quienes decían que con este socialismo se podría hablar”. A su juicio, “mientras el plan Ibarretxe siga sobre la mesa no es posible plantear ningún tipo de cambios ni en la Constitución, ni en el Estatuto”, ya que el plan Ibarretxe “no es otra cosa que un instrumento para que salga adelante el proyecto político de ETA y quererlo mantener es todo lo contrario a querer acabar con ETA”.

«El dolor que tengo desde hace 3 años no se supera en la vida»
Rosalía Sainz, viuda del subteniente Casanova asesinado por ETA, dice que «nunca» perdonará a quienes mataron a su marido
EFE/PAMPLONA El Correo 7 Agosto 2003

Rosalía Sainz, viuda de Francisco Casanova Vicente, subteniente del Ejército asesinado por ETA en su casa de Berriozar el 9 de agosto de 2000, afirmó ayer que el dolor que sufre desde hace tres años «no se supera en la vida» y confesó que «nunca» podrá perdonar lo que le hicieron a su marido. La viuda del militar, que dice haberse repuesto «algo» en los tres años transcurridos desde el asesinato de su esposo, señala que debe seguir adelante en la vida y luchar para que sus hijos se sientan como el resto de los niños: «Paco ya no está, y yo no les puedo fallar», señala Sainz.

Sus hijos, Javier y Laura, de 16 y 9 años respectivamente, son los que le dan el ánimo para salir adelante. «Muchas veces, aunque estoy mal, tengo que hacer todo lo posible para que ellos no se den cuenta y piensen que todo marcha más o menos bien», explica.

En estos tres años han cambiado muchas cosas, pero Rosalía Sainz siente que la herida «no se ha cerrado todavía». Es más, sabe que nunca podrá pasar por alto lo que ETA hizo a toda su familia. «Esto no lo voy a olvidar ni lo voy a perdonar nunca, es algo que te destroza la vida», afirma con rotundidad.

Sainz asegura que sigue siendo la misma -«no soy más desconfiada»-, a pesar de no poder evitar «el odio hacia ciertas personas» y «el rencor hacia los que nos han hecho tanto daño». En cualquier caso, esta mujer siente que nada es ni va a ser como antes, aunque cada momento intenta que su vida «se normalice».

El día a día es duro para una mujer que vio cómo ETA cambiaba su vida y la de su familia en cuestión de segundos: «Me acuerdo de él todos los días, en cualquier instante», apunta emocionada. El recuerdo de su marido permanecerá vivo en la localidad navarra de Berriozar a través de la Escuela de Música que lleva su nombre. «Todavía no está puesta en marcha porque el final de las obras se ha alargado un poco», explica la viuda, que considera «un honor y un detalle por parte de los vecinos» que hayan dedicado el centro a su marido, un gran aficionado a la música y, en especial, a las jotas.

En cuanto a la erradicación del terrorismo en España, Rosalía Sainz está convencida de que «las movilizaciones son importantes», aunque defiende que los poderes Ejecutivo y Legislativo «deberían dar un paso hacia delante para acabar con esto». «Sé que el terrorismo terminará algún día», sostiene, pero se pregunta «cuántas personas tienen que morir hasta entonces».

La viuda del subteniente Casanova considera que los etarras «nunca podrán cumplir una condena suficiente como para compensar la pérdida de mi marido». Y lamenta que aunque los asesinos no sean muchos, «tienen mucha maldad».

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