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Recortes de Prensa     Sábado 9 Agosto  2003
Bobadas socialistas
Germán Yanke Libertad Digital 9 Agosto 2003

Los socialistas se plegarán a las peticiones de los nacionalistas para pagar su apoyo en Navarra
Diego Mazón - Madrid.- La Razón 9 Agosto 2003

Nasarre critica que Zapatero haga «mutis por el foro» tras la concesión del PSN a los abertzales de Tafalla
Redacción - Madrid.- La Razón 9 Agosto 2003

Buesa advierte de que el Plan Ibarreche aumentaría el paro hasta un 20%
Redacción - Madrid.- La Razón 9 Agosto 2003

Terrorismo y doble rasero
GEES Libertad Digital  9 Agosto 2003

El cura de Maruri, un problema de democracia
JOSÉ IGNACIO CALLEJA El Correo 9 Agosto 2003

Querido cartero
Cartas al Director El Correo 9 Agosto 2003

Galleguidad (I)
José Luis Alvite La Razón 9 Agosto 2003

La trama argelina
Alberto Míguez Libertad Digital  9 Agosto 2003

Bobadas socialistas
Germán Yanke Libertad Digital 9 Agosto 2003

Lo peor del PSOE no es lo que defiende, sino la inconsistencia intelectual con que lo hace. Y no sólo porque, así, demuestra que está regido por una pandilla de incompetentes, sino porque, inconsistencia tras inconsistencia, el ciudadano se da cuenta de que le consideran imbécil. Y de este modo es difícil votarles.

La réplica más sesuda a las críticas internas sobre las propuestas de la dirección del socialismo vasco es que “están en consonancia con lo que dice el PP” (Ares, Chacón, etc.). Se parece mucho a la réplica de los idiotas porque la negativa del PSOE a la moción de censura en Marbella coincide con lo que dice el alcalde Muñoz y sus quejas sobre la inseguridad ciudadana con lo que dice la extrema derecha y algunas de sus propuestas de ayuda a la familia con lo que dicen esos partidos integristas que surgen de vez en cuando. Si la réplica a las políticas del PSOE fueran “es lo que dice Muñoz”, “es lo que defiende la extrema derecha”, “es lo mismo que dicen los integristas católicos”, tendrían derecho a pedir un poco de seriedad y una cierta atención al debate razonable. Se les puede pedir lo mismo a ellos. Rodolfo Ares, incapaz de reflexión, eterno en la dirección del partido porque siempre está ahí y obedece a sus jefes, critica a Gotzone Mora, Rosa Díez y Maite Pagazaurtundúa. ¿Tiene algún argumento? “Es lo mismo que hace la prensa nacionalista”, se le podría decir, y a lo mejor se calla asustado. Además, ya que insisten en que se oponen al Plan Ibarretxe, el PNV y demás les replican “es lo que dice el PP” y no parece que el asunto vaya así por las rutas de una cierta calidad intelectual. ¿Y en lo que coinciden con IU? ¿No les parecía subrayarlo el colmo de la desvergüenza intelectual?

La verdad es que no se puede pedir calidad intelectual a la actual dirección de los socialistas vascos, qué le vamos a hacer. El único capaz de escribir un libro (regular) es el señor Eguiguren y el único capaz de diseñar una estrategia malvada, si no se le pide que escriba un libro, es el señor Pastor. Los demás pertenecen a la insignificancia intelectual, piden documentos a nacionalistas disidentes y formulan el gran principio de su política: si se nos pide que votemos el Plan Ibarretxe tendremos que votar en contra y, claro, nos vemos obligados a presentar una alternativa. Vamos, que si se les pide que se pronuncien sobre las violaciones tendrían que votar que no y, claro, se verían obligados a presentar una alternativa. Por ejemplo, que se pegue a las mujeres pero que no se las viole. Toda la historia del socialismo, toda la literatura sobre el mismo es, en las cabecitas de los dirigentes socialistas vascos, una propuesta de esta naturaleza.

A unos les molesta que al PP le vaya bien. A otros que Nicolás Redondo obtuviera el mejor resultado de la historia de los socialistas vascos desde la muerte de Franco. A casi todos les pone enfermos que no tengan una especial consideración en Ferraz. A muchos no les gusta que se hurgue en sus familiares que viven de empresas controladas por el PNV. A algunos les parece bien que se deje de lado a los populares vascos si ellos consiguen de la consejería de Interior un escolta y de los alcaldes nacionalistas un sueldo. Si su programa es de esa naturaleza, no debe extrañar que el argumento sea que los críticos dicen lo que dice el PP. Si su argumento es de esa profundidad, no debe extrañar tampoco que no se den cuenta de que el Plan Ibarretxe no necesita alternativa como no la necesitan los golpes de Estado o las afrentas a la legalidad constitucional y democrática. Contra el Plan, no hay planecito, sino el Estado de Derecho. Aunque a lo mejor no quieren oponer la ley, la libertad, el Estado de Derecho, la Constitución, los derechos humanos, el Estatuto, etc. Para no coincidir con el PP. Vaya gente.

Los socialistas se plegarán a las peticiones de los nacionalistas para pagar su apoyo en Navarra
Tras el «regalo» de Tafalla, PNV y EA pondrán sobre la mesa temas como la ikurriña y el vascuence
Tras lograr arrebatar a UPN las alcaldías de cinco localidades navarras gracias al apoyo de partidos nacionalistas y abertzales, el PSN tiene, según fuentes de esos municipios, el problema de «agradecer» ese apoyo. En los próximos meses, los socialistas navarros tendrán que tratar con aquellos que les apoyaron el pasado veinticinco de mayo, quienes previsiblemente pondrán sobre la mesa sus programas electorales con el fin de lograr algunos de los planteamientos que hacían en ellos. Lo principal, el vascuence, y junto a ello, planteamientos vasquistas entre los que se incluye la utilización de la ikurriña en Navarra.
Diego Mazón - Madrid.- La Razón 9 Agosto 2003

Estella, Barañaín, Tafalla, Burlada y Sangüesa. En estos cinco municipios navarros, el Partido Socialista va a gobernar los próximos cuatro años gracias al apoyo de nacionalistas y abertzales el pasado veinticinco de mayo, en un afán conjunto por desalojar a Unión del Pueblo Navarro de cuantas alcaldías se pudiera, algo que ha levantado no pocas críticas desde las filas populares. Pero el problema no se queda ahí, y es que desde los bancos de aquellos que han perdido los Ayuntamientos en manos de esta «cruzada» anti-UPN, temen que ahora llegue el momento de los agradecimientos por parte de los socialistas como pago al apoyo recibido. Y lo lógico, según los derrotados, es que esos agradecimientos estén basados en las exigencias y las prerrogativas que los partidos nacionalistas vascos tienen en Navarra, aunque no difieran en exceso de aquellos programas que tienen en el propio País Vasco. La concesión denunciada por UPN en Tafalla a la plataforma Tafallaberri, cercana a Batasuna, de tres comisiones municipales no ha hecho sino acrecentar los temores de los populares.

Eusko Alkartasuna y el Partido Nacionalista Vasco propugnan en Navarra un apoyo a las sensibilidades vasquistas impulsando la cultura y la lengua vasca, con el fin de acabar con lo que ellos consideran «el acoso al vasquismo».

Por supuesto, entre sus tareas pendientes están la inclusión del vascuence dentro de las instituciones navarras al mismo nivel de utilización que tiene en el País Vasco y la presencia de la ikurriña en los edificios oficiales.

Pero el apoyo generalizado de los dos partidos nacionalistas vascos más importantes no es el único. Así ocurre por ejemplo con Aralar, otro de los partidos que han apoyado al PSN en Barañaín y Burlada. Este partido se escindió de Batasuna y, a excepción del apoyo a la violencia terrorista, comparte prácticamente todas las ideas con la formación de Arnaldo Otegui. De la línea programática planteada por esta formación en Navarra se extraen ideas como la defensa a ultranza del vascuence, «nuestra vieja lengua hoy tan atacada» calificada como «lengua propia de Barañaín y tesoro lingüístico de la humanidad». Proclaman asimismo «el derecho de Euskal Herria a elegir su propio estatus político» y el derecho de autodeterminación. La creencia de que «el tiempo de la lucha armada ya está superado» va unida con la reclamación del «cese de la tortura sistemática, de las detenciones impunes, del cierre de medios de comunicación» y la petición de la excarcelación de «los presos políticos vascos». Del mismo modo, propugnan un reciclaje de la Policía Municipal «evitando su actuación en la represión y las redadas».
En la misma línea se expresa Batzarre, otro de los apoyos del PSN, con una actitud integradora de Navarra en «Euskal Herria», en favor del vascuence y de los símbolos vasquistas, y en el mismo sentido en cuanto a los presos de ETA, para los que pide amnistía o excarcelación.

Las otras formaciones que han apoyado a los socialistas navarros tienen programas que incluyen, además de la sensibilización en cuanto a las defecaciones caninas como CIB en Barañaín, la defensa del vascuence.
Las primeras consecuencias de esta situación ya se han vislumbrado en Tafalla y Estella, donde la consejería de Cultura ha pasado a denominarse Consejería de Cultura y Euskera.

Así pues, pasado el verano, tal y como señalan miembros de las corporaciones municipales, los cinco ayuntamientos comenzarán a trabajar y llegará el momento de hablar con aquellos que apoyaron las candidaturas socialistas. Entonces, añaden, «veremos cómo les pagan». Lo que sí es seguro es que en esas presumibles negociaciones contarán con una notable presencia las propuestas vasquistas en torno al vascuence y la ikurriña.

Nasarre critica que Zapatero haga «mutis por el foro» tras la concesión del PSN a los abertzales de Tafalla
Redacción - Madrid.- La Razón 9 Agosto 2003

El coordinador de Participación y Acción Sectorial del PP, Eugenio Nasarre, denunció ayer la «conducta inaceptable» de los concejales socialistas en el Ayuntamiento navarro de Tafalla y el hecho de que, ante un «claro incumplimiento» del pacto antiterrorista «Zapatero haga mutis por el foro». En conferencia de prensa en la sede del partido, Nasarre se expresó así en relación a la actitud de los concejales socialistas de Tafalla, que accedieron a la Alcaldía de la localidad con el voto de formaciones nacionalistas y que han otorgado la Presidencia de varias comisiones municipales a concejales de Tafallaberri, un partido que no condenó los atentados de Benidorm y Alicante. Explicó que estos hechos, que se suman a otros sucedidos en distintas localidades navarras, es una «conducta inaceptable del PSOE en contra del pacto antiterrorista» y que pone de manifiesto «la evidente falta de dirección política» en el seno del PSOE.

Así pues, consideró que el «preocupante incumplimiento» del acuerdo por las libertades y contra el terrorismo en algunos ayuntamientos navarros «nos va a obligar a plantear y exigir el estricto cumplimiento del pacto» en la próxima reunión. Tras señalar que el pacto es un «instrumento de enorme valor» en la lucha antiterrorista, Nasarre consideró necesario que los firmantes del mismo ¬PP y PSOE¬ hagan una «seria reflexión sobre la importancia de ser leales al pacto, que excluye expresamente llegar a acuerdos con fuerzas que no condenen la violencia». También planteó la determinación del PP y del Gobierno de mantener una «línea de firmeza» ante el desafío de Ibarreche, con el que pretende, dijo, «la destrucción de la Constitución y la ruptura de España».

Buesa advierte de que el Plan Ibarreche aumentaría el paro hasta un 20%
Redacción - Madrid.- La Razón 9 Agosto 2003

La formación de un futuro Estado vasco tendría un coste aproximado de 1.500 millones de euros anuales e implicaría un descenso del Producto Interior Bruto de esta región de entre el 4 y el 13 por ciento por la caída de la actividad. Así lo estimó ayer el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense Mikel Buesa. Además de las estimaciones de financiación, las consecuencias de la formación del estado independiente que propugna el Plan Ibarreche «serían nefastas para el empleo», destacó Buesa, pues el paro, que actualmente se sitúa en una tasa del 9 por ciento, subiría hasta el 19 por ciento «en el mejor de los casos» y hasta el 29 por ciento «en la hipótesis peor», sostuvo el catedrático.

Según explicó, «la economía del País Vasco entraría en una espiral infernal», pues un eventual Estado independiente vasco debería asumir las competencias en materia de defensa militar y relaciones internacionales, lo que supondría un coste de 760 y 640 millones de euros anuales, respectivamente. A esta cantidad hay que añadir el presupuesto anual destinado al departamento de Justicia y de emisión de moneda propia, que acapararía 60 y 34 millones de euros, respectivamente. Para hacer frente a la financiación de estas actividades, que actualmente cubre el Gobierno español, el eventual Estado vasco debería aumentar sus recursos en 400 millones de euros anuales, ya que en la actualidad obtiene 1.091 millones en concepto de impuestos y otros ingresos que destina a la Administración central.

Buesa puso de relieve que la opción más viable de obtención de ingresos sería incrementar el IRPF, que, según sus cálculos, aumentaría un 9,2 por ciento. En la estimación del coste anual no se incluye los gastos provocados por la gestión de la Seguridad Social, que según cálculos del Gobierno vasco arroja un superávit de 300 millones de euros cada año. Sin embargo, el catedrático sostuvo que el Plan Ibarreche provocaría que el sistema sanitario entrase en déficit, ya que perdería entre 660 y 1.675 millones de euros. Para financiar esta cantidad, Buesa afirmó que el Estado independiente vasco debería incrementar las cotizaciones de cada ciudadano entre el 3 y el 7,6 por ciento o bien reducir las prestaciones a los jubilados.

Terrorismo y doble rasero
GEES Libertad Digital  9 Agosto 2003

Los españoles nos hemos sentido muy solos durante mucho tiempo en nuestra lucha contra el terrorismo etarra. Cuando pedíamos a nuestros vecinos europeos que aprobaran medidas para combatir más eficazmente esta lacra, nos encontrábamos con respuestas como que era un problema interno de los españoles que debía resolverse en el ámbito nacional. Nos dolía especialmente que periódicos internacionales de gran tirada o cadenas de televisión como la CNN se refirieran a ETA o a Herri Batasuna como grupos separatistas o radicales. Entendíamos que se estaba legitimando un comportamiento que era y es absolutamente incompatible con el estado de derecho. Porque el problema no está en buscar la independencia, sino en hacerlo mediante la coacción y el asesinato. Por eso no es un problema político, sino de terrorismo.

Resulta sorprendente que desde los mismos medios en los que machaconamente se denuncia este comportamiento respecto del grupo terrorista ETA, se practique el mismo doble rasero cuando los grupos son otros. Día tras día tenemos que oír en la tantas veces vilipendiada por oficialista RTVE o en otros medios escritos, significados por su combate contra ETA y el nacionalismo excluyente, que, por ejemplo, Hamas es un “grupo radical” ¿Qué tienen que hacer los miembros de esta versión de los Hermanos Musulmanes para convencer a nuestros redactores concernidos con el problema vasco de que en Palestina también se practica el terrorismo? ¿No podemos exigirles un mínimo de coherencia, a ellos y a los directivos de esos medios de comunicación?

Es evidente que tanto ETA como Hamas son radicales, pero ¿por qué ETA es terrorista y Hamas no? Las dos organizaciones atacan a civiles con fines políticos; tienen un aparato político y una presencia social importante; buscan alterar las fronteras existentes, por la independencia del País Vasco o por la eliminación del Estado de Israel y la proclamación de una gran Palestina desde el Jordán hasta el Mediterráneo.

No hay mejor argumento que el propio ejemplo. Si queremos convencer a la opinión pública internacional de que en España tenemos un serio problema de terrorismo, lo primero que debemos hacer es dejar claro que sabemos lo que es el terrorismo y que, en cualquier caso, no estamos dispuestos a legitimarlo. Un terrorista no es un combatiente y ninguna causa justifica el ataque a civiles inocentes. Por eso Hamas es una organización terrorista y no un mero grupo radical.

El cura de Maruri, un problema de democracia
JOSÉ IGNACIO CALLEJA/PROFESOR DE MORAL SOCIAL El Correo 9 Agosto 2003

Sólo conozco al cura de Maruri, Jaime Larrínaga, por los medios de comunicación. Mucha gente me diría que es suficiente.Yo no lo creo así. Por tanto, nunca daría a mis palabras esa forma de sentencia firme tan extendida por doquier.

Hay un aspecto en todo este asunto que me parece claro y revelador. En el País Vasco, los ciudadanos no soportamos la discrepancia radical en cuestiones nacionales. No sé si en otros lugares ocurre lo mismo. Parece que no. Me acuerdo de Cataluña y de otros pueblos del mundo. De todo hay, no obstante. Pero lo cierto es que, en el País Vasco, la discrepancia radical en cuestiones nacionales no se acepta. Por supuesto, no lo hace ETA, que mata por esto. Pero tampoco lo hacen miles y miles de ciudadano pacíficos. Jamás aceptan un discurso moral que relacione claramente violencia y formas aberrantes de nacionalismo democrático. Cuando hacemos ese juicio desde el Evangelio, según vamos concretando nuestra denuncia contra el nacionalismo democrático vasco, o contra el nacionalismo democrático español, una u otra parte de la población hará oídos sordos al personaje y, si insiste, lo expulsará de su círculo de influencia.

Todo el mundo mira hacia ETA, porque estos lo expulsan mediante el terror y la muerte. Ahora debemos mirar, cada vez más, hacia esa población, nosotros mismos, que jamás levanta la mano contra nadie, pero que tampoco cede un ápice de sus convicciones nacionales para hacer posible la democracia. Y éste es el problema. Todos queremos vivir nuestras convicciones nacionales en democracia, pero pocos queremos plantearnos si la democracia es compatible con todas ellas a la vez, en la forma en que son vividas y afirmadas. La cuestión, por tanto, no consiste en si tal o cual proyecto es constitucional, o si puede un pueblo plantearlo, sino si el sentimiento nacional es vivido por ellos, por casi todos, con un talante y actitudes que no hay democracia que los digiera.

En el caso de Jaime Larrínaga, más allá de sus aciertos y fallos mediáticos, y de sus aciertos y fallos pastorales, me interesa preguntar si a mucha gente de su pueblo, y a mucha gente de su Iglesia, le ha faltado capacidad democrática para aceptar al diferente en los sentimientos nacionales. Éste es el problema. Todos debemos repensar nuestras posiciones desde esta clave: no si mi planteamiento político es democráticamente aceptable, sino si mi talante democrático da para entenderme con el diferente que, también, es mi pueblo . Yo no puedo echarlo porque no me guste. Yo no soy dueño del censo. Por tanto, la pregunta es no sólo si tengo derecho a defender una idea propia sobre el País Vasco, y si ésta es procedimentalmente democrática, sino si mi alma democrática tiene recursos para hacer política con todos los demás ciudadanos de mi sociedad: si quiero y, sobre todo, si puedo. Se trata, por supuesto, de hacer política y no patética liberadora (Xabier Arzalluz) o patética épica (José Mª Aznar). En fin, que la cuestión es si sabemos ser demócratas con los diferentes.

Ocurre, sin embargo, que como ETA lo encisca todo y los muertos los ponen los partidarios de la Constitución, todo matiz suena a equidistancia y temor. Si la Iglesia, desde donde hablo, denunciase una y otra vez esta carencia democrática de fondo en los ciudadanos vascos, creyentes o no, curas o no, por mor de unos nacionalismos absolutizados, que hacen casi imposible la democracia entre distintos, algo nuevo podría aportar. Y si reconociera en la solidaridad con los pueblos cercanos un deber moral inexcusable, que sólo las necesidades de una justicia de otro modo irrealizable podría condicionar, algo nuevo estaría aportando a un nacionalismo planteado en términos de derechos en solitario, o porque me conviene, o porque me irá mejor, o porque quiero. Y esto como algo que corresponde a todas las iglesias que en el mundo son, todas ellas más nacionalistas que católicas, por más que en los Estados constituidos, como es España, se note menos.

Luego, ¿se tiene que ir a la fuerza Jaime Larrínaga? No. Cabría explicarlo, pero no justificarlo. Es la prueba de un nacionalismo que no soporta democráticamente la diferencia radical en las creencias de su pueblo, y de una Iglesia que no acierta a decir a los suyos que Jesucristo está por delante de todos los amores nacionales, y que la democracia de actitud es más exigible y profunda, moralmente, que los procedimientos legales que la desarrollan.

Querido cartero
Rubén Abascal/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 9 Agosto 2003

Querido cartero, hace muchos años que no te escribo y no sé si merece la pena hacerlo. Me gustaría que estas líneas fueran para darte buenas nuevas, pero Hubo elecciones, leyes, símbolos Todo lo respetamos y lo asumimos como propio, pensando en en un país, en un futuro compartido. Con esfuerzo, con ilusión. Para qué, para nada, nos engañaron. No querían nada con nosotros, simplemente no nos querían. Guardaron las apariencias un tiempo, esperanzador para nosotros; ahora sólo hay un proyecto, el suyo: Lizarra, Udalbiltza, un Parlamento inutilizado, un apoyo descarado y sincero a Batasuna y todo su mundo, un gran proyecto exclusivista cultural, una economía dirigida a Dios -perdón, Sabino- sabe dónde, unos presupuestos inexistentes, desobediencia judicial, ruptura de acuerdos con el Estado Lo demás, los demás, sobramos. No hay diálogo, no hay posibilidad de encuentro. Es un sentimiento que no admite término medio: lo aceptas convirtiéndote en un devoto nacionalista o lo rechazas y eres un apestado, un español, un traidor, nadie. Lo siento, Estanis, te mataron y en tu pueblo, Amurrio, hubo silencio, el mismo de hoy. El Ayuntamiento grita contra la guerra y dispersión de los terroristas; de ti, de tu hermano Félix Galíndez o de Joaquín Becera, de su vecinos, cobardemente asesinados, y vilipendiados, no hay recuerdo. No quiero que esta carta acabe sin un atisbo de esperanza: la impunidad se ha acabado, la justicia, la Policía, el Estado de Derecho... paso a paso, está acabando con esta dictadura: la del nacionalismo. Algunos ni te olvidamos ni perdonamos. Adiós, querido cartero. Un cada vez más convecido alavesista. Viva Álava Foral y sola.

Galleguidad (I)
José Luis Alvite La Razón 9 Agosto 2003

Con la muerte de Domingo García Sabell, los gallegos hemos tenido que reabrir, siquiera a escala periodística, el viejo debate sobre nuestras esencias. García Sabell fue un galleguista trascendente y europeizador sin la menor capacidad de desprecio hacia nada ni hacia nadie, algo que los sectores del nacionalismo excluyente jamás le perdonaron, entre otras razones, porque el rencor tiene en sus filas mucho más peso que el pensamiento.

Republicano hasta la médula, García Sabell no dudó en aceptar su nombramiento como senador real, sabedor de que la eficacia puede demostrarse no sólo cuando la Historia coincide con tus ideas, sino incluso en medio de las inclemencias estructurales e históricas más adversas. Para un hombre de su altura intelectual, lo importante era dar pedales, aunque las carreteras las hubiese asfaltado el enemigo.

A muchos nacionalistas les incomoda que los gallegos no tengamos un grupo sanguíneo diferencial que haga más obvias nuestras particularidades, que ellos suponen de orden étnico, aunque científicamente pueda probarse que más que un estado de ánimo político, la galleguidad es una actitud meteorológica. Siguiendo el pensamiento científico-literario de García Sabell, acaso a los gallegos sólo nos quepa la legitima certeza de que nuestro matiz diferencial no es la vida, sino la muerte, que tradicionalmente no se considera sólo un fastidio vegetativo o demográfico, sino una manera peculiar de ejercer la pausa enfática.

Hay una galleguidad gastronómica en el PP y una galleguidad de artillería en las voladuras de los independentistas más fogosos, pero ni unos ni otros reflejan la esencia de lo gallego, acaso mucho mejor expresada cuando Moncho Borrajo, que es de Baños de Molgas (Ourense), nos descubre la distinguida dignidad que hay en sonreir con lágrimas en los ojos. Son los gallegos como él los que nos enseñan el placer de secar las lágrimas con papel de regalo.

La trama argelina
Alberto Míguez Libertad Digital  9 Agosto 2003

Hace ya varios años que los servicios de seguridad españoles recibieron de sus colegas argelinos información sobre las características de la emigración ilegal argelina en España. Un porcentaje muy alto de estas personas que accedieron a nuestro territorio través de las redes mafiosas aposentadas en Marruecos o en Francia, vinieron en busca de trabajo y nuevas perspectivas vitales, algo que falta dramáticamente en su países de origen. Cuidado: no se trata de asimilar delincuentes y emigrantes aunque sean ilegales: simplemente de recordar que cierto tipo de emigración “salvaje” facilita la implantación de indeseables e incluso de terroristas. Las informaciones que al respecto posee la guardia civil son clarísimas.

Un porcentaje considerable de esta emigración está formada por gente que tiene cuentas pendientes con la justicia de su país o por militantes islámicos que huyeron ante el acoso de la policía o del ejército y que pretenden continuar con sus actividades de apoyo logístico en España. Delincuentes y terroristas son a veces lo mismo, es decir, que alternan pequeños delitos y trapacerías menudas mientras se preparan para atentar en algunos países europeos: España, Francia, Italia, España, donde el control de este tipo de actividades es menor que, por ejemplo, en Estados Unidos o en el Reino Unido.

Los individuos recientemente detenidos en Hamburgo y en Lloret de Mar forman parte de este tipo de activistas. España se ha convertido en un santuario para los terroristas del GIA o del Grupo Salafista para la predicación y el combate, primos carnales de Al- Qaeda, aunque sea simplemente por proximidad geográfica aunque el laxismo también intervenga.

La razón es fácil de entender: en algunas zonas mediterráneas este país es un coladero y nuestros vecinos franceses e italianos insisten en que se acabe con esta situación. Para ello habría que tener más medios de los existentes y la UE tendría que comprometerse algo más tanto económica como políticamente en la lucha contra este tipo de emigración.

España es la última frontera occidental de la Unión y por tanto merece más ayuda y más solidaridad en este terreno. También Marruecos y Argelia, cuyos gobiernos se encogen a veces de hombros o facilitan el acceso ilegal de emigrantes propios o de otros países africanos. Hasta ahora la solidaridad europea se ha limitado a unas cuantas declaraciones sonoras y algunas operaciones de control marítimo en el Mediterráneo. Todo el mundo sabe en Europa que así no vamos a ninguna parte.

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