AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 11 Agosto  2003
Una vez más, la dictadura del miedo
Luis María ANSON La Razón 11 Agosto 2003

Con permiso judicial
Editorial ABC 11 Agosto 2003

Alarde totalitario
Editorial El Correo 11 Agosto 2003

Bula para jalear a ETA
Editorial El Ideal Gallego 11 Agosto 2003

El factor humano
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 11 Agosto 2003

Tres jueces atrabiliarios
Germán Yanke Libertad Digital  11 Agosto 2003

Aplicar la ley
Editorial La Razón 11 Agosto 2003

Constitucionalismo sin complejos
Gotzone MORA. La Razón 11 Agosto 2003

Reflexiones sobre el País Vasco
Cartas al Director ABC 11 Agosto 2003

La apuesta Zapatero
José María Carrascal La Razón 11 Agosto 2003

El corro de las patatas del PSOE
Ignacio Villa Libertad Digital 11 Agosto 2003

El PSOE y el plan Ibarretxe
Iñaki Ezkerra La Razón 11 Agosto 2003

La Equidistancia o centrismo de izquierdas
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  11 Agosto 2003

Otegi y el calentón
JORGE TRÍAS SAGNIER ABC 11 Agosto 2003

Lo han conseguido
Cartas al Director El Correo11 Agosto 2003

Ibarra y Bono tratan de frenar el giro nacionalista del PSOE con su defensa de la cohesión nacional
Libertad Digital  11 Agosto 2003

José María Michavila: «Ibarreche da balones de oxígeno a los terroristas en vez de perseguirlos»
Inmaculada G. de Molina La Razón11 Agosto 2003

Iturgaiz tilda de «nueva apología del terrorismo» la protesta y pide al TSJ responsabilidades
La Razón11 Agosto 2003
 

Una vez más, la dictadura del miedo
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 11 Agosto 2003

Arzallus, como demostró muy bien Isabel San Sebastián en un libro admirable, recoge las nueces del árbol que los etarras agitan, y lo hace así porque tiene miedo. Hace veinte años su posición era razonable. El miedo físico, el miedo a que le maten, le transformó en el pingajo que es ahora. Lo mismo ocurre con su marioneta Ibarreche. Lo que le pasa es que tiene canguelo físico y la sangre de los testes empinada a la garganta. A eso contribuyen los concejales de su partido. Cuando ven caer asesinados a concejales socialistas o populares la reacción del miedo es inevitable: ¿Sálvese quién pueda! Y presionan a Ibarreche para que adopte actitudes y presente planes que saquen de la diana terrorista a los dirigentes del PNV.

Que no nos vengan tampoco con camelancias jurídicas. La manifestación de ayer fue autorizada por miedo. El acollonamiento que impregna a docenas de instituciones del País Vasco y frente al que se alza una parte de la ciudadanía, el Foro de Ermua y algunos periodistas vascos admirables, ese acollonamiento, digo, es el que ha conducido al disparate de ayer.

En 1977 gané yo el premio González Ruano con un artículo titulado La dictadura del miedo. Adolfo Suárez, que estaba lleno de buenas intenciones, me llamó para reñirme diciéndome que todo iba estupendamente y que el País Vasco estaba plenamente integrado en España, que no había por qué alarmarse. La estólida complacencia ha traído estos lodos que ni siquiera el estiaje, con su capacidad de amodorramiento, puede disimular mientras crece la indignación general ante el escarnio a la bandera española y al Estado de Derecho, a la democracia pluralista, a la Monarquía de todos.

Con permiso judicial
Editorial ABC 11 Agosto 2003

MILES de proetarras, muchos de ellos rostros reconocidos de dirigentes de la ilegalizada Batasuna, «comando político» de ETA según ha determinado la Justicia, se manifestaron ayer por las calles de San Sebastián. El acto incluyó toda clase de vítores a favor de ETA, en contra de España y la quema, por parte de un encapuchado, de una bandera nacional. Todo un festival de exaltación al terrorismo que ha sido posible gracias a una resolución judicial, en este caso del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) que, sin valorar el previsible final de la manifestación, prestó las calles a los defensores de una organización criminal dedicada al asesinato.

Todo ello ocurrió después de que la Consejería de Interior del Gobierno vasco hubiese prohibido la marcha «No al apartheid-autodeterminación», bajo la que no se enmascaraba otra cosa que una manifestación del entramado etarra, como ayer se vio. Y no es que el Ejecutivo vasco sea sospechoso de obrar con rigor y severidad contra el mundo batasuno. Todo lo contrario, su complacencia le lleva tradicionalmente a una actitud protectora, pues los peneuvistas saben el papel que juega el tinglado abertzale en la estrategia global independentista. Como botón de muestra de estas componendas valga la actitud claramente obstruccionista que la Mesa del Parlamento vasco, dominada por los nacionalistas, mantiene en la disolución del Grupo Parlamentario de Sozialista Abertzaleak, ordenada por el Tribunal Supremo.

Y para una vez que el Gobierno de Vitoria se decide a aplicar la Ley, la Sala de Vacaciones del TSJPV, presidida por Manuel María Zorrilla, en una equivocada y miope decisión, enmienda la plana al consejero de Interior de Ibarretxe y hace posible la marcha. Los convocantes reales (el entramado batasuno) utilizaron como careta convocante a una persona, llamada Ainhoa Íñigo, que nunca ha ocupado cargos ni en el partido ni en las instituciones. Evidentemente se trataba de un clamoroso fraude de ley, una burda treta que quedó de manifiesto inmeditamente, pues fueron dos dirigentes proetarras quienes se encargaron de realizar la «presentación» de la manifestación y de llamar a la militancia para que la secundara. A la mera petición administrativa le siguió, sin solución de continuidad, la convocatoria mediática, que sí corrió de la mano batasuna. Comentario aparte precisa el regocijo con el que el PNV asumió el varapalo judicial que recibió el consejero Balza. Nunca nadie se alegró tanto de que le llevaran la contraria. Por ello, destacados dirigentes nacionalistas defendieron la decisión del TSJPV.

UN tribunal que pretenda administrar justicia debe estar en el mundo y utilizar como evidencias todos los hechos susceptibles de aportar luz a un asunto. Que todo el aparato batasuno se vuelque en la convocatoria de una manifestación debió, al menos, levantar alguna sospecha en los magistrados, que hubieron de investigar más profusamente quién manejaba los hilos de la convocatoria. Y no hubo que esperar mucho para comprobarlo. Al término de la manifestación, Arnaldo Otegi leyó un comunicado donde desplegó un completo y casi vomitivo repertorio de amenazas, tales como «aquí los únicos que sobran son los perros fascistas, tus guardias civiles, tu Policía Nacional, tus servicios de Inteligencia», para ofrecer finalmente su mano «para ir contra los fascistas españoles, cuando queráis, donde queráis». Todo ello en pleno centro de San Sebastián, mientras ardía una bandera de España y con permiso judicial. La manifestación la encabezaron ex concejales de la formación abertzale y en ella también se profirieron gritos como «La ikurriña sí, la española no», «Independencia» o «Los presos a la calle, amnistía total». El poder de convocatoria de la «ciudadana Ainhoa Íñigo» resulta sorprendente, seguro que hasta para los miembros del Tribunal.

LA deriva que ha tomado el Tribunal Superior del País Vasco, primer responsable del grave episodio vivido ayer en las calles donostiarras, es cuando menos preocupante. Tras lo sucedido en la Sala de la Discordia (disuelta por el Supremo tras su opaca transparencia en la selección de magistrados que debían tramitar la querella contra Atutxa y otros miembros de la Mesa del Parlamento vasco), ahora es la Sala de Vacaciones, encabezada por el propio presidente del TSJPV, quien permite que todo el aparato político de ETA se manifieste en la capital guipuzcoana. Como la Sala, ayer la justicia estuvo de vacaciones en San Sebastián, mientras los miembros de una organización ilegalizada tomaban la calle.

Alarde totalitario
Editorial El Correo 11 Agosto 2003

La manifestación celebrada ayer en Donostia, convocada bajo el lema Apartheid no. Autodeterminación , acabó convirtiéndose en uno de los actos más explícitos de apoyo al terrorismo que haya protagonizado la izquierda abertzale en los últimos años. La intervención final de Arnaldo Otegi justificando políticamente la sanguinaria trayectoria de ETA, la quema de una bandera española a manos de tres encapuchados y los gritos coreados a favor de la banda terrorista hicieron que la convocatoria desembocara en un alarde totalitario, amenazante y liberticida.

La manifestación tuvo lugar porque la Sala de Vacaciones del Tribunal Superior vasco hizo suyas las consideraciones de la Fiscalía para anular la resolución del Departamento de Interior que prohibía su celebración. Si bien la Fiscalía no halló pruebas objetivas de que la marcha convocada por la ciudadana Ainhoa Iñigo constituía en realidad una llamada de Batasuna, difícilmente podría negarse que su desarrollo se convirtió en una descarada demostración de la burla a la legalidad que perpetraron la convocante y los promotores reales. El derecho fundamental de manifestación no encuentra, en nuestro ordenamiento, otro límite que el supuesto de una amenaza de alteración del orden público. Pero es difícil imaginar una conducta moral y legalmente más reprochable que la que propicia una reunión pública para acabar vitoreando a ETA.

El criterio expuesto por la Fiscalía y la Sala de Vacaciones del Tribunal Superior está fundado en derecho. Entre otras razones, porque la causa esgrimida por Interior para resolver la prohibición no contemplaba el supuesto que ese mismo Departamento había utilizado en ocasiones análogas: que existían sospechas fundadas de alteración del orden público. Sin embargo -especialmente visto lo sucedido- cabe objetar que tanto la Fiscalía como los tres magistrados que componen la mencionada sala optaron por una versión excesivamente formal del concepto de prueba objetiva . Es razonable pensar que lo ocurrido ayer habrá de convertirse en un antecedente fundamental a la hora de elucidar qué derechos han de prevalecer en un caso análogo. Pero lo ocurrido no sólo constituye una seria llamada de atención hacia los responsables administrativos y judiciales de garantizar que el derecho fundamental de manifestación no sea empleado contra otros derechos que -como el de la vida- ocupan un rango superior. Lo ocurrido exige la inmediata actuación de Interior y de la propia Fiscalía para depurar las responsabilidades que concurrieron en tan abominable acto de apología del terrorismo.

Bula para jalear a ETA
Editorial El Ideal Gallego 11 Agosto 2003

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco autorizó la manifestación. Ésta acabó como se esperaba: con Otegi y sus “colegas” gritando vivas a ETA y con tres encapuchados de fondo quemando la bandera española. Para una vez que el Gobierno vasco demuestra una pizca de coherencia, viene la justicia y manda apagar. Incomprensible. Con sólo releer en un par de ocasiones el lema bajo el que se convocaba la movilización era suficiente para intuir por donde iban los tiros, nunca mejor empleada la frase hecha. “No al apartheid. Autodeterminación”. Cuatro palabras que son suficientes -y sobran dos- para comprender el mundo irreal en que se mueven los proetarras.

Comparar el apartheid con la situación que vive el País Vasco es una degeneración de conceptos sólo equiparable a otras interpretaciones propias del mundo abertzale, como denominar lucha armada al conjunto de cobardes y sucios crímenes que jalona el currículo de los nacionalistas vascos asesinos. Lo que hagan en la calle ya no sorprende. Lo que realmente molesta es que lo sigan haciendo amparados por la torticera lectura de la ley. Un preocupante grado de dislexia manifiestan los órganos judiciales que ayer ilegalizaron a Batasuna y todas sus expresiones y hoy permiten una concentración en la que se vuelven a reunir los dirigentes de la coalición ya desaparecida. Una vez más se quiebra la firmeza indispensable para ganarle la guerra al terrorismo. Una vez más, y van ya demasiadas, la ambigüedad concede bula para jalear a ETA.

El factor humano
FLORENCIO DOMÍNGUEZ/ El Correo 11 Agosto 2003

El pasado mes de julio un juzgado de Tolosa condenó a uno de los sujetos que habían intervenido en la agresión sufrida por Joseba Pagazaurtundua unos meses antes de que fuera asesinado. Más allá de la pena impuesta, lo relevante de esta sentencia es que en ella se establece que los agresores habían actuado movidos «por el odio» que, por razones ideológicas, sentían hacia los socialistas. Probablemente sea ésta una de las pocas sentencias, si no la única, en la que se da por acreditado el odio como móvil de la violencia que practica un sector de la población vasca. Se trata de un odio homicida que lleva al asesinato del adversario, un odio que anida en no pocos de nuestros convecinos. A él alude también el reciente informe de la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia, en el que esta institución expresa su preocupación por el «nacionalismo agresivo» que se registra en el País Vasco y por «la dimensión xenófoba y étnica» de los atentados de ETA.

Los bienpensantes se pueden consolar creyendo que ese odio se limita al sector social que apoya a ETA y que el resto de la ciudadanía está a salvo. Podemos hacer como que no vimos aquel programa con cámara oculta en el que uno de los involuntarios participantes mostraba su odio no hacia los dirigentes políticos de fuera sino hacia personas como Mario Onaindía o Carlos Iturgaiz, vascos considerados traidores. Sin embargo, en los últimos años hemos vivido ya demasiados episodios que han puesto de relieve que nadie está a salvo del contagio del odio o, como mínimo, de un desafecto agresivo.

La manifestación tras el asesinato de Fernando Buesa, en Vitoria, los funerales por el ertzaina Iñaki Totorika, en Portugalete, o los de los últimos dos policías navarros asesinados, en Pamplona, evidencian que en colectivos importantes de buenos ciudadanos se han roto ya demasiadas cosas. Y encima, diferentes responsables políticos no han sabido estar a la altura de las circunstancias en estos casos.

Los actores de la vida pública hablan de estructuras y marcos, de cambios, reformas y rupturas, con la ligereza de quien se plantea montar y desmontar castillos de Lego. El dogmatismo imperante hace execrables a quienes sostienen opiniones políticas diferentes. Al adversario no se le discuten los argumentos, se le fulmina con anatemas. Cada vez hay menos razonamientos y más sentencias ex cátedra en la tribuna política.

Estas actitudes calan en sectores de la ciudadanía ajenos al terrorismo y la convivencia se hace más difícil en lo personal. Las tensiones en las familias y en las cuadrillas no son invento de sociólogos. Mientras en el día a día se produce este deterioro de la convivencia, hay quien sólo se preocupa de organizar grandes superestructuras políticas para ordenar no se sabe qué convivencias, sin apreciar el deterioro acelerado que se está produciendo en las relaciones cotidianas de muchos habitantes de este país.

Tres jueces atrabiliarios
Germán Yanke Libertad Digital  11 Agosto 2003

Tengo en la memoria la imagen de Manuel María Zorrilla recibiendo una placa del presidente del Parlamento Vasco, Juan María Atutxa, como homenaje al magistrado Lidón, asesinado por ETA. Y me viene el recuerdo de un juez asesinado por los terroristas de la banda nacionalista no por la ideología de Lidón, sino por el concepto de libertad y orden público que al parecer tienen sus tres colegas de la Sala del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que han autorizado, incluso en contra de la consejería de Interior del Gobierno vasco, la manifestación de Batasuna-ETA de este domingo en San Sebastián.

Los que mataron a Lidón (los que lo hicieron directamente, quienes les apoyaron y jalearon, sus socios necesarios, etc.) pueden, a pesar de que su organización ha sido declarada ilegal por el Tribunal Supremo, organizar una manifestación “legal” con el mero subterfugio de utilizar un testaferro. La consejería del Gobierno vasco no tuvo dudas sobre esta burda maniobra y, quizá sin ganas, quizá para evitarse el bochorno, la prohibió. Los tres colegas de Lidón, en vez de impedir que las organizaciones criminales ilegales puedan actuar con testaferros, dicen que ese es su concepto de la libertad de manifestación.

Estos tres jueces decían no creer que hubiera peligro para el mantenimiento del orden público. Al parece, el “orden público” es que les dejen a ellos en paz, o les jaleen, los que mataron a Lidón y los que apoyan a sus asesinos. Como no podía ser de otro modo, la manifestación se convirtió en un cúmulo de delitos en medio de la algarabía de los líderes de la ilegal Batasuna.

Todo muy instructivo. El magistrado López es un carca que se va a jubilar y cuya extravagancia provinciana era contar que, en vacaciones, cogía el coche sin rumbo fijo. El magistrado Díaz de Rábago piensa que ser progresista es ser nacionalista y predica en el diario del PNV su teoría de que hay que proteger al delincuente nacionalista porque el ciudadano no nacionalista es inmovilista. Y el magistrado Zorrilla ha sido siempre un zascandil que gustaba de juegos malabares en su juzgado de Trabajo (luego los utilizó cuando tuvo que vérselas con otro juzgado) y maniobraba en la Universidad de Deusto con el peneuvista Olabarria. Lo que quiero decir es que el patetismo viene de antiguo y que la desvergüenza y el miedo no tienen ideología. La protección del nacionalismo sí, claro.

Aplicar la ley
Editorial La Razón 11 Agosto 2003

Conforta la seguridad con la que se expresa el ministro de Justicia, José María Michavila, cuando, en entrevista que hoy publica LA RAZÓN, afirma que el Estado de Derecho basta y sobra para hacer fracasar cualquier intento secesionista en el País Vasco. Conforta, pese a las crudas imágenes de ayer, en San Sebastian, cuando en público, a plena luz del día y sin intervención de las fuerzas de seguridad, unos encapuchados cometían un delito tipificado en el Código Penal como es atentar contra los símbolos de ese mismo Estado de Derecho a que se refiere el ministro. Conforta, pese a que un ex-dirigente de un partido deslegalizado por formar parte de una trama terrorista, se permitiera el lujo de, micrófono en mano, burlarse de la bandera de España entre las risotadas y los aplausos de un grupo de energúmenos. Y conforta porque, pese a todo, es cierto que nuestro Estado de Derecho, un estado constitucional, libre y democrático, tiene los suficientes instrumentos políticos y legales, y el apoyo de la Comunidad Internacional, para hacer frente a este tipo de amenazas.

Sin embargo, sería bueno que esa convicción se extendiera en el ánimo de todos los depositarios de la soberanía popular. La Nación española ha conformado su Estado de acuerdo a la tradicional división de poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y es bajo la premisa de esa separación y del estricto cumplimiento de sus deberes por cada uno de los detentadores de la legitimidad constitucional como se debe hacer frente al desafío planteado por el nacionalismo vasco a través del llamado «plan Ibarreche».

Tal y como se ha demostrado con la deslegalización de Batasuna, con la Ley de Partidos votada en Cortes, promulgada por el Gobierno y aplicada por los jueces, el Estado tiene los instrumentos necesarios para afrontar cualquier situación. Tal vez, y lo ocurrido ayer en San Sebastián lo demuestra, las sensibilidades no sean las mismas. Indudablemente, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha hecho cumplir la letra de la Ley al autorizar la manifestación proetarra. Pero, de la misma manera, ahora toca a la Justicia, a través de sus fiscales y jueces, restablecer la legalidad conculcada durante esa misma manifestación.
De lo contrario, la ciudadanía, que asiste atónita al espectáculo del insulto y del desafío de los mismos que apoyan las bombas y los tiros en la nuca, puede considerar que la convicción del ministro no termina de verse respaldada suficientemente por los hechos. Sólo con la Ley se debe hacer frente al planteamiento secesionista del nacionalismo vasco. Pero hay que aplicarla.

Constitucionalismo sin complejos
Gotzone MORA. Concejal en Guecho por el PSE/EE La Razón 11 Agosto 2003

En las últimas fechas, y a raíz de la filtración a la opinión pública del «Proyecto soberanista» que el Sr. Ibarretxe presentará al Parlamento vasco al inicio del próximo curso político, ciertas voces en el seno de la Ejecutiva del Partido Socialista de Euskadi que lidera Patxi López se han mostrado favorables a la presentación de un Proyecto alternativo al Plan del PNV, en la línea del diseñado por Pascual Maragall para Cataluña. La propia Ejecutiva del Partido Socialista Obrero Español ha apoyado la referida iniciativa, tal como se deduce de las recientes declaraciones del Secretario de Organización, José Blanco.

Personalmente, y desde la más absoluta lealtad a las señas de identidad del Partido Socialista y a las resoluciones adoptadas en el último Congreso, no puedo por menos que cuestionar el camino adoptado en este caso por el PSE/EE. El intento de la línea oficial del socialismo vasco de tratar de contrarrestar la ofensiva nacionalista materializada en el «Proyecto Ibarretxe» mediante una propuesta de reforma estatutaria «light» peca de una ingenuidad digna de mejor causa. Pensar que el PNV se va a contentar con este nuevo «parche» como un punto y final en sus reivindicaciones soberanistas me demuestra que muchos de nosotros no somos totalmente conscientes de aquello a lo que nos enfrentamos.

Si analizamos la Historia de los últimos veinticinco años o, más concretamente, repensamos los acontecimientos ocurridos recientemente, podemos comprobar que las aspiraciones secesionistas han sido y siguen siendo el objetivo central y prioritario de los partidos nacionalistas vascos. El PNV y EA, en conjunción con otras formaciones políticas, algunas de las cuales se encuentran actualmente ilegalizadas, acordaron y visualizaron en Estella el inicio de una senda soberanista e independentista de calado profundo. A partir de ese momento, todo el camino recorrido por el nacionalismo gobernante confirma las tesis anteriores y el «Plan Ibarretxe» constituye la expresión más acabada de dicha deriva política originada en Estella. Ahora bien, este «Proyecto» no es su meta final, únicamente se trata de un punto y seguido en el camino hacia la independencia del País Vasco. A la misma conclusión han llegado distintos analistas políticos, como es el caso de José María Soroa, que lo identifica con un horizonte secesionista; Antonio Elorza, quien hace referencia al Plan como un tránsito a la independencia; o Javier Elorrieta, que sitúa el horizonte del Proyecto Ibarretxe en la secesión de España. Que personas de tan variado perfil coincidamos en el diagnóstico en relación con el futuro a medio plazo del nacionalismo vasco constituye un mensaje que necesariamente tiene que ser oído por los responsables políticos constitucionalistas.

A mi modo de entender, y a la vista de la coyuntura anterior, supone una absoluta irresponsabilidad en el plano político la presentación de cualquier documento que abogue por una reforma estatutaria con el fin de «contentar» al nacionalismo vasco gobernante. Dichas iniciativas únicamente sirven para alentar las pretensiones políticas del nacionalismo que comprueba satisfecho cómo, cada vez que pone sobre la mesa una iniciativa rupturista, logra generar un cierto enfrentamiento en el seno del constitucionalismo. Cualquier intento de «moderar» al PNV por la vía de nuevas concesiones políticas supone un profundo error cuyo precio pagaremos incluso a corto plazo. España está ya inventada, el sistema autonómico, establecido (y aprobado democráticamente) en la Constitución de 1978 y en los respectivos Estatutos de Autonomía, funciona a la perfección, y los estudios estadísticos demuestran que una gran mayoría de los españoles nos encontramos muy satisfechos con el modelo de Estado del que nos hemos dotado.
A veces tengo la impresión como socialista vasca de que algunas de las iniciativas que se adoptan desde el PSE/EE responden a dos variables que conjuntamente permiten explicar la regresión del voto socialista en el País Vasco en los recientes comicios municipales: un complejo exacerbado hacia el nacionalismo y una pretensión enfermiza por diferenciarse del Partido Popular. Personalmente, considero que dicha política es sustancialmente errónea, por cuanto la consecución de consensos políticos con el PP en materia de política antiterrorista y de modelo de Estado (concretado en este caso en una acción firme y decidida frente a las iniciativas rupturistas de los nacionalistas) resulta totalmente lógica y comprensible por parte de nuestros electores, por cuanto PSOE y PP son partidos de carácter nacional. Lo que por el contrario escapa a todo análisis racional es buscar puntos de apoyo con el PNV, partido que desde el Pacto de Estella ha mostrado de manera rotunda su voluntad decidida de acabar con el marco constitucional y estatutario.

En mi opinión, tenemos que ser todos conscientes de que gran parte del futuro de España se juega en el País Vasco. La pretensión nacionalista no es otra que la independencia de hecho y de derecho: es por ello que ha llegado el momento de aparcar cualquier diferencia partidista entre PP y PSOE en este ámbito, dejando a un lado aquellas iniciativas políticas que a medio plazo únicamente sirven para continuar legitimando las pretensiones del PNV. En relación con esta cuestión, nuestra consigna tiene que ser la de impulsar un constitucionalismo sin complejos, conscientes de que debemos llevar a cabo una defensa encendida de los derechos fundamentales y las libertades públicas en el País Vasco materializados en la Constitución y el Estatuto, por encima de cualquier discrepancia ideológica. Nuestra responsabilidad democrática así nos lo exige.

Reflexiones sobre el País Vasco
Cartas al Director ABC 11 Agosto 2003

La ilógica autorización por el TSJPV de la manifestación de Batasuna debe alegrarnos al confirmar la perentoria necesidad de insuflar ánimos en un nacionalismo ya exangüe. La absoluta indiferencia con que la ciudadanía, tanto vasca como del resto de España, ha acogido el borrador de Ibarretxe debe ser considerada como la contestación de la ciudadanía titular de soberanía frente a un plan pseudosecesionista que hiede a distancia. Es posible que sus autores hayan querido combinar a Chateaubriand y Tocqueville, pero lo cierto es que les ha resultado una doctrina política que viene mucho más elegantemente expresada por Puzo en «El Padrino» cuando éste se refiere a ofertas «que no podrá rechazar» el destinatario.

La irrelevancia institucional del lendakari, pertinazmente trabajada por su sectarismo ya abiertamente tribal, será puesta de manifiesto si se obstina en torpedear la recuperación económica del País Vasco, puesta en peligro por su gobierno y su partido. Frente a la grandeza dramática de la toma del Palacio de Invierno o La Bastilla, el PNV ya sólo puede ofrecer a los vascos la vergüenza de utilizar su Parlamento como guarida del fuero criminal batasuno.

Cuando hasta Otegi invierte sus millones en España, el lendakari puede imaginar lo que piensan los vascos que no viven del presupuesto respecto de su borradorcito.   Juan Carlos Antón Nárdiz.   Madrid.

La apuesta Zapatero
José María Carrascal La Razón 11 Agosto 2003

Es, naturalmente, mucho más peligrosa la propuesta de Ibarretxe que la de Zapatero. Pero si pensamos que uno es un líder nacionalista y otro, el líder del principal partido de la oposición española, no sé qué decirles. Ibarretxe propone la reforma de la Constitución, dentro de su plan para separar Euskadi de España. Zapatero propone la reforma de los Estatutos de Autonomía, para arreglar el problema autonómico. A la postre, sin embargo, pueden resultar en lo mismo.

No sabemos si Zapatero ha hecho su propuesta por creer en ella o por no ver otra salida a su crisis de liderazgo. Ni sabemos qué es peor. Si cree que cambiando los Estatutos va a solucionar los problemas que se están planteando al Estado de las Autonomías, está más despistado de lo que creíamos. Los nacionalistas vascos y catalanes no van a contentarse con la mera reforma de sus Estatutos. Quieren más. O sea, que no sirve para ellos. Mientras el resto están más que satisfechos con sus Estatutos. O sea, ¿por qué cambiárselos? El proyecto del líder socialista es demasiado poco para los anticonstitucionalistas y demasiado para los constitucionalistas. Una completa inutilidad.
Otra cosa es que Zapatero haga su oferta porque es la única forma de mantener a Maragall, y puede a Odón Elorza, dentro de su partido. Si esa es la verdadera causa, estaríamos ante una alarmante abdicación de responsabilidades. Ante un líder que sólo piensa en conservar su liderato a cualquier precio. O sea, ante un no-lider. Se multiplican los indicios de ello.

No hace falta ser un experto en asuntos constitucionales para saber que manipular el Estados de las Autonomías es jugar con fuego. Se trata de un delicado equilibro de cesiones, deberes y derechos que puede venirse abajo en cuanto quiera quitársele o añadírsele algo. Sin duda las Comunidades «históricas» desean Estatutos especiales, que las eleven sobre las demás. Pero en el momento que se aumenten sus competencias, las demás querrán también aumentar las suyas, con lo que nos meteríamos en una carrera sin fin de transferencias, al cabo de la cual estaría la desaparición del Estado de las Autonomías y del propio Estado español. ¿Buenos somos los españoles para consentir que nuestros vecinos tengan más que nosotros! Si José Luis Rodríguez Zapatero no sabe esto, se ha equivocado de oficio.

Aunque la mejor prueba de lo erróneo de su plan es que Ibarretxe lo ha aplaudido. Normalmente, que un presidente autonómico aplauda el plan de un líder nacional es bueno. Por desgracia, nuestras circunstancias no son normales. La experiencia nos ha enseñado que Ibarretxe no aplaude nada beneficioso al Estados español. Sólo aplaude lo que pueda debilitarlo. Es su papel, como líder nacionalista. Pero no es el papel del secretario general del Partido Socialista Obrero Español. A no ser que el PSOE ya no exista y no nos hayamos enterado.

El corro de las patatas del PSOE
Ignacio Villa Libertad Digital 11 Agosto 2003

En el Partido Socialista, lo vistan como lo vistan, siguen teniendo y manteniendo uno de sus grandes problemas: la falta de unidad interna a la hora de elaborar un mismo discurso sobre la forma de entender y de poner en práctica la cohesión de la España autonómica. Este domingo de agosto, desde su periódico habitual, el PSOE intenta lanzar un mensaje de unidad y de paz interna al contar que, a finales de agosto, el secretario general Rodríguez
Zapatero ha convocado la llamada “cumbre del norte” con los “barones” de segunda para reunificar el mensaje autonómico. Una cita que nace al hilo del giro dado desde la calle Ferraz por la imposición de reforma de los Estatutos impulsada por Pascual Maragall. Desde El País se da ya como seguro que los “barones” más veteranos mantienen un acuerdo alcanzado el pasado mes de julio con Rodríguez Zapatero. Nos cuentan ahora que Chaves, Ibarra, Bono y Maragall están todos encantados de haberse conocido y que en el Partido Socialista no existe el más mínimo problema interno. Y es que, visto lo visto, otra vez más los de siempre nos intentan hacer creer que la realidad no es como es, la realidad es como ellos la pintan. ¡Y así les luce el pelo!

Agosto, mes de vacaciones políticas, que muchas veces sirve de bálsamo para las tensiones o de pócima olvidadiza para los problemas internos, en esta ocasión no le está siendo útil al PSOE. Cómo estarán las cosas en la calle Ferraz que el Grupo Prisa ha tenido que dedicar portada de domingo y gran despliegue interior a la citada “cumbre del norte”, de la que no se sabe casi nada. Será el 30 de agosto y en Cantabria, y estarán todos los que no estuvieron en Madrid el pasado mes de julio, en la reunión a la que asistieron Zapatero y los “barones históricos” y en la que cuentan saltaron chispas. Nada que ver con el mundo de color de rosa que nos intentan hacer creer. Ahora, en esa nueva reunión de finales de agosto, se pretende que el PSOE unifique criterios en una cuestión en la que falla la primera piedra: la disciplina interna. En todo partido político que se precie, nido de vanidades y de poder, si el que tiene la cabeza no impone unas mínimas normas de disciplina y de cohesión interna es muy complicado avanzar. Zapatero, incapaz de poner orden entre sus filas desde hace muchos meses, intenta ahora recuperar un pulso que ya tiene perdido. En política, el orden, para que sea eficaz, se debe imponer en el momento adecuado. Zapatero no ha sabido llamar la atención cuando lo ha tenido que hacer y ahora ya es un poco tarde.

Es más, esta llamada “cumbre del norte” nace ya con un defecto de forma. Una “cumbre” con los “barones” de segunda, sin que los “barones” de primera se hayan puesto de acuerdo, es un paso en falso. Y no hay motivo para el engaño. Bono e Ibarra han sido muy claros y lo siguen siendo. Exigen un mensaje claro sobre la cohesión de la España autonómica, incompatible con los paños tibios de Rodríguez Zapatero, más cercano a Maragall. La llamada pomposamente “cumbre del norte”, más que una reunión de alta política, tiene el aspecto de un “corro de la patata socialista”. Todos contentos, todos jugando, todos de la mano; pero cada uno a lo suyo. Y el PSOE, uno de los grandes partidos nacionales, sigue sin un discurso serio y claro sobre la cohesión de España. Una auténtica desagracia para todos.

El PSOE y el plan Ibarretxe
Iñaki Ezkerra La Razón 11 Agosto 2003

Por fin el PSOE saca su propuesta de reforma del Estatuto de Guernica y de la Constitución como gran alternativa y freno providencial al Plan lbarretxe. Era un destino anunciado con la fatalidad de una tragedia griega. A estas alturas ya era la única forma de justificar una larga apuesta de entendimiento con el PNV que, por otra parte, hoy los socialistas tienen rnás perdida que nunca porque el PNV, con quien se entiende, es con el fantasma de Batasuna, que es-muy celoso y no admite el menor coqueteo con los «españolistas». Van a estrellarse, sí, pero no sin escenificar antes el diálogo infame y extrainstitucional que no cabe con nadie y menos con quien tiene como enemigo a las instituciones mismas. Lo van a intentar y hay que dejarlo claro antes de que fracasen: con un nacionalismo de esa índole no cabe la empatía ni el halago de la concesión que lo envilecerá más. No cabe mimetizarse para ganar siquiera unas e ecciones.

No cabe sencillamente porque hoy el nacionalismo es el mal. Si convenimos en que su giro radical representa el egoísmo, el fanatismo, el odio, la cerrilidad, la estupidez, la indiferencia hacia el sufrimiento del otro, el chantaje, no cabe el camino de parecerse a él, de «fingirse él», para obtener ni votos ni nada pues esa impostura nos encanallaría y violentaría demasiado íntimamente en nuestros principios y en lo que más vale de nosotros, nos forzaría a absolver y absorber ese mal, a olvidar contra qué luchamos y a elevarlo a la categoría de miedo.
El PSOE no entiende algo que ya es hora de que entendamos todos: que en Euskadi no se trata de vencer a cierto partido o ideología sino a lo peor de la naturale-za humana.

Es hora de que asumamos que vencer al nacionalismo no es una cuestión política. Es ante todo una cuestión moral. Y la izquierda no puede sustraerse a este enfoque en nombre del pragmatismo político pues si la izquierda todavía vale algo es porque, pese a sus errores y delitos, su aspiración es aún moral; porque es utópica y la utopía tiene un punto de partida y un fin éticos aunque yerren. Es en el sentido utópico ¬no en el histórico¬ en el que la izquierda supera moralmente a la derecha; es en el ético y no en el práctico ni el pragmático. Cuando invocamos a la izquierda con ese sentido moral, que es el más positivo y elevado, no la identificamos con el infierno del Gulag ni con el crimen de Trotsky sino con la libertad, los ideales de igualdad y justicia social, un sentido de la dignidad humana que no tiene que ver nada con los desastres chino, soviético o cubano. Si la izquierda no es moral, si no es utópica, no le queda nada. Nada frente al nacionalismo, nada frente al PP, nada frente a nadie. ¿De qué le valdría entonces ganar o incluso perder?

La Equidistancia o "centrismo" de izquierdas
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  11 Agosto 2003

La Izquierda española acaba de descubrir el centrismo. Hasta ahora le bastaba recordar que no era de derechas para sentirse superior, moralmente invulnerable y políticamente mollar, chachi, pluscuamperfecta. En cambio, la derecha tenía que bautizarse como centrista para recalcar que no era de derechas, lo que producía un doble y patético efecto: todos le seguían llamando derecha menos la izquierda, que le llamaba extrema de derecha, aunque se disfrazara de socialdemócrata. Aznar ha sido capaz de cambiar los contenidos de la derecha española pero ha canonizado sus complejos. Zapatero, tras unos primeros meses de inteligente sagastismo aznarista, está consiguiendo redondear la cuadratura del círculo estrellado: al complejo nacional español que la izquierda padece ante los separatistas ha añadido una reedición de seguidismo golpista del peor PSOE: el de 1917, 1923, 1934, 1936... El desmedrado político leonés va a conseguir un milagro: que la época de gobierno de González acabe resultando la menos mala de las muchas, controvertidas y violentas estadías del socialismo en el Poder. Duele admitirlo, pero es así.

Como sucedió con Adolfo Suárez y la UCD, este desastre socialista con acelerados visos de naufragio nace de la falta de principios claros, capaces de sustentar unas ideas sólidas y de plasmarse en programas de Gobierno verosímiles. Y el primer principio claro es el de elegir el sujeto político de la soberanía y la libertad, que desde 1812 es y sólo puede ser la Nación española. Como el PSOE nació como partido antisistema y no ha superado nunca su esquizofrenia entre el reformismo y la revolución, oscilaba entre formas totalitarias de izquierda y fórmulas socialdemócratas. Pero esa diferencia, digamos , cuantitativa, se convierte en algo mucho más grave cuando instala la virtud política y propugna una legitimidad que se sitúa entre la legalidad y la ilegalidad, entre el Estado y el Golpe de Estado. Si el centrismo ucedeo oscilaba entre el franquismo y el PSOE, estúpidamente identificado con la democracia y cuya llegada al Poder coincidió lógicamente con la desaparición de UCD, este PSOE del 2003 oscila entre el Pacto Antiterrorista y el separatismo filoterrorista del PNV, entre la defensa de la Constitución y su demolición, y a esa esquizofrenia la denomina equidistancia, probablemente porque lo inhabilita para el Gobierno tanto como para dirigir la revolución. A lo único que puede aspirar es a “compañero de viaje” del separatismo rupturista, que lo utiliza tanto como lo desprecia. Madrazo apoya a Zapatero. ¿Cabe mayor prueba de su degradación?

Siempre sucede lo mismo cuando se sustituye la ética por la geometría: se abandona una y no se consigue la otra. El supuesto equilibrio nace moralmente desequilibrado y acaba fatalmente descalabrado.

Otegi y el calentón
Por JORGE TRÍAS SAGNIER ABC 11 Agosto 2003

EL calor de este verano es difícil de aguantar, aunque produce brotes de extraña lucidez en alguno de nuestros más grotescos políticos. La calor ha provocado una explosión de autenticidad en la olla a presión que éstos tienen dentro del cráneo. Y entre el calor y la calor, no le demos más vueltas: lo de Gil y Muñoz ha sido un brote, una explosión de sinceridad. Ya pueden ahora desdecirse, pedir perdón o atribuirlo a «un calentón»: todos sabemos que lo que contaron en televisión es la verdad de lo que viene siendo habitual en Marbella desde hace un montón de años: que están metidos en el saco de la más rampante corrupción.

Otra cuestión es ese lenguaje barriobajero del que suele hacer gala el ex alcalde marbellí cuando abre el buche, que fue proporcionalmente contestado por su sucesor. Eso ya no creo que sea debido a un simple calentón, sino a algo imposible de corregir, ya que se trata de una manera de ser política. Cuando se utiliza el insulto es fácil ahorrarse el argumento, lo que exige un poco de razonamiento. Quizá por eso, para evitar la funesta manía de pensar, se ha convertido el insulto en un deporte nacional. A mí me produjo especial vergüenza escuchar, por ejemplo, los insultos proferidos contra algunas personas en la Asamblea de Madrid. Vergüenza acompañada de desazón cuando después de haber llamado a alguien «despojo humano», «carroña», «sinvergüenza» o, directamente y con altavoces, «hijo de puta», eso no tenga la adecuada respuesta en los tribunales, o incluso que éstos sostengan que esos términos son «normales en el debate político». «¡Hombre! -diría yo-, si a alguien llamase «cagapoquito», «tiralevitas» o «robaperas», esa jurisprudencia sería razonable, pero ¿es razonable que el debate político se fundamente en el lenguaje injurioso que estamos escuchando últimamente?».

Y, para no tener ningún calentón de estos africanos, decidí abandonar el sur y llevarme la familia a veranear al norte, a Comillas, junto al mar de Castilla. Aquí me entero por Alfonso Ussía que Otegi, el criminal más encontrado de España, se ha comprado un pisito en esta villa. Me quedé pensando por qué. ¿Por qué este individuo, como se pregunta Ussía, no invierte en Guecho, Rentería, Oyarzun o Mondragón, y lo hace aquí, en su odiada España? Y yo creo que la razón es bastante simple: afortunadamente, también para Otegi, su tierra resulta irrespirable, y habrá pensado que, como en España, en ningún sitio: el lugar ideal para descansar de tanta miseria humana provocada, entre otros, por él mismo. De todas formas, creo que la presencia de Otegi se merecería una pacífica respuesta comillana. Propongo la siguiente, que no es fruto de calentón sino de pausada meditación: que el municipio contrate unos músicos callejeros, a poder ser con cabra incluida, órgano eléctrico, trompeta y barítono, con el fin de que diariamente, y en horas de descanso del etarra, interpreten ininterrumpidamente el himno nacional de España debajo de su casa. «Y lo del cantante, ¿por qué?», me pregunta mi mujer. Pues para que el himno se interprete con letra de Pemán.

Lo han conseguido
Nino Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo11 Agosto 2003

Los nacionalistas democráticos con el alcalde de turno, digo con el alcalde de Maruri a la cabeza, buzoneando cual bando incívico y de boicot, han logrado la eliminación civil, la exclusión y el exilio del sacerdote Larrínaga por no predicar nacionalismo. Ante este ejemplo esclarecedor de presión, de acoso y de exclusión democrático contra quien no se somete al dictado nacionalista y ante tanta violencia encubierta que se ejerce sobre tantos Larrínagas, ¿qué hace el Gobierno vasco y que clarificación y posicionamiento (como pedía el cura Larrínaga) toman los representes de la Iglesia vasca?

El Gobierno vasco no es que mire para otro lado, sino que mira al frente, apoyando y controlando si la presión democrática va dando los frutos perseguidos del plan de nacionalización e independiencia. Diferente el trato dado por los nacionalistas al sacerdote Larrínaga al otorgado a otros sacerdotes que de largo vienen haciendo proselitismo de la causa nacionalista y de otros también que siguen relativizando los crimenes de ETA.

La Iglesia, ¿qué han hecho los representantes eclesiales vascos ante el boicot y la persecución de Larrínaga, qué hacen ante tanta presión y tanto acoso democrático ? ¿Qué hacen ante el proyecto de nacionalización de la sociedad vasca que desde hace décadas está llevando a cabo el nacionalismo por cualquier medio y con todos los medios a su alcance? ¿Qué hacen ante la falta de libertad, la exclusión ideológica y la apología del terrorismo? ¿Qué clasificación y posicionamiento hacen los representantes eclesiales de la libertad para hacer apología del terrorismo y la organización de redes para contaminar con consignas y pancartas, las amenazas y los chantajes? Lo han conseguido. Han conseguido ahuyentar al lobo, a quien dividía el pueblo, como dijo sin vergüenza ni ponerse rojo Anasagasti. Ya hay armonía, paz y libertad en el pueblo dividido. Señores del Gobierno vasco, señores del PNV, señores representantes de la Iglesia vasca, ¿lo habéis conseguido?

CONTRAPESO AL TÁNDEM MARAGALL-ELORZA
Ibarra y Bono tratan de frenar el giro nacionalista del PSOE con su defensa de la cohesión nacional
Libertad Digital  11 Agosto 2003

Aunque el PSOE trata estos días de dar una imagen cohesionada sobre el giro nacionalista asumido por Zapatero, sus barones se encargan de hacer de contrapeso a esa deriva. Ibarra y Bono no sólo no son contrarios a reformar los estatutos, sino que se oponen a que haya comunidades con más derechos que otras.

Rodríguez Zapatero tiene previsto presentar en el Consejo Territorial del 5 de septiembre el documento en el que asume definitivamente las tesis nacionalistas de Maragall. Aunque fuentes socialistas se encargan de difundir, desde los medios de PRISA, que el respaldo de los barones socialistas al giro es total, lo ciertos es que son los propios barones los que día tras día cuestionan la estrategia.

Maragall debe explicar su idea de nación
El presidente extremeño ha dicho recientemente que Maragall debe explicar qué entiende por decir que Cataluña “es una nación”. “Yo entiendo que todo aquel que quiere una nación es porque quiere un Estado”, explicó en El Periódico. Dejaba ver que la unidad de criterios en el PSOE no es tal como la están vendiendo desde los medios próximos a Ferraz. “Hay temas de la propuesta de Maragall que no afirmo ni niego, simplemente quiero que se expliquen. Creo que Zapatero dice que ahí hay un programa de máximos que es necesario discutir para saber exactamente qué pone en peligro la cohesión nacional y qué no. Lo que no ponga en peligro la cohesión, Maragall lo tiene garantizado”, apuntaba.

Este domingo, coincidiendo con la celebración del vigésimo primer aniversario del Estatuto de Castilla-La Mancha, José Bono también ha hecho su propia matización sobre los nuevos planes del PSOE, que pasan por la reforma de los Estatutos y de la Constitución. El presidente castellano-manchego ha dejado claro que él no es partidario de modificar el estatuto sino que apuesta por desarrollar las competencias transferidas recientemente. “Hay que incrementar el bienestar, más que incrementar las competencias o modificarlo (el Estatuto)”.

Ni reforma de estatutos ni derechos históricos
Aunque no ha citado ni ha Maragall ni a Elorza, los dos impulsores de la deriva nacionalista del PSOE, Bono prefiere que “cada cual piense lo que quiera respecto de su estatuto de autonomía” aunque “aún no ha nacido ni el andaluz, ni el vasco, ni el catalán que tenga más derecho que el castellano o el manchego”. Por último, ha hecho una encendida defensa de la Constitución cuando ha señalado que “la radical igualdad de todos los españoles es lo que celebramos con nuestro estatuto y con nuestra Constitución”.

José María Michavila: «Ibarreche da balones de oxígeno a los terroristas en vez de perseguirlos»
Ministro de Justicia
«Zapatero me parece una buena persona, pero necesita madurar en la oposición y hacer proyecto y equipo. Algunos le han querido hacer correr demasiado»
Inmaculada G. de Molina La Razón11 Agosto 2003

Es uno de los rostros jóvenes y centristas del Gobierno. De hecho, se incorporó al PP en 1989 para contribuir en ese viaje hacia el centro que, por entonces, emprendió Aznar. Desde que el presidente impuso su estilo en el partido, hace ahora ya diez años de eso, no ha visto navajazos en su formación. Se da más que por satisfecho con haber estado en el Gobierno. De ahí que no tenga aspiraciones de continuar en el Ejecutivo en la próxima legislatura. Aunque los ojos le delatan. Eso de la política le apasiona. Como su partido es «aburrido y predecible», descarta que Aznar vuelva a presentarse a las elecciones, ni siquiera movido por circunstancias excepcionales. Situación que, por supuesto, no considera sea «la comedia del Plan Ibarreche». Desciende a la arena para hablar del sucesor de Aznar e incluso le pone nombre. «Los tres vicesecretarios del partido serían magníficos presidentes del Gobierno. Y hay personas muy capacitadas para ello: Acebes, Gallardón» y, sin que nadie le pregunte, cita a una mujer, Loyola de Palacio. ¿Será ella la sucesora?

Condenada al fracaso
¬¿Qué le parece que el TC admita a trámite el recurso de Batasuna?
¬La inmensa mayoría de los amparos se admiten.

¬¿El TC fallará a favor de Batasuna?
¬No tiene ningún fundamento. Está más que acreditado que es un instrumento de ETA a su servicio. 194 concejales de Batasuna han sido condenados por actos de terrorismo.

¬¿Qué pasará si la Sala de la Discordia condena a Atucha y él no se marcha del Parlamento vasco?
¬La resistencia de Atucha y del PNV para prolongar la vida de ETA en las instituciones democráticas está condenada al fracaso. Fracasaron en su intento de declarar ilegal la Ley de Partidos, de evitar la deslegalización de Batasuna, de que sus clones se presentaran a las elecciones y de que la UE no la incorporara en su lista de terroristas. Ésta es una victoria del Estado de Derecho, que se ha puesto en marcha y es irreversible.

¬¿Pero qué pasará si no se va?
¬Tenemos un Estado de Derecho en el que tengo plena confianza por los hechos. Hace tan sólo un año no había Ley de Partidos. Doce meses después se ha deslegalizado Batasuna y a sus clones, se les ha echado de los Ayuntamientos e instituciones democráticas españolas y europeas. Sólo queda su vida prolongada artificialmente por el PNV, un partido democristiano apoyado por comunistas y por un partido deslegalizado.

¬¿Qué opina de la dimisión del letrado mayor del Parlamento vasco para no obedecer al Supremo?
¬Si su presidente le obliga a dimitir antes que a cumplir... Es una nueva actitud del PNV condenada al fracaso.

¬¿La actual división del PNV puede beneficiar a los constitucionalistas?
¬El primero que está dividido es Ibarreche, que dice tener hasta 8 borradores para lo que sería una comedia si no fuera un tema tan serio. Demuestra la falta de seriedad y la cómica situación en la que vive. Se ha instalado en el radicalismo.

¬¿PP y PSOE están preparados para el pulso que echará Ibarreche?
¬Nuestro estado de derecho está sobradamente preparado para ganar el pulso a cualquiera que se lo quiera echar. El PNV ha fracasado cuando se ha opuesto a las iniciativas legales para asfixiar a ETA. Su proyecto supone volver a la época de los señores feudales. No es viable. Para hacer una consulta, hace falta contar con la ley. No daremos ninguna opción a que se produzca. Los vascos ya se manifiestan permanentemente en las urnas y hay más representando al PP y al PSOE en el Parlamento que al PNV.

¬¿PP y PSOE serán capaces de aunar estrategia frente al Plan Ibarreche?
¬Qué es el Plan Ibarreche. De momento, es simplemente uno de ocho papeles, en el que se habla de hacer cosas que no se pueden hacer, absurdas e imposibles. Ibarreche podría pretender poner una caja de zapatos en los colegios electorales. Es todo lo más que logrará. La sociedad vasca y buena parte de su partido lo rechazan.

¬¿Pero sería mejor que los dos grandes partidos nacionales tuvieran una estrategia común?
¬En lo esencial, en el problema del terrorismo, hay una unión sin fisuras entre Gobierno, PP y PSOE.

¬¿Qué opina del proyecto de ley que se conoce?
¬Es aplicar la máquina del tiempo para volver a la edad medieval. No hay soluciones, ni aportaciones. Sólo el deseo de generar tensión, crispación y confrontación. En la UE estamos hablando de fortalecer el Tribunal Europeo... e Ibarreche quiere hacer instituciones liliputienses.

¬¿Estamos a las puertas de una confrontación social?
¬En el País Vasco se ha ganado en libertad y en confianza en el Estado de Derecho, que expulsa de las instituciones democráticas a los terroristas y a quienes les apoyan. No veo confrontación social, veo un proyecto político cómico y bastante ridículo.

¬¿Si Ibarreche convoca su referéndum, hay que aplicar el artículo 155 de la Constitución?
¬No puede convocarlo. Se aplicaría la prohibición de que lo convocara, con lo cual no lo habría. Actuando con firmeza y serenidad democrática, el Estado de Derecho tiene resortes más que suficientes para que los iluminados no hagan que se tuerza su ritmo. La propuesta de Ibarreche fracasará.

¬¿Por qué se tiene tantos recelos a aplicar ese artículo?
¬Cada situación tiene su respuesta. El Estado de Derecho funciona correctamente. Prueba de ello es que a los jueces se les aplican sus reglas.

¬¿Ibarreche está forzando para que se le aplique este artículo?
¬Ha planteado un proyecto de ruptura, porque está secuestrado por sus pactos y alianzas con los terroristas. Desde Estella, el PNV está haciendo una tras otra propuestas de ruptura. Una tras otra, el estado de derecho le responde y le gana.

¬¿Si la ruptura es total, se le puede llegar a aplicar la Ley de Partidos?
¬Lo de Ibarreche es una cosa ridícula. Es como si quisiera venderle a un americano que pasara por la calle la Cibeles. No tiene competencia para convocar un referéndum. Estamos hablando de un imposible.

¬¿El Plan Ibarreche supone un balón de oxígeno para ETA?
¬En lugar de perseguir a los terroristas les da balones de oxígeno.

¬¿Qué opina de que el consejero de Justicia vasco diga que con ETA se acaba por la vía política?
¬El del Interior dijo hace pocos días todo lo contrario. Es una prueba más del desconcierto que vive el PNV.

Atónito
¬¿Cómo interpreta el silencio de CiU ante el Plan Ibarreche?
¬Quizás estén esperando a leer los otros siete borradores.

¬¿Qué le parece la reforma del Estatuto propuesta por CiU? ¿Es inconstitucional?
¬Era tan confusa... que se me ha olvidado. La que tengo más reciente es la de Maragall. Me ha dejado atónito que un representante de un partido que se llama socialista y español haga una propuesta contraria a la Constitución.

¬¿Y que CiU quiera un Poder Judicial propio, al igual que el PNV?
¬No lo van a tener.

¬¿Cómo es posible que el PP esté dispuesto a pactar con CiU, cuya propuesta de Estatuto es inconstitucional y similar a la del PNV?
¬El PNV hace dos años y medio decidió pactar con los terroristas. CiU siempre ha tenido una clara visión de España contra el terrorismo.

¬¿Se indultará a Galindo en esta legislatura?
¬No es un tema al que pueda responder.

¬Se habla mucho de limitar los mandatos del fiscal general del Estado...
¬Hablan cuatro. Los que aprobaron y elaboraron la Constitución ya despejaron toda duda sobre el modelo.

Más autonomía que en la UE
¬¿Considera que el fiscal general debe prestar sus servicios al Gobierno?
¬El modelo constitucional de Fiscalía ha dado buenos resultados. Por tanto, no hay que cambiarlo. Ahora se ha hecho una reforma profundizando en valores democráticos. Nuestra Fiscalía tiene un nivel de autonomía muy superior a la de cualquier país de la UE. En Francia el fiscal general es el ministro de Justicia...

¬¿Entonces?
¬El grado de autonomía de nuestra Fiscalía está siendo muy sano para la democracia. Lo que es insano es que haya alguno que critica a jueces y fiscales cuando no le dan la razón.

¬Se habla de vendetta en los relevos de Villarejo, Bermejo...
¬No responde a la realidad. Han sido los fiscales quienes han propuesto los cambios. Villarejo fue nombrado contra la opinión del Consejo Fiscal y Bermejo contra su opinión unánime. Sin embargo, los que les han sustituido han sido nombrados a propuesta del mismo. Esto es respetar la independencia del Ministerio Fiscal.

¬¿Qué piensa de Villarejo?
¬Le tengo respeto por su trayectoria profesional. Pero nadie puede considerarse imprescindible y dedicarse a hacer más política que los políticos. Cuando se está en puestos de responsabilidad al servicio de la ley se tiene que hacer que se aplique. Los 17 nombramientos cumplen el democrático principio del carácter no vitalicio de los cargos. Sólo en las dictaduras los hay. En esta democracia sólo quedaban los del fiscal jefe, cosa que no ocurre en Francia...

¬Pero Cardenal no tiene limitado su mandato.
¬No es vitalicio. El del fiscal general fue el primero en no serlo. El Gobierno del PP ha nombrado como fiscal general a personas que defienden el Estatuto del Ministerio Fiscal y sin militancia política. Diferencia comparativa en relación a los que nombraba otros gobiernos...

¬¿Debe desaparecer Anticorrupción?
¬Desde que no gobierna el PSOE la corrupción ha bajado mucho. Por eso, tiene que ir especializando en crear fiscales coordinadores para la lucha contra la violencia doméstica, la defensa del medio ambiente, protección del menor y, muy singularmente, contra el crimen organizado.

¬¿Anticorrupción debería investigar la trama inmobiliaria de Madrid?
¬Cristina Alberdi ha dicho que hay un error estratégico del PSOE. Hasta el momento, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid no ha hallado indicios. No tengo ningún inconveniente en que la Fiscalía de Madrid o Anticorrupción hubieran investigado esa trama si es que hubiera algún tipo de delito. Si lo hay lo harán.

¬El presidente del Supremo ha intentado resucitar el enfrentamiento con el Constitucional.
¬No. Me consta la magnífica relación, como hace mucho tiempo no había en nuestra democracia, entre el Constitucional y el Supremo.

¬La opinión pública demanda que se endurezca la Ley del Menor.
¬Soy partidario de reformarla. De que los familiares de las víctimas tenga capacidad de personarse en el proceso judicial. Esta Ley tiene cosas muy positivas. Acaba con la impunidad de muchos menores y es una segunda oportunidad para otros, que entraban en prisión. Se abusaba sexualmente de ellos y se les convertía en esclavos de organizaciones criminales.

¬¿Estos retoques se harán antes de que acabe la legislatura?
¬Hay que hablarlo con todos los grupos y hacerlo desde el sosiego.

¬¿Hay que continuar con las reformas contra la violencia doméstica?
¬Es un gravísimo drama. Estamos impulsando tres ejes de reforma. Primero, en el Código Penal. Segundo, la prisión provisional, por cierto con el voto en contra del PSOE. Y el tercera, la orden de protección, que está en marcha desde este mes. Es una pieza esencial. Se trata de que todos los elementos de apoyo y protección se pongan en marcha al mismo tiempo, se llame a la puerta que se llame. La protección integral es lo más eficaz y en ello trabajamos activamente.

¬¿Y algo más?
¬Potenciar los valores y dejar claro que una primera agresión es algo intolerable.

¬¿Por qué el Gobierno dio marcha atrás en su decisión de aprobar la orden de protección en septiembre?
¬El PSOE decía que no la queríamos aprobar, porque no había presupuesto. Cuando hace tres semanas que se aprobó. No se tramitó el lunes 28 de julio porque no lo pidieron los grupos. Creo que por descoordinación.

¬¿Qué balance realiza de la aplicación de los juicios rápidos?
¬Hace tres meses y se han resuelto más de 45.000 asuntos, que antes tardaban de 12 a 15 meses en resolverse. Además, también se aplicarán a los trámites legales de divorcio para agilizar tiempos.

Lista de sucesores
¬¿Cuántos posibles sucesores hay?
¬Si hablamos de partidos, proyectos y equipos sólo uno, el del PP. Luego tenemos un buen banquillo. Los tres vicesecretarios del partido serían magníficos presidentes del Gobierno. Y hay personas muy capacitadas para ello: Acebes, Gallardón, Loyola de Palacio... Podemos coger dos generaciones completas.

¬¿Y quién le gusta más?
¬Somos un partido aburrido. Otros reinventan el socialismo todos los fines de semana. Toca renovar el liderazgo del PP en otoño y hasta entonces cada uno se dedicará a su trabajo.

¬¿Y algunos a lo de las zancadillas?
¬Llevo 14 años trabajando con Aznar. Desde que impuso su estilo hace diez no he visto navajazos.

¬Gallardón y Mayor no piensan lo mismo.
¬Comprendo que para los medios de comunicación es muy aburrido. Al final, haremos las cosas como el PP sabe hacerlas, bien. Será un buen candidato y un magnífico presidente de Gobierno, apoyado en un proyecto y un equipo. Sea quien sea el candidato de él lo sabemos casi todo. Del PSOE sabemos quién es, pero desconocemos para qué, por qué y para quién quiere gobernar.

¬¿El sucesor se nombrará después de las catalanas y madrileñas?
¬En otoño. Aznar cuando dice una cosa la cumple. Dijo que no se iba a presentar y no lo hará. El PP es un partido predecible.

¬Aznar dijo que sólo continuaría ante una situación excepcional. ¿Ésta será el Plan Ibarreche?
¬España vive un momento de solidez democrática sin precedentes. El plan Ibarreche plantea una comedia.

¬¿Luego, se puede ir tranquilo?
¬España estará en buenas manos con el próximo presidente del Gobierno, que será del PP.

¬¿El caso de la Asamblea de Madrid le ha venido como anillo al dedo al PP para las generales?
¬La política, igual que la vida, acaba dando la talla de cada uno. Zapatero me parece una buena persona, pero necesita madurar en la oposición y hacer proyecto y equipo. Algunos le han querido hacer correr demasiado.

¬¿Es buena persona pese a incluir a dos corruptos en una lista electoral?
¬Sí, pero no tiene proyecto, ni equipo, ni autoridad en el PSOE.

¬¿Al PP le puede pasar factura si muere en Iraq un militar español?
¬España ha asumido con responsabilidad sus compromisos internacionales. Está donde tiene que estar con sus aliados, con quienes nos apoyan en la lucha contra el terrorismo. Es un papel que España no dejará de hacer.

Iturgaiz tilda de «nueva apología del terrorismo» la protesta y pide al TSJ responsabilidades
La Razón11 Agosto 2003

El presidente del Partido Popular en el País Vasco, Carlos Iturgaiz, afirmó ayer que la manifestación que recorrió las calles de San Sebastián bajo el lema «No al apartheid-autodeterminación» ha sido «una nueva apología del terrorismo» y añadió que, quien la haya autorizado, «tendrá que asumir su responsabilidad», en referencia al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

En este sentido, el líder popular recalcó que su partido ya advirtió el sábado que «permitir a ETA-Batasuna manifestarse por San Sebastián era una gravísima irresponsabilidad y, al final, el tiempo nos ha dado la razón».
Iturgaiz señaló por último que, «por tanto, quien tendrá que asumir todas las responsabilidades es aquel o aquellos que han autorizado la manifestación cuando todos sabíamos que sólo iba a servir para que los criminales y sus cómplices se pasearan por San Sebastián para armar jaleo y amenazar a la democracia, al Estado de Derecho y demostrar, una vez más, su complicidad con los criminales de ETA».

«Fraude de ley»
Horas antes de que comenzara la manifestación, el Foro Ermua consideró que la celebración de la manifestación de ayer supone un «fraude de ley» y pidió que «se sea más estricto» en el futuro con los «promotores reales» de estas iniciativas, aunque «siempre» desde el «respeto» a las decisiones judiciales. La miembro del Foro Ermua Gotzone Mora dijo a Ep que «las actuaciones emprendidas por Batasuna, incluso desde el plano jurídico, responden a lo que se conoce como el fraude de ley , consistente en utilizar la norma para defraudarla».

Asimismo, Mora calificó de «paradójico» que «el mundo de Batasuna, que hace todo lo posible por acabar con el propio Estado de Derecho, utilice todas las argucias legales y, sobre todo, se valga de los mecanismos garantistas de ese Estado de Derecho, para intentar acabar con él». Finalmente, desde el punto de vista «político, ético y moral», el Foro Ermua consideró «criticable» que una formación ilegalizada en todo el mundo «se pasee impunemente por nuestras calles azuzando y profiriendo lemas proetarras que constituyen el germen de la violencia».

Recortes de Prensa   Página Inicial