AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 13 Agosto  2003
Del desafío nacionalista a la deriva socialista (II)
Jaime Ignacio del Burgo La Razón 13 Agosto 2003

La esquizofrenia vasca
JAIME CAMPMANY ABC 13 Agosto 2003

De tu raíz de ayer desposeído
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR  ABC 13 Agosto 2003

Los jueces de Estella
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  13 Agosto 2003

El futuro del español en América
Cartas al Director ABC 13 Agosto 2003

Apariencia y verdad
Editorial El Correo 13 Agosto 2003

Aznar y Cataluña
Francisco Marhuenda La Razón 13 Agosto 2003

Al Qaida sigue activa
Editorial La Razón 13 Agosto 2003

Magistrados: ¿Imprudentes o incompetentes
Cartas al Director ABC 13 Agosto 2003

Otegi tiende la mano al PNV
Lorenzo Contreras Estrella Digital  13 Agosto 2003

El sectario
Román Cendoya La Razón 13 Agosto 2003

Quemar una bandera
ROBERTO BLANCO VALDÉS La Voz 13 Agosto 2003

El argelino detenido en Lloret debía coordinar en Siria los atentados de Al Qaida contra EE UU en Iraq

J. M. Zuloaga - Madrid.- La Razón 13 Agosto 2003
 

Del desafío nacionalista a la deriva socialista (II)
Jaime Ignacio del Burgo es diputado por Navarra y miembro del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular La Razón 13 Agosto 2003

Los prolegómenos del asalto soberanista a la Constitución comenzaron poco después de la Declaración de Barcelona de 1998. En el Parlamento de Cataluña y en el del País Vasco se crearon sendas comisiones de autogobierno. Las conclusiones de ambas deliberaciones han sido las mismas. Tanto el País Vasco como Cataluña son naciones soberanas asfixiadas por una interpretación jacobina o centralista de la Constitución a cargo de todas las instituciones del Estado, desde el Gobierno hasta el Tribunal Constitucional, pasando por las Cortes Generales. Los Estatutos están muertos por la negativa del Estado a su desarrollo íntegro. En el País Vasco, Ibarreche apuesta por la creación de un nuevo marco jurídico bajo la denominación de «Comunidad Libre Asociada del País Vasco», inserta de momento y por su propia voluntad en el Estado plurinacional español. En Cataluña, CiU proclama la soberanía de la nación catalana y la creación de un marco jurídico-constitucional radicalmente distinto al actual. El nuevo Estatuto Nacional de Cataluña convertiría a la comunidad catalana, en la práctica, en un Estado independiente. España, desaparecida como nación, quedaría convertida en un mero Estado plurinacional para la satisfacción de algunos servicios comunes, como la defensa o el servicio exterior, y permitir el mantenimiento de Cataluña en la Unión Europea.

En desacuerdo con la Constitución
Ambos proyectos vulneran la Constitución y suponen una radical ruptura del consenso constitucional alcanzado en 1978 con el concurso inestimable de los nacionalistas catalanes representados por Miguel Roca y Jordi Pujol. Los representantes del catalanismo democrático consiguieron el reconocimiento de la existencia en el seno de la España plural de nacionalidades dotadas del derecho a la autonomía. A cambio, y sin ninguna reserva, aceptaron todos los principios esenciales de la Constitución, a saber: la titularidad de la soberanía nacional corresponde al pueblo español y la unidad, indisoluble, de la nación española, como patria común e indivisible de todos los españoles, se erige en fundamento mismo de la norma constitucional. Con arreglo a la Constitución no cabe reconocer a nadie el derecho de secesión.

El nacionalismo vasco no dio su visto bueno a la Constitución, a pesar del apoyo expreso de Xavier Arzallus en la Comisión Constitucional. La disposición adicional primera de amparo y respeto a los derechos históricos de los territorios forales fue el pretexto invocado por el PNV para defender la abstención en el referéndum de 1978. Pero no debía de ser tan insatisfactoria esa disposición adicional. Además de haber permitido a Navarra pactar en 1982 con el Estado el mejoramiento de su régimen histórico, ahora se invoca por los nacionalistas para justificar la adecuación a la Constitución de la conversión del País Vasco en una Comunidad Libre Asociada. Se amparan para ello ¬también los nacionalistas catalanes¬ en las teorías de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón sobre el alcance de dicha disposición adicional, aunque debo decir: nunca he encontrado en los escritos de este notable miembro de la ponencia constitucional sostener la posibilidad de invocarla como trampolín de secesión. No obstante, algunas declaraciones anteriores de Miguel Herrero han servido de respaldo a las propuestas nacionalistas. Como, por ejemplo, la publicada en un medio navarro de comunicación el 17 de febrero de 2003 donde dijo: «Si se mejora la propuesta de Ibarreche, que es constitucional, tiene elementos para solucionar el conflicto vasco»; o esta otra: «No escandaliza que se comparta soberanía con un país como Dinamarca, que nos es muy lejana, y en cambio parece que escandaliza mucho que se pueda compartir soberanía en el seno de la España que decimos entrañable». Argumento rechazable en su aplicación a Cataluña y al País Vasco, pero no respecto a los ciudadanos vascos y catalanes, pues todos ellos ya comparten la soberanía con el conjunto de los españoles. El 3 de abril de 2003 se presentó la propuesta del nacionalismo catalán en el Parlamento de Cataluña. El momento no podía ser más oportuno para los intereses de CiU, pues la guerra de Iraq parecía machacar las expectativas electorales del PP. La presentación significó para Artur Mas el pistoletazo de salida de las elecciones catalanas del próximo mes de octubre.
Por su parte, Ibarreche todavía no ha presentado formalmente su propuesta ante el Parlamento de Vitoria, aunque ha permitido la «filtración» de un supuesto borrador de la «commonwealth» vasca. Para promover la reforma del Estatuto se precisa mayoría absoluta (dos tercios en el Parlamento de Cataluña). Si el lendakari no consigue garantizar el voto de la extinta Batasuna, los sueños del PNV quedarán sepultados en el propio Parlamento vasco pues necesita mayoría absoluta.

Algunos sucesos recientes de la política española pueden explicarse en clave nacionalista. Si se repasan las declaraciones de Pujol ante el conflicto de Iraq, sobre todo las realizadas en Estados Unidos, la consecuencia hubiera sido el apoyo a la política de Aznar. Pero entre practicar una política de Estado o acorralar al PP, los convergentes se inclinaron por esto último, convencidos ¬por la experiencia¬ de las ventajas derivadas de un gobierno débil en el Parlamento de Madrid. Artur Mas fue claro al presentar su propuesta soberanista. Quien quiera los votos de CiU en el Congreso de los Diputados, deberá pagar como precio el apoyo al nuevo Estatuto Nacional de Cataluña.

Y lo mismo ocurre con el PNV. La numantina oposición de Atucha a las decisiones del Tribunal Supremo sólo puede obedecer al intento de conseguir el apoyo de la extinta Batasuna, única manera de conseguir la necesaria mayoría absoluta. Por el momento, ETA rechaza el plan. También los doctrinarios de la izquierda abertzale. Los fundamentalistas pro-etarras no aceptan la mutilación de Euskal Herria. La autodeterminación ¬y en eso tienen razón¬ o es de toda Euskal Herria, con inclusión de Navarra y de los territorios franceses de habla vasca, o si no, es un tongo. Aunque veremos si, al final, cuando llegue el momento no aplican la teoría del mal menor.

La pretensión nacionalista de quebrar el marco de la Constitución carecería de viabilidad si se mantuviera el clima de consenso de la transición. Nadie defiende la sacralización de la Constitución. Se puede discutir cuanto se quiera sobre el papel del Senado o si queda aún alguna transferencia pendiente. Pero será también legítimo mantener la conveniencia de no privar al Estado de la posibilidad de llevar a cabo políticas comunes dirigidas a proteger el ejercicio de los derechos y libertades fundamentales de todos los españoles y a procurar su bienestar y progreso, con respeto a los valores de la justicia y la solidaridad propios de nuestro Estado social y Democrático de Derecho. Como también será legítimo exigir para la alteración de las reglas básicas de la convivencia democrática española al menos un nuevo consenso, similar al de 1978.

El PSOE debe recuperar el norte
Por eso, el Partido Socialista debe recuperar el norte. El actual secretario general de los socialistas, al tiempo de ser elegido, se comprometió a convocar una convención nacional para debatir y acordar las propuestas del partido en relación con el modelo de Estado y la idea de España. No ha cumplido su promesa.

No voy a entrar en si Zapatero tiene o no la autoridad suficiente como para armonizar criterios tan divergentes como los expresados por Pasqual Maragall o los de los barones regionales contagiados, según el dirigente catalán, del «nacionalismo español» practicado por Aznar. Pero existe en la opinión pública la percepción de una cierta incapacidad de la actual dirección socialista para encauzar satisfactoriamente todo este asunto. No es serio publicar, como acaba de hacer, una «nota» de la secretaría general para abrir la caja de Pandora de la reforma de los Estatutos, con la convocatoria de una especie de subasta de las competencias estatales, sostener la reforma del Senado sin señalar cómo y para qué, y apoyar los sueños federalistas del asimétrico Maragall.

Los efectos de este maremágnum socialista han comenzado a producir estragos. El Partido Socialista de Euskadi se ha apresurado a anunciar la presentación de una «alternativa» al plan Ibarreche, donde se contemple la reforma del Estatuto y, en su caso, de la propia Constitución. Como si Euskadi fuera una Arcadia feliz donde todos sus ciudadanos tienen libertad plena para expresarse.

Se anuncia ahora una próxima cumbre de barones socialistas para debatir sobre la idea de España. Bien está. Mas lo importante sería no sólo aunar criterios sino formular una propuesta para recomponer el consenso con el Partido Popular. La unidad básica de las fuerzas políticas de ámbito nacional en torno a los fundamentos de la Constitución es imprescindible para convencer a los nacionalismos de la inoportunidad de sus propuestas de ruptura.

Cuando España se encuentra en el mejor momento de su historia desde el punto de vista de la proyección exterior y del bienestar interior, los españoles no podemos permitirnos un nuevo fracaso colectivo. La deriva del Partido Socialista sería una catástrofe. Felipe González se sentía orgulloso de haber garantizado la cohesión de España. Los socialistas no debieran echar por la borda una herencia, sin duda positiva, de quien fuera su secretario general.

La esquizofrenia vasca
Por JAIME CAMPMANY ABC 13 Agosto 2003

CADA día se hace más patente la situación de esquizofrenia que se vive en el País Vasco. Cuando esa situación se contempla sin velos piadosos que la suavicen y sin deseos de disimular la verdad desnuda, el espectador cree penetrar en un verdadero manicomio. Todo lo que un espectador ingenuo se encuentra allí está demencialmente descoyuntado, instalado en el absurdo y fuera de toda lógica y razón. Contempla el espectador lo que sucede en el País Vasco y se introduce en un mundo de locos de atar.

Vamos a echar una mirada. Muchos altos representantes del Estado no creen en el Estado que representan; no lo quieren ni lo defienden y lo que más claramente pretenden es librarse de él y sustituirlo por otro no nacido de la Constitución, ni del Estatuto de Guernica ni de las Leyes penales, civiles y administrativas del Reino de España. Allí, el Estado lucha contra el Estado. El respeto a la independencia de los tres poderes no existe en la realidad, sólo en una simulación que queda al descubierto al primer conflicto. Allí luchan ejecutivos, legisladores y jueces, unos contra otros. De pronto, vemos al Parlamento en guerra contra el Tribunal Supremo, y a la Fiscalía General o al Consejo General del Poder Judicial en lucha contra el Tribunal Superior del País Vasco, y viceversa.

Los gobernantes no confían en el gobierno para alcanzar sus fines, sino en el desgobierno. Los consejeros no gobiernan: desgobiernan. La policía vasca no actúa con eficacia contra ciertos delincuentes, precisamente los más peligrosos, los activistas y los cómplices del terror. La política de enseñanza consiste en enseñar al revés la Geografía, la Historia, la Literatura, el Derecho. La función del lehendakari contempla dos grandes objetivos: dejar sin protección las vidas, las haciendas y las libertades de quienes no piensan como él en materia de autodeterminación, soberanismo o separatismo, y fundar una nación que no es la que él representa y dirige.

Son muchos los jueces y los fiscales que ejercen su alta función en el País Vasco sin tener las puñetas en su sitio. Hay fiscales que acusan (o sea, que no acusan) y jueces que juzgan (o no juzgan) en posición de hinojos ante el terror etarra. Para actuar digna e independientemente en el País Vasco, los jueces y los fiscales se ven constreñidos a jugarse la vida, la integridad o la tranquilidad todos los días, es decir, se ven constreñidos a ser héroes cotidianos. El miedo insuperable disculpa sus errores adrede.

Los políticos en el País Vasco, si no son militantes o simpatizantes del nacionalismo más o menos radical, no son realmente políticos sino soldados o cruzados de una lucha que muchas veces es una lucha a muerte, y son ya demasiadas las víctimas de esta situación que valen de testigos para atestiguar esta verdad terrible. La ideología se convierte en un motivo de guerra. Los elegibles y los electores votan o se presentan a la elección privados de la libertad esencial, amenazados en sus vidas, en sus propiedades, en sus casas, en su profesión, y en el mejor de los casos, en el mínimo respeto exigible a sus vecinos. Aquello es una casa de locos.

De tu raíz de ayer desposeído
POR FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR. Catedrático de Historia Contemporánea Universidad de Deusto ABC 13 Agosto 2003

HAY procesos que tienen su terrible garantía de éxito en el pasado. Que se repiten en todas las historias de todos los totalitarismos de la historia. Como bien saben los tiranos un hombre sólo, una mujer, así tomados, de uno en uno, son como polvo, no son nada. La dignidad de un hombre sólo no puede nada contra una conjura destinada a quebrar su ser, sus raíces. Me pregunto si Luis Vives habría roto su silencio contra la Inquisición si no hubiera sentido desde la infancia ese miedo que no deja margen a la palabra, si no hubiera sentido al hablar que estaba tocando el pasado aún doloroso de sus familiares, sacrificados en las hogueras del siglo XVI. Quien sufre la persecución tiene siempre mejor memoria que quien la ha instigado y uno piensa que el recuerdo de Valencia y las llamas de la Inquisición tuvo que permanecer intacto en el corazón del filósofo español, del mismo modo que los campos ensangrentados de la guerra civil del 36 permanecieron intactos, como un pasado maldito, en el corazón de aquellos hombres de la posguerra que decidieron refugiarse en sótanos para no ser derribados de un balazo o no padecer la crueldad primitiva de ser señalados públicamente para la infamia.

Hay procesos que no fallan nunca: basta con señalar, con acosar, con remover una estirpe ficticia o maldita para que un hombre sólo se sienta acorralado y perdido en medio de otros hombres que se suman a la jauría o sienten alivio por no ser ellos los acosados. A Mihail Sebastian, escritor rumano de origen judío, le notificaron un día su condición de «extranjero» en su país y nadie le detuvo ni parecía que le estuvieran vigilando: simplemente se había convertido en un acusado atrapado en un mundo de víctimas y verdugos. En 1935 Mihail Sebastian había empezado a escribir un diario en el que anotar reflexiones sobre sus devaneos amorosos, su pasión por la literatura y la música, pero en sus páginas no tardó en filtrarse de manera cada vez más brutal la oleada totalitaria que recorría Europa y el infierno que comenzaba a rodear la ciudad de Bucarest: los crímenes de los legionarios fascistas, la Segunda Guerra Mundial, la alianza del gobierno rumano con Hitler, las leyes antisemitas...

Hoy leemos las fechas y las anotaciones de ese diario traducido recientemente al español y podemos anticipar lo que va a suceder, lo que aguarda al final de la última página, la derrota del régimen filonazi y la ocupación del país por los rusos, pero nada, vivido en su presente, ocurre de golpe. El mundo de Bucarest, su esplendor de entreguerras, se va derrumbando lentamente y el cerco de la tiranía va cerrándose poco a poco: un día se le expulsa del colegio de abogados y se le prohíbe escribir en los periódicos, todavía puede ahuyentar las sombras con esa lamparita que ilumina de noche las palabras, o buscar refugio en la música, pero una mañana llega una ley que obliga a todos los judíos a deshacerse de sus aparatos de radio, y luego se les echa de sus casas y se les prohíbe viajar y más tarde llegan las deportaciones ... Otros se esconden o tratan de huir. Mihail Sebastian -de sus derechos de ayer desposeído, de la verdad rumana eliminado, a su futura herencia no admitido- resiste en Bucarest. Se queda y va dando cuenta del crecimiento de la brutalidad , comprueba cómo ya nadie le visita por temor a contagiarse con su desgracia inminente, y plasma, día a día, noche a noche, la crueldad de los adictos al régimen, la falta de piedad de los amigos convertidos súbitamente en monstruos, la estupidez de los intelectuales que se transforman en criminales intelectuales. La conspiración de silencio que rodea la barbarie, escribe, le enseñan a mirar las cosas. «No puedo ser objetivo - anota el 31 de mayo de 1940 - . La llamada objetividad que veo en tanta gente me parece una forma de aceptar las cosas, de acomodarse a ellas».

Los tiranos de aquella Rumanía filonazi de la Segunda Guerra Mundial, como los funcionarios del Santo Oficio, sabían lo fácil que es cegar a las masas y masticar a un ser humano. Sabían, la historia los avalaba, que basta con señalar a un enemigo y dejarle indefenso frente a la violencia. Sabían que la mayoría de las veces los perseguidos sienten que es más fácil seguir quieto y dejarse llevar hacia el horror, sin evadirse, como ese personaje de Kafka que el día en que lo iban a matar no dijo nada ni se opuso a los dos funcionarios que habían llegado a su casa para ejecutarle en un paisaje sin árboles, a las afueras de la ciudad. ¿Qué podía hacer Mihail Sebastian, con su aire literario y melancólico, arrastrando sus treinta años en el precario refugio de su raído abrigo, ante una persecución organizada por el Estado? ¿Qué podía hacer Luis Vives frente a la Inquisición?

Hay procesos que parecen renovarse intactos en el trascurso de los siglos y gestos que repiten como un eco matemático los gestos del pasado. El dos de enero de 1938 Mihail Sebastian anotaba en su diario: «Nuestro nombre en todos los periódicos, como si fuéramos unos delincuentes». Hace un año Jaime Larrínaga, párroco de un pueblo de Vizcaya, contemplaba indefenso cómo el PNV enviaba a todos los vecinos un escrito donde se le tildaba de franquista, lo que hoy en día en la verde tierra de Ibarretxe -tierra indecisa, medio tierra, medio agua, medio urna, medio revólver, medio vaticana, medio laica, medio raza, medio maqueta, tierra donde todo, menos el crimen, queda en el aire vago y nebuloso, en la irrealidad onírica de las lejanías - es labrar un golpe de ataúd, verse expuesto a la vergüenza pública y a la soledad más asfixiante.

El delito de Sebastian fue ser judío, resistir en las páginas secretas de un diario, creer que el hombre no debe perder la sensación de lo concreto y de los valores. El delito de Larrínaga ha sido pensar que su dignidad es la de todos, creer que el cristianismo debe entenderse como universalidad, respetar al ser humano sin tener que vestir un uniforme, sin verse obligado a recitar las leyendas tribales de Aitor. Al igual que Sebastian, el cura Larrínaga, señalado y arrojado a la calumnia, ha sufrido en carne propia y como una cuestión literal de vida o muerte lo que en frívolos ambientes intelectuales y políticos circula como un halagüeño y amable dogma democrático: la exaltación coral del Ser colectivo por encima de los individuos reales, la sustitución del pluralismo civil por presuntas identidades nacionales que ni admiten ninguna diversidad en su patria, ni toleran que se ponga en duda la legitimidad de cada uno de sus actos o creencias, la abdicación de la razón por un cómodo escrúpulo de respeto a todo, incluidos los mitos más tóxicos y las persecuciones más siniestras.

Hay historias que valen más que mil cursos de Historia y mil olés a la democracia. Que alguien con representación oficial considere como una guía de actuación señalar y acorralar a una persona, dejarla inerme frente a la fiera y empujarla al exilio, indica hasta qué profundidad ha arraigado en la sociedad vasca el fanatismo y la indiferencia. La ciudad, símbolo de pluralismo y de mezcla, de cruce continuo entre mundos, religiones y lenguas, desaparece cuando los gobernantes y las gentes hunden sus raíces en la celebración del pueblo elegido y florecen en él. La conspiración de silencio que ha rodeado Maruri durante un año demuestra cómo el nacionalismo destruye la ciudad, cómo su discurso ha hecho carne lo que a comienzos del siglo XX el obispo de Vitoria, José Cadena y Eleta, tan sólo intuía: que las ideas nacionalistas a la larga entenebrecen la inteligencia y corrompen el corazón. Luis Vives jamás mencionó la Inquisición en sus escritos. Sebastian se refugió en un diario. Larrínaga ha tenido que desterrarse. Lo decisivo, sin embargo, lo decía el filósofo Adolfo Sánchez Vázquez -bien vivo en México- es ser fiel, aquí o allí, a aquello por lo que un día se fue arrojado al exilio. Lo decisivo no es estar aquí o allá, es no callar, no dejarse arrastrar al silencio, seguir hablando, hablar más fuerte, porque la historia no la hacen sólo los que creen hacerla, sino también los que la cuentan, y la voz del perseguido, si sabe tener la razón que la persecución da hasta al que no tiene razón, esa voz resulta, a la larga, la que más alto suena.

Los jueces de Estella
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  13 Agosto 2003

El escandaloso comportamiento de los jueces del TSJ del País Vasco apoyando (porque no se han limitado a permitir sino que han amparado lo previamente prohibido por Balza), la última exhibición callejera de ETA, sólo tiene una virtud: recordar la condición, por no decir la calaña, de ciertos especímenes togados que están dispuestos a pasarse por las puñetas hasta las más groseras evidencias de prevaricación, y que son, curiosamente, los llamados a decidir la suerte del asalto a la legalidad constitucional y a la unidad nacional por parte del separatismo vasco, inseparado e inseparable del terrorismo. La última hazaña del llamado "Trío Calaveras" de la justicia vasca no es que desafine, en sintonía con su supuesto modelo canoro, sino que canta una barbaridad. Y lo que canta se parece más al "Eusko Gudariak" que a "Suspiros de España".

Aunque el foco de inquietud en la opinión nacional se centre en el PSOE, por sus gravísimas vacilaciones entre la defensa de la legalidad y el asalto al Estado y a la Nación, es probable que el ámbito judicial, sobre todo los tribunales superiores, deba despertar aún más inquietud que los políticos de Izquierda que nunca han creído ni en España ni en la democracia. Porque hay muchos jueces de Izquierda y de Extrema Izquierda tan poco patriotas y tan poco demócratas como los políticos, con el agravante de que son ellos los que van a tener que frenar o alentar ese asalto a la legalidad de cuyo resultado dependen nuestras libertades e incluso la relativa paz social que, fuera del País Vasco y Navarra, disfruta España desde hace un cuarto de siglo.

Y es evidente que lo mismo que hay partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales en el Pacto de Estella, hay también jueces que comparten ese mismo proyecto de destrucción de España y la democracia: los que se identifican con el PNV, con IU, con los nacionalistas catalanas, gallegos o canarios y con esos sectores del PSOE para los que alterar los Estatutos y la Constitución es una peripecia estimulante que les permite diferenciarse radicalmente de la Derecha, que es finalmente su único objetivo político. ¿Cuántos de esos jueces y fiscales dominan las asociaciones político-profesionales que les sirven de INEM y de micrófono? ¿Cuántos componen los Tribunales Superiores de Justicia, el Supremo y el Constitucional? Convendría ir haciendo el censo de los jueces fiables, más que nada porque seguramente es más corto que el de los jueces preocupantes.

Sin ellos, ETA y el PNV ganarán la partida y España marchará por el camino de Yugoslavia. Esto, en menos tiempo del que parece y sin que nadie parezca reparar en el calamitoso estado del frente togado, bastante más peligroso que el político.

El futuro del español en América
Cartas al Director ABC 13 Agosto 2003

El flujo constante de hispanos en los EE.UU., convertidos en la primera minoría del país, está revolucionando la política de la primera potencia mundial. Cualquier político que se precie ya habla español o está en camino de hablarlo, pues la población hispano-hablante se multiplica y es más poderosa día a día.

Así como Brasil da pasos para adoptar el español como segunda lengua, el proyecto ALCA que EE.UU. quiere implementar en el continente deberá ser algo más que un tratado de libre comercio. Norteamérica tiene que reconocerse y refundarse sobre lo inevitable de lo hispano. Ésa será la verdadera «Comunidad de las Américas» que todos esperamos, la que reúna los valores de democracia y libertad que EE.UU. ha liderado en la Historia, con la aportación cultural de Iberoamérica.   Pablo de Saavedra.   Madrid.

Apariencia y verdad
Editorial El Correo 13 Agosto 2003

La convocatoria de una segunda manifestación dentro de la Semana Grande donostiarra, cuya celebración ha sido prohibida por el Departamento de Interior del Gobierno vasco, amenaza con reproducir el deplorable desencuentro escenificado entre dicho departamento y el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en torno a la manifestación del pasado domingo. A tenor de las razones expuestas por Interior desautorizando la cita del próximo día 15, la persona convocante podría recurrirla con los mismos argumentos empleados frente a la anterior prohibición, y la sala correspondiente del Tribunal Superior podría también reiterar los fundamentos jurídicos que utilizó para anular la resolución administrativa precedente.

La negación del ejercicio de una libertad fundamental como la de manifestación aconseja la máxima sintonía entre el poder ejecutivo y el poder judicial, pero es a éste a quien en última instancia corresponde resolver sobre tan delicada cuestión. En la nota con la que el Departamento de Interior hizo pública la prohibición de la manifestación del próximo viernes mencionó los «incidentes» del día 10 como causa añadida para tal decisión. Pero, nuevamente, evitó aludir al riesgo de «alteración del orden público», único supuesto contemplado constitucionalmente para limitar la libertad de manifestación, y concepto que podría ser aplicado con toda razón a los citados incidentes. Por su parte, la Sala de Vacaciones del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco no admitió como prueba de vinculación de la convocatoria con Batasuna la comparecencia pública de dos cargos electos de la ilegalizada formación llamando a secundar tanto la manifestación del pasado domingo como la del próximo viernes. Pero, sobre todo, se negó a considerar como actividad orgánica de una formación ilegalizada la actuación pública e individual de sus miembros.

En su última resolución la Sala decidió fijarse en los aspectos formales de la cuestión suscitada por la prohibición del Departamento de Interior, sin tener en cuenta que jugar con la legalidad para mofarse de ella representa una de las características fundamentales de la trama heredera de Batasuna. La persistencia de esa trama constituye una evidencia material que ni la Fiscalía del Tribunal Superior ni sus magistrados pueden continuar obviando a la hora de resolver sobre situaciones análogas a la que desembocó en el acto de enaltecimiento del terrorismo del pasado domingo. Dicho acto, culminación de la manifestación autorizada por la mencionada Sala, no había sido previsto en su desarrollo y contenido en la notificación administrativa de la convocatoria. Pero, en justicia, nadie podría argüir que no formaba parte de la intención oculta de sus convocantes, formales o reales. Las resoluciones judiciales han de ceñirse a la literalidad de la Ley y de las normas procesales; pero el escrupuloso ejercicio de las atribuciones jurisdiccionales no puede realizarse dando la espalda a la verdad que conforman los antecedentes de un grupo acostumbrado a utilizar los vericuetos de la Ley para enredar en ellos a las instituciones y así procurarse un clima de impunidad.

Aznar y Cataluña
Francisco Marhuenda La Razón 13 Agosto 2003

Cataluña ha sido y sigue siendo la gran asignatura pendiente del PP. Es el territorio donde la distancia con respecto al PSOE es mayor. Actualmente es el tercer partido pero existe el riesgo que tras las autonómicas pase a ser el cuarto por detrás de ERC. En las generales obtiene un resultado razonable, pero muy alejado de lo que debería corresponder al primer partido de España. Lo peor es que en ningún otro sitio, salvo en el País Vasco, sufre una campaña de acoso tan sistemática y, por cierto, tan eficaz. El PP se asocia con el franquismo y la derecha reaccionaria, aunque no exista ningún fundamento y se olvide que casi 800.000 catalanes le votan en las generales.

Esta comunidad sigue siendo dónde más fácil resulta organizar campañas contra Aznar y el Gobierno. Esa rancia izquierda intelectual catalana se mueve por viejos tópicos. Desde las filas del PP se han hecho esfuerzos, paseando a Aznar entre los intelectuales y periodistas que luego le critican, para ganarse su favor sin éxito. Lo sucedido con el Prestige e Iraq ha demostrado que esa estrategia ha sido un fracaso. La hostilidad de la gran mayoría de periodistas ha sido clave para que la imagen del presidente y su gobierno tenga tan poca aceptación entre los catalanes. Desde los tiempos de AP se ha apostado más por experimentos que por estructurar un proyecto capaz de integrarse en la sociedad catalana. Cada vez que se podía conseguir se buscaba alguien ajeno al PP, algo que ningún otro partido ha hecho, para lograr una catalanización que por artificial siempre ha sido poco creíble.

La solución no se encuentra ni en los arribistas que se acercan ahora que el PP está en el Gobierno ni en personajes que no cuentan con credibilidad en Cataluña. No es necesario, tampoco, abrazar la fe nacionalista porque no resulta creíble, hay que insistir en que ser catalanes es nuestra forma de ser españoles, u olvidar que el PP está en Cataluña para defender unos valores. CiU tampoco se ha comportado con lealtad, porque mientras se aprovechaba de los votos populares en el Parlament ha realizado una campaña de desgaste contra el PP. Aznar deja el Gobierno cuando podía y debía haber seguido, cumpliendo su palabra, lo que le honra, pero tanto él como su sucesor deberían resolver el problema que tiene el PP en Cataluña. Y, sobre todo, dejando de lado a los arribistas.

Al Qaida sigue activa
Editorial La Razón 13 Agosto 2003

Las andanzas de los presuntos terroristas argelinos Audelhai Djaouat y Abdelzarrak Mahdjoub, que hoy revela en exclusiva LA RAZÓN, demuestra que la presión occidental sobre Al Qaida está dando resultados, pero, también, que el movimiento integrista islámico fundado por Ben Laden mantiene una larga serie de células «durmientes» en diversos países de Europa y Oriente Medio que pueden ser activadas en cualquier momento. No nos encontramos frente a una organización terrorista al uso, es decir, con estructura de mando y financiación, sino ante un conjunto de pequeños grupos dirigentes que disponen de grandes bolsas de voluntarios a través de mezquitas, asociaciones culturales y centros asistenciales de ideología integrista. La recluta de estos voluntarios no se produce para «un fin único», sino para misiones de carácter general y, casi siempre, en respuesta a una llamada a la «guerra santa», bien sea en Chechenia o Iraq, como antes lo fue en Afganistán o en Bosnia.

Así, muchos de los voluntarios musulmanes que combatieron contra los soviéticos en Afganistán, reclutados y financiados por Ben Laden, pero no sólo por él, luego lo hicieron en la guerra civil argelina o en los Balcanes y parece claro que piensan repetir el mismo guión en el caso de Iraq. Sin embargo, tras el 11-S, ha cambiado radicalmente la percepción de las naciones occidentales sobre este movimiento islamista y lo mismo se puede decir de los estados árabes. El hecho de que fuera el propio Gobierno sirio quien impidió a los ahora detenidos la organización de una red específica para combatir a los anglonorteamericanos en Iraq, supone, desde luego, que Damasco se ha tomado muy en serio las advertencias de Washington, pero, también, que el movimiento de Al Qaida se ha convertido en un huésped incómodo y potencialmente muy peligroso para los regímenes islámicos de carácter más moderado.

Pero la amenaza sigue siendo muy grave porque a la extensión de la red se une el que, tras la caída del régimen talibán, los mandos intermedios gozan de una autonomía casi total a la hora de señalar objetivos locales. Así, las comunicaciones interceptadas entre Djaouat y Mahdjoub demuestran que, tras su expulsión de Siria, pretendían atentar en la costa levantina española, en represalia por la participación de nuestro Gobierno en la guerra contra Sadam Husein. El hecho de que otros miembros de la facción argelina de Al Qaida, directamente comprometidos en la guerra civil de su país, se opusieran a estos planes, ya que consideran al sureste de España como «zona de retaguardia», no significa que haya pasado el peligro. Al Qaida, pese a todo, sigue activa.

Magistrados: ¿Imprudentes o incompetentes?
Cartas al Director ABC 13 Agosto 2003

La sala de vacaciones del TSJPV adoptó una resolución perversa. En esa manifestación por ellos autorizada, toda España sabía lo que iba a ocurrir excepto ellos mismos. Esos magistrados son imprudentes e incompetentes. Son imprudentes porque desconocen lo que es la prudencia, que el Diccionario de la Real Academia Española define como «una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello». Y en su tercera acepción equivale a «sensatez, buen juicio». Y son incompetentes porque, según el citado DRAE, en su segunda acepción, competencia significa «pericia, aptitud, idoneidad para hacer algo o intervenir en un asunto determinado».

Bono dice que actúan bajo el imperio del miedo. Es posible. Pero uno de los poderes básicos del Estado según la Constitución no puede actuar dominado por el miedo, pues no sería tal poder. Esos magistrados cobardes, si no son capaces de administrar justicia, que es para lo que los pagamos, deben pedir la cuenta y marcharse. Que los jubilen, que cambien de destino o que se les procese. ¿O es que no dictaron, a sabiendas, una resolución injusta? Eso se llama lisa y llanamente prevaricación.

Claro que, como dejó dicho el olvidado profesor Duguit -tan amado por los jueces-, con los mismos argumentos un juez puede dictar dos resoluciones contrarias e igualmente lógicas. Lo que Duguit no dijo es que ambas resoluciones fuesen justas. Y a los jueces se les paga para que dicten resoluciones justas. Y si no saben, no pueden o no quieren, están de más, y debieran ser sustituidos por otros que sepan, que no tengan miedo y que quieran ser justos.  

Luciano Vázquez.   Gerona.

Otegi tiende la mano al PNV
Lorenzo Contreras Estrella Digital  13 Agosto 2003

"Tenemos el puño cerrado y la mano abierta". Con esta significativa frase, Arnaldo Otegi, portavoz de la ilegalizada Batasuna, coronó su intervención oral durante la manifestación contra el "apartheid" y por la autodeterminación celebrada en San Sebastián el pasado domingo, previamente desautorizada por el Gobierno vasco y posteriormente autorizada por la Sala de Vacaciones del Tribunal Superior de Justicia de Euskadi. La apología de ETA, la quema de una bandera española y otras actitudes presuntamente delictivas obran ya bajo la atención de la Fiscalía y del Consejo General del Poder Judicial. La simbología desplegada respondió a todas las previsiones de "normalidad" que los jueces vascos interpretaron en sentido opuesto, salvo que, conocedores de las probabilidades reales, hayan desafiado el riesgo de incurrir en prevaricación dictando una resolución -la que autorizaba el acto- manifiestamente injusta y a sabiendas.

El Gobierno de Vitoria y concretamente la consejería de Interior que dirige Javier Balza, acató la decisión del Tribunal Superior sin visibles reservas, con una diligencia y prontitud que contrastaba con el recurso que el Ejecutivo vasco interpuso contra la disolución de la Sala de Discordia que entendía con parcialidad de la desobediencia del presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, al Tribunal Supremo, en relación con la situación de Batasuna como Grupo parlamentario. Dicha Sala de Discordia no fue aceptada en su composición por el máximo órgano de gobierno judicial del Estado.

Las palabras de Otegi sobre el puño de la izquierda y la mano tendida del diálogo hacia las formaciones nacionalistas que, con IU, se reparten el "tripartito" gubernativo vasco, suavizan los duros conceptos vertidos en la víspera de la manifestación etarro-batasuna por el propio Otegi. El portavoz de la izquierda abertzale fue explícito en su planteamiento colusorio: "Que nadie piense que nos va a aplastar. Ya se han acabado las disputas partidistas en este país. Hemos visto cómo son los fascistas, hemos visto que no hay futuro con Madrid ni con Paris. Sabemos que tendremos que poner el mayor coste ante los fascistas, y no nos importa si es por los intereses del país".

Esta última frase es la oferta más clara de reanudación de los entendimientos que condujeron a los pactos de Estella-Lizarra. Los términos utilizados por Otegi fueron, frente al Estado, sumamente beligerantes, sobre todo cuando dijo que el abertzalismo radical "estará ahí en ese septiembre que presentan como la madre de todas las batallas". Según el dirigente independentista y proetarra, los adversarios políticos no se deben poner nerviosos "porque todavía se van a poner más".

Las apelaciones a la colaboración del PNV resplandecen fatuamente en la siguente consideración: "¿Qué hubiera pasado si el PNV hubiera aceptado hablar del país en 1977? No habría habido ni un muerto, ni una bomba".

En las referencias de la manifestación ha habido una acusación por parte abertzales contra los medios de comunicación. En "Gara" ha podido leerse: "Fueron decenas los periodistas que siguieron la manifestación para comprobar qué mimbros de la izquierda abertzale participaban y qué proclamas se escuchaban. Numerosos turistas se detuvieron también, esta vez por mera curiosidad, a contemplarla". Como se puede comprobar, una acusación late en la descripción de una atención supuestamente "chivata" por parte de los profesionales de la noticia.

El sectario
Román Cendoya La Razón 13 Agosto 2003

El secretario de Jueces para la Democracia (JpD), a través de un comunicado, ha pedido al PP vasco «respeto a las decisiones judiciales no sólo cuando las comparte sino también cuando está en desacuerdo con ellas». El secretario acepta «que toda resolución es susceptible de crítica» y que la crítica es un «ejercicio democrático». Pero sobre las críticas del PP vasco dice que «son ya muchos los casos en que sencillamente se trata de amedrentar al Poder Judicial para que actúe según su criterio partidista».

¿Por qué sólo acusa al PP cuando las mismas críticas, en el mismo sentido y en los mismos casos, las hacen Díez (PSOE), Mora (Foro de Ermua), Martínez Gorriarán (¿BASTA YA!) y un montón de periodistas de diferentes medios? ¿Por qué no se pregunta por el eficaz amedrentamiento nazionalista y terrorista al que parece que se han rendido sus compañeros? ¿Por qué criticar las sentencias es democrático y cuando lo hace el PP es amedrentar?

La Fiscalía ha presentado querellas por los delitos de ultraje a la bandera y exaltación del terrorismo y el secretario, en vez de reflexionar sobre los hechos y la responsabilidad de sus compañeros, aprovecha para criticar al PP. El secretario ha resultado ser el Sectario.

Quemar una bandera
ROBERTO BLANCO VALDÉS La Voz 13 Agosto 2003

QUEMAR UNA bandera puede ser tan sólo eso: quemar una bandera. Una expresión de inquina hacia el Estado que aquella representa. Ése fue el sentido, por ejemplo, de los excepcionales incidentes producidos en alguna de las manifestaciones de oposición a la guerra contra Irak: era la política del Gobierno, que determinaba la del Estado en el conflicto, la que provocaba la furia de quienes, en un acto de gran estupidez, creían que dando candela a un símbolo estatal defendían una causa. También yo conocí a un joven que en los momentos postreros del franquismo estaba, ¡angelito!, convencido de que apedrear las lunas de los bancos constituía «un ataque directo al capital». Son los pocos años, que no dan a veces para más.

¿Quiere esto decir que deba tolerarse que chavales cuyo sentido común crece más despacio de lo que crece su insolencia anden por ahí tirando piedras o dando fuego según sus desatinos juveniles? Claro que no. Quiere decir tan solo que, como en todas las cosas de la vida, también aquí resulta conveniente distinguir.

Y ello porque, desgraciadamente, lo del País Vasco es otra cosa. Cuando allí los miembros de ETA o sus compinches prenden fuego a una bandera el significado de su acción va mucho más allá de un acto de rebelión contra el Estado al que esa bandera representa: lo que los 3.000 partidarios del método expeditivo de eliminar a sus adversarios a tiro limpio jaleaban en San Sebastián este domingo mientras dos encapuchados quemaban la bandera constitucional era la eliminación -física y política- de los vascos que, por sentirse españoles, se sienten representados por el trapo de colores que, al decir de Otegi, olía tan mal.

Quemar una bandera de España es en el País Vasco una precisa alegoria del intento en el que está embarcado el nacionalismo radical bajo la dirección de una banda terrorista: el de crear una sociedad a imagen y semejanza de su delirio identitario mediante la eliminación de los que se oponen a ese proyecto demencial. Los vascos no nacionalistas (lo que se sienten representados por la bandera roja y amarilla) deben ser, como ella, consumidos: asesinados o forzados al exilio. No es una broma: muchos cientos de vascos han muerto ya y muchos miles han tenido que marcharse.

Era, por eso paradójico, ver el domingo a Otegi y a su tropa marchar tras una pancarta contraria al apartheid. Los blancos de Euskadi protestando contra la única persecución que se vive desde hace años en las tres provincias vascas: la que ellos mismos dirigen contra los no nacionalistas, los auténticos negros del país. Los que sufren el único apartheid allí existente: el provocado por ETA y sus amigos.

El argelino detenido en Lloret debía coordinar en Siria los atentados de Al Qaida contra EE UU en Iraq
Actuaba, junto con el otro arrestado en Alemania, a las órdenes de Al Zarkawi, lugarteniente de Ben Laden Las autoridades de Damasco les impidieron atravesar la frontera y los retuvieron durante un mes en un hotel
El argelino Audelhai Djaouat, de 33 años, detenido por la Policía el pasado día 6 en la localidad gerundense de Lloret de Mar, era el encargado, junto con otro súbdito de ese país, Abdelrazak Mahdjoub, de 30 años, arrestado el pasado 25 de julio en la ciudad alemana de Hamburgo, de coordinar, desde Damasco, la entrada de terroristas de la red de Al Qaida en Iraq para la campaña de atentados contra las tropas extranjeras, a las que se unen en estos días soldados españoles. Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, estos individuos actuaban a las órdenes del Abu Musad Al Zarkawi, lugarteniente de Osama Ben Laden, que es el máximo responsable de dicha campaña.
J. M. Zuloaga - Madrid.- La Razón 13 Agosto 2003

Cobra, de esta manera, mayor importancia la operación desarrollada por la Comisaría General del Cuerpo Nacional de Policía en estrecha colaboración con la Policía alemana, la BKA, que ha permitido, además, abortar los planes que los argelinos Djaouat y Mahdjoub preparaban para cometer atentados en el litoral mediterráneo español, como venganza por la colaboración de nuestro país en la guerra para acabar con la dictadura de Sadam Husein.

La operación se inició hace meses cuando la Policía alemana detectó la presencia de Mahdjoub, que había mantenido contactos con el «grupo de estudiantes de Hamburgo» de Al Qaida que colaboraron en los atentados del 11-S contra Estados Unidos y, en concreto, con uno de los pilotos suicidas, Mohamed Atta. Se relacionaba también con Munir El Motassadeq, que ha sido condenado en Alemania por complicidad en los 3066 asesinatos cometidos en dichos atentados. Mahdjoub viajó el 19 de marzo de este año desde Hamburgo hasta Damasco y otro tanto hizo Djaouat, que utilizaba la documentación de su hermano con el fin de no ser detectado por las autoridades policiales ya que estaba reclamado por los supuestos delitos de tráfico de drogas y falsificación de tarjetas de crédito, actividades ilícitas que utilizaba como fuentes de financiación, según las citadas fuentes.

Ya en Damasco, estos dos individuos, a los que acompañaban otros ocho argelinos, iniciaron los preparativos para organizar el paso de terroristas a territorio iraquí, siguiendo las órdenes de Al Zarkawi, coordinador de toda la campaña de atentados contra las tropas extranjeras. Sin embargo, las autoridades sirias, que habían detectado la presencia del grupo de Al Qaida, decidieron cortar de raíz la intentona y recluyeron, durante un mes, a los diez argelinos en un hotel, tras lo cual los pusieron en libertad. Djaouat volvió a España y Mahdjoub a Alemania.

En el curso de las investigaciones, las policías alemana y española detectaron nuevos contactos, a través de un enlace, entre Djaouat y Mahdjoub. Hablaban de la posibilidad de cometer atentados en el litoral mediterráneo de nuestro país en venganza por la colaboración en la guerra contra la dictadura de Sadam Husein. Ante la posibilidad de que los planes pudieran llevarse a cabo, las autoridades decidieron la detención de estos dos individuos. Sin embargo, según se ha podido saber con posterioridad, algunos de los argelinos de esta facción de Al Qaida se oponían a que se perpetraran acciones criminales en España ya que nuestro territorio es considerado como «zona de paso» donde no conviene «dejarse ver».

Las fuentes consultadas han subrayado la importancia de las investigaciones realizadas tras estas dos detenciones ya que, por un lado, han permitido confirmar algo que ya se sospechaba: que era Al Qaida la que está detrás de la campaña de atentados contra las tropas estadounidenses en Iraq y, lo que es más relevante, que el coordinador es Al Zarkawi. Y que Djaouat y Mahdjoub eran los que iban a materializar los trabajos para que los terroristas de esta banda pudieran pasar la frontera de Siria y perpetrar esas acciones criminales.

Investigaciones europeas
Investigaciones realizadas en Inglaterra e Italia dentro de la misma operación han permitido confirmar estos extremos e incluso la posible conexión ¬parecen existir pruebas materiales en el caso de uno de ellos¬ de Djaouat y Mahdjoub con los individuos a los que se encontraron en el Reino Unido sustancias susceptibles de ser utilizadas como armas de destrucción masiva. También se les relaciona con las células de Ahmed Ressan, detenido, en diciembre de 1999, en Estados Unidos cuando pretendía atentar con 50 kilos de explosivos contra el aeropuerto de Los Ángeles, y con los campos de entrenamiento de Al Qaida en el Valle del Pankisi, entre Chechenia y Georgia.

Contactos telefónicos con nombre cifrado
El argelino detenido recientemente en Hamburgo bajo sospecha de planear atentados en España tenía contactos con el círculo de Mohamed Atta, uno de los terroristas de Al Qaida que asesinaron a más de tres mil personas el 11 de septiembre de 2001. La información, ofrecida en exclusiva por el semanario alemán «Focus», asegura que el detenido llegó a España desde Argelia y que, anteriormente, había volado a Jordania para participar en la lucha contra Estados Unidos planteada en Iraq. Abdelrazak M. fue encarcelado en la ciudad alemana de Hamburgo la semana pasada, acusado de planear atentados terroristas contra intereses turísticos en España. Según el semanario «Focus», el presunto integrista conocía a miembros de la «célula de Hamburgo», la base donde se conocieron y entrenaron los kamikazes responsables de los atentados del 11 de septiembre.

Los investigadores descubrieron que Abdelrazak M., de 30 años, mantuvo contactos con Munir El Motassadeq, condenado en febrero por un tribunal de Hamburgo a 15 años de prisión por «complicidad de asesinato en 3.066 casos», es decir, el número de víctimas que dejaron los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington. Los dos hombres se reunieron varias veces en la mezquita Al Qods de Hamburgo, que frecuentaba la mayoría de miembros de la célula terrorista que planificó los ataques del 11 de septiembre bajo la dirección del kamikaze Mohammed Atta. Detenido hace unas dos semanas, el argelino ingresó en prisión preventiva ya que existían «sospechas de preparación de un delito con explosivo» en la Costa del Sol, en el sureste de España. Agentes de la Policía criminal de Hamburgo le siguieron previamente e intervinieron sus comunicaciones telefónicas.

Bajo un nombre cifrado, el presunto terrorista mantenía contactos telefónicos regulares con extremistas islámicos en África del Norte y el sur de España. Los investigadores sospechan que un grupo de cómplices habría debido tratar de llegar a España desde Argelia para participar en dos atentados. En el momento en que Abdelrazak fue detenido, el grupo tenía, presuntamente, material explosivo en su poder.

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