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Recortes de Prensa     Domingo 17 Agosto  2003
El PNV es el problema
Editorial La Razón 17 Agosto 2003

LA IZQUIERDA REACCIONARIA
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 17 Agosto 2003

La guerra de las banderas (capítulo XX)
Gorka Angulo La Razón 17 Agosto 2003

Melindres y pamplinas
Cartas al Director ABC 17 Agosto 2003

A merced de Otegi
Editorial El Ideal Gallego 17 Agosto 2003

El Partido Popular denuncia el compadreo entre el Gobierno vasco y Batasuna
EFE Libertad Digital  17 Agosto 2003

Nicolás Redondo Terreros: «Hay algunos en el PSOE que no quieren que Zapatero crezca»
Diego Mazón La Razón 17 Agosto 2003

Zapatero es un riesgo para el modelo de Estado, según el Partido Popular
Libertad Digital  17 Agosto 2003

El PP sospecha que Ibarreche y Otegui pactaron en julio y en secreto la permisividad de la Ertzaintza
Redacción/Otr/Press - San Sebastián, Bilbao.- La Razón 17 Agosto 2003
 

El PNV es el problema
Editorial La Razón 17 Agosto 2003

El ex secretario general de los socialistas vasco, Nicolás Redondo Terreros, en entrevista que hoy publica LA RAZÓN, reflexiona, a nuestro juicio acertadamente, sobre la errónea posición de su partido frente al desafío soberanista de los nacionalistas vascos. Opina Redondo Terreros, y lo dice claramente, que la mejor política para el PSOE, incluso la que puede dar más réditos electorales en las próximas convocatorias, es la de aproximarse al PP en todo aquello que suponga defender el actual modelo de Estado. Una alianza imprescindible para derrotar en las urnas al PNV que, como el PRI mexicano, pretende perpetuarse en el poder. Nicolás Redondo propone, pues, una superación de las siglas de cada partido ante un problema de carácter nacional y está convencido de que todo lo que suponga relacionarse con el PNV perjudica notablemente las expectativas del PSOE y de José Luis Rodríguez Zapatero para 2004.

Esta argumentación, que mantienen otros destacados militantes del socialismo vasco, parte, sin embargo, de un hecho que los políticos constitucionalistas no suelen destacar y que no es otro que el que la inmensa mayoría de los españoles se sienten muy orgullosos de su país. Como apunta incisivamente Redondo, los ciudadanos no ven ninguna necesidad, ninguna urgencia, en modificar las reglas del juego. Ni siquiera piensan en ello y, cuando lo hacen, es para expresar su rechazo a unos partidos, los nacionalistas, que ningunean al resto de España. Por ello, la fórmula que ofrece el político vasco es la de mantener la defensa de la Constitución y el Estatuto de Guernica tal y como son, sin cambios. Porque el mayor error de ciertos sectores del PSOE ha sido entrar en el juego de las pretendidas reformas del marco constitucional, justificándolo como una manera de «integrar» a los nacionalismos, algo que la experiencia ha demostrado, al menos en el caso del País Vasco, que sólo sirve para retroalimentar nuevas exigencias. La frase de Redondo, «creo que el socialismo vasco, cuando busca separarse del PP, se confunde» resume perfectamente el aviso a navegantes para Rodríguez Zapatero.

En definitiva, el mensaje no es otro que el de recordarle a la actual dirección socialista que el PNV es parte del problema vasco, y no la solución, y que así lo perciben la mayoría de los ciudadanos en el resto de España. De ahí que el candidato del PSOE deba despejar la principal incógnita antes de afrontar las elecciones, si es que quiere hacerlo con alguna garantía de éxito. Porque, en medio de la ofensiva soberanista del nacionalismo vasco y de las propuestas del nacionalismo catalán para la reforma de los estatutos, se echa en falta una posición clara de Rodríguez Zapatero sobre la modificación del marco constitucional y la estructura de España. Es un debate que, en nuestra opinión, no beneficia en nada a las aspiraciones socialistas y que, como ocurre en Cataluña, mantiene a un alto porcentaje de la población alejada de la vida política. Pero es un debate que los socialistas no han sabido evitar y, por lo tanto, están obligados a resolverlo.

LA IZQUIERDA REACCIONARIA
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 17 Agosto 2003

LOS políticos y teóricos de izquierda quieren hacerse la ilusión de que la crisis de ésta se limita a una cierta incapacidad de adaptación a las circunstancias y a la contaminación que surge de la inmoralidad del sistema capitalista. Se niegan a reconocer que las críticas que venimos haciendo algunos y de las que son expresiones singulares «La izquierda reaccionaria», de Horacio Vázquez Rial, o «El mito de la izquierda», de Gustavo Bueno, abren una etapa nueva: ponen en tela de juicio la identidad misma de la izquierda y su pretendido papel como motor de la Historia. Por esa razón para Vázquez Rial la supervivencia de la izquierda deberá pasar no sólo por la asunción crítica de monstruosidades obvias como el estalinismo sino por todas las formas que ha ido tomando el totalitarismo de izquierdas, incluidas las propias de la socialdemocracia.

Una de las lecciones que hemos podido sacar de los atentados del 11 de Septiembre en Nueva York y Washington ha sido el afloramiento del antiamericanismo que paradójicamente produjeron y el desvelamiento del odio de los socialistas al sistema de mercado, al régimen de libertades, no diferente sustancialmente del expresado en su día por el estalinismo o ahora por el castrismo. Para los progresistas el castigo de Al Qaida fue tan deplorable como merecido, lo cual viene a demostrar la permanencia de unas perversiones nunca superadas por la izquierda; si acaso, disimuladas.

Para Vázquez Rial si el derrumbamiento de las Torres Gemelas dejó herido al pueblo norteamericano, dejaba al desnudo las miserias de la izquierda europea y mundial. Eso -reconoce el escritor- fue lo que le permitió ver con claridad la naturaleza reaccionaria, totalitaria, de la izquierda que describe en «La izquierda reaccionaria» y que se expresa de forma coherente en todos los terrenos: desde la manipulación del igualitarismo a la defensa de los nacionalismos etnicistas, del antisemitismo al tercermundismo, desde las recetas multiculturalistas a la antiglobalización, desde la desregulación en todos los campos a la confianza en cualquier innovación con tal de que vaya en merma del patrimonio cultural y moral extraño históricamente a la izquierda... La creencia en la idea decimonónica de «progreso» sigue alimentando el pensamiento de izquierdas a pesar de las aberraciones a las que ha llevado a la Humanidad en el último siglo. De esta forma, el socialismo no se ha enterado de que la ilusión progresista es realidad reaccionaria.

Estamos, como digo, en un tiempo nuevo por lo que se refiere a la crisis de la izquierda. Hasta ahora había una autocomplacencia en la autocrítica. Se entendía que, a pesar de los errores -incluso grandes errores-, las únicas salidas válidas desde el punto de vista político y moral sólo podían venir de la izquierda. Todo lo demás era la derecha y la derecha -ya se sabe- se agota en la defensa de unos intereses de clase o de país-imperio, que en ocasiones toma formas democráticas y otras veces es descaradamente dictatorial... Por el contrario, el recurso permanente al golpe de Estado practicado por la izquierda es «revolucionario» y positivo, como lo es la aceptación coyuntural del sistema de libertades por parte de la socialdemocracia. Porque para la izquierda la razón histórica y el progreso están por definición de parte de ella, ya se trate de Pol Pot o Craxi.

Teme Vázquez Rial que «La izquierda reaccionaria» pueda costarle sinsabores personales e incluso la acusación de loco. ¿Acaso podría ser de otra manera si la izquierda es lo que él dice que es y que, además, «es»? Y ¿acaso podría escapar a las persecuciones de ésta alguien que haya decidido luchar por la verdad? Hoy el pensamiento «comprometido» es el que denuncia a la izquierda reaccionaria y el que defiende la sustitución de ésta por otras concepciones, que, desde luego, nunca podrán ser extrañas al sistema de libertades.

La guerra de las banderas (capítulo XX)
Gorka Angulo La Razón 17 Agosto 2003

En la Semana Grande bilbaína, además de los toros, el teatro, las txoznas (casetas) y los fuegos artificiales, no podía faltar en el programa de fiestas una nueva edición de la guerra de las banderas, a propuesta de los hinchas de la ETA y con el beneplácito del llamado nacionalismo democrático. Desde hace veinte años los mismos plantean el problema y desde hace veinte años el remedio sigue siendo peor que la enfermedad.

El problema comenzó en 1983 en el Ayuntamiento de Tolosa. El 25 de julio de aquel año, el Gobierno Civil de Guipúzcoa ordenó retirar la ikurriña izada en solitario. La Guardia Civil izó, junto a la bandera vasca, la española, retirada por decisión del Pleno. La Benemérita repitió la operación, lo que motivó una moción presentada por los cuatro concejales de HB, en la que se pedía «devolver la bandera española al Ministerio del Interior». La moción fue aprobada gracias al voto de un concejal socialista que se equivocó en la votación absteniéndose, lo que motivó que fuera expedientado por su partido. Ese mismo mes, los mismos incidentes se reproducirían en Rentería, Billabona, Ordizia y Pasajes. La medida del Consistorio guipuzcoano tuvo su reflejo negativo fuera del País Vasco. El 8 agosto de 1983, al terminar el desfile inaugural del Festival de los Pirineos, celebrado en Jaca (Huesca), la ikurriña que portaba el grupo de danzas Udaberri de Tolosa no pudo penetrar en el interior del recinto militar de la Ciudadela jacetana.

Fue el inicio de una polémica que, en aquellas fechas, también llego al Parlamento vasco. El 26 de julio de 1983, PNV, PSE-PSOE, Euskadiko Ezkerra y Alianza Popular presentaron propuestas sobre «legalidad vigente en el uso de la bandera constitucional y el de otras banderas y enseñas».
Al día siguiente, Pedro Miguel Echenique, el portavoz del Gobierno vasco que entonces presidía Carlos Garaicoechea, declaraba en nombre del Ejecutivo autonómico: «El ultraje o la falta de respeto a cualquier bandera es, en todo caso, impropio de todo grupo civilizado, y aún desde la apelación al propio derecho de autodeterminación, los símbolos del actual marco institucional tendrán vigencia en tanto no cambiará el mismo, mereciendo, en todo caso, el respeto debido».

En el Parlamento Vasco con los votos de PNV, Euskadiko Ezkerra y Centro Democrático y Social, quedó aprobado un manifiesto que recogía lo siguiente: Primero. Su respeto a la legalidad vigente en materia de banderas, enseñas y símbolos, rechazando en consecuencia toda ofensa, menosprecio o ultraje a cualquier bandera, enseña o símbolo del Estado, de las comunidades autónomas o de cualquier otro nucleo de convivencia política. Segundo. El acatamiento debe producirse en un marco de prudencia política y de evitación de manipulaciones de banderas, enseñas y símbolos por parte de grupos radicales de cualquier signo.

Para que no quedasen dudas sobre la postura del PNV, en aquel tiempo, Xabier Arzallus salió al paso haciendo unas declaraciones en las que solicitaba que se respetase la Constitución. Con los años, la senectud ha hecho mella en el caudillo nacionalista y su discurso sólo es homologable hoy en Europa a los de Jean-Marie Le Pen o Jorg Haider.

Cualquier vasco que viaje por España (los nacionalistas lo hacen muy a menudo a pesar de su odio a lo español) podrá observar que, en instituciones gobernadas por nacionalistas, siempre ondea la bandera española, acompañada por otras, sin que se planteen polémicas estériles. En Galicia, ayuntamientos como el de Pontevedra y otros, con alcalde del BNG, cumplen escrupulosamente la Ley de Banderas. Idéntica situación se produce en Canarias, donde gobierno autonómico, cabildos y ayuntamientos gobernados por Coalición Canaria o formaciones nacional-insularistas no tienen problemas con ninguna bandera, ya que todas están izadas permanentemente. En Cataluña, ni en la Generalitat ni en el Parlament falta la bandera española, aunque, últimamente han surgido algunos imitadores de los boinamitas vascos en Manresa y Solsona, municipio famoso por sus trabucaires (incluidos algunos con sotana como su obispo emérito, Antoni Deig Clotet, fallecido hace unos días).

Con el conflicto de las banderas el nacionalismo institucional juega como siempre a la ambigüedad calculada y la ubicuidad interesada: una mano en la Constitución otra en Arnaldo Otegui, gobernando y siendo oposición al mismo tiempo.

La negativa de los nacionalistas a izar y exhibir cada día todas las banderas constitucionales en las instituciones que gobiernan no es más que una manera más de deslegitimar al Estado en el País Vasco, negando sus símbolos más representativos. De la ilegalidad se ha hecho costumbre y de la anormalidad normalidad. Hay una generación de jóvenes vascos que ha crecido viendo los mástiles de las principales instituciones vascas vacíos o sin la bandera española. Para ellos eso es hoy una situación de normalidad y les resultaría conflictivo que alguien intentase cumplir la legalidad vigente cuando ésta lleva décadas sin cumplirse.

La obsesión por borrar cualquier símbolo que represente a España, la Constitución o al Rey es tan enfermiza que a muchos nos recuerda a una especie de franquismo en versión nacionalista vasca. Durante casi cuatro décadas, los funcionarios y seguidores del régimen franquista vivieron obsesionados hasta el paroxismo, persiguiendo en nombre de España cualquier símbolo, nombre o expresión que les sonase a vasco. Ahora, en el País Vasco se vive una situación idéntica dada la vuelta: todo lo que suene a España (rebautizada como Estado español, concepto acuñado por el franquismo) o a español es proscrito, perseguido o marginado.

Con la guerra de las banderas tenemos un ejemplo más de cómo en el País Vasco muchas de las polémicas que se crean serían evitables si se cumpliese la ley. No izar las banderas «para evitar incidentes» o hacerlo durante unas horas convirtiendo la izada en una recreación de la toma de Iwo Jima es algo que sólo se les puede ocurrir a quienes gobiernan con las ideas de los hooligans proetarras y los votos de la Izquierda Unida de Javier Madrazo.

A los nacionalistas habría que recordarles que de vez en cuando cumplen la ley y que no estaría mal seguir en esa línea. Van dos ejemplos. El primero, el del dirigente de Eusko Alkartasuna en Navarra, Iñaki Cabases Hita. Durante su etapa como consejero de Cultura del Gobierno de Navarra (único nacionalista que hasta hoy ha sido consejero del Gobierno navarro), tenía en su despacho oficial las banderas de España y Navarra y, sobre su mesa, tenía una pequeña ikurriña como quien tiene el retrato de su familia. El segundo ejemplo, el del primer gobierno monocolor del PNV presidido por José Antonio Ardanza en 1985. El lendakari y su ejecutivo no dudaron en posar en Ajuria Enea con las banderas de España y Euskadi.

Lo mejor para evitar incidentes con las banderas es izarlas todas, todos los días, como en los municipios gobernados por los partidos constitucionalistas. En municipios vizcaínos de la margen izquierda y la zona minera, donde el PNV gobernó con el PSE-EE desde 1983 a 1999, hace tiempo que se acabaron los problemas con las banderas. La decisión de los alcaldes socialistas, con el respaldo del PNV, de cumplir la Ley de Banderas solventó el conflicto ambulante iniciado hace veinte años.

Ya va siendo hora de que Arzallus, Errazti y los suyos dejen de ir por libre para unas cosas, como en el incumplimiento de la legalidad vigente, y de asociados para otras, como con los privilegios del Concierto Económico. Cuando se está en España se está para todo, para las ventajas y para los inconvenientes. Lo que no se puede es estar jugando toda la vida, como sus antepasados políticos los carlistas, a no ser constitucionalmente españoles, a chantajear al Gobierno central con la independencia cuando no pueden ser españoles de cinco estrellas o primera clase.

Melindres y pamplinas
Cartas al Director ABC 17 Agosto 2003

La prudencia en el hablar y actuar es una virtud; y las garantías jurídicas en asuntos penales son signo de civilización. Cuando un cadáver queda tendido en tierra, el que huye no es el «presunto asesino», sino el asesino. Pues bien; quienes en estos días hemos visto cómo un grupo de proetarras quemaba una bandera española no podemos entender que un fiscal pida a los jueces que «investiguen si hubo ultrajes a la bandera». Aquí la palabra «ultraje» se queda inmensamente corta; y la «investigación», ¿qué nuevos resultados puede proporcionar? La bandera fue despreciada, insultada (A. Otegi dijo que «huele mal»). Lo único que falta es desencapuchar a los cobardes incendiarios y aplicarles las penas establecidas por la ley; lo demás es retórica y blandenguería.

Severiano Blanco Pacheco.  Colmenar Viejo (Madrid).

A merced de Otegi
Editorial El Ideal Gallego 17 Agosto 2003

Algo falla en el sistema jurídico español cuando, con total descaro, los nacionalistas radicales vascos son capaces de anunciar que se volverán a manifestar el próximo viernes en Bilbao. El encargado de realizar el anuncio fue el mismísimo Otegi, que llamó a la participación pese a que su formación está ilegalizada y, por esta circunstancia, no puede organizar ningún tipo de movilización. El pasado viernes, la Ertzaintza no hizo nada por impedir otro acto reivindicativo del brazo político de ETA. Hay quien asegura que desde ahora y hasta que llegue al parlamento vasco el plan secesionista de Ibarretxe los ex batasunos camparán a sus anchas por las calles de Euskadi. Es el peaje que tiene que pagar el PNV para conseguir que los proetarras apoyen su iniciativa con sus votos, algo fundamental si quieren sacar adelante su proyecto. Si esto fuera así no sólo se demostraría la connivencia de Arzalluz y los suyos con los radicales sino que, además, se comprobaría como el gobierno de Ibarretxe está a merced de Otegi y los suyos.

El Partido Popular denuncia el "compadreo" entre el Gobierno vasco y Batasuna
EFE Libertad Digital  17 Agosto 2003

Según el Partido Popular del País Vasco, la celebración de la manifestación de los proetarras en San Sebastián, que la Ertzaintza no impidió aunque estuviera prohibida, es una nueva demostración del “compadreo” entre el Gobierno vasco y Batasuna, que “es una burla constante y permanente al Estado de Derecho”.

A través de un comunicado del Partido Popular del País Vasco, su portavoz parlamentario, Carlos Urquijo, afirmó que, tras lo ocurrido en San Sebastián este viernes, "son ya demasiadas actuaciones conniventes del PNV con Batasuna como para pensar que son casuales". A su juicio, "estamos asistiendo a los frutos de la reunión que mantuvieron Ibarretxe y Otegi el pasado mes de julio" y "la permisividad del Gobierno vasco es el peaje que está pagando el PNV a Batasuna a cambio de su apoyo al plan soberanista del lehendakari Ibarretxe".

Para Urquijo, el consejero vasco de Interior, Javier Balza, "permitiendo la celebración del acto no autorizado en San Sebastián, no sólo se burló del conjunto de la sociedad vasca, sino también del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que había ratificado la prohibición inicial de Interior". El parlamentario popular, que anunció que su grupo presentará una iniciativa en relación a este asunto en la Cámara de Vitoria, consideró que al prohibir Interior la manifestación y luego no impedir su celebración "lo que ha conseguido es provocar la quiebra del principio de autoridad", lo que "fomenta la impunidad".

En su opinión, "nos encontramos ante una clara voluntad de permitir la existencia política de un partido ilegalizado tanto en la calle como en el Parlamento" y "la única salida honrosa que le queda al consejero es abandonar el Ejecutivo".

Nicolás Redondo Terreros: «Hay algunos en el PSOE que no quieren que Zapatero crezca»
Ex secretario general del PSE
Ante el Plan Ibarreche, el ex líder socialista propone la Constitución,«la del 78», y el Estatuto, «pero no más Estatuto». Lo demás, afirma, «favorece al nacionalismo»
Diego Mazón La Razón 17 Agosto 2003

Desde que abandonó el primer plano de la política asegura que puede opinar más libremente que antes. Y su opinión sigue pesando mucho, especialmente en el País Vasco, aunque no se muerde la lengua al hablar de la situación del partido, del liderazgo de Zapatero o de la crisis de Madrid.

¬Se está preparando el terreno para la «batalla» de septiembre con el Plan Ibarreche. ¿Diálogo o frente común PP-PSOE?
¬Yo creo que no son incompatibles. Ibarreche y el PNV han dejado claro cuál es su estrategia. Es un reto al Estado democrático, a la Constitución y al Estatuto. El nacionalismo e IU se han unido contundentemente. Esto nos obliga a mantener una política de alianza entre el PSOE y el PP para enfrentarnos a ese reto. Creo que hay que superar las siglas porque nos estamos jugando mucho. Por encima de conveniencias, de egoísmos, de proyectos, debemos construir una alternativa democrática al nacionalismo.

¬Pero el PSE parece un poco «despistado». Presenta una alternativa que incluye cambios en el Estatuto y la Constitución que parece más una vuelta de tuerca a lo propuesto por Ibarreche que una oposición frontal al plan.

¬A mi juicio, contra el Plan Ibarreche sólo hay una solución que está ya definida, que es la Constitución del 78. Ante el Plan Ibarreche están la Constitución y el Estatuto. Pero no la Constitución que cada uno quiera, la del 78. Ni es otro Estatuto. No es más Estatuto, ni Estatuto distinto, es el de Guernica. Por tanto, por encima de los debates legítimos de cada partido, de las pretensiones, hay que defender la Constitución y el Estatuto de Autonomía. Todo lo demás favorece al nacionalismo.

¬Entonces usted aboga no por cambiarlos sino por utilizarlos frente al órdago de Ibarreche.
¬Yo no creo que haya que modificar absolutamente nada, estoy en contra de cualquier modificación, no hay urgencias. ¿Por qué en España siempre que no tenemos una idea, siempre que hay un problema, siempre que no tenemos una solución para los problemas de la sociedad nos ponemos a debatir sobre la esencia de este país? La gente no se levanta por las mañanas pensando en modificar la Constitución o en el Reino de Aragón. Eso son cosas de cuatro políticos que no tienen en su imaginación más que hablar de lo más sustancial, lo cual es sorprendente.

¬Que el PNV alabe esta propuesta, ¿es mala señal para el PSOE?
¬Forma parte de una estrategia. El PNV lo que quiere es dividir al PP y al PSOE para así perpetuarse. El PNV quiere ser el PRI del País Vasco. Se reduce todo a una cuestión: el PNV es parte del problema en el País Vasco y por tanto tiene que ir a la oposición porque no ha sabido solucionar los dos grandes problemas que tiene el País Vasco desde hace 25 años, que son la relación con el resto de España y el terrorismo. Eso es así, y solos no podemos contra ello. Por lo tanto tiene que ser con otro partido, y el único que tenemos para formar una alternativa es el PP. ¿Qué sucede? Que muchos piensan que hay que buscar mecanismos, como decía el otro día un dirigente del partido, para integrar a los nacionalismos y piensan que con los que hay que hacer una alianza es con el PNV, en contra del PP.

¬Hay sectores que temen que tras el proyecto del PSE y las alabanzas del PNV hay un acuerdo bajo la mesa entre ambos de cara a septiembre...
¬Bueno, en el PSE siempre ha habido una tendencia a acercarse al PNV y hay otra tendencia de cada uno en su sitio. La alianza con el PNV se ha hecho históricamente en momentos excepcionales. Cuando los momentos no son excepcionales, el PNV y el PSOE se diferencian muchísimo. Las posibilidades de alianza entre ambos van a ser cada vez más incomprensibles para la sociedad española. Es más, todo lo que sea rozar con el PNV y sepa la ciudadanía perjudica notablemente las expectativas del PSOE y de nuestro candidato, José Luis Rodríguez Zapatero, porque la gente está orgullosa de este país y rechaza a partidos que ningunean al resto de España, que no quieren pertenecer al país.

¬Se ha referido a dos cosas: que hay personas que aún siguen creyendo en esa alianza y que las alianzas se han dado siempre en momentos excepcionales. Estamos ante un momento muy excepcional, con el Plan Ibarreche sobre la mesa. ¿Hasta qué punto las personas que siguen creyendo en esa alianza pueden tener peso para arrastrar al PSE hacia el PNV?
¬Bueno, la excepcionalidad es diferente. Yo me refería a una dictadura, a la construcción de un país democrático. Ahora, el PNV, ante un estado fuerte reacciona con el Plan Ibarreche. La estrategia responde a un intento del PNV de imponer sus posiciones nacionalistas antes de que podamos terminar con ETA, que saben que van a perder. En relación con las personas, bueno, yo el otro día leía a un dirigente del partido diciendo que hay que buscar mecanismos para integrar a los nacionalistas vascos y catalanes. ¿Pero ya está bien!, si lo que hay que buscar son mecanismos para que estemos los demás tranquilos, que no somos nacionalistas y somos más. ¿Qué es eso de buscar mecanismos? ¿Para todos los nacionalistas o sólo para los moderados? ¿Hasta dónde llegamos? Es que tenemos que buscar a los moderados del PNV, si existen, o a los de CiU...y, ¿por qué no luego a Otegui? Esos dirigentes que piensan mucho que en el País Vasco no se solucionan los problemas sin el PNV son gente que ha tenido mucha influencia en el PSOE, y el que tuvo, retuvo.

Pujol y Maragall
¬Pero el problema es que los nacionalistas vascos y los catalanes son los que ostentan el poder, por lo que quizá hay una búsqueda de parte de ese poder en esos acercamientos.
¬Hay que diferenciar entre los dos nacionalismos. Sinceramente pienso que hay una gran diferencia entre el PNV y CiU y ya no digamos en términos personales. No hay nadie en el nacionalismo vasco que pueda parecerse ni remotamente a Jordi Pujol. El gran problema de Cataluña no es Pujol, es que todos quieren parecerse a él. Ya me gustaría a mí que me cambiaran a Arzallus por Jordi Pujol.

¬Dice que hay muchas personas que quieren parecerse a Pujol. ¿Es Maragall uno de ellos?
¬Yo creo que todos los candidatos quieren parecerse a él, cuando lo que tienen que hacer es alternativas a Pujol. Ese intento de heredar a Pujol desde otras formaciones políticas que no son CiU es lo que ha mantenido un porcentaje de población altísimo de Cataluña alejado de la vida política. Yo creo que es un problema grave y que no han aceptado nunca los políticos catalanes. Va a haber unas elecciones y yo quiero ser muy respetuoso con quien se presente de mi partido, pero yo estoy rotundamente en contra de esas propuestas de una transferencia a la financiación que rompe la solidaridad con el resto de España y esas propuestas que hacen referencia a esa cosa que llaman el Reino de Aragón, que me parece que es una antigualla que no sé cómo puede salir en el siglo XXI.

¬Cualquier acercamiento del PSE a los nacionalistas, ¿qué podría suponer para Rodríguez Zapatero?
¬Un acercamiento al PNV, que no digo que esté sucediendo, lo pagaríamos electoralmente, socialmente. La sociedad española está satisfecha del país, cree en este país, no quiere que se hagan experimentos con este país, no admite de ninguna manera que se ningunee la idea de España. Cualquier acercamiento al nacionalismo este, radical, exagerado, no se entiende en el País Vasco ni en el resto de España, y favorece al PP.

¬Maite Pagazaurtundua criticaba la estrategia del partido en el País Vasco. ¿Cree que hay un planteamiento erróneo por parte de Patxi López?
¬Si piensan que lo que hay que hacer es establecer la misma distancia entre el PNV y el PP, se equivocan. Yo defendí la alianza entre socialistas y populares en el País Vasco porque era bueno para el País Vasco, para el resto de España y para el partido, que no tendría nunca ese debate que nos debilita si eso estuviera claro.

Dejar crecer a Zapatero
¬Tras las elecciones del 25-M, a Zapatero le han comenzado a crecer los enanos. Cataluña, Madrid, Navarra, País Vasco...¿A qué lo achaca? ¿Falta de liderazgo, a unos resultados electorales no tan buenos como se esperaba...?
¬En el Congreso en el que eligieron a Zapatero, los socialistas invertimos a largo plazo. Lo que sucede es que algunos pensaron que podíamos sacar la inversión más rápidamente de lo que estaba preestablecido. A Zapatero, cuando lo eligieron, sabíamos que teníamos que dejarle crecer, y hay algunos que no le quieren dejar crecer o no le dejan crecer. El Partido Socialista tiene una cierta urgencia por conseguir objetivos que están pensados para un mayor plazo de tiempo. ¿Cuándo hemos estado mejor? Cuando firmamos el pacto por las libertades, cuando no ha habido debates sobre el modelo de Estado, cuando hemos dado la sensación de que veíamos el país, no el partido. El PSOE ha sido importante siempre, pero ha sido trascendente para la Historia de España cuando ha sido capaz de superar sus siglas... Y eso es lo que hay que hacer, y para eso hay que dejar crecer a los líderes y tengo la sensación de que no han dejado crecer a los líderes al ritmo al que tienen que hacerlo.

¬¿Cree que el partido, en las condiciones actuales, podría afrontar con garantías unas elecciones generales como las de 2004?
¬No le queda más remedio que afrontar esas elecciones generales. Lo que tenemos que despejar son incógnitas rápidamente. En septiembre, supongo que Zapatero se enfrentará a despejar esas incógnitas y a ser el líder del PSOE para España, y eso significa que hay cosas que se tienen que desterrar del debate político. El PSOE tiene, a mi juicio, que llevar una estrategia a largo plazo, poco a poco ir fundamentando la alternativa política y ser una formación fuerte, sólida, más transparente, menos pesada, con menos clanes, menos familias...

¬¿Qué incógnitas tiene que despejar Zapatero?
¬Yo creo que todos los debates sobre la estructura de España, sobre cambio, no son debates que tengan razón de ser antes de una campaña electoral. Y creo sinceramente que Zapatero tiene que demostrar que su liderazgo es su liderazgo, no la suma de los que le fueron fieles, de los que le apoyaron. Creo que son elementos básicos y creo que hay que hacer política con mayúsculas y dejar un poco la política de los años ochenta, que tenía su sentido y que tuvo su sentido, pero estamos en 2003.

¬¿Y cree que se debería acabar con esas luchas de poder internas, con las familias y los clanes?
¬Eso, cuando las cosas están bien va desapareciendo. Cuando las cosas están mal aparecen mucho. Están bien cuando hay un liderazgo fuerte y mal cuando no existe un liderazgo fuerte. Creo que se están cargando mucho las tintas sobre la vida orgánica del PSOE, pero nosotros tampoco hemos sabido remontar ese debate. Todos los partidos tienen problemas como se está demostrando, y todos tienen zonas oscuras. Lo que hay que hacer es ser ágil en la respuesta, definir concretamente el problema, no aumentarlo, y operar cuando se tenga que operar.

¬O sea que, en este momento que se está hablando mucho de familias, de clanes, ¿es quizá por una falta de liderazgo fuerte?
¬Bueno, es evidente que no es un buen momento, pero que es recuperable, seguro. Hay que intentar superar los malos momentos. El PP tuvo también un mal momento hace algún tiempo y lo superó sorprendentemente bien. ¿Por qué lo superó bien? Porque supo poner por encima de lo orgánico la política.

¬Perdone que insista, pero ¿cómo ve ese liderazgo de cara a afrontar este mal momento?
¬Zapatero cogió el partido después de haber ganado el PP y lo que necesitamos es tiempo. Lo que hay que hacer es las cosas bien y en clave social, no de partido. En el momento en que tú te aíslas en el partido, en lo orgánico o en lo interno, pierdes el liderazgo.

¬Después de las elecciones, en Navarra hay cinco pueblos que están en manos de los socialistas gracias al apoyo de nacionalistas y radicales. ¿Cómo valora la reacción de la dirección del partido respecto a esta situación?
¬Pienso que se hizo una campaña en Navarra por parte de los dirigentes regionales muy de todos contra UPN que le dio un resultado que le hace un poco prisionero de esa estrategia. Lo que le perjudica al PSOE lo sucedido en Navarra lo hubiera solucionado con un acuerdo con UPN.

¬Esta polémica de Navarra se quedó en un segundo plano porque en primer plano estaba la crisis de Madrid. ¿Cómo afecta al partido la crisis de la Asamblea de Madrid?
¬Supongo que negativamente, pero para todos. El que mejor resultado sacó en Madrid fue el PP, en segundo lugar, el PSOE y luego IU. Por tanto, el primero que tenía la responsabilidad de gobernar era el PP. Otra cosa distinta es que el apoyo de IU nos permitiera a nosotros gobernar porque el PP no sacó mayoría absoluta, pero en Madrid no se votó por el cambio ni por un gobierno de progreso porque en Madrid no íbamos juntos. Es legítimo hacer un gobierno entre el PSOE e IU, pero eso no es lo que se aprobó en las elecciones. Dicen que se votó un gobierno de progreso. No, no, se votó al PSOE, a IU y al PP y tenemos todo el derecho a hacer un Gobierno PSOE- IU, pero eso no se votó.

¬¿Pero está de acuerdo con dar la cuota de poder que se ofrecía a IU con sólo un siete por ciento de los votos?
¬Yo no me meto en interioridades de pacto ni nada, yo lo que digo es que lo que teníamos que haber hecho era decirle a la señora Esperanza Aguirre que intentara gobernar ella y si IU quería que nosotros gobernáramos, que nos apoyara.

Manifestaciones
¬¿Qué le pareció la decisión del TSJ vasco de autorizar la manifestación proetarra de la semana pasada?
¬Resolvió equivocadamente a favor de la manifestación. Pero lo más importante es que la información que el señor Balza dio al Tribunal Superior de Justicia fue limitada, sesgada. Mientras considere que puede hacerlo a oscuras, por la espalda, el señor Balza siempre intentará echar una mano al conglomerado de ETA.

¬¿Esa información limitada influyó en la decisión de los jueces?
¬Seguro. Los jueces del País Vasco actúan condicionados. Pero lo que ha pasado es que Balza dio una información parcial, para lavarse las manos actuando como Pilatos y que el Tribunal decidiera lo que decidió.

¬¿Considera que los jueces del País Vasco actúan bajo presión?
¬Aquí todo el mundo actúa bajo presión, también los jueces. Pero creo que los jueces en el País Vasco han sido un elemento fundamental para la lucha contra el terrorismo.

¬¿Qué opina de la actuación de la Ertzaintza en la manifestación del viernes?
¬Sigo defendiendo con intensidad a la Policía Autónoma, pero está en manos de comisarios políticos, de Pilatos.

Zapatero es "un riesgo" para el modelo de Estado, según el Partido Popular
Libertad Digital  17 Agosto 2003

La coordinadora de Organización y número tres en la dirección del PP, Ana Mato, ha dicho que el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, ha dejado de ser alternativa de Gobierno y advirtió que el PSOE es "un riesgo" para el modelo de Estado.

En declaraciones a Europa Press, la dirigente popular se mostró muy crítica con la propuesta del PSOE de modificar la Constitución y los estatutos de autonomía. En su opinión, estas propuestas se deben a "problemas internos" del Partido Socialista con los que Zapatero trata de buscar un "punto de consenso entre todo su partido". "Se trata de contentar a todo el mundo" precisó Ana Mato, quien ha advertido al líder del PSOE que gobernar "no es contentar a todo el mundo dentro de tu partido" sino "hacer lo mejor para los ciudadanos".

En su opinión, el PSOE sabe y es consciente de que la Constitución es el marco que garantiza la convivencia "como lo ha hecho hasta ahora", que queda "muchísimo por desarrollar de los estatutos de autonomía" y también sabe, puntualizó, que "la modificación de los estatutos no es adecuado en este momento". Por ello, asegura que no puede entender esta propuesta del PSOE salvo que sus "miras sean muy cortas", que no tengan "ningún tipo de ética política y que no les importen nada los intereses de los ciudadanos", dijo.

"No tiene ningún sentido y menos sentido tiene plantear esto porque tengan problemas internos", sentenció la coordinadora popular, quien calificó esta actitud de "indecencia política". Estos problemas internos del PSOE, unidos a lo que calificó de "falta" y "vacío" de liderazgo" de Zapatero contribuyen, según dijo, a que los ciudadanos no sepan qué es lo que quiere hacer el secretario general del Partido Socialista. A su juicio, Rodríguez Zapatero "ya no es una alternativa de Gobierno" porque, al no saber qué va a pasar con él en cada sitio de España, se ha convertido "en un riesgo".

Para la dirigente popular, el PSOE "supone un riesgo para el futuro de España, para el bienestar de los españoles, para el modelo de Estado y de convivencia que tenemos y que nos ha costado mucho trabajo".

El PP sospecha que Ibarreche y Otegui pactaron en julio y en secreto la permisividad de la Ertzaintza
El batasuno vuelve a desafiar y convoca una nueva marcha para el 22 de agosto en Bilbao
La polémica por las manifestaciones y concentraciones abertzales continúa latente y provoca el rechazo de muchos ciudadanos. El PP vasco denuncia el «compadreo constante» entre el Gobierno vasco y la ilegalizada Batasuna y critica que el consejero de Interior, Javier Balza, «se burle» del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco con sus prohibiciones. Precisamente el último viernes, la Ertzaintza disolvió una segunda concentración no autorizada, mientras que el portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegui, llama a la participación en otra iniciativa para el próximo viernes en Bilbao.
Redacción/Otr/Press - San Sebastián, Bilbao.- La Razón 17 Agosto 2003

El PP vasco está muy disgustado por permitirse la concentración abertzale que se celebró en San Sebastián, no en el lugar en el que estaba previsto, el boulevard donostiarra, sino en la parte vieja. Para el parlamentario popular Carlos Urquijo, el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, «no sólo se burló de la sociedad vasca, sino también del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco». Los jueces habían ratificado en esta ocasión la prohibición de la iniciativa abertzale, por lo que Urquijo exigió a Balza que explique por qué permitió que se celebrara en otro lugar un acto para el que no dio autorización. «El compadreo del Gobierno vasco con Batasuna es una burla constante y permanente al Estado de Derecho. Son ya demasiadas actuaciones conniventes del PNV con Batasuna como para que se pueda seguir pensando que son casuales».

Pacto de julio
Urquijo denunció que lo que se está viendo son «los frutos de la reunión que mantuvieron Ibarreche y Otegui el pasado mes de julio». Aseguró que si el Gobierno vasco consiente «la existencia de un partido ilegalizado tanto en la calle como en el Parlamento» es porque Batasuna respaldará en la Cámara autonómica el plan del «lendakari».
Entretanto, el portavoz de la plataforma «¿Basta Ya!», Carlos Martínez Gorriarán, se quejó ayer porque el Gobierno vasco «sigue teniendo un amplísimo margen de tolerancia» hacia las manifestaciones convocadas por Batasuna y sigue sin creerse que esta organización y sus sucesoras «son parte de ETA». Martínez Gorriarán declaró a Servimedia que esta actitud del Ejecutivo autonómico «puede significar que hay contactos entre el PNV y el mundo de Batasuna, para aprobar el Plan Ibarreche». Resaltó que el propio Javier Arzalluz reconoció recientemente ese posible acuerdo y consideró que «eso explicaría bastante las cosas».
 
A pesar de estas opiniones y del malestar de muchos ciudadanos, el ex dirigente de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegui, volvió ayer a hacer un nuevo llamamiento a la izquierda abertzale para que se sume a la convocatoria de manifestación que realizarán el próximo 22 de agosto en la plaza Moyua de Bilbao a las doce del mediodía, bajo el lema «No apartheid. Autodeterminación». Otegui ha asegurado que la izquierda abertzale «no quiere partirse la cara con nadie en la calle ni quiere una batalla entre vascos».

Sin embargo, ha recalcado que «lo que queremos es una batalla contra los fascistas de Madrid, a ser posible todos juntos,y si no puede ser, que nadie estorbe». Ha hecho un llamamiento a la serenidad para acudir a la convocatoria del 22 de agosto y ha exigido al consejero vasco de Interior, Javier Balza, «responsabilidad». «Queremos denunciar el apartheid y reivindicar el derecho a la libre determinación para el pueblo vasco».

Se ha mostrado «preocupado» por la actitud que el Gobierno vasco y el consejero de Interior están manteniendo «con respecto a la convocatoria y la participación en manifestaciones, que son un derecho fundamental». «La izquierda abertzale está con absoluta tranquilidad, en estos momentos en los que parece que todo el mundo está nervioso ¬ha manifestado Otegui¬, porque ha luchado durante 30 años para cambiar las cosas en la dirección del derecho a la libre determinación. Queremos que gane este pueblo resolviendo el conflicto político».

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