AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 20 Agosto  2003
La «cla» de Euskadi
Esaú Martín Antón La Razón 20 Agosto 2003

2. Las fuerzas antisistema, de ayer a hoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  20 Agosto 2003

Los fracasos de Zapatero
Román Cendoya La Razón 20 Agosto 2003

En medio ¿de qué
TONIA ETXARRI/ EL Correo 20 Agosto 2003

Fútbol en catalán
JAIME CAMPMANY ABC 20 Agosto 2003

Los paletos
David Gistau La Razón 20 Agosto 2003

El papel de IU en el País Vasco
Cartas al Director ABC 20 Agosto 2003

Terrorismo en Bagdad
FLORENTINO PORTERO ABC 20 Agosto 2003

Redondo avisa al PSOE que pagará en las urnas si no pacta con el PP ante Ibarretxe
EP ABC 20 Agosto 2003

Patxi López se reúne con Díez y Savater para «aclarar malentendidos»
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo 20 Agosto 2003

Los proetarras ocupan un tercio de las casetas feriales de Bilbao con la complacencia del PNV
Redacción - Bilbao.- La Razón 20 Agosto 2003
 

La «cla» de Euskadi
Esaú Martín Antón La Razón 20 Agosto 2003

Hace ya algún tiempo que venimos sufriendo el voraz apetito del nacionalismo del PNV. La última entrega es el plan secesionista del lendakari. La Comunidad Libre Asociada de Euskadi, la CLA. Un plan unilateral, maximalista y antidialogante que no se sabe muy bien qué beneficios nos va a traer a los ciudadanos vascos y del resto de España, pero sí qué perjuicios vamos a sufrir. Es un plan de «libre asociación» a un Estado al que pertenecen pero odian. Ésta es la primera y más notable contradicción. Ni siquiera preguntan al resto de ciudadanos de ese Estado sobre su opinión y presuponen que aceptarán ese estatus de «libre asociación». Es la «carrerilla» que nos obliga a tomar a todos el nacionalismo antes de saltarnos a la piscina vacía de la independencia. Está convenientemente apuntalada en tres pasos: primero el País Vasco, luego Navarra y por fin Francia. Una manera de atropellar los derechos de dos países soberanos, España y Francia, y particularmente de las tres regiones mencionadas. Primero se separan de una nación a la que no permiten opinar sobre la secesión de una parte de ella misma, luego se asocian a ella en un movimiento de ida y vuelta, y por fin, para maquillar un poco el proceso, crean mil y una comisiones mixtas «pueblo vasco-pueblo español» en las que obliga a su «socio» a estar de acuerdo, sino, se hará lo que la CLA dice.

En cuanto a la Constitución, odiada por ellos hasta la extenuación, se amparan en una lectura interesada y no ajustada a la realidad de la Disposición Adicional primera, para «actualizar» los derechos históricos de los Territorios Forales, «actualización» que no aparece en el texto constitucional. Sin embargo, rechazan de plano los artículos 145, 155 y 161.2 de la Carta Magna en los que el Estado limita las competencias de las comunidades autónomas a lo establecido en los Estatutos de Autonomía. Pretenden manipular todavía más la educación, la cultura, los símbolos, la justicia, el Parlamento vasco, etc. y proyectan controlar otras áreas como las económicas, las de ámbito laboral, las tributarias, las de relación con la Unión Europea, etc. Por último, y por si a alguien le quedaba alguna duda, el último artículo de este «plan» anula de pleno el actual Estatuto de Autonomía de Guernica.
Yo no me imagino una Euskadi independiente, pero intento hacerme la idea de cómo podría llegar a ser. Imaginemos por un momento que el lendakari consigue llevarnos a la independencia. Seríamos un país pequeño geográfica y demográficamente, rodeado de dos estados fuertes como Francia y España que nos mirarían con desconfianza y recelo. Supongo que sabe el Sr. Ibarreche que su plan independentista nos sacaría de la Unión Europea.

Olvidémonos entonces de la libre circulación de personas, mercancías, servicios y capitales. Un proyecto de país en el que coger el coche y andar unos pocos kilómetros supondría cruzar una frontera con sus aduanas. ¿Quién no pasa el fin de semana en Laredo o Castro Urdiales?, ¿quién no tiene un familiar o amigo en Madrid, Barcelona o Navarra?, ¿quién no busca el sol en las playas andaluzas o levantinas? Tendríamos que sacrificar nuestros lazos familiares y emocionales con nuestros parientes y amigos, a los que los habríamos convertido en extranjeros. En cuanto a la moneda, deberíamos acuñar una propia y eso nos llevaría a una debilidad económica muy profunda. Me pregunto cómo pagaríamos nuestras vacaciones en la playa. El resto de países no nos permitirían pagar con esta moneda fuera de la CLA de Euskadi. Y eso por no hablar de las comisiones por cambio de divisa.

Bien, ahora queremos volver a la Unión Europea. Cuando España entró había cuatro requisitos para el ingreso que eran mantener controlados otros tantos indicadores macroeconómicos: inflación, tipos de interés, déficit y deuda pública. Ignoro cuánto podríamos tardar en conseguirlo y el retraso en años que acarrearíamos por nuestra aventura independentista. Contando, en el mejor de los casos, que el resto de socios europeos admitan la entrada de un país que se ha independizado gracias a la presión de una banda terrorista que, no nos engañemos, actualmente es el combustible impulsor de la máquina de la independencia.

Y qué hay de nuestra seguridad. Formaríamos un ejército minúsculo y esperaríamos a que llegasen los americanos en caso de tener problemas, supongo. En cuanto a los títulos de educación, no sabemos si serían homologables y cuánto se tardaría en conseguirlo. Adiós a las becas Erasmus. También habría problemas a la hora de nuestra representación exterior. Al margen de los costes, se tendría que negociar uno por uno con todos los países con los que queramos abrir una embajada, y eso lleva su tiempo. Habría que tener en cuenta la diáspora mercantil que ello supondría. Todos tenemos en mente el nombre de varias empresas vascas de enorme tamaño que trasladarían sus sedes centrales a Madrid, por ejemplo, aunque algunas ya lo han hecho por la presión terrorista.

Al ser el País Vasco un mercado tan pequeño no debemos olvidar el concepto de economía de escala. Es muy sencillo, cualquier empresa soporta unos costes fijos mínimos de puesta en marcha. Entonces, habría que vender una cantidad mínima de productos que cubran estos gastos, antes de llegar al beneficio. En mercados pequeños este tipo de empresas no sobrevivirían. Esto es especialmente grave en el País Vasco, caracterizado por grandes empresas de máquina-herramienta y automoción. Precisamente el espíritu de la Unión Europea es crear mercados amplios y fuertes para poder competir en igualdad de condiciones con EE UU y Japón. Nosotros iríamos en sentido inverso. La única solución que se me ocurre sería exportar nuestros productos. El hecho de ser un país «nuevo» con el que no existen acuerdos de libre circulación de mercancías y servicios nos llevaría a soportar fuertes aranceles.

Otra cuestión de difícil solución sería la pérdida de la «marca España». Sí, España es un país que goza de un buen prestigio internacional y de buenas relaciones comerciales con toda la UE, parte de Oriente, Norteamérica y con nuestros «hermanos» del centro y sur de América. No me imagino la cara de un empresario de cualquiera de estos países cuando les digan que la CLA de Euskadi les va a vender algo. Hay algo de lo que un empresario nunca quiere oír hablar: la incertidumbre. Ninguna empresa comprará ni invertirá nada en un país en el que no vea con claridad su futuro, y si algo va a generar este plan es incertidumbre a raudales. Todos hemos oído hablar en estos últimos años del estancamiento y fuga de inversiones dentro de nuestra comunidad autónoma como consecuencia de la crispación política y social por las que el nacionalismo nos está haciendo pasar.

Le reto, Sr. lendakari, a que presente su plan sin la presión del principal problema vasco, el terrorismo. Ud. ganará en credibilidad, nadie le podrá acusar de aprovecharse de este fenómeno y la gente podrá opinar en libertad. Me aterra su plan pero sobre todo, lo que más me horroriza, es que no estemos todos haciendo chistes sobre sus ocurrencias. Algo en todo esto tendrá que ver ETA.
Esaú Martín Antón es concejal del PP en el Ayuntamito de Amurrio

2. Las fuerzas antisistema, de ayer a hoy
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  20 Agosto 2003

Nunca, desde la Transición, ha existido en España un bloque antisistema tan poderoso como ahora. De las fuerzas que lo componen –separatistas, comunistas y socialistas– ninguna estaba en esta posición o tenía el poder y la determinación que exhibe hoy. El PCE había aceptado la bandera nacional, la Monarquía y la Constitución. El Partido Socialista, aunque jugaba en el Parlamento a la República, estaba fundamentalmente preocupado por asentarse como única sigla socialista nacional, por lo que se oponía al Partido Socialista Popular de Tierno y a la Federación de Partidos Socialistas de Enrique Barón y otros líderes regionales como Rojas Marcos y Emilio Gastón, líderes de partidos socialistas regionales que como el de Andalucía y el de Aragón se crearon en los años últimos del franquismo y competían regionalmente con el PSOE. La prioridad de González y su grupo era asentarse como fuerza única, y, por tanto, nacional.

En cuanto a la izquierda radical, separatista o no, los terroristas de ETA siguen donde estaban, aunque su entorno político-social y cultural es hoy más sólido, si no más amplio. El terrorismo catalán y gallego ha desaparecido formalmente o está controlado. Igualmente el FRAP y, con las erupciones habituales, el GRAPO. Los partidos separatistas radicales, tanto los catalanes de ERC como los gallegos de UPG o los canarios de Cubillo y su MPAIAC, vivían un proceso de decantación entre alianzas sorprendentes (así la de ERC con los maoístas del PTE en las primeras elecciones), continuas escisiones típicas de la extrema izquierda o fracasos en el terrorismo, como el atentado contra Cubillo y el fin del respaldo argelino al separatismo canario. Aunque Tierno o Rojas Marcos lograron episódicamente el apoyo de las dictaduras africanas alineadas con la URSS (Libia y Argelia), las razones o intereses de Estado y la actuación del PSOE, así como la dirección legalista tomada por el PCE, anunciaban el crepúsculo de la extrema izquierda, cuyos grupos más fuertes eran el PTE, la ORT, el MC y la LCR. Todos carecían de respaldo electoral y estaban llamados a la integración en el PCE o el PSOE, a la atomización o a la simple y llana disolución.

Pero son los nacionalistas moderados los que han cambiado más: el PNV, con Arzallus en Madrid, se presentaba como un partido que renunciaba al separatismo, quería la democracia para España y acabar con el terrorismo etarra, y así era percibido tanto por la izquierda, que recordaba su antifranquismo, y por la derecha, que respetaba su atlantismo y su filiación democristiana, internacionalmente reconocida. Jordi Pujol, diputado en Madrid, se presentaba también como no separatista, partidario de reforzar la legalidad a cambio de la cesión de competencias del Estado y concesiones en la redacción de la Constitución, así el Título VIII que reconoce la existencia de "nacionalidades y regiones", si bien dentro de "la nación española, única e indivisible". En el estatuto de Autonomía se reconocía también la cooficialidad en Cataluña del español y el catalán. No existía un nacionalismo canario como el actual, ni la derecha había adoptado la política lingüística del nacionalismo en las zonas bilingües. El PSOE se movía entre la alianza táctica con el nacionalismo (así en las listas conjuntas de Cataluña para el senado) y la rivalidad estratégica, a la larga implacable.

En resumen; el PSOE iba hacia lo nacional, el PCE hacia lo legal y el nacionalismo se mostraba dispuesto a aceptar una legalidad nacional española, mientras la extrema izquierda se dispersaba y sólo el terrorismo de ETA, aunque dividido, resultaba preocupante, pero sólo como elemento que hiciera el juego a la extrema derecha golpista. Esa derecha antisistema, leal al franquismo, no tenía más fuerza electoral que la del diputado Blas Piñar y no podía crecer por la existencia de AP y el afianzamiento de los gobiernos de UCD, respaldados por el Rey, al cabo heredero legítimo de Franco. La Iglesia de forma expresa, y el Ejército de forma tácita, respaldaban la naciente legalidad democrática. El sistema era frágil pero, si sobrevivía unos pocos años, tenía futuro. Hoy, tras haber sobrevivido a un cuarto de siglo, haber mejorado la vida material de los españoles hasta extremos entonces impensables y haber reinsertado plenamente a España en el concierto internacional, su futuro aparece, paradójicamente, más comprometido. La clave es que se ha creado un bloque antisistema de todas aquellas fuerzas (separatistas, comunistas y socialistas)obligadas entonces a acomodarse a un sistema político democrático y español que hoy ven posible transformar, alterar o redefinir, unas: y, otras, simplemente destruir.

Los fracasos de Zapatero
Román Cendoya La Razón 20 Agosto 2003

Zapatero sabe que si fracasa en la catarata de comicios que se avecina será sustituido en la Secretaría General en 2004. Parece que Zapatero no sabe que su fracaso es volver a perder en Madrid repitiendo el candidato y personajes como Ruth Porta. Su fracaso es que, con su aval, Maragall gane en Cataluña con el proyecto de reforma del Estatuto. Su fracaso es hacer lo que está haciendo en Euskadi. El pasado resultado de las municipales, con todas las circunstancias a favor, aventura el futuro fracaso. Parece que los ciudadanos ya intuían estas políticas y los barones que no se desmarquen de ellas se verán arrastrados. A Zapatero se le olvida que su mayor rédito político ha sido el Pacto por las Libertades que fue una idea de Redondo. No se entiende la reacción que ha tenido a la magnífica entrevista que Redondo concedió a LA RAZÓN, a no ser que él tampoco sepa que fueron muchos los socialistas y gentes de la izquierda los que a cada una de las respuestas asintieron con la cabeza. En la entrevista había sentido común, sentido de Estado y sentido de izquierda. Lo que quieren y necesitan los votantes del PSOE. Por cierto, ¿estará creando sin querer a su posible sustituto a la Secretaría General?

En medio ¿de qué?
TONIA ETXARRI/ EL Correo 20 Agosto 2003

Nunca, ni en los tiempos en los que Atutxa era un aguerrido consejero abanderado de la lucha contra ETA, se había dado la extraña circunstancia de que el departamento de Interior se sintiera «en medio» de las resoluciones de los jueces y de la presión de la ilegalizada Batasuna. Hasta ahora, los responsables de tan polémica e incomprendida consejería sabía, o al menos debían saber, que en la persecución del delito resulta ciertamente difícil, por no decir imposible -salvo que se utilizara el departamento para fines políticos partidarios- situarse «en el medio». Pero así deben sentirse cuando así lo describe Josu Jon Imaz. Un mensaje, el del portavoz del Gobierno, algo tramposo cuando reclama de los responsables de la Judicatura que no se contradigan y que mantengan un criterio único a la hora de permitir o prohibir las manifestaciones de la izquierda abertzale ilegalizada.

Tramposo al ocultar que si los jueces permitieron la primera manifestación y prohibieron la segunda fue porque, en esta ocasión, la consejería de Balza cambió su argumentación, ampliándola, al referirse al peligro de alteración de orden público. Así es que, bueno será, dicen los magistrados que el portavoz reclame, también, a la consejería de Interior de su gobierno que juegue con todas las cartas sobre la mesa; que no se guarde un comodín cuando todo el mundo sabe, a estas alturas, que las demostraciones en las que se jalea el terrorismo no tienen nada que ver con la libertad de expresión. Por mucho que dijera Permach que ellos se desmarcaban de los violentos en el homenaje a la ikurriña, días después de que un Otegi complaciente esperara a que los encapuchados acabasen de quemar la bandera española para proseguir con su arenga contra todos los que no son independentistas. En fin, que como no hay dos sin tres, ni jardín sin flor, ni fiestas vascas sin manifestación, de nuevo, en Bilbao todos pendientes de la tercera .

Ni el bienintencionado portavoz de Gesto por la Paz podía sostener ayer, a preguntas de la radio pública, la defensa del derecho de expresión de unos manifestantes que jalean el terrorismo. Gritar «gora ETA», dice, no es un derecho de manifestación; es un insulto contra todas las víctimas. Lástima que en el gobierno de Ibarretxe algunos no lo tengan tan claro. Hoy en la Aste Nagusia de Bilbao es un día grande; y no por un «quítame allá esas banderas», sino porque el Gobierno vasco acude a comer a la plaza de toros a confraternizar con el Ayuntamiento. En un rinconcito, estará el socialista Dimas Sañudo, cerca del popular Antonio Basagoiti. Pero faltará el anfitrión, el alcalde Azkuna que, en plenas fiestas, ha tenido que apearse del burladero por unos días. Sin el perejil de todas las salsas, la comida -en la que menos se habla de toros por cierto- tendrá menos gracia.

Fútbol en catalán
Por JAIME CAMPMANY ABC 20 Agosto 2003

LO más probable es que los jugadores de fútbol que el Barça recluta por Europa o más allá terminen por aprender cuatro palabras en catalán, cuatro, cuarenta o cuatro mil, que eso dependerá de la aplicación y el interés de cada virtuoso o fenómeno y del tiempo que permanezca en ese «algo más que un club». Tengo entendido que Johan Cruyff lo habla de manera aceptable y casi correcta, aunque hay que tener en cuenta que eso es cosa lógica porque hace ya muchos años que Cruyff vive en Barcelona. Lo más natural del mundo es que quien viva años en Barcelona, venga de donde viniere, termine por hablar el catalán, o al menos, que lo chamulle.

Hablar catalán es siempre hermoso y a veces útil, incluso para un futbolista, que su manera docta y artística de expresarse es con los pies. Pero imponerlo en ese batiburrillo idiomático que es hoy un equipo de fútbol es sencillamente odioso, pero más que odioso es grotesco. Y eso es lo que quiere hacer el nuevo presidente del Barcelona. Sufro por la suerte del Barça, y me temo que ha salido de Guatemala y ha caído en Guatepeor. O sea, que se ha librado de Joan Gaspart y ha caído en Joan Laporta. El nuevo presidente del Club acaba de declararse partidario de exigir a todos los jugadores del equipo que hablen catalán y que demuestren respeto por la lengua, las tradiciones, la cultura y la historia catalanas.

Hombre, puestos a desear, pues deseemos que toda esa plantilla de eminentes futbolistas, además del respeto que pide Laporta, lean a don Antonio de Capmany y Montpalau y reciten de memoria los versos de Salvador Espriú. Pero una cosa es desearlo y otra cosa es imponerlo. Porque si Laporta lleva a efecto su propósito, me veo a Ronaldinho cantando en el Nou Camp, antes de los entrenamientos, lo de la «noia» y el «soldat», repitiendo la letra de «Els segadors» para entonarla cuando suene ese himno antes de las actuaciones internacionales del equipo, y estudiando el «Llibre del Consolat del Mar».

Parece ser que Joan Gaspart condujo al Barcelona a un palmo de la ruina económica, desgracia fácil de reparar. Lo peor es que lo llevó hasta más allá del límite último del forofismo, el desastre de organización y la decadencia deportiva. Eso que los más exaltados culés quieren que sea «algo más que un club», estuvo a un punto de tomar el camino para convertirse en un equipo de barrio. Por fortuna, no fue así, y no parece que exista ya ese peligro. Pero ahora surge un peligro aún más amenazante, porque, a lo que se ve y a juzgar por estas sus recientes declaraciones, el señor Laporta se dispone a hacer del Barça un centro cultural de aldea o una escuela de unificación de lenguas.

El fútbol, con su ascensión a la categoría de mayor espectáculo del mundo, produce ídolos con los pies de gloria y pronto de barro. Pero no es eso lo peor. Lo peor es que fabrica presidentes de club inflados de entusiasmo e hinchados de soberbia que confunden el palco de un estadio deportivo con la tribuna del estadista, el pedestal de los grandes hombres o acaso con el trono del emperador. Luego resulta que se quedan sólo en Jesús Gil o Joan Laporta.

Los paletos
David Gistau La Razón 20 Agosto 2003

Siempre se ha atribuido a una pulsión residual de la grada lo de lastrar la identidad de un equipo de fútbol con propósitos políticos que al cabo no sirven sino para manchar la pelota con la sangre metafórica de otras batallas. Así, cuando el Barsa se ufana de ser «más que un club», está aceptando corromperse al convertirse en una herramienta de manipulación política que hereda todos los vicios morales e históricos de la identidad política a la que se aviene a prolongar: la cerrazón xenófoba del catalanismo, la necesidad cohesionadora de inventar un enemigo y consagrarlo como obsesión, ya se trate de España o del Real Madrid. Esto, desde que el Madrí ha fundado un fútbol desprovisto de simbolismos políticos y que ¿sólo? aspira a ser espectáculo, divertimento universal, queda todavía más anacrónico y paleto: a un equipo de fútbol debiera bastarle lo deportivo para sentir justificada su existencia.

Pero no. El nuevo presidente del Barsa, ese yuparra con pinta de estar preocupado por la barriga incipiente, quiere hacer proselitismo político y exigir a los futbolistas extranjeros que acepten, como tributo para jugar allí, servir a la causa independentista. O sea, que ha decidido que el Barcelona sea un arma del catalanismo xenófobo, de todas las supersticiones de la tribu, que sólo se reconoce a sí misma cuando la vertebra la obsesión del anti-españolismo. Lo cierto es que a la estupidez de androide que siempre se ha sospechado en el futbolista hay que atribuir que hombres nacidos, por ejemplo, en Gijón ¬Luis Enrique¬, acepten sin protestar convertirse en cómplices de una conjura anti-española y no tengan reparos en honrar una grada que frecuenta el «Puta España» como bandera oral y consigna emanada de la presidencia. Que, por cierto, habría que ver cómo se pondría la intelectualidad progre si alguien intentara convertir el Madrí en vehículo político del españolismo: pedirían las sales.

Recién llegado a Barcelona, el argentino Saviola declaró que nunca habría imaginado que, siendo todos hispanohablantes, necesitara para vivir en España aprender un idioma. Hubo que explicarle que hay una conjura de paletos.

El papel de IU en el País Vasco
Cartas al Director ABC 20 Agosto 2003

Tengo buenos amigos que todavía militan en EPK y, por ende, en IU; y no entienden la postura política de Ezquer Batua (IU vasca) apoyando a un Gobierno que sostiene a organizaciones terroristas.

Me dicen mis amigos que ellos siempre han luchado para que las personas puedan vivir en libertad, tengan la ideología que tengan, y que ellos se sienten perseguidos y acosados por denunciar los crímenes que ha cometido ETA y por la falta de compromiso del Gobierno vasco por enfrentarse a esta organización terrorista y sus acólitos.

No entienden que Ezquer Batua no tenga ninguna sensibilidad con sus planteamientos políticos (de los tres representantes en el Parlamento de Victoria ninguno es militante del EPK) y plantean que su partido tendría que salir oficialmente de esta coalición, ya que la misma funciona con total independencia de la organización federal de Izquierda Unida. Ellos no quieren estar en esta coalición, aunque hayan subido en porcentaje de votos en las últimas elecciones municipales, si ello conlleva la misma dinámica de persecución y acoso a las personas por su ideología y pensamiento.

A mis amigos les gustaría que el secretario general del PCE fuera claro respecto al planteamiento de la problemática en Euskadi y al papel del EPK en el discurso que dirigirá en la fiesta anual de nuestro partido.

Jesús Orejón Ruiz.   Madrid.

Terrorismo en Bagdad
Por FLORENTINO PORTERO. Analista del Grupo de Estudios Estratégicos ABC 20 Agosto 2003

ESCRIBO estas líneas en la confusión de los primeros momentos, tras el atentado terrorista contra la sede de Naciones Unidas en Bagdad. Hay datos contradictorios sobre el número de heridos y de muertos, aunque finalmente se ha confirmado la del representante del Secretario General de Naciones Unidas, el respetado diplomático brasileño Vieira de Mello. Al margen de su autoría, resultan evidentes sus objetivos: poner fin al proceso de transformación del Irak baasista en una democracia.

Por lo que sabemos, que no es mucho, el atentado es semejante al cometido hace unos pocos días contra la embajada de Jordania. Uno o varios vehículos-bomba detonados contra objetivos no militares. No se trata, como hemos podido ver en numerosos casos desde la caída de Sadam Husein, de acciones guerrilleras contra unidades del ejército norteamericano. Acciones realizadas, en la mayoría de los casos, por grupos residuales baasistas dotados de armamento ligero: fusiles de asalto y granadas. Ahora nos encontramos ante una clásica estrategia terrorista: un grupo utiliza la fuerza contra civiles con fines políticos.

No es mucho lo que sabemos sobre las distintas formaciones que están presentando resistencia a las nuevas autoridades y no está claro que la inteligencia norteamericana sepa mucho más. Como ya hemos indicado, el núcleo fundamental es el compuesto por los restos del partido Baas. Dirigido por Sadam Husein y algunos de sus más íntimos colaboradores, un grupo formado por algunos miles de combatientes intenta impedir el triunfo de la obra política y económica que se trata de llevar a cabo. Sadam y los suyos no sólo han perdido la guerra. Si la reconstrucción sigue adelante perderán la postguerra. Se pondrá fin a la hegemonía que la minoría sunita, un 20 por ciento de la población, ha venido disfrutando desde los tiempos del dominio británico. Los sunitas han ejercido el poder de forma tiránica y temen, con toda la razón y el fundamento que imaginarse pueda, que los restantes grupos, en especial chiítas y kurdos, les pasarán factura. Un Irak democrático reflejará en mayor medida la realidad plural del país, un escenario en el que los sunitas sólo tienen que perder. Bajo la bandera del nacionalismo árabe e iraquí, humillado por la arrogancia norteamericana y cristiana, tratarán de polarizar a la población en contra del programa de reformas. Su comportamiento es lógico y era previsible. Suponen un serio obstáculo para el proceso de reconstrucción, pero pueden ser reducidos si no eliminados. Al quedar circunscrita su influencia al área sunita, en el centro de Irak, su capacidad para desestabilizar la democratización del país es limitada ¿Han sido los responsables de este atentado? Podrían serlo por dos razones. Desde un punto de vista político para ellos tan enemigo es Estados Unidos como la ONU o Jordania. Si para nosotros son evidentes las diferencias, desde su perspectiva son facetas de un mismo enemigo, el que les quiere mantener lejos del poder en un Estado de derecho. En cuanto a la manera de actuar, tanto el atentado contra la embajada de Jordania como éste último no responden a la forma hasta ahora habitual, pero nos consta que llevan tiempo preparándose para realizar acciones terroristas siguiendo el camino trazado por la organización libanesa Hizbollah y los distintos grupos palestinos por todos conocidos. Se trataría de un paso adelante en el proceso de sofisticación de la resistencia baasista, capaz de realizar emboscadas guerrilleras contra las fuerzas militares enemigas y acciones terroristas contra objetivos varios. Pero el que puedan serlo no quiere decir que lo sean. Hay otros candidatos.

Desde los primeros días en que la resistencia se hizo presente se reconoció que no estábamos frente a un grupo organizado, sino ante varios y en vías de formación. Los islamistas de Ansar elIslam han estado presentes desde tiempo atrás, combatiendo en el Kurdistán oriental. Sufrieron importantes bajas a manos de la coalición kurdoamericana, pero muchos lograron aparentemente esconderse en Irán. Ahora están volviendo, con el refuerzo de voluntarios provenientes de los distintos puntos del Islam. Su programa es bien diferente del baasista, pero en el corto plazo sus intereses son coincidentes. De ahí que muchos analistas de inteligencia lleven tiempo alertando del riesgo de colaboración. Éste fue uno de los argumentos que se utilizó en Estados Unidos para justificar la invasión. Un Irak democrático representaría para ellos una terrible humillación, un hecho que está en la base de la estrategia norteamericana. Si Irak se convierte en una nación próspera y democrática caerá el mito de que el Islam es irreconciliable con la democracia, para muchos una institución cristiana. Su influencia sobre los Estados de su entorno se hará evidente en un reforzamiento de las corrientes más modernizadoras que, en el mejor de los casos, encauzará al Mundo Árabe hacia una dirección más positiva que el actual estancamiento en que se encuentra. Un escenario a todas luces contrario a los intereses islamistas, que se nutren del descrédito de los actuales regímenes políticos, por su corrupción e ineficacia. Para ellos, como para los baasistas, Estados Unidos, Jordania o Naciones Unidas son finalmente lo mismo, la cabeza de puente para modernizar -léase cristianizar- Irak. Actos terroristas como los cometidos contra la embajada de Jordania o contra las oficinas de Naciones Unidas podían haber sido realizados por los islamistas, pero tampoco lo podemos afirmar con seguridad.

Un tercer grupo, o conjunto de grupos, es el chiíta. Desde hace años esta comunidad, que realizó importantes y durísimos levantamientos contra los británicos y los baasistas, tiene milicias organizadas y bien preparadas. El clero chiíta iraquí es árabe, habla el árabe y se siente iraquí. Es más, es en el ámbito chiíta donde el sentimiento nacionalista es mayor. Sus relaciones con el chiísmo iraní han sido a menudo exageradas. Los iraníes son persas, hablan farsi y son considerados extranjeros. Es cierto que ejercen influencia sobre algunos sectores del chiísmo iraquí y que tratarán de impedir un éxito de la política norteamericana en la región. Pero el problema mayor no es tanto su influencia como la formación de una comunidad de intereses entre los chiítas de ambos estados. Hoy por hoy sus dirigentes están desunidos. En su mayoría exigen una convocatoria de elecciones previa a la redacción de la Constitución y respaldan indirectamente el proceso democratizador. Los americanos les han quitado de en medio a su mayor enemigo y van a constituir un régimen político que les va a permitir acceder a enormes cotas de poder. Pero, para muchos de ellos, como para los dirigentes de Teherán, sería inaceptable que la Guerra de Irak se resolviera con un triunfo militar y político norteamericano, que convirtiera a este país en faro modernizador del Islam. No hay pruebas de que las guerrillas chiítas hayan entrado en acción, aunque algunos jefes religiosos desearían que esto ya hubiera ocurrido. Ese es, con diferencia, el peor de los escenarios al que tendrían que hacer frente las fuerzas allí destinadas.

El tiempo nos confirmará la autoría del atentado terrorista contra las oficinas de Naciones Unidas. Pero hoy ya sabemos que el atentado contra la Embajada de Jordania no ha sido un acto aislado, sino el principio de una serie que, mucho nos tememos, se prolongará en el tiempo. Son múltiples los intereses contrarios a que Irak se convierta en una democracia, donde sus ciudadanos puedan disfrutar de los derechos y deberes a los que otros nos hemos acostumbrado, del bienestar al que las fabulosas reservas energéticas parecían hacerles acreedores. Lo importante es que no caigamos en la tentación de pensar que lo que ocurre allí no nos afecta. La reconstrucción de Irak es cosa de todos y es mucho lo que nos jugamos con el triunfo o fracaso de la democracia en aquellas tierras.

Redondo avisa al PSOE que pagará en las urnas si no pacta con el PP ante Ibarretxe
EP ABC 20 Agosto 2003

El dirigente socialista rechaza las vías intermedias y advierte de que el plan independentista del PNV puede legitimar en parte el terrorismo

MADRID. El ex secretario general del PSE, Nicolás Redondo, advirtió ayer a su partido que pagará en las urnas no hacer frente común con el PP ante el plan independentista de Ibarretxe.

Redondo insistió en que socialistas y populares, desde sus particularidades, deben ponerse de acuerdo para «enfrentarse» a la iniciativa nacionalista. Dicho ésto, se preguntó por qué el PSE no se pone de acuerdo con el PP en este asunto y consideró que su actual postura es una equivocación «desde un punto de vista general». «En estos temas, el PP y el PSOE tienen que estar unidos y el que se separe lo paga en las urnas ante la sociedad. La sociedad hará que se pague esa falta de unión y creo que es malo para el PSOE», manifestó.

Recordó Redondo que su partido ha pactado con el Gobierno cuando era necesario por lo que «cuando una propuesta como la de Ibarretxe debilita el Estado democrático, no se por qué no se tienen que poner los partidos nacionales de acuerdo en la defensa».

Redondo dijo seguir manteniendo el programa que defendía cuando se presentó como candidato a lendakari. «En mi partido sólo se diferenció del PSE el alcalde de San Sebastián, todos los demás dijeron que sí a aquella alternativa política que pasaba por crear una alternativa al nacionalismo vasco. Pasados los años, considero más válida que nunca la propuesta de alternativa al nacionalismo vasco y sigo siendo coherente con lo que defendí. El problema lo tienen quienes se presentaron conmigo en aquella campaña y han cambiado. ¿En qué justifican su cambio?», se preguntó.

Legitimar al nacionalismo
Respecto al proyecto que está elaborando el PSE, apostó por la defensa de la Constitución y del Estatuto y agregó que «cualquier otra intención, bienintencionada seguro, no tengo duda, es una equivocación que legitima al nacionalismo vasco».

Recordó que la profundización del Estatuto es «muy difícil» porque ya «propugna gran autonomía para el País Vasco». «Hemos estado en el Gobierno y no hemos sido capaces de profundizar en él, ni siquiera de desarrollarlo totalmente, no sólo por nuestra responsabilidad, sino también por la del PNV, pero ni siquiera se ha desarrollado totalmente», dijo.

Para Redondo, Ibarretxe no terminará con la violencia sino que, por contra, «en gran parte legitimará el terrorismo». Admitió que en su partido se han oído diferentes voces «y yo me quedo con lo que dice Patxi López de que no se va a modificar el Estatuto, lo que me lleva a pensar que están trabajando simplemente en el marco del Estatuto». Sin embargo, consideró que «cosa distinta es que esa propuesta legitime el debate que quieren los nacionalistas» porque «uno de los errores más graves en política es legitimar al adversario o al contrario». «Estoy convencido de que el PSE estará donde tiene que estar, lo que no sé es cuánto tiempo tardará en llegar al sitio en que tiene que estar», agregó.

Patxi López se reúne con Díez y Savater para «aclarar malentendidos»
El líder de los socialistas vizcaínos, José Antonio Pastor, acudió también a la comida, celebrada en San Sebastián Basta Ya y el PSE se citaron de nuevo para septiembre
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo 20 Agosto 2003

El secretario general del PSE-EE, Patxi López, mantuvo el pasado lunes una reunión «informal» con el filósofo y portavoz de Basta Ya Fernando Savater y con la eurodiputada socialista Rosa Díez, simpatizante también de la plataforma cívica constitucionalista. El encuentro, al que asistió además el líder del partido en Vizcaya, José Antonio Pastor, sirvió para «recuperar el contacto» tras las vacaciones estivales y «aclarar malentendidos» surgidos en las últimas semanas a raíz sobre todo de la propuesta planteada por el PSE como alternativa al plan Ibarretxe , según confirmaron a este periódico los propios asistentes.

Los dos miembros de la ejecutiva socialista de Euskadi y los integrantes de Basta Ya compartieron mesa y mantel en San Sebastián a iniciativa de Díez y Savater, que deseaban desde hace varios meses «cambiar impresiones» con el líder del PSE, si bien, según explicó el propio Savater, participaron «a título estrictamente personal» en la comida -«una reunión de amigos», según dijo- y no en representación del colectivo ciudadano.

En cualquier caso, el encuentro dio sus frutos y los comensales se comprometieron a mantener una nueva cita «más seria y formal» en septiembre, coincidiendo con el inicio del curso político y con el debate parlamentario del proyecto soberanista del lehendakari, si bien no concretaron si los interlocutores serán ellos cuatro u otras personas. López eludió ayer pronunciarse sobre la reunión, aunque portavoces del PSE señalaron que no perseguía «ningún objetivo en concreto» y subrayaron que «la valoración de este tipo de encuentros siempre es positiva».

Basta Ya defiende -y así se lo trasladaron Díez y Savater a López y Pastor en el transcurso de la comida- la necesidad de que populares y socialistas planten cara de forma conjunta a la propuesta de Ibarretxe para transformar Euskadi en una comunidad libre asociada al Estado. «Claro que pensamos que la unidad de acción de los constitucionalistas es necesaria, y la dirección del PSE ya nos lo ha oído decir muchas veces», apostilló Savater, que confió en que el mes que viene puedan atraer a los socialistas a algún tipo de estrategia «más concreta» de los no nacionalistas para tratar de poner coto a las pretensiones del jefe del Ejecutivo vasco. El PSE y el PSOE han descartado en numerosas ocasiones cualquier posibilidad de hacer campaña con el PP contra el plan Ibarretxe .

Clima «amistoso»
Según coincidieron en señalar los asistentes, la comida se desarrolló en un clima «cordial y amistoso», pese a los duros reproches que la ejecutiva socialista y Rosa Díez cruzaron en los medios de comunicación a principios de agosto, a raíz del anuncio del PSE de movilizar a sus dirigentes para elaborar un documento encaminado a desarollar y completar el Estatuto.

La eurodiputada calificó entonces de «infantil» el comportamiento de su partido, al que acusó de «caer en el juego» de los nacionalistas al plantear posibles reformas del marco vigente y recordó que la única vía para hacer frente al plan del lehendakari pasaba por «caminar juntos» con el PP. Rodolfo Ares «lamentó» a su vez que las voces críticas surgidas en el seno del partido coincidieran «permanentemente» con loa argumentos esgrimidos por los populares. Y Savater se sumó a la polémica con un artículo publicado el pasado fin de semana, en el que criticaba la «obsesión por el qué dirán » del PSE y defendía a aquellos socialistas que utilizan «el sentido común, aun a riesgo de parecer del bando contrario».

Fueron esos los entuertos que los comensales se esforzaron en zanjar -«a veces se malinterpretan y se exageran las cosas», ilustró Savater-, así como en aplacar el temor de los críticos del PSE a que la iniciativa de la dirección sobrepasara los límites de la Constitución y el Estatuto, posibilidad que los socialistas negaron categóricamente.

Los proetarras ocupan un tercio de las casetas feriales de Bilbao con la complacencia del PNV
En algunas de ellas se exhiben carteles ofensivos para las FSE y sirven para recaudar dinero
El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Bilbao, Antonio Basagoiti, denunció ayer que «el terrorismo y Batasuna campan a sus anchas» en nueve de las 27 «txosnas» (casetas) instaladas en el recinto festivo, las cuales, según dijo, se han convertido en «espacios de impunidad ante la Ley de Partidos» y en las que «se justifica el terrorismo, se señalan objetivos o se hacen colectas en favor de los presos» de ETA. El edil pidió a los ciudadanos que no consuman en estas «txosnas», ya que «la cerveza o el calimocho que tomen pueden servir para financiar actividades terroristas».
Redacción - Bilbao.- La Razón 20 Agosto 2003

El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Bilbao, Antonio Basagoiti, pidió también a los Ayuntamientos que no autoricen las instalación de casetas que defienden las demandas terroristas, porque, tal y como señaló, «este espacio de impunidad de Batasuna está avalado por los municipios, que conceden las autorizaciones administrativas». Solicitó asimismo a las autoridades judiciales que investiguen estos establecimientos y que actúen en caso de necesidad, y si se detecta alguna ilegalidad.

Carteles amenazantes
Según denunció, «txosnas» como la de «Kaskagorri» «tienen una relación directa y activa con Batasuna» y en ellas se «justifica el terrorismo y se señalan objetivos». «Yo mismo estoy en un cartel de Se busca vivo o muerto », aseguró. Basagoiti añadió que en estas nueve casetas se «insulta a la Guardia Civil, la Ertzaintza y la Policía Nacional, aparecen lemas de Batasuna o carteles de ETA y se realizan actividades para recaudar fondos en favor de los presos».

Por ello, el portavoz popular, que aseguró que «no se alcanzará la paz mientras exista tolerancia con el terrorismo», pidió a «ciudadanos de bien y turistas» que no consuman en casetas «con anagramas de presos y distintivos de la deslegalizada Batasuna o que defiendan el terrorismo, porque su calimocho o su cerveza pueden servir para financiar actividades terroristas», tal y como ha reflejado en sus resoluciones el juez Baltasar Garzón.

Basagoiti recordó que su formación presentó en Pleno dos iniciativas para no permitir la instalación de «txosnas» a colectivos «que defiendan o exhiban emblemas de defensa del terrorismo», pero que estas mociones no fueron aceptadas por el PNV. Sin embargo, reconoció que «no se trata de un problema de Azkuna, que ha querido avanzar en la pluralidad de las fiestas, sino de un peaje y una traba de su partido».

Por otro lado, el concejal pidió al alcalde que «cumpla la ley» en lo referido a la izada de banderas durante el Día Grande de la Aste Nagusia. En este sentido, aseguró que no se crearía polémica cada año si todas las enseñas ondeasen durante todo el año.

Por su parte, el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, afirmó ayer que no conocía que el PNV estudiara ceder alguna de sus casetas en las fiestas de Ondárroa (Vizcaya) a militantes de Batasuna, aunque precisó que dicha medida, si finalmente se lleva a cabo, «no me parecería tan grave porque lo que interesa es que las fiestas se celebren en paz».

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