AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 21 Agosto  2003
3. El Frente Antisistema, entre Hanoi y Bagdad
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Agosto 2003

El permiso cómplice de Ibarretxe
Editorial ABC 21 Agosto 2003

A Zapatero le crece Maragall
Editorial La Razón 21 Agosto 2003

España no se merece esta Oposición
EDITORIAL Libertad Digital  21 Agosto 2003

Zapatero tiene la palabra
Ignacio Villa Libertad Digital  21 Agosto 2003

Al Qaida y la nómina baasista
VALENTÍ PUIG ABC 21 Agosto 2003

Lectura selectiva
Editorial El Correo 21 Agosto 2003

La diáspora de vascos y vascas
Cartas al Director El Correo 21 Agosto 2003

El general Porta Barca
Antonio Pérez Henares La Razón 21 Agosto 2003

La Cataluña de Maragall
Editorial El Ideal Gallego 21 Agosto 2003

Apartheid e idioma
Cartas al Director El Correo 21 Agosto 2003

El PNV permite otra marcha proetarra y se escuda en el TSJ vasco
Redacción/Agencias - Bilbao.- La Razón 21 Agosto 2003

Documentos de ETA revelan que los terroristas participaron en la financiación de Egunkaria
Agencias Libertad Digital  21 Agosto 2003

Alberdi vuelve a pedir un Congreso Extraordinario en el PSOE para debatir los planes de Maragall
EFE Libertad Digital  21 Agosto 2003

El PP, convencido de que Álava será el freno al plan de locura de Ibarretxe
EUROPA PRESS / BILBAO El Correo 21 Agosto 2003

3. El Frente Antisistema, entre Hanoi y Bagdad
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Agosto 2003

Las tres corrientes antisistema que funcionan guadianescamente en la vida nacional (nacionalistas, comunistas y socialistas de la línea González-Polanco) se unieron a finales del 2002, a cuenta del desastre medioambiental provocado por el hundimiento del "Prestige" y, tras una violenta campaña demagógica contra el PP, consolidaron su alianza en torno a la guerra de Irak en los primeros meses de 2003. Si la unión en torno al chapapote fue eminentemente táctica y no cuajó del todo por la oposición de intereses entre el nacionalismo izquierdista del BNG y el izquierdismo casi nacionalista del PSOE gallego, ambos a la busca del voto del PP, la segunda alianza fue ya realmente estratégica, marcó la deriva populista y extremista del PSOE de Zapatero, y, con la ayuda amplísimamente mayoritaria de los medios de comunicación, intentó una especie de golpe de Estado civil contra el Gobierno de la nación, el Partido Popular y las instituciones de la democracia representativa. La violencia se enseñoreó de las calles. Al modo del Frente Popular en 1936, las sedes del PP fueron asaltadas en toda España, en muchos casos con participación directa de los jefes locales socialistas y comunistas. El PCE revivió su condición más radicalmente antisistema y, en el clásico estilo de la KOMINTERN de los años de Stalin, instrumentalizó grupos de artistas e intelectuales que, con los actores, millonarios o lampantes, a la cabeza tomaron la puerta y la tribuna del Congreso y, respaldados acríticamente por los medios de comunicación, fueron los mascarones de proa de una especie de rebelión ética contra la legalidad política.

La Derecha, como en el 36 se quedó paralizada, sin atreverse durante dos semanas a denunciar siquiera los asaltos a sus sedes. Aznar mantuvo su apuesta de alineamiento con USA y Gran Bretaña, pero fue incapaz de dar la batalla en la opinión pública, donde el PP se convirtió en un apestado. Lo que ganaba en el Parlamento lo perdía en los medios de comunicación. Al empezar la guerra, utilizando la postura tradicionalmente antibelicista del Vaticano como elemento deslegitimador, la violencia contra el PP y los USA llegó al paroxismo. El Presidente fue afrentado por los informadores en las mismísimas Cortes con la excusa de las muertes accidentales del cámara Couso y el reportero Anguita Parrado, desvergonzadamente utilizadas por la Izquierda. Zapatero anunció en las Cortes que aunque hubiera un respaldo de la ONU al ataque de la coalición internacional no lo aceptaría, pero a la vez insistió hasta la náusea, a dúo con el PCE y la izquierda nacionalista, ETA incluida, que la guerra era "injustificada, ilegal, ilegítima e inmoral", alineándose con la doblez y la mendacidad de Francia y Alemania, rescatando todos los tópicos del 68 contra la guerra de Vietnam y preparando realmente un plebiscito para echar al Gobierno en las elecciones municipales de Mayo, que en teoría deberían tener lugar en plena guerra iraquí.

La opinión pública se acostumbró a ver a Zapatero detrás de una pancarta, del brazo con Llamazares, pero no iban solos: las encuestas les acompañaban. Sólo tres medios (ABC en Prensa escrita, algunos programas de la COPE en radio, y Libertad Digital en Internet) respaldaban la postura del Gobierno español y de la Coalición Internacional. A las tres semanas de guerra, la situación del Gobierno y la opinión liberal-conservadora, agazapada en sus casas, era desesperada. Aznar resistía casi en solitario, Rato y Trillo cerdeaban, la SER batía cada día todas las marcas de la manipulación totalitaria, pero El Mundo no le iba a la zaga y Telecinco, como en el ensayo general del chapapote, los superaba a todos. En fin, gracias a los titiriteros que, con Almodóvar a la cabeza, aplaudían a Castro y Chávez e injuriaban a Bush y Aznar en la Puerta del Sol, o utilizaban la gala de los "Goya" para uniformarse con la pegatina del "No a la Guerra", grito tras el que cualquier candidato del PP era insultado o zarandeado públicamente, Bagdad iba a ser Saigón. Y, por supuesto, Zapatero ya se veía en la Moncloa.

Entonces, tras sólo veinte días de combate, Tommy Franks entró en Bagdad.

El permiso cómplice de Ibarretxe
Editorial ABC 21 Agosto 2003

EL juego de autorizaciones y prohibiciones que mantiene el Gobierno vasco -particularmente su incompetente consejero de Interior, Javier Balza- con la izquierda proetarra nada tiene que ver con la aplicación ponderada de la ley. Se trata de un nuevo escenario en el que las familias nacionalistas demuestran simultáneamente su solidaridad en las cuestiones de fondo y el pulso continuo para medir sus fuerzas. Lo que desde fuera parece una contradicción, internamente no es más que la naturaleza de una colaboración que sigue el guión de los pactos de 1998 con ETA y con el frente nacionalista. Ha bastado que el PNV, a través de su portavoz, Joseba Egibar, dijera que los de Batasuna también tienen derecho a manifestarse para que el consejero de Interior, Javier Balza, autorice la concentración convocada por testaferros de la disuelta Batasuna para el próximo día 22 en Bilbao, en apoyo de la autodeterminación y de la ikurriña. El argumento de la autorización es, según Balza, la doctrina sentada por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, cuyos jueces, por errores propios y tácticas del nacionalismo, se han convertido en el parapeto del Gobierno nacionalista y del PNV para, mediante prohibiciones sin motivar o con autorizaciones cínicas, como ésta última, legitimar con apariencia de legalidad lo que es, en el fondo y en la forma, una vulneración objetiva de la sentencia de ilegalización de Batasuna dictada por el Supremo.

Al cabo de tantos años de cinismo acumulado en las palabras y en los hechos del PNV, no habría que extrañarse de estas interacciones entre las ramas nacionalistas. Si Arzalluz ha reconocido que los votos de Batasuna serán bienvenidos para sacar adelante el plan soberanista de Ibarretxe, lo lógico es que el Gobierno nacionalista permita a Batasuna manifestarse en apoyo de conceptos que están en el preámbulo de ese plan, cuyo texto normativo dio a conocer ABC. Por simple aritmética, el PNV necesita a Batasuna, dentro y fuera del Parlamento, para que el plan de «Comunidad Libre Asociada» prospere. Ante la certeza de que esta convergencia entre Batasuna y el PNV se irá consolidando con el paso del tiempo, a corto plazo, lo importante es que las fuerzas políticas constitucionalistas no se dejen engañar. La autorización para el día 22 es un rotundo desmentido a quienes siguen confiando en la rectificación o en el transversalismo del PNV, partido que siempre apela a su historia centenaria para reclamar una vitola democrática que sus actos de colaboración política con ETA y su entorno han desmontado sin paliativos.

Los jueces, a través de la impugnación que debe presentar la Abogacía del Estado, habrán de decidir sobre la autorización concedida por Balza. La experiencia histórica sería suficiente para revocarla, porque sólo los ingenuos, los cómplices o los ignorantes dolosos son capaces de afirmar que dicho acto no se convertirá en una demostración de apoyo a ETA. De hecho, la destacada dirigente de Batasuna Jone Goirizelaia ha pedido públicamente la asistencia al acto. Por algo será. Los antecedentes también sirven a los jueces como criterios plenamente válidos para aplicar la ley. Si Batasuna está ilegalizada, si el grupo parlamentario Sozialista Abertzaleak ha sido disuelto, si las tramas etarras (Xaki, Ekin, Jarrai, Gestoras, HB, Herriko Tabernas) han sido desmanteladas, se debe exclusivamente a que las instituciones del Estado han decidido no seguir creyendo en ficciones. Nada ni nadie que apoye al terrorismo, directa o indirectamente, puede encontrar el amparo de la legalidad. La manifestación convocada para el día 22 es un episodio más de la doble moral del nacionalismo y del lendakari Ibarretxe, cómplices a conciencia de la exaltación a ETA que tendrá lugar ese día y nada preocupados por la dejación de sus responsabilidades, directamente proporcional al compromiso en el que ponen nuevamente a los jueces del Tribunal Superior del País Vasco.

A Zapatero le crece Maragall
Editorial La Razón 21 Agosto 2003

Es evidente que Pasqual Maragall cree que lanzar el debate sobre la vertebración te- rritorial y autonómica de España, lo que podemos llamar simplemente «modelo de Estado», favorece sus expectativas electorales en Cataluña. Pero el candidato por el Partido Socialista de Cataluña a la Generalitat, es, a la vez, muy consciente de que buena parte de su electorado se encuentra más que satisfecho con el actual modelo estatutario y, por lo tanto, poco inclinado a aventuras soberanistas. De ahí sus confusos discursos sobre la Corona de Aragón, la «eurorregión económica mediterránea» y el federalismo asimétrico, términos que, en sí mismos, no significan realmente nada y a nada comprometen. Maragall no es ningún novato en estas lides y si cree que el vivero de votos que le faltan para vencer a CiU se encuentra en el campo de los nacionalistas de izquierda, es una apuesta tan razonable como cualquier otra, aunque desde otras posiciones dudemos de su eficacia. No hay que olvidar que en Cataluña la abstención en las autonómicas suele ser trece puntos más alta que en las generales. Y no es una abstención, precisamente, nacionalista.

El problema, sin embargo, es que lo que puede ser bueno para Maragall y el PSC, que por cierto todavía tiene que demostrar que es capaz de ganar unas elecciones autonómicas en Cataluña, sin duda no lo es para las aspiraciones de José Luis Rodríguez Zapatero y el PSOE. Comparar el País Vasco, como hace Maragall, con Irlanda del Norte; intentar poner en un plano de igualdad a José María Aznar con los terroristas; plantear estructuras suprarregionales sobre territorios con personalidad propia tan acusada como pueda ser la catalana; remedar el «Plan Ibarreche», es exactamente lo contrario de lo que le vienen recomendando a su secretario general dirigentes socialistas del peso de Ibarra, Chaves, Bono o Vázquez, que sí saben lo que es ganar elecciones.

España no se merece esta Oposición
EDITORIAL Libertad Digital  21 Agosto 2003

Pudo ser legítimo oponerse a la guerra de Irak, como también puede serlo oponerse a la presencia de tropas españolas en suelo iraquí. Pero, naturalmente, quienes mantienen esta postura –todos los partidos de la Oposición– también deberían exponer qué otras alternativas razonables ofrecen para contribuir a la guerra internacional contra el terrorismo. Porque, a estas alturas, nadie podrá negar que uno de los principales beneficiarios de esa lucha es precisamente España. Y que nuestro país tiene ciertas obligaciones para con sus aliados; máxime cuando, como en el caso del terrorismo, se trata no sólo de un mero quid pro quo, sino de una cuestión de principios, de ética política y de supervivencia.

España no puede dar la espalda a sus aliados, inhibiéndose en una cuestión que, además, le afecta y le atañe directamente. Tal es la razón por la que nuestros soldados van a contribuir en Irak al mantenimiento del orden, a la normalización de la vida civil y, como consecuencia, a la construcción de un régimen democrático que garantice en el futuro que ese país no acabe siendo, como era con Sadam, cobijo y fuente de financiación de terroristas. Y, a mayor abundamiento, la ONU ya autorizó expresamente en la resolución 1483 del Consejo de Seguridad el despliegue de las tropas de la Coalición y de las de otros países que se sumaran a la misión de pacificación y reconstrucción de Irak.

Sin embargo, la Oposición en bloque, reeditando la coalición anti-PP que propició el intento de golpe de Estado en la calle durante el desarrollo de las hostilidades contra Sadam, insiste en repetir una y otra vez –con la esperanza de que acabe calando en la opinión pública– la patraña de que la oleada de atentados terroristas contra las tropas estadounidenses y británicas y contra las infraestructuras civiles es fruto de una “ocupación ilegal” no respaldada por la ONU que, en cierto modo, justificaría esos atentados. De nada ha servido que haya sido la propia ONU la última víctima de los criminales, bien sean partidarios de Sadam o de Ben Laden, cuyo único objetivo es evitar a toda costa que en Irak haya prosperidad y un gobierno democrático, labor de la que se ocupaba, precisamente, la legación de la ONU, y cuyo éxito depende, sin duda, del despliegue de esas tropas. Es más, la Oposición considera la muerte del capitán Manuel Martín Oar en el atentado contra la sede de la ONU en Bagdad como un “argumento” incontrovertible para que nuestros soldados vuelvan inmediatamente a España, intentando tocar la fibra sensible de la opinión pública con un ejercicio de demagogia de lo más rastrero y repugnante, como es intentar sacar provecho político culpando al presidente del Gobierno de esa muerte.

Es evidente que nuestros soldados correrán riesgos; y, naturalmente, existe la posibilidad de que alguno de ellos pierda la vida en cumplimiento de su misión. Ese es un riesgo que afecta a todo soldado y, aunque pueda parecer brutal, es corriendo ese riesgo, como lo hacen los policías y la Guardia Civil, el que, precisamente, justifica en última instancia la paga del soldado. Y la misión de los soldados españoles está sobradamente justificada, tanto en función de los intereses nacionales como en lo que toca a la cobertura del derecho internacional.

La principal labor de la Oposición es el control al Gobierno. Y lo que de ella se espera es la denuncia en el Parlamento y ante la opinión pública de los errores y carencias en que, según su criterio, el Gobierno ha incurrido; así como también le corresponde aportar soluciones o alternativas a aquello que critica. En esa labor que le es propia, que la Oposición magnifique aquello que quiere criticar casi hasta la deformidad, o rozando incluso la demagogia, entra dentro de lo que puede considerarse como los límites del juego político. Lógicamente, no cabe esperar de la Oposición que se convierta en heraldo o corifeo de los aciertos del Gobierno, por muy notables que éstos sean. Incluso ha de admitirse que ponga en cuestión esos logros, por muy evidentes que sean, si no coinciden con su ideario o su programa.

Sin embargo, lo que sí cabe esperar –o más bien exigir– a la Oposición, tanto o más que al Gobierno, es que no confunda a la opinión pública mintiendo abiertamente sobre hechos y realidades palmarias, y que observe un mínimo de responsabilidad y lealtad en cuestiones de Estado. Para ello, no es necesario dar la razón en todo al Gobierno; ni siquiera es preciso respaldar su política exterior. Basta tan sólo con tener presente que los ciudadanos, quienes les pagan el sueldo, no se merecen que les mientan descaradamente en un asunto de Estado.

Zapatero tiene la palabra
Ignacio Villa Libertad Digital  21 Agosto 2003

La muerte en Bagdad del militar español Manuel Martín Oar acerca a la sociedad española, de forma convulsa e instantánea, a la situación que está atravesando Irak después de la guerra, donde el terrorismo y la inestabilidad política buscan de forma desesperada impedir que la normalidad se convierta en la forma habitual de convivencia de los ciudadanos. Lo ocurrido en las oficinas de Naciones Unidas en Bagdad es un atentado terrorista en toda regla, contra una Institución internacional que, desde el consenso, está trabajando para que la sociedad iraquí pueda vivir amparada bajo las normas internacionales de paz y de democracia, algo que por cierto es desconocido para muchos ciudadanos iraquíes, que sólo han vivido el miedo y el terror de la dictadura de Sadam Husein.

Estas primeras consideraciones sobre lo ocurrido en Bagdad, evidentes para muchos, desmontan de un plumazo la estrategia política que en España ha venido manteniendo la oposición. La muerte en atentado terrorista del capitán de navío Martín Oar se convierte, de forma inevitable, en una prueba de fuego para la errática, incoherente y partidista política que el Partido Socialista ha venido desarrollando desde el pasado mes de febrero con la crisis de Irak como objetivo. Una estrategia que, además, las urnas han castigado de forma clara el pasado 25 mayo en las elecciones autonómicas y municipales. Ahora, con el atentado ocurrido en Bagdad contra la ONU, la institución que ha de garantizar la estabilidad de Irak, se demuestra nítidamente que los intereses terroristas buscan la desestabilización del país y la salida de las fuerzas internacionales llamadas a mantener el orden y la paz.

Por ello, el PSOE tiene ahora una oportunidad de oro para rectificar todos sus errores recientes sobre la guerra de Irak, recuperar la imagen de un partido con visión de Estado y, por último, también tiene una oportunidad de oro para ofrecer un mensaje de cooperación y colaboración con el Gobierno de España. El PSOE que durante meses ha preferido la política asamblearia de pancarta y megáfono, que ha optado por el uso partidista y electoralista de un conflicto internacional y que se ha subido al carro de una formación marginal como es Izquierda Unida, puede ahora, si quiere, recuperar el terreno perdido. Así pues, Rodríguez Zapatero, y no otro de su partido, tiene la palabra.

Si el secretario general de los socialistas actúa con una cierta dosis de inteligencia, deja de lado a aquellos colaboradores que ya se ven con coche oficial en 2004 y decide abandonar un estilo de política que le ha llevado a un sonoro fracaso en las últimas elecciones, puede recuperar la línea de responsabilidad y alternativa de Gobierno que tuvo en el arranque de su trabajo al frente de la Secretaría General del PSOE. Una imagen que, por cierto, actualmente se encuentra a la deriva, destrozada por las ordenes y advertencias de los editoriales de El País y laminada por los ¿consejos? de Felipe González. Ahora el PSOE tiene de nuevo una oportunidad, la oportunidad que ha perdido repetidas veces, de ser un partido responsable. Y Zapatero, tan preocupado como está por diferenciar su mensaje del Partido Popular en el País Vasco, aunque no parece tener esas mismas inquietudes a la hora de diferenciar su mensaje del de Gaspar Llamazares en la crisis iraquí, ahora puede desmarcarse y dejar de ser compañero y comparsa del coordinador general de Izquierda Unida.

El líder del PSOE tiene una nueva oportunidad, posiblemente la última, para rectificar y salir de un callejón en el que ha entrado por las vanidades de unos, por los errores de otros y por su propia falta de carácter. Ahora que tiene un partido sin orden interno, con una inexplicable visión sobre el futuro de España y con unas encuestas que le dan la espalda, sólo le falta seguir insistiendo en la estrategia que le ha llevado a estar más cerca de los partidos marginales que de aquellos que tienen una visión global del Estado. Zapatero, con todo el desarrollo del proceso de pacificación de Irak por delante, tiene ahora su última oportunidad. Si volvemos a ver al Zapatero demagogo y vacío del Debate sobre el Estado de la Nación, al inexperto y asambleario de la última campaña electoral o al desdibujado, incapaz de poner orden en su partido, las elecciones de marzo de 2004 se convertirán en su tumba política. Zapatero tiene ahora su último tren y, si vuelve a preferir el ruido de la pancarta, me temo que lo perderá definitivamente.

Al Qaida y la nómina baasista
Por VALENTÍ PUIG ABC 21 Agosto 2003

La alianza «de facto» entre el terrorismo baasista y Al Qaida está ratificando una vieja hipótesis, a pocas semanas del aniversario del 11 de septiembre. Los efectos de la bomba-suicida contra la sede de la ONU en Bagdad no serán mínimos: ahora están más que nunca en pugna el vacío de poder deseado por el terrorismo baasista y la reconstruccción iraquí que encabezaba Vieira de Mello en nombre de la comunidad internacional.

El terror lleva al caos y al vacío de poder; luego siempre llega lo peor. Para Bin Laden sería una operación complementaria mientras busca territorio árabe para instituir una teocracia islamista con dinero del petróleo saudí y arsenal nuclear paquistaní.

Irak es hoy un campo magnético que atrae a los miembros de Al Qaida, según está diciendo Peter Bergen, autor de un riguroso libro sobre el mundo secreto de Osama bin Laden. Según Bergen, para el terrorismo fundamentalista Irak es hoy un destino tan predilecto como lo fue Bosnia en los años noventa o Chechenia después. Una suerte de turismo siniestro está concentrando en Irak a terroristas -muchos de nacionalidad saudí- que entran por las fronteras de Irán y de Siria. De algún modo fluye el poder financiero de Sadam Husein, corriendo con la nómina baasista.

Los fundamentalistas del grupo Ansar al Islam siguen la estela mortífera de Bin Laden. Abiertamente, la guerra contra el terror se ha concentrado en Irak, para desgracia de un pueblo que había visto caer las estatuas de Sadam Husein.

La visión de Vieira de Mello de un pueblo iraquí viviendo en un país libre -decía ayer el Wall Street Journal- es la peor pesadilla para el terrorismo global. Ayer una bomba-suicida se saltaba la divisoria entre los Estados Unidos como Ejército que derrocó el régimen de Sadam Hussein y la ONU como instrumento de pacificación, algo que tal vez cale conscientemente en la opinión pública más moderada de Irak. Ansar al Islam contra las Naciones Unidas: he ahí la concebible ruina de Irak y un menoscabo de los Estados Unidos.   vpuig@abc.es

Lectura selectiva
Editorial El Correo 21 Agosto 2003

La decisión del Departamento de Interior de no prohibir la manifestación convocada por la izquierda abertzale para mañana en Bilbao, alegando cumplir así con el contenido de las últimas resoluciones del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, revela cuando menos una actitud huidiza respecto a su propia responsabilidad. En dos ocasiones anteriores el Departamento dirigido por Balza optó por desautorizar sendas convocatorias porque, tras su tramitación formal por particulares, respondían al llamamiento público de destacados miembros de la ilegalizada Batasuna. Dicho razonamiento fue cuestionado por la primera de las resoluciones del Tribunal Superior. Pero habida cuenta de lo sucedido con la manifestación del día 10, éste fundamentó su segundo fallo -prohibiendo la manifestación convocada para el día 15 en San Sebastián- en los riesgos que para la «integridad física y moral» de los donostiarras acarreaba la citada movilización. Es decir, el Departamento de Interior ha procedido a una lectura sospechosamente selectiva de ambas resoluciones judiciales, admitiendo los argumentos de la que acabó autorizando la concentración del día 10 y evitando tener en cuenta las razones judiciales que terminaron desautorizando la del día 15.

Hace unos días el consejero Imaz reclamaba mayor coherencia por parte del poder judicial al fijar los límites del derecho fundamental de manifestación. Pero tal demanda queda en entredicho desde el momento en que su Gobierno describe una extraña ejecutoria a la hora de ejercer su potestad administrativa y su obligación de velar por el orden público y el cumplimiento de las resoluciones judiciales. El día 15, el Departamento de Interior acabó tolerando la celebración de una concentración radical cuyas incidencias ha decidido poner en conocimiento de la fiscalía de San Sebastián porque al parecer resultaron injuriosas para la Ertzaintza. Sin embargo, ese mismo Departamento no considera que una manifestación convocada en una jornada en la que tradicionalmente los jóvenes radicales han provocado incidentes, que cuenta con los dos precedentes de la capital donostiarra y a cuyo lema responde, prevista en el corazón de Bilbao el día de su fiesta grande, entraña un riesgo cierto para la «integridad física y moral» de los ciudadanos.

La diáspora de vascos y vascas
Cartas al Director El Correo 21 Agosto 2003

Hace ya 23 años que gobiernan Arzalluz y el PNV, y somos muchos vascos los que no reconocemos la autoridad moral de un lendakari que unilateralmente quiere romper el actual sistema democrático de la Constitución, que refrendó el 70 por ciento de los vascos. Recuerdo mis veranos en tierras castellanas, para limpiar mis pulmones del aire de las fábricas que algunos se han encargado de cerrar, precipitando al desastre a una autonomía que hace un cuarto de siglo era de las primeras en casi todos los indicadores sociales y económicos. Son miles de personas las que hartas de tanta falsedad han huido hacia otras Comunidades, como mi profesor de instituto, Jaime Larrinaga, párroco de Maruri, que tiene que irse por pensar diferente; y cientos de empresas que se trasladan.

Señores nacionalistas, reflexionen, si pueden, sobre el grado de estupidez al que han llegado, o si no, cómo explicar echarle la culpa a España de todos sus males pasados y futuros, si son los dirigentes del País Vasco desde que se instaló la democracia en España. No me imagino yo a un presidente de una multinacional que durante 23 años va de mal en peor diciendo que la culpa es del contexto, España. Esto no puede seguir así, no les sirven ni Felipe González ni José María Aznar. ¿Qué quieren? Pero toda esta intriga empieza con las nueces que recoge el PNV de su hija bastarda, ETA, pero ahora es Ibarretxe el que agita el árbol, y CIU y el BNG quizá quieran recogerlas. La duda que tengo es, ¿lo gestaron en la Declaración de Barcelona de 1998? ¿Está el PSOE unido para afrontar una ruptura como la planteada en el Plan Ibarretxe? ¿Y Elorza? ¿Y Maragall?    M. M. Herranz. Bilbao.

El general Porta Barca
Antonio Pérez Henares La Razón 21 Agosto 2003

¿Coño! Pero si yo creía que venían a jugar al futbol y resulta que vienen de portaestandartes de la lengua y patria catalanas. Van a ser los mercenarios de lujo del victorioso general Porta, última víctima de esa fiebre nacionalista que nubla la inteligencia, acaba con el sentido común y borra cualquier sentido del ridículo. Tanto que impide caer en la cuenta que el más cercano parecido a sus exaltaciones son los coros y danzas de la «Sección femenima» en versión «culé».

Sabrá tal vez el señor Porta, a pesar de la bisojez histórica consustancial a todo nacionalismo, que Barca fue un gran estratega, de nombre Amílcar, fundador de la dinastía y de la ciudad de Barcelona, y que Barca era un apodo que significaba rayo en cartaginés y que entonces a «todo esto» ya le llamaban los Barcas, Hispania. Y que sí, que es cierto, que Amílcar hizo jurar a su hijo Aníbal odio eterno, pero que fue a los romanos. Y que el Barca padre acabó pasándolas pero que muy mal con sus mercenarios, que se le sublevaron. Habían defendido Cartago y estaban pero que muy integrados culturalmente en lo fenicio. Pero no les pagaban. A los suyos, general Porta, yo creía que les pagaba por jugar al fútbol. No sabía que también cobraban por hacer catacumenado de patriotas catalanes.

La Cataluña de Maragall
Editorial El Ideal Gallego 21 Agosto 2003

Pasqual Maragall decidió hace una temporada echarse al monte; la proximidad de las elecciones catalanas -previstas para el otoño- era el último impulso que necesitaba el candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat para avanzar hacia su sueño, una Cataluña independiente. Porque hay que ser muy necio para no darse cuenta de que el ex alcalde de Barcelona aspira a que su comunidad autónoma se constituya en un Estado libre del “yugo” castellano. Su extraño federalismo es un paso hacia esa meta, lo mismo que su propuesta para crear una eurorregión que se corresponda con la antigua Corona de Aragón (Cataluña, Aragón, Valencia y Baleares), a la que se agregarían los departamentos franceses de Langedoc-Roussillon y Midi Pyrinées. Maragall se ha caracterizado siempre por su conducta sibilina, una forma de comportarse que obliga a desconfiar de sus planes y a concluir que definitivamente se ha unido a quienes quieren hacer saltar en pedazos la Constitución, con el peligro que eso entraña

Apartheid e idioma
Juan Pablo Ortego Casal/Bilbao Cartas al Director El Correo 21 Agosto 2003

Considero una gran injusticia que a las comunidades con idiomas cooficiales se les permita discriminar a las personas que sólo dominan una lengua, apartándolas de los procesos de selección de recursos humanos. En las oposiciones sólo debería ser obligatorio dominar uno de los idiomas del Estado, aunque los contratados tuvieran luego que aprender la lengua autonómica en un plazo razonable y teniendo en cuenta la dificultad que conlleva. Pero más injusto es aún el apartheid que en algunas localidades del País Vasco se está llevando a cabo, cuando las instituciones oficiales presentan sus indicaciones en una sola lengua. Sólo hay que darse una vuelta por ciertos municipios costeros con ayuntamientos ultranacionalistas. Este apartheid tiene grados. En las grandes ciudades, por ejemplo, consiste en editar publicaciones con el vascuence en letra negra y grande, y con el español siempre en segundo lugar, y con tipografía pálida y más pequeña (véase programas de la Semana Grande de Bilbao). ¿Cuándo se reinstaurará el sentido común? ¿Cuándo seremos todos iguales en el País Vasco?

El PNV permite otra marcha proetarra y se escuda en el TSJ vasco
El PP exige la intervención de la Fiscalía y Arenas lamenta que ETA esté en la calle y no en la cárcel
Populares y socialistas recibieron con indignación la noticia emitida ayer por parte del Gobierno vasco de no prohibir la manifestación convocada para mañana en Bilbao. El líder del PP vasco, Carlos Iturgaiz, exigió una «rectificación inmediata» o, en su defecto, la intervención de la Fiscalía.
Redacción/Agencias - Bilbao.- La Razón 21 Agosto 2003

El Departamento vasco de Interior anunció ayer su decisión de no prohibir la manifestación convocada para mañana en Bilbao en la que se rendirá homenaje a la ikurriña y al euskera. A través de una nota, la consejería que dirige Javier Balza aseguró que su decisión «se atiene estrictamente al cumplimiento de los criterios establecidos al respecto por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) en sus recientes sentencias». Así, el Ejecutivo de Ibarreche se ampara en la aprobación por parte del Alto Tribunal de la marcha convocada hace una semana en San Sebastián durante la cual unos encapuchados, auspiciados por Arnaldo Otegui, quemaron con total impunidad una bandera de España.

«Este Departamento ¬añade el comunicado¬ no tiene elementos de juicio objetivos, tal y como también demandan las sentencias judiciales, para establecer la posibilidad de que se puedan registrar incidentes durante la marcha, si bien procedería a disolver inmediatamente la manifestación si se produjera cualquier alteración del orden público con peligro para las personas o bienes u otros delitos de similar naturaleza».

La decisión del Gobierno vasco ha provocado la indignación de populares y socialistas, que no han dudado en calificar de «irresponsabilidad» y «escándalo» la autorización de la marcha en la capital vizcaína. Nada más conocerse la noticia, el líder del PP vasco, Carlos Iturgaiz, exigió «la inmediata rectificación de la resolución» y, en caso de que no se produjese, pidió a la Fiscalía «que intervenga y recurra esa gravísima decisión». «Con esta resolución el Gobierno vasco está permitiendo a ETA manifestarse libremente por las calles de Bilbao, sabiendo la propia Consejería que todas estas manifestaciones que se vienen produciendo tienen el mismo denominador común, que es la sombra de ETA la que las organiza, y que sólo sirven para hacer apología y exaltación del terrorismo», añadió. El presidente del Partido Popular vasco afirmó que la decisión de Interior supone un «escándalo y una provocación» a la democracia y al Estado de Derecho y aseguró que «responsabilizará» al propio Balza de los incidentes que se puedan producir por su actitud de «permisividad».

En la misma línea se manifestó el ministro de Administraciones Públicas, Javier Arenas, asegurando que lamenta mucho que el Gobierno vasco esté todos los días intentando «buscar subterfugios para que ETA y sus amigos puedan estar en la calle», en vez de buscarlos para que estén «en la cárcel».

La nota discordante llegó por parte de la portavoz municipal de IU-EB en el Ayuntamiento de Bilbao, Julia Madrazo, quien cree «correcto» el razonamiento esgrimido por el Departamento vasco de Interior para no prohibir la manifestación de mañana en la capital vizcaína. No obstante, Madrazo señaló que habrá que estar atentos para que no se haga un ejercicio «abusivo» de ese derecho, a fin de evitar que se convierta en un acto de apología del terrorismo. En ese sentido, hizo un llamamiento a la responsabilidad de los manifestantes para que «no prostituyan las garantías que ofrece el Estado de Derecho» y también pidió a la Ertzaintza que esté vigilante con el objetivo de preservar el orden público.

Documentos de ETA revelan que los terroristas participaron en la financiación de "Egunkaria"
Agencias Libertad Digital  21 Agosto 2003

Los documentos de la dirección etarra intervenidos en operaciones antiterroristas prueban que la banda financiaba a la empresa editora de Egunkaria. Su control sobre el diario era absoluto, hasta el punto de que los nombramientos tenían que recibir el visto bueno de ETA. El diario abertzale fue clausurado por el juez Del Olmo el pasado mes de febrero al considerarlo un instrumento etarra.

 El informe de la Guardia Civil sostiene que la participación de la banda terrorista en la financiación de Egunkaria SA fue puesta de manifiesto en la documentación interna de la banda y de la sociedad mercantil, al menos, en tres ocasiones. La relación, sostiene el documento, aflora desde el mismo momento en que se crea el periódico. Ya entonces, ETA controló la marcha de la supuesta venta de acciones. Los estrechos vínculos se mantienen. Así, según Europa Press, en 1993 el diario plantea a la dirección etarra acudir al continente americano para buscar aportaciones económicas entre círculos próximos al nacionalismo vasco ubicados en Sudamérica La banda terrorista dio el visto bueno. La tercera ocasión que revela la implicación de ETA en Egunkaria es cuando los terroristas se plantean aceptar o no las subvenciones que ofrece el Gobierno vasco para las publicaciones en euskera.

A través de la documentación interna intervenida a la dirección, también se constata que ETA decidió el nombramiento de cargos del Consejo de Administración de Egunkaria S.A. El informe sostiene que el 26 de febrero de 1993 Xabier Alegría informó por escrito a ETA sobre las personas que se estaban barajando para sustituir a José Miguel Zumalabe Goenaga en el cargo de consejero delegado que ocupaba desde la creación de Egunkaria hasta su fallecimento, en enero de 1993.

Estas personas fueron identificadas como Juan María Torrealday Navea e Ignacio María Uría Manterola. Aunque el primero era el preferido por los terroristas, este no aceptó. Finalmente, ETA dio luz verde al nombramiento de Uría como consejero y de Marcelo Otamendi Eguiguren como director del diario abertzale.

Alberdi vuelve a pedir un Congreso Extraordinario en el PSOE para debatir los planes de Maragall
EFE Libertad Digital  21 Agosto 2003

El líder del PSC no sólo quiere imponer su modelo federalista de Cataluña, también contempla “excepciones” para el País Vasco. Sus tesis, siempre aplaudidas por Elorza, ya son asumidas abiertamente por Zapatero. Aunque el giro nacionalista es un hecho, hay voces dentro del PSOE que reclaman que se consensúe el modelo de estado. Entre ellas, la de la crítica ex ministra Cristina Alberdi.

En menos de un mes, Cristina Alberdi ha pedido por segunda vez la convocatoria de un Congreso Extraordinario del PSOE que decida si acepta el cambio de modelo territorial que defiende Maragall. Las últimas declaraciones del socialista catalán, en un verano en el que desde PRISA se ha impulsado definitivamente el giro nacionalista del PSOE, han vuelto a escandalizar a la ex ministra de Felipe González.

Dice Maragall que la Constitución y el Estatuto son “disposiciones transitorias” y propone constituir una nueva región europea sobre el territorio de la antigua Corona de Aragón. A juicio de Alberdi, estas declaraciones “rompen con la postura tradicional del PSOE, por lo que resulta necesario que un congreso apruebe si hay o no cambio del modelo territorial que el partido siguió durante los últimos veinticinco años”. Esta circunstancia no ha llegado a contemplarla en momento alguno la dirección socialista. Únicamente, y a través de El País ha trasladado que los barones socialistas Bono, Ibarra y Chaves respaldan la postura de Maragall. Sin embargo, tanto el presidente extremeño como el castellano-manchego se han encargado en los últimos días de matizar esas informaciones difundidas desde el periódico de Polanco.

“No puede ser que cuatro barones se reúnan con Rodríguez Zapatero y luego se apruebe una decisión de esa trascendencia en el Comité Federal, porque esa no es una forma de actuar democrática”, sostiene la ex ministra Alberdi, que reivindica la cultura política de la transición para defender que “cualquier cambio constitucional debe efectuarse por consenso, como hicimos los socialistas cuando se aprobó que el Senado se convirtiera en cámara de representación territorial, y se precisó que era necesario el consenso de los principales partidos”.

El PSOE "se equivoca" en Cataluña y el País Vasco
La ex ministra coincide con el PP en que la dirección socialista ha cometido dos graves errores: el primero, no parar los pies de inmediato a una propuesta como la de Maragall, que no es una mera reforma del Estatuto del Cataluña; y el segundo no hacer una postura común con el Partido Popular frente al llamado Plan Ibarretxe. Sobre la política del PSOE en el País Vasco, es partidaria de las tesis de Redondo Terreros o Rosa Díez y critica la “obsesión por no ir de la mano del PP contra el proyecto de Estado Libre Asociado” del nacionalismo vasco, “cuando se han dado pasos conjuntos muy positivos, como el Pacto por las libertades y contra el terrorismo”.

En opinión de la ex ministra, “los socialistas y el PP también deberíamos ir juntos ahora, cuando se trata de oponerse a algo que rompe las reglas del juego. El PSOE se ha radicalizado mucho en los últimos tiempos, cuando son las posiciones más centradas, más moderadas, las que nos permitieron conectar con el electorado y ganar las elecciones”.

Muy crítica con la actitud de los socialistas en la crisis de Madrid, Alberdi no duda tampoco en cuestionar la labor de los asesores de Zapatero. Dice que el secretario general están dando muestras de “debilidad política” y cometiendo “errores de bulto” al dejarse guiar por unos asesores, entre los que cita al secretario de Organización, José Blanco, que se han convertido en un “problema”.

El PP, convencido de que Álava será el freno al "plan de locura" de Ibarretxe
El secretario general de los populares vascos, Carmelo Barrio, también acusa al lehendakari de pactar su propuesta con ETA
EUROPA PRESS / BILBAO El Correo 21 Agosto 2003

El secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, ha asegurado hoy que Álava "ha sido, es y será el freno y el tope al plan de locura de Ibarretxe", a la vez que exigió al lehendakari que no desvíe la atención y conteste "qué ha pactado con ETA y Batasuna en relación a su propuesta de libre adhesión con el Estado.

Barrio se refirió, de esta forma, a la pretensión del lehendakari, Juan José Ibarretxe, de que su propuesta cuente con el beneplácito de cada uno de los tres territorios vascos. Para Barrio, el último discurso de Ibarretxe "no es de ninguna relevancia".

En su opinión, el lehendakari" lo único que hace es seguir vendiendo el producto que se ha sacado de la manga, un plan que es más conflicto para todos, más división, más confrontación y más desacuerdo entre vascos". Tras considerar que "está bien claro que Álava es un freno al plan Ibarretxe, lo ha sido, lo va a seguir siendo y va a ser también su final y su tope", el dirigente popular aseguró que esta realidad "le molesta mucho al lehendakari, que sigue en esa línea discursiva de vender su plan".

Desviar la atención
A su juicio, cuando Ibarretxe habla de la aprobación de su plan en los tres territorios vascos "lo único que está haciendo es desviar la atención de lo que todavía no ha contestado el lehendakari: lo que ha pactado ya con ETA y Batasuna en relación con su plan". Barrio denunció que Ibarretxe "está compensando a Batasuna todos los días con las manifestaciones y las desobediencias e incumplimientos en relación con las sentencias del Tribunal Supremo para defender a este partido en el Parlamento vasco".

"Todo eso -añadió- es un precio que ya está pagando Ibarretxe a Otegi y a Batasuna en relación con su plan". El líder del PP vasco reiteró que el lehendakari "trata de desviar la atención permanentemente en relación con lo que es su plan que, simplemente, supone ruptura y más división".

Por ello, en nombre del PP, pidió a Ibarretxe "que retire y se olvide de ese plan que para alaveses, guipuzcoanos y vizcaínos no supone otra cosa que confrontación, división y ruptura". Asimismo, indicó que Ibarretxe sabe que su plan es "un profundo error" pero, sin embargo, "ha asumido un papel de telepredicador, en relación a su propuesta, y sólo habla de lo que esta convencido y lo trata de imponer y vender".

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