AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 23 Agosto  2003
Schwarzenegger y Cervantes
Juan Carlos ARCE La Razón 23 Agosto 2003

Banderas quemadas
Martín-Miguel Rubio Esteban La Razón 23 Agosto 2003

El nacionalismo, a disposición de ETA
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Agosto 2003

Manifestación proterrorista “sin incidentes”
EDITORIAL Libertad Digital  23 Agosto 2003

Desafío no, convivencia sí
JESÚS LÓPEZ-MEDEL ABC 23 Agosto 2003

Zapatero ha de aclarar su modelo
Editorial ABC 23 Agosto 2003

«Defensa de la ikurriña»
Luis María ANSON 23 Agosto 2003

Arte de lo imposible
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 23 Agosto 2003

La propuesta de Maragall
Editorial Heraldo de Aragón 23 Agosto 2003

Subirse al caballo de Jaime I
Lorenzo Contreras La Razón 23 Agosto 2003

El tribunal superior de Navarra prohíbe dos marchas auspiciadas por Batasuna
F. Nieto/J. García | Pamplona/Bilbao La Voz 23 Agosto 2003

Antiguos miembros del Ejército de Sadam cometieron el atentado contra la sede de la ONU
Libertad Digital  23 Agosto 2003

Schwarzenegger y Cervantes
Juan Carlos ARCE La Razón 23 Agosto 2003

Parece que el flamante candidato Schwarzenegger ha asegurado que si es elegido gobernador de California luchará contra la expansión del idioma español, al que considera el principal enemigo del inglés. Eliminará la enseñanza bilingüe y acabará con las ventajas educativas que en esa materia disfruta la comunidad hispana. Es decir, que con todos sus músculos va a hacer de Terminator nada menos que contra Cervantes, que era manco y pacífico.

El actor ha elegido un enemigo muy grande, incluso para sus violentas dotes exterminadoras. Porque con Cervantes sólo somos capaces de acabar en España, que es donde de verdad estamos dando la batalla frente al español. Hoy en día resulta más fácil estudiar en español en Estados Unidos que en determinadas comunidades autónomas españolas, por ejemplo, donde los castellanohablantes no tienen ninguna opción de seguir estudios en su propio idioma debido a la política de inmersión lingüística que en algunas partes de España se lleva a cabo. Y llegará un día en el que, para hablar un buen castellano, será preciso haber estudiado en el Liceo Francés o el Instituto Británico.

La importancia del español en el mundo es inmensa y todavía es mayor su auge como segunda lengua, esto es, como lengua aprendida. El incremento de quienes estudian español y lo aprenden, esto es, de quienes lo eligen como lengua de relación, es cada vez más grande. El único lugar del mundo donde el español pierde usuarios y donde se ponen trabas a su aprendizaje es, precisamente, España, tierra de anchísimas paradojas, donde se está renunciando a la lengua común para que los políticos sigan empecinados en sus trece, pues ya se sabe que trece es la docena española.

Schwarzenegger no sabe que con el español sólo somos capaces de acabar nosotros y perderá como político las batallas que ha ganado como actor si pretende enfrentarse nada menos que a Cervantes, que, con una sola mano, ha conquistado el mundo.

Banderas quemadas
Martín-Miguel Rubio Esteban La Razón 23 Agosto 2003

Desde hace treinta años aproximadamente, la rojigualda se nos quema y mancilla en Las Vascongadas, con bastante indiferencia casi siempre por parte de la autoridad competente, y con toda impunidad. Pero la última bandera quemada por los ignaros adláteres del Sr. Otegui ha molestado más que las miles de enseñas nacionales quemadas con anterioridad. ¿Por qué razón? Lo de siempre. La hipocresía cobarde de los falsos y acomodaticios patriotas que se ponen gallitos cuando el Gran Hermano ¬el Gobierno de España¬ comienza a hacer sus deberes insoslayables.

La idea de España fue traicionada y puesta en almoneda por los hombres que hicieron la Transición ¬cosa infinitamente peor que quemar las banderas históricas que la simbolizan¬ al entregarla vergonzosamente a los intereses oligarcas de las regiones españolas con frontera con Francia. Durante casi treinta años el vocablo «España» fue proscrito ignominiosamente del correcto vocabulario político y mercantil (los cajeros automáticos nos preguntan si hablamos el castellano, el catalán, el vasco, el gallego, el bable o el mallorquí), no apareciendo su nombre de vocales abiertas y centrales en prácticamente ningún discurso del «genus deliberativum». Y ahora se quiere castigar a Otegui y a sus gudaris por perpetrar un acto que en sí entraña mucha más fe en España que la que tienen todos los duces, comites y praesides que trajeron esta partidocracia cantonal.

A mí me reconforta la quema de las banderas de mi patria porque tal cosa significa que mi patria existe, tiene fortaleza y es poderosa para algunos españoles extraviados y perdidos de tanta corrupción ideológica y genealógica en los pasillos de la Historia. El ser de España ha sido vaciado y atropellado no por los etarras ¬que sólo son unos desalmados asesinos¬, sino por gran parte de los Gobiernos de esta misma España, que excluyeron por falta de fe en su país el estudio y el amor a la patria en todos los planes de enseñanza. Pero España desde hace ya cinco siglos implica un orden de valores profundos, indestructibles, y de difícil malabarismo.

Si no hubiese sido por ETA España hubiese entrado en una astenia mortal, merced a la corrupción masiva y mala conciencia del Estado «heredero». Ha sido ETA quien ha subrayado con sangre española nuestra existencia poderosa. Nos matan los que nos odian, respetan y temen; no los que nos desprecian, que nos han organizado en corrales con un grupo de gallitos para cada uno. En una situación de normalidad quemar una bandera de España sería una agresión intolerable si se hace con consciencia; quemarla en estos momentos con las manos de mozalbetes alimentados con el plan de estudios vasco ¬al que durante más de un lustro se vio vinculado hasta el pringue el Partido Socialista de Euskadi¬ no pasa de ser una gamberrada y un acto de mala educación programada. Del mismo modo que un padre que maleduca a sus hijos cumpliéndoles todos sus caprichos, no puede esperar que de un día para otro sus retoños dejen de ser voraces alimañas, tampoco el Estado Español puede frenar en seco la práctica deportiva, ya consuetudinaria, de quemar rojigualdas en Las Vascongadas. Bastante cosa es ya que el Estado Español haya cambiado su tendencia de pasividad suicida. Y esa tendencia, para triunfar, debe ser continuada, fuerte, pero no alocadamente rápida. Se debe recuperar el terreno perdido de españolidad poco a poco, despacio.

Con la velocidad con la que se perdió, no mayor. La firmeza con la que el Estado debe responder al ignaro y bárbaro independentismo prerromano debe tener en cuenta esta perspectiva histórica de continuada relajación acomplejada de los valores patrióticos. No hacerlo así sería temerario e injusto. La conciencia de los adolescentes vascos que queman banderas de España no es mayor que los que dividen la Historia de España en dos periodos transcendentales: antes de David Bisbal y después de Bisbal. El rearme nacional de España sólo puede hacerse a través de la educación del pueblo, una demopedia jacobina, y no a través de cargas policiales y la represión de una justicia pilotada. Porque este último método daría la razón a aquéllos que han sostenido que nuestro espíritu nacional es incorregiblemente disparatado y truculento. Yo no lo creo. Pero sostengo que una bandera tricolor legitimaría mejor el espíritu nacional.

El nacionalismo, a disposición de ETA
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Agosto 2003

El guión estaba previamente escrito y se ha cumplido de forma escrupulosa al pie de la letra. La manifestación de este viernes en Bilbao, promovida desde el brazo político de ETA, se ha convertido en un exponente de la realidad política que consiente y alienta el Partido Nacionalista Vasco. Ha respondido a lo que estaba previsto y que el Gobierno vasco conocía perfectamente. Una vez más, el nacionalismo vasco ha vuelto a dejarse llevar por el terrorismo etarra, dejando en evidencia sus verdaderos y únicos objetivos, confirmando con sus gestos que está dispuesto a mantener la compañía del entramado etarra para conseguir su objetivo común de la autodeterminación. Las calles de Bilbao han constatado que el PNV está cómodo con la compañía de los etarras y que, lejos de abandonarla, busca nuevas fórmulas de acercamiento.

Precisamente en este contexto, ha dicho el ministro de Justicia, José María Michavila, que la banda terrorista ETA se encuentra asfixiada y que el único oxígeno que recibe es el que les facilita el PNV desde las instituciones que controla. Es cierto lo que ha dicho el ministro, pero incluso se ha quedado corto. El PNV, y en este caso el Gobierno vasco, permitiendo manifestaciones como la de Bilbao, expone públicamente su cooperación con el terrorismo etarra. No echa una mano a los terroristas, se pone a su disposición con todos los resortes posibles que facilita el poder. El Ejecutivo de Vitoria, permitiendo la marcha de este viernes, está cediendo las calles de Bilbao como escenario de propaganda al terrorismo. Eso lo saben, lo permiten y lo consienten con todos los requisitos que requiere una colaboración directa y sin intermediarios con el entorno político de ETA, ilegalizado en España y perseguido ya internacionalmente.

El Partido Nacionalista Vasco, víctima de sus miedos, miserias, limitaciones y chantajes políticos ya no esconde su colaboración con Batasuna. Muy lejanos quedan en el calendario los tiempos en que esa colaboración no era tan pública y descarada: incluso en ocasiones se ejecutaba con una cierta vergüenza. Pero hace ya mucho que abandonaron ese falso pudor y ya no esconden la sintonía que existe entre el nacionalismo vasco y el entorno político de ETA. O es que ¿no es colaboración permitir a sabiendas que se manifieste una organización ilegal cuyo único objetivo es dinamitar el Estado de derecho con todos los medios a su alcance? Es más, además de colaborar, pretenden hacernos creer que la situación es normal en el País Vasco, donde las banderas se tiene que izar en los ayuntamientos a escondidas y de mala manera para evitar la violencia callejera.

Y es que de tanto mentir y repetirse a sí mismos que viven en la normalidad, se terminan acostumbrando a claudicar sistemáticamente ante las exigencias del terrorismo. Y esa realidad, por más que insistan, nunca puede ser normal. Es simplemente vivir a disposición del terrorismo.

Manifestación proterrorista “sin incidentes”
EDITORIAL Libertad Digital  23 Agosto 2003

El presidente del Grupo Popular en el Parlamento Vasco, Jaime Mayor Oreja, ha dicho en una espléndida entrevista publicada en el semanario Época que, “si España no hubiera sido tan débil, no hubiera tenido los mil muertos de ETA”. Mayor Oreja ponía de ejemplo de esa genérica “debilidad” la condescendencia con la que las autoridades españolas permitieron que Francia sirviera de refugio durante tanto tiempo a los etarras. El ex ministro de Interior podría también haber puesto de ejemplo de la debilidad moral de la clase política y mediática de nuestro país el que hayan tardado casi tres décadas en respaldar el endurecimiento de las penas a los terroristas o en darse cuenta de que no es dando representación política y financiación pública a los partidarios de ETA, ni negociando con la banda terrorista, como se va a acabar con ella.

Aunque afortunadamente se está experimentando un cambio en ese sentido, las reacciones de la inmensa mayoría de los medios de comunicación a la manifestación en la que han participado los partidarios de ETA y Batasuna en Bilbao denotan hasta qué punto en muchos aspectos los medios informativos siguen presos de una especie de “síndrome de Estocolmo”, o de una mera insensibilidad ante lo que ha sido un bochornososo e intolerable espectáculo.

Todos los medios de comunicación han destacado que la manifestación se ha celebrado “sin incidentes”. Al parecer, haría falta que los manifestantes se lanzaran a atacar físicamente a pacíficos ciudadanos o a destrozar inmuebles para que los medios hablaran de “incidentes”. Por lo visto, no es suficiente “incidente” que el lema con el que se convocara la manifestación —Apartheid ez— se dirigiese contra nuestro Estado de Derecho, al que se denigra impunemente como racista. Al parecer, no es un “incidente” el que los participantes hicieran apología del terrorismo con gritos de "Jotake irabazi arte” (Golpear hasta ganar)" o "Borroka da bide bakarra" (La lucha es el único camino). Tampoco el que los manifestantes hayan podido impunemete mostrar su solidaridad a los presos de ETA o portar pancartas con el lema "Batasuna aurrera" (Batasuna adelante). Finalmente, tampoco debe ser un incidente digno de mención para nuestros medios de comunicación ver a miembros de la ilegalizada Batasuna liderar la manifestación, entre los que figuraba Arnaldo Oteguí, quien sigue paseando y manifestándose libremente después de que hace unas semanas cediera el estrado a unos encapuchados para que quemasen la bandera española.

El repugnante “incidente” es la normalidad con la que en el País Vasco se vive la anormalidad de que se puedan convocar manifestaciones contra nuestro Estado de Derecho y homenajear a unos presos que lo están por haber asesinado a un millar de personas; el bochornoso “incidente” es que la presión de los nacionalistas y el miedo a los terroristas hayan llevado al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco a autorizar en Bilbao una manifestación de la misma índole que la que ha prohibido celebrar en Berriozar y en Pamplona el Tribunal Superior de Justicia de Navarra. Si tenemos que negar estos incidentes, lo que nosotros lamentamos es que la llamada "izquierda abertzale" se ha haya manifestado en contra de nuestro Estado de Derecho y favor de los presos de ETA sin que hayan sufrido el menor “incidente”, sino en un marco de “normalidad” que, retomando la expresión de Mayor Oreja, mejor debiera ser definida como debilidad.

Desafío no, convivencia sí
Por JESÚS LÓPEZ-MEDEL. Presidente de la Comisión de Justicia e Interior del Congreso ABC 23 Agosto 2003

El reto más relevante en los próximos meses va a ser dar respuesta a uno de los desafíos más importantes de nuestra reciente, apasionante e intensa historia constitucional de los últimos 25 años: el proyecto secesionista del nacionalismo vasco, en cuyos dirigentes cada vez cuesta más vez diferenciar entre el que antes se calificaba como «moderado» y el «radical».

Un elemento que caracteriza la madurez de los pueblos (y de sus gobernantes) es la capacidad para integrar y configurar de la forma más colectiva y plural el futuro. Y si hay algo que es contrario a esto es la pretensión de imponer a un sector muy numeroso de lo que es al menos la mitad de la sociedad vasca un modelo absolutamente excluyente respecto a aquello que no se identifican con la otra opción, la nacionalista. No sólo es un plan para separar el País Vasco de España sino lo que es pavoroso es que de modo consciente se procede con obstinación a profundizar en una fractura social interna en un pueblo que bastante ha sufrido la intolerancia, el terror y la «comprensión» hacia los causantes de esto por parte de una parte de la clase dirigente local, cuya primogenitura respecto a los «cachorros descarriados», hijos suyos, le hace ser poco beligerante respecto a aquéllos a los cuales une no sólo su origen sino también las pretensiones de futuro.

El reencuentro se produce en Estella cuando tras el impacto en toda la sociedad de lo que supuso el asesinato de Miguel Angel Blanco y el espíritu de Ermua, hasta un importante sector de los dirigentes del PNV se dejó llevar por el lado más humano, y en este sentido recordamos la sentida voz de Ardanza.

Pero cuando vieron que la propia sociedad iba a producir un aislamiento de los violentos y sus defensores, se produjo ese repliegue y esa conjunción de todos los sectores del nacionalismo para propiciar-lo tremendo es que siguiendo los dictados de la banda- un salto en el vacío y una línea de enfrentamiento extremo con las instituciones democráticas que dan cobertura al sistema autonómico y que es el que ha propiciado que éste haya tenido no sólo las cotas de autogobierno más altas de Europa, sino también de su propia historia.

El futuro va a requerir una claridad de ideas que permita explicar que frente al plan disgregador no caben juegos florales ni complejos irresponsables al igual que pretensiones enfermizas de diferenciarse de los que tenemos como referente la Constitución. Quienes lo hagan, en el País Vasco, Cataluña o en cualquier otro lugar incurrirán en una grave irresponsabilidad histórica.

Soy de los que piensan que el texto constitucional no tiene porque ser algo sagrado, pero al tiempo tengo muy claro que no se puede prescindir unilateralmente de las reglas establecidas y el Plan Ibarreche pretende un desprecio absoluto de estas. No debe olvidarse que el PNV no votó en contra de la Constitución y ésta posibilitó el Estatuto, el cual ha sido asumido por todos los demócratas como marco de convivencia.

Frente al cauce de convivencia integrador que representan la Constitución y el Estatuto, la pretensión del Plan Ibarrreche genera fractura y ahonda las discordias. Un proyecto en que una parte pretende imponer su modelo, sin intentar integrar a los que no piensan igual -al menos la mitad de la sociedad vasca-, es una iniciativa de desestabilización que no encaja, tampoco, en el marco europeo de convivencia y colocaría al País Vasco lejos de la UE a la que sólo se tiene acceso a través de la pertenencia a España.

Ya buena parte de los estamentos sociales vascos manifestaron hace un año su rechazo, y sus temores a este plan. La insistencia en querer llevar a cabo esta pretensión, con la oposición de una parte importante de la sociedad vasca, sería un gravísimo error.

La Constitución y el Estatuto responden a un delicado equilibrio de consensos, y la pretensión de modificar unilateralmente, como un desafío, esas normas, legitimaría al Estado a utilizar los mecanismos del Estado de Derecho con el fin de preservar la convivencia democrática.

Aun considerando el plan soberanista como un reto, una temeridad y un disparate, en sí mismo podría quedar como una broma o anécdota si no sucediera lo que está aconteciendo en el País Vasco, donde hay miles de personas que viven amedrentadas por el miedo y la ausencia de libertad. Cuando periodistas, profesores, intelectuales, estudiantes universitarios, amas de casa, cualquier persona comprometida con la libertad asume unos riesgos impropios de un sistema democrático, con todos los dirigentes de la oposición llevando escolta cualquiera podría preguntarse ¿dónde sucede esto?

El Plan Ibarreche tendría que ser el esforzarse para acabar con la banda mafiosa-terrorista, garantizar la libertad de todos los que viven en Euskadi, piensen como piensen, cerrar resquicios de comprensión respecto a aquéllos sectores partidarios del horror y de la ofensa a los derechos humanos más elementales y garantizar, también, un clima judicial no clientelista, independiente, no acomodaticio y sin miedos.

Los que tenemos responsabilidades públicas debemos saber anteponer a nuestra ideología un sentido no solo ético sino también de compromiso con la democracia. Así, sin renunciar a aquélla, los que somos socialistas o populares debemos sentirnos demócratas. Este es el reto al que tendrían que responder los dirigentes del PNV: ser demócratas antes que nacionalistas.

Zapatero ha de aclarar su modelo
Editorial ABC 23 Agosto 2003

LOS retazos de mayor o menor porte que se van conociendo de los planes que Pasqual Maragall tiene para Cataluña (y para lo que no es Cataluña o ni siquiera es España) resultan tan confusos como inquietantes en tiempo y forma. Enfrascado en las maniobras de aproximación al pensamiento del votante nacionalista ante a las elecciones de otoño, Maragall ha formulado un alambicado proyecto de euro-región económica que se correspondería con los antiguos dominios de la Corona de Aragón y que, además de las Comunidades Autónomas de Cataluña, Aragón, Valencia y las Islas Baleares, incluirían las regiones francesas del Languedoc-Roussillón y Midi-Pyrinées. El autor de la idea, que parece haber olvidado ya el federalismo asimétrico antes incluso de que alguien llegara a comprender su significado, niega en este nuevo alumbramiento cualquier móvil expansionista y anima incluso a algunos de los integrantes del futuro ente (a Aragón, por ejemplo) a emprender la misma estrategia con Navarra, La Rioja o la francesa Aquitania. El galimatías al que Pasqual Maragall quiere someter a la organización territorial es difícilmente perfeccionable.

Además del tantarantán que se propina a la Carta Magna (sin precedentes desde la propuesta de Ibarretxe), lo verdaderamente preocupante no es que el candidato socialista a la Generalitat se ponga a dibujar un mapa administrativo de hace cinco siglos para meterlo en la Europa del euro. Maragall es muy libre de rescatar un arcano medieval, aunque no estaría de más que antes hubiera consultado a alguna de las partes afectadas, dentro y fuera de España. Lo descorazonador es que la propuesta se haya acogido con manifiesto regocijo y complacencia dentro de la cúpula dirigente del socialismo, a pesar de que van siendo más las voces que critican o cuestionan el experimento (Bono, Alberdi). Alguien debería inquietarse en Ferraz de que todas las federaciones tengan su plan de reforma territorial o estatutaria (ya hablamos en estas líneas de la gratuita moda de hablar de la necesidad de reformar los Estatutos de Autonomía) hasta convertir a la dirección federal en una especie de embudo que se limita a aplaudir todo lo que se le propone desde las organizaciones regionales. Como la mayoría de esas ideas resultan de imposible conexión -nada tiene que ver el esquema del PSE de Patxi López con la rimbombante e inexplicada «España (y parte de Francia) en red» de Maragall- la Ejecutiva se limita a expresar sus parabienes a la última genialidad del penúltimo barón.

AÚN está por ver (y ya hace más de tres años de su llegada a la Secretaría General) que el líder del PSOE exponga con claridad cuál es su idea de cómo debe ser el «nuevo» marco de organización del Estado. Por lo pronto, habría de aclarar por qué es necesario cambiar un modelo que ha resultado más que satisfactorio y que ha puesto en práctica en las distintas Comunidades el mayor nivel de autogobierno que conoce el continente. La falta de criterio propio puede terminar por desfigurar el perfil y las características que han de adornar a quien pretende el Gobierno de España. Rodríguez Zapatero parece haber optado por una conciliación sin exigencia ni directriz precisa, más cómodo en decir «sí» que en decir lo que hay que hacer. Esa especie de «que no se enfaden» parece ser la principal línea de actuación del secretario general, lo que resulta una artificiosa (y a la larga yerma) manera de mantener aglutinado al partido en torno a sí y a sus expectativas presidencialistas.

DESDE los parámetros de la oportunidad, la propuesta de Maragall resulta también inconveniente, pues presenta referentes espaciales similares a los que plantea Ibarretxe en su plan independentista para el País Vasco, que afecta a otra Comunidad y a otro país. Es decir, introduce más confusión e inyecta ánimos en el PNV, que puede utilizarlo como coartada cuando, en breve, presente su proyecto soberanista. Aunque el alcance último de ambas reformas sea diferente, la formulación de nuevos entes supra-autonómicos y supra-nacionales alivia la soledad en la que se hallaba Ibarretxe. Es preciso que Zapatero ponga rumbo a su proyecto, que hoy por hoy navega entre la indefinición y la cerrada ovación a todo lo que llega a su mesa con tal de no incomodar a sus baronías.

«Defensa de la ikurriña»
Luis María ANSON 23 Agosto 2003

de la Real Academia Española La Razón

Los proetarras pidieron que se autorizase una manifestación «en defensa de la ikurriña». Coño, qué cosas, defender la ikurriña, cuando la bandera regional vasca ondea sin problemas en todos los ayuntamientos de aquella comunidad, se agita con sorna en actos variopintos, se exhibe cubriendo edificios enteros como hacían los falangistas con las cinco flechas simbólicas que introdujeron a toda prisa, al sonar las campanas de la transición, en el carcaj de la Historia. El Gobierno de Arzallus y su marioneta Ibarreche se escudan en el despropósito y autorizan cínicamente la manifestación «en defensa de la ikurriña». Los membrillos temblorosos, es decir, los jueces acollonados, se tragan la camelancia y respaldan la autorización.

La verdad es que un Gobierno vasco decente debería promover una manifestación en defensa de la bandera española, que es la de todos, pero que no ondea habitualmente en ningún ayuntamiento de las provincias vascongadas y cuando se la iza en alguna fiesta patronal se arma la marimorena, la del pelo al huevo, la de San Quintín, la de Dios es Cristo. Las manifestaciones «en defensa de la ikurriña» suelen terminar con la quema, ante las cámaras de las televisiones y la policía de Ibarreche, de la bandera española. ¿Se imaginan ustedes si fuera al revés, si una manifestación en defensa de la bandera española terminara en la Plaza Elíptica de Bilbao con la quema de una ikurriña?

Vivimos en el puro eufemismo. Los terroristas y sus cómplices han impuesto la dictadura del miedo en el País Vasco. Y eso no se arregla con parches ocasionales. Hay que descargar todo el Estado de Derecho sobre los que se carcajean de la ley, sobre los que violentan con descaro la Constitución.

Arte de lo imposible
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 23 Agosto 2003

SEGÚN se mire, la política puede parecer fácil como un juego de niños o endiablada como el álgebra superior. Todo es cuestión de perspectiva. Si un partido goza de una etapa de bonancible cohesión interna y vive ayuno de luchas y discrepancias, se dirá que vive sometido a la dictadura cruel de su líder máximo y que carece de todo vestigio de democracia interna. Si, por el contrario, se asemeja más bien a un coro disonante en el que cada cual va a lo suyo y canta la melodía que le place, se dirá que carece de proyecto y de liderazgo y que es incapaz de gobernar. A los gobiernos se les hace responsables hasta de los rigores climáticos. Y lo que nadie previó debió ser previsto por los gobernantes, esos videntes de la cosa pública. Por mi parte, me resulta admirable que alguien sea capaz de gestionar el laberinto de un pequeño municipio. Ante estos hechos, la política me parece un arte dificilísimo emparentado con los deportes de alto riesgo.

Pero si uno se asoma a la chusma madrileña y marbellí, y de tantos otros lugares, la política parece cosa de sentido común. Cualquier imberbe podría ser diputado autonómico o concejal y mejoraría a los ejemplos citados. No hace falta ser Pericles para aventajar a esa pléyade de horteras semialfabetizados y de moral aún más endeble que sus inteligencias. Aunque bien mirado, también el ejercicio intelectual está sembrado de dificultades. Si no que se lo digan a Augusto Roa Bastos, tan sutil discernidor de tiranías: rayo justiciero con la que asoló Paraguay y solícito devoto de la que anega Cuba. Al parecer se puede ser un notable escritor -tampoco hay que exagerar, Roa no es Virgilio- y, a la vez, un botarate político y moral.

Pero lo más difícil es quizá ser oposición leal. Nada atormenta tanto a un político mediocre como tener que anteponer el interés nacional al partidista. Si algo va bien o no muy mal, el camino hacia el poder será mucho más empinado. Luego, todo va mal. Y si se puede contribuir a que así sea, torpe sería no hacerlo.

Por mi parte, estoy tranquilo. Sé que tanto el PP como el PSOE se oponen y se opondrán a la destrucción de España. Aunque algo me inquietan las cursilerías que algunos exhiben bajo la forma de los «modelos de Estado» y las «sensibilidades» diferentes. Tampoco ignoro que las disensiones entre los dos grandes partidos nacionales se contemplan con regocijo por los separadores profesionales. En este sentido, estoy tranquilo y confío casi tanto en el españolismo de Ferraz como en el de Génova. Los dos aman a España, aunque uno parece amar más al Estado español que a España, lo que no es lo mismo. Cierta inquietud provoca la tenacidad de Pasqual Maragall en concebir la Constitución como una especie de efímera estación de paso hacia el federalismo asimétrico. Por mi parte, estaría más tranquilo con Nicolás Redondo o Rosa Díez al frente del PSE, con Francisco Vázquez en la secretaría general del PSOE, con Maragall en Convergencia y con Odón Elorza en el PNV. Pero hay que tener fe. España aguanta casi todo. También comprendo el doloroso sacrificio que a la oposición le costaría un poco más de patriotismo y un poco menos de partidismo en el asunto de Irak. Pablo Planas escribía con lucidez ayer en estas páginas que en el PSOE también esperan al sucesor. Confieso que esta sucesión me apasiona bastante más que la anunciada y abierta en el PP. Con todo esto, uno se atrevería a corregir al gran político español de la Restauración y afirmar que la política es el arte de lo imposible. Empresa de titanes, a veces ejercida por mediocres y truhanes.

La propuesta de Maragall
Editorial Heraldo de Aragón 23 Agosto 2003

PERIÓDICAMENTE, Pasqual Maragall, candidato socialista a la Generalitat de Cataluña, viene refiriéndose a su propuesta formal de reforma estatutaria, uno de cuyos puntos menciona las "relaciones exteriores" de la Generalitat y su "especial atención a las relaciones con Aragón, País Valenciano, las Islas (Baleares) así como con Andorra y las regiones fronterizas del sur de Francia". La idea general, de partida, tiene interés y buen sentido, pues se refiere a territorios vecinos y con historia común, a los cuales, sin duda, beneficiaría estrechar relaciones económicas y culturales. Pero Maragall ha ido añadiendo rasgos a su idea inicial y esta semana ha planteado una "macrorregión" europea, con 17 millones de habitantes, que incluiría partes de dos Estados de la Unión y, además, a un país soberano y no comunitario. Y ello sin contar, al menos que se sepa, con las partes implicadas. Entre ellas, Aragón.

El fuerte personalismo y la buscada imprecisión de Maragall, en plena carrera hacia la presidencia de la Generalitat, han sido criticados por Cristina Alberdi, que pide un congreso extraordinario para tratar el modelo socialista de Estado. Mientras López-Aguilar y Chaves apoyan Maragall, el portavoz del PSC, Joaquim Nadal, aviva la polémica al decir que el asunto concierne sólo al PSC. Es evidente que atañe a muchas más instancias, empezando por las Comunidades "elegidas" por Maragall. Los gobernantes de Baleares y Valencia -del PP- rechazan la propuesta, pero también los socialistas valencianos, que sí se han pronunciado, a diferencia de Marcelino Iglesias, que guarda un calculador silencio. El PSOE y Maragall tienen derecho a presentar propuestas de organización del Estado y de mayor autogobierno. Pero, en asunto de tanto fuste e implicaciones, los ciudadanos tienen derecho a exigir a cualquier partido una claridad que, de no existir, puede incluso viciar el objetivo.

Subirse al caballo de Jaime I
Lorenzo Contreras La Razón 23 Agosto 2003

Éramos pocos y parió la abuela. Claro que este parto se veía venir. Se trata de Maragall y su proyecto de la Corona de Aragón. Tenemos los españoles, unos más que otros según las responsabilidades y preferencias, el problema vasco. Pero no era difícil atisbar que en Cataluña residía y reside una buena parte de la complicación que se gesta en torno al futuro del Estado de las Autonomías. Estaría bueno que al final vayamos a echar de menos a Jordi Pujol, o que a Pujol, que viene a ser lo mismo, lo haga bueno Pasqual Maragall. Del que ya no se sabe si continúa firme en su ideario federalista o se inclina de modo definitivo por la defensa de la asimetría soberanista disfrazada de reforma del «Estatut», reducido por él, junto con la Constitución, a «disposición transitoria». De todos modos, la aspiración a que se configure una nueva región europea sobre el solar histórico de la Corona de Aragón es probablemente una majadería mayor que el «Estado Libre Asociado» made in Ibarreche.

Pero una majadería puede ser peligrosa cuando el concepto de España se cuestiona. Aquí se necesita un golpe de timón, aunque la palabra «golpe» suene mal, lógicamente. Digamos que se requiere un «golpe de calor» patrio, que no patriotero, capaz de reconducir tanto desvarío político. Lo malo es que actitudes como la de Maragall, que podía haber sido la alternativa razonable y compensadora de tanto soberanismo vasco, ha venido a sumar complicaciones. El líder socialista (?) catalán, descendiente de aquel Joan Maragall que escribió la «Oda a España» en términos de españolidad catalana, seguramente considera «poesía transitoria» la explosión lírica de su ilustre antepasado.

Ahora que tanto se habla de oportunismo, cabría atribuir una buena dosis de ello al señor Maragall. Oportunismo doble. Por una parte, cuando aprovecha como ingrediente de la campaña preelectoral catalana, la campaña inducida sobre el reino de Aragón, subiéndose al caballo de Jaime I. Por otro lado, el oportunismo que se deriva de la debilidad política congénita de José Luis Rodríguez Zapatero y sus edecanes. Aunque Felipe González no inspire un recuerdo tranquilizador como guía de España, procede preguntarse si, en cuanto supremo dirigente del PSOE, habría Maragall osado plantearse su bodrio soberanista.

Acierta Cristina Alberdi, ex ministra con González y ex secretaria general de la Federación Socialista Madrileña, cuando reclama la celebración de un congreso extraordinario del partido. El detonante de ese acontecimiento sería el delirio de Maragall, pero hay más cosas que ventilar en un cónclave de esa naturaleza. Cristina Alberdi es lúcida valiente. Se supone que Bono, que ya empieza a reaccionar, y Rodríguez Ibarra tendrán algo que añadir, entre otros.

El tribunal superior de Navarra prohíbe dos marchas auspiciadas por Batasuna
Los magistrados rechazan el recurso aberzale contra el veto de la Delegación del Gobierno. Miles de personas recorren Bilbao, con permiso del Ejecutivo vasco, en defensa del partido ilegalizado
F. Nieto/J. García | Pamplona/Bilbao La Voz 23 Agosto 2003

El Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) prohibió ayer, mediante sendos autos, la celebración de dos manifestaciones en Berriozar —prevista para hoy— y Pamplona —para el próximo martes—, al considerar que numerosos indicios permiten concluir que están impulsadas por el entorno de la ilegalizada Batasuna. Estas resoluciones judiciales dan la razón a la Delegación del Gobierno, que había prohibido las convocatorias. Sus promotores recurrieron esta decisión ante los tribunales aunque, en el caso de Berriozar, anunciaron su intención de celebrarla pese al veto administrativo, bajo el lema No apartheid. Berriozar, Euskal Herria Aurrera.

El tribunal aprecia que la leyenda «es coincidente o similar a la de la campaña iniciada por las ilegalizadas HB, Batasuna, EH y AuB, e idéntico al usado en la manifestación de San Sebastián el 9 de agosto, en que quedó patente la vinculación de la campaña No apartheid con las asociaciones disueltas por el Supremo y con ETA». La manifestación de Berriozar está respaldada por Iñaki Ekisoain, edil de la plataforma aberzale Berriozar Baietz, que aseguró que tenían «voluntad de que la manifestación se lleve a cabo de forma totalmente normal».

En cuanto a la convocatoria de Pamplona a favor de la autodeterminación para el País Vasco, el TSJN da también la razón a la Delegación del Gobierno y concluye que la prohibición no es una medida desproporcionada. La justicia navarra estima que el lema Reivindicar el derecho de autodeterminación como fórmula de paz para Euskal Herria es «coincidente con otros anteriores que han desembocado, en las manifestaciones en que se utilizaron, en graves incidentes de trascendencia penal».

La resolución sostiene que bajo estas consignas «se ha apoyado a los grupos ilegalizados» y, agrega, en estas convocatorias «se ha quemado la bandera nacional y se han proferido gritos de apoyo a ETA». Por ello, razona, la prohibición es «adecuada», dado «el peligro para personas (tanto físico como psíquico) y bienes que la convocatoria comporta, y visto además el resultado de concentraciones anteriores».

Vigilancia de la Ertzaintza
Entretanto, miles de personas acudieron ayer en Bilbao a la convocatoria de una particular (apoyada por la ilegalizada Batasuna) en contra del apartheid y a favor de la autodeterminación. La marcha, bajo una fuerte vigilancia de la Ertzaintza, transcurrió sin incidentes y se desarrolló entre gritos a favor de la independencia, en defensa de la izquierda aberzale, en contra de la bandera española y del PNV. La cúpula de Sozialista Abertzaleak (Otegi y Jone Goirizelaia, entre ellos) copó la cabeza de la polémica marcha, autorizada por la Consejería de Interior y el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que rechazó la víspera la petición de prohibición de la Fiscalía General del Estado. La convocante, una mujer de 90 años, siguió su desarrollo en un furgón. A lo largo del recorrido, además de tildar al PNV de «traidor» y «español», se lanzaron gritos como «golpear hasta ganar», habitual del entorno de ETA.

Antiguos miembros del Ejército de Sadam cometieron el atentado contra la sede de la ONU
Libertad Digital  23 Agosto 2003

Los investigadores del atentado contra la sede de la ONU en Bagdad estiman que los autores del ataque eran miembros del antiguo Ejército de Sadam Husein. Primero, porque la bomba estaba cargada con explosivos militares y, además, porque recibieron ayuda de varios ex espías iraquíes que trabajaban contratados por la propia ONU.

De confirmarse las sospechas de los investigadores del atentado contra el hotel "Canal", la solidez del equipo de seguridad e inteligencia de las Naciones Unidas quedaría gravemente cuestionada, ya que la ONU tenía contratados a ex espías del régimen de Sadam Husein que pudieron colaborar en la comisión del ataque terrorista, que se cobró la vida de al menos 27 personas, entre ellos el militar español Manuel Martín Oar.

En su edición de este viernes, el periódico estadounidense The New York Times publica que los investigadores de EEUU al frente del caso han descubierto que todos los guardias de la compañía privada encargada de la seguridad del hotel "Canal", sede de la ONU en Bagdad, habían trabajado como agentes de los servicios secretos iraquíes. Estos espías eran, por ejemplo, los que acompañaban a los funcionarios de la ONU en sus desplazamientos, entre ellos los inspectores de armas, antes de la guerra que acabó con el régimen de Sadam Husein.

Como parte de su trabajo, los espías estaban obligados a advertir al régimen de los pasos más inminentes de los funcionarios de la ONU en Irak, para que el Ejército pudiera esconder lo que no debían encontrar los inspectores de armas. De hecho, cuando el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, compareció ante el Consejo de Seguridad de la ONU para mostrar pruebas sobre la situación de Irak, lo que denunció con mayor ahínco fue precisamente que los iraquíes eludían cualquier tipo de control de su armamento por parte de la ONU.

Un gravísimo fallo de seguridad
Los espías trabajaban en el inmueble desde antes de la guerra y, cuando concluyó el ataque al régimen de Sadam Husein llevado a cabo por la coalición anglo-estadounidense, la ONU decidió mantenerlos en sus puestos porque, según explica The New York Times, ya conocían sus procedimientos de trabajo. Esta decisión, escasamente profesional por parte de los responsables de seguridad del despliegue de Naciones Unidas en Irak, ha sido confirmada por una fuente de la ONU.

Bajo anonimato, la fuente ha explicado a la agencia de noticias francesa AFP que varios indicios apuntan que los agentes de seguridad actuaron como espías a favor de los terroristas organizadores del atentado. "Había por fuerza cómplices iraquíes en el interior que han dado información a los autores del atentado", dijo la fuente, para destacar que los responsables del ataque sabían que el representante de Naciones Unidas en Irak, Sergio Vieira de Mello, se encontraba en el interior del inmueble.

El camión-bomba estalló justo debajo de una habitación en la que se encontraba Vieira de Mello y el vehículo estaba aparcado en una zona destinada al personal de las Naciones Unidas, lo que abunda en la tesis de que hubo informadores internos y de que alguien facilitó la colocación del camión-bomba en el lugar más adecuado. Asimismo, el ataque se produjo mientras se celebraba una rueda de prensa en el interior del edificio, por lo que sus autores también sabían que tendrían la propaganda asegurada.

¿Explosivos militares en un ataque terrorista?
Por su parte, la emisora de televisión estadounidense CNN ha confirmado, de fuentes del FBI en Bagdad, que los explosivos usados en el atentado pertenecían a las Fuerzas Armadas del derrocado gobierno de Irak. Tom Fuentes, miembro del FBI responsable de la investigación, confirmó a CNN que la bomba no era de fabricación "casera", sino que se elaboró con explosivos de uso militar y que no eran necesarios grandes conocimientos para montarlo. Fuentes afirmó también que la bomba se fabricó con unos 500 kilos de municiones, incluyendo una bomba de 250 kilos que formaba parte del arsenal de régimen anterior.

Estos hechos llevan a sospechar a los responsables de la investigación que quien estaba detrás del atentado contra la ONU en Bagdad era el propio Ejército del depuesto líder iraquí, Sadam Husein. De hecho, el periódico estadounidense The Washington Post publicaba este jueves que, tras la guerra, los supuestos terroristas islámicos en Irak no eran más de 200 y carecían de estrategia. Sin embargo, según un experto militar consultado por dicho rotativo, los grupos de resistencia formados a partir del Ejército de Sadam Husein suman miles de miembros, cuentan con armas y material, y conocen el terreno.

Este jueves, un supuesto grupo terrorista, desconocido hasta ahora y autodenominado "Vanguardias Armadas del Segundo Ejército de Mahoma", reivindicó la autoría del atentado de Bagdad. El grupo, que tiene visos de estar formado por antiguos miembros del Ejército de Sadam, hizo la reivindicación en un comunicado divulgado por el canal emiratí de televisión Al-Arabiya, en el que declaraba "la guerra a los extranjeros” en Irak y amenazaba con perpetrar “mas actos similares".

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