AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 29 Agosto  2003
El idioma español genera el 15 por ciento del PIB
Luis María ANSON La Razón 29 Agosto 2003

Maragall y Elorza, el show del verano
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 29 Agosto 2003

MIRA, MANOLO, LAS PLAYAS
CARLOS HERRERA ABC 29 Agosto 2003

Adéu, Maragall
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  29 Agosto 2003

Intenciones arteras
Editorial El Ideal Gallego 29 Agosto 2003

El PSOE entra en barrena
Ignacio Villa Libertad Digital  29 Agosto 2003

De tranquilo a impaciente
Antonio Martín Beaumont La Razón 29 Agosto 2003

Maragall llega tarde
Aleix Vidal-Quadras La Razón 29 Agosto 2003

Los pecados de la partición
Alejandro Muñoz-Alonso La Razón 29 Agosto 2003

¿Hasta cuándo
Cartas al Director ABC 29 Agosto 2003

¿Bono contra todos
Antonio Jiménez La Razón 29 Agosto 2003

Encapuchados atacan los coches de dos ediles del PSN en Alsasua
PAMPLONA  EL CORREO 29 Agosto 2003

 

El idioma español genera el 15 por ciento del PIB
Luis María ANSON La Razón 29 Agosto 2003

de la Real Academia Española

El inolvidado Ángel Martín Municio dirigió poco antes de morir un imponente trabajo de investigación que, con el título «El valor económico de la lengua española», ha publicado la Fundación Santander. He aprovechado estas fechas agosteñas para meterle el diente al libro y me he encontrado con un plato especialmente sabroso condimentado, bajo la dirección del académico desaparecido, por Antonio Espasa, Javier Girón, Daniel Peña, Mónica Benito, Agustín Cañada, Pedro Galdeano y Clara García.

Entre todos han puesto en pie un musculado trabajo científico, revelador sobre todo para los que, a la vez que defienden con razón el catalán o el vascuence, tratan de vejar y marginar el castellano, que es el segundo idioma del mundo y que genera económicamente para España el 15 por ciento de nuestro producto interior bruto, lo que lo sitúa en parangón con los renglones más destacados de nuestra economía.

En vista de lo cual, se regatean a la Real Academia Española unos presupuestos ya de por sí raquíticos, se soporta sin entusiasmo al Instituto Cervantes y se restringen los dineros para impulsar culturalmente la realidad y el fulgor del idioma castellano. Todos sabíamos que el español es el mayor tesoro cultural de las veintidós naciones hispanohablantes. Ahora sabemos, gracias a la obra póstuma de Martín Municio, que es también un formidable negocio, vertebrador imprescindible de la entera economía nacional.

Maragall y Elorza, el show del verano
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 29 Agosto 2003

EL ALCALDE de A Coruña, el socialista Francisco Vázquez, dijo en una ocasión, refiriéndose a su propio partido: «Perdimos las elecciones generales, perdimos las elecciones municipales y ahora sólo nos falta que Maragall gane en Cataluña».

Maragall ha sido la performance del verano. El disparate anacrónico que vende como canción del verano no se sostiene casi ni por él mismo en su confuso enunciado. Dice el propio Maragall que la región europea que pretende construir albergaría a «doce, quince o diecisiete millones de habitantes, que son los que se necesitan para empezar a tener peso en Europa». Que en su propuesta estrella no sepa aún a cuántos millones de habitantes englobará demuestra lo que le importa la gente y también lo elaborada que está. Por otra parte, si se necesitan diecisiete millones de habitantes para empezar a sonar en Europa, no digamos el ruido que se puede hacer con cuarenta millones realmente existentes en España, con perdón.

Pero quizá lo más grave es la reiterada vocación de Maragall por hablar siempre en nombre de Cataluña, como si él detentara la exclusiva de esta denominación de origen plural y diversa. Reclama una diversidad y una pluralidad al Estado que él parece incapaz de aplicar dentro de Cataluña, incluso antes de llegar a la presidencia. No hace falta ser un lince para pensar que en Cataluña hay, por los menos, tres o cuatro opiniones distintas a las de Maragall, lo que le invalida de saque para encabezar todo el rato sus disparates con la frase «Cataluña piensa», y así.

El caso es que la melonada de Maragall se suma al disparate de Ibarretxe y parece animar a dirigentes de IU de Andalucía a pedir la autodeterminación para Andalucía, lo que confirma, de forma empírica, que la estupidez es el mal más contagioso que existe entre los humanos. De seguir por esta línea, le van a permitir a Aznar que designe a Bartolín como candidato con la certeza de que ganará por mayoría absoluta.

Maragall había conseguido pasar hasta ahora como un político cargado de futuro, con proyectos novedosos; un político de esos que reclaman soluciones imaginativas e inteligentes, innovadoras, y uno les cree lo que dicen. Pero el planazo de Maragall consiste en sacarse de la manga de la Historia la Corona de Aragón, sin la aquiescencia de aragoneses, valencianos, mallorquines y no digamos ya franceses, país, como ustedes pueden imaginar, en el que no se habla de otra cosa: cómo desmembrar la nada jacobina Francia para unirse, por el sureste, a Cataluña; y por el suroeste, a la comunidad autónoma vasca.

El fiel escudero de Maragall en la comunidad vasca, Odón Elorza, acaba de recomendar a los políticos vascos que se masturben: «La masturbación es algo necesario que los políticos deberían practicar con más frecuencia», ha dicho Onán, digo Odón, Elorza en un despliegue oral que demuestra que posee información de primera mano sobre la escasa extensión del vicio solitario entre sus compañeros políticos.

De manera que si las propuestas imaginativas y de futuro cabalgan a horcajadas de la Corona de Aragón y la masturbación, entenderán ustedes que algunos prefiramos seguir mirando hacia delante con la certeza de que el sentido común y la aplicación política del sentir de la mayoría son los elementos más revolucionarios y modernos que podemos encontrar para resolver los problemas reales. Fíjense, no ha hecho falta ni siquiera esperar a que presenten oficialmente el delirio de Ibarretxe para que los propios nacionalistas vascos hayan puesto a enfriar su disparate. Ayer era urgente, decisivo, inaplazable, crucial, histórico; hoy, ellos mismos, sin necesidad siquiera de echar las culpas a Madrid, se han dado cuenta de su anacronismo y se han dado un plazo -Begoña Errazti dice que hasta el 2005- antes de poner de largo el plan para terminar de descoyuntar la convivencia en la comunidad autónoma vasca.

MIRA, MANOLO, LAS PLAYAS
por CARLOS HERRERA ABC 29 Agosto 2003

NO me resisto, no puedo; lo intento pero no puedo. Me digo cada mañana: «no hablarás de Maragall en vano»; y el caso es que consigo olvidarme por momentos del personaje y de los personajes que jalean al personaje... pero, al final, uno se pone frente al teclado y se le van las manos, vuelan solas sobre las letras y le encuentran a él. A él y a los que, como digo, aplauden la iniciativa de él: entusiastas, pelotas u oportunistas, unos cuantos líderes socialistas dicen que esa es la idea más brillante que se ha tenido desde el entierro de El Cid, y levantan la mano, inquietos y agitados, como si pidieran al profesor permiso para ir a orinar. Todos a reformar estatutos. Vamos, que no quede ni uno. Empezando por el andaluz, si hace falta: yo creía que los andaluces estábamos en la batalla de igualar nuestros marcadores al resto de España, pero se ve que lo que necesitamos es reformar el cuento de las transferencias; pues nada, Manolo, si tu dices que hay que reformar la leña, pues se reforma, que el que sabes de eso eres tú, no yo; pero ojito con la soplapoyez de la euro-región que me parece que nos la van a meter doblada.

No hace muchos días, un periódico catalán -«El Periódico de Cataluña», excelente diario del que guardo días inigualables en mi memoria de lector- publicaba una serie de artículos dedicados a las playas andaluzas en las que el sujeto que escribía emitía juicios despectivos y ultrajantes para con los ciudadanos que pasaban el verano en Matalascañas o en Chipiona. Dibujaba una realidad cotidiana con trazo grueso y racistoide y adoptaba la misma postura que adoptaría un inglés de antaño paseando por un campo de leprosos: con el pañuelo en la nariz, describía una masa subdesarrollada y primitiva, chillona, pobre y ordinaria. Mentaba, como no podía ser de otra manera, a las vírgenes locales -yo me andaría con cuidado con eso y dejaría las vírgenes aparte: a ningún periodista andaluz se le ocurriría escribir que a la Moreneta la tienen negra los catalanes de tanto pedirle o memeces equivalentes- y establecía paralelismos no demasiado afortunados entre la población y sus héroes locales, tipo Rocío Jurado, por ejemplo. En fin, no hay que darle más importancia, tal vez sea que un mal día lo tiene cualquiera; no obstante, ningún diario de por aquí ha escrito una serie sobre las playas de Lloret o las de Malgrat, que tienen su guasa, entre otras cosas porque describir colectivos de forma despreciativa es una forma de injusticia manifiesta. Y no estamos para eso.

Pues quién sabe si ese aire de superioridad tan de periódico catalán es lo que nos espera a los que tenemos menos Dios en el pan: la euro-región que tanto entusiasma a mi amigo Chaves no deja de ser una forma de decir a los demás que los demás somos de playa pobre y que nos vayamos buscando las coquinas. Puestos a juntarnos, a los andaluces nos tocaría regionalizarnos con el norte de Marruecos, que no es exactamente Europa, y ver de qué manera les colocamos las naranjas y las alfombras mientras recuperamos nuestro pasado idílico andalusí, ese, según el cual, esto era un oasis de tolerancia, pluralidad y cultura por los cojones.

Suerte que, como vamos a renovar el Estatuto, eso no va a pasar. Nos entretendremos en nuestra playa mientras el resto va estableciendo alianzas nacidas de una noche vaporosa e iluminada.

Si prosigue la idea de Maragall, la de la comunidad económica mediterránea -no política, económica, eso ya lo sabemos-, los aragoneses, al menos, tendrán playa: ignoro si le dedicarán diversos artículos, pero los de Zaragoza habrán ganado una salida al mar por Barcelona. Serán las Playas de La Corona. Qué bonito.

carlos@carlosherrera.net

Adéu, Maragall
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  29 Agosto 2003

Oscuro iluminado, pirómano de cartas magnas, Maragall no siente la llamada de la Historia sino de la leyenda. Es el nieto que ha de hacer realidad los versos del abuelo vate. En uno de los poemas predilectos de las autoridades educativas catalanas cantó Joan Maragall, entre otros desatinos (traduzco libremente): “...todo perdiste –nada tienes. / España, España –vuelve en ti, / ¡arranca el llanto de madre (...) ¿Dónde estás, España? –No puedo verte. / ¿No oyes mi voz atronadora? / ¿No entiendes esta lengua –que te habla entre peligros? / ¿Acaso ya no sabes entender a tus hijos? / ¡Adiós, España!”.

La “Oda a Espanya”, escrita nada menos que en 1898, marcó al nieto aventajado. Por directa llamada de la sangre, el hombre que puede regir el destino de Cataluña se dispone a entonar, esta vez de verdad, el “Adéu, Espanya”. No son comunes lecturas las que lo enlazan con los plañideros del noventa y ocho. Es la herencia sectaria que opera sobre un espíritu altanero de historiador amateur, erigido en temor del Mediodía francés tras arriesgadas volteretas mentales. Pilotando su máquina del tiempo ha ido a caer en plena Corona de Aragón. Iletrado con pátina de culto, gasta ese tono de suficiencia que los catalanes tenemos que aguantar a los apellidos “de toda la vida”. Tiene en mente desandar España en un retroceso que nadie le ha pedido y que él cifra en siglos y no en milenios sólo porque sus conocimientos no le permiten llegar a Roma. Y eso a pesar de haber perdido el juicio político, con el eco olímpico en los oídos, en la ciudad eterna, donde comprendió que había superado a su admirado Porcioles. Donde decidió ser Jaime I.

Esta broma de reinos, poemitas y vanidades tendría gracia si el candidato socialista no fuera tal. Recordaría las alucinaciones de esos tipos que se creen Cagliostro. Pero se trata de la voz del cinturón rojo, y está vendiendo su aventura a una militancia que adoraba a Guerra, a una inmigración que se dejó catalanizar por razones estrictamente pragmáticas, a votantes urbanos del siglo XXI y, qué incomodidad, también al PSOE: a Bono, a Rodríguez Ibarra, a Alberdi, a Gotzone Mora. Sólo su colega pirómano Odón Elorza aplaude entusiasmado la iniciativa de matar el consenso constitucional, romper el partido e inaugurar una larga época de inestabilidad.

Con los mimbres del legado de su abuelo cebolleta y la osadía de su partido leninista, el vejete con más ocurrencias de la transición municipal ha articulado un discurso que podrá parecer delirante (Artur Mas mentó su delirium tremens y le tuvo que pedir disculpas), pero a los universitarios de Barcelona Maragall les parece un político razonable y moderado. ¿Opinarán lo mismo sus votantes naturales de Cornellà, Esplugues y Santa Coloma, que nunca han dejado de sentirse españoles? A ellos corresponde decidir si optan por el fin de la estabilidad nacional (y, por tanto, de la prosperidad) o si le dicen, con su abstención o con su voto, “Adéu, Maragall!”, y mandan de una vez a freír espárragos a los progres de la burguesía catalana que llevan tres décadas intentando lobotomizarlos.

Intenciones arteras
Editorial El Ideal Gallego 29 Agosto 2003

No andan las aguas socialistas demasiado tranquilas últimamente. Las encuestas reflejan lo que los analistas anunciaban tras el patético espectáculo ofrecido en la Asamblea de Madrid y, ahora, las veleidades nacionalistas de unos cuantos pseudo-barones de medio pelo amenazan con hacer saltar al PSOE en mil pedazos, al partido o, por lo menos, a su secretario general y a su equipo dirigente, que no están sabiendo afrontar las crisis que tienen en puertas. Primero fue Maragall el que lanzó la idea de recrear en pleno siglo XXI el antiguo Reino de Aragón, eso sí, con su capital de influencia desplazada hacia la todopoderosa Cataluña. Luego le llegó el turno a Odón Elorza, que quiere lo mismo, pero con Euskadi, el País Vasco francés y, por supuesto, Navarra. Hasta los socialistas castellanoleoneses pretenden unirse a Portugal para ir juntos de la mano a pedir dinero a al UE. Las eurorregiones son una realidad. Están ahí desde hace años. De hecho, Galicia y el norte de Portugal integran una desde 1991. El problema es lo que se persigue con esa unión de intereses. Está claro que el ala nacionalista de los socialistas esconde intenciones muy distintas de las de crear infraestructuras que potencien el crecimiento económico de las zonas. En verdad se trata de buscar en la legislación europea un nuevo modo de atacar a la integridad del Estado, de minar la Constitución. Y eso es lo que no pueden consentir Zapatero y los suyos. Hay cuestiones que con las que no se debe jugar, aunque puedan dar un cierto rédito electoral.

El PSOE entra en barrena
Ignacio Villa Libertad Digital  29 Agosto 2003

La ex ministra socialista Cristina Alberdi ha vuelto a poner un punto de cordura en la fuerte crisis interna que está atravesando el PSOE. Una crisis que hasta el momento se ha amortiguado por las vacaciones políticas, pero que ahora, con el inicio del curso, volverá a ponerse encima de la mesa con toda su crudeza. No deja de ser curioso que desde la calle Ferraz insistan en la estrategia de no responder a las declaraciones de Alberdi. La primera vez que escuchamos a la que fuera ministra de Felipe González se podía entender que desde la dirección socialista no se quisiera fomentar la polémica, pero ahora, semanas después de esa primera vez y cuando todos los medios de comunicación –a excepción de los PRISA, para quienes Alberdi no existe– están salpicados por sus declaraciones, esta estrategia del silencio se ha trasformado en desconcierto primero y en miedo después. Dicho de otra forma, la dirección socialista se ha quedado muda ante las evidencias cantadas desde dentro por alguien que tiene autoridad política en el PSOE.

En vísperas de la llamada "cumbre del norte" del próximo sábado en Santillana del Mar, en la que Zapatero ha convocado a todos los líderes regionales del partido, en el PSOE se respira un ambiente tenso y denso. La dirección federal sabe que Alberdi no está sola, que como ella hay muchos e importantes dirigentes socialistas que piensan igual y que comienzan a tener colmada la paciencia. En Ferraz conocen perfectamente el descontento que existe en muchas federaciones ante los "juegos florales" de Pasqual Maragall, consentidos por José Luis Rodríguez Zapatero, que están asustando a muchos simpatizantes socialistas que no reconocen al partido que han votado desde hace muchos años. El equipo directivo del socialismo reconoce, en su fuero interno, que la cohesión interna del PSOE está en peligro, por primera desde hace muchos años, gracias a la incapacidad de su secretario general para ejercer un liderazgo serio. El PSOE se encuentra en crisis, en una profunda crisis interna y el próximo sábado se va a evidenciar con la reunión convocada por Zapatero.

Este Consejo Territorial, que se ha intentado "vender" desde Ferraz como un foro de opiniones y de intercambio de ideas sobre el modelo de España, va a ser la confirmación de la "jaula de grillos" en que se ha convertido el PSOE de Zapatero. En el fondo, esta reunión ha sido convocada como una "solución de emergencia" para que Zapatero reciba un refrendo de los lideres regionales y Maragall vea un cierto apoyo, más o menos "aguado", a sus iniciativas, para evitar una división interna. Pero, a estas alturas, ¿alguien puede pensar que el PSOE necesita un nuevo modelo de Estado para España? ¿Alguien sabe cuántos militantes socialistas lo piden? Como muy bien ha dicho Cristina Alberdi, no existe demanda ciudadana para este tipo de iniciativas, por lo que la cacareada "Cumbre del Norte" tiene todas las papeletas para convertirse en un sonoro fracaso interno y mediático.

En realidad, su verdadero objetivo es evitar un debate interno en el PSOE sobre las propuestas de Maragall, lo que supondría ya el final de Zapatero, antes de las elecciones generales. Así, la "Cumbre del Norte" pretende ser una "tapadera", un "colchón" para evitar la polémica interna. Pero lo único cierto es que el modelo de España lo tenía muy claro el PSOE hace muchos años, incluso en los momentos más duros del final del "felipismo". ¿Qué circunstancias se han producido para que ese modelo se haya difuminado? Zapatero y su falta de autoridad es la respuesta. El presidente Aznar lo ha dicho en Quintanilla: "Son capaces de ir a peor". Y por lo que estamos viendo puede acertar de lleno. El PSOE lejos de reaccionar se hunde en su falta de liderazgo. Y siete meses sin líder, sin autoridad y sin proyecto electoral, son muchos. Siete meses de campaña electoral, con uno de los contendientes dando tumbos de aquí para allá, hunden a cualquiera.

Por cierto, además de Maragall y Zapatero, ¿quién quiere en el PSOE nuevos modelos para España? ¿Donde esta esa larga lista?.

De tranquilo a impaciente
Antonio Martín Beaumont La Razón 29 Agosto 2003

José Luis Rodríguez Zapatero fue, tiempo atrás, el hombre tranquilo que iba a sacar a José María Aznar del poder ¬más bien a su sucesor, porque su proyecto político hacia La Moncloa era a ocho años vista¬ para convertirse, tras Felipe González, en el nuevo socialista presidente del Gobierno español bañado por las limpias aguas políticas en las que se zambullen los hombres de Estado. Aquella oposición tranquila llegó a preocupar al propio José María Aznar, pues la imagen del PSOE crecía, la del PP se empantanaba algo y la anunciada retirada del popular abría paso a incertidumbres. ¿Se acuerdan?

Y de repente, Zapatero decidió cambiar de estrategia. El líder socialista resolvió colocarse tras cualquier pancarta contra el PP o el Gobierno. Así, sucesivamente, el PSOE de Zapatero ha sido huelguista, enemigo de la reforma de la Educación, rentista del chapapote, adversario de la política exterior española.

A muy corto plazo, Zapatero pareció conseguir encuestas con intención de voto favorable. Pero el 25 de mayo la realidad de este país cayó sobre él como un mazo y ¬¿encima!¬ le han llegado enseguida los «Tamayazos», las «Pantojadas» y las «Maragalladas», y el chiringuito de Jesús Caldera y Pepiño Blanco parece que se viene abajo.
¿Qué ha llevado a Zapatero a pasar de hombre tranquilo a perder la paciencia? Los entresijos del PSOE que le auparon al liderazgo en el último Congreso tienen la culpa del cambio.

El no-tan-joven leonés parece ser más el fruto de una complicada coalición, unida por razones de todo tipo, desde inmobiliarias hasta la pura hostilidad hacia el socialista ¬del otro lado del Tajo¬ José Bono, que cualquier otra cosa. Cada voto en el pasado Congreso socialista que lo convirtió en secretario general del PSOE parece que no fue gratis, sino que tuvo su precio, en términos políticos al menos. Y ahora ya ha llegado la hora de pagar.
El precio de Pasqual Maragall, por ejemplo, es el «federalismo asimétrico», y Zapatero no puede convertirse en moroso si no está preparado para abandonar Ferraz.
Su ascenso al poder interno en el socialismo español ha llegado a través ¬por lo que vamos viendo¬ de pactos inconfesables, compromisos peliagudos y, también, traiciones.

Maragall llega tarde
Aleix Vidal-Quadras La Razón 29 Agosto 2003

Aunque no es fácil extraer algún mensaje articulado del discurso pirotécnico y zigzagueante de Pasqual Maragall, algo se empieza a entrever a través de la maraña. En esencia, lo que el candidato socialista a la Generalitat nos está diciendo es que ha llegado la hora de que el liderazgo castellano que ha configurado España durante cinco siglos sea sustituido por el catalán y que, a partir de ahora, la España radial con centro en Madrid ha de dejar paso a otra hecha de ejes múltiples con Barcelona como faro iluminador del futuro. Esta propuesta no es nueva y ya fue formulada en términos adaptados a su época por Cambó hace noventa años.

El problema es que a lo largo del último siglo han pasado muchas cosas de las que el ex alcalde olímpico parece no haberse dado cuenta. En primer lugar, la España retrógrada de la Restauración en la que Cataluña destacaba como región industrializada, europeizada y vanguardista ya no existe. Hoy tenemos un rico y dinámico tejido productivo secundario y sobre todo terciario extendido por todo el territorio peninsular, la democracia española es ejemplar, dos millones de estudiantes pueblan nuestras universidades, no hay un solo niño sin escolarizar, el Estado de las Autonomías garantiza a cada Comunidad el ejercicio de su personalidad diferenciada y el manejo de sus propios asuntos y Cataluña, siendo sin duda una parte muy respetable y próspera dentro del conjunto nacional, no representa para nada una singularidad, sino que está acompañada por otras muchas igualmente cultas, avanzadas, ricas e innovadoras.

Madrid no es una villa y corte casticista y burocratizada, sino una gran metrópolis europea que se ha erigido en foco estimulador del crecimiento y el progreso de todas las provincias. Los gobiernos centrales de la democracia se han lanzado sin excepción a la descentralización política, administrativa y financiera hasta transformar España en uno de los Estados del mundo donde el autogobierno de las entidades subestatales es más amplio e intenso. Por tanto, el esquema centrípeto que Maragall abomina no se corresponde con una realidad en la que la periferia lleva la iniciativa económica, cultural y social con gran satisfacción de las instituciones centrales, que se limitan a una necesaria y prudente labor de coordinación y mantenimiento de la indispensable solidaridad. Maragall ha emprendido un combate contra un monstruo imaginario que casi nadie, salvo él y sus colaboradores más cercanos, percibe como una amenaza tangible. Además, veremos qué opinan Bono, Chaves, Iglesias, Álvarez y Rodríguez Ibarra sobre el papel director que su correligionario del PSC pretende atribuir a Cataluña otorgándole privilegios fiscales y competenciales incompatibles con la Constitución y discriminatorios respecto a otras Comunidades. Maragall es una fuente permanente de ideas, lástima que se le ocurran mal y tarde.

Los pecados de la partición
Alejandro Muñoz-Alonso La Razón 29 Agosto 2003

Pero un análisis sin anteojeras de lo que allí sucede obliga a descartar semejantes añejas sandeces. En la mayor parte de los casos, el terrorismo de aquellos territorios ¬como sucede también en otras zonas del mundo¬ no es más que la consecuencia de los nacionalismos secesionistas, que cuando además se alían con los fundamentalismos religiosos multiplican exponencialmente sus inevitables resultados de muerte y destrucción.

El atentado de Bombay no es más que una secuela de la lejana partición de la India británica, decisión artificial, sin base histórica, que no ha dejado de producir sangre. Gandhi, desde al menos 1939, ya advertía de los riesgos de la partición y el gran líder musulmán Ali Jinnah no estaba lejos de su pensamiento, ya que su idea era una India confederal. Pero predominaron los demonios de la partición nacional-religiosa, imposible de realizar al gusto de todos que, ya en más de medio siglo, no ha dejado de producir desastres.

Para «celebrar» la partición, se produjeron una serie de matanzas que algunos elevan a un millón de muertos. Además, más de 10 millones de personas fueron desplazadas. Pero la partición no arregló nada como muestra la posterior separación de Bangladesh y el insoluble problema de Cachemira. Intentar dividir una compleja comunidad de hindúes, musulmanes, sikhs, cristianos y otros grupos de acuerdo con los estrechos criterios del nacionalismo religioso no podía producir sino muerte. Y lo peor de todo es que estas situaciones, una vez que se ha cometido el error («los pecados de la partición», los llama Karl E. Meyer en un reciente libro sobre la cuestión) tienen ya un difícil, más bien imposible, remedio.

¿Hasta cuándo?
Cartas al Director ABC 29 Agosto 2003

Aprendí que: «España es una de las pocas cosas serias que hay en el mundo». Hoy, si el Gobierno no toma rápidas medidas en el Estado de las Autonomías, la Patria se hará añicos.

El día que los españoles transferimos la enseñanza al País Vasco y Cataluña pusimos en marcha los altos hornos del odio a España y su historia.    A. Ramírez Díaz.    La Granja de Torrehermosa (Badajoz).

¿Bono contra todos?
Antonio Jiménez La Razón 29 Agosto 2003

Los barones socialistas acuden el fin de semana a la localidad cántabra de Santillana del Mar, precedidos por casos como los de Madrid o Marbella, y cosas como las de Maragall, que han generado controversia y polémica en un partido que se dispone a afrontar el nuevo curso político, intensamente electoral con cinco llamadas a las urnas, con un ambiente interno confuso y algo enrarecido. La tozudez de algunos dirigentes socialistas, como Manuel Chaves, que se habían caracterizado por su prudencia y sentido común, en abrir el debate sobre la reforma de algunos estatutos de autonomía y de apoyar los desvaríos constitucionales del ex alcalde de Barcelona, en medio del ensordecedor ruido electoral que se avecina y del desafío independentista del PNV, además de inoportuno e innecesario puede resultar políticamente irresponsable. Bono tiene en Santillana la oportunidad de representar a ese amplio sector del PSOE que se muestra crítico con una estrategia, que lejos de reportar confianza y votos está convencido de que genera incertidumbre y descrédito en el electorado. La pregunta es si el presidente castellano-manchego, disconforme con las cositas de Maragall y con la forma en que se gestionó el «tamayazo», será capaz de cambiar la preposición que ilustra su libro «Bono con todos», por la de «contra todos» en el cónclave socialista de Santillana.

Encapuchados atacan los coches de dos ediles del PSN en Alsasua
Los violentos rompieron las lunas de los vehículos, en los que pintaron la palabra «fascista»
PAMPLONA  EL CORREO 29 Agosto 2003

Los coches particulares de dos concejales socialistas del Ayuntamiento de la localidad navarra de Alsasua fueron atacados durante la noche del jueves por radicales que rompieron los cristales y realizaron pintadas en los vehículos, según informó la delegación del Gobierno en la comunidad foral.

El concejal Mariano García fue testigo poco antes de las dos de la mañana de cómo un encapuchado pintaba en su automóvil la palabra «fascista». El edil se había asomado a la ventana de su coche al oír unos ruidos provocados por dos individuos encapuchados cuando rompían los cristales del turismo con un objeto contundente. Uno de los atacantes echó a correr mientras el segundo se retrasaba realizando la pintada sobre el capó. El edil recriminó desde la ventana al encapuchado, que iba vestido de negro, y éste se dio entonces a la fuga. El segundo coche saboteado, que pertenece al concejal Juan Manuel Pérez Hurtado, se encontraba estacionado dentro de un garaje, al que accedieron los autores del ataque para realizar pintadas similares.

Mariano García aseguró a la agencia Efe que si lo que pretenden los violentos es callarles, «no van a conseguirlo». «Al contrario, vamos a seguir trabajando por el pueblo igual que antes o con más ánimo», agregó. García aseguró que nunca había sido objeto de amenazas ni de ataques de kale borroka .

«Entorno abertzale»
La Guardia Civil, que recogió las denuncias de los dos cargos públicos, ha iniciado una investigación para tratar de identificar a los autores. Según la Delegación del Gobierno en Navarra, «los hechos violentos están relacionados con el entorno abertzale».

El secretario general del PSN, Juan José Lizarbe, condenó estos ataques y llamó «fascistas» a sus autores. De la misma manera, el resto de los partidos con representación en Alsasua -UPN, CDN, EA y la Agrupación Alsasuarra- rechazaron los dos ataques y mostraron su solidaridad con los ediles afectados. Los socialistas cuentan con tres ediles en el consistorio navarro.

Según UPN, «es una contradicción que quienes dicen defender los derechos y exigen libertad, son los que llevan a cabo estos actos vandálicos y quienes agreden a los que no piensan como ellos». CDN, por su parte, reclamó que la sociedad democrática «consiga acabar con cualquier apoyo que justifique la irracionalidad de ETA». EA aseguró que «ya es hora de que quienes utilizan la agresión física como forma de acción se planteen su invalidez moral y su inutilidad política».

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