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Recortes de Prensa     Sábado 30 Agosto  2003
LA INVENCIÓN DE LA INSATISFACCIÓN AUTONÓMICA
EDURNE URIARTE ABC 30 Agosto 2003

DOCUMENTO PRESCINDIBLE, NO INOCENTE
Editorial ABC 30 Agosto 2003

El debate como gesto
TONIA ETXARRI/ EL Correo 30 Agosto 2003

¡ABAJO LA CONSTITUCIÓN!
Juan Manuel DE PRADA ABC 30 Agosto 2003

SAN ISIDRO SUCESOR
Jaime CAMPMANY ABC 30 Agosto 2003

Injusticia radical
Cartas al Director El Correo 30 Agosto 2003

Polémica artificial
Cartas al Director El Correo 30 Agosto 2003

Alistados en la resistencia
Cristina Losada Libertad Digital  30 Agosto 2003

EL ENEMIGO DE IRAK
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 30 Agosto 2003

Los redondistas telefonearon ayer a Bono para que les represente hoy en el Consejo del PSOE
D. Mazón - Madrid.- La Razón 30 Agosto 2003

Rajoy acusa a Zapatero de desarmar al Estado por ganar unos votos y le acusa de actuar con «bisoñez»
C. Morodo - Madrid.- La Razón 30 Agosto 2003

El idioma español desbanca al inglés, alemán y francés en la enseñanza sueca
CARMEN VILLAR MIR CORRESPONSAL ABC 30 Agosto 2003

LA INVENCIÓN DE LA INSATISFACCIÓN AUTONÓMICA
Por EDURNE URIARTE Catedrática de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco ABC 30 Agosto 2003

UNA buena parte de los problemas políticos surgen de la sociedad, y los políticos se limitan a entenderlos, a asumirlos y a intentar resolverlos. Pero a veces son los propios líderes los que crean un problema, porque su estrategia partidista lo necesita o lo provoca. Y el de la supuesta necesidad de reformar los Estatutos que plantea el PSOE es de ese segundo tipo.

Porque, veamos, ¿dónde está el problema ciudadano de la insatisfacción con el Estado de las Autonomías y con los actuales Estatutos? ¿Cuál es el clamor popular que exige su reforma? ¿Qué profunda aspiración social de los españoles pretende satisfacer el Partido Socialista con sus confusos planes de reforma de los Estatutos?

La respuesta a las preguntas anteriores es abrumadoramente sencilla. Porque el clamor popular para la reforma de los Estatutos no está en ningún sitio. Lo dicen las numerosas encuestas de todo tipo y origen que se han hecho sobre el modelo autonómico, lo muestran los ciudadanos en la calle. Los Estatutos de Autonomía no constituyen un problema para la inmensa mayoría de los españoles. Lo preocupante para esa inmensa mayoría es la actitud nacionalista que quiere romper con esos Estatutos y que se niega sistemáticamente a aceptar el Estado de las Autonomías.

¿Cómo entender, por tanto, esta asunción socialista de lo que es el punto de vista sobre los Estatutos inspirado por los nacionalistas, es decir, por una minoría de los españoles que ni siquiera constituye una mayoría clara en sus regiones de implantación? Porque éste es el problema estructural de la reforma de los Estatutos pretendido por el PSOE, que generaliza entre los españoles una aspiración que es básicamente de los nacionalistas y convierte en problema nacional lo que es exclusivamente un objetivo nacionalista.

Entonces, ¿por qué lo plantea el Partido Socialista? Por tres razones que agravan aún mucho más la preocupación que a muchos nos suscita esta estrategia: la razón Maragall, la razón nacionalista y la razón PP. La razón Maragall es la de la debilidad de liderazgo que existe en este momento en el Partido Socialista: ante la falta de un liderazgo nacional que oriente al partido en el conjunto de España, se impone el liderazgo de Maragall. Porque el proyecto de reforma de los Estatutos del PSOE es en primer término una incorporación de las tesis de Maragall, hasta ahora limitadas al PSC, al conjunto del PSOE. Lo que era el proyecto para Cataluña se extiende a otras federaciones socialistas que descubren ahora que también están insatisfechos con sus Estatutos o que, como diría Montilla, deben defender los «intereses nacionales» de sus respectivas autonomías.

Pero la segunda razón, la razón nacionalista, es, sin duda, la más grave. Porque si el PSOE asume una parte de las tesis nacionalistas es porque cree que eso resolverá el problema nacionalista. Y es aquí donde hay un profundo error de análisis que invalida completamente la posible utilidad política de las propuestas socialistas.

Porque una parte de los dirigentes socialistas piensa aún en los mismos términos que en la Transición y persiste en la idea de que si en España tenemos un problema nacionalista es porque no hemos sabido responder adecuadamente a sus demandas. Esta es la tesis que ha defendido estos últimos meses Rodríguez Zapatero, por ejemplo, en el debate sobre el estado de la nación, cuando ha dicho que la radicalización nacionalista se ha producido con los gobiernos del PP, es decir, que la radicalización nacionalista es culpa del PP.

No sé si lo anterior es una incapacidad para entender la naturaleza del nacionalismo o simple tozudez en la negación de los hechos que desmienten radicalmente la tesis de la provocación exterior de la radicalización nacionalista. Porque la radicalización de CIU se ha producido precisamente en un contexto de relaciones notablemente positivas con los populares. Y, por el otro lado, en el País Vasco, son los nacionalistas los que rompen con el PSE tras largos años de esfuerzos socialistas por la integración y se van de la mano de Batasuna. No los expulsa ni los rechaza el PSE. Ocurre exactamente al revés.

Es sorprendente que a estas alturas haya tanta gente que no entienda que el nacionalismo ha agotado todas sus reivindicaciones clásicas y que sólo una huida hacia el independentismo le permite mantener su diferenciación con los partidos constitucionalistas y sus posibilidades de mantener el inmenso poder que controla en sus comunidades. La radicalización nacionalista tiene una explicación interna y no externa.

Pero el error del análisis socialista se agrava aún más cuando del diagnóstico pasa a las recetas para la solución. Porque el PSOE piensa que sus propuestas de reformas de Estatutos satisfacen al menos parte de las aspiraciones nacionalistas. Y esto es radicalmente falso. El problema de la propuesta socialista no es sólo que no surja de ninguna aspiración ciudadana extendida, sino que, además, no sirve en absoluto para satisfacer a los disconformes, a los nacionalistas.

Al PNV o a EA, y también a CIU, la reforma del Senado o la participación de las autonomías en la UE les da exactamente igual. Eso no satisface ni lejanamente sus más profundas aspiraciones. El Plan Ibarretxe aspira a la soberanía para el País Vasco, al derecho a la independencia, por lo que todo proyecto que respete la unidad de España no le ofrece el más mínimo interés. Y CIU quiere lo que es una independencia en la práctica, no la integración de las distintas comunidades en el Senado.

Y nos queda la tercera razón, la razón PP. Porque, además, el PSOE ha ideado este discurso y estrategia para ofrecer lo que considera un modelo alternativo al PP. Frente a la defensa del actual modelo de Estado de las Autonomías, el PSOE propone el cambio. Esta es probablemente la razón más eficaz desde el punto de vista electoral: «nosotros nos movemos, el PP no. Somos un partido dinámico, abierto a los cambios, el PP no». Esto, unido a la alimentación de la esperanza de la resolución del problema nacionalista, sostiene la justificación interna de esta estrategia.

El problema es que este discurso se ve obligado a una profunda distorsión del sentido del Estado de las autonomías y del sistema político construido en la transición. Porque identifica ese sistema con el centralismo y pretende hacer creer que la «España plural» es lo que está por venir, que el sistema autonómico que ya tenemos ni refleja ni respeta la España plural.

Y he aquí que ya no sólo tenemos la invención de un problema inexistente, la insatisfacción con los Estatutos, sino el falseamiento y la deslegitimación del modelo político que construimos con tanto esfuerzo. Uno de los estados más descentralizados del mundo es convertido por arte de magia en centralista y la pretensión de fortalecerlo en involución. Todos los españoles somos obligados a volver a veinticinco años atrás, allí donde los nacionalistas, especialmente los vascos, se quedaron y pretenden volver a llevarnos a los demás.

DOCUMENTO PRESCINDIBLE, NO INOCENTE
Editorial ABC 30 Agosto 2003

SI todo el «nuevo» discurso autonomista del Partido Socialista es el que se contiene en el borrador que se publicó ayer en diario «El País» y que hoy debatirán los barones del PSOE en Santillana del Mar, mejor hubiese sido ahorrárselo porque no introduce novedad alguna, ni ofrece alternativas distintas a las que están en el juego constitucional y estatutario y, por el contrario, introduce una serie de reflexiones a remolque de las apetencias nacionalistas de Pasqual Maragall que están ausentes del más mínimo rigor. Al margen de la introducción en la que el redactor vierte una serie de argumentaciones bastante obvias y, por ello, ampliamente compartibles -los socialistas dicen estar por la «participación, coordinación y colaboración» como lo están todos los partidos-, las propuestas supuestamente operativas carecen de consistencia.

La reforma del Senado -dice el documento que esta Cámara tiene un «déficit de presencia», lo cual es cierto- no depende tanto de normas como de voluntad política que nunca se ha manifestado ni en el PNV ni en CiU. Sólo si ambos nacionalismos estuviesen dispuestos a jugar con lealtad y espíritu de colaboración sería posible hacer operativa, en términos territoriales, una Cámara que ellos sistemáticamente ignoran. La integración de la España autonómica en Europa remite a una formulación muy manida por los nacionalistas y, sin perjuicio de que pueda y deba intensificarse la presencia de las Comunidades Autónomas en los mecanismos de formación de la voluntad del Estado ante la Unión Europea, ésta se erige sobre los Estados y los ciudadanos como bien subraya -y se cuida de hacerlo- el proyecto de Constitución europea que el PSOE no menciona en su documento. ¿Qué decir de la reforma de los Estatutos? Que las opiniones del PSOE en el texto que debatirán hoy sus líderes son tan obvias que resultan innecesarias, salvo que se quiera crear el artificio de una necesidad inexistente a rebufo de las intenciones de Maragall e Ibarretxe en una política de apaciguamiento y reclutamiento de voluntades del PNV y de CiU contra el PP, opción legítima para la que no hace falta, sin embargo, tanta envergadura documental.

Más grave es la pretendida consagración de «España en red», un artilugio dialéctico de cuño maragalliano cuya inconsistencia no tiene en cuenta la realidad de la centralidad geográfica de la capital de España, la auténtica red de comunicaciones por todo el territorio nacional -el plan de Infraestructuras concluirá el año 2007-, y la aversión del candidato del PSC a la Generalitat hacia Madrid y hacia su significación política, cultural y económica.

Se trata, pues, de un documento irrelevante, que nada añade y que sirve sólo para colgar una estrategia preelectoral. Por supuesto, el documento socialista está a distancia sideral de lo que podría satisfacer a los nacionalistas, pero les valdrá en la medida en que agita la cuestión nacional, ofrece cobertura para legitimar su permanente insatisfacción y dar carta de naturaleza a la supuesta necesidad de revisar la histórica distribución territorial del poder que efectuó la Constitución de 1978. Por eso, siendo irrelevante, el documento del PSOE no es inocente, sino responsable de cimentar un falso debate entre los partidos nacionales cuando se está produciendo desde el País Vasco y Cataluña la arremetida más sofisticada contra la estructura constitucional y nacional de España desde el inicio de la vigencia de la Constitución. Y ésta es una grave responsabilidad de los socialistas que, como en ocasiones anteriores, vuelven a equivocarse y a hacerlo con estrépito.

El debate como gesto
TONIA ETXARRI/ EL Correo 30 Agosto 2003

De nuevo, el debate. Muy desorientados tienen que estar algunos de nuestros protagonistas cuando, de la necesidad de debatir, tienen que hacer ahora su bandera. Una cosa es que en el PP no quieran ni tener en consideración el plan de Ibarretxe y otra muy distinta que tengamos que defender la necesidad de los debates como el principal reto del siglo. ¿Acaso se ha dejado de debatir alguna vez en este país? Conviene no perder la memoria, sobre todo para no perder los papeles. En algunos casos, quienes tan sólo se refieren a los gobiernos de Aznar, obvian -por falta de fósforo o con premeditada amnesia- las grandes polémicas, con manifestaciones incluidas, en torno a la Loapa, por ejemplo, cuando gobernaba González. Se olvidan también de que destacados dirigentes nacionalistas despotricaban de los gobiernos socialistas, por centralistas, y se atrevían incluso a aventurar que, con el PP, la Euskadi autonómica iba a dar pasos de gigante. Y, de hecho, en la primera legislatura del Gobierno del PP, el PNV se implicó en la estabilidad y, de paso, las negociaciones sobre transferencias y el Concierto fueron sobre las ruedas del cochecito del niño de Álvarez Cascos al que, cariñosamente, acompañaban Anasagasti y González de Txabarri. Eran otros tiempos; aunque no muy lejanos, ciertamente.

Desde el 98, los nacionalistas de Egibar dieron una vuelta de tuerca, abandonaron el consenso democrático y enterraron el Estatuto para dar un paso adelante, muy cerquita de Batasuna en su proyecto de ruptura con España. Porque el problema ya no eran las migajas de la autonomía ni los interlocutores del Gobierno español; el problema era la existencia de España en sí misma. Rota la baraja del consenso, si las legislaturas de Ibarretxe se han caracterizado por la crispación es debido a su incapacidad para dialogar con los disidentes.

Ahora que la voz del gran Mario Onaindia se apaga, los archivos nos recuerdan alguna de sus reflexiones rompedoras acerca del concepto del diálogo propuesto por el lehendakari. «Si todas las ideas son legítimas, carece de sentido afirmar que la expresión de las mismas produce crispación». Pero desde el nacionalismo gobernante se apuesta por alimentar el victimismo, que es lo que cohesiona. Por eso, las llamadas al diálogo, a juzgar por los resultados, parecen sólo un entretenimiento. Un truco demasiado evidente desde que el espíritu del Pacto de Lizarra se hizo carne y habitó en el Gobierno de Ajuria Enea. El Partido Nacionalista Vasco ahora sólo quiere volver atrás para colocarnos en un debate virtual preestatutario. ¿Qué sentido tiene que, a estas alturas -cuando la Carta de Gernika ya reconoció que son vascos todos quienes viven en cualquiera de los municipios de la comunidad autónoma vasca (artículo 7)- nos pregunten sobre el sentimiento de pertenencia? Pero si hay que entretenerse en lugar de gestionar el Estado del bienestar, habrá que reconocer que, más que un diálogo, el Gobierno vasco sólo ofrece gestos.

¡ABAJO LA CONSTITUCIÓN!
Por Juan Manuel DE PRADA ABC 30 Agosto 2003

HAY que ser, desde luego, muy carca para defender la Constitución, ese dislate que niega el derecho de autodeterminación del pueblo andaluz y no reconoce la existencia de un Reino de Aragón que extiende sus fronteras hasta territorio francés. Se ha quedado corto ese cráneo privilegiado que ha definido semejante engendro como «disposición transitoria»; yo más bien la calificaría de ordenanza nacida del apetito inmovilista de cuatro cavernícolas con delirios megalómanos. Cualquier persona con dos dedos de frente progresista sabe que la Constitución sólo nos ha traído cinco lustros de penuria e ignominia en que nuestras libertades han sido sistemáticamente cercenadas y nuestras expectativas de concordia y prosperidad se han ido al garete, convirtiéndonos en una especie de Estado de opereta, merecedor del escarnio universal. Urge cepillarse tamaño bodrio, urge debelar su tiranía, para que de sus escombros florezca un batiburrillo de naciones pigmeas, libres y prósperas, cada una con su idioma vernáculo de veintisiete palabras y media y sus órganos representativos en la asamblea de Babel.

Para predicar con el ejemplo, ya me he ofrecido al alcalde de mi ciudad levítica como redactor (o mero negro, el patriotismo anula mis ínfulas de autoría) de un proyecto de Constitución Zamorana. Como supongo que, tarde o temprano, algún empleado del ayuntamiento, cipayo del poder central, acabará filtrando mi proyecto a los mamporreros de la prensa adicta, me dispongo a exponerles aquí los fundamentos históricos que legitiman la segregación de Zamora de esa absurda entelequia que, a estas alturas, ya sólo los fachas recalcitrantes se atreven a designar España. ¿Han oído hablar de Viriato, aquel caudillo mítico que le zurró la badana hasta en nueve ocasiones a las legiones romanas? Pues, por si no lo sabían, Viriato nació en Torrefrades, provincia de Zamora. Y Viriato, a quien mi ciudad levítica ha rendido homenaje de admiración constante erigiéndole una estatua de bronce, representa mejor que nadie la rebeldía contra el poder establecido, que entonces tenía su sede en el Lacio y hoy en Moncloa. Pues, ¿y qué decir de doña Urraca, a quien su padre Fernando I le dio por reino Zamora? Su hermano Sancho, rey de Castilla, quiso despojarla de su posesión (y es que este Sancho ya era un trasunto anticipado de estos carcas de hogaño, que se aferran a la Constitución para justificar su frenesí anexionista) y, para ello, sometió a crudelísimo cerco a Zamora, contando entre sus tropas con el fascista de Rodrigo Díaz de Vivar, de infausta memoria. Pero la reina Urraca y sus fieles juraron mantener hasta el último resuello la independencia; y el pueblo zamorano aguantó el cerco durante meses, repeliendo las escaramuzas del adversario y soportando la hambruna. Allí quedó demostrado el temple de mis antepasados, que prefirieron entregar la vida antes que someterse a una dominación extranjera. Así, hasta que un día el heroico Bellido Dolfos (a quien el romancero, manipulado por los opresores, pinta de felón y cobarde) se presentó ante el rey Sancho, a quien engatusó con la promesa de mostrarle una brecha en la muralla por la que podría asaltar Zamora. El voraz Sancho picó el anzuelo y acompañó al heroico Bellido a un lugar retirado, donde le entró apremio y hubo de agacharse para evacuar el vientre, circunstancia que Bellido Dolfos aprovechó para traspasarlo con un venablo. El opresor murió revolcándose en su propia mierda.

Fundamentos históricos para vindicar la independencia de Zamora no me faltan. Apenas concluya mi proyecto aunaré esfuerzos con los cráneos privilegiados que, desde otras regiones (¡qué digo regiones: naciones!) sojuzgadas, preconizan la derogación de ese dislate que nos mantiene oprimidos bajo una misma férula. ¡Abajo la Constitución!

SAN ISIDRO SUCESOR
Por Jaime CAMPMANY ABC 30 Agosto 2003

O SEA, que según el CIS, el sucesor se encuentra el campo labrado como san Isidro. No es que se lo hayan labrado los ángeles, pero lo han labrado los propios socialistas, que no paran de hacer surcos y de hundir la reja arando la parcela del vecino. Las previsiones electorales han dado un vuelco, y los peperos ya llevan seis puntos de ventaja sobre los sociatas. Por lo que dicen las ocas sagradas del Capitolio de Celtiberia, más de cuatro españoles de cada diez van a votar al sucesor de Aznar. Y eso que todavía no lo conocen. Claro que cuando lo conozcan, pueden suceder dos cosas: que se agolpen más españoles a votarlo, o que algunos echen a correr. Además, con las urnas nunca se sabe.

Esto es una cosa y otra cosa es lo que hace Caldera. Este Jesús Caldera es cataplínico (si usted no saca la significación de la palabreja por sentido del idioma, es inútil acudir al Diccionario, pero conste que me invento la expresión por no usar una palabrota). Cuando los sondeos de la intención de voto son favorables al PSOE, la de fregar Caldera nada tiene que objetar al CIS. Del sondeo sale lo que tenía que salir, lo que es lógico que saliera y lo que él sabía que ya estaba saliendo. Pero si los sondeos anuncian que los votantes del PP andan por encima del cuarenta por ciento del censo dispuesto a acudir a las urnas, aquello es un guiso incomestible aliñado en una cocina, no en una cocina corriente, sino en una «cocina cuartelera», toma nísperos, Tomasa, y tóquese usted la cimboga, don Anselmo.

Y es que me parece que en el PSOE hay ahora gente muy desconcertada y que da palos de ciego. Además, hay algunos que entienden el progreso al revés, que este achaque les viene desde jóvenes, y ahí está Pasqual Maragall, que ése no sólo es cataplínico sino también catatónico, supositicio y termocéfalo, que ahora sí que pueden ir los sociatas al Diccionario de la RAE, edición vigésimosegunda, o sea, eso que Jesús Polanco llama el Breviario de Cebrián, y ahí lo encuentran. Maragall insiste en lo de la Corona de Aragón, que se ha empeñado en ser coronado como Pasqual I, y a lo mejor luego la Historia le llama Pasqual I el Termocéfalo.

El Caldera y otros tirritis dicen que Aznar le deja a su sucesor un avispero de problemas, pero me parece que sucede todo lo contrario. Ahora sí que puede decir la Esfinge que le deja al sucesor una perita en dulce y que el partido lo tiene, por no salir de la pera como metáfora, como pera en tabaque, además de que España va bien. La oposición se encuentra exenta de ideas, o sea, horra, y no sale de la reunión de las Azores, del goteo del «Prestige», de los soldaditos en Iraq y de los accidentes y calamidades públicas, que hasta pide explicaciones del calor de agosto. A lo mejor el Caldera está preparando un discurso para que Zapatero acuse a Aznar de no haber preparado una gran celebración por la proximidad de Marte, teniendo en cuenta que se trata del Planeta Rojo. Por lo visto, Llamazares se ha pasado tres días pegado al telescopio. Y el sucesor, como san Isidro: en la pradera y con el campo labrado. Así, cualquiera, y no como cuando se fue Felipe.

Injusticia radical
Iñaki Agirre Zabaleta/Bilbao Cartas al Director El Correo 30 Agosto 2003

Los argumentos que exhibe el señor Ibarra a favor del plan Ibarretxe en sus dos últimos artículos se derrumban en las condiciones actuales por un motivo que él, interesadamente, prefiere obviar: el cómo se ha llegado a la situación de que haya más gente queriendo más autonomía. Pero es obligado conocerlo: la gente no nacionalista de esta tierra ha sido durante años, y sigue siendo, objeto de una persecución mortal, bajo la indiferente mirada de un Gobierno vasco que lo único que ha hecho al respecto es condenar con palabras los asesinatos, pero pactar con los asesinos. Es esta inmoralidad de base en el Gobierno y la indiferencia de los vecinos nacionalistas ante esos hechos lo que ha provocado en muchos no nacionalistas indefensos el tener que marcharse y, en otros, el cambio de chaqueta. Así se alcanza, con esta estrategia nacionalista, el fin perseguido: menos gente no nacionalista. Pero también es lo que provoca la injusticia radical de su proyecto.

Polémica artificial
Alejandro Saiz/Bilbao Cartas al Director El Correo 30 Agosto 2003

Todo edificio oficial tiene que estar claramente identificado, teniendo izadas en sus mástiles las banderas oficiales correspondientes. En Bilbao, desgraciadamente, la anormalidad se ha convertido en cotidianidad y así, por ejemplo, el edificio del Ayuntamiento, a pesar se tener cuatro mástiles en su balconada principal, no tiene izadas las banderas que debería tener. Sin embargo, todos los viernes de la Semana Grande, el Ayuntamiento y la jauría proetarra escenifican un lamentable espectáculo, en el que, por una parte, unos funcionarios municipales izan unos minutos las banderas que deberían ondear todo el año y, por otro lado, los proetarras segregan su bilis y su odio hacia la enseña nacional de España. Esta actitud del Ayuntamiento de no izar las banderas ha propiciado una polémica artificial que carecería de sentido si esos mástiles se emplearan para su cometido.

Lo normal es que la bandera de España, junto a la bandera oficial de la CAV, la de Bilbao y la de la Unión Europea, ondeen todo el año, como así ocurre en muchos ayuntamientos de la margen izquierda. Claro está que esos ayuntamientos no cuentan con gobiernos nacionalistas, muy interesados en convencernos de que lo anormal es lo normal y lo que debiera se normal, una provocación.

Alistados en la resistencia
Cristina Losada Libertad Digital  30 Agosto 2003

Sé que no lo harán, pero los intelectuales españoles que dicen que en Irak se libra una “guerra de independencia” contra “el terrorismo imperial invasor”, como escribe Manuel Vázquez Montalbán, ¿no deberían alistarse en unas nuevas Brigadas Internacionales para apoyar a esos patriotas iraquíes que recurren a “procedimientos brutales pero similares a los utilizados por todos los movimientos de resistencia”? Si la causa de esos iraquíes es tan noble como para que Rosa Regás los compare con una heroína de nuestra guerra contra el invasor francés como Agustina de Aragón, y si “se trata simplemente de un pueblo harto de dictaduras que no tolera la invasión de su territorio”, ¿a qué están esperando para ayudarlos?

Bien es cierto que hacen lo que pueden desde aquí, como ya lo hicieron antes de que empezara la guerra. ¿No estuvo parte de la flor y nata de la cultura española en Bagdad, cantando incluso bajo la benévola mirada de Sadam? Pues ahora su labor está en la retaguardia, apoyando a la “resistencia iraquí” desde uno de los satélites del poder invasor. Eso sí, el riesgo que corren es mínimo. Nada comparable, ni de lejos, al que corrió la Resistencia contra los nazis, que Montalbán tiene la desvergüenza de asociar a los terroristas iraquíes, que apoyan precisamente, oh, ironía, a un dictador de la escuela del Führer. Y nada comparable al que corrieron quienes en el propio Irak, bajo el padrecito Sadam, se atrevieron a oponerse a la tiranía. Tan mínimo es el riesgo, que su postura triunfa hasta en los telediarios: las bandas de Sadam no son asesinos ni terroristas, son “la resistencia”.

Poco les importa que a lo que se resisten los secuaces de Sadam y los fanáticos del Islam es a la democracia, y que traten de restablecer la dictadura filonazi del Baaz o de imponer uno de esos regímenes que lapidan a las mujeres sospechosas de adulterio o de haber ido a la peluquería. Si no les preocupaba que Sadam masacrara a su pueblo, de ahí su nulo interés por las fosas y cárceles que han ido apareciendo en Irak, ¿por qué había de importarles que vuelva a mandar? Sólo les interesa una cosa: que muerdan el polvo los Estados Unidos. Son amigos de todos los enemigos de su Imperio del Mal. Su odio a los USA, fruto del resentimiento por el triunfo del capitalismo frente al socialismo o por su superioridad en muchos ámbitos, puede más que la razón: apoyan a los más bárbaros de los bárbaros si éstos combaten a los americanos. No es nada nuevo.

En realidad, la democracia les importa un bledo. Lógico en viejos comunistas como Montalbán, para quienes la democracia fue sólo una muleta táctica. Y en todos aquellos para los que la democracia entraña el horrible peligro de que puedan triunfar los que no son “de los nuestros”. Las matanzas perpetradas por los islamistas en Irán, en Argelia, en Egipto, en Afganistán, en Israel, en Occidente, que culminaron con los atentados del 11 de septiembre contra Estados Unidos, ni son prueba de un fanatismo ideológico que se propone destruir el sistema y la civilización de los que se benefician, ni representan una amenaza. Sólo amenazan a la democracia, que es una cosa para patanes como los americanos.

Inútil advertirles de la lógica suicida de su postura. Las dictaduras han usado a intelectuales y artistas para darse lustre. Los soviéticos fueron genios de este escaparatismo para las clases ilustradas. Hasta Jomeini embaucó a parte de la intelectualidad occidental. Y claro, las cabezas que rodaron en Irán no fueron las de aquellos profesores y periodistas, sino las de pobres iraníes, incluidos los comunistas, quienes, por cierto, también fueron exterminados por Sadam. Pero si a uno de estos defensores de la “resistencia iraquí” le dices: en un régimen como el que esos quieren imponer, ni tú ni yo duraríamos un minuto con vida, te mira con desprecio. Esa guerra no va con ellos; a ellos no les pasaría nada, ellos serían los maniquíes del escaparate. Y para ir haciendo méritos, insisto, ¡que hagan el petate y se alisten en la resistencia de Sadam!

EL ENEMIGO DE IRAK
Por EDUARDO SAN MARTÍN ABC 30 Agosto 2003

EL atentado perpetrado ayer contra uno de los dos centros sagrados más importantes del Islam chií habrá despejado las últimas dudas de quienes aún atribuyen el núcleo de la estrategia contra la pacificación de Irak a los restos del régimen derrocado, a los que se habría añadido un puñado de combatientes islamistas venidos voluntariamente a luchar contra el «satán» americano. El artefacto terrorista que acabó con la vida del líder espiritual de la facción mayoritaria del chiismo iraquí, y con las de otras ochenta personas, no iba dirigido contra las fuerzas de ocupación, ni contra la administración provisional, ni contra los funcionarios iraquíes que comienzan a colaborar en la reconstrucción del Estado. Como puso ya en evidencia la semana pasada el trágico atentado contra la sede provisional de la ONU en Bagdad, el objetivo prioritario de esta escalada terrorista, cada vez más sofisticada y cada vez más audaz, no es la retirada de las fuerzas extranjeras. No se trata de la acción de una resistencia más o menos organizada contra la ocupación, como prefieren pensar quienes siempre han defendido la tesis del «avispero» iraquí como corolario inevitable de una «guerra de agresión». Se trata de una «ofensiva total» emprendida por el terrorismo que se nutre del fanatismo religioso contra la viabilidad de un Irak democrático, multiétnico y multiconfesional. Porque el surgimiento de ese Irak constituiría no sólo la derrota final del régimen de oprobio que dirigían Sadam y sus secuaces, sino la demostración real de que la sociedad musulmana es capaz de alumbrar y sostener proyectos políticos democráticos, de que no existe un «hecho diferencial» que condene fatalmente a los pueblos islámicos a regímenes fanáticos o retrógrados, de que la violencia armada no es la solución para los problemas de los desheredados del mundo.

El atentado de Nayaf sugiere un grado de organización superior al que pueden ofrecer los desechos del baasismo. Nos encontramos frente a esa central del terror que se esconde tras las siglas de Al Qaida, y que nunca ha constituido una organización convencional sino una red difusa de activistas que se manifiestan bajo distintos disfraces en función del lugar y de las circunstancias. La guerra que se anuncia no es, por esperada, menos temible. Pero la comunidad internacional no puede engañarse sobre quién es el enemigo real.

Los redondistas telefonearon ayer a Bono para que les represente hoy en el Consejo del PSOE
Los críticos piden que se busquen «puntos de encuentro dentro de la Constitución del 78»
La Plataforma para el Debate encabezada por Gotzone Mora telefoneó ayer al presidente de Castilla- La Mancha, José Bono, para solicitarle que actúe como representante de su corriente y defienda «las tesis de la mayoría de socialistas» frente a propuestas como la presentada por el líder del PSC Pascual Maragall. Mora mostró su apoyo al «barón» socialista, algo que el presidente castellanomanchego agradeció. Esta llamada responde a la reclamación que el pasado miércoles efectuaban la citada plataforma y la ex ministra Cristina Alberdi pidiendo a Bono que ponga «sentido común».
D. Mazón - Madrid.- La Razón 30 Agosto 2003

La reunión del Consejo Territorial del PSOE que hoy se celebra en Santillana del Mar tiene como único representante de las corrientes críticas del partido al presidente de Castilla- La Mancha, José Bono. O al menos eso es lo que reclaman los críticos, que el «barón» haga de portavoz de sus posturas. Los socialistas llegan a este encuentro en la localidad cántabra con la propuesta de Maragall como punto caliente y con la alternativa al plan Ibarreche defendida por Patxi López y la reforma del Estatuto andaluz de Manuel Chaves como segundos platos. El partido ha cerrado filas en torno a estas propuestas y especialmente frente a las críticas al candidato a la Generalitat y ha presentado un borrador con la propuesta autonómica socialista.

Pero los sectores más críticos del partido están inquietos ante la dirección que está tomando el PSOE en los últimos días, y han reclamado a Bono que les represente en ese consejo, ya que el presidente castellanomanchego es el único de los presentes en la reunión que ha criticado la propuesta de Pascual Maragall. Ayer, Gotzone Mora, en representación del sector más crítico del socialismo vasco y portavoz de la Plataforma para el Debate, telefoneó al «barón» crítico para pedirle que «defienda las tesis de la mayoría de los socialistas» y que abogue por llegar a puntos de encuentro dentro de la Constitución. Mora solicitó al líder castellanomanchego que sea el portavoz de los críticos del partido, que como ella y Cristina Alberdi han defendido que él es el único que puede evitar la deriva nacionalista. De hecho, el pasado miércoles, en declaraciones a este periódico, la ex ministra pedía a Bono que pusiera «sentido común y moderación» en el partido.

La concejal de Guecho confió es que «los que se reúnen trabajen dejando a un lado los cálculos personales o territoriales e intenten buscar puntos de encuentro en el marco de la Constitución del 78». Mora consideró la reunión «muy importante», pero criticó que ésta no haya estado precedida de otros encuentros «en los distintos niveles orgánicos del partido que van desde los comités provinciales pasando por los comités nacionales a nivel autónomico y convocando si es necesario un congreso extraordinario para clarificar posturas».
Por último, la portavoz de la Plataforma para el Debate, que se encuadra dentro del PSE, consideró que «a día de hoy todavía creemos, al igual que destacados militantes del PSOE, como Bono, Alberdi o Redondo Terreros, que esta alternativa hubiera sido la más adecuada. Reunirse los barones del partido sin haber desarrollado una discusión con las bases es una posición poco identificada con la izquierda».
Bono agradeció el apoyo de la Plataforma, aunque no se posicionó respecto al planteamiento que va a expresar en la reunión de hoy.

Rajoy acusa a Zapatero de desarmar al Estado por ganar unos votos y le acusa de actuar con «bisoñez»
C. Morodo - Madrid.- La Razón 30 Agosto 2003

El Gobierno considera una «irresponsabilidad» plantear modificaciones en el modelo autonómico surgido de la Constitución y del pacto de Estado del 92 (por el que se estableció el marco para la transferencia de 32 nuevas competencias a las comunidades de «vía lenta») y del 96 (que culminó en la aprobación de la LOFAGE, elemento emblemático de la reordenación administrativa). El vicepresidente primero, Mariano Rajoy, fue ayer tajante al ratificar la negativa de su partido a dar aliento a una espiral de reformas estatutarias que altere el equilibrio actual, y tampoco vio lugar a variar posición en lo que afecta a la negativa a abrir el melón constitucional bajo el pretexto de una reforma del Senado. Sobre este dogmático posicionamiento de los populares planea la sombra del miedo a que cualquier movimiento pueda dar aliento al desafío soberanista de los nacionalistas vascos. Rajoy descalificó con contundencia la actitud del jefe de la oposición ante un asunto de tal trascendencia, acusándole incluso de ir en contra de los planteamientos históricos de su formación sólo porque cree que puede obtener votos.

Se están tolerando, a su entender, propuestas que suponen «desapoderar» al Estado de muchas de sus competencias exclusivas: «Si al final no se quiere que haya una legislación básica en materia de Sanidad, Educación o Inmigración, y lo llevamos al absurdo, tendríamos un Estado que algunos tendrían dudas de si lo es, o no». «Reunirse a estas alturas de democracia para fijar el modelo de Estado por parte de un partido que durante trece años ha sido gobierno no me parece serio y el PSOE está actuando con enorme bisoñez y frivolidad. Todo esto es enormemente preocupante porque estamos hablando un tema de los más importantes que se pueden abordar. Nosotros mantenemos la vigencia de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía», añadió.

«Hacer ahora, porque a alguien se le ha ocurrido que puede dar votos, un cambio político de tal trascendencia es una enorme frivolidad e irresponsabilidad», insistió el vicepresidente primero, quien, aparte de las críticas, volvió a tender la mano a los socialistas para mantener el consenso autonómico.

El idioma español desbanca al inglés, alemán y francés en la enseñanza sueca
CARMEN VILLAR MIR CORRESPONSAL ABC 30 Agosto 2003

Según las últimas cifras del Ministerio de Educación sueco, un 22,3 por ciento de los colegiales eligieron en 2002 el español como primera lengua extranjera

ESTOCOLMO. No hace mucho tiempo los alumnos del reino de Suecia estudiaban desde muy temprana edad alemán o francés además de las asignaturas obligatorias, sueco e inglés. Hoy, las nuevas generaciones de estudiantes suecos eligen el español como primera opción entre las lenguas extranjeras. Lo consideran «más divertido que el alemán y más fácil que el francés». Tan repentino e inesperado es el «boom» que ha experimentado nuestro idioma que los medios de comunicación nórdicos califican este fenómeno como «interesante» a la vez que denuncian la falta de profesorado cualificado. Aunque en algunos colegios ya se imparten clases del idioma de Cervantes desde el primer curso, esas preferencias aparecen en el sexto, es decir. cuando los estudiantes tienen alrededor de doce años.

Según señalaba el prestigioso diario «Svenska Dagbladet», libros de enseñanza de español como «Claro» o «Eso es» ocupan hoy el sitio preferente en los pupitres y mochilas de los colegiales donde antes proliferaban obras como «Du kannst» o «Voilá». Al mismo tiempo, los rectores suecos se declaran «frustrados» por no poder colmar la creciente demanda de enseñanza de español por falta de profesores de español-sueco y califican esta situación como «catástrófica».

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