AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 31 Agosto  2003
Salutación de un liberal escarmentado
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 31 Agosto 2003

El nudo gordiano
Ernesto Ladrón de Guevara La Razón 31 Agosto 2003

LA POLÍTICA DEL SENTIDO COMÚN
BENIGNO PENDÁS ABC 31 Agosto 2003

Con perdón
David Gistau La Razón 31 Agosto 2003

Mayor Oreja: pieza clave para combatir el Plan Ibarreche desde el terreno
La Razón 31 Agosto 2003

TIEMPO DE DECISIONES EN IRAK
Editorial ABC 31 Agosto 2003

Bono frenó a Maragall y recuerda que «España no es un edificio en obras ni una casa en ruinas»
César Otal - Santillana del Mar.- La Razón 31 Agosto 2003

Suspenden el concierto de Manu Chao en Málaga tras las críticas de la Asociación Víctimas del Terrorismo
Málaga. Agencias ABC 31 Agosto 2003

Fernando Savater: Necesitamos la ética para defendenos de todo lo que nos rodea
EFE. Santander Heraldo de Aragón 31 Agosto 2003



 

Salutación de un liberal escarmentado
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 31 Agosto 2003

Viniendo de atrás en el pelotón, ese gran aficionado al ciclismo que es Mariano Rajoy se ha impuesto al "sprint" a los demás favoritos en la mismísima línea de meta. Pero es tan convencionalmente gallego este señor de Santiago de Compostela que todavía no sabemos si ha ganado en el Alpe D´Huez o en una etapa llana, en una "volata" de las que tanto gustan a los italianos. Lo único que podemos asegurar es que no es Cipollini.

Aparentemente, la elección de Aznar es la más lógica y ahora todo el mundo dirá que estaba cantada, pero no es cierto. Que en ésta última gran decisión política haya primado el factor de continuidad resulta evidente. Que Rajoy es un candidato bastante bueno para ganar las elecciones generales, si no el mejor, está a la vista. Que Aznar se haya sentido seguro para confiarle a este notario el cuidado de los suyos, parece obvio. Pero a diferencia de Mayor, de Rato e incluso de Gallardón, la forma de ser y de actuar de Rajoy encierra indudables incógnitas.

Incógnitas relativas, porque Rajoy no está precisamente inédito en las tareas de Gobierno (en la práctica, lo ha presidido o gestionado él en los dos últimos años, por la continua actividad internacional de Aznar) pero incógnitas al fin, porque hasta ahora el guión de las grandes cuestiones lo escribía el otro y Rajoy lo ratificaba, protocolizaba y procedía a realizarlo con pulcritud y una especie de vigor sin entusiasmo que le ha hecho persona de pocos amigos pero quizás menos enemigos aún, lo que precisamente lo convierte en un buen candidato. Pero ahora el guión de las grandes cuestiones lo escribirá o lo mandará escribir él, y otros lo ratificarán, protocolizarán y ejecutarán. Y aunque pueda parecerse a Aznar en el cultivo del secreto de la esfinge, que consiste en no tener secreto, los verdaderos valores, las auténticas ideas en las que cree el político sólo se manifiestan cuando se llega al poder de verdad y deben defenderse desde allí.

Mariano Rajoy tendrá que acreditar que está dispuesto a defender la unidad nacional y la continuidad constitucional como lo hubiera hecho Mayor Oreja. Tendrá que mantener la coherencia de una política económica relativamente liberal como lo hubiera hecho Rodrigo Rato. Tendrá que mostrar una humildad aparente y una bonhomía semejante a la de Acebes. E incluso tendrá que llevarse con Polanco casi como Gallardón.

Esto último es lo único en que probablemente no habrá sorpresas, porque en materia de medios de comunicación, Rajoy ha estado muy cerca de Alberto y Rodrigo, tanto en el abuso de la televisión pública como en la sumisión al imperio prisaico. A pesar de que en los últimos tiempos, que son los del Prestige y la guerra de Irak, ha sido tratado a puntapiés, como corresponde a un representante de la derecha. Lo mejor que podemos decir sobre la dramática desigualdad mediática que afecta a la Derecha española es que Rajoy no defraudará grandes expectativas porque no levanta ninguna. Sin embargo, desde el principio será para la SER el candidato del chapapote. Vamos a ver si le sale el pastel, o la empanada, que intentará con Don Jesús o si prescindirá del postre y se fumará directamente un puro. Cabe temer lo uno y lo otro. Ojalá no sea así.

Pero en la cuestión nacional no caben pillerías ni tampoco iniciativas, no hace falta que Rajoy vaya a abordarla sino que ella lo viene a buscar. Ibarreche y Maragall son las dos piedras de toque en las que como candidato y, si gana las elecciones, como Presidente, tendrá que definirse. Porque indefinirse será ya una forma de capitular. Y de la notable herencia de Aznar, la defensa de la idea de España es probablemente lo que más aprecian los votantes de la derecha, que conformaron la última mayoría absoluta.

Hay una cuestión en la que probablemente ha perdido la carrera Rodrigo Rato y es en las sospechas de favoritismo económico cuando no de pura y simple corrupción. No es un peligro ajeno a Rajoy, y no por lo personal sino por lo partidista y lo político. En el mes de abril, si Rajoy gana las elecciones, el PP padecerá una auténtica epidemia de tentaciones crematísticas, una molicie moral asentada en la previsión de continuidad casi infinita en el Poder; como en el PSOE en 1986, cuando se creyeron el PRI porque realmente querían serlo. Ese peligro, que ha asomado la oreja en Madrid y en Barcelona –donde Rajoy seguramente tiene como argos y orientadores a Jorge Fernández Díaz y a algún importante intermediario mediático–, es un lobo hecho y derecho, terror de gallinas, ovejas, perros y pastores. Habrá que esperar a los hechos, pero los malos cumple preverlos y éstos del trinque y el compadreo se ven venir. Están ahí ya.

Los grandes tímidos esconden grandes orgullosos. Y del orgullo a la soberbia interior no hay más que un paso. Sólo en la cima del poder absoluto, el que está cerca de alcanzar Rajoy, esa soberbia interior puede transformarse en despotismo, síntesis de autoritarismo y arbitrariedad, garantía de servilismo y corrupción. Ojalá Rajoy quiera y sepa evitar estos peligros. Nosotros, como liberales españoles, vamos a seguir defendiendo en Libertad Digital los mismos valores y las mismas ideas, vamos a seguir respaldando actitudes políticas como las mantenidas por el Rajoy de la crisis del "Prestige" o de la guerra de Irak. Ojalá el apoyo que por esas razones de principio hemos brindado al actual vicepresidente en los días difíciles podamos seguir manteniéndolo, en calma o en borrasca, con un nuevo presidente del Gobierno y del PP, y que éste se llame Mariano Rajoy.

El nudo gordiano
Ernesto Ladrón de Guevara es portavoz de Unidad Alavesa La Razón 31 Agosto 2003

Lo ha dicho Ibarreche: No basta con que una mayoría de vascos se pronuncien a favor del plan independentista del lendakari. Al margen de su inviabilidad por razones jurídicas y de pura razón lógica, sería preciso que fuera refrendado por todos los territorios vascos (Álava, Guipúzcoa y Vizcaya) ¬cada uno por separado¬ ya que el País Vasco como entidad política nace de fuente foral. No hubo ente político aparte de los fueros de cada una de las provincias de régimen foral, salvo en el breve periodo posterior al Estatuto del País Vasco del 36. Anteriormente no hubo ningún régimen administrativo, político o jurídico que reuniera a las provincias vascas. Y mucho menos una nación vasca. Lo único que los historiadores citan como preexistente de los regímenes forales fueron las «conferencias» que celebraban las tres diputaciones vascas para frenar los diferentes intentos de homogeneización que perseguían un Estado unitario, durante el siglo XIX.

Me ha sorprendido que lo diga Ibarreche a poco menos de un mes de la presentación de su plan, pues algunos hemos venido repitiendo hasta la saciedad que no es posible la ruptura estatutaria para formar un ente nuevo al margen de la Constitución que basa el régimen autonómico vasco precisamente en los derechos históricos nacidos de fuente foral que son nítida e inequívocamente de carácter provincial. La autonomía vasca no se hubiera podido formar haciendo abstracción de los regímenes forales. Es la libre adhesión de los territorios aforados la que permitió la actualización de los fueros que se contemplan en la Adicional Primera de la Constitución Española. Pero aún en el supuesto de que los ciudadanos de los tres territorios vascos dieran su veredicto favorable al plan Ibarreche éste no sería admisible en derecho por chocar frontalmente con la Constitución Española y con el propio mecanismo establecido en el Estatuto de Autonomía para su reforma. Y eso Ibarreche lo sabe de sobra.
Entonces, ¿por qué Ibarreche nos viene ahora con este nuevo enfoque sacado de su chistera de ilusionista que tanto gusta de exhibir de vez en cuando?

Pienso que Ibarreche está advirtiendo a su clientela que lo del Estado Libre Asociado es un desideratum imposible para no crear excesiva frustración cuando sus seguidores se enteren que se les ha engañado con el cuento de la lechera y que el cántaro se ha roto. Ibarreche tiene muchos problemas, pero el más grave es el de los acuerdos que su partido firmó con ETA con ocasión del acuerdo de Lizarra, que desembocan en una situación irreversible e irreparable que es el salto al vacío de su plan de independencia. Se embarcaron en una misión imposible y ahora que hay que dar el paso definitivo ya no tienen marcha atrás.

Sabe Ibarreche que Álava no va a dar su apoyo a la independencia. Sabe Ibarreche que si Álava no da su respaldo a la independencia puede que se produzca su separación de la Comunidad Autónoma Vasca, harta de tanto desvarío. Sabe Ibarreche que los derechos históricos son los de cada territorio igualmente llamado histórico, y que Álava se puede plantear que se equivocó uniéndose al resto de los territorios vascos, sobre todo teniendo a la vista el referente de Navarra. Sabe Ibarreche que si Álava no acepta su plante al Estado y su plan de ruptura, su proyecto se viene abajo. Y por todo eso Ibarreche está avisando a sus seguidores para que luego no haya una masa de furiosos defraudados o frustrados que le pidan cuentas.

¿O a lo mejor es que los empresarios le han avisado a Ibarreche que no están dispuestos a suicidarse en una aventura que lleva al País Vasco a la ruina y está preparando el camino para una corrección del rumbo de su barco a la deriva?
En septiembre lo sabremos.

LA POLÍTICA DEL SENTIDO COMÚN
BENIGNO PENDÁS ABC 31 Agosto 2003

Enigma resuelto. Aznar, buen lector de Borges, decide con seguridad y solvencia: «La solución del misterio debe ser siempre inferior al propio misterio». Apuesta sin riesgo, lógica de lo razonable, política del sentido común. Rajoy cumple con brillantez todos los requisitos, por convicción en los principios y habilidad en las estrategias. Una opción indiscutible.

Hoy es el día para insistir en la perspectiva ética y política de la renuncia del presidente. Nadie, casi nadie, opta por la retirada sin verse constreñido por normas imperativas o por circunstancias específicas. En la forma de gobierno parlamentaria no hay límites temporales para el jefe del Ejecutivo. Sólo el cuerpo electoral o el juego interno de los partidos quiebran la continuidad del líder. Otra cosa sucede con el jefe del Estado republicano, ya sea en versión presidencialista o parlamentaria. En tal caso, es habitual en Europa y en América limitar a una sola vez la posibilidad de reelección: en el caso de Estados Unidos, bien conocido, se estableció por convención según el precedente de G. Washington y ya formalmente por enmienda constitucional al concluir la Segunda Guerra Mundial. Más allá de las circunstancias concretas, cabe discutir sobre la conveniencia de establecer límites. Creo que no es materia de norma jurídica, sino de buen sentido político, porque la personalidad del líder, el contexto social o la situación interna e internacional son factores imposibles de reducir a modelos abstractos. Es notorio que la «fortuna», en el sentido de Maquiavelo, resulta ser elemento decisivo en la acción del Príncipe. Estamos en presencia de un caso excepcional, en sentido literal. Ahora bien: el reto de Aznar era y es todavía transferir al Partido Popular el crédito político que deriva de su valioso gesto moral. Para ello, la opción sucesoria juega un papel decisivo. Más allá de inevitables decepciones personales, nadie puede sentirse defraudado. Operación realizada en tiempo y en forma, pagada con moneda de buena ley, que cumple de largo con cualquier expectativa sensata.

«Cuando se saben los nombres, se saben también las cosas», dice el personaje de Platón. Con Rajoy al frente, queda claro que el dogmatismo es señal de inmadurez y que la política será flexible en las maneras, pero rigurosa en los contenidos. La inmensa mayoría de los ciudadanos exige firmeza ante el desafío nacionalista y claridad de ideas contra la confusión interesada del PSOE. Es muy alto el nivel de consenso en este terreno: el nuevo candidato es maestro acreditado y sabe que aquí se juega la baza principal. Tendrá que reforzar su presencia en el plano internacional y confirmar su buen hacer parlamentario en el ámbito económico y presupuestario. Equipos y experiencia no faltan en el entorno.

La democracia es, según reza el tópico, el régimen de la opinión pública. Reacción significativa: la opción del presidente ha sido bien recibida por casi todos, adversarios incluidos. «Cada cual es hijo de sus obras», decía Don Quijote. El candidato debe contribuir a lograr que la política recupere un prestigio muy dañado en los últimos tiempos, con grave perjuicio para la legitimidad del sistema. Es importante que el ciudadano se sienta a gusto con este político sereno y honrado a carta cabal, con fama de serio en su trabajo, sin perjuicio de la ironía y la brillantez polémica. Nada que ver, por tanto, con esos personajes menores que ocupan últimamente un espacio que no merecen. La desilusión respecto de la vida pública es una enfermedad grave para la legitimidad del sistema. Se cura a base de rigor y de esfuerzo. También, de una imagen impecable en el terreno personal y patrimonial: nadie le ha mezclado nunca con intereses siniestros y maniobras turbias, mérito notable para un veterano del duro oficio en el que asciende ahora a la cumbre del escalafón.

Rajoy ha mantenido con holgura la velocidad de crucero durante la larga travesía, a veces una auténtica guerra de nervios y de presiones. Ha sabido acelerar el paso cuando fue requerido por las circunstancias: así, en el impulso del Gobierno para recuperar una iniciativa perdida; en el caso del «Prestige», donde consiguió romper algunos tópicos malintencionados; en fin, en el tema de Irak: siempre estuvo con el presidente, mientras que algunos mostraban flaqueza... Tal vez se arrepienta Zapatero de su preferencia pública en favor del vicepresidente primero. Véase cómo este mismo fin de semana Rajoy despacha sin problemas la retórica socialista sobre la insuficiencia del Estado de las Autonomías plasmada en la «declaración de Santillana». Resuelto el misterio, gana solidez el proyecto del Partido Popular. Pierden peso, por suerte para todos, adivinos, maniobreros y otros pescadores en aguas revueltas. La confianza entre gobernantes y gobernados es la esencia de la democracia, según sabemos desde Locke. El vicepresidente inspira confianza; se trata ahora de alcanzar esa difícil comunicación con los electores desde el puesto, mucho más exigente, de candidato a la Presidencia del Gobierno. Las perspectivas, insisto, son muy favorables. En la política, espejo de la vida, gana también el que sabe invertir en valores seguros.

Con perdón
David Gistau La Razón 31 Agosto 2003

Nada cortesano, en absoluto postrado, el columnismo español se caracteriza por la gallardía con que critica a la monarquía. A la monarquía británica, se entiende, porque cuando se trata de la española al columnista español le ocurre lo que al jefe de los irreductibles galos, que creía que el cielo podía abatirse sobre su cabeza si quebrantaba alguna regla relacionado con lo sagrado.

Inglaterra critica a su propia monarquía ¬y aun se mofa con frecuencia de ella¬ sin que el cielo se abata sobre la cabeza de nadie, sin que la institución ni la propia vertebración del país se resientan por ello. Aquí, en cambio, todavía rige una especie de pacto, procedente de la Transición y explícito en el texto de la Constitución, según el cual la figura del Rey se sacralizaba como intocable para preservar un símbolo cohesionador a salvo de las refriegas guerracivilistas y de la permanente inminencia de desintegración de Ex-paña.

Bien. España sigue siendo una inminencia de desintegración. Pero por culpa de los nacionalismos periféricos, no de los ecos de la Guerra Civil, que sólo perduran como tópicos intelectuales en el resentimiento de la «izquierda reaccionaria», nostálgica de la checa.

Mi generación, pues, no tiene de la Corona esa imagen, consagrada por los cortesanos, de que el Rey es lo único que nos separa del frente del Ebro. Y reclama por tanto que se derriben esas vallas que protegen al Rey como si fuera un Buda de Bamiyán para que pueda someterse, cuando convenga y más allá de la cortesanía babosa, a un sano ejercicio de crítica a la inglesa. Sin que por ello nadie te llame traidor ni advierta que el cielo va a abatirse sobre nuestras cabezas. Sin que por eso se trate siquiera de intentar derribar la institución, sólo de exigirle que cumpla con lo que nos debe por contrato. Por lo demás, y si el enemigo actual es el nacionalismo periférico, como símbolo cohesionador debería bastarnos con la bandera de España. Ésa que al sucesor de Zapatero ¬Gallardón¬ le molesta en la plaza de Colón.

Mayor Oreja: pieza clave para combatir el Plan Ibarreche desde el terreno
La Razón 31 Agosto 2003

El que fuera uno de los ministros mejor valorados de la etapa de Gobierno de José María Aznar ha sido otro de los que podría aparecer como derrotado en esta contienda. Hace tiempo que el presidente le encomendó una importante misión lejos de Madrid y, de hecho, en el último año de debate sucesorio él mismo se ha quedado en un segundo plano, trabajando y eludiendo la carrera como ha podido. Era un buen candidato para la sucesión, percepción que los ciudadanos han avalado en innumerables encuestas, y seguramente obtendría unos buenos resultados en las próximas elecciones generales. Pero el camino que Aznar tenía para él era bien distinto. De acuerdo a la concepción del presidente del Gobierno respecto al sacrificio por los intereses generales del Estado, José María Aznar cree en él como una pieza clave en el País Vasco. Primero fue por motivos electorales, cuando intentó arrebatar el Gobierno vasco a Juan José Ibarreche. Fue fiel al presidente, dejó la cartera de Interior, hizo las maletas, pese a los problemas familiares, y pasó de ministro a parlamentario vasco. A pesar del fracaso electoral, «sigue siendo el símbolo de libertad» en el País Vasco, y su presencia ha sido fundamental para arropar a los candidatos a las últimas elecciones municipales. Sin embargo, su papel es en la actualidad más importante, y Aznar así se lo ha hecho saber.

El presidente necesita, ahora más que nunca, cuando el PNV va a plantear su desafío con el Plan Ibarreche, a un hombre de su talla, fiel, que conozca la ciénaga política vasca y que combata, desde el terreno, las argucias que plantearán los nacionalistas en los próximos meses.

Si algo es José María Aznar es generoso y justo con los suyos, y Jaime Mayor Oreja verá recompensado en el futuro la importante labor que ha realizado y que impulsará desde su tierra vasca para frenar los desafíos que Arzallus e Ibarreche plantearán al Estado.

TIEMPO DE DECISIONES EN IRAK
Editorial ABC 31 Agosto 2003

LA detención ayer en Nayaf de dos saudíes y dos iraquíes como autores del brutal atentado en la mezquita de Alí, cuna del chiísmo, viene a confirmar la alianza en Irak entre la red terrorista Al Qaida, de Bin Laden, y la resistencia del antiguo régimen iraquí de Sadam Husein. Hasta ayer enemigos -Sadam era un laico suní alejado del puritanismo del wahabí Bin Laden- hoy asoman unidos para evitar cualquier posibilidad de pacificar y reconstruir Irak que, hay que recordarlo, en la agenda de la Casa Blanca figuraba como la primera pieza de un dominó democratizador que debía extenderse por Oriente Próximo.

Ni Bin Laden ni Sadam Husein quieren un Irak democrático y están dispuestos a seguir golpeando brutalmente. Al Qaida tiene capacidad -y lo ha demostrado- de atentar en el corazón de Estados Unidos, en Afganistán, en Indonesia, en la India o en Kenia. Prácticamente, en los cinco continentes. Pero ahora, la decisiva partida se juega en el Irak de la posguerra. Frente a un terror global hay que dar una respuesta global. Estados Unidos se ha mostrado incapaz de parar la sangría de muertos tres meses después de haber dado por finalizada la guerra y ha manifestado una total inoperancia -cuando no dejadez- para avanzar soluciones en otra de las regiones clave en el nuevo orden mundial que propugnaba Bush: Oriente Próximo.

Tanto en Irak como en el eterno conflicto entre israelíes y palestinos, parece llegado el momento de que Washington y el resto de la comunidad internacional superen recientes traumas y den muestras de generosidad, por ambas partes, para trabajar hombro con hombro. Putin decía ayer estar dispuesto a dar el apoyo ruso a una fuerza multinacional en Irak bajo mando norteamericano, como exige Washington, siempre que se amplíe el papel de la ONU en la nueva resolución. Francia y Alemania, lastrados por el maltrecho estado actual de sus economías para imponer condiciones en un despliegue militar cuyo coste no serían capaces de asumir, se contentarían con un reequilibrio de funciones en favor de la ONU en una hipotética -y cada vez más necesaria- fuerza militar suplementaria. Aunque el mando norteamericano no se discutiera. Estados Unidos se juega demasiado en Irak como para no replantearse la ayuda de la comunidad internacional en el marco de una ONU más operativa. Y lo mismo puede aplicarse para el caso de Oriente Próximo: Washington no puede seguir obviando al resto del Cuarteto en la aplicación de la Hoja de Ruta, sobre todo cuando EE.UU. parece haber dado claras muestras de dejadez en su papel de piloto en una «ruta» hacia la paz jalonada de asesinatos selectivos, coches bombas y sangre de inocentes.

La solución debe llegar pronto. El atentado de Nayaf ha disparado aún más el riesgo de una explosión de violencia que amenaza a los soldados desplegados en el país -1.300 españoles-, al futuro de Oriente Próximo y a la seguridad global. Es hora de grandes y generosas decisiones y de presionar para buscarlas.

Bono frenó a Maragall y recuerda que «España no es un edificio en obras ni una casa en ruinas»
La reforma socialista de las autonomías se queda en la modificación del Senado como cámara territorial
La lluvia y el anuncio de que Rajoy será el próximo protagonista electoral popular eclipsó la reunión del Consejo Territorial del PSOE celebrada ayer en Santillana del Mar. Los barones y dirigentes territoriales se reunieron para debatir sobre el documento que propone ir más allá en el Estado autonómico. El texto que defendía Maragall, quedó descafeinado, y las reformas no serán tantas. Bono sacó pecho y echó en cara al líder del PSC que «la igualdad debe primar sobre el reparto territorial de poder y la defensa de las identidades diferenciadoras». «España no es un edificio en obras y menos una casa en ruinas».
César Otal - Santillana del Mar.- La Razón 31 Agosto 2003

José Bono se hizo destacó en la reunión del Parador Nacional de Santillana del Mar. Llegó aclamado por los turistas que pasaban, sobre todo por un grupo de Albacete, y salió dejando dicho a sus compañeros que «España, ni está en ruinas ni en obras». La cita era para analizar un documento que recoge las propuestas socialistas para reformar el actual Estado de las Autonomías. Ese texto se basaba en un primer borrador que Pascual Maragall negoció con José Luis Rodríguez Zapatero para reformar el Estatuto de Autonomía catalán, así como otros que lo requiriesen a juicio del PSOE. Pero las pretensiones de Maragall quedaron muy rebajadas.

Zapatero explicó que las tres reformas que contemplan ahora los socialistas son la del Senado para que sea una cámara con representación territorial; la creación de una conferencia de presidentes autonómicos para que se reúnan una vez al año con el presidente del Gobierno; y que las comunidades participen con el Estado en la gestión de servicios. Nada nuevo. Así las cosas, las tesis del presidente castellano-manchego se impusieron en el cónclave.

Contra las desigualdades
Bono habló sin tapujos directamente a Maragall. Apuntó que «nuestra prioridad debe ser la lucha contra las desigualdades antes que el reparto territorial de poder o la defensa de las identidades diferenciadoras. Los ciudadanos están más preocupados por la sanidad o el empleo que por la reforma de los estatutos». Luego recordó que él no es nacionalista y que no piensa pedir perdón. «Tampoco creo que deba esconderme por querer a mi país, ni por haber aprendido en el PSOE que nuestra identidad como socialistas y españoles no puede definirse en oposición a otros pueblos o ciudadanos como hacen habitualmente los nacionalistas».

El tercer argumento de Bono afirma que «España, ni está en ruinas ni está en obras, por eso no veo que se precise una reforma generalizada de los Estatutos». Sobre la reforma, sólo defendió todo lo que se refiere al Senado o su supresión en caso de que no se reforme.

Finalmente subrayó que «hay que negar la supuesta capacidad de, por ejemplo, vascos o toledanos a decidir sobre su anexión o separación de España. La autodeterminación es un concepto anticuado e insolidario cuando se predica en un Estado democrático y fuertemente descentralizado como es España». Al final, Maragall no alteró la mañana y Zapatero consiguió la imagen de unidad que necesitaba lograr.

Ya en el jardín del parador, Zapatero dijo: «Tras 25 años de la España autonómica necesitamos impulsar algunas reformas para que España funcione mejor. Queremos que la España constitucional sea más participativa, que despliegue todas las posibilidades del hecho autonómico. Son reformas para invitar al diálogo y a la participación». Y advirtió al PP: «Somos capaces de dialogar, pero somos firmes en la defensa de las reformas porque creemos que es lo mejor para el bienestar de los ciudadanos». Al final, Maragall dio la nota al confirmar que aunque no se ha plasmado en el documento definitivo, los socialistas plantean la reforma de cuatro estatutos. Textualmente dijo: «Se sabe que hay cuatro que están en la vía de hacerlo: Cataluña, Andalucía, Valencia y parece que La Rioja, pero no lo sé. Son Cataluña, Andalucía, Valencia, ¿cuál es el cuarto? Ha habido otro señor que ha dicho que también está por ello». Y se conformó con haber abierto la puerta a la reforma del modelo de Estado. «La reunión ha sido un paso adelante importantísimo, hemos echado a andar en el principio de lo que va a ser el segundo cuarto de siglo de la España democrática y autonómica, y hemos empezado a andar con paso firme. No hay un tratamiento de Cataluña en el documento, es un planteamiento de la España plural. No es un peligro, es una riqueza».

Suspenden el concierto de Manu Chao en Málaga tras las críticas de la Asociación Víctimas del Terrorismo
Málaga. Agencias ABC 31 Agosto 2003

La empresa organizadora del concierto que Manu Chao debía ofrecer el próximo martes, día 2 de septiembre, en el Palacio de los Deportes José María Martín Carpena de Málaga, ha decidido finalmente suspenderlo al no renunciar el cantante hispanofrancés a que intervenga junto a él el ex líder y fundador del grupo vasco de tendencia ´abertzale´ Negu Gorriak, Fermín Muguruza.

Precisamente, Manu Chao se encuentra en una situación similar en Murcia, ya que el Ayuntamiento, atendiendo a la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), no cederá para el concierto que iba a ofrecer el próximo jueves, 4 de septiembre, el antiguo Cuartel de Artillería de Murcia si finalmente actua junto a Muguruza. De hecho, la empresa Ibolele, organizadora del concierto en Murcia, está estudiando la posibilidad de trasladarlo a un recinto privado o incluso a alguna provincia limítrofe si Manu Chao viene acompañado de Muguruza, aunque tampoco descarta que finalmente se suspenda la actuación.

Esta decisión se produce después de que el pasado viernes la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) denunciara que el concierto de Manu Chao y Fermín Muguruza, "un declarado militante de Batasuna", "pisotea la dignidad", ya que el lugar en el que se iba a celebrar está dedicado al edil del Partido Popular José María Martín Carpena asesinado por la banda terrorista ETA en Málaga. G2, empresa promotora del concierto, advirtió ayer a Manu Chao de que se podían producir incidentes de orden público si actuaba Muguruza y le instó a renunciar a la presencia del cantante vasco si quería actuar en el Martín Carpena, algo que finalmente no se produjo, según informó hoy el Diario Sur de Málaga.

Por su parte, el Ayuntamiento de Málaga explicó ayer que había instado a la empresa promotora del concierto a buscar otro lugar para que actuara Manu Chao, quien iba a visitar Málaga dentro de la gira que realiza por España y en la que el concierto del Carpena era el único que iba a dar en Andalucía.

Fernando Savater: "Necesitamos la ética para defendenos de todo lo que nos rodea"
"Nunca ha habido una época en la que todo el mundo haya sido ético o moral; muy al contrario, y la ética siempre ha sido algo muy valioso". El filósofo Fernando Savater impartió un curso en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
EFE. Santander Heraldo de Aragón 31 Agosto 2003

El filósofo Fernando Savater, que esta semana impartió un curso en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, considera que, aunque "no estamos viviendo una época especialmente mala o caótica, lo mejor para defendernos de todo lo que nos rodea es la ética".

"Nunca ha habido una época en la que todo el mundo haya sido ético o moral; muy al contrario, y la ética siempre ha sido algo muy valioso porque se enfrentaba a la tendencia general y va a contracorriente de las peores inclinaciones del mundo", precisó este escritor.

Fernando Savater (San Sebastián, 1947) habló esta semana de sus libros, de sus principales obras; un tema que complementa su autobiografía "razonada", publicada recientemente bajo el título "Mira por dónde", un libro en el que el escritor habla de su infancia, sus relaciones, sus afectos y de los libros que han ido moldeando su vida.

Pero en esta autobiografía, este incombustible e infatigable intelectual no hablaba de los más de cincuenta libros que ha ido escribiendo a lo largo de su trayectoria, casi siempre con la ética y la educación por medio, porque como él mismo dice con orgullo: "soy el único que ha hecho en este país una reflexión filosófica sobre la educación".

Sobre la Religión en las escuelas

Por todo este bagaje el autor de "Etica para Amador", "Política para Amador" o "El valor de educar", entre otros, se encuentra con autoridad suficiente como para mostrarse muy crítico y "rotundamente contrario" a que la materia de Religión cuente en el expediente a todos los efectos como otra asignatura.

"Esto me parece absurdo -subrayó-. Todo el progreso que hemos hecho con respecto a la religión en Occidente en cuanto a la interiorización del asunto se viene abajo. Hay que educar a ciudadanos no a clérigos y poner la religión como algo evaluable es como poner puntos por las buenas obras que hacemos cada semana".

Para Savater, esta nueva decisión obedece "a la presión del clero, es un principio de oscurantismo. A la Iglesia no el interesa la educación, sino defender su poder y su influencia y esto lo puede obtener por la vía educativa", recalcó.

La ética no se puede imponer -aseguró el filósofo-. Hay que buscar un razonamiento que justifique una selecciones frente a otras y eso es lo que he tratado de escribir en mis libros: cuáles son las razones para elegir unos valores frente a otros".

Un "pesimista activo"
Y Savater se atreve a dar una receta: "nunca hay que entretenerse con deseos impotentes. Sólo hay que buscar lo que puede hacerse y realizarse. Si uno está acostumbrado a decir yo no tengo la culpa de lo que hago porque soy hijo de mi tiempo, de las multinacionales, de la genética, de la corrupción o de no se qué, pues no vale. Hay que aceptar que la libertad y la responsabilidad van unidas".

Amenazado por ETA, y con un guardaespaldas pegado a su sombra, Fernando Savater es miembro de la plataforma "Basta ya" y ha sido premiado en varias ocasiones por su labor en defensa de los derechos humanos.

"Lo del guardaespaldas es como si tu le preguntas a un diabético si le molesta inyectarse insulina para vivir, pues que le va hacer, pero si uno quiere expresarse libremente y para ello necesitas guardaespaldas, pues es así de triste".

Y a continuación esa voz que siempre exhala vitalidad y alegría pasa a ser más grave para decir: "yo soy muy pesimista con respecto a la situación del País Vasco".

"No hay ninguna solución automática, la solución es la lucha el esfuerzo, la paciencia y la firmeza" reitera un Savater que ya se ha mostrado contrario al Plan Ibarretxe y a toda propuesta hasta que "no cesen las muertes, los que se han ido puedan volver y no existan persecuciones y se normalice la situación".

Pero a pesar del pesimismo que le provoca este tema, Savater es un hombre alegre, aunque él dice que es una persona activa por pesimismo: "los optimistas son los que creen que las cosas se arreglan solas, antes o después; yo no, y creo que hay que trabajar y mucho para que las cosas se arreglen".

"Yo siempre recuerdo esa frase del final de Hamlet que dice "que fastidio que este mundo esté desordenado y haber venido a él para tener que ordenarlo", y eso en el fondo nos pasa un poco a todos", concluye.

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