AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 5 Septiembre  2003
Equidistancia Diabólica
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 5 Septiembre 2003

Las trampas del Parlamento vasco
Editorial Heraldo de Aragón 5 Septiembre 2003

La indignidad de Ibarretxe
Germán Yanke Libertad Digital  5 Septiembre 2003

De la manu de ETA
Cristina Losada Libertad Digital  5 Septiembre 2003

Ibarretxe: acercamiento a los presos de ETA
EDITORIAL Libertad Digital  5 Septiembre 2003

EL PROBLEMA NO ES ALBERDI
Editorial ABC 5 Septiembre 2003

El futuro del PP en Cataluña
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 5 Septiembre 2003

Los devaneos de Maragall
Cartas al Director ABC 5 Septiembre 2003

Provocación
Cartas al Director El Correo 5 Septiembre 2003

Cambie
Cartas al Director El Correo 5 Septiembre 2003

Equidistancia Diabólica
Carlos María de Urquijo Libertad Digital 5 Septiembre 2003

Con fecha uno de Septiembre el Boletín Oficial del País Vasco recoge una Orden del Consejero de ¿Justicia? por la que se convocan ayudas de viaje para los familiares de presos internados fuera de la Comunidad Autónoma Vasca. De esta manera los reclusos, básicamente terroristas de ETA, van a recibir otro año más la visita de sus familiares con cargo a los Presupuestos Generales. A tal fin, en este ejercicio nuestro Gobierno ha tenido a bien dotar una partida con la nada despreciable cantidad de doscientos mil euros. Cifra que, por poner un ejemplo no reciben ni de lejos y en su conjunto, Asociaciones como Covite o la Fundación Gregorio Ordoñez. Por lo visto, Ibarretxe en su alocada carrera por agradar a la militancia de la ilegalizada Batasuna ni siquiera se molesta ya en cuidar la estética.

Ante la reiteración en el despropósito, frente a la contumacia en la ofensa, las víctimas del terrorismo –¿Recuerdan la negativa inicial de ETB a transmitir un anuncio de la Fundación Víctimas del Terrorismo?– no podemos dejar de oponer nuestra denuncia de la equidistancia diabólica que practica el Gobierno Vasco. Y digo Diabólica por que un Gobierno cuya prioridad, como así se ha dicho, son las víctimas del terrorismo no puede a la vez pagar los honorarios de los psicólogos que atienden a las víctimas y sufragar las visitas a sus verdugos. Quien así actúa además de ser un cínico de primera magnitud, demuestra una refinada capacidad para ofender a las víctimas y humillar su memoria.

Para cualquier demócrata que esté de manera incondicional con quienes han sufrido el ataque del terrorismo, destinar un solo euro público a reconfortar a los verdugos con la visita de sus familiares, es un acto de una bajeza moral que no necesita de más comentario. En esta materia no hay espacio ni para los grises ni para los matices. Quienes desde las Instituciones estén con las víctimas deben repudiar y marginar, sin sombra alguna de duda, a los terroristas y a quienes les procuren amparo del tipo que sea. Aquellos que con sus decisiones incomoden conscientemente a las víctimas, reportando además con ello satisfacción a los terroristas, no merecen contarse entre los ciudadanos de bien.

Hace apenas dos meses, al culminar el anterior periodo de sesiones, en un Pleno solemne todos los Grupos Parlamentarios de la Cámara acordamos por unanimidad, con la excepción de la ilegalizada Batasuna, una batería de medidas encaminadas a mejorar la situación moral y material de las víctimas del terrorismo. Dicho acuerdo fue fruto de múltiples sesiones desarrolladas en la Ponencia constituida al efecto en la Comisión de Derechos Humanos. Sesiones en las que escuchamos atentamente a Políticos, Jueces, Profesores Universitarios y Víctimas del terrorismo que, a mi juicio, dejaron un mensaje claro en demanda de un respaldo y un apoyo institucional que no habían visto hasta la fecha en las actuaciones del Gobierno Vasco.

Pues bien, nuestro Gobierno con esta nueva decisión ha traicionado no ya el espíritu sino incluso la letra de aquellos acuerdos y en ambos las ilusiones y las demandas de quienes, confiada e ingenuamente podemos decir ahora, respondieron a nuestra llamada. Si Ibarretxe y su Ejecutivo quieren recuperar aquel espíritu y sobre todo el crédito perdido en materia tan sensible, no tiene otro camino que anular de inmediato la Orden del Consejero de Justicia. De no hacerlo, cuando por desgracia asistamos a un nuevo atentado terrorista, que no transmita compungido el Lehendakari su solidaridad a las víctimas y a sus familiares. Solidaridad, Respeto, Apoyo, Cariño, son sentimientos que, en casos como el presente, solo pueden ya conjugarse con hechos y no con palabras.

Las trampas del Parlamento vasco
Editorial Heraldo de Aragón 5 Septiembre 2003

LA DEMOCRACIA española repudia a la organización Batasuna -no a sus individuos- como parte de ETA, pero respeta la voluntad de sus votantes, de forma que los diputados batasunos en el Parlamento de Vitoria pueden seguir en él. Lo que no pueden es tener grupo propio. La decisión, ratificada por el Tribunal Supremo, está siendo incumplida por la Presidencia y la Mesa de la Cámara, controladas por PNV, EA, los diputados de Batasuna e EB-IU, aduciendo que una norma menor -el Reglamento cameral- no prevé la contingencia. Así, un vacío legal de escaso rango se convierte en herramienta de subversión del derecho, a causa del pacto que une a los firmantes del acuerdo de Lizarra. La Abogacía del Estado y la Fiscalía General califican los hechos de fraude legal y deducen que han de tenerse por nulas de pleno derecho esas actuaciones así como las resoluciones en que el grupo batasuno Sozialista Abertzaleak haya resultado decisorio.

Para la Fiscalía, el requerimiento de disolver el grupo era "claro y carente de ambigüedades", sin que cupiera al presidente parlamentario, Juan María Atutxa, y a los miembros de la Mesa otra "posible conducta que la de materializar la disolución legalmente acordada". De intento ignoran dos cosas los nacionalistas, ayudados por EB-IU: el significado del "bloque de legalidad", que exige la coherencia del derecho, y que todas sus potestades emanan de una Ley Orgánica de las Cortes Generales (el Estatuto Vasco) de la que no pueden derivarse ilegalidades. Mantener prerrogativas jurídicas, políticas y económicas no de unos diputados, sino de un grupo parlamentario que representa a una organización ilegal es lo que parece: una muestra positiva de hostilidad política al Estado autonómico de Derecho de que se ha dotado tan trabajosamente la sociedad española. Atutxa y quienes le ayudan deben elegir entre estar dentro o fuera de la ley. Y de la buena fe democrática.

La indignidad de Ibarretxe
Germán Yanke Libertad Digital  5 Septiembre 2003

Ibarretxe anuncia un día una campaña a favor de las víctimas del terrorismo y pone como condición de eficacia el apoyo de todos los partidos. Como los partidos democráticos no van a aceptar su desvergüenza, las víctimas siguen preteridas. Otro día, sin consenso alguno, se dedica a dar el dinero de los contribuyentes a las familias de los presos de ETA, en un acto de indignidad impresionante. Pero la indignidad no es simbólica y no lo es sólo por el dinero que entrega. Es una indignidad política, una muestra más de una ofensiva antidemocrática que trata de ayudar al “entorno” de una banda terrorista que se ha convertido ya, a todas luces, en una organización típicamente paramilitar, la que hace lo que conviene a unos gobernantes que no se atreven a hacerlo por sí mismos.

Todo esto, aunque lo confirmemos semana a semana, no es nuevo. Ese es “el plan”. Esa es “la convergencia”. Eso es “la familia nacionalista”. Lo anoto porque la única actitud con el PNV debe ser contra el PNV: impedir que incumpla la ley, impedir democráticamente que siga ostentando el poder en la Comunidad Autónoma Vasca. No hay duda de que el PP lo tiene claro y, a la vista de los acontecimientos, resulta pasmoso que, para asuntos elementales de un Estado de Derecho, el PSOE no se sume (como lo hizo, por cierto, recibiendo el premio de su mejor resultado electoral en el País Vasco) porque quien lo dice “se parece o dice lo mismo que el PP”.

Los intelectuales socialistas, tan activos últimamente, me dirán que el problema es el Plan de Ibarretxe y que llama la atención que yo, como otros, aproveche para lanzar dardos contra el PSOE. Pero es por eso, porque el problema es el Plan de Ibarretxe.

De la manu de ETA
Cristina Losada Libertad Digital  5 Septiembre 2003

En Manu Chao y Fermín Muguruza veo la degeneración de unos trastornos políticos y vitales que yo, y otros de mi cuerda, padecimos. Antes de que ellos salieran de la infancia, habíamos sido de extrema izquierda y luego, tercermundistas, ocupas, ecologistas y antisistema. En nuestra ruptura con la izquierda tradicional no logramos liberarnos –tan libres como nos veíamos– del corsé de la ideología. No teníamos ni pajolera idea de la realidad y ni siquiera entendimos lo que nos mostraban nuestros viajes por el mundo. No nos enteramos de que había vida inteligente fuera del marxismo y sus aledaños. Cierto que no se enteraba uno sin esfuerzo: el marxismo era la ideología dominante en los medios intelectuales más cercanos. Hoy, la vulgata marxista con los apéndices de moda es la ideología dominante en los medios de masas. No sé si habrá llegado al ¡Hola! pero está en Marie Claire. Sólo es un indicio de la degeneración.

Chao es un tío listo o con suerte, que ofreció lo que demandaba el floreciente mercado de los anti-mercado. Su producto musical viene a ser el relleno de una empanada ideológica. No vende tanto “valores” como la imagen de esos valores. Sus fans sienten por él lo mismo que las de Enrique Iglesias, pero se creen superiores: se creen rebeldes. Rebeldes que extraen las pocas ideas que tienen de los cadáveres de unas ideologías que sustentaron los sistemas de poder más bestiales, los que más privación de libertad, uniformidad y miseria han causado. Aún hay muestras para comprobarlo. En ningún subproducto del marxismo va a encontrar Chao ni la razón ni la solución de la miseria en Suramérica y África, que por lo visto le preocupa. Pero con un padre en Le Monde Diplomatique, tendría que leer clandestinamente a los liberales, que se lo explicarían. ¿Y lee?

Si nuestro nivel intelectual era endeble, los análisis políticos de estos triunfadores y millonarios dan escalofríos. El comunicado de Chao tras la cancelación de sus conciertos decía: “la violencia nunca se invitó, ni verbal, ni físicamente en ninguna de nuestras actuaciones, por la buena razón de que nunca fue invitada”. Pasemos por alto los fallos de redacción, ¿es eso un subterfugio o un efecto de los porros revolucionarios? El cultivo de la puerilidad, norma de esta tribu, queda ridículo a ciertas edades. Pero lo más molesto es la hipocresía, pues es notorio que su posición ante lo que llaman con delectación y embobamiento “lucha armada” es de jugueteo y coqueteo, cuando no de apoyo claro, como el que dan a los zapatistas, otro tinglado de intelectuales metidos a arreglar el mundo con las armas en la mano y mucho marketing.

Si tuvieran más redaños y hubieran revisado sus ideas, reconocerían que han ido de la mano si no del canalla que dispara, sí del infame que justifica y nutre al que dispara. Y entenderían la reacción de los familiares de las víctimas de ETA. Pero para Muguruza se trata de una cuestión táctica. La “lucha armada” no es conveniente ahora, “pero se han conseguido cosas con ella”. Sí, se han conseguido mil muertos y un estado de terror y coacción, todo ello por unas ideas basadas en el más rancio tradicionalismo y en el odio. Como el fascismo. “Nada nos mueve, no hay esperanza, ¡venganza!” era un lema del “rock radical vasco” que podía serlo de un grupo neonazi.

No hace mucho, en Vigo, el ayuntamiento canceló el concierto de un grupo heavy porque la svástica era uno de los símbolos que usaba. Nadie, salvo sus fans, protestó. Lluis Llach ha protestado por la cancelación de los dos conciertos de Chao & Muguruza. Es, dijo, “la represión cultural ejercida por la ultraderecha gobernante que hace servir la Constitución para aniquilar algunos derechos fundamentales de las personas”. Que aniquilen a las personas por las ideas y los mitos que defienden aquellos músicos no le debe parecer tan grave. Degeneración y retroceso. Lástima que sean menos los que, como Mario Onaindía, revisan, regeneran y evolucionan.

Ibarretxe: acercamiento a los presos de ETA
EDITORIAL Libertad Digital  5 Septiembre 2003

Las generosas subvenciones del Gobierno vasco al conglomerado etarra, a sus voceros y a sus simpatizantes, no son, desgraciadamente, nada nuevo. Tampoco lo es el escarnio de las víctimas del terrorismo, que ven cómo sus impuestos sirven para nutrir y fomentar las actividades de sus verdugos al tiempo que sufren todos los días el apartheid o la amenaza del coche bomba o el tiro en la nuca por negarse a comulgar con las ruedas de molino nacionalistas.

Hace ya muchos años que las pantallas de ETA reciben directa o indirectamente dinero público de manos del Gobierno vasco. Ya sea a través del clausurado Egunkaria, de la promoción y enseñanza del euskera, o de multitud de ONG, asociaciones y entidades “culturales” promovidas por el entorno de ETA-Batasuna. Y, cómo no, a través de Senideak-Gureak, la asociación de apoyo a los presos etarras, uno de los canales por los que la banda mantiene su influencia en los presos y sus familiares, para controlar su fidelidad a la “causa”, como hacía la ilegalizada Gestoras por Amnistía. Precisamente por ello, y no precisamente por motivos humanitarios, una de las principales cantinelas de los proetarras, asumida también por el gobierno de Vitoria, ha sido el acercamiento de los presos etarras a las cárceles del País Vasco: el alejamiento del entorno y la influencia de la secta terrorista ha hecho reflexionar a no pocos presos etarras que, desengañados e incluso arrepentidos de su locura criminal, ya no quieren saber nada de sus ex compañeros ni que se les utilice como moneda de cambio ni como instrumento de propaganda.

Aun a pesar de que el portavoz de Senideak fuera detenido junto con los responsables de Gestoras pro Amnistía en octubre de 2001, el Gobierno vasco insistió en seguir ayudando a esta organización. Sin embargo, una moción del PP vasco, apoyada por el PSE, hizo aflorar el escándalo en abril del pasado año; y aunque Senideak volvió a recibir entonces la subvención, el Tripartito ha optado este año por esquivar el “chiringuito” proetarra y entregar directamente el dinero a los familiares de los presos. Y esta vez, la cantidad es mucho más elevada: 200.000 euros –más de 33 millones de pesetas– que la suma habitual para los desplazamientos de los familiares entregada a Senideak, la cual oscilaba en torno a los 8 millones.

La inmoralidad de estas ayudas al entorno etarra –pues es un eufemismo pensar que los familiares de los presos estén en condiciones, aun cuando lo desearan, de dejar de comulgar con los postulados etarras (recuérdese el caso de Yoyes)– es bien patente si se tiene en cuenta que las prioridades del Gobierno vasco no pasan por la lucha contra el terrorismo, el apoyo a las víctimas o la seguridad de los amenazados por ETA –no hay más que recordar, por ejemplo, el caso de Joseba Pagazaurtundúa–, sino por incluir en su programa las reivindicaciones clásicas de la banda: el acercamiento de los presos y la secesión. Una inmoralidad aún mayor cuando se advierte que el incremento de las ayudas y la entrega directa a los familiares es a la vez un guiño a Batasuna –cuyos votos necesita Ibarretxe para aprobar su plan secesionista en el Parlamento Vasco– y un reclamo electoral para los votantes del ilegalizado brazo político de ETA, que los partidos del tripartito quieren atraerse a toda costa.

EL PROBLEMA NO ES ALBERDI
Editorial ABC 5 Septiembre 2003

LA ex ministra y diputada del Grupo Socialista en el Congreso Cristina Alberdi ha dejado su puesto en la Ejecutiva de la FSM. Decisión forzada por la dirección federal del partido tras (al menos) dos meses de desencuentros y topetazos con la estrategia y doctrina empleadas por los socialistas para afrontar la crisis institucional abierta de la Asamblea de Madrid tras la fuga de dos de sus diputados. Hasta ahí, su marcha parece coherente. Menos sensata parece la lapidación verbal a la que durante todo este tiempo ha sido sometida la discrepante por parte de la dirección del PSOE, que tuvo anteayer su colofón con la petición de que abandone también su escaño en las Cortes, conminación expresada con una guarnición de insultos, descrétidos personales («pelota», «desleal», «infiltrada del PP») y sanciones disciplinarias que se antojan injustas y, sobre todo, desproporcionadas. Alberdi se ha limitado a expresar una opinión personal sobre la errónea táctica seguida por la FSM en el «caso Tamayo». Pero más equivocado aún es dispensar a la ex ministra el mismo trato que a los tránsfugas de Madrid o Marbella, cuando no ha vulnerado ninguna disciplina de voto que haya hecho perder poder al partido o menoscabar su representación en tal o cual institución.

Cierto es que la desavenencia en el asunto de Madrid hacía inviable la permanencia de Cristina Alberdi en la Ejecutiva socialista de Madrid. Así lo ha entendido la propia interesada al dejar su cargo en la FSM. Pero de ahí a exigir la devolución al partido de su acta de diputada, y la implícita expulsión que destilan las palabras de la dirección federal, media la misma proporción que acarrea el empeño de matar moscas a cañonazos. El problema es muy otro y se centra fundamentalmente en que, acuciada por las brechas que se abren en su casco, parece que la Ejecutiva de Ferraz ha tratado de dar un golpe de efecto, en la persona de Aberdi, que recomponga la imagen de aparente desgobierno y falta de mando que viene arrastrando desde que surgiera el «caso Tamayo» (sino antes) y sus secuelas en Navarra, Marbella, Valencia... Al menos, esa es la percepción de debilidad que llega a una opinión pública que asiste, uno tras otro, al rosario de problemas que sin solución de continuidad vive el PSOE.

Pero no es ese el remedio que requiere esta dolencia. Un partido que supuestamente alardea de exprimir al máximo la vía del diálogo no puede utilizar la táctica del arrinconamiento del que disiente, sobre todo cuando se contemporiza con otras actitudes, ideas o proyectos que contravienen meridianamente los compromisos políticos adquiridos con otras fuerzas, con la sociedad misma o, incluso, con el marco constitución que la acoge. Más contundencia habría de haber utilizado, por ejemplo, en el caso de los socialistas navarros que desobedecieron sin matices al partido. No fue así, y por contra, se pasó de la posibilidad del expediente a su elogio inmoderado y exoneración total en el debate sobre el estado de la Nación. Con Alberdi no ha habido complacencias.

En Santillana del Mar y en el banal documento con el que, de manera fallida, se trataba de sellar la paz entre los barones regionales quedó plasmado el problema real, la dimensión de la brecha abierta y la capacidad de Rodríguez Zapatero para suturarla. ¿Tiene algo que ver la idea de España de Bono con la de Maragall?; ¿en qué se parecen los análisis de Patxi López y Nicolás Redondo sobre el País Vasco?; ¿por qué el Plan Hidrológico es bueno o malo según del socialista que se trate? A estos y otros interrogantes de gran calado no ha respondido todavía Zapatero, que olvida la reflexión de fondo y prefiere la navegación de superficie y el chapoteo facilón que depara la inmolación política de una diputada de a pie que se limita a decir lo que piensa. Nada ha hecho Alberdi que justifique tan injusto auto de fe en plaza pública.

El futuro del PP en Cataluña
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 5 Septiembre 2003

Si me atuviera a los mandatos clásicos del ejercicio periodístico, entre los que la brevedad es el único dogma, el texto que debiera corresponderse con el titular que encabeza estas líneas tendría sólo dos palabras: muy negro. Todo lo demás es andarse por las ramas; pero también requiere la cortesía que un lector merece algún argumento, alguna divagación, que justifique el título de cualquier escrito. Así será.

Decía ayer La Vanguardia, en crónica de Josep Gisbert, que el nombramiento de Julia García Valdecasas como ministra de Administraciones Públicas “ha sido acogida con gran satisfacción en el seno del PP en Cataluña, al entender que la designación supone un claro reforzamiento del proyecto de Josep Piqué”. Pues menos mal, porque el proyecto, con los datos que tenemos a la vista, amenaza con convertir al PP en la cuarta fuerza del Parlament. ¿Podía ir a peor si el nuevo Gobierno hubiera olvidado una “cuota catalana” en su constitución?

Como no soy nacionalista y entiendo, además, que el nacionalismo es un anacronismo mantenedor del más viejo caciquismo, siempre deseo lo mejor, por la izquierda o por la derecha, a los partidos de ámbito y sentimiento español; pero sin llegar al extremo de que esa emoción, muy subjetiva, me haga perder la valoración del mérito y el talento. Sospecho que ganaríamos mucho, en tiempo y en resultados, si pudiéramos ahorrar el debate permanente sobre la forma y organización del Estado; pero ello exige, a los partidos nacionales precisamente, la atención cuidadosa a la identidad y la demanda de las distintas Autonomías.

El PP, ellos sabrán por qué, opta a la representación en el Parlament con una lista encabezada por Josep Piqué. Al margen de la biografía del personaje —tan zigzagueante, tan polémica—, si reducimos su historia al tiempo que ha estado en el Gobierno, siete años y medio, no encontramos en él mucho brillo. Menos, en cualquier caso, del necesario para deslumbrar y seducir al electorado catalán. Fue un mediocre ministro de Industria y Energía y lo mejor que puede decirse de su mandato es que, materialmente, “cerró” el Ministerio. Desapareció en el 2000. Por Exteriores, la cartera que más se presta al lucimiento y al brillo, pasó con más pena que gloria. Desmereció a su predecesor y, lo que es más grave, no ha sido desmerecido por su sucesora. Como Portavoz podemos concederle la gracia del olvido, aun habiendo sido uno de los dos peores que ha tenido Aznar y, ya en su recta final, como ministro de Ciencia y Tecnología ha sabido organizar más desarreglos que arreglos y más problemas que soluciones.

Con una candidatura de ese corte es lógico y natural que el PP descienda un puesto en el ranking del Parlament. Ya puede ir a Madrid Julia García Valdecasas o unos redivivos Mariano Calviño o Prat Gaballí.

De ahí que el futuro del PP en Cataluña, no sin esfuerzo y méritos propios, haya que verlo negro, muy negro. Cualquiera de los resultados previsibles será malo para el PP en su dimensión nacional. Tanto si gana el PSC, lo más probable, como si repite CiU la fuerza emergente, y seguramente la clave del nuevo gobierno de la Generalitat, será ERC. El PP pasará al olvido. Al oblidament, que decimos en catalán.

Los devaneos de Maragall
Cartas al Director ABC 5 Septiembre 2003

Nuevamente asistimos al último espectáculo político. Esta vez le toca el turno a Cristina Alberdi, única representante del PSOE que, en mi opinión nos deleita con un poco de cordura dentro de su partido. Y es que lo que a muchos nos gustaría saber es si dicho partido pasará a llamarse en breve «Partido Socialista Obrero de las Regiones» pues, en fin, el expediente no se lo han abierto a ese gran amante de Fernando de Aragón, dígase, Maragall.

En principio, y aunque sean muchas las voces que dicen que en España sólo existen opción para «los dos partidos», lo cierto es que existen multitud de partidos con diferentes ideologías. Bien es cierto que los más destacados de entre los minoritarios son aquellos de talante nacionalista, pero existen. En lo que concierne tanto al PP como al PSOE, siempre se han caracterizado por su centrismo, esto es, partidos «de los españoles y para los españoles». Por este motivo, aquél que debería ser recriminado por su partido político no es otro que Maragall, pues cualquier otra solución sería una gran falta para la gran mayoría de los votantes, e incluso para los votantes de la oposición.

¿Acaso pedirá el señor Maragall la restitución del reino de Nápoles? Si un gallego se siente más afín a un ciudadano de Oporto que a un valenciano, ¿debería por ello apelar a la disolución de la integridad territorial del país vecino para crear una nueva «eurorregión»? A cada uno lo suyo, y si el PSOE no se atreve a apear de sus devaneos a Maragall, al menos que éste tenga la decencia de crear su propio partido, que se lleve su «prestigio» al mismo y observe así la elevada o ínfima aceptación de su «grandiosa alternativa».   Alejandra Morán.  Madrid.

Provocación
Nino Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 5 Septiembre 2003

Que los máximos responsables de la falta de seguridad y de libertad de la mitad de la sociedad vasca acompañaran a Mario Onaindía en su adiós denota, una vez más, la ambigüedad del nacionalismo vasco. Mario y todos los amedrentados necesitan apoyo y compañía de vivos, no de muertos. Siguiendo la estrategia de la ambigüedad y el engaño, dice Arzalluz que el plan de Ibarretxe no pide la independencia y reta a Aznar a enviar al Ejército al País Vasco o a cerrar el Parlamento. El presidente del EBB provoca, reta y no pierde ocasión de criticar a Aznar, reprochándole que dijera «que en seis años acabaría con ETA, va para ocho y no lo ha hecho».

Señor Arzalluz, no se ha acabado con ETA porque en 1992 Egibar y usted se comprometieron en no consentir su derrota «porque no sería bueno para Euskal Herria». Sigue ETA por el constante aliento de los nacionalistas democráticos . Porque subieron al monte en Estella y el Gobierno vasco mantiene el discurso independentista validando la presión sin condenar de hecho los asesinatos, la violencia de persecución y la falta de libertad. Porque el PNV traicionó el Pacto de Ajuria Enea, no acepta el Pacto Antiterrorista, el Pacto por la Libertad o la Ley de Partidos, ni está dispuesto a diseñar su fin con los constitucionalistas. Porque en 1998, Egibar, Gorka Aguirre y Ollora abrazaron los postulados etarras comprometiéndose ante Rufi, Aoiz e Idigoras a romper con los constitucionalistas y con las instituciones democráticas. No se ha acabado con ETA, decía Arzalluz, porque jamás el Gobierno de Vitoria ha utilizado a la Ertzantza contra ellos. No se ha conseguido por el apoyo prestado a los chicos de la gasolina y a los patriotas equivocados. Porque se ha formado para la guerrilla y educado para la exclusión, el resentimiento y el odio. Porque como decía Gorka Aguirre a Txomin «para conseguir lo que buscamos, tendremos que gobernar con vosotros». No se ha acabado, señor Arzalluz, porque el Gobierno vasco ha venido condenando los asesinatos y pactando con quienes los cometían. Blanco y en botella.

Cambie
Endika Arana Idígoras/San Sebastián Cartas al Director El Correo 5 Septiembre 2003

En una de sus brillantes homilías, Arzalluz ha echado en cara a Aznar que no ha acabado con ETA en seis años, como había prometido. Y tiene razón, no lo ha hecho, ni lo hará su sucesor... Y no lo harán mientras se interponga un problema que se llama precisamente Arzalluz, quien no tiene ni ha tenido jamás el más mínimo interés en acabar con esas ovejas descarriadas que tan pingües beneficios le han dado a él y a los suyos durante los casi 25 años que llevan vendiéndonos la moto nacionalísta. Con ETA acaba usted cuando le dé la gana, don Javier. Cambie de homilía que ésa ya nos la sabemos y ha costado casi mil muertos.

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