AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 6 Septiembre  2003
Desfile de modelos
JOSÉ MARÍA MUGURUZA El Correo 6 Septiembre 2003

ASÍ SIEMPRE
Editorial ABC 6 Septiembre 2003

Golpe a ETA
Editorial La Razón 6 Septiembre 2003

Una noticia feliz
Editorial El Ideal Gallego 6 Septiembre 2003

Golpe al comando Vizcaya
Editorial El Correo 6 Septiembre 2003

Rajoy en Vitoria
Germán Yanke Libertad Digital  6 Septiembre 2003

¿Hasta cuándo
Cartas al Director El Correo 6 Septiembre 2003

Ayudas para todos
Cartas al Director El Correo 6 Septiembre 2003

Espías con altavoz y oposición sin bozal
EDITORIAL Libertad Digital 6 Septiembre 2003

Un administrativo de la Policía Municipal de Amorebieta era el jefe del «comando Vizcaya»
M. A., J. P. ABC 6 Septiembre 2003

La etarra detenida en Portugalete había sido candidata de la ilegalizada Batasuna
EFE Libertad Digital  6 Septiembre 2003

Discreto y metódico
O. B. DE O./BILBAO El Correo 6 Septiembre 2003

Rajoy garantiza al PP vasco su lucha contra la idea del PNV de arrasar el marco legal
M. ALONSO ABC 6 Septiembre 2003


 

Desfile de modelos
JOSÉ MARÍA MUGURUZA/ABOGADO El Correo 6 Septiembre 2003

Todo parece indicar que el próximo curso político se va a parecer mucho a esas famosas pasarelas en las que los grandes modistos presentan sus últimas creaciones, puesto que diversas formaciones políticas han anunciado ya la formulación de sus proyectos sobre el modelo de Estado, si bien con una notable diferencia, ya que tengo la impresión de que estos modelos van a utilizar más los camuflajes que las transparencias.

Sin duda alguna, la estrella de la pasarela va a ser el proyecto de los nacionalistas vascos, que el señor Ibarretxe quiere presentar como un pacto para la convivencia cuando en realidad es una declaración de ruptura. Ciertamente, no conocemos todavía más que un borrador, pero no cabe duda alguna de que el texto definitivo tendrá como base fundamental la capacidad de la sociedad vasca para decidir por sí sola el futuro de nuestro país, lo que supone un ejercicio de unilateralidad, que implica una ruptura con toda clase de compromisos históricos. Si hemos hecho muchos siglos de historia en común con el resto de España y de los españoles y no les reconocemos ningún derecho a participar en las decisiones sobre lo que durante tanto tiempo ha sido y sigue siendo parte integrante de España, estaremos rompiendo compromisos históricos y no se nos diga que eso es buscar encuentro y conviviencia.

No conozco con precisión el proyecto de los nacionalistas catalanes, pero todo hace pensar que seguirá como siempre la estela de sus homólogos vascos, revistiendo su modelo con ese eufemismo que suelen utilizar habitualmente de contribución a la gobernabilidad de España . De lo que sí estoy seguro es de que, como el vasco, estará concebido sólo por y para nacionalistas catalanes.

Y nos queda, por último, el batiburrillo socialista. Si alguien es capaz de explicarme lo que se ha decidido en el encuentro de Santillana del Mar, le ruego por favor que lo haga. El señor Maragall nos presenta un modelo de Cataluña con más poder político y afán expansionista, al menos en el orden económico, en tanto que la dirección de su partido aparenta algunas veces respaldarlo, para decir en otras ocasiones cosas completamente distintas, especialmente algunos de sus más conocidos componentes. Y los socialistas vascos dicen que van a presentar una propuesta de más Estatuto , cuyo alcance desconozco. Evidentemente, la única razón de ser y el único hilo conductor que se puede encontrar en ese desbarajuste es la obsesión por diferenciarse del Partido Popular.

En resumen, todo un desfile de modelos, pero nada menos que de modelos de Estado. Afortunadamente, el presidente Aznar no ha sentido la tentación de proponer a David Beckham como sucesor.

La trascendencia del contenido de este debate contrasta de forma notable con la frivolidad de su planteamiento. El modelo de Estado, la Constitución que lo define y los estatutos que la complementan son pilares fundamentales que, aunque en modo alguno pueden considerarse inmutables, sí se les debe reconocer una estabilidad necesaria para un buen funcionamiento del Estado, que sería imposible si cada veinte años se someten a revisión sus estructuras básicas.

Solamente circunstancias excepcionales pueden hacer aconsejable una reconsideración tan profunda de los textos fundamentales como parece pretenderse y que no tiene nada que ver con modificaciones puntuales de menor alcance. Y es evidente que la reconsideración del modelo de Estado, en cuanto tiene relación con la articulación territorial del poder, es una de las cuestiones de mayor profundidad, pues afecta a uno de los problemas históricos de España, que la Constitución resolvió con acierto. En cualquier caso, a mi juicio, deben darse de forma indubitada dos condiciones fundamentales para acometer un proceso de tal naturaleza: una demanda evidente del interés general y una lealtad sin reservas por parte de los protagonistas, ninguna de cuyas circunstancias concurre en este momento.

Yo no veo por ninguna parte un interés general que reclame una reforma del modelo de Estado referida a la articulación territorial del poder, pues no percibo ninguna ansiedad por parte de los ciudadanos españoles en tal sentido, y digo ciudadanos españoles porque el modelo de Estado es algo que interesa a todos ellos y solamente en interés de todos ellos podría pensarse en someterlo a revisión. Por el contrario, mi impresión es que la inmensa mayoría de los españoles se sienten plenamente satisfechos con el actual estatus autonómico y que este debate es puramente artificial, provocado por algunos dirigentes políticos en función de intereses de carácter particular, bien territoriales o bien de partido.

Si la Constitución española reconoce y garantiza plenamente los derechos y libertades individuales, así como la identidad de todos los pueblos que constituyen España y los estatutos de autonomía, entre ellos el de Gernika, recogen satisfactoriamente las posibilidades de autogobierno que ofrece la Carta Magna, no creo que exista un interés general que justifique una reconsideración del modelo de Estado de que disponemos y que está llevando a España a un proceso de recuperación política y económica desconocido desde hace muchísimo tiempo, del que sería una temeridad que los vascos pretendiéramos despegarnos.

Por otra parte, tampoco se observa que entre las propuestas que se anuncian exista un propósito de lealtad recíproca. Lealtad que sí vimos en el proceso de elaboración de la Constitución, en el que los representantes de los partidos políticos pusieron su mayor empeño al servicio de un objetivo común, que no era otro que la construcción de un marco político que sirviera para todos y en el que todos se sintieran cómodos, resultado que se consiguió como ha quedado demostrado en el transcurso de estos últimos veinticinco años.

¿Qué ha pasado ahora para que todo esto quiera someterse a revisión? A mi juicio, nada, más bien lo contrario, pues España se encuentra en el mejor momento de los últimos siglos y solamente intereses particulares, territoriales o de partido, han hecho aflorar un debate que a los ciudadanos les importa muy poco, utilizando los modelos de Estado como armas arrojadizas unos contra otros. Todo menos lealtad.

Que nadie olvide, y esto es muy importante para juzgar sobre la oportunidad o inoportunidad de este debate, que viene provocado por una ofensiva sin precedentes del nacionalismo vasco, con la organización terrorista ETA como vanguardia y garantía del proyecto político de construcción nacional de Euskal Herria que es, en definitiva, el elemento tractor de esta situación, que puede considerarse grotesca.

A mi juicio, los constitucionalistas, especialmente los constitucionalistas vascos, lo que deben preparar es la contraofensiva al proyecto Ibarretxe que, además de ser esencialmente injusto y antidemocrático, entraña incalculables riesgos para el bienestar de la sociedad vasca, para lo cual será evidentemente más eficaz un cierre de filas tras la Constitución española y el Estatuto de Gernika que alimentar un debate en torno a su vigencia. Considero improcedente y peligroso solamente el abrirlo, entrando así en el juego planteado por los nacionalistas vascos, pues me parece mucho más importante pensar en consolidar lo que tenemos y seguir empujando con fuerza el proceso de recuperación en marcha.

ASÍ SIEMPRE
Editorial ABC 6 Septiembre 2003

CON la operación desplegada ayer por la Ertzaintza en varias localidades de Vizcaya, ETA ha perdido a su cuarto «comando» en esta provincia desde el fin de la tregua. El resultado ha sido un éxito porque, además del desmantelamiento del taller en el que se preparaban los coches bomba, ha sido detenido el cabecilla del grupo, Gorka Martínez, empleado en la Policía Municipal de Amorebieta y miembro «legal» -no fichado- de ETA. Las felicitaciones que ha recibido la Policía vasca tanto del consejero vasco de Interior como del ministro del Interior, Ángel Acebes, están más que justificadas. Sin embargo, tanta eficacia tiene una segunda lectura que apunta directamente no a la Policía autonómica, sino al propio Gobierno de Vitoria.

La desarticulación del «comando» Vizcaya demuestra que la Ertzaintza es un cuerpo policial plenamente capacitado para participar en la lucha antiterrorista. La magnitud de la operación no encaja con las críticas habituales del Gobierno vasco sobre la limitación de medios o de información a que se ve sometido por el Ejecutivo de Madrid. La acción policial ha sido un éxito y precisamente por eso queda emplazado Ibarretxe a perseverar en la política de erradicación de la banda terrorista. La Ertzaintza puede hacerlo con tanta eficacia como las demás Fuerzas de Seguridad, pero antes es precisa la voluntad política de sus máximos responsables de convertir la lucha contra ETA no en un lance ocasional para acallar críticas ni en un alarde dosificado según las necesidades políticas, sino en la primera obligación del ejecutivo nacionalista. Contra ETA, querer es poder.

Golpe a ETA
Editorial La Razón 6 Septiembre 2003

Cualquier éxito en la lucha contra los terroristas etarras, como es el caso de la operación realizada por la Policía autonómica vasca contra la infraestructura de ETA en Vizcaya, suscita la lógica alegría y es motivo de felicitación por un trabajo que, sin duda, ha frustrado la comisión de nuevos crímenes como indica el descubrimiento de un taller para coches-bomba y la captura de armas y explosivos.

Aunque es pronto para conocer el alcance real de la operación antiterrorista, las detenciones practicadas confirman que la Ertzaintza tiene capacidad para volcarse en la lucha contra la banda mafiosa, aunque no deja de resultar significativo el hecho de que no haya caído en la operación ninguno de los terroristas «liberados» del comando, los autores materiales de los asesinatos. Habrá que pensar que nada pudo hacerse para evitar la fuga de tan escurridizos criminales, pero corresponde al consejero de Interior vasco, Javier Balza, explicar estos extremos y aclarar las razones por las que el golpe a ETA no ha sido tan contundente como lo hubiera sido de caer en manos de la Justicia los pistoleros del comando. Balza, que recibe sinceras felicitaciones de todos los demócratas, ha sido, no obstante, en esta ocasión certero en sus valoraciones: «El camino de los terroristas ¬dijo¬ siempre acaba ante el juez». Palabras que recuerdan, por un momento, la firme actitud de Atucha cuando, antes de erigirse en defensor de Batasuna en la Cámara de Vitoria, ejercía la misma responsabilidad que Balza.

Una noticia feliz
Editorial El Ideal Gallego 6 Septiembre 2003

Cada vez que la Policía desarticula un comando etarra, todo biennacido se alegra. Pero si la actuación de los agentes es como la realizada ayer por la Ertzaintza, que acabó con el operativo de la banda terrorista en Vizcaya justo cuando los asesinos tenían todo preparado para volver a matar es doblemente feliz. Sin embargo, resulta preocupante la facilidad con la que ETA es capaz de introducir a sus pistoleros en las fuerzas de seguridad. El coordinador del grupo, Gorka Martínez Arkarazo, pertenecía la Policía Local de Amorebieta, lo que significa que no sólo tenía acceso a armas de fuego, sino que además lo tenía a información sensible, como, por ejemplo, el movimiento de concejales. Las Fuerzas de Seguridad del Estado han demostrado su pericia a la hora de destruir las estructuras etarras.

La banda se reorganiza, pero cada golpe resulta más difícil de encajar. Pero el sistema falla si en el “bando de los buenos” se cuela un criminal. Además, la actuación de la Ertzaintza es doblemente importante, puesto que impidió la inminente comisión de un nuevo atentado y deja al descubierto un nuevo modo de operar de los terroristas, que comienzan a utilizar a “legales” personas aparentemente normales, que tienen su trabajo y que realizan vida pública, para coordinar sus crímenes. Es decir, el encargado de decidir en qué punto se ponía una bomba o a quién se le pegaba un tiro en la nuca, acudía luego, en este caso, por ejemplo, a vigilar que nadie extraño entrara en la casa consistorial de Amorebieta. Esa es la mejor muestra de la situación que se vive en el País Vasco. Algo que es preciso solucionar aunque parece que el PNV prefiere hablar de independencia que de acabar con ETA.

Golpe al comando Vizcaya
Editorial El Correo 6 Septiembre 2003

La operación llevada a cabo por la Ertzaintza durante la madrugada de ayer en Amorebieta, Sopelana, Santurtzi y Portugalete ha asestado un «duro golpe» al complejo Vizcaya de ETA, según se desprende de la información facilitada horas después por el consejero de Interior, Javier Balza. El desarrollo de las investigaciones y de las diligencias judiciales que ahora comienzan habrá de determinar el grado de implicación de los cuatro detenidos en la trayectoria de una de las células más activas de la organización terrorista en los últimos meses. Al Vizcaya se atribuyen ocho atentados registrados entre el 18 de febrero y el 1 de agosto pasados, siete en territorio vizcaíno y uno en Cantabria. Estas acciones criminales, que no lograron causar víctimas mortales aunque sin duda las buscaban, conformaron una enloquecida campaña de terror que se cebó de manera particular en la capital vizcaína. Bilbao fue escenario de los intentos fallidos de atentar contra la sede de Hacienda -según se determinó finalmente ayer- y una estación de Iberdrola en Larraskitu. Los atentados contra el hotel Tamarises, la empresa Azkar de Bedia o el concesionario Opel de Leioa confirmaron también los intereses empresariales como objetivo obsesivo de la violencia.

Dos hechos resultan destacables en la operación policial de ayer. Uno es la detención del acusado de coordinar y dirigir los atentados de ETA en Vizcaya desde 2001, al que se habría incautado además abundante información que ahora estudia la Policía autonómica. El otro, el descubrimiento de un local en Galdakao que servía al comando como almacén de armas y material y, además, como refugio para preparar coches bomba y artefactos explosivos. La estructura del Vizcaya habría sufrido así un considerable daño, que no le privaría de manera total de la capacidad de actuar pero sí dificultará su recomposición.

La actuación de la Ertzaintza, producto de meses de trabajo e investigación, cosechó un merecido reconocimiento social y de las fuerzas políticas por cuanto representa un alivio para los amenazados por el terror y para la sociedad en su conjunto. Según el consejero Balza, la operación contra el comando Vizcaya refleja el «compromiso» del Gobierno vasco con la «libertad y la seguridad» de los ciudadanos, una obligación que no sólo debe impulsar una acción decidida de los efectivos policiales contra la violencia terrorista, sino que ha de alcanzar también a toda la labor política de los partidos y las instituciones. Porque ETA no sólo se alimenta del odio y la extorsión; también extrae energía de la división entre las fuerzas democráticas y la fractura entre las administraciones.

Rajoy en Vitoria
Germán Yanke Libertad Digital  6 Septiembre 2003

Si los gestos son movimientos con sentido, la presencia de Mariano Rajoy en Vitoria —primera visita junto a Navarra después de ser elegido sucesor de Aznar— no es un tic del PP ni una estrategia de imagen. En el País Vasco se vive la gran enfermedad moral europea en este comienzo de siglo y el gran problema político de España. A veces, acostumbrados a la percusión constante de las noticias, olvidamos que, allí, delante de grandes sectores sociales atormentados y asustados, hay un grupo de personas que han colocado sus ideales, la defensa de la libertad y de los derechos humanos, el sostén del Estado de Derecho, por encima de su tranquilidad. Han asumido, con ello, el riesgo de la propia vida y, en todo caso, la pérdida de una vida amable. No todos son del PP, pero los militantes de ese partido tienen en ello, justo hay que decirlo, la delantera en la defensa sin fisuras de los fundamentos de la democracia. Creo que, para el resto de los militantes del PP, son un ejemplo y un símbolo gratificante: la derecha es la defensora de la libertad.

El encuentro de Rajoy en Vitoria con sus compañeros de partido tiene, naturalmente, su faceta protocolaria y sirve para colocar, ante la opinión pública, a Jaime Mayor, posible candidato a la sucesión, con el elegido y al elegido con Jaime Mayor, que ha sido el baluarte de una política sacrificada y exitosa en el País Vasco. Sí, exitosa: no sólo el PP se ha consolidado en esa comunidad autónoma, también ha sido el baluarte contra el gran atentado antidemocrático del nacionalismo vasco. Pero ofrece también la constatación de que esta política no era una cuestión personal (de Mayor, de Aznar), sino un principio de la acción política de su partido. El pasado 31 de julio, ante la junta directiva del Foro de Ermua, Aznar aseguró que su sucesor, que parecía ya elegido, iba a defender esa misma política nacional y que, al hacerlo, se vería que no es una actitud personal, sino un elemento fundamental de un proyecto político. Ahora Rajoy ha dicho que, en este tema, se comportará, personal y políticamente, “como Aznar”.

No es poca la tarea que le queda. Los “constitucionales”, en el País Vasco, necesitan un apoyo que va más allá de los abrazos. El objetivo (que no es sólo “acabar con ETA” como dijo en su primera entrevista como sucesor, sino asegurar la libertad, lo que incluye acabar con ETA) es arduo y el enemigo poderoso y bien engrasado. Ahora queda asegurar el sentido del gesto.

¿Hasta cuándo?
Angel López Valluerca/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 6 Septiembre 2003

El pasado lunes asistí en la plaza de España de Vitoria al homenaje póstumo a Mario Onaindía. Esperando el comienzo del acto, observé a mi lado a una pareja de jóvenes franceses que comentaban entre ellos cuál sería el significado de la reunión de tanta gente pacífica y recogida. Ante una mirada significativa mía, la chica intuyó que entendía su conversación y se atrevió a solicitarme, con la característica politesse francesa, información al respeto. Les expliqué sucintamente la personalidad del home- najeado, su lucha por la libertad, por la democracia, etcétera, primero contra Franco, después, cuando la democracia se restauró en España, contra la tiranía de los terroristas asesinos y finalmente también contra el nacionalismo racista, renuente en el cumplimiento de las resoluciones judiciales e indiferente con las víctimas.

Mirad, les dije, esas personas situadas en el centro son políticos, profesores, periodistas, personas sencillas y normales que están amenazadas por no pensar como los nacionalistas radicales Esas otras personas que merodean a su alrededor son sus escoltas, que les acompañan allá donde quiera que vayan. Se quedaron de una pieza al enterarse de la dramática situación que sufren muchos ciudadanos en el País Vasco. Por normalizar la convivencia y evitar que alguien sea asesinado por sus ideas no nacionalistas es por lo que luchaba Mario Onaindía. Al salir de la plaza, les expliqué también el significado del monumento a la Batalla de Vitoria. Como es natural se fijaron en la leyenda: A la independencia de.. ¿? . Díjeles cómo los intolerantes han mutilado con saña y odio estúpido la palabra España. ¿Hasta cuándo seguirá sin colocar en su sitio el nombre de nuestra nación, señor alcalde de Vitoria?

Ayudas para todos
Gorka Angulo Altube/Santa Cruz de Tenerife Cartas al Director El Correo 6 Septiembre 2003

Soy un ciudadano vasco al que ETA incluyó hace tiempo en sus listas. Por razones profesionales y de seguridad tengo que vivir lejos de Euskadi, con lo cual cada vez que mi familia quiere visitarme tiene que recorrer miles de kilómetros. Ya que nuestro lehendakari es tan generoso con los familiares de quienes están en la cárcel, fuera del País Vasco, por asesinar, extorsionar o sabotear en nombre de la patria vasca, y subvenciona su turismo penitenciario, le pido públicamente que no limite su generosidad. Una vez metidos en gastos, ¿por qué no subvenciona a mi familia o a las de otros amenazados que vivimos obligatoriamente fuera de Euskadi para que vengan a visitarnos? El único delito que he cometido es decirles a los pistoleros y a su trama civil lo que el lehendakari y sus consejeros no se atreven a decirles por miedo, complicidad o ambas cosas. No entiendo por qué no puedo vivir y trabajar en la tierra de mis antepasados, en la que nací y crecí, de la misma manera que lo hacen los que piensan públicamente como el lehendakari de todos los (nacionalistas) vascos. Gracias, lehendakari, por esa gran sensibilidad que manifiestan por las víctimas de ETA o por quienes podemos serlo.

Espías con altavoz y oposición sin bozal
EDITORIAL Libertad Digital 6 Septiembre 2003

Ayuna de estrategias propias y, por lo que se ve, incapaz de desarrollarlas con un mínimo de coherencia y verosimilitud –véase la famosa “trama inmobiliaria” de Madrid–, la oposición ha intentado importar en crudo la polémica del caso Kelly a España... sin tener en cuenta que nuestro CNI está a años luz de la CIA o del británico MI6. Tanto es así que nuestros espías, en una de las principales “misiones” que tienen encomendadas, no fueron capaces de prever la invasión de Perejil o de alertar al Gobierno sobre la posibilidad de una acción similar, dadas la tensión entonces existente entre Madrid y Rabat, con el Sahara de telón de fondo. Sin embargo, el Gobierno se enteró del episodio, no por los informes del CNI, sino por los telediarios de la televisión marroquí. Aun a pesar de que el anterior cargo de director de los servicios de inteligencia, Jorge Dezcállar, fue el de embajador en Marruecos...

Así pues, sostener que los informes del CNI filtrados a la Cadena Ser son una prueba concluyente de que el Gobierno “engañó” a la opinión pública sobre la relación de Sadam con Al Qaeda o sobre las armas de destrucción masiva es, cuando menos, un acto de fe que no se corresponde con las capacidades reales de nuestros servicios de inteligencia, como sus propios responsables han reconocido. Por lo demás, las conexiones del régimen de Sadam con el terrorismo internacional están suficientemente probadas: era Sadam quien pagaba 25.000 dólares a las familias de los terroristas suicidas palestinos cuando cometían un atentado. Y las tropas norteamericanas descubrieron campos de entrenamiento de terroristas en el curso de la guerra, vinculados al FPLP, y capturaron también a su líder, Abu Abbas –quien organizó el secuestro del Achille Lauro–, refugiado en Irak.

El brutal atentado contra la sede de la ONU, así como los sabotajes y los atentados que a diario sufren tanto las tropas norteamericanas y británicas como los propios iraquíes, demuestran que, cuando menos, ya existía una red terrorista organizada –y permitida por Sadam– en Irak antes de que llegaran los aliados, o bien que el terrorismo internacional, incluida Al Qaeda, apoya la “causa” de Sadam, como de hecho se vio en la guerra con la afluencia de “voluntarios” que integraron las milicias de los “fedayines de Sadam”. Los norteamericanos, en sus avances durante la guerra, encontraron equipos de explosivos para ataques suicidas abandonados precipitadamente. Y, en último término, el propio régimen era una organización terrorista, a juzgar por las numerosas fosas comunes donde fueron enterrados miles de opositores y disidentes del régimen y por la brutal represión que sufrieron kurdos y chiíes.

En cuanto a las armas de destrucción masiva, es evidente que Sadam las tenía y las utilizó –primero en la guerra contra Irán, y después contra los kurdos–, y tuvo sobradas oportunidades en doce años, después de la I guerra del Golfo, para demostrar que se había deshecho de ellas. Fue precisamente su negativa a aportar pruebas lo que desencadenó la intervención de la Coalición... que en su camino a Bagdad encontró misiles no declarados por Sadam con ojivas cargadas de sustancias sospechosas, así como numerosas máscaras antigás que el ejército iraquí abandonó en su huida. Por lo demás, los informes de la inspección presentados por Blix –que son los que realmente manejó el Gobierno para tomar la decisión de apoyar a la Coalición– aun a pesar de estar convenientemente dulcificados, aportaban suficientes pruebas e indicios que justificaban la intervención.

Las dos filtraciones tras la comparecencia de Dezcallar –la primera, a todas luces “oficial”, a la Agencia EFE, y la segunda, con un tono muy diferente, a la Cadena Ser– a puerta cerrada ante la Comisión de Fondos Reservados, dejan a la altura del betún tanto a nuestros servicios de inteligencia como, sobre todo, a la oposición. Es cierto que la magnitud o la novedad de lo supuestamente revelado es un asunto de menor cuantía: ya se sabía desde hace un año que Dezcallar no encuentra relación entre Al Qaeda y Sadam –por cierto, es un misterio que correspondería desvelar a Federico Trillo el hecho de que Dezcallar siga en su puesto después de Perejil y del “soplo” de la visita fantasma de González a Marruecos, que costó el cargo a Pío CAbanillas–, así como también es de sobra conocido que los objetivos de la inteligencia nacional son ETA, el terrorismo islámico, la inmigración ilegal, las mafias y Marruecos.

Lo que realmente cuenta en este asunto es tanto la incontinencia verbal de nuestros servicios de inteligencia como la falta de lealtad y de escrúpulos de una oposición cainita, incapaz de mantener la boca cerrada respecto a secretos de Estado si con ello cree que puede hacer daño o debilitar la posición del gobierno de España. Suponer que en una guerra internacional contra el terrorismo, Sadam Husein no iba a poner a disposición de Al Qaeda sus recursos para combatir al enemigo común (EEUU y sus aliados) es, en el mejor de los casos, un acto de ingenuidad impropio tanto de la oposición como de unos servicios de inteligencia mínimamente sagaces. Afirmarlo sin disponer de información propia y contrastada es, cuando menos, una irresponsabilidad. Pero utilizar la filtración –posiblemente manipulada– de deliberaciones secretas con el único fin de importar una polémica ajena, da la medida de una oposición dispuesta a vulnerar las más elementales reglas del juego político e institucional –como, por cierto, ya se demostró cumplidamente en el transcurso de la guerra o en la ridícula visita de Zapatero a Mohamed VI bajo el famoso mapa de las Canarias marroquíes– al tiempo que se reclama la “normalización democrática” y la recuperación del “consenso” –nunca hubo tal cosa– en política internacional.

Sin embargo, lo más tragicómico es que, aun a pesar de los nulos resultados obtenidos con su estrategia de oposición antisistema, bien en torno al asunto del Prestige, en la guerra de Irak o en la Asamblea de Madrid, Zapatero y Caldera siguen insistiendo por el mismo camino. De sabios es rectificar... y de necios porfiar.

Un administrativo de la Policía Municipal de Amorebieta era el jefe del «comando Vizcaya»
M. A., J. P. ABC 6 Septiembre 2003

Gorka Martínez, detenido junto a otros tres terroristas, era el propietario de un taller en el que confeccionaban los coches bomba y ocultaban 125 kilos de explosivo

BILBAO/MADRID. La Ertzaintza asestó ayer un duro golpe a la infraestructura del «comando Vizcaya», el más activo en los últimos meses, al detener a cuatro de sus integrantes -entre ellos el coordinador, que trabajaba como auxiliar administrativo en la Policía Municipal de Amorebieta- y desmantelar el siniestro taller en el que confeccionaban los coches bombas y almacenaban el material explosivo. Con la operación, la Policía autónoma ha frenado la escalada terrorista de este grupo que precisamente tenía entre sus objetivos prioritarios a la Ertzaintza, y ha frustrado, al parecer, un atentado inminente con coche bomba en Cantabria.

En el transcurso de la operación, que comenzó a las dos de la madrugada, fueron detenidos Gorka Martínez Arkarazo, en Amorebieta; Ziortza Fernández Larrazabal, en Portugalete; Aritza Ferrero Ruiz, en Sopelana, y Aitor Herrera Vieites, en Santurce. Todos ellos eran «legales», en cuanto que no estaban fichados por las Fuerzas de Seguridad como miembros de ETA. El consejero del Interior, Javier Balza, subrayó el relevante papel de Gorka Martínez. En efecto, era quien desde al menos 2001 «coordinaba y dirigía la acción» del «comando Vizcaya», aseguró. Esta doble actividad del miembro «legal» dentro del grupo fue destacada por Javier Balza, quien comentó que «es la primera vez que la Ertzaintza tiene conocimiento de que un «legal» tiene funciones tan relevantes en un «comando»», lo que, en su opinión, pone de manifiesto el «cambio» que en los últimos años ETA ha realizado en su «método operativo».

Gorka Martínez incluso participaba directamente en los atentados. Tras la muerte de los pistoleros del anterior grupo, Egoitz Gurrutxaga y Odei Galarraga, el 23 de septiembre de 2002 al estallarles la bomba que transportaban, pudo reconstituir un nuevo «comando Vizcaya» en base a la infraestructura que había quedado intacta. En la actualidad trabajaba como auxiliar administrativo en la Policía Municipal de Amorebieta, lo que le permitía el acceso a información susceptible de ser utilizada por la banda. Es el enésimo caso de individuo relacionado con la Policía Municipal detenido por su pertenencia o colaboración con la banda terrorista.

Lista de objetivos
En el domicilio de Gorka Martínez los agentes se incautaron de diverso material para confeccionar explosivos, abundante munición y amplia documentación que incluye posibles objetivos, entre los que figuran políticos, miembros de las Fuerzas de Seguridad, jueces y empresarios, además de instalaciones. Esta información ha ocupado una furgoneta de la Ertzaintza. Las investigaciones permitieron, asimismo, localizar una lonja de su propiedad, en la localidad de Galdácano, que el coordinador del «Vizcaya» había convertido en almacén y taller para confeccionar los coches bombas. Así, en su interior, la Policía autónoma encontró un total de 125 kilos de explosivos: 80 de cloratita y 45 de titadyne. La dinamita procedente del robo en el polvorín de Plévin, en Bretaña, fue destruida de manera controlada a primeras horas de la tarde de ayer para evitar algún accidente, ya que se encontraba en mal estado.

Además, los agentes hallaron una bomba lapa ya preparada para su utilización inmediata y dos ollas destinadas a la confección de artefactos explosivos, similares a los empleados en los últimos coches bomba colocados en Vizcaya. Asimismo, se incautaron de varias granadas Mecar, una troqueladora y matrículas. Entre éstas se hallaban las destruidas por los terroristas por haber pertenecido a los vehículos robados y que fueron empleados en las últimas acciones criminales. Una prueba crucial de la imputación de Gorka Martínez en los atentados de este último «comando Vizcaya», según aseguró Balza. También se ha encontrado una matrícula de Santander ya troquelada, pero no empleada, lo que hace sospechar a los agentes que estaba destinada a un coche bomba que tendría como escenario inminente la Comunidad cántabra. Había asimismo una motocicleta robada hace un año, y ya manipulada para ser usada en otro próxima acción terrorista.

La operación sigue abierta por lo que no se descartan nuevas detenciones y la localización de más infraestructura del «Vizcaya». La Ertzaintza maneja una lista de terroristas que en estos momentos se encontrarían operativos en España. Entre éstos figuran Leyre Echeberría; Asier Aguinaco; Garikoitz Azpiazu; Ekain Mendizábal; Zigor Merodio; Carlos García; Aitziber Coello; Eneko Gogeaskoetxea; Oier González; Zigor Orbe y Diego Ugarte López de Arkaute.

El desmantelamiento de este «comando» era una de las asignaturas pendientes ya que se había convertido, junto al «Nafarroa», que cayó el pasado 15 de agosto, en el más activo. Pero esa actividad no esconde los fallos, precipitación e inexperiencia de sus integrantes, lo que propició que tres de sus atentados se vieran frustrados. El hecho de que todas sus acciones criminales fueran con artefactos programados, eludiendo el empleo de pistolas, podría deberse a que por todos los medios trataban de no ser identificados para preservar su condición de «legales». Pese a esta precaución extrema, dos de ellos se dejaron grabar por las cámaras de vídeo cuando preparaban el atentado en el aeropuerto de Santander. Un dato clave en la investigación.

Todo ello es reflejo de la actual ETA, cada vez más debilitada, aunque mantiene su capacidad de hacer daño «porque matar, desgraciadamente, es fácil». Y parte de esa debilidad viene de la psicósis que se ha extendido en el seno de la banda ante la sospecha de que tienen «topos». Ello ha llevado a los cabecillas a prescindir de simpatizantes procedentes de la «kale borroka» por el temor a que en medio de la avalancha, y sin el control de organizaciones como Segi, se les cuele algún infiltrado.

LOS TERRORISTAS OCULTABAN 125 KILOS DE EXPLOSIVOS
La etarra detenida en Portugalete había sido candidata de la ilegalizada Batasuna
EFE Libertad Digital  6 Septiembre 2003

El vínculo entre la ilegalizada Batasuna y su brazo armado, ETA, ha quedado de nuevo de manifiesto en la última operación policial contra la banda terrorista. Una de las cuatro personas detenidas este viernes por formar parte del grupo “Vizcaya” había figurado en las listas de la coalición ahora ilegalizada.

Así lo ha puesto de manifiesto el director de la Policía Nacional, que ha felicitado a la Ertzaintza por las detenciones. Agustín Díaz de Mera, en una visita al Centro de Formación de la Policía, ha confirmado que la detenida Ziortza Fernández estuvo inscrita en las listas de Batasuna “en las elecciones de 1997 y 1999”. “Esto confirma una vez más lo ya tantas veces constatado, que este partido ilegalizado es el soporte político de la banda terrorista ETA”, ha explicado Díaz de Mera.

La operación sigue abierta
El director de la Policía también ha destacado la importancia de la operación de la Ertzaintza porque, tras un “largo proceso de investigación” ha “evitado otra serie de indudables atentados que estaban preparados, tal y como se ha constatado por el material explosivo incautado en la lonja de Galdácano”.

La operación, ha dicho, “sigue abierta”. En este sentido, La Razón publica este sábado que dos pistoleros de la banda terrorista, Juan Pedro Preciado y otro sin identificar, lograron escapar de Galdácano hace tres días pese a que la Ertzaintza les mantenía vigilados. Uno de ellos, sostiene el diario, se adentró en coche en una zona boscosa, el otro cogió un autobús en dirección a Bilbao. Ambos lograron despistar a los agentes.

Ocultaban más de cien kilos de explosivos

Los cuatro etarras detenidos escondían en el taller de la lonja de Galdácano 125 kilos de explosivos, 80 de ellos de cloratita y 45 de dinamita Tytadine, ocho granadas anticarro Mecar, dos escopetas "Franchi", un fusil de asalto "Cetme", un subfusil francés "Matt", tres pistolas de 9 milímetros de calibre; de las marcas "HS", "Sig Sauer" y "Norinco", de fabricación china; y un revólver "Astra", así como munición.

También había una bomba lapa ya preparada para ser utilizada, una bandeja dispuesta para hacer otro artefacto de este tipo, dos ollas modificadas para contener explosivos en un coche bomba y una bomba camuflada en una maceta, similar a la utilizada en un atentado fallido en San Sebastián contra dos periodistas de Antena 3. Los terroristas ocultaban cordón detonante, un gran número de temporizadores, de radio-mandos y de teléfonos móviles modificados para actuar de receptores, así como uno preparado para ser usado como activador.

Discreto y metódico
Gorka Martínez era tan meticuloso que llegó a arreglar las abolladuras de un coche robado para evitar ser detectado
O. B. DE O./BILBAO El Correo 6 Septiembre 2003

En julio pasado, la Ertzaintza devolvió a su dueño un vehículo robado por el comando Vizcaya y empleado en el atentado frustrado de Larraskitu. «Éste no es mi coche», dijo el propietario nada más verlo. «El mío estaba lleno de abolladuras», añadió. Los agentes descubrieron entonces que el etarra que había preparado el coche bomba se había tomado la molestia de reparar los golpes para que el vehículo no levantara las sospechas de la Policía. En ese momento, los agentes vascos tuvieron la certeza de que se enfrentaban a un activista meticuloso y obsesionado por la seguridad.

Las investigaciones posteriores les llevaron hasta Gorka Martínez Arkarazo, de 29 años. Desde 2001 trabajaba como administrativo para la Policía Municipal de Amorebieta, donde era responsable de la gestión de las multas. Según fuentes de la investigación, los movimientos que se le detectaron revelaron que se trataba de un activista que había hecho de la seguridad un modo de vida. Cada vez que salía de casa, pasaba al menos una hora caminando por la zona para comprobar que nadie le seguía y, tras realizar varias desplazamientos erráticos con los que pretendía despistar a sus seguidores, volvía a casa y repetía la misma rutina de seguridad alrededor de su manzana. Al examinar su historial vieron que no tenía ni el más mínimo antecedente policial.

En la madrugada del viernes fueron a detenerle a su domicilio de Amorebieta, situado en un edificio en el que también reside el ex dirigente de HB Jon Idigoras. Nada más entrar en la vivienda, la Ertzaintza localizó detonadores, radiomandos y otros artefactos que no dejaban dudas de que habían capturado a un miembro de la banda.

El descubrimiento de su doble vida no sorprendió a sus compañeros de trabajo. «Era una persona muy discreta, casi gris. Tan silenciosa y retraída que pensábamos que se podía dedicar a cualquier cosa», explicaba ayer una trabajadora del Ayuntamiento de Amorebieta. Los funcionarios intentaban recordar si Gorka Martínez había participado en los actos de condena que se celebran junto al consistorio cada vez que ETA comete un atentado. «Era una persona tan invisible, que no podemos recordar si iba o no iba. Algunos dicen que creen haberle visto, pero no es seguro», añadía la misma persona.

Cambio operativo
El consejero de Interior, Javier Balza, aseguró ayer que tras esta figura discreta se ocultaba «alguien que ha coordinado las actividades del comando Vizcaya». «No estamos hablando de un simple informador o de un enlace», precisó, «sino de alguien que dirigía los comandos y que ha permitido que este grupo sobreviva pese a las diferentes caídas». Balza destacó que es la primera vez que la Ertzaintza descubre que un legal -no fichado- se encuentra al frente de los grupos de la banda. «Se ha demostrado que la banda ha dado un cambio operativo con el fin de intentar hacer más difícil la labor de las fuerzas de seguridad». Seguidamente, felicitó a la Ertzaintza por «el duro golpe asestado a ETA».

Rajoy garantiza al PP vasco su lucha contra la idea del PNV de arrasar el marco legal
Pide que nadie «juegue con apuestas radicales ni con posturas ambiguas»
M. ALONSO ABC 6 Septiembre 2003

El nuevo líder del PP se compromete a seguir la línea marcada por Aznar y advierte que «sin estabilidad ni respeto a las reglas no es posible construir nada»

VITORIA. Habrá continuidad de la política fijada por los Gobiernos de José María Aznar respecto a la lucha contra el terrorismo y frente a la pretensión de los nacionalistas de «modificar unilateralmente» el marco legal si Mariano Rajoy llega a la Moncloa, según explicó ayer el candidato del PP a la Presidencia del Gobierno a los miembros de la Junta Directiva de su partido en el País Vasco.

En un acto con anticipado carácter pre-electoral, el nuevo secretario general del PP se presentó ante sus compañeros en el País Vasco como el «continuador» de las políticas fijadas por el partido en lo que respecta a la defensa de la libertad, la estabilidad institucional y el bienestar de los ciudadanos y también en la lucha contra el terrorismo, ámbito en el que considera «obligado hacer todo lo posible, sin más límite que la ley».

Mariano Rajoy explicó que su primer viaje como nuevo secretario general del PP había sido al País Vasco porque en esta Comunidad autónoma «es mucho más difícil defender los principios y los valores en los que creemos que en otros lugares de España».

El eje central de su discurso fue una enérgica defensa de las «reglas de juego» de la democracia, que, según subrayó, «no se pueden modificar unilateralmente». En su opinión, «no hay ninguna necesidad objetiva para proceder a esa modificación», que entiende iría en contra de la historia y «del signo de los tiempos».

El nuevo secretario general del PP consideró que la Constitución y el Estatuto «responden a nuestra historia, a la historia de un país plural y a esa convivencia durante más de quinientos años» y añadió que no se debe jugar con el marco legal de España, «ni con apuestas radicales para romperlo, ni con disquisiciones para contentar a nadie, ni con posturas ambiguas». «Sin estabilidad, ni respeto a las reglas no es posible construir nada», insistió.

El recién elegido candidato a la Presidencia del Gobierno por el PP quiso compartir el protagonismo de su primer acto fuera de Madrid como secretario general de su partido con Jaime Mayor Oreja, a quien señaló como el artífice de la política que él siguió en el Ministerio del Interior, donde hace dos años relevó al dirigente vasco para que éste pudiera presentarse como candidato a lendakari.

Rajoy explicó que Mayor Oreja había decidido «estos días» permanecer en el País Vasco, una decisión que calificó como la mejor para el PP y para España, ya que, según dijo, se le necesita en su papel de defensa de la libertad que «le reconocemos todos y, si cabe, le reconocerá más la historia». Previamente, Mayor Oreja había apoyado a Rajoy y le había pedido su colaboración para preparar un «proyecto ambicioso para respaldar a las instituciones vascas gobernadas por el PP».

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