AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 11 Septiembre  2003
Ibarretxe, su plan y alternativas
Enriqueta Benito y Ernesto Ladrón de Guevara  La Razón 11 Septiembre 2003

El patio vasco
Carmen Gurruchaga La Razón 11 Septiembre 2003

Pueblo español
Antonio Pérez Henares La Razón 11 Septiembre 2003

Asesinos y secuaces en Estrasburgo
Julián Lago La Razón 11 Septiembre 2003

La fortuna de Madrid
Andrés Freire Libertad Digital  11 Septiembre 2003

Michavila acusa al PNV de querer ser el tesorero de Batasuna
J. L. L. ABC 11 Septiembre 2003

Garzón dicta prisión incondicional para Taysir Alony por ser un miembro relevante de Al-Qaeda
EFE Libertad Digital  11 Septiembre 2003

Descifrando Al-Qaida
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ  El Correo 11 Septiembre 2003
 

Ibarretxe, su plan y alternativas
Enriqueta Benito es secretaria general de UA y parlamentaria vasca, y Ernesto Ladrón de Guevara es secretario de política institucional y procurador en las Juntas Generales de Álava La Razón 11 Septiembre 2003

Lo que hemos leído de lo que ha trascendido del Plan Ibarretxe no nos puede sugerir nada nuevo de lo dicho hasta ahora. Su inviabilidad es una realidad evidente. Todo el mundo que tenga sentido común lo dice, desde los empresarios a los juristas pasando por los economistas más sesudos, que prevén una debacle tanto en los índices de evolución del PIB vasco como en los indicadores de empleo que ya dan signos de recesión con el simple anuncio del debate parlamentario.

Si hipotéticamente se llevara a efecto el proyecto secesionista que está inmerso en dicho Plan, el País Vasco, sin duda, retrocedería en los parámetros de bienestar al nivel de las sociedades menos desarrolladas de España, pese a su actual bonanza. No hay economía que se sostenga ni inversión que ponga su fe y su esperanza en un contexto tan inestable como el que pretenden Ibarretxe y sus acólitos.

No obstante, desde Unidad Alavesa somos partidarios de hacer de la necesidad virtud. No seremos nosotros los que neguemos el debate sobre las ideas y la discusión sobre propuestas. No es nuestro estilo. No nos parece de recibo negar el derecho, incluso, a discutir aquellas ideas que arrastran cierto síndrome de esquizofrenia política. Es buen momento para plantearse algunas cosas.

Por ejemplo, nosotros creemos que ese debate debe trasladarse, también, a las Juntas Generales para que la instancia más representativa de cada Territorio Histórico se posicione, y de esa manera tengamos una idea concreta de lo que cada ámbito territorial piensa al respecto, sin perjuicio de que nunca nos negaremos a que sea consultada la población. Nos gustaría, por ejemplo, saber lo que piensan los alaveses del fraude estatutario que ha supuesto utilizar nuestra historia y nuestras tradiciones alavesas para encaminarnos por la senda independentista, o si los alaveses están dispuestos a seguir por estos derroteros.

Pero, además, nosotros no estamos contra la reforma constitucional. Hay grandes cuestiones en el ambiente que aconsejan al menos la posibilidad de reflexionar sobre si estamos en el mejor momento político de la evolución democrática de nuestra sociedad. Sucintamente vamos a enunciar temas en los que cabe, cuando menos, la meditación al respecto:

La España asimétrica consagrada por los socialistas y los populares no es la España más justa para los ciudadanos, que ven cómo sus derechos fundamentales se diferencian según el lugar donde viven, produciéndose notables desigualdades. El artículo 14 de la Constitución que consagra la igualdad esencial de todos los españoles se va convirtiendo en una quimera. ¿Por qué no revisar cómo se vertebra la España autonómica? ¿Por qué no dotar a todas las comunidades del máximo techo competencial dejando al Estado aquellas atribuciones que le son básicas para conservar su consideración como tal, permitiendo armonizar el conjunto de los territorios en una unidad nacional dentro de la Europa de los Estados? ¿Y por qué negarse a que las regiones tengan representación en Europa en aquellas cuestiones que no vayan en detrimento de la cohesión española y de la lealtad en el juego democrático constitucional? ¿Qué impide que España sea un estado autonómico de las regiones en lugar del falso tópico de las nacionalidades ficticias e inventadas? ¿Qué impide que el Senado sea una Cámara autonómica donde las comunidades participen en la política común? ¿Por qué los presidentes autonómicos no pueden participar en un diseño también común?

La carta de ciudadanía.
La actual Constitución enuncia libertades y derechos pero son expresiones meramente nominativas. Meros desideratums cada vez más vacíos de contenido. Progresivamente el Estado es más de Derecho y menos Social. Incluso ya nadie habla del Estado de Bienestar como ideario a alcanzar. En definitiva, cada vez se hace más política y menos sociedad. La ciudadanía es un mero enunciado simbólico.

La regeneración política. La proliferación de casos de corrupción, transfuguismo, incumplimiento de programas políticos, negocios inmobiliarios... aleja cada vez más a los ciudadanos de la llamada clase política y pone a la actividad pública cada vez más distante de la ejemplaridad pedagógica que predicaba Joaquín Costa a finales del XIX. Se hace necesario establecer mecanismos de corrección de las políticas degradatorias de lo público, como pudiera ser la limitación de mandatos para que no se profesionalicen muchos de nuestros políticos, o listas abiertas para que los ciudadanos retiren de sus preferencias a aquellos personajes que son metidos con calzador en las candidaturas por su vasallaje a los clanes dirigentes...

Estas y otras más serían cuestiones que sí motivarían una real modificación constitucional y estatutaria en la línea de profundizar en la democracia y en una idea fuerte de ciudadanía con derechos y no sobre filfas y pájaros como las naciones inventadas que nos agitan los nacionalistas. Por eso el debate nos parece interesante, si bien los planteamientos independentistas, además de no aportar nada nuevo, no nos traen nada bueno y sí mucha incertidumbre y desasosiego perniciosos para crear un clima político donde se produzcan sinergias de desarrollo económico y de cohesión social.

El patio vasco
Carmen Gurruchaga La Razón 11 Septiembre 2003

Como decía el pasado martes Nicolás Redondo Terreros en «La Respuesta» de Antena 3, en el PNV no se puede distinguir entre nacionalistas «moderados» o de otro signo. Son todos nacionalistas y, además, entusiastas, incluido el obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte. De otra manera, no se entienden las manifestaciones del prelado donostiarra al considerar posible que se ejerza violencia desde el Gobierno, el Parlamento o la Justicia y, al mismo tiempo, ignorar a las víctimas de ETA. Por eso, parece extraño que todavía haya miembros del partido socialista que buscan, o creen haber encontrado a algunos peneuvistas dispuestos a acercar posiciones y negociar al margen de su dogmatismo. Y lo curioso que algunos de estos destacados hombres del PSOE se han quejado amargamente, durante años, de las deslealtades que han sufrido por parte de los gregarios de Arzalluz.

Es triste que los desencuentros en el PSOE vasco vengan por las rivalidades entre ese gran partido nacional y el PP, ahora en el Gobierno Hubo momentos en que tanto los líderes socialistas del Estado como los vascos de la misma ideología estuvieron de acuerdo en delimitar que, en Euskadi, o se está con la Constitución y el Estatuto, o se está con el nacionalismo soberanista. Equidistancias y puntos medios no caben y eso está sobradamente demostrado. La estrategia del PNV de dividir a los constitucionalistas parece que, de momento, está teniendo éxito. Como lo tiene la paulatina atracción a su cosecha de votos de radicales abertzales ante la ofensiva contra ETA, «kale borroka» y organizaciones que fueron políticas y hoy son ilegales. Como bien se dice, los nacionalistas nunca han hablado de «derrotar» a ETA, sino de amansarla, de treguas, de «fin de la lucha armada». Pero no de derrota, porque no quieren derrotados en sus filas, sino conversos.

El momento siempre ha sido delicado y ahora, si cabe, más, por el reforzamiemto de su proyecto. Desde que en 1986 se consumó la escisión de Garaikoetxea y consiguiente creación de EA, salvo cuatro excepciones el partido ha quedado compacto. Por ideología y por un pesebrismo superior al de cualquier otra organización española. Por otra parte está coaligado con EA y con unos comunistas que han hecho religión de la taifa. Y estupendamente recompensados. Si a eso se le añade el goteo de gentes procedentes de las organizaciones ilegales que van catequizando despacio pero con eficacia, el nacionalismo se muestra robusto (otra cosa muy distinta sería el independentismo). Y enfrente queda un PP sólido y un PSOE dividido, para solaz gozo de Ibarretxe. Y, enfrente, un PP y medio PSOE, porque el otro medio es capaz de alumbrar cualquier alternativa con tal de no coincidir con los populares. En tanto, el Gobierno vasco demanda al español por la Ley de Partidos, se empecina en pagar subvenciones ilegales y el obispo Uriarte habla de «violencia legislativa». Cada vez está peor el patio.

Pueblo español
Antonio Pérez Henares La Razón 11 Septiembre 2003

Es un pueblo milenario, regado por todas las culturas, sabio y tolerante. Y muy paciente. Pero algunos llevan ya demasiado tiempo provocándole. Demasiado intentando que se avergüence de su historia, de su lengua, de su constitución, de sus libertades, de su propia transigencia, de su presente y hasta de su futuro. Utilizan su propio nombre como un insulto. Agreden todos sus símbolos mientras con mendaz griterío proclaman que sus jaleadas, intocables, subvencionadas y mimadas señas son las atacadas. Disfrutan de patente de corso para el silbido, la quema, el improperio, la ofensa y el agravio. Y el pueblo español, paciente, tiene que soportarlo todo y hasta se le exige sonreír tras las bofetadas. Quizá algo provenga de algunos que confundieron izquierda con vergüenza de España y modernidad con sumisión a las más reaccionarias ideas nacionalistas de siglos pasados. Pero el pueblo español empieza a estar harto. Es un pueblo libre, prospero, orgulloso de haber logrado una Constitución de progreso, libertad y bienestar social y tolera cada vez peor los insultos y el intento de que se avergüence de sus más sentidos y positivos valores. Está cargado de razón, sabe que esto no es una cuestión de derechas o de izquierdas, sino cosa que afecta a su soberanía y a sus derechos ciudadanos. Algunos insensatos están a punto de probar las consecuencias de su hartazgo y de su enfado.

Asesinos y secuaces en Estrasburgo
Julián Lago La Razón 11 Septiembre 2003

Hay que tener más cara que un buey con flemones, o ser extraterrestre, que también, para ignorar como Ibarretxe, la existencia en la UE de una lista de grupos terroristas en la que están incluidos los batasunos. A lo mejor por eso en Ibarretxe se ha clonado el protagonista de la serie televisiva esa de ciencia-ficción, que mucho hay de política-ficción en el recurso del Gobierno vasco presentado ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo contra el Estado español, y más concretamente contra la Ley de Partidos Políticos.

De entrada nos parece una paradoja invocar derechos humanos en defensa de la ilegal Herri Batasuna, Sozialista Abertzaleak, o como se llame, que da igual, cuando en Euskadi hasta los gatos saben que los angelitos esos pertenecen a ETA, sin necesidad de que Garzón lo haya demostrado. Vamos, que no son su brazo político, como suele sostenerse, sino que son ETA en puridad, es decir, la parte de un todo en cuanto crimen organizado, eso sí, bajo disfraces varios, ora de parlamentario, ora de padre prior, ora de cuanto se tercie.

Hablando de padre prior, a nadie tampoco se le oculta la connivencia con la banda asesina por parte de la jerarquía católica vasca, la del obispo Uriarte sin ir más lejos, quien acaba de condenar la violencia moral del poder legislativo con los nacionalistas, lo cual tiene huevos, pero que muchos huevos, monseñor. Dicho lo dicho, el paso dado ante un Tribunal de Justicia de la UE responde a una estrategia del nacionalterrorismo en su conjunto, con o sin sotana, lo que convierte al Gobierno vasco no en el abogado defensor de los etabatasunos sino en el cooperador necesario para el delito, que para las instituciones europeas delincuentes son los infrascritos y sus secuaces, también sus secuaces.

No parece, sin embargo, que tan disparatada demanda pueda judicialmente prosperar, cosa que a Ajuria Enea le importa una higa, que lo que le importa a Ajuria Enea es la internacionalización con altavoces del desafío al Estado español, que es un Estado de Derecho mal que pese al nacionalterrorismo. Estamos, por tanto, ante la inmoral impostura de quienes orquestan toda una campaña a favor de una banda de malhechores, y punto pelota, a cambio, eso sí, de su apoyo a Ibarretxe y su plan secesionista. De ahí que el Gobierno vasco pretenda ahora buscar la legitimación internacional de la violencia y, lo que es más grave, hacerla compatible con la democracia, lo que inequívocamente supone la total perversión del orden moral. O sea que Ibarretxe está dispuesto a todo trance a la exclusión social de los no nacionalistas, en suma de la mitad de los vascos que, llegado el momento, no opten por la deserción de Euskadi en masa, más todavía de lo que ocurre ahora. El mismo método, por cierto, aplicado por el III Reich para diezmar judíos, quienes primero también fueron aislados por los nazis en apartheid y luego exterminados como ratas, por ser judíos, pues.

La fortuna de Madrid
Andrés Freire Libertad Digital  11 Septiembre 2003

Durante el periodo constituyente, los periféricos forzaron un mapa autonómico que tenía como objetivo explícito debilitar al centro. A Castilla la Vieja (¡qué hermoso nombre que se ha perdido!) la dejaron sin salida al mar. A Madrid, la despojaron de sus provincias. Vascos y catalanes –las suyas son mentes muy antiguas– pensaron que con menos extensión y población Madrid se debilitaría. Los madrileños les tienen que estar muy agradecidos. ¡Cuántas ventajas tiene para ellos el que su comunidad sea uniprovincial, y que coincida, más o menos, con el mapa del Madrid metropolitano!

Piénsese en los dineros ahorrados. La actual Castilla-La Mancha es una sociedad rural, de población envejecida y dispersa, y por tanto muy cara de mantener con los estándares actuales (por ejemplo el saneamiento). Al igual que otras autonomías, lucha por conservar unos onerosos servicios sociales y educativos: centros de salud para pocos pacientes, colegios que siguen abiertos no por el número de niños sino por las lógicas presiones políticas de los padres y autoridades locales. La Comunidad de Madrid puede en cambio gastar ese dinero en universidades con vocación de liderazgo, como la Carlos III de Getafe.

Y qué decir de las carreteras. No hay necesidad de desarrollar y actualizar una extensa red de comunicaciones de poca densidad. De este modo, la Comunidad de Madrid puede concentrar sus inversiones en nuevas circunvalaciones (M-40, M-50) y en grandes vías que comunican su periferia con el centro de Madrid. Nada más ser creadas, nuevos barrios, industrias, incluso ciudades, surgen a la vera de estas autopistas.

Uno de los beneficios más curiosos es el de las ayudas europeas. Como saben, de no alcanzar determinado porcentaje de renta (75%) respecto a la media europea, las regiones se convierten en Objetivo 1, sujetas por tanto a generosas ayudas europeas. Por ello, en lo que ahora ya es zona metropolitana madrileña, en puntos fronteros de Toledo y Guadalajara, nacen centros industriales apoyados por las subvenciones de Europa. Barcelona no puede ni soñar con esta circunstancia.

Hasta en el plano político, la desaparición de Castilla la Nueva resulta una ventaja. Las tendencias clientelares de las zonas rurales y subvencionadas –favorecidas por un sistema electoral como el español, que prima sus votos– no entran en los cálculos políticos madrileños. Tampoco hay lenguas que preservar, ni identidades que mantener. Los líderes políticos de la Comunidad de Madrid, para demostrar que su existencia tiene sentido, han de prometer una buena gestión y ampliar las líneas de metro.

Las antiguas ventajas de Madrid no han terminado con la España de las autonomías. El sistema de comunicaciones español sigue siendo radial, y los planes del AVE no lo modifican, sino que lo acendran. Sus universidades se mantienen como las de referencia en España. Los españoles continúan emigrando a Madrid para hacer carrera. Y Castilla sigue organizando su territorio en torno a la capital (carreteras a Madrid, turistas de Madrid, Telemadrid).

Con estas ventajas, Madrid ya ha dejado atrás cualquier semblante de poblacho manchego. Ahora es una ciudad mundial, que avanza firmemente en pos de convertirse en la gran capital del sur de Europa. Un monstruo pujante que atrae ahora a ciudadanos de todo el mundo, y que cada día que pasa está más por encima de la vieja España que la rodea.

Michavila acusa al PNV de querer ser el tesorero de Batasuna
J. L. L. ABC 11 Septiembre 2003

MADRID. Crispado y tenso debate el que protagonizaron ayer en el Congreso el ministro de Justicia, José María Michavila, y el portavoz del PNV en la Cámara Baja, Iñaki Anasagasti. Un día después de que el Gobierno vasco anunciase su intención de llevar la ley de partidos al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, Michavila acusó al PNV de ser el «patrocinador» de Batasuna y querer convertirse, además, en «el abogado defensor y el tesorero» del brazo político de ETA.

La verdad es que Anasagasti se lo puso fácil al ministro de Justicia. El portavoz nacionalista vasco quería que Michavila ratificase ante el Pleno de la Cámara su acusación de que el PNV es el «espónsor de ETA». El ministro no sólo reiteró sus palabras, sino que reprochó al Gobierno autonómico que financie a los proetarras. «Antes Batasuna financiaba a las familias de los etarras en los Ayuntamientos; eso se acabó y hoy lo hace el Gobierno vasco. Antes Batasuna instrumentalizaba todos nuestros impuestos para ayudar a ETA; eso hoy se acabó y sólo el Parlamento vasco quiere seguir financiando a HB». El ministro de Justicia concluyó con una pregunta a los nacionalista: «¿Van a ir ustedes a Estrasburgo con una demanda sin fundamento jurídico a explicarles a los europeos que con ETA y Batasuna se vive mejor en nuestra democracia».

Previamente, el portavoz del PNV retó al Gobierno a ilegalizar también a los nacionalistas vascos. Para Anasagasti, el Ejecutivo «no tiene derecho» a realizar sin pruebas tan graves críticas contra su partido. «Esas acusaciones -dijo mientras señalaba a Michavila- no son propias de un ministro de Justicia de un Ejecutivo democrático, sino de un legionario de Cristo Rey, como es usted. Su Gobierno está confrontando y poniendo bajo sospecha a un partido democrático».

IBA A SER DELEGADO DE AL YAZIRA EN ESPAÑA
Garzón dicta prisión incondicional para Taysir Alony por ser un "miembro relevante" de Al-Qaeda
EFE Libertad Digital  11 Septiembre 2003

El que iba a dirigir la delegación en España de la televisión qatarí Al Yazira es, según el juez Garzón, un “militante cualificado” y “relevante” de la red terrorista Al Qaeda. La actividad de Taysir Alony como periodista le permitía, según el auto, financiar y controlar las células de Ben Laden en España. Este jueves, el juez ha decretado su ingreso en prisión incondicional.

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ordenó este jueves el ingreso en prisión del periodista de la cadena de televisión qatarí Al Yazira, Taysir Alony, por integración en banda armada, al considerarlo un miembro "relevante" de la célula de Al Qaeda en España, desarticulada en noviembre de 2001 en la llamada "operación dátil".

Según el auto de prisión, que consta de 23 folios, Alony se integró en 1995 en la estructura de Al Qaeda en España "mediante sus relaciones y aproximación" al líder de la célula, Imad Eddin Barakat Yarkas, "Abu Dahdah", y a otros responsables de la misma como Ghaleb Kalaje, encargado de temas financieros, así como a Mamoun Darkazanli, perteneciente a la infraestructura de Osama ben Laden en Alemania; Mustafa Setmarian, alto responsable de Al Qaeda y Mohamed Bahaiah, "Abu Khaleb", subordinado de Setmarian.

De este modo, explica Garzón, Alony ha contribuido, "tanto a nivel nacional como internacional", a la estructuración de la célula de Al Qaeda en España y "al margen de su actividad periodística, pero aprovechándose de la misma, ha realizado actos de apoyo, financiación, control y coordinación, característicos de un militante cualificado de aquella organización criminal".

De la investigación policial sobre Alony, que llevó a su detención el pasado viernes en su casa de Granada, se deduce que el contacto entre éste y "Abu Dahdah", "como corresponde a una organización de tipo integrista islámica, ha sido muy frecuente con desplazamientos mutuos de Madrid a Granada y viceversa para mantener la relación personal, ideológica y orgánica entre los diferentes miembros del grupo". Dentro de esta estructura, Alony lideraba, bajo la supervisión de "Abu Dahdah", el llamado "grupo de jóvenes" de Granada durante el tiempo en que permaneció en la provincia andaluza, hasta enero de 2000; "aunque el contacto y coordinación se haya mantenido no sólo antes, sino también después de su marcha, a tenor de comunicaciones telefónicas, presencias físicas y apoyos financieros" por parte del periodista.

Aprovechando su profesión de periodista
Para Garzón, "el hecho de haber viajado a Afganistán para trabajar como corresponsal no ha supuesto la paralización de la actividad delictiva preexistente, sino que, tal circunstancia ha sido aprovechada para mantener las relaciones orgánicas anteriores, especialmente con Setmarian y Abu Khaleb, en aquel país, a quienes ha aportado fondos recaudados en España por el grupo de jóvenes y por Abu Dahdah".

Señala el auto que "Taysir Alony, en la distribución de papeles que Barakat Yarkas dispone, será la persona que, aprovechando sus viajes, haga llegar dinero de la organización a manos de los miembros de Al Qaeda que lo precisen, en Afganistán, así, coadyuvando en forma eficaz, a que aquellos consigan la realización de sus fines y la permanencia de la acción de la organización". "Es decir –prosigue el auto–, Taysir Alony, como miembro de la organización terrorista y, aprovechando su destino como periodista en Kabul, facilita medios económicos, absolutamente imprescindibles, a Abu Khaleb, responsable de Al Qaeda, con quien mantiene una relación fluida, así como con su jefe Mustafa Setmarian".

Pregunta por “Osama” en una conversación telefónica
En este transito de fondos, algunos de los cuales se destinaron a Turquía, también participaron miembros del "grupo de jóvenes" de Granada, quienes mantenían contacto fluido con Barakat Yarkas, quien los seleccionaba para su envío a los campos de entrenamiento, de acuerdo con Alony. Entre los miembros de este grupo, Mohamed Zaher es el "hombre de confianza" de Alony, y en una de las conversaciones intervenidas al periodista desde el teléfono de Zaher, destaca una realizada el 9 de diciembre de 1999 en la que el periodista "habla con un tal Abu Saleh del viaje que al parecer ambos van a efectuar a Afganistán" y en un determinado momento Alony pregunta si "Osama está en su sitio en Islamabad" y si podrá comunicarse con él, a lo que su interlocutor responde que sí. No obstante, destaca el auto, "queda pendiente comprobar la identidad del tal Osama".

Además, entre las contradicciones de Alony en la declaración que prestó el pasado lunes, tras la que Garzón acordó prorrogar 72 horas más su detención a la espera de un análisis más profundo de la documentación que obra en la causa, destaca, según el auto, que "aduzca en su descargo y, según afirma, con conocimiento de causa, que ni Setmarian ni Abu Khaleb pertenecen a Al Qaeda y simultáneamente alegue que acude a ellos para que le informen y den datos de dicha organización".

Descifrando Al-Qaida
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ/PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo 11 Septiembre 2003

Dos años han transcurrido desde que la aniquilación en masa de vidas humanas en el interior de dos símbolos económicos en Nueva York introdujera, con firma tan traumática, al terrorismo como epígrafe inexcusable en la agenda de las relaciones entre países. Ese 11 de septiembre, la muerte de miles fue el ominoso escenario orquestado por un apátrida saudí, Osama Bin Laden, para presentar en sociedad al engendro sórdido que había fanatizado. Al-Qaida se convertía en una amenaza global.

A primeros de 2003, Marruecos fue inculpado de apostasía en la grabación de voz de un presunto Bin Laden. En mayo, una cuarentena de muertos y una centena de heridos en cinco atentados suicidas perpetrados por al menos catorce terroristas golpearon Casablanca. De las cruentas explosiones, la impregnada de mayor perfil mortífero devastó la Casa de España en la ciudad de la mezquita Hassan II. Una semana antes, tres ataques suicidas en los que participaron quince terroristas dejaron un saldo de 34 muertos y 194 heridos en Riad. Posteriormente Yakarta y ahora Irak, asesinando a representantes de la ONU y a dignatarios religiosos del chiísmo. De una u otra manera, ora por medios de comunicación ora por portavoces estadounidenses, la araña de Al-Qaida ha sido nombrada accionando el crimen en cada uno de estos atentados.

Al albur de Casablanca, el ampuloso Grupo de Vigilancia de la Resolución 1.363, establecido por el Comité sobre Terrorismo del Consejo de Seguridad de la ONU y encargado entre otras de supervisar las sanciones que la comunidad internacional estableció sobre Bin Laden, Al-Qaida y demás personajes y entidades asociadas, emitió un informe de progreso. Progreso entre comillas. El grupo que preside el británico Michael Chandler sentenciaba que una «tercera generación» de Al-Qaida, reclutada tras el exilio después de la invasión de Afganistán, estaba ya operando por todo el mundo con recursos financieros y fanatismos renovados a partir de extremistas no relacionados previamente con la organización. Terroristas recién captados de la comunidad islamista. Que la eventual tercera generación se contabilice a partir de una primera constituida por los directivos de Al-Qaida que rodeaban a Bin Laden arrestados en Europa y Asia no deja de ser inquietante, pues traduce una expeditiva y sostenida renovación operativa de la organización en el breve lapso de dos años.

Advierte el grupo de la ONU de que las cortapisas y embargos financieros articulados por la comunidad internacional para asfixiar a la poliédrica Al-Qaida han tenido un éxito muy limitado, debido probablemente a que el terrorismo de Bin Laden hace uso intensivo de «mecanismos de transferencia alternativos» al gestionar las finanzas para asesinar. Esta banca alternativa, originada como tradición ancestral en el sur de Asia e implantada en la comunidad árabe e islámica en general, ya se conocía bien antes de los atentados del 11-S. La hawala (confianza) es una estructura informal de préstamos y traspasos de capital enraizada en relaciones de confianza, desburocratizada, sin papeles y sin movimiento real de dinero. Un banco sin banco, con los hawaladar hablándose entre países sobre el dinero que alguien oscuro de Karachi quiere hacer llegar a otro alguien siniestro de Riad. Lo que no dice Chandler es que la hawala figura en los manuales de tipologías de blanqueo de dinero que elabora anualmente el Grupo de Acción Financiera Internacional, un vigilante establecido por el G-7, nada menos. Cómo pretende la ONU congelar las cuentas y activos financieros en hawala de los islamistas entregados al terrorismo de Al-Qaida es para mí un auténtico misterio, y presiento que también para ellos. A la ONU me refiero.

O sea, que tenemos una Al-Qaida pretendidamente omnipresente y pudiente para el negocio del terror, para la empresa de matar. Ya sabemos que Osama Bin Laden constituyó Al-Qaida en 1988 como un colectivo de reclutamiento de militantes yihadistas. Entiéndase para matar. Hasta entonces, el saudí operaba desde Pakistán, sufragado por la CIA, encarrilando la Makhtab al Khadimat, un órgano proselitista dedicado a afiliar guerrilleros musulmanes de todo el mundo para que lucharan contra la ocupación soviética de Afganistán, que acabó en 1989.

Al igual que cualquier otro terrorismo parasitario de ideologías políticas o religiosas, Al-Qaida está anclada en la prefabricación de una ficción impermeable a la razón e incontrastable con la realidad. Bin Laden ideó Al-Qaida para desactivar, asesinando, la influencia de Occidente en el mundo islámico y para recuperar el mito andalusí de una comunidad unida de creyentes en la verdadera fe, musulmana sunita por supuesto. Aparte la conducta homicida y totalitaria de la violencia que profesa el fanático corpus acaudillado por Bin Laden, la clave alrededor de la cual gira la comprensión del fenómeno Al-Qaida reside en la manera en que se construye y alimenta su discurso, la causa artificial que es capaz de sostener un comportamiento sistemático de violencia terrorista canalizando el odio ciego de una red mundial de grupúsculos islamistas desconectados, que se adhieren como garrapatas a la nueva enseña. Discurso entendido en tanto componente criminológico, nunca político ni religioso.

Evidentemente la concentración de recursos por parte de la comunidad internacional se está dirigiendo hacia las aristas operativamente visibles del engendro terrorista que Al-Qaida es, intentando sofocar sus fuentes de financiación, asestando desarticulaciones policiales, enfocando inteligencia y descargando artillería bélica sobre aparentes territorios de asentamiento. Sin embargo, a mi entender se está desdeñando la propia personalidad del fenómeno y, en esa negligencia, quizás robusteciéndolo a largo plazo. Porque Al-Qaida no es una organización delimitada, ni una estructura, sino una idea criminal que cuanto más se nombra más crece.

La corriente dominante entre los analistas del fenómeno terrorista hace unas décadas, en pleno apogeo del terrorismo revolucionario e independentista, abjuraba de los intentos de estudiar la psicología, o si quieren la personalidad, de los diversos grupos terroristas, pues se consideraba que los esfuerzos de conocimiento tenían que concentrarse en el aspecto más o menos operacional del terrorismo, utilizando los análisis para implementar mecanismos policiales y de seguridad que desarticularan bandas y conspiraciones terroristas. Nunca he estado de acuerdo con esta visión reduccionista en el análisis de la criminalidad violenta. Antes al contrario, el 11-S está empujando a los Estados a aplicar estrategias de inteligencia basadas en el conocimiento, comprensivo, para diseccionar cada amenaza. Y en contra de esa reorientación, el primer error ha venido de la respuesta belicista, a mi juicio comprensible por lo emocional pero inepta en lo racional, que EE UU ha promovido para afrontar la nueva amenaza de Al-Qaida y sus terrorismos adyacentes.

El señalamiento de Al-Qaida como red enemiga y la atribución adulterada de conexiones con un vértice superior común entre cada islamista que detona en un atentado suicida en cualquier lugar del mundo transmiten el mensaje de una red que está en guerra. Bin Laden reside precisamente en esa convicción, en que dirige una red mundial de yihadistas amparados por una autoridad divina y única. Bin Laden cree que es un soldado de Dios y el mundo le responde que sí con bombas, en vez de con policías e inteligencia para la seguridad como criminal que es por activa y pasiva. La vertiente bélica, válida para defender o invadir un territorio, es nefasta para una eficiente política criminal. Ha logrado convertir a Al-Qaida en un símbolo referencial, en una bandera de enganche y autoafirmación para la versión más tenebrosa de la yihad terrorista de elementos que, de otra manera, matarían pero lo harían más aislados y, en ello, exponiéndose más débiles.

El terrorismo de Al-Qaida, de ETA o de cualquier autoproclamado ejército de Mahoma es una amenaza criminal organizada y por tanto un capítulo de seguridad interior de los Estados, ni militar ni bélico. Y en una era de relaciones globales, seguridad interior es cooperación judicial y policial transfronteriza, y servicios de inteligencia especializados en lucha contra el terrorismo y operando para el Estado de Derecho en esquemas de cooperación internacional.

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