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Recortes de Prensa     Domingo 14 Septiembre  2003
11-S: Dos conmemoraciones
José María Marco Libertad Digital  14 Septiembre 2003

Guerra contra el terrorismo... menos en Israel
EDITORIAL Libertad Digital 14 Septiembre 2003

Agravios contables
VIDAL DE NICOLÁS/ El Correo 14 Septiembre 2003

El PNV otorga el perdón a EA
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  14 Septiembre 2003

LA SOLUCIÓN
ALFONSO USSÍA ABC 14 Septiembre 2003

García, a La Habana; los demás, a California
ROBERTO BLANCO VALDÉS La Voz 14 Septiembre 2003

Cuatro páginas atrás
Nota del Editor 14 Septiembre 2003

11-S: Dos conmemoraciones
José María Marco Libertad Digital  14 Septiembre 2003

Conmemorar el aniversario del 11-S es inevitable. Pero también puede resultar una trampa e incluso un escándalo, un escándalo moral. No he podido ver la retransmisión completa de las ceremonias en Estados Unidos, pero creo haber visto lo suficiente para argumentar las dos afirmaciones.

La ceremonia celebrada en Nueva York, en la Zona Cero repitió la del año pasado aunque en un registro un poco menos grandilocuente. Se sucedieron los instantes de silencio, los sonidos de las campanas y la lectura de los nombres de todos los asesinados por el ataque terrorista a cargo de unos niños. Los niños podían seguir la lista o decir el nombre de alguno de los asesinados si este era pariente o amigo suyo, o de su familia.

En Washington la ceremonia se desarrolló en el cementerio de Arlington. Rumsfeld y el jefe del Estado Mayor depositaron una corona de flores ante un pequeño monumento con los nombres de los asesinados en el edificio del Pentágono hace dos años. Antes Rumsfeld había leído un impresionante discurso sobre el significado del patriotismo. Patriota, vino a decir Rumsfeld, es quien honra y venera los valores de libertad encarnados en su patria. Y los honra y los venera hasta el punto de estar dispuesto a dar la vida por ellos. El discurso tenía dos claves. Una de homenaje a los muertos el 11-S. Y otro de invitación al patriotismo a los presentes en el acto y a todos los americanos que lo estaban escuchando.

La ceremonia de Nueva York fue un acto de dolor y de duelo. Responde a la ola de emoción que todavía nos sobrecoge al pensar en la inmensidad del dolor causado en unos momentos por unos asesinos. La ceremonia de Washington responde a otra cosa. En Arlington se recordó que los hechos del 11-S requieren del trabajo y del sacrificio de todos. No es cuestión de venganza, ni siquiera de justicia. Es cuestión de dignidad.

Las víctimas del 11-S, como las del País Vasco en España, no fueron muertas por casualidad ni por error. Tampoco lo fueron por sus ideas ni por sus creencias, ni porque fueran individuos particularmente odiosos a sus asesinos. Fueron asesinados porque al estar al aquel día en el World Trade Center, en Manhattan, Nueva York, encarnaban un proyecto de vida hecho de libertad y de confianza en los demás, un proyecto que sus asesinos querrían ver desaparecer del mundo. Es la misma razón por la que ETA planta una bomba en un hipermercado o asesina a unos guardias civiles o, aunque algunos crean lo contrario, a un político o a un militar. Los terroristas no buscan la muerte de un individuo, buscan la destrucción de algo más.

Las víctimas son siempre víctimas individuales, claro está. Tienen nombre y rostro. La atrocidad de la muerte que padeció cada uno de ellos nunca será lo suficientemente recordada. Y sus familias y sus amigos han de ser apoyados y tienen el derecho a recibir el afecto y la solidaridad de todas las personas decentes, de su país y del resto del mundo.

Por eso la ceremonia de Nueva York es inevitable. Pero no hay que dejar de recordar también que con ellos se atacó algo más, algo que está más allá de su propia vida individual y que incluye y trasciende su dolor y la compasión que podamos sentir por ellos y por quienes les sobrevivieron y ahora han de recordarlos.

Lo que los islamofascistas o los neonazis islámicos atacaron el 11-S, como lo hacen los nazis vascos en España, es la raíz misma de aquello que les permitía vivir sus vidas como individuos. El 11-S fue un ataque al lazo social que los había hecho libres, un ataque contra Estados Unidos, contra su patria, y por extensión, contra los principios básicos de la civilización. Por eso la conmemoración de los muertos del 11-S en Nueva York, aun siendo necesaria, me parece insuficiente. Sin la ceremonia de Washington, podría incluso resultar escandalosa. Los asesinados en las Torres Gemelas, en el Pentágono y en el avión que se estrelló en Pennsylvania, como los asesinados por ETA en España, exigen de nosotros algo más que un duelo perpetuo.

Si no lo comprendemos, caeremos en la misma trampa en la que han caído casi todos los medios de comunicación occidentales, sin excluir los norteamericanos. Bajo el disfraz del duelo, al final siempre se trata de lo mismo: justificar la violencia y la muerte.

Guerra contra el terrorismo... menos en Israel
EDITORIAL Libertad Digital 14 Septiembre 2003

Nada que objetar –antes todo lo contrario– a la petición, muy justa y conveniente, que Bush lanzó al mundo para que se implicara en la pacificación y en la reconstrucción de Irak. Es preciso que la comunidad internacional, siguiendo el ejemplo de España y de la gran mayoría de los países europeos, contribuya a la guerra contra el terrorismo que hoy lideran EEUU y Gran Bretaña. La seguridad mundial, amenazada por el terrorismo, no es ni puede ser la causa de un solo país, por poderoso que sea. Como ha señalado Bush, todas las naciones libres tienen la obligación moral de contribuir a derrotar el mal del siglo XXI, del mismo modo que el sentido común y la buena vecindad exigen enviar ayuda a los países que han sufrido un desastre natural o colaborar en la extinción de los incendios o en la erradicación de las enfermedades infecciosas.

Sin embargo, toda esta lógica parece fallar sistemáticamente en el caso de Israel. Los hebreos llevan décadas combatiendo el terrorismo ante la indiferencia, la incomprensión e incluso el odio de la comunidad internacional. Y ni siquiera después del 11-S, el terrorismo palestino –el de Hamas, el de la Yihad o el del propio Arafat– ha perdido a ojos de la comunidad internacional ese aura de “guerrilla de liberación” contra una opresión más o menos injusta. Precisamente Israel, el país del mundo más azotado por la lacra terrorista, tendría que ser el objetivo prioritario de los esfuerzos de la comunidad internacional. Máxime cuando Ben Laden y todos las bandas o grupúsculos terroristas que lo han adoptado como líder, ponen como excusa el conflicto israelo-palestino para volcar su odio a la civilización occidental segando vidas inocentes.

Como ya hemos manifestado reiteradamente, Yaser Arafat ha tenido sobradas oportunidades para firmar la paz con Israel en condiciones muy ventajosas. Pero Arafat ha demostrado, también en sobradas ocasiones, que no le interesa la paz en absoluto: únicamente mantener su poder personal prolongando el conflicto todo lo posible –pues hasta él es consciente de que los judíos no consentirán que se les eche al mar– y contribuyendo a él activamente desde la ANP con su propia organización terrorista, y pasivamente mediante el control absoluto que ejerce sobre las fuerzas de seguridad del gobierno palestino. Las mismas que no quiso entregar a Abu Mazen para que éste combatiera eficazmente a Hamas, la Yihad... y a Al Fatah y los “mártires” de Al Aqsa, los brazos terroristas del rais.

Por todo ello, resulta incomprensible por qué la comunidad internacional, especialmente EEUU y Gran Bretaña, se obstinan en proteger sistemáticamente al –ironías del destino– premio Nobel de la Paz, quien escupe, insulta y defenestra a sus ministros y colaboradores cuando no le dan la razón o cuando ponen en cuestión su nefasto liderazgo. La forma en que Arafat ha gestionado la ANP –violencia y corrupción al por mayor– indica que su máxima aspiración es emular al otro rais, Sadam Husein, con el que mantenía excelentes relaciones. Aunque lo más chocante de todo es que, tanto EEUU como Gran Bretaña –Europa aún sigue fascinada por el “glamour” del veterano terrorista–, admiten que Arafat es el principal obstáculo para la paz.

Siguiendo una lógica muy parecida a la que hasta hace bien poco se empleaba en España con ETA-Batasuna, toda la comunidad internacional, empezando por norteamericanos y británicos, estima que la propuesta israelí de deportación de Arafat, un gobernante elegido democráticamente, traería muchas más complicaciones. ¿Cuáles más, cabría preguntar, cuando casi cada día los terroristas perpetran una nueva masacre? En el País Vasco, los representantes de ETA-Batasuna también habían sido elegidos democráticamente. Y también se decía que su ilegalización conllevaría un estallido de violencia de inimaginables proporciones. Nada de eso ha ocurrido, antes al contrario: hoy se está más cerca que nunca de acabar definitivamente con el terrorismo de ETA, cuyas pantallas políticas y gran parte de sus fuentes de financiación han sido cegadas y clausuradas. España, que afortunadamente representa un papel protagonista en la lucha contra el terrorismo, debería hacer valer su experiencia en este sentido ante Europa y EEUU. Como, por desgracia, hemos comprobado los españoles, negociar u ofrecer la paz a quienes no la buscan ni la desean sólo trae como resultado más terrorismo.

Agravios contables
VIDAL DE NICOLÁS/ El Correo 14 Septiembre 2003

Señor lehendakari: antes incluso de que se produzcan las imprevisibles consecuencias de su ilusionante plan , me va a permitir que le plantee unas contradicciones turbadoras dentro de su Gobierno tripartito, que me atañen personalmente y que se refieren muy particularmente a dos consejeros del mismo.

El señor Madrazo, consejero de Bienestar Social, y de ese cargo debe tener una percepción subjetiva, trajo a su Gobierno una proyección estética, que consistía, según unas declaraciones suyas, en poner una fachada roja al edificio gubernamental que usted preside, que le parecía a don Javier excesivamente gris. Y, para dar un toque más acentuado de su rojez , nos convocó a todos los represaliados del franquismo a presentar nuestras alegaciones y testimonios ante las ventanillas burocráticas de su departamento, en demanda de unas supuestas indemnizaciones. No puede usted imaginarse, señor lehendakari, la de viudas de guerra del bando republicano, la de prisioneros de los campos de trabajo de la dictadura, la de ex-presos y represaliados que nos dimos cita en las ventanillas del señor Madrazo, ni la propaganda que se hizo éste de sí mismo y de su generoso altruismo en favor de los parias de la tierra, es decir, de todos nosotros. No digo que aspirásemos a la tierra prometida ni al bíblico maná, pero sí teníamos una tenue esperanza en que alcanzaríamos la indemnización que el señor Madrazo nos prometió. Pero, nada de nada. Han pasado muchos meses sin que el señor Madrazo hiciera efectivas sus falsas promesas ni dijera una sola palabra, él que es tan dado a la demagogia, sobre el resarcimiento económico a las víctimas de la dictadura. ¿Con la de papel que derrochó en enunciar su empresa justiciera este adalid de los descamisados, que hizo llegar sus trípticos cargados de miserable propaganda incluso a muchachos, como mi propio hijo que era jovencísimo cuando murió el dictador!

En cambio, señor lehendakari, qué quiere que le diga, su consejero de Justicia y Trabajo, o al revés, el señor Azkarraga, ha cumplido como un hombre la promesa que debió hacerse a sí mismo de compensar el alejamiento de la banda terrorista de su lugar de residencia, pagando a la familia de éstos una buena cantidad de dinero. Lo malo es que, haber convertido su consejería en una agencia de viajes, va a costar a los contribuyentes vascos un buen pellizco de sus economías. ¿No será ese dinero, señor lehendakari, el mismo que el señor Madrazo nos prometía a las víctimas del franquismo, y que ahora ha sido desviado a las familias de los victimarios nacionalistas? Y, hablando de víctimas, señor lehendakari, yo creo que lo que se ha venido produciendo a lo largo de estos años de plomo, que tanto preocupaba ahora al señor Azkarraga, no ha tenido mayor atención que esa que le procuraban ustedes con histriónicos gestos de compunción en ese efímero tiempo que transcurre entre el asesinato y los pésames.

Tendría usted que explicarnos, señor lehendakari, muchísimas cosas para que comprendiéramos su propósito de llevarnos a una nueva situación con respecto al Estado español. Muchas cosas que hacen sin duda referencia a nuestro estatus económico. Tendría que explicarnos qué es lo que ha causado y sigue causando esa angustiosa diáspora de jóvenes vascos hacia espacios más hospitalarios y menos peligrosos; tendría que confesarnos en voz alta si no le causa alguna preocupación ética y política que muchos de los que sufrimos las cárceles franquistas necesitemos ahora llevar escolta para que no nos asesinen en el trayecto entre nuestra casa y la panadería o el quiosco de prensa. Y, más cerca todavía, debería tener una respuesta, no al pueblo vasco que usted invoca casi religiosamente, sino a los ciudadanos, sobre ese agravio contable que lleva esta carta como título. ¿Qué hace el señor Madrazo con las indemnizaciones que nos prometió a bombo y platillo? ¿De qué partida del presupuesto detrae el señor Azkarraga el dinero para que los asesinos de tantos ciudadanos inocentes puedan recibir las visitas de sus familiares? Nada más por hoy. Reciba mi respetuoso saludo.

El PNV otorga el perdón a EA
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  14 Septiembre 2003

Que el nacionalismo vasco ha decidido uncir su destino al llamado Plan Ibarretxe se puede comprobar con gestos y movimientos que han sorprendido a los vascos no nacionalistas, aunque en Madrid se ignoran. Ahora, los dirigentes del PNV ofrecen sus sonrisas a los hermanos separados de Eusko Alkartasuna, a los mismos a los que difamaron y persiguieron con una saña cainita.

En esta hora decisiva, la consigna de la Sabin Etxea, la sede del PNV, es reforzarse como el partido único que englobe a todos los abertzales. Se dispone de los medios: la figura del lendakari, las principales consejerías e instituciones y los Presupuestos. Por un lado, Batasuna ha sido ilegalizada por el Gobierno español y varias docenas de miles de sus votantes se han pasado a la coalición PNV-EA captados por la promesa de tocar, por fin, la Tierra Prometida. Por otro, queda la menguante Eusko Alkartasuna, rebasada en extremismo verbal por los tenores peneuvistas. Si se consigue que la mayoría de sus militantes y votantes se integre en el PNV, éste recuperará su condición de columna del nacionalismo, que perdió con el nacimiento de ETA.

En la manipulación de las personas, el PNV se asemeja más a un grupo leninista que a otro democristiano, que es el traje ideológico que vestía cuando paseaba por Europa. En los años 80, tocó odiar a quienes optaban por Carlos Garaicoechea en vez de por Arzallus, pero si hay que volver a invitarles a ir de potes se hará. En esa época hubo familias rotas hasta el punto de dividirse los panteones, así como despidos a causa de la riña. A los de EA no se les dio cuartel. El PNV votó en 1991 como alcalde de San Sebastián a Odón Elorza, pese a que la primera lista había sido la de EA (el candidato de entonces ha regresado al PNV).

Desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco, la frágil alianza vasca de demócratas contra terroristas ha cambiado de separatistas contra españoles y, en consecuencia, el PNV trata de crecer mediante la absorción de abertzales de todas las tendencias. Resultado de este plan ha sido el cambio de lenguaje de sus políticos y publicistas. Uno de los mayores enemigos de Javier Arzallus fue Antón Ormaza. Éste es un veterano militante de Bermeo que llegó a la presidencia del Bizkai Buru Batzar y tuvo enfrentamientos sonados con Arzallus; por ejemplo, durante su mandato de diputado en las Cortes de 1977 le acusó de entregado al poder opresor. Luego, el guipuzcoano logró su expulsión del PNV en un proceso propio de las purgas estalinistas. Sin embargo, en mayo, con motivo del octogésimo cumpleaños de Ormaza, el depurador y varios de sus ayudantes, como Iñaki Anasagasti y Luis María Retolaza, firmaron en el Deia un cariñoso artículo de homenaje. Añádase que el citado periódico ha vuelto a abrir sus páginas a los militantes de EA.

El último episodio de este acercamiento lo ha constituido la conmemoración del XXV aniversario de la muerte de Juan Ajurriaguerra, el presidente del BBB que en 1937 pactó la rendición de los gudaris a los fascistas italianos. Ajuriaguerra es una figura que reivindican los nacionalistas de PNV y de EA y que, por tanto, puede contribuir a su unión. Íñigo Urkullu, presidente del BBB y personaje de influencia creciente en el PNV, aprovechó la efeméride para hacer hablar al difunto. Según él (Deia, 25-8-2003), Ajuriaguerra era “una persona muy abierta al debate y al diálogo, como también está demostrando serlo el lendakari Ibarretxe”; y añadió que habría apoyado la propuesta de dinamitar el Estatuto y la Constitución.

En los próximos días asistiremos a nuevos galanteos y cortesías, que pueden terminar en boda.

LA SOLUCIÓN
Por ALFONSO USSÍA ABC 14 Septiembre 2003

SIMANCAS ha rescatado del olvido a Matilde Fernández. Es su gran fichaje, la Beckham de la Federación Socialista Madrileña. Ese partido socialista no puede ir bien si considera que la Fernández es un apoyo de prestigio para una candidatura. Hace meses, Matilde Fernández anunció que abandonaba la política, cuando más bien fue la política la que abandonó a Matilde Fernández. No tenía nada que hacer, ni qué aportar, ni qué decir. Más que pésima, fue una rídicula ministra de Asuntos Sociales. Ridícula e hiriente. En la Asociación de Víctimas del Terrorismo la recuerdan muy bien. Corrían malos tiempos para las familias de los españoles asesinados por la ETA. Y toparon con el resentimiento de una ministra irresponsable. Las víctimas del terrorismo solicitaron al Ministerio de Asuntos Sociales cuarenta millones de pesetas para becas de estudio. La señora ministra, el fichaje de Simancas, se opuso a la solicitud y negó la concesión. Simultáneamente se gastó centenares de millones de pesetas en ayudas inadmisibles. Su actitud fue despreciable. Huérfanos de guardias civiles, de policías nacionales, de militares, de ciudadanos sin recursos, fueron tratados como apestados por una ministra anímicamente deficiente. Y el dinero de todos se derrochó en cloacas.

Recuerdo una de las grandes realizaciones de la singular gamberra. Una red de «talleres» femeninos de educación sexual en los que se enseñaba a las jóvenes a masturbarse. La edición de una revista, «La Boletina», que recogía los avances y desarrollos de dichos talleres, cuya visión y lectura hubieran obligado a vomitar al más procaz y nauseabundo profesional de la pornografía. Allí se publicaban los inmorales poemas de una tal Rosa María Roffiel sobre el chichi. A Libia se envió, con cincuenta millones de pesetas, a un grupo de «científicos» para que estudiaran «in situ» la genética de las lentejas. No de los dátiles, de las lentejas, como si en España no tuviéramos suficientes conocimientos acerca de las lentejas.

La reacción de la sociedad ante la suciedad moral y ética de la ministra Fernández no se hizo esperar y ABC abrió una suscripción pública para conseguir los cuarenta millones de pesetas que Matilde Fernández negaba sistemáticamente a los hijos de los asesinados por la ETA. En apenas treinta días, el Presidente de ABC Guillermo Luca de Tena y el entonces director, Luis María Anson hacían entrega a la Asociación de Víctimas del Terrorismo de un talón de quinientos millones de pesetas, recaudadas entre los lectores de nuestro periódico. Entre los beneficiados por la turbulenta generosidad de la nefasta ministra destacaron una decena de «agrupaciones culturales» que causaron sonrojo e indignación entre la ciudadanía. Cesada de su cargo, la chica se refugió en la política municipal, y pasado un tiempo, decidió limpiar el aire de la cosa pública con su ausencia. Y ahora, a bombo y platillo, el pobre Simancas, también guerrista, nos anuncia su retorno. Y los que tenemos algo de memoria hemos sentido que se nos caía la cara de vergüenza, pero de vergüenza ajena, porque una persona de ese nivel pueda ser presentada como una garantía de seriedad y prestigio en una lista electoral, y además, con el número dos, para más extenuación de la torpeza.

«Muy mal tiene que estar Franco de gente para que nombre alcalde de Madrid a mi nieto Pepito», comentó Romanones cuando fue designado por primera vez -y no fue un mal alcalde- el conde de Mayalde para regir la Villa y Corte. Muy mal tiene que estar el PSOE de gente para que el pobre Simancas tenga que recurrir al resentimiento en forma de mujer para fortalecer su candidatura. La memoria, eso que tan poco abunda, la memoria...

García, a La Habana; los demás, a California
ROBERTO BLANCO VALDÉS La Voz 14 Septiembre 2003

SEGURO QUE el Ayuntamiento de Oleiros venderá como churros las camisetas de las que ayer nos hablaba este periódico. Sí, seguro que pronto empezaremos a ver a gentes de diferente edad y condición con su pecho adornado por una imagen de la bandera americana enrollada en forma de papel para retretes bajo el lema de USAme : ¡qué imaginativo!

Y, sobre todo, ¡qué valiente!, vistas las últimas acciones de la CIA, que podría enviar a Oleiros (como piensa, al parecer, hacerlo al pueblo pacense de Olivencia) a sus espías con el encargo de informar sobre las actividades antiamericanas de ese defensor de las libertades que ha resultado ser su alcalde, Angel García.

En efecto, un gran demócrata que no sólo ha decidido convertir (simbólicamente) la bandera americana en papel para limpiarse el reverendísimo trasero, sino que además ha hecho de la defensa de Fidel Castro, otro demócrata admirable, el alfa y el omega (por decirlo así) de su política exterior . Defender el castrismo y ciscarse en Estados Unidos: he ahí un verdadero programa para transmitir valores a los jóvenes, que quizás lleguen a convencerse de que Fidel Castro es un héroe de la libertad (digamos como Lincoln) y los Estados Unidos la más inmunda letrina del planeta.

Es curiosa esa perra que nuestros más rancios izquierdistas han acabado por coger con las banderas; y es también curiosa, sobre todo, esa debilidad intelectual que los lleva constantemente a confundir la parte con el todo.

Pues Fidel (un sátrapa patético) es sólo la parte, mientras Cuba (el maravilloso lagarto verde, cantado por Guillén) es el todo: y a nadie, salvo a un necio, se le ocurriría, tomando la parte por el todo, convertir en papel higiénico la bandera de todos los cubanos: la del castrismo, sí, pero igualmente la de los millones de ciudadanos que llevan décadas sufriendo su inicua dictadura.

También Bush es sólo la parte, en este caso insignificante en términos históricos, de un país que ha contribuido al avance de la humanidad como pocos en el mundo. Pues Estados Unidos es, claro, la infame política actual del gobierno republicano presidido por un líder que ha acabado siendo odioso, pero es al propio tiempo mucho más: por ejemplo, el país que envió a sus jóvenes a una muerte segura en Normandía para ayudar a liberar a Europa del nazismo. Unos jóvenes que saltaban de sus barcazas bajo la misma bandera que ahora el gran García ha decidido simbolizar en papel para retretes.

Yo le propongo al alcalde de Oleiros que legitime su campaña y que haga un referéndum preguntando a sus vecinos cuantos preferirían vivir hoy en Cuba y cuantos en América. ¡Verá lo que sale!

Cuatro páginas atrás
Nota del Editor 14 Septiembre 2003

Algunos se preguntarán que pinta aquí este recorte de prensa, pero da la casualidad de que se trata del alcalde del ayuntamiento a que se refiere la noticia "Elaboran una encuesta sobre el uso del gallego entre los funcionarios" Redacción / Oleiros El Ideal Gallego 10 Septiembre 2003, que mereció el comentario "Cuando salí de Cuba" Nota del Editor 10 Septiembre 2003.
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