AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 19 Septiembre  2003
Plan Ibarretxe: ruptura y enfrentamiento
Gotzone Mora La Razón 19 Septiembre 2003

Vergüenza ajena
Germán Yanke Libertad Digital  19 Septiembre 2003

Las amenazas del PNV
Editorial El Ideal Gallego 19 Septiembre 2003

EL PELOTA VASCO
ALFONSO USSÍA ABC 19 Septiembre 2003

Cambio de rasante
Luis María ANSON La Razón 19 Septiembre 2003

Redondo Terreros: Estamos ganando a los nacionalistas
Libertad Digital 19 Septiembre 2003

Mayor Oreja dice que el PSE trata de heredar la ambigüedad del nacionalismo vasco

Libertad Digital 19 Septiembre 2003

Basta Ya explicará la próxima semana en Nueva York la vida de los amenazados por ETA
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo 19 Septiembre 2003

La prueba del nueve
Ramón Pi El Ideal Gallego 19 Septiembre 2003

JUECES PARA LA DEMAGOGIA
CARLOS HERRERA ABC 19 Septiembre 2003

Plan Ibarretxe: ruptura y enfrentamiento
Gotzone Mora La Razón 19 Septiembre 2003

Desde hace ya algunos meses la ciudadanía española tiene conocimiento de las líneas básicas del Plan articulado por el lehendakari Ibarretxe, con el fin de alterar las actuales relaciones político-institucionales entre la Comunidad Autónoma Vasca y el resto de España.

Dicho plan, ostentosamente presentado como la panacea a todos los males que sufre el País Vasco, no es otra cosa que un nuevo paso del nacionalismo en su afán soberanista y rupturista con la realidad española vigente. Desde un punto de vista jurídico, ello se materializa en la pretensión de PNV y EA (secundado en este empeño por el nacionalismo catalán e Izquierda Unida) de reforma de la Constitución de 1978, alterando sustancialmente el marco de convivencia del que nos dotamos todos los españoles hace ya un cuarto de siglo.

Lo que procede subrayar en contra de lo que declaran públicamente los promotores de la denominada propuesta de «Estatuto de Libre Asociación», así como los distintos partidos políticos que de un modo u otro sustentan la referida iniciativa política, son las nefastas consecuencias derivadas de la mera puesta en marcha de la pretendida modificación constitucional y estatutaria. Frente al discurso oficial del propio Ibarretxe, quien insiste reiteradamente en que a través de este plan se logrará un encaje más óptimo de la Comunidad Autónoma Vasca en España, conviene desvelar las intenciones reales que alumbran el citado proyecto. En este sentido, resulta evidente que en la mentalidad nacionalista el Plan Ibarretxe no es más que un punto y seguido. Una vez lograda la materialización del mismo (eventualidad que es de esperar no llegue a producirse), los nacionalistas iniciarían inmediatamente una nueva campaña con el fin de obtener mayores logros en su objetivo independentista. Creer ingenuamente que las pretensiones del nacionalismo vasco se agotarán aquí es poco menos que desconocer la historia española reciente.

Ante semejante imposición unilateral e ilegal desde el punto de vista del ordenamiento jurídico español, lo que procede por parte de los constitucionalistas es la defensa del actual marco vigente expresado a través de las reglas del Estado de Derecho. Ello nos exige dejar a un lado complejos y confrontaciones partidistas en relación con el particular, cuya mera existencia demuestra que muchos no son conscientes de lo que está realmente en cuestión en el contexto político actual, que no es otra cosa que la pervivencia de España como realidad política. Frente a la ofensiva nacionalista en ciernes, la única postura asumible desde la responsabilidad institucional por parte del PSOE y PP es la firmeza democrática. Firmeza, que contrariamente a lo que mantienen los nacionalistas en ningún caso supone intolerancia, sino convicción en la defensa de los valores comunes materializados en nuestra Constitución de 1978 y que han convertido a España en modelo político de referencia a nivel internacional. Nuestra norma fundamental ha permitido el diseño de un marco político-institucional en el que cabemos todos los españoles, con independencia de nuestro signo político y en el que la inmensa mayoría nos sentimos plenamente satisfechos, tal como demuestran las distintas encuestas de opinión realizadas a la ciudadanía.

La pretensión del nacionalismo vasco configurada a través del Plan Ibarretxe es la de derribar el marco constitucional desde sus cimientos, comenzando por desplazar el sujeto de la soberanía del pueblo español a entidades territoriales menores. Con base en lo anterior cabe preguntarse: ¿qué posibilidad de diálogo existe con quien formula como pretensión de partida la de la ruptura de los fundamentos de nuestro Estado de Derecho?
Probablemente nos encontramos en los albores de momentos realmente duros para el constitucionalismo vasco. PNV y EA sabedores de estar quemando sus últimas posibilidades en la consecución de sus objetivos rupturistas y conscientes de que en gran medida la legitimidad política del propio Ibarretxe está asociada a la consecución de un cierto nivel de éxito de su Plan soberanista, tratarán de forzar la maquinaria a favor de su propuesta. Con dicho fin, incluso los tiempos han sido perfectamente elegidos por el nacionalismo vasco. La tramitación del Plan Ibarretxe ante el Parlamento Vasco se realizará a finales de septiembre, en el inicio de un curso político repleto de citas electorales con motivo de las cuales el PNV y EA tratarán de ahondar las diferencias existentes ente PP y PSOE con el fin de obtener réditos políticos.

En mi opinión, y si somos conscientes de que ese es el planteamiento de partida del nacionalismo vasco, debemos dejar a un lado planteamientos cortoplazistas por parte de los dos grandes partidos nacionales, sustrayendo la cuestión vasca de todo debate electoral. Sólo de este modo se eliminará la capacidad del PNV y EA de actuar como agentes desestabilizadores de la política nacional, impidiendo que pongan en peligro nuestra estabilidad constitucional a cambio de acuerdos puntuales. Por otro lado, una actuación decidida en este sentido por parte de los dos grandes partidos nacionales (PP y PSOE) se encuentra en total consonancia con el sentir de la ciudadanía española, que por encima de discrepancias políticas en función de la opción política de cada persona, participa de una serie de consensos fundamentales, entre los que indudablemente se encuentra la cuestión vasca.
En la resistencia frente al Plan Ibarretxe está mucho en juego, ahora queda en manos de cada uno de los que ostentamos algún nivel de responsabilidad política estar a la altura de las circunstancias.

Vergüenza ajena
Germán Yanke Libertad Digital  19 Septiembre 2003

Hay declaraciones que producen, más que enfado, vergüenza ajena. Entre las muchas que chirrían están muy a menudo el alcalde de San Sebastián y los dirigentes de Izquierda Unida y ahora, al unísono, se ponen de nuevo en ridículo. A todos ellos (desde el tonto de San Sebastián a los comunistas que han aprendido a vivir del presupuesto público) les puede parecer emocionante que un cineasta haga una película que desprecia a las víctimas del terrorismo, que considera víctimas, además, a los criminales encarcelados y otros desgraciados hallazgos, pero pasan de la idiotez al ridículo diciendo que, quien critica todo eso, es franquista o neofranquista. Odón es un bobo contrastado y los comunistas son eso, unos totalitarios de tomo y lomo.

Y no es cuestión baladí que una película de estas características (ya sabemos que Medem recibió dinero de los contribuyentes vascos, víctimas incluidas, a través del Gobierno de Ibarretxe y de la Televisión Pública Vasca; ahora sólo nos falta confirmar si lo recibió también de Canal +) se presente en un Festival financiado con los Presupuestos Generales del Estado. La película y las declaraciones del director confirman que se basa en el principio de que hay preguntar al director del campo de concentración las razones por las que existe un “conflicto” y hay que gasear a los judíos porque, caramba, la situación es tan complicada que no hay otro remedio hasta que el nazi y el judío se pongan a hablar. Una cosa de esa naturaleza no puede promocionarse a cargo del contribuyente. Que organicen el marketing Elorza y Madrazo con su patrimonio. Elorza, tipo de vieja tradición de imbecilidad, ya se resistió, por cierto, a homenajear al asesinado José María Múgica con la colaboración del Consejo Mundial Judío. Preguntaba, con el desprecio de los tontos racistas y la ignorancia propia de su trayectoria, si eran “los de los tirabuzones”.

Ahora, por cierto Ibarretxe pide a los periodistas y a los jueces que no se metan en política y que le dejen hacer. No he oído ni a Elorza ni a Madrazo ni a ninguno de sus colaboradores que esa actitud es franquista o neofranquista. Les gusta el asunto.

Las amenazas del PNV
Editorial El Ideal Gallego 19 Septiembre 2003

Ibarretxe está nervioso. Muy nervioso. A medida que se acerca el momento de presentar su plan separatista -apenas quedan diez días- su actitud se asemeja cada vez más a la del mal estudiante a quien le llega la hora de presentar sus calificaciones en casa. El lehendakari sabe que camina en línea recta hacia su suicidio político, y parece dispuesto a llevarse por delante a cuanto valiente se atreva a salirle al paso. Ahora arremete contra jueces y periodistas. A los magistrados les pide que se ciñan a velar para que las leyes en vigor se cumplan. Y lo dice con ese gesto serio y trascendente que la naturaleza le ha dado. Él, que abandera y capitanea la burla suprema del Parlamento vasco a la ilegalización de Batasuna, colocando incluso a algunos de sus peones a los pies de los caballos. Seguir pagando la subvención cortada por mandato judicial no es precisamente el paradigma de defensa de la legalidad. A los periodistas les recomienda “que no se metan en política”. Eso es como pedirle al vigía de un barco que no abra los ojos. En el fondo es la sociedad vasca y española con que sueña Ibarretexe: un mundo de ciego y sordos en el que nadie se desvíe del guión establecido. Qué curioso, de fantasías similares nacieron los holocaustos dictatoriales del siglo XX. Ahí radica el peligro. Que las advertencias de un dirigente apesten a amenaza no tiene más trascendencia que la capacidad de chantajear y coaccionar de quien las pronuncia. El problema es que el PNV flirtea con demasiada soltura con los terroristas de ETA.

EL PELOTA VASCO
Por ALFONSO USSÍA ABC 19 Septiembre 2003

«EL auge del nacionalismo ultraespañol de Aznar se ha ido haciendo insoportable en su confrontación totalitaria contra el nacionalismo vasco». Así ve la situación el presumible cineasta y licenciado en pancartería Julio Medem, autor del documental «La pelota vasca», financiado por Euskal Telebista, en el que, estableciendo equivalencias entre víctimas y verdugos, intenta abordar directamente la cuestión de la independencia. Miembros del Foro de Ermua como Iñaki Ezquerra y Gotzone Mora, que colaboraron en el proyecto ofreciendo su imagen y su voz, han exigido que supriman sus intervenciones visto el resultado de la birria. Y otros, como Jon Juaristi, Fernando Savater o Cristina Cuesta, se negaron desde un principio a intervenir en la sospechosa producción.

A Julio Medem hay que explicarle en dos palabras, para que lo entienda, que el nacionalismo español no puede ser ultra ni moderado, por la sencilla razón de que nacionalismo y español son términos contradictorios. El nacionalismo es, ante todo, étnico y racista, y el español es una consecuencia histórica de muchos siglos de mestizaje, intercambio de culturas y compendio de todas ellas. El nacionalista tiene la obsesiva enfermedad de imponer la lengua propia, bien cultural de inapreciable valor y seña de identidad santificada por la devoción obligatoria. El idioma español ha superado tantos horizontes que no admite comparaciones con otros idiomas o dialectos locales. Bajo una inmensa bóveda figurada, cuatrocientos millones de seres humanos de todo el mundo hablarían y se entenderían en español, y entre ellos, Ibarreche, Arzallus, Otegui y Julio Medem.

Medem, que establece equivalencias entre víctimas y verdugos y concede la misma importancia a la ETA que al Batallón Vasco-Español, de tan mal recuerdo y brevísima vigencia, no busca la verdad en su apartado de «víctimas y verdugos». No ha hecho ni un esfuerzo para entrevistar a uno de los numerosos estudiantes vascos que han tenido que matricularse en universidades lejanas a su tierra para escapar de la presión y coacción nacionalistas. No ha buscado a ninguno de los miles de empresarios que abandonaron sus raíces para instalarse en lugares más resistentes al chantaje o al asesinato. No ha encontrado a ningún familiar de los vascos que se han sentido extraños en su tierra por no coincidir en objetivos ni pensamientos con el nacionalismo imperante. A Medem lo que le interesaba -y por lo que ha sido generosamente subvencionado- no era otra cosa que fortalecer el plan soberanista de Ibarreche, al que ha intentado servir con lo que da de sí, o de no, su discutible talento. Ha sido un manipulador más y su producto no encaja más allá del entusiasmo de la aldea. La excusa del «ultranacionalismo español» responde a un consigna habitual y recurrente del nacionalismo vasco ayuno de argumentos. Medem sabe, porque es vasco, que el problema político es un invento reciente y sin base que se ha cimentado y expandido gracias al apoyo de la violencia y el terrorismo. Que allí, en la vieja Euskalerría, se gobierna mediante un sistema perverso que ha dividido a los vascos en ciudadanos de dos clases diferentes. Los nacionalistas y los vascos depurables. Todo eso lo ha olvidado -mejor escrito, lo ha obviado- el presumible cineasta y licenciado en pancartería Julio Medem porque así lo demandaba el mecenas del producto. Y le ha salido una chufla de tópicos nacionalistas, lugares comunes y mentiras históricas instaladas en la costumbre. Mejor que «La pelota vasca», el documental habría de titularse «El pelota vasco», en este caso, el pelota nacionalista, el mandado, el obediente, el farsante.

Cambio de rasante
Luis María ANSON La Razón 19 Septiembre 2003
de la Real Academia Española

Inteligente, sensato, moderado, prudente Jordi Pujol. Su gestión al frente de la Generalidad catalana quedará como un modelo de sentido de Estado y de certera gestión. Salvo la política lingüística, un error aldeano impropio de un peso pesado como Pujol, el balance que deja el líder catalán resulta abrumadoramente positivo.

Democracia parlamentaria, economía de mercado, estado de bienestar, sobre estos tres pilares ha discurrido la gestión de Jordi Pujol. En su discurso del miércoles, el presidente catalán se sinceró y exhibió su musculatura política, su respeto a la Constitución a pesar de expresar ciertas reservas y la aceptación sincera de la Monarquía. Pujol sabe que, sin el Rey, el 23 de febrero de 1981 se hubiera saldado con la implantación en España de una nueva dictadura. Y que fue Juan Carlos I, bien asesorado por su padre Juan III, el que vistió el uniforme de capitán general de los Ejércitos y ordenó desde la televisión a algunos militares sublevados que regresaran a sus cuarteles, salvando así para España la democracia y la libertad.

Admirador de Roosevelt, coherente en su defensa de los intereses de Cataluña dentro de la unidad de España, prudente en todas sus manifestaciones, muy crítico con el Gobierno Aznar, sé que vamos a echar de menos a Pujol. Su sabiduría, su experiencia, su sagacidad, su entereza no serán fáciles de sustituir. Oyéndole hablar anteayer meditaba yo sobre la significación de Pujol en la vida española frente a la ligereza de algunos y la avidez de otros. Conozco al líder catalán desde la época de la oposición antifranquista. No me ha defraudado nunca salvo en la persecución del castellano, pero esa herida también cicatrizará. A Jordi Pujol le hicimos «El español del año» cuando yo dirigía el ABC verdadero. El discurso impecable que pronunció en aquel acto solemne podría reproducirse hoy para admiración general, cuando la política catalana llega en estos días a un cambio de rasante.

EN DECLARACIONES A ÉPOCA
Redondo Terreros: "Estamos ganando a los nacionalistas"
Libertad Digital 19 Septiembre 2003

En declaraciones a la revista Época, el ex secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros, ha recordado que “España es democrática, constitucional y plural” y apuntó que “es una norma preciosa del idioma: cuando no hace falta adjetivar, no adjetives. Y España no necesita de ningún adjetivo”.

En una entrevista que publica la revista Época en su último número, Redondo señaló que “estamos ganando a los nacionalistas. Sería bueno que lo supiera todo el mundo. Ibarretxe está embarrancado con su plan, sin saber qué hacer, porque estamos ganando. Tenemos miedo escénico al nacionalismo y no nos damos ni siquiera cuenta cuando les ganamos”. Además, explicó que la proximidad de la derrota de ETA, y el ambiente similar al de Estella, hace que sea predecible un intento para que la banda terrorista declare una tregua.

Sobre la polémica en torno a la sucesión de Arzallus, hico hincapié en que “lo importante es que ninguno de los posibles candidatos se ha posicionado contra el plan Ibarretxe, ninguno ha tenido la dignidad y la serenidad política para hacerlo”.

Tras las críticas del alcalde socialistas a algunos compañeros de su partido, Nicolás Redondo dijo que tiene “la suerte de haber estado siempre en contra de Odón Elorza. La magnífica suerte de no coincidir con él políticamente nunca”. Y concluyó que “lo único que nos debería dar ganas de vomitar en el País Vasco es ETA”.

CHACÓN ACUSA AL PP DE HACER ELECTORALISMO
Mayor Oreja dice que el PSE "trata de heredar la ambigüedad del nacionalismo vasco"
Libertad Digital 19 Septiembre 2003

El presidente del grupo popular del Parlamento Vasco, Jaime Mayor Oreja, ha explicado que cuando ve "algunas reacciones ante la ofensiva nacionalista" le recuerda "la toma de temperaturas que durante años fue la moda política en el País vasco". Mientras, la socialista Carmen Chacón dice que al PP "le cuesta dejar de hacer electoralismo" con el terrorismo.

Mayor explicó que hay dos modelos para hacer frente al Plan separatista del lehendakari Ibarretxe. Por un lado, el del PP, "que es muy sencillo. Si hay una ofensiva nacionalista que pone en tela de juicio la Constitución y el Estatuto, lo que hay que hacer es fortalecer los valores constitucionales, con sencillez y claridad". La otra estrategia contra la ofensiva nacionalista es, para Oreja, la socialista, "la de la reforma de la Constitución y el Estatuto, lo que ellos llaman la exploración de esos nuevos consensos, que en el fondo es encontrar en la periferia de la Constitución el instrumento de respuesta al nacionalismo".

Según informa EFE, el vicesecretario general de los populares destacó que “de la misma manera que el PP hace de la claridad su posición, el PSE trata de heredar la ambigüedad del nacionalismo vasco". Oreja recordó que "nos pasamos muchos años luchando contra el terrorismo con mucho mérito, pero siempre a medias tintas, luchando pero diciendo que había que dar una de cal y una de arena, tomando temperaturas con la organización. Cuando he visto algunas reacciones ante la ofensiva nacionalista me ha recordado la toma de temperaturas que durante años fue la moda política en el País vasco".

En la historia de España, apuntó Mayor Oreja, "ha faltado tenacidad con los marcos políticos: cada cinco, cada diez años, parecía que una nueva Constitución iba a resolver los problemas de la anterior, y ésa es la historia de la falta de democracia en España". Como muestra de lo afirmado por el líder del PP vasco, la portavoz del PSOE, Carme Chacón, ha afirmado este viernes que este partido respeta "todas las opiniones" de los socialistas vascos, por muy diferentes que sean entre sí, porque la situación del País Vasco es "muy compleja y se están jugando la vida". En Radio Euskadi, Chacón dijo que “las cosas nunca son blanco o negro, como quiere hacer ver el PP" y afirmó que este partido "desde que estuvo en la oposición, está acostumbrado a hacer electoralismo con un tema tan grave como es el terrorismo y ahora que está en el Gobierno le cuesta dejar de hacerlo".

Basta Ya explicará la próxima semana en Nueva York la vida de los amenazados por ETA
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo 19 Septiembre 2003

La plataforma cívica Basta Ya participará la próxima semana en Nueva York en una conferencia internacional sobre terrorismo -la primera de este tipo que se enfoca exclusivamente desde el punto de vista de las víctimas- organizada por la Embajada noruega ante la ONU, en paralelo a la apertura del período de sesiones de Naciones Unidas, para posibilitar así la asistencia de jefes de Estado y primeros ministros de los países miembros.

El colectivo estará representado por Maite Pagazaurtundua -edil del PSE en Urnieta y hermana del jefe de la Policía local de Andoain, Joseba Pagazaurtundua, asesinado por ETA en febrero-, quien, en los ocho minutos de discurso asignados por la organización, dará testimonio del sufrimiento que padecen en Euskadi las víctimas y los amenazados por la banda.

Ante un auditorio integrado, entre otros, por el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan -encargado de inaugurar la conferencia-, el presidente español, José María Aznar, y la mayoría de líderes europeos y parte de los americanos, Pagazaurtundua hablará, según explicó ayer a este periódico, de «lo que significa en Euskadi integrar un colectivo perseguido por ejercer la libertad de conciencia» y de «cómo el acoso totalitario pervive aún en un rincón de la vieja Europa».

La representante de Basta Ya, consciente de su «gran responsabilidad ante una oportunidad inédita», se referirá asimismo al derecho de autodeterminación y hará hincapié «en la vigencia del mismo sólo para casos de descolonización y en la necesidad de respetar la integridad de los Estados».

Noruega también ha invitado a la Fundación de Víctimas del Terrorismo y a la AVT -representadas por el presidente de esta última, Luis Portero-, así como a supervivientes y familiares de víctimas de los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas y el Pentágono y de la matanza perpetrada en Bali en octubre de 2002.

La prueba del nueve
Ramón Pi El Ideal Gallego 19 Septiembre 2003

Los del plan antiguo aprendimos a multiplicar a mano. Y para comprobar si una multiplicación estaba bien hecha, nos enseñaban la prueba del nueve. Se dibujaba un aspa y se colocaban en los distintos huecos los resultados de sumar los dígitos de multiplicando, multiplicador y producto hasta reducir cada cifra a un solo dígito. Se llamaba prueba del nueve porque todas estas operaciones había que hacerlas sin contar los nueves que figurasen en multiplicando, multiplicador y producto, aunque, daba igual, porque con los nueves salía el mismo resultado casi siempre. Esta prueba, sin embargo, algunas veces falla, aunque sean pocas, de manera que, después de enseñárnosla, el profesor nos prohibía fiarnos de ella.

La expresión “prueba del nueve” se aplica hoy como si fuese una demostración irrebatible. Y me acordaba yo de todo esto cuando veía el entusiasmo de los colaboradores del periódico titulado “Gara” ante la película de Julio Ménem “La pelota vasca”, un documental del que Gotzone Mora e Iñaki Ezkerra, ambos de “Basta Ya”, han exigido ser excluidos, en vista de que se trata en realidad de un panegírico del nacionalismo y la violencia gracias a la equidistancia entre víctimas y victimarios. ¿Se alegran los de “Gara”? Ésta es la prueba del nueve de que Mora y Ezkerra llevan razón. Como ocurre en la aritmética, esta prueba puede fallar. Pero, también como en la aritmética, sería cosa rara.

JUECES PARA LA DEMAGOGIA
por CARLOS HERRERA ABC 19 Septiembre 2003

LOS ciudadanos que asisten un tanto escamados a la aplicación de las diferentes condenas que firman los jueces que en España son, se preguntan, en su inmensa mayoría, cuál es la razón por la que nuestro país es, de todos los de nuestro entorno, el que de forma más laxa ejecuta las penas impuestas. Comunidades judiciales de tan larga tradición democrática como la francesa y la británica acostumbran a entender el binomio crimen y castigo con el viejo axioma de que el que la hace la paga. Y la puede pagar toda.

Si esos mismos contribuyentes hubieran tenido acceso al documento encomiástico que diversos magistrados le han hecho llegar a Zapatero al efecto de instarle a la ruptura del Pacto por la Justicia, verían como su inquietud seguiría creciendo hasta ese límite final en el que habitan el temor y la incredulidad.

Sostiene el secretariado de Jueces para la Democracia que el PSOE no puede consentir ni un solo segundo más el control agobiante que el Gobierno ejerce sobre el colectivo judicial ni la falta de medios económicos a la que el Ministerio tiene sometida a la administración de justicia. Sostienen, también, que el pacto fracasa ya que las reformas legislativas impulsadas por el Gobierno están guiadas por un instinto represivo sin precedentes: en una palabra, el cumplimiento íntegro de las penas es «una apuesta decidida contra la reinserción social del delincuente», y los retoques a la ley de Extranjería no son más que «una regresión de los derechos básicos de los inmigrantes, con los que se genera una clara falta de integración social».

También establecen una defensa a brazo partido de la magistrada Ruth Alonso, la estupenda jueza tan dada a devolver a las calles a asesinos etarras con unos pocos años cumplidos de cárcel. Recuerden que aquél escándalo fue tal, que el Gobierno decidió crear un órgano judicial de nueva factura que debería velar, con un poco más de tino, por la concesión de permisos carcelarios a elementos de jaez semejante.

No ha sido la única disposición excepcional: también se ha dudado de la independencia de la Sala de Discordia del TSJ del País Vasco, es decir, del magistrado Zorrilla, el dubitativo e impresionable colaborador de los atuchas y compañía. Tampoco les ha gustado a los jueces que reclaman la integridad izquierdista de su ideología; ellos consideran que aplicar el sentido común en una causa tan delirante como la que subsana la aplicación de la ley de partidos políticos -que tampoco les gusta- es poco menos que atentar contra la libertad que suponen que han de tener los jueces para aplicar sus criterios, no las leyes concretas que surgen de la representación popular. ¿Puede que sea ahí donde duele?

Los estupendos y garantistas magistrados de JD, muy en el aire, para entendernos, de Margarita Robles y otras hierbas salvajes, consideran que el criminal es una suerte de víctima de la que hay que compadecerse, especialmente si se transparenta ideología política nacionalista detrás, y a la que hay que reeducar siempre en libertad. Poco importa que los auténticos dañados por el crimen lloren en silencio todo tipo de ausencias. Los españoles deben saber que existe un nutrido grupo de jueces que considera reaccionaria la aplicación estricta de la justicia. El futuro de todos ellos en países como Francia o Reino Unido, donde existe la cadena perpetua, sería tan triste como melancólico. Afortunadamente viven en un país en el que el número de papanatas con toga es notable y les facilita la exhibición casi pornográfica de su ideología.

Zapatero, a todo esto, les ha creído a pies juntillas. Pueden estar satisfechos. Aunque, visto lo visto, no debería sorprenderles que algunos españoles consideren que son jueces para la democracia, sí, pero también un poco para la demagogia.    cherrera@andalucia.net
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