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Recortes de Prensa     Domingo 21 Septiembre  2003
Peregrino Ibarreche
Editorial La Razón 21 Septiembre 2003

Salvo los predispuestos a tragarse sus propias fábulas y los ingenuos de última hora, nadie se creyó el «gesto» de Ibarreche del que tanto se ha hablado en las últimas horas. Para lamento de quienes decían que el «lendakari» venía a Madrid en peregrinación constitucional, como muestra de su voluntad de dialogo, una cámara de televisión ha captado la indiscreta conversación del político nacionalista vasco cuando trataba de explicar a sus socios de EA por qué había acudido a la recepción ofrecida por Su Majestad con motivo del XXV aniversario de la Constitución. Las patéticas palabras de Ibarreche («fue muy duro acudir a Madrid», susurraba compungido como un opositor fracasado) eliminan cualquier sombra de duda sobre los verdaderos propósitos del PNV, que son la ruptura de la actual organización territorial de España, del modelo de Estado consagrado por la misma Constitución en la que se basa la legitimidad de la autonomía vasca, con el objetivo, ya claro, de que Euskadi se convierta en un «país libre asociado». En la consecución de este objetivo de ruptura, los dirigentes peneuvistas no ahorrarán esfuerzos ni dinero ni «gestos» equívocos que siembren la división entre las fuerzas políticas y sociales que sí creen y defienden la Constitución. Ibarreche tiene la honda certeza de que su plan bien vale un viaje a Madrid, aunque luego el pobre sufra horriblemente. Y en esto, el «lendakari» tiene razón: debe visitar más a menudo la Villa y Corte y, ante las instancias parlamentarias pertinentes, donde reside la soberanía popular, exponer, defender y ganarse para su proyecto el voto de los señores diputados. Lo demás son ejercicios de alta esgrima política para la cual Juan José Ibarreche ni está preparado, ni de la cual obtendrá otro resultado que una bochornosa sensación de ridículo. Como la de los que se tragaron, ingenuos, el anzuelo.

Escritores, artistas, humoristas y filósofos piden un movimiento intelectual contra ETA
La idea está encabezada por Vargas Llosa en la revista de la Fundación Víctimas del Terrorismo
Intelectuales, humoristas y artistas de distinto signo, liderados por es escritor Mario Vargas Llosa, abogan, en el próximo número de la revista de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, por una mayor implicación del mundo al que pertenecen en la denuncia del terrorismo de la banda ETA y sus consecuencias. Tras la polémica surgida a raíz del film de Julio Medem, «La pelota vasca», personalidades de todo signo se posicionan con claridad contra la barbarie terrorista y en apoyo de los que la han sufrido, las víctimas. Vargas Llosa denunció el «silencio» de muchos intelectuales.
L. R. N. - Madrid.- La Razón 21 Septiembre 2003

«Profesore y ciudadanos decidieron que no bastaba con manifestarse en silencio» «Muchos han guardado un silencio que me parece lamentable; es una visión equivocada» «Hay una clara desconfianza a que los movimientos de apoyo a las víctimas estén ligados al PP» «Hay intelectuales al amparo del poder y otros que dicen lo que creen que es moralmente correcto» «Se pierde sensibilidad cuando el terrorismo se hace cotidiano o frecuente.» «Las reacciones sólo se producen en momentos de dolor, pero después se imponen los perjuicios» Intelectuales de distinto signo se pronuncian a favor de la implicación del mundo al que pertenecen en la denuncia del terrorismo de ETA y sus consecuencias. Sus opiniones aparecen en el próximo número de la revista de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, al que ha tenido acceso Ep, donde el escritor peruano, nacionalizado español, Mario Vargas Llosa, considera insuficiente el compromiso que, en líneas generales, ha mantenido el mundo intelectual y cultural con la realidad del terrorismo en España.

«Intelectuales frente al terrorismo. La fuerza de la palabra», es el título de un artículo en el que la Fundación de Víctimas incluye una encuesta a escritores, artistas, catedráticos y humoristas gráficos. Si la sociedad española ha tenido una «respuesta generosa» con las víctimas, la conveniencia de la implicación del mundo intelectual contra el terrorismo y el modo de ayudar desde ese ámbito a las víctimas son el objeto de las tres preguntas que se formulan.
Los escritores Antonio Muñoz Molina, Luis Landero, Elvira Lindo y Raúl del Pozo, los filósofos Fernando Savater y Javier Sádaba, los humoristas gráficos Antonio Mingote y Antonio Fraguas, «Forges», el catedrático Román Gubern y el artista plástico Rafael Canogar responden a las tres cuestiones. Coinciden en la necesidad de implicarse en la cuestión y Muñoz Molina apostilla que, en su caso, se trata de un deber ciudadano independiente de su profesión.

«Pienso que los intelectuales deben comprometerse, hacer notar su presencia. Pero aquí, desgraciadamente, eso ocurre poco. Aquí sólo se participa en actos antigubernamentales como en el caso de la guerra de Iraq, pero en casos como el terrorismo vasco, los intelectuales son bastante cautos», defiende el filósofo Fernando Savater.

Los frentes internos que acosan a ETA
MADRID. D. MARTÍNEZ, J. PAGOLA ABC 21 Septiembre 2003

Pistoleros con cierta experiencia, que se encuentran replegados en Francia e Iberoamérica, están poniendo serias trabas a la dirección de ETA para pasar a España integrando nuevos «comandos». Aducen que en estos momentos la banda no reúne las mínimas garantías de seguridad y que no merece la pena cometer dos atentados para acabar en prisión «Si en los momentos de máxima actividad criminal los dirigentes de la banda alardeaban de que tenían «abiertos todos sus frentes», hoy en día sería más propio para describir la situación precisar que todos los frentes están abiertos en ETA». Así se expresan agentes antiterroristas para dejar constancia de que la organización atraviesa por su etapa más negra aunque, precisamente por ello, «puede hacernos todavía mucho daño, como los zarpazos de una fiera malherida».

Los sucesivos golpes recibidos en Francia han forzado a ETA a recurrir para su dirección a etarras que hasta anteayer estaban en la práctica del terrorismo urbano, tras fracasar en su intento de recuperar a veteranos activistas replegados en América. Así, por ejemplo, tal y como en su día adelantó ABC, el vacío de poder ha aupado a Gorka Palacios Alday a la jefatura del «aparato militar». Por primera vez, ex cabecillas presos en Francia, como «Txapote», «Iñaki de Rentería», Olarra Guridi o Ainhoa Múgica, comparten desde la cárcel la estrategia criminal con los todavía en libertad Félix López, «Mobutu»; José Antonio Urruticoechea Bengoechea, «Josu Ternera»; y Miguel Albizu Iriarte, «Mikel Antza».

El desmantelamiento de las tramas políticas -Ekin, Xaki, Batasuna- la han convertido en una banda desorientada; la desarticulación de las Gestoras pro Amnistía y Askatasuna ha dejado desasistidos a los presos, lo que propicia que se rompa la férrea disciplina y aparezcan las deserciones. La neutralización de Jarrai, Haika o Segi, además de privar de coordinación a la «kale borroka», ha dejado a ETA sin un filtro para la captación de pistoleros, lo que contribuye a extender la psicosis de topos dentro de la banda.

Trabas para entrar en «comandos»En este contexto, los expertos en la lucha antiterrorista disponen de información que apunta a que pistoleros que tenían una cierta experiencia en «comandos» se han replegado a Francia e Iberoamérica, al menos momentáneamente, y ponen trabas a los actuales dirigentes para regresar a la actividad criminal. Aducen que la banda no reune las mínimas garantías de seguridad y que no merece la pena cometer dos atentados y acabar en la cárcel.

Lo cierto es que la mayoría de los liberados y legales de los que en estos momentos dispone operativos ETA tienen edades comprendidas entre los 22 y 24 años. Acaban de dejar la «kale borroka» y siguen actuando con la inercia del cóctel motolov a la hora de cometer un atentado. «Se creen que para disparar contra una patrulla policial van a disfrutar de la misma impunidad que que han tenido para quemar autobuses, y no es lo mismo», comentan expertos antiterroristas en relación al atentado perpetrado el pasado día 14 contra dos ertzainas.

Cursillo acelerado para matar
Sus autores, Arkaitz Otazua y Asier Mardones Esteban, de 24 y 23 años, respectivamente, habían recibido hace unos meses en un lugar indeterminado de Francia un cursillo de fin de semana sobre el manejo de armas y explosivos. Con apenas unas horas de aprendizaje, el responsable de cursillos que ha sustituido recientemente a Gorka Palacios Alday, les dio licencia para matar y, por lo visto, también para morir. Alguien, también con escasa experiencia, les ordenó improvisar una emboscada a la Ertzaintza como respuesta inmediata a la desarticulación de parte del «comando Vizcaya». Pero cada vez que ETA ha improvisado, ha fracasado. Lo hizo, por ejemplo, el 18 de noviembre de 1994, cuando el «comando Vizcaya» pretendió asesinar a un militar como respuesta a la detención, horas antes, de «Mobutu». Los pistoleros no lograron su objetivo y fueron capturados, salvo uno, que resultó muerto en un tiroteo con la Ertzaintza.

Últimamente, los dirigentes de ETA ni siquiera dan adoctrinamiento «político» a los nuevos activistas. Para asesinar les es suficiente con una buena dosis de odio -lo van acumulando desde la adolescencia en su entorno familiar, en la cuadrilla de amigos o en la herriko taberna-, y otra de instinto criminal -lo desarrollan en el terrorismo urbano-. Ambos elementos unidos al cursillo acelerado sobre el manejo de la parabéllum dan el perfil del actual pistolero de ETA. Un perfil que se extiende a la mayoría de los nuevos dirigentes que pueden acabar por marginar a los vestigios de otras épocas, como «Mobutu», «Josu Ternera» o «Mikel Antza», el único superviviente de la tregua trampa.

En el nacionalismo vasco hay preocupación ante esta «nueva ETA», ya que cada vez encuentra más dificultades para lograr una interlocución. «Si el PNV consolida un nuevo marco de negociaciones con ETA, ¿de qué van a hablar los Gorka Aguirre, Joseba Egibar o Juan María Ollora con Gorka Palacios?», se preguntan los expertos. Las caídas de «comandos» son tan reiterativas, en la mayoría de los casos incluso cuando todavía no han comenzado a actuar, que los dirigentes se ven forzados a sustituirlos con activistas aún más inexpertos en su intento de mantener la presión terrorista. Y se convierte en un círculo vicioso porque la falta de preparación y la precipitación desencadenan nuevas caídas.

Se repite el perfil
Jon Joseba Troitiño Ciria, de 23 años, hijo y sobrino de dos de los más sanguinarios pistoleros de ETA, y Asier Eceiza Ayerra, de 25, -ambos con precedentes en la «kale boroka- tenían encomendada este verano una campaña de atentados contra intereses turísticos de la costa levantina. Tras colocar sendas maletas con explosivos en dos hoteles de Alicante y Benidorm dejaron tal cúmulo de pistas que fueron inmediatamente identificados. La distribución de sus fotografías les puso en fuga. Fuga precipitada, según se desprende del hecho de que abandonaran explosivo e incluso sus planes en el piso de Valencia que habían alquilado. Unos días antes, las Fuerzas de Seguridad del Estado desarticularon al nuevo «comando Nafarroa» cuando aún no había comenzado a actuar. Y de nuevo se repetía el perfil de los actuales pistoleros: Ibai Aguinaga y Joseba Segurola, de 22 y 24 años, recibieron hace meses un cursillo acelerado de fin de semana y con él, la licencia para matar. Un retrato que no sólo describe a los etarras detenidos en las últimas operaciones sino también a los que en estos momentos pueden estar operativos en España. Leyre Echeberría Simarro: 25 años. Antecedentes en la «kale borroka»; Ekain Mendizábal Múgica: 22 años. Experimentado en el coctel molotov y la bombona de camping gas; Aitzibel Coello Onaindía: 23 años. Forjado en el terrorismo urbano.

EL DISFRAZ TRAMPOSO DE LA EQUIDISTANCIA
Editorial ABC 21 Septiembre 2003

LA polémica suscitada esta semana por la película de Julio Medem «La pelota vasca», un documental cuyo signo sesgado ha motivado la protesta de algunos miembros del Foro de Ermua que aparecen entrevistados en la cinta, viene a mostrar hasta qué punto el discurso político del nacionalismo ha calado en determinados sectores de las artes, la cultura o la intelectualidad del País Vasco, que parecen confundir la búsqueda del diálogo con una inaceptable identificación entre las víctimas y los verdugos, lo que en último término constituye un modo de comprender o atemperar el uso de la violencia.

Medem, director de contrastada solvencia cinematográfica y sensibilidad estética, se ha situado en esa posición de equidistancia que el nacionalismo considera su punto de partida para abordar la compleja situación política vasca. Su declaración de encontrar «un hueco entre ETA y el Gobierno español» representa la equiparación moral de una banda terrorista con casi un millar de crímenes a sus espaldas con un Gobierno legítimamente constituido al amparo de la Constitución, y respaldado por la voluntad mayoritaria de los españoles. A partir de esta falacia conceptual y de esta trampa ética, la legitimación del discurso nacionalista conduce al olvido y menosprecio de los millares de amenazados que ven limitada su libertad por sostener una posición discrepante.

El mismo término de «conflicto» aplicado a lo que no es sino un chantaje colectivo ejercido desde la violencia criminal ejemplifica a la perfección el delicado y tramposo tejido eufemístico con que «La pelota vasca» aborda el problema terrorista, que confunde implícitamente con el debate sobre la identidad de los vascos y su expresión política, y edulcora con una puesta en escena de sugestiva belleza al servicio de un compromiso ideológico sectario. Medem ha tomado postura -de un modo prístino al atacar en su memoria escrita del proyecto «el nacionalismo ultraespañol totalitario de Aznar»- a favor de quienes sostienen que el diálogo con los terroristas es condición imprescindible para alcanzar la paz, olvidando que ningún Estado legítimo puede negociar con quienes asesinan inocentes con la intención de subvertir a su favor el orden democrático.

Esta posición, defendida por el colectivo Elkarri y otras personas y entidades del entorno del lendakari Ibarretxe, en cuyo proyecto soberanista han influido de manera notoria, resulta ofensiva para quienes se ven obligados a vivir bajo la protección permanente de los escoltas para defender su mínimo derecho a la vida, ya que el ejercicio de su libertad ha sido sencillamente aniquilado por la amenaza. En este sentido, la protesta de los miembros del Foro de Ermua que se consideran manipulados para legitimar una tesis abrumadoramente mayoritaria en el documental de Medem -donde abundan los políticos nacionalistas y hasta los radicales proetarras- debe ser atendida por el realizador, suprimiendo estas intervenciones que ha utilizado con el claro propósito de salvaguardar una insostenible imparcialidad.

Resulta, por otro lado, lamentable que las instituciones vascas hayan respaldado el proyecto de este documental tendencioso, así como su estreno en el Festival de San Sebastián, un certamen que como mínimo se viene significando por su escasa sensibilidad para con las víctimas del terror etarra. No parece que este peculiar concepto de búsqueda del «no odio» que el cineasta dice defender con su película se compadezca con la evidente simpatía hacia quienes defienden, promueven o justifican una violencia asesina que ha sumido a la sociedad vasca en un drama de cuyas consecuencias no se puede equiparar, ni moral, ni política ni socialmente, a las víctimas con sus verdugos.

JUECES PARA EL SOCIALISMO
Por JAIME CAMPMANY ABC 21 Septiembre 2003

TAL vez los años, el calor del verano y este jolgorio político que tienen organizado los socialistas me hayan atascado las entendederas, pero confieso humildemente que no llego a comprender bien lo que pretende decir ese pequeño grupo de ropones que se denominan a sí mismos «Jueces para la Democracia», y que terminan por comportarse como «Jueces para al Socialismo». Son pocos, pero arman ruido y a veces estruendo. Yo creo que los jueces, más que hacer democracia, o sea, en este caso socialismo, deben hacer justicia. Y eso en cualquier caso. La democracia la hacen sobre todo los políticos, algo ayudamos los periodistas y es también cosa de todos los ciudadanos, sin distinción de profesiones, que deben cumplir con sus deberes cívicos, especialmente el de ser electores y ejercer cuando quieran el derecho a ser elegibles. Etcétera.

Hemos visto que de repente Rodríguez Zapatero al frente de sus socialistas ha planteado la ruptura del pacto de Estado para la Justicia que firmaron con el PP, y quieren darlo por fenecido, amortajarlo y enterrarlo. Cualquier cristiano celtíbero, incluso cualquier musulmán inmigrante, más o menos integrado, podía preguntarse: «¿Y qué tripa se le ha roto ahora a Zapatero con lo del Pacto de la Justicia?». El roto de la tripa tiene un nombre: «Jueces para la Democracia». Ellos son los que instan al Partido Socialista a romper y a que los partidos políticos de la oposición se dediquen a hacer una política judicial distinta de la del pacto y en contra de la del Gobierno.
Es natural que estos «jueces para la democracia» se atribuyan el derecho a instruir al PSOE en materia de política judicial. Al fin y al cabo, todos los vocales designados por el Partido Socialista para formar parte del Consejo General del Poder Judicial pertenecen a la minoritaria asociación de esos jueces y han prestado destacados servicios de oposición a los gobiernos del PP. Allí, en el seno del CGPJ han votado en contra del cumplimiento íntegro de las condenas impuestas a los terroristas. Se opusieron a la creación en la Audiencia Nacional del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, cuya existencia evitaría la lamentable actuación de la jueza Ruth Alonso, a cuyo expediente también se opusieron.

No satisfechos del todo con esa emocionante labor de obstrucción a la deleznable justicia del Partido Popular, que Justiniano confunda, se mostraron disconformes con el proyecto de definir como terrorismo las actuaciones del «kale borroka», esos traviesos muchachos que sólo gastan alguna broma urbana. Y por supuesto son contrarios a la Ley de Partidos, a la ilegalización de Batasuna y a un montón de medidas legales antiterroristas. No hay que añadir que defendieron con ardor las desdichadas actuaciones del juez Zorrilla, ilustre jurista y eximio escritor, que nos distinguió a Alfonso Ussía y a un servidor con una de sus inolvidables muestras de erudición, ingenio e ironía. Los «Jueces para el Socialismo» atraviesan una época de excitación política, porque a pesar de la huelga general, del hundimiento del «Prestige» y de la guerra de Iraq, el partido socialista no aletea.

LA CUCHIPANDA
Por Alfonso USSÍA ABC 21 Septiembre 2003

UN grupo de productores de remolacha se unen y fundan la asociación de «Remolacheros para la remolacha». Estúpido pleonasmo. Otra agrupación sospechosa. «Jinetes para montar caballos». Se supone que si son jinetes se dedicarán a montar caballos, no cocodrilos. Más tontos. «Jueces para la Democracia». España es una democracia y se supone que todos los jueces forman parte de su estructura. Poder Ejecutivo, Poder Legislativo, Poder Judicial. Montesquieu, ese bicho raro que tanto desprecia don Alfonso Guerra. La pobre democracia se ha sentido en muchas ocasiones violada brutalmente por el mal uso de su nombre y significado. Quizás, la «democracia» de estos jueces autoproclamados «progresistas» sea la otra, la disfrazada. La que levantó un telón de acero para que su «democracia» fuera de resignación obligatoria. Ahora, estos «Jueces para la Democracia» pretenden apoderarse de la Justicia, y coaccionan a los partidos. Se han convertido en un grupo de presión política para manejar el cotarro. Y han escrito una carta con peticiones y exigencias deleznables. Zapatero ha caído en sus redes. Los «Jueces para la Democracia» quieren que el PSOE declare la defunción del Pacto de Estado. Que los partidos políticos de la oposición se reúnan en contra del Gobierno. Que se suprima el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria en la Audiencia Nacional. Que los terroristas no cumplan íntegramente sus condenas. Extraños jueces para una más extraña democracia.

No son más que el siete por ciento de los jueces, pero en tiempos del socialismo se infiltraron y alcanzaron un poder casi omnímodo. Coincidió su fortaleza con los mejores tiempos para el terrorismo. Entre esos jueces figura doña Margarita Robles, la que fuera espeluznante Secretaria de Estado de Interior. Cada vez que las Fuerzas de Seguridad capturaban a un comando etarra, doña Margarita aparecía ante los medios de comunicación con una carita de pena que daban ganas de abrazarla. Su desastrosa gestión fue recompensada años más tarde por el nacionalismo vasco con el Premio Sabino Arana, que es un galardón de cloaca. Entre estos jueces está Ruth Alonso, la liberadora de etarras. Entre estos jueces está Zorrilla, el que autoriza las manifestaciones de Batasuna y la quema de banderas de España. El mismo juez que no paga las pensiones a su primera mujer. Son los jueces que votaron en contra de definir como terrorismo al terrorismo callejero. Son los jueces que no desean que el final de la ETA sea consecuencia de las acciones policiales y judiciales. Son los jueces -Martín Pallín- que dictan sentencias en contra de los artículos del Código Penal, y no consideran delito la exaltación del terrorismo. Son los jueces que, durante su periodo de poder, impidieron la ilegalización de Batasuna. Y son los jueces que nunca, jamás, ni por asomo, se reunieron para redactar y firmar un comunicado contra el GAL. Porque el GAL lo habían montado sus señoritos. Pero todo lo que sea y signifique combatir a la ETA desde la Ley, lo ponen en entredicho.

Ahora, estos jueces quieren obligar al PSOE a romper su Pacto de Estado de la Justicia con argumentos tan imbéciles como escalofriantes. No son los Jueces para la democracia, sino los Jueces para el resentimiento, los jueces para la Injusticia, los Jueces para la demagogia. En su carta dicen cosas como la que sigue: «La estrategia del Partido Popular, acuciado por la impopularidad que produjo la huelga general (?), el hundimiento del «Prestige» (?) y la guerra de Iraq, recurrió a aquello que tantos réditos ha dado a los conservadores. La situación de Euskadi». Para estos jueces, la lucha contra el terrorismo da beneficios a los conservadores. Están podridos. Definitivamente deshabitados de equilibrio. Las tumbas de las víctimas de la ETA no distinguen entre conservadores y no conservadores. En el PSOE lo saben y lo han sufrido, aunque algunos sean precipitados en el olvido. Menos mal que son pocos. De ser más, la Justicia sería puta.

EL FESTIVAL DE ETA
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 21 Septiembre 2003

CUANDO comienza el Festival de San Sebastián se detiene la máquina del Terror. Es un paréntesis en nombre del arte. La cosa va de cine. La ciudad se convierte en una inmensa sala de ficción hasta el punto de sacrificar la realidad. En la calle no hay charcos de sangre y la memoria se va de vacaciones. Es verdad que los visitantes saben que la luz que baña la Concha, que dignifica el Barrio Viejo, que se enreda en los hierros de Chillida y que da forma a Moneo es la misma luz que intentaron apresar desesperadamente los ojos de las víctimas en el último segundo de su vida. Todos saben que por estas calles y en estos cafés se ha asesinado a quemarropa con el silencio por testigo, que dentro de unos días volverá a suceder lo mismo y que el miedo anida tras los cristales enrojecidos a estas horas del atardecer, pero todo esto queda negado como por ensalmo cuando se inaugura el Festival. Comienza entonces la tregua definida de ETA y, a su vez, la dimisión de la conciencia de los intelectuales en el caso de aquéllos que la tienen, porque la mayoría de ellos han reducido sus compromisos a causas tan exóticas, tan reaccionarias y cómodas como la «resistencia» iraquí. Estos progresistas nunca correrán el peligro de morir como López de la Calle o como Fernando Buesa o como Fernando Múgica o como Miguel Ángel Blanco o como los concejales y tantos guardias civiles. Ellos son Mefisto. Han buscado el espacio rentable y cobarde que les presta el nuevo totalitarismo.

EL Festival de San Sebastián es una excepción en una ciudad donde la muerte es la regla. Una cortesía de ETA. Que Landa suba al escenario y recoja el premio, por supuesto sin la más mínima alusión a la barbarie. Silencio, se rueda. Los organizadores del crimen ocupan sus butacas.

Los ciudadanos de San Sebastián ven con buenos ojos un Festival que favorece la fama -internacional- de la ciudad al relativizarla como sede del Terror. Para los nacionalistas es un adelanto de lo que puede dar de sí culturalmente el futuro Estado «libremente asociado» con el que sueñan. Para los progresistas es un acontecimiento excitante porque tiene las connotaciones morbosas que añade la violencia sin mezcla de peligro actual alguno. Para ellos, claro.

Es cierto que la ciudad no huele a campo de exterminio. Si en los tiempos del nazismo las poblaciones cercanas a los campos de concentración no se extrañaban ante las columnas de humo de aquellas factorías que producían la muerte gracias a una sofisticada tecnología ¿por qué no disimular cuando el ejercicio de destrucción es menos industrial y más personalizado?

PERO esta convención que suponía esta superchería de Festival y que venía funcionando hasta la fecha, verdaderamente hedionda desde el punto de vista moral, ha sido rota en esta edición. Por vez primera, la pantalla va a dar la razón a una de las partes, esto es, a los criminales con la proyección de la película de Julio Medem «La pelota vasca. La piel contra la piedra». Como se podía prever, este Festival, cuya celebración se ha venido haciendo a costa de la denuncia del Terror, se ha decantado a favor de ETA. «La pelota vasca...» es la justificación del totalitarismo y es una condena de las víctimas como protagonistas de la represión al pueblo vasco desde la guerra civil hasta hoy. El desenlace -digo- era previsible.

Al fin el Festival ha dejado de ser excepción para convertirse en regla.

"LA PELOTA VASCA"
ANÁLISIS: Lo que vieron Gotzone Mora e Iñaki Ezkerra
El día 21 de septiembre, el Festival Internacional de Cine de San Sebastián proyectará el documental de Julio Medem "La pelota vasca, la piel contra la piedra". Gotzone Mora, Iñaki Ezkerra y Odón Elorza pudieron verla antes. Pero la reacción de los miembros del Foro de Ermua fue bien distinta a la del alcalde de San Sebastián. Victoria Sen Libertad Digital  21 Septiembre 2003

Desde el primer momento Medem tuvo bien claro su objetivo. Presentar al pueblo vasco como oprimido y a ETA como la consecuencia de la represión de un Estado contra el País Vasco. Así lo demuestran no sólo las imágenes y los testimonios que ha elegido para su documental, sino el proceso de elaboración del mismo. “La pelota vasca, la piel contra la piedra” fue concebida con un fin determinado. Se intentó enmascarar entrevistando a algunos de los más beligerantes contra el terrorismo y contra quienes los amparan, pero incluso en el procedimiento, ya se vio su intención. De más de una hora de entrevista a Gotzone Mora e Iñaki Ezkerra sólo quedaron tres minutos. Tres minutos que ambos han pedido que desaparezcan.

A Gotzone Mora, según ha podido saber Libertad Digital, la entrevistó el propio Medem y ya en el primer rodaje hubo problemas. El cienasta, intentaba constantemente que la integrante del foro de Ermua asumiera la tesis de que es igual de víctima quien pone la bomba que quien muere asesinado. Tanto fue su tesón que la profesora se negó a continuar la entrevista. Ante la posterior insistencia de Medem y su equipo, Mora llegó a un compromiso con ellos. Volvería a ponerse delante de su cámara si podia ver el resultado, el filme completo antes de su presentación.

Como era de esperar no cumplieron el pacto. Pasados 10 meses, la edil socialista de Getxo recibe un e-mail en el que se la invita a la presentación el próximo día 21 de septiembre. Tras varias negativas Gotzone Mora, sabiendo ya que Odon Elorza, quien ha alabado la película, la había visto, consigue, bajo amenaza de acudir a los tribunales, un pase privado para ella y su compañero Iñaki. Ambos, con sus escoltas, en una sala de cine de Bilbao presencian una cinta “indignante e insultante”. Sus escoltas, miembros de la policía nacional y de la Guardia Civil no soportaron verla entera.

Gotzone Mora e Iñaki Ezquerra, amenazados de muerte por los terroristas, y sus escoltas, todos con compañeros asesinados por los terroristas, todos sin poder vivir en libertad, tuvieron que aguantar un mosaico de imágenes de Franco, condenas a muerte, manifestaciones de finales del franquismo con la policía empleándose a fondo, entremezclados con los testimonios de Etarras denunciando malos tratos y torturas. Todo ello, para concluir que ETA ha surgido en respuesta al odio de un pueblo reprimido.

No solo es un “permanente discurso soberanista”, no solo apuesta claramente por el plan Ibarreche, sino que justifica la aparición de los asesinos etarras. Se ignora a los amenazados y se les insulta. Tan sólo aparecen algunos familiares de víctimas de ETA, “como un barniz estético”.

Esto es lo que se va a ver el día 21. Por cierto que a Gotzone Mora, cuando la invitaron a la presentación, le avisaron de que podría tener problemas. El ambiente no le iba a ser muy favorable. Imaginen quienes asistirán y con qué ánimos.


El guión de Medem: otros verdugos para otras víctimas
Según la agencia Europa Press, la estructura del guión que diseñó Julio Medem para su documental “La pelota vasca” se basaba principalmente en una división entre víctimas y verdugos. Pero en la asignación de nombres propios para esos dos grupos está la clave de su trabajo: entre las víctimas, los torturados y presos de ETA. Entre los verdugos, los GAL y los policías que según él han torturado.
Libertad Digital  21 Septiembre 2003

Crece la polémica en torno al documental de Julio Medem y su particular visión del “conflicto vasco”. La agencia Europa Press informa de la estructura que Medem tenía diseñada para construir la historia “La pelota vasca, la piel contra la piedra”. En el apartado de los políticos, su trabajó se centraba en dos grupos: los “teóricos” y los que están “en acción”. No queda claro a qué grupo se adscribió a Felipe González, Juan José Ibarretxe, Arnaldo Otegi, Carlos Garaicoechea, José Antonio Ardanza y el propio Odón Elorza.

Lo revelador de las intenciones de Medem llega cuando fabrica sus dos frentes de víctimas y verdugos. En el primero, además de los asesinados por ETA, incluye a los presos de la banda terrorista y a los que sufren “torturas”. Aparecen también los “familiares y amigos de personas asesinadas por el Batallón Vasco Español y el GAL”. Respecto a los “verdugos”, en el mismo grupo de ETA figuran además de las bandas anteriormente citadas, “policías que han torturado” y el cuartel de Intxaurrondo.

El resto del esquema de Medem se centraba en entrevistar a policías “del Estado”, empresarios, obreros de dentro y fuera del País Vasco, periodistas, historiadores prerrománicos, filólogos y expertos en euskera. La visión histórica también parece que formaba parte del borrador para “La pelota vasca”. Su intención era abordar asuntos acerca de "una Euskal Herría libre englobada en el reino de Navarra y la posterior invasión de Castilla de las tres provincias de Euskadi", o sobre si "no existió un pasado independentista" y la anexión de Castilla fue "pacífica y voluntaria". Además, añadía "el mito vaso" y "los vascos y el mar", donde introduce el apartado de "El descubrimiento de América, antes de Colón".

Vargas Llosa lamenta el silencio de algunos intelectuales ante el terrorismo
ABC 21 Septiembre 2003

La revista de la Fundación de Víctimas del Terrorismo entrevista en su último número al escritor y consulta a otros autores como Muñoz Molina, Landero o Savater

MADRID. El escritor Mario Vargas Llosa cree que muchos hombres de pensamiento han guardado un silencio «lamentable» frente al terrorismo, según recoge en una entrevista la revista Fundación VT, editada por la Fundación Víctimas del Terrorismo.

Vargas LLosa comenta que «creo que justamente un país como España, que ha vivido no hace mucho una dictadura de cuarenta años que hizo padecer a tantos españoles, y sobre todo en el mundo intelectual y artístico, de la censura, de la falta de información, de la represión, de los abusos de los derechos humanos..., tienen la obligación moral de manifestar su solidaridad con quienes en una región de España están siendo víctimas de un acoso y de una intimidación sistemática que pone en tela de juicio los principios básicos sobre los que se sustenta la vida democrática en España».

Además, la revista incluye una encuesta con destacados representantes del mundo intelectual, como Fernando Savater, Antonio Muñoz Molina, Luis Landero, Antonio Mingote, Antonio Fraguas Forges, y Rafael Canogar, entre otros.

Savater considera que los intelectuales deben combatir las ideas de los que matan, su legitimación y sus trampas históricas. La indiferencia social y política hacia las víctimas es para Antonio Muñoz Molina una de las lacras más serias de la democracia española y asegura que hay una vergüenza moral, que es la indiferencia hacia el dolor de los inocentes. Luis Landero piensan que ante problemas como el terrorismo no caben medias tintas.

El lehendakari Txirak
Miguel Martín La Razón 21 Septiembre 2003

En esto de las «columnas» periodísticas se producen errores de transcripción que ponen a uno en un compromiso. El domingo anterior, por ejemplo, auguraba la posibilidad de que Ben Laden y Sadam Husein hubieran pasado a peor vida, «a mejor sería injusto»; pero se publicó que «a lo mejor sería injusto» y se trastocaba el sentido de todo el texto.

Esta futil aclaración no tiene otro sentido que el de manifestar la importancia del idioma. Y, en realidad, la hago a propósito del disparate que supone la posible intervención del gobierno del PNV en la enseñanza del euskera en Francia. Pagando, claro está.

Aunque a juzgar por los discursos que suelen echar a los franceses en las más intrascendentes conversaciones no se de donde va a sacar tanto dinero el tal Ibarretxe para que los galos desistan del idioma que consideran sagrado.
Renunciar al francés por el euskera sería tan estúpido como cambiar el inglés por los cientos de nimios dialectos, tal que hicieron los indios cuando se fueron los británicos, empobreciendo sus relaciones internacionales y entre ellos mismos hasta límites indeseados.

Ya en tiempos del general De Gaulle un grupito de separatistas vasco-franceses le plantearon la independencia de una zona de los Pirineos Atlánticos para unirse a los proyectos de los disidentes españoles; el general no lo dudó:
¬Sí, señores, ahora mismo ¬y se dispuso a dar las órdenes oportunas¬.

Los separatistas de boquilla le contuvieron asustados y se fueron con el rabo entre las piernas. ¿Por qué? Porque no tenían donde caerse muertos. El estado galo no se había volcado en crear riqueza en la zona vasco-francesa como lo hizo el español en nuestra vasconia, ni mucho menos.

Resulta más chocante todavía que la absurda propuesta lingüistica haya sido aceptada por las autoridades regionales galas en el momento en que se ha divulgado que el idioma español nos produce un sustancioso 15% de los ingresos foráneos, del que se beneficia el propio PNV, que tiene que pagar para que se aprenda el euskera.
¿Con lo interasados que son los franceses renunciarán a una parte de los ingresos que les produce su idioma ¬sin duda también sustanciosos¬ por el gusto de escribir «mercredi» con K? Tampoco cuadra que los franceses de los lugares fronterizos a Euskadi, que llaman displicentemente «señoritos» a los refugiados de ETA porque viven sin trabajar, estén dispuestos a aprender el endiablado eusquera bajo su amenazadora vigilancia y control.

¿Entonces? Un «afaire» económico, que dirá un francés, una chapuza, que decimos aquí, y una vergüenza sonrojante para quienes la tienen en ambos países.

¿Y «monsieur le President»? ¿Aceptará que le llamen «Lehendakari Txirak»?

Viaje al centro del idioma
ANTONIO ASTORGA ABC 21 Septiembre 2003

MADRID. «Pelota para el Negro Martínez, va enganchando frente a la marca de Zapata. Toca para Chicho. Chicho entrega por bajo para Traverso, está solito. Picando el Chelo Delgado, va la pelota para el Chelo. Pica el Chelo, va solo por el otro lado un hombre, era el 10. Román, Román, Román, Román, Román, Román, Román. ¡Golazo! ¡Gooooooooooooool! De lo mejor que canto de Román. De lo mejor que canto de Román. De lo mejor que le vi hacer al pibe, una genialidad tras otra. Pero parece un pintor salido, escapado de un ataúd del Renacimiento. Pero, ¿de dónde venís, de Francia, de Florencia? ¿De dónde saliste? ¿Quién es tu mecenas? ¿Quién te ayuda? ¿Quién te da tanta genialidad, Negro? Pero, ¿cómo puedes hacer esas cosas entrando al área? Caminabas como en tu cama. A punto de encontrar la mesita del velador para tal vez buscar un peine y peinarte con raya al medio, Román. Estabas en tu casa caminando en el área de River. Lo dejaste tirado a Comiso, un golazo de Román. Un poema, genial lo de Riquelme. Para un premio Nobel de Literatura el poema que nos regala Román en la noche mendocina, en apenas tres minutos y medio. Riquelme pone arriba a la Boca. De lo mejor que le vi hacer al pibe de don Torcuato. Magnífico. Maradoniano. Román, gracias negro. Gracias por todo esto: Boca 1, River 0».

De repente, en las buhardillas de la Academia resuena la sublime voz de un relator argentino que eleva el gol a la categoría de poema, de arte. Como cuando Maradona, «la mano de Dios», le quebró la cintura a tres, cuatro, cinco, seis ingleses y marcó el gol imposible de todos los tiempos en el Mundial de 1986. Otro relator, mítico, de aquella época, Víctor Hugo Morales, bautizó al «pibe de oro» como «barrilete cósmico» y se atrevió a preguntarle: «¿De qué planeta viniste?».

Palabras en la buhardilla
Las palabras en la RAE vienen de los planetas radiofónico, periodístico, literario y coloquial. «Resulta impresionante ver transcrito lo que acostumbramos a oír. Existen muchas palabras que escuchamos o decimos, pero que no nos atrevemos a escribir», apunta Mercedes Sánchez en el Departamento del Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), que trata de ofrecer una muestra representativa del español hablado y escrito desde 1975 a nuestros días. En esa buhardilla se está gestando un gran banco de datos para documentar el uso real de la palabras. Hoy cuenta con 140 millones de registros, de los cuales un 50 por ciento procede de Iberoamérica y otro 50 de España. En el CREA todo se aprovecha: textos de libros, libros de texto, Prensa y lo efímero (folletos que se reparten por la calle). Incluso las grabaciones radiofónicas, que se realizan a través de las emisoras de Internet de Iberoamérica y España, se transcriben y se alinean con el sonido, se trocean y escrutan con pasión de alquimista, como la que principiaba el reportaje. «Este narrador argentino -apunta Mercedes Sánchez- comenzó una descripción fantástica de la jugada y el gol para terminar con la creación de un adjetivo: ¡Maradoniano! Ya no sabe cómo explicarlo más». Son narraciones que enriquecen un lenguaje o un estado de ánimo, como este ejemplo de altos vuelos: «En España no existe todavía «aeromoza», que es azafata, cuando en América es habitual escucharlo».

El llorado y querido Ángel Martín Municio sentenciaba en 2001: «Hace un cuarto de siglo, hablar de lingüística computacional habría sido pecado en la Academia». «Hoy -añadía- la RAE navega por Internet, recibe y envía e-mail y hasta dispone de un búho que, de madrugada, analiza el contenido de los periódicos». Martín Municio presentaba un delicioso juguete en la página web (www.rae.es): un conjugador de verbos de carácter normativo, que incluye las modalidades del «voseo» que se emplean en Argentina. En el centro de la tierra del idioma, el Instituto de Lexicografía es otra de las joyas de la corona, que miman con cuidado y pasión el director, Víctor García de la Concha; el secretario de la RAE, Guillermo Rojo, y el subdirector del Instituto, Rafael Rodríguez Marín.

A la caza del neologismo
En la RAE, todo empieza y termina en los académicos. Lo normal en el proceso de construcción de un Diccionario es que sean los propios equipos de la Academia quienes detecten la ausencia de una palabra o significado. El Diccionario se nutre de sugerencias internas. Lo que se labora en la RAE viaja inevitablemente a América, donde se hacen observaciones y enmiedas; regresa a la RAE y se somete al Pleno.

Como explica Rafael Rodríguez Marín, subdirector del Instituto, para que se modifique el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) es necesario el «placet» del Pleno o una de sus comisiones, que tienen que aprobar la modificación. Entonces arranca sus motores y sus tareas auxiliares el Instituto y empieza a rastrear en las fuentes para cazar innovaciones, neologismos, nuevos significados o correcciones técnicas. «Son revisiones técnicas, pero todo, todo debe ser siempre aprobado por la Academia», concluye Rodríguez Marín.

Una vez localizado un neologismo de forma -una palabra nueva que no está en el DRAE- o capturado el significado de un término que ya existe, el Instituto lo documenta. La fuente principal está en la RAE: el Banco de Datos (que está dividido en dos grandes apartados: por un lado, el CREA y por otro el Corpus Diacrónico del Español (CORDE), que recoge las voces de nuestro idioma hasta finales de 1974; ambos suman más de 350 millones de registros. Buceando en esos datos, el Instituto Lexicográfico elabora una propuesta fundamentada y la distribuye entre las altas instancias. De ahí regresa al Instituto para vigilar que no existan discordancias entre lo que se ha aprobado y el resto del Diccionario.

En la antigua biblioteca de la Academia se asienta el Departamento de Español al Día (donde se elabora el Diccionario Panhispánico de Dudas), que atiende 300 dudas cada jornada. Algunas llegan de países lejanos, pero la mitad proceden de España y entre un 35 y 40 por ciento, de Hispanoamérica. Una gran lluvia de dudas arrecia desde Estados Unidos y Brasil. Como señala Elena Hernández, la RAE responde todas las consultas menos las que no son lingüísticas. Así, algún «listillo» ha querido solventar su tesis solicitando una biografía de Teresa de Calculta; otros se han interesado por cuestiones metafísicas y los más «despistadillos» pedían el temario de la oposición directamente: «Tema 1: Orígenes del español. Tema 2: El latín vulgar y su evolución. Y así hasta el 42...», se leía en alguna consulta. «Incluso a quienes no podemos contestar les respondemos que no podemos contestarle, para que todo el mundo tenga noticia nuestra. Llegamos a editar un librito con las consultas más curiosas», señala Elena Hernández.

A finales de 2004 verá la luz el Diccionario Panhispánico de Dudas («el «Depedé»», como familiarmente es conocido en la Casa) con 6.500 nuevos términos. En este sentido, una de las voces más consultadas recientemente ha sido la que se refiere al pantalón vaquero. La RAE , en consenso con las Academias de la Lengua, ha recibido infinidad de consultas sobre cómo escribir en Iberoamérica el blue jean o jean. El Diccionario Panhispánicode Dudas lo aclara: «El pantalón de tela recia, generalmente azul, usado originariamente por los vaqueros de Texas recibe en español los nombres de (pantalón) vaquero o (pantalón) tejano. La denominación tejano sólo se utiliza en España, junto a la de vaquero, voz usada también en varios países americanos. Aunque en muchos países, especialmente en América, se utilizan los términos ingleses jean(s) o blue jean(s), es preferible utilizar los términos propios del español o, en todo caso, las voces inglesas en las formas bluyín (plural: bluyines) o yin (plural: yins o yines)».

Respecto a la nueva edición del Diccionario de la RAE, el secretario de la institución, Guillermo Rojo, auténtico «cerebro» en la construcción del riquísimo Banco de Datos de la RAE, avanza que «dentro de poco incorporaremos en la página web las primeras enmiendas y adiciones que ya han hecho todo el circuito: han ido a América y han regresado a Madrid». Serán unas 2.500. Y habla con orgullo del Diccionario Escolar, que está en una primera redacción al 75 por ciento.

La RAE tiene incluso su departamento «I + D». Es un espacio de lingüística computacional donde se examinan, preparan y procesan datos para los lexicógrafos. Allí se construyen herramientas y recursos para el procesamiento lingüístico automático del español. Tecleamos la palabra «portavoz» y podemos ver el uso que esta palabra tiene con distribuciones geográficas por país, año, tema y medio (Prensa, ficción o no ficción) y dónde es más frecuente. Resultado: «portavoz» se utiliza en un 86,9 por ciento en España, lo cual contrasta con su equivalente en América, que resulta ser el término «vocero», que, según el DRAE, es un «bocazas» o «charlatán».

Adelante y atrás
RICARDO ARANA/ El Correo 21 Septiembre 2003

Durante este curso que acaba de comenzar, y de acuerdo a las previsiones realizadas, aproximadamente 10.000 alumnos de los casi 300.000 matriculados en nuestro sistema educativo no universitario serán de origen extranjero. Es decir, en torno al 3% de nuestra población escolar se inscribirá en lo que conocemos como inmigrantes . El dato nos permite saber que sigue siendo un porcentaje pequeño si lo comparamos con nuestro entorno, tanto español como europeo, y que estamos lejos de los índices correspondientes. Pero también es muy revelador porque indica que la tasa de crecimiento anual de los últimos tres años se ha situado en el 40%. Incluso estas previsiones de 10.000 matriculados de origen extranjero, que deben contrastarse en las próximas semanas, pueden resultar conservadoras, y puede que sean 12.000, ó incluso más, los alumnos y alumnas de origen extranjero presentes durante este curso. Es hora por lo tanto de que todos asumamos este fenómeno nuevo que implica una atención al sistema en su conjunto y en sus variantes y que, como casi todo, se puede afrontar desde distintas ópticas.

Una política educativa progresista debiera tener un objetivo claro: conseguir que esta población escolar de origen extranjero alcance las mismas tasas de éxito escolar que el resto de la población de su nuevo entorno. Para ello debiera prestar especial atención a dos pasos fundamentales: la acogida a este colectivo y su integración. Hacerlo supone estudiar las condiciones en las que se están escolarizando en la actualidad.

Los datos precisos son elocuentes: apenas 70 centros educativos vascos escolarizan al alumnado de origen extranjero. En los demás, la escolarización de este tipo de alumnado es anecdótica. Este curso se pondrán en marcha algunas actuaciones; la dedicación de tres docentes a la investigación y realización de material educativo específico y el refuerzo con profesorado de apoyo a la enseñanza de las lenguas oficiales en buena parte de estos centros. La ausencia de investigación y material es contrastada. La falta de conocimiento de al menos una de estas lenguas es superior al 50% en este colectivo. Parece oportuno, por lo tanto, que se produzcan estas actuaciones.

Pero a la oportunidad de la acción hay que añadir una correcta dirección y en ese sentido es preocupante otra de las ideas del Departamento presidido por Anjeles Iztueta y que consistiría en recortar el derecho de elección de modelo lingüístico al alumnado de origen extranjero. Éste, según una de las posibilidades barajadas, sería asignado al modelo D si vive en zona vascoparlante y al modelo B si lo hace en zona castellanohablante. Únicamente podría matricularse en modelo A aquel alumnado que tuviese «necesidades curriculares importantes» y sólo en determinados ciclos.

Con esta política, el Departamento de Educación cometería un grave error, porque reducir los derechos de los inmigrantes es un error, no sólo desde una perspectiva progresista sino desde la simple observación de la legalidad. Nuestra Constitución garantiza a los extranjeros los mismos derechos fundamentales, como norma general, que a los ciudadanos españoles. Tanto la legislación que la desarrolla como la actuación del Tribunal Constitucional han aclarado aún más esta interpretación del derecho a la educación.

Dada la alta concentración en algunos centros, alguien puede creer que la remisión en masa de los inmigrantes a los modelos B y/o D tiene como fin evitar su guetización . Ciertamente los inmigrantes se matriculan más en el modelo A que en los otros dos modelos (sin llegar al 70%), aunque hay diversas razones para contextualizar debidamente este hecho. Por otro lado, existe mayor concentración de alumnado de origen extranjero en la escuela pública que en la privada (menos de una cuarta parte asiste a centros privados), mayor riesgo por lo tanto de marginación. Y respecto a ello, sin embargo, Educación no baraja ninguna limitación extraordinaria.

Es un error obligar a unas condiciones distintas de escolarización. Si el Departamento de Educación considera que existe un problema con el modelo A, aplíquese en resolverlo pero no lo desvíe al alumnado inmigrante que ejerce un derecho reconocido. Si empezamos a privarles de este derecho, ¿por qué no recortarles el de residencia (también con el pretexto de evitar su congregación) o cualquier otro?

Es cierto que la concentración excesiva de inmigrantes es indeseada y que, cuando se supera un determinado porcentaje de alumnos extranjeros en una clase, las dificultades de escolarización aumentan de forma muy considerable. Por esto, aquellos centros que están escolarizando preferentemente a esta población están realizando una importantísima labor de acogida pero sin recursos suficientes para la integración. Ellos mismos corren el riesgo de ser desintegrados de su entorno si no son atendidos de forma adecuada.

La consecución de calidad pasa por dar recursos a los centros educativos proporcionados a los retos con los que se enfrentan, así como la apertura de todos los demás y la colaboración de las instituciones implicadas, pero la búsqueda de la igualdad no pasa por la reducción de derechos de los inmigrantes sino, al contrario, por políticas que les den a conocer todos sus derechos, entre ellos el de conocer el sistema educativo vasco y asegurar su capacidad de elección, y muy especialmente por una posibilidad real de acabar con éxito sus estudios para su mejor integración en la sociedad en la que sus mayores viven y trabajan.

Puestos de verdad a asumir este fenómeno, tampoco podemos reducirlo al efectivo conocimiento de las lenguas oficiales. Imaginémonos por un momento que alguien practicara ese reduccionismo con el alumnado autóctono, que pensara que el sistema educativo y los derechos de los ciudadanos deben estar al servicio exclusivamente del aprendizaje de las lenguas oficiales y que su conocimiento resuelve todos sus problemas. Seguramente que nadie lo aceptaría y todos lo considerarían un error.

Andemos, y rápido, pero en la dirección correcta.

Dislate
Garikoitz Emparan Gartzia/Etxebarri-Vizcaya Cartas al Director El Correo 21 Septiembre 2003

Respetuosamente, lehendakari, seguí en directo su disertación en la Universidad de Oñati y entre sus ideas, todas de piñón fijo -utilizando un símil ciclista para usted tan cercano-, hay dos que objetivamente no son ciertas: 1) No «se ha abierto un debate en la ciudadanía vasca»: lo ha abierto usted, anunciando por sorpresa en su momento la presentación de un plan, trufado de nacionalismo, que nadie le ha pedido. 2) Tampoco «todas las ideas son igualmente legítimas». Según eso, las ideas racistas, xenófobas y cualquier perversión castigada en el mundo civilizado tiene posibilidad de ser discutida en nuestro Parlamento. Cuando las mentiras y los errores se ponen por escrito, blanco sobre negro, aparece el dislate que, en el transcurso de una disertación de aspecto civilizado y modoso, puede intentar colarse.
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