AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 25 Septiembre  2003
La verdadera herencia de Aznar
Ignacio Villa Libertad Digital  25 Septiembre 2003

Los otros asesinos
Carmen Gurruchaga La Razón 25 Septiembre 2003

Caza de brujas
Iñaki Ezkerra La Razón 25 Septiembre 2003

Causas y efectos del terrorismo
Francisco Marhuenda La Razón 25 Septiembre 2003

La bella utopía de Garzón
Lorenzo Contreras La Razón 25 Septiembre 2003

¿Qué hay detrás de los gestos
Germán Yanke Libertad Digital 25 Septiembre 2003

Unidad política, diversidad cultural
Antonio García Trevijano La Razón 25 Septiembre 2003

El miedo a los violentos deja 115 entidades locales de Navarra sin elecciones
Agencias Libertad Digital  25 Septiembre 2003

El PNV de Lequeitio usa la web municipal para hacer propaganda de presos etarras
D. Mazón - Madrid.- La Razón 25 Septiembre 2003

Preocupación
Cartas al Director El Correo 25 Septiembre 2003

El PP cree que la cara de satisfacción de Otegi deja claro cómo es la película de Medem
Libertad Digital  25 Septiembre 2003

El día de Ibarretxe
Pablo Sebastián Estrella Digital  25 Septiembre 2003

ETA ante la ONU
José Javaloyes Estrella Digital  25 Septiembre 2003

Los falsos inocentes
Cristina Losada Libertad Digital  25 Septiembre 2003

La verdadera herencia de Aznar
Ignacio Villa Libertad Digital  25 Septiembre 2003

La intervención del presidente Aznar ante la Asamblea General de Naciones Unidas nos ha vuelto a enseñar el perfil mas fuerte y acertado del jefe del Ejecutivo español. José María Aznar deja, ya sin ningún género de dudas, como una de sus grandes herencias políticas la contundencia en la lucha contra el terrorismo etarra y su capacidad por haber sabido dar una dimensión internacional a ese mismo terrorismo. Ha costado mucho esfuerzo, han sido muchas horas de trabajo, se han encontrado muchas luces con muchas sombras, pero al final la idea y el mensaje central han ido calando en muchos Gobiernos de todo el mundo y en las más importantes instituciones internacionales: el terrorismo de ETA no tiene una dimensión provinciana y anecdótica; el terrorismo de ETA es salvaje, cruel e inexplicable como cualquier otro terrorismo. Es ya una realidad, cada vez mas extendida, que a los pistoleros de ETA no se les justifica en foros donde antes encontraban una cierta repercusión. ETA ahora es terrorismo puro y duro, y esa realidad se debe en buena parte a la visión política del presidente Aznar.

Su paso por la Asamblea General de Naciones Unidas este martes nos ha dejado de nuevo tres claras referencias en esta lucha internacional contra el terrorismo: la creación de una lista de organizaciones terroristas, el cierre total y absoluto de los cauces de financiación del terrorismo y la creación de una plataforma, al amparo de Naciones Unidas, que sirva para las reivindicaciones de las víctimas del terrorismo. Aznar, que hace ya unos meses proponía esto ante el Consejo de Seguridad, lo propone ahora sin matices ante este Asamblea General. Son iniciativas encaminadas a luchar contra el terrorismo allá donde sea necesario, pero al mismo tiempo están perfectamente encaminadas para acorralar a la banda terrorista ETA. Esa afirmación que hemos escuchado tantas veces de que "ETA esta mas sola que nunca" esta semana en Nueva York se ha visto de una forma gráfica y evidente.

El actual presidente del Gobierno dejará La Moncloa el próximo mes de marzo. Ocho años de gestión política en la que sobresale un estilo nítido para señalar donde esta el verdadero problema del terrorismo. Aznar ha sabido ir cortando las alas a la banda terrorista ETA, ha dinamitado las coartadas políticas de las que disfrutaban y ha acorralado socialmente a los terroristas. El actual Ejecutivo ha alcanzado verdaderos "triunfos" internacionales en esta lucha contra la salvajada etarra. Lo triste de toda esta historia es que el nacionalismo vasco ha ido alejándose cada vez más de la lucha decidida contra ETA hasta quedar situados en una complicidad absoluta con los terroristas. Es como si hubieran quedado en evidencia sus artimañas y sus trucos de otros tiempos, y ahora ya nos les quedará más solución que tirarse al monte para evitar que se les acabe su "abono permanente al poder".

Pero lo peor es que cuando frente a este nacionalismo cambiante y cobarde estaban juntos el Partido Popular y el Partido Socialista, de un tiempo a esta parte, los socialistas con el visto bueno de Rodríguez Zapatero han iniciado un camino de imposible explicación hacia la ambigüedad política. El PSOE que hasta no hace mucho mantenía una dosis imprescindible de sentido común en esta historia, ya ha comenzado a descolgarse peligrosamente. Y no sólo eso, el camino emprendido por los socialistas puede tener un final imprevisto y muy peligroso. Algo que en año electoral es muy determinante. ¡Allá ellos y sus miserias! Al menos, a los demás nos queda una buena herencia del presidente Aznar, una herencia que ya estamos disfrutando todos los ciudadanos.

Los otros asesinos
Carmen Gurruchaga La Razón 25 Septiembre 2003

Estos últimos días han sido de noticias de impacto. Los asesinatos de Tony Bromwich, rebautizado con el pomposo nombre de Alexander King, como el prestigioso sociólogo y futurólogo, han constituido la estrella informativa, con el descubrimiento de lagunas en la cooperación policial comunitaria y con un error judicial que pone en mala evidencia, una vez más, la innovación del jurado en el sistema judicial español. Otra noticia de magnitud nacional ha sido la ruptura del Pacto por la Justicia, porque el PSOE aduce falta de diálogo y, por tanto, de entendimiento, mientras pacta con el PNV en Álava. Hay otras noticias relevantes en la sección de internacional. Pero como casi siempre está con la presencia ¬unas veces destacada y otras en una preeminente segunda fila¬ de la tensión o la violencia en Euskadi, la autonomía estrella por excelencia del noticiario nacional.

En estos días, se ha comentado mucho la película de Medem ¬de la que no opinaré sin visionarla previamente, si es que lo hago¬ y, principalmente, en positivo, la información obtenida por la Ertzaintza tras la captura de la célula del comando Vizcaya, que tenía fichado, y con gran precisión, a un alto número de cargos del PP en Vizcaya. Éstos son asesinos de otra laya. No aprietan el gatillo ni conectan el temporizador del explosivo. Son otro tipo de cobardes, el primer escalón, el de los informadores capaces de tomar un chiquito y hablar en la barra del bar con la persona a la que está vigilando para iniciar el proceso de su asesinato. Estudian las costumbres de su objetivo, describen a su familia, mujer o marido e hijos y aconsejan el mejor momento de caer sobre ellos para arrancarle la vida y destrozar una familia. Desmenuzan concienzudamente los movimientos de un ser humano durante semanas, quizás excitados por olfatear su sangre en un futuro próximo y complacerse con el llanto de los suyos. Esta gentuza, engranaje decisivo en la cadena de matar, es la más integrada socialmente, la que ha permeado la sociedad y la que compone la figura más desconocida para la opinión pública. No suele captar titulares ¬eso queda para los «gudaris» que disparan por la espalda¬ ni son los jefes que ordenan y aguardan la «hazaña» agazapados. Estos informadores se mueven como los reptiles ¬tampoco parecen tener alma¬ y son maestros en el arte del disimulo.

Son cómplices necesarios que suelen recibir ¬si los apresan¬ penas más benignas, aunque fácilmente se esconden en su fango. En la cadena asesina son los menos lucidos, pero sin ellos el crimen sería imposible. Son los otros asesinos, castrados como todos para el riesgo, con el horrible sadismo de recrearse en contemplar largas horas a sus víctimas, desde su más absoluta miseria moral. Y así, lentamente, preparar su sacrificio. «¿ Por Euzkadi, coño!» «¿Viva Euzkadi!». Menudo «Estado» se iba a levantar con semejantes mimbres. Y los demás nacionalistas mirando para otro lado o jaleando por lo bajinis.

Caza de brujas
Iñaki Ezkerra La Razón 25 Septiembre 2003

La historia es real. Podría titularse «Caza de brujas» o «De cómo el PNV salvó mi vida» y me ocurrió hace un par de años. Me llamó por teléfono un director de cine y me citó con su productor en una cafetería de Bilbao. Querían que yo hiciera el guión de una serie para la ETB (televisión pública vasca) en la que se vería la Comunidad Autónoma desde el aire. El rodaje se haría desde un helicóptero en el que yo debía viajar para ver el material de primera mano. Estuve una hora con ellos hablando de remontar la cúspide del Gorbea y bajar en picado sobre el valle de Arratia, de lo apasionantes que eran las alturas y de que merecía la pena que venciera el miedo. Cuando me despedí ya me habían convencido. Como sufro de vértigo, la idea del helicóptero me resultaba sugerente, la ocasión para superarlo.

Por otra parte, parecían buenos chicos y me conmovía el hecho de que quisieran contar conmigo dada la escasa simpatía que me tiene el PNV y los vetos que me pone desde hace años. Según me explicaron, un crítico de cine (y del régimen) les había dicho que yo era la persona indicada. Como las cosas nunca son del todo blancas ni negras, en todas las dictaduras hay tipos integrados en el sistema que practican la heterodoxia de ayudar a los vetados. Pasan por infames pero tienen mejor corazón que algunos que pasan por héroes cuando se oponen a esos regímenes sólo interesadamente. Salvan judíos en la Alemania nazi y recomiendan a proscritos en la Euskadi de hoy. Siempre ha sido así y ese crítico de cine debía de ser uno de esos tipos.

Cuando ya casi me había olvidado de esa serie aérea, recibí una llamada de su director. El hombre me pidió disculpas una docena de veces y me dio a entender que en la ETB me habían puesto el veto. Le agradecí sinceramente su llamada porque otro se habría ahorrado el mal rato. Un par de meses después tuve noticia de quién había ocupado mi lugar. Era uno de esos autores que saben ser políticamente correctos incluso cuando condenan a ETA o disienten del nacionalismo. Incluso cuando bromean sobre el nacionalismo. Era alguien que me miraba con mala conciencia, con cara de «qué quieres que yo haga» pero sin atreverse a decir nada porque disculparse es reconocer la culpa. Era alguien al que le venía bien el dinero y al que no me apetecía ni ponerle en un aprieto. Era, en fin, un amigo.

Luego me llegó que la serie se titulaba «Euskal Herria desde el cielo» o algo así. Me alegré de no ser su guionista porque me habrían impuesto ese título que olía a nacional-epopeya. Pasó el tiempo y una tarde oí por la radio que un helicóptero de la ETB se había estrellado. Era el de «Euskal Herria desde el cielo» y supe que nunca tendría palabras para agradecerle al PNV su veto.

Causas y efectos del terrorismo
Francisco Marhuenda La Razón 25 Septiembre 2003

Desde la Guerra Fría hasta el 11 de septiembre de 2001, la política mundial se planteó a partir de la dinámica de los dos bloques enfrentados. A pesar de la caída de la URSS, en la última década pocos pensadores y analistas cambiaron de registro. El fin de los brutales regímenes comunistas hizo que surgieran nuevas prioridades y, sobre todo, una cierta sensación de seguridad que no se correspondía a la realidad. La UE avanzaba a buen ritmo, sobre todo en el terreno económico, y gracias a Estados Unidos, ese eterno enemigo para los intelectuales de izquierdas, se acababa con Milosevic y se ponía fin a las atrocidades en los Balcanes. No importaban las guerras brutales y las matanzas étnicas en África y mucho menos que una gran parte de los países del mundo sean dictaduras o regímenes autoritarios que no respetan los derechos humanos. Mientras el equilibrio se mantuviera y la economía fuera bien, por qué el «imperio» y la UE se tenía que preocupar de los riesgos del terrorismo o de esas lacerantes realidades.

El 11-S pone punto final a ese falso estado de autocomplacencia en el que se sumió Occidente tras la caída del comunismo. El enemigo ahora es el terrorismo y resulta que no es un Estado concreto, aunque alguno esté detrás, sino que son grupos de integristas, ya sean los etarras o los fundamentalistas islámico. Con el terrorismo ni se puede ni se debe ser equidistante. Es fácil encontrar algunos intelectuales de izquierdas o algún político que propugne el diálogo con los terroristas con argumentos tan peregrinos como comparar a los terroristas de hoy, por citar algunos ejemplos, con Eamon de Varela, Michael Collins o Menahem Begin. No tienen nada que ver. Es grotesco imaginar al cobarde Otegui como el libertador de un inexistente pueblo oprimido.

En un régimen de libertades ningún terrorismo puede ser justificado o contemplado. Aznar tiene razón cuando señala que lo importante son los efectos y no las causas del terrorismo, porque no existe nada que justifique las brutalidades de Al Quaeda o ETA. El discutir sobre las causas sería hacerle el juego a los terroristas. Estamos ante un problema global, pero falta una ONU que sea realmente eficaz ya que su ineficaz concepción y estructura es una herencia, todavía, del mundo bipolar de la posguerra. Un argumento habitual es que estas son las reglas del juego y que no hay otro instrumento, pero me parece muy endeble porque hay que convertirla en un mecanismo que sirva para garantizar la democracia y las libertades.

La bella utopía de Garzón
Lorenzo Contreras La Razón 25 Septiembre 2003

Todo el mundo sabe que el juez Baltasar Garzón, titular del Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional, lleva fama de personaje polémico. Se le atribuye afán de notoriedad, omnipresencia jurisdiccional, osadía en la instrucción de ciertas causas, incluso ambición política en alguna ocasión. Pero nadie negará que sus decisiones han conmovido los cimientos clásicos en la ejecución de la Justicia, aun a riesgo de verse contradicho en las instancias superiores. Su orden de detención de Pinochet marcó sin duda un hito planetario que relativizó definitivamente la libertad de movimientos de los grandes impunes pasados por el Poder político.

Ahora, cuando ha decidido procesar a Ben Laden y encarcelar a su presunta vanguardia terrorista en España, el alcance de su iniciativa recuerda el «más difícil todavía» de los espectáculos sin red. Ha sido una nueva ruptura de esquemas. En Estados Unidos, que se sepa, no hay abierto ningún procedimiento penal contra el líder de Al Qaida, ningún fiscal que lo haya promovido, ya que Ben Laden es un simple objetivo de la acción militar. Sólo existen procedimientos civiles que reclaman indemnizaciones por daños. Probablemente, desde el punto de vista de la persecución criminal ante los tribunales, nada sería tan incómodo para Estados Unidos como tener algún día que sentarlo ante unos señores togados y obligarle a responder de sus fechorías a los ojos de un mundo islámico ferozmente motivado. Sobre todo habida cuenta de que la superpotencia mundial no admite tribunales que pidan cuentas a egregios norteamericanos como Kissinger, por poner un caso, o a influyentes amigos como Ariel Sharon. De todos modos, las Torres de Manhattan eran muchas torres y desbordaban cualquier medida.

Ahora, lo resonante ha sido el encausamiento de Ben Laden por el juez español. Garzón lo quiere vivo, aunque sabe de sobra que Bush lo prefiere muerto. A ser posible, desaparecido de verdad, definitivamente. Garzón le venía siguiendo los pasos a su organización en España. Pero no ya desde 2001, año del 11-S, sino desde antes. Ya se sabe que ha acabado procesando a sus «durmientes» instalados en el portaaviones ibérico, pero debió parecerle lógico proceder también contra el jefe de todos ellos, por encima de las posibilidades prácticas. Don Baltasar ha fabricado una bella utopía cuyo auténtico valor es la ejemplaridad. Nadie debe prevalecer sobre la letra de la ley y de las normas internacionales, aunque Estados Unidos, con el señor Bush, haya destrozado la vistosa cobertura del Derecho. Se ve que para el juez de la Audiencia Nacional no hay especies protegidas. O, al menos, va reduciendo el número de ejemplares de ese Parque Jurásico. Difícil proyecto que quedará plasmado como monumento a lo quimérico en las páginas de la historia.

¿Qué hay detrás de los gestos?
Germán Yanke Libertad Digital 25 Septiembre 2003

La actitud personal y la acción política de los socialistas con el nacionalismo vasco es ciertamente digna de estudio, también psiquiátrico. El último episodio ha ocurrido, como se sabe, en Álava, en donde, en primer lugar, el Partido Socialista votó con el PNV para arrebatar al PP la presidencia de las comisiones de las Juntas Generales de la provincia. Las explicaciones, si así se puede llamar a la diarrea intelectual en la que los socialistas caen demasiado a menudo, iban por el lado de las maldades del PP: no tiene mayoría y no puede comportarse así, ellos –los socialistas–no tienen pacto de gobierno alguno para esa provincia, etc. Este miércoles se ha dado una vuelta de tuerca a la misma estrategia pues, sorprendentemente, el portavoz socialista ha dicho que rompían toda comunicación con el PP porque… les insultan. Es sorprendente, porque, tras el voto con el PNV, resultaba ya innecesario insistir y, además, por el argumento: al día siguiente de que Patxi López, secretario del PSOE en el País Vasco, dijera que el PP es una suerte de desastre, una “máquina de hacer nacionalistas”, su partido rompe la comunicación con el PP porque le insulta.

Quizá la sorpresa vaya por otro lado. Nadie duda de que buena parte de esta actitud de los socialistas alaveses responde a la particular personalidad de Javier Rojo, líder del partido en la provincia, que todavía no ha digerido no ser diputado general con el agravante, además, de que fue José Luis Rodríguez Zapatero el que, sin la presencia de Rojo y sin su concurso (salvo el de la obediencia temporal), anunció que el PSOE votaría al candidato del PP. Rojo está malhumorado y mucho de lo que hace responde a ese estado de ánimo o, por decirlo más exactamente, al interés particular convertido en estado de ánimo. Pero, ¿basta con esta explicación?

El PSOE, tan diligente a la hora de atacar y asilar a Cristina Alberdi, se toma con una pachorra sospechosa cualquier acercamiento de los socialistas al nacionalismo vasco (no olvidemos que tal proximidad es con el nazismo antidemocrático vasco), ve con buenos ojos no sólo la separación del PP en este asunto sino los ridículos esfuerzos por echarle la culpa de la actitud nacionalista, asegura que hay que discutirlo todo y que es conveniente una “alternativa” al Plan de Ibarretxe, etc., etc. No sigo porque la debilidad del PSOE es reiterada y conocida. ¿Debilidad? ¿Hay algo más? ¿Da algún fruto la química entre los dos químicos, Rubalcaba e Imaz? ¿Esperan algo? ¿Han prometido algo? El PNV, desde luego, espera mucho, buscan el encuentro, añora que el PSOE gane las elecciones. Zapatero, tan amigo de aclarar las cosas, según dice, debería aclararnos esta.

Unidad política, diversidad cultural
Antonio García Trevijano La Razón 25 Septiembre 2003

Los nacionalismos vasco y catalán se comportan ante España como el nacionalismo español ante Europa. Todos quieren sacar ventajas materiales de su participación en un solo mercado económico. Pero ninguno pagar el precio de su integración en una unidad de cultura básica. Los pueblos europeos todavía no están predispuestos a relativizar sus sentimientos nacionales, sus culturas particulares, los fundamentos psicológicos de sus resistencias a ser parte de una comunidad europea del espíritu. Creen que lo suyo es lo mejor, por el hecho de ser suyo. Sienten orgullo de su fracaso. No saben que todo lo nacional en Europa proviene de una desintegración de lo universal, de una deshumanización de los ideales que en tiempos remotos fueron comunes
.
Si no es por miedo a un peligro mortal e inmediato de orden exterior, los Estados Unidos de Europa sólo pueden ser generados por la integración de las culturas nacionales en una unidad política que les dé trascendencia ante el mundo y la posibilidad de mejorarlo. Esto no será posible sin transformar de cabo a rabo los sistemas educativos y mediáticos que entretienen el anacronismo y la bajeza de los «espíritus nacionales». No es el egoísmo de los Gobiernos, sino el de unos pueblos acatetados por la derrota, quien dificulta el nacimiento de Europa bajo la unión política de la diversidad cultural. Un pluralismo de tensiones creadoras que no brota de la diversidad de soberanías nacionales.

Han transcurrido 73 años desde que el Gobierno francés (Aristide Briand) propuso a los Gobiernos europeos de la Sociedad de Naciones, la organización de un régimen de unión federal. Y todavía seguimos en el mismo estado de división. Si aquel histórico Memorándum no se hubiera rechazado, el triunfo del nazismo y la guerra mundial se habrían evitado. Ésta no es una gratuita afirmación a toro pasado. A causa de la intervención de la libertad, la historia siempre podría ser distinta de como ha sido. Ninguna filosofía de la historia es, en verdad, histórica ni filosófica.

Tan evidente era antes de la guerra mundial la necesidad de la unión europea, que las resistencias al nazismo, reunidas en Suiza (1944), se comprometieron a superar el dogma de la soberanía nacional en una Unión federal con un solo ejército. A pesar de la UE, la conciencia europea, el sentimiento de la utilidad vital de una Europa políticamente unida, ha retrocedido. Somos menos europeos que nuestros abuelos y tan nacionalistas como nuestros padres.

Todos los unionistas han insistido en la necesidad de preservar la diversidad cultural de los países europeos. Pero ninguno ha definido en qué consiste esta diversidad. Hablando con rigor, entendida la cultura como modo de vivir la vida colectiva o como modo de entender la naturaleza y la sociedad, la diversidad cultural europea no puede ser más heterogénea de la que existe en el ámbito de las culturas nacionales. De otro modo no sería posible la unidad política. Una federación no se concibe sin una idea, una convicción y una emoción de base común, cuyo vigor sea tan fuerte como el que genera la necesidad de defensa ante un peligro común. Y esto, el pensamiento y el sentimiento de Europa, es lo que falta en la UE.

A ese pensamiento y a ese sentimiento unitarios no se puede llegar sin que la inteligencia y el arte europeos disciernan lo que hoy es específico de Europa ante el mundo. No lo que la distinguió en un pasado donde su historia particular era la historia universal, como lo vio el gran historiador suizo Jacob Burckhardt. Europa sólo se hará necesaria si su cultura actual se diferencia, en escala de valores, de la de EE UU. Europa sólo será deseable si las cuerdas del dinero y del nacionalismo dejan de vibrar en el concierto de los Estados, para que pueda oírse al fin la polifonía del espíritu europeo, si aún existe algo que pueda ser llamado así.

TRAS LA ILEGALIZACIÓN DE BATASUNA-ETA
El miedo a los violentos deja 115 entidades locales de Navarra sin elecciones
Un total de 115 entidades locales de Navarra, 15 municipios y 100 concejos, se quedarán por segunda vez este año sin poder celebrar elecciones al no haberse presentado en los mismos ninguna candidatura en la segunda convocatoria, fijada para el próximo 26 de octubre. UPN y PSN atribuyen esta situación a la presión de los violentos.
Agencias Libertad Digital  25 Septiembre 2003

En mayo fueron en total 140 concejos y 32 los municipios navarros que no celebraron elecciones, en 26 de éstos por falta de candidaturas y en otros 6 porque la única presentada fue anulada judicialmente tras la ilegalización de Batasuna-ETA. Una ilegalización que puede repetirse ahora dado que hay candidaturas para octubre que en su totalidad o en parte incluyen los mismos nombres que entonces. Será el Gobierno de Navarra quien finalmente deba resolver la falta de regidores locales y para ello tendrá que designar a las personas que conformarán las correspondientes gestoras que, según establece la ley, tendrán que tener en cuenta "el tejido socio-político del municipio".

En opinión del secretario general de UPN y portavoz del Gobierno de Navarra, Alberto Catalán, esta falta de participación ciudadana puede tener como causas el desinterés y el cansancio, pero "la peor" de ellas, afirmó en declaraciones a Efe, es la amenaza terrorista que se vive "en determinadas localidades". Catalán avaló esta afirmación en el hecho de que en mayo en toda España fueron 43 los municipios y 150 las entidades menores que no celebraron elecciones y de ellos 32 y 140, respectivamente, eran navarros, por lo que apeló "a las fuerzas políticas democráticas" para buscar consensos a la hora de formar las gestoras necesarias.

Con respecto a las localidades que sí celebrarán elecciones en octubre, indicó que UPN no ha podido concurrir como tal al proceso aunque lo hace "respaldando candidaturas que se presentan como independientes, una situación que no es nueva porque de hecho en alguno de estos lugares no nos hemos presentado nunca y sin embargo (en las autonómicas) tenemos votos". En términos similares se manifestó el senador y secretario de organización del PSN, Carlos Chivite, que comentó que "no nos presentamos finalmente en ninguna localidad porque después de las prospecciones hechas hemos visto que era imposible". Chivite recordó que "si ya en mayo había miedo y hubo localidades como Vera de Bidasoa o Echarri-Aranaz, las más significativas por número de habitantes, en las que sólo concurrió una candidatura luego ilegalizada, ahora el temor se ha multiplicado y prueba de ello es Irurzun, donde parte de los concejales de UPN, única lista presentada entonces, no tomaron posesión de sus puestos y éstos todavía no se han cubierto".

El PNV de Lequeitio usa la web municipal para hacer propaganda de presos etarras
En la página llama a un histórico y al secuestrador de Revilla «presos políticos»
El PNV de Lequeitio ha colocado en la página web oficial del Ayuntamiento un apartado denominado «presos y refugiados», en el que aparecen como presos políticos vascos tres importantes miembros de la banda terrorista ETA (Antonio Gabiola, Julián Achurra «Pototo» y Jesús María Zabala, un dirigente de SEGI y una integrante de HAIKA, «vivero» de la banda. La corporación municipal vizcaina, integrada exclusivamente por PNV y Eusko Alkartasuna, está dirigida por José María Cazalis Eiguren.
D. Mazón - Madrid.- La Razón 25 Septiembre 2003

El Ayuntamiento de la localidad vizcaína de Lequeitio, gobernado por José María Cazalis Eiguren, del PNV, tiene en su página web oficial un apartado dedicado exclusivamente a «presos y refugiados» en la que aparecen cinco miembros de la banda terrorista ETA nacidos en el municipio bajo la frase de «Euskal Presoak, Euskal Herrira», que reclama el traslado de los presos vascos a las cárceles de la Comunidad Autónoma. Calificados en la página oficial como presos políticos vascos aparecen Antonio Gabiola Goyonaga, Javier Gogenola Goitia, de SEGI, Julián Achurra Egurrola, Olatz Dañobeitia Ceballos, de HAIKA, «vivero» de ETA y Jesús María Zabala Muguira.

A Antonio Gabiola, «histórico» de la banda, se le imputa la participación, entre otras acciones, en el secuestro del industrial Emiliano Revilla y el asesinato del director del Banco Central Ricardo Tejero Magro. Además, se le acusó de ser el responsable del cobro del «impuesto revolucionario», y presuntamente participó en el atentado que en 1986 acabó con la vida del coronel Vicente Romero, su conductor, Juan García Jiménez, y el artificiero de la Policía Esteban del Amo. Gabiola, miembro del «comando Madrid» y estuvo procesado en el sumario relacionado con el hallazgo de un importante arsenal de armas, explosivos y documentos en la fábrica de Sokoa, en Hendaya.

«Pototo»
Julián Achurra, «Pototo», era en el momento de su detención en 1996 el responsable del aparato de logística de ETA. Se le atribuye haber participado en numerosos atentados, entre ellos el asesinato del policía César Sánchez Rodríguez y un atentado contra el cuartel de la Guardia Civil en Ondarroa. En agosto de 1995, cuando la Policía detuvo en Palma de Mallorca a tres etarras que preparaban un atentado contra el Rey, se halló en su poder una bomba que tenía adherida un nota supuestamente manuscrita por «Pototo». Por último, se le acusa de ser el inductor del secuestro de Julio Iglesias Zamora.

Por su parte, Jesús María Zabala Muguira, alias «Esmeril», fue presunto miembro del aparato logístico de ETA. Las fuerzas antiterroristas creen que asumió la responsabilidad de dirigir los grupos de reserva escondidos en Francia. Experto en electrónica, se encargó supuestamente de la fabricación y montaje de los componentes de los artefactos de los coches bomba.

Preocupación
Javier Arrieta Usunáriz/San Sebastián Cartas al Director El Correo 25 Septiembre 2003

Ante la sesión del Parlamento vasco de mañana me gustaría que algún grupo político considerara transmitir una preocupación al lehendakari. Aunque es posible que sea innecesario y él ya la haya contemplado en sus innumerables horas dedicadas a pensar y entrevistarse con tanta gente, y la haya incluido en algún anexo de su plan.

La preocupación se refiere a sus planes respecto a ETA una vez conseguida la libre adhesión a España. Tanto si la acepta como si no lo hace, el objetivo de ETA es la independencia y el socialismo para Euskadi. Así, nos encontraremos con que si de lo primero tendrán más o menos algo, y la perspectiva de un próximo paso, de lo segundo no divisarán nada. ¿Cómo tienen previsto plantearse una petición de ETA para, pongamos, la nacionalización de la banca y los medios productivos, la lucha contra la acumulación de capital por unos pocos, la eliminación de la escuela privada, etcétera? Si a ETA el resultado no le gusta y vuelve a hacer lo que ahora, ¿en qué situación estaremos?

Porque ya sabemos que a ustedes no les gustan las extradiciones ni la colaboración internacional para luchar contra ETA y aledaños. Porque además de ofrecer su apoyo moral a quienes están tan relacionados con ETA, les auxilian judicialmente y les financian con nuestro dinero. Porque todas las ideas son defendibles, y no habría manera de ilegalizar ni siquiera a ETA. Porque, en definitiva, los vascos sólo contaremos con ustedes para defendernos de cualquiera que nos quiera imponer algo. Y a mí, sus antecedentes me inquietan.

"EL TIEMPO NOS HA DADO LA RAZÓN"
El PP cree que la "cara de satisfacción de Otegi" deja claro cómo es la película de Medem
Los miembros del Partido Popular se negaron a participar desde un principio en el documental de Julio Medem. El resultado final de la película deja al PP y a ETA en el mismo nivel. Carlos Iturgaiz ha señalado que no ha visto la cinta, pero sí "la cara de satisfacción, los aplausos y los argumentos favorables que ha dado Otegi en esa película".
Libertad Digital  25 Septiembre 2003

El presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, ha recordado que el tiempo ha dado la razón al Partido Popular en la polémica por el documental de Julio Medem "La Pelota vasca". Iturgaiz dijo que todavía no ha visto la película, de la que la televisión pública vasca ha comprado los derechos, según informó La Razón. Sin embargo, afirmó que ha visto "una cosa, la cara de satisfacción, los aplausos y los argumentos favorables que ha dado Otegi en esa película"."Con lo cual, ya me deja claro cómo es la película", declaró en una entrevista concedida a radio Euskadi.

Iturgaiz recordó que los miembros del PP tuvieron oportunidad "de estar en esa película" y no accedieron a ello, según informa Europa Press. El político vasco no esconde su satisfacción por esta decisión: "Al final, el tiempo nos ha dado la razón, porque, cuando veo a Otegi la cara de satisfacción y los elogios a esa película y cuando veo que las primeras declaraciones del director de esa película es para llamar majadera a la ministra de Cultura, sin duda alguna, no me he equivocado al no participar".

El día de Ibarretxe
Pablo Sebastián Estrella Digital  25 Septiembre 2003

Mañana es el día en el que el lehendakari Juan José Ibarretxe hará público su proyecto para la reforma del Estatuto de Guernica en pos de un proyecto de Comunidad Libre Asociada al Estado español, de acuerdo con lo que ya se ha anunciado y se conoce del citado proyecto, que entra en clara colisión con el marco político y jurídico vigente en el País Vasco y con la propia Constitución Española.

Un proyecto que carece de un apoyo mayoritario en el Parlamento de Vitoria, salvo que cuente con los votos de la ilegalizada Batasuna, y que, sobre todo, no representa ni el sentir del pueblo vasco (que sí aprobó por el 90 por ciento de los votos emitidos el Estatuto de Guernica) y no cuenta ni mucho menos con un consenso generalizado y abrumador de la totalidad de la ciudadanía vasca. La que, al contrario, aparece dividida y enfrentada por causa de esta iniciativa que, lejos de ayudar y de facilitar una salida a la vigente crisis política del País Vasco, va a provocar nuevas rupturas en el seno de la sociedad vasca y mayores tensiones entre las instituciones de Madrid y Vitoria, así como entre los llamados partidos nacionalistas y españolistas en los niveles vasco y estatal.

La escapada soberanista o independentista que ha liderado el PNV en los últimos tres años tiene su origen en el proyecto nacional maximalista del PNV y de EA, y se ha acelerado ante el inevitable agotamiento del proceso de transferencias de las competencias autonómicas y de las cotas de autogobierno en la comunidad vasca. Lo cual le quita contenido a los programas y ambiciones nacionalistas de estos partidos y, en cierta manera, pone en entredicho su propia razón de ser y de existir una vez que se ha culminado el proceso de transferencias autonómicas.

Paralelamente, la crisis de identidad vasca y las aspiraciones de más autogobierno se han ligado al problema del terrorismo, a raíz de la fallida tregua de ETA y del fracasado Pacto de Estella, que en su día provocó una movilización ciudadana en contra de semejante pacto que acabó en ruptura frontal entre PNV y EA y los partidos estatales PP y PSOE, que acordaron la puesta en marcha del Pacto Antiterrorista. El que además de la lucha policial contra ETA y su entorno ha incorporado iniciativas políticas y jurídicas tan importantes como las que han facilitado el fin de la kale borroca (lucha callejera del entorno de ETA) y la ilegalización de Batasuna, que aún tiene pendientes recursos jurídicos y batallas políticas como las relativas al grupo parlamentario de la desaparecida Batasuna, hoy reconvertido bajo el nombre de Sozialista Abertzaleak.

Estos hechos y pactos enfrentados alcanzaron sus más altas cotas de tensión en las pasadas elecciones autonómicas vascas del año 2001 y en la ruptura flagrante del diálogo institucional y político entre los gobiernos de Madrid y Vitoria, lo que ha facilitado el alejamiento entre las dos partes y el diálogo de sordos y enfrentamiento que ahora se evidencia en el proyecto de Juan José Ibarretxe, que lejos de ayudar para recuperar el diálogo y la normalidad política abre una zanja de mayor calado y conduce la situación vasca hacia un callejón sin salida.

Y sorprende que sea el propio jefe del Gobierno vasco el motor de esta iniciativa, porque aunque pueda ser disparatada e irreal es más propia de un partido político que del jefe de un Gobierno que debería serlo de todos los vascos y no sólo de los nacionalistas. De ahí la gravedad añadida por parte del Ejecutivo de Vitoria, que implica a la primera institución autonómica en su proyecto de corte secesionista a la vez que devalúa el marco jurídico actual del Estatuto de Guernica, que es el que sustenta dicho gobierno.

En el Gobierno de Madrid se han cometido errores y proferido descalificaciones que han facilitado la tensión y la escapada de los nacionalistas hacia proyectos de soberanía. Pero en el PNV y en el Gobierno de Vitoria se ha ido mucho más lejos, hacia un camino imposible de transitar e implicando en la cabalgada a todas las instituciones vascas, lo que produce un conflicto nuevo y añadido.

En las últimas semanas parece que tanto el PNV (inmerso en el proceso de sucesión de Arzalluz) como el propio Ibarretxe han querido rebajar el tono y contenido de su desafío al Estado, como se vio en la presencia del lehendakari durante el festejo de la Constitución convocado por el Rey.

O como parece vislumbrarse en el calendario hoy más difuso sobre la puesta en marcha del citado Plan Ibarretxe. Pero los pasos que hoy se van a dar con la presentación del proyecto son, sin lugar a dudas, preocupantes para la unidad nacional y para la convivencia en Euskadi. Y, desde luego, de difícil retorno sin una previa crisis en el seno del PNV que afecte a sus actuales dirigentes. Y ello nos conduce a un escenario complejo, tenso e inestable, que no va a beneficiar a nadie y que empieza a tener efectos reflejos en Cataluña en vísperas de sus elecciones autonómicas.

Estamos, pues, ante un hecho grave y crucial en el que tienen toda la responsabilidad el lehendakari, su Gobierno y su partido, pero que merece una respuesta política inteligente y no ajena al diálogo democrático por parte del resto de fuerzas políticas vascas y españolistas en pos de una respuesta democrática que reconduzca la crisis vasca, y que en todo caso debería de estar marcada por la unidad de acción y criterio del PP y del PSOE. Algo hoy difícil de imaginar por causa de las tensiones políticas y electorales que existen entre ambas formaciones políticas y que en muchos de los casos están alimentadas por la intransigencia del Gobierno de Aznar y por ciertas políticas, como la intromisión en los asuntos internos del PSOE y el intento de destruir el liderazgo de Zapatero, o con políticas ajenas también al consenso nacional, como la del apoyo a la guerra de Iraq, el manejo partidario del poder judicial o el control exhaustivo de los medios de comunicación, que impide en la crisis vasca y en todo lo demás una acción y una respuesta desde posiciones democráticas y dialogantes marcadas por la unidad de los partidos más importantes en la vida nacional.

ETA ante la ONU
José Javaloyes Estrella Digital  25 Septiembre 2003

Sentar a ETA ante el debate de la ONU sobre terrorismo es suceso de enjundia mayor para la política española. Aunque se trata de un problema nacional, tiene alcance internacional por su propia y genérica condición terrorista; también, porque está en la médula de las razones y de los motivos que ha llevado al presidente del Gobierno a endosar, en términos tan absolutamente plenarios, el discurso y la acción del presidente de EEUU. Tanto ha endosado y tanto ha suscrito José María Aznar de la política de la actual Casa Blanca, que ha hecho propia la ideología de la seguridad preventiva norteamericana, aunque ésta vaya más allá de la prevención antiterrorista, incluso tomando el concepto de terrorismo en la más amplia de sus acepciones y sentidos. Por ejemplo, ¿por qué se consideran terroristas “todos” los ataques de la resistencia iraquí contra la ocupación militar norteamericana, tal como calificaban las autoridades alemanas los hechos de la guerrilla, durante la ocupación militar de Francia, las actuaciones de la Resistencia?

Más allá de que en las actividades de la resistencia nacionalista árabe contra las fuerzas ocupantes de Iraq se incluyan y colaboren terroristas de cepa islámica, afines o dependientes de Al Qaeda, parece clara la improcedencia de calificar de terroristas a todos los combatientes, a no ser que legitime y justifique tal calificación el simple hecho de incluir entre las razones de la guerra la “lucha contra el terrorismo” que el régimen baasista iraquí representaba. Eso es una pura petición de principio.

La idea de actuación preventiva contra el terrorismo, si se plantea honestamente, debe llevar aparejada otra: la de limitación del concepto aplicable a lo terrorista. Si cualquier cosa es susceptible de tildarse de terrorista, las acciones de guerra preventiva son aplicables a cualquier cosa: carecen de límite. Y eso es a todas luces inaceptable. La disciplina conceptual sobre el fenómeno terrorista es inseparable de toda exigencia de legitimidad para el uso preventivo de la fuerza. Lo otro sería tanto como consagrar la arbitrariedad y sustituir el propio modelo de seguridad internacional —que es el fin primordial de Naciones Unidas, como antes lo fue de la Sociedad de Naciones— por un principio de monopolio universal de poder, independiente de toda moral y limitado únicamente por situaciones de hecho: tendría siempre razón y dispondría de legitimidad suficiente para ejercer la fuerza aquella potencia que la alcanzara en medida suficiente para poderse sobreponer a la fuerza de las demás. Es la situación que actualmente define el poder de Estados Unidos.

Parece incuestionable que cuanto más graves son las materias, más necesarias resultan las precisiones y los matices. La obvia necesidad de evitar que el terrorismo golpee primero no puede conducir a la obvia monstruosidad de ensanchar al propio gusto y conveniencia los límites conceptuales de la violencia terrorista. El hecho de que, dentro de la ley, España no deba reparar en precio para acabar con el terrorismo de ETA no debe implicar tampoco, ni nacional ni internacionalmente, la firma de cheques en blanco para el ejercicio de la violencia preventiva. Otra cosa podría suponer tanto como el dar luz verde al terrorismo de Estado.    jose@javaloyes.net

"Pelota vasca"
Los falsos inocentes
Cristina Losada Libertad Digital  25 Septiembre 2003

Sesenta individuos y organizaciones han acudido en socorro de Julio Medem. Entre otras luminarias, Fernando León de Aranoa, Alex de la Iglesia, el Gran Wyoming, Manu Chao y Muguruza han firmado un papel en el que denuncian “el acoso político y mediático al que se ha visto sometido” el director. Pobre Medem, hizo una película “con la mejor intención” y ¡se le ha criticado! Pero, ¡qué atrevimiento! A los artistas no se les critica. Se contemplan sus obras, se escuchan sus razones y si no se les aplaude, se calla uno. De lo contrario, se vulnera su libertad de expresión, la cual significa para estos padres de la cultura, libertad para ellos y censura para quienes les critican. Se ve que los usos de las sociedades plurales y democráticas aún no han calado en ese espeso mundillo.

Tampoco ha calado de qué va “el conflicto vasco”. Meses atrás, unos actores que se las daban de valientes oponiéndose a la guerra en Irak, se acordaron de las víctimas del terrorismo sólo porque les obligó a ello la presión de la opinión pública. Enviaron al País Vasco a unos cuantos que participaron, con cara de miedo, en una manifestación contra ETA. Normal. Para manifestarse contra ETA allí hace falta más valor que para llamarles asesinos a los del PP, y ese valor se adquiere, en buena medida, comprendiendo lo que pasa, lo que está en juego. Pero eso es algo que los sesenta principales no pueden o no quieren entender. A pesar de que, según dicen en el documento con grimosa cursilería, “es saludable y positivo que la actividad cultural se adentre en los recovecos de la realidad”.

Pero, ¿qué recovecos, si no ven la montaña de realidad que tienen delante? ¿Cómo es posible que a estas alturas alguien, aunque sea crítico de cine, crea que en el País Vasco hay un conflicto de odios, en el que unos matan y otros anhelan venganza, y que por eso se niegan a dialogar y no se soluciona el “puto problema”? Visión que es, en bruto, la que tiene el propio Medem: dos polos generadores de odio, ETA y el gobierno de Aznar. ¿Y antes de Aznar, qué? No lo ha dicho Medem, que tampoco parece saber qué pasaba antes de que la malvada prensa de Madrid “criminalizara” al nacionalismo vasco, tremenda injusticia ésta que le movió a hacer la película.

Así que ignora o quiere ignorar que, en general, la prensa de Madrid permaneció durante años ciega, sorda y muda a lo que estaba pasando en el País Vasco y, en especial, ante las víctimas. Y que tuvieron que ser éstas y los vascos amenazados y marginados, los que dijeron ¡basta ya! Y los que pusieron al descubierto la raíz totalitaria del proyecto nacionalista. Porque eso es lo que se ventila allí: la lucha entre un proyecto totalitario y un proyecto democrático. Y esos son los dos polos: el Pueblo mítico, uniformizado, homogéneo, que se quiere imponer bajo la amenaza del terror, y la sociedad de ciudadanos, plural y heterogénea, que se defiende.

Medem puede hacer la película que le dé la gana. Hasta puede hacer una de apología de la ETA. Y atenerse a las consecuencias, claro. Lo que no puede hacer es darnos gato por liebre y que nos lo traguemos sin rechistar. Fernando Savater, uno de los que no quiso estar en el filme, declaró a La Voz de Galicia: “No me fiaba de sus planteamientos. Primero, porque nunca he creído que tenga el mismo derecho el que mata que el que no mata. Es como si la hace sobre los campos de concentración y habla el Gauleiter que dirige el campo y también el judío y luego dicen que no toman partido”. No todas las voces son iguales, no todas las ideas políticas son aceptables. La neutralidad es la forma, y la rendición, el fondo del mensaje. Otegui dijo que la película reflejaba bien “que el diálogo es la solución”. El diálogo al estilo Otegui es el de los atracos: dame la cartera o te rajo. Medem y sus compis están por soltar la cartera, porque piensan que va a manos de colegas. Por de pronto, su película ya ha encontrado amigos con pasta: la ETB, esa que no tenía hueco para los anuncios de las víctimas del terrorismo, y Canal+. Esos sí que son los recovecos de la realidad. Menudos falsos inocentes.
 

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