AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 3 Octubre  2003
Memoria de España
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 3 Octubre 2003

Ibarretxe o el españolismo parasitario
Julián Lago La Razón 3 Octubre 2003

Que Ibarreche quiere hablar
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 3 Octubre 2003

Terapias contraindicadas
Aleix Vidal-Quadras La Razón 3 Octubre 2003

¿Cuándo expedientará Blanco a Elorza
EDITORIAL Libertad Digital  3 Octubre 2003

La cantinela del diálogo
Antonio Jiménez La Razón 3 Octubre 2003

La extraña libertad
Editorial El Ideal Gallego 3 Octubre 2003

Personas y pueblos
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 3 Octubre 2003

Suspensión nacionalista
Cartas al Director ABC 3 Octubre 2003

El PP exige a Ibarreche explicaciones por los contactos del PNV con ETA, que Acebes confirma
J. Arias Borque / Redacción - Vitoria / Benidorm.- La Razón 3 Octubre 2003

Sanz cree que la propuesta de Iglesias muestra la locura del PSOE en toda España
Libertad Digital 3 Octubre 2003

Memoria de España
Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 3 Octubre 2003

ME cuentan que la serie de carácter histórico que emitirá a primeros de año TVE y que versará sobre la construcción paciente e ininterrumpida de este viejo alfoz patrio llamado España abordará la génesis y desarrollo de nuestra Nación acabando con los mitos nacionalistas que desde hace algunos años se vienen manejando con el fin de construir realidades nacionales a costa de lo que sea. Menuda provocación. Eso es echarle cojones a la cosa.

Pretender escribir en imágenes la historia de un reino y hacerlo sin atender los trinos cantonales de aquéllos que creen tener más esencia que nadie en el ADN espiritual es una labor que va a despertar no pocos rasgamientos de vestiduras. Pedirán la dimisión y procesamiento penal del director general -átate los machos, José Antonio, querido-, declararán «persona non grata» al autor del guión, movilizarán a sus espectadores afines con la misión concreta de inundar de protestas los medios de comunicación controlados por ellos y pedirán a columnistas relamidos que manifiesten su sonoro cabreo por ignorar realidades nacionales de espeso abolengo.

Hablar de España con normalidad es una tarea casi hercúlea que aboca a su autor a ser objeto de una despiadada crítica: decir la verdad acerca de una realidad manoseada por aquellos que dedican las veinticuatro horas del día a inventarse la historia supone enfrentarse a la calificación, como mínimo, de rancio. Es rancio hablar de España en otros términos que no sean los de «realidad plural» o «conjunto de naciones»: la nación más vieja de Europa no puede jactarse de conformar un entramado social de voluntades compartidas a menos que asuma ser tildada de invento artificioso.

LOS españoles -los que nos tenemos por tales- que no tenemos la suerte de ser catalanes, vascos o gallegos no pasamos de ser una cuadrilla de apátridas: para los nacionalistas efervescentes sólo existen como nación los territorios mentados, con lo que los demás debemos ser marcianos o algo así. Si la serie de televisión que se anuncia y que firma alguien del prestigio probado de Fernando García de Cortázar se atreve a contar el devenir de este suelo patrio sin atender a los requerimientos particulares de los nacionalistas, conflicto habemus.

Es políticamente incorrecto hablar de España. Su mismo nombre está prohibido en las televisiones del mítico Aitor o del consuetudinario Jordi: la Vuelta Ciclista a España es sencillamente «La Vuelta» en los medios controlados por los nacionaloides, de la misma forma que la Liga Nacional de Fútbol es la «Liga Estatal» o el pronóstico del tiempo en España es «el tiempo en el resto del Estado». Sólo es una forma de hablar, dicen, pero todos sabemos que no sólo es una forma de hablar. Es una forma de negar las realidades a través de la lengua: lo que no tiene nombre, sencillamente, no existe.

LA mitología es siempre necesaria en quienes tienen que justificar un periodo constituyente en el imaginario colectivo. No hay nada como un mito; más aún si es un mito herido. Así se construyen naciones mucho más fácilmente: que se lo digan a quienes inspiran las obras de tipos como Medem y otros pájaros de vuelo bajo. La nación española está construida sobre no pocas cenizas guerreras y sobre aún más heridas vecinales, pero representa la voluntad constante de un colectivo lo suficientemente tozudo como para haber soportado la inclemencia de tormentas sedicentes. En una de ellas estamos y nada indica que antes o después escampe. Aún así, la serie del profesor García de Cortázar habrá de ser un paraguas efectivo contra las lluvias ácidas, tan corrosivas ellas. Sólo que al autor le espera un gólgota de espinoso trazo. ¡Hablar de España en una serie histórica sin desplazar el centro a la mitología nacionalista!: cuidado, Fernando, cuidado...

Ibarretxe o el españolismo parasitario
Julián Lago La Razón 3 Octubre 2003

¿Acaso el Athletic de Bilbao no es el único equipo de fútbol en que todos sus jugadores son españoles?, que dice con frecuencia Anson, y no se trata de ninguna «boutade». Pues eso, que también Ibarretxe lleva dentro un español como la copa de un pino, quizá porque tiene un sobrino torero, pese a lo que a primera vista nos parezca su extravagancia, su plan, o lo que sea, que no sabemos muy bien. Dicho más claro, si ustedes analizan fríamente su proclama soberanista, y no se distraen con la escenificación, concluirán que la mayor reafirmación de la nacionalidad española es admitir la doble condición de vasco y de español, sin dejar de ser a la vez ni una cosa ni otra, lo cual es ya todo un reconocimiento, tan estrecho como se pone el personal nacionalista con esas cosas.

Puestos a inventar más historias, que es lo propio del nacionalismo vasco, Ibarretxe va y se inventa un cosoberanismo sui géneris, de señorita Pepis, sin precedente en ninguna parte del mundo, con doble nacionalidad y doble residencia, vía el empadronamiento obligatorio en Euskadi, se sea nacionalista o no, que ahí es donde está el truco de ese embarazo del que habla Arzallus. O lo que es igual, lo mismito que en su día ya pretendió Milosevic con la Gran Serbia, que acabó como el rosario de la aurora.

Así que ojo al Cristo que es cera, que Ibarretxe se sentirá todo lo vasco que se sienta, pero a lo que no parece dispuesto, ni de coña, es a renunciar a su españolidad, aunque luego sostenga que su proyecto se inspira en el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, cosa que resulta más falsa que el beso de Judas. Cierto es que los portorriqueños viajan con pasaporte USA, pero ahí se acaba todo, porque, si un portorriqueño pretende trabajar en Wisconsin, por caso, ha de obtener el permiso estadounidense de residencia, lo cual se asemeja al proyecto vasco lo que un huevo a una castaña.

De modo y manera Ibarretxe, malgré lui, se considera español, al menos un poco, porque de lo contrario habría reclamado una única nacionalidad vasca, en lugar de amarrarse al cordón umbilical del Estado, que miren que a los nacionalistas les gusta disfrutar de sus infraestructuras, autopistas, aeropuertos, telecomunicaciones, puertos y demás servicios. De donde se deduce que el secesionismo de Ibarretxe, con el que tanto ha pretendido acojonarnos, no pasa de ser un proyecto de españolismo parasitario pero camuflado, aunque, eso sí, reclame entre otras ocurrencias una Justicia propia para juzgar a los presos etarras o, con más precisión, para no juzgarlos.
 
O sea, que Ibarretxe de lo que va es de listillo, de gorrón, por lo que el Gobierno no debería anunciar tantos recursos, y menos ocurrírsele acudir al artículo 155 de la Constitución, que es lo que ellos quieren, sin aplicarles su propia medicina, el jarabe de palo, digo de pelas, que a los nacionalistas lo que les priva es el gratis total, aunque venga de la cosa opresora.

Que Ibarreche quiere hablar
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 3 Octubre 2003

Este tipo, Ibarretxe, que se cree muy importante porque le hacen caso en su casa, se cree que puede ir por la vida pidiendo diálogo igual con Otegui que con Aznar. Y como el hombre da lo que da, interpreta que la ausencia de carcajadas es que se admiten sus propuestas. Pero no: Ibarretxe no va a hablar con Aznar porque Aznar no habla con quienes trazan un Plan para separarse de España.

Ibarretxe tiene un truco muy divertido: dice lo que le da la gana, da patadas en la boca a quien quiere, y, luego, cuando le llegan las críticas, dice «no, no, si yo lo que quiero es dialogar». Oiga: ¿se ha creído que los demás somos idiotas?

Este tipo del que no se conoce propuesta sensata, ve que su Plan camina hacia el fracaso y anda ahora con la cantinela de «hablar». Es como el ejemplar ése que pusieron en Telemadrid después de sus distintos fracasos, que, después de no enterarse de nada, se arrodilla ahora diciendo que él no sabía qué hacía, coartada estúpida, pensada para que cuando le echen vaya de mártir por la vida hablando de «independentxia» desde la Asociación de la Prensa: oye, tontón, que a ti y a tu equipo no te van a echar por la Libertad de Expresión, sino no dar ni golpe (y te van a echar gobierne el PSOE-IU o el PP; así se escribe vuestra historia).

Jiménez Alemán e Ibarretxe piden diálogo, como los peces sin aire. En el caso del primero, es mejor no decir nada. O no preguntar más que, si acaso, se puede saber por qué llegó allí y quién le puso. En el caso del segundo, su caradura es más flagrante: está despreciando al Gobierno, a los partidos más importantes de este país, a la Constitución, al Rey y, en mitad de la película, dice que quiere dialogar ¿Se puede saber de qué? Porque si es de esa ocurrencia que ocupa tantas páginas del «Abc» no tenemos ningún interés. Por eso «La Razón» da lo justo.

Terapias contraindicadas
Aleix Vidal-Quadras La Razón 3 Octubre 2003

Un destacado dirigente del PNV explicaba hace pocos días las bondades del Plan Ibarretxe en una tertulia radiofónica de alcance nacional mediante el siguiente símil médico: las enfermedades presentan síntomas y obedecen a causas; en el caso del conflicto vasco, la patología es el terrorismo, su manifestación la violencia y su origen el problema no resuelto de la soberanía de Euskalerría. Si se produce una infección, ilustraba a su audiencia el portavoz nacionalista, el dolor y la fiebre se tratan con analgésicos y antipiréticos, pero estos fármacos no curan, tan sólo alivian sin acabar con el foco de la molestia, para lo que se necesita el antibiótico adecuado. De la misma forma, la acción judicial y las medidas policiales combaten a ETA, pero no se dirigen a la raíz de la cuestión, por lo que la tragedia se prolongará indefinidamente mientras no se tenga el valor de ir hasta el núcleo mismo del contencioso secular entre el pueblo vasco y España. El antibiótico requerido para eliminar el bacilo terrorista es, obviamente, el Plan Ibarretxe, y toda resistencia al mismo demuestra una preocupante falta de comprensión de la verdadera naturaleza del asunto.

Como todas las analogías, hay que tomar ésta con las debidas precauciones y un somero análisis de su significado y de sus implicaciones ponen al descubierto de inmediato su carácter falaz. De acuerdo con el razonamiento peneuvista, un plan que establezca un marco institucional y político que coincida con el exigido por ETA calmará sus ansias asesinas y los vascos podrán por fin vivir en paz. Una vez inyectado el antibiótico preparado por el lehendakari en las venas euskéricas el agente patógeno batasuno perderá su virulencia. Pero si el instrumento del que se vale ETA para alcanzar sus objetivos es el crimen organizado y se le demuestra que semejante método es eficaz, lo que se está haciendo en definitiva es consagrar las bombas y las pistolas como herramientas legítimas de reivindicación política, abriendo irreversiblemente el camino a la barbarie y liquidando toda posibilidad de convivencia civilizada. En otras palabras, el pretendido antibiótico no es tal, sino una sustancia estimulante de la letalidad del microorganismo agresivo.

Además, la ceguera de Arzalluz y sus acólitos les impide ver que, si su estrategia diera fruto, los siguientes en la lista de los matarifes son ellos. En un País Vasco desprovisto de la protección del Estado democrático español y de la Unión Europea, la cuadrilla marxista-leninista capitaneada por Otegi y sus compañeros de la banda procedería a imponer a sangre y fuego su modelo socio-económico colectivista, habida cuenta de su éxito previo al conseguir la secesión de España mediante el secuestro, la extorsión y el tiro en la nuca. Por tanto, hay terapias tan contraindicadas que se llevan por delante incluso al facultativo que las aplica.

¿Cuándo expedientará Blanco a Elorza?
EDITORIAL Libertad Digital  3 Octubre 2003

José Blanco, el secretario de organización del PSOE, abrió un expediente disciplinario a Cristina Alberdi por “seguidismo del PP” en la cuestión nacional, por criticar la radicalización del PSOE y por denunciar los manejos de Rafael Simancas y Ruth Porta en la FSM, así como sus patrañas –amparadas por el propio Blanco– sobre la “trama inmobiliaria”. Como dijo Alberdi, no es propio de un partido democrático perseguir a quienes discrepan de la línea política de la Ejecutiva. Aunque es cierto que, una vez fijada una “línea oficial”, los militantes de un partido deben acatarla por imperativo de la lealtad –o al menos no criticarla en público–, no es menos cierto que esa “línea oficial”, cuando afecta a cuestiones de capital importancia como son el modelo de Estado o las alianzas estratégicas con otras fuerzas políticas, debe fijarse en un Congreso extraordinario. Algo que, por cierto, también exigió Alberdi, quien afirmó que el modelo de Estado del PSOE no podían decidirlo “cuatro barones que se reúnan con Rodríguez Zapatero”, porque “esa no es una forma de actuar democrática”.

Con todo, todavía podría comprenderse –aunque sería difícilmente defendible desde el punto de vista de la democracia interna que la Constitución exige en el funcionamiento interno de los partidos– que Blanco y Zapatero hayan arremetido contra Alberdi si al menos existiera en el PSOE una “línea oficial” coherente y claramente definida en las principales cuestiones de la política nacional. Nada más lejos de la realidad sin embargo: la dirección del PSOE defiende ahora el déficit cero ma non troppo –algo así como defender las circunferencias “no demasiado redondas”– mientras mantiene abierto un recurso de inconstitucionalidad contra la ley que lo consagra. Pretende ganar el voto del centro y, al mismo tiempo, se muestra dispuesto a pactar con Izquierda Unida –el partido de Madrazo– casi a cualquier precio cuando es necesario completar alguna mayoría. Acusa –sin fundamento– al Gobierno de subir los impuestos y, al mismo tiempo, se opone a la supresión del Impuesto sobre Sucesiones. Critica la inseguridad ciudadana y, al mismo tiempo, propone suprimir la Guardia Civil...

Puede entenderse –aunque no justificarse– que Zapatero deje obrar a Maragall en Cataluña como una especie de virrey independiente para proponer auténticos disparates incompatibles con la Constitución, aprovechando la turbia estela de Ibarretxe. Al fin y al cabo, Maragall es un peso pesado dentro del PSOE y Zapatero le debe a él –también a Balbás y Tamayo– la secretaría general. Y además, en Cataluña hace ya más de veinte años que dejó de existir el terrorismo nacionalista, por lo que los catalanes, aun a pesar del asfixiante atmósfera impuesta por los gobiernos de CiU, todavía pueden elegir libremente. Sin embargo, lo que resulta realmente incomprensible e injustificable es que Zapatero se obstine en negarse a pactar una estrategia común con el PP en el País Vasco. Es más, remitiéndonos a los hechos, podría decirse que la única “línea oficial” de Zapatero y su Ejecutiva es marcar todas las distancias posibles con el PP. Precisamente y, sobre todo, en la cuestión nacional; donde, desde Estella y desde la Declaración de Barcelona, ya no queda “tierra de nadie” donde fijar una posición “independiente”, pues los nacionalistas la han ocupado toda, traspasando los vascos incluso la frontera que separa la legalidad de la ilegalidad.

No se puede llegar a acuerdos contra la hegemonía nacionalista en las corporaciones locales y, al mismo tiempo, desvirtuarlos –como hace Javier Rojo– en las Juntas de Álava. No se puede estar contra el plan Ibarretxe y seguir insistiendo en una inexistente equidistancia entre la legalidad y la ilegalidad que sólo beneficia a los nacionalistas. No puede haber margen para “proyectos diferentes” –como reclama Rodolfo Ares, el portavoz del PSE-EE– mientras no esté garantizado lo esencial. Y, sobre todo, no tendría que haber sitio en el PSOE para gentes como Odón Elorza, quien “vomita” cuando hablan Redondo Terreros, Gotzone Mora o Rosa Díez –a quienes jamás igualará en talla política y humana– mientras presume sin pudor de que ofreció las mejores concejalías del Ayuntamiento de San Sebastián a Román Sudupe (PNV) –quien, por cierto, lo ha desmentido–, en lugar de ofrecérselas a María San Gil (PP). ¿Cuándo se decidirá José Blanco a abrirle a Elorza otro expediente como el que le abrió a Alberdi? ¿Es que acaso son imprescindibles este tipo de personajes en el PSE? ¿O es que, en realidad, el único “crimen político” imperdonable en el PSOE es coincidir en lo necesario y evidente con el PP?

La cantinela del diálogo
Antonio Jiménez La Razón 3 Octubre 2003

No entiendo la insistencia del PSOE en defender una alternativa propia contra el desafío separatista del PNV cuando parece que comparte con el PP y el Gobierno su oposición total al citado plan. Aunque en Ferraz siguen sordos, acierta una vez más N. Redondo Terreros al demandarle a los suyos una generosidad sin límites y desprovista de interés partidista y electoral, en este asunto. Ante la ofensiva nacionalista no caben medias tintas ni componendas; sólo la firmeza y unidad, sin fisuras, de populares y socialistas puede hacer desistir a Ibarreche de la locura en la que quiere meternos. Zapatero tendrá que explicarnos cómo se «recupera la unidad de todos los demócratas contra ETA y se abre un amplio diálogo institucional para ampliar el Estatuto de Guernica», cuando una parte de esos demócratas sólo quiere hablar de romper la Constitución y liquidar el Estatuto. El voluntarismo del máximo dirigente socialista no está mal para un titular de periódico, pero no deja de ser un mero e inútil ejercicio de pirotecnia política que choca con la huida hacia adelante de Arzalluz e Ibarreche, quienes únicamente aceptan el diálogo del desistimiento y de la rendición del Estado ante su plan independentista. Todo lo demás son ganas de marear la perdiz y justificar las esperanzas de los que aún creen en los milagros imposibles.

La extraña libertad
Editorial El Ideal Gallego 3 Octubre 2003

Después de que el PNV haya recurrido al lema “Good bye, Spain” para su campaña independentista (millones de españoles se ha sorprendido de su ignorancia, pues siempre habían creído que así se despedían los ingleses y no los vascos), hay que admitir como normal que el consejero del Justicia del Gobierno de Vitoria sea capaz de asegurar sin ruborizarse que la sentencia del Tribunal Supremo que anula los acuerdos del Parlamento autonómico que impedían disolver el grupo de Batasuna está dictada por el PP. Tanto vivir en la mentira, tanto alimentarse de la falsedad, lleva a pensar que las ensoñaciones forman parte de la realidad, mejor dicho, son la auténtica realidad.

El principio de la división de poderes, más antiguo que el propio PNV, no existe para Joseba Azkarraga, lo que hace pensar que quienes sean juzgados por la “futura” Justicia vasca tendrá muy pocas posibilidades de ser declarados inocentes sin han sido acusados de un delito político, esa figura penal que se lleva tanto en las dictaduras. Pero los nacionalistas no son los únicos que están presos de la confusión; el socialista Odón Elorza, alcalde de San Sebastián, presume de que ofreció al partido de Xabier Arzalluz varias concejalías y que está dispuesto a asumir el “coscorrón” que le dé la dirección de su partido. La confesión del primer edil donostiarra no se puede considerar una acto de valentía -tampoco lo fue su propuesta al PNV- sino una estupidez, que hace pensar que las confusiones en el País Vasco no se limitan al idioma, sino que alcanzan al concepto de libertad, un valor que no se debe enseñar en las ikastolas.

Personas y pueblos
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 3 Octubre 2003

SE QUEJA Eguíbar crispado -perdón por el pleonasmo- de que ahora resulta que sólo hay individuos, y denuncia en el Parlamento vasco que algunos quieren engañarnos con la idea de que no hay pueblos, sólo personas. En el preámbulo de la iniciativa nacionalista para descoyuntar la convivencia y cargarse la democracia, se dice que los vascos somos un pueblo desde tiempo inmemorial. Lo cual no es decir nada; o peor, porque si no hay memoria de cuándo se es un pueblo es que uno no se acuerda, mala cosa, o, sencillamente, no se atreve a poner una fecha para que no se la enmienden; peor aún. En cualquier caso, se establece lo de pueblo como valor dominante frente a, por ejemplo, ciudadanos, personas etcétera.

El ultranacionalista Eguíbar -que llama por su nombre al jefe de los etarras en comisión de servicios en el Parlamento vasco y por el apellido a los socialistas y a los del PP-, se queja de que haya personas, sólo personas, y que se quiera presentar como una fatalidad el hecho de nacer en un sitio o en otro. Hombre, no conozco a nadie que haya hecho un esfuerzo especial por nacer en Hernani. Nadie ha estudiado cinco años de carrera o ha hecho dos masters en tres idiomas para nacer donde ha nacido, nadie ha negociado desde el seno materno con la madre un lugar de nacimiento; más bien, a todos nos han nacido en un sitio, como podían habernos nacido en otro, y a partir de este hecho aleatorio hemos buscado nuestros afectos: en la lengua, en el paisaje, en los olores, en las personas con las que compartimos los mismos valores, aunque hayan nacido en la otra punta del mundo, o en la manada; fuera de la cual parece que hace mucho frío para algunos. Es estadísticamente probable que uno le tenga cariño al lugar en el que le nacieron, pero es también posible que uno se enamore de otra tierra lejana y haga de ella la patria de sus vacaciones, de sus viajes, de sus afectos. Hay gente nacida tierra dentro que encuentra una inefable sensación de paz con sólo pensar que sus cenizas serán aventadas en la mar cuando le den el finiquito.

Es comprensible que uno aprecie la tierra en la que nace, pero no parece lógico establecer toda su escala de valores como una consecuencia fatal del lugar de nacimiento ni, por supuesto, hacer de ella una forma de agresión a los otros, que a lo peor han nacido en el mismo pueblo. En ese sentido, es posible que uno maldiga haber nacido en un país donde se aniquila de forma industrial a los judíos y que hubiera elegido en cambio Siena para nacer en pleno Renacimiento, de haber sido esto posible. En fin, que el descubrimiento de la persona como centro de la vida social es el resultado de un complejo proceso de evolución y de progreso a lo largo de la historia, que la definición del individuo como centro del universo, como protagonista de la historia gracias a sus cualidades, a su genio subjetivo, es algo que debe alegrarnos, y que el establecimiento de la persona como depositaria de valores de convivencia que le permitan vivir armónicamente con quien no piensa como él, es el resultado más acabado de la democracia; el mejor de los sistemas que conocemos.

Frente a esto hay quien prefiere el calor de establo, el rebaño gregario, la manada, o la tuna perpetua como forma de ahorrarse tener que tomar decisiones, como medio para evitar el riesgo de equivocarse o acertar en solitario. Allá él. La palabra pueblo ha sido blandida de tal manera históricamente que da repelús oírla: en su nombre se han cometido los mayores exterminios contra... las personas realmente existentes. Pero es que incluso los nacionalistas que se quejan -perdón por el pleonasmo- tienen que saber que, incluso para hacer cuadrilla, hacen falta individuos.

Suspensión nacionalista
Cartas al Director ABC 3 Octubre 2003

La suspensión de la autonomía en Irlanda del Norte, cuyo proceso, tan distinto del nuestro, es citado en falso por los nacionalistas vascos como paradigma, se ha producido ya en varias ocasiones. En las Vascongadas nadie deseamos la aplicación de artículo 155 de la Constitución; es preferible la alternativa democrática, salvo, al parecer, para los nacionalistas, y a los hechos me remito: su reguero de provocaciones viene desde el lacerante acuerdo político tripartito ETA-PNV-EA y el simultáneo Pacto de Estella, que precisamente dedica la primera mitad de su texto a mencionar sesgadamente el asunto norirlandés. La amplia familia nacionalista, en la que ya está incluso IU, en su hipótesis de trabajo, nada tendría que perder con la suspensión de la autonomía, ya que está férreamente agarrada a toda forma de poder y, por el contrario, ganaría en amplias dosis de victimismo y frustración, su mejor combustible para otros 25 años de reivindicaciones, sin contar, además, que supondría la gran excusa de la banda criminal para seguir matando.

En los últimos cinco años la colección de abusos, despropósitos y ofensas del nacionalismo instalado contra el resto de la sociedad vasca, contra la española en su conjunto, contra las instituciones que no controlan y contra las leyes es ya de un volumen considerable... Parece como si se tratara de un tarro de cristal que se va llenando de canicas y está a punto de desbordarse. La cuestión es si el Parlamento de Vitoria no estará agotando la paciencia de la mayoría y la resistencia del frágil vidrio, sobre todo si tenemos en cuenta que aún falta por añadir alguna de las canicas de Atucha, Ibarreche y Arzallus.    Fernando Sánchez. Bilbao

El PP exige a Ibarreche explicaciones por los contactos del PNV con ETA, que Acebes confirma
J. Arias Borque / Redacción - Vitoria / Benidorm.- La Razón 3 Octubre 2003

Los populares vascos instaron en la mañana de ayer al «lendakari» a que explique «en el Parlamento de Vitoria las informaciones sobre unos presuntos contactos del portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, con la dirección de la banda terrorista ETA, con el fin de conseguir una declaración de tregua y asegurar así un apoyo de Batasuna al Plan Ibarreche y un escenario de ausencia de violencia que favorezca el impulso de la propuesta secesionista de Ibarreche».

El diputado Carlos Urquijo presentó para su aprobación en la Mesa de la Cámara de una pregunta para respuesta oral en Pleno en la que se hace eco de las informaciones publicadas por LA RAZÓN en las ediciones del 31 de septiembre y 1 de octubre, en las que se destapa los contactos fluídos que el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, han mantenido a través de un correo, así como las del Partido Nacionalista Vasco a través de su portavoz, Joseba Eguibar, con la cúpula de la organización terrorista.

Desde la formación popular consideran que si el Ejecutivo vasco reconoce estos contactos, «la postura del Gobierno de Ibarreche sería una humillación para las victimas de ETA, para el conjunto de la sociedad y un fraude para la democracia porque pone al Estado de Derecho a los pies de los terroristas.
Estas informaciones sólo confirmarían la actual alineación del Ejecutivo y del PNV» con la banda terrorista ETA, así como «la asunción por su parte de los objetivos políticos de la organización terrorista».
En la iniciativa planteada, el diputado popular recuerda las palabras del presidente del PNV, Javier Arzallus, durante el Alberdi Eguna, en las que afirmó que «hay que dialogar con todos, también con ETA».

«No es novedad»
Por su parte, el ministro del Interior, Angel Acebes, aseguró ayer que «no es ninguna novedad» que el portavoz del Gobierno vasco mantenga contactos con el jefe de ETA, ya que «cada vez que el PNV habla con Batasuna está hablando con el partido de ETA».

Acebes se pronunció en estos términos haciéndose eco también de la información publicada por LA RAZÓN.
El ministro hizo estas declaraciones en Benidorm tras presidir el acto de celebración del Día del Cuerpo Nacional de Policía, en el que se tuvo un especial recuerdo para los agentes que participaron en la seguridad tras los atentados perpetrados por ETA el pasado mes de julio en Alicante y en Benidorm. «Cada vez que se habla con ellos ¬en referencia a Batasuna¬, se dialoga con ellos o se acuerdan o se buscan pactos, lo que se está haciendo es hablar con ETA. Por lo tanto no es ninguna novedad aunque es igualmente negativo y perjudicial para todos», dijo Acebes. El ministro calificó de «perjudicial» estos diálogos para la lucha contra el terrorismo y para la «convivencia», ya que el Gobierno vasco comparte «objetivos comunes» con la organización terrorista.

Además, acusó al PNV de darle a la organización terrorista ETA un «calendario», que era «lo que venía pidiendo», lo que consideró «un profundo error» y «justo lo contrario de lo que hay que hacer».

Por último, lamentó que el PNV «no haya estado a la altura de las circunstancias» cuando «lo han estado todas las instituciones del Estado de Derecho: el Gobierno, las Fuerzas de Seguridad, el Supremo y el Tribunal Constitucional».

QUIERE UNIR PAÍS VASCO, NAVARRA, ARAGÓN Y LA RIOJA
Sanz cree que la propuesta de Iglesias muestra la "locura" del PSOE en toda España
El presidente de La Rioja ya ha contestado a la curiosas propuesta del presidente de Aragón de crear una euro-región con País Vasco, Navarra, Aragón y La Rioja con capital en Zaragoza. Es decir, Iglesias quiere una macrocomunidad que maneje los recursos del valle del Ebro y que además no está reñida con la propuesta de Maragall de reeditar la Corona de Aragón.
Libertad Digital 3 Octubre 2003

Marcelino Iglesias y Pascquall Maragall se acercan en sus tesis para descalificar cualquier iniciativa del Gobierno en cuestiones como el Plan Hidrológico Nacional y el AVE. Además, han decidido plantear curiosas iniciativas para crear lo que llaman ellos "euro-regiones" que reediten de alguna manera la Corona de Aragón o se anexionen el Reino de Navarra. Este jueves, el presidente de Aragón decidió que lo mejor era la unión de las comunidades de la Ribera del Ebro más el País Vasco para que aporten a Aragón su riqueza natural e industrial, de manera solidaria, y se apropie del río Ebro en exclusiva, como de hecho ya hace en su argumentación contra el PHN.

De momento, el presidente de La Rioja, Pedro Sanz, ya le ha respondido. "Es una barbaridad; una muestra más del proceso de locura en el que está inmerso del PSOE en cada uno de los territorios de España". Desde la convicción de que las cuatro comunidades deben tener una estrategia conjunta para desarrollar sus comunicaciones, la alta velocidad o su comercio, Iglesias planteó la fórmula de la euro-región como una herramienta idónea para la defensa de esos intereses compartidos. Una idea, según Iglesias, concebida como "grupos de presión en Europa", que "en ningún caso romperían la unidad de los Estados".

Según el presidente socialista, la entidad tendría además a Zaragoza como "la capital más importante" de un proyecto logístico "que estamos desarrollando y que tiene la ambición de distribuir y abarcar toda esta área del valle del Ebro". Sin embargo, desde La Rioja no se ven así las cosas. Para Sanz, "las euro-regiones no entran dentro del proyecto constitucional ni europeo". "Lo que sí compartimos es una cooperación leal y efectiva entre comunidades autónomas, como de hecho venimos haciendo, y que se materializa, por ejemplo, en centros tecnológicos agrícolas donde Aragón y La Rioja intervienen", añadió. Al contrario de lo que opina Iglesias, Sanz considera que macro-regiones como la planteada "llevarían sólo a la crispación entre unos y otros". Una dirección que el presidente riojano juzga errónea "en un momento donde hay que apostar por Europa, por España y por cada comunidad".

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