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Recortes de Prensa     Martes 7 Octubre  2003
UNA RESPUESTA GLOBAL
Editorial ABC 7 Octubre 2003

ETB, en la diana
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 7 Octubre 2003

El empate
Ramón Pi El Ideal Gallego 7 Octubre 2003

Villar: «El Plan Ibarreche es un proyecto aldeano apoyado por pesebreros»
L. R. N. - San Sebastián.- La Razón 7 Octubre 2003

El Foro Ermua califica a Atutxa de «presunto delincuente»
J. J. S. / M. A. ABC 7 Octubre 2003

El PP acusa a Atutxa de rozar la «complicidad» con Batasuna en el Pleno
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo

Siria, santuario terrorista
EDITORIAL Libertad Digital  7 Octubre 2003

 

UNA RESPUESTA GLOBAL
Editorial ABC 7 Octubre 2003

EL desafío planteado por el plan Ibarretxe a la sociedad supone un reto político de primer orden que los partidarios de la convivencia constitucional no pueden echar en saco roto ni limitar, en sus respuestas, a la retórica convencional. Se trata de un proyecto de tal calado -nada menos que un plan secesionista destinado a romper el modelo de Estado que, con indiscutible éxito, rige la vida nacional desde 1978- que necesita de la más escrupulosa atención para, sin desaplicación alguna, responder con toda la fuerza de las convicciones democráticas en todos los terrenos en que cabe plantear la batalla política.

Por ello, y además del mantenimiento de la vía policial en la lucha contra el terrorismo y de la firmeza jurídica ante la deriva de desobediencia de las leyes emprendida desde las instituciones autonómicas vascas, resulta imprescindible promover un proyecto global de idéntica envergadura al del nacionalismo, en el que los ciudadanos partidarios de la armonía constitucional puedan reconocerse ante el escenario electoral previsto para 2005 en el País Vasco. Un proyecto que debe empezar hoy mismo, mediante la puesta en pie de un programa de consenso en el que, al margen de sus formulaciones concretas, que tiempo habrá para discutir, las fuerzas no nacionalistas puedan ofrecer un discurso homogéneo capaz de aglutinar el descontento y rechazo que el plan soberanista provoca en amplios sectores de la sociedad del País Vasco.

Ese plan alternativo implica, en primer lugar, una amplia exposición a las fuerzas y agentes sociales del significado real del proyecto Ibarretxe, con sus secuelas de empobrecimiento económico, aislacionismo internacional y fractura social. Empresarios, sindicatos, intelectuales, asociaciones y todo el denso tejido civil vasco deben percibir un discurso alternativo sin fisuras que les haga tomar conciencia de los graves riesgos que entraña la secesión propuesta por el lendakari en su documento de bases. Pero el desafío requiere un paso más, que constituye la verdadera piedra de toque de la solidez de la respuesta constitucionalista.

Esa segunda fase no puede ser otra que la erección de una oferta directa programática basada en mínimos de consenso sobre asuntos de política sectorial. Los ciudadanos vascos que desean una alternativa al proyecto excluyente del nacionalismo tienen derecho a conocer qué pueden proponerle los dos grandes partidos nacionales, PP y PSOE, en materia de infraestructuras, educación, sanidad, cultura o medios de comunicación públicos; un programa que no brilló en la campaña vasca de año 2001, donde la prioridad antiterrorista cegó otros aspectos de la vida cotidiana que los nacionalistas sí transmitieron al electorado.

Se trata de un reto ciertamente difícil, pero esencial porque supondría la demostración de que los constitucionalistas creen realmente en la posibilidad de construir un País Vasco más próspero y libre dentro del Estatuto, rompiendo la falacia conceptual con que Ibarretxe envuelve su proyecto: la de la que el actual marco político ha tocado techo y constituye un obstáculo para el desarrollo del País Vasco.

El escenario electoral de 2004 no va a favorecer esta aproximación de consenso básico, pero los partidos constitucionales no pueden olvidar que la batalla vasca se ganará o no a tenor de la tenacidad con que pueda encararse como una carrera de fondo. Es hora, pues, de trabajar, con la discreción necesaria, en ese esfuerzo de acercamiento que la mitad de la ciudadanía vasca reclama para no quedar aislada frente a un plan de hegemonía étnica excluyente y amenazador de la convivencia.

ETB, en la diana
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 7 Octubre 2003

Está claro que la actuación policial mina las oportunidades de ETA. Tanto están acorralados que ya disparan contra todo lo que se mueve ¿Quiénes disparan?: los terroristas. Dice ETA que no le gusta que le llamen «banda de terroristas» porque ellos se creen salvadores de la patria, pero nadie más que ellos se creen su falacia. Y es éste el motivo por el cual los periodistas y directivos de la televisión autonómica vasca (ETB) han pasado a formar parte de la diana salvaje.

Ahora hay que preguntar a Ibarretxe de qué sirve que eleve a «Proyecto Democrático» el plan (su Plan) de ETA para el País vasco si ETA amenaza a sus instituciones. Hay que hacer reflexionar al lehendakari: a los terroristas no les vale nada, nunca encuentran el final de la negociación porque lo suyo no es negociar, sino negocio. El día que ETA desaparezca habrá tantos tipos sin sueldo que no podrán soportar el final de su «lucha armada».
El gobierno vasco tiene amenaza a su Policía y a su televisión; tiene amenazados a sus empresarios y a los políticos que le hacen la Oposición: ¿se puede saber qué más hace falta para que actúen contra los terroristas? ETA es una banda de delincuentes que decían ser presos políticos. Ahora parece que ni siquiera se reconocen como perseguidos por la Política para sacar así a la gente de la cárcel ¿Será una artimaña para tener efectivos más eficaces? ¿Será porque los últimos alevines se muestran incapaces de poner un coche bomba?

El Gobierno de Aznar ha demostrado que no hacía falta negociar con ETA sino perseguir a ETA. Esta persecución lleva a los terroristas a amenazar a sus padres. ¿Podrían, por favor, darse cuenta desde el PNV post-Arzalluz? Es fácil: ser vasco no implica ser militante del nacionalismo, y ser nacionalista no implica ser militante de ETA ¿Podría Ibarretxe entenderlo para que no sigan matando?

El empate
Ramón Pi El Ideal Gallego 7 Octubre 2003

La teoría desarrollada por el PP y un sector del PSOE, además de no pocos observadores no militantes, sostiene que, con su falsa equidistancia, el PNV hace la política que le conviene a ETA, porque al acusar al PP y su Gobierno de ser la causa de la “violencia”, lo que hace es justificar oblicuamente los asesinatos. Y viceversa: ETA desarrolla la actividad asesina que le conviene al PNV, porque todo lo que sea desistimiento de los vascos no nacionalistas es útil para el plan Ibarretxe y la reclamación de “independentzia”, que en español quiere decir “independencia”.

Esta teoría enfurece mucho a los nacionalistas vascos que se llaman a sí mismos democráticos, porque entienden que es una infamia atribuirles unas intenciones de justificación de los asesinos que no tienen en absoluto. En parte estoy de acuerdo con esta protesta: me parece que la teoría es cierta, pero que está mal formulada. La forma correcta sería ésta: si el PNV quisiera justificar a los asesinos y, al mismo tiempo, llamarse democrático, no haría nada distinto de lo que está haciendo, con todos sus detalles, incluida la labor sistemática de anestesia y corrupción de la conciencia moral de sus militantes y votantes.

El episodio más reciente del Parlamento vasco ha sido, a estos efectos, lo que en la Universidad se conoce como un caso práctico. El presidente de la Cámara llamó “empate” a la confrontación entre un diputado del PP y una diputada del ilegal Sozialista Abertzaleak (SA).

El primero dijo que SA es parte de ETA, de acuerdo con una sentencia del Supremo que así lo proclama. La segunda respondió llamando fascistas y torturadores a los diputados populares. Eso, para Atutxa, fue un “empate”, a la vista de lo cual dejó hablar sin llamarle la atención a la diputada de SA, y negó el amparo que el diputado del PP le pedía por haber sido acusado de un delito. Si el presidente del Parlamento vasco hubiera sido de ETA, ¿habría actuado de forma diferente?                 ramon.pi@sistelcom.com

Villar: «El Plan Ibarreche es un proyecto aldeano apoyado por pesebreros»
«Cambian las lágrimas de cocodrilo por las víctimas por un Good bye, Spain »
El delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, criticó ayer al Ejecutivo de Vitoria y se mostró convencido de que el Plan Ibarreche no se podrá aplicar ya que «el Estado de Derecho no permitirá ninguna veleidad secesionista», y él mismo impedirá «la celebración de cualquier referendo ilegal» si el Gobierno se lo «ordena». Sobre el Alderdi Eguna dijo: «Los cobardes silencios y las lágrimas de cocodrilo se tornan jubilosos gritos de Independencia ».
L. R. N. - San Sebastián.- La Razón 7 Octubre 2003

Enrique Villar, afirmó ayer en San Sebastián que el «lendakari» Ibarreche, «ha iniciado su particular apartheid » y advirtió de que impedirá «la celebración de cualquier referendo ilegal» si el Ejecutivo se lo «ordena». Villar pronunció un discurso con motivo de la celebración de los Santos Ángeles Custodios, el patrón del Cuerpo Nacional de Policía, en un acto al que acudió también el subdelegado del Gobierno en Guipúzcoa, Juan Antonio Foncillas; el jefe de la Guardia Civil de Inchaurrondo, el teniente coronel Germán Gómez; la presidenta de la Audiencia de Guipúzcoa, Victoria Cinto; y el fiscal jefe en funciones, Juan Galparsoro.

En su discurso, Villar agradeció su labor a los agentes de la Policía y arremetió contra la propuesta de Ibarreche, a la que calificó de de «disertación aldeana» que, a su juicio, significa «un apartheid político contra todo lo que no comulgue con su ideario independentista». «Una huida hacia adelante con compañeros de viaje sospechosos, confesos y convictos con ETA. Y con la aquiescencia bochornosa de pesebreros a sueldo, tanto en medios de información como en algunas asociaciones. Siempre en contra de las víctimas y a favor de los verdugos», dijo el delegado del Gobierno, informa Efe.

No obstante se mostró convencido de que el Plan Ibarreche no se podrá aplicar, ya que «el Estado de Derecho no permitirá ni por asomo ninguna veleidad secesionista» y él mismo impedirá «la celebración de cualquier referendo ilegal» si el Gobierno se lo «ordena». En su opinión, el nacionalismo vasco pretende «eliminar de un plumazo la herencia y la evidencia del dolor» de las víctimas «con falsas propuestas de paz y concordia». «Los cobardes silencios y las lágrimas de cocodrilo se tornan ahora jubilosos gritos de Good bye, Spain e Independencia al son de las danzas macabras del fundamentalismo sabiniano», afirmó en alusión a la reciente celebración del Alderdi Eguna del PNV.

Villar abundó en que el nacionalismo «cierra filas en torno a un objetivo común, que es la limpieza ideológica para despejar el camino de la vergüenza hacia una Lizarra II con los mismos socios, ETA entre ellos, pero a menor velocidad por las grandes dificultades que les esperan». Y tras destacar los golpes que la Policía Nacional ha dado a ETA en el último año, Villar criticó la actitud del presidente del Parlamento vasco, Juan María Atucha.

El Foro Ermua califica a Atutxa de «presunto delincuente»
J. J. S. / M. A. ABC 7 Octubre 2003

VITORIA / BILBAO. El Foro Ermua ha decidido no invitar al presidente del Parlamento vasco, Juan María Atuxta, ni a los miembros de la Mesa Gorka Knörr (EA) y Kontxi Bilbao (IU), al acto de entrega del Premio a la Convivencia Cívica 2003, otorgado a la Justicia francesa, al considerarles «presuntos delincuentes».

La plataforma recuerda que para los tres la Fiscalía del Estado ha solicitado su procesamiento. «Como ciudadanos demócratas», los representantes del Foro de Ermua afirman que les «desagradaría en grado sumo la compañía de los tres citados presuntos delincuentes cuando, además, su delito consiste en desobediencia y obstrucción de la Justicia y cuando es el brazo político de ETA el beneficiario de tan ilegal actuación». El Premio a la Convivencia Cívica 2003 será entregado al ministro de Justicia francés, Dominique Perben, en un acto que tendrá lugar en Vitoria el 24 de noviembre.

Contra el PP, a favor de Batasuna
En este contexto, el grupo popular en la Cámara de Vitoria elevó ayer un escrito de protesta por «la parcial y arbitraria» actuación, el pasado viernes, de Atutxa, al que piden una rectificación por «maltratar» a uno de sus parlamentarios en favor de Batasuna. La «formal y enérgica protesta» hace referencia a las «gravísimas e infundadas acusaciones» que lanzó la portavoz de SA, Jone Goiricelaia, contra Carlos Urquijo al que llamo «fascista y torturador», tras afirmar éste que Batasuna es lo mismo que ETA. Atutxa, además de negar su amparo al parlamentario, adoptó, según el escrito, «una actitud sarcástica y arbitraria, llegando a manifestar que la situación había quedado en empate».

En su queja, los populares manifiestan que «a pesar del constante alejamiento por parte del presidente de los rasgos de neutralidad, imparcialidad, moderación e independencia (...), no dejamos de sorprendernos con actuaciones» como esas en las que se «permite y posibilita» que un parlamentario sea objeto de imputaciones de naturaleza delictiva «respondiendo no ya con la pasividad, sino con la vanalización y la burla».

El PP acusa a Atutxa de rozar la «complicidad» con Batasuna en el Pleno
Denunciará hoy en la Mesa la actitud «arbitraria» del presidente al permitir los insultos de Goirizelaia
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo

El PP denunciará hoy en la Mesa del Parlamento vasco la actitud «parcial y arbitraria» del presidente de la Cámara, Juan María Atutxa, durante el Pleno del pasado viernes, por no exigir a la diputada de la antigua Batasuna Jone Goirizelaia que rectificase las acusaciones de «fascista y torturador» que dedicó a Carlos Urquijo desde la tribuna. Los populares acusan a Atutxa de rozar la «complicidad» con Sozialista Abertzaleak en lugar de desempeñar su correspondiente papel «moderador» y de «defensa activa» de los derechos de los parlamentarios.

La formación de Jaime Mayor Oreja ya anunció el pasado fin de semana su intención de tramitar una queja contra el máximo responsable de la Cámara vasca, que finalmente se ha concretado en un escrito del grupo parlamentario -registrado ayer y firmado por su portavoz, Leopoldo Barreda-, en el que hace constar su «más formal y enérgica» protesta por los insultos de la representante radical y la posterior «pasividad» de Atutxa.

También exige el PP que se supriman del diario de sesiones las «gravísimas e infundadas» acusaciones de Goirizelaia y que se adopten «cuantas medidas y actuaciones sean necesarias para la rectificación de estas conductas». Los populares desearían que el presidente recoja el guante y pida públicas disculpas por su actuación durante el tenso debate sobre la convocatoria de ayudas a familiares de presos de ETA.

En su intervención, Urquijo identificó a Batasuna con la banda apoyándose en los autos del Supremo -no hizo sino constatar una «incontestable realidad judicial», recuerda el escrito-, a lo que Goirizelaia replicó acusándole de «fascista y torturador». Ante las protestas de los populares, Atutxa zanjó la cuestión aludiendo a un supuesto «empate» entre ambos parlamentarios, una actitud que para Barreda no sólo resulta «sarcástica y arbitraria» sino que cae en «la banalización y la burla».

Lejos de la neutralidad
El PP admite estar «sorprendido» por el comportamiento del presidente, pese a -subraya Barreda- «su constante alejamiento de los rasgos de neutralidad, imparcialidad, moderación e independencia que deben constituir la esencia de la institución que representa».

En este sentido, el portavoz subraya que «no pueden consentirse» este tipo de imputaciones contra un parlamentario y advierte de la «espiral de consecuencias inasumibles» en la que corre el riesgo de caer el Parlamento. De hecho, los populares aprovechan la ocasión para denunciar la «carrera de desbordamiento del marco legal» en la que ha entrado la institución y lamentan que haya llegado a contagiar «la propia esencia del debate parlamentario».

Previsiblemente, la Mesa verá el escrito hoy. En caso de que se aplazase, el representante del PP, Carmelo Barrio, dejará constancia de la protesta de igual modo. También sacará a colación el auto del Supremo que anula cinco acuerdos contrarios a la disolución de SA, que la Mesa sólo estudiará si recibe hoy la notificación del Supremo.

Siria, santuario terrorista
EDITORIAL Libertad Digital  7 Octubre 2003

Un terrorista suicida corriente –si es que se puede hablar en estos términos– es un ser prácticamente pasivo, que no necesita de entrenamiento alguno: no vence obstáculos, hace estallar la bomba adosada a su cuerpo allá donde existan más posibilidades de causar un mayor número de víctimas y donde no exista vigilancia: por eso los autobuses son su objetivo preferido. En cambio, la última masacre en un restaurante de Haifa el pasado sábado, que ha segado 19 vidas inocentes –entre ellas las de cinco árabes israelíes– y ha causado 40 heridos, marca un salto cualitativo en las tácticas de los grupos terroristas. Esta vez, la suicida equipada con cinturón-bomba no se ha limitado a hacer estallar su carga a las puertas del establecimiento –la reacción habitual de los terroristas cuando su objetivo dispone de vigilantes armados–, sino que ella misma se ha abierto camino hacia el interior, asesinando al vigilante y haciendo estallar la bomba allí donde podía hacer más daño.

Esta nueva táctica de los terroristas suicidas, tan similar a la que empleó Al Qaeda en los atentados del 11-S, probablemente ha hecho saltar las alarmas de las autoridades israelíes. Los jefes de la Yihad ya disponen de “bombas inteligentes” que, en lugar de emplear los complejos sistemas electrónicos de guía de los misiles, se sirven del cerebro y de la voluntad de un ser humano para alcanzar el objetivo. No cabe duda de que el salto cualitativo respecto del terrorista suicida “tradicional” es que el nuevo “modelo” es capaz de vencer la resistencia armada que custodia su objetivo. Y esto último requiere un entrenamiento que, a su vez, exige ciertas instalaciones e infraestructura fácilmente detectables. Tal es la razón por la que en suelo israelí o en los territorios de la ANP es prácticamente imposible que puedan existir campos de entrenamiento. Y por tal motivo, es lógico que las autoridades israelíes hayan desenterrado la doctrina Dayan –ataques de anticipación contra posiciones enemigas– y miren hacia Siria y el Líbano, los santuarios tradicionales del terrorismo palestino.

No hay que olvidar que Siria –al igual que el Irak de Sadam, Arabia Saudí o Irán, todos financiadores y cobijadores del terrorismo islámico– se halla en estado de guerra con Israel desde 1948; por lo que, técnicamente, el ataque israelí al campo de entrenamiento de Ein Tzabech, cercano a Damasco y empleado por la Yihad y Hamas, no sería más que una mera acción militar. Siria, después de perder tres guerras contra Israel, ha seguido la vía terrorista para seguir combatiendo al eterno enemigo, y jamás se ha molestado en ocultarlo, como tampoco se ha molestado en demostrar que el objetivo del ataque israelí fuera, efectivamente, un campo de entrenamiento de terroristas. La invasión de el Líbano tuvo, entre otros fines, el objeto de facilitar bases de operaciones y santuarios a los terroristas palestinos, desde donde se dirigían los ataques a las colonias y asentamientos israelíes que antes tenían lugar desde los Altos del Golán, donde los militares sirios realizaban prácticas de tiro sobre los kibbutz antes de que Israel los ocupara en la Guerra de los Seis Días.

Cuando Bush advirtió seriamente a Bachir el Assad tras la caída de Sadam que su régimen podría correr una suerte parecida si no dejaba de cobijar terroristas no hablaba a humo de pajas, pese a las consabidas acusaciones de “matonismo” americano en los medios “progresistas” o a la incomprensible “amistad” que, según el Gobierno de Aznar, nos une con el régimen sirio, una sanguinaria dictadura demasiado parecida a la de Sadam. Ceder a la cínica invocación del derecho internacional por parte de Siria y condenar en la ONU la acción de Israel, como han hecho China, Gran Bretaña, Francia y España, y no seguir el ejemplo de EEUU –que se negó a hacerlo señalando que Israel tiene todo el derecho a defenderse– es hacer un flaco servicio a la lucha contra el terrorismo y un ejercicio de incoherencia. Especialmente en el caso de España, donde sabemos muy bien lo que significa tener un santuario terrorista en el país vecino. No respaldar a Israel, el país del mundo más castigado por el terrorismo, además de un mezquino acto de insolidaridad, es dejar de ayudarnos a nosotros mismos.

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