AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 8 Octubre  2003
Jaque a la Constitución
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 8 Octubre 2003

«Apartheid» en Euskadi
Antonio Martín Beaumont La Razón 8 Octubre 2003

El órdago de Ibarretxe: dos por el precio de uno
José Luis Manzanares Estrella Digital 8 Octubre 2003

El amparo de Atutxa
Román Cendoya La Razón 8 Octubre 2003

Los moscones de la Constitución
Ignacio Villa Libertad Digital  8 Octubre 2003

¿Suspensión de la autonomía vasca
Ángel Cristóbal Montes La Razón 8 Octubre 2003

¿Quién teme a ETA
José María Carrascal La Razón 8 Octubre 2003

Golpe al aparato de captación de ETA: 40 registros y 28 detenidos en Navarra, País Vasco y Francia
Agencias Libertad Digital  8 Octubre 2003
 

El sustituto del cura de Maruri usa una misa para «señalar» a feligreses que apoyaban a Larrínaga
D. Mazón - Madrid.- La Razón 8 Octubre 2003

¿Y el español
Cartas al Director El Correo 8 Octubre 2003
 

Jaque a la Constitución
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 8 Octubre 2003

Dice Jaime Ignacio del Burgo que los nacionalistas están en una lance de jaque a la Constitución, «un juego de esgrima de los políticos. Sin embargo, en los juegos peligrosos puede pasar cualquier cosa», y en la conmemoración del vigésimo quinto aniversario del texto del consenso, quizás sea una buena referencia para la reflexión.

Del Burgo analiza en su libro «Jaque a la Constitución» el riesgo del afán soberanista de quienes, sin complejos, se están aprovechando del esfuerzo que los padres de la Constitución hicieron por integrar a los regionalismos en la política española. Catalanes y vascos llevan hoy la voz cantante, pero sería bueno que el autor reflexionara en otra entrega sobre la radicalización del nuevo regionalismo de izquierdas, que tanto daño está haciendo al PSOE en Galicia Aragón o Baleares, y que, seguramente, se deslice hacia pendientes peligrosas cuando detecten su techo electoral y social.

Así es el mapa de España después de 25 años: la integración ha sido imposible a pesar que las comunidades autónomas tienen más competencias que estados federales de Alemania o Estados Unidos; la reivindicación nacionalista es una constante; el intento final del separatismo sigue apareciendo como objetivo.

Como dice Del Burgo, el esfuerzo por dar solución a las aspiraciones nacionalistas ha resultado baldío. Ellos siguen amenazando con el jaque o, dicho con palabras del mus, echando un órdago constante a nuestro sistema administrativo.

Interesante propuesta para reflexionar en los fastos del aniversario constitucional. Ahora que los nacionalistas por un lado, y algunos socialistas por otro, entienden que se debe restar aún más competencias al Estado e, incluso, dar pie a la formación de nuevos países asociados, Del Burgo recuerda que la Constitución era un texto de consenso y no el inicio de una pelea sin fin.

«Apartheid» en Euskadi
Antonio Martín Beaumont La Razón 8 Octubre 2003

Escuchado el plan soberanista de Ibarretxe, las cartas están echadas. El PNV quiere la independencia, como siempre la ha querido, y camina hacia ella a través de un detallado libro de ruta. EA y los sindicatos nacionalistas van de su mano. ETA y sus alias, Batasuna o SA, guardando las convenidas distancias, harán lo mismo. Por más que el lendakari diga que lo único que busca es un debate de ideas, o se enmascare habilidosamente el auténtico problema, el asunto es muy grave. Todos los nacionalistas vascos han decidido colocarse en rebeldía al margen de la legalidad.

Tampoco se pueden dejar a un lado en este asunto las señas más recientes del socialismo vasco. El PSOE-PSE no es nacionalista, pero hay nacionalistas en su seno; y buena parte de sus dirigentes no hacen asco a las propuestas del nacionalismo separatista con tal de volver a pisar moquetas institucionales. Lo sucedido en las Juntas Generales de Álava es revelador. Lo de Navarra -denunciado el mismo lunes por LA RAZÓN- una auténtica vergüenza. Todo parece indicar que se están dando los pasos medidos por si en marzo, José Luis Rodríguez Zapatero, precisa de una alianza con Ibarretxe para instalarse en La Moncloa. Mientras, en el País Vasco se da hoy una situación parecida a un conflicto civil, con un «apartheid» crecientemente radicalizado de los no nacionalistas y con un debate político difícil de resolver por vías puramente políticas. Es, en efecto, lo que el nacionalismo vasco tenía programado desde hace años: una división social y una total enemistad entre los «vascos, vascos» (formados a través de un sistema educativo nacionalista totalitario y de la propaganda más descarada) y los «españolazos», traidores a su patria, cómplices de los odiados españoles.

Y hay miedo. A ETA, el nacionalismo armado. Pero también al nacionalismo democrático. Los terroristas matan, extorsionan; el PNV hace que el País Vasco sea inhóspito para todos los que no comulguen con sus ruedas de molino. Más de mil muertos, miles de exiliados, auténticos refugiados que han tenido que huir de su tierra natal por no compartir el ideario nacionalista, y cientos de miles de exiliados interiores que no tienen ni libertad para opinar ni para expresar sus convicciones.

El órdago de Ibarretxe: dos por el precio de uno
José Luis Manzanares Estrella Digital 8 Octubre 2003

Dos son los objetivos que el separatismo vasco aspira a conseguir de una sola tacada: el reconocimiento de la soberanía de Euskadi y, simultáneamente y como ejercicio voluntario de aquélla, un cierto compromiso con España. Sólo la defensa de determinados intereses se confiaría a Madrid durante el tiempo que se estimara oportuno. La oferta de Libre Asociación presupone la legitimación para poder tomar esa iniciativa. Cuando Arzallus advierte de que el rechazo del Estado español a la propuesta vasca llevaría a la declaración unilateral de independencia, no hace sino poner blanco sobre negro una obviedad implícita en la oferta que elabora el Parlamento de Vitoria: no habrá Asociación Libre si España no quiere, pero la soberanía vasca ni se negocia ni precisa reconocimiento alguno.

El Estado Libre Asociado de Puerto Rico es fruto de un acuerdo entre ese país y Estados Unidos, y precisamente por ello se repiten las consultas populares en la isla caribeña para mantener el statu quo, incorporarse plenamente a la Unión (con el consentimiento de Washington) o romper la vinculación actual, de modo que el ejercicio directo de la soberanía puertorriqueña se activase a todos los niveles, empezando por las relaciones internacionales. El País Vasco podría soltar amarras en el futuro, al margen ya de la Constitución española de 1978, que “se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”. Con o sin el apoyo de ETA, la Asociación Libre sería el triunfo definitivo del nacionalismo radical, la prueba de que los disidentes habían sido abandonados a su suerte, de que su causa carecería de futuro, de que harían bien en adaptarse al ideario de Sabino Arana y de que, como los llegados al infierno de Dante, deberían abandonar toda esperanza.

La insidia del secesionismo vasco, su dominio del doble lenguaje y su instinto posibilista han plasmado en un proyecto de Estatuto incompatible con la Constitución, pero no se atreven a proponer su reforma porque saben que nunca se superarían los trámites de su artículo 168: aprobación por mayoría de dos tercios de la Cámara, disolución inmediata de las Cortes, ratificación por las elegidas en nuevas elecciones y referéndum convocado por el Rey en todo el territorio nacional. De ahí que el propio Parlamento de Vitoria haya establecido las reglas de su envite y advierta por sí y ante sí de los posibles resultados de la partida. O se acepta la generosa propuesta o Euskadi obrará en consecuencia. Si nos fijamos atentamente, veremos que el soberanismo se ha adelantado a los procedimientos. Se actúa ya de tú a tú, como correspondería entre dos estados independientes cuyos intereses pueden solaparse por más o menos tiempo.

El amparo de Atutxa
Román Cendoya La Razón 8 Octubre 2003

La gente le recordaba en su verborrea, aturullada e inconsistente, de su supuesta lucha contra ETA. En su propaganda se montaba los vídeos de lo que supuestamente podía haberle pasado. Así vimos coches volando, agujeros en el campo, etcétera. Cuando fue consejero de Interior, el terrorismo callejero campaba impunemente por las calles de Euskadi. Nunca a él, ni a los suyos, les pasó nada, cosa de la que ¬aunque no me crean¬ me alegro.

Pero cuando Gregorio Ordóñez pidió amparo al propio Atutxa, éste personalmente trasladó el mensaje de que estuviera tranquilo porque habían sondeado al «otro lado» (sur de Francia, entonces santuario de ETA) y sabían que no era objetivo. Sólo once días después Ordóñez fue asesinado. Así es el amparo de Atutxa. A personajes como Atutxa les parece que la acusación por Goroizelaia de torturador, excusa bajo la cual ETA ha asesinado a mucha gente, empata con la exigencia democrática del cumplimiento de una sentencia. Ahora, a través de un vídeo, todos han descubierto al personaje. A Ordóñez, como consejero, no lo amparó. A Urquijo, como presidente del Parlamento, tampoco. Son circunstancias distintas y situaciones diferentes, pero para ETA lo que haga falta. Hasta incumplir la ley.

25 aniversario de la Constitución
Los moscones de la Constitución
Ignacio Villa Libertad Digital  8 Octubre 2003

Este martes, con todos los honores que una celebración de estas características se merece, se ha celebrado en el Parador de Gredos una declaración institucional de los padres de la Constitución española. Allí estaban todos menos Jordi Solé Tura, ausente por una grave enfermedad. Los redactores del texto constitucional han firmado el citado documento en el que se deja abierta la puerta a la reforma constitucional, siempre y cuando se guarden las mismas reglas que en su nacimiento: es decir se aborde deSde el consenso. También se habla del respeto a los valores y a las reglas del juego como garantía de futuro. Se insiste en que la Constitución, veinticinco años después, mantiene el espíritu de reconciliación, ayuda a cerrar heridas históricas y alienta la voluntad de concordia. Los redactores del texto constitucional tampoco se han olvidado del reconocimiento para la figura del Rey Juan Carlos.

Son, en definitiva, afirmaciones más o menos conocidas, más o menos sensatas, más o menos previsibles. Ideas y mensajes que nunca viene mal recordar en el tiempo, en un momento en el que los moscones de la Carta Magna siguen incordiando. Y por cierto hay moscones para todos los gustos, de todo origen y condición.

Para empezar, tenemos a los nacionalistas que en estos momentos abordan una de sus mayores ofensivas contra la Constitución. Una ofensiva directa, aquí no hay engaños, contra esta norma de convivencia y en ningún caso con simples intenciones de una sencilla reforma. El Plan Ibarretxe es el intento más serio de romper la convivencia democrática, aunque el Jefe del Ejecutivo vasco intente acaramelar su mensaje con un falso diálogo.

Los nacionalistas en su guerra, y los socialistas en su ambigüedad. En el Partido Socialista se ha entrado en una dinámica inexplicable para una formación que siempre había mostrado su fidelidad a la Constitución. El secretario general del PSOE, incapaz de imponer un criterio unificado, ha optado por dejarse llevar por la corriente. De aquí para allá, Zapatero navega sin rumbo fijo y con un criterio poco aclarado. Él dice que la Constitución es la gran referencia –algo que es de agradecer–, pero luego esa insistencia no la acompaña con el ejemplo. Especialmente con el ejemplo de saber poner orden y concierto en su propio partido. Y, sinceramente, se echa de menos un mensaje más sólido y más consistente del principal partido de la oposición en esta cuestión básica e imprescindible.

Pero en fin, los moscones de los partidos políticos tienen a la postre sus historias y sus hipotecas sobre las que el tiempo pasa indefectiblemente factura. Lo que no se entiende desde ningún punto de vista es que veinticinco años después "algún" padre de la constitución siga "mareando la perdiz", insistiendo en llamar la atención. En la reunión, celebrada el lunes por la noche, previa a la firma del documento, se ha podido oír a Miguel Herrero de Miñón pidiendo –eso sí con buenos modos– que el texto firmado en Gredos fuera amplio, que no se excluyera a nadie y que se dejaran las puertas abiertas a ¿todos? Ciertamente, el documento de Gredos recoge las ideas básicas que merece la pena recordar en un aniversario como este, aunque siempre podía haber sido más exigente. La lástima es que a estas alturas sigamos con estos moscones, que no consiguen nada; pero molestar, molestan los suyo.

¿Suspensión de la autonomía vasca?
Ángel Cristóbal Montes es catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Zaragoza La Razón 8 Octubre 2003

En numerosas ocasiones, nuestra falta de tradición democrática consolidada, nuestro escaso rodaje en la esfera de la gobernación libre y nuestro magro bagaje de valores democráticos nos juegan malas pasadas y nos llevan, en unos casos, a alardear con exceso en terrenos donde no nos podemos mover con soltura, y en otros, a inhibirnos y aun amedrentarnos ante situaciones que demandan respuestas claras y tajantes.

Parece que, entre nosotros, todavía no se ha alcanzado aquella percepción, señalada por el maestro Friedrich, de que autoridad y democracia no están reñidas, pues «la actualidad no debe ser puesta en duda a causa del orden democrático, sino ser acrecentada y reforzada».

España es un Estado políticamente descentralizado bajo la forma de Estado autonómico. Una serie de unidades territoriales, las comunidades autónomas, de acuerdo a las pautas de la Constitución, reciben determinadas competencias, gestionan ciertos asuntos públicos y proceden, junto con el poder central, a la gobernación del país de forma armónica, ordenada y jerarquizada. Que los poderes del Estado se distribuyan entre «dos categorías de gobierno» (Loewenstein) no significa, ni mucho menos, que alguna autonomía pueda ir por libre, se oponga a todo, rompa las reglas del juego o quiebre la unidad del Estado.

Sería suicida que un Estado descentralizado no previera los procedimientos a poner en marcha cuando alguna de sus unidades componentes conspirase contra el todo.

Salvo en la extinta URSS, cuya Constitución contemplaba la posibilidad de secesión de sus repúblicas, algo que nunca pasó de ser mera broma en un régimen tan totalitario, todas las comunidades federales incluyen garantías para el supuesto apuntado. La nuestra también, y en su artículo 155 dispone que «si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones de la Constitución u otras leyes le impongan, o actuase de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá aprobar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general».

El artículo 155 de la Constitución no se ha aplicado nunca, pero no es un precepto muerto, absurdo, innecesario o injusto, sino absolutamente preciso y aun imprescindible; sin él, todo el entramado político-territorial español estaría en precario y carecería de la garantía y seguridad necesarias.

Pues bien, hay una Comunidad Autónoma, Euskadi, que a través de sus órganos de gobierno se está posicionando cada vez con más claridad y contundencia en la línea de la previsión constitucional de «incumplimiento de sus obligaciones» y de «atentar gravemente al interés general de España», y parece como si todos nos empeñásemos en mirar en otra dirección, en pensar que el asunto no va con nosotros y en considerar que el «maldito» artículo 155 no debe ni siquiera ser mencionado, porque es algo que repugna a la pureza democrática, recuerda los estados de excepción franquistas y tiene destellos autoritarios.

Ojalá no suceda nunca, pero tal como están las cosas y como previsiblemente van a evolucionar en el País Vasco, el actual Gobierno central o el venidero, cualquiera que sea su signo, tendrá que posar sus ojos en el artículo 155 y habrá que requerir al Gobierno vasco y, caso de no ser atendido (que no lo será), adoptar las «medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general».

¿Cuántas veces ha suspendido el Gobierno británico la autonomía del Ulster, sin que nadie allí se rasgue las vestiduras o hable de atentado contra la democracia? ¿O es que alguien piensa que en España la situación de Euskadi se puede seguir deteriorando hasta límites que ponen en peligro los fundamentos mismos de la vida civilizada, sin que nadie mueva un dedo ni aplique los correctivos precisos? ¿Quién ha dicho que democracia sea sinónimo de debilidad y autonomía de anarquía?

¿Quién teme a ETA?
José María Carrascal La Razón 8 Octubre 2003

Las amenazas de Eta a directivos y redactores de la Televisión vasca no son sólo otro atentado a la convivencia ciudadana. Son también un aviso de lo que ocurriría en Euskadi de imponerse las tesis de la banda terrorista, que tan alegremente ha aceptado el PNV con el Plan Ibarretxe. No iba a haber gracia para nadie, nacionalistas incluidos. El que no acomodase su pensamiento y comportamiento a las tesis de los etarras, ya sabía: puerta o calabozo, que ya se encargarían ellos de disponer las leyes necesarias. Solía decirse que ETA convertiría el País Vasco en una nueva Albania. Yo diría más bien, en otro Afganistán de los talibanes, de donde sólo escapa-rían gritos pidiendo que los liberásemos.

Considerar a la directiva y redacción de la ETB enemigas del nacionalismo vasco no es una exageración, es una aberración, como tantas otras que tienen lugar hoy allí. Elegidos todos ellos por el PNV, no existe ni la más remota posibilidad de rechazo a las tesis nacionalistas. Eso sí, son periodistas y como tales querrán dar a su labor el mayor trato profesional posible. Lo que no debe ser fácil. Ser hoy periodista en el País Vasco es una de las cosas más difíciles, y arriesgadas, que existen en este mundo. Bueno, ser allí cualquier cosa, pero ser periodista entre las que más, pues tienen que retratarse cada día. Sabiendo que como la foto no guste a los autoproclamados defensores de las esencias del país, le ponen en el centro de una diana, como ocurre a cuantos tratan de defender la Constitución, la democracia y la libertad. Pero incluso los que trabajan en medios públicos tienen que andarse que mucho cuidado, pues como intenten informar con un mínimo de imparcialidad o se limiten simplemente a informar de los hechos, la banda les cuelga el sambenito de «periodista policial» o les acusa de «desfigurar la izquierda abertzale», como ha ocurrido con estos colegas de la Televisión vasca. ¿Y nos quejamos en el resto de España de los problemas de nuestra profesión! ¿Aquello sí que es periodismo de trinchera, jugándose no los garbanzos, sino la vida en cada palabra que se dice o escribe!

Pero es lo que ocurriría a toda la población vasca en caso de que ETA impusiese su criterio y alcanzase sus objetivos. ETA no trata de liberar a Euskadi. Todo lo contrario, trata de encapsularla en un proyecto reductivista, visceral, antropológico de la política y de las naciones, al que el Plan Ibarretxe está sirviendo de lanzadera. ETA es tan democrática como izquierdista, quiero decir, nada en absoluto de ambas cosas. Los vascos deberían saberlo mejor que nadie pues son quienes más cerca lo tienen. Los colegas de ETB, con quienes nos solidarizamos, sabiendo que de poco va a servirles, que incluso puede hacerles daño, pero hay cosas que no pueden dejar de hacerse, empiezan a sentirlo en sus propias carnes.

OPERACIÓN CONJUNTA MADRID-PARÍS
Golpe al aparato de captación de ETA: 40 registros y 28 detenidos en Navarra, País Vasco y Francia
La Policía Nacional mantiene abierta desde primera hora de la madrugada una operación contra el aparato de captación de ETA. Ya son 28 los detenidos en una operación fruto de la colaboración entre los jueces Laurence Le Vert y Baltasar Garzón y la Policía judicial gala y la Policía Nacional. Además, se han realizado hasta cuarenta registros de domicilios en las tres provincias vascas.
Agencias Libertad Digital  8 Octubre 2003

En la madrugada del miércoles la Policía Nacional ha realizado una operación antiterrorista en varias localidades vascas en el transcurso de la cual se ha detenido a Asier Gorbea, miembro del sindicato vinculado a Batasuna LAB, en Murgía (Álava) y a otra persona en Bilbao. También se han realizado registros en Durango (Vizcaya) y San Sebastián. En Bilbao se efectuaron dos registros, uno en la calle Iturriaga, en el barrio bilbaíno de Santuchu, donde fue detenido un joven relacionado con el terrorismo callejero cuando entraba en el domicilio de su novia, y otro en la calle Carmelo, del mismo barrio, donde la policía se ha incautado de diferente documentación.

También se han efectuado, dentro de la misma operación, que se inició a la una de la madrugada, un registro en la localidad vizcaína de Durango, y dos en San sebastián, en los barrios de Eguía e Intxaurrondo. Según informa Europa Press, agentes del Cuerpo Nacional de Policía han detenido, además, a una joven y registraron su piso, situado en la calle Alameda de Rekalde, de Bilbao.

Además, otros cinco colaboradores de ETA, cuatro mujeres y un hombre, han sido detenidos en la localidad francesa de Bayona y sus alrededores. Los arrestados, que tienen edades en torno a la veintena, pertenecen a la ilegalizada Segi y "son sospechosos de haber apoyado la logística de ETA". Esta operación policial está relacionada con la lanzada en el País Vasco.

La operación que lleva a cabo esta madrugada la Policía Nacional está relacionada con la documentación que le fue incautada al ex miembro del grupo Buruntza de ETA y dirigente del aparto militar de la banda terrorista, Juan Ibón Fernández de Iradi "Susper". Este terrorista fue detenido en Bayona por la Policía francesa el 19 de diciembre de 2002 junto a su compañera Beltzane Obanos, pero dos días después se fugó de la comisaría de Bayona a través de un tragaluz y aún permanece en paradero desconocido.

El sustituto del cura de Maruri usa una misa para «señalar» a feligreses que apoyaban a Larrínaga
D. Mazón - Madrid.- La Razón 8 Octubre 2003

Maruri vuelve a ser noticia. Después de que el antiguo párroco, Jaime Larrínaga, se viera obligado a abandonar la parroquia dadas las presiones a las que le sometía el entorno nacionalista, la polémica vuelve a la localidad vizcaína, y de nuevo, como en anteriores ocasiones, de mano del vicario de la diócesis de Bilbao, Ángel María Unzueta. Tras establecer contacto éste con los sectores nacionalistas del pueblo, con el fin de que no fuera Larrínaga quien diera la primera comunión a los niños del pueblo, fue él mismo quien impartió las catequesis correspondientes al margen del entonces párroco. Más tarde, el vicario publicó una carta en un medio de comunicación en la que aseguraba que la situación de Maruri se había «distorsionado» y quitaba responsabilidades al sector nacionalista, además de calificar a Larrínaga de «elemento de discordia».

Poco después de esta carta, algunos feligreses de la parroquia enviaron otra misiva a los medios de comunicación apoyando al ex párroco, firmada exclusivamente por Conchita Monsó, ya que el resto de los apoyos permanecían en el anonimato, y denunciando la situación creada en la localidad vizcaína. Conocida esta carta de apoyo, el pasado catorce de septiembre, Unzueta sacó tras la homilía un escrito y se dirigió a los feligreses de Maruri, para preguntar quién era Conchita Monsó y los dieciocho restantes firmantes, y expresó su deseo de que se acercaran a dialogar con él, según ha confirmado la firmante de la carta a LA RAZÓN. La misma señaló a este diario que este llamamiento y el nombrarla públicamente durante la misa supone que «me señala ante toda la feligresía», entre la que «hay muchos nacionalistas de todo tipo», por lo que se ha negado a facilitarle los nombres de los otros firmantes y «por supuesto, a dialogar con él».

En una respuesta escrita, Monsó señala que no le daría los nombres porque «lo único que conseguiríamos es que los cite en la próxima homilía y les ocurra lo mismo que le ocurrió a Don Jaime».

En cuanto a la posibilidad de dialogar, estos feligreses señalan que «lo que quiere no es un diálogo sino que acatemos sus órdenes totalitarias y pasemos por el aro sin rechistar o abandonemos».

Además, en la carta, Monsó expresa de nuevo su apoyo a la labor realizada por el ex párroco y denuncia la persecución a la que se vio sometido, mientras emplaza al vicario a contestar a través de la prensa.

¿Y el español?
Saddik Charchaoui/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 8 Octubre 2003

Con el nuevo curso académico empiezan las clases en todos los centros, entre ellos la Escuela Oficial de Idiomas. Muchos vitorianos acuden a él para mejorar su nivel de otra lengua. Yo, como otros ciudadanos vitorianos de origen extranjero, me encuentro frustrado, otro año más, por no poder matricularme de lengua española. Muchos hablan de planes de integración de los extranjeros. Yo me pregunto qué tipo de integración quieren lograr si se deja de lado lo más importante para ello: adquirir la lengua del país de acogida. Y eso sin mencionar la total ausencia de programas de conservación de las lenguas de origen para los hijos de las minorías lingüísticas. Por falta de personal para impartir el idioma no será, ya que cada año se licencian miles de estudiantes bien preparados para tal fin. ¿O es que a los responsables les encanta hablar de integración y se les olvida que a los inmigrantes les hace falta todavía el pilar más importante para integrarse? Los inmigrantes tienen, eso sí, otra alternativa: centros como la EPA. Pero sigo sin entender cómo es que no existe en un centro de idiomas de Vitoria la lengua de Cervantes y que haya que viajar a Bilbao para estudiarla. Tomando en cuenta la situación económica de la mayoría de los inmigrantes resulta lamentable.
Recortes de Prensa   Página Inicial