AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 10 Octubre  2003
No pasa nada
Luis María ANSON  La Razón 10 Octubre 2003

Una patria de parricidas
Aleix Vidal-Quadras La Razón 10 Octubre 2003

¡Es la democracia, estúpido!
Pío Moa Libertad Digital  10 Octubre 2003

Una sotana de refuerzo
JAIME CAMPMANY ABC 10 Octubre 2003

Eta contra EITB
Gorka Angulo La Razón 10 Octubre 2003

Despolitizar a ETA
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ  El Correo 10 Octubre 2003

El gallo Arzalluz y los dos pollitos
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 10 Octubre 2003

¿Cómo será Euskadi
Cartas al Director ABC 10 Octubre 2003

M&M
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  10 Octubre 2003

Manipular a vivos y muertos
EDITORIAL Libertad Digital  10 Octubre 2003
 

No pasa nada
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 10 Octubre 2003

No sé si tendrá razón Cuevas. Es verdad que ante la deslegalización de Batasuna muchos se desgarraron las vestiduras vaticinando reacciones catastróficas. Es verdad que las decisiones sobre la kale borroka fueron acompañadas por los agoreros de turno con el vaticinio de la multiplicación incontrolada del vandalismo callejero. Y es verdad, como ha dicho Cuevas, que no ha pasado nada. La maquinaria del Estado de Derecho ha funcionado y lo ha hecho con normalidad y sin consecuencias. Batasunos y borrokos se metieron en sus casas con el rabo flácido entre las piernas.

¿Ocurriría lo mismo si se aplicara el 155? No me atrevo a contestar a ese interrogante. En el Reino Unido se ha suprimido en varias ocasiones la autonomía de Irlanda del Norte. No ha habido consecuencias. Es posible que en España ocurra lo mismo si se decreta una suspensión temporal de la autonomía del País Vasco. Pero el gobernante, antes de una decisión de tan grueso calibre, debe medir todas las consecuencias y alcanzar el más alto grado de consenso.

No me pronuncio, pues, sobre la afirmación de Cuevas. Me faltan datos informativos de los que, tal vez, disponga el Gobierno. Pero sí estoy seguro de una cosa. Si el PNV, auxiliado por los votos de la Batasuna deslegalizada y por cuatro promociones más formadas en las ikastolas, gana por mayoría absoluta las próximas elecciones autonómicas, será muy difícil, casi imposible, aplicar el 155. Si conviene al bien común de los españoles esa medida, habría que establecerla antes de las elecciones autonómicas. La política prudente, la gobernación sabia, consiste en prever, no en curar. Eso lo decía siempre uno de los grandes periodistas del siglo XX español: Manuel Aznar.

Una patria de parricidas
Aleix Vidal-Quadras La Razón 10 Octubre 2003

La amplia redada de los servicios de seguridad españoles y franceses contra ETA llevada a cabo en la madrugada de anteayer ha sido un completo éxito. La excelente coordinación de las autoridades judiciales y policiales de los dos países ha hecho posible esta magnífica operación, demostrándose una vez más que el fenómeno terrorista ha de ser combatido a escala internacional y que todos los gobiernos del mundo han de trabajar juntos si se desea alcanzar una verdadera efectividad en la neutralización de una amenaza que es irreversiblemente global.

Más de treinta colaboradores de la banda han sido detenidos y durante una larga temporada no podrán desarrollar su siniestra labor de preparación de atentados recogiendo información y proporcionando apoyo logístico al crimen organizado. Culminada la cadena de registros y de arrestos, se ha conocido la identidad de los integrantes de esta red, que está formada, como era de esperar, por personas vinculadas al mundo abertzale, sindicalistas de LAB, jóvenes de la kale borroka, trabajadores de empresas tapadera, activistas de las diferentes plataformas sociales del MLNV, y demás habitantes del submundo oscuro y delictivo al que tan humanitariamente protege el PNV.

Sin embargo, un caso concreto entre los puestos tras las rejas ha destacado por su escalofriante singularidad. Se trata de Ramón López Cid (a) Makana, hijo de la concejal socialista de Alsasua Julia Cid, amenazada de muerte, como tantos de sus compañeros, por la mafia etarra. La misión de este sujeto consistía en recopilar datos sobre potenciales víctimas con el fin de facilitar el trabajo de los comandos. Por consiguiente, no es descartable que el hijo pasase información relativa a su madre a aquellos que, si así les parecía oportuno, podían pegarle un tiro en la nuca o hacerla saltar por los aires con un coche bomba. Bastaría esta historia, en el supuesto de que Arzalluz, Ibarretxe, Egibar y compañía fuesen capaces todavía de hacer examen de conciencia, para obligar a los partidos nacionalistas a abandonar sus planes de dinamitación de la Constitución de 1978 y del Estatuto de Guernica y a deponer su actitud de permanente obstaculización de las resoluciones judiciales encaminadas a hacer efectiva la ilegalización de Batasuna.

Porque una estrategia institucional y electoral que crea un clima social apto para que los hijos se dediquen a allanar el camino a los asesinos de sus madres en aras de la independencia de la patria vasca, demuestra a todo aquel que no esté irrecuperablemente cegado por el fanatismo o la ambición de poder, que semejante patria sería un infierno tan insoportable que cualquier paso para su consecución es una aproximación al desastre. Si la plena realización de la identidad vasca conduce a la exaltación del parricidio, convendría revisar los supuestos de tan sublime objetivo.

Declaración de Gredos
¡Es la democracia, estúpido!
Pío Moa Libertad Digital  10 Octubre 2003

Ha sido comentario común que la actitud de los “padres de la Constitución” en Gredos ha sido poco satisfactoria, a la defensiva. Parece que los ataques de Ibarreche, Maragall, Mas, Elorza y toda la tropa les han causado impresión, llevándolos a un terreno falso, el de la reforma constitucional.

Que la Constitución dista de ser perfecta y contiene ambigüedades peligrosas lo sabemos todos. Pero pese a ello ha tenido efectos en su conjunto excelentes. Ha sido elaborada por consenso y no por rodillo como la republicana, ha permitido una alternancia no traumática en el poder y una convivencia espinosa, pero aceptable y pacífica en lo esencial. A este panorama sólo se oponen dos excepciones, una grave y otra sólo alarmante: Vascongadas y Cataluña.

En la primera región, la democracia, en rigor, no existe. La mitad de la población se halla acosada por la agresividad nacionalista, que ha sabido combinar el asesinato con la maniobra legal, el hostigamiento a los disidentes con la vulneración hipócrita de la ley, la protección a los asesinos con el desprecio a las víctimas, la manipulación de los niños y jóvenes con las apariencias de moderación… En cuanto a Cataluña, los nacionalistas ejercen una auténtica discriminación, por el momento aceptada casi en silencio, sobre una mitad de la población que no comparte sus presupuestos; una opresión difusa, con mucha menos violencia que en Vasconia, pero no menos efectiva.

Pues bien, son los responsables de esas situaciones quienes, con descaro y cinismo increíbles, pretenden reformar la ley fundamental, y, naturalmente, hacerlo en un sentido que les permita reforzar todavía su opresión sobre los no nacionalistas. ¿Cómo se les da cancha y se habla de reformas, en lugar de recordarles a unos y otros la realidad que han construido en sus regiones? Por supuesto, la Constitución puede reformarse pero, si acaso, en el sentido contrario al propuesto por ellos, es decir, para garantizar una mayor libertad y pluralidad. El problema no es la reforma, sino la democracia, ¡una vez más!, planteado, con una mezcla de perversión del lenguaje y de chantaje apenas disimulado, por quienes intentan restringirla o abolirla.

Tengo la impresión de que las autonomías han funcionado pasablemente, con muchos aspectos negativos, aunque más positivos, pero ya va siendo hora de hablar menos por impresiones y más a partir de conocimientos claros. Un cuarto de siglo es tiempo suficiente para hacer un balance de cómo ha afectado el estado autonómico a la libertad, la diversidad, la prosperidad y el pluralismo de los españoles, y enfocar las correcciones precisas. Ese estudio y balance debiera acometerse por quienes puedan hacerlo, a fin de plantear el problema sobre un suelo sólido. Nos ayudaría mucho para hacer frente a los manejos balcanizantes de los enemigos de la libertad.

Una sotana de refuerzo
Por JAIME CAMPMANY ABC 10 Octubre 2003

A lo que se ve y a lo que se lee, monseñor Setién tiene colocado a un coadjutor, sotacura, sochantre, acólito o lo que sea, en Radio Vaticano. Se trata de un vasco jesuita, llamado Ignacio Arregui, nacido en Oñate, instruido en Loyola, recalado en Roma y empleado en los servicios informativos internacionales de la radio vaticana. Debe de ser un teólogo notable porque llegó a obtener nada menos que el «Premio Ondas al mejor programa musical de ámbito local», toma nísperos.

Yo he tenido noticias de él gracias a una entrevista de dos páginas que le dedica el periódico proetarra «Gara», con grandes fotos, lo cual hace pensar que no hay miedo de que los etarras lo liberen de esta cárcel mortal donde vivimos cautivos. No podría ser de otra forma, pues sus ideas sobre el nacionalismo vasco parecen mamadas del nacionalismo de monseñor Setién. Ignacio Arregui viste de paisano, chaqueta, corbata y chaleco de lana, como es costumbre en los clérigos desde el «aggiornamento» del Vaticano II. O sea, que lo que digo de la sotana es una figura retórica.

El periodista de «Gara», esa Hoja parroquial de ETA, pregunta al ilustre jesuita, especializado en músicas de ámbito local, cómo ve «la solución al conflicto vasco, cercana o lejana». Ignacio Arregui cree que «la cosa ya no está en manos de los políticos». No explica en qué manos está la «cosa», pero en las de los políticos, no. Y añade un homenaje a la doctrina Setién, recogida tiernamente por parte de la jerarquía y el clero vascos. «Hay un ambiente envenenado, no hay forma de entenderse y pongo como ejemplo, no puedo evitarlo, aquel documento de los obispos antes de la ilegalización de Herri Batasuna, aquel documento era necesario, oportuno y muy correcto». O sea, que Arregui vuelve a su Euskal Herría a echar bendiciones sobre el documento de marras. Naturalmente, el documento de la Conferencia Episcopal, ni nombrarlo.

Nada dice «Gara» de que a Arregui lo haya recibido Javier Arzalluz, ni el lendakari Ibarreche, ni siquiera Javier Madrazo. O lo han recibido de tapadillo o esas visitas se las calla el periodista, porque es impensable que las jerarquías nacionalistas hayan hecho con Arregui en Donostia lo mismo que en Madrid han hecho las autoridades con el Dalai Lama. Bien es verdad que Javier Arzalluz está de despedida, y tampoco tiene por ahora declaraciones que hacer por Radio Vaticana.

Por cierto, que este Arzalluz me trae desconcertado. Dice que se va, y el lendakari lo abraza amorosamente en el Alderdi Eguna, en una escena emotiva y conmovedora. Después, declara que no, que él se queda y se presenta a la reelección. Y cuando esa noticia me tiene con los congojos en el galillo, anuncia de nuevo que se va. Dijo el cabrero de Orihuela en un soneto inolvidable: «Me voy, me voy, me voy pero me quedo». El famoso endecasílabo de Miguel Hernández se lo encasquilló una vez el Nebrija a Pablo Neruda, pero esas son cosas sin importancia. También Arregui habrá dicho alguna vez que su palabra es la palabra de Dios. Todos esos conflictos tampoco están en manos de los políticos.

Eta contra EITB
Gorka Angulo es periodista La Razón 10 Octubre 2003

En primer lugar vaya por delante mi más sincera solidaridad con los periodistas y directivos amenazados de Euskal Irrati Telebista (EITB) por la banda terrorista ETA, una solidaridad que algunos no hemos recibido ni recibiremos nunca de ellos.

Ahora resulta que los profesionales del tiro en la nuca y la extorsión se han convertido en redactores del libro de estilo de los informativos de EITB, porque no se habla de ellos y sus cosas en la misma jerga tabernaria y de hazañas bélicas que utilizan los miembros de su manada. El confuso lenguaje de presunta neutralidad y equidistancia de los profesionales de EITB parece que no es suficiente.

En mi opinión personal, las amenazas de los pistoleros etarras no son más que el resultado de mucho tiempo de connivencia y guiños de la televisión pública vasca con el consorcio criminal etarra y ya se sabe que donde hay confianza suele dar asco.

Los redactores, presentadores y editores de EITB eran, hasta hoy, salvo honrosas y contadas excepciones, los intocables que siempre podían grabar y emitir, sin problemas (otros medios suelen estar vetados o tienen cinco minutos para grabar), ruedas de prensa de organizaciones políticas ilegales, declaraciones de sus portavoces, homenajes a etarras muertos en accidente laboral o cualquier otra cuestión susceptible de ser noticiable. A cambio, para toda la grey proetarra, la radio y la televisión del Gobierno vasco eran los únicos medios de referencia fuera de la órbita de la prensa del Movimiento (MVLN).

Uno de los grandes errores de muchos periodistas es hacer propia la jerga de ETA y toda su red de hinchas, predicadores y terroristas a tiempo parcial, para caerles bien y creerse a salvo. Siempre me ha parecido tan absurdo como vergonzoso llamar activistas a los terroristas, acciones armadas a sus crímenes, organización armada a la banda terrorista, etc, porque sólo sirve para manipular la realidad a favor de los pistoleros en nombre de cierta equidistancia u objetividad. Antes que periodista uno es ciudadano y, como tal, uno tiene la obligación moral de contar las cosas como son, involucrándose, poniéndose del lado de las víctimas, porque hay cuestiones como el terrorismo, la pedofilia, el narcotráfico y el maltrato a mujeres, niños o ancianos en los que no se puede ni se debe ser equidistante u objetivo. Son cuestiones que afectan a toda una sociedad, a todo un país y las noticias relacionadas con ello no se pueden contar como si uno fuera el juez de silla de un partido de tenis. Algo que en veinte años no han aprendido en EITB.

Desde el inicio de sus emisiones en febrero de 1983 (ETB-1) y desde junio de 1986 en emisión pirata, (ETB-2), la televisión autonómica vasca ha sido siempre el ente público más codiciado por el PNV, que lo ha considerado como algo «del partido», diseñando en el mismo su modelo de país en lo real y en lo virtual. En lo real, un país cuya administración pública está pagada por todos los vascos con sus impuestos (para lo único que somos todos iguales), pero cuyo uso y disfrute está restringido a los militantes, convencidos o convenidos, del pretendido pensamiento único: el nacionalismo vasco. En lo virtual, un país cuya pluralidad, variedad y singularidad se niegan sistemáticamente, aparentando que la inmensa mayoría de los vascos, navarros o vasco-franceses nos identificamos con la ideología nacionalista o pertenecemos a una misma entidad político-administrativa independiente de España y Francia.

No son precisamente los medios de comunicación el «fuerte» de los nacionalistas. Casos como el del semanario «Euzkadi» o los diarios «Navarra Hoy», «La Gaceta del Norte» o «Gaur Express», todos desaparecidos, «El Periódico de Álava» a punto de hacerlo, o el de cierto diario que sobrevive más por generosas contribuciones recibidas en forma de publicidad institucional que por su raquítica audiencia, son ejemplos que evidencian la incapacidad de algunos «profesionales» acostumbrados a anteponer lo político o lo ideológico, sobre lo comercial o empresarial. No son capaces de subsistir ni en regímenes de monopolio exclusivo, aunque, eso sí, se permiten hacer insidiosas campañas contra profesionales, diarios o empresas de comunicación de cuyas gestiones tienen bastante que aprender y poco que criticar.

El problema de ETB, además de repetir la tendencia a beneficiar al partido en el Gobierno muy habitual en otras radios y televisiones públicas, es que sus máximos responsables confunden permanente y deliberadamente lo particular con lo general, lo individual con lo colectivo, lo propio con lo ajeno y sus propios deseos con la realidad.

De esta manera, se elaboran unas parrillas de programación en euskera y castellano dirigidas a minorías, con una variedad programática en la que abundan la afirmación antropológica, la exaltación de la singularidad o la realidad contada desde la ficción o la manipulación. Mención aparte merecen los informativos, un caso digno de tesis doctoral, tanto por sus contenidos como por el léxico con el que se narran los hechos. Destaca la obsesión anti-España de editores y presentadores, expertos en mostrar a España o lo español, como una realidad negativa, distinta y distante, denominada siempre con circunloquios y eufemismos a cual más ridículo, despectivo y enfermizo como los de «vuelta ciclista al Estado», «selección estatal de fútbol», «ministro del Interior español», «Audiencia Nacional española», o el de «Miss estatal» en lugar de Miss España, acuñado por una tal Yolanda Alzola que no tuvo problemas para copresentar un programa de cotilleo en una cadena privada de ámbito nacional. Por supuesto, las noticias que se dan sobre «el Estado» son siempre de asesinatos, escándalos o accidentes para intentar demostrar a los vascos lo bien que se vive en Euskadi y lo mal que viven de Pancorbo para abajo. Algo en lo que me pierdo es en las noticias «de fuera del Estado» porque si, para ellos, lo nacional es lo vasco y lo estatal es lo español o lo francés, ¿por qué hablan de noticias de internacional? Según su libro de estilo, ¿no sería más lógico hablar de noticias de interestatal?

Otro capítulo en el que se salen los telediarios de ETB es la información meteorólogica. En la televisión pública que pagan los contribuyentes de las haciendas forales de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, aparecen también en el mismo mapa del tiempo, Navarra y el País Vasco francés. Nos dicen el tiempo que hace en ese mapa y luego pasan a Europa para decirnos la temperatura de Helsinki, Moscú o Atenas, al parecer, de gran interés para los vascos. Las temperaturas en otras provincias y comunidades limítrofes no son de interés, a pesar de que la gran mayoría de los vascos tiene su segunda residencia en localidades de Cantabria, Burgos o La Rioja. Vamos, que la realidad nos dice que somos el País Vasco formado por Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, una autonomía que forma parte de España. Pero la «realidad» de ETB nos presenta a nuestra comunidad autónoma transmutada en un Estado vasco sabiniano que no sabemos si es dependiente, independiente o en régimen de alquiler, de eso que ahora llaman el Estado español o la Península.

Sobre los contenidos y programas de la radio pública vasca tenemos más de lo mismo: un medio al servicio del nacionalismo en su conjunto para el que, en numerosas ocasiones, la única pluralidad existente en la sociedad vasca es la que hay entre partidos nacionalistas.

En fin, que ante todo mucha calma, porque cuando se negocia siempre hay favores para los terroristas y sus cuerpos auxiliares. En la última tregua trampa el complejo proetarra tuvo trato de favor por ciertos responsables de la Ertzaintza que pedían compensaciones por detenciones o hacían de los ertzainas objetores de conciencia cuando los aspirantes a terrorista profesional hacían de los suyas. Ahora tendremos nuevos episodios de lo mismo y ciertas dosis de habilidad dialéctica en los informativos de EITB para no herir la sensibilidad de esos que se hacen llamar gudaris y que no son otra cosa que unos auténticos hijos de puta.

Despolitizar a ETA
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ/PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo 10 Octubre 2003

Que ETA se engendró como resistencia armada al tardofranquismo es un supuesto ampliamente aceptado, casi un axioma histórico. Es cierto que fue en 1959. Cuando se cerraba la década de los cincuenta, un grupo de jóvenes vascos desafectos con la posición política del PNV ante la dictadura se conjura para ofrecer una respuesta violenta al régimen. La resistencia vasca. Sin embargo, no descubro nada si afirmo que ETA no surge como movimiento reactivo a nada, sino más bien en calidad de secta proactiva engranada en cierta coyuntura. La I Asamblea de ETA, monasterio de Belloc en la Bayona de 1962, define sórdidamente a la organización como un movimiento revolucionario vasco de liberación nacional (el manido MLNV), dedicado a aplicar la violencia para la consecución de la independencia de Euskadi. La independencia es el horizonte y Franco el anatema revolucionario. Por tanto, no es que ETA sea un sarpullido antifranquista sino una revuelta violenta hacia la secesión aprovechando el escenario opresor del franquismo.

ETA es antiespañolista, etnicista y territorialista desde la matriz. Y ello pudiera ser ilegal bajo las pretendidas ordenanzas de la dictadura franquista, pero desde luego tiene cabida en un sistema de libertades democráticas, por muy repulsivo que pueda ser el planteamiento ideológico desde cualquier flanco. El problema con ETA es que asesina y coacciona. No es que la banda criminal no se haya enterado de que Franco ya murió, es que el dictador sencillamente ni fue ni ha sido en ningún momento histórico un factor incidente en su comportamiento. En un instante determinado un grupo de personas se confabuló para perseguir la quimera de la independencia de Euskadi, decidió que esa nebulosa valía más que la vida humana de cientos de personas y comenzó a asesinar vistiendo su conducta criminal de unas siglas y de unas consignas. Una ETA sin pistolas o bombas y extorsiones podría bien ser hoy una rehala insolente de irreductibles antiespañolistas, etnicistas y territorialistas que ignoraran una palabra de castellano y vistieran con estética okupa, y en su marginalidad serían perfectamente tolerados, como puedan serlo los raelianos (sin ánimo de equiparar). El problema con ETA es que asesina y articula cada asesinato con terrorismo.

Cuarenta años llevamos en la trampa conceptual de ETA y ya es tiempo de salir de ella. ETA no es un sujeto político sino una banda del crimen organizado. Cualquier asesino en serie tiene un discurso tan estructurado como la panoplia ideológica de un militante etarra, pueden creerme. En la mayoría de estas depravaciones seriadas, se trata de aberrantes fantasías de dominación en donde el asesino ejecuta a seres humanos como parte de un ritual en donde el criminal es el supuesto cumplidor de una misión, ya sea de autosatisfacción, ya sea porque considera que un determinado fenotipo de ser humano contamina la pureza de una raza o un colectivo, ya sea -en los casos de patología mental, que son los menos- porque reciben directamente en su mente un mensaje sideral o divino. Todos son criminales.

Es impresionante cómo puede llegar a seducir a cierto número de individuos el dictado iluminado de cambiar la sociedad por la violencia. La aniquilación sistemática de personas es igual en un asesino en serie que, por ejemplo, decapita a mendigos y en el terrorista de ETA que ejecuta a ediles. Sin embargo, es posible que la comprensión ciudadana de un (afortunadamente cada vez más anémico) sector social sea viable en el segundo ejemplo y estadísticamente nula en el primero. En una democracia consolidada, ambos son en cambio idénticos.

En el escenario vasco, toda la maraña conceptual sobreviene escarnio con el pretendido y hasta la saciedad nombrado contencioso o conflicto. El contencioso vasco. A pesar de la ilegalización de Batasuna y aledaños, la izquierda abertzale ha engordado identitariamente como una garrapata. El grueso de sus integrantes reside hoy en la convicción de que el tembloroso futurible del desbordamiento institucional otorga la razón a quienes durante décadas han estado matando en nombre de un conflicto que tiene sus argumento en sagradas raíces históricas . No es extraño que el modelo mental de un etarra, del joven pero sobre todo de los más antiguos, se viera validado cuando Lizarra concedió marchamo de identidad política a una banda terrorista para posteriormente el plan Ibarretxe concretar un guión para la escenificación esencialista y simbólica de la independencia. ETA cree que la actual situación de desbordamiento es consecuencia directa de su violencia, de la lucha de sus voluntarios en el argot.

Pues bien, aceptemos de entrada que en Euskadi existe un conflicto, un contencioso. Conflicto, claro que hay conflicto. Cuando el PNV califica a un terrorista de activista vasco, tiene que haber conflicto. Y gordo. Además, supongamos que el conflicto es de naturaleza política y social. En definitiva, el último Euskobarómetro expone que «un 54% de los vascos priorizan o exclusivizan su identidad colectiva vasca frente a la española». Las cuestiones de identidad suelen ser muy egodistónicas (generan malestar) cuando el ecosistema en donde se desarrolla un colectivo con peculiaridades que se sienten como diferenciales no ajusta bien identidad (personal) y sociedad. En paralelo político, un porcentaje de ciudadanos vascos se pronuncia por la autodeterminación e incluso la independencia. Ya tenemos discrepancia social y política, contencioso si quieren. Después o, más bien, mediante, llega una banda criminal organizada y asesina, mutila y deja graves secuelas multiplicadoras en una porción herida de la sociedad vasca y española, sembrando el terror como semilla enquistada en la inmensa mayoría de la ciudadanía del país. Donde teníamos conflicto social de raíces pseudohistóricas tenemos ahora conflicto social sangrante por la presencia traumática de una dinámica criminal. De nuevo ETA no surge tal que reacción al conflicto sino como elemento potenciador del problema, como profecía autocumplida, como crimen añadido al precio de innumerables víctimas individuales y colectivas para promocionar el enfrentamiento. ETA no es un agente político sino un agente criminológico que ha parasitado un discurso político para que, a cada uno de sus terroristas, asesinar le resulte más aceptable.

Si hubiera un conflicto histórico en Euskadi de talante político y social, corresponden iniciativas político-sociales para resolverlo. Es una obviedad democrática. Por tanto, cuando el PNV (salvo Balza de refilón) dictamina que la solución al problema vasco no puede venir únicamente de la eficacia policial tiene razón, aunque únicamente si nos ceñimos al problema vasco . Es que ETA no es un problema vasco, ni español, ni político, sino un problema criminal que desde luego tiene drivaciones sociales en Euskadi y en España; un problema de seguridad ciudadana, de derechos humanos conculcados por una secta que asesina con terrorismo. El primer error del PNV fue desvincularse de la política contra el terrorismo y acercarse políticamente a ETA, porque mezcló dos dimensiones que siempre deberían haber permanecido apartadas la una de la otra.

Por delante vaya que el PNV es un partido democrático que siempre ha rechazado el terrorismo de ETA, pero a corto plazo se ha equivocado en la mejor estrategia para desactivarlo. A largo plazo, propiciando arriesgadamente una ensoñación pseudoindependentista para ofrecer a ETA la percepción de una victoria que necesita ineludiblemente para autodisolverse, no tengo el valor de pronunciarme. De seguro, a costa de más muertes en el corto plazo. La atrocidad de Lizarra es incorregible, pero pueden disponerse remedios para contrarrestarla. Tengo el pálpito de que la deriva soberanista peneuvista se moderará en el futuro y convergerá hacia posiciones más cómodas para el PSOE dependiendo de lo que ocurra en Cataluña. Que el PNV patrocine el plan por sus sendas legislativas autonómicas y nacionales, también por sus mítines y consultas, a ver dónde se detiene. Al tiempo, y aunque continúe gritando independentismo, el PNV tiene que unirse al resto de partidos abjurando de ETA. Llámenme loco, pero afirmo que el plan Ibarretxe (modelo de Estado) y el Pacto de Ajuria Enea (lucha contra el terrorismo) son compatibles. Y nunca más joven activista ni chicos de la gasolina , sino terrorista y criminal. El PNV tiene el deber de despolitizar a ETA.

El gallo Arzalluz y los dos pollitos
Por CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 10 Octubre 2003

La retirada de Xabier Arzalluz de la carrera presidencial del PNV no es demasiado sorprendente. El viejo gallo apadrina a Egibar, uno de los pollitos en liza. No hay gallinas para todos, y toca que el viejo traspase el corral al pollo nuevo. Tampoco cambiarán mucho las cosas que el sucesor sea Joseba Egibar o el portavoz del Gobierno Vasco, Josu Jon Imaz. Sobre todo, porque de momento manda Ibarretxe y nadie le rechista. Habrá, eso sí, cambios retóricos, que no son desdeñables. El astuto jesuita que atravesó el franquismo sin mancharse ni arriesgar nada -procedente de una familia vencedora de requetés carlistas y beneficiado por la Compañía de Jesús- ha sido el máximo y mejor destilador de las quintaesencias abertzales.

Algunos comparan el Arzalluz que rechazaba la autodeterminación como una «virguería marxista» con el último disfrazado de montañero para exigir la independencia en Salburúa, al lado de un semáforo de Vitoria, y concluyen que esa involución es efecto de la edad. Se equivocan: Arzalluz sabe que la edad hace estragos, efectivamente, pero en el nacionalismo. Y reanimó su partido senil compitiendo con Batasuna y purgando los michelines para conseguir la unanimidad interna. Lógico, porque el PNV no sabe vivir sin una buena escisión cada diez años: la última fue la de EA, y casi mata al PNV, resucitado por la absurda solicitud de Ramón Jáuregui.

Por lo demás, entre Egibar, heredero natural del gallo que sale, y Josu Jon Imaz, pollito educado con espolones peligrosos, no se conocen diferencias ideológicas serias. Las hay de estilo: Imaz tiene idiomas y cara de buen chico, es educado y da juego en la tele; Egibar, todo lo contrario. Cosas que ocurren, vivo casi en el mismo barrio que ellos. Imaz saluda al pasar mientras pasea tranquilamente (quién pudiera), Egibar te fulmina con su mirada de tronado por un odio gaseoso. Cuestión de estilos. Pero de ahí no cabe esperar cambios reales. Salvo, quizás, otra escisión o cura de adelgazamiento si el Plan Ibarretxe fracasa y pone en peligro el enorme poder acumulado. Y el corral está lleno de pollos ambiciosos. Al tiempo.

¿Cómo será Euskadi?
Cartas al Director ABC 10 Octubre 2003

¿Qué le espera al País Vasco si prospera la idea secesionista y racista de Ibarretxe? ¿Un profundo aislamiento quizás? ¿Una política basada en el miedo y la coacción de sus ciudadanos de la mano de la banda mafiosa ETA? ¿Cree alguien que ETA no va a exigir ser parte activa en ese hipotético Euskadi independiente? ¿No deberían los organismos internacionales posicionarse claramente advirtiendo que nunca tendrán cabida en sus organizaciones? ¿Por qué el PNV continúa su pulso al Estado de Derecho apoyando al grupo terrorista Batasuna? ¿No es hora de actuar con contundencia democrática aplicando con todo rigor la ley con el Gobierno de Ibarretxe? Y una vez aplicada quizás una buena solución sería un Gobierno provisional con todas las fuerzas democráticas -incluidos los miembros del PNV que no están de acuerdo con el nacionalismo racista, que los hay- hasta que se instale de nuevo el raciocinio democrático del que creo que se anda falto por aquellas latitudes.   A. Robles.  Madrid.

Cataluña
M&M
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  10 Octubre 2003

La Vanguardia nos acaba de administrar varios somníferos en forma de entregas del cara a cara entre M&M, o sea, Mas y Maragall. A la vista de las competencias sobre justicia y relaciones internacionales que sus formaciones reivindican (y de la alteración del concepto de soberanía en el caso de CiU), es obvio que contemplan una reforma constitucional.

En esta bonita tesitura, los padres de la Constitución, animados quizá por la sonrisa de Victoria Prego, se han puesto pedagógicos y nos han recordado que su obra no son los Diez Mandamientos. Menos mal. Gracias a ellos ahora todos sabemos que la norma suprema no se puede tocar sin pasar por ciertos procedimientos reforzados. O quizá lo que han querido decir es que sí se puede tocar pasando por ellos. Que no es lo mismo pero es igual, como diría Silvio Rodríguez.

Pues bien, el Título X de la Constitución Española establece que los proyectos de reforma habrán de ser aprobados por al menos tres quintos del Congreso y del Senado o, en cierto supuesto, por mayoría absoluta del Senado y dos tercios del Congreso. Si un décimo de los miembros de cualquier cámara lo solicita, será además preceptiva la ratificación por referéndum.

Cuando la reforma afecte a ciertas partes de la Constitución, como el Título Preliminar (donde está el art. 1º, párrafo 2: “La soberanía nacional reside en el pueblo español...”), se precisará dos tercios de cada cámara y comportará la disolución inmediata de las Cortes. Las nuevas cámaras habrán de ratificar la decisión, aprobar el nuevo texto por mayoría de dos tercios y, finalmente, la reforma se someterá a referéndum.

Por tanto, si alguien cree que puede reformarse la Constitución en el sentido que hoy se propone en Cataluña es que considera posible que se den las siguientes circunstancias: que el Partido Popular se reduzca a menos de un tercio de ambas cámaras, que el PSOE apoye la reforma sin fisuras y que el pueblo español diga amén. ¿Creen M&M que esto ocurrirá en los próximos años? Sólo en tal caso tendría sentido la que están liando con su debate de propuestas concretas, bases, documentos y legalismos. Creo que saben multiplicar y dividir, no los tengo por tontos. Todo lo contrario. Basta con calcular tres quintos o dos tercios de trescientos cincuenta para comprender que se pasan de listos. Y que sus cálculos son de otra especie.

Manipular a vivos y muertos
EDITORIAL Libertad Digital  10 Octubre 2003

La prensa progresista y la práctica totalidad de las cadenas de televisión –incluidas las públicas– en España parecen estar empeñadas junto con la Oposición en ganar la guerra que perdió Sadam. No tanto por adhesión a uno de los peores genocidas y torturadores de la Historia –aunque no escasean precisamente entre la izquierda antisistema quienes suscriben sus “métodos”– como por irracional fobia antiamericana. De otro modo, no sería posible entender cómo puede darse el nombre de “resistencia” a las bandas terroristas formadas con residuos de los verdugos de Sadam y elementos entrenados por Al Qaeda que atentan contra todo lo que pueda contribuir a la normalización, reconstrucción, modernización y democratización de Irak: ya sean soldados de la Coalición, ya se trate de la sede de la ONU –cuyos funcionarios, neciamente y con el visto bueno de Koffi Annan, se negaron a aceptar protección y vigilancia del ejército norteamericano–, sean policías iraquíes o miembros de legaciones diplomáticas como nuestro compatriota, el sargento primero del Ejército del Aire José Antonio Bernal Gómez, que el jueves fue asesinado de un tiro en la nuca por un grupo de “resistentes”.

Poco importa que la gran mayoría del pueblo iraquí –incluidos los chiítas– recibiera con júbilo y satisfacción la caída del tirano que había sembrado Irak de fosas comunes repletas de cientos de miles de kurdos, chiítas y opositores al régimen, muchos de ellos atrozmente torturados antes de ser asesinados. No es noticia que decenas de miles de iraquíes han comenzado a regresar del exilio para contribuir a la reconstrucción de su patria. Tampoco es digno de señalar que las cárceles de Sadam se han vaciado de presos políticos y que sus sayones y sus y torturadores han dejado de actuar. Ni, por supuesto, tampoco es creíble ni digno de tener en cuenta que el único objetivo de las fuerzas de la Coalición es ayudar a los iraquíes a construir lo antes posible una democracia y un Estado de derecho que les permita vivir en paz con sus vecinos y en libertad. Lo único que importa es que las fuerzas de la Coalición –especialmente el contingente español– salgan cuanto antes del país para que la ONU, que no supo hacer frente a su propia seguridad y que ha abandonado vergonzosamente Irak tras el brutal atentado que sufrió su sede en Bagdad, se haga cargo de la situación... Es decir, para que Irak se convierta en un nuevo Vietnam que poder echar en cara a EEUU y sus aliados.

Y parece que el único interés que para la prensa y los políticos de la Oposición tienen los heridos y los muertos caídos en la guerra o en los atentados perpetrados por la “resistencia” –especialmente José Couso, Manuel Martín-Oar y la última víctima, Antonio Bernal– es servir como pretexto de demagogia y manipulación. Siempre con el único fin de humillar y desacreditar a los EEUU y sus aliados, aunque sea a costa de la libertad de un pueblo entero y aun a despecho del respeto que merecen la memoria de los difuntos y el dolor de sus familiares. En este sentido, son especialmente reveladoras las palabras del padre de José Antonio Bernal Gómez, capitán en la reserva del Ejército del Aire, quien, indignado ante tanta intoxicación y tanta falta de sentido ético, hizo una advertencia en Radio Nacional a “todos esos que se ponen detrás de una pancarta... primero, antes de ponerse detrás de una pancarta, tienen que hablar con nosotros y ver lo que pensamos”. Afirmó que su hijo, que se había presentado voluntario, “murió en cumplimiento de su deber y al servicio de la nación” y que, a pesar del terrible dolor que sentía él y su familia, “tenemos la satisfacción del deber cumplido, al servicio de lo que la nación necesitaba”.

Sirva la entereza, el valor, la hombría y el patriotismo, tanto del padre como del hijo, de ejemplo a quienes, con tal de dar satisfacción a sus fobias, a sus prejuicios y a sus mezquinos intereses políticos, no dudan en jugar con la libertad de los vivos ni en manipular la memoria de los muertos.
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