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Recortes de Prensa     Miércoles 15 Octubre  2003
El fin de la enseñanza pública
César Vidal La Razón 15 Octubre 2003

Ni antes, ni después del 6-D
EDITORIAL Libertad Digital  15 Octubre 2003

Falta de nivel
Aleix Vidal-Quadras La Razón 15 Octubre 2003

Aznar defiende la Constitución y las víctimas del terror en el premio como mejor estadista mundial
Marta Torroes - Nueva York.- La Razón 15 Octubre 2003

PP y PSE asistirán a la marcha de Basta Ya en San Sebastián contra el proyecto de Ibarretxe
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo 15 Octubre 2003

Manuel Azpilicueta dice que ceder a la extorsión de ETA es lo último que se debe hacer
EFE Libertad Digital  15 Octubre 2003

La RAH se muestra contraria a la reforma de la Constitución y el Plan Ibarreche
J. O. - Madrid.- La Razón 15 Octubre 2003

Académicos de la Historia critican el «disparate» del Plan Ibarretxe, que «no encaja» en la Constitución
ANTONIO ASTORGA ABC 15 Octubre 2003

El documental de Medem y la ciudad vasca de Atxaga
BORJA BERGARECHE /ABOGADO El Correo 15 Octubre 2003

Nos hunden
Cartas al Director El Correo 15 Octubre 2003
 

El fin de la enseñanza pública
César Vidal La Razón 15 Octubre 2003

Desde hace años dedico una parte de mi tiempo a escribir literatura infantil y juvenil. Lo hago porque me mantiene en contacto con un mundo sugestivo que, por razón natural, va a sustituir al nuestro en apenas unos años. Entre lo que más me agrada de esa dedicación a la literatura infantil se encuentra el contacto con niños a través de libro-foros. En ellos no sólo puedo contemplar desde un observatorio privilegiado la mentalidad infantil sino también la manera en que ha evolucionado el sistema educativo. A estas alturas estoy convencido de que la enseñanza pública está herida de muerte.

El primer golpe se lo asestó, aniquilando su calidad, la LOGSE impulsada por el PSOE. A decir verdad, no es extraño que los ministros y dirigentes socialistas no tardaran en sacar a sus hijos de la escuela pública para introducirlos de hoz y coz en la privada.

La segunda estocada se la propinó la transferencia de las competencias educativas a las comunidades autónomas.

Gracias a tal medida, un niño aragonés puede conocer hasta el menor riachuelo de Zaragoza pero ignora dónde está Huelva; un niño gallego se puede permitir no saber quién era Tirso de Molina y un niño catalán ni siquiera recibe enseñanza en la lengua de todos los españoles durante años. La puntilla actual se la está dando, siquiera en algunas provincias, una inmigración mal gestionada.

Hace apenas unos meses me hallaba visitando un colegio situado en una barriada muy humilde del sur de Madrid. Parecía demasiado pequeño para ser público y la ausencia de signos externos de carácter religioso y la ubicación dificultaban creer que fuera privado. Finalmente, la directora me aclaró el enigma. En la zona no faltaban centros públicos pero la afluencia masiva de inmigrantes que no conocían el castellano había logrado que el nivel educativo literalmente se desplomara. Desesperados, los padres del barrio habían constituido un colegio en régimen de cooperativa. «Eso o que los niños fueran analfabetos», me dijo la mujer. No le faltaba razón. La enseñanza pública ha comenzado a agonizar en este país gracias a la demagogia. Si no le ponemos remedio no tardaremos en asistir a su entierro, eso sí, pagado con nuestros impuestos.

Ni antes, ni después del 6-D
EDITORIAL Libertad Digital  15 Octubre 2003

De todos los partidos políticos con representación parlamentaria, sólo el PP tiene medianamente claro que no conviene reformar la Constitución. Sin embargo, cuando se trata de oponerse con firmeza a las veleidades de la Oposición, que ha reclamado en bloque un debate sobre el futuro de nuestra Carta Magna aprovechando su veinticinco aniversario, parece que flaquean las convicciones de algunos líderes populares. Manuel Fraga ya manifestó en Gredos que sentía una “necesidad intelectual” de reformar la Constitución, por lo que, a su entender, habría que ir acumulando proyectos de reforma para debatirlos cuando la situación política se clarificase. Y el lunes, Luis de Grandes, portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, si bien señaló que era inoportuno, de mal gusto y “contrario a la tradición” convertir el pleno conmemorativo del 6 de diciembre presidido por sus Majestades en un debate sobre la reforma y el futuro de la Constitución, no excluyó esa posibilidad una vez pasado el aniversario de la Carta Magna.

Pero la reforma de la Constitución no es, ni mucho menos, la preocupación prioritaria de la inmensa mayoría de los españoles. Sobre todo cuando los nacionalistas vascos pretenden convertirla en papel mojado con el plan Ibarretxe o cuando Maragall quiere que tomemos en serio sus ocurrencias “imperialistas”. Más bien, habría que aprovechar el redondo aniversario para exigir el cumplimiento íntegro del texto constitucional. Por ejemplo en lo que toca a la competencia de inspección educativa del Estado en las “comunidades históricas”, donde se reinventa la Historia al gusto nacionalista para adoctrinar a escolares, bachilleres y universitarios en el desprecio o el odio a España y donde se emplean el euskera o el catalán como palancas para la construcción de la “identidad nacional”. Tampoco estaría de más plantearse la recuperación de competencias propias del Estado cedidas a comunidades incapaces de administrarlas. Y en las circunstancias actuales, no sería del todo inoportuno recordar que el Art. 155 está precisamente para aplicarlo a quienes quieren saltarse a la torera nuestra ley fundamental que, no hay que olvidarlo, fue fruto de un amplio consenso en el que destacó el muy generoso trato que recibieron las sensibilidades nacionalistas.

Por ello, es triste comprobar que los nacionalistas y quienes pretenden prosperar al rebufo de sus desafíos no contemplan otro tipo de reformas que no sean las que tiendan a diluir la unidad nacional y a otorgar más poder a quienes jamás se contentarán con otra cosa que no sea la desmembración de España y la consiguiente extinción de las libertades democráticas en sus pedazos dispersos. Pero puestos a plantear y debatir reformas inoportunas y descabelladas, ¿por qué no proponer como alternativa en el veinticinco aniversario de la Constitución la supresión de las comunidades autónomas o una rebaja sustancial de sus competencias? No cabe duda de que, respecto de la situación actual, muchísimos ciudadanos de las comunidades históricas, especialmente los del País Vasco, saldrían ganando con ello. Como propuesta, sería al menos tan respetable y digna de consideración –o tan inverosímil y nefasta– como las que provienen de nacionalistas y asimilados. Aunque con la diferencia de que al menos serviría como aldabonazo para recordar algo que empieza a olvidarse peligrosamente, incluso en las filas del PP: La Constitución, hoy como hace veinticinco años, es el punto de encuentro entre dos formas –el centralismo y el cantonalismo– de entender el ejercicio de la soberanía, la cual pertenece a la nación española exclusivamente y ha de poder reivindicarse sin complejos en el momento en que victimismos, hipotecas sentimentales o proyectos de utopías tribales totalitarias quieran ponerla en cuestión.

Falta de nivel
Aleix Vidal-Quadras La Razón 15 Octubre 2003

La fotografía de José Luis Rodríguez Zapatero sentado con gesto hosco en la tribuna de primeras autoridades mientras desfilaban los portaestandartes de los países que participan militarmente en la pacificación y reconstrucción de Iraq, resulta muy reveladora a la hora de evaluar su capacidad como líder de la oposición. Su actitud deliberadamente descortés, en franco contraste con el resto de ocupantes de las gradas, todos ellos puestos protocolariamente en pie en señal de deferencia a las enseñas de naciones amigas que se esfuerzan, codo con codo con España, en mejorar las condiciones de vida de los iraquíes, ha tenido todo el aire de la rabieta inmadura y visceral del que no es capaz de dominar sus prejuicios ni siquiera en ocasiones solemnes y públicas en las que el decoro y la compostura institucional deben primar sobre cualquier otra consideración. El hecho ostensible de no saber distinguir entre la discrepancia con una política exterior concreta de una particular Administración y la falta de respeto a un conjunto de pueblos a los que nos unen estrechos vínculos afectivos, históricos y culturales y con los que compartimos un conjunto de valores decisivos, ofrece una imagen francamente decepcionante de una persona que aspira nada menos que a ser el próximo inquilino del Palacio de La Moncloa.

Sin embargo, esta muestra de grosería y de pésimas formas del secretario general del PSOE encaja a la perfección en un cuadro cada día más claramente perfilado sobre su carácter y su concepción de las responsabilidades públicas. La absurda ofensiva contra el Ejecutivo español en el Parlamento europeo en relación con el naufragio del «Prestige», poniendo en peligro las compensaciones que deben satisfacer las compañías aseguradoras, la incomprensible alianza con el PNV e Izquierda Unida en las Juntas Generales de Álava, dando alas a partidos que están empeñados en una implacable ofensiva contra la Constitución y la cohesión nacional, los repetidos intentos de boicotear las ayudas comunitarias al Plan Hidrológico Nacional, provocando el riesgo de ingentes pérdidas para los contribuyentes españoles, son inquietantes ejemplos de una estrategia que se ha fijado como objetivo no tanto ganar las próximas elecciones generales, sino que no las gane el Partido Popular, por lesivas que sean para el interés general las maniobras conducentes a alcanzar el tan codiciado poder.

La perspectiva de un gobierno compuesto mediante el amontonamiento forzado de piezas inconexas, socialistas, nacionalistas y comunistas, presidido por alguien que carece de capacidad de discernimiento, no parece que pueda suscitar excesivo entusiasmo en una ciudadanía mayoritariamente madura, equilibrada y sensata. Decía Ortega que la filosofía es un problema de nivel. Va calando la certeza de que en la actual cúpula de la supuesta alternativa falta precisamente eso, nivel.

Aznar defiende la Constitución y las víctimas del terror en el premio como mejor estadista mundial
Recibió el galardón en el Hilton de Nueva York y reafirmó su compromiso con el presidente Bush
José María Aznar, presidente del Gobierno español, recibió ayer el galardón al mejor estadista mundial que otorga anualmente la Fundación Llamada de Conciencia (Appeal of Conscience), en reconocimiento a su entregada labor como defensor de la democracia, libertad y tolerancia. El premio fue otorgado debido a su lucha por la tolerancia el diálogo y el fomento de la cooperación internacional. Entre los invitados a la velada se encontraban diferentes personalidades del mundo de los negocios, religioso y vida social en Estados Unidos.
Marta Torroes - Nueva York.- La Razón 15 Octubre 2003

El presidente del Gobierno español, José María Aznar, viajó ayer hasta Nueva York para recoger un premio de la Fundación Llamada de Conciencia (Appeal of Conscience Foundation, en inglés) que le ha reconocido su trabajo como mejor estadista mundial. El acto fue celebrado ayer en el Hotel Hilton de Manhattan, donde se reconoció el comportamiento de José María Aznar por su «valiente liderazgo y adalid de la democracia, libertad y tolerancia», según el rabino Arthur Schneier, presidente de la Fundación Llamada de Conciencia.

Durante la cena, el presidente del Gobierno español destacó la libertad democrática y los derechos individuales como valores de una civilización abierta al mundo entero, de los que explicó «son los que más me han preocupado a lo largo de mi carrera política, pensando en mi país». Asimismo, el presidente del Gobierno expresó la necesidad de «combatir al terrorismo con los medios que nos ofrece el estado de derecho». Aznar hizo hincapié en «escuchar a las víctimas del terrorismo, pues su mensaje es un gran soporte emocional en nuestra lucha», como ya explicó en las jornadas sobre el terrorismo, celebradas por la misión de Noruega de Naciones Unidas en Nueva York, el pasado mes de septiembre.

En alusión a esta lucha, resaltó «que sin la solidaridad ni coperación internacional el terrorismo será muy difícil de expulsar de nuestro mundo global». Además, dedicó unas palabaras al país de Iraq, del que destacó «la necesidad de trabajar en el mismo, sin anteponer nuestros propios intereses nacionales a los de un país que ha sido maltratado por una agresiva dictadura hoy desaparecida».

José María Aznar no quiso terminar el discurso sin dedicar unas palabras a España, de la que recordó la celebración del XXV aniversario de la Constitución vigente, de la que explicó que «está comprometida con la construcción de la Unión Europea».

De la relaciones entre España y EE UU explicó que el presidente Bush «ofreció a mi país todo su apoyo contra el terrorismo. Por eso, el 11-S de 2001 la sociedad española quiso dejar bien claro que los Estados Unidos podían contar con España como un gran aliado», concluyó El presidente enfatizó: «juntos vamos a derrotar al terrorismo». Al hilo de esta sintonía entre España y EE UU, el presidente destacó que ambos países «aunan esfuerzos para garantizar y asegurar la paz en Iraq». Asimismo, recordó la cita que tendrá lugar en Madrid la próxima semana en la Conferencia de Donantes para la reconstrucción de aquel país.

Esta Fundación está presidida honoríficamente por el presidente George W. Bush, de la que también son miembros los ex presidentes Bill Clinton y Jimmy Carter y el vicepresidente Dick Cheney. Durante la velada, el arzobispo Gabriel Montalvo, Nuncio Apostólico de Estados Unidos, realizó una oración, mientras que el Primado de la Iglesa Griega Ortodoxa en Estados Unidos ofreció su bención.

La entrega de este premio a José María Aznar hizo posible la reunión de diferentes personalidades religiosas, diplomáticas y de la vida pública en EE UU, como representantes de la Iglesia católica, protestante, judía o musulmana. En la lista de invitados, figuraba John Negroponte, representante estadounidense en Naciones Unidas, Inocencio Arias, embajador de España en la ONU, Emyr Jones Parry, representante permanente del Reino Unido en la ONU, Wolfgang Ischinger, embajador de Alemania en Estados Unidos, Nabil Fahmy, embajador de Egipto, Sergey Lavrov, embajador de Rusia ante Naciones Unidas, y Javier Ruperez, embajador de España en Estados Unidos. Y del mundo empresarial acudieron Josef Ackerman, presidente de Deutschebank que también recibió el premio, Philip M. Condit, presidente de la empresa Boeing, Paul A. Volcker, ex presidente de la Reserva Federal.

PP y PSE asistirán a la marcha de Basta Ya en San Sebastián contra el proyecto de Ibarretxe
La manifestación, que se celebrará el 13 de diciembre, servirá de homenaje a la Constitución en su 25 aniversario
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo 15 Octubre 2003

Populares y socialistas vascos asistirán, con toda probabilidad, a la manifestación convocada por Basta Ya el próximo 13 de diciembre en San Sebastián para protestar contra el plan Ibarretxe. Aunque las ejecutivas de PP y PSE aún no han tomado una decisión formal al respecto, ambos partidos dan por hecho que secundarán la convocatoria de la plataforma cívica para dejar patente su rechazo «inequívoco» al proyecto de libre adhesión a España del lehendakari.

El PP vasco ha «tomado nota» del llamamiento del colectivo y oficializará su respaldo en próximas reuniones de su ejecutiva. Más dudas ofrecía en principio la postura del PSE, dados su frontal rechazo a cualquier iniciativa que presuponga un frente constitucionalista para contrarrestar el plan Ibarretxe y el progresivo enfriamiento de las relaciones entre Basta Ya y la ejecutiva de Patxi López.

No obstante, el portavoz parlamentario de los socialistas vascos, Rodolfo Ares, dio por seguro -«desde un punto de vista personal» y a la espera de lo que decida la dirección del partido- que el PSE acudirá a la marcha para expresar una vez más «con absoluta claridad» su oposición a las pretensiones de los nacionalistas. En cualquier caso, Ares no perdió la oportunidad de reiterar que la vía «más eficaz y adecuada» para hacer frente al proyecto del lehendakari es que cada una de las dos fuerzas constitucionalistas camine «por su propio carril».

Acto multitudinario
Así las cosas, Basta Ya no descartaba ayer mantener una reunión con los socialistas para convencerles de la importancia de secundar la marcha. La plataforma pretende un acto multitudinario, al estilo de las tres manifestaciones que ha celebrado hasta la fecha, siempre en la capital donostiarra, contra ETA y a favor del marco jurídico vigente. También espera contar, como en ocasiones anteriores, con el apoyo de intelectuales de ámbito internacional y con la presencia de los líderes nacionales de los partidos y de miembros del Gobierno central.

La plataforma cívica, que aún no ha decidido el lema de la convocatoria, persigue un triple objetivo: escenificar en la calle el rechazo ciudadano al plan Ibarretxe, homenajear a la Constitución una semana después de su vigesimoquinto aniversario y dar respuesta a la «demanda» de los ciudadanos que, según explican portavoces del colectivo, les han enviado gran cantidad de cartas y mensajes a la página web para pedir una manifestación contra el plan del lehendakari.

PRESIDENTE DEL CÍRCULO DE EMPRESARIOS
Manuel Azpilicueta dice que ceder a la extorsión de ETA "es lo último que se debe hacer"
El presidente del Círculo de Empresarios, Manuel Azpilicueta, ha pedido a los empresarios del País Vasco que no cedan a la extorsión de ETA porque eso "es lo último que se debe hacer". Reconoce, sin embargo, que la situación es "muy dura" y expresó su solidaridad para todos los empresarios vascos que "está amenazados permanentemente".
EFE Libertad Digital  15 Octubre 2003

Manuel Azpilicueta hizo estas declaraciones a los periodistas después de presentar junto al presidente del Comité de Política Económica del Círculo, Fernando Eguidazu, el documento "PGE 2004: Unos Presupuestos de Fin de Legislatura". Preguntado por la situación de los empresarios vascos, Azpilicueta reconoció que "nada ha cambiado demasiado en los últimos tiempos" y que la situación del empresario en el País Vasco sigue siendo "delicada" porque "están amenazados permanentemente".

Por ello, el presidente de esta organización expresó "su apoyo y solidaridad" a este colectivo al que deseó suerte "para que puedan cumplir su misión que, carece de tintes políticos, y que no es más que crear riqueza, empleo y renta".

La RAH se muestra contraria a la reforma de la Constitución y el Plan Ibarreche
La institución inicia hoy un ciclo de conferencias sobre la Carta Magna
J. O. - Madrid.- La Razón 15 Octubre 2003

Varios miembros de la Real Academia de Historia manifestaron ayer su oposición a un proceso de reforma de la Constitución. Alegaron su juventud, inviabilidad, inconveniencia, falta de consenso en las modificaciones y cambios sugeridos, y las consecuencias desfavorables que acarrearía. El director de la RAH, Gonzalo Anes, el secretario de esta institución, Eloy Benito Ruano, y los académicos Vicente Palacio Atard, Carlos Seco Serrano, Miguel Artola y Luis Suárez hicieron estas declaraciones durante el acto de presentación del ciclo de diez conferencias que homenajea el 25 aniversario de la Carta Magna que comienza hoy y que se celebra en la sede de la RAH. Anes adujo que la Constitución «no es un documento cerrado, pero hay problemas más graves que esas correcciones. Hay que pensar en la coyuntura y hay que tener un consenso antes». Un punto en el que coincidió Palacio Atard, quien afirmó: «No veo una razón fundamental para una revisión a fondo. Es un documento que ha perdurado en el tiempo, se ha logrado por mayoría y consenso, y si no es por consenso no veo por qué debe alterarse».
 
El medievalista Luis Suárez dijo que «una Constitución es una ley fundamental y sirve para construir un edificio político». Y añadió que «25 son pocos años para una reforma. Sería prematura y las consecuencias desfavorables. Si las leyes no maduran no hacen el bien, sino el mal. Es un texto joven. Su proyecto tiene que estar completo para introducir reformas».

Miguel Artola fue más lejos y se cuestionó las verdadera naturaleza de la propuesta del Plan Ibarreche: «Tengo mis dudas sobre una propuesta que todo el mundo piensa que no puede prosperar, y ésto me desconcierta. Si esta propuesta está condenada a fracasar, el motivo de este planteamiento es otro del que se manifiesta visiblemente».

El historiador Carlos Seco Serrano fue tajante: «No tengo claro que Ibarreche pretenda modificar la Constitución, sino hacer patenta que ellos son otra cosa, y da igual cuál sea la legalidad española. Es un disparate». Seco Serrano planteó además dos preguntas: «¿Qué hará el Estado español si sale adelante? ¿Que hará en el referendum? Batasuna está fuera de la ley y está ahí».

Después se refirió a las propuestas de Maragall: «Van por otro lado, pero tampoco son viables». Benito Ruano indicó que la reforma no tiene que ser total, y puso como ejemplo a Estados Unidos: «Las bases aún están ahí». Seco Serrano apostilló esta referencia y señaló que «lo esencial de la Constitución de EE UU está vigente. Sólo se han añadido enmiendas para mantenerla al día».

Luis Suárez intervino para decir que lo que se enseña hoy en día en las ikastolas «es una historia que no tiene que ver con la realidad, para cerrar los acontecimientos reales que sucedieron en un territorio».

Académicos de la Historia critican el «disparate» del Plan Ibarretxe, que «no encaja» en la Constitución
ANTONIO ASTORGA ABC 15 Octubre 2003

Para los historiadores, no hay lugar para cambiar la Constitución. «Sería prematuro e inconveniente. Y traería muchas incógnitas», concluyeron

MADRID. La presentación del ciclo «Veinticinco años de la Constitución Española» (que se celebrará en la Real Academia de la Historia desde hoy hasta el 30 de octubre, con la sabiduría de las primeras autoridades en la materia), realizada por Gonzalo Anes, dio lugar ayer a un riguroso y profundo debate centrado en el «indiscutible interés» de estas conferencias, en la no deseable modificación de la Constitución de 1978 y en el disparate del Plan Ibarretxe, asunto sobre el que versó la primera pregunta nada más sentarse los académicos. «Desencaja, es un desajuste», señala Carlos Seco Serrano. Anes apunta que toda Constitución es enmendable, pero no es el momento: «Hay otros cosas que resolver antes. Toda modificación exige el consenso».

Una propuesta «desconcertante»
A juicio de Vicente Palacio Atard, «toda Constitución está abierta a una reforma de acuerdo con las mismas reglas que para ello establece la propia Constitución; ahora bien, no creo que haya una razón fundamental que obligue a una revisión de la Carta Magna del 78. Es la Constitución que se logra con un mayor consenso y, por tanto, sin consenso general tampoco veo motivo para que tenga que alterarse».

Miguel Artola arguye: «Con respecto a este punto, sólo puedo transmitir mis dudas hacia una propuesta sobre la que parece que todo el mundo está convencido de que no tiene ninguna posibilidad de prosperar. Supongo que entre éstos también se encuentra el propio autor de la propuesta, lo que me desconcierta bastante y me hace pensar que la realidad no es lo que parece. No tiene posibilidades. La única posibilidad es que existe otro motivo detrás».

El medievalista Luis Suárez Fernández aporta un interesante argumento al debate: «Desde mi deformación profesional de medievalista, entiendo que toda Constitución es una ley fundamental que sirve de fundamento para la construcción de un edificio político. Una revisión de la Constitución sería prematura, como todo concepto prematuro, y plantearía consecuencias bastante desfavorables y muy pocas favorables. Traería muchas incógnitas. La experiencia dice que cuando una Constitución no ha madurado lo suficiente es un riesgo sustituirla».

Carlos Seco Serrano subraya: «No me parece muy claro que eso de Ibarretxe suponga la modificación de la Constitución. Lo que pretende dejar patente, sea cual sea la Constitución del Estado Español, es que ellos son otra cosa distinta. Eso me parece un disparate. Pero habría que preguntarse: ¿qué hará el Estado Español si ellos siguen adelante? Batasuna, que está fuera de la ley, sigue teniendo voz y voto en el Parlamento vasco. Arzalluz dijo que aunque fuera la Guardia Civil, el referéndum se llevará a cabo. Ese es un anhelo más o menos oculto: qué más querría Arzalluz que la Guardia Civil o las fuerzas policiales de la nación entraran en el País Vasco. Entonces él proclamaría: «¡Este es un país ocupado, víctima!». Vamos a ver cuando llegue el día del referéndum vasco, qué hacemos».

La reforma de la Constitución, matizó Seco Serrano, «está dentro de los puntos de vista de otras Comunidades, como es el caso de Maragall, pero desde un lado no muy viable: convertir un Estado descentralizado en un Estado federal. Son cosas que no tienen nada que ver. Deberían leer lo que Ortega decía sobre la diferencia entre descentralizar y federalizar». Eloy Benito Ruano insistió en que la «anulación de todo un texto constitucional es prematuro y no conveniente». Seco Serrano concluyó recordando a uno de los más eminentes sabios que ha dado la cultura española, Emilio García Gómez, quien descubrió que «el problema de los españoles es que no han sabido digerir su propia historia». «Ya es hora de que vayamos digiriéndola», animó Seco.
«Los mercaderes vizcaínos crearon en el siglo XIV el término «nación española»»

Luis Suárez pronuncia hoy la primera conferencia del ciclo, titulada «Las Cortes medievales en los distintos reinos y territorios». Pero ayer se preguntó: ¿Qué es el País Vasco para un medievalista? Respondió: «Euskalherría, no; es una palabra que acaban de inventar. Hablaríamos del Señorío de Vizcaya, que heredó el Príncipe de Castilla y que siempre formó parte del Reino de Castilla; de la provincia de Guipúzcoa y de la Hermandad de Álava, que formaba parte de Castilla. ¿Saben dónde aparece por vez primera el término de nación española? En la comunidad de mercaderes de Brujas, del siglo XIV, formada por vizcaínos. El País Vasco sería hoy el resultado de una invasión de un pueblo minoritario que acabará dominando a una población que escribía, hablaba y pensaba en latín. Y en las ikastolas se enseña una historia inventada, basada en una idea no real para cerrar el paso a los acontecimientos reales».

El documental de Medem y la ciudad vasca de Atxaga
BORJA BERGARECHE /ABOGADO El Correo 15 Octubre 2003
 
La polémica. He ido a ver este documental dos veces. Mi primera sensación es que la polémica estaba sobredimensionada y que, desde luego, aquellos que plantearon la retirada de esta película de la programación del Festival de San Sebastián incurrieron en un intento de censura y caza de brujas contra los matices y las opiniones divergentes. La condena de la violencia en este filme es clarísima, y la defensa de las tesis constitucionalistas queda perfectamente resuelta en boca de personas tan sólidas como Gregorio Peces Barba. Es, por ello, una lástima que se hayan auto-excluido representantes del PP vasco y de colectivos cercanos.

El montaje. Travesuras del montaje sirven a Medem, por ejemplo, para poner en ridiculísima evidencia a los dos líderes del nacionalismo, Xabier Arzalluz y Arnaldo Otegi. Pero, ¿hay equidistancia en el montaje? En opinión de Antonio Elorza, sí la habría en el paralelismo que hace Medem entre los testimonios de Cristina Sagarzazu ( viuda del ertzaina Montxo Doral ) y de la compañera de un preso de ETA. Creo que ese montaje en paralelo muestra, precisamente, cuán incomparables son en realidad el dolor de alguien que jamás podrá ya visitar a su ser más querido y el de una persona que puede ir a verle en autobús, por muy larga que sea la distancia.

El mensaje del documental. El detonante de esta obra fue la campaña en contra del nacionalismo vasco que, según Medem, se produjo en la campaña electoral de las autonómicas. En la pantalla van apareciendo frases sobre el número de personas que hablan euskera, sobre resultados electorales, sobre la ilegalización de Batasuna o sobre el plan Ibarretxe, que se lleva el mayor número de líneas (un lehendakari que aparece solo, muy solo, delante de un Palacio de Ajuria Enea que fue en otro tiempo, como me decía un amigo, el bullicioso epicentro de la unidad democrática de los partidos frente al terrorismo). Pero no hay frase sobreimpresionada para el número de víctimas de ETA o de ciudadanos vascos perseguidos por ETA. Joseba Arregi, uno de los entrevistados, lo decía en un artículo sobre el documental: «No me quedé con la sensación de no haber dicho lo que pensaba y sentía. Sí, en cambio, con la sensación de hacerlo contra la corriente de las preguntas, contra la direccionalidad de las preguntas». Así, en la segunda intervención del documental, Mariano Ferrer afirma que «es evidente que hay dos bandos, ETA y el Gobierno del PP», mientras que en la recta final se acumulan referencias a lo que uno de los entrevistados llama «Elkarri como fórmula», junto a las habituales llamadas a un diálogo vacuo como solución incorpórea a ese «atávico e irresuelto conflicto vasco». Al final del camino surgen las cimas del plan Ibarretxe. Todo esto, contextualizado dentro de ese lenguaje visual de bruma, idi probak, campos verdes y sokatira. Aquí está, en mi opinión, la concesión de un gran cineasta a la monotonía moral de una sociedad vasca que ha interiorizado este discurso tan endeble y repetitivo. Son pocos, al final, y cortos, los testimonios en este documental que iluminan de manera novedosa los recovecos de los diversos, en plural, conflictos vascos.

El mensaje de Medem. Dicho lo anterior, la segunda vez que vi este documental me surgió un cosquilleo. Medem arranca y finaliza su documental con sendos testimonios de Bernardo Atxaga, su alter ego, quien nos invita a dejar atrás Euskal-Herria, el Pueblo Vasco, con mayúsculas, para construir la ciudad vasca, con minúsculas, Euskal-Iria, como espacio que no pertenece a nadie y que pertenece a todos, que no tiene un comienzo, ni residentes originarios, ni un final, abierta a todos, aunque, eso sí, con «un bonito barrio en el que se hable la lengua con la que hablo a mis hijas». ¿Será éste el mensaje de Medem, el sueño de Medem? ¿Será así cómo Medem se sale de esa aparente ortodoxia elkarriana que parece planear por el documental?

La ciudad vasca. Sea cual sea la intención real de Medem, propongo que nos apropiemos de estas palabras de Atxaga/Medem y pongamos este documental al servicio de la ciudad vasca, de la Euskadi transversal, que hagamos caso omiso de los discursos oficiales que nos atrincheran en esos polos que de manera tan bella denuncia Medem, violentando nuestra voluntad de vascos plurales. Propongo que liberemos por fin a la ciudad vasca de «la talibanización de quienes se empeñan en amontonar sus afiliaciones hasta reducirlas a una sola, (porque) la mayoría de las vascas y de los vascos llevamos años degustando la diversidad de nuestras pertenencias». Así habla Imanol Zubero, entrevistado por Medem, en el último número de Bake Hitzak , la revista de la Coordinadora Gesto por la Paz. Otro de los entrevistados, Javier Elzo, escribe en esas mismas páginas que «hay una cuestión que, para el que suscribe, es ya una certeza sociológica (...). La identidad múltiple, la pertenencia múltiple, está incrustada en el corazón de la mayoría de los vascos (...). Excluyendo los que se dicen solamente vascos o solamente españoles , ya estamos hablando de la mayoría de la sociedad vasca».

Esta ciudad vasca deberá comenzar por aclarar de una vez por todas que renuncia a la tutela militar de ETA, y entregar sin titubeos el monopolio de la fuerza a las instituciones que vayan a liberarnos de la engorrosa tarea de defender nuestra libertad con nuestras propias manos (sí, la Ertzaintza, pero también la Guardia Civil, que tantas vidas de vascos salva cada día). En segundo lugar, deberá edificarse sobre la memoria de las víctimas y de su dolor, ese dolor por la historia que siente el ángel del historiador del que habló Walter Benjamin, o el que destila una gran película, Soldados de Salamina . Ese profundo e íntimo dolor de vascos que nos provocó Querejeta en Asesinato en febrero . Sólo así podremos salir de ese lago de la sangre que cita Imanol Zubero en el documental y, sólo así, la tan mentada voluntad de la sociedad vasca podrá gestarse en toda su riqueza (ejercicio que nunca podrá hacerse «sin otro límite que su propia voluntad», como dice el lehendakari, ¿como si la Historia se hubiera detenido a mayor gloria del Pueblo Vasco!). Corremos el riesgo de estar construyendo una falsa ciudad vasca, erigida sobre un lago de sangre que terminará por anegarnos, levantada sobre el falso mito de las soberanías originarias e ilimitadas. Mitos que, espero, futuras películas intenten desmontar, siguiendo a Juan Goytisolo cuando dice que su labor de escritor «ha sido cuestionar esas imágenes icónicas de la cultura (española) incapaces de abarcar la riqueza de su propio contenido».

Nos hunden
Mª Jesús Gómez-Marañón/Portugalete. Vizcaya Cartas al Director EL Correo 15 Octubre 2003

¿Para qué necesitamos sindicatos teniendo a estos defensores de los trabajadores? El domingo tuvimos otra muestra de la irracionalidad de los terroristas. No les importa llevar a la ruina no sólo a las empresas sino a las familias que viven gracias a ellas. Tampoco les ha importado que hubiera víctimas, aunque por suerte esta vez han fallado. ¿Es ésta su idea de crear una patria vasca? Así lo único que consiguen es hundirnos en la inestabilidad ecónomica. Ya se está produciendo un goteo de empresas que se están marchando. ¿Cómo podemos pedir a los empresarios que inviertan aquí. Por favor, señor Ibarretxe, mientras no nos libremos de esta lacra, deje de embaucarnos con ese plan de ¿libre asociación? (sea valiente y llámelo por su nombre: soberanismo). Hay prioridades y la principal es la libertad de las personas.

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