AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 19 Octubre  2003
Euskera y Justicia
Editorial El Correo  19 Octubre 2003

El debate imposible
JOSEBA ARREGI/ El Correo 19 Octubre 2003

¿Tiene solución el PSOE
Pío Moa Libertad Digital  19 Octubre 2003

De Mas a menos
ALFONSO USSÍA ABC 19 Octubre 2003

La izquierda pierde Irak
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 19 Octubre 2003

Varios ayuntamientos navarros próximos a HB vulneran la ley al hacer ondear solo la ikurriña
Íñigo Urquía - Pamplona.- La Razón 19 Octubre 2003
 
Euskera y Justicia
Editorial El Correo  19 Octubre 2003

La detención por orden de la Audiencia Nacional de ocho personas relacionadas con la edición de medios en euskera ha generado en Euskadi una polémica análoga a la que en su día suscitó el cierre del diario Egunkaria y el arresto de sus responsables. La aplicación de la incomunicación antiterrorista permite pensar que el juez Del Olmo contempla la posible existencia de irregularidades o delitos financieros y fiscales vinculados a la trama terrorista de ETA. Es comprensible que la defensa honesta del carácter garantista de nuestro sistema democrático se refleje en expresiones de inquietud o disconformidad respecto a esta actuación judicial. Máxime cuando la inexistencia de una comunicación oficial de las razones que han guiado a la Audiencia Nacional abona la especulación sobre las causas de las detenciones, o lleva al poder ejecutivo a interpretarlas. Pero es inadmisible que consejeros del Gobierno vasco, el diputado general de Guipúzcoa o los máximos responsables de los partidos que sustentan esas instituciones no guarden la mínima cautela y califiquen la actuación como «política y no judicial», presentando las detenciones como «ataque contra el euskera». Resulta significativo que las primeras palabras pronunciadas por la consejera de Cultura, Miren Azkarate -preocupadas pero respetuosas con el poder judicial- hayan dado paso a una escalada de despropósitos por los que el nacionalismo gobernante parece dispuesto a practicar el seguidismo respecto a la postura de quienes pretenden convertir la incuestionable presunción de inocencia que ampara a los detenidos en una condena en firme contra el conjunto del sistema democrático español y contra la división de poderes en que se sostiene.

El euskera representa, cultural y socialmente, un bien demasiado delicado como para que se extiendan sombras de sospecha sobre los ámbitos de su promoción. De ahí que sea deseable que el juez que ha suscrito las órdenes de detención explique a la menor tardanza y con la mayor claridad las razones que le han llevado a adoptar tan drástica medida. Pero lo que resulta verdaderamente pernicioso es que la situación sea aprovechada por quienes tratan de hacer del euskera un mero instrumento de sus aspiraciones o un simple tótem de su visión etnocéntrica de la sociedad vasca. La idea de que existe una forma moralmente elevada de conducta y compromiso cultural que adopta la desafortunada denominación activista de euskalgintza constituye una verdad incuestionable para demasiadas personas capaces de comunicarse y de producir en euskera. Por eso es deplorable que los evidentes riesgos de sectarización o, lo que es lo mismo, de cultivo de una estéril unanimidad respecto a determinadas concepciones y prácticas en torno a dicha lengua no cuenten, precisamente cuando se habla de cultura, con la dosis suficiente de espíritu crítico dentro del denominado mundo del euskera. La multitudinaria manifestación de ayer en Donostia fue el mejor ejemplo de la confusión, porque muchos de los pronunciamientos que la acompañaron promovían la injusticia en nombre de la justicia. Y porque las instituciones, representadas en la marcha al máximo nivel, no supieron expresar su posición a distancia de quienes intentan hacer del euskera su particular territorio liberado.

El debate imposible
JOSEBA ARREGI/ El Correo 19 Octubre 2003

Existe el debate político vasco. Pero ese debate es imposible. Todos hablan de bloqueo. Muchos están a punto de desistir. Pero siempre queda alguna esperanza. La esperanza de saber qué es lo que hace que el debate político vasco esté bloqueado, sea imposible. Un indicio: en lugar de los contenidos se debate sobre las formas, si hay insultos o se confunden las críticas con insultos. Otro indicio: no se habla, se predica. Llamamientos, imprecaciones, conjuros, apelaciones a la voluntad, la ilusión y la esperanza. Todo menos rigor argumentativo.

Pero además de estos indicativos existen, creo, cuatro elementos objetivos que hacen que el debate político vasco sea un debate imposible. Se trata de elementos que, por diversas razones, han ido adquiriendo carta de naturaleza en la política vasca, que poseen su razón histórica y su razón objetiva. Pero que han terminado constituyéndose en elementos autónomos que amenazan con vaciar de significado el espacio en el que es posible llevar a cabo un debate político objetivo que vaya más allá de la proclamación de las meras creencias e ilusiones subjetivas.

El primer elemento es el de las víctimas. De tanto que algunos han tenido que reclamar respeto por las víctimas hoy es imposible encontrar un discurso político o un escrito referido a la cuestión política vasca que no contenga una manifestación expresa de solidaridad con las víctimas, de cercanía con ellas, de cariño, de reconocimiento de la obligación de participar en su sufrimiento. Se podría decir que, de tanto cariño, cercanía y solidaridad, la cuestión está ya suficientemente esterilizada como para que deje de tener significado político, anestesiada para que no moleste en la operación política que se debe llevar a cabo. Se ha conseguido que el debate político se conduzca sin que la cuestión de las víctimas interfiera en ella. Pero sin el reconocimiento del significado político de las víctimas no será posible un debate político serio en Euskadi. La cuestión de las víctimas no es una cuestión subjetiva, de moral personal, individual. Es una cuestión objetiva, cargada de significación política. Sin atender a esta dimensión el debate político está condenado a su propia imposibilidad.

Las víctimas son en primer término las víctimas directas de los atentados de ETA, los asesinados. En la medida en que ya no forman parte de la sociedad vasca están constituidos objetivamente como víctimas políticas en toda su significación por la intención de ETA al matarlas: quitar de enmedio el obstáculo que representaban para el ideal de sociedad homogénea en el sentimiento de pertenencia nacional que perseguía y persigue ETA. Las víctimas, los asesinados y los mutilados con ésa su significación política están ahí, objetivamente, en medio del debate político, y ninguna subjetivización, ninguna moralización, ninguna sentimentalización, ninguna cuantificación económica puede hurtarles su significado político en el centro del debate político vasco. El significado no de lo que personalmente pudieron pensar en vida sobre distintos aspectos, sino el significado marcado a sangre y fuego en ellos como víctimas por la intención de ETA de construir una sociedad homogénea en el sentimiento de pertenencia nacional. Una sociedad que respeta la verdad objetiva de las víctimas tiene que oponerse con todas sus fuerzas a cualquier proyecto de sociedad vasca que recoja de alguna manera la pretensión de ETA.

El segundo elemento lo constituye la condena de la violencia de ETA y la condena de ETA. Se ha tardado bastante, demasiado, para que esa condena sea casi universal en la sociedad vasca. No procede hacer un repaso histórico ahora. Sí se trata, sin embargo, de poner de manifiesto que, al igual que ha sucedido con la solidaridad con las víctimas, también la condena de la violencia, en el proceso de generalización, ha sufrido una transformación curiosa: la generalización se ha conseguido al precio de su aislamiento, de su esterilización política. Todo el mundo, casi, puede condenar a ETA y su terrorismo porque son fenómenos aislados que no tienen nada que ver con el proceso político, social y cultural que vive y ha vivido la sociedad vasca. ETA y su terrorismo se han convertido, en ese proceso de generalización, en verdaderos marcianos, en meteoritos que caen repentinamente del cielo: sin nada que ver con la realidad social y política vasca, sin ninguna relación con los planteamientos políticos de unos u otros, sin vinculación ni a sentimientos, ni a proyectos, ni a planteamientos para la sociedad vasca. Auténticos quistes que no necesitan de aflujo alguno de sangre del organismo que les rodea.

Mientras se mantenga este aislacionismo no político ni social, sino intelectual y de significación política de ETA y de su terrorismo -con la contradicción de pedir soluciones políticas para algo que, al parecer, no tiene ninguna implicación política con los aledaños- el debate político vasco seguirá siendo imposible, y no a causa de los insultos, sino de forma estructural, porque se le hurtan sus propios elementos.

El tercer elemento está directamente vinculado con el segundo: una vez condenada ETA, una vez condenado el terrorismo, todo, cualquier planteamiento, cualquier idea, cualquier propuesta, incluso las mismas de ETA, es legítimo. No se pueden prohibir las ideas. Todo es legítimo, si se defiende pacíficamente. Y si todo es legítimo, también lo será afirmar que la idea de democracia es desdeñable, mientras se haga por vías pacíficas, aunque sea la idea que se inculque a las nuevas generaciones. No hace falta reflexionar demasiado para percatarse de que en estas condiciones no es posible ningún debate. Para que exista debate es preciso asumir la existencia de unas reglas mínimas que pasan por decir lo que cabe y no cabe en un debate democrático, por marcar unas fronteras, por exigir ciertas renuncias. De lo contrario se termina en la proclamación unilateral de la verdad de cada uno. Pero eso no es un debate. Sobre confesiones de fe no se puede debatir

En cuarto y último lugar: la razón y la sinrazón de la afirmación de existencia de un nivel prepolítico en el que debiéramos estar todos de acuerdo. Ha habido momentos en la historia reciente de Euskadi en los que ha sido necesario proclamar esa verdad. Pero es hora de percatarse de que esa verdad puede ser utilizada, en general en conexión con los otros tres elementos citados, para desvirtuar el debate político vasco. La búsqueda del acuerdo prepolítico no puede hacer olvidar la necesidad de un debate político, ni de las condiciones mínimas necesarias para que ese debate político se dé. Condiciones no de moral individual, de educación personal, sino condiciones objetivas de no escamotear elementos de significación política objetiva. Los derechos humanos básicos requieren traducción al derecho positivo para ser efectivos. La condena de la violencia terrorista a nivel ético debiera darse por supuesta. Que no haya sido así en la sociedad vasca debiera dar que pensar y hace comprensible el discurso del acuerdo prepolítico.

Pero las dificultades surgen cuando se busca el acuerdo político de mínimos para regular la convivencia. Lo que necesita la sociedad vasca es un acuerdo político sobre mínimos de convivencia, sobre la forma de definirse a sí misma, sobre la forma de institucionalizarse. Y ese debate se debe llevar a cabo en el espacio de la política democrática, que como tal espacio sólo se constituye gracias a la renuncia a la exclusividad de las creencias personales, a la renuncia a la pretensión de validez pública de los que no pasan de ser sentimientos personales, esperanzas individuales, parciales, aunque sean de colectivos enteros. El debate político sólo es posible bajo la disposición a aceptar normas, reglas y procesos regulativos para todos, un marco que limita las aspiraciones de todos para hacer posible la convivencia entre todos.

Pero si a las víctimas, a los asesinados, se les vacía de significado político, y el debido respeto hacia ellos se subjetiviza; si ETA y su terrorismo son químicamente aislados de todas sus conexiones sociales, culturales, políticas, ideológicas; si se consolida el discurso de que, condenada ETA y siendo ésta algo sin relación alguna con el entorno vasco, cualquier proyecto, cualquier idea, cualquier planteamiento es igualmente legítimo; si como consecuencia de la verdad de recobrar el acuerdo propolítico, que nunca se debía haber perdido si es que alguna vez existió, se llegan a poner a disposición todas las reglas, normas y procesos que posibilitan un debate político, se llega a proyectar como fata morgana la posibilidad de un debate sin límites, sin normas, sin reglas, con todo puesto a disposición de una buena voluntad vacía, entonces el espacio en el que se puede llevar a cabo el debate político vasco queda totalmente vaciado y el debate hecho imposible. Sólo caben las confesiones de fe.

Aunque quizá ésa sea precisamente la meta: que el debate sea imposible y entre llamamientos al diálogo, solidarización subjetiva con las víctimas, legitimidades abstractas, voluntarismos vacíos y tolerancias inocuas, la para algunos única alternativa vaya tomando silenciosamente cuerpo, en nombre, eso sí, de la condena del pensamiento único.

¿Tiene solución el PSOE?
Pío Moa Libertad Digital  19 Octubre 2003

Al terminar el franquismo, el panorama político propio de la república se había esfumado. Los republicanos, los anarquistas, la Esquerra catalana y la Falange prácticamente habían desaparecido. Los comunistas, aunque nunca de fiar, acabaron renunciando al leninismo, y el PSOE renunció a su vez al marxismo, fuente de sus intentonas contra la democracia en el pasado. Estos cambios permitieron una transición relativamente fácil y pacífica.

El gobierno del PSOE, ejercido por primera vez en solitario, arroja algunas luces y bastantes sombras. No llegó a atacar de frente la democracia, pero no ocultó su deseo de enterrar a Montesquieu y de crearse, utilizando los impuestos de todos, una vasta base clientelar que le garantizase el poder por muchas décadas. Aunque había renunciado al marxismo, muchos tópicos radicales seguían condicionando sus reflejos y expectativas.

Otra pesada rémora de ese partido era su visión negativa de España y su historia, que le llevaba a desprestigiarla o desfigurarla, y a claudicar ante los nacionalismos, cuyos desvaríos encontraba aceptables o por lo menos respetables. La tendencia a disgregar España se ha infiltrado en el partido mismo y, tras perder el poder, se está convirtiendo en su principal signo de identidad. Maragall, parte de los socialistas gallegos y el grueso de los vascos, rivalizan en nacionalismo con los nacionalistas respectivos o, en el caso de Chaves y los suyos, impulsan un nacionalismo andalusí de pandereta, mientras uno de los principales consejeros internacionales del felipismo promueve la entrega de Ceuta y Melilla a Marruecos. Para mayor alarma, vemos resurgir, con motivo de las elecciones madrileñas, el viejo pensamiento político izquierdista español, que ha condensado magistralmente Carlos Semprún: “La democracia vale si ganamos nosotros; si no, es reaccionaria”. Pensamiento que está en el origen de la guerra civil.

Debemos preguntarnos si esto tiene vuelta atrás. Algo nos hace ser pesimistas. Por alguna razón difícil de discernir, en el PSOE se han impuesto siempre los más extremistas y delirantes, los Largo Caballero y Prieto sobre los Besteiro. Ahora mismo vemos cómo la voz sensata de Cristina Alberdi es perseguida, y Redondo Terreros sufre un auténtico ostracismo interno, mientras a Odón Elorza se le permiten maniobras desleales con su propio partido, o a Maragall imponer sus delirios medievales pasando sobre las normas de democracia interna. El razonable Vázquez pinta poco, Bono nunca se sabe por dónde saldrá, e Ibarra da la impresión de ser un simple charlatán y un charlatán simple. No se aprecia en ellos nada parecido a la determinación de sus contrarios, y es de temer que, una vez más, les toque el papel de perdedores.

Madariaga dijo que en el origen de la guerra civil estaba la división del PSOE. Acertó muy a medias. En el origen estuvo, no la división, que no llegó a cuajar, sino el triunfo de los extremistas. Si Besteiro o, en algún momento de lucidez, Prieto, hubieran tenido la decisión y el coraje de ir a la escisión, quizá la guerra no hubiera llegado. Al responder con timidez a las audacias de sus contrarios, unieron sus destinos a ellos y a la violencia.

Actualmente el PSOE es un partido claramente perturbador y disgregador del país. Sería muy preferible que se disgregara él antes de que disgregara a España.

De Mas a menos
Por ALFONSO USSÍA ABC 19 Octubre 2003

ESTE Mas antes de ser algo ha demostrado que es menos. Me refiero a don Arturo, «el Artur Mas» que dicen por nuestra bellísima Cataluña. Entre el Mas y el Laporta van a hacer historia en el deporte. El primero porque pretende que los deportistas catalanes compitan bajo la bandera de Andorra, que es lo más cachondo y estúpido que se ha pensado en Cataluña en los últimos setenta y siete años, quizá setenta y ocho. El segundo porque quiere que sus futbolistas, los del «Barça», además de meter goles lean a Espriú. Está muy bien leer a Espriú, extraordinario poeta, pero al «soci», por muy catalanista que sea, le hace más ilusión que Ronaldinho juegue bien a que recite mejor. Pero lo de Mas es la monda. Lo suyo no es nacionalismo catalán. Es ataquito antiespañol, que es gripe diferente. Se puede entender la pretensión de la «Selecció de Catalunya». No es viable, pero entra en los esquemas del nacionalista radical, incluiso romántico. El Comité Olímpico Internacional lo prohíbe, y la Fifa sólo lo aceptaría si Cataluña tuviera su propio campeonato de Liga, que tendría hasta gracia. Pero Más va más allá y se ha sacado de la manga la idea de invitar a los deportistas catalanes a formar equipo olímpico con Andorra. Ya le han respondido el COI y el Principado. Que no sea tontito. Que nanay. Que naranjas de la China. Que «rien de rien», como la famosa canción de la difunta Edith Piaf, el «Ruiseñor de París», que no recuerdo bien si se escribe Piaf o Piaff y me aburre una barbaridad consultarlo.

¡Ánimo, Mas! No todo está perdido. Después de la negativa del COI y del portazo en las narices de Andorra, aún le restan oportunidades. Lo malo es que tienen los mismos inconvenientes que el patinazo andorrano. En Italia, bastante a mano, hay dos Estados que podrían aceptar a los eportistas catalanes para intentar ganar alguna medalla en los próximos Juegos Olímpicos. El Estado de San Marino y la Santa Sede, que es también el Estado del Vaticano. En San Marino se entra por una calle y a los doscientos metros se sale del Estado por la calle misma. Allí se sienten italianos excepto para pagar impuestos. Y en el Vaticano no hay espacio para campos deportivos de entrenamiento. Además, que para competir con el Vaticano, los deportistas catalanes tendrían que profesar en una orden religiosa y ello exige, además de vocación, unos cuantos años de estudios de alto nivel humanístico, filosófico y teólogico. Se podría intentar meterlos en la nómina de monaguillos, pero el cardenal Camarlengo, con el que acabo de hablar por teléfono, me ha dicho que allí se ingresa de monagillo por riguroso orden en la solicitud de admisión. Es ecir, que si Mas apunta a Pujol -el futbolista- en la lista de monaguillos aspirantes, cuando le llegue el turno puede tener cuarenta años, y ya no serviría para monaguillo y, además, tendría que cortarse las melenas. Así que San Marino y el Vaticano, descartados.

Quedan, pues, sólo dos opciones. Liechtenstein y Mónaco. Liechtenstein tiene la ventaja del idioma y Mócano de la cercanía. También existen serios inconvenientes. En Liechtenstein los deportistas catalanes no se sentirían plenamente identificados. Y en Mónaco tendrían el peligro de enamorarse de la princesa Estefanía, que deja a sus amantes para los leones. Después de pasar una nohe con Estefanía no hay atleta que pueda correr los cien metros en menos de treinta segundos, ni delantero capaz de rematar un saque de esquina. Nos vemos obligados, pues, con gran dolor, a descartar también a los principados de Liechstenstein y Mónaco.

Apurando las posibilidades, que es mucho apurar, queda Gibraltar. Pero a Gibraltar tampoco lo reconoce como Estado el COI, y menos aún la Fifa. En las inmediaciones del Japón existe el pequeño archipiélago de Ryu-Kyu, que puede servir. No es seguro, pero puede servir. Si después no sirve que no me venga Artur Mas con quejas y tiquismiquis. Me limito a orientar, pero sin asumir responsabilidad alguna. Que luego pasa lo que pasa y pagan justos por pecadores. ¡Ánimo, Mas!

La izquierda pierde Irak

Por CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 19 Octubre 2003

BASARON todos sus argumentos en el Consejo de Seguridad de la ONU. Consideraban ilícita e injusta la guerra de Irak al no haber conseguido el apoyo de aquél. Por lo mismo, Bush y Aznar eran dos asesinos (a Blair le perdonaban).

Ahora el Consejo ha legitimado la intervención y la reconstrucción activa de Irak y ¿qué dice Zapatero? Hasta hace dos días seguía enarbolando la voluntad de las Naciones Unidas para criticar la presencia de los aliados a pesar del sacrificio (más de cien norteamericanos muertos). De forma increíble y salvaje, Zapatero y Llamazares responsabilizaban a Estados Unidos de las muertes de sus propios ciudadanos, así como a España de la del agregado de nuestra Embajada y de todas las que puedan sobrevenir. Para Zapatero y su extraña lógica, el agregado Bernal formaba parte de las fuerzas «ocupantes», mientras quienes lo han asesinado pertenecían a la «resistencia». En términos clásicos, los aliados serían comparables a los nazis, mientras los supervivientes del Ejército de Sadam Husein, los terroristas, serían patriotas que luchan por la independencia del país frente a la ocupación externa y, aún más concretamente, americana.

Ahora, el jueves último, los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, los quince, Siria incluida, han dado marcha atrás, han apoyado la reconstrucción de Irak, se han hecho la autocrítica en la práctica y ¿qué ha dicho Zapatero?, ¿se ha alineado acaso al colectivo del que según él emana la autoridad moral y la legitimidad internacional?

SERVIL a las consignas de Chirac, ¿por qué no le sigue ahora en su retirada táctica? Estaba con Schröder hasta que éste se acercó a Bush para recordar el apoyo de EE. UU. a la restauración de la democracia en Alemania. Compañero de viaje de Putin, el leonés se ha quedado en la estacada. Tirado. Zapatero no tiene quien le escriba. La verdad es que nunca le escribió nadie.

«Bush y Aznar explican todo con el terrorismo», venían diciendo los analistas de la izquierda que por ser españoles deberían saber algo de esta peste. «Bush y Aznar son lineales, simplificadores y obsesos al pretender explicar con el terrorismo el asalto al Pentágono, la destrucción de las Torres Gemelas, el asedio a Israel, la estrategia suicida de los fundamentalistas, los atentados a la sede de la ONU en Bagdad, el asesinato del agregado Bernal...».

Y cuando estaban esperando consignas francesas y alemanas, más complejas, más sofisticadas, llega Dominique de Villepin y declara a «Le Monde» (18 de octubre), en relación a la aprobación de la propuesta de Bush: «Hemos querido asumir una actitud de responsabilidad y de lucidez. De responsabilidad porque, frente al engranaje cada vez más grave en un contexto de extrema tensión en el conjunto de Oriente Medio, es importante hacer prevalecer con toda claridad la unidad de la Comunidad internacional. Lucidez también porque la negociación que ha comenzado en Nueva York constituye un paso en la dirección correcta».

Franceses y alemanes se han resignado ante el reto que les han hecho Bush, Blair y Aznar. La izquierda española ha quedado sola, patéticamente descolocada. Desnortada. Humillada.

Varios ayuntamientos navarros próximos a HB vulneran la ley al hacer ondear solo la ikurriña
Nueve consistorios de la Comunidad la cuelgan y en seis de ellos no está la enseña foral en el mástil
La ikurriña, bandera de la Comunidad Vasca, cuelga de los mástiles de nueve consistorios navarros, seis de los cuales quebrantan la Ley Foral 24/2003 de Símbolos. En esos ayuntamientos, la bandera de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) ondea sin estar acompañada de la enseña roja con el escudo de cadenas, símbolo de esta autonomía española. Además, Burlada (con un total de 17.647 habitantes) y Tafalla (que tiene 10.646 habitantes) aprovechan las fiestas patronales de la localidad para colocar pendones vascos en la fachada de sus casas consistoriales.
Íñigo Urquía - Pamplona.- La Razón 19 Octubre 2003

En Leiza (2.935 habitantes) el blasón de la CAV flamea solo, como en Olazagutía (1.711 habitantes), Echauri (424 habitantes) y Ziordia (364 habitantes). Esta situación se repite en las sedes que el Ayuntamiento del Valle de Araitz (592 habitantes) tiene en el concejo de Arribe-Atallu y de Atallu (población que depende administrativamente de la primera). En cambio, en Urdiain (627 habitantes) e Iturmendi (378 habitantes), la ikurriña comparte balcón con el blasón navarro, lo que no contraviene la ley foral a pesar de distorsionar la realidad institucional existente y de constituir una falta de respeto hacia los navarros, tal y como apuntan los partidos constitucionalistas.
Según un informe elaborado por la Delegación del Gobierno en Navarra el pasado martes 7 de octubre, también Villava (9.803 habitantes) ha ubicado una ikurriña en su casa consistorial. En este municipio se exhibe, además de los pendones local, navarro, español y europeo, la bandera vasca; acto paradójico si tenemos en cuenta que Miguel Alfonso Úcar, de Unión del Pueblo Navarro (UPN/PP), preside la comisión de gobierno.

En concreto, esta decisión data de 1976, fecha en la que la ciudadanía determinó en un referéndum mostrar la ikurriña en la balconada del edificio consistorial. Aunque la voluntad popular tuvo que ser acatada por sus representantes porque no contraviene la legalidad vigente, los partidos «españolistas» han estudiado en varias ocasiones la legitimidad y vigencia de esta consulta.

Sin embargo, la mayoría de las alcaldías que permiten que ondeen las banderas vascas en sus consistorios pertenecen a las formaciones herederas de Batasuna. Francisco Javier Bengoechea y Julián Galarza, ambos representando a Euskal Herritarrok (EH), ejercen de alcaldes en funciones en Ziordia e Iturmendi respectivamente, a la espera de que se celebren las elecciones concejales del próximo 26 de octubre. En Olazagutía Blanca Arza (de la Candidatura Independiente Olazti) preside la comisión de gobierno, mientras que el primer edil de Etxauri es Luis Baquedano (Herri Kandidatura) y el de Araitz Pedro Mari Saralegui (Araitz Tarrak). Asimismo, Luciano Agirre, de Urdiandarrak (lista a la que finalmente el Tribunal Constitucional permitió concurrir a los comicios del 25-M), gobierna en Urdian y Patxi Saenz, delegado de la formación independentista Aralar, hace lo propio en Leitza.

Aunque el hecho de que penda la ikurriña en un ayuntamiento navarro no infringe necesariamente los códigos jurídicos, la Ley de Símbolos si establece como obligatorio que los alcaldes exhiban el estandarte navarro en sus consistorios, de forma permanente en el interior y al menos entre las 8 y las 20 horas de cada día en el exterior.

Por tanto, estos seis municipios contravienen explícitamente el texto aprobado por el Parlamento navarro con los votos de UPN, los socialistas navarros (PSN-PSOE) y Convergencia de Demócratas Navarros (CDN). Este documento define la bandera como uno de «los principales símbolos de expresión de la identidad de los pueblos» y lamenta que la regulación anterior no contenía los elementos jurídicos necesarios para ejercer con eficacia la corrección de las numerosas irregularidades que se producen «en Ayuntamientos donde sólo ondea la bandera oficial de la Comunidad Autónoma del País Vasco, como única enseña, o donde ondea la bandera de la Comunidad Autónoma del País Vasco en unión de las de España y de Navarra, cuando es obvio que Navarra no forma parte de dicha Comunidad Autónoma».

No obstante, el Gobierno de UPN no consiguió en las 13 horas que duró el debate parlamentario que se sancionara la presencia de la ikurriña en los consistorios. Los regionalistas pretendían que los municipios que desobedecieran este articulado se vieran privados de subvenciones con cargo a los Presupuestos de Navarra e incluso hicieron alusiones a la responsabilidad personal de los alcaldes. Sin embargo, un informe jurídico que consideraba inconstitucionales estos aspectos y la tibieza de la oposición impidieron que estos postulados de UPN se incorporaran al texto, que a su vez derogó otro documento de 1986. Finalmente, UPN, PSN y CDN aprobaron este documento que establece la utilización de los símbolos oficiales de Navarra, aunque sin régimen sancionador. Por ello, la ley se remite, como el ordenamiento de ámbito estatal, a la jurisdicción contencioso-administrativa.

Jugar «al despiste»
Por su parte, Burlada y Tafalla juegan «al despiste» e instalan ikurriñas en sus consistorios durante las fiestas municipales. Miguel Ángel Ruiz Langarica (UPN) recalca que en Burlada cuelgan habitualmente de la casa consistorial los estandartes de Burlada, Navarra, España y Europa. «Sin embargo, en las fiestas patronales, la corporación ¬presidida por el socialista José Muñoz¬ coloca en el balcón la enseña del País Vasco», explica. De hecho, UPN ha pedido al primer edil en reiteradas ocasiones -incluso a través de mociones- la retirada del emblema, sin que ésta se produjese. Del mismo modo, durante la feria de Tafalla de este año, el equipo de gobierno de la también socialista Maite Mañú permitió que se ubicara una ikurriña en uno de los balcones del ayuntamiento.

Según Eradio Ezpeleta, responsable de Organización de UPN , «todos los ayuntamientos navarros deben cumplir la Ley de Símbolos» y «por este motivo el Gobierno navarro va a poner en marcha las medidas oportunas a tal efecto. En breve, se va a dirigir a todos los ayuntamientos en los que se tiene constancia de que se está incumpliendo la ley para recordarles lo establecido en ella. Algunos todavía no han colocado la bandera foral, algo que la ley de símbolos dicta como obligatorio», apostilla.

Recortes de Prensa   Página Inicial