AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 20 Octubre  2003
Alternativa en el País Vasco
Editorial La Razón 20 Octubre 2003

El sábado, Ibarreche se separa
La Razón 20 Octubre 2003

¿Tiene solución el PSOE
Pío Moa Libertad Digital  20 Octubre 2003

La venganza catalana
JAIME CAMPMANY ABC 20 Octubre 2003

La urgencia de un nuevo socialismo (I)
Gabriel Albendea La Razón 20 Octubre 2003

Oreja recuerda su relación con Redondo en 2001 y alerta de que la desunión sería un suicidio
EFE Libertad Digital  20 Octubre 2003

«El PP actualizaría el autogobierno en un clima de respeto y lealtad institucional»
J. J. CORCUERA/VITORIA El Correo 20 Octubre 2003

Del Camp Nou a Andorra
Cartas al Director ABC 20 Octubre 2003

El frontón del miedo
Cartas al Director ABC 20 Octubre 2003

Es también mi tierra
Cartas al Director El Correo 20 Octubre 2003

El Gobierno y el PP impulsan una alternativa plural en el País Vasco
MADRID/ BILBAO. JESÚS MOLINA ABC 20 Octubre 2003

Un documental lleva a las víctimas de ETA al festival de Hollywood
Rocío Ayuso (los ángeles) La Voz  20 Octubre 2003
 

Alternativa en el País Vasco
Editorial La Razón 20 Octubre 2003

Frente a las voces que se alzan en distintos sectores políticos y sociales para que el Estado utilice todos los recursos de nuestro ordenamiento constitucional frente al plan secesionista de Ibarreche, Mariano Rajoy, candidato popular a la Presidencia del Gobierno en las próximas elecciones generales, parece considerar que aún queda un amplio margen a la maniobra política en el País Vasco, que haga innecesario el recurso a las medidas legales previstas en nuestro corpus jurídico. De ahí la serie de encuentros, en principio reservados, con diversos sectores sociales de las Vascongadas, a la búsqueda de una alternativa al desafío nacionalista que cuente con el mayor respaldo posible.

Es evidente que buena parte del problema tendría una solución más sencilla si José Luis Rodríguez Zapatero hubiera aceptado el llamamiento a unir esfuerzos que le planteó el propio Rajoy a principios del pasado verano. Pero la negativa del líder socialista, acuciado por la necesidad de disputar tres elecciones sucesivas en menos de un año, no deja más opción al PP que intentar ampliar su base electoral a sectores que, tradicionalmente, votan al PSOE o al PNV en el País Vasco.

Se sabe que en ambos partidos, con mayor incidencia en las filas socialistas, se está generando un cierto descontento con respecto al plan de Ibarreche. Se trataría, pues, de buscar fórmulas de cooperación con el único objetivo de hacer frente de la mejor manera posible a la ofensiva independentista. No es cuestión de volver a plantear la unión de los votos constitucionalistas, que ya fue desechada con razones perfectamente comprensibles, sino de potenciar la corriente de opinión que ve, con creciente alarma, el peligro que representa para la convivencia en toda España el empeño nacionalista. Corriente de la que también participan sectores tradicionalmente ligados al PNV.

El sábado, Ibarreche se separa
La Razón 20 Octubre 2003

Este sábado, 25 de octubre, se cumplen inequívocamente, veinticinco años de la aprobación del Estatuto Vasco y este año, en la muy discutible apreciación de Ibarreche, se cumplen ciento cuarenta años de la derogación de los Fueros. Para conmemoran uno y otro acontecimiento, el lehendakari presentará este sábado, en el parlamento de Vitoria, su plan de ruptura de la Constitución Española.

Según dice, con toda la razón, el vicepresidente segundo del Gobierno, Javier Arenas: «El proyecto no modifica, como pretende Ibarreche, sólo el Estatuto de Guernica; es una auténtica quiebra de la Constitución». Para afrontar el más fuerte desafío que haya tenido nunca la Nación española, el Gobierno ha constituido una auténtica «comisión de crisis», algo más que uno de los gabinetes de crisis que, por ejemplo durante la guerra de Iraq, se reunió habitualmente en el búnker de la Moncloa. No pasarán muchas horas desde que el presidente vasco dé a conocer el texto articulado de su bodrio secesionista, sin que el José María Aznar y Mariano Rajoy, le respondan con firmeza y adecuación.

El Gobierno y el Partido Popular comenzarán así una auténtica campaña de réplica, destinada a que la población española sepa que las instituciones del estado no se van quedar paralizadas ante el reto nacionalista. Los populares vascos se reunirán el lunes en Irún y pedirán ¬se puede hablar incluso de que «exigirán»¬ al Partido Socialista que no se niegue a la formación de un frente común para atacar el más grave problema de desintegración que haya sufrido nunca España. El propio lunes, Nicolás Redondo y Jaime Mayor Oreja ofrecerán un buen síntoma de concordia y coincidencia en el Club Siglo XXI de Madrid, cuando el primero actúe de presentador de la conferencia del ex ministro del Interior.

Desde el Gobierno y desde el PP se está intentado un acercamiento cierto al PSOE. El propio Rajoy y Javier Arenas no encuentran sin embargo la contestación definida que esperan, hasta el punto de que uno de los dos citados ha llegado incluso a ofrecer a los socialistas un acuerdo en las condiciones que ellos quieran: «Si podemos hacerlo, lo haremos hasta como quiera el PSOE». Pero el PSOE no contesta y el tiempo corre en contra de una auténtica réplica que haga reflexionar al PNV.

Y es que los nacionalistas están literalmente encantados: mientras el PP y el PSOE caminen por direcciones diferentes, la conjunción independentista tiene todas las de ganar. Es más: está ganando, o al menos eso piensan los ciudadanos vascos aterrados ante lo que se les viene encima. La táctica suicida del PSOE de poner distancia con el PP no es ya una mera aspiración. Es toda una estrategia que se están ensayando con los peneuvistas vizcaínos, los que mandan de hecho en todo el partido, y que desean repetir en algún momento la coalición con el PSOE. Y en estas circunstancias de trascendencia enorme, Zapatero, como siempre, no se entera.

Continúa afirmando ante quienes le visitan, que sí que él está con ellos, pero ninguno de sus actos, ninguna de sus decisiones de autoridad, avalan este debilísimo aserto. Un dirigente con el que habló muy recientemente, y que le advirtió de que él estaba alarmado ante el apaño secesionista de Ibarreche, recibió de Zapatero, esta respuesta: «Al final, se echarán atrás». O sea, que no se entera. Al PP le corre prisa que se entere, pero no hay mucho que hacer, así que se prepara por ahora una reacción en solitario: todo un equipo multidisciplinario que estudia la contestación jurídica, política, europea, empresarial, profesional y ciudadana, que esperan los españoles para apreciar que están bien defendidos ante el ataque independentista de Ibarreche.

El lehendakari, ajeno a cualquier atinado parecer, acude este sábado al Parlamento para resonar con su clarinetazo histórico. A estas horas, ya sólo le queda una duda: si ETA va colaborar estrechamente al evento ofreciendo la tregua que el PNV negocia con la banda. En España, la incógnita es parecida, pero corre por distinta ruta: qué es lo que ha pactado ya los nacionalistas con los terroristas. El momento es, quiérase verse o no, de una extremada gravedad.

Adelantos
El masivo apoyo que Rajoy recibió el pasado miércoles ya ha recibido un nombre: la «Congregación mariana».
El PNV intenta separarse de España, pero eso sí, con los bolsillos llenos: ahora pide mucho más dinero para controlar los efectos del «Prestige».

Durísima la batalla que tuvo que dar la ministra de Sanidad con los diputados populares del Opus Dei para aprobar la reforma de la reproducción asistida.

Pujol se despide en París con doble mensaje: «Si hay muchos problemas a lo mejor vuelvo» y «con el PP y Aznar he terminado francamente mal».

¿Tiene solución el PSOE?
Pío Moa Libertad Digital  20 Octubre 2003

Al terminar el franquismo, el panorama político propio de la república se había esfumado. Los republicanos, los anarquistas, la Esquerra catalana y la Falange prácticamente habían desaparecido. Los comunistas, aunque nunca de fiar, acabaron renunciando al leninismo, y el PSOE renunció a su vez al marxismo, fuente de sus intentonas contra la democracia en el pasado. Estos cambios permitieron una transición relativamente fácil y pacífica.

El gobierno del PSOE, ejercido por primera vez en solitario, arroja algunas luces y bastantes sombras. No llegó a atacar de frente la democracia, pero no ocultó su deseo de enterrar a Montesquieu y de crearse, utilizando los impuestos de todos, una vasta base clientelar que le garantizase el poder por muchas décadas. Aunque había renunciado al marxismo, muchos tópicos radicales seguían condicionando sus reflejos y expectativas.

Otra pesada rémora de ese partido era su visión negativa de España y su historia, que le llevaba a desprestigiarla o desfigurarla, y a claudicar ante los nacionalismos, cuyos desvaríos encontraba aceptables o por lo menos respetables. La tendencia a disgregar España se ha infiltrado en el partido mismo y, tras perder el poder, se está convirtiendo en su principal signo de identidad. Maragall, parte de los socialistas gallegos y el grueso de los vascos, rivalizan en nacionalismo con los nacionalistas respectivos o, en el caso de Chaves y los suyos, impulsan un nacionalismo andalusí de pandereta, mientras uno de los principales consejeros internacionales del felipismo promueve la entrega de Ceuta y Melilla a Marruecos. Para mayor alarma, vemos resurgir, con motivo de las elecciones madrileñas, el viejo pensamiento político izquierdista español, que ha condensado magistralmente Carlos Semprún: “La democracia vale si ganamos nosotros; si no, es reaccionaria”. Pensamiento que está en el origen de la guerra civil.

Debemos preguntarnos si esto tiene vuelta atrás. Algo nos hace ser pesimistas. Por alguna razón difícil de discernir, en el PSOE se han impuesto siempre los más extremistas y delirantes, los Largo Caballero y Prieto sobre los Besteiro. Ahora mismo vemos cómo la voz sensata de Cristina Alberdi es perseguida, y Redondo Terreros sufre un auténtico ostracismo interno, mientras a Odón Elorza se le permiten maniobras desleales con su propio partido, o a Maragall imponer sus delirios medievales pasando sobre las normas de democracia interna. El razonable Vázquez pinta poco, Bono nunca se sabe por dónde saldrá, e Ibarra da la impresión de ser un simple charlatán y un charlatán simple. No se aprecia en ellos nada parecido a la determinación de sus contrarios, y es de temer que, una vez más, les toque el papel de perdedores.

Madariaga dijo que en el origen de la guerra civil estaba la división del PSOE. Acertó muy a medias. En el origen estuvo, no la división, que no llegó a cuajar, sino el triunfo de los extremistas. Si Besteiro o, en algún momento de lucidez, Prieto, hubieran tenido la decisión y el coraje de ir a la escisión, quizá la guerra no hubiera llegado. Al responder con timidez a las audacias de sus contrarios, unieron sus destinos a ellos y a la violencia.

Actualmente el PSOE es un partido claramente perturbador y disgregador del país. Sería muy preferible que se disgregara él antes de que disgregara a España.

La venganza catalana
Por JAIME CAMPMANY ABC 20 Octubre 2003

NO diré yo que el «molt honorable» Jordi Pujol vaya a imitar la que los genoveses llamaron venganza catalana cuando Bernardo de Rocafort pasó a cuchillo a todos los habitantes de Rodisco, en Grecia, para vengar la traición y muerte sufrida por Roger de Flor primero y por Bernardo de Entenza después. Pero algo de venganza catalana tiene esa decisión de nombrar a Artur Mas conseller en cap. Yo creo que el «molt honorable» ha hecho esta elección bajo el lema terrible de «después de mí, el diluvio». No de otra manera se comprende que para dirigir Convergencia y para optar a la presidencia de la Generalitat haya elegido a un sujeto que compite ventajosamente con Pasqual Maragall en decir disparates cachondos y chorradas olímpicas. Están estos dos catalanes empeñados en mantener una trinca emocionante a ver quién es el que dice despropósitos más delirantes, dislates más enormes y despapuchos más desatinados.

Lo siento por los simpatizantes de Convergencia i Unió, pero la propuesta deportiva de Artur Mas para que Cataluña participe en los Juegos Olímpicos unida a Andorra y bajo la bandera andorrana va a desanimar a muchos votantes catalanistas, que se pasarán sin duda a las filas del socialismo sui generis y el federalismo asimétrico de Pasqual Maragall. Y es que, entre participar en las competiciones olímpicas formando equipo con Andorra o competir como reino de Aragón, la elección no es dudosa. Llevando a término el proyecto de Pasqual Maragall, Catalunya dispondría de los atletas de Aragón, la propia Cataluña, Valencia, Murcia, Mallorca, Sicilia y Nápoles, mientras que con la idea de Artur Mas sólo podrían disponer de un andorrano, Pep Culín, que siempre llega el segundo en las carreras de sacos.

Entre Artur Mas, que es un nacionalista de aldea y caserío, y que confunde la nación con una masía, y Pasqual Maragall, que es un federalista asimétrico y supranacional, hay que quedarse con el segundo. Y además, hay que tener en cuenta que Pasqual Maragall no le hace ningún caso a Zapatero, le dedica tres higas gongorinas a Jesús Caldera, y a Pepiño Blanco ni lo trata, mientras que Artur Mas está ahí para que todos los votantes y simpatizantes de Convergencia i Unió echen de menos a Jordi Pujol y vayan en rogativas a Monserrat a pedirle a la Moreneta que vuelva Patufet al palacio de San Jaume.

En Cataluña hay insensatos frenéticos como en todos sitios, más o menos los mismos por kilómetro cuadrado que habrá en La Mancha, en Lombardía o en Baviera. Pero Jordi Pujol ha tenido el acierto de buscar y encontrar al más distinguido de todos cuantos militan en su partido, y al que tiene unas ideas más peregrinas y despiporradas. El pobre Vázquez Montalbán se nos ha muerto a tiempo para no enterarse de la gilipolluá. Andrea Camilleri (busquen sus libros si no los conocen a pesar de que sea comunista) se ha quedado sin su «Montalbano», pero éste ya no tendrá que inventar en honor de Artur Mas una escalivada andorrana como escarmiento y que no se le ocurran más ideas. Y es que las elecciones son el orgasmo de la democracia, y algunos se descontrolan.
 

La urgencia de un nuevo socialismo (I)
Gabriel Albendea es escritor La Razón 20 Octubre 2003

Vengo exponiendo desde «España a la deriva» (Huerga y Fierro, 1995) la necesidad urgente de un nuevo socialismo. Tras la derrrota electoral socialista en 2000 escribí un artículo titulado «Nuevo socialismo». En él atribuía ese fracaso a diferentes causas: la soberbia desmedida, patente en la expresión «la dulce derrota del 96»; la pérdida del sentido de Estado con las variopintas propuestas de federalismo asimétrico» (Maragall), «tendencia federalista» (Almunia); ocultar la carencia de ideas por medio de eslóganes, estereotipos, fraseología manida y barata de clase, anteojeras demagógicas que impiden ver la realidad; uso abusivo de esa ficción tonta de que España es de izquierdas, como si la repetición de una receta produjera mágicamente la realidad; el abismo entre la predicación de valores, como la libertad e igualdad, y la práctica de los mismos; el empleo del latiguillo de que no han sabido comunicar el mensaje, como si no hubiera radio, prensa, tele y demás, por miedo a decir que el mensaje era erróneo, viciado, antiguo; buscar la unidad de acción de la izquierda, sin saber muy bien en qué consistía.

Resulta que, a estas alturas, es más urgente abundar en lo mismo y otras cosas peores, porque los problemas que acucian a la izquierda ya no pueden resolverse con frases vacías, como las oídas en la reciente derrota francesa: «No se puede obligar a la gente a ser feliz sin contar con ella» o «el papel de la izquierda es hacer soñar a la gente» (Bernard Kouchner). Tampoco se disipan las nieblas intelectuales y pragmáticas que ciegan a la supuesta izquierda culpando de todos sus males a las mañas aviesas de la supuesta derecha, cuyo presidente ha sido demonizado como si su acción procediera de un autócrata caprichoso y no estuviera respaldada por una mayoría absoluta de ciudadanos, a los que se insulta sin sonrojo.

A la corrupción, el deterioro económico y la lucha ilegal contra ETA de los gobiernos felipistas, de lo que aún no han pedido perdón ni hecho propósito de la enmienda, se suma ahora la desorientación completa de un socialismo sin liderazgo mental, ni político, ni moral. La nuda fotografía de un Zapatero quebrándose de risa por las gracietas intelectualmente cutres del prócer Alfonso Guerra, santo de la devoción de Simancas y cía., revela sin más comentarios la miserable necedad de una izquierda carente ya de ideología y que se sirve de ésta como coartada de su desaforado afán de poder. Las luchas internas, como se ha visto en la FSM, han sido motivadas por eso y no por ninguna divergencia de ideas, aunque es muy urgente que la escisión que se avecina en el socialismo se deba a esto último, so pena de carecer de futuro.

Sí es grave que, tras 25 años de Constitución, aprobada por la inmensa mayoría de los españoles, el nacionalismo quebrante el pacto sociopolítico que la sustenta con la exigencia de un marco jurídico ajeno a la misma que pone en riesgo la paz más larga de la historia nacional, aún es más grave que uno de los dos partidos estatales que hicieron la transición democrática ostente tal ausencia de claridad sobre la definición y el proyecto españoles, enredado en un discurso difuso sobre «federalismos asimétricos», «coronas de Aragon», «profundizaciones ilimitadas de autogobierno», «reformas generalizadas de estatutos», como si estuviera preso de un síndrome separatista y regionalista. Parece que, caída del PSOE la «o» de obrero, está a punto de caer también la «e» de español.

Los problemas fundamentales que han encastillado al PSOE en el error político y han socavado su credibilidad, sin necesidad de hablar siquiera de moral pueden resumirse:

1) Ausencia de un liderazgo fuerte, que no consiste en el «ordeno y mando», sino en la creencia inmune al desaliento en un proyecto concreto y factible, capaz de suscitar el entusiasmo unánime de la militancia y los ciudadanos. No es líder quien no puede aportar unas líneas maestras teóricas y prácticas para encarar los problemas sociales. En ese sentido, Zapatero no parece que tenga posibilidades de convertirse en el líder que necesita ahora el socialismo. Da la impresión de que el PSOE, huyendo de lo que acostumbran a llamar pensamiento único quienes usualmente carecen de raciocinio, ha caído simplemente en el pensamiento débil, más como debilidad de pensamiento que como ausencia de dogmatismo (difícilmente se puede ser dogmático cuando se carece de ideas). Esa debilidad teórica genera necesariamente una debilidad práctica para encontrar mensajes racionales que conecten con las situaciones reales.

2) Algunos problemas de una mala psicología política del PSOE siguen lastrando la pretendida renovación de Zapatero y su equipo, lo que acarrea unas malas prácticas políticas. Su visión equivocada de que porque determinados comportamientos y lenguajes poco recomendables fuesen electoralmente eficaces en otro tiempo van a seguir siéndolo ahora. Por ejemplo, ese absurdo increíble de relacionar a un partido, sin el cual no se sostendría la democracia y cuyo presidente y afiliados han sufrido la garra del terror, con el franquismo, en ese afán irresponsable de no enterrar definitivamente los recuerdos de la Guerra Civil. Mientras el PSOE tenga que recurrir al pasado con esa insistencia tendrá poco futuro.

3) Pero lo más grave del partido es quizá su tendencia a la negación de los hechos. Si el CIS saca unas encuestas desfavorables es que están cocinadas para bien del Gobierno, si le son favorables, como hace siete meses, son muy dignas de respeto. Si hay sentencias de los tribunales de justicia perjudiciales a sus intereses las critican o las ningunean sin empacho. El último ejemplo más escandaloso es la negativa a asumir la culpa de la deserción de sus filas de Tamayo y Sáez, acusando al PP, pese a la sentencia absolutoria del TSJ de Madrid. No han aprendido que más que los hechos mismos la contumacia ya infantil en la mentira es lo que les llevó a perder las elecciones del 96 y lo que puede impedir que accedan por mucho tiempo al poder. La idea de que la mentira deja siempre un rastro aprovechable no siempre es cierta. Ello indica, además, una preocupante incapacidad de los dirigentes y cuadros intelectuales, si los hay, del partido para sacar lecciones pertinentes de la experiencia. Lo que coincide con su dificultad para conocer el estado de la opinión pública, en el que se sustenta la orientación política. En lugar de reconocer los propios errores, lo que es, a veces, electoralmente premiado, se mata al mensajero, a la justicia o se insulta a quienes le han negado el voto al vejar a sus representantes.

4) Es fácil deducir de aquí su irrefrenable impulso al uso demagógico del lenguaje, uso que oculta precisamente la realidad. En contra de lo que decía Roland Barthes, se puede decir que el mito ¬lo demagógico es un aspecto consciente de éste¬ anida como en su salsa en la izquierda nominal española. La eficacia de las expresiones demagógicas como de las mágicas radica en la suposición de que no necesitan explicarse sino sólo repetirse como fórmulas rituales. Hay quien dice que la derecha se define por la negación de sí misma, pero, si ello es así, es por la perversión lingüística operada por la propia izquierda que ha prestigiado su nombre sin más en el acto demagógico más sublime. Lo mítico es más bien ese prestigio de la palabra que su unidad, contra lo que dice Gustavo Bueno («El mito de la izquierda»). La excelencia del vocablo «progresista» se quiere unir inseparablemente a la izquierda. Hay políticas progresistas, asociaciones progresistas, jueces y fiscales progesistas, voto de progreso, etc, etc. La izquierda quiere vivir aún del prestigio de un vocablo del siglo XVIII.

Algo realmente viejo, porque el progreso puede ser bueno o malo. Lo mismo ocurre con el término «modernización», que no explica nada. Para el posmodemo es un concepto pasado de moda. Igualmente demagógico es ampararse en la historia para apoyar el pedigrí democrático de un partido: como fue democrático lo sigue siendo. Y es que la demagogia como el mito suprime el tiempo, como si un partido democrático no pudiera dejar de serio o a otro de reciente creación le faltara para serio el poso de la historia. Si la demagogia, como la ideología en sentido marxiano, enturbia con su velo la verdad, la mentira política la niega directamente, y tal cosa debíera llevar al partido que la práctica a la oposición perpetua (la renuncia de Cristina Alberdi en la FSM se explica por la repugnancia a vivir el engaño de su partido al trasmitir a otro sus culpas).

El PSOE ahora, contaminado de los nacionalismos aberrantes, postula una España plural, como si la España actual no fuera de los estados más plurales de Europa. El discurso que posibilita esa mentira es tan absurdo como el que sustenta la fútil retórica del PNV: «El estatuto de Guernica no vale porque el PP no lo cumple». El PSOE dice: «Hay que reformar la Constitución porque el PP en realidad no cree en ella, aunque aparente defenderla». El cambio se ofrece también como asiduo eslogan demagógico, al que se atribuyen virtudes electorales mágicas. El de Zapatero era «el cambio tranquilo», que, ahora, ante las malas perspectivas electorales, parece haberse convertido en el cambio crispado («Aznar es un cobarde moral y político»).

De la crispación se culpa al contrario, lo mismo que otras veces. Pero como la demagogia va unida a veces a la ingenuidad política, Zapatero le propone una cumbre a Rajoy, aparentemente para «normalizar la democracia y salir de la crispación», pero realmente para obtener votos a costa de la celebración del «fin de la era Aznar» y aliviarse de las discrepancias internas del partido sobre la unidad de España. Zapatero pretende la confusión de fechas, como si estuviéramos al final de la era González, cuyo rencor contra el presidente, que deja el poder «motu proprio» y con mayoría absoluta, debe haber alcanzado cotas inimaginables. Mal hace Zapatero en tomar ejemplo del resentimiento de González. Expresiones como que «se me está acabando la paciencia» y los insultos últimos a Aznar parecen denotar esa influencia maligna. Así, la cacareada renovación del partido vuelve a brillar de nuevo por su ausencia.

ALTERNATIVA A LA OFENSIVA NACIONALISTA
Oreja recuerda su relación con Redondo en 2001 y alerta de que "la desunión sería un suicidio"
En línea con la oferta lanzada este lunes por el PP para configurar con el PSOE una alternativa "seria" al nacionalismo, Jaime Mayor Oreja ha recordado que en las elecciones de 2001 ambos partidos estuvieron a punto de hacerlo realidad. En una conferencia pronunciada en el Club Siglo XXI, y presentado por Nicolás Redondo, el líder del PP vasco ha dejado claro que el Plan Ibarretxe "no es una bravata más", y que la desunión de los constitucionales sería "un suicidio".
EFE Libertad Digital  20 Octubre 2003

El presidente del Grupo Popular en el Parlamento Vasco, Jaime Mayor Oreja, auguró que 2004 será un año "duro, decisivo y de confrontación" para hacer frente al desafío que supone el Plan Ibarretxe y advirtió de que la división y la fractura entre constitucionalistas sería un "suicidio".

En una conferencia pronunciada este lunes por la tarde en el Club Siglo XXI de Madrid, Mayor subrayó que la nueva ofensiva nacionalista se está haciendo a "cámara lenta" buscando el agotamiento y el desistimiento de los constitucionalistas y de la sociedad española. Mayor Oreja, que fue presentado por el ex secretario general de los socialistas vascos Nicolás Redondo Terreros, insistió en la necesidad de que la sociedad española mantenga la misma cohesión y la fortaleza democrática con la que se ha enfrentado al terrorismo y subrayó que el enfrentamiento entre constitucionalistas sería "un suicidio" y el "peor favor que le podríamos hacer a los valores constitucionales que defendemos".

En su conferencia, titulada "Dos constituciones para la libertad" destacó los valores de "convivencia e integración" de la Constitución Española de 1978 y de la futura Europea frente al Plan Ibarretxe que, reiteró, es "la herencia política de ETA" y el precio que la banda exige al PNV y este a su vez a la sociedad española. Subrayó que ese desafío no supone que nos encontremos ante una crisis de España ni de su modelo constitucional sino, al contrario, surge como respuesta y "huida hacia adelante" del nacionalismo al "mejor momento para España en los últimos siglos".

Pendientes de las tres fases del Plan Ibarretxe
Mayor consideró que el Plan Ibarretxe "no es una bravata más del nacionalismo vasco" y explicó que se desarrollará en tres fases, de las que ya estamos viviendo una primera "con la rebeldía y la desobediencia del Parlamento Vasco al Tribunal Supremo". Una segunda será la presentación el sábado del Plan Ibarretxe en forma de Proyecto de Ley y la tercera llegará con las próximas elecciones vascas, probablemente adelantadas a otoño de 2004, y que los nacionalistas interpretarán como un plebiscito del Plan. Auguró que en esos comicios PNV y ETA "están condenados entenderse" y podrían incluso compartir listas.

Ante ese panorama, el año 2004 y en concreto las elecciones generales se presentan como decisivas porque "los españoles tendrán que decidir entre debilitar al gobierno que salga de las urnas otorgándole una exigua mayoría, o fortalecerlo mediante una mayoría amplia" y en "plenas condiciones para hacer frente al desafío del nacionalismo vasco". Además, advirtió, la fortaleza de esa Gobierno será "medida al milímetro por quienes intentan derivas de otros nacionalismos'.

Las elecciones de la foto Savater-Redondo-Mayor
Mayor Oreja señaló que al PP y a los que defienden la Constitución les corresponde el esfuerzo político de volver a presentar una alternativa democrática como la que encabezaron en 2001 él mismo y Redondo Terreros, a la que, dijo "no es urgente poner nombres ni apellidos" pero sí prestigiarla como un proyecto de cambio en el País Vasco. Aquél fue el momento en el que PP y PSE estuvieron más cerca de cambiar la realidad política frente al nacionalismo. La famosa foto en la que aparecían Jaime Mayor, Nicolás Redondo y Fernando Savater le costó al líder socialista una campaña de acoso desde su partido hasta que lograron eliminarlo de la escena política.

El ex secretario general de los socialistas vascos hizo un llamamiento a PP y PSOE para que se pongan de acuerdo para construir una alternativa de la democracia y la libertad en el País Vasco sin "pasar la patata caliente a la sociedad o a los intelectuales". Expresó que presentar a Jaime Mayor Oreja le producía un "inmenso orgullo" para dejar claro que en el País Vasco, las siglas de los partidos constitucionales no deberían quebrar un proyecto común.

Redondo recordó que pertenece desde hace más de 25 años al PSE y que en su actual condición de "militante de base" sólo puede "aconsejar" a su partido que hable mucho con el PP y se ponga de acuerdo ante el mayor reto que ha vivido la democracia española, en referencia al Plan Ibarretxe. Además, auguró, "el que no se ponga de acuerdo, lo pagará en las elecciones y yo no quiero que mi partido salga perjudicado".

«El PP actualizaría el autogobierno en un clima de respeto y lealtad institucional»
Ex parlamentario del PNV y hoy diputado en Álava con el PP, teme que el plan Ibarretxe suponga la «abolición total» de los derechos forales «Álava no romperá con el Estatuto. Si se va algún día será porque nos echan»
J. J. CORCUERA/VITORIA El Correo 20 Octubre 2003

«La deriva del PNV tiene una difícil marcha atrás»
Es el benjamín de la saga de los Guevara, pero no por ello el menos brillante o el más inexperto en el difícil arte de la política. Afiliado al PNV durante la mitad de su vida, contempla hoy con preocupación la «deriva» de su antiguo partido desde su despacho de diputado de Presidencia de Ramón Rabanera.
A su juicio, el plan del lehendakari trata de «reinventar la historia» y pone en serio peligro el autogobierno de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. «Podríamos estar ante un proceso de abolición total de los derechos históricos» de los tres territorios, alerta. Javier Guevara da el doble salto mortal y sin red en esta entrevista, cuando asegura que el PP «estaría por la labor» de actualizar e incluso profundizar en el autogobierno vasco, en un clima de «lealtad institucional y respeto mutuo».

-¿Saltar del PNV al PP, aunque sea como independiente, no es una pirueta excesiva?
-No lo creo, aunque admito que, desde fuera, alguien pueda pensarlo. No tengo el sentimiento de haber cambiado mucho respecto a lo que defendía hace 25 años. Más bien me parece que han sido otros los que han tomado una deriva absolutamente diferente.

-También dijo que daba el paso por «lealtad personal» hacia Rabanera.
-Sí, y lo mantengo. Me parece que Ramón es una persona que, aparte de otro tipo de cualidades, ha logrado algo muy importante: ser el diputado general de todos los alaveses y no sólo de los que le votaron. Cuando hoy, en el País Vasco, se están creando bloques y cuando parece que determinados proyectos forman parte más del ideario de un movimiento político que del sentir general de la sociedad, esa cualidad de Ramón me parece importante.

-¿Esa lealtad le obliga a compartir la política del Gobierno central y del PP en relación con Euskadi?
-Sí, con matices y algunas diferencias. Creo que al PP se le debe reconocer una virtud fundamental, que es la firmeza y la coherencia en defensa del Estado de Derecho en el País Vasco.

-El PP ha roto la lealtad institucional con el lehendakari.
-Es algo grave, y en algún momento habrá que ponerle una solución. Pero hay que ver también el contexto en el que se produce esa ruptura, un permanente enfrentamiento del Gobierno vasco con la Administración del Estado y una permanente puesta en cuestión de la legitimidad de las instituciones por parte de quien las gobierna. Cuando el Gobierno vasco e Ibarretxe adoptan esa estrategia, el entendimiento resulta muy difícil.

-¿Las medidas políticas y jurídicas que se han impulsado contra ETA y su entorno eran necesarias?
-No sé si son la panacea o la solución del llamado conflicto. Lo que sí creo es que eran absolutamente necesarias. El PP ha hecho lo que se tenía que haber hecho hace mucho tiempo. Si tengo que poner un pero es sólo la tardanza.

-¿Comparte con el PP que la alternativa democrática al nacionalismo hay que hacerla con los socialistas?
-En mi opinión, sí.

-La experiencia fracasó en las últimas elecciones autonómicas.
-Fracasó relativamente. Generó una corriente de ilusión y de esperanza en muchos ciudadanos de este país. Hubo una diferencia de muy pocos miles de votos. Si hubiera sido al revés, la historia de estos tres últimos años hubiera sido completamente diferente. No cumplió las expectativas, pero no se puede decir que fracasó.

Los albores de la Historia
-Dijo usted recientemente que el plan Ibarretxe pone en peligro el autogobierno alavés.
-Puede poner en peligro el autogobierno alavés y el vasco. El texto articulado que conocemos del plan Ibarretxe tiene una disposición por la que se deroga el Estatuto de Gernika. Eso es muy fuerte e induce a la cautela. El autogobierno vasco se construyó desde abajo hacia arriba sobre la base de los derechos históricos de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, que libremente se asociaron en la comunidad autónoma de Euskadi.

-Ibarretxe sostiene que «el pueblo vasco existe como pueblo, con identidad propia, desde los albores de la Historia». ¿Es eso cierto?
-¿Quiere esto decir que los derechos históricos originarios ya no pertenecen a los territorios históricos, sino a ese pueblo vasco o nación vasca que se pierde en los albores de la Historia? Si eso es así sería muy grave. No me preocupa tanto el texto articulado que se va a aprobar el día 25, sino el preámbulo y la exposición de motivos.

-¿Pero qué incidencias concretas podría tener el plan del lehendakari sobre los tres territorios vascos?
-Todas. Le pongo un ejemplo práctico: ¿Qué ocurriría si dentro de diez o quince años el Parlamento vasco considera que las diputaciones forales no deben ser más que unas delegaciones provinciales de la Hacienda vasca? Suena fuerte decirlo y quiero ser prudente, pero me llego a preguntar hasta qué punto no podríamos estar ante un proceso de abolición total y absoluta de los derechos forales de los territorios históricos. Es sólo una reflexión que lanzo al aire.

-¿Se está produciendo una deformación de la Historia?
-A mi juicio, sí. En mi modesta opinión, Euskadi como comunidad política, como sujeto con personalidad jurídica propia, nace por primera vez en la historia en 1979 con la promulgación del Estatuto de Gernika. Antes de eso había unos territorios, unidos, es cierto, por unos lazos culturales y lingüísticos, con unos derechos de autogobierno que sí se pierden en los albores de los tiempos. Ibarretxe está haciendo una reinvención de la Historia que me preocupa como ciudadano alavés.

-También ha dicho que ese proyecto no tendrá viabilidad sin Álava.
-Si Álava dijera que no, podrían seguir adelante con el resto de territorios. Lo que pasa es que los nacionalistas se deberían empezar a preguntar si están haciendo bien su proyecto de construcción nacional o si están embarcados en un proyecto de destrucción nacional. A las reticencias de Álava habrá que añadir la reacción de Navarra al proyecto de Ibarretxe. Del País Vasco francés, ya no vamos ni a hablar.

-Dijo el lehendakari que su iniciativa tendría que ser refrendada por los tres territorios. ¿No es una garantía suficiente?
-No es importante que diga eso. Es obligado que lo haga. El Estatuto fue refrendado por todos y cada uno de los territorios; y, si se quiere una modificación, habrá que actuar de igual forma. No es una concesión graciosa que el lehendakari nos hace a alaveses, vizcaínos y guipuzcoanos.

-El PNV ha vuelto a mentar la bicha del cambio de la legislación electoral a Juntas Generales.
-Es una cuestión que me inquieta mucho y que me lleva a preguntarme hasta qué punto ese proyecto de modificación de la ley electoral en Álava está en conexión con el plan Ibarretxe. Cuando el lehendakari habla del refrendo en los tres territorios, lo hace de pasada y sin especificar mucho. ¿Qué piensa hacer? ¿Someterlo a plebiscito en los tres territorios? ¿O piensa que unas posibles elecciones autonómicas, anticipadas o no, puedan servir para refrendar su plan? Él siempre habla de la sociedad vasca... ¿Por qué no hablamos y concretamos las cosas en términos jurídicos y no populistas?

Invasión competencial
-¿Tendría Álava algún tipo de herramienta para oponerse a esa modificación electoral?
-Ahí tengo las ideas muy claras. En virtud de la Ley de Territorios Históricos, todo lo que se refiere al régimen de organización y funcionamiento de los territorios forales corresponde a las Juntas Generales, y ahí está incluido el régimen electoral. Si insisten en modificarlo desde el Parlamento vasco, nosotros recurriremos a la comisión arbitral, en un primer momento, y a los tribunales, después.

-¿Trata de decir que la bota vasca pisa más fuerte que la de Madrid?
-La regresión autonómica que el Gobierno vasco imputa al Estado es un juego niños al lado de la regresión que está produciéndose a nivel de comunidad autónoma. Invasión de competencias, como el caso de las cajas de ahorros, carreteras, aguas... Podríamos estar todo el día y no acabar. Es algo que puedo razonar, discutir y demostrar tanto en magnitudes económicas, como en conceptos. Tanto si hablamos de fuero, como si hablamos de huevo .

-¿Ve a Álava fuera de la comunidad autónoma?
-Álava nunca va a romper la palabra dada, ni el pacto estatutario. Si Álava se va algún día, será porque nos echan. No sé hasta dónde podrá llegar esto... Nos hemos embarcado en un camino... que no sé qué final tiene. La verdad es que da una tristeza terrible.

-¿Sería necesario modificar el Estatuto y la Constitución?
-Han pasado 25 años desde la promulgación del Estatuto y cada vez la historia va más rápida. Es lícito empezar a dialogar sobre la actualización, desarrollo y, por qué no, sobre la profundización del autogobierno. Podemos hablar del papel de las autonomías en Europa, o de la conversión del Senado en una Cámara autonómica, o sobre el desarrollo completo del Estatuto. Lo que ocurre es que ese debate habría que hacerlo, como en 1978, desde la lealtad institucional y desde el mutuo respeto.

-Está hablando como un socialista. Tenga cuidado, porque el PP parece que no está por la labor.
-Sí, hombre, sí. Yo creo que el PP sí está por la labor. Lo que ocurre es que se le hace muy difícil admitir estas cuestiones, cuando persiste la violencia y cuando se podría interpretar por amplias capas de la sociedad como una especie de imposición. Pero si se plantea desde la serenidad y desde la lealtad, se puede y se debe hacer.

-Usted conoce a Ibarretxe...
-Le conozco desde hace muchos años. Creo que es una persona honesta, que se marca un camino y lo sigue hasta el final. El problema es que Juanjo se mueve en una línea muy delgada, la que separa la tenacidad de la terquedad.

-¿Es dialogante?
-Yo creo que él piensa que sí. Pero parece evidente que el efecto que produce es el contrario: fractura y división. Lo estamos viendo.

-Y si es tan tenaz, como dice, ¿qué formulas existen para tratar de paralizar su proyecto?
-El Estado de Derecho tendría elementos suficientes para frenarlo. Pero la llave la tiene la sociedad vasca. Deben ser los vascos los que tomen conciencia de la gravedad de la situación y, a través de las urnas, le digan al PNV y a Ibarre-txe que cambien de rumbo. Que no pretendan construir un país sólo para los nacionalistas.

Del Camp Nou a Andorra
Cartas al Director ABC 20 Octubre 2003

El FC Barcelona ha sido vapuleado (0-2) por el Deportivo de la Coruña en el Camp Nou. El Barça del nacionalista radical señor Laporta, sigue de capa caída. A lo mejor el señor Arturo Mas, candidato de CiU a «president» de la Generalitat de Cataluña, de la que ya es «conseller en cap» (¡madre mía, cuánto título!) tiene la solución para su colega radical-catalanista Laporta: que el FC Barcelona juegue la Liga Nacional de Andorra.

Laporta y Mas, Mas y Laporta, son tal para cual. El segundo quiere jugar los Juegos Olímpicos con Andorra, gran potencia mundial del siglo XXI, y Laporta se encuentra muy incómodo y a disgusto en España y entre españoles. Que se vayan los dos a Andorra y se lleven allí todo lo suyo.

De esa forma, el Barça ganaría probablemente todos los partidos «en casa», y al menos empataría algunos fuera, jugando la Liga.. de Andorra. Aunque nunca se sabe. Así, ambos vendedores de humo catalanista dejarían tranquila a España y nos dejarían en paz a todos los catalanes, que nos sentimos y queremos ser, como lo venimos siendo desde antiguo, desde siempre, españoles. Y españoles para siempre. «Amigos para siempre...» de España y sus pueblos regionales. ¿No era eso lo que decía la Canción de Barcelona´ 92 ?  Sergi Rodriguez-Ventosa Amorós. (Barcelona)

El frontón del miedo
Cartas al Director ABC 20 Octubre 2003

Siempre he detestado que, con el asunto del terrorismo nacionalista vasco, la gente de bien acuda a la comparación con otros fenómenos para explicar sus argumentos, cuando es este fenómeno en sí mismo un paradigma en materias similares.

Lleva varias semanas estrenado en Madrid el documental de Julio Medem «La pelota vasca». Retrocedamos en el tiempo. Año 1938. La persecución de los judíos en Alemania vive momentos frenéticos. ¿Se imaginan que un director de Hollywood hubiera acudido al país germano a rodar un documental en el que recogiera las opiniones del enloquecido pueblo alemán contra los judíos, así como las de los dirigentes nazis o los miembros de la policía encargados de llevar a cabo semejante cacería, al lado de las de aquellas personas perseguidas, revistiendo todo aquello de «problema político» con dos partes enfrentadas? Situar en un mismo plano a víctimas y a verdugos no es lícito, hubiéramos afirmado, y la condena a ese documento hubiese sido casi unánime. Sin embargo, ¿por qué no ocurre lo mismo en el caso del trabajo de Medem? Respecto al director, poco que decir: el impuesto revolucionario también se paga en especie.  Carlos Aller Arranz (Madrid)

Es también mi tierra
Sandra González/Berango-Vizcaya Cartas al Director El Correo 20 Octubre 2003

A vosotros que estáis tan oprimidos por el Estado español os dedico esta carta, desde mi posición de no nacionalista perseguida en mi tierra vasca, reprimida en mis opiniones, ignorada por el Gobierno vasco, que democráticamente pretende imponerme un plan absolutamente separatista del Estado y que nos lleva al abismo (a mí y a la mitad de la población de este mi País Vasco). Yo no conocí la dictadura de Franco a la que tanto os referís y que justifica todos vuestros actos, a pesar de que terminó hace más de veinticinco años y desde entonces vivimos en democracia, ratificada en cada elección.

Pero sé lo que es una dictadura porque hoy en día y en un país democrático vivo en dictadura: la del pensamiento único y, si no te gusta, «vete de aquí, porque aquí sólo cabemos los nacionalistas, que somos los únicos que queremos esta tierra». Pues no señores, ésta también es mi tierra y me siento más vasca que nadie, así que no os sintáis los caciques de este territorio porque no está en venta.

No lo vamos a permitir los no nacionalistas: el País Vasco siempre ha sido España desde que ésta existe (siglo XV) y lo demás es una historia manipulada e inventada por los de siempre. (Por cierto, dejad en paz de una vez a los navarros y a los franceses, que no quieren nada con vosotros y con vuestros planteamientos).

El Gobierno y el PP impulsan una alternativa plural en el País Vasco
MADRID/ BILBAO. JESÚS MOLINA ABC 20 Octubre 2003

El plan del Gobierno para contrarrestar el proyecto soberanista del PNV «está en el horno», según fuentes a las que ha tenido acceso ABC que confirman la celebración «de varias reuniones de estrategia» en las que se habrían obtenido una serie de conclusiones que deben ponerse en marcha en los próximos meses. La más importante de todas ellas es que, además de medidas judiciales, el PP y el Gobierno tienen que pasar a la ofensiva política.

La negativa del PSOE a reiterar la alternativa que protagonizaron en 2001 Jaime Mayor y Nicolás Redondo no ha hecho desistir a los populares de, «con generosidad», comenzar a elaborar una plataforma política y electoral que encauce todas las energías constitucionalistas en el País Vasco y que «del no al secesionismo diga sí a la realidad vasca y a sus problemas». Esa estrategia conlleva la disposición a integrar en la iniciativa a personas independientes y a representantes de la izquierda social y política en el País Vasco que no se sienten cómodos ni entienden la posición del PSOE. Al menos una veintena de personas ya han sido contactadas para este objetivo con «resultados positivos».

Un proyecto global
El Gobierno y el PP están escuchando a varios sectores sociales del País Vasco -empresarios, representantes de la cultura, medios- que, desde una independencia de militancia, estarían en condiciones de incorporarse a una propuesta frente al soberanismo del PNV. Desde el Gobierno y desde estas instancias se apuesta claramente por «un proyecto global» que «trascienda al discurso antiterrorista y oferte un programa bien articulado sobre la íntegra realidad vasca». Se trataría «de que el nacionalismo pase a la oposición después de más de veinte años de gobernar en el victimismo y sin solucionar el problema de convivencia en todos los órdenes, también en el educativo y en los medios públicos de comunicación». Los borradores de esta iniciativa ya están comenzando a circular y en unas semanas se pondrán en marcha reuniones sistemáticas para ir explicándolo y localizar adhesiones.

La «alternativa plural» que está en elaboración no se basaría sólo en los círculos más afines a las políticas del PP frente al nacionalismo. Además de con los colectivos sociales de gran energía como Basta Ya, Foro de Ermua, Fundación por la Libertad, el propósito es más ambicioso: «recuperar la voz de los moderados, de los que quieren una Autonomía estable y constructiva». «Queremos que ilusione e integre», dicen. Esta iniciativa es complementaria con «la lucha policial contra ETA, sus cómplices y sus fuentes de financiación» y también con las «medidas judiciales que se están aplicando y que jamás van a decaer; por el contrario, se llevarán a sus últimas consecuencias». Por eso, el Gobierno estudia las posibilidades legales de recurrir la aprobación, el próximo sábado, del texto articulado del plan Ibarretxe, que reunirá en Consejo de Gobierno extraordinario al Gobierno vasco para remitirlo al Parlamento. El lendakari aprovechará el XIV aniversario del Estatuto para «intentar tumbarlo», aunque todavía se albergan dudas sobre el proyecto, ya que EA e IU, socios del PNV en Vitoria, han hecho «aportaciones», radicales y federalistas, respectivamente, que rozan con el planteamiento del PNV. Además, la situación interna en el partido no es la mejor.

La batalla sucesoria, de la que Arzalluz no se ha apeado para poder controlarla hasta el final, no descarta el estrambote: que el actual líder del PNV provoque una prórroga y se remita a una situación más calmada la elección de presidente del EBB. A medida que se acercan las fechas, el estado interno del nacionalismo es de mayor nerviosismo. Las detenciones de personas vinculadas a la «red Egunkaria» -que ha mostrado conexiones muy comprometedoras para el Ejecutivo y las diputaciones forales de Vizcaya y Guipúzcoa- han exasperado los ánimos y obligado al llamado «mundo del euskera» a echarse a la calle.

Y ayer, el portavoz del PNV en el Congreso, en entrevista a «El Correo», en otra muestra de desazón interna, no sólo aconsejaba más diálogo interno en el partido, sino que reprochaba públicamente al lendakari que los diputados nacionalistas lleven tres meses pidiéndole una entrevista sin respuesta por su parte. La manifestación del sábado fue improvisada pero «multitudinaria», muestra de que las últimas operaciones policiales han concernido al nacionalismo.

Por otra parte, el Gobierno, mediante discretas gestiones diplomáticas en París, ha coadyuvado a evitar una visita de parlamentarios franceses a los que Ibarretxe había invitado los próximos días 23 y 24, en las vísperas de la remisión de su plan al Parlamento, para granjearse eco internacional. Desde la capital del Sena se contestó a Madrid que los representantes franceses no pensaban acudir a la cita. Días antes, fue también el Gobierno el que evitó la emisión de un vídeo de ETA en una televisión portuguesa. Estos hechos, y la aprobación a fin de año de la Constitución Europea, que consagra la inalterabilidad de las fronteras estatales actuales, están introduciendo serias dudas en buena parte del PNV sobre la viabilidad del plan Ibarretxe.

Redondo y Mayor Oreja
Ángel Acebes pasó el sábado toda la jornada con su homólogo galo, Nicolás Sarkozy, antes de la cumbre de ayer, e intercambiaron información valiosa sobre la presencia etarra en el país vecino. Las conversaciones han culminado con un nuevo plan bilateral contra la banda terrorista. Simultáneamente, la izquierda abertzale -es decir, la ilegalizada Batasuna- sigue enviando mensajes al PNV. Ayer lo hacía desde «Deia» Arnaldo Otegi, afirmando que «hay margen para un acuerdo entre quienes queremos resolver el problema político».

Mientras tanto, colectivos sociales constitucionalistas preparan para diciembre una gran manifestación, que podría ser el arranque de la iniciativa plural que intenta el PP, y hoy Nicolás Redondo presenta a Jaime Mayor Oreja en lo que será la reaparición del presidente del PP vasco y vicesecretario general del partido tras la operación sucesoria de José María Aznar. Nicolás Redondo, sindicalistas, profesores de la Universidad Vasca, ex dirigentes del PSE y figuras del corte de Javier Guevara -diputado de presidencia en Álava con Ramón Rabanera y hermano de Emilio, independiente en las listas socialistas- podrían engrosar, entre otros, esta nueva plataforma cuyo desarrollo depende también de los resultados electorales en Cataluña y, sobre todo, en las generales de marzo.

Un documental lleva a las víctimas de ETA al festival de Hollywood
Rocío Ayuso (los ángeles) La Voz  20 Octubre 2003

La proyección de Sin libertad ayer en Los Ángeles llevó a Hollywood a las otras víctimas del terrorismo, esas asesinadas durante las últimas tres décadas por la banda terrorista vasca ETA. «Los americanos no se imaginan que existe el terrorismo en Europa y si existe no les importa demasiado», aseguró el director de este mediometraje documental, Iñaki Arteta.

les ha interesado lo suficiente como para formar parte del festival de cine de Hollywood, que este año celebra su séptima edición con una programación ecléctica.

Arteta, de 44 años, cruzó así la misma alfombra roja por la que han desfilado Nicole Kidman, para el estreno de The Human Stain , o Robert Downey Jr., con The Singing Detective , para presentar un filme que hasta ahora ha dejado perpleja a la audiencia en los festivales por los que ha pasado.

«Es normal que se queden perplejos porque es un problema muy difícil de explicar. ¿Cómo lo cuentas en dos líneas?», asegura. Él ha optado por mostrar en 30 minutos los testimonios de 25 víctimas del terrorismo de ETA, sin más análisis o explicación. «La única tesis que hay en mi película es que en el país en el que vivo se mata a gente injustamente», afirma Arteta.

Aunque él mismo se siente extraño hablando de este tema entre el glamur de Hollywood, Arteta asegura haber «salido del armario» para hablar con claridad de un tema que incomoda a muchos. No quiere, en cambio, entrar en la polémica de comparar su producción, rodada en el 2001, con la de Julio Medem.

Recortes de Prensa   Página Inicial