AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 27 Octubre  2003
Para tomarse a Ibarretxe en serio
GERMÁN YANKE ABC 27 Octubre 2003

Los equidistantes
Jorge Trias Sagnier ABC 27 Octubre 2003

Atutxa, el hombre lobo
Iñaki Ezkerra La Razón 27 Octubre 2003

El plan del millón
FLORENCIO DOMÍNGUEZEl Correo 27 Octubre 2003

Soberanismos fantasmagóricos
Luis González Seara La Razón  27 Octubre 2003

Álava y Euskadi
PABLO MOSQUERA La Voz 27 Octubre 2003

La bandera
David Gistau La Razón 27 Octubre 2003

La propuesta de Artur Mas
Cartas al Director ABC 27 Octubre 2003

El Estatuto para los alaveses debería discutirse a la vez que el Plan del «lendakari»
J. M. Zuloaga - Madrid.- La Razón 27 Octubre 2003

Álava recurrirá ante el Tribunal Superior de Justicia Vasco la decisión del Gobierno de Ajuria Enea
BILBAO. M. ALONSO ABC 27 Octubre 2003

El Defensor del Pueblo dice que el plan Ibarretxe crea un ambiente discriminador contra los vascos no nacionalistas
EUROPA PRESS. Madrid Heraldo de Aragón 27 Octubre 2003

Sanz aboga por una respuesta «firme y democrática» a un plan que «degrada la Constitución»
AGENCIAS PAMPLONA El Correo 27 Octubre 2003

UA pedirá una consulta en Álava si se aprueba un nuevo Estatuto
VITORIA EL CORREO 27 Octubre 2003

Para tomarse a Ibarretxe en serio
GERMÁN YANKE ABC 27 Octubre 2003

Se vistieron los consejeros de Ibarretxe de domingo y llevaron su plan al Parlamento vasco. Allí, reunidos en torno al más ignorante de todos, Juan María Atutxa (sólo por ignorante ha sido toda su vida un servil, incluso cuando le hacían fiestas en Madrid), fascistas, nacionalistas y comunistas escenificaban dar carta de naturaleza a un programa totalitario que, vulnerando la Constitución como texto legal y como documento de reconocimiento de los derechos ciudadanos, pretende, camino de la independencia, dar la razón a las viejas tesis violentas de ETA y buscar el desistimiento de los demócratas.

Seguramente nadie es capaz de aclarar qué habría ocurrido el 25 de octubre de 2003 si la política vasca hubiera sido de otra manera a lo largo de los últimos años. Pero tampoco creo equivocarme si señalo que la lamentable representación del pasado sábado, y sus consecuencias, tienen que ver con los complejos ante el nacionalismo desde el albor de la democracia, con el abandono y la pusilanimidad con la que se ha querido diluir la realidad de España como nación democrática y con la cobardía con que se ha aceptado que, en una parte del territorio nacional, se incumpla la ley y se vulneren los derechos fundamentales.

Ahora podemos enfrentarnos a esta ofensiva antidemocrática (perfectamente elaborada, continuada en el tiempo, alentada por el fanatismo, el canguelo, la pachorra y los negocios de unos u otros) haciendo bromas o haciéndonoslas -trágicas- a nosotros mismos, es decir, repitiendo que nos topamos con un imposible, con un absurdo que no merece sino el reproche retórico. Ganarán ellos, como hasta ahora.

También podemos consolarnos con declaraciones contundentes y llamamientos, al mismo tiempo, a la calma y a la movilización social. El Gobierno de la nación reitera que utilizará los recursos legales oportunos y llama a la respuesta ciudadana. El PSOE reclama serenidad, subraya la imposibilidad del plan nacionalista y pide asimismo la respuesta social. Pero no basta con un muro de contención, hace falta algo más para tranquilizar a los ciudadanos y recuperar el tiempo y el espacio perdidos.

Desde luego, no es suficiente con el panorama que se dibuja ante nosotros: se dice, con escandalosa desvergüenza, que Ibarretxe tiene una veintena de expertos pensando todo el día en los recovecos legales y políticos de su intentona golpista y, al parecer, no hay doscientos especialistas al servicio del Estado con los dossier ya elaborados para responder a lo que ya ha hecho y adelantarse a lo que pueda hacer. Leemos las conversaciones privadas de Jaime Mayor Oreja en el diario El Mundo y sus insinuaciones son después desmentidas por los leguleyos gubernamentales, también los del ministerio de Justicia, muchos de los cuales prefieren confrontar al PNV con otro nacionalismo, el de CiU, en vez de hacerlo con el Derecho. Por otra parte, con lo que hay que confrontar las extravagancias filonacionalistas de Odón Elorza, tan justamente criticadas, es con la deslealtad del ministro Álvarez Cascos, tan amistoso y comprensivo con Arzalluz, con la sociedad que su Gobierno quiere movilizar ahora.

José Luis Rodríguez Zapatero aprovecha la circunstancia para colar en su declaración institucional que un cambio en el Gobierno de España abriría «un camino de estabilidad y fortalecimiento» y, ya en el colmo de las propuestas concretas, pide al presidente del Parlamento vasco que retire la sanción a Carlos Iturgaiz. Más le valdría plantearse qué puede hacer él junto a Iturgaiz, es decir, junto a los demócratas, contra el nacionalismo totalitario que algunos de los suyos amparan.

En medio de la palabrería, una decisión coherente: la de la Diputación de Álava, con el popular Rabanera a la cabeza, de interponer de inmediato un recurso. Si queremos tomarnos en serio la intentona anticonstitucional de Ibarretxe, hay que reparar en que la sociedad vasca está desasistida y los movimientos constitucionales que allí se juegan la vida batallan, materialmente desamparados, contra una maquinaria poderosa y bien engrasada. Lo que se les pida a ellos es un favor o, en todo caso, un deber moral. La obligación jurídica y política es de otro orden y son ellos (concejales, estudiantes, intelectuales, ciudadanos en general) los que, en justicia, pueden exigir a los políticos que hagan cumplir la ley y protejan sus libertades.

El no de Álava
Editorial Heraldo de Aragón 27 Octubre 2003

Mientras el presidente navarro, Miguel Sanz (UPN), advertía a Ibarretxe que no cuente con Navarra para hacer un viaje que aboca al pueblo vasco al precipicio, la Diputación General de Álava aprobaba recurrir ante el Tribunal Superior del País Vasco. Aunque Ibarretxe e Imaz insisten en que el "Nuevo Estatuto" no es rupturista ni secesionista, no piensan igual todos involucrados en el Plan a la fuerza, que con todo derecho han optado por mantenerse al margen o por -caso de Álava- denunciarlo, decididos a impedir su aprobación en un futuro próximo o, en caso contrario, a desvincularse de la Euskadi nacionalista.

A Ibarretxe y a su gabinete les han surgido voces disonantes en territorio vasco que no aceptan una deriva cuyo sesgo separatista es predecible. El Gobierno nacionalista actúa como un elemento clramente segregador de la sociedad vasca y se topa con fuertes resistencias iniciales que impiden el acceso a la Euskadi inventada por Sabino Arana. Ibarretxe acaban de abrir insensatamente dos nuevos frentes de gran trascendencia.

Los equidistantes
Por Jorge Trias Sagnier ABC 27 Octubre 2003

COMO estaba previsto y ya adelantó hace meses este diario, el presidente del Gobierno autónomo vasco presentó su plan de secesión. Ante este insólito acontecimiento caben varias reacciones que podrían resumirse en las siguientes: la aceptación del plan, el rechazo del mismo o la equidistancia, es decir, ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario. Todo lo contrario que significaría, en resumen, lo siguiente: pongamos en un lado a ETA y en el otro a Aznar, en un lado a las víctimas del terrorismo y en el otro a las familias de los asesinos encarcelados, en un lado a los que ponen bombas y en el otro al Foro de Ermua, en un lado a la coordinadora de presos etarras y en el otro a Basta Ya, en un lado a los que quieren imponer el fascismo nacionalista y en el otro a los que pretenden vivir en paz y libertad. Y es así como piensan los de «todo lo contrario», son aquéllos que, evidentemente, no quieren el terrorismo pero, como Atutxa, se someten a su chantaje: son aquéllos que, claro, no quieren esto ni aquello y desde su confortable equidistancia, disfrazados de moralidad, utilizan argumentos que son esencialmente inmorales pero que les sirven para justificar su cobardía; son aquéllos que, ante las opiniones sobre lo que está pasando en el País Vasco, se indignan porque sostienen que sólo los vascos tienen derecho a opinar sobre «el problema»; son aquéllos que, representantes algunos de instituciones muy respetables, no son capaces de salir de la espiral diabólica en la que nos quiere meter a todos el nacionalismo vasco.

Recientemente leí un artículo de Ramón Jáuregui, socialista que gobernó con los nacionalistas, que era una especie de compendio de la equidistancia inmoral. Sostenía que no era éste el momento de hablar de «estas cosas» y que debían rechazarse «este tipo de insinuaciones». ¿Y qué eran estas cosas, cuáles este tipo de insinuaciones?, se preguntaba el atónito lector. Pues lo explicaba con claridad y sonora desfachatez. Para Jáuregui, la aplicación de la Ley del Estado de Derecho nos conduciría al desastre. Y es en ese razonamiento perverso donde se encuentra el corazón de la mayor inmoralidad que abanderan los equidistantes que infectan hoy el País Vasco. Para éstos, aplicar la ley sería pernicioso «en estos momentos», es decir, tendríamos que aprender a convivir en un Estado de Derecho muy peculiar, en el que habría determinadas «zonas» donde no se aplicaría la ley. Habría, en suma, que hacer una excepción, excepcionalidad que consistiría en dar carta de legalidad a la ilegalidad, en olvidarnos de quienes fueron terroristas y en enterrar en la fosa común de la injusticia a las víctimas de sus acciones. No nos confundamos -incluso hay un ministro del Gobierno profundamente confundido, probablemente por motivos personales- y no creamos que por ser permisivos con la ilegalidad «las cosas» irán mejor en el País Vasco. Es muy fácil dar la culpa al centralismo, al franquismo o a las guerras carlistas del horror y del error al que se pretende someternos. No nos engañemos, una gran parte de responsabilidad la tiene ese pensamiento inmoral y «equidistante».

Atutxa, el hombre lobo
Iñaki Ezkerra La Razón 27 Octubre 2003

0.5 Ni Quebec ni el Ulster ni Puerto Rico. Donde se inspira el nacionalismo para hacer sus programas es, aparte de en Sabino Arana, en los guiones clásicos de la cinematografía del horror. La historia del PNV y ETA es la del doctor Frankenstein y el monstruo al que no quiere destruir porque es su obra. El cerco en el que vivimos los constitucionalistas de Euskadi es el que vive el chico bueno de una película de zombies, vampiros o extrarrestres al ir comprobando que la ciudad en la que vive, sus vecinos, sus amigos y hasta su propia esposa ya han sido inoculados por el mal y le dicen que quizá lo de pactar con ETA no sea tan malo. Y ahora toca la reposición de «El hombre lobo» en la política vasca. El actor estelar del reparto es Juan María Atutxa, y su primera víctima Carlos Iturgáiz. A Atutxa le empezó a crecer el pelo por la cara de un modo acelerado y anormal bajo la luna llena de Lizarra. Él fue el culpable de que naciera y creciera la kale borroka pero daba el pego diciendo cosas sensatas sobre el terrorismo. Luego vino la metamorfosis capilar, sus bravatas, su negativa a disolver a la ex Batasuna en el Parlamento que preside, la pelambrera rodeándole los ojos y ahora los aullidos de esa expulsión infame y antirreglamentaría de Iturgáiz de la Cámara vasca por consigna de Sabín Etxea.

Hay una consigna, sí, en el PNV de provocar como sea a los demócratas en todas las instituciones vascas, de no darles ni agua, de escenificar ante ETA la infamia, esa batasunización y ese programa de la exclusión sectaria que es el propio plan Ibarretxe. lturgáiz es un caballero y una buena persona. El que no se percate de esa evidencia que se lo haga mirar. Por esa razón precisamente, porque es un señor, le ha montado Atutxa ese numerito que nunca le ha montado al consejero Azkárraga, aunque éste sea un matón de boquilla, ni tampoco a Otegi ni a Ternera aunque sean dos matones de verdad. De lo que se trata es de llevar ese trato escandaloso e infamante a toda la vida pública. En el Ayuntamiento de Bilbao los representantes del PSE-EE y el PP ha sido expulsados de todas las comisiones. En el de Getxo, que es el más rico de Vizcaya, el PNV les ha quitado a esos dos partidos hasta las secretarias, les ha enviado a trabajar literalmente a los sótanos donde las condiciones son insalubres y les ha reducido los sueldos a 300 euros mientras el alcalde Zarraoa gana al mes tanto como el Lehendakari. La metamorfosis de Atutxa es el modelo de conducta política de un PNV que por fin está tomando la apariencia de la manada de lobos que siempre fue aunque se supiera cubrir durante años con la piel de oveja de las víctima,. Y en esa foto de una peña tan peluda, ¿qué pinta Madrazo con su pelusilla en la frente?

El plan del millón
FLORENCIO DOMÍNGUEZEl Correo 27 Octubre 2003

Desgraciadamente, el plan de Ibarretxe no ofreció ninguna sorpresa. La «propuesta» se ajustó al guión de las filtraciones previas y nació preñada de todos los elementos necesarios para el conflicto. El tiempo que viene habrá que dedicarlo a ir analizando con detalle el contenido del documento al que el Gobierno vasco, Madrazo incluido, dio luz verde el sábado. Hay mucho trabajo por hacer para desmaquillar el borrador de lo que pretende ser el futuro estatuto, pero lo primero que conviene preguntarse es por qué lo que se presenta como un modelo de convivencia lleva los gérmenes para acentuar las tensiones sociales y políticas.

El texto presentado ante el Parlamento representa un proyecto de nacionalistas para los nacionalistas, un proyecto que dinamita el Estatuto de Gernika que durante 24 años ha sido el lugar de encuentro de todos los demócratas vascos. Si alguien tiene dudas acerca del significado de la «propuesta» presentada anteayer, es mejor que lea lo dicho por Arnaldo Otegi. Le aportará mucha más luz que lo dicho por Ibarretxe quien, a diferencia de lo ocurrido cuando se elaboró el proyecto de Estatuto de Gernika, no ha sido capaz de alcanzar el menor acuerdo con la oposición.

El plan para un nuevo Estatuto evidencia la incapacidad del nacionalismo liderado por el lehendakari de percibir que sus problemas principales para construir una nación sobre las bases ideológicas de Sabino Arana no están en Madrid, sino en Euskadi, que existe una parte sustancial de la población que no comparte su modelo político, pero con la que ha sido posible durante un cuarto de siglo convivir en un marco jurídico pactado y con unas reglas de juego compartidas. Ibarretxe y el nacionalismo han renunciado a buscar el entendimiento con estos ciudadanos y han optado por imponer su propio marco abriendo las puertas a una situación de inestabilidad y conflicto futuro.

Hace unos días, el secretario general del sindicato abertzale LAB, Rafa Díez, señalaba que el objetivo de una eventual consulta tenía que ser conseguir un millón de votos en apoyo de las tesis soberanistas. Lo que no decía era que quedaría otro millón de ciudadanos al margen de esas tesis. Es la vuelta a la aspiración de una victoria del 51% contra el 49% que ya proclamara Xabier Arzalluz hace tres años. Tantos años protestando porque el Partido Nacionalista Vasco fue excluido del consenso constitucional para que ahora los nacionalistas apliquen la receta a sus adversarios.

La «propuesta» de Ibarretxe a lo más que aspira es a ser el plan de ese millón de votos, aunque sea a costa de romper la sociedad vasca. Durante mucho tiempo los vascos considerábamos que estábamos mejor que en el Ulster porque aquí no había comunidades enfrentadas. Lo que ETA no ha logrado con décadas de terrorismo puede ser conseguido con la Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi.

Soberanismos fantasmagóricos
Luis González Seara La Razón  27 Octubre 2003

El reciente fin de semana nos ha deparado una acumulación de eventos políticos de alta intensidad. En el plano internacional, la Conferencia de Donantes para Iraq ha sido un éxito de organización del Gobierno y las instituciones españolas, con unos resultados bastante satisfactorios. Por muchos reparos que se quieran hacer -desde los que subrayan que los 33.000 millones de dólares conseguidos son préstamos en cuantía muy superior a las donaciones, hasta los que destacan el desmarque de Francia, Rusia y Alemania- la verdad es que lo recaudado significa un gran paso para la reconstrucción y normalización de Iraq dentro de la comunidad internacional. Habrá que ver cuál es la generosidad de otros países a la hora de condonar la multimillonaria deuda de Iraq, de la cual Francia y Rusia son los principales acreedores con los préstamos a Sadam Hussein, en correspondencia con los importantes negocios que venían realizando. Se verán también las inversiones y negocios que acometan en Iraq las empresas privadas de los distintos países, que cuenten con el nihil obstat norteamericano. Y se comprobará qué ritmo podrá seguirse en el proceso de normalización, seguridad y constitución de un gobierno civil iraquí y soberano, dentro del nuevo orden internacional que está impulsando el Imperio.

Esta palpable y clara realidad imperial de nuestra época histórica choca con el anacronismo que estamos viviendo en el País Vasco. Ajenos a todo lo que pasa en el mundo, Ibarreche y su partido han presentado el último sábado, en el Parlamento vasco, un proyecto de secesión e independencia de Euskadi de la Nación española. Es inútil que intenten camuflar su voluntad secesionista con un onírico

Estatuto de libre asociación con el Estado Español. Hace tiempo que vienen anunciando un salto de la autonomía a lo que llaman «soberanismo»". La palabra no se recoge en el diccionario de la Academia Española, pero se identifica fácilmente con soberanía y soberano, tanto en el sentido de autoridad suprema e independiente del poder público, como en el de soberanía nacional, que reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos. Ocurre, sin embargo, que la Constitución española vigente, en virtud de la cual ejercen sus competencias el Gobierno y la Asamblea de la Comunidad Autónoma del País Vasco, dice que «la soberanía reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado». No cabe , pues, «soberanismo» alguno para independizar a Euskadi, o a cualquier otro territorio, circunstancia también contraria a la legalidad internacional y a la Constitución europea. Incluso J. Habermas acaba de afirmar en Oviedo que no existe razón ni resquicio legal para plantear la secesión del País Vasco. Procede que se pongan en marcha las medidas previstas en nuestro Estado de derecho para detener este asalto a la Constitución y a la soberanía de todos los españoles. La parafernalia soberanista de Ibarreche es mera fantasmagoría, pero conviene despejar de fantasmas la política.

Álava y Euskadi
PABLO MOSQUERA La Voz 27 Octubre 2003

CONFLICTO. Esta es la situación en la que se instala la relación entre las instituciones públicas de Euskadi y las de España. Pero las cosas nunca habían llegado tan lejos. Colisión entre los poderes legislativo y ejecutivo vascos con el judicial del Estado. Ruptura del marco legal que configura el Estatuto de Autonomía de Euskadi, norma que emana de la Constitución con las siguientes facultades: funda la comunidad autónoma vasca; actualiza los derechos históricos de los territorios forales; reparte el poder competencial, entre instituciones comunes -Gobierno y Parlamento vascos- y forales -Juntas Generales y Diputaciones de cada territorio-provincia-.

Álava es al mismo tiempo provincia, comunidad foral y territorio histórico de Euskadi. En la capital alavesa, Vitoria, conviven, a pocos metros de distancia, el Parlamento vasco controlado por nacionalistas y el Parlamento Foral controlado por constitucionalistas. Hubo un tiempo en el que el pase foral fue derecho histórico por el que normas llegadas de territorio común (Madrid), en territorio foral, por mandato de sus órganos forales, se acataban pero no se cumplían¿ Antecedentes en 1993. Las Juntas Generales de Álava tiraron por tierra el acuerdo del Parlamento vasco para fusionar las Cajas en el Banco Público Vasco.

Puede que estemos ante una situación similar. El Plan Ibarretxe, en Álava, se acata pero no se cumple. Al ser instrumento de ruptura unilateral del marco estatutario, deja a los alaveses, por disposición legítima de su Parlamento Foral, en situación para salirse fuera de Euskadi y recuperar su autonomía foral, solos.

Por ahí pueden ir las advertencias de los representantes políticos de Álava, por ahí puede ir el próximo escenario del viejo y peligroso conflicto vasco.

No se ve mejoría alguna. El enfermo puede evolucionar hacia la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que supone la suspensión del régimen de autonomía, con la incógnita de la reacción de la sociedad nacionalista.

Pero también puede evolucionar hacia la ruptura de la comunidad formada por los tres territorios, con la salida de Álava de Euskadi, que tampoco sabemos cómo lo tomarían los nacionalistas.

Ibarretxe no parece dispuesto a detenerse. Incluso se arriesga a que lo acusen de sedición.

Echamos en falta la cordura de Ardanza para evitar que la escalada conduzca a la catástrofe.

La bandera
David Gistau La Razón 27 Octubre 2003

Es costumbre muy española que los desastres nos pillen en los toros o delante de la tele. Sin nadie, en todo caso, que en un momento dado levante la bandera y arrastre a los demás, cumpliendo con la audacia de ese «factor humano» ¬el capitán que, inminente la derrota, levanta la bandera y varía el curso de las cosas¬ que según Tolstoi decidía las batallas. Para Tolstoi, la grandeza de ese coraje espontáneo consistía en que ningún mariscal podía anticiparlo cuando diseñaba el combate sobre los mapas.

La sociedad entre Pnv y Eta, ese delirio balcánico, ese minimalismo cavernario, ya tiene diseñada sobre los mapas la desintegración de España. Es una traición. Es una ofensiva artera. Es un golpe de Estado. Y sin embargo, España está, no ya en los toros, que no es temporada, pero sí en el estadio y delante de la tele. Sin nadie que levante la bandera, que la bandera podría levantarla el pueblo todo como un solo capitán, tal y como pedía Aznar, pero es que hoy le viene mal porque dan «Gran Hermano».

No cabe esperar, por tanto, que la Cibeles se llene por España como lo hace por el Real Madrid. Ni que los cómicos de la nueva checa de Bellas Artes salgan a exhibir por España esa indignación calculada que para ellos merecen los clítoris somalíes: no será la izquierda del «Viva Rusia y muera España» quien salga ahora a levantar la bandera.

Son demasiados años de dejarse atenazar por esa coacción periférica según la cual el patriotismo español es a la fuerza fascismo con antifaz, mientras que cualquier forma de patriotismo anti-español es tan simpático como los irreductibles galos de la aldea de Astérix. Sólo que Astérix, sacado del cómic, pega tiros en la nuca y balcaniza a un país pasmado que tiene una gangrena subiéndole desde los pies y ni siquiera lo sabe. Es una lástima que de todas las causas posibles, de todas las solidaridades, España haya decidido que la única no tolerable sea la defensa de sí misma. Venga, coño, ¿quién levanta esa bandera?

La propuesta de Artur Mas
J. Palau Olivé. Madrid.Cartas al Director ABC 27 Octubre 2003

La idea del señor Mas de que los deportistas catalanes se independicen del resto de España desfilando bajo la bandera andorrana es un ejemplo tan triste como revelador de la cerrazón hasta el ridículo y la necedad a la que lleva la ideología exclusivista, racista, autocastradora de esos nacionalistas de vía estrecha.

No hemos de calificar ese gesto como «broma», como el diputado socialista Jordi Pedret; conviene ponderar el hecho y no olvidarlo, porque pone al desnudo hasta dónde llega ese extremismo nacionalista. La necedad política de la propuesta es evidente por partida doble. Primero, por hacer una propuesta de ese calibre, y por parte de quien ostenta un cargo como el suyo, sin molestarse siquiera en consultarla con Andorra. Y segundo, porque la propuesta, basada, según Mas, en que los deportistas adquieran doble nacionalidad con Andorra, es objetivamente imposible, puesto que ésta exige la previa renuncia a la nacionalidad de origen (además de impedir el competir durante tres años).

Quizá gestos como éste ayuden a comprender por qué tantos catalanes, y tan fieles al más elemental sentido común, estamos marginados en nuestra propia tierra.

El Estatuto para los alaveses debería discutirse a la vez que el Plan del «lendakari»
J. M. Zuloaga - Madrid.- La Razón 27 Octubre 2003

Un Estatuto de Álava, para que este territorio tenga una autonomía propia dentro de España y al margen del País Vasco «asociado» que pretende el PNV, debería ser discutido, de forma simultánea, con el plan secesionista del presidente regional de esta comunidad, Juan José Ibarreche, según medios alaveses consultados por LA RAZÓN. Para ello, los partidos constitucionalistas deberían elaborar, de forma inmediata, el proyecto de Estatuto y comenzar su tramitación.
Las citadas fuentes han señalado que la estrategia del presidente regional es la de mantener de actualidad su plan durante el próximo año, en constante discusión, y transmitir que no se hace caso a la voluntad de los vascos.

Voluntad clara
«Frente a eso ¬agregaron¬, los alaveses debemos ir tramitando nuestro Estatuto y dejar claro a los nacionalistas, y a los que les apoyan, que las declaraciones de rechazo del Plan que se han hecho no son una mera manifestación de intenciones, sino que nuestra voluntad de no participar en ese ente separado de España que pretende Ibarreche, es clara y definitiva. Que si ellos están dispuestos a hacer las maletas para marcharse de España, nosotros las tenemos guardadas porque nos quedamos aquí, de donde no nos van a mover». «Mientras los alaveses no trasmitamos de forma clara esa voluntad, mientras no perciban el peligro real, los nacionalistas no se lo van a creer del todo. Que Ibarreche sepa que a esa particular recuperación de Navarra y de los territorios del sur de Francia, que pretenden para su Gran Euskadi, tienen que unir ahora la de Álava».

Abogados y expertos constitucionalistas van a ser consultados en las próximas semanas para estudiar el engarce legal del proyecto de Estatuto que, una vez aprobado, sería sometido a un referéndum de los alaveses para su ratificación. Las referidas fuentes subrayaron la urgencia de tomar la iniciativa en estos momentos y no dejársela a los nacionalistas que, una vez más, van a tratar de presentarse como «víctimas».

Álava recurrirá ante el Tribunal Superior de Justicia Vasco la decisión del Gobierno de Ajuria Enea
BILBAO. M. ALONSO ABC 27 Octubre 2003

La Diputación alavesa inició ayer la batalla legal para impedir que el Gobierno de Juan José Ibarretxe la incluya en un plan de ruptura unilateral del actual marco constitucional y estatutario de la Comunidad, elaborado sin consultar a los territorios de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, en los que residen los «derechos históricos» reconocidos en el actual marco legal.

La Diputación de Álava presentará un recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco contra la aprobación por parte del Gobierno vasco del texto de un nuevo Estatuto, con el argumento de que se ha producido «falta de audiencia» del territorio histórico de Álava en la elaboración de una propuesta que «tan directamente le afecta y que es fundamental y preceptiva», así como «la vulneración de principios jurídicos tan elementales y básicos como el de legalidad y actos reglados, pretendiéndose una reforma constitucional por un órgano manifiestamente incompetente».

Tras una reunión extraordinaria del Consejo de Diputados de Álava, el diputado general, Ramón Rabanera, exigió al Gobierno vasco la retirada inmediata de su propuesta, antes de que la misma entre en fase de debate parlamentario, por entender que la iniciativa pudiera ser constitutiva de «contrafuero».

El diputado general consideró que la propuesta del Gobierno vasco «vulnera, desconoce e, incluso, puede llevar a derivar en una derogación implícita de los regímenes forales de los territorios», que, según dijo, «se verían despojados de sus derechos históricos a favor de un ente al que se quiere reconocer un carácter político y una personalidad jurídica, dotándolo de derechos originarios y denominado Pueblo Vasco o Euskal Herría».

Derechos de Álava
Rabanera dijo que la Diputación «se ve obligada a actuar con la mayor firmeza y con la más absoluta determinación en defensa de los derechos que a Álava le corresponden» y anunció que el recurso ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco sería una de «cuantas iniciativas y actuaciones se consideren necesarias» con el objetivo de «defender el Régimen foral que al territorio le corresponde por su historia y que se le reconoce en la Disposición Adicional Primera y Derogatoria Segunda de la Constitución de 1978».

Otros argumentos esgrimidos por la Diputación de Álava contra la aprobación por parte del Gobierno vasco de la propuesta de nuevo estatuto son el hecho de que implica «la ruptura unilateral del acuerdo estatutario, así como del orden constitucional del que aquél trae causa» e «incurre en una discrecionalidad que sobrepasa flagrantemente la capacidad de cualquier administración pública».

Los acuerdos tomados ayer por el Consejo de Diputados de Álava serán trasladados «a los más altos órganos del Ejecutivo español y del resto de territorios y comunidades forales» y pretenden, según explicó Rabanera, una «rectificación» del Gobierno vasco, de forma que «sea posible mantener un diálogo sereno y constructivo, partiendo del reconocimiento previo de la identidad de cada uno de los territorios que componen la Comunidad autónoma vasca».

El Defensor del Pueblo dice que el "plan Ibarretxe" crea un ambiente discriminador contra los vascos no nacionalistas
El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, afirmó que "el PNV y el llamado antinacionalismo democrático ha hecho suyos los planteamientos y fines del nacionalismo terrorista", y tildó al Plan Ibarretxe de "capricho irracional de una mentalidad desvencijada".
EUROPA PRESS. Madrid Heraldo de Aragón 27 Octubre 2003

El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, denunció que el Plan Ibarretxe está creando "un ambiente sofocante y discriminador, un clima absolutamente aislador y brutal contra esa mitad de la población vasca que no se siente nacionalista". Tras inaugurar en el Senado una jornada sobre Defensores del Pueblo y derechos constitucionales, Múgica recalcó que esta situación es el resultado de que el PNV haya hecho suyos el PNV los planteamientos y fines del nacionalismo terrorista.

"El Plan Ibarretxe ha convertido en cotidiano algo que me parece profundamente grave -comentó-. El terrorismo, como tal hecho, el asesinato, el secuestro fundamentalmente, son menores que antes, han sido reducidos sobre todo por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Pero hay una situación dramática que es más pesarosa que antes, más grave".

En este sentido, calificó el Plan de "extravagancia, desmesura, capricho irracional de una mentalidad desvencijada. "Se nos puede decir: "Están ustedes insultando". Yo no estoy insultando, son ustedes los que están insultando ofreciendo algo que saben que es irrealizable y si lo saben lo que ofrecen una vez más es un necio fanatismo", concluyó.

Sanz aboga por una respuesta «firme y democrática» a un plan que «degrada la Constitución»
AGENCIAS/PAMPLONA El Correo 27 Octubre 2003

El presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, considera que es necesario dar «una respuesta democrática, firme y decidida» al plan Ibarretxe, un proyecto que, en su opinión, «degrada la Constitución» e insulta «a quienes sufren la violencia terrorista, deteriorando la convivencia y oxigenando a los terroristas». Sanz rechazó «con toda firmeza» el proyecto aprobado el sábado por el Gobierno vasco, al que se refirió como «un desafío del nacionalismo» en Euskadi y «un proyecto de secesión».

El presidente del Ejecutivo foral insistió en que «con Navarra no cuenten para ese viaje», puesto que, según dijo, «estamos plenamente convencidos de que ese plan aboca al pueblo vasco al precipicio». Al respecto, Sanz reiteró la disposición de su partido, UPN, de exigir la supresión de la disposición transitoria IV, que establece el mecanismo de una posible incorporación de Navarra al País Vasco, en caso de plantearse un cambio en la Constitución.

Para el presidente foral, «la simple cita de Navarra en un texto que debería orientarse a los ciudadanos de la comunidad autónoma vasca es una clara intromisión», por lo que pidió que «dejen en paz» a su región, ya que «estamos satisfechos con nuestro modelo jurídico, con la Constitución y con la integración en España».

Batzarre
Por su parte, Batzarre considera «inadecuada» la vía del plan Ibarretxe, entre otras razones, por su «inoportunidad», ya que «mientras esté ETA no hay un clima social adecuado» para decidir sobre una reforma de tal envergadura. La formación abertzale aludió al «sectarismo de la propuesta» porque, en su opinión, «un pacto de convivencia no se puede fundamentar en la ideología particular del nacionalismo vasco».

UA pedirá una consulta en Álava si se aprueba un nuevo Estatuto
VITORIA EL CORREO 27 Octubre 2003

Unidad Alavesa presentará hoy una moción ante las Juntas Generales para pedir que se instrumente un «proceso plebiscitario» en el que los ciudadanos de esta provincia puedan pronunciarse sobre «la formación de un estado libre asociado» si la propuesta de nuevo estatuto para Euskadi promovida por el lehendakari Ibarretxe llega a su culminación.

La secretaria general de UA, Enriqueta Benito, explicó ayer que su partido también planteará otras dos mociones para el caso de que se materialice ese escenario: una dirigida a «paralizar las aportaciones a las arcas comunes» del País Vasco, y la segunda, la proclamación del Pase Foral, que permite «no cumplir las disposiciones ajenas a nuestro territorio».

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