AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 29 Octubre  2003
Recuperar la iniciativa
Editorial La Razón 29 Octubre 2003

La careta de una «propuesta»
PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO ABC 29 Octubre 2003

A-t-u-t-x-a
Román Cendoya La Razón 29 Octubre 2003

Pitufos
ALFONSO USSÍA ABC 29 Octubre 2003

El verdadero problema en Vasconia
Pío Moa Libertad Digital  29 Octubre 2003

Vascos contra vascos
Editorial Heraldo de Aragón  29 Octubre 2003

Vencer por desistimiento
Editorial El Correo  29 Octubre 2003

El Plan Ibarretxe
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 29 Octubre 2003

Déjenlas en paz
Cartas al Director El Correo 29 Octubre 2003

Álava y Navarra frente al Plan Ibarretxe
Cartas al Director Libertad Digital  29 Octubre 2003

Nacionalismo vasco
Cartas al Director Libertad Digital  29 Octubre 2003

Racismo del PNV
Cartas al Director Libertad Digital  29 Octubre 2003

Álava justifica su recurso contra el plan Ibarretxe en razones «de fondo y de forma»
J. J. CORCUERA VITORIA El Correo 29 Octubre 2003

UA propone no pagar la aportación de Álava al País Vasco y el PP recurre el Plan Ibarreche
J. Arias Borque / D. Mazón - Vitoria / Madrid.- La Razón 29 Octubre 2003

El PP de Bilbao denuncia un pelotazo vasco de empresas gestionadas por el entorno de Arzalluz
Libertad Digital  29 Octubre 2003

Emilio Guevara tacha de «ilegítimo» y «gran mentira» el plan Ibarretxe
M. J. CARRERO VITORIA El Correo 29 Octubre 2003

Mayor asegura que el PNV prepara un acuerdo con ETA para repartirse el poder
M. ALONSO ABC 29 Octubre 2003

«Egunkaria» siguió cobrando del Gobierno vasco pese a no depositar sus cuentas en el Registro
Ep - Madrid.- La Razón 29 Octubre 2003

El director general de la Policía asegura que ETA está más débil que nunca
AGENCIAS. Madrid Heraldo de Aragón 29 Octubre 2003

El habla andaluza
Manuel Peñalver es periodista La Razón 29 Octubre 2003
 

Recuperar la iniciativa
Editorial La Razón 29 Octubre 2003

El reto secesionista del nacionalismo vasco, expresado en el proyecto de Ibarreche, es un órdago en toda regla para los españoles y su Constitución. Y es cierto que en él Ibarreche se juega el todo o nada, pero también que se corresponde con una estrategia a medio y largo plazo y que sus resultados tardarán algún tiempo en evidenciarse. El Gobierno ha reclamado de los ciudadanos una pacífica movilización en defensa de la Carta Magna y en contra de un plan pensado para la división. Y es conveniente que los ciudadanos consideremos cuanto antes que la situación nos afecta personalmente, y que la movilización individual es imprescindible, pero corresponde a los partidos constitucionalistas, en especial al PP y al PSOE, dar los primeros pasos y exigir la misma claridad de otros partidos como IU, que colabora con los secesionistas en el País Vasco y muestra otra cara en el resto de España.

La gravedad de la situación exige de la clase política un esfuerzo ejemplar, olvidando incluso el periodo electoral y los inevitables egoísmos partidistas, para analizar a fondo el plan nacionalista y desactivarlo. Porque lo cierto es que el plan del partido de Arzallus e Ibarreche viene de lejos y la presentación del proyecto de Estatuto no es más que una de sus fases. Hay en esta estrategia secesionista partes secretas y, mientras Ibarreche pone buena cara y habla de diálogo y de negociación, se sabe ya que tiene un calendario estructurado y que, si en el plazo de un año sus metas no se cumplen, convocará movilizaciones. Así ha quedado desvelado en un documento, intervenido por las Fuerzas de Seguridad en el curso de los registros efectuados durante la operación contra el entorno batasuno, que hoy publica LA RAZÓN. En él, el representente de la revista «Egunkaria» relata como asistió, junto a un representante de «Gara», a una reunión donde Ibarreche les expuso personalmente el plan. En el relato de la conversación, el directivo de la revista recoge todos los extremos hablados y, entre ellos, parte de la estrategia del lendakari para sacar adelante su plan, incluidas conversaciones «secretas» (para que «España no las estropee») con Gobiernos extranjeros y las citadas movilizaciones populares. El propio Ibarreche, según la nota intervenida, confía en mantener dentro del Parlamento vasco a Batasuna, pese a las sentencias del Supremo, para garantizarse la mayoría absoluta.

El Gobierno debe seguir recurriendo a la vía judicial para impedir el contrafuero, pero, dados los tiempos tasados de la Justicia, es urgente que desarrolle, con el mayor respaldo parlamentario posible, una serie de iniciativas políticas que puedan articularse legalmente para reaccionar con rapidez ante cualquier maniobra del secesionismo nacionalista. Es la voluntad de los ciudadanos españoles la que debe imponerse.

La careta de una «propuesta»
Por PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO. Rector de la Universidad Rey Juan Carlos ABC 29 Octubre 2003

EL Plan secesionista de Ibarretxe se ha formalizado con la aprobación de una Propuesta de Estatuto político de la Comunidad de Euskadi. Una denominación que busca la mayor de las indeterminaciones técnico-jurídicas, con una finalidad política: abortar, o en su defecto dificultar, la lógica y previsible defensa de la legalidad constitucional a través de los diferentes resortes que el Estado de Derecho ha previsto para tales casos.

Por lo demás, el término propuesta sólo se recoge en el artículo 46. 1, en el que se dice, dentro del Título IV, «De la reforma del Estatuto», que «la propuesta habrá de ser aprobada por el Parlamento Vasco por mayoría absoluta». No hay en la presentación del Gobierno vasco más concreción en lo referente a su cualificación, naturaleza, o al proceso específico de su tramitación reglamentaria en la Cámara. A lo que se añade la inexistencia en el Reglamento parlamentario de 1983 de un procedimiento legislativo específico a través del cual instar los procesos de reforma estatutaria.

Ahora bien, el examen del prolijo articulado de la propuesta confirma que nos hallamos, en realidad, ante un proyecto legislativo de reforma constitucional y estatutaria, y que requeriría en el último caso de: 1. Una previa nominación gubernativa como tal, 2. Una calificación por la Mesa de la Cámara, y 3. Una tramitación parlamentaria legislativa, con las lógicas especialidades que tales procesos comportan. A ninguna otra conclusión se puede llegar como acreditan las siguientes argumentaciones.

Primera. El Código Civil establece que las normas se interpretarán, como decía Enneccerus, «para esclarecer aquel sentido precisamente que es decisivo para la vida jurídica», atendiendo a criterios gramaticales, lógicos, sistemáticos e históricos (artículo 3. 1 CC). La expresión propuesta no puede implicar en castellano otra cosa que un proyecto legislativo, buscándose el significado técnico-jurídico específico según su natural conexión y las reglas jurídicas gramaticales usuales. El elemento teleológico es aún más claro, pues el espíritu de la propuesta no es otro que proceder a la reforma estatutaria y a la destrucción del marco constitucional. No se descubre otro fin o motivo; no hay más objetivo, ni recto sentido, ni verdadera finalidad. El elemento sistemático, dada su estructuración normativa en sesenta y nueve artículos, es todavía, si cabe, más explícito. Y qué decir, por último, del criterio histórico, pues tanto los precedentes remotos, los antecedentes más próximos y los trabajos preparatorios de experiencias estatutarias pasadas, en esta ocasión leales y legales, confirmarían lo indicado.

Segunda. El referente comparativo de las regulaciones en aquellas Comunidades Autónomas que sí han desarrollado tales previsiones reglamentarias, es unánimemente abrumador. Así se recoge, por ejemplo, en los artículos 160 y ss. del Reglamento de la Junta General del Principado de Asturias, en los artículos 125 y ss. del Reglamento del Parlamento de Cantabria, o en el artículo 124 del Reglamento de la Asamblea de Extremadura. Todos hablan de procedimientos legislativos especiales.

Y tercera. La conducta es, por lo demás, un acto en fraude de ley (artículo 6. 4 CC). Se dan en la propuesta todos sus requisitos: en primer lugar, hay una violación de la Ley -Constitución, Estatuto y Reglamento parlamentario-, pues se contradice la finalidad práctica de la misma; en segundo término, se carece de título y habilitación normativa para justificar dicha acción; y, finalmente, hay una tosca voluntad de burlar la ley. La pena del ordenamiento jurídico es por ello la más grave: la nulidad absoluta.

Por no hablar de una actuación que incurre en dolo, ya que implica el engaño de las intenciones que ocultan la reiterada propuesta: la desvirtuación del Estatuto de Gernika y la violación del orden constitucional y estatutario común. Hay en los proponentes conciencia de engaño, ánimo de violentar el bloque constitucional y la intención de perjudicar a quienes no comparten su criterio. Es claro el propósito de infringir el deber jurídico con la conciencia de que se realiza un acto antijurídico. Y, asimismo, existe una evidente simulación, pues se declara una voluntad que no es la real, fingiendo algo muy lejano a lo efectivamente buscado: ¡el ocultamiento de un proyecto legislativo de reforma constitucional, y no sólo estatutario, bajo una amorfa expresión de propuesta! A ello se suma la presumible decisión torticera de ir modificando, para escapar a cualquier control jurisdiccional, la naturaleza de la propuesta al hilo de su tramitación. Y nos tememos, qué le vamos a hacer, una inicial calificación indeterminada de la Mesa de la Cámara vasca, buscando una solución individualizada que dificulte cualquier recurso jurisdiccional del Gobierno o de cualquier otro órgano legitimado.

Estamos ante la forma de un proyecto legislativo. Y un proyecto legislativo que tiene por objeto la reforma y, además, in integrum de la Constitución y del vigente Estatuto. Todo lo cual obligaría a la Mesa, en el supuesto estatutario, a definir como tal la propuesta y a aprobar, en ausencia de normativa reglamentaria específica, una Resolución (artículos 49. 1 c), 55. 2 y 61. 1 b) RPV) que la tramite como lo que es: un proyecto legislativo de reforma. ¿Qué otro acto puede revestir la forma de un Preámbulo, unos preceptos de desarrollo y unas disposiciones como las que conforman la reiterada propuesta? Por cierto, ¿dónde están los Antecedentes o Memoria de la propuesta? Por ello no hay más que dos opciones: primera, de no serlo, no cabe otra figura semejante en el vigente Reglamento parlamentario de la Cámara vasca, por lo que el escrito carecería de validez jurídica; o, segunda, aunque no se defina como tal, nos hallamos, es el caso, ante un proyecto legislativo de reforma, aunque no sea sólo estatutaria.

A todo lo dicho se añade algo previo y más grave: de una parte, el Gobierno vasco puede ejercer su iniciativa de reforma de su Estatuto de Autonomía, pero la expresión propuesta da a entender una potestad de compromiso pactado con el Estado español, de la que sin embargo carece; y, de otra, no deja de ser un disparate presentar formalmente una propuesta de Estatuto que quiebra esencialmente la naturaleza de la Constitución de 1978. Pero aún hay más, en un hipotético proceso de reforma constitucional, el Gobierno vasco carece de legitimación propia para instarlo.

Por esto, contra la calificación en su caso de la Mesa, como sobre el contenido material de la propuesta, el Gobierno está habilitado para la interposición del correspondiente recurso del artículo 161. 2 de la Constitución, toda vez que no cabe la interposición de un recurso de inconstitucionalidad contra proyectos legislativos, pero sí contra las resoluciones adoptadas por los órganos de las Comunidades Autónomas.

A-t-u-t-x-a
Román Cendoya La Razón 29 Octubre 2003

Juan María Atucha, en una más de sus sobreactuaciones histriónicas e histéricas a favor de los nazionalistas y en contra de las víctimas de ETA, expulsó a Carlos Iturgaiz por la oportuna y certera respuesta que dio al consejero de Injusticia. Esa imagen es la visualización de lo que espera a los vascos no nazionalistas con el Planetxe. El arbitrario árbitro no entendió nada. Hay que reconocer que para el personaje escuchar y entender son demasiadas cosas para hacer a la vez. Lo mismo le ocurre cuando pretende hablar. Es incapaz de construir una frase con sujeto, verbo y predicado, a pesar del aire solemne que pretende dar a sus intervenciones impostando la voz.

Pedirle que los tiempos verbales coincidan es lo mismo que demandarle ecuanimidad. Hay conductas arbitrarias que se manifiestan con las siguientes características: Animal, por irracional. Tonto Útil, por actuar al servicio de ETA y sus secesionistas jefes. Timorato, por escandalizarse con exageración de cosas que no le parecen conformes a su moral convencional. Xenófobo, por separatista excluyente por razones ideológicas. Acomplejado, por todo. Más claro, A-T-U-T-X-A, Animal, Tonto, Útil, Timorato, Xenófobo, Acomplejado. ¿Qué casualidad! Está claro que las conductas y las palabras las carga el diablo.

Pitufos
Por ALFONSO USSÍA ABC 29 Octubre 2003

EL nacionalismo vasco ha despreciado desde sus inicios a los alaveses. Sabino Arana los llamaba «burgaleses», acentuando el tono de la distancia. Muchos se extrañaron cuando Vitoria fue designada capital de la Autonomía vasca, sede del Gobierno y el Parlamento, y residencia oficial del «lehendakari». Los extrañados no estaban al corriente de los rencores y susceptibilidades que se intercambian Vizcaya y Guipúzcoa desde que se inventó el chistu. Los guipuzcoanos no habrían admitido la capital en Bilbao, y los vizcaínos menos aún en San Sebastián. Vitoria, la desdeñada hermana pobre, no molestaba a unos ni a otros. Se llegó a insinuar por los vizcaínos la conveniencia histórica de escoger la villa de Guernica, pero los guipuzcoanos no admitieron la propuesta y sugirieron la posibilidad de Tolosa. Entre ellos se lo guisan y se lo comen, y dejan a los alaveses al pairo de sus decisiones, pactos y componendas. Gracias a la animadversión histórica entre los dos territorios vascos del litoral, los «pobres burgaleses» se quedaron con la capitalidad de la vieja Euskalerría, que no es nación sino sitio, como su significado indica. La tierra de los vascos.

Aquella ciudad cohibida por la desatención de los vascos de «primera categoría», aquella provincia de Álava que tenía «más llanuras que montes, más tierra de secano que valles, más sepias que verdes», es decir, aquella insignificante provincia casi castellana con su capital a trasmano, jamás fue considerada por el nacionalismo sabiniano enteramente suya. La abrazaron cuando descubrieron su razón de coartada.

Ahora recuperan los desprecios. La oposición al plan de Ibarreche de la Diputación General de Álava ha animado a renacer los viejos desafectos. Y Javier Arzallus, con la oportunidad y delicadeza que le caracterizan, ha llamado a los alaveses «pitufos». Es más, «pitufos al servicio de Madrid». Le ha salido del alma su identificación con el gran imbécil racista que fundó su partido, que estableció la división entre los vascos, que envenenó con la mentira la Historia y que poco más de un siglo después convirtió a la antigua Vasconia en lar de crímenes y espacio de indignidades. El vasco puro, el nacionalista excelso, el racista rotundo, el tirano farsante ha dejado escapar sus pensamientos. Los alaveses son unos «pitufos», pero hagan lo que hagan y digan lo que digan no van a cambiar el rumbo anhelante que han elegido los nacionalistas para naufragar con todos los vascos juntos, incluidos los que no quieren naufragar, incluidos los que no quieren embarcarse en la aventura nacida y cimentada en el terrorismo, incluidos los que sienten que sus libertades están amenazadas, incluidos los que no tienen miedo a manifestar públicamente que son vascos, pero antes que ello son españoles. Buena pueden armar los «pitufos» con las leyes en la mano. Entre otras cosas, hasta conseguir la autonomía uniprovincial, como Navarra, La Rioja, Cantabria, Asturias, Murcia o Madrid. Separarse de quienes tantos desprecios han recibido. Dar fin a la coartada. Dejar a Vizcaya y Guipúzcoa -siempre que los vizcaínos y guipuzcoanos se lo permitan a Ibarreche- a solas con sus viejas enemistades y sus distancias históricas. Navarra no quiere entrar en el juego. Álava desea abandonarlo. Los territorios vasco-franceses tienen menos nacionalistas que bongos quedan en las selvas húmedas del Zaire. Se desmantela la capital de la Autonomía vasca. A elegir sede. Tortas seguras. Y todo ello para alcanzar un imposible. Buena la pueden armar los «pitufos», según Arzallus. Dejar a Guipúzcoa y a Vizcaya en manos de quienes realmente han elaborado el plan que Ibarreche se apresta a cumplir. En manos de la ETA y de su entorno. En manos de quienes sueñan un logro conseguido -que no lo van a conseguir-, sobre el cimiento de las tumbas de las víctimas del terrorismo. Los «pitufos» no aceptan las imposiciones. Se han hecho grandes -siempre lo han sido- y van a actuar como lo que son. Vascos leales. Españoles de siempre.

El verdadero problema en Vasconia
Pío Moa Libertad Digital  29 Octubre 2003

El PNV quiere convencer a los vascos y, si puede, a los demás españoles, de que el problema que envenena su región es el de la autodeterminación. Los contrarios al desvarío nacionalista consideramos que el problema es la democracia, y que lo que llaman autodeterminación no pasa de ser un pretexto para seguir aplastando la libertad real de los vascos y amenazando la de los demás españoles.

Pues en nombre de la autodeterminación, el nacionalismo terrorista no ha cesado de asesinar, robar y hostigar a cuantos no comparten sus objetivos, mientras el nacionalismo teóricamente no violento le ha amparado y hecho el juego de mil maneras, desde paralizar a la policía autónoma hasta aprovechar la “tierra quemada” por los asesinos para extender su propia influencia, y sabotear la Constitución. La consecuencia es la práctica eliminación de la democracia en las Vascongadas. Por tanto, la máxima prioridad para todos los demócratas debe ser restaurarla. Jaime Mayor Oreja ha señalado ya esa dirección, pero conviene que ella se transforme en un plan amplio y preciso para reparar el inmenso daño causado por muchos años de desidia y de cesión del terreno a los liberticidas.

Una parte del trabajo debería consistir en poner de relieve la falacia del lema de la autodeterminación, concepto-trampa al estilo del de “soberanismo” y otros en que constantemente se enredan los políticos demócratas, para contento de los discípulos de Sabino Arana Las encuestas, entre otras cosas, indican que la mayoría de los vascos no está por la separación, y por eso el PNV evita presentar su objetivo con claridad. Habla de profundizar en el autogobierno, y pretende que las violencias provienen de que a los vascos no se les reconoce su derecho a “determinarse”. Naturalmente, mucha gente ve con simpatía esa preocupación peneuvista por el respeto a la libre decisión del “pueblo vasco”, quedando a la defensiva quienes se oponen a la argucia, pintados como opuestos a la voluntad popular, o temerosos de que ésta se “manifieste”.

La consigna de autodeterminación, tal como la usa el PNV, empieza a oler mal cuando constatamos que sólo ha servido, en la práctica, para aplastar las libertades y justificar el crimen organizado. Y aparece en toda su miseria si examinamos sus implicaciones. Si los vascos necesitaran autodeterminarse sería porque estarían oprimidos, como, por ejemplo, el Tibet bajo la dictadura china. Pero no ocurre nada semejante. Los vascos han estado siempre en España por propia decisión, no por haber sido invadidos, y han votado el estatuto como la forma actual de relacionarse con el gobierno central y las demás regiones. El único problema grave de la autonomía ha sido, precisamente, su utilización por los nacionalistas para, en nombre de unas reivindicaciones artificiosas y falsas, acosar las libertades e inficionar a parte de la población con ideas de superioridad y victimismo que sólo pueden abonar la violencia y una mayor opresión.

El desafío puede y deber ser contenido, si es preciso, aplicando la Constitución y suspendiendo una autonomía manipulada y desvirtuada por el PNV. Pero antes todo el mundo debe haber entendido que el problema no es la autodeterminación, sino la democracia, en cuya defensa no debe haber un solo retroceso más.

Vascos contra vascos
Editorial Heraldo de Aragón  29 Octubre 2003

EL PNV y el resto de las fuerzas nacionalistas que ahora apoyan sin excepción su plan de soberanía, se han caracterizado en estos años de democracia constitucional por su constante ambigüedad. Siempre al borde de lo admisible, han aprovechado a fondo las grandes ventajas de la legalidad, forzado los goznes de la tolerancia y defraudado la que hoy parece a muchos ingenuidad de los constituyentes de 1978. A juzgar por lo visto, nada es suficiente. España no ha cambiado ni cambiará y Euskadi sigue bajo inicua ocupación, privada de sus libertades y aherrojada. Sólo que quienes viven amenazados de muerte, rodeados de escoltas, extorsionados y faltos, incluso, de un amparo parlamentario que se les niega no son precisamente los supuestos ocupados y oprimidos, sino sus rivales políticos.

Así las cosas, pudo el PNV, deus ex máchina de este sesgo, optar por la cooperación y reconocer la extraordinaria cota de libertades y autogobierno que, en un tiempo mínimo, trajo la Constitución de 1978 a los españoles y, en particular, a los vascos. Pero, en 1998, todos los nacionalistas -ETA y Batasuna incluidos-, ayudados por IU-EB, acordaron un plan de "construcción nacional" que estigmatizaba de entrada a sus opositores. Desde entonces, todo han sido excesos y la fractura entre vascos se suma a la que hay entre soberanistas y constitucionales. Un efecto previsible que el PNV no ha querido atenuar. La Diputación Foral de Álava ha sido la primera gran institución vasca que ha formalizado contra el Plan Ibarretxe un recurso contencioso-administrativo ante el Tribuna Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), por la "falta de audiencia" sufrida en la aprobación del plan del lendakari, contra lo que establece el Estatuto de Guernica, tan cuidadoso de las instituciones forales a las que ya quiso embridar Garaikoetxea y, ahora, el PNV, su gran defensor teórico, que busca la hegemonía total incluso a través de la prevista legislación sobre circunscripciones electorales. El gobierno de Navarra también ha manifestado claramente su postura en contra.

PP y PSOE han sido claros en su oposición. No así IU-EB, aliada del integrismo, a quien apoya para "facilitar el debate", con la comprensión de Gaspar Llamazares y el rechazo, que le honra, de Rosa Aguilar. Los dirigentes nacionalistas han desechado una de las dos viejas "almas" de su partido: la autonomista. Eso deja las cosas claras, para alborozo de Otegi y amargura de tantos demócratas, vascos y vasquistas, que contemplan, aún atónitos, lo que sucede. De momento, en los tribunales, veremos a vascos contra vascos. Un éxito de Ibarretxe.

Vencer por desistimiento
Editorial El Correo  29 Octubre 2003

Las reacciones que ha suscitado la aprobación del texto articulado del plan Ibarretxe por el Gobierno vasco reiteran los pronunciamientos que se han venido dando desde que, en septiembre de 2002, el propio lehendakari anunciara su propósito de conducir a Euskadi hacia un «estatus de libre asociación con el Estado español», aunque con un significativo cambio: la paulatina aproximación del nacionalismo radical a las posiciones jeltzales. En su comparecencia televisiva de anteayer, Ibarretxe insistió en su disposición dialogante y en el carácter negociable del contenido íntegro de su nuevo Estatuto . Sin embargo, el crédito de sus palabras decae al comprobar que ha tenido un año entero para percatarse de la seria oposición que su plan provoca tanto en una parte importante de la sociedad vasca como en el resto de España sin que por ello haya corregido un ápice del avance inicial del mismo. Lo que permite suponer que las esperanzas del lehendakari y su partido no están cifradas en su poder de convicción, sino en el desistimiento y la indiferencia que su empecinamiento pueda generar.

Ibarretxe ha dado demasiadas muestras de querer preservar a toda costa la integridad de su planteamiento como para que alguien pueda confundir su ademán impasible con una actitud dialogante. La propia naturaleza del denominado Estatuto político de la Comunidad de Euskadi consiste precisamente en su inmutabilidad; en su impermeabilidad frente al constitucionalismo e incluso frente a una -hipotética- formulación más pragmática de las aspiraciones nacionalistas. La honestidad exigible a una persona que desde la más alta institución de la autonomía vasca se dispone a desbordar ésta al alto precio de la fractura política y social es que reconozca explícitamente con quién pretende negociar un proyecto tan hermético. Cuando el lehendakari se refiere a la seriedad y calma que requeriría el debate propuesto por él está invitando, en realidad, a que la discrepancia se haga imperceptible. Pero cuando defiende esa seriedad y calma nada menos que como requisito para que desaparezca ETA está remitiendo a la sociedad en su conjunto el mismo chantaje con el que la banda terrorista trata de corromper la comunidad nacionalista.

Ibarretxe y los demás dirigentes nacionalistas saben que lo escrito en el documento aprobado por el Gobierno vasco nunca se hará realidad. No les importa, porque se sienten capaces de reconducir las energías que puedan aglutinar hacia una dinámica irreversible que acabe desgajando de la España constitucional una Euskadi dominada por los abertzales. Tan sólo desde una extrema ingenuidad o desde una actitud fingida se podría negar la existencia de tan evidente riesgo. El nacionalismo pretende ahogar la inquietud de amplios sectores de la sociedad vasca bajo una apariencia de normalidad, alimentando una falsa sensación de sosiego y naturalidad. Pero la discrepancia racional y moderadora de quienes temen o están convencidos de que el soberanismo no mejora sino que perturba y deteriora nuestra convivencia y bienestar no puede permanecer aletargada en la vana esperanza de que el temporal escampe por sí solo.

El Plan Ibarretxe
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 29 Octubre 2003

Pocos conceptos tan etéreos como el de nación. Sus límites son difusos. El concepto no es jurídico sino antropológico, histórico, cultural y, por tanto, sus contornos aparecen imprecisos e indefinidos. La Historia ha creado y destruido naciones, al tiempo que se fundaban y se derribaban Estados. Sólo el Estado da forma y define la nación. El Estado es algo real; la nación, en gran medida, una entelequia. No es que eso que llamamos humanidad no sea plural: espacio geográfico, raza, religión, cultura, lengua, costumbres, etcétera, generan la diversidad de los pueblos; pero ¿dónde termina uno y dónde comienzan los otros?, ¿cuándo y en función de qué factores se puede caracterizar a un colectivo como nación? Son preguntas que, a pesar de los ríos de tinta que se han vertido por su causa, continúan sin tener contestación.

Algo parecido sucede con el derecho de autodeterminación. ¿Cómo negarse a que un pueblo decida su destino? El problema comienza tan pronto como se trata de definir lo que entendemos por pueblo. ¿Quién tiene derecho a autodeterminarse y frente a quién? El pueblo vasco, pero ¿quién conforma el pueblo vasco?, ¿los nacidos en el País Vasco?, ¿los residentes en Euskadi?, ¿los hijos de vascos? ¿Cuántas generaciones son necesarias? ¿Aun cuando se viva fuera del País Vasco?, ¿también los navarros?, ¿y los franceses? Euskadi puede autodeterminarse frente a España, pero ¿Álava puede autodeterminarse frente al resto del País Vasco? y ¿una región o un pueblo de Álava puede autodeterminarse frente a Álava?

El proyecto Ibarretxe, recurriendo al ámbito de decisión vasco, presenta dos errores de fondo que invalidan su propuesta. El primero es que se plantea no desde la nación o el pueblo vasco, sino desde la Comunidad Autónoma vasca, es decir, desde el Estado español, al que curiosamente se pretende dejar al margen. Ibarretxe es lehendakari por la Constitución española, dentro de un ámbito jurídico cuya fuerza coercitiva proviene exclusivamente del Estado español. Lo presenta en un Parlamento nacido de un Estatuto que sólo es tal en el marco jurídico español y pretende celebrar el referéndum en una población, la de la Comunidad Autónoma vasca, que tan sólo viene definida por las leyes españolas.

El segundo es que no plantea la independencia, sino un Estado libre asociado con el Estado español y, desde ese momento, algo deberemos decir el resto de los españoles. Si nos interesa o no tal asociación. En un Estado democrático no pueden establecerse privilegios ni en lo personal ni en lo territorial. Los privilegios, los fueros, son vestigios de otras épocas, épocas de absolutismo en que las libertades, los derechos, no estaban generalizados, sino concedidos o arrebatados al monarca en forma de privilegios, de fueros, normalmente por la nobleza, pero también más tarde por ciudades y territorios. El mismo statu quo marcado por la Constitución no deja de presentar elementos espurios en esa igualdad propia de un Estado democrático. Los fueros con el concierto fiscal sitúan al País Vasco en una situación clara de privilegio en materia tributaria frente al resto de las Comunidades Autónomas.

Uno no sabe muy bien qué es la nación española, pero sí qué es el Estado, único ámbito en el que, mejor o peor, se cumple el juego democrático y en el que resulta posible establecer contrapesos al poder económico. Parece evidente que cuanto más pequeño sea dicho ámbito, en una época de globalización económica, menos posibilidades habrá de que cumpla estas funciones y mitigue las desigualdades creadas por el mercado. En este sentido, el proceso autonómico supone un paso atrás. Y es por eso también por lo que, sabiendo o no qué es eso de la nación europea a la que se refería Ortega, habría que apuntarse al Estado Europeo, lo que precisamente no es la Unión Europea. El proceso autonómico asumido en la transición ha introducido en la política española una fuerza centrífuga a la que no se ve fin, con el riesgo de desvertebrar, no la nación española sino el Estado español. La primera víctima, aunque no sea consciente de ello, será la izquierda.     www.mundofree.com/martinse

Déjenlas en paz
Alvaro Adela Corral/Las Arenas, Getxo-Vizcaya Cartas al Director El Correo 29 Octubre 2003

Baleren Bakaikoa, Luis Bandrés, Lamberto Benito del Valle, J. M. Castells, J. G. Olaskoaga y J. I. Ruiz de Larramendi, profesores de la UPV-EHU, en un artículo del pasado día 25, echan su cuarto a espadas en apoyo del argumento -defendido con fervor por el nacionalismo vasco- que presenta a las víctimas del terrorismo de ETA como sujetos y entidades manipuladas por Madrid. En su opinión, hay otras víctimas que «no están representadas, o están dejadas al albur de posiciones marginales...»

Bien, hagamos números. Hay 27 muertos achacables al GAL, uno secuestrado (Segundo Marey ) y otro muerto en extrañas circunstancias por hidrocución (Zabalza). Los 5 muertos de Vitoria en la Transición y los de aquellos cuyos restos aparecieron en una fosa alicantina (Joxean Lasa y Joxi Zabala). Total, 36 de los que 29 son de ETA. Sigamos: victimados in situ por los asesinos etarras -sin contar los heridos graves luego fallecidos ni los tullidos, lisiados y damnificados cerebrales- , son aproximadamente 950.

Sus familiares se indignan por la insinuación, que parte del nacionalismo más abyecto, de ser instrumentalizados por el poder central, cuando el Gobierno vasco ha tardado más de 20 años en reconocerlos. Todas las víctimas merecen nuestro recuerdo y respeto, aunque es inmoral establecer ningun otro paralelismo. Dejen ustedes en paz a las víctimas de terrorismo. Por lo menos, no las ofendan, ya que no se espera de ustedes que las apoyen. Tampoco lo tolerarían.

Álava y Navarra frente al Plan Ibarretxe
Cartas al Director Libertad Digital  29 Octubre 2003

El compromiso de Ramón Rebanera y Miguel Sanz de oposición total al plan secesionista de Ibarretxe pasará a la Historia. Puede que su determinación de hoy sea la que dé al traste con tan macabra segregación. Ibarretxe está jugando a un juego peligroso que va comiendo más terreno y hablando más claro sobre sus intenciones. Él y sus herederos de ETA buscan sin paliativos la secesión, pero no sólo eso, quieren llevarse tras ellos a territorios como el Reino de Navarra, quizá incluso La Rioja como ulterior proyecto.

Ibarretxe ha presentado un plan que debemos rechazar todos los españoles tal y como lo están rechazando en Álava y Navarra; por otra parte, un plan al que, por vínculos económicos (tienen contratos con el gobierno vasco o porque de alguna forma dependen del dinero de esta institución), están ligados muchos empresarios. Es ahora cuando todos tenemos que negarnos a aceptar esa segregación del territorio español, tanto los empresarios vascos y la sociedad en general tiene que decir un no rotundo a ese plan. No dejemos solos a los que valientemente se han opuesto a ese plan y han hablado con voz clara desde allí, jugándose la vida. Digamos "no" a un separatismo que provoca la risa en toda Europa.                     Enrique Pascual González-Babé -Madrid

Nacionalismo vasco
Cartas al Director Libertad Digital  29 Octubre 2003

El hombre es libre si sólo tiene que cumplir las leyes. Lo dijo Voltaire y seguro que de esto sabía bastante más que el que envía esta carta. En un Estado de Derecho las leyes no definen fines, sólo delimitan medios. Es la única forma de garantizar la libertad de los ciudadanos. Si el postulado se cumpliera al 100% el conjunto de leyes que rigen en un país sería como un sistema de señalización: indica cómo llegar a cualquier sitio pero no el sitio al que se debe llegar.

La ley de Partidos Políticos cumplía este postulado. Que yo sepa, en nuestro país no se prohíbe defender ninguna idea política, pero no todos los medios (pseudo-políticos o no) para llevar a cabo esa defensa se tolerarán. Desde luego, ser formalmente y de hecho el brazo político a través del cual una banda de asesinos se financia, se oculta y llega a estar representada en un parlamento no podía tolerarse. Por eso se ilegalizó, y desde entonces todos somos más libres. Por contra, parece que a la derecha en España, a veces, le da miedo aplicar la ley. Para que luego venga Simancas y diga que esta derecha es ultra. El presidente del Parlamento de una comunidad autónoma hace tiempo que no cumple la ley, y nadie hace que la cumpla.

Recuerdo cuando Atutxa era consejero vasco de interior, cuando ETA intentó asesinarlo. Recuerdo los bramidos de Arzalluz: "Que tengan cuidado, porque sabemos quiénes son y dónde viven, y podemos ir a por ellos". Habían puesto sus ojos sobre "uno de los suyos", cuando el PNV aún respetaba (y cumplía) la ley. ¿Cuándo y por qué pensó que los medios (que aplican otros directamente) justifican los fines? ¿Cuándo y por qué decidió hacerse beneficiario de los réditos de esa panda de miserables que sólo sabe matar? ¿Cuándo y por qué dejó de importarle que los ciudadanos vascos (a los que él llama "pueblo") se doblegasen al miedo?

Los cuerpos de seguridad de un Estado democrático están para velar por la ley y hacer que se cumpla. No lo olvidemos nunca. Por eso, hagamos a Atutxa más libre. Hagámosle cumplir la ley.    Juan José Romero Muñoz -Madrid

Racismo del PNV
Cartas al Director Libertad Digital  29 Octubre 2003

El plan de Ibarretxe, es eso, un plan. O, mejor dicho, una parte de su plan. Hoy está claro que el Estatuto de Guernica no significa para ellos, los nacionalistas, más que un peldaño en su peligrosísimo plan. Su objetivo es la supervivencia de la especie nacionalista junto con sus entramados. Conviene, pues, no dejarse enredar por sus mitologías, adelantarse a su estrategia y actuar de forma práctica en todos los ámbitos posibles. El más importante, la educación, que nunca debió dejarse en sus manos, al menos sin los controles oportunos. Es necesario erradicar de la enseñanza el espíritu simple, peligroso, racista y acientífico que se respira, por ejemplo, en el siguiente texto tomado de la sección "Antecedentes históricos" de la página web de EAJ-PNV:

Las características que distinguen a los vascos comenzaron a desarrollarse en el mismo lugar que actualmente habitan, las vertientes norte y sur de los Pirineos occidentales. Fue un resultado de la adaptación del hombre de Cro-Magnon en esta zona a los grandes cambios ambientales que se produjeron tras el final de la última glaciación, hace aproximadamente diez mil años.

El Pueblo Vasco, conformado como tal desde entonces, con su propia cultura e idioma, el euskera, posiblemente el más antiguo de Europa, ha logrado sobrevivir manteniendo su propia identidad. Viendo a lo largo de milenios aparecer y desaparecer otras culturas, reinos e imperios que la pusieron en peligro. Celtas, iberos, romanos, bárbaros, árabes, fueron escribiendo sus líneas en las páginas de una historia que raramente se ocupaba de los "persistentes" vascos.


Si consentimos "lecciones" de este calibre, estamos permitiendo simultáneamente que muchos jóvenes vascos crean que se trata de una versión respetable y defendible de la historia. De ahí a las pistolas, desgraciadamente, sólo hay un paso.     Ricardo Alonso Blanco -Zamora

Álava justifica su recurso contra el plan Ibarretxe en razones «de fondo y de forma»
La Diputación foral cree viable una futura denuncia ante el Tribunal Constitucional si no prospera la vía del contencioso administrativo. Rabanera ve «cierto nerviosismo» en el PNV por la rápida respuesta alavesa
J. J. CORCUERA/VITORIA El Correo 29 Octubre 2003

La Diputación de Álava presentó ayer un recurso por la vía del contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) contra la aprobación por parte del Gobierno de Juan José Ibarretxe de una «propuesta» de sustitución del Estatuto de Gernika por un nuevo texto basado en la soberanía y en la nacionalidad vasca.

El Ejecutivo alavés, primera institución que plantea el tema ante los tribunales, formalizó su denuncia sólo dos días después del acuerdo del Consejo de Gobierno. Ramón Rabanera, diputado general de este territorio, anunció la iniciativa y dijo percibir «cierto nerviosismo en los dirigentes del PNV al ver que Álava ha estado pronta en su respuesta».

El recurso ante la Sala Segunda de lo Contencioso es un escrito muy escueto en el que no se enumeran los fundamentos de la denuncia contra el «acto administrativo» aprobado el pasado sábado por el Gabinete Ibarretxe y registrado el mismo día en el Parlamento vasco con el término genérico y no reglamentado de «propuesta».

Javier Guevara, diputado de Presidencia de la Diputación de Álava explicó a este periódico que deberá ser el Tribunal Superior el que reclame en su momento las «motivaciones» del recurso. La Sala también pedirá al Gobierno vasco que le remita el expediente administrativo y su pliego de descargo. Si, finalmente, el tribunal admite la denuncia -trámite que durará entre uno o dos meses- la institución foral presentará el escrito de demanda. El TSJPV podría tardar en este supuesto uno o dos años en pronunciarse sobre el fondo del asunto.

«Falta de audiencia»
«Lo ocurrido el pasado sábado es un acto administrativo con problemas de fondo y forma que afecta directamente a los derechos forales de los territorios vascos», indicó Guevara. La Diputación que preside Ramón Rabanera argumentará cuando llegue el momento la «falta de audiencia» de Álava en la elaboración de una iniciativa legal con repercusiones en este territorio histórico.

«Para nada se habla de los derechos forales, del Concierto Económico o de competencias exclusivas de las diputaciones, e incluso se cambia el nombre del territorio alavés, que ahora nada más se llama Araba. Hay una serie de decisiones en esta iniciativa que yo tengo que tratar de impedir», explicó el diputado general alavés.

El Ejecutivo foral también considera un «fraude de ley» que el Gobierno vasco presente su propuesta por la vía de reforma del Estatuto cuando lo que se pretende es una «modificación profunda» del marco constitucional por un órgano «manifiestamente incompetente», según explicó Guevara.

A juicio de los servicios jurídicos de la institución alavesa, el texto legislativo «vulnera» principios «tan elementales y básicos» como el de legalidad y actos reglados. «El Gobierno vasco -sostiene el diputado de Presidencia- actúa de forma arbitraria y no puede dictar un acto administrativo que pone patas arriba la Constitución y el Estatuto». Por último, la Diputación considera que la forma de plantear la iniciativa supone un «fraude de ley», al tratar de «disfrazar lo que a todas luces es un proyecto de ley» con el término no regulado de «propuesta», para tratar de «blindarlo» ante posibles recursos.

Ramón Rabanera insistió varias veces en que la iniciativa del recurso ha surgido de la Diputación de Álava y subrayó que si ésta no prospera, siempre cabe la posibilidad de un recurso de inconstitucionalidad por otros órganos del Estado.

El diputado general de Álava añadió que la propuesta del lehendakari «no es sólo un asunto de división, enfrentamiento y separación con el resto de España», sino, denunció, «desvertebra el propio País Vasco». Rabanera volvió a reclamar a Ibarretxe que retire su iniciativa y se refirió a las «descalificaciones personales» de Arzalluz, quien dijo que Aznar enviaba «pitufos» para presentar este recurso. Recordó que el lehendakari dijo que su Gobierno y su partido defenderían su propuesta sin insultos y descalificaciones y agregó que «esos adjetivos demuestran el talante del señor Arzalluz».

UA propone no pagar la aportación de Álava al País Vasco y el PP recurre el Plan Ibarreche
Rabanera ofrece al PSOE entrar con el PP en el Gobierno foral en igualdad de condiciones
Álava se ha puesto en pie de guerra para frenar el Plan Ibarreche, y en cabeza de esta lucha se ha situado Unidad Alavesa, que ya ha presentado tres iniciativas en las Juntas Generales de Álava para defenderse en caso de que Ibarreche siga adelante con su plan. Entre éstas figura suspender cautelarmente el pago de la aportación que la provincia hace al Gobierno vasco hasta que se retire el plan. Por su parte, la Diputación alavesa presentó el anunciado recurso ante el TSJPV. Rabanera ofreció a los socialistas alaveses entrar en el Gobierno foral en igualdad de condiciones con el PP.
J. Arias Borque / D. Mazón - Vitoria / Madrid.- La Razón 29 Octubre 2003

UA está dispuesta a frenar las pretensiones secesionistas de Ibarreche. La formación que lidera Enriqueta Benito ya ha presentado tres iniciativas en las Juntas Generales de Álava con el fin de defenderse en caso de que el «lendakari» siga adelante con su proyecto. En primer lugar, si Ibarreche continúa con el plan trazado, UA insta a las Juntas Generales a que inicie un proceso plebiscitario para que los alaveses rechacen el plan, y en caso de que mayoritariamente sea así, que las Juntas comiencen a aplicar el proyecto estatutario alavés que la formación presentará en fechas venideras.

En segundo lugar, como respuesta al proyecto, el partido de Enriqueta Benito propugna que se suspendan cautelarmente las aportaciones de Álava al País Vasco, que, tal y como explica la propia Benito a LA RAZÓN, suponen un setenta por ciento de la recaudación que se hace en la provincia. En este caso, si Ibarreche retirase su plan, esos pagos no efectuados se realizarían de nuevo.

Por último, UA insta a las Juntas Generales a que se instrumente la figura del Pase Foral. Esta histórica figura, incluida dentro del Fuero alavés, supone que «oímos pero no acatamos, porque el plan Ibarreche es una agresión al núcleo intangible de la foralidad alavesa». Supone una independencia de las órdenes que vengan desde el Gobierno vasco.

Enriqueta Benito aseguró a este diario que su partido pretende frenar el Plan Ibarreche «rompiendo la territorialidad» en la que se basan las pretensiones nacionalistas. La líder alavesa explicó que las pretensiones del PNV pasan por establecer un estado compuesto por siete territorios: «Con Navarra no van a poder contar. Y si Álava se niega, su plan se queda cojo». La líder de UA recordó que «Álava es la provincia menos nacionalista», y añadió que «si ellos no se andan con medias tintas para presentar su plan, nosotros tampoco para frenarlo».

La Diputación Foral del Álava tampoco se ha quedado de brazos cruzados y ayer presentó el recurso contencioso-administrativo contra el plan en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Como ya fue anunciado, el recurso se fundamenta en la «falta de audiencia» de Álava en la elaboración de una propuesta que, «tan directamente afecta» a este territorio, así como en la vulneración de principios jurídicos tan básicos como el de legalidad y actos reglados. El diputado general alavés, Ramón Rabanera, dijo que la Diputación Foral entiende que lo aprobado por el Gobierno vasco es una iniciativa legislativa, por lo que se mostró seguro de que el recurso va a ser admitido a trámite, y afirmó ver «nerviosos a los nacionalistas». Además, tras afirmar que las instituciones necesitan «estabilidad política», Rabanera reiteró su ofrecimiento al PSE para que participe en el equipo de Gobierno de la Diputación alavesa, «incluso con un teniente de diputado general», así como «con el mismo número de diputados y áreas».

La respuesta a estas iniciativas no se hizo esperar. El portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, recordó que la propuesta de Estatuto tendrá que ser refrendada mediante consulta popular en cada uno de los territorios históricos vascos, y aseguró que el envite de Ibarreche no contiene ningún apartado que «modifique» las relaciones entre las instituciones territoriales vascas y el Gobierno de Vitoria.

EN LA CONCESIÓN DE LA GRÚA Y LOS PARQUÍMETROS
El PP de Bilbao denuncia un "pelotazo vasco" de empresas gestionadas por "el entorno de Arzalluz"
El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Bilbao, Antonio Basagoiti, ha denunciado la existencia del "pelotazo vasco" en empresas "gestionadas por personas vinculadas al PNV o del entorno de Arzalluz o relacionadas con la Consejería vasca de Interior". En concreto a las empresas concesionarias del servicio de grúa de Bilbao y de la OTA (parquímetros). El PP ha elaborado un cuadro en el que se explica la supuesta trama.
Libertad Digital  29 Octubre 2003

En una conferencia de prensa, Antonio Basagoiti se refirió en concreto a las empresas concesionarias del servicio de grúa de Bilbao y de la OTA (parquímetros), también de la capital vizcaína. El PP ha reclamado al Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP) que investigue dichas concesiones, cuyo "denominador común" es que "están dirigidas o participadas por personas vinculadas a la dirección del PNV".

Basagoiti difundió en el acto informativo un cuadro con datos cruzados de nombres de personas y de empresas, extraídos del registro mercantil y de otros organismo públicos. En el cual, según Basagoiti, se aprecia "una trama de intereses" en torno a Pavigom S.A., empresa concesionaria de la grúa de Bilbao, y Gertek S.A., concesionaria de la OTA. Destacó que "se da la coincidencia de que ambas empresas, que prestan servicios municipales que afectan al ciudadano, están en manos de personas muy significativas del PNV, e incluso, uno de los socios de Pavigom es el apoderado y administrador único de la concesionaria de la OTA", según informa EFE.

El portavoz municipal del PP precisó que "de momento, no apuntamos delitos, pero desde el punto de vista político estamos convencidos de que ha existido un trato de favor, amiguismo y enchufe hacia el PNV amparado por la falta de alternancia política durante veinticinco años". Basagoiti sostiene que "no son hechos aislados, creemos que es la punta del iceberg y que alrededor del PNV han crecido empresas que se alimentan y se están forrando con la administración pública". "Este es el pelotazo vasco", resaltó.

Basagoiti adelantó que el PP sigue investigando otras concesiones municipales a diferentes empresas, en concreto del sector del transporte, y que cuando tengan todos los datos también pedirá al TVCP que intente averiguar "qué destino se ha dado al dinero público".

ETA LE HA INTENTADO ASESINAR DOS VECES
Rabanera recuerda al PNV que el "estado de excepción" lo viven los vascos que llevan escolta
El presidente del PNV dijo que el País Vasco vive un "estado de excepción" por la ilegalización de Batasuna y las querellas contra Atutxa por desobedecer al Supremo. El diputado foral de Navarra, Ramón Rabanera, le ha recordado cuál es el estado de excepción que vive él. Dos intentos de asesinatos, seis veces quemada su academia y con escolta permanente.

(Libertad Digital) En una entrevista en Radio Euskadi, el diputado general de Álava, Ramón Rabanera, ha querido dejar claro que la idea de presentar un recurso contencioso-administrativo contra el Plan Ibarretxe partió de la Institución foral, "y no de la Moncloa". Además, aprovechó la ocasión para responder al aún presidente del PNV, Xabier Arzalluz, que el martes dijo que el País Vasco vive bajo un "estado de excepción".

Rabanera comparte con Arzalluz que el País Vasco vive un estado de excepción, pero no en quién lo sufre. "Claro que hay un estado de excepción, se lo puedo explicar yo perfectamente. A mí me han quemado seis veces la academia, yo llevo desde el asesinato de Gregorio Ordóñez con escolta, a mí me han intentado asesinar en dos ocasiones y yo no pudo hacer una vida normal como pueden hacerlo otros señores del territorio alavés", declaró Rabanera según informa Europa Pres. "¿Eso no es un estado de excepción para Rabanera y para la gente que piensa como Rabanera?, preguntó a Arzalluz.

El diputado explicó que se ha presentado el recurso contra el Plan separatista de Ibarretxe porque es un "intento de derogación del Estatuto de Autonomía, que es clave para la defensa de los derechos forales". Además, recordó "para nada se ha atendido y escuchado a las diputaciones forales en la propuesta o iniciativa legislativa del lehendakari". Así, criticó que "para nada se habla de contenidos económicos, de competencias exclusivas de los territorios, como se habla en el Estatuto actual". Rabanera puso como ejemplo que "se cambia de forma unilateral el nombre de Alava y sólo se pone en euskera Arab

Emilio Guevara tacha de «ilegítimo» y «gran mentira» el plan Ibarretxe
M. J. CARRERO/VITORIA El Correo 29 Octubre 2003

Emilio Guevara calificó ayer de «ilegítimo» y de «gran mentira» el plan Ibarretxe . El procurador en las Juntas Generales de Álava por el PSE realizó estas afirmaciones en el transcurso de la presentación de los dos primeros libros de la nueva colección Rosa de nadie , impulsada por la editorial Ikusager de Ernesto Santolaya y la Fundación para la Libertad

El primer título de la serie - ¿Es democrático el plan Ibarretxe - es obra del recientemente fallecido Mario Onaindia y de Emilio Guevara. El prestigioso abogado vitoriano dijo ayer que la propuesta del lehendakari «no es legítima» porque «no respeta los valores esenciales en los que descansa todo orden democrático ni las reglas de juego», es decir, el Estatuto de Gernika y la Constitución.

Guevara sostuvo, además, que el plan Ibarretxe supone «una gran mentira» porque «no es plan de reforma del Estatuto, sino de ruptura clara de los fundamentos sobre los que descansa el orden constitucional». Negó, asimismo, que la iniciativa soberanista esté «abierta al diálogo» y que sea una «propuesta amablede convivencia» ni con el Estado, ni con los tres territorios vascos, ni con los ciudadanos. «Es una gran mentira -concluyó- porque no zanja ningún conflicto si es que existe al no renunciar el nacionalismo renuncie a su utopía de segregación».

El segundo título de la colección - Crítica y réplica al plan Ibarretxe - ha sido escrito por el político y periodista alavés Pedro Morales Moya.

Mayor asegura que el PNV prepara un acuerdo con ETA para repartirse el poder
M. ALONSO ABC 29 Octubre 2003

El PP elabora un plan para «el cambio político, sin emplazar, ni criticar al PSE». Presentará mociones contra el proyecto Ibarretxe en los ayuntamientos con mayorías constitucionalistas

BILBAO. El presidente del Grupo Popular en el Parlamento vasco, Jaime Mayor Oreja, afirmó ayer en Bilbao que el PNV prepara un acuerdo con ETA para repartirse, tras las próximas elecciones autonómicas, el poder político en el País Vasco. Según el dirigente popular, los comicios vascos se celebrarán cuando se produzca ese acuerdo. «Si en Estella había un acuerdo sobre el proyecto, con el plan Ibarretxe habrá acuerdo para el reparto del poder político y cuando haya acuerdo, habrá elecciones, en las que habrá un sí de ETA y se buscará un no a España», aseguró Mayor Oreja. El PP prepara un «plan estratégico» ante las autonómicas vascas, previstas para la primera de 2005, aunque se da por seguro que se adelantarán al otoño de 2004, con el objetivo de «vigorizar, potenciar y prestigiar que haya un cambio político» en el País Vasco, que frene el plan Ibarretxe y «el reparto del poder político entre el PNV y ETA», porque, según Mayor, «esta vez van a pactar sobre un futuro gobierno».

Entiende el PP que la estrategia de los nacionalistas durante el próximo año va a consistir en transmitir a la sociedad vasca que con el plan Ibarretxe «aquí no pasa nada» e intentará «una anestesia general» mientras «negocia con ETA no sólo los votos de Batasuna, sino un reagrupamiento definitivo del nacionalismo vasco», dijo Mayor. «En la superficie estará la mentira, el lío con los tribunales y el conflicto y en la profundidad, la negociación con ETA», añadió.

Frente a ello, el PP pretende demostrar «los daños irreparables» que puede producir el plan Ibarretxe y va a presentar una moción en todos los ayuntamientos vascos con mayorías constitucionalistas. En esta estrategia el PP no quiere «ni emplazar, ni criticar al PSE», en palabras de Mayor Oreja, sino limitarse a «prestigiar la necesidad de que haya un cambio político en el País Vasco».

Usurpar los derechos
El dirigente popular defendió la argumentación jurídica del recurso presentado por la Diputación de Álava contra el plan Ibarretxe, ya que, según dijo, «el Gobierno vasco ha usurpado los derechos históricos de los territorios forales, al no consultarles la modificación de su «status quo»». Mayor comparó esa acción con la hipótesis de que el Gobierno decidiera alterar unilateralmente el Estatuto, lo que a su juicio no sería aceptado, con razón, por parte de los vascos.

El PP vasco analizó en su última reunión el plan Ibarretxe y redactó un informe en el que denuncia que se trata de «un proyecto de ruptura, que deslegitima nuestras instituciones, asume las tesis políticas de ETA y pretende imponerlas al conjunto de la sociedad».

El informe añade que el plan Ibarretxe pretende, «sobre la base del entendimiento entre nacionalistas, demócratas o no, dar por liquidado el Estatuto contra la voluntad de la ciudadanía vasca y avanzar hacia la independencia». El PP vasco anuncia finalmente que se propone «utilizar todos los medios del Estado de Derecho para hacer prevalecer los valores democráticos frente a la quimera nacionalista y la voluntad totalitaria que la inspira».

«Egunkaria» siguió cobrando del Gobierno vasco pese a no depositar sus cuentas en el Registro
Ep - Madrid.- La Razón 29 Octubre 2003

La Consejería de Cultura vasca concedió subvenciones al entramado empresarial creado en torno a ««egunkaria» » desde 1994, aunque la editora del periódico que clausuró el juez de la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, por su vinculación con ETA, no rindió cuentas en el Registro Mercantil hasta el 2001, siete años después de la primera subvención. Además, los datos contables que hacen constar en los balances anuales que registran discrepan de los que aportan por término medio las empresas del mismo sector.

Así, «Egunkaria» presentó por primera vez su balance de resultados en el año 2001 y rindió a la vez sus cuentas de los ejercicios correspondientes a los años 1997, 1998, 1999 y 2000. Además, la subvención correspondiente al 2002, por un importe de 1.500.000 euros (250 millones de pesetas), fue concedida y abonada en un 80%, ya que la transferencia por valor del 20 por ciento restante fue bloqueada por orden judicial.

Las subvenciones procedentes del Gobierno vasco ascienden a un total de 9 millones de euros (1.299.516.200 pesetas). A su vez, fuentes de la investigación precisaron que «Egunkaria» no declaró el impuesto de sociedades a la Hacienda vasca hasta 1995, año en que hizo las declaraciones correspondientes a los años 1991 a 1994. Por otro lado, explicaron que la investigación comparada de los balances de las empresas del entramado con relación a otras sociedades del mismo sector revela que las sociedades creadas en torno a «Egunkaria» no fueron constituidas con una finalidad mercantil.

El director general de la Policía asegura que "ETA está más débil que nunca"
El director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, aseguró que "ETA está en fase de reflexión". Tras esto, criticó que, "cuando están tan débiles, aparece una provocación al Estado que llaman Plan Ibarretxe, que alimenta a una organización de terroristas letal, y le da oxígeno y salidas".
AGENCIAS. Madrid Heraldo de Aragón 29 Octubre 2003

| El director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, afirmó este miércoles que "ETA está más débil que nunca" y "en fase de reflexión" y añadió que, "cuando están tan débiles, aparece una provocación al Estado que llaman Plan Ibarretxe, que alimenta a una organización de terroristas letal, y le da oxígeno y salidas".

En declaraciones a Tele 5, Agustín Díaz de Mera estimó que la presión judicial, mediática, ciudadana y policial tiene un componente de eficaz debilitamiento de la organización terrorista. "Ahora, el grupo político habla con el grupo de activistas en ese proceso al que me he referido antes". Ello "a pesar de que la propia organización dice que tendrán que tener en cuenta al movimiento abertzale y, si no es así, ellos no renuncian, ni renunciarán, a mantener sus postulados de independencia a través del ejercicio de la violencia y el terror".

Díaz de Mera consideró que "ETA está en una fase de revisión de sus comportamientos, a través de una fórmula que denominan camino a seguir y que no es más que la consecuencia de la notable debilidad en la que se encuentra la organización, lo que se manifiesta es este proceso". Es decir, "quieren utilizar el Plan Ibarretxe pero de forma matizada, porque no creen que sea la panacea de sus reivindicaciones mortales", lo que "es consecuencia de un análisis, pero no de una información contrastada".
"Plan de ruptura"

El director general de la Policía insistió en que "aquí podemos especular en base a informaciones más o menos precisas, pero la especulación sustantiva es que estamos en presencia de un plan de ruptura, de provocación al Estado, medido y sostenido en el tiempo, que va a generar más sufrimiento al que ya tiene el pueblo vasco".

Por otra parte, Agustín Díaz de Mera señaló que "siempre hay que tener propensión a tener más medios para neutralizar la delincuencia y en ello está el Gobierno y el Ministerio del Interior, que ha hecho un enorme esfuerzo presupuestario, de medios humanos y técnicos y además ha hecho unas importantes reformas legislativas". Después, destacó que esto está dando "como resultado que las tendencias hayan tenido un estancamiento en 2002 y se haya producido un descenso de las alarmas en 2003".

Sobre la huida de seis presuntos narcotraficantes que no se han presentado al juicio de la "operación Carro", que está celebrando la Audiencia Nacional, dijo que le gustaría que se pudiese "tener la capacidad de reaccionar para que hechos como estos no se repitan".

El habla andaluza
Manuel Peñalver es periodista La Razón 29 Octubre 2003

Las características lingüísticas del español hablado en cualquier Comunidad Autónoma constituyen, dentro del respeto constitucional a las modalidades o variedades de la lengua, y dentro del talante de una sociedad que se dice y es plural, un incuestionable hecho sociocultural y, al mismo tiempo, institucional, aparte de lingüístico y sociolingüístico o discursivo, ya que el artículo tercero de la Constitución en su apartado tercero reza: «La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección». De esta manera, no hace falta hacer un acopio de erudición para afirmar desde un primer momento que las particularidades lingüísticas de las hablas andaluzas tienen su razón de ser en la historia de la lengua, se reflejan en el presente y se proyectan con vida propia hacia el futuro del idioma de Cervantes. Tampoco hace falta despejar ninguna incógnita para precisar con rotundidad que el español que se habla en Andalucía tiene un gran futuro dentro de la equilibrada conjunción de modalidades que configuran la existencia del diasistema de la lengua española. ¿Cabe, pues, quitarse el complejo por hablar andaluz? ¿Hay que sentir preocupación alguna por emplear el seseo sevillano o cordobés y el ceceo malagueño o granadino? ¿Hay que seguir manteniendo, como un estigma molesto, los prejuicios idiomáticos que sobre el habla y las hablas andaluzas se crearon al otro lado de Despeñaperros y dentro de la misma región andaluza por los mismos andaluces? La observación y la descripción del hecho lingüístico dice, claramente, que no. Las nuevas corrientes de la lingüística poco tienen que ver con un concepto de norma rígido, cerrado, estrecho e inflexible, basado en una concepción propia del modelo de la lengua escrita y, dentro de ésta, exclusivamente de la lengua literaria.

La lengua, como institución social, no es «mejor» ni «peor» en ninguna comunidad o espacio geográfico determinado. «Mejor» o «peor» la hacemos los hablantes, los que, en definitiva, la usamos o nos servimos de ella para comunicarnos y hacer partícipes a los demás del proceso de la comunicación humana. Y «mejor» o «peor» también la hacen las fuerzas políticas, sociales y culturales de una nación o un país. Por ello, pienso con el catedrático de la Universidad de Granada, José Andrés de Molina, que hablar bien andaluz no es hablar mal, sino todo lo contrario. Dejémonos, de una vez, de ciertos complejos, injustificados actualmente, y de tanta odiosa comparación a la hora de enjuiciar las hablas andaluzas. La demagogia de uno u otro signo, más tarde o más temprano, acaba por ser desenmascarada y cuestionada, sobre todo, cuando, sin rigor científico alguno, pretende hacer su aparición en el terreno lingüístico. Por esta razón, más de un personajillo puso en evidencia su corta capacidad intelectual a la hora de analizar la realidad lingüística de Andalucía. Rasgos como la pronunciación aspirada del fonema velar fricativo sordo /x/, en la parte occidental y gran parte de Córdoba, la aspiración o pérdida de la -s implosiva en posición final de sílaba y final de palabra, la abertura de las vocales como consecuencia de esta pérdida, sobre todo en Andalucía oriental, y el seseo o el yeísmo no pueden ser considerados vulgarismos. Ni siquiera el ceceo suave. Un hablante culto andaluz es «normal» que presente estas realizaciones, de acuerdo con la parte de Andalucía donde viva, y que, por tanto, éstas se manifiesten en su registro idiomático. Lo «anormal» sería que, siendo andaluz, utilizara o imitara la pronunciación propia de un hablante de Valladolid, Oviedo, Bilbao o Santander.

En otro tiempo, los prejuicios o los complejos fomentaron, desafortunadamente, la disparatada imitación de un modelo de pronunciación estereotipada, postiza y ajena a la andaluza, lo que daba lugar a una realización confusa, ridícula y vergonzante. Pero aquellos tiempos, que más vale olvidar, ya pasaron a mejor vida. Ahora no tiene razón de ser ningún prejuicio, ni ningún complejo. Los niveles o registros de uso no tienen por qué presentar una misma homogeneidad fonética. Por alguna razón existen las variedades sociales o diastráticas y las variedades diatópicas o geográficas en la lengua como sistema. No cuestionemos desde ningún ámbito o tribuna la diversa realización de la ese andaluza: la cordobesa o coronal plana, con sus variantes, la predorsal, con sus variantes, y la apical o castellana, también con sus variantes. Rasgos como la pronunciación aspirada de la jota o ge y la aspiración o pérdida de la -s implosiva y de otras consonantes implosivas son realizaciones que, como bien ha señalado el profesor Pedro Carbonero, son aceptadas por la mayoría de los hablantes y pueden considerarse como rasgos vernáculos en sus diversos ámbitos geográficos. Son rasgos escasamente rechazables y la aceptabilidad es evidente. Por el contrario, la desaparición de -r o -l finales, la neutralización de l/r, aun estando generalizados en el habla de determinadas zonas, sobre todo en el nivel medio y bajo, suelen rechazarse en niveles más elevados.

«Cuando un lingüista se pregunta por la naturaleza de una modalidad lingüística no está inquiriendo, como en el caso de las personas, su lugar de nacimiento, sino su modo de ser, su entidad orgánica y funcional. Por tanto, ahora cabe preguntarse si el andaluz histórico es un dialecto u otra cosa que podemos llamar modalidad o variedad regional del español», ha escrito el catedrático José Mondéjar. La existencia en las hablas andaluzas de todas y cada una de estas peculiaridades que en grupo o separadamente se reparten en el resto de las variedades lingüísticas del español meridional es, precisamente, lo que le resta individualidad al andaluz, asegura este profesor. En resumen, la existencia de ciertos rasgos en las hablas andaluzas constituye una manera más de hablar español. Quienes, en su momento, pensaron o consideraron algo distinto, han reconocido su error metodológico y científico. «Partiendo de la base indiscutible de que las hablas andaluzas, respecto del español, no difieren sustancialmente de la lengua histórica, encarnada en cada región también con sus variantes (el castellano de Castilla puede ser tan variedad o, si se quiere, tan dialectal como el andaluz respecto del español), más que en hechos de fonología, pocos, y de fonética, bastantes, es imposible pensar que nuestro modo de hablar tiene personalidad lingüística estructural funcional como para enfrentarlo al español común» señala, asimismo, el profesor Mondéjar.

Juan Valera, el universal escritor de Cabra, el autor de «Pepita Jiménez», «Las ilusiones del doctor Faustino», «El comendador Mendoza», «Juanita la larga» y otras grandes novelas, cuentos y ensayos afirmaba: «En la sintaxis y en la parte léxica, así las cordobesas como los cordobeses son elegantísimos en ocasiones, y siempre castizos, fáciles y graciosos. No poca gente de Castilla pudiera ir por allá a aprender a hablar castellano». Ciertamente, en Andalucía no hay ni leísmo, ni laísmo, ni loísmo, ni otros vicios que afectan a la estructuración de las cláusulas y oraciones; en suma, a la construcción de los textos: escritos y orales. A pesar de sus críticas a ciertos modismos en la pronunciación propia de los andaluces, el ilustre egabrense dejó muy claramente sentada esta premisa.

A la lengua española, aquí y allí, acá y allá, el corazón le late con gran serenidad y ni siquiera espurias incomprensiones le conducen a la arritmia. Es una suerte comprobar su buen estado de salud a un lado y a otro del Atlántico, aunque el vocabulario de escolares, estudiantes de enseñanza secundaria y universitarios sea pobre y limitado. Pero todo tiene solución en la vida. Andalucía puede y debe sentirse responsable de esa buena salud. Los catetos ya no son tales catetos y los prejuicios han dejado de serlo. Antes la realidad que el deseo y antes la lengua que el dialecto. Pero las hablas andaluzas, ayer, hoy y mañana, tienen una historia que dignifica y humaniza, porque aquí la lengua española no es ya compañera del imperio, sino la más preciada seña de identidad de un pueblo.

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