AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 1 Noviembre  2003
La raíz xenófoba
Editorial La Razón 1 Noviembre 2003

Plan Ibarretxe: la esquizofrenia nacionalista
EDITORIAL Libertad Digital  1 Noviembre 2003

Romper la cuerda
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 1 Noviembre 2003

Plan impugnado
Editorial El Correo  1 Noviembre 2003

Los aborígenes
JAIME CAMPMANY ABC 1 Noviembre 2003

Son racistas, no nacionalistas
José Antonio Vera La Razón 1 Noviembre 2003

La vía constitucional
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital 1 Noviembre 2003

El redondel
David Gistau La Razón 1 Noviembre 2003

Alto riesgo
Opinión EL PAÍS  1 Noviembre 2003

Todo un país enfrente
Editorial El Ideal Gallego 1 Noviembre 2003

¿Quiénes son vascos
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 1 Noviembre 2003

La decisiva cita
Editorial Heraldo de Aragón  1 Noviembre 2003

En defensa de la Constitución
Cartas al Director ABC 1 Noviembre 2003

Perplejidad
Cartas al Director EL Correo 1 Noviembre 2003

Àlava constitucional
Cartas al Director El Correo  1 Noviembre 2003

Arenas afirma que la decisión de recurrir el Plan Ibarreche se basa en solventes informes jurídicos
Efe - Málaga.- La Razón 1 Noviembre 2003

104 razones para recordar
M. MARÍN ABC 1 Noviembre 2003

Admitido el conflicto de competencia del Gobierno contra las embajadas catalanas
EFE Libertad Digital  1 Noviembre 2003

Nuevo varapalo a Ibarreche, ahora del Círculo de Empresarios
Redacción - Bilbao / Vitoria.- La Razón 1 Noviembre 2003

PSE y PP presentan mociones de censura contra la consejera de Educación del País Vasco
EFE Libertad Digital  1 Noviembre 2003

«El español apenas se lava y se muda una vez al año»
Redacción - Madrid.- La Razón 1 Noviembre 2003

La demanda del español crece en Reino Unido por el turismo y el efecto Beckham
J. C. R. - Madrid.- La Razón 1 Noviembre 2003

Pagan, pagan los ciudadanos
Luis María ANSON La Razón 1 Noviembre 2003
 

La raíz xenófoba
Editorial La Razón 1 Noviembre 2003

El Partido Nacionalista Vasco no ha renunciado en sus más de cien años de existencia a la herencia ideológica de su fundador, Sabino Arana Goiri, pese a que el viento de la historia ha barrido felizmente de Europa Occidental el concepto de la superioridad racial como fuente de derecho. Los escritos del fundador del PNV deben considerarse, pues, como referencia válida de los principios políticos del partido que, todavía, lidera Javier Arzallus, aunque la crudeza del lenguaje sabiniano haya sido sustituída por unos presupuestos ideológicos basados en una supuesta identidad nacional propia y distinta de la nación española.

Prueba, sin embargo, de que la idea de la superioridad racial aún pervive en el imaginario peneuvista, son las continuas referencias de caracter étnico, como el famoso RH, con las que, desde ciertos sectores del nacionalismo, se pretende justificar científicamente la existencia de un pueblo primigenio. Aplicadas en el vacío, como es el caso del País Vasco, cuya ciudadanía se ha mantenido perfectamente ajena a ese ideario peneuvista, las teorías de carácter racista no suelen generar más que apasionadas polémicas o, en el peor de los casos, el surgimiento de movimientos xenófobos de escasa proyección histórica. Otra cuestión muy diferente es cuando la realidad de una nación, de un pueblo con su Estado, se inficiona con el virus de la superioridad racial. Está todavía fresca en la memoria la inmensa tragedia del nazismo como para desdeñar el peligro implícito de una ideología basada, precisamente, en el concepto de una raza superior predestinada.

Es importante recalcar estos hechos ante el desafío secesionista planteado, contra toda razón histórica, social y política, por el nacionalismo vasco. Y es importante, porque la «construcción nacional» de un estado que sólo existe en la percepción sentimental de los seguidores de Sabino Arana, no puede hacerse realidad más que en la recreación simultánea de un supuesto enemigo, cuya naturaleza es, forzosamente, inferior.

Sólo así se explica el absurdo metafísico del llamado «Plan Ibarreche». Solamente desde esa idea de pueblo elegido, de raza superior, alguien puede plantear el que un ente territorial y administrativo nacido de la voluntad de los españoles reclame el derecho exclusivo y unilateral de decisión, excluyendo a los verdaderos depositarios de la soberanía nacional.

Ayer, tras la reunión del Consejo de Ministros, el Gobierno decidió recurrir el proyecto del ejecutivo autónomo vasco ante el Tribunal Constitucional por considerar que vulnera más de un centenar de principios de nuestra Carta Magna. Es una medida imprescindible, tomada en el ámbito legal, que, sin embargo, debe ir acompañada de otras actuaciones de carácter político y, también, ideológico ya que no hay que olvidar que el proceso abierto por el PNV no parte de una realidad histórica o social, sino de una recreación irracional, la de Sabino Arana, inmune a cualquier tipo de argumento.

Plan Ibarretxe: la esquizofrenia nacionalista
EDITORIAL Libertad Digital  1 Noviembre 2003

Tras 25 años de hacer y deshacer a su antojo en el País Vasco bajo una careta de moderación y respeto por la legalidad, los nacionalistas vascos han desarrollado una conciencia de impunidad en todos sus actos, “legitimada” por un delirante victimismo sistemático, que ha subsistido aun después de que se quitaran en Estella esa careta con la que han engañado, extorsionado y traicionado a todos los gobiernos de la democracia. Tanto es así que los Ibarretxe, Imaz y Egibar, así como sus socios de EA y de IU, ya son incapaces de concebir otro escenario político que no sea el de la plena e incontestable hegemonía nacionalista en el marco de unas instituciones hechas a su imagen y semejanza, donde se “tolera generosamente” a los no nacionalistas del mismo modo que en el siglo XVII se “toleraba” a los judíos.

De este modo, el plan Ibarretxe no es otra cosa que el intento de ratificar por una vía pseudolegal lo que ya constituye casi una realidad de hecho: el apartheid de los no nacionalistas en el seno de una sociedad política que no se funda en la definición de los derechos del ciudadano frente al poder político, sino en la fórmula totalitaria de los “derechos del pueblo vasco”, de los que los nacionalistas se constituyen en intérpretes únicos. Sólo desde esa visión mesiánico-totalitaria impregnada de una férrea voluntad de poder, y teniendo en cuenta la larga impunidad de la que han gozado los nacionalistas en su constante desafío y desprecio a España y sus instituciones, puede entenderse que el Gobierno vasco continúe obstinándose en saltarse a la torera la legalidad de la que emana su poder y sus competencias.

Sin embargo, ese mesianismo y esa conciencia de impunidad, son también, precisamente, la principal debilidad de los nacionalistas, pues les han hecho perder completamente el sentido de la realidad. Aunque tarde –con al menos veinte años de retraso–, el Gobierno, las instituciones y la sociedad española han empezado a reaccionar contra el desafío nacionalista. Los representantes políticos de la mayoría de los alaveses han dejado claro que no desean tomar parte en los delirios de Ibarretxe –recuérdese que los titulares de los fueros y derechos históricos son las provincias vascongadas, y no el Gobierno vasco– y han recurrido por la vía administrativa el proyecto de “Estado Libre Asociado”. Por su parte, el Gobierno anunció el viernes que recurrirá por la vía del Constitucional el plan Ibarretxe; el cual, según la abogacía del Estado, incumple la ley fundamental en 104 puntos.

Y quizá lo más importante a efectos prácticos: dos de las principales empresas españolas con sede en el País Vasco –BBVA e Iberdrola– han subrayado recientemente su absoluta lealtad a Constitución y han anunciado su intención de trasladar sus sedes a Madrid en el caso de que llegara a prosperar el plan Ibarretxe. No hay que olvidar que estas dos empresas, verdaderas “multinacionales” españolas, tributan en las haciendas forales vascas por el Impuesto de Sociedades... y que esa tributación supone decenas de miles de millones de antiguas pesetas para las arcas de Ibarretxe. Además, el Círculo de Empresarios vascos, a raíz de la toma de posición de BBVA e Iberdrola, también ha subrayado su lealtad con la legalidad vigente, advirtiendo de que el plan Ibarretxe ahondaría la actual división social y el enfrentamiento institucional. Es decir, muchas empresas con sede en el País Vasco podrían adoptar la misma decisión que BBVA e Iberdrola han anunciado, de triunfar las tesis de los nacionalistas.

Cualquier proyecto político, razonable o descabellado, para ser viable a medio plazo necesita el apoyo expreso o tácito de los sectores más dinámicos de la sociedad; es decir, de quienes producen la riqueza y las ideas sobre las que se sustenta esa sociedad. Ningún régimen o gobierno puede sostenerse por mucho tiempo en el poder si el resultado de su gestión es el progresivo empobrecimiento económico y cultural... a no ser que emplee, como en la Cuba de Castro –el modelo “referencial”–, la coacción y la violencia sistemática contra los opositores. No es ningún secreto que buena parte de los mejores pensadores y profesionales vascos están, bien marginados, o bien en el “exilio”. Otro tanto puede decirse de muchos pequeños y medianos empresarios que no disponen de los medios y de la influencia de las grandes empresas. Y estas últimas, como ya hemos dicho, tampoco están dispuestas a aceptar la utopía tribal totalitaria de Ibarretxe.

Por tanto, a los nacionalistas vascos sólo les queda una alternativa viable: dar marcha atrás y “conformarse” con ser la comunidad autónoma con más autogobierno de España. Pero si, en su esquizofrenia, se obstinan en no ver la realidad y seguir hacia delante contra viento y marea, más temprano que tarde se darán de bruces con legalidad representada por la Constitución y por el Gobierno. Pero aun cuando no fuera así, después tendrían que vérselas con quienes crean la riqueza que ellos necesitan para sostenerse y para llevar a término sus planes. Y no parece que la gran mayoría de los vascos esté dispuesta a cambiar las libertades, el bienestar y el progreso por un vago sentimiento de pertenencia a una tribu imaginaria.

Romper la cuerda
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 1 Noviembre 2003

La sociedad española ya ha cumplido 25 años con su Constitución y todo parece indicar que está lo suficientemente fuerte como para romper sin complejos la relación con los nacionalismos. Aquellos complejos que nos crearon en los principios de la Transición de que había que acoger a las «minorías», respetarlas, hacer nuestras sus banderas y sus bailes regionales hoy ya empiezan a desvanecerse a buen ritmo. Y eso porque ellos se han pasado: ya sabemos que lo suyo consiste en exigir el respeto de su ideario social y político a cambio de que nos llamen inmigrantes en nuestro país o digan que el español no es lengua propia en España. Han roto la cuerda.

Ahora ya sabemos cómo es su sectarismo y que su súplica de respeto a la «minoría» la han convertido en látigo contra la mayoría. Y las gentes que hasta ahora permanecían calladas se han cargado de razones para decirles que se han pasado y que no van a seguir poniendo la otra mejilla ¬entre otras cosas porque, gracias a las otras «minorías», en este país no se sabe de dónde viene el dicho de «poner la otra mejilla»¬. Tienen todo el dinero del mundo para emplearlo en sus reivindicaciones, pero sería deseable que esta sociedad empezara a distinguir entre el bien común y el bien particular de los nacionalistas. Sería deseable que su radicalización no les saliera gratis porque, de lo contrario, la Constitución no cumplirá 25 años más, y esto no tendría importancia si no fuera porque en estos últimos 25 años nos han ido muy bien. Han roto la cuerda y la gente está harta. Si las personas que hace pocos años denunciaban discriminación eran acogidas con desdén, ahora la irritación empieza a alcanzar límites preocupantes. Ya no se aceptan las dinámicas nacionalistas como escenas de opereta barata: ya se consideran un insulto.

Plan impugnado
Editorial El Correo  1 Noviembre 2003

La decisión del Consejo de Ministros de recurrir ante el Tribunal Constitucional el texto articulado del plan Ibarretxe muestra el propósito del Gobierno Aznar de atajar el proyecto del Ejecutivo vasco cuanto antes, y con todos los medios que la legalidad le ofrece. La iniciativa anunciada confía, probablemente, en que el Alto Tribunal interprete el 161.2 de la Constitución en sentido extensivo, entendiendo que el Consejo de Gobierno presidido por Ibarretxe procedió a adoptar una resolución -la remisión al Parlamento vasco de un texto articulado- susceptible de impugnación suspensoria por parte del Ejecutivo central.

El procedimiento seguido suscita dudas más que razonables, habida cuenta de que no existen antecedentes análogos en la trayectoria del Tribunal Constitucional. Como es igualmente discutible que se recurra a una instancia jurisdiccional antes incluso de que el trámite parlamentario conceda carta de naturaleza al plan Ibarretxe. Pero, al mismo tiempo, es indudable que dicho plan coloca al ordenamiento constitucional y a las propias instituciones en una situación límite y excepcional. De ahí que resulte profundamente incongruente que los promotores del plan Ibarretxe traten de presentar su contenido como una forma natural y legítima de promover la alteración de las reglas de juego, mientras tachan nada menos que de «estado de excepción democrática» y de «agresión directa al Estatuto» aquellas disposiciones cautelares o de contención constitucional que las instituciones centrales del Estado pueden adoptar frente a las pretensiones soberanistas.

La 'Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi' no representa un proyecto de reforma según lo previsto en el artículo 46 del Estatuto de Gernika, sino que implica la sustitución de éste como pacto autonómico y una grave modificación de los fundamentos que están en el origen de la Constitución de 1978. El propio lehendakari y los portavoces nacionalistas, que presentaron inicialmente su propuesta insistiendo en su plena constitucionalidad, han ido orillando tan infundado argumento para defender su idoneidad a partir del propio ideario abertzale y mediante una lectura cuando menos abusiva del citado artículo 46. En este sentido, es más que conveniente que la ciudadanía conozca la verdadera magnitud del vuelco que el nacionalismo gobernante pretende dar tanto a las relaciones entre el País Vasco y el resto de España como al futuro de la convivencia en Euskadi. Por extraño que pudiera parecer, el pronunciamiento del Tribunal Constitucional respecto a un texto articulado cuya naturaleza jurídica resulta aún indefinida, llegados a este punto, lejos de perturbar el debate político en torno a la pretensión nacionalista de lograr para Euskadi un Estatuto de libre asociación con el Estado español, contribuiría a clarificar el alcance real de dicha propuesta.

Los aborígenes
Por JAIME CAMPMANY ABC 1 Noviembre 2003

LA última gilipolluá que se les ha ocurrido a los nacionalistas vascos más furiosos es ésa de considerar inmigrantes a los hijos de los españoles que no hayan nacido en Vasconia, es decir, que no sean «bizkainos», como decía el majara de Sabino Arana. La idea habrá salido, digo yo, del caletre del energúmeno Arzalluz y la ha enunciado una señora aborigen, perteneciente a Eusko Alkartasuna, el partido de no más de uno y no más de una, que responde al nombre de Anjeles Iztueta, consejera de educación y cultureta, por el euskera pierde la chaveta, y ahora está con la pataleta.

Claro está que se trata de una maniobra más para tensar la cuerda nacionalista e irritar a los españoles de dentro y fuera del País Vasco que no estén atacados del frenesí nacionalista ni sufran la demencia sabiniana. En razón a su arrepentimiento a la hora de la muerte, Dios le haya perdonado a Sabino Arana todo el mal que le ha hecho a España y a los españoles, pero sobre todo a ese trozo de España que es el País Vasco y a esos españoles que han nacido en aquella hermosa tierra. Como lo que pretenden estos frenéticos del nacionalismo es irritar, lo que tenemos que hacer es no irritarnos, y al mismo tiempo impedir que hagan esos disparates que proponen.

También, por supuesto, esta última pata de banco del Gobierno de Ibarreche y de su consejera aborigen Anjeles Iztueta supone un desafío a la Constitución, que consagra la igualdad de todos los españoles, y es un alarde de discriminación racial, prepotencia, xenofobia y salvajismo tribal y primitivo. Pero estas cosas son tan sabidas y consabidas que apenas hace falta repetirlas. Lo que hay que hacer es que la ley prevalezca sobre las idioteces, y santas pascuas. Confieso que más que un estímulo para la irritación, esta sansirolada me provoca la risa. Que una aldea, un pueblo o una ciudad de España consideren emigrantes a los niños que hayan nacido en la aldea, el pueblo o la ciudad vecina, al otro lado del río o del monte, y siempre dentro de España, es una mentecatez de alguien que está como una cabra. Locos están, y tengo dicho que ante estas cosas de Arzalluz y de los arzallusistas no hay que llamar a los guardias. Hay que llamar a los loqueros. Porque se necesita estar mal de la chola para hacer una pirueta como ésa de considerar a los niños españoles inmigrantes dentro de su propia patria.

Aunque bien mirado quizá habría que hacer aquí la pregunta del gallego: «¿Loco ése? ¿Pero rompe los billetes?» Y a lo mejor, aunque parezca lo contrario, lo que están haciendo los gobernantes del País Vasco es romper los billetes. Es decir, están empobreciendo Euskal Herría, que es su tierra. A veces pienso que estos nacionalistas furibundos quieren estar solos aunque sea en la pobreza, en la desgracia o en el infierno. Llevan mil muertos de cosecha de nueces y muchos miles de vascos que han tenido que salir de su tierra, que esos sí que son emigrantes dramáticos, huyendo de la extorsión, de la amenaza y del peligro de perder la vida en el estallido de una bomba o con un tiro en la nuca. Eso ya no es una emigración; eso es un éxodo.

Son racistas, no nacionalistas
José Antonio Vera La Razón 1 Noviembre 2003

¿Qué son si no los que pretenden apartar, clasificar, discriminar y marcar como hacían los nazis a quienes son diferentes, piensan diferente, no tienen el mismo grupo sanguíneo ni los mismos rasgos craneales, a quienes son inmigrantes o no saben euskera o no comparten con ellos un mismo proyecto político? Se les podrá llamar lo que queramos, pero a los que se dicen seguidores de un racista como Sabino Arana y de otro como Arzallus sólo se les puede aplicar el mismo nombre, o sea, racistas, entendiendo como tales a quienes discriminan a la gente por razón de origen o caracteres genéticos.

A los españoles de otras regiones que viven hoy en el País Vasco les llaman los nacionalistas inmigrantes, queriendo subrayar con ello que, como dijo Arzallus, los inmigrantes no tienen derecho a votar en las elecciones vascas ( en todo caso lo tendrán en las municipales ), pues «como ocurre en Alemania (sic) un turco que lleve varias décadas residiendo en Alemania no tiene derecho a la nacionalidad alemana», y de igual manera un español no euskaldun «no tendrá derecho a la nacionalidad vasca por el simple hecho de llevar residiendo varias décadas en Euskadi».

Este asombroso planteamiento, más propio de la Alemania de Hitler o de la Yugoslavia de Milosevic, es el que exhibe sin recato ni pudor el partido que hoy gobierna en el País Vasco. Un partido que ha puesto el nombre de más de cien calles y plazas a un tipo como Sabino Arana, el legendario padre de la Patria Vasca autor de las teorías xenófobo-racistas que hoy tanto nos avergüenzan, pero que siguen vigentes para los seguidores de Arzallus e Ibarreche.

Sabino ya dejó claro cuál era su pensamiento sobre los inmigrantes. Él los llamaba «maketos», o sea, españoles de otras regiones que viven en el País Vasco, y aconsejaba en sus libros que fueran expulsados, «no autorizándoles en los primeros años de independencia la entrada en el territorio bizkaino», que quedaría reservado «para los ciudadanos de raza euskeriana».

Algo parecido dijo Hitler en el Mein Kampf: «Nadie, fuera de los apellidos por cuyas venas circula la sangre alemana, podrá ser miembro de Alemania y residir en ella». Y es que Hitler ha estado siempre muy presente en Arzallus. No sólo porque le llamaran «el nazi» durante sus años de juventud y estudios en Alemania, sino porque su teoría sobre las diferencias «sanguíneas y craneales de la raza vasca» es muy parecida a la de Hitler sobre la raza aria.

Uno de los hombres que inspiró a Arzallus en estas tesis pintorescas fue el también jesuita y egregio padre-cura Txomin Iaka Kortexarena, preclaro intelectual del nacionalismo que es autor de la teoría del erreache según la cual «la sangre de los vascos es un tesoro que el creador nos ha dado y que nos distingue de las demás razas del mundo por ser una sangre más limpia, sin el erreache positivo de los monos ni de los individuos negros y asiáticos». Este mismo intelectual situó el origen del euskera en los comienzos del hombre, o sea, en Adán, y por eso asegura que fue la única lengua que se habló desde el principio de los tiempos hasta la construcción de la torre de Babel. Se trata de una teoría muy profunda y deslumbrante, sin duda.

El problema es que Kortexarena no tiene en cuenta los estudios más recientes que han descubierto que el origen del euskera está en realidad en un dialecto del norte de África, hablado por los bereberes hamitas, que emigraron hasta Egipto y Sudán y a las montañas del Cáucaso. El euskera y el bereber de Argelia y norte de África tienen similitudes «no sólo de léxico, sino de gramática, fonética, declinaciones y toponimia», llegando a repetirse hasta más de cuatro mil palabras, cuyo sonido y significado es igual o similar.

Y tampoco tiene en cuenta otro estudio realizado por expertos en inmunología de la Universidad Complutense y el Hospital Doce de Octubre, que asegura que «sardos, norteafricanos, vascos e iberos tienen el mismo parentesco genético y el mismo carné de identidad sanguíneo», lo que pone de manifiesto que el famoso erreache negativo no es una característica específica de los euskaldunes, sino que es algo compartido por portugueses, españoles, franceses, irlandeses y los pobladores de la isla de Man.

Luego los euskaldunes, por mucho que le moleste a Arzallus, están más emparentados con pueblos como los cretenses, marroquíes, canarios, etruscos, mauritanos, armenios, georgianos, turcos, argelinos y franceses, que con los alemanes de Alemania, no sólo genéticamente sino en idioma y en cultura. Claro que todo esto les importa un congo a los del péneuve y batasuna, que insisten en separar a los inmigrantes españoles de los nacionales del País Vasco, pese a haber quedado claro que tanto los vascos como los españoles en general y los norteafricanos en particular procedemos de un mismo tronco genético-lingüístico.

Y es que el problema de fondo no es éste. El problema de fondo no es el euskera. El euskera es un instrumento más para la discriminación, aunque casi la mitad de los altos cargos del péneuve no sabe hablar euskera. El problema es que lo que quieren tanto Arzallus como Ibarreche es que si algún día hay en Euskadi un referéndum, los españoles de otras regiones no vayan a votar, pues sólo de esa forma pueden garantizarse la victoria. Y como ese es el objetivo, han de ir preparando poco a poco el terreno con mamarrachadas como ésta de Ángeles Iztueta, la consejera vasca de Educación, sobre la inmigración española.

Claro que lo peor es que, siendo como son teorías racistas y planteamientos claramente xenófobos, siguen teniendo miles de seguidores dispuestos a votarles. Y éste sí que es un auténtico problema. Un problema ciertamente preocupante.

La vía constitucional
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital 1 Noviembre 2003

El Consejo de Ministros de este viernes ha resuelto que sea el Tribunal Constitucional el que se pronuncie sobre la constitucionalidad o no de la Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi, de 25 de octubre, el conocido por todos como Plan Ibarretxe. Con esta medida, el Gobierno utiliza la vía del conflicto positivo de competencias, en este caso entre una Comunidad Autónoma y el Estado, cuyo cauce procesal, proveniente de la Constitución, se recoge en la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional. Así, el artículo 62 de la indicada Ley Orgánica dice: “Cuando el Gobierno considere que una disposición o resolución de una Comunidad Autónoma no respeta el orden de competencia establecido en la Constitución, en los Estatutos de Autonomía o en las Leyes Orgánicas correspondientes, podrá formalizar directamente ante el Tribunal Constitucional, en el plazo de dos meses, el conflicto de competencia, o hacer uso del previo requerimiento regulado en el artículo siguiente, todo ello sin perjuicio de que el Gobierno pueda invocar el artículo 161.2, de la Constitución, con los efectos correspondientes”.

En este caso, nos encontramos ante una resolución del Gobierno Vasco que quiebra el orden constitucional en múltiples preceptos, con la idea, quimérica, de formalizar un País-Vasco asociado a España, de igual a igual. Debido a ello, el Gobierno podía haber utilizado incluso la vía, más abrupta, del artículo 155 de la Constitución, por “afectar al interés general de España”, como recoge el indicado precepto. Pero ha elegido una vía más suave en las formas, pero igualmente eficaz, ya que el conflicto positivo de competencias y la invocación del artículo 161.2 de la Constitución –“el Gobierno podrá impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de las Comunidades Autónomas. La impugnación producirá la suspensión de la disposición o resolución recurrida, pero el Tribunal, en su caso, deberá ratificarla o levantarla en un plazo no superior a cinco meses”– hace que, una vez producida la admisión a trámite de este conflicto de competencias –en un plazo de 10 días–, el famoso Plan de Ibarretxe deje de tener relevancia jurídica alguna, al menos durante los próximos cinco meses.

Si bien el Gobierno Vasco ya ha respondido políticamente a esta medida jurídico-constitucional, amparándose en los nulos efectos jurídicos del Plan de Ibarretxe en la actualidad –a la espera de que el Parlamento Vasco lo apruebe–, ello no es óbice para que se inicie el presente conflicto de competencias, ya que la mera discusión de un proyecto de este calado implica un desafío sin precedentes al propio ordenamiento constitucional.

No tendría sentido, por otra parte, que el Tribunal Constitucional tuviera que esperar a la aprobación efectiva de Plan Ibarretxe por el Parlamento Vasco, ya que lo que se está dilucidando en estos momentos no es una mera reforma legal, sino la ruptura con el régimen constitucional vigente desde 1978. El Código Civil, en los preceptos relativos a la aplicación de las normas jurídicas, aplicables a todo el ordenamiento jurídico, recoge que “las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos, y la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de aquéllas”. Desde luego, queda claro que la finalidad del conflicto positivo de competencias planteado es impedir un empeoramiento de la situación, que incluso pudiera obligar a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, un precepto de carácter excepcional y que sólo debe aplicarse, con esta idea, cuando no hay otro mecanismo jurídico para defender los intereses generales de España.

El redondel
David Gistau La Razón 1 Noviembre 2003

Los piratas de Stevenson sabían que iban a morir cuando alguien les entregaba un redondel negro de papel. Este redondel, que desde hace más de treinta años reparte Eta en el Norte a quien ni siquiera es pirata, es el prestigio moral del amenazado de muerte que ignora la nueva corriente de la equidistancia, atrapada en un bucolismo estético de bueyes y leñadores que coincide con Otegui en la idea de que el Norte es una caverna con asesinatos pintados en la bóveda que conviene preservar. De Internet. De la globalización como antes de la romanización. De las modernidad. Hasta de Ikea, si me apuran. Esto lo vio Savater, dueño de un redondel negro que ya ha explicado que al Norte le sobran chamanes unga-unga y le falta ventilación.

Parece ser que ahora va a estallar cierto escándalo con la inmersión en los falsos mitos equidistantes en que consiste la educación vasca, así sea aplicada a alumnos procedentes de otras regiones de España: si el niño no va a la montaña de Otegui, ya irá la montaña de Otegui al niño, condenado a ser adbucido por una identidad basada en el odio, en la xenofobia y en el recelo paleto contra todo lo que no sea mineral o atávico, y que me perdone Fúster por el palabro.

En realidad, cuando ayer mencionábamos los complejos franquistas que UCD intentó lavarse favoreciendo por debilidad las primeras grietas secesionistas en el Norte, buena parte de esta culpa es atribuible al tremendo desvarío, impensable en cualquier otra nación, de tolerar que una región programe a sus niños como a robots iniciándolos en un odio institucionalizado contra su propia gente. Y ay de quien proteste, que será marcado al hierro con el estigma de «facha» por atreverse a defender a España, ese país culpable de sí mismo.

Había, en la tercera parte de «Star Wars», una nave en la que eran ensambladas tropas enteras de asesinos programados. Bien podría haberse llamado «ikastola», esa nave.

Alto riesgo
Opinión EL PAÍS  1 Noviembre 2003

El Gobierno tomó ayer una decisión de alto riesgo: recurrir ante el Tribunal Constitucional el acuerdo del Ejecutivo vasco, del pasado 25 de octubre, por el que remitió al Parlamento de Vitoria el llamado plan Ibarretxe. No hay muchas dudas, prácticamente ninguna, sobre la inconstitucionalidad de dicho proyecto: el ministro de Justicia llegó ayer a contabilizar un centenar de violaciones del articulado de la Carta Magna. Pero la discusión no versa ahora sobre el contenido del texto, sino sobre la viabilidad o no de recurrir lo que por ahora es sólo un proyecto, que carece de rango normativo mientras no lo apruebe el Parlamento vasco. El recurso del Gobierno coloca al Tribunal Constitucional ante una difícil disyuntiva: si lo acepta a trámite verá cuestionada su autoridad como máximo intérprete de la Constitución, y tal vez no sólo por los directamente afectados; si lo rechaza, será el Gobierno el que quede desautorizado.

El artículo 161.2 de la Constitución faculta al Gobierno para "impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de las comunidades autónomas". Esta vía lleva aparejada la suspensión automática por cinco meses de la disposición o resolución impugnada. Al cabo de ese periodo el tribunal debe pronunciarse sobre la constitucionalidad de la norma en cuestión. No son pocos los expertos que creen que ese momento procesal no se ha producido aún, puesto que no existe tal norma. Ni siquiera el anteproyecto de ley ha sido calificado como tal por la Mesa del Parlamento vasco. El Gobierno se apoya en diversos informes de sus servicios jurídicos para sostener lo contrario.

Ibarretxe ha intentado con su plan acaparar el centro de la actualidad y marcar, mediante una astuta administración del tiempo, la agenda política de toda España. Sin duda ninguna su propuesta choca con la Constitución por múltiples artículos. Pero no parece que la mejor respuesta política pueda ser que el Gobierno trate a su vez de forzar las vías constitucionales para bloquear un proyecto que inexorablemente quedaría varado en el Congreso de los Diputados. El PNV está convencido de que cuanto más duro sea el enfrentamiento con Madrid tanto mejor para hacer el copo de votos nacionalistas en el momento en que decida convocar las elecciones a conveniencia de sus proyectos soberanistas. Pero es más que probable que el cálculo electoral ante las elecciones de marzo tampoco sea ajeno al anuncio prematuro del recurso de inconstitucionalidad por parte del Gobierno.

El desafío político del Ejecutivo vasco exige una firme respuesta política que en ningún caso debería pasar por la instrumentalización de una de las instituciones más importantes de nuestro ordenamiento jurídico.

El nacionalismo vasco es maestro en utilizar el victimismo como plataforma impulsora de sus aspiraciones. Si la respuesta desbordara los cauces constitucionales, podría ocurrir que, lejos de apagar el incendio provocado por Ibarretxe, se echara gasolina al fuego.

Todo un país enfrente
Editorial El Ideal Gallego 1 Noviembre 2003

Aunque ya hay quien ha negado la competencia del Tribunal Constitucional, la decisión tomada por el Gobierno de que sea el máximo órgano judicial el que determine si el Plan Ibarretxe se ajusta a la carta magna o no era un paso necesario. Necesario y esperado. España no puede quedarse de brazos cruzados ante la amenaza que contra su propia integridad se contiene en el texto secesionista del lehendakari, que en un intento de camuflar sus arteras intenciones optó por bautizarlo como proyecto de nuevo estatuto de autonomía.

Pero ni tan siquiera el burdo intento de que una mentira pueda esconder el objetivo último, que no es otro que la independencia del País Vasco, es la falsedad más grave de cuantas están rodeando la intentona peneuvista. Por ello es preciso que el Estado se posicione de manera clara y contundente frente a los transgresores. Es evidente, así lo señalan los servicios jurídicos del Ejecutivo, que el texto vulnera al menos un centenar de veces la Constitución.

Pero es igual de grave que lo haga cien o una, porque, al fin y al cabo, lo que hace es romper la propia Constitución, inventando irrisorias figuras como la de estado libre asociado, un eufemismo que no logra esconder la realidad. Nada va a frenar la locura de los nacionalistas vascos. Ni que ETA siga marcando el ritmo político en Euskadi, ni que Álava rechace de plano el proyecto, ni tan siquiera que el Constitucional rechace la legalidad del texto. Ibarretxe ya anunció que seguirá adelante pase lo que pase. Pero, así, al menos sabrá que enfrente tiene a todo un país que no está dispuesto a consentir sus estupideces y locuras.

¿Quiénes son vascos?
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 1 Noviembre 2003

UNA íntima y sutil coalición entre la maldad y la estupidez se empeña en atentar contra la unidad de España y, por lo tanto, contra el fundamento de la Constitución. Acaso, como Sócrates enseñó, maldad e ignorancia moral sean la misma cosa. Esto vale especial, pero no exclusivamente, para el País Vasco. En Cataluña, se abre una nueva etapa sin Pujol y lo que quizá se ventile en las urnas sea sólo la opción por el mal menor para la España constitucional. Ni el triunfo del socialismo filonacionalista de Maragall ni la continuidad del nacionalismo pueden ser saludados, no ya con entusiasmo sino, ni siquiera, con tranquilidad. Pero, al menos, las pistolas no vigilan la fiesta electoral.

En las Vascongadas, sigue lo que sería sainete y farsa, si no fuera por el coro macabro de pistoleros etarras. Aquí a quien necesitamos es a Arniches para que lo cuente y no a Tocqueville para que lo explique. La Consejería de Educación del Gobierno regional vasco ha emitido unas instrucciones para que los alumnos procedentes de otras comunidades autónomas, ¿de España?, sean catalogados como inmigrantes de otros países y tratados como tales a todos los efectos. Maldad y tontería, casi a partes iguales. Maldad, porque es una medida totalitaria y excluyente, injusta y discriminatoria, excrecencia natural del llamado Plan Ibarretxe. ¿Se acabará por identificar a los niños no vascos, a la manera nazi, mediante alguna marca en la frente? Crear extranjeros en su propio país es el delirio preferido por toda mente totalitaria. Nosotros y ellos. El otro como extraño, como extranjero. En el fondo, todo hombre es extranjero en el mundo. Maldad, además, porque vulnera la legalidad sin aspirar a cambiarla legalmente.

El problema del Plan Ibarretxe no reside principalmente en su compatibilidad con la unidad de España, aunque digan lo que digan, quedaría, al menos, gravemente amenazada, sino en su carácter anticonstitucional. La única forma legal y leal de intentar llevarlo a cabo sería promoviendo legalmente las reformas del Estatuto y de la Constitución. Pasión inútil. Tontería además, porque se trata de algo absurdo que presupone la posibilidad de identificar quién es vasco y quién no lo es. El de vasco parece ser, como el de manchego o andaluz, uno de esos conceptos de límites imprecisos, porosos e indefinibles. ¿Quiénes son vascos? ¿Los nacidos en las Vascongadas? ¿Quienes poseen algún apellido vasco? ¿Cuántos, uno, tres, diez? ¿Basta, por el contrario, el primero? ¿Los hijos de padres vascos o es suficiente que lo sea uno de los dos? ¿Quienes tienen algún abuelo vasco, dos, tres o los cuatro? ¿O la parte más frondosa de su árbol genealógico? ¿Quienes hablan vascuence? ¿Quienes además lo escriben? ¿Quienes sólo lo entienden? ¿Quienes presentan ciertas cualidades raciales? ¿Cuáles en concreto? ¿Quienes se sienten vascos? ¿Los partidarios del Athletic de Bilbao? ¿O de la Real o del Alavés? ¿Son vascos quienes, cumpliendo alguna de las condiciones anteriores, no han pisado nunca la tierra vascongada? ¿O los que siempre han vivido allí pero sin cumplir ninguna de las demás? ¿O, simplemente, quienes viven allí?

LA respuesta de los nacionalistas vascos, tanto de los terroristas como de los que sólo vulneran el orden constitucional, parece ser de hecho tan clara como inquietante: sólo son vascos ellos, los nacionalistas. Desde luego, es un criterio, sólo que diáfanamente totalitario. La ciudadanía depende de la ideología. Sólo es ciudadano quien se adhiere a la ideología correcta. El que no lo hace es un réprobo, un traidor o un extranjero. Por mi parte, no veo otra forma legal de resolver esta misteriosa controversia sobre la identidad vasca que apelar al buen sentido y desvanecerla: son igualmente ciudadanos y, por lo tanto, tienen los mismos derechos, todos los españoles que residan en el País Vasco. Lo demás es racismo, totalitarismo, barbarie, estupidez o maldad, o una perfecta mezcla armoniosa de las cinco cosas. No faltarán, sin duda, quienes, entre la estupidez y el buen sentido, optarán por el equilibrio y la equidistancia, por el diálogo entre sabios y necios para alcanzar un punto de acuerdo. No conviene ser ni insensato ni sensato, ni bueno ni malo. En el medio está la virtud.

La decisiva cita
Editorial Heraldo de Aragón  1 Noviembre 2003

UN JOVEN delfín nacionalista, el elegido por Jordi Pujol para el relevo, de un lado; un veterano político socialista, de ilustre e ilustrada estirpe catalana, de otro. El duelo entre Artur Mas y Pasqual Maragall reúne los ingredientes necesarios para atraer la atención política del país. Está en juego cómo va a gobernarse Cataluña en los próximos cuatro años, pero, a la vez, unas cuantas cosas más de añadidura. Por ejemplo, el modelo autonómico, pues no en vano Maragall fue uno de los impulsores de la reciente cumbre autonómica socialista en Santillana del Mar. Y puede asimismo verse afectado el liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero de aquí a las elecciones generales de marzo de 2004. Después del doble traspiés de la Comunidad de Madrid deserciones y pérdida ulterior de escaños-, perder o ganar en Cataluña se convierte en una cuestión -en términos políticos- de suma relevancia. Se añade la circunstancia de que todo apunta a que los resultados de las elecciones pueden obligar al partido ganador a pactar con otras formaciones. Independentista de izquierdas, la Esquerra Republicana de Carod-Rovira no abre paso franco a gobernar con CiU. Que, por cierto, ha forzado la ruptura de su pacto con el Partido Popular, cuarta fuerza en discordia, que podría rentabilizar el voto de los descontentos con la competición nacionalista entablada por las tres fuerzas restantes en la precampaña.

Quizás para conjurar ese peligro, Artur Mas ha suavizado notablemente el discurso catalanista que le llevó a proponer que Cataluña compitiera en encuentros deportivos internacionales junto a Andorra. En círculos económicos madrileños comenzó a subrayarse, con clara preocupación, que CiU estaba más cerca del PP en política económica, pero sin duda más lejos que Maragall en su idea de España. Veintitrés años de gobiernos pujolistas y la fuerte personalidad de Maragall, el carismático alcalde de la Barcelona del 92, no han bastado para que los votantes acusen signos visibles de cansancio. Aunque las encuestas, de momento, apuntan ventaja de Maragall, nada está escrito. Sin duda, el PSOE va a echar toda la carne al asador para arropar al candidato. Zapatero se juega en este envite mucho más que Rajoy, que lo afronta con la ventaja lograda en Madrid.

Alumnos no vascos
Rafael Torres El Ideal Gallego 1 Noviembre 2003

Según la consejera de Educación del Gobierno vasco, los escolares que llegan de fuera son “inmigrantes”, ya provengan de Senegal, de Bolivia o de Sanlucar de Barrameda. Así los califica en la orden que regula el acceso a las escuelas vascas de los alumnos que proceden de otros lugares y que se matriculan fuera de plazo, a fin de que se integren con mayor celeridad en los arcanos de la educación de Euskadi, pero para facilitar o estimular esa integración se ofrece a los que elijan entre dos fórmulas: una en que la mitad de las asignaturas se imparten en euskera y otra en que todas las asignaturas se imparten en la lengua vasca. La otra fórmula existente, la de dar todas las asignaturas en castellano, no se les ofrece, seguramente porque es la que preferirían.

En sentido estricto, los niños no nacidos en el País Vasco que llegan con sus padres a Vizcaya, Guipúzcoa o Vitoria y que se escolarizan donde van a residir, son en un primer momento, “inmigrantes”, pero en un segundo momento, una vez establecidos y censados, ya no lo serían, sino ciudadanos de pleno derecho que, sencillamente, han nacido en alguna otra parte. Ahora bien; donde el asunto chirría de veras es en lo de las opciones educativas, pues un chaval recién llegado al País Vasco es improbable que se entere de nada si les explican las cosas en la desconocida, para ellos, lengua de Euskadi. Mejor poquito a poco, ¿no?

En defensa de la Constitución
Cartas al Director ABC 1 Noviembre 2003

Asistimos cada vez más atónitos a los acontecimientos que ocurren en Euskadi. Ahora el lendakari presenta un plan que entre otras cosas ve a los niños que van a estudiar a Euskadi desde otras Autonomías como inmigrantes. Todos estos términos serían sinceramente de risa si no fuera por una cosa: las víctimas. El PNV no se da por enterado, pero en Euskadi hay gente a la que matan, hay gente que vive privada de su libertad por defender la libertad de todos, basada en nuestra Constitución, ésa que quieren hacer trizas el lendakari y los suyos.

Hay que pedir a todos los partidos constitucionalistas: PP, PSOE, UA, UPN, que estén juntos a favor de la Constitución y del Estatuto, que no se separen por muy distintas que sean sus ideas porque estamos hablando de la defensa de la vida y de la libertad y en eso todos somos uno.

Hay que defender la Constitucion, la de todos, la de la concordia, la de la unidad, y posicionarse en contra del nacionalismo vasco mal llamado democrático. El Gobierno central está demostrando su firme posicionamiento a favor de nuestra Carta Magna; espero esa misma clarividencia en el PSOE de los Patxi López, Odón Elorza y compañía, y espero que Zapatero tenga muy claro que la posición de gentes como el actual alcalde de San Sebastián no es la correcta, que el camino correcto es el que encabeza en el PSOE Nicolás Redondo Terreros. Nuestra Constitución ha durado veinticinco años, con todos los intentos que algunos han hecho por romperla ahora que tenemos otro intento de « jaque a la Constitución», defendámosla como lo hemos hecho durante estos venticinco años.        Álvaro Lodares. Madrid

Perplejidad
Robert Zimmerman Otegui/Florida. EE UU Cartas al Director EL Correo 1 Noviembre 2003

Cada vez que visito el País Vasco, tierra de mis antepasados, tengo más motivos para la perplejidad: resulta que el señor Arzalluz se acaba de dar cuenta de que «los vascos estamos en estado de excepción». Pues ya le ha costado. La mitad de los vascos conocieron el estado de excepción con Franco y desde hace un cuarto de siglo no han conocido otra cosa mejor con los nacionalistas en el Gobierno, y usted sin enterarse. ¿Será que ha vivido bien y tranquilo mientras muchos eran perseguidos, insultados, extorsionados y asesinados por pensar distinto? ¿Cómo llama a eso? ¿Estado de excepción o de desesperación? Muchos vascos se apuntarían gustosos al estado de excepción del que se queja a cambio de que les levantaran la restricción de derechos que padecen, empezando por el derecho a la vida. ¿Cómo explica que el País Vasco sea el único lugar de Europa donde se persigue y se mata a la oposición?

Àlava constitucional
Pedro Echevarría Arana/Llodio. Álava Cartas al Director El Correo  1 Noviembre 2003

El pasado jueves, la señora Estíbaliz San Vicente se mostraba escandalizada porque Ramón Rabanera hable «en nombre de todos los alaveses» se atreva a «proponer la ruptura de nuestra comunidad» porque, decía en su carta, «Araba es mayoritariamente nacionalista». Rabanera no propone ninguna ruptura. Sólo se ha referido a la posibilidad de que nos echen a los alaveses con el plan Ibarreche. Plan que, aboliendo el Estatuto que nos unió políticamente por primera vez en la historia a los tres territorios vascos, nos obliga a asumir postulados nacionalistas, como la autodeterminación, que no compartimos.

Y no lo hacemos porque, contra lo que la señora San Vicente dice, Álava no es nacionalista. En las pasadas elecciones forales de mayo hubo 70.946 votantes nacionalistas, incluyendo a IU, y 89.445 constitucionalistas. Rabanera habla, por tanto, en nombre de la mayoría -constitucionalista- del territorio que preside, alavés, vasco y español. Lo que me sorprende es que la señora San Vicente no se escandalice cuando el lehendakari y el nacionalismo hablan siempre en nombre de todo el pueblo vasco pese a que en las últimas autonómicas PNV y EA sumaron 600.000 votos y el PP y el PSE casi lo mismo, 575.000.

Arenas afirma que la decisión de recurrir el Plan Ibarreche se basa en solventes informes jurídicos
Efe - Málaga.- La Razón 1 Noviembre 2003

El vicepresidente segundo del Gobierno, Javier Arenas, dijo hoy que el Ejecutivo ha basado su decisión de presentar un recurso ante el Tribunal Constitucional contra la propuesta de nuevo Estatuto vasco en los informes de los servicios jurídicos del Estado, que son «de la máxima solvencia».

Arenas, que participó en un acto del PP en Sevilla, añadió que «decidiremos tranquilamente el día y la forma» de la interposición del recurso contra la propuesta de nuevo Estatuto, impulsada por el lehendakari, Juan José Ibarreche y confió en contar con el apoyo del PSOE a la respuesta jurídica del Gobierno al proyecto del nacionalismo vasco.

Avanzó que el Gobierno ya ha remitido al PSOE los informes de los servicios jurídicos del Estado sobre el recurso contra la propuesta de Ibarreche, que calificó de «engaño y un fraude» porque no es una «reforma del Estatuto sino para acabar con la Constitución, con el Estatuto y de ruptura de la sociedad vasca». «No vamos a renunciar a ningún instrumento del Estado de Derecho para responder a ese desafío» del Gobierno vasco, apostilló Javier Arenas, quien aseguró que la propuesta nacionalista es en «la forma, el procedimiento y el contenido abiertamente inconstitucional».

Argumentó que ningún gobierno autonómico tiene legitimidad para plantear reformas constitucionales y preguntó a los nacionalistas vascos por qué proponen esos cambios «saltándose las reglas de juego». Insistió en que «vamos a responder abiertamente a todas las resoluciones» que como la propuesta de nuevo Estatuto vasco «son inconstitucionales», y advirtió que no «vamos a caer en la trampa que plantea el nacionalismo vasco», al tiempo que confió en que la sociedad española «sea sensible a la magnitud del reto».

El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de la Presidencia también se refirió al escrito de la Consejería de Educación del Gobierno vasco en la que tilda de «inmigrantes» a los escolares procedentes de otras comunidades autónomas y aseguró que el Ejecutivo responderá, si hiciera falta, en términos jurídicos a esa «aberración». Confió en que el Gobierno vasco dé marcha atrás a esa «aberración» y afirmó que «cualquier niño español que estudie en el País Vasco estudia en su colegio y en su casa».

Preguntado por la carta remitida por el presidente andaluz, Manuel Chaves, al «lendakari» pidiéndole que rectifique la citada resolución, Arenas declaró que le parece bien porque comparte la misma opinión, si bien lo consideró «innecesario porque no tiene eficiencia política ni jurídica». Cuestionado sobre el estado de la cooperación entre España y Francia en materia de terrorismo, destacó que se avanza día a día en la búsqueda de instrumentos para mejorar dicha colaboración.

En relación a la decisión del Gobierno de recurrir las subidas adicionales de las pensiones en algunas autonomías -como la anunciada en Andalucía-, Arenas afirmó que políticamente las pensiones tienen que ser iguales en toda España para no crear agravios entre las regiones y recordó que ha habido algunos pronunciamientos del TC en favor del mantenimiento de la unidad de la caja única de la Seguridad Social.

104 razones para recordar
M. MARÍN ABC 1 Noviembre 2003

El informe jurídico elaborado por la Abogacía del Estado detalla el centenar de pretensiones soberanistas que chocan frontalmente con la Constitución. Este dictamen será la base del recurso que el Gobierno prevé plantear ante el Tribunal intérprete y garante de la Carta Magna

MADRID. El informe técnico elaborado por los Servicios Jurídicos del Estado ha encontrado 104 razones para demostrar que el «Plan Ibarretxe» es inconstitucional «desde su primera letra hasta su última coma», sostienen fuentes de la Abogacía del Estado. El informe, de 50 páginas, argumenta por qué el proyecto secesionista vulnera «abiertamente» los títulos VIII y IX de la Constitución, así como casi 60 artículos de la Carta Magna y la Ley de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA), entre otras leyes orgánicas.

Sin legitimación. El informe desmenuza, uno por uno, cada artículo del «Plan Ibarretxe» que merece un reproche de inconstitucionalidad y concluye que «el Gobierno vasco, en el uso de las facultades que aparentemente le confiere el artículo 46 del Estatuto del País Vasco, aprueba una «Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi». Sin embargo -añade el dictamen-, la propuesta presentada excede abiertamente de la figura jurídica en que pretende encuadrarse, suponiendo un intento de abierta ruptura de la Constitución para el que el Gobierno vasco carece en absoluto de legitimación».

«Burdo fraude de ley». Para la Abogacía, el acuerdo es «una vulneración flagrante de los principios de la Constitución» y «un burdo fraude de ley» por pretender «conseguir por medio de un procedimiento aparentemente previsto en nuestro ordenamiento jurídico un resultado prohibido expresamente; y con la agravante de que se ataca lo que constituye la base de nuestro ordenamiento y los valores y principios democráticos de respeto a la convivencia, el pluralismo y a la igualdad sin discriminación».

«Finalidad de confundir». «El sistema utilizado por el Gobierno vasco tiene una clara finalidad. Confundir -señala el informe-. Iniciar un proceso que bajo la apariencia de legalidad genera la confianza de que se está tramitando un proyecto permitido por la Constitución y a través de un procedimiento sujeto a la legalidad. Ni una cosa ni otra son ciertas».

«Voluntad deliberada». El dictamen de la Abogacía del Estado recuerda que los poderes públicos, tanto las instituciones centrales como las Comunidades autónomas, «habrán podido dictar leyes, disposiciones o actos inconstitucionales. Pero, con contadísimas excepciones, estas inconstitucionalidades han sido fruto del error, del apresuramiento o de la negligencia. Nunca de la voluntad deliberada de quebrantar la Ley suprema». Por eso, el Abogado del Estado incide en que, en este caso, el Gobierno vasco no actúa por «inadvertencia o error, sino con la voluntad deliberada de hacer caso omiso de la Constitución, si es que no de violarla».

Soberanía y territorio. Son 104 las «vulneraciones concretas de la Constitución» que relata el informe. El primero de ellos rechaza el derecho de autodeterminación porque «vulnera el artículo 1.2 de la Carta Magna, que reconoce la soberanía del pueblo español, con las consecuencias que de ello se derivan». Además, el plan Ibarretxe vulnera el artículo 143 «al sobrepasar los límites del territorio español».

Nacionalidad vasca y «diáspora». Vulnera el 149.1 «en cuanto regula una condición básica para el ejercicio de los derechos y deberes». Frente a la pretensión de que las «instituciones vascas» formalicen convenios internacionales o la especial relación con Navarra, el Estado antepone el propio Título VIII de la Carta Magna, el mismo que prohíbe un «régimen de Libre Asociación».

Tribunal de Conflictos Euskadi-Estado, Consejo Judicial Vasco y Fiscal general propio. Vulneran abiertamente el Título IX, la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional y la Ley del Poder Judicial.

Autonomía legislativa en materia de nacionalidad, defensa, comercio, sistema financiero y monetario, relaciones internacionales, legislación penal y penitenciaria, mercantil, régimen electoral, educación, deporte, sanidad, seguridad, protección social, relaciones con la UE, Competencia o Tribunal de Cuentas. Frente a todo ello, el Estado opone hasta cincuenta artículos concretos de la Carta.

LOS PARTIDOS HACEN CAMPAÑA CON LA MEDIDA
Admitido el conflicto de competencia del Gobierno contra las "embajadas" catalanas
El Tribunal Constitucional ha admitido a trámite el conflicto positivo de competencia, promovido por el Gobierno central, sobre determinados preceptos del decreto de la Generalitat de Cataluña que regula sus oficinas en el exterior. En plena campaña, Artur Mas ya ha dicho que no sólo no cerrará las dos "embajadas" ya abiertas sino que abrirá nuevas. El PSC ha pedido que aparque cualquier polémica hasta después del 16-N.
EFE Libertad Digital  1 Noviembre 2003

El Boletín Oficial del Estado publica este sábado la admisión a trámite del conflicto positivo de competencia del Ejecutivo central frente al Gobierno de la Generalitat en relación con los artículos 3.1.c y 5.3 del decreto de la administración autonómica de 10 de junio de 2003 sobre regulación de las oficinas de la Generalitat en el exterior.

La publicación en el BOE hace constar que el Gobierno central ha invocado el artículo 161.2 de la Constitución, "lo que produce la suspensión de la vigencia y aplicación de los preceptos impugnados, desde la fecha de interposición del conflicto", el 25 de septiembre de 2003.

La decisión llegado en medio de la campaña electoral para las elecciones a la Generalitat del próximo 16 de noviembre. Los partidos no han tardado en incluir esta medida en su campaña: el candidato de CiU ha explicado que, si gana las elecciones, no cerrará las oficinas exteriores de orientación de la inmigración porque utilizará "otros caminos" en caso de que el Tribunal Constitucional suspenda alguno de los artículos del decreto que las regula.

"Espero y deseo que el Constitucional no suspenda estas oficinas porque nos obligaría a hacer lo mismo por otros caminos", ha comentado Mas, quien ha dicho que "no las podremos cerrar porque éste es un tema de país y demasiado importante" para que la Generalitat quede al margen. En este sentido, ha llegado a afirmar que si gana las elecciones y es presidente de la Generalitat abrirá durante la próxima legislatura entre 10 y 15 oficinas de orientación y selección de la inmigración en los países de origen de la inmigración extranjera que llega a Cataluña.

Actualmente, la Generalitat tiene ya dos oficinas de este tipo abiertas en Polonia y Marruecos, esta última con rango de delegación exterior de la Generalitat, y aspira a abrir una tercera en Colombia. La oficina de Casablanca provocó un enfrentamiento entre la Generalitat y el Gobierno hace medio año porque la administración central la veía como una injerencia a sus competencias exclusivas sobre relaciones exteriores.

El PSC ha pedido al "gobierno en funciones" de Jordi Pujol que "calle y espere" hasta que se celebren las elecciones del 16 de noviembre para intentar "reconducir" la situación de las oficinas de la Generalitat en el exterior "con calma y tranquilidad", una vez elegido el nuevo gobierno.

Nuevo varapalo a Ibarreche, ahora del Círculo de Empresarios
El Gobierno de Vitoria destina 182 millones a partidas de competencias no transferidas
«Como sigue pesando la persecución sobre los empresarios y una parte muy importante de la ciudadanía vasca, lo más lógico sería propiciar con carácter prioritario la recuperación de los derechos más elementales». Así respondió ayer el Círculo de Empresarios Vascos al Plan Ibarreche.
Redacción - Bilbao / Vitoria.- La Razón 1 Noviembre 2003

El presidente del Círculo de Empresarios Vascos (CEV), Alejandro Echevarría, aseguró ayer que la reforma estatutaria propuesta por el «lendakari» Ibarreche es susceptible de «ahondar la actual división social y el presente enfrentamiento institucional», y «de generar una incertidumbre y una inestabilidad política que son perjudiciales para la actividad económica».

En declaraciones a Efe, Echevarría, que precisó que respeta «la legitimidad democrática del lendakari para la presentación de planteamientos políticos que se desarrollen conforme a la ley», recalcó que «los empresarios siempre estaremos a favor de nuestro ordenamiento jurídico y del cumplimiento de la ley». «Como en el País Vasco sigue pesando una situación de persecución y amenaza sobre los empresarios y sobre una parte muy importante de la ciudadanía vasca, lo más lógico sería pro- piciar con carácter prioritario la recuperación de los derechos más elementales», recalcó.

Echevarría indicó asimismo que «cualquier proyecto político debe de estar primordialmente encaminado a la creación de un clima mínimo de convivencia, respeto mutuo y diálogo entre los propios vascos, lo cual implica también una cierta pedagogía que logre erradicar determinados comportamientos políticos de exclusión e intolerancia, cuyos efectos son nocivos para el conjunto de la sociedad vasca». «Desde el Círculo de Empresarios Vascos siempre hemos señalado la necesidad de que exista un alto nivel de diálogo y entendimiento entre las instituciones del Estado y las Autonomías, superando enconos, desconfianzas recíprocas y planteamientos unilaterales que no hacen sino dividir a la sociedad vasca», aseveró.

Echevarría calificó de «altamente positiva la aplicación y utilización» del autogobierno, el Estatuto de Gernica y el Concierto Económico, «por lo que sería absurdo ignorar y desaprovechar lo logrado hasta ahora en los ámbitos políticos, sociales y económicos».

Por otra parte, la «vicelendakari» y consejera de Hacienda y Administración Pública, Idoia Zenarruzabeitia, presentó y registró ayer en el Parlamento vasco el Proyecto de Presupuestos Generales del País Vasco para 2004, que ascienden a un total de 7.135,2 millones de euros, i ncluidas las Sociedades, Entes y Organismos Públicos. De ellos, 182,4 millones se destinarán para hacer frente a la incidencia económica de la falta de desarrollo del Estatuto ¬competencias no transferidas¬, lo que supone un 8,84 por ciento más que el gasto destinado a estos mismos conceptos en 2003, informa Ep.

CALIFICÓ DE INMIGRANTES A LOS ALUMNOS NO VASCOS
PSE y PP presentan mociones de censura contra la consejera de Educación del País Vasco
Según ha anunciado el socialista Rodolfo Ares, el PSE-EE ha presentado en el Parlamento Vasco una moción de censura contra la consejera de Educación del Gobierno Vasco, Anjeles Iztueta (EA), tras la polémica suscitada en torno a la calificación como "inmigrantes" a alumnos procedentes de otras comunidades autónomas.
EFE Libertad Digital  1 Noviembre 2003

El portavoz socialista en la Cámara de Vitoria, Rodolfo Ares, y la responsable del área de Educación de este grupo, Isabel Celaá, dieron a conocer esta decisión al considerar que la consejera está "absolutamente inhabilitada" para seguir al frente del Departamento. En la iniciativa, el PSE-EE sostiene que la consejera de Educación "no es capaz de cumplir con el cometido y las funciones encomendadas a su cargo".

Los socialistas consideran que han "colmado el vaso" las instrucciones enviadas por Educación a los centros escolares que conciben como "inmigrantes" a los alumnos procedentes de otras comunidades autónomas y aconsejan su matriculación en los modelos educativos B (bilingüe castellano-euskera) y D (íntegramente en euskera) cuando se matriculan fuera de plazo. La moción de censura recuerda que la Constitución española reconoce como un derecho fundamental "la igualdad de los españoles ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social".

Añade que el derecho a la educación es "un derecho fundamental, cuyo objeto es el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales", y que los poderes públicos deben garantizarlo, "garantizando la efectividad del mismo". El PSE-EE considera en su moción que la consejera vasca de Educación desarrolla una política educativa "que en vez de garantizar la convivencia, la pluralidad, el progreso de los ciudadanos que viven en este país, ahonda en la fractura social del mismo".

Por su parte, el presidente del PP del País Vasco, Carlos Iturgaiz, ha anunciado también este viernes que su grupo en la Cámara Vasca ha presentado otra moción de censura contra la consejera de Educación, Anjeles Iztueta. El líder de los "populares" vascos explicó, en declaraciones a EFE TV, que "Iztueta lo que está haciendo es llevar adelante en Educación el Plan Ibarretxe, que lo que hace es excluir y hacer la vida imposible a los no nacionalistas con tintes, además, racistas y xenófobos".

Iturgaiz agregó que, por este motivo, "la señora Iztueta se ha ganado a pulso la presentación de esta moción en el Parlamento Vasco, por parte del PP". El dirigente "popular" expresó, por último, su satisfacción por compartir esta iniciativa con el PSE porque, dijo "afianzamos las posiciones constitucionalistas al presentar estas mociones de censura".

«El español apenas se lava y se muda una vez al año»
LA RAZÓN extracta algunos de los escritos del fundador del PNV, Sabino Arana, cuya ideología comparte con entusiasmo el nacionalismo en la actualidad En ellos, se asegura que el «maketo», al que «odia», es adúltero, parasitario, vil y despreciable
Los escritos del fundador del PNV, Sabino Arana, no permiten la mínima sombra de duda sobre su racismo. Así, en ellos se destaca que «nosotros odiamos a España con toda nuestra alma, mientras tenga oprimida a nuestra Patria con las cadenas de esta vitanda esclavitud.». No termina ahí, sino, que en otro de sus textos, el fundador del partido que lidera Javier Arzallus asegura que «el bizkaino no vale para servir, ha nacido para ser señor; el español no ha nacido más que para ser vasallo y siervo». Arana asegura en sus escritos que el español es «adúltero», «vil», despreciable», «apenas se lava», «prefiere vivir a cuenta del prójimo antes que trabajar» y es «avaro aun para sus hermanos». Todo un decálogo para Arzallus.
Redacción - Madrid.- La Razón 1 Noviembre 2003

El actual líder del Partido Nacionalista Vasco, Javier Arzallus, mantiene dignamente el testigo ideológico del fundador de su partido, Sabino Arana. Así, su última iniciativa de tintes xenófobos, el tachar de «inmigrantes» a todos los españoles que quieran estudiar en el País Vasco, se suma a numerosos «deslices» en los que se ha podido apreciar el auténtico talante del continuador de Arana.

En la memoria de todos queda la antológica frase de Arzallus: «Prefiero un negro que hable euskera a un blanco que lo ignore».

Por desgracia, el líder peneuvista continúo paseando su rancio talante democrático al afirmar, durante la celebración de un día de la patria vasca (Alberri Eguna) que «si no hubiera sido por la inmigración habríamos podido hacer un referéndum de autodeterminación y ganarlo tranquilamente».

Por supuesto, también queda para la posteridad la mítica frase del jefe de filas del PNV sobre el Rh negativo: «La cuestión del Rh negativo confirma que éste es un pueblo antiguo, con raíces propias identificables desde la Prehistoria, y por ello mismo, con derecho a decidir sobre su destino». Arzallus ha insistido a lo largo de su mandato en reclamar la independencia del pueblo vasco basandose en el tipo de sangre, pero posteriormente saltó la sorpresa al desvelar, el propio portavoz del partido en el Congreso, Iñaqui Anasagasti, que su líder no tenía el tipo «Rh negativo».

Suma y sigue. Arzallus no oculta su xenofobia y asegura, con desprecio, que «los inmigrantes que no quieran tener la nacionalidad vasca, serán tratados como los alemanes en Palma de Mallorca». El peneuvista se supera al afirmar que «tenemos muchos inmigrantes que llegaron con el régimen de Franco. ¿Es alemán un turco que haya vivido varias décadas en Alemania? ¿Quiere serlo? No todos los que viven con nosotros quieren ser vascos».

Igual que ataca a todos aquellos que no cumplan sus requisitos para ser un auténtico vasco, Arzallus ha corrido a defender a la banda ETA al afirmar que «No es buena la derrota de ETA, no es bueno para el nacionalismo», que «ETA no es la banda de El Tempranillo, sino que nació por una razón política en tiempos de Franco y por culpa de Franco. Ésa es la única verdad y no otra» y al asegurar que «yo no le pediré a ETA que se disuelva mientras quede un solo preso en las cárceles». En numerosas ocasiones, este periódico ha publicado las frases más representativas de la ideología del fundador del PNV, Sabino Arana. En sus escritos, se pone de manifiesto el carácter racista, sectario y xenófobo que rige al actual nacionalismo vasco. A continuación extractamos algunas de sus frases, entre ellas, las que pueden ser calificadas de racistas, xenófobas, antidemócratas, nacionalistas, integristas, machistas, o apologetas del terrorismo

Arana racista
«La fisonomía del bizkaíno es inteligente y noble; la del español, inexpresiva y adusta. El bizkaíno es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe. El bizkaíno es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos (...) El bizkaíno es laborioso (ved labradas sus montañas hasta la cumbre); el español, perezoso y vago (contemplad sus inmensas llanuras desprovistas en absoluto de vegetación). El bizkaíno es emprendedor (...) ; el español nada emprende, a nada se atreve, para nada vale. El bizkaíno no vale para servir, ha nacido para ser señor; el español no ha nacido más que para ser vasallo y siervo (...) El bizkaíno es caritativo aun para sus enemigos (...); el español es avaro aun para sus hermanos (...) El bizkaíno es digno, a veces con exceso, y si cae en la indigencia, es capaz de dejarse morir de hambre antes de pedir limosna (...); el español es bajo hasta el colmo, y aunque se encuentre sano, prefiere vivir a cuenta del prójimo antes que trabajar (...) El aseo del bizkaíno es proverbial (...); el español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año. (...) El bizkaíno es amante de su familia y su hogar (...); entre los españoles, el adulterio es frecuente (...) Por último, según la estadística, el noventa y cinco por ciento de los crímenes que se perpetran en Bizkaya se deben a mano española, y de cuatro de los cinco restantes son autores bizkaínos españolizados».

«¿Qué es, pues, lo que respecto de la pureza de raza se contiene en el programa nacionalista? Los extranjeros podrían establecerse en Bizkaya bajo la tutela de sus respectivos cónsules; pero no podrían naturalizarse en la misma».

«La ciudadanía bizkaina pertenecerá por derecho natural y tradicional a las familias originarias de Bizkaya, y en general a las de raza euskeriana».

Arana y los «maketos»
«Vuestra raza, singular por sus bellas cualidades, pero más singular aún por no tener ningún punto de contacto o fraternidad ni con la raza española, ni con la francesa, que son sus vecinas, ni con raza alguna del mundo, era la que constituía a vuestra Patria Bizkaya; y vosotros, sin pizca de dignidad y sin respeto a vuestros padres, habéis mezclado vuestra sangre con la española o maketa, os habéis hermanado y confundido con la raza más vil y despreciable de Europa, y estáis procurando que esta raza envilecida sustituya a la vuestra en el territorio de vuestra Patria».

Arana integrista
«El bizkaíno que vive en las montañas, que es el verdadero bizkaíno, es por carácter natural religioso. El español que habita lejos de las poblaciones no sabe de religión o es impío o es fanático como los bandidos andaluces que usan el escapulario».
«Nosotros odiamos a E
spaña con toda nuestra alma, mientras tenga oprimida a nuestra Patria con las cadenas de esta vitanda esclavitud. Los euskerianos nacionalistas aborrecen a España, porque ha pisoteado sus leyes patrias (...) [España] está corrompiéndole la sangre, que es la raza, y va a arrancarle la lengua, que es el Euzkera».

Arana apologeta
«Les aterra el oír que a los maestros maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas ¿Ah la gente amiga de la Paz!».

Arana y el lenguaje
«Tanto están obligados los bizkaínos a hablar su lengua nacional, como a no enseñarla a los maketos o españoles. No el hablar éste o el otro idioma, sino la diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contacto de los españoles y evitar el cruzamiento de las dos razas. Si nuestros invasores aprendieran el Euzkera, tendríamos que abandonar éste, archivando cuidadosamente su gramática y su diccionario, y dedicarnos a hablar el ruso, el noruego o cualquier otro idioma desconocido para ellos, mientras estuviésemos sujetos a su dominio».
«Para nosotros sería la ruina el que los maketos-residentes en nuestro territorio hablasen euskera. Porque la pureza de raza es como la lengua».

«Oíd hablar a un bizkaíno y escucharéis la más eufónica, moral y culta de las lenguas, oídle a un español y si sólo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos»

Arana reaccionario
«Si hubieran estudiado una miaja de Geografía política y hubiesen tenido al estudiarla una pizca de sentido común, sabrían que al norte de Marruecos hay un pueblo cuyos bailes peculiares son indecentes hasta la fetidez, y que al norte de este segundo pueblo hay otro cuyas danzas nacionales son honestas y decorosas hasta la perfección; y entonces no les chocaría que el alcalde de un pueblo euskeriano prohibiese el bailar al uso maketo, como es el hacerlo abrazado asquerosamente a la pareja, para restaurar en su lugar el baile nacional de Euskeria».

La demanda del español crece en Reino Unido por el turismo y el efecto Beckham
El Cervantes alcanzará este curso los 11.000 alumnos, el doble que en 1999
El idioma español comienza a invadir al, hasta ahora, inexpugnable Reino Unido. Las dos sedes del Cervantes en Londres y Manchester acabarán este curso casi con once mil alumnos, el doble que en 1999-2000. Mientras, más de 500.000 alumnos eligen aprender español en secundaria, donde desbanca ya al francés, que sigue siendo la lengua más estudiada en primaria, donde «el efecto Beckham» amenaza con darle la vuelta a las cifras. En enseñanza de adultos, gana el español, que tiene la misma demanda que el francés en la universidad. 
J. C. R. - Madrid.- La Razón 1 Noviembre 2003

El español se abre hueco en un territorio históricamente inexpunable: Reino Unido. El director del Instituto Cervantes de Londres, Salvador Estébanez, lo afirma con culta claridad: «El momento que está viviendo el idioma español en Inglaterra no tiene precedentes. Habría que remontarse al siglo XVII con Cervantes, que fue traducido casi inmediatamente». Aunque, advierte: «No hay que caer en triunfalismos porque el punto de arranque es bajísimo». Los números cantan por sí mismo. En el curso 1999-2000, las dos sedes inglesas del Cervantes, Londres y Manchester, recibierno a 5.200 alumnos. Cuatro años después, en 2002-2003 acogieron a 10.000. Para éste año académico ¬la mayoría son cursos cortos, de cuatro meses de duración como máximo¬ se esperan casi once mil matrículas. «Con el crecimiento de este año ¬señala, Estébanez¬, en torno a un ocho por ciento, llegaremos ya a los límites de nuestras posibilidades de espacio».

Enseñanza oficial
Pero no es tan sólo el Cervantes. No hace ni una década, el español estaba muy por detrás del francés y del alemán en su elección como segundo idioma. Ahora, las estadísticas indican que el español ya supera al francés como segunda lengua entre los estudiantes de secundaria, donde el aprendizaje de un segundo idioma ha pasado de ser obligatorio a optativo. En 2002, más de 500.000 alumnos eligieron en las escuelas del Reino Unido.

En la universidad, francés y español ya están prácticamente con la misma demanda, mientras que el alemán ha perdido terreno. Pero el españo vive entre dos picos. En enseñanza de adultos ¬la mayoría de los alumnos del Cervantes lo son¬ es la lengua más estudiada. En la escuela primaria, aún cabalga por muy por detrás de francés y muy cerca del alemán. «Aquí es donde está nuestro reto», anuncia el director del Cervantes en Londres. Y aquí es donde David Beckham entra en juego. El Gobierno británico usa la figura del jugador del Real Madrid para fomentar el aprendizaje de un segundo idioma (francés, alemán o español) en la enseñanza primaria, entre niños de 9 a 12 años: el lema es «Conjuga como Beckham». Y como Beckham lo que ahora trata de aprender a conjugar son los versos transitivos en español... «Sin duda va a tener un impacto a medio plazo. Evidentemente su atracción entre los jóvenes resulta muy potente», estima Estébanez.

El director del Cervantes londinense, con su sede en 102 Eaton Square, explica, no obstante, que la explosión del interés por aprender español en Reino Unido viene marcado por el «destino turístico» que representa España. Aunque mucho más allá del tópico. «Nuestros alumnos ¬explica Estébanez¬ dan cuatro razones fundamentalmente por las cuales quieren aprender español. Primero, por el destino turístico que representa España, pero en un sentido amplio de la palabra. No sólo playas, sino que algunos viajan a España una vez al mes o piensa, más adelante, irse a vivir a España. Segundo, porque necesitan el español como herramienta de trabajo. Tercero, por lealtad a familiares o parientes españoles. Cuarto, por atracción cultural, aunque son los menos». Por eso añade: «Esperemos que este cambio sustancial respecto a la lengua venga acompañado también de un aumento del consumo e interés por la cultura española, ya sea cine, música o literatura». De momento, el profesor de español se ha convertido en la tercera demanda de profesionales españoles en el Reino Unido, junto a las enfermeras y médicos que emigran masivamente al Reino Unido.

Pagan, pagan los ciudadanos
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 1 Noviembre 2003

Imposible cuantificar el número de automóviles que pagan los contribuyentes en las Administraciones central, autonómica y municipal. Cualquier jefecillo, funcionario de tercera fila, dispone ya de un coche, generalmente con conductor, cuyos gastos corren a cuenta de los impuestos que pagamos todos. Lo que caracteriza al Estado de las Autonomías es que nos cuesta un ojo de la cara.

Un reciente informe de La Razón ha erizado el vello del ciudadano medio. En los últimos diez años, entre la Administración Autonómica y la municipal, el número de funcionarios se ha elevado en 800.000, mientras apenas ha descendido en la Administración Central. El ciudadano medio paga y paga y vuelve a pagar. Paga los sueldos, paga la seguridad social, paga las oficinas, paga el teléfono, paga la calefacción, paga la luz, paga el aire acondicionado, paga la limpieza, paga el mantenimiento, paga las reparaciones, paga el gasto de los jefes, paga los palacios rehabilitados, paga la suntuosidad, paga los viajes, paga los banquetes, paga las recepciones, paga a los asesores, paga a los colaboradores, paga internet, paga el mobiliario, paga y paga sin cesar, porque los políticos son insaciables y contratan personal auxiliar a diestro y siniestro, colocan a parientes y amiguetes, no reparan en el coste de los nuevos edificios ni en el derroche al que se han entregado en todos los órdenes.
Y el ciudadano medio, el empresario autónomo, el trabajador por cuenta ajena, el que vive de su sueldo, paga a través de un sistema de impuestos confiscatorio, y lo paga todo, además de las irregularidades, los chanchullos, las comisiones y las corrupciones. Las cifras publicadas sobre la crecida del gasto en las Comunidades Autónomas produce un estremecimiento difícil de contener. Estamos en la frontera del desenfreno porque lo que no se paga con los impuestos, pero se gasta, viene a acrecentar una deuda autonómica y municipal que esteriliza el esfuerzo de la Administración Central para reducir a cero la deuda nacional y el déficit.

¿Y todo ello en beneficio del ciudadano? Pues no. En la mayor parte de los casos, el funcionario innecesario, para justificar su puesto de trabajo, se inventa nueva burocracia y renovadas trabas que hostilizan al contribuyente. La verdad es que la desmesura en el gasto sólo beneficia a una clase política que, con las debidas excepciones, es cada vez más deleznable, más corrupta, más altanera y despreciativa. La ciudadanía, en fin, está ya en la frontera del hartazgo.
Recortes de Prensa   Página Inicial