AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 10  Noviembre 2003
EL RETO DEL 161.2
Jorge TRIAS SAGNIER ABC 10 Noviembre 2003

El nacionalismo basura
Iñaki Ezkerra La Razón 10 Noviembre 2003

Només en català
EDITORIAL Libertad Digital 10 Noviembre 2003

DESPUÉS DE ARZALLUZ
Editorial ABC 10 Noviembre 2003

En pelota vasca
Andrés Montero La Razón 10 Noviembre 2003

Bono olvidó su moderación destructiva
Lorenzo Contreras Estrella Digital 10 Noviembre 2003

¿Es Maragall el mal menor
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  10 Noviembre 2003

Ni pronóstico, ni Gobierno previsible
Carlos Dávila La Razón 10 Noviembre 2003

PARADOJAS CATALANAS
Jaime CAMPMANY ABC 10 Noviembre 2003

Soberanía vasca
Pablo Mosquera La Voz 10 Noviembre 2003

Todos los partidos catalanes excluyen el castellano en sus páginas electorales en Internet
Libertad Digital  10 Noviembre 2003

Alemania, Francia y Portugal ofrecen apoyo a España contra el Plan Ibarretxe
J. PAGOLA ABC 10 Noviembre 2003

Agustín Díaz de Mera: «El PNV y ETA se odian tanto como se necesitan y se utilizan a conveniencia»
DOLORES MARTÍNEZ, PABLO MUÑOZ ABC 10 Noviembre 2003

Cultura ha denegado dos años seguidos subvenciones a una película sobre víctimas de ETA
Redacción - Madrid.- La Razón 10 Noviembre 2003
 

EL RETO DEL 161.2
Por Jorge TRIAS SAGNIER ABC 10 Noviembre 2003

ANTE un problema tan gratuito como el que ha planteado el Gobierno autónomo vasco con su Plan secesionista no cabe otra solución que aplicar el sentido común tanto jurídico como político. Para los «equidistantes» el sentido común consistiría en cerrar los ojos, mirar para otro lado y hacer ver como si nada pasara, a lo sumo, si los equidistantes son hombres del Derecho, enzarzarse en juegos de palabras para esquivar cualquier tipo de pronunciamiento. Son los leguleyos que opinan, creyendo como el ladrón que todos son de su condición, que el Estado de Derecho se transforma en Estado leguleyo si entra a dilucidar cuestiones que, según ellos, son superiores al peso que los Tribunales pueden soportar; como si los Tribunales pudiesen rechazar de plano la tramitación de determinadas cuestiones, o como si actuando de ese modo, inquisitorial y selectivo, sólo otorgando justicia cuando les pluguiese, fuesen a ganar más prestigio. Esta forma de argumentar me parece inmoral, pues si consideramos que lo mejor es que las leyes no se apliquen, ¿cómo vamos a pretender que se crea en el Estado constitucional y democrático que tenemos?

El asunto, en cambio, parece bastante simple desde la óptica del sentido común: el Gobierno autónomo vasco reunido en consejo aprueba un texto, el denominado Plan Ibarretxe, que, a continuación, en procesión y con toda solemnidad -ellas de largo, ellos de oscuro- se dirigen a entregar al presidente del Parlamento vasco, quien lo recibe y distribuye para su discusión en esa sede. ¿Qué es, pues, ese Plan? ¿Un conjunto de recetas? ¿Manifestaciones de deseos? ¿Un borrador? ¿Lo puede despachar el Gobierno de la Nación mirando hacia otro lado o diciendo que es una «monstruosidad»? No nos andemos con historias, aunque sea sólo por los casi mil muertos, las familias de éstos y por todos aquéllos que sufren a causa de la falta de libertad que allí se padece. El tal Plan no es otra cosa que un acuerdo solemne del Gobierno autónomo que, evidentemente, como todo acuerdo, disposición, resolución o como carajo se le quiera llamar para despistar fraudulentamente al personal, es susceptible de impugnación ante el Tribunal Constitucional con el efecto inmediato de la suspensión del acuerdo y, en este caso, del debate en el Parlamento autónomo, al menos durante los cinco meses que dure la suspensión, hasta que el Tribunal la ratifique o la levante. Eso es lo que dice el artículo 161.2 de la Constitución y lo que anunció el ministro de Justicia, José María Michavila, que iba a hacer, por cierto, con muy buen criterio, el Gobierno de España.

Podemos discutirlo todo, incluso el modelo de Estado como propone Ibarretxe o el modelo constitucional como hace Maragall, pero si lo que se pretende es echarle un pulso al Estado constitucional y democrático, que es lo que lleva haciendo desde hace veinticinco años el nacionalismo vasco, habrá algún momento que deberá frenársele, a no ser que queramos disolvernos en un mar de catástrofe. Y precisamente para evitar estas catástrofes que pueden provocar unos alucinados se colocó el 161.2 en la Constitución.

El nacionalismo basura
Iñaki Ezkerra La Razón 10 Noviembre 2003

Llamamos comida-basura a un picadillo mixto que admite desde restos de carne auténtica hasta vísceras y nervios que no comeríamos jamás por separado y presentados como tales. Llamamos contrato-basura a un papel de vigencia precaria y efímera que compromete lo mínimo a la empresa que lo firma y le exime de las responsabilidades legales que comportaría un contrato normal. Llamamos tele-basura a un espacio televisivo oportunista, de mero consumo y total ausencia de contenido ético.

¿A qué podríamos llamar nacionalismo-basura desde el punto de vista de la sociología política y cultural una vez contemplados estos antecedentes? Llamaríamos nacionalisimo-basura a un fenómeno que tomara aspecto de todos ellos precisamente, a aquél que no es verdadero nacionalismo sino que se te parece y puede cumplir en un momento dado sus funciones como cumple la función digestiva la hamburguesa más grasienta, la función jurídicolaboral el contrato leonino de una empresa que se nutre de recién licenciados o la función ideológica y hasta moralizante la televisión rosa-amarilla que se pretende izquierdista para disimular su naturaleza morbosa.

Llamo nacionalismo-basura, en fin, al que no se profesa por convicción ni por herencia sino como artimaña, asumiendo el estilo, las metas, los lugares comunes y los valores ¬o parte de éstos¬ del nacionalismo auténtico para lograr ciertos objetivos como derrotar a CiU (caso Maragall y caso Piqué) o vengarse del PP asumiendo las críticas, los reproches y los tópicos de los nacionalismos vasco, catalán y gallego. Sería el caso del PSOE teledirigido por Felipe, de sus voceros mediáticos (Gabilondo, Gemma Merga...) o de gentes de la vida pública y diversas procedencias que coinciden en esa estrategia por intereses distintos y tan inconfesables corno evidentes. Maria Antonia Iglesias, Herrero de Miñón, Pérez-Royo, Llamazares, Madrazo...

El nacionalismo-basura se distingue del nacionalismo original en que el consumidor no asume que es nacionalista. Recibe el Premio Sabino Arana o defiende el Plan Ibarretxe pero sin asumir los contenidos de uno y otro. Como la comida-basura, el nacionalismo-basura admite, en la hamburguesa que devora, unos ingredientes ¬nervios esencialistas, vísceras etnicistas, heces nazis¬ que no admitirla en la mesa de modo aislado. Como el contrato-basura, el nacionalisnio-basura no asume la gravedad ni las consecuencias del nacionalismo de Arzalluz, no acepta que se le pida cuentas. Como la tele-basura, el nacionalismo-basura posee un aspecto consumista, voraz e inmoral. Y, como en todos esos casos, posee el cinismo y la pachorra de quien sabe que traga una guarrada pero le da igual «mientras llene».

Només en català
EDITORIAL Libertad Digital 10 Noviembre 2003

A menos de una semana de las elecciones catalanas, todas las combinaciones permanecen abiertas, y según las últimas encuestas, tan sólo un puñado de votos decidirá el nuevo gobierno catalán, quizá el primero en 25 años sin CiU en el Palau de la Generalitat. Aunque, salvo sorpresas de última hora –como un trasvase de votos desde CiU y el PSC hacia el PPC, o que el PPC consiguiera sumar una buena parte del todavía alto porcentaje de indecisos, para convertirse en la tercera fuerza política catalana–, parece que las posibilidades se reducen a dos: un gobierno de coalición entre CiU y los independentistas de ERC, o bien una reedición del "pacte de progrès" balear con el PSC, ERC e IU-IC.

Pero, en cualquier caso, el árbitro del futuro gobierno será Carod Rovira, el líder de ERC, quien pondrá un alto precio a sus escaños. Y no es necesario recalcar que buena parte de ese precio será una ulterior radicalización del discurso y de las políticas nacionalistas. Aunque hay que advertir que esa perspectiva no sería precisamente un obstáculo para Mas o para Maragall, quienes, cada uno a su manera, compiten en despropósitos incompatibles con la legalidad vigente para asumir la herencia de un cuarto de siglo de pujolismo en la Administración, en la educación y en la cultura, donde el nacionalismo se ha convertido en una suerte de "pensamiento único" expresado en la lengua, también única, de la "normalización lingüística.

Tanto es así, que, por ejemplo, para un internauta castellanoparlante, es imposible consultar en su lengua materna –que es la lengua oficial de España, no hay que olvidarlo, así como también la lengua materna de más de la mitad de los catalanes– los programas con los que concurren a las elecciones del próximo domingo las principales fuerzas políticas catalanas. Un claro síntoma de que, después de 25 años de adoctrinamiento nacionalista, so capa de "inmersión lingüística", el castellano es hoy una lengua proscrita tanto en la Administración catalana como en la política o en los colegios públicos, al igual que lo fue el catalán durante el franquismo. Tanto es así que en no pocas áreas de Cataluña, digan lo que digan los intelectuales orgánicos del catalanismo victimista –de CiU, del PSC o de Esquerra–, hablar castellano puede ser considerado una muestra de arrogancia o de mal gusto.

Puede entenderse –pero, de ningún modo, justificarse– que CiU y ERC, los dos partidos de confesión nacionalista, que se sirven del falso victimismo en torno a la lengua catalana como palanca para la construcción de un utópico Estat Català, quieran excluir el idioma español de su propaganda electoral en la red. Lo que ya no se entiende ni se justifica es que ni el PSC, ni IU-Iniciativa, versiones catalanas de partidos de implantación nacional, tampoco quieran que sus electores –en su inmensa mayoría castellanoparlantes– puedan consultar los programas en la lengua oficial de España.

Pero lo ya verdaderamente alarmante es que el PPC, la versión catalana del único partido español que tiene las ideas claras acerca del modelo de Estado, tampoco tenga disponible una versión en castellano de su web electoral. Probablemente, una de las muestras más llamativas de la herencia política y cultural de 25 de pujolismo es que ni siquiera la derecha nacional se atreve a prescindir del corsé de "corrección política" que ha impuesto el nacionalismo catalán. Y lo grave es que el PP ya ni siquiera sueñe en recuperar el discurso de Vidal Quadras –cuya cabeza política pidió Pujol como peaje para la investidura del primer gobierno de Aznar– o en atraer el voto no nacionalista que, hasta ahora, había capitalizado un PSC ya en la órbita nacionalista. La máxima aspiración de los populares catalanes parece ser –al menos así lo plantea Piqué– ejercer de partido-bisagra al servicio de CiU. Eso sí, només en catalá.

DESPUÉS DE ARZALLUZ
Editorial ABC 10 Noviembre 2003

EN su despedida ante los militantes del PNV, Xabier Arzalluz no ha descuidado ni una sola de sus señas de identidad política y personal. El tono belicista de su sentimiento nacionalista, la apelación al enfrentamiento constante, el mesianismo nostálgico por no conducir a su pueblo hasta la tierra prometida, todo concurrió ayer con sus dosis más puras en un largo adiós, que no podía sino anunciar en el Día del Soldado Vasco. Lo hizo de forma oblicua y casi bíblica -«el año que viene yo no estaré»-, procurando llegar de lleno a la víscera emocional de la militancia nacionalista, que es donde siempre se ha movido con holgura. Lo suyo no ha sido pasar por las urnas de todos los vascos y participar en las instituciones, sino conformarse con la legitimación de un partido al que ha dirigido más como un movimiento tribal que como una entidad democrática.

Pero Arzalluz tiene que irse porque los tiempos del nacionalismo están para proyectos menos emocionales y más sofistificados -por eso más peligrosos para la convivencia-, como la propuesta de Ibarretxe, que debe asegurar la hegemonía a un PNV que ya no estaba en las manos del aún presidente del Euskadi Buru Batzar. Por esto sabía Arzalluz que o se iba o le echaban. Y se va por sí mismo, evitando ser uno más del pelotón de salida que se formará cuando el PNV elija nuevo presidente. Entonces se verá que la sucesión de Arzalluz es un asunto estrictamente de partido. Los que vengan no serán menos nacionalistas, ni serán moderados en los que confiar un cambio de rumbo del nacionalismo. Las claves de la retirada del veterano líder mezclan un implacable cambio generacional en las estructuras del poder interno con la mera constatación de que Arzalluz, demasiado sincero para un partido que tiene mucho que mentir, ya resulta inútil para el futuro del PNV. Ninguna esperanza se abre con su abandono.

En el balance final de la actividad política de Arzalluz será difícil que se reflejen las aportaciones al Estatuto de Guernica, la Mesa de Ajuria Enea, el Discurso del Arriaga o los pactos de gobierno con el PSE. Estos activos pretéritos del nacionalismo han quedado sepultados, en la biografía de Arzalluz, por la actitud de un político desleal y provocador, cuya oratoria encaja mejor en los mítines de los ultranacionalistas balcánicos que en una democracia europea y moderna como la española. Su despedida es una radiografía de sus fobias y excesos contra Aznar, el PSOE o la Justicia. No sería justo, sin embargo, hacer de Arzalluz el problema del nacionalismo. Arzalluz nunca ha estado solo en sus planteamientos. Siempre fue la voz de una doctrina sabiniana, radical, rural y ortodoxa, mayoritaria en el PNV, dosificada por el pragmatismo que en cada momento imponían las necesidades del poder. Arzalluz se va, el PNV sigue y nada cambia.

En pelota vasca
Andrés Montero es presidente de la Sociedad Española de Psicología de la Violencia La Razón 10 Noviembre 2003

Calculo que hasta el secuestro de Julio Iglesias Zamora, en 1993, las víctimas del terrorismo en España sufrían la soledad de la indiferencia además de la muerte o la mutilación. Las facciones de ETA o el Grapo las asesinaban y nosotros las desairábamos. Entonces, en Martutene, nació el lazo azul con el que pudo vestirse no sólo el rechazo social al terrorismo de ETA, sino el abrazo que el colectivo, el grupo, ofrecía a semejantes que hasta entonces morían en el frío de una sombra de desafecto. Hasta entonces las víctimas del terrorismo estaban en pelota. Bien es cierto que la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) se constituyó en 1981, pero no lo es menos que precisamente fueron familiares de los propios muertos, mutilados y amenazados quienes tuvieron que unirse para buscar calor ante la flema social. Después vendría el colectivo de víctimas del terrorismo en el País Vasco (Covite) en 1998.

Alrededor de veinte años largos de víctimas de varios terrorismos desnudas de sociedad en España. Ortega Lara fue el catalizador y Miguel Ángel Blanco el definitivo detonante del despertar social. De repente, en el transcurso de un año se produjo una verdadera toma de consciencia de lo que en dos décadas no permeaba más allá del vistazo televisado de sucesos. Ambos, Ortega y Blanco, fueron revulsivos emocionales que subvirtieron otra emoción primaria, el miedo. Miedo tintado de desafecto, de distancia, algo de desconocimiento y mucho raquitismo civil. Ahora la sociedad se organiza para arropar a las víctimas, aunque no salimos tantos a la calle cuando ETA asesina como lo hicimos con Miguel Ángel Blanco. La pereza es aliada de la inconsciencia. Ahora el pueblo en forma de Estado reconoce indemnizaciones y reparaciones. Ahora lloramos más junto a las familias torturadas por ETA como si empatizáramos... definitivamente empatizando con el dolor del otro para que sea la pena de uno mismo.

El Parlamento Europeo distingue a las víctimas españolas del terrorismo como si fueran propias. Tras el 11 de septiembre la globalización del terrorismo ha sido más incontinente que la rendición de fronteras para compartir el dolor ajeno. El crimen siempre anticipa a la reacción y ésta comienza por los círculos inmediatos a las víctimas y se demora algo en llegar a los perímetros. Ahora la Unión Europea se está convirtiendo en un círculo más íntimo a nuestras víctimas, después de que la vecindad española dejara de mirar desde los balcones y bajara a las calles y velatorios.

La interiorización de las víctimas debería ser algo más que el producto de la conmiseración emocional. De hecho, el terrorismo nos amenaza a todos, nos quiere matar a todos porque nos desconsidera en sus evaluaciones. Salvo instancias puntuales, la persona asesinada, mutilada o coaccionada es esquematizada por ETA como un transmisor de miedo. La víctima es un instrumento para el terrorismo. ETA la deshumaniza para transmitir un mensaje de violencia al gobierno, que es el puntal del enemigo imaginario, construido a su vez para autojustificar la serpiente criminal. Para un asesino de ETA el ciudadano a quien despoja de vida es un tributo criminal en tanto forma parte de un colectivo social que el terrorista considera dotado con cualidades para transmitir el mensaje que su banda enarbola.

La deshumanización terrorista de la víctima es precisamente lo que otorga razón a las víctimas de ETA para solicitar que el terrorismo sea tipificado de crimen contra la humanidad. La víctima individual es una porción de sociedad victimizada. El dolor y la amargura ocasionados por la criminalidad sistemática de ETA son o deberían ser dobles, personal y familiar en grado sumo y social en grado íntimo de identificación interpersonal. A veces sucede, empero, que no llegamos, que la dignidad se nos queda anémica y dejamos en pelota a personas muertas matadas. La sociedad entonces queda en pelota de decencia.

No recuerdo haber visto el lazo azul en «Euskal Pilota» de Médem. Si está por ahí escondido en una toma y me ha esquivado el ojo, rectifico. Las manos blancas de Miguel Ángel Blanco se me han escapado también porque eran parvas y sólo me acuerdo de esa silla en el campo. Reconozco que es un documental comprometido y valiente, demasiado estrábico hacia el nacionalismo no obstante. Un relato difícil. No parece que Julio Médem pretendiera registrar un balance equilibrado de posiciones. Ni así se desprende de sus declaraciones envolviendo la obra facturada ni se deriva de un montaje que bien pudiera haber tejido para contrarrestar la voz de las ausencias. Quizás compense en el largometraje de ficción que dicen está en proyecto, si le quedan ganas. Aunque ya será ficción.

Oportunidad perdida.
A mi particular modo de ver, un cineasta vasco puede trenzar un documental sobre el contencioso adoptando la perspectiva que pueda soportar su firma. Del mismo modo un escritor un ensayo favorable al nacionalismo o un articulista una parrafada sobre la tristeza del pueblo vasco cuando los niños no contemplan la grandeza milenaria de sus montes porque tiene la carita metida en la gameboy. El conjunto, porque es de opinión, está sometido a la crítica, igual que si fuera de pura estética, al arbitrio del gusto. El problema, que no me canso de afirmar es endémico y estructural, reside en considerar a ETA un actor político de un eventual conflicto social subyacente. Y a partir de ahí comienzan a bailar fantasmas. Porque ETA no es asquerosa en política teniendo alguna descabellada idea, sino que es asquerosa porque asesina.

La equidistancia. La equidistancia está muy bien para el diálogo. Sin embargo, el error de los equidistantes es que son unidimensionales en una realidad con planos superpuestos. Chico, también le ocurre a los cineastas. El botón de muestra es la verbalización de un pensamiento medemiano, la afirmación de que «ETA y el PP practican el pensamiento único del mismo modo». La sentencia revela a su vez el plano de pensamiento del cineasta, una dicotomía con extremos en donde cuelgan etiquetas con las siglas de una banda de asesinos en serie y de un partido político democrático que ostenta, por mandato ciudadano, el gobierno de un país. De entrada, para que nos aclaremos, Aznar y el PP puede gustar más o menos, pero ETA debería atragantarse como cualquier tóxico criminal al tratar de pasar por nuestro esófago moral. O sea, de equidistantes nada. ¿A que no hay equidistancia entre un grupo xenófobo, que asesinara inmigrantes nigerianos porque el ideario de tal banda delictiva fuera que la inmigración perjudica al pueblo, y un gobierno que tratara de articular mecanismos para llevarlos a la justicia?. Ya oigo los noes. Pues ETA es como cualquier banda que asesine por etnicismo.

ETA no puede compartir sujeto gramatical con un gobierno democrático para ser ambos actores de un verbo transitivo hacia idéntico objeto. Cierto pudiera ser que el pensamiento único tuviera un esquema cognitivo que determinara una funcionalidad común en quienes lo practicaran, pero ningún pensamiento es únicamente estructura libre de contenido. Igualar dos procesos de pensamiento no puede ser ajeno a los contenidos semánticos canalizados a través de la estructura de esos pensamientos. Es obsceno equiparar el deseo de enjuiciar criminales, por muy apasionado que sea, al esquema de razonamiento distorsionado y totalitario que ETA implementa para asesinar.

Y luego queda el asunto del diálogo. A muchos se nos seca el tintero argumentando la ineludible necesidad de aproximar siglas políticas frente a ETA. Pero que el diálogo político y social para encontrar vías de integración territorial, tal vez para explorar ajuste de identidades, figuren en plano equiparable a eventuales conversaciones entre la soberanía del Estado y una banda organizada de delincuentes sobre la manera menos cruenta de que desaparezcan, es ya en sí misma una muestra de pensamiento desafortunadamente único. Una estructura de pensamiento único es también la rígida equidistancia entre proposiciones que se encajan a palanca en extremos de una misma dicotomía prefabricada para que la consonancia cognitiva del pensante no se altere. Pues eso.

Bono olvidó su moderación destructiva
Lorenzo Contreras Estrella Digital 10 Noviembre 2003

Una de las grandes sorpresas de la actual etapa electorera de España, centrada ahora mismo en Cataluña, ha sido la brusca irrupción de José Bono, presidente del Castilla-La Mancha, en el terreno del exabrupto. Bono, vaticanista de fondo y socialista de conveniencia, ha dicho que Pujol “no da pie con bola” y que “no le rige bien la cabeza”. Como se sabe, el hasta hoy molt honorable presidente de la Generalidad defiende que las pensiones de las viudas y viudos de Cataluña sean superiores a las de sus equivalentes de otras comunidades autonómicas. La cosa tiene bemoles, ciertamente, y debe estar seguramente encajada en la teoría del “hecho diferencial”. Pero aun así se ha pasado de rosca, o varios pueblos, como ahora se dice, el señor Bono.

Es evidente que a Pujol, para desgracia de muchos españoles, le rige perfectamente la cabeza y da pie con bola, la bola de sus utilidades nacionalistas. Sería una necedad pedirle lo contrario. Tarradellas sólo hubo uno y le tocó estar a destiempo, con demasiada edad, en el lugar conveniente. Es decir, estuvo en el lugar oportuno en el momento menos oportuno, que era el que marcaba su carné de identidad o partida de nacimiento. Entoces vino Pujol, Jordi Pujol, y se quedó veinticinco años con el negocio de mandar.

Para combatir a Pujol habría que utilizar sus sibilinas armas y, por tanto, desarmarle aplicándole su propia medicina. Sería algo así como intentar e incluso conseguir debilitarle con una mezcla de ambigüedad y moderación sin piedad. Pero José Bono ha preferido imitar a Rodríguez Ibarra, el presidente de Extremadura, cuya imitación es imposible. Lo que suena contundente y eficaz —aunque no siempre— en boca del extremeño, resulta contraindicado en el emboscado sacristán de Toledo. Y nada podía perjudicar más a la causa socialista catalana ni beneficiar paralelamente más a la causa nacionalista en su conjunto —CiU, ERC— que consolidar la vieja teoría pujolista de que toda crítica contra el actual ocupante de la plaza de Sant Jaume es una ofensa a Cataluña.

Ya se sabe hasta qué punto Jordi Pujol ha estabilizado la doctrina de “la Generalidad soy yo”. Nada nuevo. Su eterna oferta, nunca concretada, de que con su nacionalismo todos salimos ganando, incluidos por tanto los españoles, no logra grandes adhesiones de fe, ni siquiera entre sus incondicionales, que saben hasta qué punto sabe barrer para su casa. O sea, que da pie con bola, aunque Bono, por motivos coyunturales mal valorados, haya querido convencer al personal de lo contrario. Los españoles de Cataluña, los catalanes que se sienten de verdad españoles, lo han dicho con toda claridad en una hoja mensual informativa de la Asociación Cultural Miguel de Cervantes: “Entramos en el mes de las elecciones autonómicas sin saber qué resultado es peor para nosotros (...) Lo único seguro es que el gran timonel que nos ha guiado durante prácticamente un cuarto de siglo ya no estará”.

Sin embargo, esos españoles catalanes o catalanes españoles piensan que la marcha de Pujol representa un cambio muy importante. La acusación pujolista, a quien no piensa en clave catalanista, de albergar un inexplicable odio a Cataluña, la obsesión por inmiscuirse en todos los rincones de la sociedad para vigilar si se habla el catalán, el racismo subyacente en la idea de atribuir un carácter nacional a las colectividades o grupos susceptible de ser comparado y jerarquizado, entre otros aspectos, “responden —dicen los del boletín de la mencionada Asociación— a las miserias e infantilismos de un personaje a quien se le ha regalado el papel de gran patriarca incontestado”.

Es lo que José Bono sabía, pudo decir y no dijo. Prefirió llamarle prácticamente imbécil a quien dista de serlo. Con lo cual ha sido él quien ha pasado por torpe, que tampoco lo es. Su intento posterior de ofrecer excusas no ha sido aceptado. Sólo falta que Artur Mas, el candidato de Pujol para sucederle al frente de la Generalidad, haga honor a la distancia de cerebro que le separa de su patrocinador político y declare a José Bono “persona non grata”. En realidad todo es posible y nada es trascendente, salvo la irremediable calamidad de los sentimientos irracionales, incluso cuando anidan en la cabeza y en el corazón de personas tradicionalmente sensatas.

Elecciones catalanas
¿Es Maragall el mal menor?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  10 Noviembre 2003

El peligro real para el PP de Cataluña en las próximas elecciones no está en las declaraciones de Mayor Oreja sobre la auténtica herencia del pujolismo, que evidentemente es el separatismo de Esquerra Republicana, sola o acompañada. Tampoco en la desaseada respuesta de Piqué y el anticipo de culpabilización al dirigente vasco de un posible mal resultado que, en todo caso, será responsabilidad del candidato catalán. Lo que realmente puede hacerle un daño irreparable en las urnas es que el trasvase de votos entre PSC y PP, que es mucho más fluido de lo que unos y otros quieren reconocer, desemboque en un apoyo significativo a Maragall como único modo de terminar con el pujolismo, aunque sea sin Pujol.

Al hablar con gente ilustrada y sensible de la Cataluña no nacionalista, esa que viene desatendiendo el PP desde que defenestró a Vidal-Quadras, llama la atención cómo ponen el acento en hacer la experiencia de la democracia, de la alternancia, que para ellos es simplemente el desalojo de Convergencia de los ámbitos de poder político, económico y administrativo que ha monopolizado desde hace casi un cuarto de siglo. En muchos aspectos recuerda la campaña del PP y el PSOE contra el PNV-EA que estuvo a punto de derrotarlos y que logró el mejor resultado de la historia para las fuerzas no nacionalistas. Tan buen resultado que Arzallus consiguió que entre González, Cebrián y Polanco convencieran a Zapatero de que debía cargase a Redondo Terreros. Si no, a la siguiente, no la hubiese contado. O eso temía entonces y no teme ahora.

En esas circunstancias, el votante no nacionalista, que en buena lógica debe votar PP, puede decidir que entre un voto acaso poco útil para formar un gobierno CiU-PP y un voto para la alternancia que supusiera definitivamente la jubilación política de Pujol el mal menor puede llamarse Maragall. Porque, desde el punto de vista no nacionalista, ¿qué produce más pánico? ¿Un gobierno PSC-IU-ERC o un gobierno CiU-Esquerra? ¿Sería menos radical, es decir, menos parecido a Ibarreche, Mas que Maragall? Al menos, cabe la pregunta. De cómo la plantee y ayude a contestarla Piqué ante su electorado en esta última semana dependerá probablemente el resultado del domingo. Y muchas más cosas importantes. Para Cataluña y para España.

Ni pronóstico, ni Gobierno previsible
Carlos Dávila La Razón 10 Noviembre 2003

Sólo seis días antes de la difusión de la encuesta catalana del CIS, un estrecho colaborador de Pascual Maragall se ufanaba de que sus sondeos, los de los socialistas catalanes, atribuían a sus intereses más de seis puntos respecto a Convergencia. La muestra oficial ha supuesto, dígase lo que se diga, un enorme jarro de agua fría para el PSC al que, según una analista certero de la realidad política del Principado, parece que «se le ha encogido el brazo», como les sucede a los tenistas segundones cuando tienen contra la red a sus oponentes líderes, y no logran rematarlos. Bien es cierto que la encuesta que tanta preocupación ha llevado a las direcciones de Madrid y Barcelona, está realizada hace un mes, pero no lo es menos, que treinta días antes de esta publicación, los números que se conocían eran aún mejores para Maragall. Otras estimaciones conocidas y aún sin conocer, revelan en todo caso, que la distancia entre los candidatos se sigue acortando, pero coinciden en que el PSC marcha por delante. Estamos pues ante unas elecciones, las del próximo domingo, sin pronóstico previsible Es más: todo apunta a que, como ocurrió en el caso de Madrid, hasta muy entrada la noche del 16 no se conocerá el resultado final de las urnas. Otros comicios de infarto. De infarto y, también, sin Gobierno previsible.

Lo más curioso de la campaña que da sus coletazos terminales, es cómo todos los partidos, sin excepción han ido modificando su tiro. CiU, que empezó con un soberanismo desaforado, ha regresado a las propuestas sociales, en vista de que, según sus propios sociólogos, el radicalismo catalanista no le atraía más votos; antes bien, se los enviaba a Esquerra Republicana. El PSC, que se pasó los primeros días, en consonancia con la precampaña, apostando por un estatuto cercano a las propuestas de Más, se bajó en marcha de ese carro, y, en viaje por el cinturón de Barcelona donde se agolpan los charnegos, ha hecho, por ejemplo del Plan Hidrológico, uno de sus mensajes-estrella. El PP ha seguido en sus trece. Garantías de estabilidad y garantías de respeto al actual marco institucional; ha sido el único partido que se ha quedado donde estaba. No así, Esquerra, cuyo máximo dirigente Carod-Rovira, se destapaba por la predicción de un gobierno de centroizquierda, no de nítida izquierda, en la que los independentistas quieren encontrarse razonablmente cómodos. La conclusión es que las prisas soberanistas o incluso independentistas, ya no dan más de sí entre el electorado. Este dato será muy importante a la hora de adivinar quien mandará en Cataluña en los próximos cuatro años.

Porque Cataluña no está por la labor de experimentos «a lo Ibarreche». Cada vez que Mas tienen que soportar -soportar- una pregunta sobre el susodicho, cambia de faz; se le nota incómodo, harto de la comparación. A Maragall le ocurre otro tanto. Por eso han cambiado de rumbo. Los dos han cometido en esta campaña errores de principiante, aunque bien es cierto que algunas de estas equivocaciones, les han llegado de fuera. El ataque de Bono, que nunca da puntada sin hilo, a Jordi Pujol, alegró, aún contando con el tremendismo de las frases, a Convergencia, que hizo de la necesidad virtud y volcó sobre Maragall la desdicha de las afirmaciones del presidente de Castilla-La Mancha. Pero a la hora de señalar pifias, Más tampoco se ha quedado atrás: mientras viva políticamente, se arrepentirá de haber ofrecido unas selecciones deportivas catalanas bajo la bandera del Principado de Andorra. Eso no se le ocurre ni al más tonto de la clase. Sería muchos decir que un dislate arruina una carrera, pero si, como parece lo más probable pese a la encuesta del CIS, pierde el domingo de las elecciones, a la tontería revestida de pontifical, le podrá Más achacar parte de la culpa. Lo mismo puede suceder con la ayuda envenenada de Bono a Maragall.

PARADOJAS CATALANAS
Por Jaime CAMPMANY ABC 10 Noviembre 2003

EN Cataluña hemos salido de la ambigüedad para entrar en la paradoja. Es verdad que Jordi Pujol ha sido durante todo el largo tiempo de su presidencia un insigne ejemplo de ambigüedad, pero ahora, con el pospujolismo, hemos penetrado en la paradoja. Las paradojas catalanas son, al menos hasta ahora, divertidas, y en este momento enriquecen notablemente el tesoro de las paradojas celtibéricas.

Ahí tienen ustedes a Pasqual I, rey de Aragón, Cataluña, el Rosellón, Valencia, Murcia, Mallorca, Cerdeña y Sicilia, que se nos ha hecho republicano. No es que este Pasqual I sea un sujeto ambiguo; es que es un saltimbanqui. Salta con toda naturalidad y presteza del federalismo asimétrico a la Corona de Aragón, y de la Corona aragonesa a la República del corazón. Como ven ustedes, hoy en día, gracias al couché y a pantalla del televisor, todo es corazón, corazón, corazón. Ha dicho Pasqual I Maragall que todos aquí somos republicanos de corazón. Y para que no quepa duda en lo de «todos», ha añadido que también el Rey es republicano de corazón.

Quizá haya sucedido que en Esquerra Republicana cayeran mal las declaraciones de Maragall al calarse la Corona de Aragón, y ahora quiera compensar con las declaraciones republicanas. Porque el caso es que la retirada de Jordi Pujol ha dejado a los dos grandes partidos catalanes, CiU y PSC, convergentes y socialistas, al arbitrio de Esquerra Republicana, convertida en partido bisagra («partido puerta» le llama Carod-Rovira). Así las cosas, no es extraño que los nacionalistas de Convergencia extremen su catalanismo, y que los socialistas de Maragall hagan declaraciones republicanas.

Sin embargo, la república de Maragall es una república diferente a la de Alfonso Guerra, porque es una república sin banderas. Había una en el lugar donde Pasqual I daba el mitin, y el monarca de Aragón mandó retirarla. Seguramente es que quiere jugar a los dos paños en lo que respecta a la forma de gobierno, porque eso, una vez que él esté sentado en el Palau de San Jaume, carece de importancia. Lo que tiene más cachondería de las declaraciones de Maragall es eso de que el Rey es republicano de corazón. No sé lo que habrá querido decir, si es que piensa la monarquía y ama la república, o si es un republicano de «Tómbola», de «Salsa rosa» o de «Crónicas marcianas». De cualquier manera, que este paradójico Pasqual Maragall me ate esa mosca por el rabo.

Artur Mas también ha dicho su paradoja. Para compensar tanta sansirolada como ha salido de su boca en esta campaña, empezando por lo de la camiseta olímpica de Andorra, dice ahora que en CiU no rechazan entrar en el Gobierno de España. Anda collons, pero si no han querido nunca entrar en el Gobierno y han dicho «no» cada vez que se les ha ofrecido una oportunidad. Estoy seguro de que Aznar ya ha recibido de ellos algunas calabazas. Eso será porque quieran algo a cambio. Ya se sabe que la naturaleza de los partidos nacionalistas es la de pedir, y pedir siempre más. Y encima, este Artur que sucede a Pujol en Convergencia se apellida Mas. O sea, que más para Mas.

Soberanía vasca
Pablo Mosquera La Voz 10 Noviembre 2003

EL PARLAMENTO VASCO se ha convertido en el centro del conflicto entre Euskadi y el Estado, entre el poder legislativo de una cámara de representación de la soberanía de una comunidad y el poder judicial que debe salvaguardar el Estado de Derecho y la observancia de las leyes. Pero hay determinadas peculiaridades del régimen foral que esgrimen los nacionalistas como derechos históricos del pueblo vasco, que deben ser utilizados para responder al conflicto sin tener que «romper la baraja» suspendiendo la autonomía por aplicación del artículo 155 de la Constitución española.

Nadie sabe a estas alturas quién es el pueblo vasco, y menos aun los nacionalistas, dispuestos a levantarle una estatua a Sabino Arana en la ciudad del Guggenheim, Euskalduna y el Museo de Bellas Artes, que, tras el Prado y el Nacional de Cataluña, es el mejor de España; haciendo colisionar cultura y primitivismo, apertura y endogamia racial.

Euskadi es una comunidad de reciente creación, consecuencia del Estatuto de Guernica.

Comunidad de comunidades de régimen foral, que son los territorios históricos, que conservan su régimen privativo de autogobierno y autoorganización.

Dicho de otra manera. Para que una norma del Parlamento, que vulnera Ley o Derecho, se aplique, debe ser debatida y aceptada por las Juntas Generales y Diputaciones Forales de cada comunidad foral-territorio histórico-provincia.

¿Dónde reside la soberanía de los ciudadanos vascos? En el Parlamento vasco y en los parlamentos forales (Juntas Generales). Por esta razón, Ibarretxe prefiere referirse al Pueblo Vasco que nadie sabe dónde reside, o que puede residir en Chile, Venezuela, o donde hubiera comunidad de vascos en casa regional organizada desde la llamada «diáspora vasca».

Por eso, tampoco se atreve el lendakari a promulgar el proyecto de ley, y lo deja en declaración solemne, plan o propuesta, sin más; pero suficiente para provocar al personal con constancia de conflicto, en el que el PNV ocupa el espacio de Batasuna, a fin de ser heredero de los votos necesarios para que, en el próximo Parlamento vasco, el partido de Arzalluz, Arana e Ibarretxe vuelva a tener la mayoría absoluta que perdieron en 1986.

La única manera de evitar la trampa es exigiendo que sean los soberanos de cada territorio, por separado, los que se pronuncien sobre la oferta en cuestión, haciéndoles depositarios de la soberanía.

ELECCIONES 16 NOVIEMBRE
Todos los partidos catalanes excluyen el castellano en sus páginas electorales en Internet
Cuando falta una semana para que los catalanes decidan quién gobernará la Generalitat, los principales partidos (CiU, PSC, PP, ERC e ICV) tienen al menos una cosa en común: la exclusión del castellano. Lo defiendan o no en sus respectivos programas, los sitios web electorales de los cinco partidos sólo permiten la opción del catalán para consultar los contenidos. PP y ERC disponen de un enlace para elegir idioma, pero no está activo.
Libertad Digital  10 Noviembre 2003

Los últimos episodios sucedidos en el Ayuntamiento de Madrid con la polémica subida de impuestos del alcalde Alberto Ruiz Gallardón han demostrado la necesidad de leer el programa político de los partidos para orientar la decisión de voto.

En el caso de Madrid fue sencillo demostrar que el alcalde no advertía a sus votantes de que eligiéndole asumían pagar más impuestos que en la etapa anterior. Pero estas consultas a los programas se hace muy difícil cuando los comicios se celebran en Cataluña. Pese a que Internet lo agiliza todo, de nada sirve cuando los contenidos que se consultan sólo aparecen en catalán, sin posibilidad de cambiar de idioma. Todos los partidos y candidatos que se presentan a las elecciones del domingo 16 de noviembre han optado por esta vía de inmersión lingüística.

Merece la pena analizar esta exclusión del castellano, partido por partido, y cómo con más o menos énfasis excusan –más bien, camuflan– su decidida apuesta por el monolingüismo.

PPC. Partido Popular de Cataluña. Candidato: Josep Piqué Camps. La primera carga del sitio web aparece directamente en catalán. Enseguida se advierten dos iconos con los colores de la bandera de España y la de Cataluña, por lo que se supone que hay una opción para elegir idioma en la navegación y llegar a consultar el programa que, de momento, se titula "Les nostres propostes". Pinchando en el icono de la bandera de España, se llega a otra dirección en la que queda clara la elección: "castellano". Tras una prudencial espera, no se obtiene más repuesta que un "Actualizando...". El mensaje no se refiere a que la página esté cargando información. Sencillamente el enlace empieza y acaba ahí. De hecho, el icono del explorador no se mueve. No hay página que esperar. Pero ni siquiera el punto al que hemos llegado sirve para algo. Aparece el rostro de Piqué con el mensaje original mal traducido "Yo creo en Catalunya" y, por si acaso, de nuevo traducido al catalán. En la página no existe enlace alguno que permita continuar navegando. Así que la única posibilidad de enterarse de lo que propone Piqué es "descarregar" sus "propostes" y leerlas en catalán.

PSC. Partido Socialista de Cataluña. Candidato: Pasqual Maragall. En este caso, el candidato supera al partido y la dirección oficial del PSC en Internet redirige al lector directamente a maragall.org. Salvo este detalle, lógico en períodos de campaña electoral, el resultado que obtiene el navegante que no habla catalán es igual de frustrante. Esta vez, no se brinda siquiera la opción para elegir idioma. Todo aparece en catalán menos un humilde banner, pero no es el del programa electoral del candidato ni un servicio de prensa, sino un regalo que consiste en un llavero. La curiosidad obliga a pinchar. Se trata de uno de los reclamos típicos de Maragall. En Mataró sorteó fines de semana en Mallorca entre los asistentes a un mitin. Ahora, el lector que se imprima el banner y lo lleve al "Espai Maragall" (concepto difícil de explicar pero que tiene su sede central en la calle Mallorca, 255), recibirá el llavero rojo con las siglas del partido "hasta fin de existencias". Gentilezas aparte, el programa del PSC tampoco es accesible. Buscando hasta en la nota legal de la página, al final lo mejor es seguir el consejo que aparece al pie: "tancar finestra" y buscar en otro partido.

CiU. Convergencia y Unión. Candidato: Artur Mas. Tras luchar contra un pop up que propone juegos electorales en clave de humor y tapices para la pantalla del ordenador, aparecen páginas con programación en Flash y un Artur Mas grabado en vídeo dirigiéndose al visitante. No han ahorrado en diseño. El site electoral de CiU no cesa de ofrecer contenidos complementarios, siempre en catalán: "Sí a Catalunya, sí a Artur Mas, el nou prèsident". Como Maragall, Artur Mas no se explica en castellano ni da opción a elegir idioma. Su programa es una lista de materias precedidas de "Tu i...", seguido de "la teva casa", "el temps lliure" o "la teva fenia". Hay que traducir.

ERC. Esquerra Republicana de Cataluña. Candidato: Josep Lluís Carod-Rovira. La página de esta formación política ofrece un servicio, en principio, alentador: "In your language", dice. Pero, de nuevo, el intento es en vano, como ocurría en la opción del PPC. Al pinchar, el navegante aparece en una nueva página que dice "Sorry, this section is under construction...". Como en los casos anteriores, acudimos al programa electoral, pero no hay posibilidad de consultarlo en castellano.

ICV. Iniciativa por Cataluña Verdes. Candidato: Joan Saura. Aquí también se puede acceder a una página institucional del partido y otra específica para el candidato. En ambas el resultado es idéntico a los anteriores casos analizados. No hay un solo enlace en castellano. En su defensa, hay que reconocer que este partido ha sido el que más colaboración ha prestado a Libertad Digital para confeccionar el cuestionario de voto que incluimos en nuestro especial. Excelente trato y abundante documentación en castellano.

Alemania, Francia y Portugal ofrecen apoyo a España contra el Plan Ibarretxe
J. PAGOLA ABC 10 Noviembre 2003

El ministro del Interior ha informado a sus homólogos que la iniciativa del Ejecutivo vasco «perjudica la lucha antiterrorista», ya que legitima los objetivos de ETA

MADRID. Las autoridades de Alemania, Francia y Portugal han mostrado todo su apoyo a la posición que mantiene el Gobierno español contra el plan Ibarretxe, según ha podido constatar el ministro del Interior, Ángel Acebes, durante la intensa actividad internacional que ha desplegado la pasada semana por encargo de Aznar.

Para llevar a cabo esta labor informativa sobre las negativas consecuencias del proyecto nacionalista, el titular de Interior ha aprovechado el contexto de las tres recientes cumbres bilaterales. Así, Acebes se ha reunido con el ministro federal del Interior de Alemania, Otto Schily, el pasado día 3 en Berlín; con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, el 5 en Carcassonne, y con el ministro portugués de Administración Interna, Antonio Figueredo, el día 6 en Figueira da Foz. En estas tres entrevistas, Acebes ha trasladado a sus homólogos «los perjudiciales efectos» que tienen las pretensiones independentistas del PNV, «desde múltiples puntos de vista».

Así, las autoridades de Alemania, Francia y Portugal han conocido de primera mano que el plan preocupa al Gobierno porque «es secesionista», ya que «se trata de un proyecto que atenta contra la integridad territorial de un Estado miembro de la Unión Europea». Acebes les ha hecho ver, además, que «es ilegal», habida cuenta de que «vulnera la Constitución de 1978».

Pretensiones sobre Francia
Asimismo, y en un mensaje dirigido especialmente a Sarkozy, el titular de Interior les ha explicado a sus colegas que el plan Ibarretxe, «además de afectar a la integridad territorial de España, tiene pretensiones sobre territorios de otro Estado», ésto es, Francia.

Pero si graves son estas consecuencias, más lo es, si cabe, el hecho de que el plan de Ibarretxe «perjudica la lucha antiterrorista». Así, por ejemplo,el Gobierno, a través de Acebes, ha transmitido a estos países que «lejos de servir al objetivo de la paz, como proclaman sus autores, el plan es contrario a ella, ya que legitima los fines de ETA, cuyos principios comparte y a cuyos objetivos, como es la independencia, ha dotado de un calendario». Además, perjudica la lucha contra el terrorismo «en un momento en el que la eficacia de las Fuerzas de Seguridad, la firmeza del Estado de Derecho y la cooperación internacional sin excepciones han conducido a ETA a una situación de debilidad y aislamiento».

Por otra parte, según fuentes del Gobierno, Acebes ha subrayado ante sus colegas «el carácter excluyente» de la propuesta del PNV para los vascos no nacionalistas y ha recordado la negativa del presidente de la Cámara autonómica a cumplir la sentencia del Tribunal Supremo para disolver a Sozialista Abertzaleak. El ministro ha explicado a Schily, Sarkozy y Figueiredo que la exclusión está cada vez más presente en el País Vasco, y ha puesto como ejemplo la circular de la Consejería de Educación que califica como «inmigrantes» a los alumnos procedentes de otras regiones.

Agustín Díaz de Mera: «El PNV y ETA se odian tanto como se necesitan y se utilizan a conveniencia»
DOLORES MARTÍNEZ, PABLO MUÑOZ ABC 10 Noviembre 2003

-Usted ha dicho que ETA está en un periodo de reflexión, ¿sobre qué está reflexionando?
-Es evidente que ETA está en crisis por la actuación de jueces y policías. En ese escenario de debilidad, aunque nunca debemos olvidar que la banda tiene capacidad para matar, aparece de forma premeditada el plan Ibarretxe, proyecto que, de nuevo, da alguna posibilidad a la organización terrorista. Y es que se odian tanto como se necesitan, por lo tanto se utilizan a conveniencia. Tanto unos como otros persiguen un empeño imposible: la independencia, la conculcación de los principios institucionales y de su propio Estatuto. ETA, en este periodo de reflexión, está poniendo en cuestión sus actuaciones y también quiere dar entender que le importan sus presos. Si insisten tanto en sus presos es porque los tienen abandonados y por eso lo incluyen en el periodo de reflexión.

-¿Qué actuaciones se está cuestionando ETA?
-De ninguna manera pienso que ese proceso de reflexión suponga el abandono de la violencia. La banda lo que está haciendo es poner parches en las muchas grietas que tiene. Tiene golpeados sus aparatos de logística, de acogida, de financiación... por consecuencia tiene reducida su capacidad de producir violencia y muerte. Todo ello se debe a la determinada acción de jueces y policías y a la aplicación de los valores democráticos para defendernos de lo que tanto dolor causa a todos los españoles.

-Si ETA no está pensando en dejar la actividad terrorista, estará reflexionando sobre lo contrario, es decir, en reorganizarse...
-ETA, al ver ahora que no tiene los instrumentos de impunidad que tenía antes, decide hablar y lo hace en el nuevo contexto que le pone delante el plan Ibarretxe, un plan secesionista y contrario a la esencias del propio Estatuto y de la Constitución .

-Luego el plan Ibarretxe ha sido el asunto central de los últimos contactos del PNV con ETA.
-Indiscutiblemente, no hay nada más que ver lo contento que está Otegi. Está encantado, modera su lenguaje y modula sus declaraciones en función de los compromisos de calendario que Ibarretxe ha establecido para el desarrollo del plan.

-¿A qué se han comprometido?
-Con lo que he dicho creo que se da respuesta a esta pregunta.

-¿La creación de un frente nacionalista es tan sólo cuestión de tiempo?
-Está claro que se necesitan. Nos han engañado políticamente tantas veces que, por fin, hemos identificado su verdadero rostro: la subversión ante los valores democráticos y la independencia. Además, darle al plan Ibarretxe un recorrido legal es un empeño imposible porque va a necesitar siete votos batasunos, ilegalizados, que se sostienen en el desacato, en definitiva, siete votos que no van a tener ningún valor jurídico ni parlamentario. Mientras, el Gobierno está haciendo uso de una paciencia democrática infinita y utilizando todos los recursos legales.

-¿Antes de que Ibarretxe explicara su plan en el Parlamento vasco, ETA había sido informada?
-Sin duda. Estoy convencido de que las líneas generales del plan eran conocidas por ETA de forma directa o a través de los «Otegis» interpuestos. No hay que olvidar que Otegi es ETA.

-Otegi ha dicho que Sozialista Abertzaleak no va apoyar el plan...
-Otegi es un títere de ETA y hará lo que le manden. Al mismo tiempo, el Gobierno vasco se tomará su tiempo, los pasos se irán adoptando al calendario y mientras tanto pretenden confundirnos con que el plan Ibarretxe tiene una posibilidad legal.

-¿El que haya ahora menos atentados tiene relación directa con el plan Ibarretxe?
-No, hay que unirlo a la inequívoca debilidad de la banda. Si puede matar, ETA matará. Por eso, las Fuerzas de Seguridad no nos confundimos y tenemos bien identificado el problema, y el Gobierno y el ministro del Interior lo tienen perfectamente claro. Nuestro trabajo consiste en neutralizar el terror y eso lo vamos a hacer con plan o sin plan. Pero no me cabe duda alguna de que si el PNV tuviera una clara voluntad de acabar con ETA el fin de la banda estaría más próximo.
-¿ETA declarará una tregua que sirva de pista de despegue al plan Ibarretxe?
-El que Ibarretxe diga que su plan se desarrollará en un escenario de no violencia, es una trampa dialéctica.

-¿Los servicios de Información han detectado la posibilidad de una próxima tregua?
- En absoluto. No hay en el horizonte inmediato ninguna posibilidad de tregua, y si la hubiera sería una derrota porque el Estado democrático no concibe otra situación que la de poner a disposición judicial a los que tanto crimen y tanto dolor han producido.

-¿Está próxima la derrota de ETA?
-No hay que ser triunfalista, pero ahora ETA es menos organización terrorista que hace unos años. Aunque tiene capacidad para matar, ETA en estos momentos es más una desorganización terrorista. Pero, insisto, no hay que ser triunfalista. En el año 2002 fueron detenidos 60 miembros de ETA y 90 en 2003. El año pasado, ETA cometió 29 acciones y en lo que va de año ha perpetrado 18. Bajan, por tanto, un 38 por ciento las acciones de ETA. En Francia, en 2002 fueron detenidos 41 etarras y a lo largo de este año la cifra se eleva a 47. En cuanto, a la «kale borroka», en 2002 se cometieron 193 actos y 70 en 2003. Por primera vez, en octubre pasado no se registró ninguno. Demuestra que la presión policial avanza y retrocede la capacidad de la banda.

-¿Francia ilegalizará Batasuna como lo ha hecho España?
-Sería una imprudencia hablar sobre las intenciones de un Gobierno amigo.

-¿Les han comentado algo?
-No. Sin embargo, sí tenemos la magnífica noticia surgida en la cumbre hispano-francesa de Carcassonne sobre la creación de los equipos conjuntos de investigación. Se ha tomado la decisión política y ahora lo que hay que perfilar es su modus operandi bajo la tutela de los jueces.

-¿Qué queda por hacer en cuanto a cooperación internacional?
-ETA tiene muy pocas posibilidades de refugiarse en países democráticos y ahora acabamos de tener un éxito, que corresponde al Cuerpo Nacional de Policía, por haber logrado recientemente que los índices rojos de Interpol incluyan a todos los terroristas que están en las listas de Naciones Unidas y de Unión Europea, en las que se encuentran los etarras y los batasunos. Este es un logro que fortalece mucho más a Interpol y aporta enormes beneficios a las Fuerzas de Seguridad, ya que cualquier etarra por pertenecer a la banda ya está incluido en los índices rojos de Interpol.

-¿Fue difícil convencer a Interpol?
-No. Además, hemos contado con la ayuda de Estados Unidos, que ha apoyado las tesis de España.

-Ya en otro terreno, ¿cómo es la evolución de la delincuencia?
-La tendencia es todavía mejor que la que ya se reflejaba en los últimos datos aportados por el ministro del Interior y que reflejaba que en 2001 había crecido la delincuencia, en 2002 se había estacionado y en 2003 había descendido. Pues bien, ese descenso se acrecienta, disminuyen las tasas de criminalidad en toda España, también en Madrid, donde hemos tenido cierta preocupación por la alarma social creada por los homicidios y los asesinatos.

-¿Qué incidencia tiene la inmigración ilegal en la criminalidad?
-Las redes de tráfico ilegal de seres humanos tienen una inequívoca incidencia en los aspectos delictivos, por lo que estamos actuando contra ellas. Hasta el 5 de noviembre hemos desarticulado en España 52 y acabado con 174 grupos en sus países de origen. En lo que se refiere exclusivamente a las bandas que actúan contra el derecho de los trabajadores, hasta esa fecha hemos desmantelado 89 redes, y de prostitución 174. Si les añadimos las dedicadas a fabricar documentos falsos y a fraudes en procesos de documentación, hemos desarticulado 600 grupos y detenido a 1.802 responsables. Por tanto, sin triunfalismos que no convienen porque en materia de seguridad hay que ser prudente, los datos hacen que no tengamos que estar callados ante tanta campaña de desinformación que se produce y se hace coincidir de manera irresponsable con procesos electorales.

-¿Cuál es el grado de colaboración internacional fuera de la UE en la lucha contra la delincuencia?
-Estamos esforzándonos y obteniendo resultados con las autoridades policiales de los países concernidos. Así, tenemos una buena colaboración con Colombia, Rumanía, Bulgaria, Argelia y Mauritania. Marruecos es un vecino con el que queremos, debemos y tenemos que tener buenas relaciones y queremos que sea mucho más sensible a los problemas de vecindad.

-¿Existen bandas juveniles de distintas nacionalidades en las grandes ciudades?
-Prefiero llamarles grupos organizados que no tienen sentido de la medida y que, a veces, bajo los efectos de determinados procesos de excitación, realizan actos irreversibles. Felizmente la eficacia policial es muy alta, como se ha demostrado en Barcelona.

-¿Cuál es su opinión sobre la propuesta de un mando único para la Policía y la Guardia Civil?
-Eso es una irresponsabilidad plantearlo en el horizonte de campañas electorales y más aún vincular eso a un hecho criminal como el caso King. El mando único existe, es el secretario de Estado para la Seguridad y cumple muy bien su función. Si eso se planteara debería hacerse primero con conocimiento de causa, cuestión que niego a quien hace esa propuesta, y segundo con un gran sosiego.

-¿Cabría que, al igual que en materia de terrorismo, se considerara la seguridad un asunto de Estado?
-Estoy seguro de que debería quedar fuera del debate político. Quienes hoy critican las políticas de seguridad desde la oposición mañana serán víctima de sus propias acusaciones.

-La coordinación con las policías locales, ¿se resiente por la diferencia de sueldos entre los Cuerpos?
-Vincular la coordinación a los salarios no es correcto. Pero dicho esto, ese es un tema del que nos ocupamos con gran determinación. Las corporaciones locales tienen capacidad para decidir las retribuciones de sus policías. Y eso, a veces está bien encauzado, y a veces no. Pero el Estado hace grandes esfuerzos para mejorar las condiciones retributivas de las Fuerzas de Seguridad.

Cultura ha denegado dos años seguidos subvenciones a una película sobre víctimas de ETA
Redacción - Madrid.- La Razón 10 Noviembre 2003

La Comisión del Ministerio de Cultura encargada de conceder las subvenciones al cine español ha denegado dos años consecutivos la subvención al cineasta vasco Iñaki Arteta, quien está en estos momentos realizando un largometraje sobre las víctimas del terrorismo de ETA, informaron a Ep en fuentes del sector audiovisual.

El realizador vaco Iñaki Arteta realizó en el año 2001 el cortometraje «Sin Libertad» de 30 minutos sobre el mismo tema, que recoge testimonios de 25 personas, entre la que se encuentran víctimas del terrorismo, familiares e intelectuales vascos que hablan sobre la violencia etarra. El film, que ha sido proyectado en más de 30 festivales internacionales, ha cosechado 10 premios, entre ellos al Mejor director de documental de Nueva York.

Tras el éxito del cortometraje, Iñaki Arteta se puso a trabajar en un largometraje, que de nuevo abordaba la difícil y complicada situación de las víctimas del terrorismo.

El cineasta vizcaíno lleva dos años enfrascado en este proyecto. Sin embargo, no ha podido concluir la película al no poder reunir aproximadamente el 30 por ciento de los 60 millones de pesetas presupuestados para el largometraje. Aunque ya ha grabado los testimonios de las 70 personas que intervienen en el documental, no puede acabar la película al no tener presupuesto para el montaje y el trabajo de laboratorio.

Financiación
Una parte de la financiación de la película corresponde a Televisión Española, que le ha comprado los derechos para su posterior emisión. Sin embargo, las subvenciones que solicitó en el 2002 y el 2003 al Ministerio de Cultura, que dirige Pilar del CAstillo, le fueron rechazadas por la correspondiente comisión del citado departamento.

La fuentes consultadas por Ep admiten que actualmente es difícil conseguir una subvención para realizar una película porque hay mucha competencia, aunque también destacan la falta de sensibilidad hacia un tema como el de las víctimas del terrorismo, que en los últimos 30 años apenas ha sido tratado por el cine español.

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