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Recortes de Prensa     Sábado 15 Noviembre  2003
Sí, pero dentro de la constitución
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 15 Noviembre 2003

ELLOS SÍ SABEN LO QUE HACEN
ROSA DÍEZ  ABC 15 Noviembre 2003

DAR LA TALLA
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 15 Noviembre 2003

Empresarios extorsionados
Editorial La Razón 15 Noviembre 2003

TREGUA A LA CORSA
Editorial ABC 15 Noviembre 2003

Demasiado tiempo
Cartas al Director ABC 15 Noviembre 2003

Oreja dice que no se pueden tomar atajos en la respuesta a la ofensiva a cámara lenta del PNV
Libertad Digital 15 Noviembre 2003

UGT y CC.OO. también rechazan de forma rotunda el plan Ibarretxe
MADRID PAMPLONA.M. V. R. / B. LOPEZ ABC 15 Noviembre 2003

Odón Elorza cede a Elkarri el salón del Ayuntamiento que no dejó a «Basta Ya»
ABC 15 Noviembre 2003

Redondo augura que el PNV quiere imponer su plan antes de que ETA deje de matar
Redacción - Bilbao.- La Razón 15 Noviembre 2003

El Gobierno cántabro advierte al PNV que no consentirá «ninguna invasión» de su territorio
Javier Prats - Madrid.- La Razón 15 Noviembre 2003
 

Sí, pero dentro de la constitución
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 15 Noviembre 2003

Están los ultraderechistas vascos del PNV y algunos sectores del PSOE diciendo que el Gobierno se cierra a un debate democrático con la impugnación del plan separatista de los nacionalistas ante el Tribunal Constitucional. Y parece que aquí hay que empezar por las clases de Primero de Columpios: sí, se puede debatir todo; todo lo que esté dentro de la Constitución.

La ultraderecha xenófoba vasca lo que está proponiendo no es un debate sobre la Constitución, sino el modo de independizar determinados lugares de España y de Francia. Y eso no cabe en nuestro debate democrático, del mismo modo que un señor puede ir a un campo de fútbol con cualquier bandera menos con una bandera que tenga símbolos nazis. Simple.

Echar la culpa al Gobierno de la crispación que tiene su origen en el PNV son ganas de marear la Política española. Por eso ha estado Zapatero rechazando la secesión del País Vasco y oponiéndose a cualquier debate que tenga esa base. Aquí caben todos los diálogos, pero ninguno que empiece por el chantaje de Eta y quiera terminar con la ruptura de nuestras normas de convivencia, que llevan 25 años en vigor y que, hay que decirlo, nos ha ido bastante bien con ellas.

La impugnación al Constitucional es lo mínimo que tiene que hacer el Gobierno. Y el ministro Michavila ha explicado las razones con tantos argumentos que hay que ser extraterrestre para no entender lo que se proponen hacer las instituciones.

Y, por cierto, a propósito de valores democráticos: si a alguno le parece que es democrático proponer la secesión del País Vasco y que tiene derecho a debatirlo, se supone que igual de democrático será que el Gobierno defienda los intereses del país y la vigencia de la Constitución. O más.
 

ELLOS SÍ SABEN LO QUE HACEN
ROSA DÍEZ Eurodiputada. Presidenta deSocialistas Españoles en el Parlamento Europeo ABC 15 Noviembre 2003

Al hilo de los debates sobre el Plan Ibarretxe, he escuchado algunas voces que llamaban al PNV a la reflexión. Voces bienintencionadas, de gentes responsables -en el sentido personal y/o político-, que piden a Ibarretxe que retire el Plan para «poder hablar de todo», que le exhortan a que rectifique lo errado de su apuesta, o que le anuncian que le «esperarán con la mano tendida» el tiempo que sea necesario. No faltan tampoco los que aún creen que PNV+EA+IU no se atreverán a seguir adelante (?), o los que contemplan la cuestión en plan sindicalista, como si de negociar un convenio se tratara.

No sé si es ingenuidad, ignorancia o miedo a enfrentarse con la cruda realidad. O las tres cosas a la vez. Lo que sé es que la actitud del avestruz, tantas veces practicada con el PNV, ni nos ha traído ni nos traerá nada bueno. A estas alturas de la película me cuesta entender que haya quienes siguen empeñados en decirle al PNV que se está equivocando, que así no van a ir a ningún sitio. No sé que más tiene que ocurrir para que nos entre en la cabeza que desde la perspectiva del PNV no hay error alguno, que no se han confundido de documento ni de táctica, que saben muy bien lo que hacen y para qué lo hacen, y que han elegido con todo cuidado el momento en que lo hacen. Tanto análisis, tanta tertulia y aún no nos hemos enterado que el Gobierno vasco está yendo -encantado, por cierto-, justo a donde quiere ir: a construir la sagrada unidad entre nacionalistas y a consagrar la división de categorías entre ciudadanos de un mismo país en función de su adscripción ideológica. Así de sencillo. Sumar nacionalistas, buenos y malos, -¡qué más da!-, vascos todos. Y a quedarse con el chiringuito de por vida.

Insisto. Saben muy bien lo que hacen, para qué lo hacen, cómo y cuándo hacerlo. Lo hacen ahora porque ETA está débil pero viva. Saben que la única posibilidad que tienen de intentar el chantaje contra el Estado requiere de la presencia -amenazante o activa- de ETA. Y la quieren débil porque así, si su iniciativa triunfara, el PNV se podría quedar con la mayor parte del botín. Dan el golpe contra la legalidad democrática desde las propias instituciones -no es casual que no lo hagan desde ninguno de los tres partidos coaligados-, porque persiguen la ficción de la legitimación popular, a través de unas elecciones plebiscitarias si se diera el caso. Elecciones que nunca podrían legitimar un proyecto antidemocrático como es el propio Plan, lo llamen reforma del estatuto, proyecto para la convivencia o cualquier otro ilusionante adjetivo de los que tanto gusta Ibarretxe. Conviene aclarar que la falta de legitimidad no obedece al trámite elegido, a si tiene o no legitimidad Ibarretxe, en tanto que Lehendakari para impulsar como gobernante una actuación que derribaría la institución que él mismo preside. La falta de legitimidad del proyecto está en el contenido del mismo, no en quién o cómo se presenta; es ilegítimo porque atenta contra el sustento fundamental de la democracia, la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Es ilegítimo porque es inmoral y no existe mayoría social alguna que pueda cambiar esa realidad. Como muy bien señala Aurelio Arteta en un reciente artículo, si el terrorismo contara con una mayor legitimación, seguiría careciendo de toda legitimidad. Lo mismo le ocurre al Plan Ibarretxe. Ni él en nombre del Gobierno Autonómico, ni su partido más el apéndice de EA y el cómplice vergonzoso de IU, pueden legitimar un atropello contra los derechos individuales de los ciudadanos.

Así las cosas, me preocupa la juventud de nuestra cultura democrática, su bisoñez. Me inquieta que nos haga caer una vez más en errores tácticos y estratégicos que sigan engordando al nacionalismo y permitiéndolo que le salgan gratis todas sus acciones, por muy irresponsables e inmorales que éstas sean. Nos hemos acostumbrado a asistir al espectáculo de ver cómo Atutxa, ese gran impostor de la política vasca, insulta a los representantes legítimos de un partido democrático mientras defiende a Batasuna, que tiene la legitimación de los votos pero carece de toda legitimidad democrática, pues obtuvo sus escaños bajo las siglas de un partido que hoy está en la lista europea de organizaciones terroristas. Vemos cómo el mismo personaje impostor, desde la presidencia de la cámara autonómica, reitera el desacato a las resoluciones del Tribunal Supremo, sin que pase nada. Y seguimos esperando el milagro de que cambien. Pero, ¿por qué van a cambiar? Ellos entienden nuestras promesas de que les esperaremos con la mano tendida como un ejemplo de nuestra debilidad y de nuestros complejos. Nuestras palabras, nuestras elucubraciones sobre lo que consideramos «sus errores», no son para ellos sino una constatación de que, si no consiguen inponerse, tampoco esta vez tendrán que pagar la factura del destrozo. Si siguen manteniendo el poder, si les prometemos comprensión -apoyo entienden ellos-, si no les sale la jugada, si su falta de compasión hacia las víctimas, su traición a la democracia, su juego sucio no merece un castigo, ¿porqué van a cambiar de talante, por qué van a revisar su forma de hacer política o incluso su política? No se conoce de ningún partido que cambie si le va bien con lo que hace. ¿Cómo pues podemos esperar que éstos cambien -ellos y sus votantes-, si obtienen réditos hasta de sus mayores traiciones?

En el colmo de nuestro autismo colectivo, nos llega a parecer irrelevante ver a Madrazo compartir protagonismo y estrategia con aquellos que ya ni esconden que sus objetivos son los mismos que los de ETA. Sólo de vez en cuando, en alguna tertulia de las habituales, alguien se interroga sobre hasta qué punto resulta compatible que se sigan manteniendo acuerdos políticos con el partido en el que milita semejante personaje, más aún después de que su líder Llamazares reiterara que tiene todo su apoyo. Es verdad que, de vez en cuando, nos rasgamos las vestiduras, como por ejemplo cuando sale a la luz pública esa circular del Departamento de Educación del Gobierno Vasco en la que llama inmigrantes a los niños que proceden de otras Comunidades Autónomas, cuando lo único que hay de nuevo es que ahora se han atrevido a explicitar una política que llevan años practicando. Claro que en el fragor del escándalo nos ha pasado casi desapercibida una declaración de la Consejera Iztueta: «Les instamos a que se matriculen en euskera para que sean como nosotros». ¿Nosotros? ¿Quiénes se supone que somos nosotros? No puedo por menos que recordar lo que me dijo Josu Jon Imaz, en la misma sede del PSE de Alava, el día que asesinaron a Fernando Buesa: «Rosa, lo sentimos como si fuera de los nuestros...».

Me parece que ya va siendo hora de que espabilemos, de que nos enfrentemos a la cruda realidad. En España estamos ante el mayor envite contra la democracia desde que la conquistamos hace veinticinco años. Nos han lanzado un envite que es un golpe de estado orquestado desde dentro del propio sistema. Los protagonistas y responsables son los dirigentes de dos partidos nacionalistas (PNV y EA) y de un partido (IU) de ámbito estatal, autodenominado de izquierdas pero que avala con su presencia en el Gobierno vasco y sus votos en el Parlamento las políticas más xenófobas e inmorales que hoy se practican en Europa. Esos son los responsables de nuestra incertidumbre, de la fractura de la sociedad vasca, de la falta de expectativa, del riesgo de desistimiento. Son también los responsables del dolor de las víctimas, de la soledad de las miles de personas escoltadas. Son los responsables porque han perdido la piedad, porque dejan solos a quienes sufren, porque comparten los objetivos de los asesinos, porque protegen a sus representantes políticos, porque salen juntos en las manifestaciones...

Esto es lo que hay. Sólo si nos enfrentamos con la realidad, por cruda y dura que ésta sea, podremos ganar esta batalla. Y, aunque no sea mi estilo, dé-jenme que no desborde optimismo. Podemos hacerlo, pero hemos de actuar, no tenemos mucho tiempo. Ellos pueden esperar; están cómodos, no sufren, no pagan ningún tipo de peaje. Pero la gente que no comparte sus postulados, aquellos que ya tienen recortados parte de sus derechos, los que están más que hartos de tanta prepotencia e impunidad, los que no se resignan a vivir así pero empiezan a pensar que esto no hay quien lo arregle, cogerán la maleta y se sumarán a los más de doscientos mil ciudadanos que ya se han ido. Y entonces ya habrán llegado a donde querían llegar.

Si queremos que eso no ocurra, actuemos. Utilicemos todos los instrumentos del Estado de Derecho, los políticos y los jurídicos. Todos. Soldemos, con luz y taquígrafos, un acuerdo entre quienes de verdad creemos que esta democracia merece la pena. Demos a la gente que resiste en Euskadi la seguridad de que se hará justicia, de que habrá alternativa. Salgamos a la calle a defender nuestros derechos. Y a ellos, a los que nos chantajean y nos humillan, señalémosles con el dedo en cualquier sitio en que estén: en Euskadi, en Madrid o en Andalucía. Que sepan que vamos a por todas. Que ya no queremos convencerles de nada, ni de lo benéfico de nuestra actitud ni de lo ventajoso que sería para ellos cambiar. Sólo queremos ganarles. Eso sí que será un cambio.

DAR LA TALLA
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 15 Noviembre 2003

COMISIONES y UGT son los dos principales sindicatos españoles. Ambos tienen profundas raíces vascas. La primera agrupación sindical y socialista vasca nace en la zona minera de Vizcaya en 1887, y las reuniones clandestinas de enlaces sindicales celebradas en los años sesenta en otra mina vizcaína contribuyeron de forma decisiva al impulso de CC.OO. Ambos sindicatos están desde hace tiempo en el punto de mira del nacionalismo étnico vasco, que no oculta su voluntad de expulsarlos. En realidad, es lo que han querido siempre. Sabino Arana nunca digirió la deserción de su amigo Tomás Meabe, que abandonó el nacionalismo jelkide por puro humanitarismo y luego fundó las Juventudes Socialistas. Alarmados por la expansión de la izquierda vasca, enemiga del racismo nacionalista y firme partidaria del cosmopolitismo («internacionalismo», en el léxico de la época), los nacionalistas unieron sus fuerzas a las de la Iglesia para crear un sindicato católico y netamente vasco según ellos, es decir, furiosamente nacionalista.

El resultado fue, en 1911, Solidaridad de Obreros Vascos, ahora más conocida por ELA (ELA-STV). Su primer dirigente importante, Robles Aránguiz, era un abertzale integrista que elogiaba a los nazis alemanes y denigraba a la izquierda vasca. Natural, porque el sindicalismo abertzale nació para oponerse a la «desnacionalización» de los autóctonos y a la «invasión maqueta». La historia se repite años después. Así como ELA nació para oponerse a UGT, LAB, el sindicato próximo a ETA, nace en 1977 para negar el proceso democrático y oponerse al sindicalismo «españolista». Carentes de escrúpulos para imponer la hegemonía nacionalista, ELA y LAB han sido la verdadera locomotora del tren soberanista. El primer personaje que da por muerto públicamente al Estatuto no es un burukide del PNV, sino José Elorrieta, secretario general de ELA. Lo hizo a finales de 1997, dando la señal de salida a la contraofensiva contra el espíritu de Ermua. Después vinieron el pacto con ETA, el acuerdo de Lizarra y el Plan Ibarretxe.

El éxito del sindicalismo abertzale, ahora mayoritario, es consecuencia de las más que generosas ayudas oficiales, del apoyo de la patronal vasca (que tiene ahí otro motivo para lamentar esa mezquindad) y, también, de los complejos y temores de la izquierda vasca. Los sindicatos han preferido bajar la voz a la hora de oponerse a un nacionalismo desatado que busca destruirlos o asimilarlos. Pero más vale tarde que nunca: ayer Méndez y Fidalgo hablaron alto y claro. Esperemos que procuren movilizar a sus secciones sindicales vascas, demasiado amedrentadas las de UGT y controladas por Madrazo y sus íntimos en el caso de CC.OO. Porque lo que está en juego es quién acaba ganando la partida: el racista Arana, que injuriaba a los obreros inmigrantes, o aquel Tomás Meabe que se fue con ellos por puro sentido de la decencia.

Empresarios extorsionados
Editorial La Razón 15 Noviembre 2003

La extorsión es, sin duda, la fuente privilegiada de las finanzas de la banda terrorista ETA, que periódicamente pone en marcha sus particulares «campañas de recaudación», a un lado y otro de la frontera, como saben bien centenares de empresarios y más de un personaje público, como dejó claro en su día el futbolista vasco-francés Bixente Lizarazu.

Cuando los extorsionados ceden al chantaje, ponen en manos de ETA el dinero que le servirá para financiar a sus comandos y reaprovisionarse de armas y explosivos con los que cometer nuevos crímenes y engrosar la ya abultada lista de víctimas. Técnicamente, esa actuación es perfectamente incardinable en el tipo delictivo de colaboración con banda armada, puesto que la financiación constituye una nada despreciable contribución a que los terroristas puedan mantener su actividad criminal.

El extorsionado se enfrenta a esa evidencia, pero es a la vez víctima del terror de la banda. Sabe que denunciar las amenazas o no acceder al chantaje puede pagarse con el atentado contra sus bienes e, incluso, con la propia vida.

La justicia no puede ignorar, y nunca hasta ahora lo ha hecho, ese conflicto. En todas las ocasiones en las que los jueces se han enfrentado a un caso de extorsión, al igual que cuando se ha producido el pago de rescates para la liberación de secuestrados por ETA, siempre se han inclinado por declarar que los extorsionados no son unos colaboradores libres ni voluntarios de la banda terrorista, lo que les exime de responsabilidad penal.
Hasta el presente, siempre se les han aplicado las circunstancias eximentes de miedo insuperable y estado de necesidad, al considerar que si pagan lo hacen con la intención de evitar un mal propio. Pero esas eximentes no ampararían a los que contribuyan voluntariamente a financiar a ETA, que también existen.

TREGUA A LA CORSA
Editorial ABC 15 Noviembre 2003

EL anuncio de tregua hecho por el Frente de Liberación Nacional Corso (FLNC) es un regate de esta banda terrorista para mejorar las expectativas de las formaciones nacionalistas de la isla, Indipendenza y Corsica Nazione. Como sucediera durante las negociaciones de 2000 con París, el terrorismo corso vuelve a apoyar a los partidos nacionalistas, que se la pidieron hace unos días, con una tregua táctica, que no expresa ninguna voluntad de paz, sino un mero cálculo de aprovechamiento de la violencia. Tras el fracaso del proyecto autonomista en el referéndum de julio pasado y la firmeza de Nicolás Sarkozy, ministro del Interior, en aplicar una política de «tolerancia cero» con la violencia, esta nueva tregua es un respiro para los nacionalistas corsos, eso sí, planteada después de que el FLNC incrementara los atentados como respuesta «democrática» al resultado del referéndum.

Desde el nacionalismo vasco ya se han buscado paralelismos poco edificantes para su proyecto soberanista. Gorka Knörr (EA) ha declarado que la tregua es «un precedente ineludible para Euskadi». Knörr tendrá sus razones para identificarse con el modelo corso, en el que predominan, entre otros aspectos, la lucha de clanes, los usos mafiosos y la delincuencia organizada, disfrazados con la apariencia de reivindicación nacionalista y violencia política. El problema del nacionalismo vasco, tan aislado que se entusiasma con la tregua del FLNC, es que se está quedando sin modelos de referencia, después de que en Quebec los nacionalistas perdieran dos consultas y el gobierno autónomo y de que en Irlanda haya quedado claro que la paz de Stormont deja en las manos exclusivas de Londres la continuidad de la autonomía y el derecho de autodeterminación. La calidad del modelo está a la baja.

Demasiado tiempo
Cartas al Director ABC 15 Noviembre 2003

Veinticinco años llevan en el gobierno, educando subrepticiamente, maniatando voluntades, permitiendo el odio, el rencor. Explican, subidos en sus púlpitos, con mentiras disfrazadas, sus empeños egoístas, sus ansias de acoger en su seno el poder de decisión de todos los vascos, incluso de los que ya tienen resignados a su feudal proceder. Llaman a los españoles fascistas, y ellos son españoles, los primeros españoles, hispanos. ¿Qué ceguera les moverá? El rencor. No es cuestión de recapacitar. El caso radica en ese amor que defienden por su tierra. ¿Es acaso «su tierra» tierra de separación, de intolerancia y de sin sentido? Nadie lo cree. Pero obstinados, no saben que siempre hay marcha atrás para amar «su tierra». Y su tierra es y ha sido tierra de genios, de honradez, de esfuerzo, de superación. Nunca de tozudez y egoísmo. 25 años llevan en el poder...   Miguel Cincino.  Madrid.

AL SER PREGUNTADO POR EL ARTÍCULO 155
Oreja dice que no se pueden tomar "atajos" en la respuesta a la "ofensiva a cámara lenta" del PNV
Preguntado por alumnos de Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid sobre la posibilidad de aplicar el artículo 155 de la Constitución, Mayor Oreja dijo que ante la ofensiva nacionalista hay que ir "paso a paso, sin atajos, midiendo cada movimiento para no equivocarnos". No obstante, reconoció que "ese debate tiene que estar presente en el Gobierno".
Libertad Digital 15 Noviembre 2003

El presidente del Grupo Popular en el Parlamento Vasco, Jaime Mayor Oreja, ha abogado por "dosificar" la respuesta que el Estado de Derecho tiene que dar al "desafío nacionalista" del PNV y ETA en el País Vasco.

Mayor Oreja, en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, advirtió de que la respuesta democrática a la "ofensiva a cámara lenta" del nacionalismo vasco tiene que ser "paso a paso, sin atajos, midiendo cada movimiento para no equivocarnos". El dirigente popular respondía así, en el coloquio entablado con los alumnos de la Facultad posterior a su intervención, a una pregunta sobre las intenciones del Gobierno central de aplicar el artículo 155 de la Constitución, que le faculta para obligar a una comunidad autónoma a cumplir sus obligaciones, según informa EFE.

"Ese debate, sin duda, tiene que estar presente en el Gobierno", señaló Mayor Oreja, que sin embargo destacó su intención de no ir más allá al considerar que "me equivocaría si dijera más, porque tenemos que dar la batalla paso a paso". En su opinión, la intención del nacionalismo vasco es la de "llevarnos junto al abismo para que o nos precipitemos nosotros o que, por hastío, acabemos negociando". Además, precisó que ante esa actitud es preciso dar "todas las respuestas" que legalmente permita el Estado de Derecho, entre las cuales citó el recurso presentado por el Gobierno al Plan Ibarretxe.

En respuesta a la pregunta de un estudiante sobre si al PP "no le interesa mantener la crispación" en el País Vasco para obtener un supuesto "rédito electoral", Mayor Oreja afirmó que "sería repugnante intentar sacar un beneficio electoral del hecho de que hayan matado a quince o veinte amigos". "Si usted hubiera padecido lo que hemos padecimos muchos no haría esa pregunta", aseveró el dirigente del PP, que recordó que a Gregorio Ordoñez "le mataron en San Sebastián no por crispar, sino por decir la verdad, por alejarse de la cobardía reinante en esa sociedad".

UGT y CC.OO. también rechazan de forma rotunda el plan Ibarretxe
MADRID/PAMPLONA.M. V. R. / B. LOPEZ ABC 15 Noviembre 2003

Las Cámaras de Comercio se suman al rechazo y muestran su acatamiento a «la Constitución y los Estatutos de Autonomía que emanan de ella»

Los líderes sindicales de UGT y CC.OO. rechazaron ayer al unísono y de forma contundente al plan Ibarretxe, hasta el extremo de que se mostraron partidarios de que el Gobierno utilice todas las «cartas» que la Constitución permite para frenar las intenciones independentistas del Gobierno vasco.

El secretario general de Comisiones Obreras (CC.OO.), José María Fidalgo, afirmó que por razones políticas, en primer lugar, ya que «España está dotada de una Constitución válida», se debe eliminar el plan del lendakari. Fidalgo, además, calificó de «especialmente grave» que «desde una institución se trate de vulnerar la Constitución». Por todos estos motivos optó por «no calificar el plan como de golpe de Estado», y prefirió considerarlo como «un órdago a toda la sociedad». Y ante este intento, recalcó el líder de Comisiones Obreras, «tenemos cartas suficientes para hacerle frente».

«Radicalmente en contra»
Previamente había mostrado su rechazo el secretario general de UGT, Cándido Méndez, durante su participación en el Foro de Nueva Economía «Forum Europa», cuyos asistentes recogieron con cerrados aplausos las palabras de los dos líderes sindicales referentes al plan. «Estoy radicalmente en contra del plan Ibarretxe», porque «nos afecta a todos y tenemos una valoración negativa en todos los puntos que contiene».

El líder de UGT basó su rechazo en razones constitucionales, políticas, sociales y «de toda índole», tras calificar el documento del Gobierno vasco de «irracional, muy burdo y negativo». En su opinión, dicho plan va en contra de la corriente actual, cuando todo el mundo habla de globalización, el lendakari habla de «sinsentidos» como crear su propia Seguridad Social o de establecer un mecanismo de relaciones laborales con España, mientras lo importante es que este tipo de mecanismos funcionen en un ámbito más amplio como es la Unión Europea.

Las contundentes críticas de los sindicatos al plan Ibarretxe se suman a las que a lo largo de estos días han realizado dirigentes de la patronal, que destacan además los costes económicos que ha tenido y tendrá una iniciativa de este tipo. También las Cámaras de Comercio han hecho público un comunicado en el que señalan que «como representantes de los intereses generales de las empresas, renuevan su compromiso con las reglas de convivencia establecidas y libremente aceptadas».

Las Cámaras reiteran «su colaboración con las autoridades locales, autonómicas, estatales y europeas en aras a lograr sus objetivos: crear empresas, consolidar las existentes, promover riqueza y generar empleo. Todo ello desde una posición de respeto a la pluralidad y diversidad y acatamiento de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía que emanan de ella». Además «abogan por una España profundamente descentralizada; comprometida con los Estatutos de autonomía y fundamentada sobre el hondo respeto y acatamiento a la legislación vigente».

Ya en el ámbito de las instituciones, ayer el PSN-PSOE propuso al Parlamento navarro que los servicios jurídicos de la Cámara emitan un informe sobre la manera en que el plan Ibarreche afecta al estatus institucional de la Comunidad Foral. Con ese informe en la mano, señalaron, se podrá tomar una decisión sobre la respuesta jurídica que puede dar Navarra al proyecto soberanista del Gobierno vasco y a su tramitación parlamentaria. El secretario general del PSN-PSOE, Juan José Lizarbe, hizo un llamamiento a Unión del Pueblo Navarro (UPN) para consensuar una postura conjunta y no caer en electoralismos.

Iniciativa de Aralar
Esta iniciativa coincide con otra de muy distinto signo, presentada también ayer en Pamplona por Aralar. La formación nacionalista solicitó la comparecencia en el legislativo foral del presidente del Gobierno vasco para que explique su propuesta, dentro de una sesión de trabajo de la comisión de régimen foral de la cámara.

La iniciativa sólo saldrá adelante si la Mesa y Junta de Portavoces la admiten a trámite. El PSN la rechazó y dijo que era una broma y una prueba de que el plan sí afecta a Navarra. Por su parte, el consejero portavoz del Gobierno de Navarra, Alberto Catalán, calificó la propuesta de «folclórica» y lo razonó en que «tanto el Parlamento de Navarra, las instituciones navarras y la sociedad navarra tienen muy claro las pretensiones anexionistas y esa obsesión enfermiza que tiene el nacionalismo vasco por la integración de Navarra en Euskadi y junto a ello es evidente que este tipo de iniciativas no buscan más que los titulares fáciles en los medios de comunicación, confundir más a la opinión pública con cuestiones que no aportan nada nuevo para resolver los problemas reales de la sociedad navarra».

También fuera del País Vasco, el Gobierno de Cantabria y la Generalitat valenciana exigieron la retirada de la propuesta del lendakari.

Odón Elorza cede a Elkarri el salón del Ayuntamiento que no dejó a «Basta Ya»
ABC 15 Noviembre 2003

El colectivo «Basta Ya» denunció ayer que el Ayuntamiento de San Sebastián se negó el pasado mes de marzo a prestarle el salón de plenos para celebrar un debate sobre las elecciones al considerar que era un «acto político inapropiado» para esta sala y, sin embargo, sí se la cedió el pasado martes a Elkarri. «Basta Ya» recordó en un comunicado que solicitó al consistorio la utilización del salón de plenos para llevar a cabo un «debate abierto sobre las condiciones en las que se iban a desarrollar las elecciones municipales», que se convertiría además en un «acto de solidaridad con los concejales y candidatos» amenazados por ETA. Indicó que la Alcaldía donostiarra denegó prestar esta sala al considerar que se trataba de un «acto de carácter político inapropiado» para este lugar. «Basta Ya» expresó ayer su «sorpresa» al conocer que el pasado martes se cedió el salón de plenos al Movimiento Social por el Diálogo y el Acuerdo, Elkarri, que celebró allí el acto central de presentación de su iniciativa en Guipúzcoa, dirigida a promover una segunda conferencia de paz. Consideró que se trata de una «clarísima discriminación quizás porque el alcalde considera que los vecinos constitucionalistas» son «ciudadanos de segunda, sin derecho a salón de plenos». Elorza reconoció el miércoles haber «recibido un toque» del PSOE por su oposición a debatir mociones contra el plan Ibarretxe en el Ayuntamiento.

Redondo augura que el PNV quiere imponer su plan antes de que ETA deje de matar
Redacción - Bilbao.- La Razón 15 Noviembre 2003

El ex secretario general del PSE-EE Nicolás Redondo afirmó ayer que el Partido Nacionalista Vasco ha presentado la propuesta de nuevo Estatuto de Juan José Ibarreche «sabiendo que estamos ganando a ETA y quiere imponer su plan antes de que ganemos» a la organización terrorista.

En declaraciones a RNE de Bilbao, Redondo sostuvo que el PNV «se aprovecha» de la debilidad de ETA por la acción policial y judicial para tratar de «imponer» la propuesta de Ibarreche antes de que desaparezca la organización terrorista, y así el PNV «tenga mucha menos influencia».

El ex dirigente socialista apoyó la presentación por el Gobierno de un recurso contra el Plan Ibarreche ante el Tribunal Constitucional porque, según precisó, «el Estado de Derecho tiene la obligación de defenderse con todos los instrumentos».

Redondo consideró que «la excitación nacionalista a la sociedad» vasca para que se movilice en el caso de que el Tribunal Constitucional paralice la tramitación del Plan Ibarreche «nos lleva al desastre».

También dijo que un adelanto de las elecciones vascas para convertirlas en un referéndum sobre esta propuesta sería «puramente franquista, como el referéndum de los 25 años de paz » del régimen anterior.

El Gobierno cántabro advierte al PNV que no consentirá «ninguna invasión» de su territorio
El alcalde de Agüera, deseada por los nacionalistas, avisa de que «no tragaremos» y «nos defenderemos»
Adolfo Izaguirre, alcalde de Guriezo, municipio del que depende la villa cántabra de Agüera y que el Gobierno vasco pretende su anexión, advirtió ayer a «toda la corte del PNV» que «se le quite de la cabeza» su pretensión territorial, ya que «no vamos a tragar» y «defenderemos nuestra posición hasta las últimas consecuencias». Adolfo Izaguirre sugirió a los nacionalistas que tengan cuidado con echar mano de la Historia pues, según recordó, hubo un tiempo en que las tierras de los cántabros llegaban hasta lo que hoy es la margen izquierda del río Nervión.
Javier Prats - Madrid.- La Razón 15 Noviembre 2003

El alcalde de Guriezo, Adolfo Izaguirre, advirtió ayer a «toda la corte del PNV, a los Ibarreche, a los Arzallus, a los Eguibar y a los Imaz» que «se les quite de la cabeza» su pretensión territorial sobre la villa cántabra de Agüera, de la que depende Guriezo. Tal y como informó ayer este diario, el Gobierno vasco y la Diputación de Vizcaya han reclamado a la Audiencia Nacional que declare Agüera territorio vasco.

En declaraciones a LA RAZÓN, Adolfo Izaguirre quiso dejar claro que «los cántabros somos gente tranquila, pero no vamos a tragar con lo que digan» sobre los límites territoriales, y subrayó que «defenderemos nuestra posición hasta las últimas consecuencias». Agüera, núcleo de una extensión de unas 20 hectáreas en el que viven cerca de un centenar de personas, ha sido objeto de disputas desde hace siglos, pero el Ministerio de Administraciones Públicas, con los informes favorables del Consejo de Estado y del Instituto Geográfico Nacional, resolvió finalmente que Agüera formase parte de Cantabria.

A este respecto, Izaguirre, del Partido Regionalista de Cantabria, señaló que «las instituciones vascas serán muy tozudas, pero el alcalde de Guriezo también». «No cederé ni un ápice», añadió.

El alcalde aseguró que el único motivo que ha movido al Gobierno vasco a reclamar el pueblo es «tocar las narices», porque, según dijo, las instituciones vascas jamás han hecho nada por Agüera, cuyos vecinos «siempre han sido cántabros».

Por ello, auguró para los nacionalistas «un camino espinoso» si mantienen sus pretensiones, pues Guriezo «esta vez ha puesto toda la carne en el asador». Asimismo, el alcalde sugirió a los nacionalistas que tengan cuidado con echar mano de la Historia porque, según recordó, hubo un tiempo en el que el límite oriental del territorio de los cántabros era lo que es en la actualidad la margen izquierda del río Nervión. Por ello, se preguntó con sorna sobre qué pasaría si ahora Cantabria reclamase la mitad del territorio del País Vasco.

Beligerancia cántabra
Por su parte, el consejero de Presidencia, Ordenación Territorial y Urbanismo del Gobierno de Cantabria, José Vicente Mediavilla, aseguró ayer a LA RAZÓN que «no vamos a consentir ninguna invasión de nuestros límites territoriales». «En este tema ¬subrayó el consejero¬, nos van a encontrar enfrente con todas nuestras armas legales».

Por último, José Vicente Mediavilla anunció que «seremos muy beligerantes, dentro del Estado de Derecho», y «defenderemos los límites de Cantabria hasta las últimas consecuencias».
Mientras tanto, el Gobierno vasco sigue incluyendo a Agüera en su web institucional como una población más del País Vasco.

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