AGLI

Recortes de Prensa     Martes 25 Noviembre  2003

Palabra de vasco
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 25 Noviembre 2003

La dificultad del euskera
Cartas al Director ABC 25 Noviembre 2003

La nación y la democracia
Dalmacio Negro La Razón 25 Noviembre 2003

Europa, contra el Plan Ibarreche
Editorial La Razón 25 Noviembre 2003

Viva Paco Vázquez!
Germán Yanke Libertad Digital  25 Noviembre 2003

El PSOE y el «no»
Cartas al Director ABC 25 Noviembre 2003

El fracaso de las Autonomías
Cartas al Director ABC 25 Noviembre 2003

Paco Blázquez
Análisis de editoriales Libertad Digital  25 Noviembre 2003

Advertencia a Rajoy
Luis María ANSON La Razón 25 Noviembre 2003

El PSOE no mejora
Lorenzo Contreras La Razón 25 Noviembre 2003

Excusas de mal pagador
Ramón Pi El Ideal Gallego 25 Noviembre 2003

Las potencias de la UE rechazan «proyectos de desintegración» como el de Ibarreche
F. Velasco - Madrid.- La Razón 25 Noviembre 2003

Basagoiti denuncia otro «pelotazo urbanístico» del PNV en Bilbao tras pedir Madrazo una recalificación
Redacción / D. M. - Bilbao / Madrid.- La Razón 25 Noviembre 2003

El último, y más oculto, Sabino Arana
Editorial La Razón 25 Noviembre 2003

Villa Sabino
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  25 Noviembre 2003

De Arana a Risco
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 25 Noviembre 2003

Sabino Arana, «españolista con toda el alma»
José Antonio Fúster - Madrid.- La Razón 25 Noviembre 2003

El retorno de Sabino Arana
JOSÉ LUIS DE LA GRANJA SAINZ El Correo  25 Noviembre 2003

Palabra de vasco
SANTIAGO GONZÁLEZ  El Correo 25 Noviembre 2003

No sé si recuerda, lehendakari, aquella expresión de Xabier Arzalluz, cuando sus interlocutores del verano del 98 desvelaron el acuerdo de los partidos nacionalistas con ETA: «Nosotros creíamos que estábamos hablando con vascos y el vasco cumple su palabra, respeta el trato, no miente». No es que trate de negar la mayor, mi lehendakari. La palabra de vasco es sagrada, siempre, eso sí, que partamos de un supuesto previo, que es el de su extraordinaria polisemia. Sólo tenemos una palabra, pero cada vez adquiere el significado que más nos conviene.

El 2 de mayo de 2001 dijo usted que «nunca hemos gobernado ni gobernaremos, ni directa ni indirectamente, con quien no se comprometa a defender sus ideas exclusivamente a través de ideas pacíficas y democráticas». En la misma intervención, preguntaba al PP y al PSE «si van a seguir haciendo oposición aprovechándose de los votos de EH, como han hecho hasta ahora». Arnaldo Otegi le recordó entonces algo evidente: que usted había gobernado gracias al pacto de legislatura firmado con Euskal Herritarrok y usted fue lehendakari con el voto de Josu Ternera. El jueves de la semana pasada, con los restos de la casa de Estanis Amutxastegi todavía humeantes, los suyos firmaron en el Parlamento vasco un acuerdo con el representante batasuno Jon Salaberria para reclamar el marco vasco de relaciones laborales.

Le supongo informado de que su cofirmante afirmó en sede parlamentaria el mes de abril de 2002 que «ustedes saben perfectamente que la lucha armada de ETA no responde a la voluntad de imponer ideas», sino «a la defensa de derechos legítimos que tiene el pueblo vasco». Sabrá también que estas declaraciones le costaron hace poco más de dos meses una condena del Tribunal Superior de Justicia a siete años de inhabilitación y uno de prisión por enaltecimiento de actividades terroristas.

Su portavoz explicó que el acuerdo con Salaberria era «un hecho absolutamente puntual», frase con la que la ofensa a la memoria y la razón, se extendía a la sintaxis. Imaz debería consultar lo que el maestro Lázaro Carreter dice de semejante atropello lingüístico entre las páginas 269 y 272 de 'El dardo en la palabra'. Pero aceptemos el exceso geométrico y demos por bueno ese «absolutamente puntual», magnífico ejemplo de oxímoron. Hablamos del apoyo de Solabarria y los suyos a su plan de usted, en los puntos 1, 2, 3, 4, 5 y 6 del artículo 53, «Políticas socio-laborales y de empleo». Si ya tenemos su apoyo para uno de los artículos, ¿por qué no para los otros 68? No descartemos la posibilidad de que puntual venga de punta. ¿La puntita nada más? Todos sabemos ya a estas alturas que los escarceos no acostumbran a quedarse en eso. Es una vergüenza, lehendakari. Puntual pero absoluta, como diría contradictoriamente Josu Jon Imaz.

La dificultad del euskera
Cartas al Director ABC 25 Noviembre 2003

Mis sentimientos nacionalistas están siendo sometidos a una dura prueba por el empeño del PNV y de otras agrupaciones nacionalistas en obligarnos a aprender euskera, so pena de no ser considerados vascos auténticos. De hecho, yo me he empeñado durante años en aprender euskera, pero he de reconocer que es un idioma sumamente difícil para quien no lo ha «mamado» desde la cuna. No he llegado a hablarlo con un mínimo de fluidez, y me revienta entablar conversaciones forzadas con gente con la que podría expresarme mucho más cómodamente en castellano. Además, he descubierto que a un euskaldún de pueblo le es difícil entender el euskera «gramático», que ahora aprendemos.

Me parece también absurdo que se intente crear sentimientos de culpa o de inferioridad en los vascos que no hablamos bien euskera, es decir, a la gran mayoría, porque para éstos su idioma materno es el castellano. Conste que en una época yo caí también en esas memeces, pero ahora me avergüenzo. Me parece una estupidez sin límites renegar del idioma materno. Naturalmente, amo el euskera pero eso no me impide ver que siempre será, inevitablemente, un idioma de ámbito muy reducido y sin influencia, mientras que el castellano, tan emparentado de siempre con Euskadi, permite una comunicación inmensamente superior. ¿Es que vamos a renunciar a esa riqueza por una visión sectaria y estrecha del nacionalismo? Creo que ya está bien de majaderías.  Esteban Jáuregui Cortázar. Madrid.

La nación y la democracia
Dalmacio Negro La Razón 25 Noviembre 2003

Nación y democracia son dos maneras de autogobierno que han confluido modernamente. En principio son aliadas e históricamente ha sido el Estado Nación surgido en la revolución francesa el resultado de esa alianza. Pues el Estado, que ha hecho las naciones ¬primero como Estado Monárquico, luego como Estado Nacional¬, en tanto igualador es, decía Ortega, democrático en su raíz: según el concepto puro de Estado, ante el Estado, en el Estado, dentro del Estado o bajo el Estado, todas las personas son iguales y libres. Sin embargo, hoy parece como si la democracia, al disolver todos los lazos, se hubiese constituido en el enemigo de la nación; pues, radicalizando el individualismo e internacionalizándose disuelve el sentimiento, los intereses y la voluntad nacionales.

No obstante, históricamente en el sentido moderno y contemporáneo, Nación y Democracia en tanto dos formas de expresar el autogobierno, una como un todo y la otra como el conjunto de los individuos que la forman, son en realidad consustanciales: no hay nación sin democracia ni democracia sin nación. Nación y democracia constituyen un par dialéctico, siendo la nación ¬el Estado Nacional en el continente europeo¬ la forma política de la democracia moderna.

Ahora bien, si por una parte se radicaliza el imperio de la democracia haciéndola penetrar en todo sin circunscribirla al círculo propio de lo Político, el individualismo democrático, guiado a la postre por el espíritu del bienestar, disuelve el sentimiento nacional, disgrega los intereses nacionales, comunes, y debilita la voluntad de la nación reduciéndose la nación política a una abstracción, como la que ha dado en llamarse patriotismo constitucional: la Constitución más que como regla de juego de planificación de la democracia cuyo principio, la libertad política, cede el sitio a la igualdad política. Es el dilema de Tocqueville, según el cual, si prevalece la igualdad sin contradicción, esta última deviene formal al ser una igualdad sin contenido político, puesto que la política está ligada a la libertad y no a la igualdad; la misma política igualitaria, mientras sea política y no otra cosa tiene por objeto la libertad política. La igualdad como principio político, sólo tiene sentido como igualdad jurídica, no como igualdad social o económica; estas últimas, al final son sólo igualdad meramente administrativa; así ocurre hoy en día en Europa, donde la primacía otorgada a la igualdad social y económica sobre la libertad política destruye también de hecho la igualdad jurídica al privilegiar inevitablemente, con la ley, a los distintos grupos sociales en concurrencia mediante la política social, que incluye la política económica.

Esto por una parte. Por otra, al contrario, el nacionalismo, en tanto radicalización del sentimiento nacional por la primacía absoluta ¬totalitaria¬ otorgada a la igualdad al incluir en ella la igualdad étnica, lingüística o cultural reales o supuestas frente a los intereses, destruye la homogeneización deviniendo fácilmente en particularismo contrapuesto a la democracia; en realidad la destruye reemplazándola sin matices por la oligarquía. La democracia y la nación se convierten así de aliados naturales en adversarios e incluso en enemigos.

Es lo que está ocurriendo en España. Por un lado, la nación, particularizada como nacionalismo ¬el «¿sé tú mismo! ¿Llega ser lo que eres!» como dice P. Manent¬ democráticamente constitucionalizado, está destruyendo de diversas maneras la democracia, y por otro, la democracia social y económica ¬la democracia igualitaria¬ destruye, lo mismo que en otros países, la nación, cuyo concepto implica el libre equilibrio de los sentimientos, los intereses y la voluntad de sus miembros colectivos e individuales.

La nación política y la democracia política no son incompatibles, puesto que su relación es dialéctica. Pero si se inclina excesivamente al Estado hacia la democracia se daña a la nación, y si se antepone la nación se perjudica la democracia.

Europa, contra el Plan Ibarreche
Editorial La Razón 25 Noviembre 2003

Cinco grandes países de la Unión Europea (Alemania, Francia, Reino Unido, Portugal y España) han rechazado formalmente, en un documento conjunto, «aquellos proyectos excluyentes que, en lugar de aunar voluntades, tratan de disgregar la configuración actual de los estados o proponen proyectos de desintegración, singularmente los que se planteen quebrando las más elementales reglas del Estado de Derecho». Una definición que, en el caso de España, retrata el Plan Ibarreche y supone un portazo al intento soberanista y acaba con las esperanzas de obtener la «comprensión» que el PNV y sus socios pretenden de obtener más allá de nuestras fronteras.
La decisión de los «grandes» de la UE, reunidos estos días en Toledo por el titular español de Justicia, José María Michavila, es una consecuencia lógica de la búsqueda efectiva de un espacio judicial y policial europeo, lo que supone derribar fronteras, en este caso jurídicas, para dar un paso trascendental en favor de la construcción de la nueva Europa unida. Por eso, cuando estados con tradiciones jurídicas tan diferenciadas como el Reino Unido, Alemania o España, trabajan seriamente para que la «euroorden» entre en vigor el primero de enero de 2004, es cuando más quedan en evidencia los retrógrados y excluyentes proyectos nacionalistas.

Si Europa es capaz de armonizar sus sistemas judiciales para que un peligroso delincuente que ha huido a otro Estado de la UE sea detenido y entregado en menos de seis meses a la justicia del país donde perpetró el delito, se entiende que levantar nuevas «excepciones» y «ámbitos propios de decisión» no sólo va contra la voluntad general de los españoles expresada en la Constitución, sino contra los mismos intereses de la UE. El rechazo es aún mayor cuando los planes separatistas se plantean, como es el caso del de Ibarreche, «quebrando las más elementales reglas del Estado de Derecho», que es, sin ir más lejos, lo que se hace desde el tripartito vasco al negarse a obedecer las resoluciones de los tribunales o planteando medidas para las que carece de legitimidad y competencias.

Europa, y así se demostró ayer en la declaración del «protocolo de Toledo», camina hacia la unidad y la modernidad, al hacer frente al fenómeno de la globalización del crimen, que reclamaba una respuesta igualmente global. La «euroorden», vieja aspiración del Gobierno español, responde a una demanda ciudadana en toda Europa y sustituirá a los complejos y lentos procesos de extradición vigentes, que son aprovechados con ventaja por terroristas y gentes del crimen organizado. Avances como el de ayer en Toledo sirven para demostrar a todos los europeos que el futuro está en la unidad y no en la disgregación, y que, al margen de criris y de palabras más o menos grandilocuentes, la UE se revela como una realidad cada vez más sólida.

Viva Paco Vázquez!
Germán Yanke Libertad Digital  25 Noviembre 2003

Nada mejor para el PSOE y para la Federación de Municipios que tener como presidente de esta magna asociación al alcalde de La Coruña Francisco Vázquez. Si ahora está un poco confuso, habrá que disculparle: los apoyos que no esperaba tener nunca, los honores recibidos, la tensión de largas negociaciones e interminables votaciones, los nervios de asambleas como los de este fin de semana… Todo pasará enseguida.

A esa confusión se debe que el lunes, Francisco Vázquez dijera que no sabe si está en 2003 o en 1933. Al cansancio, sin duda, que se quejara de que el PP, presentando una moción contra el Plan Ibarretxe, “obligara a Ana Urchueguia (alcaldesa de Lasarte) a decir si o no” al citado proyecto. A la tensión que se nos presente ahora como el primer convencido de que la moción del PP era sobre “cuestiones ajenas al municipalismo”. A los nervios, que reproche al Gobierno la “postura de no escuchar” que “puede resucitar fantasmas peligrosos”. Todo pasará enseguida.

Vázquez sabe muy bien en qué año vive, precisamente en el que el Gobierno le impuso la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, acto en el que, muy emocionado, recordó que la unión necesaria de “todos los españoles de bien” es “la Constitución, que simboliza la larga historia compartida frente a quienes desde la constante deslealtad institucional o violencia criminal se empeñan en negar la historia e intentan cambiarla, lo que nunca conseguirán”. Que sea ajeno al municipalismo haber dicho algo parecido en la asamblea del pasado fin de semana es fruto del agotamiento. Porque Vázquez sabe que José Luis Rodríguez Zapatero le eligió para asegurar un pequeño triunfo del PSOE ya que o negociaba, vía Cataluña, el apoyo de algunos nacionalistas o si estos se ponían “desleales”, saldría el PP en su ayuda, como anunció previamente. Jugar con red cansa mucho y hay que comprender a Vázquez.

No debería haber mentado a la alcaldesa de Lasarte y menos menospreciarla, como si Urchueguia votara alguna vez obligada por alguien. Alfonso Alonso, el alcalde de Vitoria, podría haber añadido que nadie le iba a obligar a él a no votar contra el Plan Ibarretxe en la Federación de Municipios, es decir, que nadie le iba a obligar a hacer lo contrario de lo que Francisco Vázquez había hecho siempre en toda ocasión, sin pensar si el asunto era municipalista, gallego o universal. Y saldría en defensa de Vázquez al que los nacionalistas gallegos acusaban de utilizar las instituciones de esa comunidad autónoma para “irse por los cerros de Euskadi” y hacer todo el día, en el Ayuntamiento de La Coruña, “vazquizmo”. Pero Vázquez sabe, además, que, cuando la alcaldesa de Lasarte fue insultada y agredida, se echó en falta el apoyo del PSOE hasta el punto de que él mismo tuvo que ir a San Sebastián a un acto de homenaje a los concejales vascos, organizado especialmente en honor de Urchueguia por ¡Basta Ya!

Nadie habría dicho aquel día que el Gobierno no escucha ni que los fantasmas peligrosos para el nuevo presidente municipalista fueran los que aventa el PP. Ahora lo señala porque está tenso, entre nervioso y emocionado, pero ha repetido hasta la saciedad que hay paralelismos peligrosos entre todos los nacionalismos. Al “peligro de los nacionalismos separatistas” se refirió en febrero (de 2003, no de 1933) en Cáceres, lugar en el que añadió que Rodríguez Ibarra y él son prácticamente los únicos políticos que son capaces de “levitar por encima de su partido”, lo que él hace, al parecer, incluso mejor que el presidente extremeño “porque soy más de Santa Teresa”. En eso es en lo que hay que fijarse ahora, y no en las diatribas circunstanciales contra el partido gubernamental que tanto ha alabado (desde Fraga a Cuiña pasando por Aznar y Mayor Oreja), en lo de levitar. Porque ahora, sin duda, será el presidente de todos los munícipes, incluso de los que en su partido se enfadaron con Zapatero cuando le propuso para este cargo, y los del Partido Socialista de Galicia que le espetaban aquello de “son cosas de este señor”, etc. De todos y con las ideas muy claras porque, además de lo de Santa Teresa, el 13 de mayo de 2001 pidió a la Virgen del Rosario que PP y PSOE obtuvieran en el País Vasco los votos suficientes para gobernar juntos y desplazar a los nacionalistas del Gobierno autonómico.

Un momento, un momento. No hay que exagerar. Hay asuntos en los que, es verdad, el Gobierno no escucha. Porque Francisco Vázquez propuso el pasado mes de mayo que el Gobierno suspendiera la autonomía vasca como Blair lo había hecho en Irlanda del Norte cuatro veces. Y sugirió que, si la mayoría nacionalista seguía negándose a disolver el “grupo criminal de Batasuna”, se disolviera el Parlamento Vasco. Y, si hacía falta, que fueran a la cárcel los responsables de ese “golpe de Estado institucional”. Es lógico que se queje ahora de que el Gobierno no escucha… pero se le pasará enseguida. Así que calma a todos y ¡viva Paco Vázquez, el coherente municipalista!

El PSOE y el «no»
Cartas al Director ABC 25 Noviembre 2003

La política del PSOE es negarse, por sistema, a aceptar todo lo que proponga el PP, aunque dichas propuestas sean por el bien de nuestro país.

Ahora deciden no apoyar el texto en donde se aboga por la unidad de España y se rechaza el Plan Ibarretxe, por ser inconstitucional. ¿Cuándo se darán cuenta en el PSOE del número de votantes que, por estos «pequeños detalles», les están dejando y les dejarán de votar? ¿Cuándo verán que muchos de los votos que han perdido en Cataluña han sido de militantes y simpatizantes con dos dedos de frente que se niegan a aceptar el federalismo asimétrico que propone Maragall? ¿Cuándo verán que es contraproducente su subida al carro del nacionalismo y el afán de separatismo que predica con el fin de ganar votos de los independentistas inseguros de la consecución de dichos objetivos por los otros partidos nacionalistas?

Conozco a muchos que, por este motivo, han tomado la decisión de no votar al PSC en estas elecciones. Creo que, en vista de estos resultados y de estas expectativas de votos para futuras elecciones, Zapatero debería pensarse dos veces con quién quiere estar, si con su país, España, y su Constitución, o con aquellos que quieren destrozar al país y llevarnos a una confrontación fratricida, como las que padecen en países tercermundistas y que están asolando a la Humanidad.   Isabel Nonell Ferré.   Tarragona.

El fracaso de las Autonomías
Cartas al Director ABC 25 Noviembre 2003

Por lo que hace a la garantía de la unidad e integridad territorial de España, la Constitución de 1978 no ha traído más que inconvenientes que deberían ser inmediatamente corregidos. El sistema autonómico no ha tenido otro efecto que el aumento del gasto, de la burocracia y de prebendas en beneficio de quienes han hecho de la política su profesión o el medio más eficaz de lucro personal. En las regiones contagiadas del virus separatista y antiespañol el daño ha sido mucho mayor. El inadecuado sistema electoral establecido por la Constitución ha primado la posibilidad de que formaciones políticas minoritarias, cuyo núcleo ideológico es el odio a España, detenten poderes que ejercen abiertamente contra la Constitución y el Estado.

Es cierto que las tensiones separatistas provocadas por los nacionalismos periféricos no han surgido ahora, sino a finales del siglo XIX, pero el sistema autonómico no podía servir para contentar a los que ni antes ni ahora merecen un trato de privilegio, sino para aumentar esas tensiones secesionistas. Y no es infundado suponer que un regimen centralista, como el francés, y un sistema electoral mayoritario, con una circunscripción electoral de ámbito estatal, no habría facilitado la llegada al poder de formaciones políticas enemigas de España; y puesto que el actual sistema autonómico no favorece la integridad de la Nación española y ya ni satisface siquiera a aquellos sectores políticos que demandaron la autonomía en la fase constituyente, parece llegado el momento de que las formaciones políticas de ámbito nacional levanten acta de este fracaso y emprendan una reforma constitucional que de verdad y de manera efectiva asegure la unidad e integridad de esta milenaria Nación.
Juan José Carreras. Madrid.

Paco "Blázquez"
Análisis de editoriales Libertad Digital  25 Noviembre 2003

Todos los diarios que dedican un editorial a la elección de Francisco Vázquez como nuevo presidente de la Federación Española de Municipios critican —con la excepción de El País— la negativa del PSOE a respaldar una moción contra el plan Ibarretxe y en apoyo de la Constitución española.

La divergencia de El País respecto al resto de los diarios ya queda de manifiesto en los titulares de portada. El Mundo titula “El PSOE no condena el plan Ibarretxe para salvar un pacto con las minorías”; ABC titula “una moción contra el plan Ibarretxe enfrenta a PP y PSOE en la FEMP, La Razón afirma que “El PSOE paga un peaje a ERC y no condena el Plan Ibarretxe”. Hasta un diario nacionalista como La Vanguardia titula con un aséptico “el plan Ibarretxe encona el pulso entre PP y PSOE”. Pero es que El País presenta la noticia señalando que “el PP rompe el pacto entre los alcaldes con una moción contra el plan Ibarretxe”.

El editorialista de El País entra a saco contra el PP desde el primer párrafo y califica enrabietado de “jugada demagógica, inoportuna, sectaria y descarada” lo que no fue otra cosa que el deseo del PP de que la Federación Española de Municipios se pronunciara contra el plan secesionista de Ibarretxe y en respaldo de la Constitución que este año cumple su 25 aniversario. El País sentencia que “no era el lugar ni el momento para ello” pero no da razón alguna para tan disparatada aseveración. Tan sólo dice que “el PP hizo una maniobra de objetivos evidentes: ensuciar un acto que iba a constatar la victoria del PSOE por 200.000 votos más que el PP, en las municipales del 25 de mayo; intentar abrir una brecha entre la izquierda constitucionalista y los nacionalistas catalanes de CiU y ERC , y continuar crispando el clima político”.

Aquí el único que ha “ensuciado” el relevo de la dirección de la FEMP es el PSOE y el señor Francisco Vázquez que siempre hasta ahora había considerado conveniente cualquier momento y lugar para salir en apoyo de la Constitución; respaldo más necesario y exigible si, junto al hecho de que la FEMP es el único ámbito que reúne a todos los municipios españoles, tenemos presente el momento de deriva secesionista que se vive en el País Vasco y en Cataluña. ¿O es que el partido del señor Carod Rovira, con el que quieren pactar los socialistas en Cataluña, no es abiertamente independentista y partidario del Plan Ibarretxe?

Lo grave no es que el PP quiera abrir una “brecha” entre el PSOE y un partido que, como Esquerra Republicana, pretende secesionar a Cataluña y proclamar un Estado “tan independiente como Luxemburgo”: Lo grave es que el PP quisiera tapar que el PSOE esté dispuesto a pactar con ellos. Lo criticable es que el señor Vázquez haya pasado por el aro que le ha impuesto su partido con tal de ser el nuevo presidente de la FEMP, lo denigrante es que Vázquez haya manchado su digna trayectoria en apoyo de la Constitución que tantos beneficios electorales le ha permitido cosechar en La Coruña y por la que hasta el PP le ha venido honrando públicamente hasta el extremo de ningunear a su propio representante en el municipio coruñés.

Aquí la única “jugada” absolutamente impresentable es la que ha hecho el PSOE al presentar al PP a un candidato cuya trayectoria no sólo se veía como un impedimento sino como una posibilidad abierta para implicar a la FEMP en la tarea de hacer frente a la deriva independentista de los nacionalistas. Fue en nombre de esa trayectoria personal de Vázquez, por lo que el PP renunció a presentar su candidato propio —como mínimo, tan constitucionalista como el coruñés— y anunciar su respaldo al alcalde socialista. Vázquez no ha sido engañado por su partido sino que ha tragado y digerido el que su partido se negara a rechazar el plan Ibarretxe. Lo acorde con su trayectoria habría sido advertir a su partido que él no aceptaría que su partido pagara el peaje a los independentistas. Allá él y su digestión. Tiempo habrá para que Vázquez recupere nuestro aplauso que hoy, ciertamente, no merece.

El PP no es que tuviera el derecho es que tenía el deber de hacer la prueba del algodón y ver si el “consenso” al que estaba dispuesto servía para algo más que para tapar las vergüenzas del PSOE, cuya primacía en la FMP no obedece a victoria electoral alguna sino a lo promiscuo que llegan a ser los socialistas con tal de arrebatar las mayorías al PP en multitud de ayuntamientos.

Aunque El País repita como un loro enfurecido eso de que “la victoria del PSOE en las elecciones municipales del 25 de mayo” —como si en ese día se hubieran celebrado sólo unas y no tantas elecciones como municipios hay en nuestro país—, lo cierto es que el 25-M el PP ganó muchas más elecciones municipales que el PSOE. Al margen de las victorias relativas, el partido de Aznar ganó por mayoría absoluta en 2969 municipios, un número mayor a los que suman juntas las victorias absolutas y relativas del PSOE. El PP logró 23.615 concejales en esas elecciones, 391 ediles electos más que el PSOE.

Los “200.000 votos de diferencia” de los que habla El País, no sólo no llegan en realidad a 125.000 —el PP se presenta en Navarra con las siglas de UPN—, sino que además son la suma de votos de elecciones distintas que no tienen reflejo alguno en la FEMP. Si Vázquez ha ganado a Rita Barberá se debe exclusivamente a que el PSOE ha sumado a sus fuerzas las de la oposición nacionalista.

El Mundo no puede dejar de criticar la actitud del PSOE, aunque su análisis sigue pecando de la candidez que caracteriza a este diario. Bien está que este periódico, cuyo director defendía ayer la necesidad de hacer nuevas concesiones a los nacionalistas y reformas en la Constitución, señale hoy a Zapatero que “no será con gestos timoratos como logrará aplacar el radicalismo de sus pretendidos socios”. Sin embargo, se equivoca El Mundo con el juicio de intenciones de Zapatero. Al candidato socialista lo único que le interesa es pactar —no aplacar— con los nacionalistas. Y si eso pasa por renunciar a salir en defensa de la Constitución y contra los planes secesionistas, pues se renuncia. Esta vez el PP no se ha acomplejado y no ha temido quedar en solitario sabiendo lo muy acompañado que puede estar por los ciudadanos en la próxima convocatoria electoral.

El editorialista de El Mundo tampoco se para a pensar mucho al decir que “no carece de fundamento la queja de los socialitas en el sentido de que la maniobra de los populares buscaba impedir que se visualizara la victoria del PSOE en las municipales, la cual ha hecho posible que sea Paco Vázquez quien presida la FEMP”.

En primer lugar, repetimos que no ha sido “la victoria del PSOE en las municipales”, sino el apoyo de IU, CiU y otras fuerzas nacionalistas la que ha permitido convertir al alcalde coruñés en presidente de la FEMP. En caso de que el PSOE hubiera suscrito el rechazo del Plan Ibarretxe, igualmente Vázquez habría logrado la presidencia, pero tampoco gracias a los resultados del 25-M sino, en este caso, a la generosidad del apoyo del PP.

Al PP ya le han tomado el pelo bastantes veces —léase el Pacto de Ajuria Enea o el Pacto Antiterrorista— pactando con un PSOE que no hace otra cosa que ponerle los cuernos una vez que firma. Esta vez ni siquiera un cebo tan atractivo como Vázquez ha hecho picar al PP. Y hay que felicitar a este partido por no haberse sumado a un consenso que le constriñe, que le da al PSOE un manto de respetabilidad que no merece y que impide algo tan elemental como es que la Federación Española de Municipios y Provincias haga frente al secesionismo de los nacionalistas. No todos los días el PP logra enfurecer a Prisa.

Gracias a la proximidad de las generales, alguien se acuerda de los “principios”.

Advertencia a Rajoy
Luis María ANSON La Razón 25 Noviembre 2003
de la Real Academia Española

Los lectores de canela fina no se habrán extrañado de lo ocurrido en la FEMP. El mapa político de España es el que es y cuando la victoria socialista se vislumbra, he escrito muchas veces, se toca a rebato: todos contra el PP. Tras las elecciones generales, Mariano Rajoy sólo contará, y con reservas, con Coalición Canaria. Para gobernar tendrá que rozar la mayoría absoluta. El PSOE hará como en Baleares. Si lo necesita, tras bajarse los pantalones para favorecer el trato, hará las concesiones necesarias a todos los grupos: comunistas, independentistas, separatistas, nacionalistas, incluso la ultraderecha si hiciera falta.

El PP medirá su musculatura política prácticamente solo. El PSOE pactará con el diablo si con ello recobra la juventud del poder. La FEMP ha sido una demostración de lo que ocurrirá tras las elecciones generales. No se puede esconder la cabeza ante la realidad. La política del avestruz se vuelve contra el que, estúpidamente, la practica. Por eso Rajoy no puede bajar la guardia. Va a ganar. Pero para gobernar tendrá que arañar escaños y superar los 175 o quedarse en la frontera de esa cifra. En otro caso la «operación Baleares» se pondrá en marcha y le apisonará. Es el rodillo del pentapartido. Si para conseguir mayoría, el PSOE necesita pactar, además de con los comunistas, con el BNG y con ERC ¿pone alguien en duda que lo hará? Y si precisase de los escaños del PNV para desplazar del poder al PP ¿qué se apuestan ustedes, señores lectores, a que pactará con los peneuvistas?

Los meses que quedan hasta las elecciones generales serán todo menos un camino de rosas. Los idus de marzo acechan ya a Rajoy. El líder popular debe emplearse a fondo si no quiere quedarse con el caviar en los labios y el domperignon sin descorchar.

El PSOE no mejora
Lorenzo Contreras La Razón 25 Noviembre 2003

Se podrá decir que el PP ha sido oportunista y electoralista al plantear la moción contra el Plan Ibarreche en la constitución de la Federación de Municipios y Provincias a escala de dirigentes, repartidos entre distintos partidos. Sin embargo, la prioridad que el Gobierno y la formación política que lo sustenta abanderan en favor de la unidad de España y la condena de las aventuras nacionalistas difícilmente será neutralizada por el PSOE como factor de atracción del voto para sus rivales en las generales de marzo. El ciudadano medio no se hará grandes preguntas sobre la malicia coyuntural de la referida moción. Al mismo tiempo no será probablemente muy amplia la clientela socialista que vaya a premiar a Rodríguez Zapatero por haberse negado, y con él su partido, a secundar la iniciativa del PP contra el Plan Ibarreche y la defensa de la Constitución.

Por mucho que el nuevo presidente de la FMP, el alcalde coruñés Francisco Vázquez, esté muy lejos de cualquier sospecha sobre su españolidad, lo que tiende a predominar en esta historia es que el PSOE también ha hecho su particular electoralismo con la actitud de impedir que el plan independentista vasco sea cuestionado esta vez. Porque a casi nadie se le va a olvidar que los socialistas de Zapatero han mirado hacia la conveniencia de no incordiar a los independentistas de Esquerra Republicana de Cataluña, con vistas al posible Gobierno PSC-ERC-IUV, que guarda suficiente relación con las urnas recién visitadas y con la política y el programa- soberanista que esa coalición aplique si llega a constituirse.

En cualquier caso, el papel de Zapatero y con él su partido siguen bajando de cotización. La crisis interna parece innegable por más que el Comité Federal recién celebrado haya respaldado la estrategia del líder. Un líder con poco liderazgo reconocido. El «equipo de estrategia» que se diseña base de Rubalcaba, Miguel Barroso, Juan Fernando López Aguilar, Diego López Garrido, entre otros, presenta aires fantasmales. Jesús Caldera se está viendo devaluado por Carmen Chacón y sus personales criterios, del mismo modo que Jordi Sevilla va perdiendo las riendas de la política económica socialista con la competencia de Miguel Sebastián, procedente del BBV. Pascual Maragall ha sufrido un duro golpe para su estabilidad como dirigente supremo del PSC, con un colaborador incordiante llamado José Montilla, que sabe mucho de inmigrantes andaluces porque es de Iznájar (Córdoba). Felipe González está de nuevo «missing», quizá perdido por las Américas, él sabrá por qué. Es probable que el Guerrismo se sienta más cómodo con Zapatero, entendido éste como un prometedor mal menor. Ese es el escenario, con cinco líderes en siete años: González, Almunia, Borrell, otra vez Almunia y, por fin, Zapatero.

Excusas de mal pagador
Ramón Pi El Ideal Gallego 25 Noviembre 2003

Los nacionalistas y los socialistas catalanes atribuyen al PP en general (y a Aznar en particular) la responsabilidad del crecimiento de Esquerra Republicana, por su intransigencia, su antipatía y su fomento de “una España excluyente de todo lo que no es el núcleo central”, por usar palabras de Pujol. A primera vista estas acusaciones suenan a excusas de mal pagador, como suele decirse, de los partidos que han experimentado un descenso en las autonómicas y necesitan transferir a otros las responsabilidades de la nueva situación en la que ellos han de depender de los pequeñitos envalentonados, que ahora les ponen condiciones, los llaman de todo y encima les hacen el favor de darles la posibilidad de tocar poder. Obviamente, ni Pujol, ni Mas, ni Maragall, ni Zapatero van a aceptar que todas estas calamidades les ocurren por su propia torpeza. La culpa ha de ser de otro. ¿De quién? Del PP, que en Cataluña ya lleva decenios siendo lo que en un dicho catalán se llama “el asno de los golpes”.

Pero examinemos la tesis de los que han bajado ostentosamente, por si resulta que llevan razón: supongamos que el Partido Popular ha estado muy intolerante con las demandas de los nacionalistas que no son Esquerra Republicana de Catalunya. ¿Habría detenido esta política las exigencias separatistas del populista Carod-Rovira? Ciertamente, no. Más bien las habría acentuado, porque ERC no tiene otra oferta que hacer al electorado que la independencia. Por otra parte, una política que diera alas a las reclamaciones de CiU y de Maragall habría, sin duda, estimulado sus exigencias, porque una característica del nacionalismo es su propensión inevitable a la independencia. ¿O no?

De todo lo cual se deduce que, en realidad, de lo que se quejan Pujol y Maragall, pero sobre todo Pujol, es de que el PP, en lugar de ponerles fácil la reclamación de la independencia a ellos, han favorecido la reclamación de la independencia a ERC. Lo que parecen incapaces de entender es que el PP y Aznar no están en absoluto por la independencia de Cataluña, la pida quien la pida. Y Rodríguez Zapatero haría bien en tomar nota de esto, si no quiere sufrir otro batacazo en las generales de marzo.   ramon.pi@sistelcom.com  

Las potencias de la UE rechazan «proyectos de desintegración» como el de Ibarreche
España, Reino Unido, Alemania, Francia y Portugal dan un impulso definitivo a la Euro Orden
La Unión Europea no va a aceptar los «proyectos excluyentes» que pretendan modificar la configuración actual de los estados, tal como pretende el Gobierno vasco con su intento de sacar adelante el denominado «plan Ibarreche». Así se recoge en el acuerdo alcanzado ayer en Toledo por los ministros de Justicia de España, Reino Unido, Portugal, Francia y Alemania, para impulsar de forma definitiva la aplicación de la Euro Orden, que entrará en vigor el próximo 1 de enero, con la que se pretende suprimir las fronteras judiciales o jurídicas dentro del espacio común europeo.
F. Velasco - Madrid.- La Razón 25 Noviembre 2003

La declaración conjunta suscrita por los titulares de Justicia de los cinco países es rotunda a la hora de advertir que no permitirá proyectos soberanistas o secesionistas dentro de los estados que forman parte de la Unión Europea. Sin mención expresa al «plan Ibarreche», ya que otros países de la UE también sufren este mismo problema, en la práctica supone un rechazo claro y, a la vez, una advertencia al Gobierno vasco para que desista del desarrollo del mismo.

La declaración aprobada de forma unánime subraya al respecto el rechazo absoluto a los «proyectos excluyentes que, en lugar de aunar voluntades comunes, tratan de disgregar la configuración actual de los estados, o proponen proyectos de desintegración, singularmente los que se planteen quebrando las más elementales reglas del Estado de Derecho».

Por contra, los cinco países firmantes del acuerdo abogan por continuar «superando fronteras en la construcción de la Unión Europea» y, a la vez, manifiestan «su apoyo a los principios contenidos en el proyecto de Constitución Europea», donde se especifica el rechazo a los citados «proyectos de desintegración» de los estados actuales.

Fin de fronteras judiciales
La declaración conjunta supone, por otra parte, un impulso a la puesta en marcha de la Orden Europea de Detención y Entrega, que entrará en vigor a partir del próximo 1 de enero. Esta Euro Orden, según el acuerdo alcanzado por los cinco ministros de Justicia, tiene un mensaje central: «No caben las fronteras jurídicas o judiciales que supongan un obstáculo para la plena vigencia de los principios democráticos, el Estado de Derecho y de los derechos y libertades fundamentales».

De esta forma, una vez que la Euro Orden se aplique, «no habrá fronteras para que la Justicia persiga y sancione a los delincuentes» y se sustituirá «el tradicional y complejo procedimiento de extradición por la entrega judicial inmediata».

Para que esa puesta en marcha se realice de la forma más eficaz y rápida posible, los cinco ministros han establecido un «Protocolo de Implantación de la Euro Orden, en el que se establece un conjunto «de soluciones prácticas uniformes».

Entrega en 60 días
Así, se establecen los mecanismos prácticos y homogéneos para que la entrega judicial de los delincuentes acusados de los delitos más graves ¬terrorismo, trata de seres humanos, narcotráfico, explotación sexual de menores, delitos contra el medio ambiente y redes de crímenes organizados¬ se produzca en un plazo de entre 60 y 90 días.

También se recoge un sistema uniforme sobre los formatos, modos de transmisión, idiomas y plazos para la transmisión y recepción de la orden, tanto de forma directa entre autoridades judiciales como a través de los sistemas Sirene-Interpol.
Otro aspecto relevante del Protocolo de Implantación de la Euro Orden, que deberá ser ratificado por el Consejo de Ministros de Justicia e Interior de la UE, hace referencia a las entregas temporales, utilización de vídeo conferencias y al uso de las nuevas tecnologías «que permitan una mejor y más rápida respuesta del Estado de Derecho frente al crimen organizado y el terrorismo».

Sobre este Protocolo, el ministro de Justicia español, José María Michavila, afirmó que permitirá que «jueces, fiscales y policías de todos los países de la UE trabajen como un sólo equipo para combatir los crímenes más graves» y supone una «revolución», en colaboración con jueces, fiscales y policías para defender los derechos y libertades de los ciudadanos europeos.

Por su parte, el ministro francés, Dominique Perben, aseguró que con la Euro Orden se responde «plenamente» a las demandas de seguridad y Justicia de los ciudadanos, que muchas veces veían «lejos» a la UE. También destacó, según Ep, que si hasta ahora se tardaba un año y medio en extraditar a una persona entre Francia y España, en el futuro este proceso se completará en menos de seis meses.

Basagoiti denuncia otro «pelotazo urbanístico» del PNV en Bilbao tras pedir Madrazo una recalificación
Redacción / D. M. - Bilbao / Madrid.- La Razón 25 Noviembre 2003

El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Bilbao, Antonio Basagoiti, denunció ayer públicamente que la operación urbanística proyectada en Bolueta, donde se prevé construir 1.100 viviendas, es un «pelotazo» que proporcionará grandes beneficios a una empresa que el PP vincula con el PNV. La zona de Bolueta donde se prevé construir viviendas está ocupada actualmente por varias empresas, entre ellas Cilindros Bolueta, propietaria de 47.000 metros cuadrados (el 60 por ciento de la parcela), que se encontraba en crisis y fue adquirida este año por el grupo Sidenor-Forjanor, que recolocó en sus empresas a 40 de los trabajadores, mientras que el otro centenar de empleados fue prejubilado.

A los pocos meses de la adquisición, una sociedad del departamento de Vivienda del Gobierno Vasco, dirigido por Javier Madrazo (IU), solicitó al ayuntamiento la recalificación de esos terrenos de industriales a residenciales, expediente que la Concejalía de Urbanismo, gestionada por Julia Madrazo ¬también de Izquierda Unida¬, está tramitando y que ya ha tenido una primera aprobación por parte del pleno, informa Efe.

Sidenor es un potente grupo siderúrgico que tiene más de 2.200 trabajadores en sus plantas de Reinosa (Cantabria), Basauri (Vizcaya) y Vitoria. Forjanor cuenta con otros 414 empleados en las fábricas de Madrid y Durango (Vizcaya). Este grupo está presidido por el ex viceconsejero vasco de Interior Sabino Arrieta y su antigua secretaria Inés Ugalde es apoderada del grupo. Estas dos personas, según el PP, también figuran en los consejos de otras empresas, entre ellas las concesionarias de la grúa y la OTA de la capital vizcaína. Asimismo, en algunas de estas últimas compañías también figura el ex dirigente del PNV y socio de bufete de l presidente de esta formación, Javier Arzallus; Javier Chalbaud.

«Son demasiadas casualidades», denunció Basagoiti, quien criticó que Sidenor «lejos de reflotar» Cilindros Bolueta consiguió una «fulminante recalificación y de una ruina» pasó a tener el 60 por ciento de unos terrenos sobre los que se edificarán 1.100 viviendas, de las cuales cerca del 40 por ciento serán de promoción libre, a unos 40 millones de pesetas cada piso. Para el Partido Popular, en el proyecto de Bolueta «todo es inaudito, la recalificación en tres meses y un expediente extraño sin justificaciones» para un proyecto que no se le había ocurrido a ningún partido de Bilbao.

Basagoiti acusó a Javier Madrazo de ser el «cajero del PNV». «Esto explica ¬añadió¬ los pactos de la izquierda estatalista de IU con la derecha nacionalista del Partido Nacionalista Vasco». El portavoz popular reconoció que estos hechos no son denunciables judicialmente, aunque «sí son un delito político y moral» y la constatación de la necesidad de una alternancia tras 25 años de gobierno de los nacionalistas.

El PP reclamó que se paralice inmediatamente el expediente de recalificación de los terrenos de Bolueta y que en el caso de mantener el proyecto urbanístico se garantice que todas las 1.100 viviendas serán de promoción oficial para «aminorar los beneficios» que obtendrán los propietarios del suelo y destinar parte de esas plusvalías a inversiones en otros puntos de la ciudad.

El último, y más oculto, Sabino Arana
Editorial La Razón 25 Noviembre 2003

Cuando se cumple el centenario de la muerte de Sabino Arana, llama poderosamente la atención de cualquier estudioso del fenómeno nacionalista vasco que la obra, los pensamientos y los escritos de su fundador sean tan poco conocidos y que apenas se difundan recopilaciones cuidadosamente elaboradas por el «oficialismo» vasco. Es sabido, además, que las escasas ediciones de la obra «De su alma y de su pluma», rabiosamente racista y enloquecida, se hayan editado, incluso en fotocopias, y distribuido precisamente por los detractores del nacionalismo.

Hubo, y así está documentado, un «padre» del PNV racista, xenófobo, iluminado y, por supuesto, profundamente anti español e independentista. Pero también existió, por más que los documentos que lo prueban sin duda alguna sean cuidadosamente relegados al olvido, otro Sabino Arana que, en sus postreros años, en la última madurez intelectual, pasó revista a su triste obra y abominó de ella. La versión oficial nacionalista rechaza este extremo y trata de desvirtuar, y ocultar por tanto, que Arana se declaró al final vasco españolista y optó, sinceramente y nunca como treta o estrategia, por renunciar a toda veleidad independentista (él hablaba de nacionalismo como sinónimo) como el mejor camino para el futuro del pueblo vasco.

El plan último de Sabino, que sus seguidores más próximos intentaron incluso llevar a cabo, pasaba por defender un País Vasco en el seno de España y de su Corona, con una fuerte autonomía que destacara los rasgos esenciales y mejores de los vascos. Está escrita, en cartas, en entrevistas y en artículos periodísticos de la época, una visión de Arana que recapitula ante su obra, y plantea ni más ni menos que el proyecto de Autonomía que los españoles aprobaron, hace ahora 25 años, en la Constitución. Por eso se oculta, porque lo que sus pretendidos discípulos quieren hacer ahora con la Carta Magna no habría gustado, en modo alguno, al último Sabino Arana.

País Vasco / Bilbao
Villa Sabino
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  25 Noviembre 2003

Está a punto de cumplirse el centenario de la muerte del fundador del PNV, Sabino Arana, y dos diarios nacionales lo festejan con citas diarias de su pensamiento. Creo de justicia recordar que las frases, que serían ridículas de no mediar el odio y las muertes de que es responsable el abertzalismo, se han sacado de la antología Paginas de Sabino Arana (Criterio Libros). Hasta hace muy poco, el recordar el carácter racista y demencial de Arana en la prensa madrileña habría sido imposible. Un amigo presentó a una editorial catalana el proyecto de una biografía humorística de Sabino y se le rechazó con la excusa de que el personaje sólo tenía interés local. ¡Y luego algunos dicen que las cosas no han cambiado!

Por su parte, el PNV pretende conmemorar la efeméride el 25 de noviembre con la inauguración de un monumento al Padre, al Mártir, al Maestro, al Fundador, al Héroe (que todos estos ditirambos recibe Sabino en la vieja literatura peneuvista) en Bilbao, enfrente de su casa natal, convertida ahora en cuartel de su criatura.

El partido-eje, que, como ya dijo José Antonio Aguirre en los años 30, encarna “al Pueblo en marcha”, prosigue la fabricación de las nuevas historia y cultura vascas. Todos los alcaldes de Bilbao desde 1979 han sido del PNV (algunos elegidos con apoyo de los socialistas) y una de sus labores comunes ha sido la erradicación del callejero de los personajes que contradecían la ideología abertzale. Los bilbaínos jóvenes desconocen a paisanos suyos como el diputado liberal Gregorio Balparda, asesinado en los barcos prisión en 1936; el escritor Rafael Sánchez-Mazas; y el empresario Javier Ybarra, que fue alcalde de la villa y al que ETA secuestró y asesinó en 1977. Miguel de Unamuno, a quien el régimen franquista rehusó dedicar una calle, está presente de una manera indigna: su cabeza corona una columna, a la manera de pica, en el Casco Viejo. También faltan vascos ilustres como Ramiro de Maeztu y el almirante Blas de Lezo.

Se puede comprender la saña contra los jefes militares del bando vencedor de la guerra, como Mola, Dávila y el propio Franco, a cuyas órdenes sirvieron docenas de miles de vascos (como el padre de Javier Arzallus), pero no contra militares que combatieron por Bilbao. El general Baldomero Espartero disponía de una calle importante en el Ensanche bilbaíno, en recuerdo del levantamiento del sitio de Bilbao en la primera guerra carlista. Sin embargo, en el imaginario abertzale es culpable de haber engañado a los vascos con el Abrazo de Vergara. Por ello, se le despojó de la calle para dársela al burukide Juan Ajuriaguerra, muerto en 1979. Se sustituyó a un general español, liberal y vencedor por un político derrotado que en 1937 entregó a miles de gudaris a los fascistas italianos.

Bilbao es, creo, la única capital de provincia en la que no hay una Plaza de España. La que llevaba ese nombre se cambió, con una alianza entre PNV, EA y HB en el pleno, por el de Circular. Los bilbaínos han tenido que acoger a los escasos personajes de que pueden alardear los nacionalistas: el espía Jesús Galíndez, el lendakari José Antonio Aguirre, el catalanista Francesc Macià...

Poco antes de la inauguración del Museo Guggenheim, un ertzaina (militante del PNV, por cierto) murió al evitar un ataque terrorista. El Ayuntamiento se apresuró a bautizar con su nombre una plazoleta junto al Museo. Sin embargo, el callejero de Bilbao se ha olvidado de las docenas de vecinos asesinados por ETA; no tienen lugar en la memoria de la villa.

Bofetada a bofetada, el PNV está convirtiendo a Bilbao en un gran batzoki erigido en memoria del Fundador: Avenida de Sabino Arana (antes de José Antonio Primo de Rivera), Sabin Etxea (Casa de Sabino, la sede del partido), el busto de Sabino... Que el partido de Ibarretxe es occidental lo prueba que todavía no practique el vicio soviético de renombrar ciudades en honor a sus líderes, como Leningrado y Stalingrado. Lo más risible es que Arana odiaba a Bilbao por mestizo, españolista y taurino.

De Arana a Risco
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 25 Noviembre 2003

FRAGA últimamente imita mucho. Que Gallardón con desvergüenza metodológica presupuestaria sube los impuestos de la gasolina con el pretexto de financiar la sanidad, pues aquí no vamos a ser menos. No importa que para atravesar Galicia sin jugarse la vida haya que pagar además unos peajes abusivos. Que los nacionalistas vascos hacen una estatua a su insigne fundador el racista, integrista y xenófobo Sabino Arana, pues nosotros a Risco, «gran polígrafo, ideólogo e galeguista», autor de perlas de las que hemos hecho mérito en otras ocasiones y que repetimos ahora en nuestro afán por contribuir «a divulgar a memoria e a obra de Vicente Risco» como: «(el celtismo)... en la nacionalidad gallega significa la superioridad indiscutible de nuestra Raza sobre las razas morenas euroafricanas de Iberia, y por tanto la injusticia de que seamos dominados y gobernados por ellos», tesis básica del nacionalismo galleguista sacada de su flamantemente ejemplar teoría del nacionalismo, gran aportación local al fascismo internacional, para que no se diga que somos tan pailanes . Pero hay cosas que no cuadran del todo en esta tergiversación de la memoria. Fraga no era tan novo cuando murió Risco como para no haber sacado «máis partido da súa gran riqueza intelectual», pues en 1963 tenía cuarenta años.

No deja de ser curioso que en esta España semidesguazada del siglo XXI, en los únicos sitios donde se atreven a homenajear a racistas, totalitarios y xenófobos sea en las mal llamadas autonomías históricas (o histéricas), pues nadie desde las instituciones democráticas que no se avergüenzan de ser españolas, se atrevería ahora a homenajear a un José Antonio, un Ledesma Ramos o un Adolfito Hitler. Pero en este retroceso moral y político en el que estamos, cualquiera sabe qué puede pasar.

Sabino Arana, «españolista con toda el alma»
Sus últimos escritos confirman su voluntad de renunciar a la independencia, disolver el PNV y crear la Liga de vascos españolista
Año y medio antes de su muerte ocurrida en el pueblo que Sabino Arana siempre llamaba «Pedernales» y que el PNV de hoy llama «Sukarrieta», el fundador del PNV e inventor de la idea de la «patria vasca» anunció su intención de disolver el Partido Nacionalista Vasco y fundar la «Liga de vascos españolista» con el fin de, como ha quedado escrito, «que los estados vascos que son de hecho españoles, reconozcan y acaten en derecho esta anexión y alcancen dentro de esa situación de derecho, dentro de la unidad de España, la mayor felicidad moral y material que puedan». La enfermedad que, sin saberlo, consumía a Arana, además de la labor de los ultraortodoxos nacionalistas que desobedecieron las directrices de ese «testamento vital» porque pensaban que Sabino se había vuelto loco, dio al traste con lo que hubiera sido, como escribió Arana: «La renuncia del nacionalismo a la independencia».
José Antonio Fúster - Madrid.- La Razón 25 Noviembre 2003

El 23 de junio de 1902, Sabino Arana envió una carta a su hermano, Luis Arana, en la que le decía: «Mi consejo es este: hay que hacerse españolistas y trabajar con todo el alma por el programa que se trace con este carácter. A mi modo de ver, la Patria nos lo exige. Esto parece un contrasentido; pero si en mí se confía debe creerse. Es un golpe colosal desconocido en los anales de los partidos. Queda empañada toda mi reputación. Deshecha la obra de muchos años, levantada a costa de grandes sacrificios. Tú ya me comprenderás. Recuerdos a Mari e Isabel. Mu a los chicos. Tu hermano, Sabin».

Grave y trascendental
Pero el documentado giro españolista de Sabino no termina en la carta enviada a su hermano. Ese sólo fue el segundo paso. El primero fue que la misiva a Luis respondía a la publicación por parte del semanario vasco «La Patria» de un artículo del mismo día 22 de junio de 1902 titulado «Grave y trascendental» en el que se decía: «Corre el rumor de que el señor Arana-Goiri [ ] convencido ya de que continuar la campaña nacionalista sería gastar inútilmente preciosas energías que los vascos pudieran aplicar a la consecución de fines más asequibles, más prácticos, propónese desistir de continuar llamando a sus compatriotas al nacionalismo, recomendar a los que hasta ahora han acudido, reconozcan y acaten la soberanía española y pedirles un último voto de confianza para redactar y exponerles el programa completo de un nuevo partido vasco que sea a la vez español, que aspire a la felicidad de este país dentro del estado español, que camine hacia ella sin quebrantar la legalidad presente [ ] que aspire a restaurar del pasado vasco lo que bueno y a la vez compatible con la unidad del estado español y con las necesidades de los modernos tiempos. [ ] Cuando este rumor llegó a nuestros oídos, antojósenos lo que nos anunciaba muy grave y trascendental».

Cuatro días después, Sabino Arana publicaba en «La Patria» una carta extensa en la que confirmaba «el rumor» (rumor que, por supuesto, y como luego confirmó al diario «La Gaceta del Norte», había salido de él mismo). El siguiente párrafo literal extraído de ella es farragoso, pero necesario: «De realizarse lo que anunciaba el artículo de La Patria, el nacionalismo tiene que dejar de serlo, si ha de ser patriota: por esto el más nacionalista, el más patriota, es el primero que acude a los pies de la patria a ofrecer en holocausto su nacionalismo, su mismo patriotismo, en interés de la patria misma». Si para alguien no queda claro que Arana, como «patriota» vasco, escribió de su puño y letra su intención de acabar con el nacionalismo, quizá los dos últimos párrafos de la carta (en la que también anuncia que redactaría el programa del nuevo partido vasco españolista y luego se retiraría) despejen cualquier incógnita: «La retirada, de hacerse, se hará con orden. Nadie se moverá de su puesto hasta que suene el toque de corneta, y se procurará que no haya bajas al dejar las posiciones que abandonemos. En las nuevas, los buenos vascos seguirán trabajando por su pueblo, pero sin considerarlo aisladamente, sino dentro del Estado español».

Por esos mismos días, un redactor de «La Gaceta del Norte» entrevistó a Arana a propósito del «rumor» recogido en «La Patria». En la conversación quedaban claras las reservas morales que Sabino tenía hacia el Gobierno y hacia los «atropellos» que había sufrido el PNV, pero no por ello dejaba de afirmar su propósito de cambiar de ideario:

¬¿Es exacto que el actual partido nacionalista acataría la legalidad, tomando la forma de un partido vasco, y en qué momento y en qué acto realizaría ese pensamiento?
¬Hasta ahora, también el partido nacionalista ha acatado prácticamente en todos sus actos la legalidad española. Trocándose de nacionalista en españolista, la acataría y reconocería aun en su fin.

¬¿Qué plan o programa trazaría usted al nuevo partido?
¬El de una autonomía lo más radical posible dentro de la unidad del estado español, y a la vez adaptada al carácter vasco y a las necesidades modernas.

Pero todavía hay mucho más. Para los que entonces, en 1902, creyeron ver sombras en el giro de Arana, este mismo las aclara en un nuevo artículo en «La Patria» pocos días después. Sabino, todavía desde la cárcel, contesta dos artículos publicados en el periódico en los que se interpreta que el giro españolista al que Arana quiere someter al PNV no es un cambio en la finalidad política del nacionalismo, sino en los medios a ella encaminados. Arana responde sin reservas: «No es esto lo exacto. Por el contrario, el cambio de que se trata afecta a la finalidad política, no a los medios o procedimientos: no al camino, sino al término a que por él nos dirigíamos. El nacionalismo aspira, como a término o fin exterior y político, a la independencia del pueblo vasco, del cual dos antiguos estados obedecen al poder francés y los otros cuatro a la soberanía española. Pues bien: según el pensamiento de que se trata, el partido que ha proclamado esa política renunciará ya a ella, aspirando a que los estados vascos que de hecho son españoles, reconociendo y acatando en derecho esta anexión o agregación suya a España, alcancen dentro de esa situación de derecho, dentro de la unidad del estado España, la mayor felicidad moral y material que alcanzar puedan. Por tanto, según el pensamiento de referencia, el partido vasco nacionalista dejaría de serlo, para transformarse en vasco españolista. He aquí cómo habría renunciado a su fin, para aspirar a otro sustancialmente diverso. Sólo el sujeto, el conjunto de personas que constituyen el partido, permanecería; el objeto, la idea política, habría sido reemplazada por otra de naturaleza opuesta; porque vasco nacionalista y vasco españolista no se puede ser a un tiempo [ ] En resumen: [...] el partido nacionalista de hoy, sin variar de sujeto ni de medios de acción, renunciaría a su finalidad, que es el nacionalismo, y se haría rigurosamente españolista».

Pero el colmo del giro españolista que Arana preparaba para el PNV llega en una carta que envía el 4 de julio de 1902 al director de la publicación «Euskalduna»: «Muy señor mío: Agradezco a V. en lo que vale la adhesión que presta su semanario a mi proyectado plan [ ] Debo aplaudir la franqueza con que declara V. que su semanario ha sido españolista desde su primer día, puesto que queda, sin moverse en el mismo terreno político al que, según proyecto, va a parar el partido nacionalista al trocarse en españolista. Por tal tuve yo a Euskalduna desde el primer día; pero no así todos mis correligionarios, al ver que en sus páginas aparecían a veces escritos verdaderamente nacionalistas. Hoy a nadie puede caberle duda acerca de su españolismo pasado y presente».

Los deseos de Arana estaban claros: que el nacionalismo que él inventó le diera un voto de confianza para preparar la redacción de un programa españolista con el que transformar al PNV en una «Liga de vascos españolista» (se conserva al menos un documento, en concreto una circular dirigida a los directores del partido que lleva el membrete de la «Liga de vascos españolista» en el que el director de Vizcaya, Eduardo de Arriaga, escribe: «Muy Sr. mío: Habiéndole nombrado Director de ese punto para recoger los votos de confianza que solicita D. Sabino de Arana-Goiri para fundar la Liga de Vascos Españolista [...]».

«Es el Jesús vasco»
A pesar de sus deseos, el cáncer que, sin él saberlo, le iba consumiendo, acabaría por matarle sin llevar a cabo su proyectado viraje. Que en año y medio no pudiera disolver el PNV se explica en varias de las cartas que escribió a sus más próximos colaboradores en las que les pedía que no le visitaran o, que si lo hacían, «no hablemos de política, pues así me lo ordenan los doctores» (por cierto, galenos «maketos»: Aurelio Enríquez y Pedro Díaz).

Pero más importante que la excusa de la salud para no concluir el viraje fue la labor de iluminados ultraortodoxos como Arriandiaga, quien escribió al líder nacionalista Maguregui pocos días después de la muerte de Sabino en estos términos: «No es posible que tan perfecto caballero [...] nos proponga la muerte de esta idea. Nada de eso. Él fue, él es y él será y no ningún otro el Verbo nacionalista hecho carne. Aunque el Nacionalismo fuere un error, él nunca lo llegaría a comprender, no podrá, por lo tanto, abominarlo, como la víbora jamás comprenderá que su veneno no sea un elemento esencial de sí mismo [...] Él es el Nacionalismo y el Nacionalismo es él [...] Vino al mundo a enseñárnoslo a los vascos para redimirles de la esclavitud del latino, al modo que Jesús vino a redimir a todos los humanos de la esclavitud del mal. Es pues, un Jesús vasco».

El retorno de Sabino Arana
JOSÉ LUIS DE LA GRANJA SAINZ /CATEDRÁTICO DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE LA UPV-EHU El Correo  25 Noviembre 2003

Hace un siglo, el 25 de noviembre de 1903, falleció en su casa de Pedernales/Sukarrieta (Vizcaya) Sabino Arana, el padre fundador del nacionalismo vasco, al cual dotó de un partido (el PNV), una doctrina (el aranismo) y varios periódicos de vida efímera, así como de unos símbolos (la bandera bicrucífera, el nombre 'Euzkadi' y el himno 'Gora ta gora'), que con el tiempo fueron transferidos del movimiento nacionalista a la sociedad vasca en su conjunto.

Su muerte prematura, con tan sólo 38 años de edad (había nacido en Abando en 1865), su carisma personal, la persecución que padeció (estuvo preso en la cárcel de Bilbao varios meses en 1895 y en 1902) y el esencial componente religioso de su doctrina fueron factores que contribuyeron a su inmediata mitificación e incluso santificación por sus seguidores, quienes vieron en Sabino Arana a una especie de profeta enviado por la Providencia divina para salvar al pueblo vasco política y religiosamente, hasta el punto de que algunos de los más exaltados llegaron a compararle con Jesucristo: «Un Jesús vasco» ('Joala').

Este fenómeno de la sacralización de Arana contribuyó a que el PNV considerase intangible su doctrina. De ahí que durante el primer tercio del siglo XX el manifiesto político del PNV, aprobado en 1906 y ratificado en 1930, se limitase a sintetizar el aranismo por medio de su lema 'Dios y Ley Vieja', esto es, la religión católica en su visión tradicionalista y los Fueros en su interpretación histórica de independencia del País Vasco.

Las ideas políticas de Arana se convirtieron en dogmas de fe para los nacionalistas, que muy pocos se atrevían a cuestionar so pena de quedar excluidos de la comunidad nacionalista construida en torno al PNV. Tales fueron los casos de los nacionalistas heterodoxos Francisco de Ulacia, escritor anticlerical que criticó el «lastre integrista» del «nacionalismo religioso» ya en 1906, y Eduardo de Landeta, a quien he denominado «Bernstein del aranismo» por sus ideas revisionistas en su conferencia 'Los errores del nacionalismo vasco y sus remedios' (1923), en la cual se preguntaba: «¿Hasta cuándo los nacionalistas vascos van a conservar insepulto el cadáver y las prácticas de Sabino de Arana y Goiri?».

Ocho décadas más tarde, la cuestión de Landeta continúa siendo pertinente hoy en día, en la medida en que Arana no sólo sigue vivo ideológicamente, sino que pesa políticamente en la Euskadi actual. En este sentido, se trata de un caso singular dentro de los movimientos políticos y sociales contemporáneos: el nacionalismo vasco tiene en su origen un único padre y éste continúa siendo su ideólogo más influyente al cabo de un siglo de su fallecimiento.

En efecto, en la actualidad no sólo el PNV sino el conjunto del nacionalismo vasco ha vuelto a ser aranista, sobre todo desde la desaparición de la corriente heterodoxa, encarnada por ANV en la República y la Guerra Civil y por Euskadiko Ezkerra en los años ochenta y primeros noventa. Por eso, en un libro reciente me refiero al «eterno retorno de Sabino Arana», que constaté para la II República y que resulta evidente desde la celebración del centenario del PNV en 1995 con su solemne juramento de «fidelidad a la causa del pueblo vasco». Dicho retorno de la ortodoxia aranista explica en parte su radicalización en el último lustro, al intentar realizar el proyecto independentista de su fundador.

Sin embargo, la figura de Sabino Arana es más compleja y menos monolítica de lo que suelen creer sus partidarios, pues en tan sólo diez años de vida política discurrió por tres etapas bien distintas, que nos permiten a los historiadores distinguir el primer Arana, el doctrinario radical e integrista de 1893 a 1898, del segundo Arana, el político pragmático y diputado provincial de 1898 a 1902, y, sobre todo, del último Arana con su enigmática «evolución españolista» en 1902-1903.

Es cierto que fue en su primera etapa cuando elaboró su doctrina «racial-integrista» (J. J. Solozábal) de la nación vasca, sustentada en los pilares de la raza y la religión, que excluía no sólo a los inmigrantes sino también a los vascos liberales, republicanos o socialistas. En realidad, en la Euzkadi concebida por Arana sólo cabrían los vascos que comulgasen con su lema 'Dios y Ley Vieja'. Además, su independentismo se basó en una visión inventada de la historia vasca, que arrancaba de la apócrifa batalla medieval de Arrigorriaga y culminaba con su interpretación de la famosa ley de 1839 como el fin de la independencia milenaria de los territorios forales, conquistados, según él, por el Estado liberal español al término de la primera guerra carlista.

Una consecuencia fundamental de estas ideas fue el furibundo antiespañolismo de Arana, cuya manifestación más virulenta fue su antimaketismo o desprecio de los trabajadores inmigrantes llegados a Vizcaya al calor de su revolución industrial en los decenios finales del siglo XIX. Del origen familiar carlista de Arana (su padre fue un vencido en la última guerra carlista) y de su mentalidad tradicionalista procedía su intenso antiliberalismo, asumiendo que «el liberalismo es pecado». Por ello, Sabino Arana se definió «anti-liberal y anti-español» en el primer número de su periódico 'Bizkaitarra' (1893-1895).

El movimiento pendular del PNV comenzó con su fundador en 1898, cuando admitió en su partido al grupo fuerista de Ramón de la Sota y con su ayuda salió elegido diputado provincial de Vizcaya por Bilbao. Desde entonces, el ideólogo radical fue sustituido por el político pragmático, cuya primera moción a la Diputación proponía la creación de un «Consejo Regional», apenas una tímida Mancomunidad de las diputaciones vascas.

Al mismo tiempo, en el pujante Bilbao finisecular Arana abandonó su antiindustrialismo y se contagió de la 'fiebre de oro' invirtiendo en empresas capitalistas con minas sitas en Cáceres. Esta 'evolución industrialista' precedió a su controvertida 'evolución españolista', formulada en 1902, que implicaba la renuncia a la independencia de Euskadi y la asunción como meta de «una autonomía lo más radical posible dentro de la unidad del Estado español». Pero dicha evolución, apoyada por el grupo de Sota, que quería seguir la vía regionalista de la Lliga catalana, se truncó sin consumarse por la temprana muerte de Arana, pues su sucesor, el antievolucionista Ángel Zabala, enterró la 'evolución españolista' junto con el cadáver del fundador del PNV, partido que nunca la aceptó.

¿Qué queda del legado sabiniano en el nacionalismo vasco de nuestros días? Éste no suele esgrimir abiertamente las dos bases sustanciales del aranismo, la raza y la religión, si bien permanece en cierta medida el etnicismo. Pero perviven otros dogmas del ideario de Sabino Arana entre los dirigentes y las bases nacionalistas, principalmente estos tres: la visión mitificada de la historia del pueblo vasco, el antagonismo maniqueo Euskadi/España y la concepción esencialista y patrimonial de Euskadi.

En suma, con la vuelta a sus orígenes, el PNV pretende hacer realidad en los albores del siglo XXI la utopía política del primer Arana de finales del XIX: la Confederación euskeriana independiente, olvidándose de su evolución desde 1898 hasta 1903. Pero sobre todo no tiene en cuenta que Euskadi se ha construido a lo largo del siglo XX como una sociedad plural y heterogénea, fruto del pacto entre nacionalistas y no nacionalistas, pacto que se plasmó primero en el efímero Estatuto de 1936 y especialmente en el Estatuto de Gernika de 1979, el logro político de mayor trascendencia del País Vasco contemporáneo.

Al cumplirse el centenario de la muerte de su fundador, cabría preguntarse por qué el PNV continúa teniendo como referente histórico fundamental a una personalidad tan integrista y antiliberal como Sabino Arana, en lugar de sus dirigentes democristianos y europeístas José Antonio Aguirre, el primer lehendakari, y Manuel Irujo, el ministro de la República española, a mi juicio sus líderes más relevantes del siglo XX y de los pocos que ha tenido con talla de estadistas.

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