AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 27 Noviembre  2003
Sabino, el punto débil
Iñaki Ezkerra La Razón 27 Noviembre 2003

Error estratégico
Antonio Pérez Henares La Razón 27 Noviembre 2003

Marx (Groucho), Carod y otros
Julián Lago La Razón 27 Noviembre 2003

La dote de Carod
Carmen Gurruchaga La Razón 27 Noviembre 2003

Arana, el racismo independentista (y II)
César Vidal La Razón 27 Noviembre 2003

Apellidos con «z»
Cartas al Director ABC 27 Noviembre 2003

Nociones básicas frente al terror
GEES Libertad Digital  27 Noviembre 2003

«Al fanático sería importante darle una vuelta por el mundo»
R. Domínguez | a coruña La Voz 27 Noviembre 2003

Un ex consejero del PNV ganó 23 millones con una recalificación de Julia Madrazo
D. Mazón - Madrid.- La Razón 27 Noviembre 2003
 

Sabino, el punto débil
Iñaki Ezkerra La Razón 27 Noviembre 2003

Sabino Arana es el gran punto débil del PNV y de nuestros nacionalismos y filonacionalismos periféricos, del «Nunca Màis» que se deja apadrinar por la propia Fundación Sabino Arana y del conglomerado CiU-ERC-PSC que le dio una calle a Sabino en Barcelona. Si los nacionalismos gallego y catalán no son ni totalitarios ni xenófobos deberían ser los primeros en mostrar un escrupuloso empeño en desmarcarse de esa figura siniestra y ridícula, así como en comprender el rechazo que inspiran sus ideas etnicistas e integristas. Que avalen a Sabino Arana los descalifica y los delata. Y al totalitarismo nacionalista hoy se añade esa misma ignorancia de la clase política española que le permitió a este personaje timorato y brutal colarse en la democracia tras la muerte de Franco.

Por un prejuicio clasista, Suárez tenía miedo al papel desestabilizador que podían jugar en la Transición los partidos obreristas y exigió al PSOE y al PCE el aparcamiento de Marx y Stalin, unas revisiones de sus pasados y un compromiso que no exigió al PNV. Para Suárez no había nada que temer de un partido burgués y católico. No había leído Los orígenes del totalitarismo de Hannah Arendt y no sabía que «el fascismo es la radicalización de la burguesía». No imaginaba que una «burguesía radicalizada», militarizada y movilizada en los batzokis es mucho más peligrosa que una clase obrera descontenta por la inflación o los bajos salarios.

Al error de Suárez puede buscársele un efecto positivo. Que el PNV siga reivindicando a Arana sirve para evidenciar la bestialidad de sus valores y lo que el Plan Ibarretxe tiene de regreso a las esencias sabinianas, al falseamiento de la Historia y la mitificación de los conceptos ahistóricos de raza, patria, pueblo, «Dios y leyes viejas» como «sujetos históricos» o «unidades de destino en lo universal». Los nacionalistas reivindican a Arana no por folclorismo sino porque creen en su legado así como lo ocultan y lo desmienten no porque éste les avergüence sino porque desean preservarlo y saben que es impresentable.

Leyendo a Arana se entiende por qué existe ETA. Al margen de la represión franquista y los ingredientes marxistas que han alimentado al terrorismo, la carga de odio que hay en esa obra es suficiente para explicarlo. Por eso cuando el PNV pone a Sabino una estatua en Bilbao y los otros nacionalismos aplauden no es a la democracia a la que hieren de muerte sino a sí mismos. Se autoinculpan y definen éticamente. Hacen bien en reivindicar a Sabino. Así se descalifican y desenmascaran. Así muestran su verdadera naturaleza totalitaria y ahorrarán trabajo a los historiadores del futuro que investiguen esta época que Henzensberg ha llamado de «mediocridad y delirio».

Error estratégico
Antonio Pérez Henares La Razón 27 Noviembre 2003

El PSOE aún no se ha enterado de que ha perdido las elecciones catalanas. A Maragall le resta convertirse en rehén, si le dejan serlo, o en pasado. Pero eso en realidad tiene importancia relativa. Lo peor es lo que han diseñado como línea estratégica de actuación en Ferraz para el futuro electoral inmediato, o sea las generales de primeros de marzo. Se resume en el siguiente axioma: la culpa del desafío nacionalista, el responsable de los intentos de seccionar España, que en realidad no son para tanto, dicen, es el Gobierno del PP. Aznar es el detonante del Plan Ibarretxe y de que Carod-Rovira proclame por las televisiones que se quiere marchar de España. Si no fuera por su maldad, ellos habrían sido buenos.

No sé a estas alturas si queda en el PSOE alguien que tenga sensibilidad para detectar los pulsos de la calle y el profundo sentimiento de acoso que el pueblo español está comenzando a tener. No es esa ingente masa de población la que agravia símbolo o identidad alguna: es ella la que se siente cada vez más agraviada por lo que es un continuo acoso a sus esenciales y comunes señas constitucionales. Los socialistas, este equipo bisoño y cada vez más descuajado, no acaban de percibir que por no molestar a las pretensiones de los nacionalistas periféricos le están dejando, en bandeja de mayoría absoluta, España al Partido Popular.

Marx (Groucho), Carod y otros
Julián Lago La Razón 27 Noviembre 2003

Locos está volviéndoles Carod a Maragall y Mas, pobres, con el parto de los montes ese del Gobierno catalán, y loco también se está volviendo el propio con su esquizofrenia entre el independentismo y el izquierdismo que pretende al mismo tiempo. Así que los encuentros entre republicanos, convergentes y socialistas tienen mucho de camarote de los hermanos Marx, de surrealismo político, vamos, donde se intenta hacer coincidir tres proyectos que, dicho sea de pasada, se parecen entre sí lo que un huevo a una castaña, o no, a lo mejor.

De forma que, a resultas de las conversaciones entre CiU, Esquerra y PSC, una de dos: o sale un gobierno nacionalista, o sale un gobierno de izquierdas. Es decir, que o la Purísima o San José, pero nunca una Purísima con barbas, que eso daría a la política un cierto tinte circense, más del que tiene.

Parece de cajón que una amalgama de la izquierda catalana con el nacionalismo, en sus dos versiones, integrador y desagregador, sería escamotear el juego democrático en cuanto a que anula la posibilidad de una alternativa de gobierno. O lo que es lo mismo, se trataría de un fraude electoral dado que no se está ante una emergencia sino ante el encaje de tres piezas de un puzzle, cuya dificultad no reside sólo en las dos almas que habitan en Esquerra Republicana, tal cual algunos observadores apuntan.

Por lo pronto, aquí dos almas habitan en todos los partidos que se dicen catalanes, por supuesto en Carod, ya hemos dicho. Pero también en CiU, a veces reencarnación de Macià, a veces reencarnación de Cambó, según toque, que diría Pujol. No digamos ya en el PSC, que lleva veinticinco años sin resolver si es muy socialista y un poco nacionalista, muy nacionalista y un poco socialista, o mitad y mitad, un cacao.

Si nos apuran, en realidad el PSC no existe. Existen socialistas de registros diferentes, cuando no antagónicos, en torno a una siglas a la espera desde hace un cuarto de siglo de tocar balón en la Generalitat, me «cagüen» la leche. No en balde el PSC fue el resultado de una génesis histórica a la que, en vísperas de la Transición, se vio abocado el socialismo en Cataluña, atomizado entre el PSC-Congrés de Reventós, más catalanista que socialista, el PSC-Reagrupament de Pallach, más socialcristiano que libertario y el Partido Socialista Obrero Español, más españolista que proletario.

De forma que las cosas están como están no por la redistribución del voto nacionalista, que es la consecuencia, sino por los orígenes de cada cual, que es la causa. O sea, que en el fondo unos y otros están de acuerdo en todo pero, como no acaban del todo en ponerse de acuerdo en nada, están del todo de acuerdo en nada, que, más o menos, es lo que decía Groucho Marx sobre la parte contratante de la primera parte.

La dote de Carod
Carmen Gurruchaga La Razón 27 Noviembre 2003

Tanto histórica como actualmente está muy claro que los nacionalismos catalán y vasco carecen de semejanzas o similitudes en las raíces, en sus respectivos desarrollos y, muy importante, en el tipo de abono con el que han crecido y presionado para obtener cotas autonómicas cada vez más amplias y profundas. Mientras el nacionalismo vasco lo articula un vizcaíno xenófobo, tardíamente arrepentido, cuyas ideas no se corporeizan hasta 1931 con la II República; el catalán viene de complejidades y sutilezas más antiguas. No obstante, venga de donde venga cada nacionalismo, lo que hay que analizar es hasta dónde han llegado y qué significan en la actualidad. E, independientemente de su historia, lo que más les distingue es que el vasco ha aprovechado, voluntaria o involuntariamente, la violencia terrorista para sus fines, con la que, en ocasiones, ha tenido connivencia, en tanto que el catalán ha desdeñado la barbarie.

Es la diferencia elemental que está en la mente de cualquiera. Y después están «las formas». De la sequedad y rudeza del nacionalismo vasco a la diplomacia mediterránea del catalán. Aunque esta segunda cualidad de fino esgrima que ha ostentado Convergencia no parece compartirla el «otro» nacionalismo de un Carod- Rovira sin pedigrí de arraigo familiar indígena, ni brillante currículum político. Hasta el momento, al menos, Esquerra Republicana se está mostrando áspera en las palabras y muy radical en planteamientos y metas. Bien es cierto que todavía no ha tocado poder y cuando lo tenga, aunque sea en coalición desigual y por tanto minoritario, apreciará el peso de las responsabilidades que suelen aconsejar una mayor moderación.

Ante el panorama catalán escorado por el peso de ERC, el PP no ha disparado sus baterías más pesadas sobre ese nacionalismo arraigado y tradicional, pero novedoso por el músculo con el que se ha manifestado hace unos días. No ataca como ha atacado tantas veces a los nacionalistas vascos. Y no lo hace porque quiere conservar, e incluso aumentar, esos más de 700.000 votos catalanes que cosecha en las generales y porque no le ha venido del todo mal eso de ser el único partido espectador del guirigay que han montado todos los demás que se consideran vencedores. Zapatero no se atreve a enmendar la plana a Maragall y, con caras largas de importantes barones del PSOE, le deja el intento de pactar con ERC. No tenía otra salida, porque, de cualquier modo, el líder del PSC se iba a rebelar. Si sale la componenda, CiU acompañará al PP en la oposición. Y el PP, sin roces con CiU, podrá dedicarse a atacar el nacionalismo radical al tiempo que a su gran competidor nacional, el PSOE, por haber perpetrado un pacto anti natural. Y eso renta en el resto de España. En Cataluña hay tanto nacionalismo como en Euskadi, pero el vasco es más duro en las formas. Por eso, el PP lanza un fuerte ataque a los vascos y un fuego discriminado a catalanes. Y de paso, al PSOE. Carod es una novia fea para Zapatero, pero ¿qué dote lleva!

Arana, el racismo independentista (y II)
César Vidal La Razón 27 Noviembre 2003

La raza, la sangre, el suelo, la lengua eran las características que aparecían en la ideología de Arana, totalmente ayuno de conocimiento histórico y no buen conocedor del vascuence. Buena prueba de ello es que la misma palabra Euzkadi con la que los nacionalistas vascos se empeñarían en bautizar a su ficticia patria está formada por la absurda raíz euzko ¬que según Arana significaría «vasco»¬y un sufijo colectivizador, -di, que se utiliza sólo para vegetales.

No resulta extraño que ya en su época Unamuno la denominara «grotesca y miserable ocurrencia» a la vez que calificaba a Arana de «menor de edad mental», algo en lo que quizá no andaba tan errado teniendo en cuenta la época en que Arana se convirtió al nacionalismo. ¿Quién hizo caso a Arana en su época? Prácticamente nadie. Las Vascongadas se sentían profundamente españolas y además habían progresado enormemente con la liberalización posterior a las guerras carlistas. Salvo en algunas aldeas pocos estaban por la labor de escuchar aquellas sandeces pseudo-históricas y racistas. En 1898, Arana creyó llegado el momento del PNV. Si Estados Unidos asestaba una derrota mortal a España, ésta podría disgregarse y Euzkadi conseguir su independencia. Entusiasmado, llegó incluso a felicitar al presidente de Estados Unidos por su triunfo en Cuba y Filipinas. La aplastante mayoría de los vascos no pensaba así y no fueron pocos los que apedrearon la casa de Arana considerando que era un vil traidor. Si el PNV no desapareció entonces fue porque en él se integró el grupo foralista de Ramón de la Sota y porque Arana adoptó una táctica distinta.

En público repudió los objetivos independentistas y defendió la creación de una Liga de vascos españolistas de carácter autonomista. Ciertamente, había llegado a la conclusión de que el objetivo independentista no era factible. Con todo, en un manuscrito publicado en 1979 por el profesor Corcuera, Arana aparece todavía soñando en esa época con una independencia «bajo la protección de Inglaterra» y en su drama Libe volvió a escribir una historia falsa para fundamentar semejante dislate. Su sucesor, Ángel Zabala, se ocuparía de mantener el aranismo de los primeros años. Anti-español y anti-liberal, racista y aborrecedor de España, oportunista de hoy para ser independentista mañana... no se puede decir que al día de hoy las cosas hayan cambiado a mejor.

Apellidos con «z»
Cartas al Director ABC 27 Noviembre 2003

En Cataluña, los 10 apellidos más frecuentes, excepto García, acaban en z (por ejemplo, Martínez o Pérez). De hecho, más de un tercio de catalanes, un 36 por ciento, tenemos uno o los dos apellidos acabados en z. Sin embargo, entre los 135 diputados recién elegidos al Parlament, la proporción no llega al 9 por ciento. Aunque pueda parecer un hecho anecdótico, no lo es, porque refleja el alejamiento que hay en Cataluña entre la sociedad y sus políticos. El Parlament ni refleja el bilingüismo que hay en la calle ni la realidad política, con una ley que transforma minoría de votos en mayoría de escaños. Por eso, en Cataluña la sociedad y su parlamento están divorciados, con casi un 40 por ciento de catalanes que nunca votan al Parlament, sobre todo en el área de Barcelona. Este divorcio puede servir para entender los «magníficos» resultados de algunos partidos.  Antonio García Martínez.   Barcelona.

Atentados en Turquía
Nociones básicas frente al terror
GEES Libertad Digital  27 Noviembre 2003

Hay quien piensa que los últimos atentados en Turquía son consecuencia directa de la guerra en Irak. Hay quién cree que la invasión de Irak está generando muchos más terroristas dispuestos a inmolarse contra occidente. Están radicalmente equivocados. Primero, los terroristas actúan siempre que pueden tratando de causar el mayor daño posible. El 11 de septiembre debería al menos habernos dejado claro esto. Segundo, los terroristas no requieren una causa para matar. Los terroristas instrumentalizan cualquier causa, ya sea la palentina o ahora la iraquí, para sumar fuerzas o ganar las voluntades de los débiles, pero su causa verdadera es nuestra destrucción.

En la lucha contra el terrorismo siempre ha existido el dilema entre una estrategia de apaciguamiento y de confrontación. Pero la contemporización con el terrorismo siempre ha conducido al fortalecimiento del terrorismo. Al terrorismo hay que combatirlo sin más límites que los que nos imponen nuestros principios democráticos. Entrar en la dinámica de no combatirlo para no provocarlo es una estrategia condenada necesariamente al fracaso.

En la lucha contra el terrorismo nada hay más importante que la determinación y la perseverancia. Debemos golpearlo allí donde podamos, siempre que podamos. Cuanto más debilitemos la acción terrorista, más estaremos debilitando su capacidad de regeneración.

La guerra contra el terrorismo será larga. Sufriremos más golpes y, lamentablemente, puede que los haya más letales. Pero es importante tener claro que sólo podremos vencer en esta guerra si somos capaces de derrotarlos. No hay otro camino posible. Por eso creemos que estamos ganando esta guerra y por eso es esencial que tengamos fe en nuestra victoria.

«Al fanático sería importante darle una vuelta por el mundo»
Entrevista | Francisco Alonso-Fernández
En los 50, montó en A Coruña la primera clínica de socioterapia de España. El día 4, Francisco Alonso volverá a la ciudad para hablar de atentados
R. Domínguez | a coruña La Voz 27 Noviembre 2003

Francisco Alonso, referencia internacional en psiquiatría, está vinculado a A Coruña por su trayectoria profesional. Ejerció en la ciudad entre 1950 y 1969, donde no sólo formó las entonces visitadoras psiquiátricas, hoy asistentas sociales, sino que montó un patronato de higiene mental y la primera clínica de socioterapia de España. Además, fue el responsable de la colocación del primer pulmón de acero. El día 4 estará en María Pita para presentar su último libro, Fanáticos terroristas , punto y seguido de su afamado Psicología del terrorismo .

-¿El 11-S le inspiró?
-Ya había comenzado el libro. Lo que sucedió es que el 11-S supuso la expansión del terrorismo. Hasta entonces era internacional, a partir de ahí se convirtió en globalizado.

-¿Qué puede empujar a una persona a convertirse en terrorista?
-Son los mismos factores que predisponen a volverse fanático o agresivo: una infancia desamorosa, con una instrucción en el odio y la hostilidad, lo que se puede aplicar a determinadas localidades españolas, donde se estimulan las pasiones y se inhibe la actividad de la razón, y, sobre todo, con escenas violentas, dentro o fuera de la familia. Sucede como con el alcoholismo: el hijo de padre alcohólico suele aborrecerlo, pero acaba imitándolo.

-Hay terroristas sin infancias traumáticas.
-Claro, porque aparte de los fanáticos primarios, están los secundarios, personas con baja autoestima que no han triunfado en la vida y que en contacto con otros se vuelven de su condición. Hay que entender la psicología de grupo, son contagiados.

-¿Hasta el punto de convertirse en kamikazes, de dejarse su propia vida?
-Llegan a eso porque la ideología doma su personalidad. Una ideología se fanatiza cuando se sacraliza, por algo fanatismo viene de fanum, que significa templo. No piensan en otra cosa y además no son pacíficos, porque tratan de imponer sus creencias y dividen el mundo en quien las comparte y, por tanto, son amigos, y los que no, que son infrahombres. Por eso matan con toda la facilidad y sin sentimiento de culpa alguna. Se sienten en posesión de toda la verdad y son incapaces de dialogar. Además, distorsionan la realidad, como hizo ETA cuando al morir Franco dijo que nada había cambiado.

-¿Están enajenados?
-Para el tema suyo están privados de razón y libertad y, por lo tanto, están enajenados. Pero tienen momentos en que la pasión esta apagada y son como los demás.

-¿Y de qué depende que se enciendan?
-El encendido tiene que ver con la edad, el máximo se da en la juventud y a medida que crecen, se amortigua, y sobre todo con el contacto con los otros que comparten su pasión. Por eso al fanático sería importante darle una vuelta por el mundo, para que comprobase que hay más. Aislado, es normal.

-¿Una enajenación mental transitoria?
-Más que transitoria, intermitente: se reaviva en su entorno. Lo curioso es que a medida que pasa el tiempo, pierde peso la terroideología o terropolítica y se impone la terrocriminología. Andando el tiempo, pasan de ser grupos fanáticos a convertirse en grupos criminales.

-Los argumentos patológicos ¿son exculpatorios?
-No soy juez. Entiendo que desarrollan una actividad criminal, pero yo sólo intento entender para, incluso, tratar de recuperarlos. Pero no soy juez, no soy quien ni para condenar, ni para exculpar.

Alonso resume la evolución del terrorismo:
-Siempre ha habido terrorismo, pero el de antes era el del poder, el institucionalizo. A veces, los de abajo se rebelaban. Era político, económico y muy religioso. Lo que hacen ahora los islamistas, en otro tiempo lo hicieron los cristianos. En el siglo XX cambió todo, y empieza el terrorismo subversivo sin justificación, sin una dictadura o un autoritarismo, de gran potencia destructora por las armas, indiscriminado, global y que actúa en complicidad con grandes medios porque busca matar a uno y aterrorizar a 10.000.

-¿Por qué cada vez más?
-Se transmite a través de la convivencia.

-¿Y se fomenta?
-En el País Vasco, parece dotado de cierta cobertura institucional, con cierta complicidad de algunas escuelas, algunos sectores de la iglesia... por lo que tiene todas las ventajas: es un terrorismo sin riesgo y esos cómplices son igualmente terroristas, aún sin metralleta.

-¿Hay salida?
-Tiene que haber labor policial, pero también de libertad y razón para que los argumentos lleguen a todos los vascos.

-¿Cuestión de formación?
-Pues creo que sí. Tendría que haber una instrucción más mixta, nada excluyente, de mezclas. Habría que realizar la educación de unos en tierra de otros. Tendríamos una visión del mundo más amplia, menos escotomizada.

Un ex consejero del PNV ganó 23 millones con una recalificación de Julia Madrazo
Vendió al Gobierno vasco los terrenos de Cilindros Bolueta para construir viviendas
D. Mazón - Madrid.- La Razón 27 Noviembre 2003

El «pelotazo» inmobiliario denunciado el pasado lunes por el portavoz del PP en el Ayuntamiento de Bilbao, Antonio Basagoiti, sigue dando que hablar en la capital vizcaína. Basagoiti denunció ayer que los terrenos de la empresa Cilindros Bolueta, adquirida por la empresa del ex viceconsejero de Interior del Gobierno vasco, Sabino Arrieta, fueron recalificados hasta aumentar su precio en un 1256 por ciento. Tal y como refleja el balance anual de la compañía en el año 2002, el valor de los terrenos por aquel entonces era de 2.001.000 de euros. Del mismo modo, tras la recalificación, el coste de los mismos terrenos que se desprende de los datos del área de Urbanismo del Ayuntamiento de Bilbao asciende a más de veinticinco millones de euros, por lo que el incremento patrimonial del propietario es de más de veintitrés millones de euros.

Sabino Arrieta, miembro del PNV, vendió entonces esos terrenos a la sociedad Orubide, agente urbanizador del Gobierno vasco por veinticinco millones de euros para continuar el plan inicial, que comprendía la construcción de seiscientas viviendas de protección oficial por parte del Ejecutivo de Vitoria y otras quinientas que construiría una empresa privada. La superficie, que ascendía a casi 42 millones de euros, corresponde al suelo de Cilindros Bolueta y sólo llegaba al sesenta por ciento del total.

Con la denuncia de ayer, Antonio Basagoiti rechaza las acusaciones de la concejal de IU Julia Madrazo, quien aseguró que el representante popular mentía con su acusación. Fuentes de la oposición consultadas por LA RAZÓN afirmaban que la encargada de Urbanismo «está muy nerviosa con la denuncia», y recalcaron que estos datos «demuestran el pelotazo». La zona de Bolueta donde se prevé construir las 1.100 viviendas está ocupada actualmente por varias empresas, entre ellas la citada Cilindros Bolueta, que fue adquirida este año por el grupo Sidenor-Forjanor de Arrieta.

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