AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 13 Diciembre  2003
De la torre de Babel a Babia
Julián Lago La Razón 13 Diciembre 2003

Todos a San Sebastián
Editorial La Razón 13 Diciembre 2003

Multitudinaria manifestación contra el «Plan Ibarreche» en San Sebastián
Efe- San Sebastián .- La Razón 13 Diciembre 2003

Basta Ya lleva hoy a la calle el rechazo social al «chantaje de los nacionalistas»
ADOLFO LORENTE BILBAO El Correo 13 Diciembre 2003

La trampa
IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 13 Diciembre 2003

El PSOE, la primogenitura y las lentejas
JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS. Director de ABC 13 Diciembre 2003

Izquierda nacional
Luis María ANSON La Razón 13 Diciembre 2003

Programa de ruptura
Editorial ABC 13 Diciembre 2003

Por la boca muere el pez
Cartas al Director ABC 13 Diciembre 2003

Gratitud a Navarra
Cartas al Director ABC 13 Diciembre 2003

Yo también iré
Cartas al Director El Correo 13 Diciembre 2003

Gorriarán llama a la movilización como fórmula para «despertar» al País Vasco
M. J. O. ABC 13 Diciembre 2003

Denuncian el envío de una nueva remesa de cartas de extorsión de ETA a empresarios navarros
EFE Libertad Digital  13 Diciembre 2003

El cambio en Cataluña
ANTONIO MARZAL ABC 13 Diciembre 2003

Las apariencias engañan
TONIA ETXARRI El Correo 13 Diciembre 2003

A IU, con respeto
RAMÓN JÁUREGUI ATONDO El Correo  13 Diciembre 2003
 

De la torre de Babel a Babia
Julián Lago La Razón 13 Diciembre 2003

Éramos pocos y parió la abuela, que, tras la política de inmersión lingüística de Pujol, tan criticada en su día por el Partido Socialista entre otros, ahora Maragall va y anuncia la vuelta a la Torre de Babel por decreto ley. O sea, el bíblico castigo que se produjo tras la adoración al becerro de oro, que en este caso no es sino el nacionalismo tribal como nueva religión animista.

Reconozcamos al menos que, desde que a Mas se le ocurrió que los equipos catalanes de fútbol deberían integrarse en la selección de Andorra, nadie se había estrujado tanto las meninges como Maragall, cuyas grandes ideas habríamos de registrar en la Oficina de Patentes e Inventos de la UE, por ejemplo. Desde luego, después de veintitrés años de travesía de desierto, con lo que pega el sol, a cualquiera se le hubieran derretido los sesos, aunque nunca nos imaginábamos que tanto. Cierto es que los españoles, o los castellanos, o como coño, quieran llamarnos, que nos la refanfinfla, no parece que estemos especialmente dotados para los idiomas, uno mismamente, por lo que habríamos de agradecer la ocurrencia de Maragall de instalar oficialmente el poliglotismo en toda España. De modo y manera que, si le hiciéramos caso, todos empezaríamos a hablar catalán, euskera y gallego, como poco, con lo que nos convertiríamos en «cuatrilingües» sin esfuerzo y sin Opening.

Así que falta nos hacía que llegara un político con su imaginación para que en Coceges del Monte, un suponer, que es un pueblecito de Valladolid, el tío de la boina hable catalán, vasco y gallego, y no la lengua del «imperio», y, si se puede, un poco el bable, que para eso Letizia es de Asturias, y otro poco el babiano en honor de Zapatero, no porque sea éste uno de los dialectos de León sino porque está en Babia, el hombre. Es decir, que el «cuatrilingüismo» de Maragall, y no tanto inglés, francés, alemán, y por supuesto español, que son lenguas muertas como el latín, resulta todo un hallazgo, amén de particular estímulo para la inversión. Vamos que, por si alguna duda había, el republicano Puigcercós ha anunciado que ellos no harán lo de Pujol con el catalán, que limitó su obligatoriedad a los «boutiguers». Ellos lo impondrán a las multinacionales, lo cual agradecerá, y antes que nadie, la Comunidad Valenciana, que lleva casi una década, antes con Zaplana y Olivas, ahora con Camps, poniéndose las botas gracias al aldeanismo catalán.

Pues eso, que nos parece además ideal de la muerte que DNI, pasaporte, euros, sellos y hasta etiquetas vayan en catalán. Aunque, bien pensado, Maragall debería hacer extensible su proyecto asimétrico lingüístico a la música. Así, en los actos oficiales se tocarían los himnos de las autonomías, si no los diecisiete al menos los tres de las llamadas comunidades históricas, uno tras otro, claro. O mejor, todos a la vez, y el nacional como sintonía de fondo, con lo que el trompetista ese de Melbourne no volverá a desafinar el Himno de Riego, vale, tío.

Todos a San Sebastián
Editorial La Razón 13 Diciembre 2003

Todos los ciudadanos de bien, todos los demócratas sin excepción, tienen hoy una cita inexcusable en San Sebastián, donde han sido convocados a manifestarse en defensa de la Constitución, por las libertades y en contra del Plan Ibarreche, por la plataforma «¿Basta Ya!» y otras organizaciones cívicas. Se espera una concentración tan multitudinaria como pacífica, que tiene como uno de sus grandes obejtivos recuperar los espacios ciudadanos para la convivencia y demostrar al nacionalismo excluyente, a los que han puesto en marcha el proyecto secesionista, que también los que no gritan, los que no matan, los que no amenazan a sus vecinos ni les repudian sistemáticamente existen y son acreedores de los derechos más elementales.

Se quiere evidenciar que no es preciso tampoco ser nacionalista, ni ejercer de radical para mostrar un sincero respeto y el mayor de los afectos por una parte entrañable de España, como es el País Vasco, y sus ciudadanos, sin diferencias de ideología.

Lo que resulta terrible es que una marcha ciudadana como la convocada para hoy sea absolutamente necesaria y que el ambiente de miedo y el cainismo impuesto por el partido secesionista y sus protegidos proetarras hagan que quienes hoy acudan a San Sebastián ofrezcan, además de su solidaridad, un acto de valor ciudadano. Porque la reivindicación de hoy no es otra que aspirar a algo tan sencillo como que la Constitución se aplique a todos y que no puedan beneficiarse únicamente de ella, de su amparo, los mismos independentistas que quieren hacerla saltar en pedazos.

Por eso es aún más rechazable la negativa del alcalde socialista Odón Elorza a abandonar su cómodo sillón, tan próximo al nacionalismo, y marchar por la libertad junto a sus vecinos y al lado del secretario general de su partido, José Luis Rodríguez Zapatero.

Multitudinaria manifestación contra el «Plan Ibarreche» en San Sebastián
Efe- San Sebastián .- La Razón 13 Diciembre 2003

Miles de personas participan en la manifestación convocada en San Sebastián por la iniciativa ciudadana Basta Ya en contra del «Plan Ibarreche» que ha arrancado a las cinco de la tarde de los jardines de Alderdi Eder de la capital guipuzcoana.

Tras una pancarta con el lema «Con violencia no es plan sino chantaje. Estatuto y Constitución», portada por miembros de Basta Ya, víctimas del terrorismo y personalidades del mundo de la cultura, marchan cuatro ministros, Rodrigo Rato, Angel Acebes, Eduardo Zaplana y José María Michavila.

Además, a la manifestación asisten los secretarios generales del PP y el PSOE, Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, y dirigentes de UGT. Casi una hora antes de que comenzara la marcha cientos de personas esperaban en los jardines de Alderdi Eder, junto al Ayuntamiento donostiarra, el inicio de la manifestación, a la que se siguen incorporando numerosos ciudadanos.
El secretario general del PP, Mariano Rajoy, ha afirmado que la multitudinaria manifestación convocada por Basta Ya defiende «la libertad, los derechos de las personas, el respeto a las reglas de juego, el Estatuto y la Constitución». «Lo que quiere la gente es vivir con normalidad, como lo hacen la inmensa mayoría de los ciudadanos europeos, sin tener miedo a nada», manifestó Rajoy momentos antes del inicio de esta marcha en contra del plan Ibarreche, a la que asisten miles de personas.

El dirigente del PP abogó por que las personas puedan «opinar lo que estimen oportuno» y sean «como realmente son», ya que, a su juicio, «tiene gracia que en pleno siglo XXI y en Europa occidental tenga que salir tanta gente a defender la libertad». Destacó que el Estatuto de Guernica «no es del PP, ni del Partido Socialista, ni del PNV, sino un acuerdo entre todos que en este momento alguien ha decidido romper unilateralmente».
Rajoy acusó al nacionalismo de pactar con ETA y con quienes apoyan a la organización terrorista en vez de con los partidos constitucionalistas y con «los grupos sociales que voluntariamente no son nacionalistas, porque no están obligados a serlo». «Me gustaría que hicieran una reflexión pero tengo la firme convicción de que esto no va a ser así, por lo menos por parte de los dirigentes del PNV», aseveró Rajoy. El secretario general del PP declaró que lo importante ahora es trabajar para defender la libertad y construir una alternativa en su defensa, y añadió que «son muchísimos los ciudadanos vascos los que se van a situar detrás de palabras como libertad y derechos individuales de las personas».

Por otro lado, el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Rodrigo Rato, ha asegurado que la movilización es la respuesta de los ciudadanos vascos y españoles a una «violencia constante, tanto desde el punto de vista físico como político». Rato, quien participa en la concentración, ha elogiado el multitudinario apoyo de los ciudadanos a esta marcha en contra de «lo que puede ser un intento de dividir a la sociedad vasca y llevarla a un enfrentamiento». «La respuesta del Gobierno de España junto con la de millones de españoles se demuestra hoy en San Sebastián, donde por cierto hemos tenido otras manifestaciones como éstas, algunas coincidiendo con asesinatos de la banda terrorista de ETA que todos recordamos», declaró el ministro de Economía. «Por suerte hoy venimos sin ese luto», dijo Rato, quien aseguró que gracias a la labor de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado «se está superando la violencia».

Asimismo, el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo hoy «estar convencido» de que el País Vasco necesita apostar por la Constitución y el Estatuto porque son «la mejor expresión de la convivencia de la razón». Zapatero declaró momentos antes de iniciar la marcha que su presencia en la misma es una muestra de «solidaridad y apoyo a las personas que tienen problemas, sufren amenazas y tienen que defender la libertad cada día». Expresó su rechazo al proyecto del lendakari y solicitó a Juan José Ibarreche que retire su propuesta y «vuelva a la senda del Estatuto, que es la senda de la convivencia, del diálogo y del futuro en paz para Euskadi». Preguntado por la intención del secretario general del PP, Mariano Rajoy, de proponerle que los responsables de organización de PP y PSOE acuerden la fórmula para plantear conjuntamente ante el Comité de las Regiones de la UE una propuesta de rechazo al Plan Ibarreche, Zapatero afirmó que «llega un poco tarde».

POLÍTICA
Basta Ya lleva hoy a la calle el rechazo social al «chantaje de los nacionalistas»
La marcha contra el plan Ibarretxe reunirá en San Sebastián a víctimas, dirigentes del PP y PSOE y miembros del mundo de la cultura
ADOLFO LORENTE/BILBAO El Correo 13 Diciembre 2003

CONVOCATORIA
Organiza: Basta Ya.
Lema: 'Con violencia no es plan, sino chantaje. Estatuto y Constitución'.
Lugar: Jardines de Alderdi Eder, en San Sebastián.
Fecha: hoy, a las 17.00 horas.
Recorrido: Hernani, Andia, Miramar, Avda. Libertad, Easo, Pedro Egaña, Urbieta, San Martín, Fueros, Reina Regente, Bulevar.

Acto de Gesto en Beasain contra el acoso
La manifestación convocada hoy en San Sebastián por el colectivo Basta Ya contra la propuesta «excluyente» del lehendakari congregará bajo el lema 'Con violencia no es plan, sino chantaje. Estatuto y Constitución' a representantes de colectivos de víctimas del terrorismo, asociaciones en defensa de la libertad, dirigentes y afiliados del PP y del PSOE y ciudadanos que se desplazarán hasta la capital guipuzcoana procedentes de diversos puntos de Euskadi y del resto de la geografía española. La pancarta que abrirá la marcha estará portada por gente del mundo de la cultura y del pensamiento «para evitar politizar un acto ciudadano».

La manifestación partirá a las cinco de la tarde de los jardines de Alderdi Eder para finalizar dos horas después en el quiosco del Bulevar. El filósofo y escritor Fernando Savater y el sindicalista de CC OO Jon Azkue leerán el manifiesto final, en castellano y euskera respectivamente, en el que denunciarán el «chantaje político» en el que se ha convertido la estrategia del PNV. «Lo que el lehendakari llama «convivencia» es «la aceptación sumisa de los no nacionalistas del núcleo esencial de los nacionalistas».

El escultor Agustín Ibarrola, el cineasta Elías Querejeta, Savater, Gabriel Cisneros, uno de los ponentes de la Carta Magna, y la pintora Marta Cárdenas estarán situados en el centro de la pancarta. Junto a ellos, en primera fila, también estarán Javier y Emilio Guevara, Nicolás Redondo, Edurne Uriarte, Ana Urchueguía o los periodistas Gorka Landaburu, Isabel San Sebatián y Carmen Gurrutxaga.

Discrepancias en CC OO
Según detalló Maite Pagazaurtundua, edil socialista de Urnieta y miembro de Basta Ya, detrás de esta primera fila y encabezando el grupo en el que estarán los líderes políticos del PP y del PSOE, Mariano Rajoy y Rodríguez Zapatero, habrá globos y banderas de las 17 comunidades autónomas. Dos zepelines sobrevolarán el cielo donostiarra a lo largo de la marcha, donde se incorporará una pancarta de las tres asociaciones de víctimas del terrorismo que existen en España, Covite, AVT y la de Andalucía.

Según adelantaron desde el colectivo Basta Ya, el Grupo Popular Europeo, UGT, la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar (IU), los escritores Mario Vargas Llosa, Juan Marsé, Jorge Semprún, Javier Marís y Rosa Montero son algunas de los colectivos y personas que se han adherido al manifiesto.

Por otra parte, la Federación de Servicios y Administraciones Públicas de CC OO Euskadi anunció ayer su presencia en la marcha, rechazando así la carta enviada por el secretario general a Basta Ya el pasado miércoles, en la que Josu Onaindi afirmaba que el sindicato vasco no acudiría a la manifestación. Para la Federación de Servicios, el contenido de esa carta «no fue debatido» al tiempo que tildó la misiva de «clandestina».

Entre las ausencias más destacadas estarán la del alcalde de San Sebatián, Odón Elorza, o el rector de la UPV, Manuel Montero. En este sentido, Carlos Martínez Gorriaán, portavoz de Basta Ya, instó ayer al PSOE a que «haga algo con Elorza porque sólo dice cosas estrafalarias, absurdas e injustas». «Lo que le ocurre -matizó- es que no soporta que le pongamos en un brete porque exigimos que se defina».

La trampa
Por IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ABC 13 Diciembre 2003

LA libertad es incompatible con el miedo. El temor la ahuyenta y desaloja. Por ello, no cabe decir que exista verdadera libertad en el País Vasco. No existen las condiciones para discutir ni el Plan Ibarretxe ni nada. Lo primero es acabar con el terrorismo. Es, por tanto, cierto lo que proclama el lema de la manifestación que hoy recorre las calles de San Sebastián: «Con violencia no es plan, sino chantaje». El diálogo puede servir para resolver un conflicto que enfrenta a dos partes, pero el terror no es un conflicto sino un crimen. A veces parece que olvidamos la realidad del País Vasco: miles de ciudadanos obligados a llevar escolta por defender sus ideas. Mientras se dé esta situación, no hay nada que discutir ni dialogar. Con independencia de su evaluación política y jurídica, en estas condiciones la mera presentación del Plan Ibarretxe constituye una inmoralidad y una burla a los amenazados por el terror, al menos la mitad de los vascos. Se trata de una trampa y de un chantaje, no de una propuesta política.

Pero la certeza de estas convicciones puede hacernos pensar que sin violencia cualquier propuesta política sería respetable y legítima, incluido por supuesto, el Plan Ibarretxe. El problema de la perversidad es que convierte a la simple maldad en algo aceptable. Un hombre puede llegar a considerar admisible que le nieguen la ciudadanía y la libertad con tal de que no le arrebaten la vida. Es un camino seguro hacia la esclavitud. Sin violencia, o, para ser más exactos, sin terror, el Plan Ibarretxe no dejaría de ser lo que es: una propuesta totalitaria, inconstitucional y ridícula. Y si utilizara los mecanismos legales para reformar la Constitución, cosa que no hace, no dejaría de ser totalitaria. ¿Alguien calificaría como legítima una propuesta política que defendiera la supresión del voto femenino o la prohibición de todas las confesiones religiosas, excepto una, o la expulsión de los judíos, simplemente por el hecho de que no trataran sus partidarios de imponerlas mediante el terror?

HAY que ser quizá algo necio o un poco hipócrita para seguir profiriendo la tesis de que sin violencia se puede defender legítimamente cualquier cosa. Resulta que casi no se puede defender la superioridad de la civilización occidental sin que a uno le llamen racista, y va a ser legítimo defender cualquier cosa siempre que no se refuercen los argumentos con pistolas. Una cosa es tolerar que cada cual opine lo que quiera y otra respetar todas las opiniones por igual.

AUNQUE ETA no existiera, el Plan Ibarretxe seguiría siendo una violación totalitaria de la Constitución. Al menos, por todas estas razones: va dirigido a la ruptura de la unidad de España; destruye la Constitución al modificar el sujeto o titular de la soberanía; excluye de la ciudadanía plena a todos los vascos que no son nacionalistas, por lo menos la mitad, o, si esto parece demasiado fuerte, que no lo es, impone a todos lo que sólo acepta una minoría por mayoritaria que pueda ser. Llega un momento en el que ya no es sensato negociar con el nacionalismo. Sólo cabe la negociación cuando es posible encontrar un punto de equilibrio entre dos pretensiones opuestas, cuando las dos partes están dispuestas a ceder. Pero el nacionalismo sólo cede, si acaso, de manera estratégica y eventual. Siempre pide más. No hay nada que colme su voracidad porque entonces dejaría de existir. Además las cuestiones de identidad y etnia no son negociables. La libertad y la dignidad se manifiestan hoy en las calles de San Sebastián contra la trampa.

El PSOE, la primogenitura y las lentejas
Por JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS. Director de ABC 13 Diciembre 2003

LA gran virtualidad que se atribuía al gobierno de coalición entre el PSC-PSOE y ERC se hacía residir en la capacidad moderadora del socialismo catalán y en su militancia constitucionalista respecto de las formulaciones extremas de los republicanos. José Luis Rodríguez Zapatero afirmó en el Foro de ABC el pasado martes que él «como firme defensor de la unidad de España» deseaba que Maragall gobernase en Cataluña. De las palabras a los hechos, sin embargo, la distancia se ha hecho tan excesiva como inasumible. El programa de gobierno de Maragall y Carod-Rovira no va a permitir al PSOE salvar la cara. Porque los confesados propósitos de la coalición embisten claramente al «régimen» constitucional y desdibujan hasta lo irreconocible el acervo ideológico del socialismo en su conjunto. Trataré de que estas decepcionadas aseveraciones no se sostengan en especulaciones sino en la letra del programa gubernamental, no sin advertir previamente que la «música» del texto acordado rezuma introspección, ensimismamiento y repliegue de Cataluña sobre Cataluña con el enseñoreamiento en todos sus aspectos de una disposición defensiva y, por lo mismo, insolidaria.

En el plano de los principios resulta literalmente impresentable, además de contradictorio con las protestas de consenso con las que se aderezan las reformas legales que se pretenden, la insólita expresión del «compromiso» para «no establecer un acuerdo de gobernabilidad con el PP», remachando, para que no quede duda alguna, que «se impedirá la presencia del PP en el Gobierno del Estado» renunciando a «establecer pactos de gobierno y parlamentarios en las cámaras estatales». Lo de menos es la agresión que implica este enunciado al partido que gobierna España. Lo sustancial es que desprecia de forma totalitaria a los diez millones de electores que han votado al PP, entre los que se cuentan, tanto en las autonómicas como en las generales, miles y miles de catalanes. Semejante hostilidad podría entenderse en el republicanismo independentista, pero ¿puede asumir el socialismo catalán y español tal manifestación de exclusión y sectarismo? ¿Es esa la disposición de «mano tendida» que profetizó Rodríguez Zapatero en el ánimo de Pascual Maragall? El secretario general del PSOE, si permite que esas afirmaciones odiosas queden reflejadas en el texto definitivo del programa gubernamental, tendrá un problema de credibilidad personal y política difícilmente superable.

Las embestidas al «régimen» constitucional, por lo demás, son evidentes. Y como lo son tanto y de tan grueso calibre, su silenciamiento por algunos medios de comunicación y las afirmaciones evasivas de Rodríguez Zapatero en el ya mencionado Foro de ABC, delatan mala conciencia y una clara abdicación ideológica. De forma quizá más sutil respecto a la tosquedad de otros pero igualmente retadora, PSC y ERC advierten de que en «caso de dilación indebida en la tramitación (de la reforma del Estatuto), no toma en consideración, impugnación o inadecuación sustantiva del resultado final con la propuesta aprobada en Catalunya que represente un bloqueo del proceso, la ciudadanía será llamada a pronunciarse por el procedimiento de consulta general que se crea más adecuado», esto es, un referéndum por cuenta y riesgo de la Generalidad, al modo que lo pretende Ibarretxe. El apriorismo es definitivo: o se acepta lo que se propone o se rompe la baraja. José Luis Rodríguez Zapatero, que en la ya reiterada tribuna de ABC, mantuvo con aparente convicción que nada en el programa de la coalición alteraría la Constitución, tendría que reflexionar sobre este aspecto y sobre otros vertebrales en el proyecto del PSC-ERC. Por ejemplo, el propósito de crear un marco de relaciones laborales autónomo en Cataluña muy preconizado también por los sindicatos LAB y ELA en el País Vasco; o la intención de que los ciudadanos catalanes no puedan acceder en casación al Tribunal Supremo; o la sustancial alteración -para la que ninguna autonomía está constitucionalmente apoderada con excepción de los territorios forales vascos y la Comunidad Foral de Navarra- de dotarse mediante una agencia tributaria de una hacienda propia para establecer así la «asimetría fiscal» que dejaría a su suerte a Galicia, Castilla-León, Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha o Murcia o Asturias; o la delirante y punitiva política lingüística; o el propósito explícito de establecer una normativa específica en Cataluña para la regulación de inmigración... y tantos otros extremos de este acuerdo que desmiente el sentido del socialismo en el PSOE y su responsabilidad de Estado.

Rodríguez Zapatero ha logrado que el PSC y Maragall obtengan la presidencia de la Generalidad de Cataluña, pero ha perdido en todo lo demás y ha planteado, desde la fuerza política que podría ser la única alternativa natural al PP, un diseño para cambiar el Estado atendiendo a los solos intereses y propósitos de una parte de los ciudadanos de Cataluña y en donde los dos partidos mayoritarios -el socialista y CiU- han entregado al dieciséis por ciento del republicanismo independentista una efectiva hegemonía. Pero el destrozo tiene derivadas añadidas. Porque va a requerir de explicaciones muy cumplidas a las direcciones socialistas regionales que tienen la responsabilidad de Gobierno en otras comunidades cuya dependencia de la solidaridad nacional es definitiva. Y porque el planteamiento de Maragall y Carod-Rovira desafía la singularidad de la autonomía vasca -foral y estatutaria- que se justifica en su carácter único y excepcional.

En el trasfondo de este pacto de gobierno late un propósito de transformación de la naturaleza del Estado español. La pretensión de modificar la actual configuración del Senado mediante la elección de sus miembros por los parlamentos y gobiernos autonómicos, confiriéndole en determinados temas la competencia de Cámara de primera lectura legislativa, conduce directamente al Estado federal que se intenta, además, asimétrico. Una España a tres: Cataluña, País Vasco y el resto. Sería, como con más intención de la inicialmente percibida advirtió José María Aznar, un auténtico «cambio de régimen», la apertura de hecho de un período subterráneamente constituyente en el que cada comunidad española -ya lo ha adelantado Rodríguez Zapatero- haría sus propios diseños financieros con igual legitimidad que la empleada en Cataluña y en el País Vasco para franquear las barreras constitucionales hasta irrumpir en el Título Preliminar de la Carta Magna.

No es paliativo a la gravedad de esta situación, la previsible reacción electoral que juzgará severamente la irresponsabilidad de los dirigentes del PSOE. Porque el empequeñecimiento del socialismo en España sólo conviene a sus enemigos pero jamás a sus adversarios y, desde luego, no a España y a su sociedad. Hay que lamentar muy sinceramente que la banalidad, la poquedad ideológica e intelectual de sus dirigentes, haya llevado a la izquierda española a la actual postración de la que había indicios alarmantes y que con el pacto entre PSE-PSOE y ERC ha confirmado un diagnóstico desalentador. No era el papel del socialismo romper la baraja a cambio de una presidencia honorífica en el Palacio de San Jaime. Sus dirigentes, sin embargo, han preferido un plato de lentejas a la primogenitura.

Izquierda nacional
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 13 Diciembre 2003

Un partido de izquierda nacional, si quiere seguir siéndolo, no puede pactar con un partido independentista situado fuera del sistema. Lo que ha hecho el PSOE en Cataluña no es de recibo para muchos socialistas. ¿Cómo se puede compartir Gobierno con un partido que expresamente ha apoyado el Plan Ibarreche y ha anunciado la independencia de Cataluña para el año 2007? El PSOE se ha encaramado al poder en la región catalana fracturando los fundamentos que le hicieron grande, sin explicar siquiera el alcance de sus pactos y compromisos.

El gran objetivo de la España de 1975 era organizar la moderación. La derecha democrática, que tras la guerra civil vivió el exilio con Gil Robles, y la izquierda democrática a la que le ocurrió lo mismo con Prieto, representaban el 80 por ciento de la población en 1936. En 1978 se había reconstruido aquella realidad en gran parte porque la izquierda supo evolucionar de izquierda revolucionaria a izquierda nacional. El consenso de ambos sectores -la derecha nacional democrática y la izquierda nacional democrática- fructificó en la Constitución de 1978.

España debe abordar, desde distintos ámbitos y sin excluir cautelosas reformas constitucionales, el desafío del Gobierno del País Vasco y el que se anuncia del Gobierno catalán. Pero nada serio se podrá hacer si el PSOE no recupera su posición de 1978 de izquierda nacional. Tajadas circunstanciales de poder pueden producir la gran indigestión. La primera tarea que deberá abordar Rajoy en la próxima primavera consiste en negociar con Zapatero unos acuerdos de concordia en los aspectos sustanciales que hacen de España una nación. Lo primero que tendrá que hacer el líder socialista es replantearse la política de fondo de su partido para que vuelva a ser de nuevo la izquierda nacional.

Programa de ruptura
Editorial ABC 13 Diciembre 2003

EL nuevo gobierno tripartito catalán se estrena fuerte. Para dar sensación de gobernabilidad ha filtrado a la prensa afín 500 medidas para cambiar Cataluña en cuatro años. Un nombre con evidentes resonancias guerristas para recuperar la ilusión de otros tiempos. Es cierto que, tras veintitrés años de gobierno convergente, la alternancia es un valor en sí mismo, pero tampoco hay que exagerar. No estamos ante un programa para recuperar el autogobierno. Se parte de un nivel de autonomía política y económica en cotas difícilmente soñadas por los votantes que hicieron famoso el Llibertà, amnistía y estatut d´autonomía. Aún así, la reforma del Estatuto es la pieza central del programa de gobierno de las izquierdas catalanas. La voluntad de alcanzar el mayor apoyo posible del Parlament se compagina mal con la declaración expresa de rechazar cualquier pacto con el Partido Popular. Porque el Estatuto sólo puede reformarse por mecanismos constitucionales con el consenso de los populares. El documento hecho público ayer no es sólo un programa de gobierno, sino el programa electoral con el que la España plural se presentará a las elecciones generales. Por eso se deja deliberadamente ambiguo lo que se haría en el nada hipotético caso de que el proyecto de Estatuto sea rechazado en 2005 por las Cortes Generales: «La ciudadanía será llamada a pronunciarse mediante el procedimiento de consulta general que se estime más oportuno». Todo un reto constitucional, pero con exquisito cuidado de no identificarse con el referéndum de Ibarretxe. Un esfuerzo inútil, porque los eufemismos esconden la realidad, pero ésta no desaparece.

LAS resonancias identitarias suenan también en otros muchos puntos del acuerdo. El documento reclama un marco específicamente catalán de relaciones laborales que recuerda al pedido por LAB y ELA, pero que en este caso habría de ser gestionado por CC.OO. y UGT, sindicatos mayoritarios en Cataluña. Una buena papeleta para la autonomía sindical en el contexto de la necesaria modificación de la negociación colectiva para asegurar la competitividad de la economía española. ¿O es que Cataluña tiene problemas de costes laborales y deslocalización industrial diferentes?

También se pide la plena autonomía judicial y se pretende convertir al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en la última instancia judicial, pero reclamando que Cataluña sea consultada en los nombramientos de magistrados para el Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder Judicial y Tribunal de Cuentas. O sea, lo mío es mío y de lo nuestro, la mitad. O el pleno control de la política migratoria, que sólo se entiende por una concepción de Cataluña como especie en extinción y nunca por razones de justicia o eficacia.

Por no mencionar la política lingüística, un tema siempre sensible que se pretende reformar para priorizar el uso del catalán mediante incentivos y sanciones, cuando el problema deliberadamente silenciado es que el desconocimiento del castellano está limitando el desarrollo profesional de las nuevas generaciones de catalanes monolingües. Si se lee el texto del capítulo de autogobierno en «matriz federal», como se afirma textualmente, es difícil pensar en su generalización a las 17 Comunidades Autónomas que Rodríguez Zapatero quiere incluir explícitamente en la Constitución reformada. Salvo que se acepte el federalismo asimétrico y lo que se reclama para Cataluña no sea necesario en las Comunidades no históricas. Pero conviene recordar el referéndum andaluz y que el café para todos no fue un invento de un ministro de UCD, sino una exigencia de la realidad política de hoy, y no precisamente por imperativo de las fuerzas del centro-derecha. Da la impresión de que las necesidades electorales inmediatas del PSOE le han empujado a abrir un nuevo periodo constituyente, pero impulsado esta vez desde los hechos diferenciales y entendiendo España como un residuo.

EL programa para cambiar Cataluña se adentra en territorios económicos anacrónicos. Renace el proteccionismo comercial. Se considera un agravio pagar por el uso de las infraestructuras, justo cuando, por fin, se está haciendo en Madrid y cuando todos los economistas serios consideran el copago como la única manera de evitar una deriva insoportable del gasto sanitario y hasta los laboristas británicos reconocen la necesidad de aumentar las tasas para garantizar la calidad y competitividad de las universidades europeas.

Se anuncia la creación de una empresa pública de telecomunicaciones para incorporarse a la sociedad de la información. Todo menos un programa de Tercera Vía, más bien la vuelta al nacionalismo económico y al Estado productor que está empobreciendo Europa. Sólo falta la ecotasa, pero se intuye al dejar juntas , y en manos de ICV, Medio Ambiente y Vivienda. Por no mencionar los compromisos de aumento de los porcentajes de gasto en todo aquello que suene bien (enseñanza básica, universidades públicas, investigación, cooperación internacional, política social, pensiones mínimas) sin especificar por supuesto qué otras partidas se van a reducir.

Subirá el gasto público en Cataluña y con él los impuestos, salvo que se quiera abandonar la estabilidad presupuestaria y que en el marco de la España plural al Gobierno central sólo le quepa avalar el creciente endeudamiento autonómico. A desvelar el truco se resiste el PSC, por no contrariar el programa económico anunciado por Zapatero. Y para mantener la ficción se promete disminuir a la mitad el supuesto déficit fiscal de Cataluña. Para eso es necesario romper la «caja única» del Estado y segregar la Administración Tributaria. Todo un programa de la izquierda solidaria.

Por la boca muere el pez
Cartas al Director ABC 13 Diciembre 2003

Vi hace unos días en el telediario que el señor Carod-Rovira pronunció una conferencia en Bilbao. A la misma asistieron próceres de la categoría de Otegi, Madrazo, Goiricelaya, etcétera. Muy bien. Gracias a Dios vivimos en un país libre. Pero... ¿dijo su discurso en catalán? ¿En vasco? ¿Acaso en inglés? ¿En francés, dada la cercanía del país vecino? ¿Tal vez en serbio? ¿En arameo? ¿En esperanto, quizás? No. Se expresó en español. En perfecto castellano, que también se llama. Precisamente el idioma que pretende erradicar de su Comunidad. ¿A quién querrán engañar estos nacionalistas vividores del cuento del «hecho diferencial»?  Fernando Luis Romera Sánchez. Chiclana de la Frontera (Cádiz).

Gratitud a Navarra
Cartas al Director ABC 13 Diciembre 2003

A nadie se le escapa que asistimos en estos tiempos a una ofensiva total del nacionalismo vasco, con el apoyo de otros nacionalismos que comparten su odio indisimulado a España y a todo lo que representa.

El frente terrorista del nacionalismo siempre tuvo sus cartas descubiertas, y al menos ahora su vertiente política también las ha destapado, dejando ver claramente que son las mismas. Y, sin embargo, todavía quedan algunos que parecen no darse cuenta, no sé si por falsa progresía ciega, por mojigatería inocentona o simplemente por interés malintencionado.

En este escenario de lucha desigual, pues nunca puede ser de igual a igual una lid entre unos que mueren y otros que matan o callan, destaca el papel que juega Navarra. Desde hace más de un siglo, pero más intensamente que nunca desde hace 25 años, Navarra ha sido la barrera inexpugnable que ha encontrado la esquizofrenia aranista, frenando su avance e impidiendo que lograra sus metas expansionistas.

Navarra no quiere experimentos de autogobierno pues ha sido desde siempre plenamente autónoma, primero como Viejo Reyno, luego como Provincia Foral, y ahora como Comunidad Foral. Nuestros fueros son el pacto secular del pueblo navarro con sus Reyes. Constituyen la esencia misma de Navarra, y los llevamos los navarros grabados a fuego y sangre. Los navarros somos fieles a nuestra esencia, y nuestra esencia es España misma, pues nuestra historia es la de España y nuestro futuro es España. ¿Se imaginan cómo estaríamos ahora si Navarra hubiera sido otra Guipúzcoa?

Pese a nuestra lealtad incuestionable a España a veces sufrimos la incomprensión, cuando no desidia, del resto de los españoles. Es difícil imaginar, si no se sufre a diario, lo duro que resulta tener en todo momento la presión mediática, cultural, política, económica, e incluso terrorista, del nacionalismo vasco absorbente y machacante. Y a pesar de todo, hemos aguantado el embate de la bestia. Pero, ¿cuánto resistiremos? Necesitamos todo el apoyo y un compromiso mucho más firme y decidido de España entera. Y su gratitud manifiesta.   Íñigo M. Sobrini.   Pamplona.

Yo también iré
Juan Luis de León Azcárate/Bilbao Cartas al Director El Correo 13 Diciembre 2003

Yo también iré hoy a la manifestación convocada en San Sebastián por ¿Basta Ya!, como lo hice en sus anteriores convocatorias. E iré no sólo porque crea que el plan Ibarretxe suponga un chantaje (que lo es), sino porque engaña a todos los ciudadanos vascos (y particularmente a los nacionalistas) prometiendo, insolidariamente, algo que no puede ofrecer: a corto plazo el estatuto de libre asociación a la España que tanto odia el nacionalismo, y, a medio, la independencia. Iré porque dicho plan provoca inestabilidad política, social y económica, como ya es evidente. Iré porque defiendo la democracia en un Estado de Derecho, por supuesto mejorable, que garantiza las libertades y derechos de los ciudadanos españoles (vascos incluidos).

Iré porque hay miles de amenazados y víctimas del terrorismo que sienten que este plan no sólo no soluciona la grave e injustificada situación en la que viven, sino que les orilla como igualmente hace con los vascos no nacionalistas. Iré porque estoy harto de un nacionalismo cada vez menos moderado, víctima de nadie más que de sí mismo, cuyos gestos y actitudes son incomprensibles en una España y una Europa de las libertades. Iré también porque quiero seguir sintiéndome libre.

Gorriarán llama a la movilización como fórmula para «despertar» al País Vasco
M. J. O. ABC 13 Diciembre 2003

A la manifestación, que partirá a las cinco de los jardines de Alderdi Eder de San Sebastián, se han adherido representantes de todos los sectores sociales

MADRID. «La sociedad vasca tiene miedo a significarse por la presión social», pero «hay indicios para pensar que habrá respuesta a la llamada a la manifestación», sentenciaba ayer el portavoz de la plataforma ¡Basta ya!, Carlos Martínez Gorriarán, durante un desayuno celebrado en la Asociación de Periodistas Europeos. A un día de que, de los jardines donostiarras de Alderdi Eder, parta la marcha que la plataforma pacifista ha organizado contra el plan Ibarretxe, Gorriarán insistió en la importancia de la movilización ciudadana como mejor respuesta ante la situación que sufre el País Vasco, donde «hay una honda autocensura, miedo a ser excluído por parte del propio régimen», muestra de lo cual «es que no hemos conseguido que empresarios que colaboran con ¡Basta ya! hagan pública su adhesión», lamentó.

Además, el portavoz destacó la difícil posición de la plataforma, expuesta a las presiones que pueda recibir de la clase política, «que busca instrumentalizar» los movimientos sociales, en un contexto en que «actualmente dominan los instintos homicidas en la política y nosotros intentamos hacer de puente», puntualizó.

Intolerable
Gorriarán manifestó que, por encima de todo, debe prevalecer la finalidad de la marcha convocada para las cinco de esta tarde, que no es otra que oponerse al plan Ibarretxe, «cuya mera presentación es intolerable», al considerar que es «un sarcasmo, perverso y falto de realidad que se pueda discutir sobre esa propuesta cuando la primera prioridad para muchos vascos es defender su vida», señaló. En este sentido, el portavoz de ¡Basta ya! calificó de «chantaje» el proyecto del lendakari, ya que, a su juicio, «no se trata de una discusión normal» sobre unos planteamientos políticos, puesto que «no se puede discrepar públicamente porque ETA te pone en la lista negra». Pormenorizando en el texto defendido por Ibarretxe, Gorriarán insistió en la necesidad de profundizar en el significado de los términos ahí expresados, que «no conducen sino a la marginación de los no nacionalistas, que quedaremos excluidos del juego político». «El PNV no quiere la independencia, sino una hegemonía subvencionada, con todas las competencias, salvo el Ejército, que es muy caro», enfatizó al respecto.

Gorriarán también tuvo palabras para el alcalde de San Sebastián, Odón Elorza, y para IU, que ya comunicaron su ausencia en la marcha que hoy recorrerá las calles de la capital donostiarra. El portavoz habló de Elorza como «amo de un reino de taifas donde hace lo que quiere y siempre se opone a las normas de su partido». Sobre IU, Gorriarán aseguró que miembros de la coalición «están alarmados con Madrazo -consejero por IU en el Gobierno vasco-, que no tiene escrúpulos, ni principios», pero que al PNV «les es útil y les da imagen de pluralidad».

PARA FINANCIAR EL TERRORISMO
Denuncian el envío de una nueva remesa de cartas de extorsión de ETA a empresarios navarros
El presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra, José Manuel Ayesa, denunció el envío a primeros de este mes de una nueva remesa de cartas de extorsión de ETA a empresarios de la Comunidad Foral, a los que animó a no ceder al chantaje terrorista y a comunicarlo a las Fuerzas de Seguridad del Estado.
EFE Libertad Digital  13 Diciembre 2003

Ayesa ha explicado que cada dos o tres meses, la patronal detecta un nuevo envío de cartas, "aunque nunca se sabe el número, porque la gran mayoría de la gente que las recibe no lo denuncia, lo cual es un error". En este sentido, el presidente de la patronal navarra indicó que "a un empresario que recibe una carta de este tipo lo que se le recomienda es que directamente lo ponga en conocimiento de las Fuerzas de Seguridad del Estado, porque es muy importante conocer la dimensión de este problema".

"Desgraciadamente", agregó, "no suele ser así y algunos, de forma minoritaria, se dirigen a la Confederación de Empresarios de Navarra y hay otros que las denuncian, pero lo que habría que hacer es denunciarlas en su conjunto". Cuando un empresario recibe una carta de la banda terrorista, dijo Ayesa, "lógicamente su preocupación es tremenda, pero a través de las Fuerzas de Seguridad del Estado se le puede transmitir cierta sensación de tranquilidad relativa de no ser el único que es extorsionado".

Respecto a la reacción de los empresarios extorsionados por ETA, Ayesa subrayó que "los que denuncian o lo ponen en conocimiento nuestro no paga ninguno y los que no denuncian no sé lo que hacen, pero la sensación que tengo, porque es un tema del que hablamos desde hace muchos años y alguna experiencia vamos recogiendo, es que en Navarra la gente se mantiene firme y no paga".

Ayesa manifestó asimismo que, por la "urgencia" que parecen evidenciar las cartas, "estoy absolutamente convencido" de que los miembros de ETA "no tienen capacidad de recaudación precisamente por los éxitos que han tenido las autoridades en la represión del terrorismo". El presidente de la CEN reconoció que "evidentemente esto no es bueno para la economía navarra, porque es lo que quiere la banda, crear preocupación y terror".

El cambio en Cataluña
Por ANTONIO MARZAL ABC 13 Diciembre 2003

Al fin se dio en Cataluña el cambio. No ha sido el cambio programado por Pujol. Él dejaría el gobierno y su partido seguiría su obra, si lo decidían los electores. Estos, a su manera, lo decidieron. Pero ese cambio programado no se dio ni vino. La aritmética y la lógica social no van siempre parejas.

Tampoco vino el cambio esperable. Esperable para unos en términos de esperanza, para otros en términos de espera, pero esperable en todo caso. Después de 23 años de CiU, era razonable la alternancia, y lo razonable sería que fuera el PSC-PSOE el llamado a liderarla. Era el mismo juego que se daba en todas partes, acomodado al espacio catalán concreto. Pero ese cambio esperable tampoco vino.

En su lugar vino el cambio repentino, una especie de movimiento sísmico que ha dejado ininteligible, si no inservible, el mapa político catalán que usábamos. Esquerra Republicana de Catalunya -con 23 escaños con el 16% de los votos, con el 10% del censo de electores- se hace en la práctica con el poder en Cataluña, gracias a las torpezas de unos, a las ambiciones de otros, a la lucha por no ser eternos perdedores de unos terceros, al sectarismo de unos cuantos.

Y la tranquila Cataluña, pacientemente constructora de un proyecto que dejase vivir a todos, desaparecía del mapa, por el momento, al menos. Entretanto, un grupo, con la complicidad conseguida de una mayoría de escaños, se hacía el amo de la tribu. A algunos esto les asusta. Otros, quizás ciegos, quizás sólo ingenuos, dicen que no es para tanto. Y añaden, para convencer, que lo que Carod ha propuesto es un programa «más aguado» (sic) que el de un Duran atento a todo.

Pero ni por la naturaleza del movimiento que lidera Carod, ni por el programa que va desgranando a medida que se acerca el relevo del martes es posible dejar de preocuparse por el futuro inmediato de Cataluña y sus efectos en España. Si se piensa que la historia lineal es un mito, y que siempre son posibles en ella los zigzags más dramáticos.

CiU, con todas sus ambigüedades, defendía un nacionalismo basado en la libertad de las personas, de los sujetos. ERC defiende un nacionalismo basado sobre la homogeneidad de la tribu y de la masa compacta. Y el que sea de Schmitt esta distinción entre libertad y homogeneidad referida al parlamentarismo, agrava aún más el diagnóstico que hago.

Encima, lo que sabemos del programa que ERC presenta no atenúa ni difumina esa preocupación de que hablo. Al contrario, la confirma y agrava. Una buena parte de las propuestas hasta ahora presentadas ponen en cuestión conquistas constitucionales en vigor. Al final, va a ser verdad que aquí, en España, las Constituciones no duran mucho Por otro lado, preocupa, y mucho, esa «jefatura del gobierno» que ostentará Carod y que acapara directamente la política lingüística, las relaciones religiosas... como si se tratase de un gobierno de excepción. ¿Se inaugura una nueva cultura tribal? ¿Se aproxima lo catalán a lo vasco más degradado? Sólo veo una cosa positiva en todo esto. Que CiU reaccione al fin en su situación de oposición, y que acepte para el futuro el reto de los dos nacionalismos, el de las personas libres y el de la tribu homogénea y obligada.

Las apariencias engañan
TONIA ETXARRI El Correo 13 Diciembre 2003

Quienes mantenían que la violencia callejera había remitido «gracias a Dios» (por lo visto prefieren atribuir perfiles divinos a la actuación política, policial y judicial) se habrán quedado de una pieza al comprobar que el artista Ibarrola sigue sufriendo los ataques terroristas contra su obra, en el más puro estilo talibán. O al conocer el testimonio de ese empresario extorsionado por ETA que se siente (porque lo está) amenazado. Pero así se va haciendo nuestra historia. A base de hilvanar casos que pueden parecer aislados, pero que forman parte de un minucioso plan de intimidación ciudadana. Hoy, con toda probabilidad, muchas de las víctimas de la violencia de persecución y de la intransigencia participarán en la manifestación de Basta Ya que, si ha convocado esta marcha contra el plan Ibarretxe, es porque ven en ese nuevo Estatuto un proyecto de nacionalismo obligatorio al que siempre se han opuesto.

Quienes se hacían los ingenuos frente al plan del lehendakari, acaso por comodidad, manteniendo una actitud de pasividad inquietante (al sostener, por ejemplo, que el PNV al final no se atreverá a convocar el referéndum), habrán experimentado un subidón al ver que Ibarretxe anunció solemnemente ante el Parlamento que celebraría la consulta, pese a quien pese.

Claro que no todo lo que anuncia el lehendakari luego se cumple. Por no hablar únicamente de su plan que empezó llamándose «para la convivencia» y que, de momento, se titula «Estatuto berria», quedémosnos en el Parlamento de Vitoria; sin ir más lejos. En esta Cámara se producen continuos cambios para aparentar lo que no es (la minoría del Gobierno, en evidencia con el debate presupuestario), disimular los incumplimientos de la ley (Barreda se está convirtiendo en la conciencia de Atutxa) o maquillar los defectos democráticos (la única coincidencia posible del tripartito es con la ilegalizada Batasuna). Y así están: trampeando la aceptación de las propuestas del grupo de Otegi, intentando sumarlas a las enmiendas del PP y PSE.

Pero como la oposición podrá estar perseguida pero no es tonta, se desmarca de las compañías ilegales poniendo, de paso, a los nacionalistas frente al espejo. Martín Aranburu (EA) se mira y, ¿horror! ve en la imagen a Joseba Álvarez (SA) y lo peor es que los demás se han dado cuenta. Desentendimiento en el Gobierno. El PNV no quiere que se note tanto ese acercamiento. Pero la oposición se apunta una más del plan. «Pretendían facilitar la matriculación de alumnos de Navarra y el País Vascofrancés, además de defender los derechos de los presos universitarios; una gloria, la que nos espera con el plan soberanista». Imaz insiste en que su Gobierno no pactará con Batasuna mientras no se desmarque de la violencia. Y los promotores de la manifestación de hoy que ven, para más inri, que Otegi se pasea por un batzoki para pronunciar una conferencia, le cuelgan el sambenito de «mentiroso compulsivo». Como Zaplana. ¿Qué panorama!

A IU, con respeto
RAMÓN JÁUREGUI ATONDO/DIPUTADO SOCIALISTA POR ÁLAVA EN EL CONGRESO El Correo  13 Diciembre 2003

Vaya por delante que respeto la estrategia de Madrazo porque corresponde a su libre decisión y a la de su partido elegir el papel y la función que quieran dar a su representatividad demócratica. Con el mismo respeto quiero circunscribir mis comentarios a la opinión que me merece su presencia en el Gobierno vasco y en la iniciativa que ha tomado el lehendakari y que conocemos como plan Ibarretxe.

A mi juicio, IU no sólo está legitimando esta iniciativa sino que, en la práctica, la está haciendo viable y la está apoyando de manera decisiva.

La está legitimando porque su presencia en el Gobierno vasco y su aprobación en los numerosos actos jurídicos y políticos en los que IU ha participado le hacen promotor y protagonista principal de su impulso y de la estrategia para su tramitación y aprobación. Éste es, sin duda, el precio que IU paga a su participación institucional, otorgando un baño de pluralidad ideológica y hasta constitucional a la iniciativa. Todos sabemos que este barniz 'no nacionalista' apoyando su plan era muy importante para el lehendakari y por eso se empeñó en incorporar a IU al Gobierno compensándole con una consejería de fuerte contenido social. Pero ¿a qué precio para IU? Al precio de tragar con un doble fraude: proponer una reforma constitucional disfrazada de reforma estatutaria para vulnerar así las normas constitucionales previstas para su propia reforma y pretender reformar el Estatuto 'imponiendo' a las Cortes Generales lo que hipotéticamente haya aprobado un referéndum vasco convocado unilateralmente. Es decir, al precio de que un partido eminentemente constitucional, cuyo protagonismo en la transición a la democracia y en la aprobación consensuada de la Constitución fue fundamental, se salte ahora a la torera aquel consenso y se sume a la estrategia de quienes nunca la aceptaron o a la de quienes siempre la combatieron.

Al precio de tragar con un proyecto de eminente contenido nacionalista. El plan Ibarretxe es el proyecto nacionalista de toda la vida, sostenido en las más rancias esencias sabinianas de un pueblo vasco preexistente desde los albores de los tiempos en su larga marcha hacia la soberanía independentista. IU se suma así a la concepción irredenta y milenarista del nacionalismo más reaccionario y más ajeno y contrario a su ideología de izquierdas.

Al precio de legitimar las evidentes pretensiones impositivas del ideario nacionalista a la mitad de los vascos que no lo somos. Incluso al precio de tener que asumir las tentaciones excluyentes y las preocupantes intenciones de algunos de sus socios para establecer la nacionalidad de adhesión y los derechos de ciudadanía, limitados en función de la identidad vasca o española, de los vascos. ¿Cómo puede soportar el electorado vasco de IU las declaraciones etnicistas de algunos dirigentes de sus socios del PNV y las muy concretas pretensiones de EA de establecer derechos políticos distintos a la pluralidad identitaria de los vascos?

Poco importa que para negar tan graves acusaciones Madrazo, y sus compañeros de la IU vasca, nos aseguren que su proyecto es otro y que ya han presentado una enmienda de totalidad al plan, porque todos sabemos que es una simple maniobra de distracción con la que ocultar sus altas responsabilidades en su apoyo a la estrategia nacionalista. Es puro testimonialismo. Se propone una república federal de libre adhesión sabiendo de sobra que ni hay república, ni es federal, porque si lo fuese no habría libre adhesión. Es un estrambote ridículo con el que disimula su legitimación a una estrategia dirigida y encauzada a un único propósito: un plan soberanista hacia la independencia de Euskadi que el nacionalismo ha configurado como objetivo político, primero en Lizarra y luego en este desgraciado plan. Ésta es la realidad del plan y su estrategia de atracción del voto nacionalista radical de la ilegalizada Batasuna. Que IU participe de esta operación sólo puede entenderse porque, al igual que PNV-EA, quiere pescar en las revueltas aguas del electorado de la izquierda abertzale. Pero, ¿cuántos votos merecen tantas renuncias?

Tanto en aquel pacto con ETA como en este plan había un mismo fundamento: consolidar una mayoría nacionalista que dirigiera el proceso y pilotara la nave hacia la soberanía. Por eso se puso fin al pacto de Ajuria Enea y a los gobiernos de coalición con el PSE y, para eso, el alto estado mayor nacionalista necesitaba un nuevo socio 'no nacionalista' que vistiera su camiseta y les diera la pátina de pluralidad con la que suavizar su proyecto. IU ha cubierto este flanco y está jugando un papel político inimaginable para con su trayectoria, para con su ideología y para con muchos de sus votantes.

Pero no sólo legitima y vehiculiza el plan, sino que su apoyo es decisivo porque inclina la balanza de las mayorías políticas en su favor. La reciente encuesta de Isabel de Bergareche publicada en EL CORREO demostraba que la población está al 51%-49% y si IU no estuviera tan comprometida en su aprobación y apoyo, seguramente estaríamos hablando en otros términos cuantitativos y serían otras las expectativas de unos y otros. Lo mismo cabe decir de su juego parlamentario sumando sus tres escaños a la coalición PNV-EA y en muchas ocasiones a la mayoría nacionalista que incluye a Batasuna.

IU sustenta su apuesta política en bellas palabras, cargadas de retórica en este caso: el diálogo, el respeto a todas las ideas, el derecho a la consulta, etcétera, y naturalmente discrepa a fondo del PP y del Gobierno Aznar. No seré yo quien cuestione sus convicciones y principios. No pretendo que se sume a ningún bloque ni participe de estrategias antinacionalistas o de corte represivo, que le resultan odiosas. Mi reproche es que ha tomado partido de una manera tajante y total, junto al nacionalismo vasco, justo cuando éste ha dado el giro político más radical de su historia. Mi censura es que con su apoyo, avala y promueve el éxito de una operación política profundamente injusta e impositiva para quienes no somos nacionalistas, rigurosamente anticonstitucional, impregnada de tensiones identitarias y absolutamente fracturadora da la sociedad vasca. Mi extrañeza se convierte en incomprensión al comprobar con qué tranquilidad participa IU de la voladura consciente del único marco de entendimiento y vertebración que tenemos los vascos entre nosotros y para con España. Mi queja es que defienda un diálogo falso y desigual sin comprender a las víctimas del terrorismo ni a quienes sufrimos la falta de libertad. Y todo esto resulta incomprensible para una gran parte del electorado de IU en toda España, dificulta el entendimiento de la izquierda y nos duele a quienes queremos sumar fuerzas de reforma y de transformación desde el progreso y la izquierda.

Con todo respeto os lo digo, compañeros de IU.

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