AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 14 Diciembre  2003
EEUU confirma la detención de Sadam: Lo tenemos. El tirano está por fin prisionero
Agencias Libertad Digital 14 Diciembre 2003

Constitución y Estatuto
Editorial La Razón  14 Diciembre 2003

España no debe pagar por Maragall
EDITORIAL Libertad Digital  14 Diciembre 2003

NI MUDOS NI INVISIBLES
Editorial ABC 14 Diciembre 2003

El proyecto golpista de Zapatero
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  14 Diciembre 2003

El plan Maragall
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  14 Diciembre 2003

Basta ya...
Editorial Heraldo de Aragón  14 Diciembre 2003

CON VIOLENCIA O SIN VIOLENCIA
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 14 Diciembre 2003

LOS DOS SUBMARINOS
Jaime CAMPMANY ABC 14 Diciembre 2003

Tripartito
Tomas Cuesta La Razón 14 Diciembre 2003

La excusa de Ibarreche
José Clemente La Razón 14 Diciembre 2003

Así no es plan
Opinión El País  14 Diciembre 2003

Tranquilos, tranquilos...
Miguel Martín La Razón 14 Diciembre 2003

Avance nacionalista
Ramón María Aller El Ideal Gallego 14 Diciembre 2003

Rechazo inequívoco
EDITORIAL El Correo 14 Diciembre 2003

Miles de vascos plantan cara a Ibarreche y su Plan
Javier Arias Borque - San Sebastián.- La Razón 14 Diciembre 2003

Amenazas de muerte contra Pagazaurtundúa, miembro de ¿Basta Ya!, ante la marcha
Efe - Valdetorres.- La Razón 14 Diciembre 2003

«Con violencia no es plan sino chantaje. Estatuto y Constitución»
Redacción - San Sebastián.- La Razón 14 Diciembre 2003

«Tenemos otro Plan: Arzallus e Ibarreche, al Tribunal Penal»
Diego Mazón - San Sebastián.- La Razón 14 Diciembre 2003

La voz de los no nacionalistas
JORGE SAINZ SAN SEBASTIÁN El Correo 14 Diciembre 2003

Valor ciudadano, desunión política
TEXTO. M. ALONSO ABC 14 Diciembre 2003

Zapatero vive en Rentería el acoso nacionalista
G. L. A. ABC 14 Diciembre 2003

Lágrimas convergentes
J. J. CORCUERA ENVIADO ESPECIAL. BARCELONA El Correo 14 Diciembre 2003

El Tribunal Superior anula la financiación del Ayuntamiento de Getxo a Udalbiltza
BILBAO El Correo  14 Diciembre 2003
 

TRAS UNA OPERACIÓN DE LAS TROPAS DE EEUU DE MADRUGADA
EEUU confirma la detención de Sadam: "Lo tenemos. El tirano está por fin prisionero"
Siete meses después de concluida la guerra, Sadam Husein fue capturado este sábado en su pueblo natal "vivo y sin ofrecer resistencia". Sadam ocultaba una pistola, numerosa munición y 750 mil dólares. Los análisis de ADN han confirmado su identidad. Al norte de Irak, los iraquíes han festejado el arresto con disparos al aire.
Agencias Libertad Digital 14 Diciembre 2003

El dictador se ocultaba en el sótano de un almacén de verduras a quince kilómetros del centro de Tikrit, su feudo. La última aparición pública se remonta a principios del pasado abril, cuando pocos días antes del fin de la guerra la televisión iraquí mostró imágenes en las que aparecía vitoreado en algunas calles del centro de Bagdad. Fue detenido este sábado a las 20:30 horas.

El portavoz del Congreso Nacional Iraquí ha confirmado la captura de Sadam Husein en Tikrit después de recibir una llamada del administrador norteamericano en Irak, Paul Bremer, según informó la agencia AP.

La importante noticia, que fue adelantada por la agencia iraní IRNA, ha sido confirmada también por el primer ministro británico, Tony Blair, a través de una nota en la que celebra el arresto del depuesto dictador y muestra su satisfacción porque la captura "ofrece una oprtunidad para que sea juzgado por los tribunales iraquíes".

En Madrid, el presidente del Consejo de Gobierno provisional iraquí, Abdul Aziz al Hakim, ha explicado que las pruebas de ADN confirman que el detenido es Sadam. Al Hakim también ha dicho que el depuesto dictador llevaba una barba postiza para intentar ocultar su identidad. El presidente del Consejo de Gobierno provisional iraquí se ha reunido con la ministra española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, a quien informó sobre los detalles que hasta ese momento se conocían del arresto de Sadam Husein.

Disparos de alegría en Kirkuk
A primera hora de la mañana, la agencia de noticias iraní IRNA adelantaba que fuerzas de la coalición habían arrestado a Sadam y citaba al líder kurdo Jalal Talabani. La noticia, que se ha extendido durante la noche por Irak, ha desatado la alegría. Al norte, en la zona kurda de Kirkuk, los ciudadanos se han echado a las calles para celebrar con disparos al aire la detención del ex dictador.

El arresto se produce siete meses después de que el presidente de EEUU, George W. Bush, declarase el final de la guerra. Durante este tiempo, Sadam Husein ha sido el hombre más buscado por las tropas norteamericanas, que ofrecían 25 millones de dólares por alguna pista que llevara al depuesto dictador. Su arresto supondrá un importante golpe moral para los soldados de EEUU, que son blanco permanente de los terroristas fieles a Sadam.

Contactos de Sadam con su familia
Las últimas noticias seguían situando a Sadam escondido en su ciudad natal de Tikrit. Este mismo domingo, el diario británico The Sunday Times anunciaba que el ex dictador llama cada semana a su segunda esposa, Samira Shahbandar, y a su único hijo varón sobreviviente.

En una entrevista con ese diario desde El Líbano, donde ahora reside, Samira relata que su esposo le dio cinco millones de dólares en metálico, diez kilos de barras de oro y pasaportes falsos cuando ella y su hijo Ali, de 21 años, huyeron de Bagdad. La segunda esposa de Sadam, considerada la más cercana al ex dictador de sus cuatro mujeres, explicó que abandonó Irak a través de la frontera siria, poco después de la caída de Bagdad, el 9 de abril pasado.

Los otros dos hijos de Sadam, Uday y Qysay, fueron abatidos en un ataque estadounidense en Mosul y se cree que su madre, Sajida, reside en Si

Constitución y Estatuto
Editorial La Razón  14 Diciembre 2003

Los ciudadanos que ayer se manifestaron por las calles de San Sebastián, más de ciento cincuenta mil según la mayoría de los cálculos, no lo hicieron contra nadie por más que desde las formaciones nacionalistas se insista en la idea del enfrentamiento civil, como si los últimos veinticinco años de democracia, desde la Constitución, hubieran transcurrido para todos los españoles menos para ellos.

No, la manifestación convocada por «¿Basta Ya!», a la que se unieron los líderes de los principales partidos políticos nacionales, marchó en defensa de la Constitución y del Estatuto de Autonomía del País Vasco, que son los instrumentos que se ha dado España para avanzar en la senda de la convivencia en libertad y en el progreso. Desde este hecho, es lógico que la expresión de esa misma libertad moleste sobremanera a quienes no conciben más derechos que los otorgados por una supuesta identidad étnica de dudoso origen partidista.

Prueba de la intolerancia y la ausencia de libertad en la que viven nuestros compatriotas en el País Vasco son las amenazas de muerte proferidas por los proetarras, que han atacado además domicilios y centros de reunión de representantes democráticamente elegidos por el pueblo, y los insultos vertidos por los representantes nacionalistas, empeñados en identificar con el franquismo a todos los que, simplemente, no están de acuerdo con la intentona secesionista claramente planteada en el Plan Ibarreche y se atreven a proclamarlo.

Ayer, en San Sebastián, se le dijo alto y sin ambages al PNV y a sus aliados que una gran parte de la sociedad vasca, al igual que la inmensa mayoría del resto de los españoles, no están dispuestos a permitir la fractura de la Nación, la ruptura de un marco de convivencia consagrado por la historia y la libre voluntad de sus ciudadanos.

España no debe pagar por Maragall
EDITORIAL Libertad Digital  14 Diciembre 2003

La lectura del pacto de gobierno que han sellado PSC, ERC e ICV confirma punto por punto la pretensión de "irreversibilidad" –palabra que, en democracia, es sinónimo de totalitarismo– de la que habló Ernest Benach cuando fue investido presidente del Parlamento Catalán. Y, al mismo tiempo, deja muy claro quien mandará en el futuro gobierno de la Generalitat. Carod ya anunció que ERC iría "a por todas" y que no aceptaría pactos de mínimos. Así ha sido, efectivamente, pues el texto del pacto de gobierno sienta las bases de la transición hacia la secesión de facto por la vía "pacífica" de la asunción de competencias exclusivas del Estado. Todo ello en un ambiente donde no tendrán cabida alguna los no nacionalistas y donde se profundizará en la represión de una de las dos lenguas propias de Cataluña, el castellano, dentro y fuera de Cataluña.

Las 41 páginas del pacto firmado por Maragall y Carod podrían resumirse en los siguientes puntos: 1) Al igual que en el Plan Ibarretxe, Maragall y Carod plantean una radical reforma del Estatuto seguida por la convocatoria de un referéndum, lo aprueben o no las Cortes Generales. 2) El pacto prevé situar a la Generalitat en plano de igualdad con el Gobierno de España en lo que concierne a la designación de los miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial, así como los de otras instituciones como el Banco de España, la CNMV, la Agencia de Protección de Datos o el Consejo de RTVE. 3) Conversión del Senado en una cámara de veto autonómico que exprese el "carácter plurinacional, pluricultural y plurilingüístico del Estado". 4) Transformar al TSJ catalán en el Tribunal Supremo del "nuevo Estado". 5) La Generalitat ejercería el mando de todas las fuerzas de seguridad del Estado en territorio catalán. 6) La Generalitat asumiría competencias en materia de política exterior e inmigración. 7) Imposición del catalán en todos los ámbitos sociales, incluidos la Universidad y el cine, así como las etiquetas comerciales, la publicidad, los rótulos, etc.; y declaración de oficialidad en toda España y en Europa de las lenguas autonómicas 8) Creación de la Agencia Tributaria de Cataluña, participación en todos los impuestos estatales (IRPF, IVA, Sociedades, impuestos especiales, etc.) y equiparación con los regímenes forales navarro y vasco, con el objeto de "equilibrar" el saldo fiscal negativo de Cataluña con el resto de España. 9) Exclusión total del Partido Popular en cualquier pacto de gobierno municipal, autonómico o nacional.

De estos nueve puntos, el capítulo de la financiación autonómica es probablemente el más benigno de todos y, curiosamente, el que más han publicitado todos los medios de comunicación. En España ya existen "excepciones" fiscales como el régimen foral navarro, sin que ello suponga problemas insalvables para la cohesión territorial o para el imperativo de solidaridad entre todas las comunidades autónomas reconocido en la Constitución. Son los siete primeros puntos, con el colofón del noveno, los que suponen un mayor desafío a la legalidad constitucional y una voluntad totalitaria de erradicación de la vida política, económica y social de todo lo que no huela a nacionalismo. Un desafío aún mayor y más peligroso que el de Ibarretxe porque, como ya hemos señalado muchas veces en Libertad Digital, las principales fuerzas políticas, especialmente el PSOE, han dado carta de naturaleza y han conferido respetabilidad al nacionalismo excluyente y totalitario, a condición de que no recurriera a la violencia para defender sus tesis.

El error de considerar respetables todas las ideas y posiciones políticas sea cual sea su grado de respeto por los valores constitucionales (libertad, igualdad, justicia y pluralismo político), con la única condición de que no se recurra al tiro en la nuca para imponerlas, se hace hoy patente en el pacto que han suscrito Maragall, Carod, y Saura. ¿Cabe considerar legítimas y dignas de ser discutidas las aspiraciones totalitarias de ERC sólo porque esta formación no dispone de un brazo terrorista? ¿Se tributaría el mismo respeto y comprensión a quien exigiera la suspensión del Estatuto catalán o siquiera el cumplimiento estricto de la legalidad constitucional en materia lingüística? Es evidente que no. Y el principal responsable de esta asimetría es la tradicional fascinación del PSOE por los nacionalismos disgregadores y excluyentes.

El vencimiento de la hipoteca que Zapatero firmó con Maragall a cambio de su apoyo para ser secretario general del PSOE acabará causando la ruina política al leonés. Ya advertimos hace casi dos años de que, con la defenestración de Redondo Terreros, Zapatero había empezado a cavar su tumba. Y su apoyo al pacto que ha firmado Maragall supondrá en marzo, casi sin ninguna duda, la primera –y quizá la definitiva– palada de tierra sobre su cadáver político. El votante socialista de Andalucía, de Extremadura y de Castilla La Mancha –por no hablar de Bono o de Rodríguez Ibarra– no alcanza a comprender cómo puede defenderse la solidaridad interregional y, al mismo tiempo, también las aspiraciones de los separatistas catalanes. Ni España ni Cataluña ni el PSOE pueden permitirse que una fuerza política que sólo representa al 16 por ciento de los catalanes –y a menos del 2 por ciento de los españoles– ponga en serio peligro la estabilidad política e institucional de Cataluña y de España tan sólo porque Zapatero se haya convertido en un florero político y porque Maragall quiera jubilarse en el cénit de su carrera, aunque sea en el papel de "reina madre" de Carod. Una prueba de ello es que ya ha comenzado el éxodo de empresas catalanas hacia Madrid, que ejercen su inalienable derecho a "votar con los pies" antes de que llegue el referéndum de Carod y Maragall.

No cabe duda de que la actitud de Zapatero y Maragall, reservando exclusivamente al PP la defensa de la unidad y la cohesión nacional, beneficia enormemente a Rajoy de cara a las Generales de marzo. Puede que el PSOE, al fin, llegue al gobierno catalán, aunque sólo nominalmente. Pero el precio que pagan Maragall y Zapatero por ganar una magra cuota de poder es enorme. Quizá a Maragall, a quien sólo le importan su megalomanía y su ansia de poder, le traiga sin cuidado pagarlo. Puede que tampoco le importe a Zapatero, quien parece ya dar por perdidas las elecciones generales. Pero España no puede permitirse pagarlo. Ni tampoco el PSOE. Porque la puesta en práctica del programa que figura en el pacto supone, ni más ni menos, que dar oxígeno a Ibarretxe, convertir la Constitución en papel mojado, desmembrar España y condenar a al menos la mitad de los catalanes a comulgar con las totalitarias ruedas de molino del nacionalismo excluyente. Y de paso, también supone certificar la defunción del PSOE como partido nacional.

NI MUDOS NI INVISIBLES
Editorial ABC 14 Diciembre 2003

EL menudeo intelectual que practica la mayoría de los portavoces del nacionalismo vasco reducirá el valor de la manifestación que ayer recorrió San Sebastián al recuento despreciativo de sus asistentes o recurrirá a la deslegitimación de sus convocantes, a pesar de lo peligroso que esto suele ser. Por lo pronto, los etarras ya han aprovechado la coyuntura para cercar el domicilio de la concejal socialista Mayte Pagazaurtundúa con amenazas de muerte, explícitas y directas. Sin embargo, esos mismos arúspices nacionalistas saben que, a estas alturas de la historia, las decenas de miles de personas que ayer reunió ¡Basta Ya! han dejado de representar a esa parte de la sociedad vasca muda e invisible que vivía resignada a la hegemonía del nacionalismo. Lo de menos, aun siendo un éxito, es la cifra. Lo de más es la continuidad del cambio histórico que se gestó en 1997 con el «espíritu de Ermua» y que cerró el tiempo de una sociedad demediada por el miedo. Para el nacionalismo, el problema que implica la manifestación de San Sebastián no es el número sino la voluntad de sus asistentes, la disposición de miles de vascos a ser oídos y a ser vistos contra un proyecto soberanista sólo explicable por la confianza de sus gestores en apurar la mutilación de la sociedad vasca y en llegar a sus objetivos frentistas antes de que ETA sea derrotada sin retribución alguna. Acostumbrados al silencio, el nacionalismo vasco siempre calificará como crispación lo que no es más que un legítimo intento de recuperar la paridad cívica entre los vascos, única manera de que realmente sea posible el diálogo que, mendazmente, reclama el lendakari más como claudicación ante un contrato de adhesión, que es lo que propone su plan, que como un ejercicio de transacción democrática.

El mensaje de la manifestación fue suficientemente claro y lo comparten también amplios sectores del nacionalismo no militante, que ven en el Plan Ibarretxe el usufructo de la violencia etarra. Pero la pervivencia del mensaje, nítidamente expuesto por Fernando Savater al término de la concentración, y su transformación en una idea programática alternativa al nacionalismo van a exigir algo más que movilizaciones anuales. Va a exigir, ante todo, coherencia frente a la práctica nacionalista que hoy pretende desestabilizar el orden constitucional, dentro y fuera del País Vasco. Es lamentable que haya tenido que ser Madrazo el que, convertido en conciencia crítica de Zapatero, espetara al PSOE que es incompatible su presencia en la manifestación de ayer y su apoyo al gobierno de coalición con Esquerra. Es sólo un primer aviso de que no es posible jugar con dos barajas.

El proyecto golpista de Zapatero
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  14 Diciembre 2003

El Partido Socialista Obrero Español que presuntamente dirige Rodríguez Zapatero ha suscrito en Cataluña a través del PSC y está defendiendo como propio en toda España un proyecto golpista, antidemocrático, separatista, ilegal, ilegítimo y liberticida. Después de conocerse el proyecto de Gobierno de los socialistas con los comunistas y los separatistas republicanos, puede decirse con todo rigor que lo que dirige el señor Zapatero ha dejado de ser un partido, porque depende de lo que diga otro (ERC); ha dejado de ser socialista porque pretende quitarles a las comunidades más pobres lo que hasta ahora les daban las más ricas; ha dejado de ser obrero porque prescinde de cualquier solidaridad social o de clase en beneficio de una identidad nacional; y ha dejado de ser español porque esa identidad nacional ya no es la española, sino otra que se crea y se levanta contra España. Zapatero es más golpista por omisión que por acción, pero no por eso menos golpista.

El proyecto de Maragall y Carod Rovira que suscribe y defiende Zapatero es golpista porque se inventa un Estado con supuestos derechos constitucionales a costa del Estado Español y de la Constitución, de la que emana la propia legitimidad de la autonomía catalana. Es un proyecto antidemocrático porque se basa en la exclusión del primer partido político español y tercero o cuarto de Cataluña (según sean las elecciones generales o autonómicas) que es el PP, que además ostenta legítimamente el Gobierno de España tras obtener la mayoría absoluta en las últimas elecciones generales con diez millones de votantes, que quedarían automáticamente excluidos de la vida pública. Es un proyecto separatista porque además de inventar un Estado paralelo amenaza con promover para legitimarlo un plebiscito ilegal según el modelo Ibarreche, como si una legislatura de un Gobierno autonómico pudiera actuar con las atribuciones de un Estado, y ese plebiscito lo plantean como chantaje a toda España si el Parlamento Nacional y el Tribunal Constitucional no acceden a todo lo que vote el Parlamento de Cataluña y en el plazo que PSC, ERC e ICV estimen conveniente.

El proyecto de Maragall y Carod que suscribe Zapatero es ilegal porque se inventa por la fuerza unos derechos que el Estatuto de Autonomía y la Constitución Española niegan expresamente a las comunidades autónomas; se atribuye funciones y capacidades que niega expresamente la legalidad española y europea y va mucho más allá del Plan Ibarreche, que el propio PSOE considera ilegal. El proyecto es ilegítimo porque destruye la raíz de la legitimidad de todos los poderes públicos, que es la soberanía de la nación española, de la que emanan la Constitución y todas las instituciones nacionales y regionales; lo es también porque ese asalto a la legalidad se hace engañando a la opinión pública de Cataluña, tras ocultar el PSC, partido mayoritario del futuro Gobierno catalán, sus planes separatistas; y tras pretender ocultar el PSOE su proyecto de ruptura de cualquier solidaridad fiscal y social entre los ciudadanos españoles. El proyecto es, en fin, liberticida, porque su desarrollo sólo puede conseguirse atropellando las libertades básicas de los ciudadanos que garantiza la Constitución, porque se establece una discriminación de los catalanes no nacionalistas y de los que en uso de su derecho utilicen la lengua española, porque planea acabar con la libertad de comercio mediante el chantaje a las empresas que no se plieguen a su proyecto lingüístico-tribal y, en fin, porque la realización del proyecto significaría el fin del régimen democrático, no sólo en Cataluña sino en toda España.

En resumen: con el proyecto separatista catalán o "Plan Rovireche", Zapatero ha puesto al PSOE contra la democracia española. O sobra el PSOE o sobra Zapatero.

Cataluña
El plan Maragall
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  14 Diciembre 2003

Acertaba Ignacio Villa al señalar en estas páginas que el acuerdo PSC-ERC-IC convierte a estas formaciones en un grupo parlamentario separado en el Congreso de los Diputados, un grupo que votará al dictado de ERC. Todo este asunto es entre siniestro y jocoso, y así ha debido de vivirse en el Consejo de Ministros a juzgar por las palabras de Zaplana, que sugerían un estado entre la chanza y el desasosiego.

Los pactos de la nueva mayoría catalana recogen la exclusión de cualquier acuerdo con el PP y el compromiso de evitar que este partido forme gobierno. A pesar de ciertas declaraciones contemporizadoras, se les ha visto pronto el plumero sectario. Cabe preguntarse si la repulsión que sienten hacia los populares, y que les lleva a conjurarse para su postergación, se la provoca el partido sin más (algo así como una reacción a lo Recuerda de Hitchcock ante las dos pes y el albatros) o más bien se trata de elaborar, con gran dominio del márketing, un aislamiento simétrico al que experimenta el PNV por su Plan Ibarreche.

Si es una simple aversión, una especie de alergia, que se tomen unos antihistamínicos. No se imaginan la alergia que nos produce a algunos ver al partido donde se aloja la extinta Terra Lliure dispuesto a tomar el control de la policía autonómica. Pero creo que no va de alergias. Tiendo a pensar que se sienten obligados a aplicar algún correctivo al PP en nombre del nacionalismo vasco. La cuestión es, ¿por qué? ¿Qué les debe Maragall, qué les debe Carod, a los socios de los terroristas? Y el burlado Mas, ¿por qué fue a rendirle pleitesía al lehendakari días después de ganar las elecciones que ha perdido? ¿Qué oscuras alianzas ha establecido la clase política catalana con los amigos del crimen? ¿Y a cambio de qué?

A la vista de los acuerdos que se disponen a perpetrar los próximos ocupantes del Palacio de la Generalidad, podemos hablar ya de un Plan Maragall, un ataque orquestrado contra la Constitución y contra la integridad de España. Con un cuerno en Vitoria y otro en Barcelona, un astado ancho y engatillado se dispone a embestirnos.

Que nadie se equivoque, esta locura no hace buena a CiU. La hace peor: todo esto es culpa suya; ha trabajado con ahinco durante un cuarto de siglo para borrar la memoria común de las escuelas, ha manipulado los medios, falsificado los museos y cargado los libros de pólvora. En la oposición, el hambre y el rencor la volverán más radical. En los próximos años, el PP de Cataluña asistirá atónito y a solas a la escalada de irracionalidad de una clase política que no sabe quién era Cambó, que se ha olvidado de Tarradellas y que ha decidido bailar la danza macabra de los hijos de Sabino Arana.

Basta ya...
Editorial Heraldo de Aragón  14 Diciembre 2003

Es una opinión generalizada, dictada por el sentido común, que el sentimiento segregacionista que impulsa el plan Ibarretxe va contra la dirección de la historia, contra la evolución de la sociedad, y que es, sobre todo, inoperante, falto de sensatez. Los españoles, aun considerando las peculiaridades regionales o nacionales, de las que están orgullosos, no quieren sentirse distintos, ni levantar fronteras, cuando en el mundo de hoy el proceso general de la humanidad es el inverso. Un plan como el de Ibarretxe es, además de inaplicable, absolutamente innecesario. Pero, y aquí está su mayor incompatibilidad, fomenta la división y el enfrentamiento entre vascos, es decir, entre los mismos a los que dice defender. De ahí su perversidad consustancial que obliga a oponerse frontalmente a él, más allá de cuestiones jurídicas y constitucionales. La protesta de "¡Basta ya!" contra el plan Ibarretxe es altamente significativa. El PNV no puede seguir secuestrando la voluntad popular y arrogarse la entera representación del pueblo vasco. El PNV no es el Pueblo Vasco. Y el futuro del País Vasco no lo puede dictar un plan que ignora este elemental y básico principio.

CON VIOLENCIA O SIN VIOLENCIA
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 14 Diciembre 2003

EL PSOE se manifiesta en San Sebastián contra el Plan Ibarretxe al tiempo que nos propone otro, no menos grave, para Cataluña. Zapatero condena en una región lo que defiende en otra. Niega la legitimidad de Ibarretxe para convocar un referéndum en el País Vasco y se opone a la reforma del Código Penal para que Maragall pueda llamar a una consulta en Cataluña.

Esta contradicción del Partido Socialista da la medida de la gravedad que amenaza nuestra convivencia. No me cansaré de repetirlo: el peligro de desintegración nacional no viene solamente de los nacionalistas. La estrategia de éstos cobra toda su trascendencia cuando es compartida por la izquierda. Por los Odón y Madrazo en un sitio, por los Maragall y Saura en otro. El saltimbanquismo de Zapatero no podrá durar mucho. Por supuesto, dirigentes socialistas como José Bono y Paco Vázquez tendrán que comprometerse definitivamente: con Maragall o contra Maragall. Dentro de poco no serán posibles montajes como el de Santillana del Mar.

Por todo esto resulta obligado cuestionarnos acerca de ese doble juego que representa la presencia de Zapatero en la manifestación de San Sebastián mientras apoya a Carod-Rovira (y a Maragall) en Barcelona. No es el PP el que hace el juego doble. Es el PSOE el que está con los separatistas en Cataluña y este hecho es el que «crispa» el ambiente político, no que el PP denuncie la desestabilización que supone el programa del tripartito catalán ni las contradicciones de los socialistas. ¿Qué quieren Zapatero y Blanco? ¿Que el PP no critique el programa firmado por Maragall? El día que eso suceda, España ya habrá muerto. No lo digo enfáticamente. Digo que antes habrá muerto España.

EN esta situación es necesario cuidar, mimar, los principios y no parece que eso haya sido lo mejor que hemos hecho los constitucionalistas este fin de semana. Me refiero a la utilización del argumento de la «violencia» en los llamamientos de «¡Basta Ya!». En todo caso creo que es muy conveniente que seamos conscientes del alcance ideológico que tienen las consignas. Así creo que debemos tener presente que el Plan Ibarretxe es inaceptable por sí mismo, al margen de la existencia de ETA e incluso lo sería aun cuando tuviera la oposición de ésta. No es necesario recurrir a la violencia para condenar un Plan que carece de toda legitimación y que lleva a la destrucción de la nación. ¿Sería aceptable un debate sobre el Plan Ibarretxe en el caso de que hubiera una tregua definitiva de ETA? Claro que el fin de ETA daría paso a una nueva situación, pero muy posiblemente para que se pudiera colocar al PNV y EA en el lugar que les corresponde desde el punto de vista de la representación. La validez del ordenamiento legal está por encima de la existencia de la violencia. Quiero decir que la posibilidad de aceptar un referéndum convocado por el Gobierno vasco debe repugnar a cualquier ciudadano con sensibilidad democrática. Al margen de ETA. Y tampoco el programa del gobierno catalán será más aceptable que el Plan Ibarretxe porque en Cataluña no exista ETA. Ni deja de ser un asalto al orden constitucional porque en él participe Maragall y sea apoyado por Zapatero.

CON violencia o sin violencia, en San Sebastián o en Barcelona, la única garantía de convivencia pasa por la defensa de la integridad nacional. Del mismo modo que la pérdida de ésta nos llevará irremediablemente al desastre.

LOS DOS SUBMARINOS
Por Jaime CAMPMANY ABC 14 Diciembre 2003

EL Partido Socialista tiene dos submarinos en su escuadra que navegan en dirección contraria y producen un grande desconcierto en sus acciones. He escrito «dos submarinos», pero quizá sean algunos más. Esos a los que aquí me refiero resultan muy visibles en su marcha contraria y su obediencia, cuando no su deserción, resultan evidentes. Naturalmente, hablo de un submarino vasco llamado Odón Elorza y de otro submarino catalán llamado Pasqual Maragall.

Ya no es que estos dos submarinos estén haciendo la guerra por su cuenta y razón, y que además de la guerra quieran hacer su agosto. Es que contradicen abiertamente la política socialista más esencial, y cada día más y más descaradamente dejan en evidencia, y a veces en ridículo, a sus dirigentes nacionales. Ha llegado el momento en que no parece sino que pertenecieran a otro partido, distinto, por no decir opuesto, al partido que les ampara y presenta en sus candidaturas.

En realidad, Odón Elorza, alcalde de San Sebastián, es un político nacionalista de obediencia al PNV, incrustrado en el socialismo. Sus jefes políticos son Arzallus o Ibarreche, pero no Rodríguez Zapatero. Las indicaciones, directrices y normas de conducta para el partido, dictadas por Zapatero le traen a Elorza al fresco, las oye como el que oye llover, las desobedece y contraria y, como diría un castizo, se la remanfinfla. De idéntica manera, o más violentamente todavía, actúa Pasqual Maragall, cabeza del socialismo catalán. Maragall resulta aún más peligroso para el socialismo y su mínima cohesión que este Odón Elorza donostiarra. Pasqual Maragall no sólo hace en Cataluña un sayo de su capa socialista sin tener en cuenta para nada las opiniones de los dirigentes nacionales del socialismo, sino que propugna y propone un grupo propio e independiente de diputados socialistas catalanes en el Congreso de los Diputados.

La doctrina y pretensiones del aldeanismo nacionalista han penetrado con tanto ímpetu como descaro en el seno de un partido españolista y tradicionalmente disciplinado como el socialista. A ello ha contribuido, sin duda, la inexplicable actitud de su líder actual (y digo líder más por rutina que por definición verdadera), que en los últimos tiempos se ha hermanado con los comunistas en su oposición al PP con motivo del desastre del «Prestige» y de la guerra de Iraq, y que ha consentido expresamente que Rafael Simancas, con 47 escaños en la Asamblea de Madrid, entregara a Izquierda Unida, con sólo 9, la parte del león a la hora de repartir el poder.

En ese momento, en el barco socialista sonó el grito del «¡sálvese quien pueda!». Terrible grito para un partido político. Cuando se escuchó ese grito en la antigua UCD, sus diputados pasaron desde la mayoría a una exigua representación de doce escaños. Y en el socialismo de Zapatero se vislumbra una caída que si no alcanzará al desastre ucedeo, alejará al Partido Socialista de sus cifras mínimas para seguir siendo el partido de la natural alternativa en el poder. Y ese es un peligro no sólo para el socialismo, sino para el buen funcionamiento de la democracia.

Tripartito
Tomas Cuesta La Razón 14 Diciembre 2003

En ese confuso guirigay en que se va a convertir, desde mañana mismo, el gobierno de San Pascual Bailón (o Maragall, como prefieran) hace falta que alguien agarre la batuta para, puestos a dar la nota, cuando menos salvar las apariencias. La partitura, en principio, viene con mucho viento; como un concierto de aerofagia wagneriana en los severos palcos del Liceo. Una afección extrema en casi todo, excepto en la agudeza. Aunque, si de lo que se trata es de «péter plus haut que son cul» (peer más alto que su culo, como dirían esos que en la Catalunya Nord siguen obstinados en llamarse franceses), no han de faltar tenores (y tenoras) dispuestos a sacarse la música del recto. Falta saber, insisto, quién dirige la orquesta, que no tiene forzosamente que ser el titular sino el que más se desmelene.

Ese aluvión de flatulencia atrabiliaria que la exquisita «escudella» catalana se encarga de producir a veces, tiene, en el terreno de la pitanza ideológica, referentes excelsos. Encabezando el «top-ten» del disparate desde mediados del siglo XIX, figura el famoso Pacto con el que el patriarca Pi i Margall pretendió transformar en una olla podrida el menestral cocido madrileño. Después de fumarse el pensamiento de Rousseau y despacharse un chute adulterado de krausismo en vena, el protomártir de la asimetría federal llegó a la evidente conclusión de que el contrato social que nos alumbraría el porvenir había de ser «sinalagmático, conmutativo y bilateral». O sea, el tripartito (con cojera en la «esquerra»).

Al maestro Pla lo de «sinalagmático» le producía un regocijo inextinguible y, a la vez, un mucho de vergüenza ajena. Menos motejarle de Pipí i Margall (no hay vuelta de hoja: lo piensas y te meas) lo más donoso que llegó a decir de él es que era un memo. Agostado el linaje del solitario de Llofriu, se avecina un tumulto de balidos entonados ¬pastueñamente, claro estᬠpor los validos de siempre. Cuando el rebaño en estampida se echa al monte es porque en el llano ya no queda hierba. En cualquier caso, siempre podremos consolar, con piedad poco menos que evangélica, a las víctimas del naufragio convergente: «Te acompaño en el resentimiento».

La excusa de Ibarreche
José Clemente La Razón 14 Diciembre 2003

Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, o Socialistas Abertzaleak, tres cabezas de una misma hidra, existe porque desde el mundo institucional vasco, léase el PNV, se les da oxígeno. Pero el aire que respira el complejo político de la banda terrorista ETA no es gratis. Nada se da por nada, excepto el arte, como dicen algunos. Los batasunos ilegalizados por el Supremo, el Constitucional y la sociedad entera existen gracias al fuelle del PNV, que sostiene esa minoría radicalizada y violenta para que tenga a raya a los que no comulgan las hostias de Arzalluz. ¿Qué sería de los nacionalistas vascos si no fuera por el lomo de las pistolas? El nacionalismo vasco se mantiene, como la Cosa Nostra, por el miedo de los demás a acabar formando parte del pilar de una obra en construcción. Si no fuera así, es decir, cosa mafiosa, los cuatro matones con subvención oficial estarían en Basauri, en ese edificio de Basauri llamado prisión provincial.

Por eso, y nada más que por eso, todo un Gobierno vasco le echa un pulso al Estado, sus instituciones judiciales, sus Cuerpos de Seguridad, y somete a una parte de la población, la mayoritaría, al más puro y elemental chantaje. El PNV necesita los votos de los batasunos para sacar adelante el Plan Iberreche, como Iglesias la excusa del agua para tener cautivo el voto aragonés. Según el Estatuto de Autonomía del País Vasco, el referéndum sólo puede salir adelante con los votos de los batasunos. Dice su artículo 46. b que la reforma estatutaria sólo es posible con la mayoría del Parlamento vasco, es decir, la mitad más uno de los 75 parlamentarios de esa cámara. Esa mitad más uno, exactamente, son 38 diputados. La suma de PNV, EA e IU es de 36 diputados, faltan 2 para la mayoría absoluta, que son los que tiene Batasuna, ilegales, pero no disueltos por Atucha en la Cámara vasca hasta que el referéndum sea aprobado.

Así no es plan
Opinión El País  14 Diciembre 2003

Con las amenazas de muerte que en la mañana de ayer vertieron contra Maite Pagazaurtundua, concejal socialista de Urnieta, miembro de ¡Basta Ya! y cuyo hermano fue asesinado por ETA, los violentos vinieron a reforzar la conveniencia y legitimidad de la multitudinaria manifestación que se desarrolló por la tarde en San Sebastián. En una situación en la que muchos ciudadanos vascos han sido asesinados por ETA, viven bajo una permanente amenaza de muerte o son hostigados en las calles y en sus lugares de trabajo, no puede discutirse con la libertad y serenidad necesarias ningún proyecto de reforma del Estatuto de Gernika. Con independencia de lo que se piense sobre su contenido o sobre el método usado para impulsarlo, el plan Ibarretxe ha nacido con el estigma insuperable de su inoportunidad. Surge cuando ETA y sus acólitos no han renunciado al terror, cuyas víctimas directas son, precisamente, los sectores -la mitad de Euskadi- más críticos con el proyecto soberanista.

Si las constantes pintadas y amenazas -como los planes criminales abortados por las últimas operaciones policiales contra ETA- demuestran que la violencia sigue viva en Euskadi, la multitudinaria manifestación de ayer -al igual que numerosos pronunciamientos, tanto individuales como de partidos e instituciones- confirma que buena parte de la sociedad vasca no aprueba el plan Ibarretxe. Así que por mucho que algunas de las respuestas del Gobierno del PP contra este plan hayan sido excesivas y agresivas, el lehendakari y los sectores más sensatos del PNV no deberían servirse de ellas para seguir en un camino imposible. Deberían darse cuenta de que esta comunidad no reúne en estos momentos las condiciones mínimas necesarias -paz, libertad para todos y acuerdo de una clara y amplia mayoría de población- para impulsar un proyecto que exige, ante todo, reflexión y diálogo.

Es lo que dice ¡Basta Ya! en el manifiesto con el que convocó la marcha donostiarra de ayer. Sólo con "el final del terrorismo" y "plena libertad de expresión de todas las opciones no violentas", podría llegar "el momento oportuno para que quienes deseen un nuevo marco institucional hagan sus propuestas y traten de persuadir a la ciudadanía de secundarlas", dice el manifiesto. No se puede ser más razonable. Lo que le reprocha ¡Basta Ya! al plan Ibarretxe es que, "tal como se nos ofrece hoy", no constituye un proyecto plenamente democrático, puesto que aprovecha "con ventajismo descarado el chantaje de la violencia".

El nacionalismo vasco democrático, al que el PNV sigue diciendo que se adhiere, debe detenerse a tiempo. Muchos de los manifestantes de ayer no le niegan el derecho a plantear reformas estatutarias e incluso constitucionales, pero rechazan que lo haga en este momento y por estos procedimientos. Es un argumento de mucho peso. El PNV no puede ignorar que el nacionalismo no es la única opinión que se expresa en Euskadi. Hay otras, y el PNV debería contar con ellas antes de proseguir con una aventura que añade más división y crispación entre los vascos y muchos peligros para todos.

Tranquilos, tranquilos...
Miguel Martín La Razón 14 Diciembre 2003

Raro es el día que no se produce en el mundo un atentado suicida; lo que induce a pensar que si todos los macabros asesinatos de ETA hubieran sido perpetrados por autoinmolantes hoy no existiría la nefasta organización terrorista.

No sólo por el elevado número de víctimas que han producido sino también porque responderían a los cínicos líderes marxistaseparatistas cuando les indujeran al asesinato suicida para pasar a mejor vida:

¬Vaya usted, ¿no te jode?

Y es que las promesas de Arzallus y el clero vasco son de este mundo, no del que gozan los asesinados, que al decir de tal Llamazares ¬coordinador general de Izquierda Unida¬ son unos «miserables» como todos los patriotas. Bien es verdad que mejor se estará en la cárcel que en el infierno.
 
Pero el caso es que bien mirado, Llamazares, sin querer, a quien llama «miserables» es a sus correligionarios independentistas vascos, cuyo patrioterismo de izquierdas ¬que no patriotismo¬ les produce el irracional pálpito secesionista.

Mucho más práctica es la izquierda catalana, que marca claramente las distancias con la del resto de España, de forma que el PSOE farda indebidamente de que presidirá la Generalitat cuando lo cierto es que lo hará el PSC merced a otras dos Cs ¬ERC e ICV.

Ignoro si un gobierno tripartito ostenta legitimidad moral, pero desde luego resulta utópico, pues sus programas electorales eran necesariamente contradictorios, o al menos distintos. De tal forma que el Ejecutivo resultante anuncia que su plan de gobierno contiene nada menos que 500 disposiciones de severo contenido social.

A ver qué equilibrado catalán aguanta tamaño cambio de vida, aunque sólo se ejecuten la mitad de las reformas enunciadas. Es seguro que el honorable Pujol se ha llevado las manos a la cabeza como lo hizo en el 23-F de marras. En aquella ocasión sólo las bajó cuando S. M. El Rey le aconsejó, firme y seguro:

¬Tranquilo, Jordi, tranquilo...

Hoy es más que probable que ante el peregrino acceso de ERC al gobierno de la Generalitat, don Jordi haya devuelto mentalmente el consejo, en idéntico tono, a Don Juan Carlos:

¬Tranquilo, Majestad, tranquilo...

Que los gobiernos puedan formarse en virtud de chanchullos interesados pone de relieve la imperfección de la ley electoral y justifica la sorprendente aparición de los tránsfugas. Sería divertido que afloraran en Cataluña, dado el poder de convicción del excedente don Jordi.

Si tal ocurriera, nada tendría que lamentar el PSC por juntarse con malas compañías, como le ocurrió al PSOE nacional en Madrid.

Pero después de todo, la política es el medio de alcanzar el poder, aunque la oposición tampoco está mal remunerada.

Avance nacionalista
Ramón María Aller El Ideal Gallego 14 Diciembre 2003

El nacionalismo es una ideología que tiene exclusivamente un programa de máximos, basado siempre en la independencia y en la expansión. Cuando los representantes de esa ideología alcanzan el poder regional nunca dan un paso atrás, sino que se enquistan en él y dedican buena parte de sus esfuerzos a la consolidación de su ideología para lo cual manejan los presupuestos adecuadamente, con la realización de operaciones orientadas a que su ejemplo sea seguido en otras regiones, porque el nacionalismo tiene también la cualidad de ser contagioso. Los problemas que al poder central le plantean los gobiernos nacionalistas regionales tienen cada vez mayor enjundia y exigen una respuesta política que no se quede en las apelaciones al cumplimiento de la ley y en recordar la exigencia de tal cumplimiento.

La política es algo distinto de lo que puedan decir los tribunales, por elevados que éstos sean, porque la política también es capacidad de influir en la sociedad, en los medios de comunicación, en la economía, en la cultura... Hay otras fórmulas de acción política, basadas en el diálogo y en el pacto, pero nunca en los paños calientes. Los problemas que plantea el nacionalismo regional hoy al poder central no son los mismos de hace 20 años, un periodo en el que los nacionalistas han tejido una red de intereses frente a la cual sólo se oyen vagas citas al Estado de Derecho, mientras la ciudadanía percibe, a la vista de los resultados electorales, que el avance nacionalista resulta imparable.

Rechazo inequívoco
EDITORIAL El Correo 14 Diciembre 2003

La multitudinaria manifestación que ayer recorrió las calles de Donostia en contra del plan Ibarretxe debería constituir un argumento suficiente para que el Gobierno vasco y los partidos que lo apoyan rectificasen el rumbo soberanista que ha adoptado su trayectoria. La contestación a los propósitos del lehendakari está siendo cuantitativamente significativa. Baste recordar la encuesta publicada hace sólo dos semanas por EL CORREO, que revelaba que el plan Ibarretxe divide por la mitad a la sociedad vasca: el 50% de los votantes apoyaría el proyecto y un 49,7% se declara radicalmente en contra. Pero además la contestación representa una crítica frontal y sin paliativos a una propuesta portadora de una demoledora carga para la convivencia en Euskadi. Quienes ayer se manifestaron en San Sebastián se sitúan tan lejos de la propuesta de un estatus de libre asociación entre Euskadi y el Estado español que no parece imaginable la recuperación de un mínimo clima de entendimiento en el País Vasco sin la previa retirada del plan Ibarretxe. Es precisamente esa distancia el argumento fundamental que a cualquier gobernante sensato le llevaría a reconducir su estrategia. Pero el empecinamiento nacionalista aparece hasta el momento impermeable a las numerosas indicaciones de peligro que se advierten sobre los riesgos inminentes de división y de fractura.

La presencia ayer en las calles de San Sebastián de centenares de personas provenientes de otras partes de España atestiguó, por si pudiera existir alguna duda, la honda inquietud con que se siguen los avatares de la política vasca fuera de Euskadi. Es una preocupación que responde a la certeza de que el desbordamiento de los cauces constitucionales por parte del nacionalismo vasco afectaría gravemente a los equilibrios que han permitido afianzar la democracia y el Estado autonómico a lo largo de este último cuarto de siglo. Pero también responde a la disposición solidaria por la que muchos españoles se sienten concernidos para tratar de desterrar los negros nubarrones que están oscureciendo el futuro de la convivencia entre los vascos. Será la sociedad vasca la que, en última instancia, impida o secunde el plan Ibarretxe. Sin embargo, constituiría una injusta insensatez que tal disyuntiva acabara induciendo en los vascos una sensación de autosuficiencia tal que prescindieran del parecer del resto de los españoles. Injusta, porque supondría dar la espalda a un pasado que Euskadi no habría podido escribir sin el concurso del resto de España. E insensata, porque resulta impensable que una Euskadi autosuficiente pueda afianzar su futuro cortando los profundos lazos que la unen a los demás españoles.

La estrategia nacionalista se alimenta con la reiteración constante de sus aspiraciones últimas, pero se afianza sobre la base de logros electorales inmediatos. De todas las incógnitas que entraña el plan Ibarretxe, hay una que ha quedado suficientemente despejada: la intención del nacionalismo gobernante de afrontar las próximas elecciones autonómicas para alcanzar en ellas la mayoría absoluta. El texto articulado de la propuesta del lehendakari no podrá hacerse realidad nunca a través de los cauces constitucionales. Aunque obtuviera la mayoría en el Parlamento vasco, le resultaría imposible salvar el necesario trámite de las Cortes Generales o los eventuales recursos judiciales que pudiera suscitar su aprobación en la Cámara de Vitoria. Por eso el nacionalismo persigue desbordar esos cauces constitucionales generando una situación insostenible en Euskadi mediante su perpetuación en el gobierno de las instituciones autonómicas. Es en ese terreno donde se dirimirá en definitiva el futuro de la convivencia.

De ahí que los promotores que ayer cosecharon un indudable éxito de movilización ciudadana y las formaciones y colectivos representativos de la sociedad que secundaron la convocatoria deban tomar conciencia de que existen también miles de vascos que se oponen al plan Ibarretxe, o no están dispuestos a apoyarlo, y que lo hacen con expresiones y argumentos distintos a los que ayer se dieron cita en San Sebastián. Porque el futuro de la convivencia y de la democracia en Euskadi depende también de que la pluralidad se abra cauce dentro de esos dos grandes bloques en que amenaza con dividirse la sociedad vasca. De igual forma que el empecinamiento nacionalista resultará imparable si en su seno no confluyen voluntades dispuestas a rectificar, la oposición política y social al plan Ibarretxe no llegará a convertirse en resistencia activa si acaba siendo concebida e interpretada de manera unívoca.

Miles de vascos plantan cara a Ibarreche y su Plan
150.000 personas desbordaron San Sebastián Savater reclamó la unión entre PP y PSOE contra el proyecto soberanista entre gritos de «unidad, unidad» ¿Basta Ya! cree que se ha abierto el camino para desalojar a Ibarreche
Cerca de 150.000 personas, según fuentes de la plataforma ciudadana «¿Basta Ya!», recorrieron ayer las calles del casco antiguo de San Sebastián para reclamar libertad para los vascos y expresar su rechazo al plan secesionista del lendakari, Juan José Ibarreche. Encabezaron la marcha representantes de la plataforma y otras personalidades sociales y culturales del País Vasco. Esta vez, los políticos quedaron en un segundo plano. Representantes del Gobierno, el PP y el PSOE caminaron entre los manifestantes para dar su testimonio. Rato destacó que, a diferencia de otras veces, ésta no era una jornada de luto. José Bono, a la vera de José Luis Rodríguez Zapatero, no quiso faltar en esta importante cita.
Javier Arias Borque - San Sebastián.- La Razón 14 Diciembre 2003

San Sebastián vivió ayer una de las jornadas más democráticas de su historia. Y es que miles de donostiarras, vascos y españoles llegados desde múltiples partes de la geografía nacional salieron a la calle para mostrar su más profundo rechazo a la propuesta secesionista y rupturista que enarbola el «lendakari», Juan José Ibarreche, y para reivindicar, una vez más, el derecho de todos los ciudadanos vascos a vivir en libertad. Los gritos pidiendo «libertad» sonaron ayer más alto y claro que nunca, fruto de las pocas jornadas en que la dictadura del miedo que impone la banda terrorista ETA con la colaboración inestimable de los tres partidos que sustentan el Ejecutivo vasco (Partido Nacionalista Vasco, Eusko Alkartasuna e Izquierda Unida-Ezker Batua), deja a los vascos no nacionalistas expresarse sin tener que observar antes quién les puede escuchar.

La manifestación dio comienzo en los jardines de Alberdi Eder, a escasos metros del Ayuntamiento, y contó con dos cabeceras. En la primera se encontraban los organizadores de la marcha, la plataforma ciudadana «¿Basta Ya!», que portaba una pancarta con el lema «Con violencia no es plan, sino chantaje», escrito tanto en castellano como en euskera. Era portada por Edurne Uriarte, Isabel San Sebastián, Nicolás Redondo (padre), Agustín Ibarrola, los hermanos Emilio y Javier Guevara, Fernando Savater, Carmen Gurruchaga, Elías Querejeta, María San Gil, Rosa Díez, Ana Urchueguía y Rosa Montero.

Tras ellos, multitud de globos de colores y una bandera de cada una de las regiones españolas.
Unos metros por detrás marcharon los representantes políticos. Allí estaban el ministro de Economía y vicepresidente segundo, Rodrigo Rato; el portavoz del Gobierno y ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana; el ministro de Justicia, José María Michavila; así como la comisaria europea Loyola de Palacio y el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica. También participaron el delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar; el secretario general del PP, Mariano Rajoy; el alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso; los dirigentes nacionales del PP Ana Mato, Rafael Hernando y María del Carmen Funes y el eurodiputado Aleix Vidal Quadras.

Entre los dirigentes del Partido Popular del País Vasco se encontraba el ex ministro del Interior Jaime Mayor Oreja; el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz; el secretario general, Carmelo Barrio; el diputado general de Álava, Ramón Rabanera; y el portavoz popular en el Ayuntamiento de Bilbao, Antonio Basagoiti. Asimismo, participaron en la manifestación el ex secretario general del PSE Nicolás Redondo Terreros, y los miembros de «¿Basta Ya!» Gotzone Mora e Iñaki Ezquerra. Tras todos ellos se ubicó una segunda pancarta, perteneciente a la asociación Víctimas del Terrorismo, que bajo el lema «Víctimas del terrorismo contra ETA y sus cómplices políticos» era portada por diversos representantes de la asociación, entre ellos Daniel Portero.

Todos ellos vistieron una camiseta con la bandera de España, en la que se podía leer «España libertad, todos contra ETA».

A continuación marcharon miles de ciudadanos, aproximadamente unos 150.000, según fuentes de la plataforma organizadora, entre quienes quisieron estar diversos representantes de la política, como el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero; el presidente de Castilla¬La Mancha, José Bono; el presidente del PSE, Jesús Eguiguren; el secretario general del PSE, Patxi López; y el portavoz en el Parlamento vasco, Rodolfo Ares, entre otros. Estuvo también el dirigente foralista alavés Ernesto Ladrón de Guevara.

Jornada sin luto
Todos los allí congregados no dudaron en reconocer la importancia del acto. El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, Rodrigo Rato, aseguró que la manifestación es la respuesta de los ciudadanos vascos y españoles a una «violencia constante, tanto desde el punto de vista físico como político».

Rato elogió el multitudinario apoyo de los ciudadanos a esta marcha en contra de «lo que puede ser un intento de dividir a la sociedad vasca y llevarla a un enfrentamiento».

«La respuesta del Gobierno de España junto con la de millones de españoles se demuestra hoy (por ayer) en San Sebastián, donde por cierto hemos tenido otras manifestaciones como éstas, algunas coincidiendo con asesinatos de la banda terrorista de ETA que todos recordamos», declaró el ministro de Economía. «Por suerte hoy venimos sin ese luto», dijo.

En el mismo sentido, el secretario general del PP, Mariano Rajoy, afirmó que la multitudinaria manifestación defiende «la libertad, los derechos de las personas, el respeto a las reglas de juego, el Estatuto y la Constitución». «Lo que quiere la gente es vivir con normalidad, como lo hacen la inmensa mayoría de los ciudadanos europeos, sin tener miedo a nada», manifestó.

El dirigente del PP abogó por que las personas puedan «opinar lo que estimen oportuno» y sean «como realmente son», ya que «tiene gracia que en pleno siglo XXI y en Europa occidental tenga que salir tanta gente a defender la libertad».

Por su parte, el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que su adhesión a la marcha es un apoyo a las víctimas, una apuesta por la convivencia y un rechazo al Plan Ibarreche.

En este sentido, pidió al «lendakari» que retire su propuesta «y vuelva a la senda del Estatuto, que es la senda de la convivencia, del diálogo y del futuro en paz para Euskadi». Además, el líder socialista expresó su solidaridad y apoyo «a todas las personas que tienen problemas, que sufren amenazas y que tienen que defender la libertad todos los días».

Gotzone Mora, concejal del PSE en Getxo (Vizcaya) y portavoz del colectivo Profesores por la Libertad, señaló que la manifestación llevará al nacionalismo a darse cuenta de que el plan «no tiene ninguna posibilidad de salir hacia delante, sino todo lo contrario», mientras que el portavoz del Foro Ermua, Rubén Múgica, declaró que la marcha implica que se está en «el camino de lo que debe ser la derrota del nacionalismo» y la alternancia al frente del Gobierno vasco. Por su parte, el portavoz de Unidad Alavesa, Ernesto Ladrón de Guevara aseguró a LA RAZÓN que la manifestación «ha sido, como las anteriores, un auténtico éxito de participación y civismo. La gente se ha volcado». «Hay hartazgo y clamor por el cambio ¬dijo¬, una auténtica necesidad de alternativa por higiene democrática».

La marcha se prolongó durante más de dos horas y concluyó en el kiosko de la avenida del Bulevard, a escasos cien metros del Ayuntamiento donostiarra, junto al cual había una enorme pancarta con el lema «Éste es el mejor plan, España es de todos». El alcalde de San Sebastián, Odón Elorza declaró ayer a la Cope que «las cosas no se resuelven en la calle, sino desde el encuentro y el diálogo», en referencia a la manifestación convocada contra el Plan Ibarreche. Elorza justificó su ausencia porque, según afirmó, «estaré en mi despacho, donde ahora mismo estoy trabajando, asi que no me voy a escapar, estaré aquí».

Por su parte, el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, dijo que la manifestación es «antidemocrática», puesto que, a su juicio, la plataforma convocante ha dispuesto de medios y ayuda pública para su organización, sin que existiese posibilidad de respuesta por parte del nacionalismo.

Amenazas de muerte contra Pagazaurtundúa, miembro de ¿Basta Ya!, ante la marcha
Efe - Valdetorres.- La Razón 14 Diciembre 2003

Varias pintadas con mensajes de amenazas de muerte aparecieron ayer en el exterior del inmueble en el que reside en San Sebastián la concejala del PSE/EE en la localidad guipuzcoana de Urnieta, Maite Pagazaurtundúa, miembro también de la plataforma Basta Ya.

Según declaró la edil socialista, las pintadas contenían mensajes como «Maite fascista», «Te vamos a matar», y en las que había asimismo dibujadas varias dianas y otros textos contra ¿Basta Ya! «Ha debido ser entre las dos y las seis de la mañana», comentó Pagazaurtundua, quien añadió que no vio las pintadas porque cuando salió de su casa ya habían sido borradas.

Calificó de «totalitarios» a los autores de las amenazas, quienes, según opinó, tienen la única intención de «asustar y expresar el odio que sienten». «Todo lo que no pueden controlar lo quieren destruir y la respuesta que hay que darles es la democrática de salir a la calle y decir que si están amenazando a la gente de Basta Ya nosotros vamos a apoyar lo que significa pelear por la libertad de una forma civilizada y democrática», aseveró. «Eso es lo que haremos en la manifestación».

Por su parte, la presidenta del PP de Guipúzcoa, María San Gil, calificó de «auténticos fascistas» a los autores de las pintadas realizadas en la fachada del domicilio de la edil.

«Con violencia no es plan sino chantaje. Estatuto y Constitución»
Redacción - San Sebastián.- La Razón 14 Diciembre 2003

A continuación, reproducimos el manifiesto que fue leído ayer por los representantes de ¿Basta Ya! al término de la manifestación.

El lehendakari Ibarretxe, con apoyo del tripartito que gobierna la CAV, ha presentado un plan minuciosamente articulado a la sociedad vasca y al resto de España. Se trata de un proyecto de convivencia que puede ser discutido en todos sus puntos por las partes implicadas. Pero también nos hace llegar el mensaje de que dicho plan saldrá adelante pese a quien pese, si el pueblo lo respalda. Tal aprobación deberá culminar en un referéndum realizado «en ausencia de violencia» y con plena libertad política para todas las opciones ideológicas.

Cualquier consideración objetiva del plan revela que parte de un presupuesto nacionalista: la existencia de un «pueblo vasco» como entidad política distinta y anterior a la nación española y a su estado de derecho actual. Asimismo, implica la voladura del vigente estatuto de autonomía, junto a una auténtica revocación de los planteamientos constitucionales. No es fácil imaginar cómo una propuesta tan inequívocamente partidista puede ayudar a la convivencia en una sociedad plural en la que el nacionalismo sabiniano no es sino un proyecto político entre otros. El lehendakari llama «convivencia» a la aceptación sumisa por los no nacionalistas del núcleo esencial del nacionalismo.

Pero sobre todo este plan encierra un equívoco perverso, porque su minucioso articulado olvida informarnos sobre qué es y cómo se logrará la ausencia de violencia que permitiría su libre debate por parte de las fuerzas políticas vascas y del resto de la ciudadanía española. Porque evidentemente en el primero de los supuestos el plan Ibarretxe no es una propuesta democrática sino la enunciación obligatoria del pago de un chantaje político.
Si el lehendakari y quienes le secundan desean realmente la convivencia, deben en primer lugar concentrarse en lograr por todos los medios jurídicos, policiales, políticos y sociales la derrota de ETA. A partir de ese momento, debiera abrirse un periodo de normalización en la sociedad vasca, con plena libertad de expresión.
Hacemos un llamamiento a todos los ciudadanos vascos y al resto de nuestros conciudadanos españoles a movilizarse contra el plan. No hay proyecto democrático posible si se aprovecha con ventajismo descarado el chantaje de la violencia.

«Tenemos otro Plan: Arzallus e Ibarreche, al Tribunal Penal»
Por primera vez desde hace años se oyeron gritos de «¿Viva España!» en las calles de San Sebastián
Multitudinaria manifestación en San Sebastián de la sociedad vasca y española en contra del Plan Ibarreche. La capital donostiarra se llenó ayer por la tarde de gritos, cánticos en euskera y globos en favor de la paz y la libertad. Los constitucionalistas vascos han de saber que no están, ni mucho menos, solos.
Diego Mazón - San Sebastián.- La Razón 14 Diciembre 2003

Sol y banderas para defender la Constitución y el Estatuto, aires distintos para San Sebastián, una ciudad antaño feudo de los «niños» de la «kale borroka». Por primera vez, comentaban los asiduos a estas manifestaciones, se han oído gritos de «¿viva España!» en las calles de la capital donostiarra, tantas veces mudos testigos de la impunidad proetarra.

Ayer, las calzadas y aceras del centro de San Sebastián se llenaron de banderas españolas y de todas las comunidades autónomas mientras miles y miles de personas coreaban lemas en defensa de la Carta Magna y en contra del plan secesionista del «lendakari» Juan José Ibarreche. Gentes venidas de todos los rincones de España marcharon al son de «Constitución es la solución» y «Arzallus, aprende, el pueblo no se vende», precedidos de multitud de representantes políticos, de colectivos cívicos y de víctimas del terrorismo.

Mientras muchos se preguntaban, incluso al paso de José Luis Rodríguez Zapatero, dónde estaba el alcalde Odón Elorza, las más típicas señoras donostiarras, elegantes y sencillas, espetaban a los periodistas que estaban dispuestas a todo, «menos a matar», por defender España.Si bien la manifestación comenzó más tranquila que en otras ocasiones, con la caída de un sol inusitado en esta ciudad, grupos de jóvenes comenzaron a animar la hasta entonces silenciosa marcha con lemas tan distintos como «España una, y no cincuenta y una» u otros pidiendo la dimisión del «lendakari» Ibarreche, o emplazando al presidente del PNV con un sarcástico «Arzallus, capullo, espérame en el trullo».

A gritos más manidos como «¿no sois nadie sin pistolas!» o «¿vascos sí, Eta no!», se sucedían otros más propios del momento político vasco como «¿nosotros tenemos otro plan, Arzallus e Ibarreche, al tribunal penal!» o «¿no es un plan, es un chantaje!» Desde los balcones, reacciones diferentes: unos aplaudiendo el paso de la marea humana, saludando ante las bromas de los más jóvenes, y otros indiferentes.

Tras el paso de gigantescos globos con lemas en favor de la paz y la libertad, y cientos de paraguas con las banderas de España y el País Vasco, en su inocencia, un niño, divertido con los rítmicos aplausos y ajeno a las circunstancias políticas que hacían necesaria la protesta, señalaba a un grupo ajeno a la marcha y le decía a su estupefacta madre: «Mira, mamá, esos son los que no apoyan a España».

Alguno, imbuído en el ambiente navideño, se atrevió incluso a cantar algún villancico y sólo un hombre, bajo los evidentes efectos del alcohol, se atrevió al principio de la marcha a gritar «¿iros a España!» La respuesta, contundente: «¿Ya estamos en España!»

Ambiente de fiesta pacífico y sosegado, pero alegre al fin y al cabo. Sin tapujos ni complejos, con un rotundo «¿somos vascos y españoles!», la sociedad de todo el país quiso demostrar que el País Vasco no es coto privado de los nacionalistas. Quizá esta marcha no pase a la historia, pero sí ha servido para que los vascos constitucionalistas sepan que no están solos en su lucha contra la segregación nacionalista y el terror, a juzgar por las miles y miles de personas venidas de todos los puntos de España.

En el incomparable marco del Boulevard donostiarra, la marcha tocó a su fin con un emotivo acto en el que hubo tiempo para los cánticos y para los discursos inequívocos de rechazo a un plan que ha dividido a la sociedad vasca. Y para que los nacionalistas terminen de enterarse de que no pueden apropiarse del sentimiento vasco, los manifestantes corearon canciones y versos en euskera.

La voz de los no nacionalistas
Arropados por la multitud y despojados de su miedo, ciudadanos anónimos salen a las calles para exigir a Ibarretxe que escuche sus demandas
JORGE SAINZ/SAN SEBASTIÁN El Correo 14 Diciembre 2003

Maite tenía muy clara la razón para acudir ayer a la manifestación de San Sebastián. Al igual que miles de vascos anónimos, esta vecina de Rentería estaba citada para reivindicar «el mismo respeto» para los no nacionalistas y protestar contra un plan, el de Ibarretxe, que a su juicio «nos divide más que nos une». Tan sólo cuatro turistas estadounidenses, que grababan con una moderna videocámara el ondear de ikurriñas y banderas españolas sin saber qué ocurría, desentonaban entre la multitud que se acercaba a un soleado Alderdi Eder llevando consigo pegatinas y carteles con los más variados lemas.

«Con la propuesta del lehendakari vamos a pasar de ser vascos a ser inmigrantes cuando merecemos el mismo respeto e igualdad de oportunidades», protesta en voz baja Maite ante el asentimiento de Jesús, un donostiarra que denuncia que «la libertad consagrada en la Revolución Francesa no ha llegado todavía a Euskadi para todos».

Unos metros más atrás marchan Begoña y Victoria, dos mujeres de Getxo que enseñan con orgullo el paraguas del Foro Ermua, con ikurriñas y enseñas españolas, convertido en uno de los productos estrella de la marcha de Basta Ya. «Es muy bonito. Pero, claro, no puedes ir con él por la calle salvo en ocasiones como ésta». Su testimonio refleja el sentir de numerosos ciudadanos que no se atreven a decir que son «vascos y españoles». «Aquí te sientes arropada por la multitud y pierdes el miedo, pero son Ibarretxe y su Gobierno quienes deben actuar para acabar con el terrorismo, porque lamentablemente no hacen lo suficiente contra ETA», añaden.

«Hay que salir a la calle»
A medida que avanza la manifestación, arrecian los gritos contra el lehendakari y en favor de la libertad. Los globos, dos zepelines y las banderas de todas las comunidades autónomas daban un aspecto colorista a la protesta. La presencia de numerosas enseñas de España otorgaba un aspecto inusual a la céntrica calle Easo. Una imagen que sólo se observa en las manifestaciones de esta plataforma ciudadana y que no molesta en absoluto a un joven irunés hijo de un ertzaina. «Lo que pasa es que el plan Ibarretxe es una iniciativa sectaria que pretende dar una visión nacionalista de un País Vasco que en realidad es plural», argumenta.

Este manifestante apela al «consenso» de la Constitución frente a la «unilateralidad» del proyecto de nuevo Estatuto vasco. «El problema es que el lehendakari tiene que escuchar más a quienes no somos nacionalistas. No podemos permanecer callados porquem de lo contrariom sólo se escucharía su voz», explica.

La movilización contó con la presencia de numerosos vizcaínos que viajaron hasta San Sebastián para pedir «un cambio de gobierno en Euskadi», hastiados de «más de dos décadas de PNV en el poder». «Preferiría venir a Donostia para observar la playa de La Concha, pero creo que ya es hora de la alternancia, porque el nacionalismo no ha hecho nada frente a la violencia», señala una mujer mientras sujeta un cartel con el lema 'Civismo contra el cinismo'.

Dos bilbaínos no dudan en arremeter con dureza contra lo que consideran «régimen nacionalista». «Estoy harto de este tinglado montado entre ETA y el PNV. No puede ser que en este país se prime más la adhesión a un partido que la capacidad a la hora de optar a un trabajo en la Administración», argumenta uno de ellos antes de asegurar que en su cuadrilla, compuesta por dieciocho matrimonios, quince son nacionalistas, «así es que evitamos hablar de política para no tener problemas».

Solidaridad
Los manifestantes vascos recibieron el arrope de numerosos ciudadanos de otras comunidades autónomas llegados en decenas de autobuses, que provocaron algunos problemas de tráfico a primera hora de la tarde. José Domingo viajó desde Barcelona para «solidarizarme» con las víctimas del terrorismo etarra. «Los habitantes de Euskadi tienen que darse cuenta de que por recobrar la libertad merece la pena quitarse el miedo». Mientras repartía senyeras entre sus compañeros del colectivo Asociación por la Tolerancia, José Domingo denuncia que el desembarco en la Generalitat de los socialistas catalanes, Esquerra Republicana e ICV busca instaurar también un «plan catalán».

Ramón, procedente de Madrid, reclama el derecho del resto de España a poder opinar sobre la situación política vasca. «El plan Ibarretxe va contra los derechos y libertades de todo el país y creo que debe escucharse a todos los españoles», defiende antes de partir para emprender el viaje de regreso con el objetivo cumplido de haber hecho escuchar su voz.

Valor ciudadano, desunión política
TEXTO. M. ALONSO ABC 14 Diciembre 2003

La marcha que tomó San Sebastián para gritar pacíficamente contra ETA y el plan del lendakari estuvo precedida por las amenazas de muerte a una de sus promotoras, Maite Pagazaurtundúa. Su hermano murió asesinado por la banda, su madre encabezaba la manifestación

SAN SEBASTIÁN. En un ambiente de coacción, cuando no de amenazas directas, como las que los proetarras escribieron ayer mismo en las paredes de la casa de la concejal socialista de Urnieta Maite Pagazaurtundua, los ciudadanos no nacionalistas tomaban por cuarta vez unas calles acostumbradas a manifestaciones proetarras y no fue una sorpresa la respuesta masiva a la convocatoria de Basta ya!, ni que muchos participantes portaran banderas españolas, algo insólito hace sólo unos años en la capital guipuzcoana.

Son muchos los vascos que tienen el valor de participar en estas convocatorias, a pesar de que todos ellos son conscientes de que salir en una foto puede excluirles de lo que el nacionalismo gobernante ha establecido como social y políticamente correcto en la comunidad autónoma. Algunos miembros de Basta ya!, como Maite Pagazaurtundua, sabe con certeza, tras el asesinato de su hermano, que las amenazas de los etarras se cumplen,pero lideran el valor cívico que se expresó en las calles de San Sebastián. Maite estuvo en la manifestación y su madre fue uno de los ciudadanos que llevaba la pancarta con el lema «Con violencia no es plan, sino chantaje. Estatuto y Constitución». Unas horas antes la concejal socialista había llamado a la Policía local de San Sebastián para que borrara amenazas como «Maite, fascista, te vamos a matar» de la fachada de su casa, para que no pudiera leerlas su hija de seis años.

El filosofo Fernando Savater comentaba a ABC durante el recorrido que todas las manifestaciones convocadas por Basta ya! «habían salido bien» y destacaba su talante festivo, «ni amenazador, ni violento», decía. Advertía, no obstante, que la rebelión ciudadana contra la falta de libertad en el País Vasco era una carrera de fondo, que no había hecho más que empezar.

«La mayoría social, con nosotros»
Ayer se notó que San Sebastián parecía haberse acostumbrado a estas manifestaciones de ciudadanos no nacionalistas y que ya no había la hostilidad que mostraron los proetarras en las primeras convocatorias. Savater, puntualizaba a este respecto que la mayoría de los donostiarras eran demócratas y respetaban el marco legal y que los «abertzales» y los proetarras, por mucho que hubieran ocupado las calles, habían sido siempre una minoría en la capital guipuzcoana. «La mayoría social está con nosotros», decía. Mientras, desfilaban rostros conocidos entre la marea humana, como el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, los ex ministros socialistas Juan Manuel Eguiagaray o Luis Atienza; Elvira Lindo y Antonio Muñoz Molina, Loyola de Palacio, el alcalde de Vitoria Alfonso Alonso, Alejo Vidal Quadras, Ramón Jáuregui o Pérez Rubalcaba.

El portavoz de la organización convocante hablaba también de la actitud de los dirigentes políticos de PP y PSE, que evitaron ayer aparecer juntos en fotografías. «Nosotros les hemos dado la oportunidad, en este acto, de acercarse unos a otros sin humillaciones y entiendo que quienes no lo hayan aprovechado se equivocan».

El gesto de San Gil y Redondo
Gestos como el de María San Gil, que dejó el grupo de dirigentes del PP para acercarse a saludar al socialista Nicolás Redondo, no fueron la tónica general de la manifestación y la distancia entre los políticos fue correspondida con frialdad de los ciudadanos hacia todos ellos. A los que se manifestaron ayer les hubiera gustado ver unidos a los dirigentes de PP y PSOE:los votantes de ambos partidos sí marchaban unidos y coincidían en las consignas.

En esa defensa de la pluralidad y de la libertad de los vascos coinciden también personas que estuvieron en la primera línea política del PNV en la negociación del Estatuto de autonomía, como Emilio Guevara, hoy juntero alavés por el PSE, que llevaba la pancarta y manifestó a ABC su esperanza respecto a un cambio de rumbo del nacionalismo gobernante. «A lo largo de la historia, no conozco a ningún pueblo que se haya suicidado», decía, recordando con nostalgia la ilusión que unió a todos los demócratas tras el Estatuto en 1979.

Zapatero vive en Rentería el acoso nacionalista
G. L. A. ABC 14 Diciembre 2003

RENTERÍA. Veintisiete veces atacada y veintisiete reabierta. Es el nefasto récord que ostenta la sede socialista de Rentería, emplazada justo frente a la del sindicato ELA. Ayer fue visitada, por primera vez, por un secretario general del PSOE. Con ese historial a la espalda y la «carne viva» por el «acoso» del Gobierno al pacto del PSC con ERC en Cataluña, Rodríguez Zapatero se dirigió al PP para «decirle desde aquí que no voy a aceptar ninguna lección de democracia ni de defensa de la Constitución», y a los nacionalistas, para proclamar que «no vamos a retroceder un paso en nuestras convicciones». Minutos antes vivía en directo lo que otros viven aquí todos los días. Sentado en la principal cafetería de esta localidad con la madre y la hermana de Joseba Pagazaurtundua, asesinado por ETA, una mujer entrada en años, al pasar a su lado, musitó: «Hijo de p...». La madre de los Pagaza se volvió como un resorte: «¡Eh! Que yo soy tan vasca como usted...», y por toda disculpa escuchó: «No se lo digo a usted, se lo digo a él...».

Lágrimas convergentes
El nuevo Ejecutivo dejará en la calle a más de 2.000 cargos políticos de CiU y amenaza con romper la telaraña de clientelismo y corrupción generada en 23 años de poder
J. J. CORCUERA/ENVIADO ESPECIAL. BARCELONA El Correo 14 Diciembre 2003

Los inconfesables negocios de los Pujol-Ferrusola en 23 años de mandato
El todavía delegado de Sanidad de la Generalitat en Lleida participó el pasado martes en una tertulia radiofónica. Nada más cerrarse los micrófonos, rompió a llorar y, entre sollozos, no dejó de repetir: «¿Y qué va a ser ahora de mi vida?» El episodio revela el grado de angustia y preocupación de muchos de los más de 2.000 altos cargos y personas de confianza del Gobierno de CiU que, según cálculos de UGT y CC OO, deberán abandonar su empleo después de que el socialista Pasqual Maragall tome las riendas como nuevo presidente.

«Se ha hecho realidad algo que parecía imposible: la alternancia y el fin de la patrimonialización del poder en una comunidad histórica», sostiene el analista político y director del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, Josep Ramoneda. En un elevado porcentaje, la edad de estos cargos salientes se sitúa entre los 40 y los 50 años. Siempre han trabajado en la Administración, desde la creencia de que iba a ser algo eterno o a durar, al menos, hasta su jubilación. «CiU pensaba que tenía el país en propiedad y no le cabía en la cabeza que nadie pudiera gobernar la Generalitat, salvo ellos mismos. También creían que ERC, el hermano menor, algo molesto pero controlable, les iba a obedecer», asegura el veterano periodista catalán Lluis Foix.

Imma F. S., cargo de confianza en la Consejería de Sanidad, relata que el ambiente en los despachos del Govern y de las sociedades y organismos autónomos es de «histeria absoluta». Hasta el lunes de la semana pasada existía el convencimiento de que el pacto CiU-ERC saldría adelante. Hoy, la Administración catalana está paralizada y los sonidos más audibles son los de las máquinas destinadas a destruir papeles y documentos. «Todos funcionan al toque del sálvese quien pueda, y la pregunta que más se escucha en esta casa es: '¿Qué harás ahora?'». Algunos cargos intermedios intentan estos días, hasta ahora sin éxito, reengancharse con el próximo Gobierno.

Un director general saliente, que prefiere guardar el anonimato, admitió a este periodista que «lloran desde los consejeros hasta la última secretaria, mientras llaman traidor a Carod, no a Maragall». El filósofo y profesor universitario Juan Antonio Rodríguez Tous sentencia que, después de 23 años de Gobierno ininterrumpido de Pujol, la sociedad catalana asiste a un «auténtico cambio de régimen».

Pero el drama de los 2.000 cargos que se quedarán en la calle es tan sólo la punta del iceberg del gran problema al que se enfrenta el postpujolismo. Con la pérdida del Gobierno de la Generalitat, CiU lo pierde todo, incluidas las redes de suministro y de financiación. Al contrario de lo que ocurre en Euskadi con el PNV, los convergentes carecen de un sólido entramado municipal. PSC y ERC controlan la práctica totalidad del mapa local catalán, con excepción de las alcaldías de Tarragona y Vic (30.000 habitantes) y de un nutrido grupo de localidades muy pequeñas en el corazón de la Cataluña profunda.

Funcionarios de confianza
Desde 1999, el Gobierno de Jordi Pujol inició un proceso paulatino para convertir en personal fijo a funcionarios próximos a la federación nacionalista. Hoy, según las fuentes sindicales consultadas, esta práctica se ha convertido en una «carrera desenfrenada» por firmar nuevos nombramientos, 'blindar' puestos de altos cargos y cerrar contratos antes de que tomen posesión los nuevos inquilinos del Govern.

Rodríguez Tous sostiene que la Administración de Cataluña está «bastante profesionalizada». Al escritor Valentí Puig le caben pocas dudas de que muchos de los que estaban en el «pesebre convergente» prestarán sus servicios a los socialistas y republicanos. Ramoneda considera, por el contrario, que una parte importante del personal administrativo es «muy de carné» y vaticina que Maragall tendrá más de un susto en el futuro al ver «cómo salen papeles internos del nuevo Gobierno en los periódicos».

Lo que más preocupa en estos momentos a Convergència y a Unió, además de la travesía por el desierto de la oposición, es al anuncio formulado inicialmente por el auténtico triunfador de las elecciones catalanas, Josep Carod-Rovira, líder de ERC, de regenerar y limpiar la Administración y de deshacer la madeja de intereses, clientelismos y corrupción generada durante los 23 años de mandato nacionalista.

El catedrático de Ciencia Política Joan Subirats asegura que la mayoría de los catalanes depositó su fe en el pasado en el liderazgo carismático de Pujol. A su juicio, sin embargo, «esa fe se deterioró a medida que su fuerza transformadora iba quedando atrapada por la densa trama de intereses que fue tejiéndose a su alrededor».

Todas las fuentes consultadas coinciden en que si el futuro tripartito de PSC, ERC e ICV «hace la mitad de lo anunciado» será ya suficiente para romper los numerosos vasos comunicantes que enlazan al poder político con el económico en Cataluña. Prácticas como la de antiguos consejeros y altos cargos que tras su paso por el Govern han montado 'chiringuitos' de influencias; los presuntos 'pelotazos' urbanísticos en zonas fundamentalmente costeras o el 'chollo' de intermediarios y conseguidores podrían tener los días contados.

Lo mismo ocurriría, por ejemplo, con las autopistas de peaje catalanas, gestionadas por firmas ligadas al poder político, o con la «enorme cantidad de empresas públicas o privadas», según Rodríguez Tous, que se han podido beneficiar de los favores de la Generalitat en estos 23 últimos años. El nuevo Gobierno catalanista de izquierdas también quiere hincar el diente a los sistemas sanitario y educativo, que han primado en las dos últimas décadas al sector privado en detrimento del público.

«En cierto modo -explica el politólogo Josep Ramoneda- el viejo caciquismo español ha emergido en el Estado autonómico en forma de clientelismo democrático. Tienen miedo a que el edificio se les caiga encima si los que llegan se atreven a tocar estas estructuras».

Los analistas consultados tienen en mente el dicho catalán tan pragmático de que cuando pierdes el poder, pierdes el cliente, y que la red de clientelismo tratará de reciclarse. En este punto, algunos se cuestionan la capacidad que tendrá ERC, un partido con cierto toque anárquico y de funcionamiento asambleario, para resistirse a las tentaciones de la corrupción.

La propuesta de 'manos blancas' de Carod parece haber convencido a Maragall. En los acuerdos firmados entre Esquerra y el PSC figura la creación de una oficina anticorrupción. El nuevo Ejecutivo también se ha comprometido a entregar al Parlamento, antes de finalizar el año, un informe sobre las comisiones de investigación, causas judiciales pendientes y concesiones adjudicadas en los dos últimos años.

«Si Carod y Maragall consiguen en el Gobierno tener una buena química, aquí va a pasar algo muy gordo, empezando por el mundo de la construcción y llegando al límite», afirma Jaume Badia, uno de los tres asesores de la campaña del futuro presidente de la Generalitat. El tripartito tiene intención de mirar con lupa posibles desviaciones de fondos públicos de los departamentos del Gobierno, sobre todo los de Obras Públicas, Presidencia, Trabajo y Turismo, así como a la televisión pública TV3.

«Hacer méritos»
Ramoneda considera factible la posibilidad de que algunos cargos o altos funcionarios que han sido fieles a las órdenes de CiU pretendan «hacer méritos» poniendo sobre la mesa papeles comprometidos de la etapa nacionalista. «Si CiU tiene mal perder, y parece que así va a ser -explica Josep Ramoneda-, puede que el PSC y ERC se defiendan sacando a la luz antiguos escándalos y convocando comisiones de investigación».

Dos ejemplos de lo anterior podrían ser la financiación irregular de la UDC de Josep Antoni Duran Lleida, a través del denominado 'caso casinos', o los turbios negocios de la familia Pujol-Ferrusola. Puig se muestra escéptico de que pueda abrirse una campaña de persecución de escándalos, porque, a su juicio, CiU también sabe muchos secretos de los demás. «Es como el paciente que agarra al dentista por los huevos y le dice: 'No nos haremos daño, ¿verdad?'», subraya con humor el escritor.

Juan José López Bruniol, un conocido notario de Barcelona, está convencido de que Maragall no actuará con «motivaciones de venganza», antes de asegurar que en Cataluña «la prudencia política es un valor fundamental».

El paso a la oposición de CiU llevará también aparejada la pérdida de influencia ideológica, a través de la Corporació Catalana de Ràdio y Televisió. Enric Marin, ex decano de Ciencias de la Información de la Universidad Autónoma de Barcelona, asesor de comunicación de Carod, y uno de los nombres que suenan para ocupar un alto puesto en el ente público catalán, explica que el tripartito se ha marcado como principales objetivos profesionalizar y despolitizar la radio y la televisión catalanas, así como poner fin al clientelismo, «que incide en la línea informativa».

Marin sostiene que el equipo profesional es «muy bueno» y que la renovación de personas afectará sólo a la cúpula; es decir, al director general de la corporación, a los directores de TV3 y de la radio pública y a los responsables de los informativos. «No va a haber un golpe de Estado, sino que se va a dar confianza a los profesionales y se les va a decir que aquí hay un cambio de modelo». Asegura también que ERC y PSC no caerán en la trampa de utilizar en su beneficio los medios públicos de comunicación. «En CiU pensaban que esto era para toda la vida y nosotros sabemos que es sólo para cuatro años», zanja.

El cambio de Gobierno no ha suscitado especial conmoción social en Cataluña. En bares y restaurantes, los ciudadanos hablan con interés de esta cuestión, pero sin pasiones desatadas. La patronal también ha asumido el cambio con «normalidad», aunque su apuesta inicial era un pacto de CiU y PSC y pese al malestar que les produce que ERC controle Medio Ambiente por temor a que pueda paralizar varios proyectos por motivos económicos. «Los empresarios catalanes -dice Puig- ponen velas en todos los altares».

El Tribunal Superior anula la financiación del Ayuntamiento de Getxo a Udalbiltza
BILBAO El Correo  14 Diciembre 2003

La Sala de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha anulado el acuerdo adoptado por el Ayuntamiento de Getxo de 26 de septiembre de 2000, por el que aprobó el pago de 30.000 euros en favor de Udalbiltza, según informa 'Europa Press'.

La resolución judicial considera que «la atención municipal» no debe ir dirigida «en beneficio de un determinado sector de la acción publica» y señala que favorece a un ente creado «ex profeso» para reivindicar un programa de transformación política partidista, convertido por designio partidista en beneficiario directo de ayudas», aunque «indirectamente, algunas de las actividades» culturales, sociales o educativas, «sí pertenezcan al elenco competencias municipal».

A juicio del tribunal, «no hay asidero» en la Ley de Bases del Régimen Local que permita incluir, dentro de las finalidades asignadas a los ayuntamientos, «la promoción, difusión o propaganda de proyectos o programas políticos, cuya defensa viene atribuida orgánicamente a entes u organizaciones en los que el Ordenamiento delega funciones de formacion o manifestación de la voluntad popular».

El Alto Tribunal vasco cree que en la financiación de Udalbiltza «no se prima la atención de problemas de los miembros de la colectividad en su condición política de vecinos», sino que aborda «una problemática que les atañe en su condición política de ciudadanos o elementos personales de un sistema de soberanía, decididamente más genérica que la relación vecinal que justifica la existencia de los municipios».

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